Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

   Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla :     La intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla" , presentado por Ch...

Mostrando entradas con la etiqueta Pilatos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pilatos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 18 de febrero de 2026

Los azulejos de la I Estación "La Sentencia de Cristo", de Juan Aragón, para la Fábrica Águilas 25, del Vía Crucis, de la Casa de Pilatos al Templete de la Cruz del Campo

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte los azulejos de la I Estación "La Sentencia de Cristo", de Juan Aragón, para la Fábrica Águilas 25, del Vía Crucis, de la Casa de Pilatos al Templete de la Cruz del Campo, de Sevilla
     Hoy, 18 de febrero es Miércoles de Ceniza, día de ceniza e inicio de la muy sagrada Cuaresma: he aquí que vienen días de penitencia para la remisión de los pecados, para la salvación de las almas; he aquí el tiempo favorable, en el se asciende a la montaña santa de la Pascua [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Los azulejos de la I Estación "La Sentencia de Cristo", del Vía Crucis, de la Casa de Pilatos al Templete de la Cruz del Campo, se encuentra en la plaza de Pilatos, 1, y 2; en el Barrio de San Bartolomé, del Distrito Casco Antiguo
     El esquema de estos azulejos es el siguiente:
            - Escudo de la Corporación: Hermandad de la Macarena
            - Representación de la Estación correspondiente: Nuestro Padre Jesús de la Sentencia.
            - Texto de la Estación correspondiente: 
PRIMERA + ESTACIÓN
AQVÍ SE CONTEMPLA QVANDO
XPTº. NRO. SR. LO SENTENCIA-
RON A MVERTE DE CRVZ. SE
RESTAVRA ESTE VIA CRUCIS EL
8 DE MARZO DEL AÑO MCMLVII
POR LOS EXCMOS. SRS. DVQUES
DE MEDINACELI. A.M.D.G.
     El Vía Crucis a la Cruz del Campo (un templete construido a la salida de Sevilla en dirección a Carmona) fue erigido en la Cuaresma de 1521 a instancias del I Marqués de Tarifa, D. Fadrique Enríquez de Ribera, que vino a instituir esta piadosa práctica tras un viaje a Tierra Santa, que discurría desde su Palacio (hoy conocido como Casa de Pilatos) en el casco histórico de la ciudad hasta dicho templete, tomando las medidas exactas de la Vía Dolorosa recorrida por Jesucristo en su pasión desde la residencia de Poncio Pilato hasta el monte Calvario, señalando las estaciones (actualmente catorce) a lo largo del recorrido. Su organización anual fue germen en gran medida del auge de las procesiones de la actual Semana Santa de Sevilla. Fue practicada de forma regular hasta 1873. La Casa Ducal de Medinaceli, descendientes del Marqués de Tarifa, restauró esta práctica devota en 1957, promoviendo la reposición de las estaciones (anteriormente señaladas con cruces) pero esta vez en retablos cerámicos con los titulares de las Hermandades de Penitencia sevillanas relacionadas con los distintos pasajes de la Pasión y Muerte de Jesucristo.
     Los variados y continuos cambios urbanísticos de la ciudad de Sevilla desde 1957 hasta nuestros días han repercutido sobre la conservación de dichas estaciones, algunas de las cuales desaparecieron, otras cambiaron su ubicación primitiva e incluso las imágenes representadas. La última actuación de importancia tuvo lugar el 20 de mayo de 1995, reponiéndose todas las estaciones perdidas o deterioradas, presentando la misma configuración desde entonces. Desde 1986, tras unos años de decadencia, el Vía Crucis se celebra por la Pía Unión (integrada por los hermanos mayores de las cofradías de penitencia de la ciudad) en el interior del Palacio, el primer viernes de marzo, dadas las dificultades existentes por la alta saturación de tráfico de esa zona de la geografía urbana.
     El azulejo correspondió a la Hermandad de la Macarena, representando el misterio de la Sentencia. Estaba emplazado, según cuentan los cofrades que lo conocieron, bajo el balcón principal de la Casa de Pilatos; se colocaría en 1959 y permaneció allí hasta mediados de los años ochenta, no conservándose. Tan sólo quedó el texto, que se fijó -algo fragmentado- junto a la cruz de mármol de la fachada principal, donde permanece, y en el que además del pasaje añade: «se restauró este Vía Crucis el 8 de marzo de MCMLVII por los Excmos. Sres. Duques de Medinaceli, A.M.G.D.».
     El 20 de mayo de 1995 fue repuesto el azulejo del Señor de la Sentencia y el escudo de la Hermandad sobre el panel conmemorativo de la restauración de 1957, en la plaza de Pilatos número 2, siendo ejecutado por el ceramista Juan Aragón Cuesta, con taller en la calle Águilas (www.retabloceramico.org).
Conozcamos mejor la Historia y Significado del Vía Crucis;
     La expresión latina "Vía Crucis" significa "camino de la Cruz", es decir, el que recorrió Cristo durante su Pasión, desde el Pretorio de Pilatos hasta el Calvario. Dicha expresión se utiliza también de modo habitual para designar una forma de oración acompañada de meditación sobre los acontecimientos ocurridos en ese camino de Cristo, al que se añaden el hecho de su muerte en la cruz, el descendimiento de la misma y su sepultura. Junto a diversas oraciones, en general de penitencia y arrepentimiento, se van intercalando catorce meditaciones, que se llaman «estaciones», porque los que hacen este ejercicio de piedad se «estacionan» o detienen unos momentos para meditar en cada uno de los siguientes acontecimientos o escenas:
     Los precedentes del Vía Crucis datan de los primeros siglos del cristianismo, de la piadosa compasión con que los cristianos primitivos veneraban los pasos de la Vía Dolorosa. La española Silvia Eteria, peregrinó a Tierra Santa en el siglo IV. Y en su Peregrinatio describe el ejercicio piadoso de los cristianos de Jerusalén, recorriendo durante la Semana Santa el camino del Calvario.
     La mayoría de estas «estaciones» han sido tomadas del Evangelio, otras las ha deducido o añadido la tradición piadosa del pueblo cristiano con una sana lógica.
     Las escenas o «estaciones» directamente descritas en los Evangelios son las siguientes:
· Primera: en Mt 27,1-31; Mc 15,120; Lc 23,1-25; Jn 18,28-40 y 19,1-16.
· Segunda: en Jn 19,17.
· Quinta: en Mt 27,32; Mc 15,21 y Lc 23,26.
· Octava: en Lc 23,27-32.
· Décima: en Mt 27,35; Mc 15,24; Lc 23,34 y Jn 19,23-24.
· Undécima: en Mt 27-25 s.; Mc 15,24 s.; Lc 23,33 s. y Jn 19,18.
· Duodécima: en Mt 27,50-51; Mc 15,37; Lc 23,46 y Jn 19,30-33.
· Décimo tercera: en Mt 27,57-59; Mc 15,42-45 y Lc 23,50-53.
· Décimo cuarta: en Mt 27,55-61; Mc 15, 42-47; Lc 23,50-55 y Jn 19,38-42.
     Las otras estaciones –tercera, cuarta, sexta, séptima, novena– que ha añadido la tradición piadosa de los cristianos están relacionadas o deducidas de la descripción que los evangelistas hacen del camino que recorrió Jesús hacia el Calvario. Son posibles las caídas –estaciones 3ª, 7ª y 9ª, debido al agotamiento del Huerto, de los interrogatorios y sobre todo de las vejaciones –azotes, espinas– y episodios que acompañaron al arresto. Se deduce al menos una del hecho de haber pedido a Simón de Cirene que llevase la cruz, y se suponen lógicamente otras caídas, aunque no podamos saber el número exacto. Fue casi seguro el encuentro de Cristo con su Madre antes de la cruz (4ª estación), según Jn 19,25-27 y otros pasajes. Es muy probable el episodio de la Verónica según Lc 23,27 ss. y relatos escritos que se remontan a los siglos III y IV que pueden depender de relatos y tradiciones orales anteriores.
     En cuanto a los orígenes de este ejercicio piadoso, es cierto que los cristianos de las primeras centurias veneraron los lugares relacionados con la vida y muerte de Cristo. Esto se facilitó a partir de la paz otorgada a la Iglesia por Constantino, con lo que se multiplicaron las peregrinaciones a los Santos Lugares, y de las que se conservan descripciones desde el s. IV. La célebre peregrina Eteria, por ejemplo, da una relación de los actos que se celebraban en Jerusalén en la Semana Santa en los distintos lugares relacionados con la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.
     Con motivo de las Cruzadas se manifestó aún más la devoción hacia los lugares en que se había realizado algún episodio de la Pasión de Cristo. No se contentaron los cruzados con haber venerado esos mismos lugares, sino que trajeron a sus respectivos países la idea de realizar algo parecido a lo que habían visto y obrado en Jerusalén. De ahí que se erigiesen en muchas partes «Calvarios», luego «Vía Crucis», con los que los fieles manifestaban su fervor, agradecimiento y amor a la Pasión de Cristo, oraban y meditaban en ella, etc.
     Los franciscanos contribuyeron mucho a extender y propagar esta devoción, aún no muy bien definida, sobre todo cuando en el s. XIV se les concedió la custodia de los Santos Lugares. También la difundió mucho el beato Álvaro de Córdoba, dominico, a su regreso de Tierra Santa (1420). Después, el principal apóstol de esta devoción fue San Leonardo de Puerto Mauricio, que, en el curso de unas misiones por Italia (1731-51), erigió más de 572 Vía Crucis.
     Había cierta diversidad con respecto al número de «estaciones».
     Fueron los franciscanos los que establecieron en sus iglesias el número de catorce, para que los fieles las recorriesen a imitación de los devotos peregrinos que iban personalmente a venerar los Santos Lugares de Jerusalén. Parece que la forma definitiva, según se suele practicar hoy, surgió en España. De aquí pasó a Cerdeña y a otros lugares. En el s. XX diversos autores han pretendido que se añadiese otras estaciones, como la Resurrección, con la que culmina la Pasión y Muerte histórica de Cristo, y su Vía Crucis continuado a lo largo de la historia humana.
     La práctica del Vía Crucis, pues, viene a arrancar de los primeros siglos y se halla muy extendida entre los cristianos. Es necesario meditar y conocer bien la vida y persona de Cristo, también su Pasión y Muerte, para facilitar la identificación con El a que está llamado todo hombre. Esta devoción es de gran importancia para la vida cristiana. Nos da la oportunidad de contemplar la pasión y muerte de Jesús, nuestro Salvador. Contemplación de los dolores en el cuerpo y en el alma del Señor. Recorrer la Vía dolorosa actualizando sus sufrimientos. La pasión de Jesús es real y actual. El motivo de sus dolores es el de siempre: el pecado. Cada vez que un cristiano peca, de algún modo crucifica de nuevo a Cristo. En cambio, cuando llevamos por amor a Jesús la cruz de cada día podemos decir, como San Pablo: "Completo en mi carne lo que falta a la Pasión de Cristo en beneficio de su cuerpo, que es la Iglesia" (Co 1,24).
¿Cómo se reza?
     El Vía Crucis o Camino a la Cruz es una de las más antiguas devociones practicadas por los Católicos en todo el mundo.  Consiste en acompañar a Jesús en su Pasión y Muerte, en sus horas finales, repasando 14 momentos (las 14 Estaciones del Vía Crucis) desde que fue condenado a muerte hasta su sepultura.
     Más recientemente a veces se suele agregar una nueva 15ª Estación:  la Resurrección del Señor, en consideración a que si Cristo no resucitó, vana sería nuestra Fe (1 Cor 15, 14).
     El Vía Crucis se reza de pie, y en algunos momentos de rodillas.  Debe hacerse caminando, deteniéndose en cada estación, para recordar el camino de Jesús al Calvario. Es por eso que las imágenes de la representación del Vía Crucis están en la pared, alrededor del templo.  Si se reza en casa, ayuda tener en la mano imágenes de la Pasión y Muerte del Señor, para que puedas recordar e imaginar su dolor.
.         + En el nombre del Padre + del Hijo + y del Espíritu Santo.
Amén
.        Señor, que la meditación de tu Pasión y Muerte nos anime y ayude a tomar la cruz de cada día y seguirte, para un día resucitar contigo en la gloria.
Amén.
     Rezo de las catorce estaciones.
     Oración final:
     Señor mío Jesucristo, que con tu Pasión y Muerte diste vida al mundo, líbranos de todas nuestras culpas y de toda inclinación al mal, concédenos vivir apegados a tus Mandamientos y jamás permitas que nos separemos de Ti. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglo.
     Amén (Catholic.net).
Conozcamos mejor la Biografía de Juan Aragón, autor de la obra reseñada;
     Juan Aragón Cuesta nace en Alameda (Málaga) el 3 de Enero de 1943. Viene muy pequeño a vivir a Sevilla a casa de su abuela. Dotado de facultades para el dibujo y la pintura, siempre sintió atracción por la cerámica. Tras iniciar Aparejadores, abandona en el segundo curso para ingresar, a principios de los setenta en la fábrica de la Corchuela, donde toma su bautismo de fuego en el mundo de la cerámica. Allí conocería a Cristóbal Rodríguez Fernández, con el que en 1975 montaría taller propio en la calle Águilas, 25. En este taller han profundizado en los secretos de los barros vidriados, haciendo modelado que incorporan a sus obras, y realizando cerámica de imitación del antiguo, especialmente de los siglos XVII y XVIII. También han trabajado en este taller en una primera época Rafael Abad y Rafael Guisado.
     Una de sus obras más conocidas en la ciudad de Sevilla es el conjunto de las estaciones del Vía Crucis de la Cruz del Campo, que las ejecutó en 1995 para reponer las muchas que faltaban.
     Falleció en febrero de 2013, continuando su compañero Cristóbal Rodríguez Fernández al frente del taller poco tiempo más (www.retabloceramico.org).
Conozcamos mejor la Historia de la Fábrica Águilas 25, obrador donde se ejecutó la pieza reseñada;
     Sito, como su propio nombre indica, en la planta baja izquierda de la casa número 25 de la calle Águilas, en Sevilla capital. Fue abierto en 1975 por dos ex‑alumnos de la escuela‑ taller de cerámica de La Corchuela, Juan Aragón Cuesta (n. 1943) y Cristóbal Rodríguez Fernández (n. 1952). En sus primeros años y hasta 1988 en que se independizaron, trabajaron allí Rafael Abad y Rafael Guisado. Las tareas de modelado las realizaba principalmente Ismael Rodríguez, hermano de Cristóbal.
     Las obras habitualmente van firmadas como taller de calle Águilas, 25, sobre todo en la primera época, pero desde mediados de los ochenta se observó una tendencia a la firma individualizada de sus propietarios, bien como Juan Aragón ó como Cristobal “Rofer” o Rodríguez.
     Juan Aragón falleció en febrero de 2013 y Cristóbal Rodríguez mantuvo el taller poco tiempo más, hasta cerrarse definitivamente en torno a 2017 (www.retabloceramico.org).
         Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte los azulejos de la I Estación "La Sentencia de Cristo", de Juan Aragón, para la Fábrica Águilas 25, del Vía Crucis, de la Casa de Pilatos al Templete de la Cruz del Campo, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la Plaza de Pilatos, en ExplicArte Sevilla.

