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domingo, 7 de junio de 2026

La Fiesta del Corpus Christi, en Carmona (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Fiesta del Corpus Christi, en Carmona (Sevilla).  
     Hoy, 7 de junio, Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, quien, con estos alimentos sagrados, ofrece el remedio de la inmortalidad y la prenda de la Resurrección [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y qué mejor día que hoy, para ExplicArte la Fiesta del Corpus Christi, en Carmona (Sevilla).
     El día del Corpus es fijado en base al calendario lunar y corresponde al jueves que sigue al noveno domingo después de la primera luna llena de primavera del hemisferio norte, esto es, transcurridos sesenta días del Domingo de Resurrección. En Carmona hace años se ha dejado de celebrar la procesión el jueves, trasladándola al domingo siguiente.
     El origen del Corpus puede situarse en la Edad media como medida para contrarrestar la difusión de algunas "herejías" que estaban en contra de admitir la presencia real de Cristo en la hostia consagrada. El Corpus como ritual litúrgica arranca a mediados del siglo XIII, cuando el papa Urbano IV instituye la fiesta, siendo ubicada temporalmente el jueves siguiente al domingo de la Santísima Trinidad o sesenta días después del domingo de Pascua de Resurrección. 
     En Carmona, desde el siglo XVI hasta bien entrado el siglo XX la festividad del Corpus Christi es considerada una de las mayores expresiones festivas, como se recoge en los documentos relativos a los pagos y organización de la fiesta conservados en los archivos municipales. Sin embargo, ya en 1.480 se consideraba el Corpus de Carmona como una fiesta de "tiempo inmemorial", si bien no existe constancia de su origen exacto. 
     Se trataba en ese entonces de una procesión de carácter más civil que religioso, financiada por el ayuntamiento local, en la cual participaban todos los estamentos públicos y los gremios profesionales de la villa, acompañados por hermandades y autoridades religiosas. El cortejo estaba integrado por los santos protectores y las imágenes titulares de los distintos grupos y organizaciones, dando vida a un espectáculo callejero que llenaba la ciudad de música y bullicio. 
     Por esta razón, a partir del siglo XVIII, la autoridad eclesiástica emprendió medidas reguladoras con el propósito de limitar las expresiones de regocijo popular. Junto a ello, la desamortización primero y la paulatina despoblación de la ciudad en la segunda mitad del pasado siglo, potenciaron la decadencia de la festividad del Corpus de Carmona. A finales de los sesenta, la procesión del Corpus se circunscribía a un descuidado desfile religioso.
     A finales de los años setenta por iniciativa del párroco de Santa María, de algunos creyentes y de las hermandades, se comienza a recuperar parte del esplendor pasado de la festividad del Corpus. En el consejo de hermandades de 1.979 se hace una llamada explícita para que todas las hermandades participen en la recuperación de la fiesta. La década de los ochenta será determinante para la restauración del ritual. 
     La modalidad de la fiesta que se ha recuperado da vida a un desfile procesional donde, los elementos tradicionales recuperados, se funden con nuevas expresiones rescatadas de las manifestaciones rituales de otros pueblos de la península e inclusive de otros países. 
     La visión en la que se inspira la puesta en escena del ritual responde a la que contempla la obra de San Agustín "La ciudad de Dios", donde los atributos estéticos cobran valor por su proximidad a la perfección de la dimensión divina. De aquí que la heterogeneidad estética de la procesión y la esmerada decoración de la ciudad se hayan vuelto hoy elementos distintivos de la festividad del Corpus de Carmona. 
     Carmona emula la visión de San Agustín en "La ciudad de Dios". Con tal finalidad, los días previos a la procesión se dedican todos los esfuerzos y cuidados a la decoración de las calles y de las casas. Entre vecinos y hermanos de la Hermandad del Santísimo Sacramento, los balcones se visten con colgaduras, que un equipo voluntario de mujeres se encarga de coser y planchar. Asimismo los balcones se pueden decorar de flores, ramas de palma, mantas y mantones colorados. 
     En el trascurso de las veinticuatro horas que preceden el desfile del Corpus, el ayuntamiento se encarga de ornamentar el itinerario de la procesión, colocando una veintena de arcos textiles, diseñados por el imaginero sevillano José Manuel Bonilla, autor también de los gonfalones con las imágenes de los santos apóstoles y motivos eucarísticos que adornan la plaza de San Fernando. A lo largo del recorrido se colocan también gallardetes con las insignias de parroquias e iglesias de Carmona. Cada año se procura innovar en el diseño de las decoraciones de las calles, incorporando elementos nuevos inspirados en motivos propios de rituales foráneos, como por ejemplo los gonfalones de la Orden de Malta, los gallardetes del Palio de Siena o las colgaduras de roscos con flores retomados del Corpus Christi de la Selva Negra en Alemania. 
     Por último, a primera hora de la mañana del día de la procesión, el suelo de las calles del itinerario de la procesión se recubre con junco, romero y otras hierbas y flores aromáticas.     
     A lo largo de las calles del itinerario de la procesión, las hermandades de Carmona y algunos vecinos erigen verdaderos altares donde se disponen distintos motivos eucarísticos, imágenes del niño Jesús, de la Virgen, de Santos Protectores, flanqueados por cirios y flores. Aunque el número de altares así como la imagen y la temática de su decoración pueden variar, por lo general, se mantienen todos los años los altares de las ocho hermandades de penitencia, los de las dos hermandades de gloria, los de las dos hermandades sacramentales, el altar del Orden Seglar de los Siervos y el del Consejo General de Hermandades y Cofradías de la Ciudad de Carmona. También se suele respetar la ubicación espacial de los altares, colocándolos año tras año en el mismo sitio. 
     Las hermandades montan sus altares a primera hora, el mismo día de la procesión. Motivo por el que la ciudad se vuelve, a partir de las siete de la mañana, en un ir y venir de procesiones, ya que algunas de las hermandades salen en procesión con sus imágenes hasta el lugar donde colocarán su altar, para regresar siempre en procesión tras finalizar el Corpus. La procesión de ida se realiza en silencio, mientras que a la vuelta algunas imágenes van acompañadas por bandas de música. La Hermandad de la Expiración sale temprano de la iglesia de San Blas con la imagen de Nuestra Señora del Rosario; la Hermandad de la Columna se traslada procesionalmente desde el Convento de Santa Clara con la imagen del mismo título; la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno sale y regresa, acompañada por la banda de música "El Arrabal", a la iglesia de San Bartolomé con la imagen de la Divina Pastora. Sólo la Hermandad de las Angustias se traslada en procesión el día anterior con la imagen de Nuestro Padre Jesús Cautivo de Belem desde la iglesia de San Francisco a la iglesia de Santa María, para volver a salir desde allí la mañana del día del Corpus hasta su altar. Vuelve a su templo en procesión acompañada, como a la ida, por la banda de cornetas y tambores de "Nuestra Señora de Gracia".  
     En los días anteriores también se preparan los pasos que saldrán en la procesión del Corpus: el paso de Jesús Sacramentado que lleva la custodia, el de la reliquia de San Juan Grande, el paso de San Judas Tadeo, que se ha logrado incorporar a la procesión hace pocos años, y el paso del patrón de la ciudad San Teodomiro. La preparación del paso de la reliquia corre a cargo de la hermandad que preside los actos del Consejo de Hermandad en el año en curso, mientras que los demás pasos son responsabilidad de la Hermandad Sacramental de Santa María. 
     El día anterior las hermandades tienen que depositar sus varas y estandartes en la parroquia de Santa María para que el desfile se desarrolle con puntualidad. Las distintas indumentarias y enseres de los acólitos se guardan en la iglesia del Salvador, para que así todos los que toman parte en el desfile procesional se preparen en la sacristía del Salvador por la mañana temprano para después dirigirse a Santa María ya vestidos. 
     A las nueve de la mañana en la iglesia Prioral de Santa María se celebra la Solemne Eucaristía con asistencia del clero, de las hermandades y del ayuntamiento. Al finalizar la misma, da comienzo la Solemne Procesión de Jesús Sacramentado. 
     La procesión la integran, siguiendo un estricto orden de aparición, la representación de las asociaciones, hermandades, órdenes religiosas, y representaciones civiles y militares, entre las cuales se intercalan los pasos de la Reliquia de San Juan Grande, las andas con la imagen de vestir de San Teodomiro, la imagen de San Judas Tadeo y, cerrando la comitiva, la custodia que en el siglo XVI realizó el orfebre Francisco de Alfaro. 
     Abre el cortejo la Cruz Parroquial de Santa María obra de Francisco de Alfaro (1.584), llevada por un acolito y flanqueada por ciriales. Siguen los niños de primera comunión que lucen sus mejores trajes. Tras el tramo de niños y niñas sale la Reliquia de San Juan Grande bajo templete de plata y bronce dorado. La reliquia es llevada en andas por los representantes de la hermandad que preside el Consejo de las Hermandades y acompañada por servidores que visten a la moda del siglo XVII con gola de avisperos, siguiendo el modelo de pajes del Consejo de la ciudad. Tras la reliquia desfila la Archicofradía de María Auxiliadora seguida por las juntas de gobierno de las hermandades, organizadas por orden de antigüedad, que procesionan cada una con estandarte varas y cera. Así la primera hermandad que desfila es la  del Rocío que se ha constituido más recientemente.
     Aproximadamente en la zona media del cortejo va la imagen de San Judas Tadeo, talla del siglo XVII procedente de la antigua residencia jesuita de Carmona, que se incorporó hace tres años a la procesión, ya que el cortejo había crecido mucho y hacía falta intercalar algunas imágenes entre los representantes civiles y religiosos. Le sigue el paso con la imagen de San Teodomiro, santo carmonense y patrón canónico de la ciudad, realizada en 1.995 por José Manuel Bonilla Cornejo. El paso del patrono es presidido por el capitán de la Guardia Civil que lleva el Pendón de la Ciudad y se acompaña por la banda de cornetas y tambores de "Nuestra Señora del Sol" de Sevilla. 
     Tras el patrón sale la hermandad de la patrona, con el Simpecado de la Virgen de Gracia y por último las Hermandades Sacramentales, la de San Pedro y la de Santa María.
     El cortejo de la Sacramental de Santa María se abre con el cuerpo de carráncanos, niños vestidos al modo de la corte española del siglo XVII, que llevan hachetas y medallones con pinturas de la vida de la virgen y acompañan el Lábaro Sacramental. Cierra el cortejo el Guión Sacramental, flanqueado por los servidores que llevan faroles de mano. El cuerpo de acólitos de la parroquia preside la custodia sacramental obra de Francisco de Alfaro, seguida por los representantes del Consejo de Hermandades y Cofradías, por las autoridades religiosas y la representación de la Corporación Municipal. 
