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Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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martes, 19 de noviembre de 2024

Los principales monumentos (Iglesia de Santiago, Plaza de la Merced, Casa natal de Picasso, Museo Casa de Muñecas, y Santuario Virgen de la Victoria) de la localidad de Málaga (VI), en la provincia de Málaga

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Santiago, Plaza de la Merced, Casa natal de Picasso, Museo Casa de Muñecas, y Santuario Virgen de la Victoria) de la localidad de Málaga (VI), en la provincia de Málaga.


Iglesia de Santiago

     Fue una de las primeras iglesias que se funda­ron en Málaga tras la conquista de la ciudad, en 1490, erigida en parroquia en 1505, confirmán­dose sus privilegios por Bula de 1510. El lugar elegido estaba cercano a una mezquita, fechándose la primera fábrica entre 1490-93 y era obra gótico-mudéjar, de tres naves cubiertas con armadura de madera con tirantes de lazo, capilla mayor poligonal con fuertes contrafuertes y  torre algo separada del muro de la iglesia. Ésta es un bello ejemplar mudéjar, de planta cuadrada, realizada en ladrillo y decorada con paños de sebka de tradición almohade, rematada por una cupulilla revestida de cerámica, de época posterior. La portada central primitiva tiene arco apuntado y arquivolta de perfil conopial enmarcada por alfiz, decorándose las enjutas con azu­lejos de vivos colores que forman lazos de ocho y diez puntas; con la ampliación de 1545 la torre quedó unida al templo.
     A principios del siglo XVIII recibió una amplia reforma, proyectada y dirigida por el arquitecto Felipe de Unzurrunzaga, que la convirtió en una iglesia barroca de planta basilical, con tres naves y dos de capillas entre contrafuertes; pilares cuadrados en los que se abren hornacinas para la imaginería (y que envuelven a los primitivos) apean arcos de medio punto que sostienen bóveda de medio cañón con ornamentación de molduras y hojarasca barroca, tras la cual se encuentra la primitiva armadura mudéjar y se hizo nueva también la bóveda del presbiterio, con finos adornos y un programa iconográfico dedicado a la Eucaristía, a la Virgen y a Santiago. El coro, que ocupaba la nave central se colocó en una tribuna elevada a los pies, cerrando la portada principal y abriendo dos puertas laterales. Se realizó también una nueva sacristía, quedando la primera como capilla colateral, dedicada a la Virgen del Pilar, decorada con jugosas yeserías barrocas (1705). Posteriormente, entre 1756-75, se realizaba la capilla del Santísimo, paralela a ésta en la nave de la Epístola, cuyo estilo entronca con  el rococó y se realizó bajo informes de Antonio Ramos; tiene antecapilla cuadrada con relieves de estuco que representan el símbolo cristológico del Pelícano y los Padres de la Iglesia occidental y en la capilla propiamente dicha, cubierta con bóveda semiesférica con rocallas y los Evangelistas en las pechinas, un gran relieve con la Institución de la Eucaristía hace las veces de retablo. Al exterior debió intervenirse, además de en las portadas, decorando totalmente los muros con pinturas, como parece deducirse de las catas que se realizan en 2005.
     Muy maltratada la iglesia en los sucesos de 1931 y 1936, fue restaurada en 1944 por el arquitecto diocesano Enrique Atencia.
     El retablo mayor, de madera con estípites, es obra del s. XVIII, procedente del convento dominico de Archidona; de mayor calidad son los medallones de hojarasca con los bustos de S. Pedro y S. Pablo, realizados en yesería dorada y policromada que pertenecían a la obra barroca de la capilla.
     En la nave del Evangelio se veneran las imá­genes procesionales de algunas cofradías como la de Jesús el Rico, de Navas Parejo y la Virgen del Amor de Dubé de Luque del s. XX. La obra más interesante desde el punto de vista artístico, iconográfico y devocional es la Virgen de las Ánimas, restaurada recientemente, cuadro de altar pintado para esta iglesia por Niño de Guevara, siguiendo el modelo de la Virgen del Rosario de su maestro Alonso Cano. Enfrente se cuelga un cuadro que representa a Santiago matamoros, atribuido, con polémica, a Niño de Guevara. También se ha restaurado un interesante Cristo yacente de Antonio Arias Fernández (1614-17), discípulo de Mayno.
     En la nave de la Epístola la imagen de Jesús de la Sentencia es de Martín Simón y la Virgen del Rosario, del s. XIX, de Salvador Gutiérrez de León. Y en la capilla bautismal hay una espléndida pila del s. XVI, de mármol, con pie bulboso sobre un simbólico león. Pablo Picasso fue bautizado en ella (Rosario Camacho Martínez, Isidoro Coloma. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo I. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     La parroquia de Santiago, de Málaga, es un interesante edificio que conserva los rasgos de dos momentos históricos y estilísticos de especial importancia para la ciudad de Málaga. Se funda en el comienzo del proceso de cristianización de la ciudad, como una perfecta simbiosis cultural entre los estilos mudéjar y gótico, siendo la primera de las vicarías inscritas con un beneficio y una sacristía, dentro del programa de erecciones llevadas a cabo por el arzobispo de Sevilla, Diego de Deza, iniciándose la construcción hacia 1509, durando las obras de esta primera etapa hasta 1545. Ambos estilos definen claramente la imagen del templo. El gótico se plasma en su cabecera y en el interior de la capilla mayor, así como en el trazado del arco conopial de acceso a la nave central. La huella mudéjar se aprecia fundamentalmente en la hermosa torre campanario, ubicada a los pies, exenta del templo, de ladrillo visto, con bóveda de estrella en el acceso y decoración de paños de sebka al exterior; caracteriza y singulariza la visión externa de esta parte de la ciudad y se ha convertido en el elemento más representativo del inmueble. También pervive de esta época la armadura de par y nudillo de la nave, oculta bajo la bóveda barroca pero perfectamente conservada, y la primitiva portada de acceso, situada en el muro lateral izquierdo, realizada en ladrillo y con decoración de cerámica vidriada en las enjutas en forma de estrellas de ocho puntas. 
     La reforma barroca realizada en el siglo XVIII para la adaptación del edificio a los nuevos tiempos, conlleva el enmascaramiento de la estructura primitiva, por ello se cubre la armadura de madera de la nave central con una gran bóveda de cañón y una excelente decoración de yeserías. En la capilla mayor se sustituye la bóveda nervada por una cúpula semiesférica sobre pechinas, y los pilares cuadrangulares se transforman en columnas apilastradas corintias; se añaden varias capillas, como la del Pilar o la del Sagrario, y se abren dos nuevas puertas a los lados de la primitiva, ambas de medio punto, entre sencillas pilastras acanaladas. La Iglesia es de planta basilical, de tres naves más dos de contrafuertes, separadas por gruesos arcos de medio punto, que apoyan sobre pilares corintios y cuyos fustes albergan una serie de hornacinas en donde se disponían esculturas de Pedro de Mena. La nave central se cubre con bóveda de cañón y la capilla mayor por una cúpula semiesférica sobre pechinas, con una amplia y complicada ornamentación vegetal de yeserías. En el testero de la cabecera, bajo las pechinas, se insertan dos bellos relieves de escayola en tondo, con la figura de Santiago en uno de ellos, rodeado de formas sinuosas, acantos, rocallas y presidida por querubines, presidiendo se encuentra el Retablo Mayor, dedicado al titular de la Iglesia, de estilo barroco y realizado en el siglo XVIII en madera, pan, oro y pigmentos, mediante la técnica de ensamble, policromado y tallado, en cuya hornacina central se encuentra la imagen de Santiago Apóstol. 
     En el testero opuesto, a los pies, se eleva el coro sobre dos fustes acanalados que apoyan en ménsulas y se proyecta hacía las tres naves mediante tribunas de perfil muy movido. Las naves laterales, de menor altura que la central, se cubren con bóvedas de cañón, de amplios arcos fajones y lunetos con yeserías que apoyan sobre columnas pareadas adosadas a los pilares. En los muros se abren capillas de diferente profundidad, en donde se disponen algunos camarines que no se manifiestan al exterior. 
     La nave del Evangelio se cierra por la cabecera con la capilla del Pilar, en el lugar que ocupaba la antigua Sacristía y contiene una profusa e interesante decoración de yeserías debidas al maestro Felipe de Unzurrunzaga, quien también intervino en la decoración general de la Iglesia. La nave de la Epístola se cierra con la capilla del Sagrario, cubierta por una bóveda semiesférica sobre pechinas de profusa decoración en estuco, con rocallas, relieves de los padres de la Iglesia y bustos de los Evangelistas. 
     En las capillas de la nave de la Epístola, reciben culto las imágenes de la Hermandad Sacramental de Jesús de la Sentencia, la Virgen del Rosario y el Cristo de Medinaceli. En las de la nave del Evangelio, las imágenes devocionales de Jesús «el Rico», la Virgen del Amor y la pintura de la Virgen de las Ánimas.
     La Iglesia de Santiago fue fundada por los Reyes Católicos el 25 de Julio de 1490. La erección de las parroquiales del obispado de Málaga realizada por el arzobispo de Sevilla Diego de Deza en 1505 y a instancia de la reina, se cita la vicaria de Málaga, siendo la parroquia de Santiago la primera inscrita, con un beneficio y una sacristía. En 1507 el obispo de Málaga solicitó permiso real para reformar esta primera erección. Así pues, la Iglesia de Santiago se funda en 1490, concluyéndose su fábrica en 1545. Numerosos historiadores opinan que Santiago se levanta sobre una mezquita, por esa razón era opinión generalizada considerara la torre como antiguo alminar.
     Las siguientes noticias de la parroquia de Santiago se retrasan hasta el siglo XVIII. Parece ser que en 1701 sufre una importante reforma solicitada por el mayordomo de fábricas menores.
     En 1756 se obtiene de nuevo licencia de construcción para reparar los daños que sufría la iglesia por el muro del cementerio.
     En 1936 la iglesia sufre numerosos desperfectos como consecuencia de la guerra civil. A esto se sumaron los causados por el peso de la bóveda del presbiterio en el pilar donde se apoya. Todos estos desperfectos fueron subsanados en 1944, en la reforma realizada por Enrique Atencia (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Situada en la calle Granada, se construyó sobre el solar de una antigua mezquita. Es la iglesia más antigua de Málaga. Su fundación data del 25 de julio de 1490.
     De la primitiva fachada sólo se conserva, tapiada, la puerta central de estilo mudéjar. La bella torre es también de estilo mudéjar. El interior del templo, gótico-mudéjar, presenta tres naves, aunque en sus orígenes tuvo sólo una.
     En esta iglesia fue bautizado Picasso en 1881.
     La Iglesia.-
     La iglesia de Santiago Apóstol de Málaga contiene una serie de valores patrimoniales, históricos, artísticos, etnográficos y urbanísticos, que la convierten en uno de los hitos arquitectónicos más destacados de la ciudad de Málaga.
     El valor histórico se encuentra fuertemente ligado con la historia de la ciudad, ya que tras la conquista cristiana, en 1487, se inicia su construcción, siendo una de las cuatro parroquias, una por collación, existentes en la Edad Media a intramuros de la ciudad islámica.
     Es un claro exponente de dos momentos artísticos de vital importancia, el gótico-mudéjar de los comienzos, con una clara simbiosis entre el arte de los conquistadores y de la población autóctona musulmana, y la eclosión del barroco de comienzos del XVIII, que produce en este edificio una fuerte renovación edilicia correspondiente con la nueva mentalidad.
     Se funda en el comienzo del proceso de cristianización de la ciudad, reflejando una perfecta simbiosis cultural de estos estilos, siendo la primera de las vicarías inscritas con un beneficio y una sacristía, dentro del programa de erecciones llevadas a cabo por el arzobispo de Sevilla, Diego de Deza, iniciándose la construcción hacia 1509, durando las obras de esta primera etapa hasta 1545.
     Tiene también un importante valor urbanístico por sus connotaciones para comprender la evolución urbanística de este sector de la ciudad de Málaga, lugar por donde entraron los Reyes Católicos tras la toma de la ciudad en 1487, pues en el tramo final de la calle Granada aún puede reconocerse en su aspecto serpenteante, y en el adarve próximo a la iglesia, la herencia urbanística de la cultura islámica. La lectura del inmueble, dentro del entramado urbano que genera, propicia la identificación de una prolija tipología de edificios de los siglos XVIII y XIX que marcan un amplio abanico de contrastes y aglutinan en torno a sí una volumetría equiparable a la de la propia iglesia.
     Posee además unos fuertes valores etnográficos, debido a las cofradías que se han ido instalando entre sus muros, que la han dotado de bienes muebles de singular valor artístico.
     Entre ellas destaca la popularmente conocida como «El Rico», cofradía surgida en el siglo XVIII, que cuenta desde esta fecha con la liberación de un preso todos los años, o la del Cristo de Medinaceli, de gran devoción popular, que aglutina en torno a ella numerosas visitas de fieles todos los primeros viernes de mes del año o, la devoción que sugiere la Virgen de las Ánimas del cuadro pintado por Juan Niño de Guevara, al que muchísimos fieles acuden para rezar y dejar sus ofrendas de aceite.
     Descripción
     La parroquia es un interesante edificio que conserva los rasgos de dos momentos históricos y estilísticos de especial importancia para la ciudad de Málaga.
     Se funda en el comienzo del proceso de cristianización de la ciudad, como una perfecta simbiosis cultural entre los estilos mudéjar y gótico, siendo la primera de las vicarías inscritas con un beneficio y una sacristía, dentro del programa de erecciones llevadas a cabo por el arzobispo de Sevilla, Diego de Deza, iniciándose la construcción hacia 1509, durando las obras de esta primera etapa hasta 1545.
     Ambos estilos definen claramente la imagen del templo. El gótico se plasma en su cabecera y en el interior de la capilla mayor, así como en el trazado del arco conopial de acceso a la nave central. La huella mudéjar se aprecia fundamentalmente en la hermosa torre campanario, ubicada a los pies, exenta del templo, de ladrillo visto, con bóveda de estrella en el acceso y decoración de paños de sebka al exterior; caracteriza y singulariza la visión externa de esta parte de la ciudad y se ha convertido en el elemento más representativo del inmueble. También pervive de esta época la armadura de par y nudillo de la nave, oculta bajo la bóveda barroca pero perfectamente conservada, y la primitiva portada de acceso, situada en el muro lateral izquierdo, realizada en ladrillo y con decoración de cerámica vidriada en las enjutas en forma de estrellas de ocho puntas.
     La reforma barroca realizada en el siglo XVIII para la adaptación del edificio a los nuevos tiempos, conlleva el enmascaramiento de la estructura primitiva, por ello se cubre la armadura de madera de la nave central con una gran bóveda de cañón y una excelente decoración de yeserías. En la capilla mayor se sustituye la bóveda nervada por una cúpula semiesférica sobre pechinas, y los pilares cuadrangulares se transforman en columnas apilastradas corintias; se añaden varias capillas, como la del Pilar o la del Sagrario, y se abren dos nuevas puertas a los lados de la primitiva, ambas de medio punto, entre sencillas pilastras acanaladas.
     La Iglesia es de planta basilical, de tres naves más dos de contrafuertes, separadas por gruesos arcos de medio punto, que apoyan sobre pilares corintios y cuyos fustes albergan una serie de hornacinas en donde se disponían esculturas de Pedro de Mena. La nave central se cubre con bóveda de cañón y la capilla mayor por una cúpula semiesférica sobre pechinas, con una amplia y complicada ornamentación vegetal de yeserías. En el testero de la cabecera, bajo las pechinas, se insertan dos bellos relieves de escayola en tondo, con la figura de Santiago en uno de ellos, rodeado de formas sinuosas, acantos, rocallas y presidida por querubines, presidiendo se encuentra el Retablo Mayor, dedicado al titular de la Iglesia, de estilo barroco y realizado en el siglo XVIII en madera, pan, oro y pigmentos, mediante la técnica de ensamble, policromado y tallado, en cuya hornacina central se encuentra la imagen de Santiago Apóstol.
     En el testero opuesto, a los pies, se eleva el coro sobre dos fustes acanalados que apoyan en ménsulas y se proyecta hacía las tres naves mediante tribunas de perfil muy movido. Las naves laterales, de menor altura que la central, se cubren con bóvedas de cañón, de amplios arcos fajones y lunetos con yeserías que apoyan sobre columnas pareadas adosadas a los pilares. En los muros se abren capillas de diferente profundidad, en donde se disponen algunos camarines que no se manifiestan al exterior.
     La nave del Evangelio se cierra por la cabecera con la capilla del Pilar, en el lugar que ocupaba la antigua Sacristía y contiene una profusa e interesante decoración de yeserías debidas al maestro Felipe de Unzurrunzaga, quien también intervino en la decoración general de la Iglesia. La nave de la Epístola se cierra con la capilla del Sagrario, cubierta por una bóveda semiesférica sobre pechinas de profusa decoración en estuco, con rocallas, relieves de los padres de la Iglesia y bustos de los Evangelistas.
     En las capillas de la nave de la Epístola, reciben culto las imágenes de la Hermandad Sacramental de Jesús de la Sentencia, la Virgen del Rosario y el Cristo de Medinaceli. En las de la nave del Evangelio, las imágenes devocionales de Jesús «el Rico», la Virgen del Amor y la pintura de la Virgen de las Ánimas (Diputación Provincial de Málaga).

