Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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miércoles, 27 de mayo de 2026

Un paseo por la calle Gonzalo Bilbao

     Por amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Gonzalo Bilbao, de Sevilla, dando un paseo por ella
     Hoy, 27 de mayo es el aniversario del nacimiento (27 de mayo de 1860) del pintor Gonzalo Bilbao, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la calle Gonzalo Bilbao, de Sevilla, dando un paseo por ella.
      La calle Gonzalo Bilbao es, en el Callejero Sevillano, una vía que se encuentra en el Barrio de San Roque, del Distrito Nervión, y en los Barrios de San José Obrero, y El Fontanal-María Auxiliadora-Carretera de Carmona, del Distrito San Pablo-Santa Justa; y va de la confluencia de las calles Recaredo, Puñonrostro, y María Auxiliadora, a la calle Juan Antonio Cavestany.
     La  calle, desde  el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores  urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las  edificaciones  colindantes  entre  si. En  cambio, en  los  sectores  de periferia donde predomina la edificación  abierta, constituida por bloques exentos, la calle, como ámbito lineal de relación, se pierde, y el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. En las calles el sistema es numerar con los pares una acera y con los impares la opuesta. 
     También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
     Rotulada en 1914 en memoria de este pintor sevillano (1860-1938), en 1872 aparece designada con el nombre de Ensanche, referido a una acera aislada situada frente a la Puerta Osario. Recta en la mayor parte de su recorrido al atravesar Amador de los Ríos cambia de dirección formando un pequeño ángulo. Adoquinada por primera vez en 1916. en la actualidad se halla pavimentada con asfalto, siendo su acerado de losetas y, en algunos tramos, de losetas y terrizo. El arbolado, presente desde sus orígenes en esta calle, está formado por acacias negras, moreras, melias y robinias, concentrado en el tramo comprendido entre María Auxiliadora y Amador de los Ríos. siendo disperso hacia el final de su trayectoria. La iluminación se realiza por medio de farolas de báculo. Atravesada por Arroyo, Amador de los Ríos, Lope de Vega y Padre Méndez Casariego, en ella confluyen Vara del Rey y Virgen de Gracia y Esperanza.
     El origen de la actual Gonzalo Bilbao hay que ponerlo en relación con el derribo de las murallas y las intervenciones urbanísticas que tienen lugar en el borde liberado por dicha destrucción. En 1869 se estable­cieron dos grandes manzanas junto al Perneo, edificio que centralizaba la venta de ganado porcino que había sido reconstruido por Balbino Marrón, en 1858, y que venía a ocupar una parte del antiguo Salitre. Estas manzanas se lotearon dando lugar a las calles Saturno, Ensanche y Júpiter. Desde un principio se procede a la construcción de naves industriales y almacenes, siendo esta función más importante que la residencial. En 1884, el arquitecto Francisco Ortiz Santaella construirá el edificio de la fábrica de harinas de Santa Ana, recientemente restaurado y destinado a librería y escuela de odontología; las Cocheras de Tranvías, obra de Ramón Valladolid, de fines del pasado siglo y ya en 1953, el edificio destinado a garaje y talleres, situado en la esquina con Lope de Vega, obra de Fernando Barquín y Barrón. Junto a estas construcciones, a lo largo de la calle se levantaron gran número de almacenes, talleres y garajes, que desde hace unos años, van siendo sustituidos por bloques de viviendas, de tres a cinco plantas, de desigual factura y materiales constructivos. Finalmente, la presencia de la an­tigua Escuela de Bellas Artes, actual Facultad de Ciencias de la Información [y actualmente otra vez anexo de la Facultad de Bellas Artes], explica las aglomeraciones de jóvenes en su entorno. Hasta la reciente desaparición del ferrocarril, terminaba en una tapia [Eduardo Camacho Rueda, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
Conozcamos mejor la Biografía de Gonzalo Bilbao, a quien está dedicada esta vía
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     Gonzalo Bilbao Martínez. (Sevilla, 27 de mayo de 1860 – Madrid, 4 de diciembre de 1938). Pintor, catedrático de la Escuela de Bellas Artes de Sevilla y ateneísta.
     Nació en el seno de una familia hispalense acomodada. Tras sus estudios primarios en el Instituto de San Isidoro, cursó la carrera de Derecho en la Universidad de Sevilla, que terminó en 1880. No obstante, sus habilidades artísticas, demostradas desde niño, le decantaron hacia la práctica exclusiva de las artes, especialmente de la pintura que, según referencias, siguió en los primeros años de juventud cerca de los maestros Francisco y Pedro Vega. A los veinte años de edad y tras una previa formación sevillana y madrileña en el Museo del Prado, realizó un ansiado viaje a Italia, visitando Venecia, Nápoles y Roma. En Roma contactó con la colonia artística postfortuniana. Tuvo ocasión entonces de ejecutar preciosos y luminosos “tableautines”, aún muy demandados porque constituían el punto de arranque del moderno paisaje “plenearista”, que tanto gustaba practicar el pintor. Después de una breve estancia en Sevilla, donde participó en la Exposición de 1882 de la Academia Libre de Bellas Artes, viajó al año siguiente a París para completar su formación. Allí obtuvo la Tercera Medalla en la célebre Exposición del Centenario de la Revolución.