     Acompaña la custodia la banda de música "El Arrabal" de Carmona. 
     La procesión dura aproximadamente dos horas, realizando paradas frente a los altares erigidos en las calles a lo largo del recorrido. Los aldeanos se aglomeran en las calles y en los balcones y acompañan la custodia hasta que vuelve a recogerse en la parroquia de Santa María. Particularmente sugestivo resulta el desfile de la custodia, ya de vuelta a su templo frente a la iglesia del Salvador, desde cuyo interior se resuenan suavemente las notas de la Coral de Nuestra Señora de Gracia. 
     Debido a su antigüedad, el ritual ha pasado por periodos de profundas transformaciones. La procesión que se ha recuperado en la actualidad, aún cuando no alcanza la grandiosidad de las procesiones del Corpus de la época moderna, cuando todos los estamentos de la sociedad civil y religiosa sacaban sus propios pasos, se constituye como un modelo de ritual capaz de reinterpretar lo antiguo en clave contemporánea. Los altares de hoy han venido a sustituir los antiguos pasos procesionales y la cuidadosa decoración de las calles evoca la visión nostálgica de la ciudad de Carmona que se ha plasmado en la memoria de las personas mayores.
     Todas las hermandades toman parte a la procesión del Corpus. Las varias juntas de gobierno desfilan por orden de antigüedad luciendo sus propios estandartes, varas y cirios. Aparte, las hermandades están a cargo del montaje de los altares callejeros.  
     También desfilan en la procesión del Corpus los representantes de las instituciones municipales y las autoridades religiosas.  
     Aproximadamente cincuenta acólitos acompañan la procesión, llevando incensarios, insignias y farolas. La mayoría visten túnica blanca y capa roja bordada en oro.  Entre ellos, destaca por su vestimenta  un cuerpo de ocho acólitos, llamados "carráncanos" que acompañan a la insignia sacramental. Las vestiduras que llevan están inspiradas en la de los niños de la Corte Española. Llevan pantalón y casaca roja, cubriéndose con dalmática de brocado de plata y pasamanería artesanal. En las manos sostienen un sombrero rojo, provisto de plumas, al modo español y sobre el pecho cartelas con pinturas de los misterios marianos. Portan además hachetas realizadas en metal plateado. 
     Aproximadamente cincuenta costaleros están a cargo de transportar el paso de la custodia y de San Teodomiro. La cuadrilla de costaleros de la Custodia se conformó hace veinticinco años, estableciéndose que sus sustitutos provendrían de las filas de los costaleros de  San Teodomiro. Por esta razón, se registra una gran demanda por integrar la cuadrilla de San Teodomiro. La mayoría de los costaleros son oriundos de Carmona. Pagan papeleta de sitio con la cual financian un almuerzo colectivo en el patio de Santa María, mientras que el 30% del monto total se destina a la Hermandad Sacramental.
     La Hermandad del Santísimo Sacramento y San Teodomiro Mártir. Los miembros de la hermandad en colaboración con el cura de la parroquia de Santa María y con el Consejo General de Hermandades y Cofradías de Carmona, se hacen cargo de coordinar el trabajo voluntario de los hermanos y hermanas que contribuyen a la realización de la festividad del Corpus Christi.
     La procesión del Corpus se financia en su mayoría mediante donativos voluntarios. Durante todo el año la hermandad organiza actividades para recaudar fondos y durante el mes de agosto los hermanos van de casa en casa a pedir donativos. Los gastos relativos a la banda de música y a las flores los suelen financiar personalmente entre cuatro personas. Una parte de los gastos se financian mediante el pago de la papeleta de sitio de los costaleros de la Custodia y del paso de San Teodomiro. Por su parte el ayuntamiento financia el exorno de las calles, contribuyendo con una subvención anual de cuatro mil euros. 
     Una parte consistente de la financiación proviene, sin embargo, del trabajo no remunerado de numerosos vecinos que contribuyen activamente a la realización de la procesión del Corpus. 
     La procesión de desarrolla a lo largo de un recorrido que comienza y termina en la Iglesia de Santa María diseñando un ocho alrededor de la céntrica Plaza de San Fernando. El itinerario de la procesión es señalizado por la decoración de las calles que recorre el cortejo.
     Con motivo de la celebración del Corpus se instalan en la plaza varios altares portátiles ante los cuales pasará la custodia. Es el caso del Altar de la Hermandad de la Humildad y Altar de Hermandad de la Expiración. La Hermandad de la Humildad instala su altar presidido por una imagen de San Juan Grande, aunque no siempre es la misma. 
     De igual modo la hermandad de la Expiración coloca en la Plaza de San Fernando el altar de Nuestra Señora del Rosario, talla en madera de inicios del siglo XVIII. Traslada y regresa la imagen a la iglesia de San Blas en el mismo día. Altar de la Hermandad de las Angustias. 
     Esta hermandad de coloca del altar del Señor de Belem, obra de Pedro Roldán. Este paso se traslada a las ocho horas desde la iglesia de Santa María, a donde llegó la tarde anterior desde la iglesia de San Francisco, acompañado por la banda de Cornetas y Tambores de "Nuestra Señora de Gracia", que igualmente lo acompaña a su regreso, tras la procesión del Corpus Christi.
     La procesión cuenta con un recorrido que comienza y termina en la iglesia de Santa María diseñando un ocho alrededor de la céntrica plaza de San Fernando. El itinerario de la procesión es señalizado por la decoración de las calles, alfombradas con junco, y de las casas engalanadas. La procesión del Corpus Christi sale desde el portal de Calle Lonja Alta de la iglesia de Santa María y se recoge en el portal de calle de San Ildefonso. A lo largo del recorrido numerosos son los altares que colocan las hermandades, hitos principales de la procesión.
     En la Iglesia del Salvador con ocasión de la celebración de la fiesta del Corpus Christi de Carmona montan sus altares la Hermandad del Rocío, la Orden Seglar de los Siervos, con su altar presidido por la imagen del Dulce Nombre  de Jesús, obra del siglo XVIII, y en la puerta principal del templo erige su altar la Hermandad de la Esperanza presidido por diversas imágenes del siglo XVIII. Desde la iglesia también canta la Coral de Nuestra Señora de Gracia al paso del cortejo de vuelta a su templo.
     Con ocasión de la celebración del Corpus Christi, en el portal de la Casa Palacio de los Rueda, la Hermandad de Nuestra Señora de Gracia instala su altar presidido por la Imagen de Nuestra Señora de los Reyes, obra de finales del siglo XVII.
     En la calle Martín López la Hermandad de la Columna coloca el templete decimonónico y la imagen de Santa Clara del monasterio de religiosas Clarisas, obra del siglo XVIII. Se traslada procesionalmente antes y después de la fiesta del Corpus Christi desde el cercano convento del mismo nombre.
     La Hermandad del Santo Entierro erige en la calle Sacramento el altar.
     El Consejo General de Hermandades y Cofradías de Carmona instala su altar en la Calle Maese Rodrigo.
     La Divina Pastora, obra de Antonio del Castillo, preside el altar de Calle Prim instalado por la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno.
     Tras la procesión del Corpus regresa a la iglesia de San Bartolomé, acompañada por la Banda de Música "El Arrabal".
     En la calle Ramón y Cajal se erige el altar de la Hermandad de la Amargura.
     La Custodia, símbolo de Jesús Sacramentado, es una importante obra de orfebrería del Renacimiento realizada por Francisco de Alfaro durante los año 1.579 y 1.584. Es considerada una de sus obras más conseguidas. Tiene una altura total de dos metros y se utilizaron cerca de cien kilos de plata en su realización. En el centro se coloca el manifestador, obra del mismo orfebre, realizado en plata dorada al fuego y esmaltes. El viril es obra del siglo XVIII y está decorado con más de dos mil brillantes. Se conserva en la parroquia de Santa María (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Historia y Leyenda de la Solemnidad del Corpus Christi;
     Un milagro eucarístico del siglo XIII fue el origen de la Fiesta del Corpus Christi, que la Iglesia celebra el jueves siguiente a la Solemnidad de la Santísima Trinidad; aunque en algunos países las Iglesias locales deciden trasladarla para el domingo por una cuestión pastoral (en Sevilla se mantiene la festividad en el jueves). En esta solemnidad la Iglesia tributa a la Eucaristía un culto público y solemne de adoración, gratitud y amor, siendo la procesión del Corpus Christi una de las más importantes en toda la Iglesia Universal. A mediados del siglo XIII el P. Pedro de Praga dudaba sobre la presencia de Cristo en la Eucaristía y realizó una peregrinación a Roma para rogar sobre la tumba de San Pedro una gracia de fe. Al retornar, mientras celebraba la Santa Misa en Bolsena, en la Cripta de Santa Cristina, la Sagrada Hostia sangró manchando el corporal. 
      La noticia llegó rápidamente al Papa Urbano IV, que se encontraba muy cerca en Orvieto, y mandó que se le lleve el corporal. Más adelante el Pontífice publicó la bula “Transiturus”, con la que ordenó que se celebrara la Solemnidad del Corpus Christi en toda la Iglesia el jueves después del domingo de la Santísima Trinidad. El Santo Padre encomendó a Santo Tomás de Aquino la preparación de un oficio litúrgico para la fiesta y la composición de himnos, que se entonan hasta el día de hoy: Tantum Ergo, Lauda Sion. El Papa Clemente V en el Concilio general de Viena (1311) ordenó una vez más esta fiesta y publicó un nuevo decreto en el que incorporó el de Urbano IV. Posteriormente Juan XII instó su observancia.
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jueves, 4 de junio de 2026

La Fiesta del Corpus Christi, en Carrión de los Céspedes (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Fiesta del Corpus Christi, en Brenes (Sevilla).  
     Hoy, 4 de junio, Solemnidad (jueves posterior a la Solemnidad de la Santísima Trinidad, en Sevilla) del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, quien, con estos alimentos sagrados, ofrece el remedio de la inmortalidad y la prenda de la Resurrección [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y qué mejor día que hoy, para ExplicArte la Fiesta del Corpus Christi, en Carrión de los Céspedes (Sevilla).
     La  Fiesta del Corpus Christi en Carrión de los Céspedes tiene lugar el Jueves de Corpus, es decir el jueves siguiente al octavo domingo después de la Resurrección. La organización de esta celebración recae principalmente en la Hermandad de Nuestra Señora de Consolación, destacando entre otros actos la profusa decoración de las calles, los altares y la procesión de la Virgen de Consolación junto a la Custodia.
