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domingo, 8 de octubre de 2023

El Palacio de los Bucarelli, o de los Condes de Santa Coloma

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Palacio de los Bucarelli, o de los Condes de Santa Coloma, de Sevilla.  
     Hoy, 8 de octubre, es el aniversario de la creación (8 de octubre de 1679) del Marquesado de Vallehermoso, título concedido a Francisco Antonio Bucarelli y Villasís (1648-1713), quien mandó construir el Palacio de los Bucarelli, así que hoy es el mejor día para ExplicArte el Palacio de los Bucarelli, o de los Condes de Santa Coloma, de Sevilla.
     El Palacio de los Bucarelli, o de los Condes de Santa Coloma, se encuentra en la calle Santa Clara, 23; en el Barrio de San Lorenzo, del Distrito Casco Antiguo.
     Esta magnífica casa de finales del siglo XVII, fue residencia de los Bucarelli y más tarde de los condes de Santa Coloma.
     La casa, que cuenta con un extenso jardín, se instala en una manzana que la ocupa en sus tres cuartas partes. Su organización gira en torno a dos grandes patios: el apeadero y el patio principal.
     En el apeadero semicubierto, la fachada interior, que recoge en su composición un tema serliano, pone límites al zaguán y se abre al espacio descubierto del apeadero, que situó la nave de las caballerizas a su derecha.
     Patio y apeadero se articulan en uno de sus ángulos, de manera que el portón de entrada a la casa desde el apeadero -situado a la izquierda de la pared frontal- da paso al patio a través de una de sus galerías porticadas.
     El patío presenta arquerías en sus cuatro frentes y en ambas plantas. En la baja, de arcos semicirculares sobre columnas de mármol con cimacios y cerrada con balcones en la alta. En la arquería de la planta baja las enjutas se decoran con ladrillos rojos avitolados, que recuerdan el patio del hospital de los Venerables.
     Cuenta la casa, además, con una serie de patios más pequeños y espacios de tránsito de una gran belleza. De especial interés es el patio situado junto al pórtico de columnas y arcos semicirculares que se abren al jardín. Contiene en uno de sus frentes dos escaleras superpuestas tras una pared con vanos circulares.
     La escalera principal de la casa, de dos tramos, se sitúa en uno de los frentes del patio, medianera con uno de los muros del apeadero. Las habitaciones del palacio se instalan en las crujías que conforman el patio y en las crujías de fachada.
     Otras dependencias de la casa, primitivas áreas de servicio, están hoy ocupadas por locales de negocio o comercio en relación directa con la calle.
     La fachada principal está dividida en calles por pilastras pareadas superpuestas, con ventanales o huecos simulados en cada una de aquéllas. La portada -acceso al apeadero- está flanqueada por pilastras corintias que sostienen la cornisa sobre la que apoya el balcón principal, profusamente decorado con molduras que integran el escudo de armas.
     Espléndida casa; sin duda una de las mas hermosas de la ciudad, que conserva casi íntegra la distribución primitiva de sus distintas dependencias y que responde con nitidez a la estructura tipológica de las casas-palacios de los siglos XVII y XVIII sevillanas.
     La casa y las dependencias anexas ocupan en planta baja, incluyendo el jardín (1.330 m2) una superficie aproximada de 3.600 m2. La su­perficie total edificada de la casa en sus dos plantas, excluyendo el apeadero (110 m2) y patios (210 m2),  podría estimarse en 4.000 m2 (Guillermo Vázquez Consuegra, Cien edificios de Sevilla: susceptibles de reutilización para usos institucionales. Consejería de Obras Públicas y Transportes. Sevilla, 1988).
     La casa ocupa las tres cuartas partes de la manzana donde se sitúa. Se distribuye en torno a dos grandes patios, el apeadero y el patio principal, contando además con un extenso jardín, otros patios más pequeños, espacios de tránsito de gran belleza y locales comerciales, abiertos a la calle, que ocupan las primitivas áreas de servicio.
     El apeadero cuenta con dos ámbitos, uno cubierto, cuya fachada interior recoge en su composición un tema serliano, y otro descubierto que sitúa la nave de las caballerizas a su derecha.
     El patio principal, de dos plantas, presenta arquería en sus cuatro fachadas, con columnas de mármol con cimacios sobre las que voltean arcos de medio punto. En planta baja las enjutas se decoran con ladrillos rojos avitolados, que recuerdan al patio del hospital de los Venerables, y en planta alta los huecos se cierran con balcones.
     La escalera principal de la casa es de dos tramos y se sitúa en uno de los frentes del patio, medianera con uno de los muros del apeadero. Las habitaciones del palacio se instalan en las crujías que conforman el patio y en las de fachada.
     Patio y apeadero se articulan en uno de sus ángulos, de manera que el portón de entrada a la casa desde el apeadero -situado a la izquierda de la pared frontal- da paso a una de las galerías porticadas del patio.
     Entre los patios más pequeños destaca el situado junto al jardín, del que se separa por un pórtico de columnas y arcos semicirculares. En uno de los frentes de dicho patio se sitúan dos escaleras superpuestas tras una pared con vanos circulares.
     La fachada principal está dividida en calles por pilastras superpuestas, con ventanas o huecos simulados en cada una de ellas. La portada da acceso al apeadero-zaguán y está flanqueada por pilastras corintias que sostienen la cornisa sobre la que apoya el balcón principal, profusamente decorado con molduras que integran el escudo de armas.
