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Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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sábado, 17 de enero de 2026

Los principales monumentos (Casa Maestral, Complejo Cultural de la Merced, Convento e Iglesia de Santa Clara, Casas Mudéjares, Iglesia de Santiago, Iglesia de Nuestra Señora de la Granada, Hospital e Iglesia de San Juan de Dios -Biblioteca Arturo Gazul-, Palacio Consistorial, Palacio Episcopal o Casa Prioral -Museo de Llerena-, Plaza de España, Plaza de la Fuente Pellejera, Recinto Amurallado, y Palacio de los Zapata) de la localidad de Llerena, en la provincia de Badajoz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Casa Maestral, Complejo Cultural de la Merced, Convento e Iglesia de Santa Clara, Casas Mudéjares, Iglesia de Santiago, Iglesia de Nuestra Señora de la Granada, Hospital e Iglesia de San Juan de Dios -Biblioteca Arturo Gazul-, Palacio Consistorial, Palacio Episcopal o Casa Prioral -Museo de Llerena-, Plaza de España, Plaza de la Fuente Pellejera, Recinto Amurallado, y Palacio de los Zapata) de la localidad de Llerena, en la provincia de Badajoz.
     Llerena se sitúa en el centro del Partido Judicial, articulando el territorio en el aspecto geográfico, y sobre todo, en el histórico.
     Si para muchas poblaciones extremeñas la relación con las Órdenes Militares revisten importancia muy destacada, para Llerena la conexión con la Orden de Santiago constituye la entraña misma de su ser. Porque Llerena fue el corazón mismo de esta Institución en Extremadura, al igual que la Orden fue el alma de la ciudad.
     Tipo de Entidad: Municipio
     Superficie Término: 162,7 Km2
     Altitud: 641 m.
     Distancia Capital: 117 Km.
     Partido Judicial: Llerena
     Comarca: Campiña Sur
     Gentilicio: Llerenense
Ayuntamiento de Llerena
     Plaza de España, 1
     06900 Llerena (Badajoz)
     Teléfono: 924870068
     Fax: 924871240
     Web: www.llerena.org
Historia.-
    Si para muchas poblaciones extremeñas la relación con las Órdenes Militares revisten importancia muy destacada, para Llerena la conexión con la Orden de Santiago constituye la entraña misma de su ser. Porque Llerena fue el corazón mismo de esta Institución en Extremadura, al igual que la Orden fue el alma de la ciudad.
     De tal modo, la identificación entre ambas entidades, Llerena y Orden de Santiago, alcanzó tal grado, que bien puede afirmarse que ninguna de las dos resulta concebible separada de la otra. Así lo proclama con ajustada veracidad la vieja copla popular:
Llerena con ser Ciudad
vale más que Badajoz;
Llerena tiene la Orden
de San Marcos de León
     Los primeros antecedentes documentados sobre la población se encuentran en un asentamiento árabe denominado Ellerina o Ellerena, nucleado ya en el siglo XI en torno a la Fuente Pellejera. El enclave, muy disputado por musulmanes y cristianos debido a su estratégica situación, resultó ocupado definitivamente por Pelay Pérez Correa en 1.243.
     Con ocasión de esta conquista es cuando tuvo lugar el milagro con el que se conecta la más emblemática de las realizaciones de la ciudad: la iglesia de Ntra. Sra. de la Granada.
     Ante la resistencia de los moros frente al ataque de los cristianos, la entrada de éstos en la plaza se hacía cada vez más difícil. Cuando la empresa parecía imposible y los santiaguistas comenzaban a retirarse, cuenta la hermosa leyenda que se les apareció la Virgen María mostrando en la mano una granada como símbolo de la unidad. La visión enardeció su espíritu, haciéndoles culminar la victoria.
     Para conmemorarla erigieron sobre la mezquita musulmana una iglesia dedicada a la advocación de la Granada, sobre la que más tarde se levantaría la que, bajo las ampliaciones impulsadas por los Reyes Católicos y otras, es la que hoy conocemos.
     Tras su ocupación por la Orden de Santiago, Llerena se consolidó como el centro más importante del territorio, asumiendo el papel de cabeza del mismo anteriormente desempeñado por Reina. En 1.640, considerando la importancia de la población y su auge, así como sus múltiples servicios a la Corona, Felipe IV le otorgó el título de Ciudad (Diputación Provincial de Badajoz).
     Esta luminosa ciudad del sureste de Badajoz, cabecera comarcal de la Campiña Sur y puerta meridional de Extremadura, posee un armonioso conjunto monumental barroco de marcada inspiración mudéjar.
Historia
     Denominada Ellerina en la época del Cali­fato de Córdoba, es a raíz de la conquista y ocupación de la Baja Extremadura cuando Llerena emerge en la historia.
     Tras el fuero concedido en 1297, su desarrollo se vio favorecido al convertirse en residencia habitual de algunos maestres de la Orden de Santiago y, ya en el siglo XV, en capital del priorato de San Marcos de León. Así fue enriqueciendo su patrimo­nio monumental con numerosas edificaciones y a finales del siglo XVI, época de mayor esplendor, llegó a contar con siete conventos y con un activo ambiente cultural del que surgieron figuras de la talla de Cieza de León, cronista de Indias, o Luis Zapata, consejero de los Reyes Católicos. En contrapartida, las acciones del Tribunal de la Inquisición de Extremadura, instalado en Llerena desde 1508, desplegaron sobre la ciudad un aura de terrores e intolerancia.
Gastronomía
     Junto a algunos platos típicos extremeños, como las migas o la caldereta, y los habituales productos derivados del cerdo, sobresale la repostería del convento de Santa Clara, donde pueden adquirirse dulces como los llamados corazones de monja, a base de almendras.
Fiestas
     En la segunda semana de agosto se celebran las fiestas patronales de la Virgen de la Granada, con procesiones, conciertos y actos culturales. La feria de San Miguel, a finales de septiembre, se remonta al s. XV y aún mantiene cierta finalidad comercial y ganadera, si bien predomina ahora la vertiente festiva, que incluye desfiles a caballo y verbenas populares.
Vida local
     Además de concentrar la actividad comercial, junto con la peatonal calle de Las Armas, la plaza de España cuenta con bares de buen tapeo. Ambiente juvenil en la calle Aurora. A principios de agosto, antes de las fiestas patronales, se celebra una semana cultural.
VISITA
     La plaza de España es un espacio armó­nico en el que la tradición mudéjar del ladrillo, en este caso blanqueado, combina con los pilares de piedra que sustentan los elegantes soportales, como los del portal de Morales y el portal de La Casineta. En su lado oriental hay una fuente (1619) proyectada por el pintor Zurbarán. Uno de los laterales queda cerrado por la peculiar galería de dos pisos de la fachada norte de la iglesia de Nuestra Señora de la Granada*. Este original templo, iniciado en el siglo XIII, aúna estilos que van del gótico mudéjar al barroco. En el siglo XVI, además de la galería citada, se construyó una nueva sacristía, varias capillas privadas y la magnífica torre* de ladrillo, cuyos barrocos remates son ya del siglo XVIII. En esta misma época fue realizado el camarín rococó de la Virgen y se llevó a cabo una profunda restauración de todo el conjunto.
     En la calle Corredera, que arranca de la plaza, está el convento de Santa Clara (siglo XVI), fundado por un comendador de la Orden de Santiago y único que se mantiene vigente. En su fachada destaca el mirador de planta poligonal con celosía de piedra y el campanario en forma de doble espadaña. La iglesia, en cuyas bóvedas perdura la pintura mural, alberga una talla de San Jerónimo, de Martínez Montañés. Más adelante, a la altura de la plaza de la Libertad, se encuentra el palacio de los Zapata, ocasional sede del Santo Oficio y hoy destinado a funciones judiciales. Conserva un pórtico de entrada renacentista compuesto por doble arquería de arcos de medio punto, que descansan en bellas columnas entorchadas de clara influencia manuelina (gótico portugués).
     De retorno hacia el centro, la arterial calle de Santiago, que exhibe algunos interesantes ejemplos de arquitectura popular, conduce a la iglesia y hospital Juan de Dios, de fachada clasicista, y a la iglesia de Santiago, templo gótico de finales del siglo XV donde se custodian los sepulcros del fundador, Alonso de Cárdenas, y su esposa. El llamado Palacio Episcopal (siglo XV), sede del priorato de San Marcos de León y ocasionalmente también de la Inquisición, abre su blasonada portada gótica en la calle Zapatería, mientras que en la calle Bodegones puede verse una ventana mudéjar.
     Las iglesias de la Compañía, actual Casa de Cultura, y de la Concepción, que conserva una portada plateresca, son otras obras interesantes, sin olvidar los lienzos de la muralla medieval (siglo XIV), con la puerta de Montemolín o la de Villagarcía, recientemente recuperada (Alfredo J. Ramos, y Santiago Llorente. Guía Total, Extremadura. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005). 
Monumentos.-
     En el aspecto morfológico la población se estructuró en torno a la Fuente Pellejera, originando un entramado de callejas de evocadores nombres -Bodegones, Curtidores, Simona, del Cristo, Zapatería, Tenería, Cárcel... - sobre el que se configuraría el núcleo definitivo. Esto presenta la característica estructura medieval de diseño ovalado con trama de caparazón de tortuga, rodeándose con una cerca de piedra de la que perduran diferentes lienzos, muchos rescatados y puestos en valor últimamente. De las antiguas puertas se conserva la de Montemolín, remodelada en su actual estructura de ladrillo en tiempos de Felipe II.
     Si Llerena es el corazón de la Orden de Santiago, el corazón de Llerena es su plaza barroca y la iglesia de Ntra. Sra. de la Granada que la preside. Su conjunto constituye sin duda el elemento más representativo de la ciudad.
     La iglesia de Ntra. Sra. de la Granada es obra de singular interés por su resolución formal, contenidos artísticos y significación histórica, tratándose de una de las realizaciones más conocidas de toda Extremadura. Entre sus componentes destacan las naves interiores, de variada riqueza morfológica y espacial; la suntuosa capilla gótico-renacentista erigida en el siglo XVI por Luis de Zapata; la elegante torre barroca de ladrillo; o el conjunto de sus capillas y tesoros muebles. Con todo, ninguna de sus partes puede compararse con la inigualable fachada repleta de arquerías que preside la plaza que se abre por delante, como marco donde se celebraban los Autos de Fe de la Inquisición y otros acontecimientos públicos.
     Esta plaza constituye el modelo más representativo quizá del recinto barroco de espectáculos existente en la región. Su espacio queda perimetrado en los restantes costados por soportales que originan una realidad compositiva de enorme virtualidad y plasticismo, con zonas bien diferenciadas dentro de su unidad, como el tramo de la popular Casineta.
     En la plaza se integran también el Ayuntamiento, la Cárcel vieja y otros edificios donde se continúa la secuencia de soportales y arcadas, así como el pasadizo del Camarín, en el que se inicia la Corredera, la fuente de Zurbarán, la inmediata Plaza del Pasquín y otros rincones de insuperable atractivo y valor ambiental.
     En contraste con la impecable blancura de la Plaza Mayor, la iglesia de la Granada, y el caserío que las enmarca, no lejos se alza la iglesia de Santiago, creación gótica erigida a finales del siglo XV por el último Maestre Santiaguista, Rodrigo de Cárdenas.
     Su severa estructura de sillares calizos de tonos dorados, resalta sobre los tejidos encalados que la rodean, ofreciendo al exterior composición del recio aspecto, rico en volúmenes. En el interior encierra contenidos de notable riqueza, como la sepultura del impulsor de la obra y su esposa, si bien sus cuerpos nunca llegaron a descansar en tal monumento.
     La iglesia preside la calle que de ella toma el nombra, y que, dividiendo a la ciudad en dos sectores, resulta una de sus vías más características. En sus distintos tramos se sitúan el ya desaparecido convento de Santa Isabel, el Hospital de San Juan de Dios y algunas de las más significadas instituciones y casas solariegas de la ciudad, cuyas elegantes fachadas blasonadas denotan su abolengo. En el extremo de poniente de la misma se sitúa la que fue Puerta de Villagarcía.
     Cercanos también a la Plaza Mayor, aunque enclavados en direcciones opuestas, se hallan otros dos hitos importantes de la población histórica. En la calle Zapatería, el Palacio Episcopal, sede de la Diócesis del Priorato de San Marcos de León. Y en la Plaza del Botón, la que fuera mansión de Luis de Zapata.
     El primero conserva su estructura originaria del siglo XVI, con hermosa portada gótica y claustro mudéjar con pinturas murales. El segundo, hoy remodelado como Palacio de Justicia, mantiene el bellísimo atrio porticado plateresco de doble arcada, que por si sólo demuestra la razón de su dueño cuando afirmaba que su casa, era "la mejor que tuvo caballero". En otro tiempo, el edificio sirvió de sede también al Santo Oficio.
     Muy destacado resulta igualmente el conjunto de ermitas, conventos, hospitales y demás centros religiosos que, en número muy elevado, se concentraban en la ciudad, y entre las que, además de las ya mencionadas, se contaban las iglesias del Rosario, Espíritu Santo y la Merced, esta última fundación jesuítica hoy magníficamente restaurada como centro cultura. Y ocho conventos cuatro de frailes: Dominicos, Observantes, Franciscanos Descalzos y San Juan de Dios; y otros tantos de monjas: Concepción, Santa Isabel, Santa Ana y Santa Clara.
     De todos, el convento de Santa Clara es el único que se conserva. Situado en la Corredera, presenta fachada de mampostería y ladrillo recientemente restaurada. Entre sus ricos contenidos cabe citar su magnífico retablo barroco; la cúpula decorada al fresco y una hermosa talla en madera de San Jerónimo, obra de Martínez Montañés. En este convento se producen los típicos "Corazones de Monja", exquisita variedad de la repostería tradicional, únicas por su elaboración, que no deben dejar de probarse.
     Tales monumentos y los muchos más que proliferan en la localidad, se enmarcan en un atractivo paisaje urbanístico, compuesto por las casonas solariegas y mansiones hidalgas de los antiguos linajes de la ciudad, cuyos señeros blasones -Cárdenas, Luna, Zapata, Portocarrero, Figueroa, Ramírez de Guzmán, Monroy, Cieza de León, etc.- lucen sobre las fachadas. Junto a ellas abundan también las edificaciones populares de tipo tradicional y otras que, como evidencia de su antigüedad, conservan ventanas y otros componentes de tradición mudéjar.
     El conjunto urbanístico de Llerena, bien conservado en general, no obstante el exceso de transformaciones que está experimentado últimamente en sus edificaciones seculares, se presenta pulcro e impecablemente enjalbegado, ofreciendo un marco de insuperable atractivo para ser recorrido en sosegado paseo, recreándose en la contemplación de cada uno de los mil rincones de sorprendente encanto e insólito plasticismo que la población ofrece, encerrando cada uno toda una carga de evocaciones históricas.
     Por su significación y contenidos, Llerena fue declarada Conjunto de Interés Histórico Artístico Nacional en 1.966. (Diputación Provincial de Badajoz).