     Se desconoce la fecha de inicio de la celebración del Corpus Christi en Carrión de los Céspedes así como la de los cultos en honor a la Virgen de Consolación, aunque ya a finales del siglo XIV se menciona la existencia de su ermita. No será hasta 1660 que se funda la primera hermandad de la Virgen de Consolación, para rendir culto a la que ya era considerada patrona de la villa y hasta mediados del siglo XVIII cuando ambos elementos se asocien, coordinándose los cultos y celebraciones, lo que constituiría el núcleo fundamental de las actuales fiestas del Corpus.
     El comienzo de los actos oficiales de las celebraciones en honor a la Virgen de Consolación y del Corpus Christi, tiene lugar el domingo anterior. Ese día comienza temprano, con un pasacalles que toca una banda de música a partir de las 9.30 y con el que va despertando a los vecinos del pueblo. El pasacalles también sirve para llamar a los romeros a que acudan a la Misa de Romeros que tiene lugar en la ermita de Consolación pasado el mediodía. Tras la ceremonia muchos son los que acuden directamente al paraje seleccionado para la corta de romero. Respecto a los parajes donde se recoge el romero, la hermandad suele emplear varios, propiedad del ayuntamiento o de particulares que los ceden, normalmente se rota de año en año para evitar el desgaste de las parcelas y garantizar una buena cantidad de romero. Los que acuden lo hacen en su mayoría en vehículos a motor y aprovechan para pasar un día de campo entre familiares y amigos.
     Sin lugar a dudas el día grande para los devotos a la Virgen de Consolación es el jueves de Corpus Christi. Una vez más el día comienza temprano con sendas dianas a cargo de dos bandas musicales que recorren el pueblo siguiente itinerarios distintos. A las 10.00 comienza la misa, que en ocasiones es concelebrada, a la que asisten ya los niños vestidos de primera comunión y un gran número de mujeres con mantilla, entre otros fieles.
     Sobre las 12.00 del mediodía comienza a salir el cortejo del Corpus, en primer lugar una cruz de guía seguida por representantes de las diversas hermandades del pueblo y el paso de la Virgen de Consolación, tras ella marchan las mujeres de mantilla con los niños de la primera comunión entre ellas y finalmente el paso de la custodia seguido de un palio.
     El recorrido se haya jalonado por varios altares montados por los propios vecinos, empleando para ello materiales propios o prestados por vecinos o por la propia hermandad. Los altares suelen disponerse en las fachadas elegidas por su belleza o majestuosidad o, en el caso de las hermandades, en el interior de la propia casa de hermandad, dejando las puertas abiertas para que todo el público pueda contemplarlos. Al llega a cada altar, el paso de la custodia se detiene. 
     Los propios vecinos son también los encargados de la decoración de la mayoría de las calles por la que transcurren las  procesiones. Los  largos maderos se revisten de flores  blancas de papel y de romero cogido del campo (el romero solamente se coloca en los soportes verticales, no en los arcos). Los arcos se levantan los días previos a la primera de las procesiones, aprovechando para ello unos huecos excavados ex profeso en la calzada, y los balcones con colgaduras y estandartes relativos a la patrona o al Corpus Christi. 
     La procesión dura hasta las dos o las tres de la tarde, momento en el que ambos pasos entran de nuevo en la iglesia parroquial y los carrionenses aprovechan para ir a comer con familiares y amigos (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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jueves, 28 de mayo de 2026

Las Fiestas de Nuestra Señora de la Encarnación, en Gerena (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte las Fiestas de Nuestra Señora de la Encarnación, en Gerena (Sevilla).  
     Hoy, 28 de mayo, es el último jueves del mes de mayo, así que hoy es el mejor día para ExplicArte las Fiestas de Nuestra Señora de la Encarnación, en Gerena (Sevilla).
     Esta advocación se celebra el día 25 de marzo, junto con la Solemnidad de la Anunciación. Sin embargo, la Hermandad y el Ayuntamiento acordaron establecer una fecha fija para la celebración de las fiestas patronales de Gerena, cuyo inicio corresponde, desde 1943, al último jueves del mes de mayo.
     Los cultos en honor a Nuestra Señora de la Encarnación, patrona de Gerena, representan el ciclo festivo de mayor relevancia para los habitantes de la localidad. Acerca de su origen, la leyenda relata que la imagen de Nuestra Señora de la Encarnación fue encontrada en una de aquellas grutas formadas por piedras en las cercanías del arroyo de Las Torres, que delimita los términos de Gerena y Guillena. Un hombre que había perdido el control de su caballo, frente al inminente peligro de ser precipitado al barranco, invoca a la Santísima Virgen de la Encarnación y en el mismo instante el caballo pierde sus fuerzas, queda parado al borde del precipicio, fija su planta sobre la piedra dejando grabada la herradura en ella, como se ve todavía, y al bajarse el jinete descubre que debajo se halla oculta la sagrada imagen de la Virgen. La imagen fue conducida inmediatamente a la Iglesia Parroquial y al poco tiempo los vecinos de Gerena le edificaron una ermita, próxima al sitio de su aparición. 
     Si bien se desconoce la fecha exacta de su hallazgo, existe constancia que la Ermita data del siglo XIV y que a partir del  siglo XVII la Hermandad Sacramental de Gerena se hizo cargo de ella y de ahí el nombre de  Hermandad del Santísimo Sacramento del Altar y Nuestra Señora de la Encarnación.
     Los vecinos de Gerena relatan que, desde el instante de su hallazgo, la Virgen comenzó a mostrarse milagrosa y de aquí la celebridad y el fervor con que desde entonces ha sido venerada y la devoción que le profesan también los pueblos circunvecinos. 
     Los preparativos de los cultos en honor a Nuestra Señora de la Encarnación empiezan semanas antes de su celebración.
     Se pueden identificar en esta fase dos grupos de agentes a los cuales corresponden actividades de índole distintas pero complementarías: por un lado, la Hermandad a cargo de los preparativos formales, cuyos momentos centrales son el engalanado de los pasos, la preparación de la imagen, a cargo del mayordomo, y su entronización; y, por otro lado, los devotos de la Virgen que organizan las comitivas de romeros, encentradas en la preparación de las carretas, de los grupos de caballistas y de los actos de comensalismo.  
     Tradicionalmente, el inicio de los cultos es anunciado por la llegada al pueblo del Tío del Tambor el día miércoles, que con su flauta y tamboril inaugura el ciclo festivo.  
     A las siete de la mañana empiezan a lanzar cuetes para anunciar la Diana que, con su música, recorre las calles del pueblo para despertar al pueblo, anunciando la próxima salida de la Virgen. La Diana termina en la Parroquia, donde interpretan una marcha a la Patrona.
     A las cuatro y media de la tarde del jueves sale la Junta Directiva desde la sede de la Hermandad en cortejo procesional, encabezado por el Tío del Tambor y acompañado por la Banda de Música Municipal de Gerena. Al pasar frente a la Capilla de la Soledad, una representación de la Hermandad de la Vera Cruz se une al cortejo procesional que prosigue, anunciado por el estallido de los cuetes, hacia la Parroquia. Al aproximarse del cortejo a la Parroquia las campanas empiezan a tocar y el cortejo entra en el templo donde lo esperan los feligreses. Las representaciones de las Hermandades se disponen en dos bandos laterales, mientras los costaleros colocados ya de bajo del palio esperan el momento de la salida. Primero salen los estandartes de las hermandades y sucesivamente la Patrona en su palio, acompañada de una gran cantidad de personas que van "de promesa"  detrás y delante de su Virgen "chiquitita", como así se le llama. 
     Los costaleros llevan el palio en procesión por las calles de Gerena hasta la salida del pueblo, donde, en proximidad de la Plaza de la Lonja, la patrona es trasladada a una carreta tirada de bueyes engalanada para la ocasión. Los aldeanos se congregan numerosos alrededor de la plaza a la espera de acompañar la Patrona hacía su Ermita. Por un camino de tierra, entre campiña y olivares, el cortejo recorre silencioso en anda los cinco kilómetros que separan el pueblo de la Ermita, donde tras tres horas de camino la Patrona es colocada finalmente en su capilla, rodeada de una gran cantidad de ramos de flores que le ofrecen sus devotos. Los aldeanos vuelven entonces al pueblo en anda o bien en coche, previamente estacionado en los parajes de la Ermita. 
     La Virgen permanece en la Ermita hasta el domingo y durante esos días se celebran allí misas por la tarde a las que asisten también devotos, no solo del pueblo de Gerena, sino también de los pueblos vecinos de Guillena y Pajanosas. En el acto litúrgico del sábado se realiza la imposición de medallas a los nuevos Hermanos.
     Nuevamente a las siete de la mañana del día domingo, la Diana recorre el pueblo anunciando con su música la próxima salida de la romería. Desde temprana hora las carretas se colocan en fila por orden de llegada esperando que el Simpecado de la Hermandad salga de la Iglesia para ser llevado en romería hasta la Ermita en una carreta de bueyes, bellamente engalanada para la ocasión y acompañada de romeros a pie, a caballo y de carretas. Durante el camino la Romería efectúa varias paradas, durante las cuales las comitivas cantan y bailan en un clima de creciente alegría. A la llegada a la Ermita, cerca de las una del mediodía, se celebra una misa de Romeros, que inaugura una tarde de abundante comensalismo, cante y baile. 
     Cerca de las seis de la tarde la Virgen regresa al pueblo, seguida por los romeros, las carrozas y los caballistas. Al llegar a la Plaza de la Lonja las carrozas se despiden de la Patrona que, trasladada a su palio, emprende su camino por las vías del pueblo para regresar a la Iglesia. Antes de llegar a la Iglesia, efectúa dos paradas en las Capillas de Veracruz, primero, y de Soledad después. Finaliza el recorrido entrando en su templo y, una vez en el porche de la Iglesia, recibe el homenaje de los caballistas que desfilan frente a la Patrona despidiéndose hasta el año que viene, "salud y suerte para el año que viene volver a verte". 
     Antiguamente la Virgen permanecía todo el año en su ermita y la fiesta en su honor se celebraba en la fecha litúrgica del domingo de la Ascensión del Señor. Ese día la Virgen era traída al pueblo en hombros de los hermanos, donde se le dedicaban cultos en la Parroquia y al finalizar el día era llevada nuevamente a su ermita. 