Plaza de la Merced

     La plaza de la Merced, uno de los rincones románticos de Málaga, debe su actual configuración al siglo XIX. Sus orígenes se remontan a la época del Municipio Flavio Malacitano ya que se han encontrado restos de un graderío que denunciaba la presencia de un anfiteatro, conocido por los musulmanes que llamaron Puerta del Teatro a la que se llamaría después de Granada, por abrirse aquí el camino que conducía a esta ciudad, y por la que los Reyes Católicos hicieron su entrada triunfal en la ciudad, el 19 de agosto de 1487. Al estar extramuros era lugar dedicado por los musulmanes para entrenamientos militares y aquí se estableció un mercado que fue declarado franco en 1498. Distintas institu­ciones religiosas fueron cercando esta plaza, las clarisas de la Paz, los mercedarios, así corno benéficas, Hospital de Sª Ana y de Inválidas, que fueron demolidos tras la Desamortización.
     En el s. XVIII se adornó con hileras de árboles y se ajardinó el espacio central, pero en 1833 era un descampado, y posteriormente se propuso ubicar en ella un monumento que representaba las ansias liberales de la ciudad, el cenotafio erigido a la memoria del general Torrijas, pero quedó aislado en la plaza hasta 1858 en que José Trigueros la reformó tal como hoy se encuentra.
     A través de la calle de la Victoria se une al barrio de este nombre que aglutinó su población alrededor del convento de Mínimos de la Victoria, aunque realmente, situado éste en uno de los ejes territoriales de la ciudad, estaba en las mejores condiciones para que la población creciera rápidamente en esa zona.
Monumento al General Torrija s y a la Libertad. Este monumento se levantó a la memoria de Torrijos y sus 48 compañeros, fusilados el 11 de diciembre de 1831 en las playas de S. Andrés. El cenotafio, diseñado por el arquitecto municipal Rafael Mitjana, con su bóveda subterránea, las formas clásicas, las coronas de laurel y el remate del gran obelisco con su carga simbólica, se inspira en obras francesas, integrando planchas de bronce con la dedicación del pueblo de Má­laga, y otras con los nombres de los caídos por la Libertad, y se inauguró el 11 de diciembre del año 1842 (Rosario Camacho Martínez, Isidoro Coloma. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo I. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Plaza única en Málaga por su trazado regular cuadrado y por su amplitud obedece a un proyecto de urbanismo de ensanche de mediados del s. XIX. Está presidida en su centro por un obelisco de piedra sobre pedestal escalonado, y hasta el año pasado con una trama regular de alcorques y árboles centenarios, hoy desarraigados.
     Su valor fundamental estribaba tanto en la antigüedad del arbolado como en su espesura y sobre todo en el gran plano continuo horizontal que constituía.
     Hoy existe un proyecto de remodelación a cargo del Ayuntamiento muy controvertido por la pérdida de su condición única de plano horizontal; ya que está previsto el diseño de un foso central en torno al obelisco.
     Por otra parte las edificaciones que conformaban las fachadas de la plaza no han sido sujetas a una ordenanza de altura y diseño estrictas, y el aspecto actual es muy deslabazado y degradante para las condiciones originales de esta plaza (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Subiendo por la calle Alcazabilla desembocamos en la Plaza de la Merced, donde está el obelisco en homenaje a Torrijos y la Casa natal de Picasso, sede de la Fundación Picasso.
     Se llamó en otros tiempos Plaza del Mercado, así como Plaza de Riego, en memoria del general liberal del siglo XIX.
     El espacio de los primeros juegos del niño Pablo Ruiz Picasso, y quizás también el de sus primeros trazos sobre la arena, fue el de la Plaza de la Merced. Aquí, en esta transitada y romántica plaza malagueña, se conocieron sus padres, y en ella vivieron políticos como el general Riego, escultores como Fernando Ortiz, escritores como Juan José Relosillas, arquitectos como Gerónimo Cuervo o pintores como Bernardo Ferrándiz.
     Siendo, en el Siglo XV, mercado público, y lugar de ocio y esparcimiento para los burgueses de finales del XIX, el sonido de las campanas de la iglesia de la Merced, junto a la casa natal de Picasso, tuvo como testigos a un mosaico de tipos populares de los que el genial artista, con el paso del tiempo, se hizo eco. Paveros, vendedores de leche con sus hatos de cabras, de caramelos, biznagas y confituras, guitarreros, criadas y soldados, giraban en torno al monolito que, desde 1842, se alza en el centro arbolado de la Plaza en homenaje al general Torrijos, cuyos lemas de libertad y justicia fueron el referente de aquel niño llamado Pablo Ruiz Picasso.
     Y no podríamos olvidar que en este entorno, aún hoy, como entonces, vuelan las palomas como el símbolo de los paradigmas anunciados en el cenotafio del militar caído. Son las palomas que Picasso, desde su infancia, y hasta su muerte, pintó - desde las manos de su padre - como el emblema perenne y mítico de su dilatada obra.
Monumento dedicado al general Torrijos y a sus compañeros fusilados en las playas de Málaga el 11 de diciembre de 1831.
     En medio de la plaza y rodeado por una ancha verja se alza el marmóreo monumento erigido por el municipio a la memoria del general D. José María Torrijos y sus compañeros.
     Se trata del monumento civil urbano más importante y característico de la Málaga del siglo XIX (1842). Se compone de la cripta, donde descansan sus restos, y de un elegante pedestal de base cuadrada y buenas proporciones, que termina por una pirámide de gran elevación, en la que están dedicadas una corona de bronce, en forma de laurel, a cada una de las cuarenta y nueve victimas de tan triste suceso.
     Terminando el monumento con otra corona colocada en el vértice de la pirámide (Diputación Provincial de Málaga).