Casa Maestral.-
     La Casa Maestral fue construida para residencia de los Maestres de la Orden de Santiago en la ciudad, siendo su promotor el maestre don Lorenzo Suárez de Figueroa.
     Este edificio ha desempeñado diferentes funciones y fue ampliado y remodelado numerosas veces a lo largo de la historia. En el año 1515 el edificio fue donado al Tribunal de la Santa Inquisición por el rey Fernando el Católico para que se ubicase en él la sede permanente del Santo Oficio en Llerena. Esta decisión fue acatada por la orden Militar de Santiago, aunque no lo aceptaron, lo cual originó numerosos conflictos entre ambas instituciones.
     El emplazamiento de la Inquisición en este edificio hizo necesaria obras de acondicionamiento para la construcción de cárceles y calabozos que modificaron su estructura inicial. Fue sede inquisitorial hasta el año 1576, año en el que el Santo Oficio se traslada a su sede definitiva, el Palacio de los Zapata; parte de la Casa Maestral quedó destinada a cárcel de los sentenciados por la Inquisición y el resto de las dependencias fueron arrendadas al contador de la Mesa Maestral Juan Portillo y al alcalde de los presos y reconciliados por el Santo Oficio, Luis Diego Sánchez.
     En el s. XIX las desamortizaciones y la pérdida de funcionalidad del edificio ocasionaron su abandono y reparto en varias parcelas.
     El inmueble ocupado actualmente por la Casa Maestral fue adquirido en el año 2004 por el Excmo. Ayuntamiento de Llerena, acometiéndose obras de restauración entre 2007 y 2008 e inaugurándose en 2009.
     Del primitivo edificio se conserva el patio principal de estilo mudéjar de ladrillo con pilares y arcos de medio punto en el nivel inferior y arcos escarzanos en el superior, todos enmarcados en alfiz. La antigua sala de audiencias, cubierta por un hermoso artesonado de madera de tipo alfarje con zapatas finamente labradas con forma de grutesco, se conserva en el edificio anexo a éste, propiedad de la Iglesia. Es muy interesante la portada de acceso a esta sala conformada por un gran arco de herradura sobre ménsulas de piedra.
     En la restauración del edificio aparecieron unos grafitos realizada por presos del Tribunal. Actualmente se puede observar en el patio una reproducción de dichos grafitos los cuales siguen una estructura en cuatro tiras de secuencias, compuesta de viñetas abiertas, colocadas unas sobre otras, cuya lectura se realiza de abajo arriba y de derecha a izquierda.
     Es en este edificio donde se localiza la Sala de Promoción de la Artesanía lugar en el cual se pueden adquirir productos artesanos realizados en diferentes talleres extremeños (Ayuntamiento de Llerena).

Complejo Cultural de la Merced.-
     El actual complejo Cultural “La Merced” se conforma por dos edificios independientes de distintos orígenes, usos y cronologías: El convento e iglesia de la Merced y la antigua Casa Palacio de Recaudación de Impuestos de la Mesa Maestral.
     El primero de ellos, y el más monumental, es la capilla del antiguo colegio de los Jesuitas, cuyo diseño se ha atribuido al hermano Francisco Bautista, finalizándose su construcción en 1715. Es un edificio jesuítico, que construyó la Compañía de Jesús para ubicar su centro de enseñanza. Sigue el modelo de la iglesia del Gesú en Roma, y cuenta con planta de cruz latina con transepto poco marcado, nave única con bóveda de medio cañón con lunetos, capillas entre contrafuertes, y cúpula sostenida por pechinas sobre el crucero, que se traduce al exterior en un monumental cimborrio.
     También al exterior, destacan sus dos portadas, así como la decoración de obeliscos o pirámides y bolas, característica de la arquitectura herreriana. Las portadas clasicistas se resuelven con gran maestría mediante un cuerpo rectangular rematado por frontón poco destacado, cuyo lado inferior aparece roto por el vano. Se enmarcan por pilastras y bocel presentando también sendos escudos correspondientes al reinado de Felipe V que fueron dispuestos en estas portadas con posterioridad. La portada del transepto presenta también el escudo de la orden mercedaria que es quien se hizo cargo del edificio y el colegio tras la expulsión de los Jesuitas.
     El segundo edificio se trata de una construcción de la Orden de Santiago con origen en el siglo XVI que sirvió para recaudar los impuestos de la Mesa Maestral. Se trata de un edificio mudéjar que se organiza en torno a un patio porticado, con aljibe, conformado por arcos de medio punto peraltados enmarcados por alfiz sobre pilares poligonales de ladrillo en la planta inferior y arcos escarzanos, también enmarcados por alfiz y sobre pilares de igual tipología en la superior. En la actualidad, como consecuencia del derrumbe de uno de los corredores y su posterior restauración, la mitad del patio aparece enjalbegado y el resto en ladrillo visto.
     Al exterior presenta una sobria fachada con cajones de tapial y mampuesto entre verdugadas de ladrillo y cornisa en voladizo de modillones de rollo (Ayuntamiento de Llerena).

Convento e Iglesia de Santa Clara.-
     El Convento de Santa Clara fue fundado a principios del s. XVI por Doña Isabel Delgado, viuda de D. Rodrigo Porrado, comendador de la Orden de Santiago.  Este es el único convento que se conserva como tal, en la actualidad, de los ocho con los que contaba la ciudad, y desde su fundación está ocupado por religiosas de la Orden de San Francisco y Santa Clara.
     La iglesia del convento data de finales del siglo XVI; presenta una fachada de estilo clasicista donde destacan sus  dos portadas gemelas con arcos carpaneles; sobre ellas se pueden contemplar hornacinas y en la parte superior de la fachada, por cada una de las portadas, se localizan los escudos de los fundadores en mármol blanco.
     El interior es de una sola nave rectangular con capillas hornacina y la cubierta se resuelve con cuatro bóvedas baídas, incluyendo la zona del coro cerrada por una reja por pertenecer a la clausura. Todas las bóvedas están  decoradas con pinturas al fresco, más el tramo del coro, de autoría desconocida pero encuadrables en la escuela sevillana. En ellas predomina una temática mariana y otros temas y devociones propias de la orden franciscana, orden a la que pertenece el convento. En la bóveda del ábside se representa un rompimiento de gloria con la coronación de la Virgen; las pinturas de la bóveda del presbiterio presenta una composición de casetones con decoración vegetal con la representación del tetramorfo en las pechinas; en el tramo central la decoración de bóveda y pechinas es un esquema geométrico claramente serliano; la bóveda de los pies, también de casetones, representa una jerarquía angélica con San Francisco estigmatizado en la clave de la bóveda y otros santos y devociones de la orden, mientras que en las pechinas se representa a los santos padres de la iglesia latina.
     En el convento se conserva un interesante claustro; se trata de un patio cuadrangular enjabelgado que cuenta con dos pisos con corredores sobre arcos de medio punto enmarcados por alfiz.
     El templo atesora multitud de obras de arte mueble, la mayor parte del siglo XVII entre las que destaca la talla de San Jerónimo Penitente de Martínez Montañés, que data de 1603; actualmente esta talla se localiza en el coro bajo del templo, espacio que se ha rehabilitado como museo. Además de esta talla, en este espacio museístico, sobresale un Cristo Yacente que alberga en su pecho un tabernáculo que hace las veces de sagrario, así como objetos litúrgicos, libros de canto, objetos personales de algunas de las religiosas que han vivido en el convento, etc.
     El convento de clausura sigue alojando a monjas franciscanas de la orden de Santa Clara que han adquirido merecida popularidad por su labor en la repostería; destacan los denominados “corazones de monjas” el dulce típico de este convento de Santa Clara de Llerena (Ayuntamiento de Llerena).

Casas Mudéjares.-
     Dispersas por el casco histórico de la localidad encontramos un considerable número de viviendas de estilo mudéjar, en las que se pueden admirar sus espléndidas fachadas de ladrillos con cornisas de modillones, portadas enmarcadas por alfiz, monumentales dinteles, ajimez y otros elementos decorativos característicos de este estilo (Ayuntamiento de Llerena).

Iglesia de Santiago.-
     La iglesia de Santiago es un edificio de estilo gótico tardío hispano-flamenco. El templo fue fundado por D. Alonso de Cárdenas, último maestre de la Orden de Santiago, para su enterramiento. La construcción comenzó por el ábside, reforzado por cinco sólidos contrafuertes de sillería rematados en gárgolas zoomorfas y bellos pináculos florenzados; es aquí donde campea un hermoso blasón de los fundadores, en mármol blanco, y bajo este escudo se puede leer una estela.
     La prematura muerte del Maestre en 1493 trunca el proyecto inicial; se trataba de una iglesia de tres naves con una gran torre a los pies, sin embargo sus herederos modificaron su trazado proyectando este templo con una sola nave; también se reduce en materiales de construcción, no se utiliza sillar de piedra, se utiliza mampuesto, de menor coste económico. La obra la finaliza a principios del siglo XVI D. Alonso de Cárdenas, primer Conde de la Puebla del Maestre, nieto del fundador.
     La iglesia de Santiago cuenta con tres portadas de estilo hispano flamenco de cantería siendo la más hermosa la principal, en la cual se puede admirar, en mármol, los escudos de su fundadores, el de Don Alonso, con yelmo y dos lobos y con una media luna el de doña Leonor. Las otras dos portadas son similares, aunque de ornamentación más simple, la portada de la fachada meridional, en la plazuela de Cervantes, y una tercera portada sobre la que se eleva una torre rematada por una espadaña barroca, único añadido al templo primitivo, y que sustituyó su torre gótica original.
     El interior es de una sola nave cubierta con una bóveda de crucería y con tres tramos; en el tramo inferior se ubica el coro sobre un arco rebajado; en el lado opuesto se levanta la cabecera del templo cubierta también por bóvedas de crucería, separada de la nave por un gran arco toral apuntado; aquí se localiza la capilla principal y dos capillas laterales, la del evangelio bajo la advocación de la virgen de la Soledad y la de la epístola utilizada actualmente como sacristía.
     A este templo se le practica una reforma en 1919 decorando el interior de la iglesia con una pintura grisácea, simulando sillares de piedra, que enmascara la decoración inicial del templo.
     Actualmente en el altar mayor se pueden admirar las efigies de Don Alonso de Cárdenas y Doña Leonor de Luna, ejemplos de la escultura gótica internacional y que formaban parte de sus enterramientos, situados en el centro de la capilla mayor, protegidos por una verja, y decorados con interesantes bajorrelieves de tenantes de los blasones de los fundadores y alegorías de las virtudes atribuidas al Maestre así como santos de su devoción. A Don Alonso se le representa abrazado a la espada a modo de cruz y cubierto con la capa de la Orden de Santiago y a Doña Leonor, orante, con un rosario en sus manos y con el libro de horas a sus pies.
     Otro elemento admirable en este templo es el retablo del altar mayor, de estilo barroco del siglo XVI, con dos cuerpos y cinco calles, y que sustituyó al original retablo gótico del cual solo se ha conservado una talla de Santiago Peregrino, del primer tercio del siglo XVI y que actualmente se puede admirar en este retablo.
     El templo es, en conjunto, un buen ejemplo de la arquitectura gótica tardía de finales del siglo XV y de la huella que la Orden de Santiago dejó en la Baja Extremadura (Ayuntamiento de Llerena).

