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Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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domingo, 25 de enero de 2026

La Plaza Pablo de Olavide, en La Luisiana (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Plaza Pablo de Olavide, en La Luisiana (Sevilla)
     Hoy, 25 de enero, aniversario del nacimiento (25 de enero de 1725) de Pablo de Olavide, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la Plaza Pablo de Olavide, en La Luisiana (Sevilla).
   La Plaza Pablo Olavide, plaza del ayuntamiento de la Luisiana, es el corazón de este municipio sevillano. Ha sido recientemente remodelada, convirtiéndose en un lugar de reunión, con amplios espacios, más práctico y transitable.  
     La plaza tiene un diseño radial, con un elemento central, en este caso una fuente, construida en piedra caliza, con un pedestal de piedra con cuatro surtidores de agua y que soporta una farola de fundición de estilo fernandino de cinco focos.
     La plaza cuenta con cuatro parterres donde se han colocado cuatro algarrobos de gran tamaño pensados para dar sombra y que hacen de contrapunto con la encina que se encuentra en el lado noreste de la plaza. Cuatro hileras de naranjos, en total 24, delimitan los lados de la plaza, dando sombra también en los extremos.
     Todo el espacio de la plaza lleva un pavimento en tablero de damas, contribuyendo a presentar un lugar más ordenado, que invita a la reunión y al encuentro entre los vecinos. Toda la plaza está diseñada también teniendo en cuenta que pueda ser utilizada para eventos como ferias de muestras.
     El mobiliario urbano – farolas, papeleras y bancos - se han instalado siguiendo un trazado radial, con el punto central de la fuente como referencia. Esto permite redistribuir las farolas para que toda la plaza quede iluminada en las horas nocturnas, dando una regularidad en la iluminación (Turismo de la Provincia de Sevilla).
Conozcamos mejor la Biografía de Pablo de Olavide, personaje que da nombre a la vía reseñada;
     Pablo Antonio de Olavide y Jáuregui, Anastasio Céspedes y Monroy. (Lima, Perú, 25 de enero de 1725 – Baeza (Jaén), 25 de febrero de 1803). Fundador de las nuevas colonias de Sierra Morena y Andalucía y autor de informes sobre la reforma agraria y educativa durante el reinado de Carlos III y de escritos religiosos y novelas moralizantes a final de su vida.
     Su padre, Martín de Olavide, navarro de nacimiento, se dedicó al comercio y desempeñó diversos cargos en la administración del virreinato del Perú. Su madre, María Ana de Jáuregui, limeña, pertenecía a una familia principal del citado virreinato cuyos miembros desempeñaron importantes puestos en la administración del mismo. En su ciudad natal recibió una educación escolástica, que luego criticó. Estudió en los Colegios de San Felipe y de San Martín, regentado este último por los padres de la Compañía de Jesús y vinculado a la Universidad de San Marcos. A los dieciséis años era profesor en la citada universidad y se había asegurado la interinidad de la segunda Cátedra de Teología (Vísperas de Teología). A los diecisiete, opositó y obtuvo la Cátedra del Maestro de las Sentencias. Esta carrera docente fue acompañada de una rápida ascensión en la jerarquía oficial: en julio de 1741 fue admitido como abogado en la Audiencia de Lima, un año antes de terminar el doctorado en ambos Derechos y previa dispensa de la pasantía. En la misma fecha, el tribunal del Consulado de Lima le nombró asesor, y pasó a ejercer las funciones de asesor general del Cabildo de dicha ciudad, durante la ausencia del titular de este cargo. Finalmente, en los últimos meses de 1745, Fernando VI le nombró oidor de la Audiencia de Lima.
     Esta vertiginosa carrera pública se interrumpió al descubrirse su dedicación a diversas actividades fraudulentas, como la ocultación de la herencia de su padre a los acreedores con el fin de frustrar el pago de las deudas de éste o la falsificación de escrituras notariales. Estas actividades, junto a la relajación en el cumplimiento de sus obligaciones como oidor de la Audiencia, provocaron la apertura de un expediente en el Consejo de Indias sobre su conducta y su destitución en dicho cargo en 1750, hasta que explicase por completo las inculpaciones en que aparecía envuelto. Un año antes de su destitución, partió hacia la metrópoli, a la que no llegó hasta 1752, y se dedicó durante este período al comercio.
     Desde su partida de Lima y su posterior destitución como oidor de la Audiencia, hasta 1766 no desempeñó ningún cargo público. No obstante, hay en este período ciertos hechos que merecen destacarse: el encarcelamiento debido a las acusaciones de proceso de destitución (1754); la boda con una viuda millonaria (1755), María Isabel de los Ríos, lo que le permitió realizar nuevas operaciones comerciales, introducirse en el círculo social más ilustrado de Madrid —compuesto por Campomanes, Múzquiz y Aranda, entre otros— y viajar a Europa; el ingreso en la Orden de Santiago (1756); la obtención de una sentencia de olvido en el proceso que se inició a raíz de su destitución como oidor de la Audiencia de Lima (1757); y, por último, entre 1757 y 1765 la realización de tres grandes viajes a Europa. Visitó, entre otros lugares, Francia, Ginebra, la península itálica y, por supuesto, París, donde entró plenamente en contacto con la cultura del continente, pero sin olvidar su formación española.
     De estos años en los que estuvo alejado de la actividad pública, hay que destacar la publicación, en el año de 1764 y en un entreacto de sus viajes a Europa, de la zarzuela en un acto titulada El celoso burlado. Esta obra fue dispuesta para venderla en el teatro y fue representada en el Teatro del Buen Retiro con motivo de los esponsales de la infanta Luisa con el gran duque de Toscana.
     La dirección del Hospicio de San Fernando en mayo de 1766 y la del Hospicio de Madrid, en junio del mismo año fueron los primeros cargos que desempeñó después de diecisiete años lejos de la actividad pública. El Hospicio de San Fernando, creado tras el Motín contra Esquilache, para recoger a los vagos de la Corte, intentó plasmar la idea sobre beneficencia del conde de Aranda. El aragonés, según sus propias palabras, confió a Olavide la dirección de estas importantes instituciones, que debían ser “modelo” para el resto de las provincias de España, “por su talento, por lo que ha visto en los países forasteros y por la inclinación a establecimientos públicos” de este género.
     Unos meses más tarde, en enero de 1767, fue elegido personero del común del Ayuntamiento de Madrid, desde donde trabajó en defensa del libre comercio. Así, en un informe, firmado junto a José Antonio Pinedo, “sobre licencias y aranceles que se dan a los tenderos, confiteros y demás vendedores de comestibles de Madrid” (inéd., 1767), propone el “ilustrado sistema del Consejo [de Castilla] que en la libertad del comercio funda la esperanza de la concurrencia” en contraposición a la “monstruosa” tasa.
     Apenas llevaba un año en la dirección de los hospicios y seis meses en la personería del común, cuando fue nombrado, en junio de 1767, intendente del Ejército de los cuatro reinos de Andalucía, intendente de rentas provinciales del Reino de Sevilla, asistente de la ciudad de Sevilla y superintendente de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena, y también se le concedió un año después la Superintendencia de las Nuevas Poblaciones de Andalucía. Al frente de estos nuevos encargos estuvo hasta 1776, año en el que fue detenido y encarcelado por el Santo Oficio.
     La principal empresa llevada a cabo a partir de su llegada a Andalucía fue la colonización de Sierra Morena —iniciada en los despoblados de La Peñuela en 1767— y Andalucía —iniciada en los despoblados de La Parrilla y de La Moncloa en 1768— con seis mil alemanes. El objetivo principal de la colonización, según Olavide, era servir de “modelo” al resto de España. De los nuevos pueblos se debían adoptar las reformas económicas con el fin de “racionalizar” la infraestructura artesanal y agraria de la sociedad estamental y eliminar los factores limitativos que impedían el aumento de la producción agraria e industrial. Olavide defendía la sociedad estamental en la que vivió, y nunca, a diferencia de muchos utopistas, estuvo a favor de un patrón de vida colectivo, sino que la base de sus reformas fue siempre el fomento del interés propio de los individuos y la aplicación de los adelantos vistos en las poblaciones “mejor ordenadas” y “más felices” de España y de Europa. Su apoyo a la sociedad estamental, no significa renunciar a la crítica de hechos como los siguientes: los excesivos privilegios de la nobleza y su absentismo, los mayorazgos, la existencia de numerosos eclesiásticos de costumbres relajadas, la especulación de los grandes arrendadores profesionales, la situación precaria de los jornaleros y de los pequeños arrendadores, la concentración de la población en pocos lugares, el sistema de arrendamiento y de cultivo, la falta de desarrollo de todos los ramos de la agricultura y de la manufactura y las precarias vías de comunicación.
     La base de la colonización olavideña la constituyeron pequeños labradores dispersos por el campo que tenían el dominio útil de la tierra gracias a un censo enfitéutico; labradores que estaban dotados por el Estado de los medios para explotar adecuadamente la tierra y que cercaban su heredad y estabulaban su ganado. Esta situación era la adecuada para que el pequeño labrador mejorara su tierra (aplicara los nuevos sistemas y métodos de cultivos practicados en Europa y regiones más prósperas de España), sembrara diversos granos y semillas, mantuviera adecuadamente cuidado su ganado y desarrollara el resto de los ramos de la agricultura (la horticultura y el plantío de árboles, principalmente). Además, los agricultores tenían una actividad complementaria que los ocupaba en los ratos de ocio, así como a su familia: la industria popular. Junto con esta industria doméstica, se propuso el establecimiento de fábricas dirigidas por particulares, que utilizasen las máquinas y los métodos de producción más adelantados de Europa y España. En definitiva, cuatro son los rasgos básicos de su empresa colonizadora: admisión exclusivamente de población útil (es decir, en edad de trabajar y conocedora de un oficio), primacía de la agricultura y del pequeño labrador, desarrollo de la industria “popular” y dispersión de la población por el campo.
     Olavide no sistematizó en un escrito los rasgos de esta sociedad modelo, sino que aparecen esparcidos en la Real cédula que contiene la instrucción y fuero de población, que se debe observar en las que se formen de nuevo en Sierra Morena con naturales y extranjeros católicos (1767), redactada por Campomanes con la colaboración de Olavide y la supervisión de Miguel de Múzquiz; en un escrito redactado al final de su vida (el Evangelio en triunfo, tomo cuarto); y en los informes, representaciones y otra documentación oficial sobre la colonización depositados principalmente en el Archivo Histórico Nacional y en el Archivo General de Simancas y cuyos destinatarios nos muestran la relación directa o indirecta de los miembros más importantes de la Ilustración y, en general, de la sociedad española del setecientos con la empresa colonizadora (el conde de Aranda, el duque de Alba, el marqués de Almodóvar, Miguel Arredondo y Carmona, Francisco de Bruna, Antonio Capmany, José Cicilia Coello Borja y Guzmán, Manuel Ventura Figueroa, el duque de Grimaldi, Miguel de Gijón, Juan Lanes y Duval, Carlos Lemaur, Miguel de Múzquiz, Miguel de Ondeano, Antonio Ponz, Manuel de Roda, Pedro Rodríguez Campomanes y José Moñino, entre otros).
     Olavide, como intendente de Sevilla, se ocupó principalmente de la navegación del río Guadalquivir entre Sevilla y Córdoba, de la reforma de los gremios comerciales y del fomento de la agricultura. Uno de los escritos más célebres del intendente es el Informe al Consejo sobre la Ley Agraria (1768), al que su autor llamaba “código de agricultura”, que influyó tanto a Romà i Rosell, Cicilia Coello Borja y Guzmán, Bruna, Sisternes i Feliu y Jovellanos, entre otros economistas de los reinados de Carlos III y Carlos IV, como en las reales provisiones de 11 de abril de 1768 y 26 de mayo de 1770 sobre reparto de tierras concejiles y baldíos.