Más sobre la Casa de Pilatos, en ExplicArte Sevilla.

Más sobre el El Vía Crucis, de la Casa de Pilatos al Templete de la Cruz del Campo, en ExplicArte Sevilla.

miércoles, 5 de marzo de 2025

La Cruz de la Casa de Pilatos, de Nicolás de Ferrero y Andrés Correa, del Vía Crucis, de la Casa de Pilatos al Templete de la Cruz del Campo

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Cruz de la Casa de Pilatos, de Nicolás de Ferrero y Andrés Correa, del Vía Crucis, de la Casa de Pilatos al Templete de la Cruz del Campo, de Sevilla
     Hoy, 5 de marzo es Miércoles de Ceniza, día de ceniza e inicio de la muy sagrada Cuaresma: he aquí que vienen días de penitencia para la remisión de los pecados, para la salvación de las almas; he aquí el tiempo favorable, en el se asciende a la montaña santa de la Pascua [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     La Cruz de la Casa de Pilatos, se encuentra en la plaza de Pilatos, 1; en el Barrio de San Bartolomé del Distrito Casco Antiguo
     El origen de este Vía Crucis se remonta al año 1521, gracias a Don Fadrique Enríquez de Ribera (Marqués de Tarifa y Cuarto Adelantado Mayor de Andalucía). Todo ello como consecuencia de un viaje a Tierra Santa, del que vino gratamente sorprendido.
     El comienzo tiene lugar en la capilla de las Flagelaciones, que se encuentra en el interior de la Casa de Pilatos (Plaza de Pilatos), siendo la residencia del Marqués de Tarifa. En la actualidad, pertenece a la Casa Ducal de Medinaceli. El final lo encontramos en el Templete o Humilladero de la Cruz del Campo, situado en la calle Luis Montoto (antigua calle Oriente). El hecho de que el Vía Crucis tuviera lugar entre estos dos puntos, era la creencia de que había la misma distancia que entre el Palacio de Pilatos en Jerusalén, y el Monte Calvario. El paso del tiempo ha demostrado que este hecho es incierto, siendo la distancia en Sevilla superior a la de Jerusalén.
     El Vía Crucis de la Cruz del Campo se celebró hasta 1873 (estando considerado por los historiadores como el origen de la Semana Santa), para restablecerse posteriormente en 1957 por descendientes del Marqués de Tarifa. Este último año participó el Cardenal Bueno Monreal.
     Desde 1986 se desarrolla íntegramente en el interior de la Casa de Pilatos el primer viernes de marzo. Pasando a denominarse como Vía Crucis de la Pía Unión, que está integrada por los hermanos mayores de las hermandades de penitencia (patrimoniodesevilla).
     En el lado izquierdo de la portada de la Casa de Pilatos se sitúa una hornacina de jaspes polícromos, con una cruz, realizada en 1630, por los maestros Nicolás de Ferrero y Andrés Correa, ornamentada con el escudo de la Casa de Ribera, con la siguiente inscripción:

DESTA SANTA
CRUZ COMIENÇA LA
ESTACION Y EN LA DEL
CAMPO SE GANA IVBILEO
PLENISSIMO INDVLGENCIA
PLENARIA DE TODOS LOS PECADOS
CONCEDIDO A TODAS LAS
PERSONAS QVE CONFESSADOS
Y COMVLGADOS HICIEREN
ORACION DEVOTAMENTE
DELANTE DE LA CRVZ DEL
CAMPO LOS VIERNES DE
QVARESMA
AN DE TENER LA BVLA
DE LA SANTA CRVZADA
DESTE AÑO   

EL EXMO. SOR.
DON FERNANDO
AFAN DE RIBERA ENRIQVEZ
DVQUE DE ALCALA Y
SIENDO EMBAXADOR
EXTRAHORDINARIO A DAR LA
OBEDIENCIA A SU SANTIDAD
VRBANO VIII LE CONCEDIO ESTE
IVBILEO Y SIENDO VIRREI Y
CAPITAN GENERAL DEL REINO
DE NAPOLES MANDO DEDICAR
EN ESTE SITIO ESTA SANTA
CRVZ PARA DAR PRINCIPIO
A LA ESTACION
EN EL AÑO DE
MDCXXX

Conozcamos mejor la Historia y Significado del Vía Crucis;
     La expresión latina "Vía Crucis" significa "camino de la Cruz", es decir, el que recorrió Cristo durante su Pasión, desde el Pretorio de Pilatos hasta el Calvario. Dicha expresión se utiliza también de modo habitual para designar una forma de oración acompañada de meditación sobre los acontecimientos ocurridos en ese camino de Cristo, al que se añaden el hecho de su muerte en la cruz, el descendimiento de la misma y su sepultura. Junto a diversas oraciones, en general de penitencia y arrepentimiento, se van intercalando catorce meditaciones, que se llaman «estaciones», porque los que hacen este ejercicio de piedad se «estacionan» o detienen unos momentos para meditar en cada uno de los siguientes acontecimientos o escenas:
     Los precedentes del Vía Crucis datan de los primeros siglos del cristianismo, de la piadosa compasión con que los cristianos primitivos veneraban los pasos de la Vía Dolorosa. La española Silvia Eteria, peregrinó a Tierra Santa en el siglo IV. Y en su Peregrinatio describe el ejercicio piadoso de los cristianos de Jerusalén, recorriendo durante la Semana Santa el camino del Calvario.
     La mayoría de estas «estaciones» han sido tomadas del Evangelio, otras las ha deducido o añadido la tradición piadosa del pueblo cristiano con una sana lógica.
     Las escenas o «estaciones» directamente descritas en los Evangelios son las siguientes:
· Primera: en Mt 27,1-31; Mc 15,120; Lc 23,1-25; Jn 18,28-40 y 19,1-16.
· Segunda: en Jn 19,17.
· Quinta: en Mt 27,32; Mc 15,21 y Lc 23,26.
· Octava: en Lc 23,27-32.
· Décima: en Mt 27,35; Mc 15,24; Lc 23,34 y Jn 19,23-24.
· Undécima: en Mt 27-25 s.; Mc 15,24 s.; Lc 23,33 s. y Jn 19,18.
· Duodécima: en Mt 27,50-51; Mc 15,37; Lc 23,46 y Jn 19,30-33.
· Décimo tercera: en Mt 27,57-59; Mc 15,42-45 y Lc 23,50-53.
· Décimo cuarta: en Mt 27,55-61; Mc 15, 42-47; Lc 23,50-55 y Jn 19,38-42.
     Las otras estaciones –tercera, cuarta, sexta, séptima, novena– que ha añadido la tradición piadosa de los cristianos están relacionadas o deducidas de la descripción que los evangelistas hacen del camino que recorrió Jesús hacia el Calvario. Son posibles las caídas –estaciones 3ª, 7ª y 9ª, debido al agotamiento del Huerto, de los interrogatorios y sobre todo de las vejaciones –azotes, espinas– y episodios que acompañaron al arresto. Se deduce al menos una del hecho de haber pedido a Simón de Cirene que llevase la cruz, y se suponen lógicamente otras caídas, aunque no podamos saber el número exacto. Fue casi seguro el encuentro de Cristo con su Madre antes de la cruz (4ª estación), según Jn 19,25-27 y otros pasajes. Es muy probable el episodio de la Verónica según Lc 23,27 ss. y relatos escritos que se remontan a los siglos III y IV que pueden depender de relatos y tradiciones orales anteriores.
     En cuanto a los orígenes de este ejercicio piadoso, es cierto que los cristianos de las primeras centurias veneraron los lugares relacionados con la vida y muerte de Cristo. Esto se facilitó a partir de la paz otorgada a la Iglesia por Constantino, con lo que se multiplicaron las peregrinaciones a los Santos Lugares, y de las que se conservan descripciones desde el s. IV. La célebre peregrina Eteria, por ejemplo, da una relación de los actos que se celebraban en Jerusalén en la Semana Santa en los distintos lugares relacionados con la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.
     Con motivo de las Cruzadas se manifestó aún más la devoción hacia los lugares en que se había realizado algún episodio de la Pasión de Cristo. No se contentaron los cruzados con haber venerado esos mismos lugares, sino que trajeron a sus respectivos países la idea de realizar algo parecido a lo que habían visto y obrado en Jerusalén. De ahí que se erigiesen en muchas partes «Calvarios», luego «Vía Crucis», con los que los fieles manifestaban su fervor, agradecimiento y amor a la Pasión de Cristo, oraban y meditaban en ella, etc.
     Los franciscanos contribuyeron mucho a extender y propagar esta devoción, aún no muy bien definida, sobre todo cuando en el s. XIV se les concedió la custodia de los Santos Lugares. También la difundió mucho el beato Álvaro de Córdoba, dominico, a su regreso de Tierra Santa (1420). Después, el principal apóstol de esta devoción fue San Leonardo de Puerto Mauricio, que, en el curso de unas misiones por Italia (1731-51), erigió más de 572 Vía Crucis.
     Había cierta diversidad con respecto al número de «estaciones».
     Fueron los franciscanos los que establecieron en sus iglesias el número de catorce, para que los fieles las recorriesen a imitación de los devotos peregrinos que iban personalmente a venerar los Santos Lugares de Jerusalén. Parece que la forma definitiva, según se suele practicar hoy, surgió en España. De aquí pasó a Cerdeña y a otros lugares. En el s. XX diversos autores han pretendido que se añadiese otras estaciones, como la Resurrección, con la que culmina la Pasión y Muerte histórica de Cristo, y su Vía Crucis continuado a lo largo de la historia humana.
     La práctica del Vía Crucis, pues, viene a arrancar de los primeros siglos y se halla muy extendida entre los cristianos. Es necesario meditar y conocer bien la vida y persona de Cristo, también su Pasión y Muerte, para facilitar la identificación con El a que está llamado todo hombre. Esta devoción es de gran importancia para la vida cristiana. Nos da la oportunidad de contemplar la pasión y muerte de Jesús, nuestro Salvador. Contemplación de los dolores en el cuerpo y en el alma del Señor. Recorrer la Vía dolorosa actualizando sus sufrimientos. La pasión de Jesús es real y actual. El motivo de sus dolores es el de siempre: el pecado. Cada vez que un cristiano peca, de algún modo crucifica de nuevo a Cristo. En cambio, cuando llevamos por amor a Jesús la cruz de cada día podemos decir, como San Pablo: "Completo en mi carne lo que falta a la Pasión de Cristo en beneficio de su cuerpo, que es la Iglesia" (Co 1,24).
¿Cómo se reza?