     Espléndida casa que constituye un valiosísimo ejemplar de la arquitectura barroca andaluza. La vivienda conserva casi íntegra la distribución primitiva de las antiguas dependencias y responde con nitidez a la estructura tipológica de las casas-palacios de los siglos XVII y XVIII sevillanas, no habiendo sufrido transformaciones de interés durante su historia.
     Su construcción fue ordenada a finales del siglo XVII por el virrey Antonio Bucarelli, Marqués de Valle-Hermoso, cuya familia, de virreyes y capitanes generales, estuvo históricamente ligada a una de las épocas de mayor esplendor de la Nueva España.
     Después de ser residencia de los Bucarelli esta casa pasaría a manos de los Condes de Santa Coloma.      
     Actualmente, habitada por sus propietarios en temporadas, su estado de conservación parece bueno (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía). 
     Este edificio, construido a fines del siglo XVII fue residencia de la familia de los Bucarelli y, más tarde, de los condes de Santa Coloma.
   Es un edificio de dos plantas con fachada a tres calles. La principal está dividida por pilastras pareadas superpuestas, con ventanas en cada uno de los paños. La portada, cuyas jambas están decoradas por una moldura quebrada, está flanqueada por pilastras corintias, con sus correspondientes entablamentos, que sostienen la cornisa, sobre la que se apoya un balcón con rica decoración de molduras y rematado por una cornisa curvada, con las armas  de  la casa.
   Un amplio apeadero, con un gran arco sobre columnas flanqueado por dos espacios adintelados, da acceso, por un lado, a las caballerizas situadas a la derecha y, a través de un portón en el muro frontero a la puerta, a la vivienda principal. Esta tiene como centro un pa­tio, con arquerías en ambas plantas, todas del mismo tipo con la única diferencia de que los arcos de las in­feriores apean sobre cimacios, mientras que las de la superior lo hacen sobre los capiteles. Las de la planta alta son ciegas y cada una de las arcadas alberga un balcón. La escalera, que se abre en uno de los frentes de este patio, consta de dos tramos y se cubre con bóvedas. Sobre el jardín da un pórtico de columnas y arcos se­micirculares del mismo tipo que los del patio [Francisco Collantes de Terán Delorme y Luis Gómez Estern, Arquitectura Civil Sevillana, Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, 1984].
Conozcamos mejor la Biografía de Antonio María Bucarelli, personaje que mandó construir el edificio reseñado;
     La noble familia Bucarelli es de origen italiano, concretamente de Florencia. El primero de este apellido que se estableció en Sevilla fue Antonio María Bucarelli, hijo de Vincenzo Bucarelli y de María de Andrés Rinieri. Recibió el bautismo en el oratorio de San Juan Bautista de Florencia en 1578. Se encontraba en la capital sevillana al menos desde 1615, año en que casa por primera vez con doña Gema Federigui, perteneciente también a una ilustre familia florentina establecida asimismo en Sevilla, hija de Luis Federigui y de doña Lucrecia Fantoni. En segundas nupcias casaría alrededor de 1635 con doña Beatriz de la Torre.
     No tuvo descendencia de este segundo matrimonio, y del primero fueron hijos, entre otros que murieron niños: 1) Don Luis, que sigue la genealogía; 2) don Nicolás (1623-1682), llamado “padre de los pobres” por sus inagotables obras de caridad con los más desfavorecidos; y 3) doña Gemma Bucarelli (1624-1648), casada en Sevilla en 1643 con su tío carnal don Luis Federigui, 1º Señor de la villa de Paterna del Campo y Caballero de la Orden de Calatrava, hermano de su madre, con descendencia.
     Don Luis Bucarelli fue Caballero de la Orden de Santiago y Comendador de la encomienda de San Esteban de Florencia, y casó en Osuna en 1647 con doña María de Villasís y Valderrama, hija de don Gonzalo de Villasís o Villacís y Céspedes, Caballero dela Orden de Calatrava, y de doña Antonia Valderrama Molina Ponce de León.
     Tuvieron por hijo único a don Francisco Antonio Bucarelli y Villasís (1648-1713), Caballero de la Orden de Calatrava y Comendador de la Orden de San Esteban de Florencia, a quien el Rey Carlos II concedió el título de Marqués de Vallehermoso por Real Decreto de 8 de octubre de 1679, del que se le expidió el Real Despacho el 15 de noviembre siguiente. Este señor fue quien entre 1693 y 1700 acabó de construir el palacio de la calle de Santa Clara de Sevilla que fue llamado de los Bucarelis, de Vallehermoso y de los Generales, y hoy de los Condes de Santa Coloma, descendientes suyos, como diremos, actuales moradores de tan señorial mansión.
     Había casado este señor en Utrera en 1672 con doña Constanza de Henestrosa Rivera y Córdoba, hermana del primer Marqués de la Cueva del Rey, hijos de don Perafán de Ribera y Fernández de Henestrosa, Señor de la Cueva del Rey, y de doña Inés de Córdoba y Galindo. Tuvieron por hijos, entre otros, a: 1) Don Luis José, que sigue; 2) doña María Josefa, casada en Sevilla en 1693 con don Francisco Fernández Marmolejo, Señor de Almensilla y de Castilleja de Talhara, quien estaba viudo de doña Andrea de Madariaga y Gaviria y era hijo de don Alonso Fernández Marmolejo, Señor de Almensilla y Caballero de la Orden de Santiago, y de su primera mujer doña Isabel Ortiz Melgarejo y Virués; sin descendencia; y 3) don Nicolás José, Maestrante de Sevilla (1678-1738), en cuya ciudad casó en 1720 con doña Adriana de Ursúa Arizmendi y Lasso de la Vega, III Condesa de Gerena, quien se hallaba viuda de su propio tío don Pedro de Ursúa y era hija de don Miguel de Ursúa Egüés y Beaumont, II Conde de Gerena, y de doña Ana María Lasso de la Vega y Córdoba; sin posteridad.