Iglesia de Nuestra Señora de la Granada.-
     Fundada por el maestre de la Orden de Santiago, Garci Fernández de Villagarcía entre 1385 y 1387, este templo se define principalmente por la combinación de estilos artísticos, mudéjar, gótico, renacimiento, barroco y rococó.
     La fachada principal está formada por dos niveles, un primer nivel de estilo barroco donde se localiza la portada de acceso; en el tímpano de entrada campea un escudo que muestra una granada alusiva a la advocación del templo; sobre el frontón curvo se localizan tres grandes escudos heráldicos, el Papal, el de España y el de Llerena. El segundo nivel es de estilo mudéjar y está formado por dos cuerpos de galerías de arcos de medio punto enmarcados por alfiz sobre pilares octogonales, que dota a esta fachada de gran originalidad; este lugar era utilizado como lugar de asiento y palco, durante siglos, para contemplar los actos públicos que se celebraban en la Plaza.
     La torre se localiza a los pies del templo y está formada por cinco cuerpos con dos estructuras diferentes. Los dos primeros pertenecen a la primitiva torre mudéjar del siglo XIV y están realizados en cantería; en el primero se localiza la Puerta del Perdón y en el segundo se localiza una ventana geminada, ventana típica del estilo mudéjar; en el último cuarto de siglo XVI se levantan los tres cuerpos restantes, de ladrillo, que participan ya del estilo renacentista; la torre queda rematada por una artística giralda.
     La portada trasera de acceso al templo data de la restauración del siglo XVIII y aquí también campea el escudo que muestra una granada; contrasta con esta portada el exterior de la capilla de los Zapata, fabricada con sillares de piedra, de estilo gótico florido con incorporación de elementos renacentistas; en el segundo cuerpo de la espadaña de torre de esta capilla aparecen los bustos de sus fundadores inscritos en medallones.
     El interior del templo contó originalmente con un bello artesonado de madera sustituido por bóvedas de arista sencilla en la importante reforma que se le practica al templo en el siglo XVIII; el proyecto de restauración es redactado por José de Hermosilla y Sandoval, arquitecto llerenense afincado en Madrid.
     En el interior, en la nave de la Epístola, destaca la capilla de la familia Zapata o de San Juan, de estilo gótico con elementos renacentistas; está delimitada del resto del templo por una verja de hierro gótica. Es en esta capilla donde se localiza la pintura “Cristo muerto en la cruz” de Francisco de Zurbarán, actualmente restaurado, y que formó parte del primitivo retablo de este templo.
     La capilla del Prior, a los pies del templo, fue fundada por el Prior Don Gonzalo de la Fuente en 1580.
     El retablo mayor, al igual que la actual imagen de la Virgen de la Granada, son obras contemporáneas realizadas a partir de 1936, debido al incendio que sufrió la iglesia; en el retablo hay que resaltar que las esculturas de S. Ignacio de Loyola y San Francisco Javier son barrocas y proceden del antiguo colegio jesuita, y posterior convento de la Merced.
     El camarín de la Virgen data de 1700 y en su interior se observa una decoración rococó con yeso blanco.
     Hay que destacar del interior de este templo la azulejería, tanto de la capilla de los Zapata como la que se localiza en la capilla del Prior. Un zócalo de azulejos compuesto de piezas de cuenca o arista se puede admirar en la de los Zapata y la del Prior cuenta con una muestra de azulejería pintada que representa una escena de la Reconquista y se atribuye al artista sevillano Cristóbal de Augusta (Ayuntamiento de Llerena).

Hospital e Iglesia de San Juan de Dios (Biblioteca Pública Municipal Arturo Gazul).-
     Estos dos edificios se corresponden con el antiguo hospital y la Iglesia de San Juan de Dios. Esta orden hospitalaria, que tiene su origen en la ciudad de Granada, remite al cabildo municipal de Llerena su deseo de instalarse en esta ciudad en el año 1671 para asistir a los pobres de la ciudad y desde entonces, y hasta el s. XVIII, se convirtió en el hospital más importante de la comarca.
     El hospital, el edificio cuya portada es de piedra de cantería, data del último tercio del siglo XVII. El vano de entrada se enmarca con molduras planas y un entablamento liso superior con adornos de pirámides y bolas; a ambos lados se levantan columnas acanaladas con capiteles diferentes; en el cuerpo superior se abre una hermosa ventana enmarcada por pilastras y rematada con una cornisa. En el interior se conserva un patio porticado con cuatro galerías de tres arcos de medio punto sobre esbeltas columnas de mármol con capitel de castañuelas.
     Actualmente este edificio es de propiedad municipal y acoge los Pisos Tutelados de la ciudad.
     La iglesia se construye para el hospital a mediados del siglo XVIII. En su fachada, de estilo barroco dieciochesco, se distinguen tres niveles, un primer nivel de ladrillo donde se localiza la portada de entrada y la granada emblemática de la Orden de San Juan de Dios; a ambos lados dos hornacinas con pilastras de ladrillo; en el segundo nivel hay dos vanos superpuestos y el último nivel se constituye con un par de torres elevadas en cada uno de los extremos. El interior se configura con una sola nave, decorada con un gran friso barroco, con capillas hornacinas entre pilastras; la cubierta se resuelve con una bóveda de medio cañón con lunetos y en el crucero una gran cúpula con cimborrio y linterna.
     Actualmente este edificio, también de propiedad municipal, acoge la Biblioteca Pública “Arturo Gazul”. Destacan, por su dimensión, las estanterías, realizadas en madera, ubicadas simulando antiguos retablos.
     A finales del 2007 es cuando comenzaron las obras de adecuación de esta iglesia para usos culturales mediante un convenio de colaboración entre el Ministerio de Fomento y el Ayuntamiento de Llerena. Desde el año 2010 la Biblioteca Municipal, que en los años 70 adopta el nombre de “Arturo Gazul”, va a ocupar este emplazamiento, sin embargo Llerena cuenta con  Biblioteca Municipal  desde 1928 y fue fundada como un patronato entre el Ateneo Llerenense y el Excmo. Ayuntamiento.
     Actualmente esta biblioteca está catalogada como una de las más singulares de España (Ayuntamiento de Llerena).

Palacio Consistorial.-
     La historia de este edificio atraviesa tres etapas que remiten a las diversas fases que constituyen el desarrollo de esta institución pública.
     El hecho de que en la Edad Media el gobierno municipal no tuviera bien definidas sus funciones se refleja en la falta de construcciones exclusivamente destinadas al cabildo. Por esta razón desde un principio éste se alberga en un edificio que va a recibir también otros usos con un carácter muy diferente.
     El concejo llerenense ocupó siempre el mismo emplazamiento en la Plaza Mayor. Su primera  fábrica, levantada en la Baja Edad Media incluía la carnicería en la planta inferior y el ayuntamiento en la superior, con dimensiones reducidas, ya que consistía únicamente en una sala con capilla; ofrecía poca consistencia, por lo que con frecuencia se hacían intervenciones para asegurar su estructura. Todas estas deficiencias desencadenan una serie de obras de reforma, realizadas entre 1601 y 1604, para disponer un nuevo local por lo que se adquirieron algunas viviendas contiguas. Tras esta reforma en la fachada principal del edificio se levantaban tres pórticos de sillares de piedra que daban paso al ayuntamiento y a la carnicería; en la fachada lateral se disponía otro pórtico de cantería para acceder a la alhóndiga.
     En el último tercio del siglo XIX se vuelven a realizar obras y son éstas las responsables del aspecto que presenta actualmente. Se trata de una fachada clasicista con balcones decorados con frontones que se alternan rectos y curvos y en los que se mantienen algunos elementos de la fachada primitiva como el pórtico de entrada, hoy cegado.
     La fachada de la calle Alhóndiga, actualmente calle Aurora, fue reedificada también, aunque aquí se respeta el pórtico de piedra existente. Cabe destacar en esta fachada en umbral de la puerta de acceso al edificio en el que se ha empleado una pieza arqueológica de origen romano, probablemente procedente de la antigua y cercana ciudad romana de Regina, en el que se puede leer la inscripción latina FVTVRAM YNQVIRMUS “Buscamos la futura…”
     El único elemento que hoy se conserva del cabildo antiguo es el patio porticado central que distribuye el conjunto de estancias del consistorio. Es una construcción clasicista de principios del siglo XVII que presenta planta trapezoidal y cuatro corredores, cada uno con tres arcos de medio punto sobre doce columnas de piedra de orden toscano. En las enjutas de los arcos, también labrados en piedra, se representan alternándose los escudos de Llerena y el escudo de armas del gobernador de la provincia de León, Diego Girón. En origen el patio también presentaba corredores en la planta superior, en los que presumiblemente los arcos de medio punto se sostendrían por columnas similares a las de la planta baja, pero a una escala menor. Aunque hoy en día esos corredores aparecen cegados, se conservan las columnas situadas en distintas estancias de la planta alta.
     Desde un punto de vista estilístico el ayuntamiento llerenense se encuadra dentro del eclecticismo, estilo arquitectónico más significativo del último tercio del siglo XIX (Ayuntamiento de Llerena).

Palacio Episcopal o Casa Prioral. Museo de Llerena.-
     El Palacio Episcopal o Casa Prioral fue la residencia de los priores y vicarios de San Marcos de León al ser Llerena capital de la diócesis priorato de San Marcos de León.
     La construcción actual data del último tercio del siglo XV, construcción que se inicia a instancias del Prior Garci Ramírez de Villaescusa, quien comprueba el mal estado del palacio y decide emprender la construcción de uno nuevo.
     Es aquí donde el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición tuvo su primera sede y se mantuvo en él hasta el año 1515 que se trasladó a la Casa Maestral.
     Cuando la Casa Prioral vuelve al poder de la Orden comienza la segunda fase constructiva, año 1549, afectando dichas obras sobre todo al patio central y estancias que lo rodean.
     La planta adopta la tipología de palacio renacentista organizado en torno a un patio central; la portada de la fachada principal de este mismo estilo es del siglo XV; el patio es una obra de estilo mudéjar en ladrillo visto, configurándose con arcos de medio punto peraltados en el  piso inferior y escarzanos en el superior, todos ellos enmarcados con alfiz y apoyados sobre pilares octogonales con sus respectivas basas y capiteles.
     La planta baja del Palacio se concibió como espacio público con la ubicación en la misma del salón de audiencias, la capilla, además de la zona de servicios y caballerizas; la planta alta del edificio es de un carácter más privado.
     A juzgar por los restos de pintura mural encontrados, el palacio debió estar en su mayor parte decorado por las mismas y en menor medida por esgrafiados en yeso.
     El salón de audiencias era un espacio de grandes dimensiones, comunicado por cuatro grandes arcos de medio punto con el jardín. La capilla, de reducidas dimensiones, se comunica con el salón mediante un arco ojival, y presenta en su frente un mural a modo de trampantojo que simula un retablo de estilo gótico, en el que se representa la escena de la contemplación del cuerpo muerto de Cristo en la calle central y a Santiago Peregrino y A San Agustín en las laterales, rematándose a modo de ático por una deesis.
     En la planta alta, en el siglo XVIII, se construyó un salón con bóveda encamonada en el que se ha conservado un mural con la representación del escudo del priorato superpuesto el escudo real y que conmemora la declaración de perpetuo del priorato.
     Merece especial mención la denominada como alcoba de la planta alta, que es una estancia de planta cuadrangular comunicada con los dos salones anexos mediante cuatro pequeñas puertas con arcos conopiales, y abierta a la calle por un interesante ajimez mudéjar de ladrillo con arcos de herradura apuntados y decoración de alfiz al exterior. En los zócalos de esta estancia las placas caladas enmarcan otras cuadrangulares con escenas pobladas de animales fantásticos como dragones, y otros humanos mezclados con una abigarrada decoración de cardina, así como temas heráldicos y epigrafitos entre los que se encuentra el escudo del prior Ramírez de Villaescusa (Ayuntamiento de Llerena).