     Artista inquieto y buscador de nuevas formas de expresión, realizó un periplo artístico por el norte de África, que le llevó en 1889 a viajar por Marruecos para captar sus efectos luminosos y coloristas, lo que plasmó en admirables obras neorrománticas pletóricas de vivacidad. Más tarde recorrió las regiones del norte hispano-francés, mostrando sus preferencias por las calidades pictóricas del paisaje de la costa y los alrededores de Fuenterrabía. Los paisajes castellanos también constituyeron cita obligada de su itinerario artístico, especialmente Toledo, ciudad que le produjo una viva impresión y a la que dedicó una serie variada de paisajes.
     En 1893 fue elegido académico de Bellas Artes de Sevilla y logró la Medalla Única en la Exposición Universal de Chicago. Al año siguiente fue nombrado secretario del Centro de Bellas Artes de Sevilla; inició así una fructífera relación con el Ateneo y la Sociedad de Excursiones, que presidió ocho años después.
     Desde 1903 —año en que sustituyó al pintor José Jiménez Aranda—, ejerció como profesor de Composición Decorativa en la Escuela de Artes, Industria y Bellas Artes, cuya dirección ostentó más tarde. Al año siguiente, en Madrid, contrajo matrimonio con María Roy Lhardy, con la que no tuvo descendencia. Aprovechaba sus estancias en Madrid, desde entonces cada vez más frecuentes, para acudir al Museo del Prado en calidad de copista, sobre todo de artistas clásicos y de Velázquez, en cuya práctica encontraba el apoyo y la amistad de su paisano y entonces director de la pinacoteca, el pintor José Villegas.
     En los inicios del nuevo siglo, el pintor se incorporó a algún movimiento estético entonces en boga; entre otros, el simbolismo, tendencia con la que resuelve algunos temas, por ejemplo, las alegorías marianas del Protectorado de la Infancia de Triana (Sevilla). Por otra parte, hay que vincular el calado social de su arte al regionalismo.
     En 1910 fue nombrado delegado regio; acompañó a la infanta Isabel en el cortejo oficial de los actos celebrados en Argentina con motivo del centenario de su independencia. Aprovechó la circunstancia para estrechar las relaciones artísticas hispano-argentinas, lo que se plasmó más tarde en el certamen iberoamericano de Sevilla de 1929. En Buenos Aires participó en la Exposición Internacional, en la que obtuvo la Primera Medalla. Logró el mismo galardón en la Exposición Internacional de Santiago de Chile.
     Gonzalo Bilbao, que gozaba de una acomodada posición y ejercía como distinguido retratista de la Corona, la nobleza y la alta burguesía, llegó a alcanzar gran popularidad como pintor costumbrista, pues utilizó hábilmente una iconografía que se identificaba con la idiosincrasia andaluza. Su serie dedicada a las cigarreras fue un éxito; cabe destacar el clamor popular cuando se le negó recompensa por su cuadro Las cigarreras en la fábrica (Museo de Bellas Artes de Sevilla), presentado en la Exposición Nacional de 1915. Sin embargo, como pintor cosmopolita, ese mismo año obtuvo la Primera Medalla en la Exposición Internacional de San Francisco (California) y, al año siguiente, expuso en la Casa Demotte de París, donde se encontraba como delegado del Estado español en la Exposición de Arte Hispánico. También participó entonces en la Exposición Internacional de Panamá, en la que recibió la Primera Medalla.
     En 1925 fue nombrado presidente de la Comisión de Arte de la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929. Al mismo tiempo, fue elegido para presidir el patronato del Museo de Bellas Artes y la Real Academia de Santa Isabel de Hungría de la misma ciudad. El retrato de 1934 a Rodríguez Marín fue como un anticipo a su discurso de ingreso en la Academia de San Fernando de Madrid, leído el 27 de marzo de 1935, acerca de El Museo de Bellas Artes de Sevilla. Fue una lección de erudición, en la que comparó el arte encerrado en esa pinacoteca con el arte contemporáneo.
     En 1930 participó en la Exposición de Primavera de Sevilla, y tres años después, el madrileño Círculo de Bellas Artes le dedicó un magno certamen individual en el que expuso más de noventa cuadros, verdadera muestra antológica y colofón a su carrera.
     Gonzalo Bilbao recibió innumerables reconocimientos públicos nacionales e internacionales, como la Gran Cruz de Isabel la Católica, la Cruz de Alfonso XII, la Encomienda de Carlos III. Asimismo, fue nombrado comendador de la Legión de Honor francesa y oficial de la Corona de Bélgica (Gerardo Pérez Calero, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
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Más sobre el Callejero de Sevilla, en ExplicArte Sevilla.