     Para la confección de este Informe contó con un nutrido grupo de especialistas en el tema. Aunque se desconocen sus nombres, los “expertos colaboradores” del intendente pudieron ser los miembros de la Junta de Propios y Arbitrios de la ciudad de Sevilla, que elevaron una representación al Consejo de Castilla, fechada también en 1768, sobre el modo de repartir las tierras de propios de la ciudad de Sevilla. Dicha representación expone las mismas ideas que el Informe: formación de pequeños propietarios, labradores y ganaderos a un mismo tiempo, dispersos a lo largo del campo. Aparece firmada por Pablo de Olavide, Juan Antonio de Zuloeta, Joseph Luis de los Ríos, el marqués de Vallehermoso, el conde de Gerena, el marqués de Grañina, el marqués de Dos Hermanas, Joseph de Santa María y Pardo, el conde de Mejorada y Pedro Joseph Pérez de Guzmán el Bueno. También, hay razones para suponer que los miembros de esta Junta no fueron los colaboradores en la elaboración del Informe. La Junta de Propios y Arbitrios puso continuos obstáculos a los repartos de las tierras de propios de Sevilla realizados según las ideas contenidas en el Informe y es más, uno de los miembros de la Junta, el conde de Mejorada, llegó a declarar que había firmado la representación por imposición de Olavide.
     Vicente Palacio Atard (1964: 153-155) avanzó la hipótesis de que un colaborador del intendente en la elaboración del Informe pudo ser José Cicilia en contra de lo mantenido por Defourneaux (1965: 122-124). José Cicilia era personero del Común de la ciudad de Écija y uno de los escasos sujetos que apoyaba la empresa colonizadora en el seno del Cabildo de dicha ciudad y que, cuando abandonó este cargo, trabajó junto a Olavide en las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena y Andalucía. Cicilia presentó la Memoria sobre los medios de fomentar sólidamente la agricultura al concurso convocado por la Real Sociedad Matritense de Amigos del País en 1776 sobre “cuáles son los medios de fomentar sólidamente la agricultura de un país, sin detrimento de la cría de ganado y el modo de remover los obstáculos que puedan impedirlos” y obtuvo el primer premio. Defourneaux fue el primero que se percató de la semejanza entre el Informe de Olavide y la Memoria de Cicilia, tras una minuciosa confrontación de ambos textos. Palacio Atard señala que esta semejanza “no haría sino describir el origen de una colaboración [de Cicilia] en el proyecto olavideño”. Defourneaux, en cambio, mantiene que Cicilia copia literalmente la mayor parte del Informe. En primer lugar, argumenta el hispanista francés que la Memoria de Cicilia no sólo tiene el mismo contenido que el Informe del intendente de Sevilla, sino que además plagia la forma y las frases, el estilo y el tono propios de Olavide. Añade Defourneaux que cuando la Matritense concedió el premio a Cicilia en 1777, Campomanes conocía la semejanza entre ambos textos; queriendo premiar de esta manera al intendente que, desde noviembre de 1776, permanecía en las cárceles de la Inquisición. Por lo tanto, Cicilia, más que plagiar a Olavide, hizo un favor a su infortunado amigo al presentar el informe a la Sociedad Matritense y conseguir el primer premio. En suma, Olavide contó con la colaboración de un nutrido grupo de expertos para la elaboración del Informe al Consejo sobre la Ley Agraria, de los que se desconocen sus nombres.
     En el Informe se describe la situación del campo andaluz y sus problemas, se aporta numerosa información y se esboza un plan de reforma completo. Su pensamiento sobre la reforma agraria recogido en este informe y en otros escritos del período 1767-1776 ofrece dos líneas bien diferenciadas dependiendo de las tierras en que se fuera a aplicar la reforma. Si eran tierras estatales (baldíos, principalmente) o concejiles (propios y comunales) se debían aplicar inmediatamente las reglas maestras de la empresa colonizadora de Sierra Morena y Andalucía, que eran un modelo para el resto del país. Si eran tierras particulares, el fin era el mismo pero mediante el empleo de la persuasión, de métodos indirectos, “sin revoluciones”. Es decir, las “demostraciones oculares” de un nuevo método de cultivo o tipo de arado, los ejemplos dados por las nuevas poblaciones de Sierra Morena y Andalucía o una legislación “suave”. La principal medida de la reforma agraria, que parte del rechazo de una tasa para la renta de la tierra, se basa en crear pequeños labradores y poner más tierra en cultivo o mejorar su labor. Propone estimular a los grandes propietarios para que enajenen a canon en frutos o arrienden a largo plazo sus tierras, y más aún a los que lo hagan dividiendo su tierra en pequeñas suertes. Otras medidas serían la educación de los nobles y eclesiásticos, que los inclinará al bien público, el establecimiento de sociedades económicas orientadas a fomentar todos los sectores económicos productivos, y la libertad de comercio interior que beneficia tanto al consumidor como al productor, al conseguir la abundancia y baratura y un “buen precio” de los productos agrícolas, respectivamente.
     Su labor como intendente del Ejército de los cuatro Reinos de Andalucía se centró en el suministro de alimentos, utensilios y vestuario a los soldados y oficiales y, en particular, en ubicar el asiento del vestuario del Ejército en el Reino de Castilla y León con el fin de fomentar la industria en Andalucía. Fue más sobresaliente su labor como asistente de la ciudad de Sevilla. En este cargo emprendió diversas reformas, que van desde una ordenación urbanística de la ciudad, hasta una nueva política de abastos, pasando por una reglamentación para la limpieza semanal de las calles. Los tres frentes en los que Olavide trabajó con mayor energía fueron en la ordenación de las diversiones públicas, en la creación de nuevas poblaciones en las tierras de propios de la ciudad (dehesas de Armajal y Prado del Rey, principalmente) y, sobre todo, en la reforma educativa.
     En 1768 redactó el Plan de estudios para la Universidad de Sevilla, junto a seis informes sobre la formación de un hospicio general, un seminario clerical, un seminario de educandas, otro de alta educación para niños y un colegio para estudios de Gramática. Al igual que el Informe sobre la Ley Agraria, el Plan de Estudios es un documento que refleja sus ideas y las de sus amigos. Para su elaboración contó con la colaboración de un nutrido y selecto grupo de intelectuales sevillanos. La Biblioteca Colombina de Sevilla conserva una copia del Plan de estudios con una nota minuciosa del conde del Águila que dice: “De D. José Cevallos es el Plan de Estudios Teológicos, y muchos materiales para la formación del Seminario clerical y lista de Autores. De D. Domingo Morico, la Planta de dicho Seminario Conciliar o Clerical; y toda la parte Matemática y la Médica, esta última con consulta de algunos profesores. Del abogado D. Bartolomé Romero la parte legal. D. Antonio Cortés hizo de Secretario y extendió el informe. El Asistente ingirió [sic] en todas sus ideas y formó los proyectos del Seminario de Nobles, Colegio de Señoritas y Hospicio, siendo originalmente suya la elección de Casas jesuitas para estos destinos. Los médicos consultados fueron D. Cristóbal Nieto y D. Bonifacio Lorite, por el P. Morico D. Antonio Anguita fue preguntado en algo por el Asistente. Todos dijeron lo que podían decir unos hombres que ignoraban el fin de la consulta pues al que más, se le mostró el Plan en bosquejo, y como idea de un facultativo sobre las mejoras que podía hacerse al estudio de la Medicina, sin objeto alguno”. La colaboración de este nutrido grupo de intelectuales sevillanos dio como fruto la convergencia de diversas influencias en el Plan de estudios, que van desde las del valenciano Gregorio Mayáns y Siscar hasta las de portugués Luis Antonio Verney, el Barbadiño. El Plan influyó a Floridablanca, quien, como primer ministro, intentó llevarlo a la práctica en otras universidades, como Alcalá o Granada.
     Todas estas actividades en Sevilla y en las nuevas poblaciones se vieron interrumpidas en noviembre de 1776 con la detención de Olavide por el Santo Tribunal de la Inquisición y la celebración de un “autillo de fe” en 1778 en el que se le acusó de impiedad, materialismo y herejía. Hay unanimidad entre sus biógrafos en señalar que el “autillo de fe” pretendió quitar de la escena a un fiel ejecutor de las reformas propuestas por el gobierno “ilustrado” y dar un castigo ejemplar que sirviese de escarmiento y aviso al resto de la minoría ilustrada. Sus reformas pudieron fracasar por diversos errores, contradicciones o enemigos, pero lo que se percibe con claridad es que se paralizaron con su encarcelamiento.
     Desde su detención en 1776 hasta su muerte en 1803 no volvió a desempeñar ningún cargo público. Olavide huyó a Francia en 1780 y su imagen fue utilizada por los ilustrados franceses, entre ellos su primer biógrafo Diderot, como prototipo de víctima de la Inquisición por emprender reformas dirigidas a paliar el atraso cultural, social y económico de España. Olavide, aunque aprobó algunas de las primeras medidas de los revolucionarios franceses, no compartió los principios en que se basaba la Revolución Francesa porque destruían los dos pilares de una “buena sociedad”, el Altar y el Trono. A raíz de su desacuerdo con los principios revolucionarios intentó pasar inadvertido y se retiró, huyendo de “los horrores de la Revolución”, al pequeño pueblo de Meung, donde administró el Hotel-Dieu, convertido en “Casa de Socorro”. En esta casa estableció a su costa una manufactura de paño para vestir a ancianos y niños pobres, al igual que años antes hiciera en el Hospicio de San Fernando. Además, fue miembro fundador de la Société Populaire de Meung.
     Coincidiendo con un período en que antiguos y nuevos amigos estuvieron en el poder (Jovellanos, como ministro de Gracia y Justicia, y Luis Mariano Urquijo o Francisco de Saavedra en la Secretaría de Estado), Olavide regresó a España en 1798 para retirarse a la ciudad andaluza de Baeza. Los últimos diez años de su vida dio a luz una extensa producción literaria.
     La obra más conocida, por las numerosas ediciones en castellano y otros idiomas, es el Evangelio en triunfo, o Historia de un Filósofo desengañado (1797- 1798), escrito en Cheverny. El libro consta de cuatro volúmenes, a destacar el último donde desmenuza de nuevo su pensamiento socio-económico, que había expuesto y llevado a la práctica entre 1766 y 1776.
     En cuanto a la reforma agraria, insiste en la formación de pequeños propietarios, poseedores al menos, del dominio útil de la tierra, asociación de la labranza y cría de ganado, introducción de mejoras agrícolas, “industria popular” y el ejemplo para que los propietarios adoptasen estas reformas, “sin revoluciones”. La diferencia más destacable con respecto a sus propuestas anteriores es que la colonización en este caso habría de ser privada, es decir, la tendrían que iniciar los particulares y no el Estado como en 1767. Otras obras de carácter puramente religioso escritas en este período son Los poemas cristianos (1799), el Salterio español o versión parafrástica de los salmos de David, de los cánticos de Moisés, de otros cánticos y algunas oraciones de la Iglesia en verso castellano (1800), y, por último, el incompleto Testimonio de un filósofo conservado en el Archivo Municipal de La Carolina (Jaén).
     Al final de su vida también escribió, con el seudónimo de Anastasio Céspedes y Monroy, novelas recogidas en sus Lecturas útiles y entretenidas (1800-1817). Algunas de estas novelas fueron reeditadas póstumamente en Nueva York en 1828. Se trata de novelas de carácter moralizante e influidas por autores ingleses como Richardson, que critican los vicios que afectan a las sociedades y a las buenas costumbres y cantan las ventajas y pureza de la vida en el campo (Luis Perdices de Blas, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
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sábado, 22 de marzo de 2025