     Cuando ocurría una calamidad pública (epidemia, plagas, hambrunas, falta de lluvias y otras aflicciones en general) la imagen de la Encarnación era traída en procesión desde su ermita a la parroquia y allí permanecía hasta tanto no remitiera la calamidad. Tal vez fuera en ocasión de la epidemia de sarampión del año 1882 cuando la Virgen fue traída definitivamente a Gerena y desde entonces permaneció siempre en el pueblo. De aquí el origen de la romería como se la conoce hoy, porque cuando llegaba el Domingo de Ascensión la Patrona era llevada a su ermita donde permanecía hasta el domingo sucesivo, cuando se la traía de vuelta a la parroquia. Por esa razón, las personas mayores llaman el Jueves de Promesa, Jueves de Ascensión.
     Por depender de la Pascua de Resurrección, la fecha de la fiesta de la Ascensión es variable, teniendo lugar a los cuarenta días del Domingo de Resurrección. Las autoridades del pueblo vieron conveniente unificar la Feria del Ganado y las fiestas de la patrona estableciendo una fecha fija. Así, desde 1943, éstas se realizan a partir del último jueves de mayo, simultáneamente a la Feria de Gerena.  
     Los gastos relacionados con la realización de los cultos a la Patrona son financiados con fondos propios de la Hermandad del Santísimo Sacramento del Altar y Nuestra Señora de la Encarnación, si bien un pequeño aporte proviene del Ayuntamiento. Los gastos más conspicuos corresponden a la banda musical, al Tío del Tambor, a las flores y a los cirios.
     El espacio del ritual corresponde al trayecto que une la Iglesia Parroquial de Gerena con la Ermita situada a cuatro kilómetros, interesando tanto las calles del pueblo como un camino de tierra que atraviesa la campiña.
     La ermita está ubicada en la Hacienda El Esparragal, extramuros de la villa. Consta de una nave con cubierta de artesa y cúpula de media naranja sobre el presbiterio. Posee una cubierta semejante sobre el camarín. Tanto ésta como la anilla de la bóveda de la iglesia y el arco toral están decorados con pinjantes del siglo XVIII. En el presbiterio se encuentra un interesante azulejo que representa a la patrona.
     Situada a cuatro kilómetros del pueblo en el termino de la finca El Esparragal y en proximidad del arroyo de las Torres, surge la ermita en el lugar donde la leyenda narra que fue encontrada por primera vez la imagen.   
     Con motivo de las fiestas patronales, desde la parroquia sale la Virgen el Jueves de Promesa y el Simpecado el Domingo de Romería. 
     Particularmente atrayente es la salida del palio de la Virgen debido a la estrecha dimensión de la puerta. 
     En la Capilla de la Vera Cruz los Hermanos de Nuestra Señora de la Encarnación invitan a una delegación de la Hermandad de la Vera Cruz a unirse al cortejo y juntos prosiguen hacia la Iglesia. 
     En la plaza de la Lonja, con motivo de las fiestas patronales, la Patrona es trasladada desde su palio a una carreta engalanada tirada por bueyes.
     Con motivo de las fiestas patronales, de la Casa de la Hermandad salen el Estandarte y el Simpecado que abren los cortejos del jueves y del domingo. Los Hermanos, precedidos del Tío del Tambor y seguidos por la banda musical, conforman los cortejos que procesionarán hasta la Iglesia.
     Con motivo de las fiestas patronales, por un camino de tierra que atraviesa olivares y campiña la patrona sale de romería hacia la ermita y vuelve de romería hacia Iglesia.
     La Diana es la música del amanecer, el sonido del despertar. La diana matutina empieza a las siete de la mañana y abre habitualmente el día fiesta, despertando a los habitantes de Gerena los días centrales de sus fiestas patronales en el Jueves de Promesa y el Domingo de Romería. 
     Los aldeanos se van sumando a la banda de música, cuya presencia en los distintos puntos del pueblo es anunciada por el estallido de cuetes. El cortejo musical recorre las calles del pueblo, parando frente a las casas que han dispuesto para la ocasión "altares" en la calle y mesas con abundante comida y bebida, en las cuales las dueñas de casa obsequian a todos los participantes. Allí la banda toca las piezas que todos se esperan, pasodobles y sevillanas, animando la gente a bailar. 
     Pasando "de altar en altar y de copa en copa", la banda prosigue su recorrido a ritmo de marcha para finalizar en la Iglesia con una tocada en honor a Nuestra Señora de la Encarnación, patrona de Gerena.  
     La llegada del "Tío del Tambor", costumbre arraigada desde hace muchos años, marca el comienzo de las fiestas patronales de Gerena. El miércoles, vigilia de las fiestas, todo el pueblo sale a la calle para recibir al tamboril que anuncia un año más las Fiestas de Mayo. 
     Desde las doce del mediodía los cohetes resuenan por las calles del pueblo y a las dos y media de la tarde los vecinos se concentran en la céntrica plaza de La Cantina para esperar al tamborilero, que llega en autobús de línea regular desde Sevilla. Tras saludar a las autoridades, el Tío del Tambor recorre tocando su gaita y tamboril las calles del pueblo seguido por los vecinos hasta llegar al recinto ferial, donde cada caseta le invita "una copita de manzanilla". 
     El Tío del Tambor acompaña con su música todas las actividades de las fiestas patronales. Esto es, encabeza la procesión del Jueves de Promesa, abre la comitiva delante de la carreta del Simpecado el domingo de romería y sigue todo el recorrido de vuelta tocando una melodía monótona, que no tiene fin, conocida como el "Toque del Rocío" o "Toque del Camino". Otra interpretación característica del tamborilero es el "Toque del alba", especie de diana que suele tocar en la mañana antes de emprender la marcha. Por supuesto, suele también acompañar los bailes tocando sevillanas durante los momentos lúdicos (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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sábado, 16 de mayo de 2026

La Octava de los Remedios, en Estepa (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Octava de los Remedios, en Estepa (Sevilla).  
     Hoy, sábado 16 de mayo, forma parte del tercer fin de semana del mes de mayo, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la Octava de los Remedios, en Estepa (Sevilla).
     Se celebra el tercer fin de semana de mayo, englobando viernes, sábado, domingo y lunes.
     La Octava de los Remedios, cuyo origen se remonta al año 1743, adquiere su mayor esplendor a finales del siglo XX y comprende en la localidad de Estepa cuatro días de celebración en torno al tercer fin de semana de mayo. Así, desde el viernes los vecinos bailan y cantan en las casetas instaladas a lo largo de la Calle Roya, junto a puestecitos de turrones y tómbolas y atracciones para los más pequeños en el Paseo. Los elementos que singularizan esta actividad ritual son, por un lado, los disparos al aire desde las terrazas de las casas, rememorando la costumbre realizada por los antiguos bandoleros que rendían devoción a la Virgen, y, por otro, la procesión del domingo y ""la Subía"" de la imagen a su camarín el lunes siguiente, acto que mayor expectación, siendo declarado el día fiesta local en Estepa. Constituye la fiesta más significativa para los vecinos del Barrio de los Remedios, popularmente conocidos como ""churreteros"", aunque acuden no sólo el resto de vecinos de la localidad, sino procedentes de otros pueblos, dado el fervor profesado a esta advocación en la Sierra Sur y resto de la provincia que contribuye cada año a garantizar su continuidad.
     El origen de la Octava de los Remedios se remonta al año 1743, recogiendo su mayor esplendor a finales del siglo XX. El termino Octava significa ocho días antes u ocho días después de la celebración de una fiesta litúrgica, que consistía en la realización del octavario ante el Santísimo Sacramento y un día más como función principal. El auge económico que vivió Estepa en el siglo XVIII dio lugar a la creación de cuatro Hermandades del Rosario, siendo la Hermandad de los Remedios una de ellas.
     Antiguamente la Virgen salía tres veces al año, el Jueves Santo, el 9 de mayo, día de su onomástica, y el día de la Novena. 
     Por otro lado, en origen la Iglesia de los Remedios se llamó de la Veracruz, pero le cambió el nombre por éste y la imagen titular pasó a ser la Virgen de los Remedios, siendo su iglesia matriz la de Santa María la Mayor. La leyenda cuenta que el paso de la Virgen fue encontrado en la puerta de la Iglesia.
     Existe una leyenda relacionada con el pasado bandolero de la localidad que cuenta que cuando llegaban los salteadores a Estepa, éstos entraban dando tiros al aire con sus trabucos para que todos los habitantes supieran que entraban a ver a la Virgen. La Guardia Civil, encargada de darles el alto, en esas fechas hacia "la vista gorda" para permitir que la Virgen fuera visitada por éstos. Tras esta visita, los bandoleros salían del pueblo dando tiros para anunciar su salida. El acontecimiento se repetía cada año, sin que nadie objetara nada en su contra.
     Aunque no existen datos exactos del comienzo de la celebración del "Día de la Subía" tras el Domingo de Octava, podría remontarse aproximadamente poco después de la construcción del Camarín.
     Días antes de la Octava, un grupo de mujeres se encarga de todos los preparativos para que la Virgen alcance  todo su esplendor. Estas mujeres realizan esta labor tradicionalmente y forman parte de una misma familia.
     Los preparativos de la fiesta, tanto las casetas particulares como las de hermandades e instituciones, se preparan los días previos en las cocheras y los bajos de las casas de la Calle Roya.
     Desde la Iglesia por todo el paseo de la calle hasta el Cuartel de la Guardia Civil, que está al final, se van montando las atracciones desde el lunes. No se realiza la subasta de los sitios donde se asientan las atracciones, sino que ya tienen un precio fijado por el Ayuntamiento.
     A pesar de que la Octava se celebra el tercer domingo de mayo, día de la procesión, los actos se inician ya desde el viernes, si bien en los últimos años ya desde el jueves se celebran actividades para alargar las fiestas.
     Así, el viernes a las doce los miembros de la Junta de Gobierno se desplazan hasta una vivienda con terraza en la Calle Gilena donde se lanzan tiros al aire, en alusión a la costumbre realizada por bandoleros; por este motivo también esta Virgen es llamada "La Bandolera".
     El Domingo de Octava comienza con la misa en honor de la Virgen de los Remedios en su templo, acompañada del coro rociero y de los piropos que lanzan a la imagen los asistentes. Antes de sacar a la Virgen en procesión se canta su himno y, tras salir a la Plaza de los Remedios, la comitiva procesional comienza su recorrido, que tendrá una parada muy significativa en la Calle Sor Ángela de la Cruz, en la que las monjas le cantan una Salve, mineras que en la Iglesia del Carmen el coro le canta desde los escalones. 
     En la Calle Gilena se preparan unos fuegos artificiales durante la procesión y los participantes recorren la Calle Roya y los puestecitos instalados de turrones, casetas, tómbolas, etc., así como atracciones para los más pequeños en la explanada donde comienza el Paseo de Roya.