Plaza de España.-
     La plaza mayor de Llerena, llamada oficialmente plaza de España, es el espacio público más importante y destacable de la localidad.
     La actual configuración  de la plaza es el resultado de una continua evolución llena de cambios y mejoras que respondían a las necesidades que la población iba teniendo con el paso del tiempo; aunque surge junto a la Iglesia de la Granada en la Edad Media, es en el siglo XVI cuando se realiza una importante reforma, anterior a estas obras este espacio no ofrecía la amplitud ni la apariencia de hoy en día.
     A principios del siglo XVI, y por mediación del licenciado Don Luis Zapata, la reina Doña Juana (la Loca) otorga permiso a la villa para celebrar mercado franco el martes, que comienza celebrándose en la plaza del Espíritu Santo, pero pronto se trasladaría a la Plaza Mayor. La necesidad de reformar la plaza para acoger convenientemente este creciente mercado fue la principal causa que esgrimió el cabildo para acometer a principios del siglo XVI la primera de las reformas; el objetivo fue la mejora y el ensanche del portal de la Cárcel. A finales de este mismo siglo se acomete la construcción del portal de la Fuente o de Morales.
     Estilísticamente la Plaza Mayor de Llerena resulta ser una admirable muestra de la arquitectura mudéjar. Los portales están cubiertos con madera, y están formados por arcos de medio punto de ladrillo con alfiz sobre pilares octogonales de piedra. Algunos de los pilares han sido sustituidos posteriormente por otras piezas de granito o piedra caliza, debido principalmente al desgaste sufrido por la erosión.
     El portal occidental está formado por 12 arcos de medio punto, de ladrillo encalado y columnas de cantería; es denominado popularmente de la Casineta, pero en el siglo XVI fue llamado portal de las Tiendas porque en él se localizaban diversos establecimientos comerciales; también se conoció como portal de la Cárcel, pues justo al lado se encontraba la Prisión de la Gobernación.
     En el portal de Morales, edificio similar al Portal de la Casineta, la sucesión es de 9 arcos también de medio punto. En ese portal se ha localizado la casa que probablemente habitara Francisco de Zurbarán con su segunda esposa Doña Beatriz de Morales, natural de Llerena.
     La fuente data del año 1618 y su diseño fue de Francisco de Zurbarán.
     La plaza era el escenario de todo tipo de actividades públicas y religiosas: mercados, autos de fe de la Santa Inquisición, procesiones y actos lúdico-festivos, como la fiesta de toros. Para todos estos actos y celebraciones era muy característico el repartimiento de balcones, realizado según la importancia y dignidad de la persona que las ocupaban (Ayuntamiento de Llerena).

Plaza de la Fuente Pellejera.-
     La Fuente Pellejera se sitúa en el extremo norte de la plaza del mismo nombre. El origen de la fuente es incierto, al menos la fuente tal y como se conoce hoy en día, ya que se cree que la ciudad se crea en torno a esta fuente y que precisamente es este el motivo de que la fuente aparezca en el escudo de la misma. La fuente que tras la restauración ha llegado a nuestros días, es una fuente escalonada, en sentido descendente a la cota del suelo, con gradas rectilíneas que conforman un cuadrado formadas por grandes sillares isódomos de arenisca. En el espacio central aparece un hexágono donde vierten las aguas de unos caños situados de modo alterno en los lados un grueso pilar también hexagonal, que se cierra en su parte superior de forma piramidal y se remataría en origen con una cruz de forja.
     Es especialmente interesante, el entorno de la fuente, con numerosas casas con fachadas que van desde el estilo gótico mudéjar del siglo XV, pasando por el renacentista del XVI, hasta el estilo barroco de los siglos XVII y XVIII. Destacan el conjunto de tres portadas del lado sur de la plaza. La primera de ellas cuenta como elemento más destacado, con un ajimez de doble arco de medio punto peraltado, enmarcado por alfiz con parteluz compuesto por una esbelta columnilla con capitel de castañuelas. La segunda, se trata de una portada blasonada del XVI, de estilo renacentista con un interesante blasón en el que combina la utilización de la piedra con el hierro. La tercera de ellas, conserva en su primera planta, una ventana con arco conopial típicamente del siglo XV. Algunos historiadores consideran esta plaza como parte de la antigua judería por su proximidad con la ermita de Santa Catalina, antigua sinagoga de la ciudad (Ayuntamiento de Llerena).

Recinto Amurallado.-
     En la época medieval el casco urbano de Llerena estuvo rodeado por una cerca amurallada, testimonio de la importancia que la ciudad medieval tuvo en su entorno.
     El origen del recinto amurallado es incierto; es posible que D. Lorenzo Suárez de Figueroa, maestre de la Orden de Santiago, ordenara su construcción entre 1387 y 1404, aunque también hay indicios de que  podría ser de principios del s. XIV. Los sucesivos maestrazgos de la orden santiaguista impulsaron mejoras en dicha muralla; la mayor parte del cerco amurallado fue reconstruido por el maestre don Fadrique a mediados del siglo XIV, de cuya época datan numerosos lienzos de muralla.
     La construcción es de argamasa, mampostería y ladrillo, usado de forma parcial en arcos, almenas, cubiertas y esquinas, todos, materiales habitualmente empleados por los árabes en este tipo de edificación; los lienzos se coronan con almenas sin remates o terminadas en formas piramidales y se refuerzan con torreones, en la mayoría de los casos de planta rectangular. También se han conservado algunos tramos construidos con tapial.
     La comunicación del recinto urbano con el exterior se efectuaba a través de cuatro puertas principales que se orientaban según los puntos cardinales; al norte la de Villagarcía, al Sur la de Reina, al Este la de Valencia y al Oeste la de Montemolín; actualmente se encuentran restauradas la puerta de Villagarcía y la Puerta de Montemolín, sobre la cual se levanta un original templete que alberga una hornacina decorada por pinturas al fresco con el tema de la Inmaculada y la paloma del Espíritu Santo, pinturas que habría que poner en relación con el voto o juramento del dogma de la Inmaculada para la entrada en la ciudad, como sucedía en otras localidades del sur de España.
     También existían un buen número de puertas menores o portillos que servían para acceder a la ciudad en zonas intermedias entre las puertas; se conserva perfectamente el que se localiza en este lugar, denominado “Portillo del Sol”.
     La cerca amurallada cerraba totalmente la ciudad y desempeñaba una misión defensiva; las puertas tenían una función fiscal, cobrándose impuestos por casi todas las mercancías que entraban en la ciudad para su posterior venta; además en caso de epidemias la función de esta muralla era la de aislamiento.
     El cerco íntegro se mantuvo en su totalidad hasta mediados del siglo XIX. Precisamente es en torno a este acceso, donde podemos contemplar uno de los mayores fragmentos del lienzo amurallado que ha llegado hasta nuestros días. Frente a él se ha dispuesto un espacio ajardinado que se conoce como plaza o parque Cieza de León en honor a Pedro Cieza de León, uno de los personajes ilustres llerenenses más renombrado, y considerado como uno de los principales cronistas de Indias. Con  tan sólo 15 años partió a América, continente en el que participó en diversas expediciones; aunque emigró como soldado; su curiosidad natural e inquietudes humanísticas le impulsaron a dedicar buena parte de su tiempo libre a la redacción de sus crónicas. Fue llamado “El príncipe de los cronistas de Indias” y es el autor de las “Crónicas del Perú”, conjunto de libros fundamentales e imprescindible para el conocimiento de la América precolombina. En su memoria, en este lugar, se ha erigido un monumento conformado por una escultura en la que se representa al personaje, recostado sobre un lecho de rocas en la acción de escribir, quizás llegada ya la noche, tal y como él mismo nos relata en sus crónicas “cuando otros descansaban, cansábame yo escribiendo” (Ayuntamiento de Llerena).

Palacio de los Zapata.-
     El Palacio de los Zapata fue construido en los inicios del siglo XVI por el que fuera consejero de los Reyes Católicos, Luis Zapata, y es sin duda uno de los edificios civiles más emblemáticos de Llerena. Este palacio pasó en 1570 a ser sede del Tribunal de la Inquisición siendo ésta la tercera y última residencia del Santo Oficio en Llerena. La sede inquisitorial de Llerena tenía jurisdicción sobre 527 villas y lugares, incluidos los obispados de Plasencia, Coria, Badajoz y Ciudad Rodrigo, así como los Prioratos de Santiago y Alcántara.
     Desde 1974 este edificio es el Palacio de Justicia albergando el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción del Partido Judicial de Llerena.
     La portada principal de acceso al Palacio de Justicia era la denominada Portada del Jardín del palacio de los Zapata; es de mediados del siglo XVI, de estilo renacentista y se organiza como un corredor con dos series de arquerías, cada una de éstas se compone de cinco arcos de medio punto peraltado sobre columnas ligeramente entorchadas que descansan sobre basas poligonales y se rematan con capiteles decorados con motivos vegetales y geométricos. La cornisa de la fachada está recorrida en toda su longitud por bolas de tipo isabelino. Además destaca la ventana esquinada de cantería que adorna una de las  esquinas de esta fachada.
     La estructura original del palacio quedó en gran parte destruida tras utilizarse como cuartel de las tropas francesas en la Guerra de Independencia. En este momento histórico desapareció la mayor parte de la zona más noble del palacio, como su patio principal de estilo plateresco o la capilla y los salones que según las descripciones que se conservan estaban ricamente decorados y cubiertos por artísticos artesonados labrados y dorados. También en esta fecha se destruyeron las dos antiguas fortalezas medievales anexas al palacio, el fortín y la denominada torre del airado. En el interior se conserva el patio central, un patio mudéjar del siglo XVI, de planta rectangular, que cuenta con dos pisos con 12 arcos de medio punto peraltados, encuadrados en alfiz sobre pilares octogonales, en planta baja, y 14 arcos de carpanel en la primera planta.
     El palacio de Los Zapata fue la mejor casa que tuvo caballero en España, según las crónicas de la época.
     La fachada principal de este palacio se denominó de la Inquisición y actualmente su portada está cegada. Esta portada es una muestra interesante del Plateresco construida con sillares de cantería; el vano dibuja un arco de medio punto rebajado; es probable que este primer arco estuviera cobijado por otro mayor de tipo conopial, pues se ve su arranque; toda la portada está enmarcada por un alfiz. La parte superior se encuentra hoy incompleta, hay un panel central con el escudo real flanqueado por los típicos salvajes en altorrelieve de perfil y de pie sobre repisas. Sobre esta portada se levanta una torre mirador de planta cuadrada (Ayuntamiento de Llerena).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Casa Maestral, Complejo Cultural de la Merced, Convento e Iglesia de Santa Clara, Casas Mudéjares, Iglesia de Santiago, Iglesia de Nuestra Señora de la Granada, Hospital e Iglesia de San Juan de Dios -Biblioteca Arturo Gazul-, Palacio Consistorial, Palacio Episcopal o Casa Prioral -Museo de Llerena-, Plaza de España, Plaza de la Fuente Pellejera, Recinto Amurallado, y Palacio de los Zapata) de la localidad de Llerena, en la provincia de Badajoz. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia pacense.