Los sitios arqueológicos El Campillo, en La Luisiana (Sevilla)

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El Campillo. Se localizaron fragmentos de ladrillos romanos y tegulae.
El Campillo Este. Sobre dos emplazamientos muy próximos se localizaron ladrillos y tegulae.
El Campillo Oeste. Zona donde se localizaron fragmentos de ladrillos romanos y tegulae (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).     
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sábado, 4 de enero de 2025

El sitio arqueológico del Almacén de Butano La Luisiana, en Écija (Sevilla)

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     En una extensión de 400 metros cuadrados se observan muchos elementos constructivos, algunos fragmentos de cerámica, todos ellos subdivididos en pequeños núcleos. Estas pequeñas estructuras y los fragmentos de cristales hallados, nos hace pensar en una pequeña necrópolis (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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martes, 17 de septiembre de 2024

El sitio arqueológico de Santa Paloma (Santa Columba), en La Luisiana (Sevilla)

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   Hoy, 17 de septiembre, en Córdoba, en la región hispánica de Andalucía, Santa Columba, virgen y mártir, que en la persecución desencadenada por los musulmanes confesó espontáneamente su fe ante el juez y demás magistrados, por lo que fue decapitada frente a las puertas del palacio (853) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
       Y que mejor día que hoy para ExplicArte el sitio arqueológico de Santa Paloma (Santa Columba), en La Luisiana (Sevilla).
     Se encontraron 4 zonas de vestigios arqueológicos con ladrillos, tegulae, panzas de ánfora y restos de una modesta construcción. También posiblemente por aquí habría que situar un camino pues se encontró un Mojón (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).     
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto, e Iconografía de Santa Columba, virgen y mártir;
     El nombre de pila y sustantivo Colombe (cast.: Paloma) en Francia sirve para el culto del Espíritu  Santo. Numerosas  abadías estaban puestas bajo la advocación de la Sainte Colombe (Santa Paloma. En castellano, las santas que tuvieron como nombre de pila el francés Colombe se tradujeron Columba, y también Coloma y Comba) (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Conozcamos mejor la Biografía de Santa Columba, virgen y mártir;
     Santa Columba (Córdoba, p. m. s. IX – 7 de noviembre de 853). Mártir y santa.
     Pertenecía a una noble familia cordobesa que deseaba para ella un ventajoso matrimonio. Sin embargo, Columba se sintió atraída por el estado de la virginidad, estimulada por el ejemplo de su hermana Isabel, quien mantenía perfecta continencia junto a su marido, Jeremías. Al morir repentinamente la madre, Columba se retiró al monasterio tabanense, un cenobio dúplice fundado por su hermana, donde también vivieron Jeremías y Martín, hermano de Isabel y Columba.
     Allí se dedicó al estudio de la Biblia, llevando una vida austera y retirada, pues incluso solicitó y obtuvo una celda apartada del resto de las monjas. Enterada de la persecución desatada contra los cristianos, salió del monasterio y se presentó voluntariamente en casa del cadí, donde confesó su fe cristiana y arremetió contra las doctrinas coránicas. Irritado el cadí y sus acompañantes por su insolencia, fue degollada a las puertas del alcázar y su cuerpo arrojado inmediatamente al Guadalquivir. Unos monjes pudieron recuperar su cuerpo y lo enterraron en la basílica de Santa Eulalia de Fragellos. Los cristianos cordobeses celebraban su fiesta el 31 de diciembre, por confusión con otra santa del mismo nombre, Columba de Sens (Miguel C. Vivancos Gómez, OSB, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
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domingo, 10 de marzo de 2024

El sitio arqueológico del Almacén de Butano, en La Luisiana (Sevilla)

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     En una extensión de 400 metros cuadrados se observan muchos elementos constructivos, algunos fragmentos de cerámica, todos ellos subdivididos en pequeños núcleos. Estas pequeñas estructuras y los fragmentos de cristales hallados, nos hace pensar en una pequeña necrópolis (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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lunes, 9 de octubre de 2023

La Casa de Postas, en La Luisiana (Sevilla)

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     Hoy, 9 de octubre, es el Día Mundial del Correo, coincidiendo con el aniversario del establecimiento de la Unión Postal Universal en 1874 en la capital de Suiza, Berna. Fue declarado Día Mundial del Correo por el Congreso de la UPU (Unión Postal Universal) celebrado en Tokio, Japón en 1969. Desde entonces, países de todo el mundo participan anualmente en las celebraciones y los Correos de muchos países utilizan el evento para presentar o promover nuevos productos y servicios postales, así que hoy es el mejor día para Explicarte la Casa de Postas, en El Cuervo de Sevilla (Sevilla).
     La Casa de Postas, se encuentra en la avenida de Andalucía, 26; en La Luisiana (Sevilla).
     Buena parte del caserío del pueblo corresponde a los años de la fundación del mismo, desta­cando del conjunto la antigua Casa de Postas, para la que pudo dar trazas el arquitecto Alonso Ruiz Florindo. El edificio es de planta rectangular, desarrollándose la zona de hospedaje en torno a un patio de dos plantas, con galerías que presen­tan arcos de medio punto apeados en columnas. En la fachada, de una gran simplicidad, destaca la portada con hueco adintelado con pinjantes en la clave y en los laterales, sobre los que apoya la cor­nisa. El piso alto, con balcón entre pilastras, se corona por una sobresaliente moldura de perfil mixtilíneo que cobija el escudo real (Alfredo J. Morales, María Jesús Sanz, Juan Miguel Serrera y Enrique Valdivieso. Guía artística de Sevilla y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2004).
     Se trata del edificio civil más importante de La Luisiana, su estructura y fachada son de finales del siglo XVIII y representan el mayor ejemplo del estilo Barroco culto de la colonia. Su factura es atribuida a Alonso Ruiz Florindo. Actualmente se divide en dos partes: la primera, muy retocada, ha sido panadería y vivienda y la segunda mejor conservada que posee un hermoso patio, con galería de columnas toscanas.
     Actualmente el edificio es de propiedad municipal y está cedido temporalmente a la Guardia Civil (Ayuntamiento de La Luisiana).
     La Casa de Postas es el edificio civil más importante de La Luisiana. Actualmente, se encuentra catalogado en el planeamiento con un nivel máximo de protección. Debe su nombre al uso al que estuvo destinado durante muchos años.
     Las casas de postas tuvieron gran importancia para mantener a la sociedad de la época comunicada. Durante los siglos XVI y XVII España disponía de un servicio de postas bien establecido. Aunque era ya servicio público, es fundamentalmente utilizado por los reyes y funcionarios reales, ya que, por su carestía, quedaba reservado a pocas personas.
     Fue construida con dos plantas de altura, tanto su estructura como su fachada son obra de finales del siglo XVIII y representan el mayor ejemplo del estilo barroco culto dentro de la colonia.
     La casa fue dividida en dos partes desiguales; la primera está muy retocada, y sirve de panadería y vivienda. La segunda está mejor conservada y posee un hermoso patio interior al que se abren galerías superpuestas delimitadas por columnas toscanas sobre las que se apoyan arcos de medio punto.
     El edificio es de propiedad municipal y ha sido cedido temporalmente a la Guardia Civil (Turismo de la Provincia de Sevilla).
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viernes, 14 de octubre de 2022

La Fuente de los Borricos, en La Luisiana (Sevilla)

     Por Amor al Arte
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     La Fuente de los Borricos, se encuentra en la calle La Carolina, 4; en La Luisiana (Sevilla).
     Su traza actual, data muy probablemente de 1769, tal como se recoge en un memorial que Pablo de Olavide dispuso, ante la grave epidemia de paludismo que atacó a los colonos en dicha fecha.
    Consta de dos elementos claramente diferenciados: la fuente en sí, que no es otra cosa que un pozo artesiano cubierto, con un vaso o estanque, sobre el que vierte un caño de agua.
     La cubierta, construida en ladrillo y recientemente restaurada, es de planta hexagonal, de apariencia maciza, pero hueca en el interior, rematada con molduras de corte barroco y falsa cúpula por aproximación de hileras construida en ladrillo y posteriormente enfoscado, con el interior hueco.
     El estanque o vaso con el caño está muy retocado, aunque guarda trozos de la estructura original. 
   Para su acceso se construyó una estructura rectangular con escalinata, que actualmente conserva elementos de la época, pero que fue muy retocada posteriormente (Ayuntamiento de La Luisiana).
     Muy cercana de los baños romanos se halla la Fuente de los Borricos, que inicialmente fue un pozo artesiano con abrevadero para las bestias. Su traza actual data muy probablemente de 1769. Consta de dos elementos claramente diferenciados: la fuente en sí y la cubierta, construida en ladrillo y recientemente restaurada (Turismo de la provincia de Sevilla).
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viernes, 4 de marzo de 2022

Los Baños Romanos, en La Luisiana (Sevilla)