     Don Luis José Bucareli y Henestrosa (1675-1740) fue II Marqués de Vallehermoso, Maestrante de Sevilla y Comendador de la Orden de San Esteban. Casó en Sevilla en 1700 con  doña Ana María de Ursúa Lasso de la Vega, IV Condesa de Gerena, Señora de los Palacios de Ursúa, Nax, Utalcoa, Arizmendi y Gentaina, en Navarra, Baronesa de Oticoren y Señora de la villa de Gerena, junto a Sevilla, que era hija de los II Condes de Gerena, que acaban de citarse.
     Los hijos de este matrimonio, Bucareli y Ursúa, nacidos todos en el palacio de la calle de Santa Clara, constituyen la más brillante generación de la historia de esta familia y, sin la menor duda, la más ilustre de Sevilla de todos los tiempos, pues varios de sus miembros destacaron en altos cargos eclesiásticos, políticos y militares, alcanzando en estos últimos las más elevadas graduaciones, pues hubo nada menos que dos virreyes, un capitán general, dos tenientes generales, un brigadier (equivalente hoy a general de brigada), dos coroneles y un teniente coronel. Por este motivo no sólo la casa señorial, sino la calle Santa Clara se llamó durante mucho tiempo por ellos “de los Generales”.
     Dieciséis hijos tuvieron los citados segundos Marqueses de Vallehermoso, de los cuales alcanzaron la edad adulta:
     1) Doña Constanza (1702-1758), quien casó en 1717 con su pariente don Juan Bautista de Madariaga Marmolejo y Ursúa, Marqués de las Torres de la Pressa y Caballero de la Orden de Santiago, hijo de don Andrés Pantaleón de Madariaga y Fernández Marmolejo, Marqués de las Torres de la Pressa, y de su segunda mujer doña Adriana Ramírez de Ursúa, moradores de otro palacio cercano en la misma calle Santa Clara, 12. Con descendencia.
     2) Doña Ana María, Abadesa del convento de Santa María de Jesús, de Sevilla.
     3) Doña Micaela, monja en el sevillano convento de Santa Clara.
     4) Don José Francisco, que fue el mayor de los varones y sucedió en los títulos y mayorazgos de su familia, como luego diremos.
    5) Don Francisco de Paula (1708-1780), que fue Teniente General de los Reales Ejércitos, Comandante General del Reino de Mallorca, Comandante General del Ejército y Reino de Andalucía, Capitán General del Río de la Plata (hoy Argentina), Virrey y Capitán General de Navarra en 1770, Comendador de Almendralejo en la Orden de Santiago, Maestrante de Sevilla y Gentilhombre de Cámara de S. M. No casó.
     6) Don Miguel (1711-1756), que fue Deán y Canónigo de la Catedral de Sevilla y Sumiller de Cortina y Oratorio de S. M.
     7) Don Luis (1713-1785), que fue Coronel graduado de los Reales Ejércitos, Capitán de Reales Guardias de Infantería Española y Maestrante de Sevilla. Perdió el brazo derecho de un disparo de fusil que recibió en la batalla de Plasencia, en Italia, en 1746 y murió de Alcaide de la Alhambra de Granada, entonces fortaleza militar. Permaneció soltero.
    8) Don Nicolás (1714-1798), Capitán General de los Reales Ejércitos y de la Costa del Reino de Granada, Gobernador Político y Militar de la plaza de Cádiz, Comendador de Frades en la Orden de Santiago, Gran Cruz de Carlos III, y Maestrante de Sevilla. Fue creado Grande de España de primera clase por el Rey Don Carlos IV por Real Decreto de 12 de noviembre de 1789, siéndole expedido el Real Despacho el 24 de diciembre de 1790. El motivo de que se le concediese a él esta Grandeza es porque estaba casado desde 1757 con su sobrina carnal doña Juana, IV Marquesa de Vallermoso, como diremos más adelante.
     9) Fray Ignacio (1715–), fraile franciscano, Colegial Mayor de San Pedro y San Pablo en la Universidad de Alcalá de Henares, Lector jubilado y Definidor de la provincia franciscana de los Ángeles.
     10) Frey don Antonio María (1717-1779), que es el personaje más importante no sólo de esta generación sino de toda la familia Bucareli. Fue Caballero de la Orden de San Juan, Bailío-Gran Cruz y Comendador de Bóveda de Toro y de Tocina, Gran Cruz de Carlos III, Teniente General de los Reales Ejércitos, Capitán General de Cuba, Virrey, Gobernador y Capitán General de la Nueva España y Presidente de la Real Audiencia de México (1771), en cuya ciudad falleció en el ejercicio de su cargo, siendo enterrado en la Iglesia Colegial de Nuestra Señora de Guadalupe. Se dio la insólita circunstancia de que dos hermanos, don Francisco y don Antonio, fueron simultáneamente Virreyes, uno de Navarra y otro de la Nueva España.
     11) Doña Adriana (1718–), casada en 1749 con su tío don Gabriel Lasso de la Vega y Córdova, hijo de don Diego Lasso de la Vega y Córdova, Caballero de la Orden de Calatrava, y de doña Catalina de Guzmán y Rivera. Sin hijos.
     12) Frey don Lorenzo (1719-1746), Caballero de la Orden de San Juan y Teniente Coronel del regimiento de Infantería de España, muerto en la ya citada batalla de Plasencia.