La calle Gonzalo Bilbao, al detalle:
antigua Fábrica de Harinas
Anexo Facultad de Bellas Artes

domingo, 3 de mayo de 2026

Procesiones de hoy, domingo 3 de mayo

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las procesiones de hoy, domingo 3 de mayo, en Sevilla.      
       Hoy, domingo 3 de mayo, continúa el ciclo de las Glorias de Sevilla procesionando las hermandades siguientes:

     Hdad. de San José Obrero (San José Obrero): La Humilde y Fervorosa Hermandad Sacramental y de Gloria de San José Obrero, San Francisco de Paula e Inmaculada Concepción y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Caridad y Nuestra Señora de los Dolores; es ésta una corporación fundada en 1960, con sede canónica en la iglesia parroquial de San José Obrero y San Francisco de Paula, en el sevillano barrio de San José Obrero, siendo sus imágenes titulares Nuestro Padre Jesús de la Caridad, obra de Fernando Aguado Hernández en 2004; Nuestra Señora de los Dolores, obra de Luis Álvarez Duarte en 1962; San José Obrero, obra anónima antigua; y San Francisco de Paula, obra de Fernando Aguado Hernández en 2007.
Enlace a la web oficial de la Hermandad de San José Obrero: www.hermandadsanjoseobrero.es

    Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las procesiones de la tarde del domingo 3 de mayo, en Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

sábado, 28 de marzo de 2026

Procesiones de hoy, Sábado de Pasión

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las procesiones de hoy, Sábado de Pasión, en Sevilla.
     Hoy, sábado 28 de marzo, es Sábado de Pasión, que es la víspera del Domingo de Ramos, día en el que se inicia la Semana Santa. Es el sábado de la quinta semana de la Cuaresma, conocida como Semana de Pasión, y no debe ser confundido con el Sábado Santo, que se celebra una semana después, la víspera del Domingo de Resurrección, siendo el mejor día para ExplicArte las procesiones de hoy, Sábado de Pasión. Así en el día de hoy procesionan las hermandades siguientes:
     