     Por Amor al Arte
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     Los Baños Romanos, se encuentran en la calle La Carolina, 4; en La Luisiana (Sevilla).
     Este edificio es de sumo interés, tanto artístico como arqueológico. En su estructura cabe distinguir dos partes diferenciadas:
     A. La estructura original, de la época Romana, que nos muestra la alberca receptora de las aguas medicinales. De planta rectangular, debió presentar en todo su perímetro una forma escalonada, para su uso óptimo como balneario, como se observa en su parte sur, que está muy deteriorada al abrirse en ella un pozo para riego en el siglo XX. Los materiales para su construcción son la cal, piedras y restos cerámicos "Opvs Caementicivm", revestidos con "Opvs Signinvm" con diversos espesores. La solería es posterior, de finales del siglo XVIII. En su costado noroeste ha aparecido una galería subterránea que hace pensar que fuese utilizado como sistema para el calentamiento del agua (Hipocavstvm). Original es el sistema de captación de aguas, puesto que al hallarse en una pequeña depresión, el agua se filtraba a través de cantos rodados y entraba a la alberca por los costados inferiores a través de canales formados por filas de piezas o "tégulas", como se puede apreciar en la zona sur, aunque todo hace pensar que se trataba del hipocaustum, anteriormente citado.
     Todo ello, hace suponer que fuera utilizado como balneario de aguas medicinales, para uso y disfrute de gentes de clase elevada (patricios y grandes señores) dada su profusión en la zona de "villae" de la época romana. Su uso fue recuperado a raíz de la colonización, como atestiguan documentos de finales de siglo XVIII, con testimonios de sus propiedades curativas y posteriormente siguieron funcionando como baños de uso público hasta después de la guerra civil, en el siglo XX.
     B. La Cerca o vallado, construida en ladrillo, de traza rectangular, con dos pabellones en los extremos de la alberca, utilizados posiblemente para vestíbulos, y que datan de finales del siglo XVIII, como atestigua un documento descriptivo de 1796. Posteriormente, se dispuso un muro divisorio para la separación de sexos, siendo así, el pabellón norte para los hombres y el pabellón sur para las mujeres. Existe constancia de que la cerca de los baños se había construido unas termas de pequeño tamaño, hoy desaparecidas bajo el talud de la autovía.
     Actualmente, se ha proyecto un balneario para el uso de sus aguas medicinales junto al yacimiento (Ayuntamiento de La Luisiana).
     La Luisiana se hallaba situada en época romana en la Vía Augusta, muy próxima a las colonias de Astigi (Écija) y Obulcuva (La Monclava). De esta época destacan unos baños romanos, edificio de sumo interés, tanto artístico como arqueológico, con una estructura donde se distinguen dos partes diferenciadas.
     La estructura original, de la época romana, muestra la alberca receptora de las aguas medicinales. De planta rectangular, debió presentar una forma escalonada para su uso óptimo como balneario. Los materiales para su construcción son la cal, piedras y restos cerámicos. La solería es de finales del siglo XVIII. 
     En su costado noroeste, se ha descubierto una galería subterránea que hace pensar que fuese utilizado como sistema para el calentamiento del agua. Presenta un sistema de captación de aguas muy original puesto que, al hallarse en una pequeña depresión, el agua se filtraba a través de cantos rodados y entraba a la alberca por los costados inferiores a través de canales formados por filas de piezas. Todo ello hace suponer que fuera utilizado como balneario de aguas medicinales, para uso y disfrute de la clase elevada.
     La cerca o vallado, por otro lado, se construyó en ladrillo, de traza rectangular, con dos pabellones en los extremos de la alberca, utilizados para vestíbulos a final del siglo XVIII (Turismo de la provincia de Sevilla).
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miércoles, 15 de septiembre de 2021