Casa natal de Picasso

     Forman la fachada norte de la plaza de la Merced las Casas de Campos, así llamadas por el promotor que las edificó sobre el solar del convento de la Paz, en las que intervinieron Diego Clavero, Rafael Moreno y, especialmente, Jerónimo Cuervo desde 1870, quien terminó el conjunto, que responde a su estilo, elegante y ecléc­tico. En el 2° piso del nº 15, el 19 de octubre de 1881 nació Pablo Ruiz Picasso.
     La Casa Natal de Picasso, propiedad del Ayuntamiento de Málaga, alberga la Fundación Pablo Ruiz Picasso desde su inauguración en 1988. Los objetivos de la compra y posterior remodelación del inmueble eran recuperar un espacio emblemático de la ciudad y potenciar un centro de es­tudios y documentación de la figura de Picasso mediante la reunión de fondos documentales y bibliográficos, así como el mantenimiento de una programación de actos culturales muy ambiciosa: los Lunes picassianos, que más tarde se transforman en el Octubre picassiano, el Aula Picasso, y otros muchos de libre programación. En 1998 se reinauguran las instalaciones que desarrollan de manera especial los servicios expositivos (una sala de exposiciones en la planta baja y una sala que quiere recordar un estudio del siglo XIX). En 2005 ha incrementado sus instalaciones con otra sala de exposiciones temporales en otro inmueble de la misma plaza de la Merced.
     El mayor interés de la Fundación Picasso des­cansa en el Centro de Documentación que alberga y en la Biblioteca especializada con más de 12.000 volúmenes y 200 publicaciones periódicas, pero también en los fondos patrimoniales de tipo artístico. Casi medio centenar de obras de Picasso que incluyen cerámicas, grabados y libros ilustrados de autor. Entre ellos destaca la extensa colección de Jan Lohn a la que se suma la adquisición de nuevas series completas con cierta frecuencia. Además se ha convertido en el centro de recepción municipal de obra de artistas contemporáneos, con un par de millares de obras entre las que predomina la obra gráfica, pero no faltan los óleos, dibujos y esculturas. De este último tipo es la colección de Frank Rebajes compuesta por unas 270 piezas.
     En exposición permanente sólo están las obras que conforman la sala-estudio mencionada don­de se reúnen recuerdos íntimos de Picasso, fotografías, vaciados, y cuadros de artistas relacionados con el autor malagueño. Preside la sala El Palomar (1878) del padre de Picasso, José Ruiz Blasco. También se encuentran cuatro obras de José Denis Belgrano y un dibujo de Emilio Ocón dedicado a la madrina de Pablo. En el resto del inmueble y distribuidos por pasillos y salón de actos se encuentran piezas de artistas como Gabriel Padilla, Jorge Lindell, Rafael Alvarado, Francisco Peinado, Dámaso Ruano, Manuel Bar­badillo, Chema Lumbreras, y Joaquín de Mali­na. La Casa fue declarada Monumento en 1983 (Rosario Camacho Martínez, Isidoro Coloma. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo I. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Tipológicamente las Casas de Campo se estructuran en: planta baja, tres pisos y ático. De esta forma, y mientras el esquema de los inmuebles centrales establecía una proporción entre tres crujías de fachada y cinco de fondo, la nº 15 al formar esquina presenta una planta más irregular tanto por la forma de su parcela, como por su distribución interior, que constaba de una crujía paralela a cada una de sus tres fachadas, más cuatro crujías menores en su interior paralelas a la fachada principal y trasera. Su superficie edificada se distribuye así por estas crujías, teniendo tanto su entrada- con zaguán tras el portal- como el cuerpo de escaleras adosado a la medianera de la vivienda nº 16. El inmueble posee en su interior un patio de luces, no estructurante e insuficiente, incluso para el saneamiento de las viviendas. Se ocupa en su interior por una vivienda por planta en sus tres alturas, ático y locales comerciales en planta baja. La nº 15 se encuentra ocupada por la Fundación Pablo Ruíz Picasso en su planta primera y con viviendas particulares en el resto.
     Al exterior, las Casas de Campo presentan cuatro inmuebles por manzana unidos entre sí al lindar sus medianeras de forma que componen una unidad tipológica. Diferencian entre sí sus alturas por líneas de imposta y una fuerte cornisa volada sobre ménsulas de cariátides para separar el ático. Una última cornisa más discreta corona la fachada y sobre ella cubierta de teja morisca a cuatro aguas con canalón visto. Tanto el bajo como las tres plantas superiores diferencian los inmuebles por pilastras adosadas en sus laterales mientras que el ático forma un cuerpo unitario para todos ellos. La fachada denota en la estructura y decoración de sus huecos su carácter decimonónico burgués. Mientras que el bajo posee portales con arcos rebajados en piedra con clave decorada, los pisos superiores presentan una degradación de arcos, desde los de medio punto de la planta noble a los rebajados del ático, igualmente se degrada la decoración de las claves de los mismos, desde las máscaras del primer piso a un simple dintel en el ático.
     En su fachada principal, junto al portal de acceso, en el interior, dos placas conmemoran el nacimiento de Pablo Picasso en el inmueble.
     La denominadas Casas de Campo, a las que pertenece la nº 15, en la que nació el pintor Pablo Ruiz Picasso ocupan desde su construcción en la segunda mitad del siglo XIX, todo el flanco norte de la Plaza de la Merced. Esta plaza se consagra como espacio público tras la Conquista, ya que por Real Orden de los Reyes Católicos se establece allí en 1489 un mercado público.
     Las Casas de Campo ocupan parte del solar del antiguo Convento de la Paz, demolido en el siglo pasado como consecuencia de las Desamortizaciones. Forman dos manzanas catastrales de forma regular. La casa natal de Pablo Ruiz Picasso posee fachada a la Plaza de la Merced, a la calle Merced y fachada posterior al Pasaje de Campos. La nº 15, aunque es la de menor dimensión del conjunto, podemos decir que las Casas de Campo eran en su momento unas viviendas para uso plurifamiliar en régimen de ocupación de alquiler, y que tanto por su ubicación como por sus dimensiones y tipología denotaban un carácter burgués (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La Fundación Picasso fue creada por el Ayuntamiento de Málaga en 1988 con el objeto de estudiar y promover la obra y la figura de Pablo Ruiz Picasso, nacido en este inmueble de la plaza de la Merced el 25 de octubre de 1881. Las sucesivas salas del Museo ofrecen un recorrido temático que pone de relieve que Málaga está en la raíz de su personalidad y de su obra.
     Aquí transcurrieron sus diez primeros años de vida, hasta que en octubre de 1891 la familia se trasladó a La Coruña y posteriormente a Barcelona. Volvieron a Málaga en los veranos de 1895, 1896, 1897 y 1899. Su última estancia, acompañado solo de su amigo Casagemas, fue entre finales de diciembre de 1900 y el 28 de enero de 1901.
     El recorrido comienza con la formación artística de Picasso, que empezó desde niño bajo la orientación de su padre, José Ruiz Blasco, profesor de dibujo en la Escuela de Bellas Artes de Málaga, y en contacto con los pintores de su círculo cercano. Se muestran obras originales de Denis Belgrano, Emilio Ocón y Joaquín Martínez de la Vega, al que Picasso se refería como su “padrino de bautismo como pintor”. La visita continúa con una inmersión en el universo picassiano a través de una de las claves en la formación de los artistas de su época: la relación con la modelo y el desnudo femenino.
     En las salas de la primera planta se evoca el entorno familiar y vital de los años de Picasso en Málaga. Se pueden contemplar fotografías de niño, algunos objetos familiares y los retratos que Picasso hizo a sus padres y hermanas. En las paredes del salón principal se muestran óleos de la colección particular, además del busto de una Virgen Dolorosa. A continuación, se puede ver su acta de bautismo, una camisa de bebé y su vestido de cristianar, además de zapatos y una colección de figuritas de plomo.
     No faltan las palomas, uno de los motivos iconográficos más recurrentes, plasmadas en uno de sus primeros dibujos, datado en Málaga en 1890. Y las obras dedicadas al Mediterráneo como su pequeño óleo ‘El puerto de Málaga’. Grabados y una cerámica ilustran la influencia del mar en su creación, al igual que la temática taurina. En esta sala destaca la serie de litografías ‘El Toro’. Artículos de prensa, una entrevista grabada a Picasso en español y en la que habla de su nostalgia por España, fotografías, citas de amigos como Alberti y Mercedes Guillén conforman un recorrido que concluye con una reproducción exacta de la capa española con la que fue enterrado en 1973.
     Por otro lado, los visitantes pueden disfrutar del programa de exposiciones temporales de la Fundación Picasso, dedicadas tanto al propio pintor como a otros protagonistas del arte moderno. Dichas muestras pueden contemplarse en las Salas de Exposiciones de la planta baja del inmueble y del nº 13 de la Plaza de la Merced (Diputación Provincial de Málaga).

Museo Casa de Muñecas

     Fue instalado en 2003 en una vivienda del siglo can desde una vivienda de estilo mallorquín, de XVIII, fue reconstruida conservando la antigua 1850, hasta una casa alemana de 1970, con to­ rejería; cuenta con más de 200 casitas, que abar-     dos los detalles de su mobiliario interior (Rosario Camacho Martínez, Isidoro Coloma. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo I. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     ¿Quién no ha jugado nunca a las casitas de muñecas? Es uno de los juguetes que ha perdurado generación tras generación y que, aún en nuestros días, continúa siendo uno de los principales entretenimientos de nuestras hijas. Para conocer un poco más este apasionante mundo, hacemos una visita al museo Casas de Muñecas de Málaga.
     De cartón o de madera, siempre nos brindaban horas y horas de juego, imaginándonos que nosotras mismas vivíamos dentro de ellas. Un juguete tan antiguo como moderno. Las casas de muñecas siempre han fascinado a todo tipo de público, tanto a la niña de seis años que juega con ella sin cesar creando su propia historia de reyes y princesas, hasta a la mujer mayor que, durante toda su vida, ha ido coleccionando con ilusión cada pieza de su casita.
     Imitaban a la perfección las casas de época, jardines, e incluso aquellos hogares y patios de vecinos más humildes. Se trata, en la gran mayoría de los casos, de trabajos realizados por encargo para las familias nobles de diversas épocas, en las que incluso el mobiliario y estancias llegaban a ser réplicas exactas a las de la vida real. Auténticas joyas del pasado que merece la pena conservar con cariño.
     Una joya malagueña
     La capital de Málaga tiene el honor de albergar en su centro histórico a uno de los museos de casas de muñecas más relevantes de la Península. Se encuentra situado en pleno casco histórico, en un edificio barroco del siglo XVIII, situado cerca de la casa natal de Picasso, y dentro de él podemos contemplar la colección privada de Voria Harras, fruto de muchos años de pasión por el miniaturismo y de innumerables horas dedicadas a la restauración y recuperación de estas pequeñas joyas del pasado. La colección cuenta con cerca de cincuenta modelos, únicos en el mundo por tratarse en muchos casos de casas tradicionales españolas del siglo XIX, excepcionales representaciones de la vida cotidiana y las costumbres de tiempos pasados, hoy en gran parte perdidas.
     Las diversas salas y patios de esta histórica casa, típicamente andaluza, constituyen un espacio inmejorable en el que albergar esta preciosa colección. La planta baja, destinada a la recepción y al taller de restauración, es el punto de partida de un recorrido en el que se puede encontrar desde una preciosa y delicada reproducción de una mansión de 1896, hasta una colección de casas de diversos países.
     Colección andaluza
     El museo Casas de Muñecas cuenta con una auténtica colección original de casas andaluzas. Una de las más bellas representaciones es el Palacio Cordobés, del siglo XIX. Tiene influencia mudéjar en su estilo arquitectónico, el cual nos introduce de lleno en la capital cordobesa. Además, el mobiliario y cada una de las piezas que lo componen son sobrias y muy elegantes. Seguimos inmersos en el siglo XIX con la Casa de Jaén. Está fabricada con maderas de embalajes procedentes de Cuba y aún conserva su sello de origen. Se caracteriza por la belleza de la cocina, con un fogón y batería excepcionales. Si queremos conocer una casa típica del centro de Málaga, la Casa Malagueña nos lo muestra hasta el más mínimo detalle. Destaca, sobre todo, por sus amplios balcones de hierro y por estar coronada por las típicas copas vidriadas de cerámica malagueña de la Colonia de Santa Inés.
     Terminamos nuestro viaje por las casas andaluzas de época con la bella Casa de Cádiz, con casi dos siglos de antigüedad, y la Casa de Granada, de principios del siglo XX. Tiene un ascensor que permite comunicar sus cuatro plantas y, además, dentro de ella encontramos una acogedora capilla decorada con cromos de la época.
     Réplicas exactas
     Las numerosas casas de muñecas que podemos contemplar en el museo representan siempre auténticas réplicas de la vida real. Podemos ver casas construidas a semejanza de la región de cualquier lugar, lo cual nos permite identificar, rápidamente, la zona que está representando cada réplica. Un ejemplo de ello es la famosa Casa de las Piedras, datada a principios del siglo XX, y que nos muestra a la perfección la forma típica del tejado de lamas de pizarra en la fachada, propia de las casas clásicas de la Francia de inicios de 1900. Algo parecido nos ocurre con la Casa Tudor, de estilo inglés, del siglo XX, al igual que con las casas Mallorquina, que es la más antigua del museo, y Asturiana, que son también fieles representaciones de cada región, y además de conservar su estructura original, están elaboradas con materiales resistentes y de gran valor.
     Las primeras casitas
Para conocer el origen de las primeras casas de muñecas tenemos que remontarnos varios siglos en el tiempo. La primera casa data del siglo XVI. Se trataba de un encargo que el duque Albrecht V, de Baviera, había mandado a construir para regalar a su hija, en el año 1558. La belleza y proporciones de la casa fueron tan extraordinarias que el duque la incorporó a su colección de arte. Se conoce el nombre de los artesanos de la corte que intervinieron en el proyecto, e incluso la descripción de sus estancias, pero desgraciadamente, la casita fue totalmente destruida a causa de un incendio (Museo Casas de Muñecas).