     El Vía Crucis o Camino a la Cruz es una de las más antiguas devociones practicadas por los Católicos en todo el mundo.  Consiste en acompañar a Jesús en su Pasión y Muerte, en sus horas finales, repasando 14 momentos (las 14 Estaciones del Vía Crucis) desde que fue condenado a muerte hasta su sepultura.
     Más recientemente a veces se suele agregar una nueva 15ª Estación:  la Resurrección del Señor, en consideración a que si Cristo no resucitó, vana sería nuestra Fe (1 Cor 15, 14).
     El Vía Crucis se reza de pie, y en algunos momentos de rodillas.  Debe hacerse caminando, deteniéndose en cada estación, para recordar el camino de Jesús al Calvario. Es por eso que las imágenes de la representación del Vía Crucis están en la pared, alrededor del templo.  Si se reza en casa, ayuda tener en la mano imágenes de la Pasión y Muerte del Señor, para que puedas recordar e imaginar su dolor.
.         + En el nombre del Padre + del Hijo + y del Espíritu Santo.
Amén
.        Señor, que la meditación de tu Pasión y Muerte nos anime y ayude a tomar la cruz de cada día y seguirte, para un día resucitar contigo en la gloria.
Amén.
     Rezo de las catorce estaciones.
     Oración final:
     Señor mío Jesucristo, que con tu Pasión y Muerte diste vida al mundo, líbranos de todas nuestras culpas y de toda inclinación al mal, concédenos vivir apegados a tus Mandamientos y jamás permitas que nos separemos de Ti.  Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
.           Amén (Catholic.net)
         Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Cruz de la Casa de Pilatos, de Nicolás de Ferrero y Andrés Correa, del Vía Crucis, de la Casa de Pilatos al Templete de la Cruz del Campo, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la Plaza de Pilatos, en ExplicArte Sevilla.

Más sobre la Casa de Pilatos, en ExplicArte Sevilla.

Más sobre el El Vía Crucis, de la Casa de Pilatos al Templete de la Cruz del Campo, en ExplicArte Sevilla.

sábado, 1 de marzo de 2025

La imagen "Nuestro Padre Jesús Cautivo ante Pilato", de Méndez Lastrucci, titular de la Hermandad de los Dolores de Torreblanca, en la Iglesia de San Antonio de Padua