La localidad de El Campillo (La Luisiana), en la provincia de Sevilla

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     Hoy, 15 de septiembre, Memoria de Nuestra Señora de los Dolores, que de pie junto  la cruz de Jesús, su Hijo, estuvo íntima y fielmente asociada a su pasión salvadora. Fue la nueva Eva, que por su admirable obediencia contribuyó a la vida, al contrario de lo que hizo la primera mujer, que por su desobediencia trajo la muerte [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
   Y que mejor día que hoy, para ExplicArte la localidad de El Campillo (La Luisiana), en la provincia de Sevilla, puesto que su Iglesia (edificio principal de la localidad) está dedicada a la Virgen de los Dolores.
   La localidad de El Campillo se encuentra a escasos 4 km. de La Luisiana, junto al cauce del arroyo Cascajoso, siendo su edificio más significativo y principal la Iglesia de Nuestra Señora de los Dolores, que se ubica en la calle de la Iglesia, frente a la calle Atrio.
   Esta iglesia fue edificada a finales del siglo XVIII bajo la advocación de la Inmaculada Concepción. Depende eclesiásticamente de la parroquia de la Purísima Concepción. En 1887 pasó a ser también un depósito de aguas, empleándose como baños hasta la Guerra Civil Española y sirviendo a partir de entonces como punto de abastecimiento para las fuentes de riego próximas.
   Este templo conserva su planta original, de reducidas dimensiones con sencilla fachada de estilo barroco colonial, rematada con espadaña y con planta de una sola nave. Las imágenes allí veneradas, el Cristo de la Buena Muerte y Ntra. Sra. de los Dolores, son de época posterior. Tras el altar principal de estilo neoclásico, se conserva interesantes pinturas dieciochescas y orfebrería de la misma época en el recinto de la Sacristía.
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de Nuestra Señora de los Dolores
LA VIRGEN DE LOS DOLORES
   El arte patético de finales de la Edad Media concedió un amplio espacio en su iconografía a la Virgen Dolorosa, representada ya con Cristo muerto sobre las rodillas después del Descendimiento de la cruz, ya sola después del Enterramiento de Cristo.
   Estos dos tipos iconográficos se designan con los nombres de Virgen de la Piedad y Virgen de los Siete Dolores. Aquí no hablamos de la Virgen de pie frente a la Cruz (Stabat Mater), o desvanecida  en los brazos de San Juan o de las Santas Mujeres, porque esos temas no han sido representados aisladamente y son inseparables de la Crucifixión.
1. La Virgen de la Piedad
   El grupo de la Virgen de la Piedad se compone, estrictamente, de dos personajes: María y su Hijo desclavado de la cruz, cuyo cuerpo inanimado ella sostiene sobre las rodillas.
   A veces ocurre que la Virgen esté rodeada o enmarcada por san Juan, Magdalena, las tres Marías e incluso por los donantes; pero casi siempre está sola con el cadáver de su Hijo, y esta concentración refuerza el poder emotivo del tema. Así es como se distingue de la escena de la Lamentación al pie de la Cruz (Beweinung Christi) que comporta numerosas figuraciones.
   Se ha querido ver en este grupo conmovedor un fragmento separado de la Lamentación, reducida a dos personajes esenciales por un procedimiento análogo que permitió extraer del grupo de la Cena el de Jesús con su discípulo preferido. Pero esa hipótesis no puede probarse, al menos en el arte alemán cuyos Vesperbilder son muy anteriores a los bajorrelieves de la Beweinung que se hizo popular en el siglo XVI. Según parece, la Virgen de la Piedad deriva más bien del tipo tradicional de la Virgen sentada, por simple sustitución del Niño Jesús por el Crucificado.
Fuentes místicas
   La Virgen de la Piedad, que en italiano se llama Pietà y en alemán Vesperbild, -porque la hora de vísperas, de cinco a siete de la tarde, corresponde en el Breviario al Descendimiento de la Cruz-, es la flor más delicada del misticismo de finales de la Edad Media, una flor de la Pasión, una pasionaria que hizo eclosión en los jardines de monjas.
   El tema ni siquiera está esbozado en los Evangelios ni procede tampoco del culto oficial: es una creación de la imaginación  mística que surgió a principios del siglo XIV, al mismo tiempo que los temas de la Virgen de Misericordia y del Varón de Dolores.
   Basta referirse a las Meditaciones franciscanas del Seudo Buenaventura, mejor aún a las Efusiones del beato Enrique de Berg y a las Revelaciones de Santa Brígida, para comprender en qué ambiente nació este tema realista y visionario a la vez. Las descripciones de Cristo muerto sobre las rodillas de su madre (in sinu matris) que se leen allí, donde parecía más cercano y accesible al corazón de los fieles que levantado sobre la madera de la cruz, concuerdan rasgo tras rasgo con las realizaciones plásticas de los artistas.
   El Minnebüchlein atribuido a Enrique de Berg, llamado Suso, también describe a Cristo muerto en una suerte de treno lírico: «Sus ojos, que brillaban como carbunclos, ahora están apagados. Sus labios, que parecían rosas rojas recién abiertas, están secos y su lengua pegada al paladar. Su cuerpo sangrante ha sido tan cruelmente estirado sobre la cruz que pueden contarse todos sus huesos.»
   Santa Brígida de Suecia atribuye a la propia Virgen esta descripción emotiva de su Hijo descendido de la Cruz: «Lo recibí sobre mis rodillas como un leproso, lívido y magullado, porque sus ojos estaban muertos y llenos de sangre, su boca fría como la nieve, su barba rígida como una cuerda.»
   La mayoría de los historiadores del arte no resistieron la tentación de establecer una relación no sólo de paralelismo sino de filiación entre dichos textos y las obras de arte que parecen derivar de ellos, sin preocuparse por la cronología. Pero las investigaciones recientes condujeron a una inversión del orden de los factores. En la actualidad se admite, en general, que las descripciones realistas de Enrique de Berg y de Santa Brígida, lejos de haber inspirado las obras de arte son sólo la transcripción poética de éstas. Esos textos son para  nosotros un muy precioso comentario de las Vírgenes de Piedad, y nos informan acerca del «clima» místico que les dio nacimiento; pero debe renunciarse a ver programas plásticos en ellos.
Orígenes en el arte alemán y francés del siglo XIV
   Lo que prueba esta teoría es que los primeros Vesperbilder alemanes se remontan a 1320, es decir, son muy anteriores a las Visiones del Seudo Buenaventura y de Santa Brígida.
   Nacido en los conventos de monjas místicas del valle del Rin, ese tema tan femenino y maternal de la Virgen de la Piedad, se difundió algo más tarde en Francia gracias a las numerosas cofradías de Nuestra Señora de la Piedad que encargaron grupos para la decoración de sus capillas, que en los libros de contabilidad se designa con los nombres La Compasión de la Virgen, Imagen de Nuestra Señora la cual sostiene abrazado a Nuestro Señor, Imagen de Nuestra Señora sosteniendo en su regazo otra Imagen de un Dios de Piedad, Dios estando en brazos de Nuestra Señora.
   En todo caso, aunque el nombre italiano de Pietà haya sustituido abusivamente a esas viejas expresiones francesas, es muy cierto que el tema es una creación del arte gótico germano francés y no del arte italiano. En las pinturas del Trecento que cita Mâle, la Virgen está sentada al lado del cadáver de Cristo: ella no lo sostiene sobre las rodillas, en su regazo. Ese tema penetró tardíamente en Italia, donde nunca gozó de la misma popularidad que en Alemania y en Francia. Es interesante recordar en tal sentido que la célebre Pietà de Miguel Ángel, esculpida en 1496 para una capilla de la antigua basílica de San Pedro de Roma, fue encargada por un cardenal francés.
Clasificación  y evolución de los tipos iconográficos
   La evolución de la iconografía de la Virgen de la Piedad prosiguió entre los siglos XIV y XVI.