Santuario Virgen de la Victoria

     Es el más visitado y de más prestigio de la ciudad por venerarse en él a la Virgen de la Victoria, patrona de Málaga. El Santuario, con su entorno, fue declarado Monumento en 1994.
     Sus orígenes se remontan a la reconquista de la ciudad por los Reyes Católicos, que se rindió el 18 de agosto de 1487, y en este lugar, donde se encontraba el campamento del rey don Fernando se levantó una ermita para custodiar a la ima­gen de la Virgen con el Niño, que el Rey tenía en su oratorio, y que según la tradición, había enviado a los Reyes el Emperador Maximiliano; como fue el aliento espiritual de esta larga campaña, se le atribuyó el triunfo sobre la Málaga musulmana y se le dio la advocación de Virgen de la Victoria.
     Los frailes Mínimos de San Francisco de Paula, que habían reconfortado moralmente a los Reyes durante el cerco, en 1492 fueron autorizados a fundar y pidieron la Real Capilla de Nuestra Señora de la Victoria, que les fue concedida, fundando en ella en 1493 la casa matriz de la orden en España, -que haría extensivo este nombre a todas sus casas-, pero no se instalaron hasta 1495. Junto a la ermita se edificó el convento, con muchas dificultades por la inclinación del terreno, y una nueva iglesia consagrada en 1518, que respondería al estilo mudéjar, con una sola nave, cubierta con armadura de madera con tirantes, a la que se abrían las capillas laterales.
     La iglesia actual, inaugurada en 1700, ocupa el solar de la primitiva y se debe al mecenazgo de D. Antonio Guerrero Chavarino, primer Conde de Buenavista, quien en 1691 queriendo construirse una capilla-enterramiento en el santuario ofreció ampliar la iglesia y repararla a su costa, pero ante el deterioro que sufría fue derribada en 1693, levantándose un nuevo templo. Ayudó a costear esta obra que, manteniendo los cimientos, levantó la comunidad, construyendo además el Conde un pórtico, campanario, sacristía y antesacristía, el camarín, un panteón privado y otro para los frailes. Su capilla funeraria ocupó un lugar de prestigio ya que se adosó al altar mayor, presidida por el trasaltar, con la cripta en el nivel inferior y rematada por un espléndido camarín para la Virgen, formando con estos tres espacios superpuestos el conjunto del camarín-torre que constituye el rasgo dominante de la iglesia, y es la pieza clave de nuestro barroco y la gran aportación de Málaga a la arquitectura de esta etapa.
     Pero el templo tiene interés, también, por su ornamentación porque aquí, recogiendo otras experiencias, cristaliza un tipo de yeserías muy naturalistas que se difundió por Andalucía.
     Además la estructura y decora­ción sirven de base a un progra­ma simbólico-alegórico-místico sabiamente concebido para lograr, mediante la instrucción didáctica, la edificación espiritual de los fieles. Para ello debieron colaborar el Corrector de los Mínimos, fray Alonso de Berlanga conocedor de los textos sagrados, que pudo concebir el programa, y el arquitecto y decora­dor Felipe de Unzurrunzaga, que trabajó para el Conde en otras empresas.
     La obra se había atribuido a Hurtado Izquierdo al relacionarse con su estilo, pero unas firmas aparecidas en las yeserías, en una de las últimas restauraciones, orientaron la investigación hacia la figura del maestro Unzurrunzaga, que en 1705 se documenta en la capilla del Pilar de la parroquia de Santiago, cuyas yeserías presentan el mismo corte. El citado maestro, procedente de Guipúzcoa, se encontraba en Madrid a finales del siglo XVII y el Conde de Buenavista, que tenía negocios en la Corte, eligió para su gran obra a un maestro del círculo madrileño.
     La iglesia, de cruz latina, con una sola nave más dos de capillas, coro elevado a los pies y pequeñas tribunas claustrales sobre las capillas, presenta cúpula sobre pechinas en el crucero y cierra sus brazos con disposición absidial cubiertos con bóvedas de cuar­tos de esfera con arcaicas nervaduras así como la capilla mayor y el tramo del coro. La nave central, cubierta con medio cañón con lunetos y fajones, presenta un orden apilastrado que, en este templo, donde tanto se ha cuidado la simbología, po­dría tener un sentido alegórico, ya que el capitel es un híbrido de dórico y corintio en alusión a la austeridad de la orden y a la dedicación mariana del templo. En el testero, el espacio luminoso y elevado del camarín aumen­ta la tensión hacia el altar mayor, y ese ámbito, radiante tras el retablo, condiciona el espacio de la iglesia y atrae hacia él.
     En el exterior destaca el pórtico con arquerías de ladrillo interrumpidas en el ángulo por la base de la vistosa espadaña, de ladrillo y mam­postería enjalbegada en cajeados geométricos. Lo más destacable es el volumen del camarín-torre adosado a la cabecera, coronado por un agudo chapitel de teja que engloba a la torre pri­mitiva, en el que hay restos de pintura mural, de texturas de materiales, guirnaldas y angelitos. Se abre hacia el jardín mediante una capilla-tribuna desde la que se expondría la imagen a los fieles, que hoy ha sido cerrada por una fuerte reja.
     La capilla mayor terminada en 1725, la preside el retablo, que pertenecía al templo primitivo, adaptado aquí al respetarse, en gran parte, las antiguas dimensiones. Se atribuye su diseño a José Micael, hacia 1649, fecha en que se concedió el título de Conde de Casapalma al patrono de esta capilla quien lo costeó, y lo debió terminar su escuela, sobre todo Jerónimo Gómez de Hermosilla, muy influenciado por Pedro de Mena. El retablo presenta columnas torsas de orden corintio y entre ellas recuadros con escenas en relieve de la vida y milagros de S. Francisco de Paula (Concepción y Muerte del fundador; en los recuadros: Carlos VIII recibe el cordón de la Orden Tercera, San Francisco en su renuncia humilde al Pontificado (visión que experimentó el santo, más que ofrecimiento real, Liberando a un endemoniado y curando a un ciego y Resu­rrección de un obrero) y en el ático la evocadora escena de la visita de los Mínimos a los Reyes durante el cerco de Málaga, que corona el gran arco a través del cual se presenta la imagen de la Virgen de la Victoria en su camarín. Con las figuras de la Caridad y la Humildad en los ale­rones laterales, todas las escenas remiten a éstas como virtudes fundamentales que han de practi­car los Mínimos, ya que se dedican a la caridad y el cuarto voto de su orden es la humildad.
     A ambos lados de la capilla mayor se cuelgan unas lámparas de plata dorada y repujada del taller de Villarreal, realizadas hacia 1967.
     En la primera capilla a la izquierda, bajo el coro, se encuentra el Cristo del Amor (hoy ima­gen titular de la Cofradía de la Caridad), y una Dolorosa obras atribuidas a Fernando Ortiz, que formaban pareja y provienen de la iglesia de los monjes agustinos descalzos. En el brazo izquierdo del crucero hay un retablo dieciochesco, dorado, con una imagen moderna de San Francisco de Paula y en una urna de cristal, una emotiva y bella Dolorosa de busto, de Pedro de Mena.
     En el brazo derecho del crucero la joya es un pequeño grupo de la Virgen de Belén, de medio cuerpo, firmado por el malagueño Jerónimo Gómez de Hermosilla. En el último altar de la nave, el de Ánimas, hay un grandioso cuadro, aunque muy repintado, de Juan Niño de Guevara, pintado para este convento ya que es San Francisco de Paula quien ayuda a las Ánimas a salir del Purgatorio.
     A la derecha del altar mayor se encuentra la Sacristía, antigua antesacristía, con cajoneras, muy sólidas y sencillas, de finales del s. XVII y aquí se guardan algunas piezas de orfebrería de la iglesia, casi todas ellas modernas, pues la Desamortización y los sucesos de 1931 y 1936 la dejaron empobrecida. Está presidida por un pequeño Crucificado de plomo policromado, obra mejicana del siglo XVIII y en el despacho parroquial, que da acceso a la primitiva torre, conservada como refuerzo, hay un pequeño crucifijo de talla del XVIII, con una orla de rayos en plata.
     Desde la sacristía se puede penetrar en el con­junto del camarín-torre, pero la Hermandad de Nuestra Señora de la Victoria ha organizado un pequeño museo de la Virgen dando acceso, a través del jardín, directamente a la cripta, con lo cual se puede hacer el recorrido-ascensión de estos espacios siguiendo su programa simbólico.
     El camarín-torre, tiene en su nivel inferior la cripta-panteón de los Condes de Buenavista, un escalofriante ámbito funerario, cuyos pormenores, en estuco blanco, resaltan llamativamente sobre el fondo negro de los muros. Presenta planta cuadrada con soporte central de cuatro columnas y en los muros andanas de nichos se­paradas por pilastras con tétricas figuras, a modo de termes, que representan a la muerte, en los tímpanos esqueletos portadores de símbolos de finitud flanquean una cartela con amenazador versículo bíblico, y en las bóvedas calaveras y ti­bias cruzadas; en los ángulos asoman figuras con doble rostro que parecen simbolizar la verdad que muestra el espejo de la muerte, objeto que también llevan los esqueletos, mientras que unos termes flanquean las puertas como verdaderos términos entre la vida y la muerte. Preside la es­tancia un pequeño retablo con la misma iconografía macabra al que flanquean los dos monumentos sepulcrales de los Condes de Buenavista con sus figuras orantes en plena juventud y belleza que, aunque realizadas en el mismo estuco pobre, constituyen la única nota amable de este ámbito. Se anteponen a dos relieves, en uno la parca Láquesis arrebata a un niño, en el otro la muerte arrastra a unas trampas a la primera pa­reja, relieve éste que se relaciona con un libro de meditación, el Pía Desideria, del alemán Hugo Herman.
     Desde este lugar, donde la meditación sobre la muerte y el pecado conducirán a los fieles al arrepentimiento y a fortalecerse en la vida espiritual, se llega al camarín a través de la iluminada escalera, la «vía iluminativa» presidida en uno de sus rellanos por un gran relieve de San Fran­cisco de Paula en su renuncia al pontificado, resaltando su humildad, y está dominada por una glorificación de Cristo entre sus Apóstoles que se encuentra en la bóveda.
     El camarín, con planta octogonal, que alude a la inmortalidad y totalmente cubierto de vistosa decoración barroca, se materializa como una alusión a la gracia divina que se alcanza por la intercesión de María. Es un espacio conmemorativo, profusamente iluminado y recubierto de espléndidas yeserías de hojas carnosas, flores, frutos, querubines, que envuelven a los motivos principales: cartelas con jaculatorias, símbolos marianos y espejos que reflejan a la Virgen en su trono central, cuya simbología se explica en el mismo texto de las Letanías y es alusión a María por su concepción, como espejo que refleja la luz del Sol sin romperse ni mancharse. Todo el camarín es como un gran espejo, al integrarse mu­chos más pequeños en la maraña ornamental, alcanzando al entablamento y la linterna, y en la bóveda ochavada que cierra el espacio hay otros símbolos marianos. La imagen de la Virgen que centra el camarín, no es una obra alemana sino española, posiblemente ejecutada por algún artista del círculo sevillano de finales del siglo XV, relacionado con el estilo impuesto por Lorenzo Mercadante de Bretaña; también se ha atribuido a Juan de Figueroa, escultor  poco conocido que venía en el séquito de los Reyes durante la reconquista. La Virgen se muestra en un espléndido trono baldaquino de madera tallada y dorada acorde con la labor del camarín, también donado por el conde de Buenavista. Es una virgen sedente, trono de Cristo, que aquí es triunfante, la Virgen de la Victoria.
     De este conjunto se han hecho diversas lecturas iconográficas. Realizó la primera el erudito malagueño D. Juan Temboury, quien considera­ba la clave argumental del programa en los Ejer­cicios de San Ignacio. La cripta, con sus terribles imágenes sería el lugar para la meditación sobre la muerte; arrepentido el fiel abandonaría este lugar a través de una escalera, donde la luz real se identifica con la luz divina, que representa al Redentor situado en la bóveda, y conduce al camarín, morada de salvación eterna por la intercesión de la Virgen y término de este ciclo meditativo.
     El profesor D. Santiago Sebastián realizó una nueva lectura; la división de espacios (cripta-escalera-camarín) y la identificación de un relieve que parece figurar al pecado original, con el libro de meditación «Pia Desideria», del jesuita Hermann, le llevó a interpretar este conjunto como representación de las edades de la vida interior del hombre: la vía purgativa en la cripta, la vía iluminativa la identifica con la escalera y la vía unitiva con el camarín, mansión de la inmortalidad, donde la Virgen en su advocación no representa ya sólo la victoria del cristianismo sobre el Islam, sino una victoria más sublime, la de la gracia triunfante sobre el pecado y la muerte.
     Lo cierto es que el cuidado programa icono­gráfico de este conjunto conduce a un eficaz len­guaje simbólico y alegórico, que pulsando claves cultas y otras más plebeyas llega a todos al ofrecer diferentes niveles de comunicación. Y si se puede interpretar como la piadosa meditación jesuítica hacia la perfección espiritual, la cripta, con sus terribles imágenes, tiene una significación más inmediata, una advertencia moralizadora, un Memento Mori, que conduce a una vida cristiana, para alcanzar la gracia y resurrección que la Virgen promete en su camarín.
     El edificio del antiguo convento que con la Desamortización se convirtió en Hospital Militar y a finales del s. XX en Clínica Pascual, conserva espacios de interés como su gran patio cuadrangular, con cinco arquerías con alfiz sobre columnas corintias en cada lado y dos pisos, con vistosas bolas cerámicas en las enjutas; las arquerías superiores, cerradas con ventanas, exponen en sus antepechos bellos paños de azulejos pro­cedentes de diversas estancias del convento. Este patio corresponde a la obra del siglo XVI, pero a finales del XVII, se incorporó al ornato de la iglesia, introduciendo algunos golpes de hojarasca carnosa. Cuando se trasformó el antiguo hospital en la moderna clínica recibió una refor­ma que ha desvirtuado muchos de sus elementos, pero se han recuperado las pinturas murales de unas capillas funerarias, situadas en uno de sus lados que muestran interesante heráldica y escenas con una iconografía de clara alusión a la muerte.
     La Virgen de la Victoria ha reunido un rico ajuar con coronas de plata y de oro, cetros, mantos, estandartes, que custodia la Hermandad, y que se expone actualmente en una dependencia aneja al camarín con cubierta de vigas de madera, que fue propiedad de los Condes de Buenavista. Como en 1931 y 1936 se perdieron muchas de las joyas de la Virgen, la mayoría de las obras aquí expuestas son de factura moderna aunque hay piezas muy interesantes de finales del siglo XIX, como las regaladas por Isabel II, o el manto que la malagueña Anita Delgado regaló a la Virgen, cuando era maharaní de Kapurtala, entre otros (Rosario Camacho Martínez, Isidoro Coloma. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo I. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Centro mariano dedicado al culto de la Virgen de la Victoria, patrona de la diócesis de Málaga. Sus orígenes se remontan a los años del cerco de Málaga por los Reyes Católicos.
     El templo, inaugurado en 1700, tiene planta de cruz latina, más de dos capillas, coro elevado a los pies y, entre las pilastras, pequeños balcones-tribuna abiertos a la nave central. Tiene la forma típica de las iglesias de la Contrarreforma, con la nave central mucho más ancha y más alta que las laterales, la luz dirigida, las naves de capillas comunicadas entre sí, la bóveda del crucero y el espacio luminoso tras el retablo.
     Una de sus principales características es su conjunto cripta - sacristía - camarín. En su interior se encuentra el Panteón de los Condes de Buenavista.
     La Iglesia
     Iglesia, cuya organización responde a los ideales Contrarreformistas y mantiene evidentes relaciones con la arquitectura madrileña del siglo XVII, pues no hay que olvidar que su autor se desplazó hasta Málaga desde Madrid, a instancias del Conde de Buenavista, quien sin duda pretendía unos resultados arquitectónicos de calidad.
     El camarín-torre es pieza clave del barroco hispano, constituyendo el principal elemento del conjunto, no sólo desde el punto de vista de sus originalidades arquitectónicas y decorativas, llamadas a ejercer notable influencia en el barroco andaluz dieciochesco, sino también por su complejo contenido simbólico.
     Estructura arquitectónica y decorativa sirven para formular un programa simbólico-alegórico-místico, que tiene su punto de partida en los libros de meditación, emblemas, empresas, sermones, etc. permitiendo dilucidar las altas cotas de complejidad, erudición y cripticismo que alcanza la cultura barroca.
     La Basílica y Real Santuario de Santa María de la Victoria es una de las principales iglesias de la ciudad de Málaga, destacando por albergar la imagen de Santa María de la Victoria, patrona de Málaga y su Diócesis.
     Se encuentra en el lugar donde el rey Fernando el Católico tenía su campamento durante el asedio y toma de la ciudad en 1487, hasta ese momento puerto clave del reino nazarí de Granada. Se construyó para albergar la imagen de Santa María de la Victoria. Asimismo, es una iglesia con gran fervor cofrade debido a ser o a haber sido sede de diversas hermandades de la Semana Santa de Málaga, estando actualmente radicadas en ella las cofradías de la Humildad y el Amor.
     La Cofradía del Monte Calvario inicia su Estación de Penitencia del Viernes Santo desde dentro de esta iglesia, si bien su sede canónica se encuentra en la Ermita del Monte Calvario, que pertenece a la misma feligresía. En cuanto a hermandades de gloria, destaca la Real Hermandad de Santa María de la Victoria, a cuya imagen titular está consagrado el santuario.
     Historia
     Durante el sitio de la ciudad Fernando II de Aragón fue visitado por hermanos de la Orden de los Mínimos, que lo confortaron con el mensaje de Francisco de Paula, su fundador, que le anunciaba una rápida victoria a ocurrir tres días después, como así fue.
     Entregada a la ciudad la imagen de la Virgen del oratorio del rey como Patrona (a la imagen se le atribuía una intervención tan milagrosa como decisiva), se edificó en el mismo lugar del campamento una ermita custodiada por el ermitaño Bartolomé de Coloma. En 1493, la capilla pasa a manos de los Mínimos, quienes edifican junto a la misma un convento y una iglesia, de la que sólo quedan algunos restos en la actualidad.
     La primitiva iglesia se construyó a principios del XVI y el estado en que se encontraba a fines del siglo XVII no soportaría la construcción de nuevos añadidos y ampliaciones, lo que aconsejó que se derribara y en su lugar se levantara otra de nueva planta, durando las obras desde 1693 hasta 1700, fecha en que se inaugura la nueva iglesia.
     Desde el punto de vista arquitectónico, lo más destacado del conjunto es la torre camarín, uno de los primeros en construirse en España a semejanza del de Guadalupe o el de la Virgen de los Desamparados en Valencia.
     Entre las obras escultóricas destacan la propia talla de Santa María de la Victoria, obra probablemente de un escultor alemán, ya que seguramente fue regalada a Fernando el Católico por el emperador Maximiliano I, padre de Felipe el Hermoso; el retablo de San Francisco de Paula, de Luis Ortiz de Vargas; la Virgen en Belén, de Jerónimo Gómez de Hermosilla, de la segunda mitad del siglo XVII; la Virgen de las Ánimas, de Juan Niño de Guevara; y sobre todas las citadas, una Dolorosa de Pedro de Mena.
     En abril de 2007 le fue concedido por el Papa Benedicto XVI el título de Basílica Menor.
     El panteón de los Condes de Buenavista
     También destaca el panteón de los condes de Buenavista, uno de los más tétricos de Andalucía a consecuencia de su decoración de fondo negro sobre el que sobresalen esqueletos y figuras de la muerte en escayola blanca.
     Recuerda el conjunto a las danzas de la muerte medievales. Debe interpretarse como exposición del discurso barroco sobre la muerte (Diputación Provincial de Málaga).
 