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen "Nuestro Padre Jesús Cautivo ante Pilato", de Méndez Lastrucci, titular de la Hermandad de los Dolores de Torreblanca, en la Iglesia de San Antonio de Padua, de Sevilla.
     Hoy, 1 de marzo, es el aniversario (1 de marzo de 1992) de la Bendición de la imagen de Nuestro Padre Jesús Cautivo ante Pilato, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la imagen de Nuestro Padre Jesús Cautivo ante Pilato, de Méndez Lastrucci, titular de la Hermandad de los Dolores de Torreblanca, en la Iglesia de San Antonio de Padua, de Sevilla.
     La Iglesia Parroquial de San Antonio de Padua, que se encuentra en la plaza de Las Acacias, 1; en el Barrio de Torreblanca, del Distrito Este.
     En uno de los retablos de la iglesia parroquial de San Antonio podemos contemplar la imagen de Nuestro Padre Jesús Cautivo ante Pilato. Fue realizada por Jesús Méndez Lastrucci en el año 1992.
     La imagen del Señor Cautivo es obra del maestro escultor Jesús Méndez Lastrucci, bisnieto del insigne escultor Antonio Castillo Lastrucci, que la realizó entre el mes de septiembre de 1991 y febrero de 1992.
     Es una talla completa anatomizada, es decir, tiene tallado y formado todo el cuerpo llevando un sudario tallado en la cintura, siendo los materiales utilizados el cedro para cabeza, manos y pies y la caobilla para el resto del cuerpo.
     En su rostro observamos una lágrima que le recorre la mejilla derecha, dando muestras del sufrir interno en los momentos de su pasión y cautiverio.
     La imagen fue intervenida por su mismo autor realizando en ella una profunda restauración entre finales de 1996 y comienzos de 1997. Es en ese momento cuando deja tallado en la peana un corazón con llaga sangrante, lugar en el que caería la lágrima derramada por su mejilla, en recuerdo del primer Hermano Mayor Juan Castellano Martín, tristemente fallecido en esas fechas.
     Fue bendecida el 1 de Marzo de 1992 por D. Antonio Olmo Civanto, S.J. 
     El paso de misterio de Nuestro Padre Jesús Cautivo ante Pilato representa el momento en el que el prefecto le pregunta a Jesús si Él es Rey de los Judíos, según está recogido en el Evangelio de Juan 18, 28-38.  En la escena se puede ver al Señor Cautivo en presencia de Poncio Pilato, situándose tras éstos el centurión romano que conversa con un sacerdote judío que porta un pergamino; en la separación del palacio del gobernador y el exterior. Completando la escena asiste un esclavo que porta la soga para trasladar a Jesús.
     La escena se desarrolla en el interior del palacio del gobernador, quedando el espacio delimitado por dos columnas, de este modo tanto Pilato como el centurión permanecen en la delantera del paso, estando el sacerdote y el esclavo en lo que sería el exterior de la casa, es decir, detrás de las columnas, ya que los judíos no podían entrar en el palacio, pues de lo contrario faltarían a las leyes sobre la pureza ritual de la Pascua.
     Las imágenes secundarias se deben a la gubia de nuestro hermano Juan Antonio Blanco Ramos que las realiza a finales del año 2004 para estrenarse el Sábado de Pasión de 2005. La imagen del gobernador, el centurión romano y la del esclavo son de talla completa, siendo anatomizadas las dos primeras, mientras que la del sacerdote judío se encuentra tallada en cabeza y manos.
     Los ropajes de todas las imágenes fueron estrenados en el año 2015, siendo realizados en el taller de José Antonio Grande de León, sustituyendo a las realizadas por un grupo de Hermanas con ocasión de la primera salida del misterio. La coraza, el casco al estilo “Juanmanuelino” y la lanza del centurión romano son del taller de Jesús Domínguez realizadas en el año 2005.
     En 2022 quedan plasmados los estudios de mejora realizados por la comisión de profesionales elegida por la Junta de Gobierno formada por José Roda Peña, Catedrático de Historia del Arte de la US, Andrés Luque Teruel, Doctor en Historia del Arte y profesor titular en el Departamento de Historia del Arte de la Facultad de Geografía e Historia de la US, y Jesús Romanov López-Alfonso, Licenciado en Historia por la US, contando además a petición de los mismos con el escultor de las imágenes secundarias NH Juan Antonio Blanco Ramos.
     La Comisión, tras la realización de pruebas en nuestra Casa-Hermandad con las imágenes secundarias y los diferentes elementos que componen nuestro paso, en presencia del escultor de las mismas, y partiendo desde la disposición original del año 2005, realizan varias modificaciones, quedando la imagen del Señor en el centro de la delantera del paso, situándose entre los dos guardabrisas centrales de la canastilla delantera, la figura de Pilatos, girada levemente y atrasada su posición para mirar desde atrás al Señor, el centurión romano mantiene su posición prácticamente con un leve giro y desde el centro del paso, establece un diálogo directo con el Sanedrita, que se sitúa en la trasera izquierda del mismo, y finalmente la figura del sayón adelanta su posición entre las dos pequeñas columnas permaneciendo en la entrada al palacio de Pilato, sin llegar a acceder al interior que marcan las dos columnas.
     De los elementos mobiliarios la comisión artística determina que debe desaparecer el trono de Pilatos, que al situarse en la puerta del palacio no tiene una disposición lógica y resta visibilidad a la escena, en su lugar se situará el pebetero, cambiando así la ubicación donde estuvo situada años atrás.
     Plasmar todo este ajuste y disposición de las imágenes, viene unido a la necesidad perentoria de remodelar todo el esqueleto interior del canasto del paso para afianzar con seguridad todas las riostras, encastres y cogidas, tanto de los paños del canasto como de la tablazón, especialmente el del alojamiento de las imágenes del Señor Cautivo y secundarias del misterio. Una vez saneado y asegurado todo el interior del canasto, se acopla un sobreelevado a modo de suelo postizo donde se desarrolla la escena del misterio del Señor Cautivo, permitiendo así contemplar con mayor visibilidad el pasaje recreado en el paso a pie de calle. Todos estos trabajos técnicos de la madera han sido realizados por el Taller de talla y carpintería Morales.
     La parihuela se debe a la autoría de Manuel Caballero Farfán, realizada con madera de pino Flandes barnizada y cuenta con nueve trabajaderas, calzando el paso 45 costaleros.
     Sus medidas son 4,82 m de largo, por 2,28 m. de ancho y 1,59 m. de alto a lo que hay que sumarle la altura del canasto que son 68 cm.
     Las andas se estrenaron en la Semana Santa del año 2005, continuando con los trabajos de talla del paso, por parte de Pedro Manuel Benítez Carrión, realizado en madera de cedro, que concluyen para el Sábado de Pasión de 2008.
     En el año 2009 comienzan los trabajos por parte del artista dorador saliendo a la calle ese Sábado de Pasión con las cartelas y los candelabros de guardabrisas dorados. En el año 2010, se estrena el dorado del conjunto en su totalidad, trabajos que realiza el dorador Emilio López Olmedo que ya había trabajado anteriormente para la Hermandad, concretamente en el dorado de los anteriores candelabros de guardabrisas del paso del Señor.
     El diseño y talla del paso, obra de Pedro Manuel Benítez Carrión, es de estilo neobarroco, con hojarasca y una moldura sobresaliente que recorre el respiradero. Esta moldura enmarca las cuatro cartelas que se disponen en la zona central de cada respiradero, todas ellas policromadas y estofadas, siendo obra de Pedro Benítez y Manuel Isorna. En la frontal queda representado el escudo de la Hermandad realizado por Pedro Benítez, y las otras tres cartelas realizadas por Manuel Isorna, representando en la parte trasera la imagen mariana del Inmaculado Corazón de María, titular de la vecina Hermandad de Gloria y lugar al que la Hermandad realiza la Estación de Penitencia en la tarde-noche del Sábado de Pasión.
     En el respiradero izquierdo encontramos la imagen de la Virgen de los Reyes, patrona de la Archidiócesis de Sevilla, significando la pertenencia del barrio de Torreblanca a la ciudad de Sevilla, y al otro lado la imagen de Santa Ángela de la Cruz, por la cercanía con la Hermandad y su labor de Caridad desarrollada en el barrio, todas ellas estofadas y policromadas. En los respiraderos apreciamos dos ángeles querubines y ornamentación floral también policromados y estofados. Todas estas piezas tienen como autor a Ventura Gómez Rodríguez.
     Por encima del respiradero, se encuentra una moldura calada de la que parten de sus cuatro esquinas las maniguetas del paso, las cuales fueron barnizadas por el maestro charolista, NH Francisco Gijón Romero.
     La canastilla presenta una línea ondulante con una gran hoja de hojarasca, estando en perfecta conjunción con la talla de los respiraderos. Se aprecia un juego de pequeñas hojas de acanto, que producen un gran efecto en las formas del canasto.
     En los salientes centrales del canasto como en los respiraderos, se encuentran querubines alados, policromados y estofados.
     Así mismo, se disponen ocho cartelas policromadas y estofadas que se enmarcan en un óvalo horizontal, obras de Blanco Ramos y que representan ocho momentos de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo.
     En el frontal se representa la escena del propio misterio. Las esquinas delanteras recogen la flagelación y el Ecce Homo. A cada lado se representa a Jesús Nazareno y a Cristo Vivo. En las esquinas traseras, Cristo Muerto y la escena de la Piedad. Por último, en la cartela central trasera, se recoge a Cristo Resucitado.
     Sobre cada cartela se sitúan ángeles pasionistas que parecen salir de la base de los candelabros y quedan suspendidos en el aire. En cada esquina del paso, en la base de los cuatro candelabros, se disponen los que portan atributos de la Pasión de Cristo, estableciendo una conexión con la cartela que queda bajo cada uno. De esta forma, en las esquinas delanteras vemos un látigo y una corona de espinas. En las traseras, el martillo y el pañuelo para las lágrimas de la Piedad. Los ángeles de la zona central portan entre sus manos sendas bandas donde se leen las inscripciones Caridad y Hermandad,  Fe y Amor.
     El paso se ilumina con cuatro candelabros de guardabrisas de nueve luces como ya hemos mencionado y dos candelabros de siete luces que ocupan la zona central. Por la parte interna de los candelabros descansan ángeles sedentes, obra de Ventura Gómez. En el costero derecho se aprecia el trono de Poncio Pilato, realizado en 2009 por Pedro Benítez, ejecutado en madera de cedro con acabado caoba y remate de águila laureada en dorado.