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viernes, 15 de noviembre de 2024

Los principales monumentos (Palacio de Villalcázar, Museo Revello de Toro - Casa de Pedro de Mena, Palacio Episcopal, Iglesia del Sagrario, y Museo Picasso - Palacio de los Condes de Bellavista) de la localidad de Málaga (IV), en la provincia de Málaga

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Palacio de Villalcázar, Museo Revello de Toro - Casa de Pedro de Mena, Palacio Episcopal, Iglesia del Sagrario, y Museo Picasso - Palacio de los Condes de Bellavista) de la localidad de Málaga (IV), en la provincia de Málaga.


Palacio de Villalcázar

     El primer conde de Buenavista, D. José Francisco Guerrero, tenía  su residencia  en la placeta de la Alcazaba cuando residía en Málaga. Su hijo D. Antonio Tomás Guerrero, aumentó la propiedad familiar construyendo otra casa junto a la anterior, que se realizaba en 1725 y es la que constituye este palacio que heredó posteriormente el conde de Villalcázar de Sirga.
     Declarado Monumento en 1976, este palacio descrito en el Catastro de Ensenada como uno de los principales de Málaga, con sus cuadras, almacenes, oratorio con sacristía, torre y muy diferentes dependencias, conserva un pequeño patio cuadrado sobre columnas toscanas de mármol y una interesante escalera, situada en un ángulo de éste.
     Exteriormente destaca la fachada, ligeramente quebrada y definida por un balcón que la recorre de un lado a otro, emergiendo sobre la cornisa la torre cuadrada y pequeñas mansardas. La portada, con dintel y jambas almohadilladas, está en­marcada por pilastras cajeadas y destacado entablamento. La fachada estaba totalmente cubierta con interesantes pinturas geométricas que no se han conservado al rehabilitarse el edificio para sede de la Cámara de Comercio (Rosario Camacho Martínez, Isidoro Coloma. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo I. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Este Palacio se sitúa en la Cortina del Muelle nº 95. El Palacio de Villacázar es un amplio caserón de fachada ligeramente curvada con sótano y tres plantas, aprovechándose también las cámaras bajo los tejados que se proyectan hacia el exterior mediante buhardas, alzándose en el ángulo occidental una pequeña torre cuadrada. Destaca la portada de piedra arenisca con jambas almohadilladas y dintel de igual traza, encajado entre dos pilastras dóricas cajeadas y un entablamento con arquitrabe, friso con triglifos y metopas, y el escudo en el centro y cornisa apeada por canecillos. Las ventanas del entresuelo son rejas voladas de hierro forjado.
     En el piso principal, un gran balcón, corrido en toda su longitud, apea en tornapuntas retorcidas que junto a altos arbotantes recogidos en el muro, dan estabilidad al largo barandal. Una imposta separa este piso del superior, donde se alternan los cierros con balcones aislados, en perfecta simetría, con los vanos del principal. En la cubierta destacan las buhardillas, tan características de la arquitectura francesa en aquella época, y una torre, de proporciones cuadradas, en la parte izquierda del edificio.
     Antes de la rehabilitación de 1990, la planta del edificio era bastante caótica, con habitaciones a diferentes niveles, posiblemente por la incorporación de otras casas durante la construcción. Lo más notable del interior es la escalera y el patio. Este, es cuadrado, con bellas columnas toscanas de mármol en tres de sus lados, sobre las que cabalgan arcos de medio punto de rosca moldurada y lo centra un pilón circular de mármol. La existencia de cuatro plantas sobre el reducido espacio hace que resulte angosto y los huecos rectangulares que a él se asoman son completamente lisos. 
     La escalera, situada en un ángulo del patio, compone su frontis con uno de los lados de éste, es amplia y de traza irregular con tramos de ida y vuelta y arcos rampantes sobre pies derechos de madera rematando alguno de aquellos en graciosos pinjantes, y decorándose su trasdós con molduras geométricas. Los tejados de la galería presentan bóvedas de ladrillos de unos treinta centímetros de ancho, separadas por maderas, mientras que los de los salones llevan pinturas al fresco o maderas vistas, molduradas.
     La estructura del edificio es mixta. Se compone de muros de carga procedente de la obra original y pilares de hormigón incorporados en la restauración de 1990. Con estos últimos se consigue un espacio más diáfano en el salón de actos, planta baja y entreplanta
     El primer Conde de Buenavista, hijo de un comerciante genovés que llegó a Málaga a finales del siglo XVII, y que compró las primeras casas que formarían el núcleo de lo que constituirá en el futuro el Palacio de Villalcázar. El Conde mandó labrar dos edificios, señalados con los números 95, para su propia mansión, y 97, para residencia de sus familiares, casa contigua que fue demolida para ensanche de la calle y sólo se ha conservado su portada, privada del blasón en 1934. Las casas que fueron compradas entonces no han llegado a la actualidad, por lo que es imposible hacer una comparación estilística que permita situar el momento de su construcción. El segundo Conde de Buenavista murió sin descendencia, por lo que su título fue heredado por su sobrino, José Echéverri y Guerrero, Conde de Villalcázar. Con este, es cuando el palacio, independiente de la vieja casa, comienza a ser relacionado con el nombre de Villalcázar. Sin pruebas documentales, es difícil de precisar el autor del edificio, pero existen una serie de circunstancias que apuntan a Felipe de Unzurrúnzaga como arquitecto principal del edificio.
     También se atribuye, hacia 1786, al arquitecto José Martín de Aldehuela, que trabajó por esas fechas intensamente en Málaga (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La actual sede de la Cámara de Comercio ha sido conocida durante más de dos siglos como Palacio de Villalcázar, a pesar de que fuera construido por el Conde de Buenavista. Después de la muerte del Conde estas construcciones fueron heredadas por el Conde de Villalcázar. Es difícil apreciar su trazado original, ya que es un edificio que ha sufrido numerosas restauraciones, la ultima de las cuales se ha debido a su adaptación como sede de la Cámara de Comercio. En su interior destacan las enormes columnas de mármol de su patio portificado y en el exterior la portada de piedra, el balcón corrido de la planta principal y la torre mirador en un ángulo, desde donde sus propietarios podían divisar el mar y el puerto por encima de la muralla. Tras el derribo de este sector de la muralla de Málaga y la construcción de la Aduana, la fachada adquiere mayor empaque al poder ser contemplada desde mayor distancia (Diputación Provincial de Málaga).

Museo Revello de Toro - Casa de Pedro de Mena

     El Museo Revello de Toro está concebido como un espacio expositivo dotado de la más avanzada tecnología y que se propone cumplir tres objetivos. En primer lugar, su finalidad esencial es exponer permanentemente la cesión que el afamado retratista y pintor figurativo malagueño Félix Revello de Toro ha realizado a su ciudad natal. De las ciento cuarenta y dos obras se muestran al público ciento trece entre óleos, bocetos y dibujos que forman la colección permanente del Museo.
     Pero también se ha logrado recuperar y poner en valor la Casa-taller de Pedro de Mena, uno de los pocos inmuebles domésticos que se conservan en Málaga de aquel periodo. Finalmente, pero no en último lugar, potenciar la figura del simpar imaginero del siglo XVII Pedro de Mena divulgando el conocimiento de su obra y de su trayectoria vital y artística.
     En el diseño del proyecto museológico se ha tenido un cuidado especial en visualizar y poner en valor a Pedro de Mena y Medrano, cumbre de la imaginería religiosa del s. XVII. Junto al monumento que se ha erigido delante de la fachada, obra de Virgilio, destaca la SALA MEMORIAL a él dedicada, dotada de la tecnología más avanzada. Un audiovisual de diez minutos ofrece al visitante, de forma amena y rigurosa, los principales hitos de su vida y de su producción. Su nacimiento y formación en Granada junto a su padre, el también imaginero Alonso de Mena, y su maestro Alonso Cano; su establecimiento definitivo en Málaga a partir de 1658 para completar la Sillería del Coro de la Catedral; la difusión de sus creaciones devotas en madera policromada por España y América; y sobre todo, sus Ecce Homos y Dolorosas de busto y devoción doméstica.
     Una recreación portentosa de su mítico y desaparecido Crucificado de la Buena Muerte del Convento de Santo Domingo completa el contenido de esta sala a la que se accede directamente desde el patio principal de la casa. Una mesa de información interactiva dirige al visitante interesado hacia los lugares donde se localiza la obra de Mena en Málaga (Abadía de Santa Ana, Catedral, Santuario de la Victoria…) y en el resto de España (Museo Revello de Toro).  
     La Casa de Pedro de Mena ocupa una parcela en forma de L, próxima a la Catedral, en el sector sudeste del casco histórico de Málaga.
     El edificio presenta fachada a dos espacios públicos; el adarve de la calle Afligidos y la calle Juan de Málaga, siendo su acceso principal por la calle Afligidos. La parcela se ocupa con dos construcciones distintas separadas por un patio de servicio o espacio abierto. En primer término se desarrolla un edificio de tres plantas, estructurado en torno a un patio rectangular y parcialmente rodeado de galerías en las plantas baja y primera. En segundo término adosada a la medianera sur de la parcela se levanta una nave auxiliar de una planta, de construcción precaria usada actualmente como almacén.
     A nivel de usos el edificio se compartimenta actualmente en cinco zonas independientes; tres locales destinados a almacén dos viviendas y un café denominado Café- Teatro que ocupa una parte sustancial de la superficie total del inmueble.
     La fachada del edificio hacia la calle Afligidos se retranquea en planta primera, prolongándose este retranqueo en forma de L, a lo largo de la medianera oeste; se configura así un espacio abierto a través del cual se ilumina el edificio. El primer plano de esta fachada se abre la entrada principal al inmueble, compuesta por una estrecha puerta de madera de doble hoja; sobre esta puerta se abre una ventana protegida por una reja de cuadradillo conformando un único hueco vertical enmarcado entre pilastras; rematando superiormente este hueco se dispone una cubierta de tejas.
     El patio, situado en el centro del solar, es de planta casi cuadrada y aparece rodeado de galerías cubiertas, en tres de sus flancos. La cubierta de la galería se resuelve con entrevigado de madera que descansan sobre cuatro columnas de mármol blanco con capiteles de molduras simples y basa de piedra. En segunda planta las galerías se cierran al patio mediante tabiques en los que se abren ventanas de dos hojas correderas, de madera y vidrio esmerilado. En planta baja se dispone de una dependencia que ocupa parte de la primera crujía del edificio y se usa como almacén. En la segunda crujía se dispone otro local y un pequeño patio de luces adosado a la esquina de la medianera. El resto de la crujía sur, la crujía oeste y parte de la crujía norte conforman un ámbito continuo y diáfano, con planta en forma de U rodeando el patio.
     En primera planta las galerías aparecen parcialmente absorbidas por las dependencias que se desarrollan en las crujías perimetrales. La planta se compartimenta en tres zonas independientes, de las cuales sólo se ha podido registrar la que ocupa las crujías sudoeste y noroeste que se comunican con las dependencias de la planta inferior mediante una escalera de servicio
     La casa donde vivió y murió Pedro de Mena es un edificio situado en una de las zonas más antiguas de la ciudad de Málaga. El valor histórico del inmueble se ve acrecentado por el hecho de haber sido la casa- taller del renombrado escultor Pedro de Mena, el cual vivió y trabajó en ella desde 1679 hasta su muerte en 1688. Las primeras viviendas que Pedro de Mena habitó en Málaga fueron las provistas por el cabildo Catedral, en función de lo estipulado en el contrato para la terminación de la sillería del coro de la Catedral. En 1679 adquirió el artista esta casa a doña María Bueso. A su muerte, en 1688 dejó en herencia a su esposa esta casa y la colindante de la plazuela Juan de Málaga. En 1979 los miembros de la Academia de San Telmo de Málaga propusieron el edificio como Monumento Histórico Artístico, así como la demolición de la contigua casa nº 3 de la calle Afligidos, a fin de dejar exenta la Casa de Pedro de Mena. En el BOE del 30 de Mayo de 1979 apareció el acuerdo de incoación del expediente de Declaración de Monumento Histórico Artístico de Interés provincial a favor de la casa.
     En Febrero de 1983, los arquitectos Luis Machuca y Román Fernández Baca emprendieron las obras de adecuación de la planta baja del edificio para su uso como café-teatro. Además de este, el edificio alberga en la actualidad otros usos como almacenes y viviendas.
     El interés artístico de este edificio, de autor desconocido y construido a principios del siglo XVII pero muy transformado posteriormente, viene dado por su consideración como uno de los últimos ejemplos de casa patio tradicional que se conserva en esta zona céntrica de Málaga.
     El estilo del inmueble incorpora elementos clásicos y mudéjares, pudiéndose encuadrar dentro de una tipología enraizada en el modelo de tradición islámica (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Creado en 2010, el Museo Revello de Toro pretende poner en valor la obra artística del pintor figurativo malagueño Félix Revello de Toro en un edificio histórico que fue la casa-taller del escultor y famoso imaginero del siglo XVII Pedro de Mena. El edificio consta de tres plantas que albergan tres salas de exposiciones. De las 142 obras que forman parte de la cesión realizada por el artista al Ayuntamiento de Málaga, se muestran al público 113 entre óleos, bocetos y dibujos, que forman parte de la colección permanente del Museo. 
     Se distinguen cinco espacios dentro del museo. En las salas 1 y 2, situadas en la planta baja del inmueble, se puede admirar al Revello más íntimo, el que dio sus primeros pasos en el mundo de la pintura, así como algunas obras del ámbito del bodegón y las naturalezas muertas. Entre las obras expuestas en estas salas destacan ‘Autorretrato’ (1990), ‘Mi madre’ (1950), ‘Elementos de pervivencia’ (1978) o ‘La pérgola y la cascada’ (1937).
     En las salas 3 y 4, los espacios más amplios del edificio situados en la primera planta, están dedicadas a figuras femeninas, con obras de gran formato donde se aprecia la evolución estilística del pintor desde los años sesenta hasta principios del siglo XXI. Merecen una especial mención ‘Una cita fugaz’ (1969), ‘Donde el silencio duerme’ (1973) o ‘Vuelvo a ti’ (2006).
     Un conjunto de dibujos y bocetos son los protagonistas de las salas 5 y 6, que aprovechan el espacio abuhardillado del inmueble. En estas salas se puede admirar una de las obras más queridas del propio pintor, ‘Sumida en el sueño’ (1989), además de otras como la serie ‘Doce rostros de mujer’.
     El museo Revello de Toro cuenta también con una Sala de Exposiciones Temporales o de obra invitada. Situada en la primera planta, al fondo del patio principal y en un cuerpo de nueva construcción anexo al edificio histórico, se dispone un espacio expositivo de treinta y dos metros cuadrados.
     Por último, la Sala Memorial Pedro de Mena (1628-1688), dedicada al imaginero que desarrolló su obra durante el siglo XVII, alberga un audiovisual con los principales hitos de su vida y su producción. El Museo ha logrado recuperar uno de los pocos inmuebles domésticos que se conservan en Málaga de aquel periodo y potenciar la figura artística de este singular escultor (Diputación Provincial de Málaga).