     13) y 14) Don Alonso Manuel (1724-1740) y don Manuel (1724-1742), mellizos y fallecidos jóvenes; y
     15) Don Cristóbal (1727-1784), Brigadier graduado de los Reales Ejércitos y Caballero de la Orden de Santiago.
    Don José Francisco Bucareli y Ursúa (1707-1781), como hijo mayor, fue III Marqués de Vallehermoso, Coronel del regimiento de milicias provinciales de Sevilla, Teniente de Hermano Mayor de la Real Maestranza de Caballería de esta ciudad y Comendador de San Esteban de Florencia. Casó en Madrid en 1734 con doña Ana Antonia de Baeza y Vicentelo de Leca, hija de don Luis de Baeza Manrique de Lara y Mendoza, Marqués de Castromonte, Grande de España, y de doña María Teresa Vicentelo de Leca y Silva.
     Fue su hija y sucesora doña Juana Antonia Bucareli y Baeza (1739-1810), IV Marquesa de Vallehermoso y, en sucesión a su abuela, Condesa de Gerena, y Dama Noble de la Orden de María Luisa, la cual casó en 1757 con su tío carnal el ya citado Capitán General don Nicolás Bucareli y Ursúa, Grande de España.
    Hijos suyos fueron, entre otros que murieron niños: 1) Doña María Luisa (1758-1775); 2) doña Ana María (1759-1809), muerta soltera como la anterior; 3) don Luis, que sigue; 4) doña María Josefa (1764-1831), mujer desde 1788 de su pariente don Pedro Ponce de León y Baeza, Conde de Cantillana, hijo de don Jerónimo Ponce de León y Quesada, Conde de Garciez, y de doña Ángela Dionisia de Baeza y Vicentelo, con descendencia; 5) don José María, que fue primeramente Caballero de la Ordende San Juan y luego de la de Santiago; 6) frey don Francisco de Paula (1772-1843), Caballero de la Orden de San Juan, presbítero y canónigo de la Catedral de Sevilla y Maestro de Arte por la Universidad de esta ciudad; 7) doña María del Carmen (1774-1843), soltera; 8) frey don Antonio, Caballero de la Orden de San Juan y Teniente Coronel de Carabineros; y 9) doña María Juana, casada en 1797 con don Pedro María Jordán de Urríes y Fombuena, III Marqués de Ayerbe, Grande de España de primera clase, Marqués de Lierta, Conde de San Clemente, Barón de Torrellas, Gentilhombre de Cámara de S. M., quien estaba viudo y con sucesión de doña María Nicolasa de Palafox y Silva y era hijo de don Pedro Jordán de Urríes y Pignatelli, Marqués de Ayerbe, y de doña María Ramona Fombuena y Monserrat, Marquesa de Lierta; con posteridad.
     Don Luis Bucareli y Bucareli (1761-1794) fue Coronel del regimiento provincial de Sevilla y, por cesión de su madre, VI Conde de Gerena, no llegando a ser Marqués de Vallehermoso por haber fallecido en vida suya en la guerra del Rosellón. Casó en Madrid en 1788 con doña María del Rosario de Silva y Fernández de Miranda, Condesa de Fuenclara, Grande de España, que se titulaba Princesa de Arenberg, hija de don Jaime de Silva y Cebrián, Conde de Fuenclara, y de doña María del Pilar Fernández de Miranda y Villacís. Doña María del Rosario volvió a casar en 1797 con don José Miguel de Carvajal Vargas y Manrique de Lara, II Duque de San Carlos, Grande de España, Conde del Puerto y de Castillejo, Presidente del Consejo de Ministros, Caballero de la Insigne Orden del Toisón de Oro, etc.
   Aquí se extingue la descendencia masculina de esta familia, porque del citado matrimonio sólo nació una hija, doña María del Pilar Bucareli y Silva (1789-1828), que fue V Marquesa de Vallehermoso, Condesa de Fuenclara, dos veces Grande de España, y VII Condesa de Gerena. Casó en Madrid en 1805 con don Juan Bautista de Queralt y Silva, VIII Conde de Santa Coloma, XVIII Conde de Cifuentes, X Marqués de Gramosa, tres veces Grande de España, Marqués de Albaserrada, de Albolote, de Alconchel, de Besora y de Lanzarote, Conde de la Cueva y de la Rivera, Vizconde de las Vegas de Matute, Alférez Mayor de Castilla, Alguacil Mayor de la Audiencia de Sevilla, Caballero de la Insigne Orden del Toisón de Oro, Gran Cruz de Carlos III, Mayordomo Mayor de S. M. y Jefe Superior de Palacio durante el reinado de Doña Isabel II, Teniente Coronel de los Reales Ejércitos, Prócer y Senador del Reino y Maestrante de Sevilla (1786-1865), hijo de don Juan Bautista de Queralt y Pinós, VII Conde de Santa Coloma, Grande de España, y de doña María Luisa de Silva y González de Castejón, Condesa de Cifuentes, Grande de España. El Conde don Juan Bautista de Queralt y Silva volvió a casar con doña María Francisca de Cabanyes y Castillo.
     Su hijo y sucesor don Juan Bautista de Queralt y Bucareli, IX Conde de Santa Coloma, VI Marqués de Vallehermoso, Grande de España, y poseedor de los demás títulos de su familia (1814-1873), nació en el palacio de los Bucarelli en la calle de Santa Clara de Sevilla. Casó en Madrid en 1835 con doña María Dominga Bernaldo de Quirós y Colón de Larreátegui, Dama Noble dela Orden de María Luisa, hija de don Antonio María Bernaldo de Quirós y Rodríguez de los Ríos, VI Marqués de Monreal, Grande de España, Marqués de Santiago y de la Cimada, Conde de Zueweghen, Caballero de la Orden de Montesa, y de doña Hipólita Colón de Larreátegui y Remírez de Baquedano.