   Tanto en Alemania como en Francia e Italia se encuentran dos tipos principales, el primero de los cuales comporta numerosas variantes: entre los siglos XIV y XV Cristo está acostado sobre las rodillas de su madre; en el siglo XVI, influenciado por el nuevo ideal del Renacimiento, más preocupado por la belleza formal, está extendido a sus pies, y sólo tiene apoyada la cabeza sobre las rodillas maternales.
A) Cristo sobre las rodillas de la Virgen
   En los monumentos más antiguos (Grupo de madera de Coburgo, hacia 1330; Vesperbild del convento de las ursulinas de Erfurt, hacia 1340), Cristo sentado sobre las rodillas de su madre tiene el torso echado hacia atrás y la cabeza inerte, caída.
   A veces está representado con la estatura de un niño, como la propia Virgen en los brazos de Santa Ana (Anna selbdritt). En ese caso, la Virgen que tiene la ilusión de acunar a su Hijo en brazos, como en los felices tiempos de la infancia, está representada más joven. Esta desproporción no se debe a la torpeza de los escultores, sino a una concepción de los místicos franciscanos. Según San Bernardino de Siena, la Virgen, extraviada por el dolor, sueña que tiene a su Hijo sobre las rodillas, y que lo acuna envuelto en la mortaja como antes en los pañales.
   En el siglo XV se volvió a la representación de Jesús adulto, en la edad en que murió en la cruz. El grupo se desarrolla en la dimensión horizontal, crece en ancho. A veces el cadáver de Cristo está dispuesto horizontalmente, como el cuerpo de un nadador que flota de espaldas, con la herida del costado bien visible; otras, por el contrario, se presenta oblicuamente, en diagonal, apoyando los pies magullados en el suelo.
   Es difícil determinar el lugar de origen de estas variantes. No obstante, parece que la escultura  alemana haya tomado el tipo de Cristo horizontal de la escuela de Bohemia y el Cristo en diagonal, del cual se ven numerosos ejemplos en Westfalia de la escuela de pintura de los Países Bajos, especialmente de Van der Weyden y de Dirk Bouts que habían, uno y otro, adoptado esta preceptiva. Es también el concepto que prima en la Pitié de Villeneuve de Aviñón (Louvre), la más monumental del arte de la Edad Media.
B) Cristo a los pies de la Virgen
   Este grupo de la madre y el hijo adulto que ella apenas puede sostener sobre sus rodillas, fue abandonada a partir del Renacimiento por un arte más preocupado por las proporciones y la lógica. A partir de ese momento casi siempre se ve el cuerpo de Cristo simplemente apoyado contra las rodillas de su madre. El grupo pierde así su profunda unidad, el acento de intimidad y ternura desgarradora, pero gana en verosimilitud y en armonía estructural.
   Esta preceptiva que reemplaza el esquema gótico no es -tal como lo creyera Mâle- una innovación introducida después del concilio de Trento por la iconografía revisada y corregida por la Contrarreforma. Pueden citarse ejemplos a partir del siglo XV, como el Vesperbild de la iglesia San Cristóbal, en Maguncia. Lo cierto es que esta fórmula ha sido adoptada por el arte barroco italiano (Correggio, Carracci) del cual pasó enseguida a España y a los Países Bajos.
   Aunque no pueda  servir como principio  de clasificación,  porque su actitud siempre la misma, el personaje de la Virgen no es menos importante que el de Cristo: la verdad de la expresión del dolor maternal la convierte en uno de los más bellos temas de estudio de la historia de la plástica.
   Es sobre todo el arte francés de los siglos XV y XVI el que ha sacado partido de este tema con una admirable delicadeza en la expresión de los sentimientos, que contrasta con las exageraciones germánicas.
   A veces María observa llorando el cuerpo inerte de su Hijo desfigurado, cuyos brazos rígidos no consigue cruzar; otras, lo abraza con todas sus fuerzas para impedir que los sepultureros se lo quiten.
   El arte español gótico y barroco introdujo en este tema vesperal un ardor más sombrío, y una suerte de voluptuosidad del dolor que está de acuerdo con el carácter de este pueblo.
   Muchas veces la Piedad suele combinarse con el motivo de la Dolorosa (Nuestra Señora de las Angustias) o Virgen de los cuchillos, que España tomó de los Países Bajos. Se encuentran ejemplos de esta amalgama en Sigüenza y en Calatayud (colegiata de Santa María).
   Subrayemos finalmente que en el arte de la Edad Media se encuentra una variante menos difundida de la Piedad de Nuestro Señor (Not Gottes): en vez de estar extendido sobre las rodillas de su Madre, Cristo muerto está sobre las rodillas de Dios Padre.
   A diferencia de numerosos temas religiosos de la Edad Media de los cuales se ha retirado la vida, éste, tan profundamente humano, ha conservado hasta nuestros días su conmovedora eficacia. Todavía se descubren bellos ejemplos en el arte francés de los tres últimos siglos.
2.  La Virgen de las siete Espadas
   Después del Enterramiento de Cristo, la Virgen queda sola con su dolor: por ello en España se la llama Virgen de la Soledad.
   Una iglesia de Roma está dedicada a S. Maria delle Sette Dolori.
   Se la representa con las manos juntas y gruesas lágrimas que corren por sus mejillas.
   Para volver más sensible el dolor de la Virgen se imaginó simbolizarla con una espada que le atraviesa el pecho. El origen de esta representación es la profecía del anciano Simeón (Luc 2: 35) que anuncia a la Virgen el día de la Presentación de Jesús en el Templo, que una espada de dolor le atravesará el alma: Tuam animam pertransibit doloris gladius.
   ¿Cómo se pasó de la Virgen con una espada a la Virgen de las siete espadas? Por la devoción a los Siete Dolores (Septem tristitiae) que se oponen simétricamente a los Siete Gozos de la Virgen (Septem Gaudia B.V. Mariae).
   A partir del siglo XIII se ve aparecer la devoción a los Siete Gozos de la Virgen, popularizada por la orden toscana de los servitas (Esclavos de la Virgen). La devoción a los Siete Dolores es más tardía: fue en 1423 cuando el sínodo de Colonia agregó a las fiestas de la Virgen «la fiesta de las angustias de Nuestra  Señora».
   Hasta el siglo XIV todavía se veneraban sólo Cinco Dolores de la Virgen. En el si­glo XV el número se llevó a siete, que se corresponde con las Siete Caídas de Cristo en el camino del Calvario. La lista no varía demasiado,  salvo en lo relativo al primer Dolor de Nuestra  Señora, que es tanto la Profecía de Simeón como la Circuncisión.
1. Profecía de Simeón (o la Circuncisión);
2. Huida a Egipto;
3. Pérdida del Niño Jesús que permanece en el Templo en medio de los doctores;
4. Cristo con la Cruz a Cuestas; 
5. La Crucifixión;
6. El Descendimiento de la Cruz;
7. El Entierro.
   Así, de los Siete Dolores de la Virgen, tres son relativos a la Infancia y cuatro a la Pasión de Cristo.
Iconografía
   H. Gaidoz hace derivar este tema de la Transfixión de la Virgen a un cilindro caldeo que representa a la diosa asiria Istar.
   Más recientemente, J. Baltrusaitis ha reconocido en el tema de la Virgen de los Siete Dolores la transposición o adaptación de un tema planetario del que se encuentran numerosos ejemplos en el arte de la alta Edad Media.
   Los círculos astrológicos de los siete Planetas habrían comenzado por engendrar el tema de los Siete Dones del Espíritu Santo irradiando alrededor del pecho de Cristo.
   De allí se habría pasado con toda naturalidad a la representación de los Siete Dolores de la Virgen. Para ello bastaba transformar los rayos de la Sabiduría Divina en haz de espadas, y reemplazar en el interior de los tondos las palomas del Espíritu Santo por  los Dolores  de Nuestra  Señora.
   Sea cual fuere el interés de estas remotas e hipotéticas filiaciones, lo más prudente es atenerse a los orígenes directos del tema que podemos situar en el tiempo y en el espacio con extrema precisión.