Palacio Episcopal
     Este palacio lo constituye un conjunto de edificios, de diferentes épocas, que ocupa una amplia manzana y tiene su fachada principal hacia la Plaza del Obispo, centrada por una airosa fuente del s. XVIII.
     El más antiguo (c/ Santa María nº 20) fue construido por el segundo obispo de Málaga, D. Diego Ramírez de Villaescusa de Haro (1500-25), pero siendo pronto insuficiente Fray Bernardo Manrique construyó uno nuevo, con un patio­ jardín y fachada con galería de arcos de ladrillo flanqueada por dos torres, que se construía en 1558, siendo su autor Diego de Vergara, maestro mayor de la Catedral.
     Contiguo a éste, el núcleo correspondiente a las oficinas de la Diócesis y Tribunales Eclesiásticos, es un palacio de fines del s. XVI, propiedad de la familia Quilty, incorporado al obispado en 1819, ante sus necesidades de espacio. Las dependencias se desarrollan en torno a un hermoso patio de influencia italiana, con arcos de medio punto en el nivel inferior, que alternan con zonas adinteladas abiertas con óculos en el superior.
     El núcleo más interesante se construyó en el s. XVIII sien­do el obispo D. José Franquis Lasso de Castilla, su promotor, costeado con las rentas de su Dignidad, y fue su maestro el arquitecto Antonio Ramos, quien comenzó la obra en 1762. Se disponía de una amplia superficie, hasta c/ Fresca, con la que se intentaba paliar los espacios que se habían cedido para la ex­tensión de la Catedral, y Ramos la dividió en dos sectores, uno de uso administrativo y el otro residencial. En el primero el patio, cuadrado, es sobrio sin más ornato que placas recortadas sobre las enjutas de los arcos, que sostienen columnas tosca­nas. La pieza más importante es la escalera, de tipo imperial, con arquerías rampantes en los laterales y cubierta con casquete el elíptico en el que se representa El triunfo de la Eucaristía, obra anónima de finales del XVIII; el conjunto se decora con rocallas y medallones pendientes con símbolos marianos, que recuerdan más el estilo de José Martín de Aldehuela, quien se haría cargo de las obras a la muerte de Ramos (1782).
     La fachada principal es una de las obras más importantes de Ramos. En ella dispone cinco calles con tres pisos, con balcones sobre peanas bulbosas decoradas con elegantes rocallas, integrando en el eje central una espléndida portada-retablo de mármoles rosa, gris y blanco, cuyas columnas dispuestas al sesgo introducen movi­miento, y se remata en la zona superior por un nicho con la imagen en piedra de la Virgen de las Angustias, que inició Fernando Ortiz y terminó Manuel Agustín Valero.
     El núcleo residencial trasluce, en parte, el estilo de Aldehuela. Las dependencias, en forma de U, abrazan un pequeño jardín dividido en tres espacios, resueltos con notable habilidad. El primero, con una pequeña fuente, hace las veces de vestíbulo, mientras que el jardín propiamente dicho tiene dos niveles separados por una ba­laustrada rematada por jarrones de tipo francés, con pilones de agua en el frente y una pequeña escalinata. El testero, más relacionable con otros diseños de Ramos, forma un pórtico con columnas de mármol y doble arquería, cuyos huecos centrales presentan un arco mixtilíneo, y el su­perior dos arcos encontrados en un pequeño pinjante; las paredes de la galería inferior están revestidas de azulejos sevillanos representando temas de la época.
     En este palacio estuvo instalado un Museo Diocesano y hoy sus salas, después de la rehabilitación llevada a cabo por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, son espacio expositivo. El palacio fue declarado BIC en 1979 (Rosario Camacho Martínez, Isidoro Coloma. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo I. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     En su planta se conjugan dos patios, uno en eje con la entrada de acceso al palacio, que centra las dependencias en torno a un claustro de orden toscano. Al fondo y a la derecha de este se sitúa una escalera con amplio ingreso, meseta y desembarcos, cubierta con bóveda elíptica, así como una interesante, aunque mal intervenida, decoración pictórica mural. A la izquierda del citado patio, otro sector del mismo estuvo dedicado a dependencias de la vida familiar del prelado, con planta en forma de U, cuyo interior alberga un jardín.
     La fachada principal se combina en cinco calles y tres pisos, a la que se superpone una portada retablo realizada en mármol. El vano de entrada de forma adintelada, así como el del piso primero que accede a un amplio balcón, están enmarcadas con columnas corintias. En el segundo piso termina la portada una hornacina con la Virgen de las Angustias en su interior, advocación que evidencia la procedencia granadina del Obispo Franquis Lasso de Castilla . El resto de la fachada presenta decoraciones propias del último barroco.
     Agregado a dos palacios ya existentes desde el siglo XVI, forma con ellos una gran manzana. Se construye en tiempos del Obispo Don José Franquis Lasso de Castilla (1756-1776). Es obra del barroco tardío a la que se asoman atisbos rococó, aunque en su diseño prevaleció la proyectiva historicista bajo la dirección de Antonio Ramos. A su muerte prosigue las obras José Martín de Aldehuela (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Se conoce con este nombre a un conjunto de edificios que delimitan una amplia manzana comprendida entre las calles de Santa María, Molina Lario, Salinas, Fresca y Plaza del Obispo.
     Se trata de un conglomerado de construcciones diversas, de distintas formas y estilos, que han experimentado innumerables transformaciones a lo largo del tiempo en función de las necesidades de uso.
     El edificio.
     El edificio del Palacio Episcopal se levanta en la Plaza del Obispo muy próximo a la Catedral de Málaga, bajo el patrocinio del arzobispo José F. Lasso de Castilla, a partir del año 1762.
     Sus trazas se deben al arquitecto Antonio Ramos, quien a la muerte de José de Bada en 1756 continúa con las obras que éste realizaba para la catedral.
     La realización de este palacio supone la obra más importante de su autor y uno de los mejores ejemplos de la arquitectura civil malagueña, y en ella Ramos distribuye los espacios alrededor de dos patios sucesivos, agrupando en torno al primero de ellos la zona pública del conjunto y levantando un cuerpo bajo con arquerías, mientras que en el segundo dispone sus frentes abiertos con balcones, ubicando sobre un costado una escalera de tipo imperial de doble tiro que comunica con la zona alta del palacio.
     Alrededor del segundo patio también organizado en dos plantas de altura con una ligera estructura de arquería, se distribuyen las dependencias privadas que se destinan al prelado.
     Muy importante por su alta calidad compositiva es el diseño de su fachada principal, de tres plantas de altura, que se articula a través de pilastras pareadas y simples de bajo resalte entre las que se disponen grandes huecos a modo de balcones en las plantas superiores y de ventanales en la inferior.
     De un barroco clasicista donde destacan los frontones rectos y curvos de los huecos superiores, sobresale en esta fachada su magnífica portada-retablo que se le superpone en el centro, en tres cuerpos de altura, combinando mármoles en colores gris para el fondo y rosa en las columnas, cuyo número decrece progresivamente en cada planta superior.
     En ella destaca el gran balcón de movido diseño sobre la puerta de acceso, los elegantes remates con que se coronan pilastras y columnas, y los escudos que se muestran sobre la puerta de ingreso. Asimismo es de destacar en el último cuerpo de esta portada la profunda hornacina enmarcada entre pilastras con guirnaldas que aloja en su interior una imagen de la Virgen de las Angustias, obra de Fernando Ortiz.
     A la muerte de Antonio Ramos en 1782, las obras de este palacio las continúa su sucesor José Martín de Aldehuela, quizá el autor de la balaustrada de piedra con que se acaba superiormente el edificio, añadido en un momento posterior.
     Bien de Interés Cultural, este Palacio Episcopal está catalogado como monumento en el año 1991.
     Desde octubre de 2019 el edificio es el Centro Cultural Fundación Unicaja de Málaga y que acoge una programación de actuaciones culturales de esta institución (Diputación Provincial de Málaga).