     Sobre le costero derecho se sitúa actualmente el pebetero donde se quema incienso. Inicialmente se dispuso uno de metal de forja, cambiando de ubicación en las distintas reformas de la ubicación del conjunto. En el año 2015 se estrena el actual de orfebrería plateada, realizado y donado por Orfebrería Andaluza.
     Al juego de candelabros hay unirles cuatro macetillas doradas que sirven de basamento para el exorno floral, estrenadas en el año 2009 y situadas entre los candelabros. Los faldones del paso en terciopelo morado fueron regalo de la Agrupación Apoyo Logístico nº21 (AALOG 21), confeccionados por el taller de García Po en el año 2005 y que posteriormente se enriquecen con broches de cordoncillo dorado.
     La composición del paso se completaba en su diseño original con un pórtico, encargado de representar la puerta de entrada al palacio romano, que finalmente fue representado en el misterio por dos columnas con capiteles de estilo Jónico, realizadas en la carpintería de Enrique Dópido Bonilla, con aplicado marmoleado de Juan Miguel González Heredia, conteniendo cada una de ellas antorchas luz artificial y medallones del Cesar alusivos al momento histórico. Posteriormente en el año 2015 fueron sustituidas por otras dos columnas bajas con terminal en copa romana, realizadas por Pedro Benítez, a modo de maceteros que se complementan con exorno floral cada Sábado de Pasión.
     En el frontal del paso podemos ver un ostensorio donado por las Hermandades de Vísperas con motivo del Vía Crucis de Cuaresma organizado por el Consejo de Cofradías de Sevilla que presidió Nuestro Padre Jesús Cautivo ante Pilato en el año 2018, realizado en metal sobredorado que cobija la reliquia de Santa Mª de la Purísima de la Cruz, de la cual es depositaria la Hermandad desde el año 2019 con su correspondiente autentica.
     El llamador de fundición en metal dorado del año 2005 con forma de “S” sobre el que se disponen dos ángeles que sujetan un relicario que porta la Sagrada Forma “JHS” fue obra de Orfebrería Antonio Santos, donado por tres hermanos de nuestra Corporación, que de inicio se concibió dorado, plateándose posteriormente en los talleres de Orfebrería Andaluza en el año 2015.
 (Hermandad Dolores de Torreblanca). 
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía del Interrogatorio de Jesús
     En realidad hay dos procesos -y dos Interrogatorios- de Jesús, el judío y el romano, o en otras palabras: un proceso religioso y un proceso político. Jesús comparece sucesivamente ante dos jurisdicciones: la del sumo sacerdote Caifás y la del procurador romano Poncio Pilato. El sanedrín lo condena como blasfemo, por haber dicho que era el Mesías, hijo de Dios. Conducido luego al pretorio, es inculpado como agitador por haberse autotitulado rey de los judíos.
     Este doble procedimiento se explica por el régimen político de Judea, que se había convertido en una provincia romana. El gobernador romano era quien juzgaba en última instancia en los asuntos de derecho común. La condena a muerte pronunciada por el sanedrín sólo podía ejecutarse después que el representante oficial de Roma la ratificara.
     En los relatos de los Evangelios, que están muy lejos de concordar, el desarrollo muy simple del proceso ante las dos jurisdicciones, religiosa y civil, está embrollado como con deliberación, por la introducción de personajes y escenas que duplican la acción. Se hace comparecer a Jesús no sólo ante Caifás, sino ante su suegro, el sumo sacerdote Anás (Hannas); con el pretexto de que Jesús era galileo, el procurador de Judea, Pilato, lo envía a justificarse ante el tetrarca de Galilea, Herodes Antipas, quien por azar se encontraba en Jerusalén. De esa manera, se producen cuatro comparecencias ante otros tantos jueces diversos. Por otra parte, se ha producido dos Escarnios de Cristo: uno después de la sesión nocturna en el sanedrín, el otro después del interrogatorio en el Pretorio ¿No es evidente que se trata de la misma escena duplicada?
     Las críticas de los más radicales llegan a afirmar que el proceso ante Caifás no tuvo lugar, que es una «ficción apologética» forjada por Marcos, que era "antisemita», para presentar a Pilato como inocente y echar sobre los judíos la responsabilidad de la muerte del Redentor. Según Lietzmann, el relato del proceso de Jesús habría sido copiado del que padeció el diácono san Esteban, el protomártir.
     Para desenmarañar la iconografía de este doble proceso religioso y político que sin duda no es más que uno, y cuyas escenas suelen confundirse o mezclarse y más simple es elaborar un cuadro sinóptico, numerando los episodios sucesivos.
El Proceso religioso
1. Comparecencia ante Anás
2. Comparecencia ante Caifás. El sanedrín condena a muerte a Jesús.
3. Primer Escarnio de Cristo o el Cristo de los Improperios.
El Proceso político
1. Pilato envía a Cristo ante Herodes, que se excusa.
2. Comparecencia ante Pilato.
3. La elección entre Cristo y Barrabás. 
4. Pilato se lava las manos.
5. La Flagelación o el Cristo atado a la columna .
6. El segundo Escarnio o la Coronación de espinas.
7. Cristo presentado al pueblo o Ecce Homo.
II. El proceso político
     Después de haber sido condenado por las autoridades religiosas judías: Anás, Caifás, el sanedrín, Jesús es presentado ante el tribunal civil de los romanos, presidido por el procurador (epitropos) de Judea Poncio Pilato (Pontius Pilatus), cuyo apellido derivaría de pilum o venablo de honor que habría recibido. El procurador residía en Cesarea, capital administrativa de la provincia, pero acostumbraba acudir a Jerusalén en ocasión de las grandes festividades de peregrinación, para prevenir posibles disturbios.
     Poco después de tomar partido en esa «disputa de judíos», Poncio Pilato, que quiere quitarse la responsabilidad de encima, envía a Jesús, que era galileo, ante Herodes Antipas, tetrarca de Galilea. Pero éste se excusa y Jesús vuelve ante el procurador que de buena o mala gana debe juzgarlo.
     Pilato pregunta al acusado: «¿Eres tú el rey de los judíos?»  Jesús responde: "Tú lo dices". A pesar de su confesión, propone sustituirlo por un malhechor. Pero los judíos fanatizados no aceptan el cambio y la condena a muerte debe cumplirse.
2. Herodes lo devuelve a Pilato
     Mateo, 27: 11-14; Marcos, 15: 2; Lucas, 23: 3.
     Jesús es conducido al pretorio, es decir, al sitio donde el pretor pronunciaba sus sentencias. El tribunal -según dice San Juan- estaba situado en un lugar que en griego se llamaba lithostratos (embaldosado). Interrogado, Jesús responde que es el rey de los judíos, y luego se mantiene en silencio.
     La mujer de Pilato toca el hombro de su marido para advertirle que sea prudente: «No te metas con ese justo, pues he padecido mucho hoy en sueños por causa de él». San Mateo es el único que relata este incidente (27: 19).
3. La elección entre Jesús y Barrabás
     Mateo, 27: 15-26; Marcos, 15: 6-15; Lucas, 23: 18.
     En cada Pascua, el gobernador acostumbraba dejar en libertad a un preso, aquél que el pueblo eligiera. Había entonces un famoso bandido llamado Barrabás. Pilato dijo entonces al pueblo reunido: «A quién queréis que os suelte: a Barrabás o a Jesús el llamado Mesías?» Pero los principales sacerdotes y los ancianos persuadieron al pueblo para que pidiese a Barrabás. Pilato les dijo: «¿qué queréis que haga con Jesús, el llamado Mesías? Todos dijeron: ¡Crucifíquenle!».
     Este tema, escasamente tratado en el arte cristiano primitivo, desapareció muy temprano, sin duda porque a partir del día en que se osó representar la Crucifixión, se debieron condensar los primeros episodios de la Pasión.
4. El Lavatorio de Pilato
     Mateo, 27: 24.
     Después de haber intentado salvar a Jesús, Pilato, al ver que aumentaba el tumulto, se lavó las manos en presencia de la multitud agitada, diciendo: «Yo soy inocente de esta sangre; vosotros veáis. Y todo el pueblo contestó diciendo: Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos.»
     El Lavatorio de las manos no era un gesto romano sino un rito hebreo. Después de un asesinato, los judíos incriminados tenían la costumbre de lavarse las manos para afirmar su inocencia (Deuteronio, 21: 6-8). Por ello es dudoso que un procurador romano haya consumado ese simbólico gesto.
     Verdadero o no, ese episodio se volvió tan popular, que en todas las lenguas se dice: Yo me lavo las manos, con el significado «No soy responsable de tal» .
     A pesar de la solemne protesta de Pilato rechazando toda responsabilidad, la posteridad no lo ha declarado inocente del asesinato de Jesús, a quien él acabó entregando a sus enemigos. La leyenda cristiana no lo ha tratado mejor que al tirano Herodes y al traidor Judas. Se contaba que había caído en desgracia y que se lo había conducido a Roma donde a su vez habría sido escarnecido y expuesto a las humillaciones del populacho, antes de morir miserablemente en prisión.
     De acuerdo con otra versión, habría acabado sus días en una ermita, sobre una montaña suiza, cerca de Lucerna, que recibió el nombre de monte Pilato.
     En los sarcófagos cristianos de Roma y de Arles, el Lavatorio de las manos de Pilato se opone con frecuencia al Lavatorio de los pies de San Pedro por Jesús.
7.  Ecce Homo o Cristo presentado al pueblo
     Juan, 19: 4.
     Después de la Coronación de espinas, Pilato presenta a Jesús ante la multitud que se había reunido frente al pretorio, diciendo: "Ahí tenéis al hombre." (Ecce Homo). Al verle, los sacerdotes y sus servidores gritaron: «¡Crucifícale, crucifícale!» (Tolle, crucifige). La multitud carnicera daba gritos de muerte.
     Este tema fue desconocido para el arte paleocristiano y bizantino: no se lo encuentra en los mosaicos ni en los iconos. Los italianos del Trecento, Duccio y Giotto, también lo ignoraron.
     Se difundió en el siglo XV, al final de la Edad Media. Jesús es exhibido sobre un estrado o en lo alto de una escalera exterior, con la corona de espinas, el manto (o clámide) púrpura y el cetro de caña en las manos atadas; lastimosa imagen de un rey carnavalesco. Su pecho desnudo tiene las huellas de la Flagelación. Una cuerda pende en torno a su cuello. Desde sus párpados enrojecidos fluyen las lágrimas que caen sobre sus mejillas.
     Este motivo ha engendrado los Cristo de Piedad y los Varón de dolores.
     La mujer de Pilato asiste a la escena. Se ve a Barrabás a través de los barrotes de la ventana de su celda (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen "Nuestro Padre Jesús Cautivo ante Pilato", de Méndez Lastrucci, titular de la Hermandad de los Dolores de Torreblanca, en la Iglesia de San Antonio de Padua, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la Hermandad de los Dolores de Torreblanca, en ExplicArte Sevilla.