     Don Hipólito de Queralt y Bernaldo de Quirós, hijo mayor (1841-1877), fue X Conde de Santa Coloma, XI de las Amayuelas, XVII Marqués de Cañete, XI de Gramosa y VII de Vallehermoso, cinco veces Grande de España, Marqués de Albaserrada, de Alconchel, de Besora, de Lanzarote, de Taracena y de Valdecarzana, Conde de la Cueva, de Escalante, de Gerena, de la Rivera, de Tahalú y de Villamor, Caballero de la Orden de Santiago, Consejero del Tribunal de las Órdenes Militares, Maestrante de Sevilla, Diputado a Cortes, Senador del Reino y Gentilhombre de Cámara de S. M. Casó en Madrid en 1866 con doña Elvira-Zenaida Fernández Maquieira y Oyanguren, hija de don Remigio Fernández Maquieira y de doña Frexia María de la O de Oyanguren y Squella.
     El sucesor en esta casa fue su hijo don Enrique de Queralt y Fernández Maquieira (1867-1933), XI Conde de Santa Coloma, VIII Marqués de Vallehermoso, etc., cinco veces Grande de España, Caballero de la Orden de Santiago, Maestrante de Sevilla, Senador del Reino y Gentilhombre de Cámara de S. M. con ejercicio. Casó en 1909 con doña Brígida Gil Delgado y Olazábal, Grande de España ad personam, Señora autorizada para usar la Placa de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, hija de don Carlos Gil Delgado y Tacón y de doña Brígida de Olazábal y González de Castejón, II Marquesa de Berna.
     Su hijo y sucesor fue don Enrique de Queralt y Gil Delgado (1910-1992), XII Conde de Santa Coloma, IX Marqués de Vallehermoso, etc., cinco veces Grande de España, Maestrante de Sevilla. Casó en 1933 con doña María Victoria Chávarri y Poveda, hija de don Víctor Chávarri y Anduiza, I Marqués de Triano, Senador del Reino, y de doña Josefa de Poveda y Echagüe.
     El mayor de sus hijos es don Enrique de Queralt y Chávarri, XIII y actual Conde de Santa Coloma, XIV de las Amayuelas y X Marqués de Vallehermoso, tres veces Grande de España, Conde de Escalante, de Tahalú y de Villamor, Oficial de Infantería y Maestrante de Sevilla. También ha sido XXI Marqués de Cañete, y XV de Gramosa, otras dos veces Grande de España, y Marqués de Alconchel, dignidades estas que ha distribuido a sus hijos. Nació en 1935 y casó en Madrid en 1970 con doña Ana Rosa de Aragón y Pineda, hija de don Bartolomé Aragón Gómez, Intendente Mercantil y Abogado, y de doña María del Pilar de Pineda y Cabanellas, VII Marquesa de Campo Santo.
     Son sus hijos: 1) Doña Ana Rosa de Queralt y Aragón, XXII Marquesa de Cañete, Grande de España, Licenciada en Ciencias Económicas, casada y con sucesión; 2) Don Enrique de Queralt y Aragón, XVI Marqués de Gramosa, Grande de España, Licenciado en Derecho, Maestrante de Sevilla, donde casó en 2000 con doña Ana Fernández de Córdova y Cendra, hija de don Joaquín Fernández de Córdova e Ybarra, Marqués de Montalbo y de Zugasti, Abogado, Caballero de la Orden de Santiago y de Honor y Devoción de la Soberana Orden de Malta, Maestrante de Sevilla, y de doña Ana María Cendra del Rivero, con descendencia; y 3) doña María del Pilar de Queralt y Aragón, XIII Marquesa de Alconchel, Licenciada en Derecho, casada en Sevilla en 2006 con don Juan Manuel Martín Hidalgo Mateos, hijo de don Manuel Martín Hidalgo y de doña Mercedes Mateos López de Lavanda (José Miguel de Mayoralgo y Lodo, Conde de los Acevedos, en Diputación y de la Grandeza y Títulos del Reino).
ENTRADA GENERAL
ENTRADA GENERAL : 12€. Con AUDIOGUIA.
ENTRADA DE GRUPOS: 10€ . Con AUDIOGUIA. (Para optar a esta entrada el grupo estará conformado por 10 personas como mínimo y 30 como máximo)
ENTRADA REDUCIDA : 10 €. (Necesaria documentación Acreditativa). Con AUDIOGUIA.
-Niños de 6 a 16 años
-Desempleados
-Universitarios.
-Discapacitados.
-Mayores de 65 años.
ENTRADA RESIDENTE: 9€ . Con AUDIOGUIA (Nacidos o residentes en Sevilla capital)
ENTRADA GRATUITA:
-Menores de 6 años (deben ir acompañados por adulto. Y Excepto Taller Infantil)
-Guías Oficiales de Lunes a Viernes, no festivos***
-Gratuidad: Lunes no festivos, Total 120 entradas. Entran 30 personas cada hora. Las entradas se reparten el mismo día.
En Invierno, desde las 16:00h hasta las 20:00h. Se reparten entradas hasta las 19:00h.
En Verano, desde las 17:00h hasta las 21:00H. Se reparten entradas hasta las 20 h.