     Hdad. de Padre Pío: La Hermandad Sacramental de la Santa Cruz en el Monte Calvario y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Salud y Clemencia, Santísima Virgen Madre de la Divina Gracia y San Juan de la Cruz, es una corporación fundada en 1986, con sede canónica en la Parroquia del Buen Pastor y San Juan de la Cruz, en el sevillano barrio de Palmete, siendo sus imágenes titulares Nuestro Padre Jesús de la Salud y Clemencia, obra de Fernando Murciano en 1996; y la Santísima Virgen Madre de la Divina Gracia, obra de Luis Álvarez Duarte, en 1987.     
Enlace a la web oficial de la Hermandad de Padre Pío: www.hermandadpadrepio.com 

     Hdad. de los Dolores de Torreblanca: La Humilde y Fervorosa Hermandad Sacramental del Santísimo Nombre de Jesús y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús Cautivo ante Pilato, María Santísima de los Dolores y San Antonio de Padua, es una corporación fundada en 1961, con sede canónica en la iglesia parroquial de San Antonio de Padua, en el sevillano barrio de Torreblanca, siendo sus imágenes titulares Nuestro Padre Jesús Cautivo ante Pilatos, obra de Jesús Méndez Lastrucci en 1992; María Santísima de los Dolores, obra de José María Gamero Viñau en 1988, y San Antonio de Padua, obra asimismo de José María Gamero Viñau en 1992.
Enlace a la web oficial de la Hermandad de los Dolores de Torreblanca: www.hermandaddelosdolores.org

     Hdad. del Divino Perdón: La Franciscana Hermandad de Penitencia y Cofradía de Nazarenos de María Santísima de la Purísima Concepción, Santo Cáliz de Ntro. Padre Jesús del Divino Perdón y Beata Ana María de Javouhey; es  ésta  una corporación  fundada  a  comienzos  de  los  años '90  del pasado  siglo XX, con sede canónica en la iglesia de la Beata Madre Ana María, en el sevillano barrio del Parque Alcosa, siendo sus  imágenes  titulares  Nuestro  Padre  Jesús  del Divino Perdón y María Santísima de la Purísima Concepción, obras ambas de José Antonio Navarro Arteaga  en  2002. 
Enlace a la web oficial de la Hermandad del Divino Perdón: www.divinoperdon.es

     Hdad. de San José Obrero: La Humilde y Fervorosa Hermandad Sacramental y de Gloria de San José Obrero, San Francisco de Paula e Inmaculada Concepción y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Caridad y Nuestra Señora de los Dolores; es ésta una corporación fundada en 1960, con sede canónica en la iglesia parroquial de San José Obrero y San Francisco de Paula, en el sevillano barrio de San José Obrero, siendo sus imágenes titulares Nuestro Padre Jesús de la Caridad, obra de Fernando Aguado Hernández en 2004; y Nuestra Señora de los Dolores, obra de Luis Álvarez Duarte en 1962, San José Obrero, obra anónima antigua; San Francisco de Paula, obra de Fernando Aguado Hernández en 2007.
Enlace a la web oficial de la Hermandad de San José Obrero: www.hermandadsanjoseobrerosevilla.blogspot.com

     Hdad. de la Milagrosa: La Hermandad Sacramental de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Esperanza en el puente del Cedrón, María Santísima del Rosario y San Juan Evangelista; es ésta una corporación fundada en 1998, con sede canónica en la iglesia parroquial de la Milagrosa, siendo sus imágenes titulares Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, talla anónima del siglo XIX; Nuestro Padre Jesús de la Esperanza en el puente del Cedrón, obra de Navarro Arteaga en 2008; María Santísima del Rosario, obra de Francisco Buiza en 1963; y San Juan Evangelista, obra de Juan Antonio Blanco Ramos, en 2002
Enlace a la web oficial de la Hermandad de la Milagrosa: www.hermandaddelamilagrosa.es