domingo, 20 de octubre de 2024

Un paseo por la plaza de Pilatos

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la plaza de Pilatos, de Sevilla, dando un paseo por ella
     Hoy, 20 de octubre, es el aniversario (20 de octubre de 1520) del regreso a Sevilla de Fadrique Enríquez de Ribera de su viaje a Tierra Santa, a partir del cual empezó a conocerse la casa-palacio de los Medinaceli, como Casa de Pilatos, de ahí, que hoy sea el mejor día para ExplicArte la plaza de Pilatos, de Sevilla, dando un paseo por ella
     La plaza de Pilatos es, en el Callejero de Sevilla, una vía que se encuentra en el Barrio de San Bartolomé, del Distrito Casco Antiguo, y formada por la confluencia de las calles San Esteban, Águilas, y Caballerizas
     La plaza responde a un tipo de espacio urbano más abierto, menos lineal, excepción hecha de jardines y parques. La tipología de las plazas, sólo las del casco histórico, es mucho más rica que la de los espacios lineales; baste indicar que su morfología se encuentra fuertemente condicionada, bien por su génesis, bien por su funcionalidad, cuando no por ambas simultáneamente. Con todo, hay elocuentes ejemplos que ponen de manifiesto que, a veces, la consideración de calle o plaza no es sino un convencionalismo, o una intuición popular, relacionada con las funciones de centralidad y relación que ese espacio posee para el vecindario, que dignifica así una calle elevándola a la categoría de la plaza, siendo considerada genéricamente el ensanche del viario. 
     Hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
     En la segunda mitad del s. XVI es nombrada plaza del Marqués de Tarifa, y a finales de siglo se impone el de plaza o plazuela del Duque de Alcalá, o del Señor Duque de Alcalá, título que ostentan los descendientes del adelantado don Pedro Enríquez, quien un siglo antes había construido allí su palacio. Hasta 1764 se encuentran referencias documentales que la siguen denominando del Duque de Alcalá, pero ya desde 1754 se alude a ella como la "plaza que llaman de Pilatos", nombre que termina consagrándose a finales del XVIII; la explicación a esta denominación parece encontrarse, descartada la tradición que sostiene que el palacio es copia del de Pilatos en Jerusalén, en el Vía Crucis que tenía su primera estación en la puerta del palacio y la última en el humilladero de la Cruz del Campo (v. Luis Montoto).
     A finales del s. XV, cuando se empieza a construir el palacio, con objeto de realzarlo, don Pedro Enríquez compró varias casas situadas delante de la suya, las derribó e hizo una plaza rodeada con varias casas­ tiendas con soportales, en el centro de la cual había una fuente. En 1757 se habla de nuevo de la construcción de una fuente en la plaza, para cuyo abastecimiento el duque de Alcalá cedió una paja de agua. La plaza se convierte así en centro de aprovisiona­miento y lugar de reunión de los vecinos de las calles colindantes, por lo que las quejas se suceden cuando la fuente está derruida o sin agua; dos reconstrucciones importantes sufrió en 1816 y en 1835. En 1855 se propone prescindir de ella y construir una nueva con grifos en una rinconada de la fachada del palacio. Unos años más tarde se procede a una remodelación general de la plaza (1859-60): se la dota de farolas de gas, se construyen asientos y se plantan acacias, y más tarde naranjos (1873). Ha sido objeto de posteriores reformas, de las cuales es de destacar la remodelación que sufrió en 1977.
     Actualmente la plaza se encuentra dividida en dos espacios de proporciones desiguales. El más pequeño, de planta triangular, posee pavimento de enchinado y varios naranjos en alcorques, y ha quedado como antesala de acceso al palacio de los Medinaceli. El segundo, considerado como la plaza propiamente dicha, es más amplio y rosee una planta rectangular que se estrecha en su fon­do; está pavimentado con baldosas de cemento o enchinadas, en damero; cuenta con bancos de piedra sin respaldo, farolas de estilo isabelino, varias acacias y palmeras y en su centro se levanta una escultura en bronce del pintor Zurbarán, trasladado allí desde la avenida de Portugal, donde estuvo originariamente instalado durante la Exposición Iberoamericana de 1929. Ambos espacios quedan separados por una calzada de asfalto que une San Esteban con Águilas y que, por tanto, forma parte de uno de los principales ejes de penetración del tráfico rodado al casco histórico en dirección este-oeste.
     Hay noticias de la existencia de varias casas de vecindad o corrales en la segunda mitad del XIX. Actualmente predomina la casa unifamiliar de tres plantas, de aspecto cuidado, de finales del XIX y principios del actual; en algunos casos se ha procedido a la sustitución por viviendas de pisos bien integradas en el entorno, siendo de destacar la núm. 6 obra de R. Manzano Martos (1973-74). Los edificios más notables son la casa núm. 2, del s. XVIII, y sobre todo la llamada Casa de Pilatos, poco conocido por su nom­bre correcto: palacio de San Andrés. Inicia­ron su construcción don Pedro Enríquez, adelantado mayor de Andalucía, y su esposa doña Catalina de Ribera; pero la mayor parte del edificio fue levantado en tiempos de su hijo don Fadrique, primer marqués de Tarifa, destacando la portada de ingreso a mod­o de arco triunfal, realizada en Génova. Constituye una de las visitas obligadas de los itinerarios turísticos de la ciudad de Sevilla, y muchos personajes ilustres han pasado por ella: el rey de Siam en 1897, los príncipes de Alemania en 1899... A mitad de la década de 1960 acogió, en beneficio de la Cruz Roja, la fiesta de presentación en sociedad de las jóvenes de la aristocracia y alta burguesía sevillana. Así describe Cela en Primer Viaje Andaluz su impresión del palacio: "En la plaza de Pilatos, el vagabundo encuentra el palacio de los duques de Medinaceli mejor dicho de los duques de Alcalá, con su mudéjar, su gótico y su plateresco revueltos en muy equilibrada elegancia. La casa de Pilatos -o palacio de los Afanes- es ostentosamente rica y abigarrada y, aunque parezca una paradoja también airosa y señorial. Según cuentan está calcada del pretorio de Jerusalén. El pueblo sevillano tan se cree a pies juntilla que ésta es la casa del pretor Pilatos, que el francés Antonio Tenant de Latour cuenta que el criado que le enseñó el palacio le decía: "Aquí estaba sentado San Pedro cuando negó a Jesús, y allí se hallaba escondida la sirvienta que lo conoció".
     Actualmente los edificios poseen una función residencial y la plaza es un lugar tranquilo de esparcimiento, pero no siempre ha sido así. Su proximidad al mercado de la Alfalfa y de la Alhóndiga determinó que durante los siglos XVIII y XIX fuese fijado como punto de descarga de los carros de hortalizas. En 1848 se propuso la construcción de un  mercado de abastos, cuyos planos se aprobaron en 1853, pero no llegó a ejecutarse al parecer por no haber licitador (1858) y es entonces cuando se procede a su arreglo como paseo. En el mes de julio [mayo actualmente] salen en procesión, por sus respectivos barrios, la Virgen de la Alegría de la iglesia de San Bartolomé, y en el de septiembre la Virgen de la Luz, de San Esteban, y ambas incluyen en su recorrido la plaza de Pilatos. Asimismo, entre 1926 y 1930 se celebraron veladas en honor de la Virgen de la Luz en esta misma plaza. Como hecho anecdótico cabe citar la celebración de tertulias culturales a finales del siglo pasado: "Hace unos días se inaugu­ró un nuevo club al aire libre en la plaza de Pilatos. Los individuos que componen la junta del mismo son, según se nos informó, honrados y laboriosos artesanos y ya que no pueden sostener un local para instruirse, dedican el tiempo que roban al descanso en la lectura de periódicos y en oír las palabras de los oradores del partido que concurren todas las tardes al club" (La Andalucía, 19-I-1870). En la fachada de la casa núm. 6 hay una pequeña lápida en homenaje al pintor Fernando Zóbel, colocada el año de su muerte (l984), pues tenía allí su residencia ocasional, cuando venía a Sevilla [Josefina Cruz Villalón, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
     La Plaza de Pilatos se ubica en la confluencia de las calles San Esteban, Águilas y Caballerizas, en el Casco Antiguo de la ciudad de Sevilla. 
     Está conformada por dos espacios separados por una calle. El situado frente al Palacio de Medinaceli es de pequeñas dimensiones y presenta un aspecto irregular, tan sólo decorado por dos hileras de naranjos. La fachada del palacio, de estilo renacentista con reminiscencias mudéjares y añadidos barrocos, tiene un peso visual importante en esta zona.
     El espacio de mayores dimensiones tiene una forma pseudo-triangular y está delimitada en tres de sus lados por viviendas de no más de cuatro pisos de alto (entre las que destaca la número 6, realizada por Rafael Manzano Martos, que fue vivienda ocasional del pintor Zóbel hasta su muerte, tal y como narra la placa conmemorativa de la fachada). La parte central de la plaza está ocupada por la estatua de Zurbarán. Dicha estatua se encuentra inserta en un parterre rectangular adornado con flores y arbustos, limitada a su vez por tres árboles de gran altura, dos al frente y uno en el lado opuesto, los cuales presentan cierta inclinación hacia la escultura del célebre pintor. Acentuando el estrechamiento final de la plaza una hilera de árboles bordea el espacio; límite que viene acentuado por mojones de hierro de poca altura en todos sus lados, a excepción del lado mayor, hoy ocupado por un aparcamiento para bicicletas, dos contenedores y varias señales de tráfico e indicadores urbanos que rivalizan en protagonismo con la monumental estatua. Completan el mobiliario urbano bancos, papeleras y farolas de hierro. 
     La alternancia de las baldosas de cemento y el enchinado confiere unidad a los dos espacios que conforman la plaza, si bien varía el motivo geométrico dado por la disposición de las piezas. Este pavimento difiere del empedrado de la calzada sin suponer un cambio abrupto en la estética general.
     Por su emplazamiento entre la Plaza de la Alfalfa y la Puerta de la Carne (trazado que debía corresponderse con el Decumano Máximo), la plaza de Pilatos es una zona de paso importante desde época remota, además de espacio de sociabilidad del barrio (de carácter eminentemente residencial y turístico) y paso obligado para algunas procesiones de Semana Santa. Es precisamente en relación al Vía Crucis que tiene su primera estación en la puerta del palacio y la última en el humilladero de la Cruz del Campo, de donde deviene la denominación de esta plaza.