     Tras la procesión, las camareras quitan la ropa a la Virgen y las cambian por otras más humildes para el "Día de la Subía" que se realiza el lunes por la mañana, de gran importancia en esta celebración. La Virgen se dispone en su templete cerca de su camarín, que queda en la parte superior de la Iglesia. 
     Desde la mañana del lunes, tras la diana floreada, se reparte aguardiente y chocolate con churros en algunas casetas cercanas a la Iglesia. Sobre las once de la mañana empiezan a llegar los vecinos del Barrio de Los Remedios ("churreteros") y sacan las andas de la imagen de la iglesia hasta la puerta de entrada, donde la multitud se agolpa para meterse debajo de la imagen, que va cambiando de portadoras (casi todas mujeres desde los años cincuenta del siglo XX), de manera organizada pero sin planificación previa. Durante esta actividad, la banda de música municipal, desde la zona alta donde se coloca el órgano, le toca música a ritmo de pasodoble; uno de los pasodobles que inicia la actividad es "La Chiclanera". Cuando se termina, la Virgen se deposita en una cinta transportadora fabricada y colocada para el evento, que la transportará hacia su camarín situado en la zona superior del altar mayor. Desde la parte de la girola, y mediante una gran escalera de mármol rosado, se accede a este camarín, que exhibe la imagen ante la feligresía por un arco de medio punto con decoración barroca, mostrándose a la Virgen sentada en su trono.
     Tras "La Subía", la banda de música realiza un pasacalles por todo el barrio churretero, finalizando así la que es, sin duda, la ceremonia con vistosidad de la Octava de los Remedios. 
     Una de las transformaciones más importantes ha sido el traslado de la fiesta desde la Plaza del Llanete, colindante con la Iglesia, hasta la Calle Paseo Roya. 
     Otra transformación que se ha producido es la desaparición de las vaquillas, pudiendo remontarse su celebración a festejos del siglo XVIII. Siempre se celebró en la Calle Roya, al ser un lugar acotado, con bastante anchura, siendo muy económico poder cerrarla para celebrar este evento. Cuando más auge toma esta celebración es la época del presbítero encargado de la Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios a finales del siglo XIX, cuando en una importante restauración de la Iglesia, tras la subida de la Virgen a su Camarín, se organiza por la tarde la suelta de becerras procedentes de la Sierra de Estepa. Tenía lugar el Lunes de la Octava por la tarde, después de la Subida de la Virgen a su Camarín, aunque en los años setenta del siglo XX se cambia al martes para alargar la fiesta un día más. Actualmente ha desaparecido dados los requerimientos burocráticos que precisa el espectáculo.
     La actual Hermandad, a pesar de estar constituida desde hace tres siglos, ha visto aprobar sus Estatutos recientemente y ha elegido a su Junta de Gobierno, siempre funcionaban por tradición generacional. Por otro lado, en los últimos años las autoridades municipales participan en la comitiva procesional.
     El Ayuntamiento corre con los gastos infraestructurales. Así mismo, cede el ingreso de las atracciones de feria a la Hermandad.
     El recorrido procesional con motivo de la Octava de  los Remedios parte de la iglesia erigida en honor a ésta y toma las calles Nueva, Cardenal Spínola, Callejuela del Carmen y Sor Ángela de la Cruz, donde las monjas  cantan una Salve, y retoma las calles Roya, Gilena donde se lanzan cohetes desde las azoteas, Nueva, Mesones y, a su paso por la Iglesia del Carmen, un coro canta desde los escalones. 
     Acto seguido prosigue por la Calle Castillejos, Virgen de la Esperanza y Plaza de los Remedios hasta encerrase en su templo.
     La calle Roya es la vía del casco urbano en la que, con motivo de la Octava de los Remedios, los bajos de las viviendas dejan de ser cocheras y pasan a ser casetas de feria, en las que se montan las cocinas, las barras y música para animar la velada en este día.
     Las casetas las suelen montar hermandades, asociaciones, familias, y grupos de amigos, y la gran mayoría son para obtener fondos, por lo que suelen ser abiertas a todo tipo de público (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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sábado, 2 de mayo de 2026

Las Fiestas de la Virgen del Buen Suceso, en Los Corrales (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte las Fiestas de la Virgen del Buen Suceso, en Los Corrales (Sevilla).  
    Junto a la romería del domingo próximo al día de San José, los vecinos de Los Corrales profesan devoción a la Virgen del Buen Suceso también en sus fiestas patronales del primer fin de semana de mayo. El venerado lienzo, reconstruido con una pieza original del siglo XVII tras su quema en la contienda civil española, es sacado en procesión por calles con balcones engalanados con la imagen de la Virgen, dedicándose a ésta triduos y actos litúrgicos, mientras que una reproducción puede ser visitada en la conocida como ""Casa de la Virgen"" de la Calle Cruz. Actuaciones musicales se suceden en la caseta municipal instalada en la Plaza Diamantino García Acosta, así como competiciones deportivas y actividades lúdicas que atraen a vecinos emigrados, gozando la actividad de gran participación y, con ello, de continuidad. 
     La devoción generalizada por la Virgen del Buen Suceso en la localidad de El Rubio alude a una leyenda que narra el modo en que fue adquirida la imagen. Según cuenta, la advocación primero intercedió evitando que un niño fuera arrastrado por un remolino que misteriosamente apareció, ante la expectación de su padre. Tras ser salvado, el niño contó la aparición de la Virgen y fue tal el deseo del padre de adquirir una imagen para su devoción que acudieron a un taller de Antequera y encontraron el cuadro que mostraba su rostro y al cual desde entonces se veneraría. Un segundo hecho milagroso sucedió cuando padre e hijo, que tomaron el cuadro para sí, escaparon de sus persecutores, autores de la pieza que decidieron después cobrarla, presenciando cómo la orilla del riachuelo se separaba y dejaba a éstos atrás. Y, finalmente, un tercer hecho milagroso acaeció cuando nuevamente salvó a ambos de una terrible tormenta en el campo.
     Al cabo de los años, el cuadro de la Virgen del Buen Suceso fue trasladado a la Iglesia parroquial de Santiago el Mayor, donde sigue siendo muy venerado. Durante la última contienda civil fue destrozado, pero se pudo salvar el centro del mismo, que es un pequeño recuadro que contiene los rostros de la Virgen y el Niño y que afortunadamente fue posible restaurar y devolver a su lugar original en una de las capillas del templo parroquial.
     Los preparativos se realizan en el último domingo del mes de abril con los triduos en honor a la Virgen, que se celebran el jueves, viernes y sábado a las ocho y media de la tarde.
     El Ayuntamiento se encarga de la organización de los preparativos para los festejos, mientras que el grupo  denominado las "Mujeres de la Virgen" se encargan del arreglo del paso, así como de la decoración de éste (flores, cortinas, etc.). 
     Estos días los corraleños realizan ofrendas de flores para adornar el paso.
     El sábado comienzan los festejos con diversas actividades lúdicas y competiciones deportivas, como es el caso de una carrera popular, una concentración de caballistas, carreras de cintas a caballo o la degustación de una paella organizada por la Concejalía de Festejos del Ayuntamiento. Ya a las nueve y media de la noche se produce el encendido del alumbrado y comienzan las actuaciones musicales y baile en la caseta de la Plaza y los distintos bares y pubs de la población.
     El domingo es el día grande de estas fiestas y comienza con la diana floreada y la celebración de la misa en honor de la Patrona en la iglesia parroquial de Santiago Apóstol, donde las mujeres van vestidas de flamencas.
     A las cinco de la tarde comienza la procesión que recorre las calles del pueblo hasta la madrugada .Tras esta procesión, una orquesta ameniza la caseta municipal, dando por concluida en la madrugada la actividad ritual.
     Durante muchos años las fiestas de la Virgen del Buen Suceso sólo comprendían el primer domingo de mayo. Ese día comenzaba con la diana floreada por parte de la banda de música de El Saucejo. Por la mañana se celebraba la misa y por la tarde, a las cinco, una procesión recorría todas las calles del pueblo. Por ese motivo, los músicos de la banda tenían que quedarse en las casa del pueblo, repartiéndose para ello entre distintas familias. Tras la procesión había un paseo por la Calle La Jara, que es la vía que da entrada a la vecina localidad de Martín de la Jara a solo dos kilómetros de distancia, por lo que esta fiesta es conocida por los vecinos jareños como "Mayo", de ahí que la gran afluencia de la vecina localidad hacía que la fiesta se compartiera entre los dos pueblos. Por la tarde transcurría "El Paseo" por la citada calle, donde solo había dos bares. Ya a las doce de la noche se lanzaban los cohetes, siendo común la expresión "el día la Virgen, chivo, arroz con leche y cohetes y para casa". El martes siguiente se iba a comer a la Fuente del Esparto, lugar donde en la actualidad se celebra la Romería de Los Corrales en honor a la Virgen del Buen Suceso.
     En el domingo siguiente, es decir, segundo domingo de mayo, se celebraba la octava en la que la Virgen salía nuevamente en procesión, aunque con un itinerario mucho más corto que comprendía la salida de la iglesia, la Calle La Jara, daba una vuelta por el campo (lo que hoy es la Avenida de Andalucía), salía a la Calle La  Sangre, Calle La Cruz, casa de la Virgen, la Calle Larga y terminaba con el recorrido de vuelta por las mismas calles.
     Corre a cargo de un grupo de mujeres constituido informalmente.
     El Ayuntamiento financia la banda de música y los gastos de la feria. El grupo de mujeres recauda fondos con rifas, venta de loterías, etc.
     Los espacios en los que se desarrolla la actividad son la Iglesia Santiago Apóstol, las calles por las que transcurre la procesión y la Plaza Diamantino García Acosta donde se instala la caseta municipal.
     Ante las quejas de los vecinos, cada año se hace un recorrido distinto para que la procesión pase por todas las calles del pueblo, ya que el crecimiento de la localidad hacía que la duración de la procesión se alargara hasta en once horas, con la consiguiente queja de la banda de música, que en los últimos años se niega a terminar semejante recorrido, de ahí que el Ayuntamiento adopta la solución de alternar las calles por donde pasa la procesión cada año. El recorrido registrado corresponde al año 2009 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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domingo, 5 de abril de 2026

El Día del Huerto, en Algámitas (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Día del Huerto, en Algámitas (Sevilla).  
     Hoy, 5 de abril, es Domingo de Resurrección. Este es el día en que actuó el Señor, la solemnidad de las solemnidades y nuestra Pascua: La Resurrección de nuestro Salvador Jesucristo según la carne.