   La devoción y la iconografía de la Virgen de las siete espadas nacieron en Flandes a finales del siglo XV. Fue Juan de Coudenbergbe, cura de San Salvador de Brujas, quien organizó la primera cofradía de la Virgen de los siete Dolores; y fue Margarita de Austria, gobernante de los Países Bajos, quien fundó, también en Brujas, el primer convento consagrado a Nuestra Señora de los Siete Dolores, y quien ofreció a la iglesia de Brou-en-Bresse un cuadro votivo que la menciona. Finalmente, es en un grabado dedicado a Carlos V, publicado  en Amberes en 1509, donde se ven por primera vez las siete espadas dispuestas en abanico.
   Este tema correspondía demasiado bien a las tendencias generales del arte patético de finales de la Edad Media, como para volverse popular. De Flandes marítimo, que fue su cuna, pasó a Francia y a la Alemania renana. Pero no se mantuvo inmutable: experimentó una evolución en la que pueden detallarse las etapas sucesivas de esta manera:
   Los Siete Dolores de la Virgen en principio están representados simbólicamente por siete espadas. Luego, cada espada tuvo un pomo ornamentado con un tondo que representa uno de los Dolores. Pero al final las espadas desaparecieron y la Virgen apareció rodeada sólo por una aureola de siete tondos.
1. Las siete espadas
   La agrupación de las espadas comporta numerosas variantes. En la mayoría de los casos, las siete espadas reunidas en haz atraviesan el corazón de la Virgen. Están, ya dispuestas en círculo, ya agrupadas lateralmente con la punta hacia arriba, cuatro de un costado y tres del otro.
   En el siglo XVII Van Dyck imaginó renovar esta composición disponiendo las siete espadas alrededor de la cabeza de la Virgen, como los rayos de un nimbo. Pero esta innovación no tuvo éxito.
   A veces, Cristo en el lagar forma pareja con la Virgen de las siete espadas.
2. Los siete tondos
   Este ovillo de espadas erizando el corazón o la cabeza de la Virgen tenía el inconveniente de ser poco plástico y, además, insuficientemente explícito. Los fieles deseaban saber cuales eran los dolores que habían atormentado a Nuestra Señora durante su «Compasión». Para satisfacer este deseo no había otro medio que reeemplazar el haz de espadas simbólicas por tondos explicativos. En principio, se intentó combinar las espadas y los tondos; luego, la segunda versión, favorecida por el ejemplo del Rosario, acabó por eliminar a la primera.
   La Virgen está sentada al pie de la cruz, con las manos juntas o cruzadas sobre el pecho. A veces es una Virgen de la Piedad que tiene a Cristo muerto sobre las rodillas. Alrededor de ella los tondos historiados, dispuestos como las grandes cuentas de un rosario, evocan sus angustias.
   Es el arte flamenco del siglo XVI el que ofrece los ejemplos más numerosos de este tema y de sus aspectos sucesivos (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Conozcamos mejor la Solemnidad de Nuestra Señora de los Dolores;
   Una segunda conmemoración de los Dolores de Nuestra Señora surge al calor de la Orden de los Siervos de María, pero en este caso considerando globalmente los sufrimientos de la Virgen a lo largo de toda su vida por su íntima asociación a la Obra de la Redención, y no sólo centrándose en el Calvario, aunque éste fuera el momento culminante. Esta Orden, los servitas, es la institución eclesial que más ha contribuido a expandir la devoción a los Dolores de María. Fundada en el Monte Senario, Florencia, en 1233 con un marcado tinte mariano, ésta arraigó en ella y se fue acrecentando, hasta el punto que  declararon como Patrona a Nuestra Señora de los Dolores el ocho de agosto de 1692. Constituida como instituto mendicante, está compuesta de tres Órdenes: Primera, la de los frailes; Segunda, la de las monjas de clausura, y Tercera, la de los laicos, que fue la gran difusora, junto con las cofradías servitas, agregadas a la Orden, de la devoción a Nuestra Señora de los Dolores y a su hábito, el negro de su viudez, propio del instituto, en forma de escapulario, pues éstas llegaron donde no alcanzaron ni la primera ni la segunda rama, además de que no fueron afectadas, por su carácter seglar, por las exclaustraciones de la Edad Contemporánea. Los servitas solían tener una reunión con los Hermanos de su Compañía del Hábito de los VII Dolores de la Virgen el tercer domingo de cada mes. A principios del siglo XVII comenzaron a solemnizarse estas reuniones, escogiéndose la de septiembre como la principal, hasta que llega a considerarse todo el mes de septiembre como consagrado a la devoción de los Siete Dolores de la Bienaventurada Virgen María; por ejemplo, el Papa León XIII Pecci concede indulgencia plenaria en la forma acostumbrada cualquier día de septiembre o del día uno al ocho de octubre. El nueve de junio de 1668, el Papa Clemente IX Rospigliosi concedió para ese día, tercer domingo de septiembre, a la Orden de los Siervos de María celebrar Fiesta de los Siete Dolores de la Virgen, con rito doble y octava, y un formulario similar al de 1482, que fue el introducido en lo esencial en el Misal de San Pío V Ghislieri para el Viernes de Dolores.  El dieciséis de septiembre de 1673 la otorgó a la Diócesis de Córdoba el Papa Clemente X Altieri. Fue confirmada por Inocencio XI Odescalchi en 1688, y poco a poco se va extendiendo por toda la Iglesia.  A todos los territorios españoles fue extendida por el Papa Clemente XII Corsini, a petición del Rey Felipe V, el veinte de septiembre de 1735, tras el parecer favorable de la Sagrada Congregación de Ritos, fechado tres días antes.  El Papa Pío VI Braschi, en 1777, concedió a la Diócesis de Méjico indulto perpetuo de rezar Oficio y Misa de los Siete Dolores de Nuestra Señora con rito doble de segunda clase. En 1785, autorizó Misa votiva de los Siete Dolores todos los sábados en la iglesia de los Mínimos de Mallorca. En 1786, concedió a la Diócesis de Santa Fe (Argentina) rezar el Oficio de los Siete Dolores propio de la Orden de Siervos de María. Pío VII Chiaramonti, muy influido por los servitas, la declaró en 1801 fiesta de precepto de segunda clase para la isla de Cerdeña, la concedió a la Archidiócesis de Sevilla en 1807, así como a la Toscana, como doble de segunda clase con octava, y finalmente la extendió a toda la Iglesia Latina el ocho de septiembre de 1814, en memoria de su liberación del cautiverio que le infringió Napoleón, adoptando la misa y oficio de los servitas.  En 1908 el Papa Pío X Sarto la incluyó entre las dobles de segunda clase. Los servitas la celebraban como de primera clase con octava y vigilia, como los Pasionistas, y en Florencia, donde había surgido la Orden de los Siervos de María, y Granada, cuya patrona es Nuestra Señora de las Angustias.
   En la reforma litúrgica de este mismo Pontífice de 1914, con el fin de despejar el ciclo dominical, se fijó el quince de septiembre, día en que ya se celebraba en el rito ambrosiano por no tener octava la fiesta de la Natividad de la Virgen, haciendo pareja con la del día anterior: la Exaltación de la Santa Cruz. Contemplamos desde la perspectiva de la glorificación los frutos de la Redención de la pareja salvadora, Cristo, Nuevo Adán, y María. Nueva Eva. Tras ser reducida a simple conmemoración optativa la fiesta del Viernes de Dolores en el Calendario Universal de 1960, fue suprimida en el actual de 1969 según los criterios de simplificación y eliminación de las duplicaciones, quedando sólo la de septiembre, para dejar lo más libre posible el último tramo cuaresmal, como memoria obligatoria, bajo el título de Nuestra Señora, la Virgen de los Dolores. Su ubicación, en opinión de muchos autores, le perjudica al quedar desarticulada del ciclo pascual.  El antiguo título de Compasión es conservado por la Diócesis de Hildesheim con una fiesta el sábado posterior a la Octava del Corpus, y con la denominación de la Bienaventurada Virgen María de la Piedad, con un bonito Oficio de origen medieval, existe una conmemoración en Goa (India) y en Braga (Portugal) el tercer sábado de octubre (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016). 
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martes, 31 de agosto de 2021