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Santiago, Plaza de la Merced, Casa natal de Picasso, Museo Casa de Muñecas, y Santuario Virgen de la Victoria) de la localidad de Málaga (VI), en la provincia de Málaga. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia malagueña.

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viernes, 15 de noviembre de 2024

Los principales monumentos (Palacio de Villalcázar, Museo Revello de Toro - Casa de Pedro de Mena, Palacio Episcopal, Iglesia del Sagrario, y Museo Picasso - Palacio de los Condes de Bellavista) de la localidad de Málaga (IV), en la provincia de Málaga

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Palacio de Villalcázar, Museo Revello de Toro - Casa de Pedro de Mena, Palacio Episcopal, Iglesia del Sagrario, y Museo Picasso - Palacio de los Condes de Bellavista) de la localidad de Málaga (IV), en la provincia de Málaga.


Palacio de Villalcázar

     El primer conde de Buenavista, D. José Francisco Guerrero, tenía  su residencia  en la placeta de la Alcazaba cuando residía en Málaga. Su hijo D. Antonio Tomás Guerrero, aumentó la propiedad familiar construyendo otra casa junto a la anterior, que se realizaba en 1725 y es la que constituye este palacio que heredó posteriormente el conde de Villalcázar de Sirga.
     Declarado Monumento en 1976, este palacio descrito en el Catastro de Ensenada como uno de los principales de Málaga, con sus cuadras, almacenes, oratorio con sacristía, torre y muy diferentes dependencias, conserva un pequeño patio cuadrado sobre columnas toscanas de mármol y una interesante escalera, situada en un ángulo de éste.
     Exteriormente destaca la fachada, ligeramente quebrada y definida por un balcón que la recorre de un lado a otro, emergiendo sobre la cornisa la torre cuadrada y pequeñas mansardas. La portada, con dintel y jambas almohadilladas, está en­marcada por pilastras cajeadas y destacado entablamento. La fachada estaba totalmente cubierta con interesantes pinturas geométricas que no se han conservado al rehabilitarse el edificio para sede de la Cámara de Comercio (Rosario Camacho Martínez, Isidoro Coloma. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo I. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Este Palacio se sitúa en la Cortina del Muelle nº 95. El Palacio de Villacázar es un amplio caserón de fachada ligeramente curvada con sótano y tres plantas, aprovechándose también las cámaras bajo los tejados que se proyectan hacia el exterior mediante buhardas, alzándose en el ángulo occidental una pequeña torre cuadrada. Destaca la portada de piedra arenisca con jambas almohadilladas y dintel de igual traza, encajado entre dos pilastras dóricas cajeadas y un entablamento con arquitrabe, friso con triglifos y metopas, y el escudo en el centro y cornisa apeada por canecillos. Las ventanas del entresuelo son rejas voladas de hierro forjado.
     En el piso principal, un gran balcón, corrido en toda su longitud, apea en tornapuntas retorcidas que junto a altos arbotantes recogidos en el muro, dan estabilidad al largo barandal. Una imposta separa este piso del superior, donde se alternan los cierros con balcones aislados, en perfecta simetría, con los vanos del principal. En la cubierta destacan las buhardillas, tan características de la arquitectura francesa en aquella época, y una torre, de proporciones cuadradas, en la parte izquierda del edificio.
     Antes de la rehabilitación de 1990, la planta del edificio era bastante caótica, con habitaciones a diferentes niveles, posiblemente por la incorporación de otras casas durante la construcción. Lo más notable del interior es la escalera y el patio. Este, es cuadrado, con bellas columnas toscanas de mármol en tres de sus lados, sobre las que cabalgan arcos de medio punto de rosca moldurada y lo centra un pilón circular de mármol. La existencia de cuatro plantas sobre el reducido espacio hace que resulte angosto y los huecos rectangulares que a él se asoman son completamente lisos. 
     La escalera, situada en un ángulo del patio, compone su frontis con uno de los lados de éste, es amplia y de traza irregular con tramos de ida y vuelta y arcos rampantes sobre pies derechos de madera rematando alguno de aquellos en graciosos pinjantes, y decorándose su trasdós con molduras geométricas. Los tejados de la galería presentan bóvedas de ladrillos de unos treinta centímetros de ancho, separadas por maderas, mientras que los de los salones llevan pinturas al fresco o maderas vistas, molduradas.
     La estructura del edificio es mixta. Se compone de muros de carga procedente de la obra original y pilares de hormigón incorporados en la restauración de 1990. Con estos últimos se consigue un espacio más diáfano en el salón de actos, planta baja y entreplanta
     El primer Conde de Buenavista, hijo de un comerciante genovés que llegó a Málaga a finales del siglo XVII, y que compró las primeras casas que formarían el núcleo de lo que constituirá en el futuro el Palacio de Villalcázar. El Conde mandó labrar dos edificios, señalados con los números 95, para su propia mansión, y 97, para residencia de sus familiares, casa contigua que fue demolida para ensanche de la calle y sólo se ha conservado su portada, privada del blasón en 1934. Las casas que fueron compradas entonces no han llegado a la actualidad, por lo que es imposible hacer una comparación estilística que permita situar el momento de su construcción. El segundo Conde de Buenavista murió sin descendencia, por lo que su título fue heredado por su sobrino, José Echéverri y Guerrero, Conde de Villalcázar. Con este, es cuando el palacio, independiente de la vieja casa, comienza a ser relacionado con el nombre de Villalcázar. Sin pruebas documentales, es difícil de precisar el autor del edificio, pero existen una serie de circunstancias que apuntan a Felipe de Unzurrúnzaga como arquitecto principal del edificio.
     También se atribuye, hacia 1786, al arquitecto José Martín de Aldehuela, que trabajó por esas fechas intensamente en Málaga (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La actual sede de la Cámara de Comercio ha sido conocida durante más de dos siglos como Palacio de Villalcázar, a pesar de que fuera construido por el Conde de Buenavista. Después de la muerte del Conde estas construcciones fueron heredadas por el Conde de Villalcázar. Es difícil apreciar su trazado original, ya que es un edificio que ha sufrido numerosas restauraciones, la ultima de las cuales se ha debido a su adaptación como sede de la Cámara de Comercio. En su interior destacan las enormes columnas de mármol de su patio portificado y en el exterior la portada de piedra, el balcón corrido de la planta principal y la torre mirador en un ángulo, desde donde sus propietarios podían divisar el mar y el puerto por encima de la muralla. Tras el derribo de este sector de la muralla de Málaga y la construcción de la Aduana, la fachada adquiere mayor empaque al poder ser contemplada desde mayor distancia (Diputación Provincial de Málaga).