     En este día Dios nos ha abierto las puertas de la eternidad por medio de su Unigénito, vencedor de la muerte, y pedimos ser renovados por el Espíritu Santo para resucitar a la luz de la vida (cf. 1.ª orac.). Hoy es el día en que actuó el Señor. La piedra que desecharon los arquitectos —Cristo en su pasión— es ahora la piedra angular una vez que ha resucitado (cf. sal. resp.). Y creemos en este misterio gracias al testimonio de los apóstoles que comieron y bebieron con él después de su resurrección (1 lect.) y vieron el sepulcro vacío (Ev.). A partir de ahí, una vez que por el bautismo hemos resucitado con Cristo, busquemos los bienes de allá arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios (2 lec.) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II]. 
     Y que mejor día que hoy para ExplicArte el Día del Huerto, en Algámitas (Sevilla).
     Como es tradición también en Villanueva de San Juan, la población de Algámitas celebra el Domingo de Resurrección recreando en la Plaza de la Iglesia un huerto con hortalizas y un corral con animales que aportan los vecinos. Desde que en la mañana se invita a chocolate y rosquitos de huevo, pestiños y torrijas elaborados con recetas caseras por las mujeres, durante el día se suceden actuaciones culturales y musicales, se subastan los productos de huerta y los animales y se finaliza, ante la expectación y muestras de júbilo de los asistentes, con la quema de un pelele que representa a Judas y que pende de un mástil erigido en el lugar. Aunque desaparecida durante años, hoy día esta actividad ritual cuenta con gran participación comunitaria y la afluencia de visitantes que va aumentando año tras año y que también acuden a la localidad vecina en uno de los momentos más significativos de la Semana Santa en la comarca.
     En el año 1958 hubo un intento de crear la Hermandad del Cristo de la Vera Cruz, sin embargo no prosperó y en al año 2004 vuelven a tomar la iniciativa, cambiándole el nombre por Asociación Parroquial del Dulce Nombre de Jesús, Cristo de la Veracruz y Virgen de los Dolores, en proceso de ser reconocidos por la Iglesia, mientras que ésta actúa como hermandad y con casa de hermandad en la sede parroquial.
     La fiesta de los Judas desapareció en los años sesenta del siglo XX porque un alcalde la prohibió en los primeros años de esa década. La fiesta se recupera en la década de los años ochenta con los primeros Ayuntamientos democráticos.
     En la tarde del sábado los hombres van al campo a recoger ramas de chopos (variedad local de eucalipto), de almendros y otras plantas para la preparación del huerto. Las plantas de jardín las donan las familias, así como las hortalizas y verduras (lechugas, calabazas, zanahorias,...). El huerto se prepara con arena que previamente se ha encargado el Ayuntamiento de comprarla en establecimientos de material de construcción. En un rincón de la plaza se instala un habitáculo abierto con objetos etnográficos de preparación de quesos, objetos elaborados con el trenzado del esparto (alpargatas, capachas, forro de botella, etc.) que son reproducciones de actividades y oficios del pasado y pertenecen a una coleccionista local del "El Museo de la Paca".
     Por otro lado, los rosquitos, los pestiños y las torrijas son elaborados por las mujeres de "La Asociación de Mujeres de Algámitas" en la tarde del Sábado Santo, alrededor de unas diez mujeres, que son las que realizan la figura del Judas. El Judas se rellena de aserrín de la carpintería local y se viste con ropa usada en deshecho. A las once de la noche el Judas se cuelga del tronco erigido para la actividad ritual en el centro  de la plaza.
     La fiesta del Huerto con el Judas se inicia en la mañana del Domingo de Resurrección, invitando a los visitantes a desayunar chocolate y rosquitos de huevo, pestiños y torrijas elaborados con recetas caseras por las mujeres en la tarde del sábado.
     Los visitantes recorren el huerto y van observando los productos y animales que más tarde se van a subastar. Mientras, los niños y niñas van llegando con los hornazos para concursar. Para ello, se ha instalado una hilera de mesas a la entrada de la plaza, frente a la iglesia. A la una y media de la tarde se celebra el concurso de hornazos con tres premios, aunque se da un pequeño regalo a todas las personas que participan. 
     En otro rincón de la plaza, se elaboran unas migas gigantes, que se reparten entre los presentes sobre las dos de la tarde, mientras la orquesta ameniza con música a los presentes.
     Posteriormente proceden a subastar los animales, que previamente donan los vecinos y vecinas del pueblo. La recaudación de la subasta es para la hermandad. La barra instalada por ésta está frente al huerto, surten de bebidas y comidas, son camareros voluntarios, la mayor parte son miembros de la junta directiva.
     Después de la subasta tiene lugar el acto más esperado, la "Quema del Judas", colgado en el extremo superior de la enorme viga de madera, rompiendo en un aplauso de los asistentes a su finalización. Pese a terminar la celebración a las tres, muchos de los presentes continúan la tarde festiva en "El Huerto" de Villanueva de San Juan, ya que en esta vecina localidad dura hasta la madrugada.
     La fiesta del Huerto desaparece en los años cincuenta del siglo XX y se recupera en los primeros años de los Ayuntamientos democráticos.
     Una de las transformaciones más significativa es la creación de la Hermandad de la Vera Cruz para organizar la fiesta de la Semana Santa de Algámitas. 
     Los hornazos se elaboran con nuevos ingredientes: palomitas de maíz, galletas, regaliz de colores, etc. Dejan de usarse los ingredientes tradicionales, es decir la harina y el huevo, dando como resultado un hornazo más vistoso en coloridos y formas, que nada tiene que ver con el tradicional, tampoco en presentación, textura y sabor. 
     La elaboración del Judas cambia, porque antes se rellenaba de hierbas y ahora de serrín para que pueda ser quemado con mayor facilidad. Antes era costumbre arrojarlo desde el campanario y se rellenaba con hierbas del campo, para finalmente ser tiroteado, y no prendiéndole fuego como se realiza actualmente.
     Se introduce la invitación del Ayuntamiento al desayuno y la comida de migas desde 2004 y la subasta de animales para recaudar fondos.
     La Semana Santa de Algámitas la organiza la Asociación Parroquial del Dulce Nombre de Jesús de la Vera Cruz y Virgen de los Dolores; se definen como la Hermandad de la Vera Cruz de Algámitas. 
     En el Domingo de Resurrección participa también en la organización el Ayuntamiento, sobre todo en el montaje del huerto, aunque  la mayor parte de la responsabilidad organizativa es de la asociación parroquial y la de mujeres que participa en la elaboración de alimentos.
     El espacio en el que se desarrolla la actividad es la plaza de la Iglesia, escenario principal en el que se recrea el huerto, se quema el Judas y los participantes la ocupan durante todo el día de celebración.
     La Plaza de la Iglesia es una plaza urbana situada en pleno centro, donde se ubica la Iglesia del Dulce Nombre y el Ayuntamiento. Es el escenario de todo el espacio y el tiempo ritual del Domingo de Resurrección, recreándose un huerto y erigiendo un mástil del que pende el Judas, pelele de trapo que es quemado públicamente ante la expectación de los asistentes. Se convierte también en espacio de comensalismo comunitario, al instalarse barras de comida y bebida a un lado, mientras que en el otro la corporación local ofrece el desayuno con  los populares roscos fritos y pestiños.
     Uno de  los dulces que se elaboran y consumen el Domingo de Resurrección en la localidad de Algámitas, son los rosquitos elaborados con base de masa de pan y fritos en aceite. Dulces muy extendidos por la Sierra Sur sevillana y otras comarcas de la región andaluza, aunque con variaciones en la receta y procedimientos. Generalmente el espacio tradicional de elaboración y consumo, llevado a cabo por mujeres que han ido transmitiendo sus recetas de generación en generación, es el ámbito doméstico, aunque, como en el caso de Algámitas, estos dulces son elaborados para ser consumidos entre los asistentes a la Quema del Judas en la plaza donde se ha instalado y recreado un huerto.
     Los ingredientes utilizados su elaboración son huevos, azúcar, azúcar, aceite, ralladura de la piel de limón, harina de repostería, canela y matalahúva. 
     El primer procedimiento para la elaboración de los rosquitos consiste en freir la matalahúva en el aceite, se saca y reserva. A continuación se amasa la harina con el aceite y los huevos. Se muele la canela y se añade a la masa junto con la matalahúva, la ralladura de limón y el azúcar. Se vuelve a amasar de nuevo la mezcla resultante, hasta conseguir una masa que se pueda trabajar con las manos y darle forma de roscos. Una vez hechos los roscos, se fríen el aceite de oliva y se sacan. Finalmente, se espolvorean con azúcar al gusto y se comen fríos (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor las Tradiciones evangélicas canónicas y apócrifas, explicaciones racionalistas, y la Iconografía de la Fiesta de La Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo;
      La Resurrección de Cristo, que garantiza la de los muertos gracias a la ecuación Christianus alter Christus, es el dogma esencial de la religión cristiana. Según san Agustín, si se retira la fe en la resurrección, toda la doctrina cristiana se derrumba. Pero la fe en un dios que muere y resucita no es en absoluto exclusiva y específicamente cristiana. Se trata de una creencia universal que se encuentra en la mayoría de las religiones antiguas: entre los egipcios, en el culto de Osiris; entre los sirios, en el de Adonis. Ha sido inspirada por la alternancia de las estaciones, el renacimiento de la vegetación después de la muerte aparente del invierno. Debe señalarse que, efectivamente, las fiestas de la Resurrección divina: las de Adonis, y la Pascua cristiana, por ejemplo, coinciden con el despertar de la primavera.
Tradiciones evangélicas y explicaciones racionalistas
    Ninguno de los discípulos de Cristo pretende haber presenciado su Resurrección, que ocurrió sin testigos. Los Evangelios narran simplemente que cuando, tres días después de la Crucifixión en el Gólgota, las Santas Mujeres fueron al sepulcro a llevar perfumes, lo encontraron vacío. Un ángel estaba sentado sobre la piedra de la puerta de la tumba, corrida, y les anunció que Cristo había resucitado.
     La primera descripción detallada del milagro se encuentra en los escritos de Efrén el Sirio. De acuerdo con dicho autor, Cristo salió de la tumba para ascender al cielo inmediatamente.
     Para explicar la misteriosa desaparición del cuerpo del Crucificado, los judíos insinuaron que se trataba de una impostura de sus discípulos que habían sacado el cuerpo de su maestro de noche, en secreto, para dar crédito a la Resurrección. Los cristianos habrían inventado la leyenda de la tapa sellada y de la guardia apostada en el Santo Sepulcro.
     Los críticos racionalistas no descartan del todo la acusación judía de fraude, pero además proponen otras dos hipótesis. 
   lª. La muerte de Jesús sólo habría sido, como la de Lázaro, muerte aparente (Scheintod). En la cruz sólo habría perdido el conocimiento después de la lanzada, y lo habría recuperado en la gruta del sepulcro.