Iglesia del Sagrario
     Fue erigida por la misma bula que se erigió la Catedral (12-2-1488), instalándose en el espacio cuadrado con armadura mudéjar que hay en una esquina del patio de los Naranjos, la amplió Fray Bernardo Manrique, alargándose por sucesivas reformas hasta englobar la primitiva portada de la Catedral (ya citada), y se comunicaba con el palacio episcopal. Por el deterioro en que presentaba a comienzos del s. XVIII, la Herman­dad  Sacramental promovió la construcción de un nuevo templo que fue financiado por el obispo Fray Francisco de San José, terminado en 1714.
     Es una iglesia muy sencilla de planta de cajón, cabecera plana y cubierta con bóveda de medio cañón con fajones y lunetos. En el exterior hay que destacar además de la magnífica portada estilo Reyes Católicos, ya comentada, la pequeña portada que abre al patio, muy sencilla, con de­coración de guirnaldas pintadas en las enjutas; pero sobre todo, el ornato de los muros a los que cubre decoración pictórica fingiendo hiladas y verdugadas de ladrillo que delimitan recuadros de mampostería con decoración geométrica a base de octógonos superpuestos con diferentes secuencias de color que responde a una tendencia extendida en Málaga que, como recurso de pobreza o por gusto ornamental, cubrió ampliamente la ciudad, y sobre ellos otros motivos de simbología religiosa de intención devocional.
     En el interior destaca el magnífico retablo del altar mayor, procedente de la iglesia de S. Pedro de Becerril de Campos (Palencia), instalado aquí en 1944. De estilo plateresco, con amplia variedad de balaustres y grutescos, pertenece al círculo de Juan de Balmaceda, escultor castellano cuyo estilo está próximo al de Alonso Berruguete y está fechado en 1565. Dedicado a San Pedro y San Pablo, destacan las escenas de la calle central, con éstos, la Virgen coronada, la Piedad y el Calvario, así como las figuras de Apóstoles y los relieves, de fuerte dramatismo. El primer retablo del lado del Evangelio procede, asimismo, de Becerril y fue donación de una familia malagueña. Mucho más pequeño y más tardío, realizado a finales del XVI bajo fórmulas más manieristas, son notables las esculturas de la Virgen del Sagrario, S. Sebastián y S. Blas, así como los temas pictóricos.
     En el otro lado, la figura de un Cristo que está mutilado, y el Padre Eterno que hay sobre la puerta, son los únicos restos conservados del antiguo retablo mayor realizado entre 1710-13 por Jerónimo Gómez. La iglesia ha conservado un Apostolado y dos grandes cuadros ovales, que representan un milagro de San Pedro y su crucifixión, ambas obras de Diego de la Cerda, fechadas en el respaldo en 1713.
     También hay que reseñar en este interior la cara interna de la portada de la Catedral, del mismo estilo, recuperada recientemente, y el coro que se alza a los pies, obra barroca de movido perfil y adornos de rocalla, que construyó el arquitecto de la Catedral, Antonio Ramos, en el año 1749. Fue declarada Monumento en 1951 (Rosario Camacho Martínez, Isidoro Coloma. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo I. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     La iglesia es sencilla, de una sola nave, con el presbiterio elevado y cubierta con bóvedas de medio cañón con fajones y lunetos. En los diversos tramos, pilastras cajeadas rematadas en macollas vegetales a manera de capitel. A los pies una tribuna de perfil muy movido, fechada en 1749. Los paramentos exteriores del muro se realizan en ladrillo y mampostería, y sobre ella se esgrafían y colorean unos dibujos geométricos formados por alfardones, crucetas, discos, etc., de tradición mudéjar, que renuevan el exterior del inmueble tras la reformas del XVIII, en unión a la cantidad de edificios que se decoran con pintura mural durante esa centuria.
     Bajo la iglesia hay una cripta, en la que se percibe el arranque del alminar de la primitiva mezquita.
     Muy interesante es la portada de Calle Santa María, llamada del Perdón, magnífico ejemplar gótico tardío con detalles renacentistas. La portada con un derroche de cardinas, angrelados, doseles, elementos del vocabulario gótico que convive con algunos mudéjares, se abre con un arco de medio punto, presentando en las jambas el tema de la Anunciación entre los Evangelistas y figuras de Apóstoles en las arquivoltas. En el cuerpo principal, presidido por el Salvador, se encuentran los escudos de los obispos absentistas, los Riario y los Padres de la Iglesia, mientras que en el ático aparecen las figuras orantes de Fray Hernando de Talavera y el cardenal Mendoza, acompañados de un ángel y Santiago, y en el centro un torso que, por su situación y posición representa a la Virgen, mutilada, como todo el remate, por la obra del siglo XVIII.
     Contigua a la Catedral, debió ocupar el ángulo NE del patio de la mezquita. Su construcción comenzó en 1488 por don Pedro de Toledo, primer obispo de Málaga, recibiendo las obras gran impulso con su sucesor don Diego Ramírez de Villaescusa. El viejo Sagrario sufrió desperfectos en un terremoto ocurrido en 1680, por lo que el obispo Fray Francisco de San José decidió en 1714 la construcción de un nuevo Sagrario más amplio y que englobaría la portada del siglo XVI. La iglesia se reedificó totalmente en 1714, siendo interesante en la actualidad por los retablos que en ella se instalaron de los siglos XVI al XVIII. De la construcción primitiva subsiste la portada, concluida en los primeros años del pontificado de don César Riario (1519-1540), a quien corresponden los blasones y, probablemente, las diez imágenes de los estribos laterales. Es de estilo gótico, de última época, con algún indicio renacentista, muy galana, de talla valiente y con muchas imágenes de cierto mérito. En 1862 se derribaron las escaleras del siglo XVIII, que le daban acceso desde la calle. Fue el ingreso principal del Patio de los Naranjos de la mezquita mayor, llamándosela Puerta del Perdón (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Se encuentra junto a la Catedral. Lo más destacable en ella es su portada, que da a calle Santa María, frente al hospital de Santo Tomé.
     Es de estilo gótico isabelino y en su parte superior aparecen el cardenal Pedro de Mendoza y el confesor de la reina Isabel la Católica, Hernando de Talavera, ofreciendo a la Virgen la mezquita ya consagrada. También es digno de mención el retablo plateresco.
     La iglesia de Santa María del Sagrario se construyó gracias a la bula del 12 de Febrero de 1488, al igual que la Catedral. Su original ubicación fue una esquina del Patio de los Naranjos. Durante el obispado de Diego Ramírez de Villaescusa (1500-1516), se comenzó la portada de la calle Santa María, pero se finalizó en el episcopado de César Riario. En esta portada se hizo una representación escultórica muy bella, en ella aparecen imágenes vegetales, sellos, escudos y una compleja representación iconográfica constituida por la Virgen, el Todopoderoso y varios orantes. Posteriormente se añadieron en el siglo XVIII a la portada dos pirámides rematadas con bolas y una cruz de piedra.
     En el siglo XVIII se derribó el edificio y se construyó de nuevo, ya que se hallaba en muy mal estado. Actualmente, la iglesia tiene planta de cajón con cabecera plana y cubierta de medio cañón con arcos fajones y lunetos.
     El coro, de estilo barroco, se construyó en 1749, a cargo del aparejador de la Catedral, Antonio Ramos.
     OBRAS ARTÍSTICAS
     Retablo Mayor, procedente de la iglesia de San Pedro, en Becerril de los Campos. Este retablo, instalado en la iglesia del Sagrario en el año 1944, pertenece al estilo Plateresco con figuras de los Apóstoles, la Virgen Coronada, la Piedad, el Calvario y el Padre Eterno.
     El primer retablo del lado del Evangelio, de la segunda mitad del siglo XVI, al estilo manierista, donde podemos encontrar también ciertos elementos clásicos (columnas, pilastras, frontón triangular, etc.).
     Púlpito de mármol rojo, que destaca, sobre todo, por su colorido, es del siglo XVII.
     Retablo de la Virgen de Lourdes, del siglo XVII. Retablo de la Virgen del Rosario, del siglo XVIII.
     Retablo dedicado al Corazón de Jesús, fechado en los años centrales del siglo XVII, y que destaca por sus columnas salomónicas. La iconografía de este retablo está dedicada a la Virgen.
     Retablo de San José, del siglo XVIII, decorado con estípites y columnas salomónicas.
     Retablo del Cristo Mutilado, de producción más moderna a manos de José Navas Parejo. Éste, junto con el Padre Eterno, son las dos únicas obras que sobrevivieron al incendio del antiguo retablo mayor.
     Las pinturas más destacadas son: Salvador, la Virgen, y otros cuadros con varios apóstoles y dos santos obispos (Diputación Provincial de Málaga).