Museo Revello de Toro - Casa de Pedro de Mena

     El Museo Revello de Toro está concebido como un espacio expositivo dotado de la más avanzada tecnología y que se propone cumplir tres objetivos. En primer lugar, su finalidad esencial es exponer permanentemente la cesión que el afamado retratista y pintor figurativo malagueño Félix Revello de Toro ha realizado a su ciudad natal. De las ciento cuarenta y dos obras se muestran al público ciento trece entre óleos, bocetos y dibujos que forman la colección permanente del Museo.
     Pero también se ha logrado recuperar y poner en valor la Casa-taller de Pedro de Mena, uno de los pocos inmuebles domésticos que se conservan en Málaga de aquel periodo. Finalmente, pero no en último lugar, potenciar la figura del simpar imaginero del siglo XVII Pedro de Mena divulgando el conocimiento de su obra y de su trayectoria vital y artística.
     En el diseño del proyecto museológico se ha tenido un cuidado especial en visualizar y poner en valor a Pedro de Mena y Medrano, cumbre de la imaginería religiosa del s. XVII. Junto al monumento que se ha erigido delante de la fachada, obra de Virgilio, destaca la SALA MEMORIAL a él dedicada, dotada de la tecnología más avanzada. Un audiovisual de diez minutos ofrece al visitante, de forma amena y rigurosa, los principales hitos de su vida y de su producción. Su nacimiento y formación en Granada junto a su padre, el también imaginero Alonso de Mena, y su maestro Alonso Cano; su establecimiento definitivo en Málaga a partir de 1658 para completar la Sillería del Coro de la Catedral; la difusión de sus creaciones devotas en madera policromada por España y América; y sobre todo, sus Ecce Homos y Dolorosas de busto y devoción doméstica.
     Una recreación portentosa de su mítico y desaparecido Crucificado de la Buena Muerte del Convento de Santo Domingo completa el contenido de esta sala a la que se accede directamente desde el patio principal de la casa. Una mesa de información interactiva dirige al visitante interesado hacia los lugares donde se localiza la obra de Mena en Málaga (Abadía de Santa Ana, Catedral, Santuario de la Victoria…) y en el resto de España (Museo Revello de Toro).  
     La Casa de Pedro de Mena ocupa una parcela en forma de L, próxima a la Catedral, en el sector sudeste del casco histórico de Málaga.
     El edificio presenta fachada a dos espacios públicos; el adarve de la calle Afligidos y la calle Juan de Málaga, siendo su acceso principal por la calle Afligidos. La parcela se ocupa con dos construcciones distintas separadas por un patio de servicio o espacio abierto. En primer término se desarrolla un edificio de tres plantas, estructurado en torno a un patio rectangular y parcialmente rodeado de galerías en las plantas baja y primera. En segundo término adosada a la medianera sur de la parcela se levanta una nave auxiliar de una planta, de construcción precaria usada actualmente como almacén.
     A nivel de usos el edificio se compartimenta actualmente en cinco zonas independientes; tres locales destinados a almacén dos viviendas y un café denominado Café- Teatro que ocupa una parte sustancial de la superficie total del inmueble.
     La fachada del edificio hacia la calle Afligidos se retranquea en planta primera, prolongándose este retranqueo en forma de L, a lo largo de la medianera oeste; se configura así un espacio abierto a través del cual se ilumina el edificio. El primer plano de esta fachada se abre la entrada principal al inmueble, compuesta por una estrecha puerta de madera de doble hoja; sobre esta puerta se abre una ventana protegida por una reja de cuadradillo conformando un único hueco vertical enmarcado entre pilastras; rematando superiormente este hueco se dispone una cubierta de tejas.
     El patio, situado en el centro del solar, es de planta casi cuadrada y aparece rodeado de galerías cubiertas, en tres de sus flancos. La cubierta de la galería se resuelve con entrevigado de madera que descansan sobre cuatro columnas de mármol blanco con capiteles de molduras simples y basa de piedra. En segunda planta las galerías se cierran al patio mediante tabiques en los que se abren ventanas de dos hojas correderas, de madera y vidrio esmerilado. En planta baja se dispone de una dependencia que ocupa parte de la primera crujía del edificio y se usa como almacén. En la segunda crujía se dispone otro local y un pequeño patio de luces adosado a la esquina de la medianera. El resto de la crujía sur, la crujía oeste y parte de la crujía norte conforman un ámbito continuo y diáfano, con planta en forma de U rodeando el patio.
     En primera planta las galerías aparecen parcialmente absorbidas por las dependencias que se desarrollan en las crujías perimetrales. La planta se compartimenta en tres zonas independientes, de las cuales sólo se ha podido registrar la que ocupa las crujías sudoeste y noroeste que se comunican con las dependencias de la planta inferior mediante una escalera de servicio
     La casa donde vivió y murió Pedro de Mena es un edificio situado en una de las zonas más antiguas de la ciudad de Málaga. El valor histórico del inmueble se ve acrecentado por el hecho de haber sido la casa- taller del renombrado escultor Pedro de Mena, el cual vivió y trabajó en ella desde 1679 hasta su muerte en 1688. Las primeras viviendas que Pedro de Mena habitó en Málaga fueron las provistas por el cabildo Catedral, en función de lo estipulado en el contrato para la terminación de la sillería del coro de la Catedral. En 1679 adquirió el artista esta casa a doña María Bueso. A su muerte, en 1688 dejó en herencia a su esposa esta casa y la colindante de la plazuela Juan de Málaga. En 1979 los miembros de la Academia de San Telmo de Málaga propusieron el edificio como Monumento Histórico Artístico, así como la demolición de la contigua casa nº 3 de la calle Afligidos, a fin de dejar exenta la Casa de Pedro de Mena. En el BOE del 30 de Mayo de 1979 apareció el acuerdo de incoación del expediente de Declaración de Monumento Histórico Artístico de Interés provincial a favor de la casa.
     En Febrero de 1983, los arquitectos Luis Machuca y Román Fernández Baca emprendieron las obras de adecuación de la planta baja del edificio para su uso como café-teatro. Además de este, el edificio alberga en la actualidad otros usos como almacenes y viviendas.
     El interés artístico de este edificio, de autor desconocido y construido a principios del siglo XVII pero muy transformado posteriormente, viene dado por su consideración como uno de los últimos ejemplos de casa patio tradicional que se conserva en esta zona céntrica de Málaga.
     El estilo del inmueble incorpora elementos clásicos y mudéjares, pudiéndose encuadrar dentro de una tipología enraizada en el modelo de tradición islámica (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Creado en 2010, el Museo Revello de Toro pretende poner en valor la obra artística del pintor figurativo malagueño Félix Revello de Toro en un edificio histórico que fue la casa-taller del escultor y famoso imaginero del siglo XVII Pedro de Mena. El edificio consta de tres plantas que albergan tres salas de exposiciones. De las 142 obras que forman parte de la cesión realizada por el artista al Ayuntamiento de Málaga, se muestran al público 113 entre óleos, bocetos y dibujos, que forman parte de la colección permanente del Museo. 
     Se distinguen cinco espacios dentro del museo. En las salas 1 y 2, situadas en la planta baja del inmueble, se puede admirar al Revello más íntimo, el que dio sus primeros pasos en el mundo de la pintura, así como algunas obras del ámbito del bodegón y las naturalezas muertas. Entre las obras expuestas en estas salas destacan ‘Autorretrato’ (1990), ‘Mi madre’ (1950), ‘Elementos de pervivencia’ (1978) o ‘La pérgola y la cascada’ (1937).
     En las salas 3 y 4, los espacios más amplios del edificio situados en la primera planta, están dedicadas a figuras femeninas, con obras de gran formato donde se aprecia la evolución estilística del pintor desde los años sesenta hasta principios del siglo XXI. Merecen una especial mención ‘Una cita fugaz’ (1969), ‘Donde el silencio duerme’ (1973) o ‘Vuelvo a ti’ (2006).
     Un conjunto de dibujos y bocetos son los protagonistas de las salas 5 y 6, que aprovechan el espacio abuhardillado del inmueble. En estas salas se puede admirar una de las obras más queridas del propio pintor, ‘Sumida en el sueño’ (1989), además de otras como la serie ‘Doce rostros de mujer’.
     El museo Revello de Toro cuenta también con una Sala de Exposiciones Temporales o de obra invitada. Situada en la primera planta, al fondo del patio principal y en un cuerpo de nueva construcción anexo al edificio histórico, se dispone un espacio expositivo de treinta y dos metros cuadrados.
     Por último, la Sala Memorial Pedro de Mena (1628-1688), dedicada al imaginero que desarrolló su obra durante el siglo XVII, alberga un audiovisual con los principales hitos de su vida y su producción. El Museo ha logrado recuperar uno de los pocos inmuebles domésticos que se conservan en Málaga de aquel periodo y potenciar la figura artística de este singular escultor (Diputación Provincial de Málaga).

Palacio Episcopal
     Este palacio lo constituye un conjunto de edificios, de diferentes épocas, que ocupa una amplia manzana y tiene su fachada principal hacia la Plaza del Obispo, centrada por una airosa fuente del s. XVIII.
     El más antiguo (c/ Santa María nº 20) fue construido por el segundo obispo de Málaga, D. Diego Ramírez de Villaescusa de Haro (1500-25), pero siendo pronto insuficiente Fray Bernardo Manrique construyó uno nuevo, con un patio­ jardín y fachada con galería de arcos de ladrillo flanqueada por dos torres, que se construía en 1558, siendo su autor Diego de Vergara, maestro mayor de la Catedral.
     Contiguo a éste, el núcleo correspondiente a las oficinas de la Diócesis y Tribunales Eclesiásticos, es un palacio de fines del s. XVI, propiedad de la familia Quilty, incorporado al obispado en 1819, ante sus necesidades de espacio. Las dependencias se desarrollan en torno a un hermoso patio de influencia italiana, con arcos de medio punto en el nivel inferior, que alternan con zonas adinteladas abiertas con óculos en el superior.
     El núcleo más interesante se construyó en el s. XVIII sien­do el obispo D. José Franquis Lasso de Castilla, su promotor, costeado con las rentas de su Dignidad, y fue su maestro el arquitecto Antonio Ramos, quien comenzó la obra en 1762. Se disponía de una amplia superficie, hasta c/ Fresca, con la que se intentaba paliar los espacios que se habían cedido para la ex­tensión de la Catedral, y Ramos la dividió en dos sectores, uno de uso administrativo y el otro residencial. En el primero el patio, cuadrado, es sobrio sin más ornato que placas recortadas sobre las enjutas de los arcos, que sostienen columnas tosca­nas. La pieza más importante es la escalera, de tipo imperial, con arquerías rampantes en los laterales y cubierta con casquete el elíptico en el que se representa El triunfo de la Eucaristía, obra anónima de finales del XVIII; el conjunto se decora con rocallas y medallones pendientes con símbolos marianos, que recuerdan más el estilo de José Martín de Aldehuela, quien se haría cargo de las obras a la muerte de Ramos (1782).
     La fachada principal es una de las obras más importantes de Ramos. En ella dispone cinco calles con tres pisos, con balcones sobre peanas bulbosas decoradas con elegantes rocallas, integrando en el eje central una espléndida portada-retablo de mármoles rosa, gris y blanco, cuyas columnas dispuestas al sesgo introducen movi­miento, y se remata en la zona superior por un nicho con la imagen en piedra de la Virgen de las Angustias, que inició Fernando Ortiz y terminó Manuel Agustín Valero.
     El núcleo residencial trasluce, en parte, el estilo de Aldehuela. Las dependencias, en forma de U, abrazan un pequeño jardín dividido en tres espacios, resueltos con notable habilidad. El primero, con una pequeña fuente, hace las veces de vestíbulo, mientras que el jardín propiamente dicho tiene dos niveles separados por una ba­laustrada rematada por jarrones de tipo francés, con pilones de agua en el frente y una pequeña escalinata. El testero, más relacionable con otros diseños de Ramos, forma un pórtico con columnas de mármol y doble arquería, cuyos huecos centrales presentan un arco mixtilíneo, y el su­perior dos arcos encontrados en un pequeño pinjante; las paredes de la galería inferior están revestidas de azulejos sevillanos representando temas de la época.
     En este palacio estuvo instalado un Museo Diocesano y hoy sus salas, después de la rehabilitación llevada a cabo por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, son espacio expositivo. El palacio fue declarado BIC en 1979 (Rosario Camacho Martínez, Isidoro Coloma. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo I. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     En su planta se conjugan dos patios, uno en eje con la entrada de acceso al palacio, que centra las dependencias en torno a un claustro de orden toscano. Al fondo y a la derecha de este se sitúa una escalera con amplio ingreso, meseta y desembarcos, cubierta con bóveda elíptica, así como una interesante, aunque mal intervenida, decoración pictórica mural. A la izquierda del citado patio, otro sector del mismo estuvo dedicado a dependencias de la vida familiar del prelado, con planta en forma de U, cuyo interior alberga un jardín.
     La fachada principal se combina en cinco calles y tres pisos, a la que se superpone una portada retablo realizada en mármol. El vano de entrada de forma adintelada, así como el del piso primero que accede a un amplio balcón, están enmarcadas con columnas corintias. En el segundo piso termina la portada una hornacina con la Virgen de las Angustias en su interior, advocación que evidencia la procedencia granadina del Obispo Franquis Lasso de Castilla . El resto de la fachada presenta decoraciones propias del último barroco.
     Agregado a dos palacios ya existentes desde el siglo XVI, forma con ellos una gran manzana. Se construye en tiempos del Obispo Don José Franquis Lasso de Castilla (1756-1776). Es obra del barroco tardío a la que se asoman atisbos rococó, aunque en su diseño prevaleció la proyectiva historicista bajo la dirección de Antonio Ramos. A su muerte prosigue las obras José Martín de Aldehuela (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Se conoce con este nombre a un conjunto de edificios que delimitan una amplia manzana comprendida entre las calles de Santa María, Molina Lario, Salinas, Fresca y Plaza del Obispo.
     Se trata de un conglomerado de construcciones diversas, de distintas formas y estilos, que han experimentado innumerables transformaciones a lo largo del tiempo en función de las necesidades de uso.
     El edificio.
     El edificio del Palacio Episcopal se levanta en la Plaza del Obispo muy próximo a la Catedral de Málaga, bajo el patrocinio del arzobispo José F. Lasso de Castilla, a partir del año 1762.
     Sus trazas se deben al arquitecto Antonio Ramos, quien a la muerte de José de Bada en 1756 continúa con las obras que éste realizaba para la catedral.
     La realización de este palacio supone la obra más importante de su autor y uno de los mejores ejemplos de la arquitectura civil malagueña, y en ella Ramos distribuye los espacios alrededor de dos patios sucesivos, agrupando en torno al primero de ellos la zona pública del conjunto y levantando un cuerpo bajo con arquerías, mientras que en el segundo dispone sus frentes abiertos con balcones, ubicando sobre un costado una escalera de tipo imperial de doble tiro que comunica con la zona alta del palacio.
     Alrededor del segundo patio también organizado en dos plantas de altura con una ligera estructura de arquería, se distribuyen las dependencias privadas que se destinan al prelado.
     Muy importante por su alta calidad compositiva es el diseño de su fachada principal, de tres plantas de altura, que se articula a través de pilastras pareadas y simples de bajo resalte entre las que se disponen grandes huecos a modo de balcones en las plantas superiores y de ventanales en la inferior.
     De un barroco clasicista donde destacan los frontones rectos y curvos de los huecos superiores, sobresale en esta fachada su magnífica portada-retablo que se le superpone en el centro, en tres cuerpos de altura, combinando mármoles en colores gris para el fondo y rosa en las columnas, cuyo número decrece progresivamente en cada planta superior.
     En ella destaca el gran balcón de movido diseño sobre la puerta de acceso, los elegantes remates con que se coronan pilastras y columnas, y los escudos que se muestran sobre la puerta de ingreso. Asimismo es de destacar en el último cuerpo de esta portada la profunda hornacina enmarcada entre pilastras con guirnaldas que aloja en su interior una imagen de la Virgen de las Angustias, obra de Fernando Ortiz.
     A la muerte de Antonio Ramos en 1782, las obras de este palacio las continúa su sucesor José Martín de Aldehuela, quizá el autor de la balaustrada de piedra con que se acaba superiormente el edificio, añadido en un momento posterior.
     Bien de Interés Cultural, este Palacio Episcopal está catalogado como monumento en el año 1991.
     Desde octubre de 2019 el edificio es el Centro Cultural Fundación Unicaja de Málaga y que acoge una programación de actuaciones culturales de esta institución (Diputación Provincial de Málaga).