ENTRADA COMPLETA
ENTRADA COMPLETA : 22€. Con AUDIOGUIA.
ENTRADA COMPLETA DE GRUPOS : 20€ .  Con AUDIOGUIA.  (Para optar a esta entrada el grupo estará conformado por 10 personas como mínimo y 30 como máximo)
**POR LAS TARDES, las plazas SE RESERVAN por correo a grupos@palaciobucarelli.com, con mínimo de 48h de antelación
ENTRADA COMPLETA REDUCIDA : 20€ . Con AUDIOGUIA.
ENTRADA COMPLETA RESIDENTE: 19€ . Con AUDIOGUIA.
OTRAS OPCIONES: VISITAS GUIADAS con personal del palacio. CONTACTAR
grupos@palaciobucarelli.com
.
      Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Palacio de los Bucarelli, o de los Condes de Santa Coloma, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Enlace la web oficial del Palacio de los Bucarelli.

Más sobre la calle Santa Clara, en ExplicArte Sevilla.

miércoles, 11 de agosto de 2021

Un paseo por la calle Santa Clara

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Santa Clara, de Sevilla, dando un paseo por ella.
     Hoy, 11 de agosto, Memoria de Santa Clara, virgen, que, como primer ejemplo de las Damas Pobres de la Orden de los Hermanos Menores, siguió a San Francisco, llevando en Asís, en la región italiana de Umbría, una vida austera pero rica en obras de caridad y de piedad. Insigne amante de la pobreza, no consintió ser apartada de la misma ni siquiera en la más extrema indigencia y en la enfermedad (1253) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y qué mejor día que hoy, para ExplicArte la calle Santa Clara, de Sevilla, dando un paseo por ella.
     La calle Santa Clara es, en el Callejero Sevillano, una vía que se encuentra en los Barrios de San Gil, y de San Lorenzo; del Distrito Casco Antiguo, y va de la confluencia de las calles Hernán Cortés, Eslava, y Alcoy, al Monasterio de San Clemente.
   La calle (desde el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en la población histórica y en los sectores urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las edificaciones colindantes entre si. En cambio, en los sectores de periferia donde predomina la edificación abierta, constituida por bloques exentos, la calle, como ámbito lineal de relación, se pierde, y el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos) está dedicada al Convento de Santa Clara, que tiene una de sus entradas por esta calle.
   El primer tramo fue conocido, al menos desde 1533, como Santa Clara, por el convento de monjas franciscanas clarisas fundado en el s. XIII, y como San Clemente el último, por terminar a las puertas del monaste­rio de monjas cistercienses también fundado en el s. XIII por Alfonso X. El plano de Olavide (1771) unifica la toponimia, denominan­do Ancha de Santa Clara a toda la calle, con la excepción del último tramo, que rotula como calle del Arquillo, Real del Arquillo y Arquillo de San Clemente. Esta y algunas colindantes fueron también conocidas como callejuelas de San Clemente. En el primer tercio del s. XIX aparece denominado el primer tramo (Hernán Cortés-Santa Ana) como Gloria; el segundo (Santa Ana-Hombre de Piedra) como Generales, por los hermanos Bucarelli: Antonio María, que fue virrey de México (1771-17791 y Francisco, que gobernó Buenos Aires, y habían nacido en ella; el tercero, Santa Clara, y el último, San Clemente, unificándose de nuevo en 1845 bajo la actual denominación, excepto el último tramo, que se rotuló Compás de San Clemente. En 1868 se acordó llamarla Govantes Bizarrón, por el político que había formado parte de la Junta Revolucionaria de 1840 y había fallecido poco antes en esta calle; en 1875 recobra de nuevo su actual denominación. Desde mediados del s. XV y hasta mediados del XVI se cita en padrones una calle Primera que pudo ser ésta.
   Rectilínea y una de las más largas del sector, constituye uno de los ejes norte-sur que forman el sistema vial en cuadrícula característico del barrio de San  Lorenzo, ligado al poblamiento cristiano. Es conformada por los grandes conventos medievales y por los palacios construidos por la nobleza de los siglos XVII y XVIII, cuyos muros de fachada contribuyen en gran manera a alinear ambas aceras; esta alineación se pierde en el último tramo, que a su vez es más estrecho. En el proyecto de rectificación de líneas aprobado en 1862-63 se contemplaba también el ensanche de este tramo, sobre el que se volvió en 1912-13, al parecer sin mucho resultado. En 1918 se planeó comu­nicarla con Becas a través del convento de Santa Clara pero tampoco se llevó a efecto. Está cruzada por Santa Ana y Lumbreras; confluyen en ella, por la derecha, Hombre de Piedra y Yuste; y Dalia, Álvaro de Bazán y Arte de la Seda por la izquierda. Desde el s. XVI estuvo empedrada hasta principios del s. XX, en que se sustituyó por pavimento de cemento en la calzada y de asfalto en las aceras; posteriormente fue adoquinada y en la década de los 70 del presente siglo cubierta de asfalto. El acerado es de losetas de cemento. Se ilumina con farolas de brazo de fundición adosadas a las fachadas. En el s. XVII se abrió y cerró varias veces un albañal o salida de aguas fecales que desembocaba en la calle procedente del convento de Santa Ana. A principios de este siglo había una fuente pública.