Museo Picasso. Palacio de los Condes de Bellavista
     El Museo Picasso Málaga es la gran apuesta cul­tural del nuevo milenio para dotar definitiva­mente a la ciudad de un referente estable de la obra y actividad de su hijo más conocido en el mundo. Su programa cultural se apoya en la custodia de 155 obras estables y en el dinamismo que proporciona una compleja, variada y ambiciosa política de depósitos y prestamos a corto, medio y largo plazo que han dado a luz un organismo mezcla de museo y sala de exposiciones temporales con evidentes beneficios para los ciudadanos.
     Los orígenes del museo hay que buscarlos en las exposiciones Picasso Clásico (1992) y Picasso, Primera mirada (1994). Sobre el éxito de visitantes y crítica de ambas exposiciones se apoya Christine Picasso para embarcarse junto a su hijo Bernard Ruiz-Picasso en el proyecto de establecer una presencia permanente de la obra de Pablo Picasso en Málaga. El respaldo de la Junta de Andalucía solucionó todos los problemas económicos y administrativos que se pudieron presentar.
     La fundación administrativa tiene fecha de 20 de Noviembre de 1997, momento en que se inscribe la Fundación Picasso de Málaga en el Re­gistro de Fundaciones Privadas de carácter cultural y artístico, Asociaciones y Entidades análogas de Andalucía. Al año siguiente se constituye la Fundación Paul, Christine y Bernard Ruiz-Picasso. La primera fundación gestiona el edificio, cedido por la Junta de Andalucía durante 50 años, y se ocupa del mantenimiento de los servicios del museo. La segunda fundación gestiona la colección, cedida por los familiares de Picasso. El encargado último de la gestión y actividades del museo es el Consejo Ejecutivo del Museo Picasso Málaga constituido por miembros designados por ambas fundaciones y presidido por Bernard Ruiz-Picasso. Está previsto que otras fundacio­nes culturales relacionadas con los familiares de Picasso hagan depósitos temporales a medio y largo plazo de sus colecciones en un régimen de gratuidad de la que se excluyen los derechos de imagen.
     El Museo Picasso Málaga fue inaugurado el día 27 de Octubre de 2003 por SS.MM. los Reyes de España.
     El edificio. El Museo Picasso Málaga está instalado en varios edificios antiguos adaptados a las funciones museísticas y otros de nueva construcción. Los estudios de Richard Gluckman, de Gluckman Mayner Architects, y Cámara/Martín Delgado Arquitectos han sido los responsables de la actividad constructiva y de adaptación de edificios.
     Arquitectónicamente el Museo Picasso Málaga se organiza en tres grandes zonas: La zona de exposición permanente instalada en el antiguo Palacio de Buenavista remodelado para los nuevos usos, la zona de exposiciones temporales y servicios a visitantes para la que se emplean edificios de nueva planta con las ultimas tecnologías de presentación e iluminación de piezas, y la zona logística (oficinas, almacenes, talleres, etc.) instalada en varios edificios de la antigua judería malagueña vaciados pero  conservando su imagen exterior.
     El Palacio de los Condes de Buenavista, decla­rado Monumento Histórico Artístico en 1939, ha sufrido muchas trasformaciones, ampliaciones y restauraciones en su centenaria existencia. En su conjunto el edificio refleja la organización de un palacio nobiliario de principios del s. XVI levantado por D. Diego de Cazalla sobre uno morisco del que se conservan algunos restos. En su construcción pudo intervenir Pedro López, maestro mayor de la Catedral y vinculado con D. Diego. En el siglo XVII el palacio pasó a ser propiedad del Conde de Mollina y en el s. XIX a los Condes de Villalcázar de Sirga que también ostentaban el título de Condes de Buenavista. En el s. XX pasó a la Condesa de Luna, que lo arrendó al Es­tado para instalar en él la sección de Bellas Artes del Museo de Málaga. A finales del siglo XX el edificio es adquirido por la Junta de Andalucía e instala el Museo Picasso Málaga.
     En la actualidad el Palacio de los Condes de Buenavista conserva su fachada original, total­mente en piedra, de gran austeridad constructiva y decorativa. La portada, de recios sillares con dintel adovelado, se compone con un friso de grutescos recogiendo la cornisa y un balcón cuyo vano se cubre también con dintel adovelado flanqueado por pilastras suspendidas, rema­tadas en medallones con bustos. La fachada se complementa con una torre mirador de planta rectangular, con finos pretiles, característica de una vivienda acomodada de época .
     La parte más destacada del Palacio es el patio cuadrado, porticado, de dos pisos. Las galerías, con arcos rebajados sobre columnas de fuste liso y capiteles corintios estilizados, están cubiertas por alfarjes de madera y se protegen con balaustrada de mármol, hoy repuesta. El aspecto general es de un gran espacio, amplio y diáfano, con un cierto aire italiano que conserva algunas notas mudéjares como las molduras verticales a modo de alfiz, las armaduras de madera, o los descentramientos de accesos a la planta alta y a la parte posterior del edificio ocupada en su tiempo por una huerta, tras las restauraciones de los años 50 por el llamado «patio mudéjar» o «claustro blanco», y en la actualidad por las construcciones de las salas de exposiciones temporales superpuestas. También al estilo mudéjar pertenece la pequeña torre rectangular con pilares de ladrillo que se levanta casi enfrente de la antigua entrada. Se cubre con una armadura de parhilera con cuadrales y tirantes de lazo sobre ménsu­las. Las necesidades de adaptación del edificio a las funciones museológicas han propiciado la apertura de un segundo gran vano de acceso a la parte trasera del edificio rompiendo el descentramiento antes mencionado y un cambio en las proporciones de los órdenes que enturbia la visión de las arquerías con el corte horizontal de las armaduras posteriores.
     En la actual sala de taquillas se encuentra un magnífico artesonado de polígonos hexagonales alternando con estrellas de cuatro puntas. Adquirido en Valencia por Muñoz Degrain, cubrió su estudio en un primer momento y, como parte del Legado Degrain, entró a formar parte del Museo de Málaga donde se instaló adaptando una sala a sus dimensiones.
     El acceso del patio a la galería superior se realiza mediante una gran escalera cubierta con una espléndida armadura mudéjar de lacería de madera. Con planta cuadrada, pasa a través de trompas acanaladas a una estructura de ocho paños siendo cuatro de ellos cuadrados y los otros cuatro triangulares. Con técnica apeinazada combina un bello lazo de 11 puntas en los ángulos del almizate, de 7 en los faldones cuadrados, y de 9 en los triangulares.
     En la segunda planta, rincón noroeste, se pueden contemplar restos de la antigua cubierta. Se trata de un bello taujel con lazo y piña de mocárabes en el centro. Siguiendo su pauta se han realizado otras en tiempos modernos que unifican los techos de todo el edificio.
     También es moderna la armadura que cubre la sala nº VIII hecha a imitación de la perdida en el incendio ocurrido el 8 de marzo de 2002.
     En el sótano se ha organizado un recorrido por los restos aparecidos en las obras de remo­delación del museo que nos muestra el nivel de la calle en el siglo XVI y los antiguos medieval islámico, romano y fenicio. Se pueden contemplar un ánfora grecolatina (s. II a. de C.), restos de las murallas del s.VI a. de C. cimientos de viviendas, y restos romanos y musulmanes de los s. X al XV.
     En la zona de exposiciones temporales, totalmente nueva, destaca la gran sala del primer y segundo piso en las que el ambiente lumínico y la discrección en el mobiliario, decoración y aparataje técnico otorgan un sentido unitario y grandioso digno de ser sentido con parsimonia.
     La colección. El dinamismo expositivo del Museo Picasso Málaga se basa en el enriquecimiento de los fondos estables, no siempre expuestos, con depósitos a l y l0 años que permiten reorganizaciones expositivas frecuentes. Por todo ello haremos mención en esta guía a los objetos destacados entre los fondos estables y los depósitos a 10 años.
     En la sala I destacan Figura de hombre (1895), Niña con muñeca (1896), las obra del período azul Mateu Fernández de Soto (1901) y Casagemas y la Cabeza de mujer (Fernande) realizada en bronce en 1906.
     En la sala II se encuentran la famosa Oiga Koklova con mantilla (1917) y el evocador Retrato de Paulo con gorro blanco (1923). Acompañan a estas obras otro retrato de Olga (1923), Paulo subido en un asno y dos Maternidades (ca. 1932-1922). Una interesantísima Cara escultórica (1931) concebida en la desintegración de vanos y macizos se encuentra en la sala IV junto a otra Cabeza (1929) y varias versiones de Mujeres tumbadas (1932).
     En la sala V se exponen dos obras maestras que se realzan mutuamente por contraposición del lenguaje empleado: Mujer con brazos levantados, quizás Dora Maar (1936) y Retrato de mujer con vestido de cuello verde (Marie-Thérese Walter) (1938).
     En la sala VII encontramos Mujer sentada en un sillón (François Gillot) (1946) y en la siguiente Jacqueline sentada (1945) dos de los tesoros del museo. También hay que destacar Desnudo azul y gato y una Mujer sentada, ambos de los años sesenta, pero sobre todo la Bañista jugando (1958) quintaesencia de la creación lúdica y de la percepción fantasiosa del artista.
     Las obras en cerámica y esculturas ocupan las últimas salas de manera especial. Hay que señalar Cabeza de fauno (ca. 1947), Cántaro en forma de pájaro (ca. 1947) y de manera especial Bañista (1971) y Cabeza de mujer. Perfil (1961).
     Estas son algunas obras destacadas del MPM, pero seguro que cuando el lector lea estas líneas habrá novedades dignas de mención (Rosario Camacho Martínez, Isidoro Coloma. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo I. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Es el más importante ejemplo de arquitectura señorial realizado tras la conquista de Málaga por los Reyes Católicos. Su arquitectura es básicamente renacentista, con fachada plateresca y soluciones mudéjares.
     Desde el punto de vista tipológico el edificio se inscribe claramente dentro de la arquitectura palaciega o señorial. Se estructura en torno a un gran patio central de proporciones casi cuadradas, mientras que a la fachada se adosa una robusta torre-mirador. El edificio presenta una altura de dos plantas. El sistema de cubrición está constituido por tejas curvas formando paños a dos aguas.
     La fachada principal se halla construida en piedra labrada en sillares bien escuadrados de piedra arenisca los destinados a las esquinas, partes labradas y portada. El resto se halla realizado en una piedra caliza muy deleznable. Descentrada respecto del eje de simetría de la fachada se abre la portada, de grandes dimensiones, adintelada y guarnecida mediante grandes pilastras a cuya mediación se le han labrado tondos circulares rehundidos. Sobre el dintel se halla un friso labrado en relieve con motivos vegetales y jarrones de carácter simétrico muy del gusto renacentista. Sobre el friso se asienta una cornisa que es base del balcón que se abre en el piso superior. Este se halla guarnecido por pilastras que sostienen un doble entablamento, y arrancan de la mediación de su altura de unos tondos circulares decorados con cabezas en relieve. Toda la fachada resulta coronada por una cornisa sobre la que se asientan las tejas curvas de las cubiertas. A la derecha de la portada se halla una inscripción realizada en pintura roja con letras capitales en la que se lee Museo de Bellas Artes.
     La torre mirador tiene planta cuadrada y se adosa por uno de sus lados al edificio. Se compone de tres cuerpos de proporciones casi cúbicas, coronándose por un cuarto de menor altura en el que se abren a cada lado una doble arquería de arco rebajado con columna en el centro responsable de su función de mirador. Se cubre con teja curva y a cuatro aguas, usando para ello una armadura de par y nudillo del siglo XVI, con pares y sin lazo, con limas mohammares y cuadrales en los ángulos.
     El patio principal, algo más largo que ancho, aparece porticado en sus cuatro lados mediante arcos escarzanos sobre columnas toscanas de mármol blanco en número de cuatro en cada uno de sus lados. En un lateral del patio se halla la escalera de acceso a la galería superior. Esta galería superior usa igualmente arcos escarzanos o rebajados sobre columnas. En las cuatro esquinas del patio unos arcos transversales se integran en la pared, apoyándose sobre zapatas generando unos espacios cuadrados.
     Casi frente a la entrada al patio resulta visible una torre mudéjar, resto de la primitiva edificación sobre la que se asentó el actual palacio. Se cubre con armadura de par y nudillo rectangular con lima bordón y pares gramilados que data del XVI.
     En el ala sur del edificio se encuentra el jardín del Museo coincidente en extensión con la huerta- jardín del palacio.
     Destacan como elementos que la singularizan la disposición de la torre, avanzada sobre la calle, provocando un quiebro, adquiriendo mayor presencia respecto al contexto urbano que la rodea. También es un elemento de interés la puerta, que al dar a una calle tan estrecha realza sus valores monumentales, y finalmente, el contraste que los elementos decorativos adquieren en una fachada de sillares tan homogénea.
     Existía antes de la conquista de la ciudad por los Reyes Católicos, como alhóndiga. Más tarde perteneció a diversos nobles, y en el siglo XVIII pasó a propiedad del Conde de Buenavista. Interesante por fundirse en él elementos árabes y renacentistas, aunque por destinarse a impropios fines su disposición ha sido notablemente alterada. Durante muchos años ha sido la sede del Museo de Bellas Artes, pero actualmente se encuentra en él el nuevo espacio museístico de la ciudad, dedicado a la la obra del pintor malagueño Pablo Picasso (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Este museo tiene su sede en el Palacio de Buenavista, edificio renacentista del siglo XVI, el más importante ejemplo de arquitectura señorial de la época.
     La colección permanente es muestra de la extraordinaria mirada artística de Picasso. Más de 200 obras entre pinturas, dibujos, esculturas, cerámicas y grabados dan fe de la magnitud de su larga y prolífica carrera, desde sus inicios académicos hasta las últimas pinturas de los años setenta. En su interior también pueden visitarse restos fenicios hallados durante la reforma del palacio.
     El Palacio.
     El Palacio de los Condes de Buenavista en Málaga (España), declarado Monumento Nacional en 1939, es un magnífico edificio de la arquitectura civil española del siglo XVI. Fue construido hacia 1530-1540 por Diego de Cazalla.
     Desde el punto de vista arquitectónico, consta de baja y primera planta, además de ser un edificio exento. Su fachada plateresca muy maciza, con aparejo de sillares, donde se trabajan con sencillez pero de forma rotunda los elementos decorativos que enmarcan los huecos. Estas son de grandes dimensiones y se sitúan asimétricamente.
     La puerta principal se diseña como un todo con el balcón superior. El interior organiza en torno a un patio de doble galería. A través de la escalera, al fondo a la derecha se accede a la planta primera que repite el esquema de planta baja.
     Esta era su configuración original, hasta que las obras del Museo Picasso Málaga la han modificado.
     Es el más importante ejemplo de arquitectura señorial realizada tras la conquista de Málaga por los Reyes Católicos. Su arquitectura es básicamente renacentista, con fachada plateresca y soluciones mudéjares. La torre tiene estrecha relación con algunos de casas granadinas en el guardapolvo y las arcas bajo alfiz de su parte superior, aunque el aparejo sillares y sus grandes dimensiones parecen alejarla del modelo.
     Fue la casa de los Condes de Buenavista.
     Su estratégica ubicación, la calle San Agustín, junto a la catedral y en plena judería del centro histórico de la ciudad malagueña, ofrece un fácil acceso a los amantes del arte.
     El palacio se convirtió en Museo de Bellas Artes a raíz del Real Decreto de 1913 que reorganizaba los este tipo de museos. Sus fondos son especialmente ricos en pintura del siglo XIX.
     Alquilado durante años por su propietario al Estado, fue elegido para ser sede del Museo Picasso Málaga.
     En 2009 se aprobó la cesión del edificio a la fundación resultante de la fusión de la Fundación Picasso (creada por la Junta de Andalucía) y la Fundación Paul, Christine y Bernard Ruiz-Picasso
     El Palacio de Buenavista, gran ejemplo de la arquitectura andaluza del siglo XVI, en el que se mezclan elementos renacentistas y mudéjares, es la sede del Museo Picasso Málaga, inaugurado en 2003 por los Reyes de España. El pintor quería que su obra estuviera presente en su ciudad natal y fue su nuera Christine Ruiz-Picasso la que reactivó el proyecto medio siglo después.
     El núcleo de la colección permanente de obras de Pablo Picasso está formado por la donación de Christine y Bernard Ruiz-Picasso, unas 233 obras, que periódicamente se complementa con el préstamo de una selección de obras procedentes de los fondos de la Fundación Almine y Bernard Ruiz-Picasso (FABA) y otros préstamos ocasionales.
     Sus colecciones no sólo son privadas, sino que son personales. Este es el arte que Picasso regaló a su familia, el arte que guardó para sí, y que pasó a sus herederos después de su muerte. Las obras del Museo Picasso Málaga se exponen por orden cronológico y son reflejo de cada fase de su desarrollo como artista.
     Son doce salas y 630 metros cuadrados. Diferentes estilos, temáticas y soportes. Desde 1.894 (fecha de la primera pieza que se exhibe) hasta 1972 (un año antes de su muerte) la visita se convierte en una sorprendente biografía visual, casi fotográfica, de un artista cuya trayectoria personal y profesional quedó definitivamente marcada por cuatro pilares: las mujeres (la figura femenina es el motor esencial de su creación), la familia, los amigos y sus obsesiones.
      Además de la rica muestra permanente, en renovación y estudio constante, el Museo Picasso alberga interesantísimas exposiciones temporales que ponen en relación la obra del genio con otros autores y que han logrado traer hasta Málaga a los principales nombres de las vanguardias y el arte contemporáneo mundial. En los poco más de 20 años de vida del museo, lo han visitado casi 9 millones de personas y ha organizado 77 exposiciones y producido 68 publicaciones (Diputación Provincial de Málaga).
     
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Palacio de Villalcázar, Museo Revello de Toro - Casa de Pedro de Mena, Palacio Episcopal, Iglesia del Sagrario, y Museo Picasso - Palacio de los Condes de Bellavista) de la localidad de Málaga (IV), en la provincia de Málaga. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia malagueña.

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