     2ª. Las Apariciones invocadas en apoyo del milagro, serían un fenómeno de autosugestión colectiva. Al no poder resignarse a la muerte de su maestro, los discípulos habrían creído verlo con los ojos, cuando en verdad él sólo habitaba en sus corazones.
     ¿Por qué la Resurrección ocurrió el tercer día después de la muerte? Ese triduum mortis se explica por la prefiguración bíblica de Jonás, que pasó el mismo tiempo en el vientre de la ballena, y también por la creencia popular que aseguraba que el alma y el cuerpo del difunto sólo se separaban definitivamente tres días después de la defunción.
El desacuerdo entre los evangelios canónicos y apócrifos
     Los Evangelios no concuerdan acerca del número de Santas Mujeres portadoras de perfumes, o Marías, cuyos testimonios constituyen, sin embargo, el fundamento de la creencia en la Resurrección.
     En el Evangelio de Juan (20: 1), sólo se habla de una Santa Mujer: María de Magdala. Mateo (28: 1 - 7), nombrados: María Magdalena y María Cleofás; Marcos (16: 1) cuenta tres: María Magdalena, María, madre de Santiago, es decir, María Cleofás, y María Salomé. Finalmente Lucas (24: 10), suma a las dos Marías un número indeterminado de Santas Mujeres («Juana y las demás que estaban con ellas»).
     Existen las mismas divergencias acerca del número de ángeles anunciadores. Juan no menciona ninguno, Mateo y Marcos hablan de un solo ángel sentado sobre la piedra del sepulcro. Lucas cree saber, por el contrario, que las Santas Mujeres se encontraron en presencia de «dos hombres vestidos de vestiduras deslumbran­tes».
   A pesar de estas diferencias de detalle, los cuatro evangelistas coinciden en un punto: para ellos, la Resurrección de Cristo es un retorno momentáneo de Jesús a la vida terrestre, porque hizo numerosas apariciones en Judea y en Galilea antes de Ascender al cielo cuarenta días más tarde. En los Evangelios apócrifos, por el contrario, la Resurrección se confunde con la Ascensión. Cristo resucita para ascender al reino de los cielos de inmediato.
Iconografía
     Esas diferencias en los textos evangélicos y en la tradición explican la falta de fijeza de la iconografía.
     En la evolución de este tema pueden distinguirse tres fases:
   1. La Resurrección simbólica .
   2. La Visita de las Santas Mujeres al Sepulcro.
   3. Cristo saliendo del sarcófago.
   4. Cristo planeando encima de su tumba.
1. La Resurrección simbólica
     La Resurrección comenzó por ser representada simbólicamente, igual que la Crucifixión, mediante una cruz desnuda (crux nuda), rematada en el monograma de Cristo. En el sarcófago de la Pasión del Museo de Letrán, el crisma está inscrito en una corona que picotean dos pájaros posados sobre el travesaño de la cruz. Abajo de ésta hay dos guardianes sentados, uno despierto y otro dormido; lo cual prueba muy bien que se trata de un símbolo de la Resurrección y no, como se ha pretendido, de la  Crucifixión.
     Más tarde, el arte prefigurativo inspirado por los teólogos recurrirá a tipos tomados del Antiguo Testamento o de los Bestiarios.
     La Biblia moralizada no enumera menos de cinco prefiguraciones de la Resurrección:
     l. José liberado de la prisión es invitado a comparecer ante el faraón, como Jesús salido de la tumba ante Dios Padre.
     2. Sansón mata mil filisteos con una quijada de asno, así como Cristo resucitado pone en fuga a sus enemigos.
     3. David huye de la casa de Saúl con la complicidad de su mujer, Micol que pone un maniquí en su cama; los soldados sólo encuentran un simulacro. Los guardianes del Santo Sepulcro ven la tumba vacía.
     4. Tobías captura el pez del Tigris que se disponía a devorarlo.
     5. Jeremías es extraído de la cisterna donde había sido sepultado.
     Las dos prefiguraciones bíblicas más usuales son Jonás saliendo tres días después de ser tragado del vientre de la ballena y Sansón arrancando las puertas de Gaza con sus hombros. Esos dos símbolos son los que más armonizan con la Bajada al Infierno de los justos, que en la Iglesia griega es la imagen de la Resurrección propiamente dicha, puesto que el monstruo que vomita a Jonás es asimilado a Leviatán, y las puertas de la ciudad de Gaza prefiguran las puertas del Infierno derribadas por Cristo. El Speculum Humanae Salvationis suma a Sansón y a Jonás numerosos símbolos tomados de los Bestiarios. Los más populares son el león que resucita a sus cachorros mediante su rugido, el fénix que renace de sus cenizas, el pelícano que reanima a sus polluelos con la sangre de su pecho abierto. Pero también allí la asimilación deja mucho que desear, puesto que no es el león o el pelícano quienes se pueden comparar con Cristo resucitado, sino los hijos de éstos.
     Los ejemplos más bellos son el púlpito recubierto de esmaltes champlevé de Klosterneuburg, ejecutado en 1181 por Nicola de Verdun, y una vidriera prefigurativa de la catedral de Bourges.
     Estas representaciones prefigurativas, popularizadas por la Biblia moralizada, la Biblia Pauperum (de los Pobres) y el Speculum Humanae Salvationis, persistieron hasta finales de la Edad Media.
2. Las tres Marías en el Santo Sepulcro
     Hasta el siglo XIII el arte cristiano de Occidente evocó la Resurrección de Cristo en la forma indirecta de Las Santas Mujeres en el Sepulcro. Por otra parte, esta es la única representación que está de acuerdo con el relato de los Evangelios.
     Pero en ciertos ciclos, antes de Las Santas Mujeres en el Sepulcro se sitúa una escena pictórica popularizada por el teatro de los autos sacramentales: La compra de los perfumes.
     1. Las santas mujeres y los vendedores de perfumes
     Antes de dirigirse hacia el Sepulcro, las Santas Mujeres compran perfumes para embalsamar el cuerpo de Jesús y preservarlo de «la mordedura del gusano» .
     La idea de embalsamar un cadáver sepultado dos días antes resulta poco verosímil, pero se necesitaba un motivo que condujese a las mujeres a la tumba. Así se explica la leyenda de las Santas Mujeres.
     Este episodio fue popularizado por los Misterios de Pascua, en los cuales la escena del comerciante de perfumes (unguentarius, apothecarius, mercator) fue desarrollado con complacencia e inspiración cómica. Las compradoras se dirigen sucesivamente a dos comerciantes, uno joven y otro viejo, para quedarse con la mejor oferta, de pie frente al mostrador, las Santas Mujeres hacen pesar los perfumes en una balanza.
     Esta escena mercantil, que divertía a los espectadores del teatro de los Misterios, parece haber sido especialmente  popular en Provenza a causa del culto de la Magdalena del Santo Bálsamo (Madeleine a la Sainte-Baume) y del culto de las Santas Marías en Camargue. En cualquier caso, es allí donde la escultura románica nos ofrece los ejemplos más antiguos y numerosos. Ese tema pasó desde Provenza al norte de Italia, a Cataluña y al sur de Alemania.
     2. La visita de las santas mujeres al sepulcro
     En el arte bizantino, el Santo Sepulcro tiene forma de «tugurium», es decir, de capilla sepulcral con apariencia de cabaña, edificada en la rotonda de la iglesia de la Resurrección de Jerusalén. Los artistas  de Occidente, menos familiarizados con los monumentos de Tierra Santa, la reemplazan con un sarcófago.
     Las Santas Mujeres son ya tres, ya dos, según los artistas se inspiren en el Evangelio de Marcos o en el de Mateo. La primera balancea un incensario.
     Sobre la piedra retirada del sarcófago está sentado «el joven vestido de una túnica blanca», asimilado a un ángel alado. Señala con el dedo la tumba vacía o a veces, como en Orvieto, el cielo a donde ha ascendido Cristo.
     Con frecuencia las Santas Mujeres son acogidas en la entrada del Sepulcro por dos ángeles luminosos.
     Sobre una cara de un capitel de Módena se representa una escena procedente del teatro litúrgico que no se encuentra en otros sitios: María Magdalena se desmaya sobre la tumba de Cristo al tiempo que María «la de Santiago» y María Salomé intentan levantarla.
     A veces el tema de la visita de las Santas Mujeres y el de la Resurrección están asociados en una misma composición. En la arquivolta de la portada de Trogir (Trau), en Dalmacia, que data del siglo XIII, se ve a Cristo de pie ante su sarcófago, que acoge por sí mismo a las Santas Mujeres. En la pintura del siglo XIV pueden citarse numerosos ejemplos de esta amalgama en la escuela de Giotto (Taddeo Gaddi), en la escuela de Bohemia (Maestro de Hohenfurt, miniatura de L. de Klettau (Biblioteca Municipal de Zittau) y en el arte alemán (Miniatura del Perikopenbuch del arzobispo Kuno von Falkenstein (1380, Biblioteca de Tréveris). Las tres Santas Mujeres ya no son advertidas por el ángel, pero se prosternan ante Cristo resucitado que se les aparece in corpore.
3. Cristo saliendo de la tumba
     Fue a partir del siglo XI cuando se vio la Resurrección representada ya no bajo el velo del símbolo, sino como un hecho. El punto de partida sería una miniatura del Evangeliario de Munich procedente del scriptorium de Reichenau.
     Esta representación no se apoya en texto evangélico alguno, pero respondía a una necesidad de la fe popular.
     Se comenzó por representar a Cristo saliendo del sarcófago; fue en el siglo XIV cuando, a consecuencia de una contaminación con el tema de la Ascensión, se lo representó planeando encima de su tumba.
El origen del tema
     Cómo explicar este cambio, de fundamental importancia en la iconografía de la Resurrección, de la representación simbólica por la representación real; es decir, de Las Santas Mujeres en el Sepulcro por la Resurrección.
     Se han invocado influencias de la puesta en escena de los autos sacramentales de la Pasión. Pero en el Auto de Pascua, donde las Santas Mujeres estaban representadas por tres diáconos, sólo se anuncia la Resurrección. Entre los ángeles y las tres Marías se establece un diálogo:
          Quem quaeritis in sepulchro, christicolae? 
          Jesum Nazarenum crucifixum, o coelicolae. 
          Non est hic; surrexit, sicut praedixerat.
          Ite, nuntiate quia surrexit de sepulchre.
     De manera que Cristo resucitado no aparece personalmente en la escena. Por ello no puede atribuirse a la influencia de los autos sacramentales la idea de representar a Cristo saliendo de la tumba.