Iglesia del Sagrario
     Fue erigida por la misma bula que se erigió la Catedral (12-2-1488), instalándose en el espacio cuadrado con armadura mudéjar que hay en una esquina del patio de los Naranjos, la amplió Fray Bernardo Manrique, alargándose por sucesivas reformas hasta englobar la primitiva portada de la Catedral (ya citada), y se comunicaba con el palacio episcopal. Por el deterioro en que presentaba a comienzos del s. XVIII, la Herman­dad  Sacramental promovió la construcción de un nuevo templo que fue financiado por el obispo Fray Francisco de San José, terminado en 1714.
     Es una iglesia muy sencilla de planta de cajón, cabecera plana y cubierta con bóveda de medio cañón con fajones y lunetos. En el exterior hay que destacar además de la magnífica portada estilo Reyes Católicos, ya comentada, la pequeña portada que abre al patio, muy sencilla, con de­coración de guirnaldas pintadas en las enjutas; pero sobre todo, el ornato de los muros a los que cubre decoración pictórica fingiendo hiladas y verdugadas de ladrillo que delimitan recuadros de mampostería con decoración geométrica a base de octógonos superpuestos con diferentes secuencias de color que responde a una tendencia extendida en Málaga que, como recurso de pobreza o por gusto ornamental, cubrió ampliamente la ciudad, y sobre ellos otros motivos de simbología religiosa de intención devocional.
     En el interior destaca el magnífico retablo del altar mayor, procedente de la iglesia de S. Pedro de Becerril de Campos (Palencia), instalado aquí en 1944. De estilo plateresco, con amplia variedad de balaustres y grutescos, pertenece al círculo de Juan de Balmaceda, escultor castellano cuyo estilo está próximo al de Alonso Berruguete y está fechado en 1565. Dedicado a San Pedro y San Pablo, destacan las escenas de la calle central, con éstos, la Virgen coronada, la Piedad y el Calvario, así como las figuras de Apóstoles y los relieves, de fuerte dramatismo. El primer retablo del lado del Evangelio procede, asimismo, de Becerril y fue donación de una familia malagueña. Mucho más pequeño y más tardío, realizado a finales del XVI bajo fórmulas más manieristas, son notables las esculturas de la Virgen del Sagrario, S. Sebastián y S. Blas, así como los temas pictóricos.
     En el otro lado, la figura de un Cristo que está mutilado, y el Padre Eterno que hay sobre la puerta, son los únicos restos conservados del antiguo retablo mayor realizado entre 1710-13 por Jerónimo Gómez. La iglesia ha conservado un Apostolado y dos grandes cuadros ovales, que representan un milagro de San Pedro y su crucifixión, ambas obras de Diego de la Cerda, fechadas en el respaldo en 1713.
     También hay que reseñar en este interior la cara interna de la portada de la Catedral, del mismo estilo, recuperada recientemente, y el coro que se alza a los pies, obra barroca de movido perfil y adornos de rocalla, que construyó el arquitecto de la Catedral, Antonio Ramos, en el año 1749. Fue declarada Monumento en 1951 (Rosario Camacho Martínez, Isidoro Coloma. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo I. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     La iglesia es sencilla, de una sola nave, con el presbiterio elevado y cubierta con bóvedas de medio cañón con fajones y lunetos. En los diversos tramos, pilastras cajeadas rematadas en macollas vegetales a manera de capitel. A los pies una tribuna de perfil muy movido, fechada en 1749. Los paramentos exteriores del muro se realizan en ladrillo y mampostería, y sobre ella se esgrafían y colorean unos dibujos geométricos formados por alfardones, crucetas, discos, etc., de tradición mudéjar, que renuevan el exterior del inmueble tras la reformas del XVIII, en unión a la cantidad de edificios que se decoran con pintura mural durante esa centuria.
     Bajo la iglesia hay una cripta, en la que se percibe el arranque del alminar de la primitiva mezquita.
     Muy interesante es la portada de Calle Santa María, llamada del Perdón, magnífico ejemplar gótico tardío con detalles renacentistas. La portada con un derroche de cardinas, angrelados, doseles, elementos del vocabulario gótico que convive con algunos mudéjares, se abre con un arco de medio punto, presentando en las jambas el tema de la Anunciación entre los Evangelistas y figuras de Apóstoles en las arquivoltas. En el cuerpo principal, presidido por el Salvador, se encuentran los escudos de los obispos absentistas, los Riario y los Padres de la Iglesia, mientras que en el ático aparecen las figuras orantes de Fray Hernando de Talavera y el cardenal Mendoza, acompañados de un ángel y Santiago, y en el centro un torso que, por su situación y posición representa a la Virgen, mutilada, como todo el remate, por la obra del siglo XVIII.
     Contigua a la Catedral, debió ocupar el ángulo NE del patio de la mezquita. Su construcción comenzó en 1488 por don Pedro de Toledo, primer obispo de Málaga, recibiendo las obras gran impulso con su sucesor don Diego Ramírez de Villaescusa. El viejo Sagrario sufrió desperfectos en un terremoto ocurrido en 1680, por lo que el obispo Fray Francisco de San José decidió en 1714 la construcción de un nuevo Sagrario más amplio y que englobaría la portada del siglo XVI. La iglesia se reedificó totalmente en 1714, siendo interesante en la actualidad por los retablos que en ella se instalaron de los siglos XVI al XVIII. De la construcción primitiva subsiste la portada, concluida en los primeros años del pontificado de don César Riario (1519-1540), a quien corresponden los blasones y, probablemente, las diez imágenes de los estribos laterales. Es de estilo gótico, de última época, con algún indicio renacentista, muy galana, de talla valiente y con muchas imágenes de cierto mérito. En 1862 se derribaron las escaleras del siglo XVIII, que le daban acceso desde la calle. Fue el ingreso principal del Patio de los Naranjos de la mezquita mayor, llamándosela Puerta del Perdón (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Se encuentra junto a la Catedral. Lo más destacable en ella es su portada, que da a calle Santa María, frente al hospital de Santo Tomé.
     Es de estilo gótico isabelino y en su parte superior aparecen el cardenal Pedro de Mendoza y el confesor de la reina Isabel la Católica, Hernando de Talavera, ofreciendo a la Virgen la mezquita ya consagrada. También es digno de mención el retablo plateresco.
     La iglesia de Santa María del Sagrario se construyó gracias a la bula del 12 de Febrero de 1488, al igual que la Catedral. Su original ubicación fue una esquina del Patio de los Naranjos. Durante el obispado de Diego Ramírez de Villaescusa (1500-1516), se comenzó la portada de la calle Santa María, pero se finalizó en el episcopado de César Riario. En esta portada se hizo una representación escultórica muy bella, en ella aparecen imágenes vegetales, sellos, escudos y una compleja representación iconográfica constituida por la Virgen, el Todopoderoso y varios orantes. Posteriormente se añadieron en el siglo XVIII a la portada dos pirámides rematadas con bolas y una cruz de piedra.
     En el siglo XVIII se derribó el edificio y se construyó de nuevo, ya que se hallaba en muy mal estado. Actualmente, la iglesia tiene planta de cajón con cabecera plana y cubierta de medio cañón con arcos fajones y lunetos.
     El coro, de estilo barroco, se construyó en 1749, a cargo del aparejador de la Catedral, Antonio Ramos.
     OBRAS ARTÍSTICAS
     Retablo Mayor, procedente de la iglesia de San Pedro, en Becerril de los Campos. Este retablo, instalado en la iglesia del Sagrario en el año 1944, pertenece al estilo Plateresco con figuras de los Apóstoles, la Virgen Coronada, la Piedad, el Calvario y el Padre Eterno.
     El primer retablo del lado del Evangelio, de la segunda mitad del siglo XVI, al estilo manierista, donde podemos encontrar también ciertos elementos clásicos (columnas, pilastras, frontón triangular, etc.).
     Púlpito de mármol rojo, que destaca, sobre todo, por su colorido, es del siglo XVII.
     Retablo de la Virgen de Lourdes, del siglo XVII. Retablo de la Virgen del Rosario, del siglo XVIII.
     Retablo dedicado al Corazón de Jesús, fechado en los años centrales del siglo XVII, y que destaca por sus columnas salomónicas. La iconografía de este retablo está dedicada a la Virgen.
     Retablo de San José, del siglo XVIII, decorado con estípites y columnas salomónicas.
     Retablo del Cristo Mutilado, de producción más moderna a manos de José Navas Parejo. Éste, junto con el Padre Eterno, son las dos únicas obras que sobrevivieron al incendio del antiguo retablo mayor.
     Las pinturas más destacadas son: Salvador, la Virgen, y otros cuadros con varios apóstoles y dos santos obispos (Diputación Provincial de Málaga).