La localidad de La Luisiana, en la provincia de Sevilla

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Datos del Municipio
     Situación: Enclavada en la zona de La Campiña sevillana.
     Coordenadas GPS: x = -5.248717609  -  y = 37.5262748
     Extensión: 43 km2
     Distancia a Sevilla: 69
     Altitud: 168 m
     Entorno: De su entorno podemos destacar los Baños Romanos, recinto de gran interés arqueológico y famoso por las propiedades terapéuticas de sus aguas.
Datos del Ayuntamiento
     Dirección: Plaza de Olavide, 3, CP. 41430
     Teléfono: 955 07 46 30
     Web: www.laluisiana.org
Información turística
     Fue fundado en 1768 junto con otros pueblos que ordenó construir el rey Carlos III, durante el plan de colonización de Sierra Morena, con la finalidad de acabar con el bandolerismo.
     El patrimonio artístico, religioso y arqueológico de La Luisiana hace de ésta un municipio interesante de visitar.
     Entre sus mejores productos gastronómicos se encuentran los 'roscos' y los 'picos', los cuales han alcanzado fama a nivel nacional.
     No te puedes perder...   los 'molletes' con manteca 'colorá' y las 'sopaipillas' (Diputación Provincial de Sevilla).
     Se encuentra en la zona este de la provincia, datando su fundación de la segunda mitad del siglo XVIII. Se trata de uno de los pueblos creados por Carlos III en el Plan de Nuevas Poblaciones de Andalucía, de ahí la regularidad del trazado urbano y la similitud estructural de sus casas. En su pequeño término municipal se han encontrado algunos restos arqueológicos romanos y visigodos (Alfredo J. Morales, María Jesús Sanz, Juan Miguel Serrera y Enrique Valdivieso. Guía artística de Sevilla y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2004).
La Luisiana, pueblo de colonos europeos
   La Luisiana se encuentra a 72 kilómetros de Sevilla.  Asentada en la comarca de la Campiña, en su entorno destacan los baños romanos, espacio de gran interés arqueológico y famoso por las propiedades terapéuticas de sus aguas.
   Luisiana, pertenece a la Comarca de La Campiña, con una extensión de 43'00 km², a una altitud de 168 m. sobre el nivel del mar, y con 4.608 habitantes.
   La Luisiana es uno de los pueblos jóvenes de la provincia de Sevilla. Aunque se han hallado restos pertenecientes al Bronce Final y al Tartésico junto con restos Íberos, es durante el período romano cuando la presencia de hallazgos adquiere su mayor importancia. En este sentido, aunque ya desde antaño por sus tierras pasaron diferentes culturas, destaca la presencia de unos baños romanos cuyas aguas tienen propiedades terapéuticas. 
   Del período Hispano-árabe y medieval se conservan pocos vestigios, al ser ésta una zona de permanentes rencillas entre los reinos de Castilla y Córdoba. 
   La Luisiana fue fundado en 1768 junto con otros pueblos que ordenó construir el rey Carlos III, durante el plan de colonización de Sierra Morena para evitar el bandolerismo en el camino de Cádiz a Madrid. Sus habitantes actuales son descendientes de los alemanes y franceses que repoblaron esta zona por orden del rey. En 1835, la reina Dª María Cristina derogó el 'Fuero de las Nuevas Poblaciones', constituyéndose el Ayuntamiento de La Luisiana, dependiente de la provincia de Sevilla. El nombre de 'Luisiana' proviene, al parecer, de la unión de los nombres 'Luis' y 'Ana', que eran los nombres de los hijos de Carlos III.
   Tanto en su gastronomía como en su cultura y en sus fiestas sigue muy presente el legado de aquellos colonos europeos, motivo por el que es muy interesante descubrir este municipio de la Campiña sevillana.  
   Si vas en coche desde Sevilla, la ruta más rápida es tomar la autovía A-4 hasta la salida 471 y llegarás a tu destino.
   No cuenta con estación de tren, pero puedes coger un autobús desde la estación de Plaza de Armas en la capital.
   La mejor manera de recorrer La Luisiana es dando un paseo por sus calles y visitar sus monumentos. Si llevas bicicleta, puedes hacer alguna ruta y observar la naturaleza.
   Visita los baños romanos y la Fuente de los Borricos, es el yacimiento arqueológico más importante de la localidad. Tienen fama por sus aguas terapéuticas. 
   Entra en la Parroquia de la Purísima Concepción, de origen barroco. ¿Sabías que fue habilitado como hospital durante una epidemia?
   Conoce la pedanía de El Campillo, a unos cuatro kilómetros de La Luisiana. En ella verás algunos ejemplos de construcciones coloniales. 
   ¿Te apetece disfrutar de la naturaleza? Pasa un día de campo en el Merendero Arroyo Fuentes Madre.
Prueba los picos y rosquillas de pan de La Luisiana, tienen mucha fama en nuestro país. 
   La Luisiana es un pueblo que se ha desarrollado con una gran diversidad cultural. Recomendamos empezar la ruta desde las civilizaciones más antiguas hasta las más modernas. 
   Comenzaremos la visita en los baños romanos. A solo 3 minutos a pie desde el Ayuntamiento por la calle la Carolina, llegarás hasta el Arroyo Carrión donde encontrarás un yacimiento que consta de tres partes: el lavadero público, la piscina romana y los vestuarios. Y situado a las afueras del recinto, verás la Fuente de los Borricos, datado del siglo XVIII.
   Después dirígete hasta la Plaza Pablo de Olavide, allí encontrarás edificaciones del origen del municipio, como el Ayuntamiento, la Casa de Postas y la Parroquia de la Purísima Concepción. Esta iglesia sirvió de hospital durante la epidemia de paludismo sufrida en el pueblo durante el siglo XVIII. 
   Para terminar, visita la pedanía de El Campillo, a unos cuatro kilómetros de La Luisiana. Si vas caminando, tardarás aproximadamente 45 minutos. En esta aldea puedes visitar la Iglesia de la Virgen de los Dolores y contemplar algunas casas de los primitivos colonos (Turismo de la Provincia de Sevilla).
         Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la localidad de La Luisiana, en la provincia de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia sevillana.

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La localidad de La Luisiana, al detalle:
- Ayuntamiento
Cerro del Tesoro
Cortijo de Alejandro
Cortijo del Algarrobo
Cortijo de los Bombos
Cortijo de la Dehesa Nueva
Cortijo de Marroquíes
Cortijo de Mingo Andrés
- Iglesia de la Purísima Concepción
La Luisiana
Punto kilométrico 6,8
Punto kilométrico 8
Punto kilométrico 471,500
Punto kilométrico 473
La Rosquita
Sesguimondo
La Viña