     Según Efrén el Sirio, que asimila la Resurrección con un segundo Nacimiento de Cristo, éste habría salido sin fractura de su tumba sellada (sepulcro clauso),  de la misma manera que en su nacimiento había salido del vientre intacto (utero clauso) de la Virgen, sin romper el sello de su virginidad.
     Desde el punto de vista iconográfico es muy interesante ver la variedad de soluciones que el arte de la Edad Media ha dado a un problema particularmente difícil de resolver.
     No existen menos de cinco, sin contar las variantes secundarias.
     1. Cristo se incorpora en su sarcófago (Christus in sepulcro).
     2. Apoya un pie sobre el borde.
     3. Pasa la pierna fuera del sarcófago (Christus uno pede extra sepulcrum).
     4. Está de pie ante el sarcófago (Christus extra sepulcrum).
     5. Se mantiene de pie sobre la tapa (Christus supra sepulcrum).
     Sea cual fuere el partido adoptado, Cristo resucitado siempre está caracterizado por una cruz estandarte que es el símbolo de su victoria sobre la muerte.
     A pesar de este emblema, la mayoría de estas actitudes nada tienen de triunfal. El arte de finales de la Edad Media con frecuencia resulta indecoroso, y por amor a lo pictórico, cae en la trivialidad. Así es como un artista primitivo alemán de la escuela hanseática, el Maestro Francke, en un retablo de 1424 (Museo Hamburgo), en lugar de representar a Cristo pasando la pierna por el borde del sarcófago de frente, lo muestra esquivándolo por detrás, como un ladrón furtivo que temiese despertar a los guardianes dormidos. Esta evasión clandestina, de la cual pueden encontrarse otros ejemplos en las miniaturas alemanas, tiene algo que resulta chocante. Con el mismo espíritu, el arte germánico representa a Cristo poniendo cuidadosamente en su sitio la tapa de su sarcófago, para hacer creer que ha salido de él milagrosamente. 
   Otra particularidad del arte alemán consiste en representar a Cristo resucitado saliendo de un sarcófago sellado, sin romper y ni siquiera levantar la tapa. (Das Durchsteigen des geschlossenen Sargs, Der Aufstieg aus dem geschlossenen Grabe).
     Puede imaginarse con facilidad que esta manera un tanto familiar de reprsentar el misterio de la Resurrección no debía contar con universal aprobación. El pie sacado de la tumba no duró mucho en Alemania. En Italia y Francia se prefirió mostrar a Cristo apoyando el pie sobre el borde de su sarcófago, como un vencedor que holla la cerviz de su enemigo; y también erguido sobre la tapa como sobre un pedestal (vidriera de Bourges, miniatura de Jean Colombe en las Muy Ricas Horas de Chantilly, Perugino, Bissolo).
     El Cristo resucitado, sentado sobre su tumba en la actitud de un juez, que se ve en una miniatura alemana del siglo XV, es sólo una curiosidad iconográfica.
4. Cristo planeando encima de su tumba
     Con Cristo de pie sobre la tapa de su sarcófago como sobre un trampolín que lo impulsará hasta el cielo, la iconografía se encamina hacia una cuarta fórmula de la Resurrección: Cristo transfigurado flotando en una mandorla. Esta Resurrección ascensional se confunde con la Transfiguración y la Ascensión.
     Aparece en el arte italiano a principios del siglo XIV. El honor de esta innovación corresponde a Giotto y a su escuela. En la capilla de los Españoles, Andrea da Firenza hace planear a Cristo resucitado encima de tres Santas Mujeres. Con Fra Angélico y Perugino, este tema se independiza de sus vínculos con el motivo arcaico de las Santas Mujeres en la gruta sepulcral, y elimina las otras fórmulas.
     Alcanza su apogeo en la Resurrección pintada en 1580 por Tintoretto, para la Escuela de San Rocco. Unos ángeles hercúleos derriban la piedra que tapa la entrada de la tumba, y Cristo sale de allí como un cohete vivo. Ya no planea, sale literalmente disparado, como un proyectil. Es la más dinámica de todas las Resurrecciones.
     Otra originalidad de la escuela italiana es, a veces, el reemplazo de los vigilantes que montan guardia alrededor de la gruta sepulcral por apóstoles o santos. Por eso, en un grabado de Mantegna, Cristo resucitado está acompañado por san Andrés y san Longinos, patrones de Mantua. El cuadro del Museo de Berlín, atribuido a Leonardo da Vinci, muestra a los pies de Cristo que toma impulso, a san Leonardo, patrón de los presos, y a santa Lucía, que presenta sus ojos sobre una bandeja: esos dos santos en adoración simbolizan el desapego a la vida terrenal.
     Por un singular fenómeno de retraso, el motivo de Cristo planeando fue exclusivamente italiano desde comienzos del siglo XIV hasta finales del siglo XV. A principios del siglo XVI fue adoptado por las escuelas alemanas: por Durero, en un xilografía de la Pasión Grande, y por Mathis Nithart, en un postigo del retablo de Isenheim. Pero este tipo de Resurrección triunfal nunca se adaptó bien al norte de Europa, y contradice el espíritu de la Reforma. En su cuadro de la Pinacoteca de Munich (1639), Rembrandt retorna a una concepción completamente diferente. Un ángel levanta la piedra de la tumba y Cristo, aún envuelto en fajas, se pone de pie penosamente, como un nuevo Lázaro. Es exactamente lo contrario del Cristo bólido de Tintoretto, lanzado hacia el cielo como un proyectil.
Correcciones de la iglesia católica después de la Contrarreforma
     Los teólogos de la Contrarreforma sometieron a severas críticas la iconografía de la Crucifixión, que en 1730 formuló Juan de Ayala en su Pictor Christus eruditus. Según dicho autor, es un grosero error representar a Cristo saliendo de la tumba abierta, con un pie fuera del sarcófago (uno pecte extra sepulcrum, altero autem cum crure jamjam prodeunte). Tampoco aprueba la representación de Cristo planeando (sublevatus in aere), que se parece demasiado a una Ascensión. Lo mejor es representarlo ante o sobre la tumba cerrada (extra vel supra sepulcrum). Su cuerpo resplandeciente, inmaterial (sine mole et pondere), revestido con un lienzo rojo, debe mostrar las llagas.
     Juan de Ayala considera que al representar a los soldados dormidos se injuria la disciplina del ejército romano (sic). Y cree imposible que todo el cuerpo de guardia se haya dormido; por lo menos uno de los guardianes debe permanecer despierto.
     En cuanto a la asistencia, deben ser eliminados todos sin excepción, puesto que según los Evangelios, ninguna criatura mortal asistió al milagro de la Resurrección (a nullo prorsus mortalium visum). La Virgen tampoco debe estar presente. En la escena no caben ni soldados precipitándose sobre sus armas ni un perro que ladre.
Los guardianes
     Como ya hemos señalado, la presencia de guardianes alrededor del Sepulcro es completamente ignorada por Marcos, Lucas y Juan. Fueron introducidos posteriormente en la leyenda y en la iconografía por razones apologéticas, con el objeto de refutar la acusación de los judíos, que insinuaban que el cadáver de Cristo había sido retirado clandestinamente por sus discípulos.
     Acuclillados alrededor de la tumba, parecen dormir, a veces hasta roncan con la boca abierta, pero es sólo falsa apariencia o al menos no todos duermen. El sueño de los guardianes habría provisto argumentos a los judíos y habría parecido dar la razón a sus insinuaciones. Por ello es cierto que la intención de los artistas, y la de los teólogos que los guiaban, era representar a los guardianes no dormidos sino deslumbrados, paralizados y «como muertos», según la expresión de san Mateo (28: 4), al ver al divino resucitado.
     El número de guardianes es variable: a veces son tres o cuatro, pero en ciertas ocasiones se cuentan en tan gran número que rodean el sepulcro por todas partes como para hacer imposible toda tentativa de retirar el cuerpo, o de evasión (Jean Colombe, Muy Ricas Horas).
     En el teatro de los Misterios, Pilato los sitúa en los cuatro ángulos del Santo Sepulcro. Pero su agrupación presentaba grandes dificultades en los capiteles historiados. En Mozat, parecen dormir de pie, con la cabeza inclinada. En un capitel de Issoire, los tres guardianes están superpuestos.
     Lo más habitual es que estén acostados al pie de la tumba, pero a veces observan como vigías en lo alto de la torre sepulcral, detrás de las almenas (Libro de Perícopes de Salzburgo, Biblioteca Munich).
     Su indumentaria y armas son anacrónicos. No están vestidos como legionarios romanos sino como militares del tiempo de las cruzadas, con la cota de malla y el casco cónico provisto de nasal; llevan los escudos sujetos en la coronilla, como si estuvieran al pie de la muralla de un castillo. Sus ropas varían de acuerdo con la moda: en el Renacimiento usan los farsetos de los lansquenetes.
     Sus reacciones son muy expresivas, y a veces, hasta caricaturescas. Deslumbrados por la aparición, intentan taparse los ojos con una mano o el escudo. Los más valientes desenvainan la espada para partir al espectro; los otros consideran más prudente darse a la fuga. A veces uno de ellos se arrodilla en actitud de adoración: Longinos, el lancero, cuyos ojos se habían abierto a causa del milagro (Predela de Mantegna en el Museo de Tours).
     A veces Cristo apoya el pie sobre la cabeza o el pecho de uno de los guardianes que no parece advertirlo.
     No hay más espectadores que los guardianes. Los apóstoles están ausentes, la Virgen también. Sólo en la escuela catalana del siglo XV puede encontrarse excepcionalmente -simples curiosidades iconográficas- a la Virgen asistiendo a la Resurrección de su Hijo (Jaume Serra, Retablo de Huesca, Museo Barcelona). 
   Para explicar la ausencia de la Virgen, algunos comentaristas ingeniosos supusieron que ella pudo asistir al milagro, pero que los evangelistas juzgaron preferible no hacerla intervenir porque el testimonio de una madre habría resultado sospechoso y sin valor probatorio.
Los príncipes de los sacerdotes corrompen a los guardianes
Mateo, 28: 11 - 15.
     Para desacreditar los testimonios de los judíos que pretendían que el cadáver de Jesús había sido robado durante la noche por los discípulos, Mateo agrega que los guardianes informaron a los «príncipes de los sacerdotes" acerca de la desaparición de su prisionero, y que éstos, después de deliberar, les dieron «bastante dinero» a condición de decir que los discípulos de Jesús habían aprovechado que ellos dormían para hacer desaparecer el cuerpo.
     A pesar de su carácter apologético, este episodio ha sido escasamente ilustrado por el arte cristiano (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
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