     Su origen se sitúa a finales del siglo XV, coincidiendo con la edificación del Palacio de Medinaceli. En el solar que hoy ocupa la plaza existían varias viviendas, todas ellas adquiridas por Pedro Enríquez y Catalina de Ribera con objeto de derribarlas para crear un espacio de recreo. En él tomaba protagonismo una fuente de mármol situada en su parte central que hizo que este espacio cumpliera las veces de aprovisionamiento de agua para los vecinos. El imponente palacio de Medinaceli fue ejecutado, no obstante, por don Fadrique Enríquez de Ribera, primer marqués de Tarifa.
     La plaza ha sufrido modificaciones a lo largo del tiempo, constatándose varias reconstrucciones de la fuente, hoy desaparecida. Entre 1859 y 1860 se procede a remodelar el espacio dotándolo de mobiliario urbano adecuado para su disfrute social. La remodelación llevada a término en 1873 es la que le otorga el aspecto que ha llegado a nuestros días (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Pilatos, plaza de, 1. CASA DE PILATOS
. Este palacio de los duques de Medinaceli es el prototipo del palacio andaluz, en el que la tradición mudéjar se une con el gótico y el plateresco. Se inició su construcción por el Adelantado don Pedro Enríquez y su mujer, doña Catalina de Ribera, en la segunda mitad del siglo XV.
     La portada se realizó con mármoles italianos, y en el friso aparecen las armas de los Ribera. Está coronada por una crestería gótica. A un lado existe una hornacina con una cruz, fe­chada en 1630. Una vez en el interior se encuentra un amplio apeadero con el que comunican las caballerizas, y a la derecha el patio principal. Este posee galerías con arcos de distinta luz, con yeserías platerescas en am­bas plantas, y en su centro una her­mosa fuente. En los ángulos del mismo se encuentran cuatro esculturas romanas. En torno a este patio existe una serie de salas con ricos zócalos de azulejos, como el llamado Salón del Pretorio, cubierto con artesonado de casetones. La capilla, frontera a la entrada del patio, se cubre con bó­vedas de nervaduras. En uno de los ángulos de este patio se encuentra la escalera, ejemplar único en España por su rica decoración de azulejos y artesonado dorado. También hay que destacar las salas de la planta alta, algunas con techos pintados, uno de ellos obra de Francisco Pacheco, fechado en 1603, y los frescos de las galerías altas. En este palacio se conserva una rica colección de esculturas y relieves clásicos, obsequios de los Pontífices del siglo XVI.
Pilatos, plaza de, 2. Casa del siglo XVIII, de dos plantas en la crujía de fachada [Francisco Collantes de Terán Delorme y Luis Gómez Estern, Arquitectura Civil Sevillana, Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, 1984].     
Conozcamos mejor la Biografía de Fadrique Enríquez de Ribera, personaje fundamental en el título de la casa-palacio y nomenclatura de la plaza en la que se ubica dicho monumento:
     Fadrique Enríquez de Ribera, I Marqués de Tarifa (Sevilla, 1476 – 3 de noviembre de 1539). Adelantado de Andalucía, mecenas.
     El Adelantamiento de Andalucía, creado por Fernando III, tras haber sido ejercido por destacados miembros de la nobleza y de la realeza, recayó en el siglo xv por juro de heredad en la Casa de Perafán de Ribera, quien formó vínculo de mayorazgo en tierras andaluzas con las villas de Espera y Bornos y el castillo de las Aguzaderas (El Coronil). Su nieto, Perafán de Ribera, tercer adelantado de este nombre, casó con María de Mendoza, hija del marqués de Santillana cuya descendiente primogénita y heredera, Beatriz de Ribera Mendoza, casó con Pedro Enríquez, de la familia de los almirantes de Castilla, convertido en cuarto adelantado, quien, tras enviudar, volvió a casar con su cuñada Catalina de Ribera y Mendoza. El único hijo del primer matrimonio, Francisco, le sucedió en 1492 como quinto adelantado, quien, al morir sin descendencia, fue sucedido en 1511 por su hermanastro y primo, Fadrique Enríquez de Ribera, hijo primogénito de Pedro Enríquez y Catalina de Ribera.
     A los nueve años de edad, en 1485, de manos del maestre Alonso de Cárdenas recibe Fadrique el hábito de la Orden de Santiago, siendo comendador de la misma en Guadalcanal. De esmerada formación, según García Martín sería educado en la Escuela de nobles que llevaba Pedro Mártir de Anglería en Salamanca teniendo contactos en ella con Lucio Marineo Sículo, al ser también ciudad de residencia del humanista italiano y cronista de los Reyes Católicos. Como miembro de la familia de los Ribera, que tenía bajo su jurisdicción el adelantamiento mayor de la frontera andaluza, acompañó a su padre y hermanastro a los últimos acontecimientos bélicos de la guerra de Granada y participa junto a ellos en la toma de Alhama, habiendo sido previamente armado caballero en la frontera nazarí por el príncipe don Juan, único hijo varón de los Reyes Católicos. También, como miembro de la familia de los Enríquez, almirantes de Castilla, se hace constar su presencia en la flota que en 1496 condujo a Flandes a la princesa Juana para casar con Felipe el Hermoso y traer de regreso a la princesa doña Margarita para desposarse en Castilla con el príncipe don Juan.
     En 1506 fue nombrado alcalde mayor de Sevilla y en 1511, tras la muerte de su hermanastro, adelantado mayor de Andalucía, siendo al mismo tiempo señor de Tarifa, Bornos, Espera, El Coronil y conde de Los Molares. En 1514 recibió el título de I marqués de Tarifa y en 1515 el señorío de Alcalá de los Gazules, formando de ese modo uno de los estados señoriales más importantes de la Baja Andalucía que con el tiempo —como duques de Alcalá y de Medinaceli— pasa a ser cabeza de la nobleza española. Representó a la ciudad de Sevilla en las Cortes de 1518 celebradas en Valladolid y en donde juró obediencia al joven rey Carlos I; de nuevo, volverá a entrevistarse con él, ya Emperador, en la misma capital castellana en 1522. En medio, están los años del viaje a Tierra Santa que hubieran de darle fama y notoriedad y con posterioridad su quehacer como mecenas, al parecer, alejado de los avatares políticos de su tiempo y dedicado al gobierno de sus señoríos y estado. Contrajo matrimonio con Elvira de Herrera, que fue anulado, sin tener descendencia. Sí tuvo, en cambio, una hija natural, Catalina Enríquez de Ribera, más tarde convertida en duquesa de Osuna y a quien dejó en herencia la mayoría de los bienes no vinculados, pues los del mayorazgos y estado señorial pasaron a su sobrino Pedro, II marqués de Tarifa y I duque de Alcalá.
     El hecho más destacado de su biografía personal, y por el que se le conoce gracias a las consecuencias que tuviera, fue su viaje a Tierra Santa. Antes, había visitado algunos santuarios de peregrinación en tierras de España (Santiago, Guadalupe, Monserrat, etc.).
     El viaje lo inició, a los cuarenta y dos años de edad, desde su villa de Bornos el 24 de noviembre de 1518, junto con un séquito de doce acompañantes, tras una minuciosa preparación del mismo, y del que ha dejado puntual relación manuscrita, titulada Viaje que hizo a Jerusalén [...] de la que se hizo edición en Lisboa en 1580.
     Sale de Bornos a las doce de la mañana y la primera parada para cenar fue en su villa de El Coronil, a unas cinco leguas de distancia, con esta minuciosidad de detalles se narran las vicisitudes del viaje que duró dos años. Atravesó Andalucía, bordeó el Levante español —Murcia, Valencia y Cataluña—, atravesó los Pirineos y recorrió el sur de Francia, pasa los Alpes y adentrarse por el norte de Italia (Turín, Milán, Bolonia, Ferrara, Verona, Padua, etc.) hasta llegar a Venecia el 17 de mayo de 1519. Estancia en la capital de los Dux para hacer acopio de lo necesario para la segunda parte del viaje, que continuó en barco por el Egeo y por tierras griegas y turcas —donde se les une el poeta Juan del Encina, que dejó una relación del viaje en ripiosos versos— hasta llegar a Jerusalén. Visitó la ciudad, recorrió los Santos Lugares y tierras afines (Betania, Josafat, Monte Sion, río Jordán, etc.) y emprendió regreso en agosto de 1519. Tras las escalas de Chipre y Rodas, de nuevo en Venecia y desde allí un giro italiano por ciudades como Asís, Bolonia, Parma, Florencia, Siena, San Miniato, Pisa, Roma, Nápoles, Génova, etc. Continuó por Francia (Cambery, Grenoble, Valence, Bayona, etc.) y pasó a España siguiendo la ruta del norte (San Sebastián, Vitoria, Burgos, Valladolid, etc.) para finalizar el viaje en Sevilla el 20 de octubre de 1520.
     Durante el viaje el marqués recogió información referida al arte, la economía, la vida cotidiana, la religiosidad, las festividades e incluso las mancebías, etc., con descripciones de lugares visitados, explicaciones de los edificios que conoció y obras de arte que contempló, negocios que realizó, etc. El comportamiento del viajero, el sentido último del viaje y la narración del mismo han sido interpretados bajo perspectivas simbólicas y cabalísticas, relacionadas con el mundo exotérico en relación a los Santos Lugares. De lo que no cabe duda, sin embargo, es de la trascendencia del viaje al convertirse, por sus logros, en un vehículo privilegiado de penetración de los valores del Renacimiento en España gracias a las inquietudes culturales y artísticas de Fadrique Enríquez puestas de manifiesto en tres de sus actuaciones más sobresalientes: la formación de su biblioteca —legada a la Cartuja de Sevilla—; la construcción de su palacio sevillano, conocido como Casa de Pilatos, construido entre 1492 y 1533 como una obra maestra del plateresco e imitando, según, la leyenda del Pretorio de Poncio Pilatos en Jerusalén y en donde hizo acopio de las obras de artes que trajo consigo; por último, la construcción de la nueva fábrica para el hospital de las Cinco Llagas —siguiendo las trazas del hospital Mayor de Milán— para albergar la fundación que creara su madre Catalina de Ribera, el edificio civil de mayores dimensiones hasta la construcción del Escorial.
     Al morir, en 3 de octubre de 1539, se le reputaba la mayor fortuna entre la nobleza, dejando a sus herederos, sólo en dinero de contado, hasta cincuenta cuentos en ducados de a dos. Como los miembros de la familia Ribera, fue enterrado en el monasterio sevillano de la Cartuja (Antonio Miguel Bernal Rodríguez, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
       Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la plaza de Pilatos, de Sevilla, dando un paseo por ella. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre el Callejero Sevillano, en ExplicArte Sevilla.

La plaza de Pilatos, al detalle:
     Portada
     Placa conmemorativa a San Juan de Ribera
     II Estación, Cristo carga con la Cruz
Edificio plaza de Pilatos, 2.
Edificio plaza de Pilatos, 6
     Placa conmemorativa a Fernando Zóbel
Monumento a Zurbarán