   El caserío, que actualmente ofrece una gran diversidad, era muy uniforme hace pocas décadas, con viviendas unifamiliares de dos y tres plantas y alguna casa de escalera. Estas casas ofrecían a la calle numerosos balcones y ventanas con sus correspondientes guardapolvos. A mediados del siglo pasado la prensa local se hacia eco de la eco de la existencia de estos elementos protectores y decorativos abogando por su desaparición (La Andalucía, 4-XII-1859). En la actualidad quedan todavía muchas casas unifamiliares, algunas de tipo popular, rehabilitadas unas y otras abandonadas o en ruinas, concentrándose estas últimas en el tramo cercano a San Clemente. Son también numerosos lo bloques de cuatro plantas con viviendas de cierta calidad. Los grandes conventos y palacios forman también parte de la identidad de esta calle, entre los que destaca el Real Monasterio de Santa Clara, fundado en 1289, de gran riqueza en su interior, aunque se muestre externamente con una sencilla portada. En los jardines, sin perspectiva exterior, se encuentra la Torre de don Fadrique, construida por el hijo de Fernando III en 1252; la edificación, de base cuadrada y tres cuerpos con elementos románicos y gótico-mudéjares, formaba parte de las casas principales del infante. En el año 1918 se compró por el Ayuntamiento con derecho de entrada por el compás del convento. En este espacio se creó en 1925 el Museo Arqueológico Municipal. Otro edificio destacable es el Real Monasterio del Señor San Clemente, fundado por Alfonso X y reformado en los siglos XVI y XVIII, como recuerda una placa situada en una puerta contigua. El convento de María Reparadora, fundado en 1877, ocupa el palacio de los marqueses de las Torres de la Pressa, levantado en el s. XVIII. Frontero con éste, en la aeera de los impares, hay otro palacio construido a finales del s. XVII por la familia Bucarelli, marqueses de Vallehermoso, y que pasó posteriormente a los condes de Santa Coloma. Merece destacarse por su singularidad la casa núm. 67, que recuerda un retablo callejero y que formó parte del Arquillo de San Clemente que daba acceso al compás de este convento; fue restaurada en 1756 y demolida antes de 1839.
   Tiene funciones fundamentalmente residenciales, localizándose familias de mayor nivel económico en los primeros tramos y de menor poder adquisitivo en el último. Fue residencia hasta el s. XIX de tejedores de la seda, que en 1404 tenían un hospital junto al monasterio y bajo la advocación de San Clemente. Dispone de un pequeño comercio de uso diario que cubre las necesidades básicas y de algunos establecimientos especializados. Esta calle, como gran parte de la zona, se veía sometida a inundaciones periódicas que duraban semanas, por lo que era necesario en el s. XIX montar servicio de barcas para los primeros auxilios, los cuales se solicitaban durante la noche haciendo disparos al aire. Ha sido considerada por los tratadistas históricos de las calles de Sevilla como de primer orden, ancha, de gran longitud y buenos edificios; reconociendo, además, su unidad a pesar de los diversos nombres que han recibido los distintos tramos. Su singularidad ha sido evocada por numerosos escritores que han recordado su ambiente tranquilo, su silencio, sus luces, sus atardeceres, su centralidad en el barrio, e incluso más recientemente, su "espíritu de una ciudad ida". En este lugar sitúa la leyenda los amores del infante don Fadrique con la joven reina, doña Juana Pountiheu, su madrastra, y también se cita como el sitio donde doña María Coronel arrojó aceite hirviendo sobre su rostro para hacer desistir a Pedro I de su pretensiones amorosas. Aquí evoca Gustavo Adolfo Bécquer un idealista amor juvenil, "la niña de la calle de Santa Clara". El poeta Joaquín Romero Murube ha sabido sintetizar en los siguientes versos to­da la personalidad que caracteriza a esta calle:
          "Algún día por esta calle 
       de Santa Clara, en la paz 
       de un atardecer de oro, 
       pasará un hombre perdido 
       hacia un afán inconcreto.
       Habrá esta luz transparente, 
       celeste, pura, sin fin.
       Habrá este claro reposo 
       lleno de sonoridades
       de cal profunda y sencilla"
      (Tierra y Canción) [Santiago Rodríguez Becerra, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
Santa  Clara, 1. Casa de dos plantas, de bellas proporciones, con patio de columnas.
Santa  Clara, 12. Esta casa fue levantada en el siglo XVIII por los marqueses de las To­rres de la Presa, cuyo escudo aparece sobre la portada. Consta de tres plantas en la crujía de fachada, con portada de mármol, flanqueada por pilastras toscanas acanaladas sobre pedestales, que sostienen un en­tablamento con friso de triglifos y metopas. Sobre esta portada un balcón con jambas decoradas por molduras y rematado por un frontón triangular.
Santa Clara, 21. PALACIO DE SANTA COLOMA. Este edificio, construido a fines del siglo XVII fue residencia de la familia de los Bucarelli y, más tarde, de los condes de Santa Coloma.
   Es un edificio de dos plantas con fachada a tres calles. La principal está dividida por pilastras pareadas superpuestas, con ventanas en cada uno de los paños. La portada, cuyas jambas están decoradas por una moldura quebrada, está flanqueada por pilastras corintias, con sus correspondientes entablamentos, que sostienen la cornisa, sobre la que se apoya un balcón con rica decoración de molduras y rematado por una cornisa curvada, con las armas  de  la casa.
   Un amplio apeadero, con un gran arco sobre columnas flanqueado por dos espacios adintelados, da acceso, por un lado, a las caballerizas situadas a la derecha y, a través de un portón en el muro frontero a la puerta, a la vivienda principal. Esta tiene como centro un pa­tio, con arquerías en ambas plantas, todas del mismo tipo con la única diferencia de que los arcos de las in­feriores apean sobre cimacios, mientras que las de la superior lo hacen sobre los capiteles. Las de la planta alta son ciegas y cada una de las arcadas alberga un balcón. La escalera, que se abre en uno de los frentes de este patio, consta de dos tramos y se cubre con bóvedas. Sobre el jardín da un pórtico de columnas y arcos se­micirculares del mismo tipo que los del patio.