Museo Picasso. Palacio de los Condes de Bellavista
     El Museo Picasso Málaga es la gran apuesta cul­tural del nuevo milenio para dotar definitiva­mente a la ciudad de un referente estable de la obra y actividad de su hijo más conocido en el mundo. Su programa cultural se apoya en la custodia de 155 obras estables y en el dinamismo que proporciona una compleja, variada y ambiciosa política de depósitos y prestamos a corto, medio y largo plazo que han dado a luz un organismo mezcla de museo y sala de exposiciones temporales con evidentes beneficios para los ciudadanos.
     Los orígenes del museo hay que buscarlos en las exposiciones Picasso Clásico (1992) y Picasso, Primera mirada (1994). Sobre el éxito de visitantes y crítica de ambas exposiciones se apoya Christine Picasso para embarcarse junto a su hijo Bernard Ruiz-Picasso en el proyecto de establecer una presencia permanente de la obra de Pablo Picasso en Málaga. El respaldo de la Junta de Andalucía solucionó todos los problemas económicos y administrativos que se pudieron presentar.
     La fundación administrativa tiene fecha de 20 de Noviembre de 1997, momento en que se inscribe la Fundación Picasso de Málaga en el Re­gistro de Fundaciones Privadas de carácter cultural y artístico, Asociaciones y Entidades análogas de Andalucía. Al año siguiente se constituye la Fundación Paul, Christine y Bernard Ruiz-Picasso. La primera fundación gestiona el edificio, cedido por la Junta de Andalucía durante 50 años, y se ocupa del mantenimiento de los servicios del museo. La segunda fundación gestiona la colección, cedida por los familiares de Picasso. El encargado último de la gestión y actividades del museo es el Consejo Ejecutivo del Museo Picasso Málaga constituido por miembros designados por ambas fundaciones y presidido por Bernard Ruiz-Picasso. Está previsto que otras fundacio­nes culturales relacionadas con los familiares de Picasso hagan depósitos temporales a medio y largo plazo de sus colecciones en un régimen de gratuidad de la que se excluyen los derechos de imagen.
     El Museo Picasso Málaga fue inaugurado el día 27 de Octubre de 2003 por SS.MM. los Reyes de España.
     El edificio. El Museo Picasso Málaga está instalado en varios edificios antiguos adaptados a las funciones museísticas y otros de nueva construcción. Los estudios de Richard Gluckman, de Gluckman Mayner Architects, y Cámara/Martín Delgado Arquitectos han sido los responsables de la actividad constructiva y de adaptación de edificios.
     Arquitectónicamente el Museo Picasso Málaga se organiza en tres grandes zonas: La zona de exposición permanente instalada en el antiguo Palacio de Buenavista remodelado para los nuevos usos, la zona de exposiciones temporales y servicios a visitantes para la que se emplean edificios de nueva planta con las ultimas tecnologías de presentación e iluminación de piezas, y la zona logística (oficinas, almacenes, talleres, etc.) instalada en varios edificios de la antigua judería malagueña vaciados pero  conservando su imagen exterior.
     El Palacio de los Condes de Buenavista, decla­rado Monumento Histórico Artístico en 1939, ha sufrido muchas trasformaciones, ampliaciones y restauraciones en su centenaria existencia. En su conjunto el edificio refleja la organización de un palacio nobiliario de principios del s. XVI levantado por D. Diego de Cazalla sobre uno morisco del que se conservan algunos restos. En su construcción pudo intervenir Pedro López, maestro mayor de la Catedral y vinculado con D. Diego. En el siglo XVII el palacio pasó a ser propiedad del Conde de Mollina y en el s. XIX a los Condes de Villalcázar de Sirga que también ostentaban el título de Condes de Buenavista. En el s. XX pasó a la Condesa de Luna, que lo arrendó al Es­tado para instalar en él la sección de Bellas Artes del Museo de Málaga. A finales del siglo XX el edificio es adquirido por la Junta de Andalucía e instala el Museo Picasso Málaga.
     En la actualidad el Palacio de los Condes de Buenavista conserva su fachada original, total­mente en piedra, de gran austeridad constructiva y decorativa. La portada, de recios sillares con dintel adovelado, se compone con un friso de grutescos recogiendo la cornisa y un balcón cuyo vano se cubre también con dintel adovelado flanqueado por pilastras suspendidas, rema­tadas en medallones con bustos. La fachada se complementa con una torre mirador de planta rectangular, con finos pretiles, característica de una vivienda acomodada de época .
     La parte más destacada del Palacio es el patio cuadrado, porticado, de dos pisos. Las galerías, con arcos rebajados sobre columnas de fuste liso y capiteles corintios estilizados, están cubiertas por alfarjes de madera y se protegen con balaustrada de mármol, hoy repuesta. El aspecto general es de un gran espacio, amplio y diáfano, con un cierto aire italiano que conserva algunas notas mudéjares como las molduras verticales a modo de alfiz, las armaduras de madera, o los descentramientos de accesos a la planta alta y a la parte posterior del edificio ocupada en su tiempo por una huerta, tras las restauraciones de los años 50 por el llamado «patio mudéjar» o «claustro blanco», y en la actualidad por las construcciones de las salas de exposiciones temporales superpuestas. También al estilo mudéjar pertenece la pequeña torre rectangular con pilares de ladrillo que se levanta casi enfrente de la antigua entrada. Se cubre con una armadura de parhilera con cuadrales y tirantes de lazo sobre ménsu­las. Las necesidades de adaptación del edificio a las funciones museológicas han propiciado la apertura de un segundo gran vano de acceso a la parte trasera del edificio rompiendo el descentramiento antes mencionado y un cambio en las proporciones de los órdenes que enturbia la visión de las arquerías con el corte horizontal de las armaduras posteriores.
     En la actual sala de taquillas se encuentra un magnífico artesonado de polígonos hexagonales alternando con estrellas de cuatro puntas. Adquirido en Valencia por Muñoz Degrain, cubrió su estudio en un primer momento y, como parte del Legado Degrain, entró a formar parte del Museo de Málaga donde se instaló adaptando una sala a sus dimensiones.
     El acceso del patio a la galería superior se realiza mediante una gran escalera cubierta con una espléndida armadura mudéjar de lacería de madera. Con planta cuadrada, pasa a través de trompas acanaladas a una estructura de ocho paños siendo cuatro de ellos cuadrados y los otros cuatro triangulares. Con técnica apeinazada combina un bello lazo de 11 puntas en los ángulos del almizate, de 7 en los faldones cuadrados, y de 9 en los triangulares.
     En la segunda planta, rincón noroeste, se pueden contemplar restos de la antigua cubierta. Se trata de un bello taujel con lazo y piña de mocárabes en el centro. Siguiendo su pauta se han realizado otras en tiempos modernos que unifican los techos de todo el edificio.
     También es moderna la armadura que cubre la sala nº VIII hecha a imitación de la perdida en el incendio ocurrido el 8 de marzo de 2002.
     En el sótano se ha organizado un recorrido por los restos aparecidos en las obras de remo­delación del museo que nos muestra el nivel de la calle en el siglo XVI y los antiguos medieval islámico, romano y fenicio. Se pueden contemplar un ánfora grecolatina (s. II a. de C.), restos de las murallas del s.VI a. de C. cimientos de viviendas, y restos romanos y musulmanes de los s. X al XV.
     En la zona de exposiciones temporales, totalmente nueva, destaca la gran sala del primer y segundo piso en las que el ambiente lumínico y la discrección en el mobiliario, decoración y aparataje técnico otorgan un sentido unitario y grandioso digno de ser sentido con parsimonia.
     La colección. El dinamismo expositivo del Museo Picasso Málaga se basa en el enriquecimiento de los fondos estables, no siempre expuestos, con depósitos a l y l0 años que permiten reorganizaciones expositivas frecuentes. Por todo ello haremos mención en esta guía a los objetos destacados entre los fondos estables y los depósitos a 10 años.
     En la sala I destacan Figura de hombre (1895), Niña con muñeca (1896), las obra del período azul Mateu Fernández de Soto (1901) y Casagemas y la Cabeza de mujer (Fernande) realizada en bronce en 1906.
     En la sala II se encuentran la famosa Oiga Koklova con mantilla (1917) y el evocador Retrato de Paulo con gorro blanco (1923). Acompañan a estas obras otro retrato de Olga (1923), Paulo subido en un asno y dos Maternidades (ca. 1932-1922). Una interesantísima Cara escultórica (1931) concebida en la desintegración de vanos y macizos se encuentra en la sala IV junto a otra Cabeza (1929) y varias versiones de Mujeres tumbadas (1932).
     En la sala V se exponen dos obras maestras que se realzan mutuamente por contraposición del lenguaje empleado: Mujer con brazos levantados, quizás Dora Maar (1936) y Retrato de mujer con vestido de cuello verde (Marie-Thérese Walter) (1938).
     En la sala VII encontramos Mujer sentada en un sillón (François Gillot) (1946) y en la siguiente Jacqueline sentada (1945) dos de los tesoros del museo. También hay que destacar Desnudo azul y gato y una Mujer sentada, ambos de los años sesenta, pero sobre todo la Bañista jugando (1958) quintaesencia de la creación lúdica y de la percepción fantasiosa del artista.
     Las obras en cerámica y esculturas ocupan las últimas salas de manera especial. Hay que señalar Cabeza de fauno (ca. 1947), Cántaro en forma de pájaro (ca. 1947) y de manera especial Bañista (1971) y Cabeza de mujer. Perfil (1961).
     Estas son algunas obras destacadas del MPM, pero seguro que cuando el lector lea estas líneas habrá novedades dignas de mención (Rosario Camacho Martínez, Isidoro Coloma. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo I. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Es el más importante ejemplo de arquitectura señorial realizado tras la conquista de Málaga por los Reyes Católicos. Su arquitectura es básicamente renacentista, con fachada plateresca y soluciones mudéjares.
     Desde el punto de vista tipológico el edificio se inscribe claramente dentro de la arquitectura palaciega o señorial. Se estructura en torno a un gran patio central de proporciones casi cuadradas, mientras que a la fachada se adosa una robusta torre-mirador. El edificio presenta una altura de dos plantas. El sistema de cubrición está constituido por tejas curvas formando paños a dos aguas.
     La fachada principal se halla construida en piedra labrada en sillares bien escuadrados de piedra arenisca los destinados a las esquinas, partes labradas y portada. El resto se halla realizado en una piedra caliza muy deleznable. Descentrada respecto del eje de simetría de la fachada se abre la portada, de grandes dimensiones, adintelada y guarnecida mediante grandes pilastras a cuya mediación se le han labrado tondos circulares rehundidos. Sobre el dintel se halla un friso labrado en relieve con motivos vegetales y jarrones de carácter simétrico muy del gusto renacentista. Sobre el friso se asienta una cornisa que es base del balcón que se abre en el piso superior. Este se halla guarnecido por pilastras que sostienen un doble entablamento, y arrancan de la mediación de su altura de unos tondos circulares decorados con cabezas en relieve. Toda la fachada resulta coronada por una cornisa sobre la que se asientan las tejas curvas de las cubiertas. A la derecha de la portada se halla una inscripción realizada en pintura roja con letras capitales en la que se lee Museo de Bellas Artes.
     La torre mirador tiene planta cuadrada y se adosa por uno de sus lados al edificio. Se compone de tres cuerpos de proporciones casi cúbicas, coronándose por un cuarto de menor altura en el que se abren a cada lado una doble arquería de arco rebajado con columna en el centro responsable de su función de mirador. Se cubre con teja curva y a cuatro aguas, usando para ello una armadura de par y nudillo del siglo XVI, con pares y sin lazo, con limas mohammares y cuadrales en los ángulos.
     El patio principal, algo más largo que ancho, aparece porticado en sus cuatro lados mediante arcos escarzanos sobre columnas toscanas de mármol blanco en número de cuatro en cada uno de sus lados. En un lateral del patio se halla la escalera de acceso a la galería superior. Esta galería superior usa igualmente arcos escarzanos o rebajados sobre columnas. En las cuatro esquinas del patio unos arcos transversales se integran en la pared, apoyándose sobre zapatas generando unos espacios cuadrados.
     Casi frente a la entrada al patio resulta visible una torre mudéjar, resto de la primitiva edificación sobre la que se asentó el actual palacio. Se cubre con armadura de par y nudillo rectangular con lima bordón y pares gramilados que data del XVI.
     En el ala sur del edificio se encuentra el jardín del Museo coincidente en extensión con la huerta- jardín del palacio.
     Destacan como elementos que la singularizan la disposición de la torre, avanzada sobre la calle, provocando un quiebro, adquiriendo mayor presencia respecto al contexto urbano que la rodea. También es un elemento de interés la puerta, que al dar a una calle tan estrecha realza sus valores monumentales, y finalmente, el contraste que los elementos decorativos adquieren en una fachada de sillares tan homogénea.
     Existía antes de la conquista de la ciudad por los Reyes Católicos, como alhóndiga. Más tarde perteneció a diversos nobles, y en el siglo XVIII pasó a propiedad del Conde de Buenavista. Interesante por fundirse en él elementos árabes y renacentistas, aunque por destinarse a impropios fines su disposición ha sido notablemente alterada. Durante muchos años ha sido la sede del Museo de Bellas Artes, pero actualmente se encuentra en él el nuevo espacio museístico de la ciudad, dedicado a la la obra del pintor malagueño Pablo Picasso (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Este museo tiene su sede en el Palacio de Buenavista, edificio renacentista del siglo XVI, el más importante ejemplo de arquitectura señorial de la época.
     La colección permanente es muestra de la extraordinaria mirada artística de Picasso. Más de 200 obras entre pinturas, dibujos, esculturas, cerámicas y grabados dan fe de la magnitud de su larga y prolífica carrera, desde sus inicios académicos hasta las últimas pinturas de los años setenta. En su interior también pueden visitarse restos fenicios hallados durante la reforma del palacio.
     El Palacio.
     El Palacio de los Condes de Buenavista en Málaga (España), declarado Monumento Nacional en 1939, es un magnífico edificio de la arquitectura civil española del siglo XVI. Fue construido hacia 1530-1540 por Diego de Cazalla.
     Desde el punto de vista arquitectónico, consta de baja y primera planta, además de ser un edificio exento. Su fachada plateresca muy maciza, con aparejo de sillares, donde se trabajan con sencillez pero de forma rotunda los elementos decorativos que enmarcan los huecos. Estas son de grandes dimensiones y se sitúan asimétricamente.
     La puerta principal se diseña como un todo con el balcón superior. El interior organiza en torno a un patio de doble galería. A través de la escalera, al fondo a la derecha se accede a la planta primera que repite el esquema de planta baja.
     Esta era su configuración original, hasta que las obras del Museo Picasso Málaga la han modificado.
     Es el más importante ejemplo de arquitectura señorial realizada tras la conquista de Málaga por los Reyes Católicos. Su arquitectura es básicamente renacentista, con fachada plateresca y soluciones mudéjares. La torre tiene estrecha relación con algunos de casas granadinas en el guardapolvo y las arcas bajo alfiz de su parte superior, aunque el aparejo sillares y sus grandes dimensiones parecen alejarla del modelo.
     Fue la casa de los Condes de Buenavista.
     Su estratégica ubicación, la calle San Agustín, junto a la catedral y en plena judería del centro histórico de la ciudad malagueña, ofrece un fácil acceso a los amantes del arte.
     El palacio se convirtió en Museo de Bellas Artes a raíz del Real Decreto de 1913 que reorganizaba los este tipo de museos. Sus fondos son especialmente ricos en pintura del siglo XIX.
     Alquilado durante años por su propietario al Estado, fue elegido para ser sede del Museo Picasso Málaga.
     En 2009 se aprobó la cesión del edificio a la fundación resultante de la fusión de la Fundación Picasso (creada por la Junta de Andalucía) y la Fundación Paul, Christine y Bernard Ruiz-Picasso
     El Palacio de Buenavista, gran ejemplo de la arquitectura andaluza del siglo XVI, en el que se mezclan elementos renacentistas y mudéjares, es la sede del Museo Picasso Málaga, inaugurado en 2003 por los Reyes de España. El pintor quería que su obra estuviera presente en su ciudad natal y fue su nuera Christine Ruiz-Picasso la que reactivó el proyecto medio siglo después.
     El núcleo de la colección permanente de obras de Pablo Picasso está formado por la donación de Christine y Bernard Ruiz-Picasso, unas 233 obras, que periódicamente se complementa con el préstamo de una selección de obras procedentes de los fondos de la Fundación Almine y Bernard Ruiz-Picasso (FABA) y otros préstamos ocasionales.
     Sus colecciones no sólo son privadas, sino que son personales. Este es el arte que Picasso regaló a su familia, el arte que guardó para sí, y que pasó a sus herederos después de su muerte. Las obras del Museo Picasso Málaga se exponen por orden cronológico y son reflejo de cada fase de su desarrollo como artista.
     Son doce salas y 630 metros cuadrados. Diferentes estilos, temáticas y soportes. Desde 1.894 (fecha de la primera pieza que se exhibe) hasta 1972 (un año antes de su muerte) la visita se convierte en una sorprendente biografía visual, casi fotográfica, de un artista cuya trayectoria personal y profesional quedó definitivamente marcada por cuatro pilares: las mujeres (la figura femenina es el motor esencial de su creación), la familia, los amigos y sus obsesiones.
      Además de la rica muestra permanente, en renovación y estudio constante, el Museo Picasso alberga interesantísimas exposiciones temporales que ponen en relación la obra del genio con otros autores y que han logrado traer hasta Málaga a los principales nombres de las vanguardias y el arte contemporáneo mundial. En los poco más de 20 años de vida del museo, lo han visitado casi 9 millones de personas y ha organizado 77 exposiciones y producido 68 publicaciones (Diputación Provincial de Málaga).
     
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Palacio de Villalcázar, Museo Revello de Toro - Casa de Pedro de Mena, Palacio Episcopal, Iglesia del Sagrario, y Museo Picasso - Palacio de los Condes de Bellavista) de la localidad de Málaga (IV), en la provincia de Málaga. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia malagueña.

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