Santa Clara, 40. Portada del compás de Santa Clara, flanqueada por pilastras toscanas avitoladas con sus correspondientes entablamentos y rematada por un frontón partido y una hornacina con un azulejo de la santa titular.
Santa  Clara. TORRE DE DON FADRIQUE
. En el Compás de este convento se ha instalado la portada del Colegio Mayor de Santa María de Jesús. Es de principios del siglo XVI y pertenece al estilo de transición del gótico al renacimiento. Esta portada sirve de acceso a un jardín de propiedad municipal, en cuyo centro se alza la Torre de don Fadrique, construida por éste en 1252, en la huerta de las casas que le correspondieron en el repartimiento. Es de planta cuadrada y consta de tres pisos, el inferior de cantería, y los dos superiores de ladrillo. Los vanos de los pisos bajos son de tradición románica, mientras que los del tercero pertenecen al estilo ojival. Las salas se cubren con bóvedas de crucería y de planta octogonal.
Santa  Clara, 55. Casa de dos plantas, de tipo popular.
Santa Clara, 57. Casa de dos plantas, gemela de la anterior. El balcón está defendido por un guardapolvo de pizarra con cartabones del mismo material.
Santa  Clara, 67. En la fachada de este edificio quedan restos de una especie de retablo o rica fachada, compuesta por pilastras toscanas y entablamento con friso de triglifos y metopas, que albergan un arco rebajado.
Santa Clara, 68. Reja de ventana de estilo plateresco.
Santa Clara, 73. Casa de dos plantas, de tipo popular.
Santa Clara, 78. Casa del siglo XVIII, de dos plantas, de hermosas proporciones, con fachada avitolada y portada resaltada.
Santa Clara, 91-92. Portada del monasterio de San Cle­mente. La correspondiente al número 91 es una puerta sencilla sobre cuyo dintel se conservan restos de un azu­lejo con la fecha de 1771. La del número 92, que da entrada al jardín que precede a la iglesia, es almohadillada y en la parte superior posee una hornacina con un azulejo de San Fernando [Francisco Collantes de Terán Delorme y Luis Gómez Estern, Arquitectura Civil Sevillana, Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, 1984].
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de Santa Clara, virgen
   Hija espiritual de San Francisco de Asís y fundadora de la orden de las clarisas.
HISTORIA Y LEYENDA
   Nacida en 1193, en 1211 abandonó la casa paterna, distribuyó todo su patrimonio entre los pobres y fue recibida en la capilla de la Porciúncula por San Francisco, quien le cortó el pelo y ciñó su cintura con el cíngulo o cordón de la orden.
   Acompañada por su hermana Inés y luego por su madre, Ortolana, se instaló en el convento de San Damián. Allí vivió en clausura perpetua, sometida a una regla austera. Fiel a los preceptos del Poverello, no tenemos -decía- más que un tesoro por conservar: la Santa Pobreza. Un día el papa la visitó en su monasterio. Ella hizo preparar la comida y pidió al Santo Padre que bendijera los panes. Pero el papa ordenó a Santa Clara que los bendijese ella misma. Apenas lo hubo hecho, todos los panes quedaron marcados con el signo de la cruz.
   En 1241 los sarracenos llegados de Nocera quisieron saquear el convento cuyos muros escalaron. La abadesa fue a su encuentro con el Santo Sacramento en una custodia, y los puso en fuga.
   Murió en 1243. La hermana que la velaba vio entrar en la habitación una procesión de vírgenes coronadas que la cubrieron con un manto dorado, al tiempo que la Virgen María recibía su alma.
CULTO
   Canonizada en 1255 por el papa Alejandro IV, Santa Clara es la patrona de Asís y de la orden de las clarisas que se desarrolló en todo el mundo cristiano.
   Como Santa Lucía, su nombre le valió ser invocada "para ver claro" por los ciegos y los enfermos de la vista. También es la patrona de las trabajadoras vinculadas con el color blanco: lavadoras, planchadoras y bordadoras.
   A causa de la custodia de cristal que lleva en las manos, es la protectora de los pintores vidrieros.
   Ha sido propuesta recientemente como patrona de la radio televisión tanto a causa de su nombre como de una visión que habría tenido en su lecho de agonía: la ceremonia de Navidad celebrada en la basílica de San Francisco de Asís.
ICONOGRAFÍA
   Está representada con una edad variable, ya joven, ya como una anciana religiosa.
   Su hábito es de las monjas franciscanas, con un cordón de tres nudos y un manto con rayas transversales.
   Sus atributos habituales son la custodia eucarística con la que rechazó a los sarracenos, y una cruz rematada en un ramo de olivo, que recuerda su apasionado amor al crucifijo.
   Los pintores de Siena y de Umbría casi siempre le ponen en la mano un tallo de lirio, símbolo de la pureza.
   Como patrona de los clérigos, sostiene una lámpara de arcilla o una linterna procesional (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
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La calle Santa Clara, al detalle:
Edificio de la calle Santa Clara, 1
Edificio de la calle Santa Clara, 12
Edificio de la calle Santa Clara, 55
Edificio de la calle Santa Clara, 57
Edificio de la calle Santa Clara, 67
Edificio de la calle Santa Clara, 68
Edificio de la calle Santa Clara, 73
Edificio de la calle Santa Clara, 78