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las procesiones del Sábado de Pasión, en Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

martes, 28 de octubre de 2025

La Estación del Ferrocarril Santa Justa, de Cruz y Ortiz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Estación del Ferrocarril Santa Justa, de Cruz y Ortiz, de Sevilla.
     Hoy, 28 de octubre, es el "Día del Tren" en España, una efeméride en la que se conmemora la puesta en marcha de la primera línea férrea peninsular, entre Barcelona y Mataró, un 28 de octubre de 1848, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la Estación del Ferrocarril Santa Justa, de Cruz y Ortiz, de Sevilla.
     La Estación del Ferrocarril Santa Justa, se encuentra en la avenida José Laguillo, s/n; en los Barrios de San José Obrero, y Huerta de Santa Teresa del Distrito San Pablo-Santa Justa.
      El edificio de la estación está construido sobre el haz de vías, cobrando la apariencia de una estación término. El mejor esquema funcional que este tipo de estaciones proporciona justifica esta decisión, a partir de la cual, una cierta metáfora o analogía del movimiento y la llegada, se hace patente.
     Las seis naves bien diferenciadas que albergan los andenes se unen en un sólo espacio transversal desde el que se produce la comunicación con el vestíbulo y la marquesina de entrada. Para reforzar esta secuencia espacial, la luz se hace llegar de formas diversas, apoyándose en un sistema de cubiertas diferenciadas que nunca revelan su solución estructural.
     Se trata, por tanto, de un edificio compuesto de zonas de carácter muy diverso -bóvedas sobre los andenes, cubierta inclinada o el techo plano del vestíbulo, que define un ámbito prismático en el interior de un edificio tan expresivo del movimiento- al que se dota de un carácter unitario por medio del tratamiento de la luz, la elección de materiales o la disposición de los espacios en sentido transversal a los recorridos de los viajeros (Cruz y Ortiz Arquitectos).
     En el más celebrado de los edificios de la Sevilla de finales del XX, sus autores consiguen construir en una sección, aquella que acompaña el movimiento del usuario del transporte ferroviario, todo un cúmulo de aconteceres que dotan al edificio del innegable atractivo de lo cambiante, auxiliado por una maestra utilización de la escala de los espacios y la luz precisa para cada uno de los recintos.
     Desde un exterior marcado de forma definitiva por la más elegante de las marquesinas de la ciudad, en la que el espacio se achica para acoger sin abrumar al visitante, se accede tras un espacio de transición al gran recibidor en el que la actividad se hace obvia por la sencillez y rotundidad del recinto que favorece su inmediata comprensión. 
     Tras él, la sección no deja descanso a la calidad espacial que logra en los lugares de acceso y bajada a las vías y en las cubiertas curvas de las mismas, con un prodigioso juego de niveles, de comunicaciones, escaleras y rampas entre los mismos, de espacios que dominan visiones siempre diferentes de un lugar con voluntad de unidad y que invita a prolongar las vías, mucho más allá de lo perceptible, con la imaginación, hasta la Atocha de Moneo (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de Santas Justa y Rufina, vírgenes y mártires
   Eran dos hermanas andaluzas, hijas de un alfarero de Sevilla, que se ganaban la vida vendiendo cacharros de cerámica en el mercado.
   Como se negaban a entregarse a los paganos en la fiesta de Adonis, y tam­bién a  ofrecer sacrificios a Venus, sus mercaderías fueron destruidas. Justa murió en la calle y Rufina fue estrangulada.
   Patronas de Sevilla y también de Burgos, en cuyo monasterio de Las Huelgas se conservaban sus reliquias.
   En Francia fueron elegidas como patronas por los alfareros de Montauban. La iglesia de Prats de Molló, en el Rosellón, está puesta bajo su advocación.
ICONOGRAFÍA
   Están caracterizadas por alcarrazas, cacharros de alfarería que llevan en las manos, trozos de ídolos esparcidos en el suelo, un león que les lame los pies. Las santas enmarcan a la Giralda, antiguo alminar de Sevilla, que ellas habrían protegido del rayo en 1504 (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Santas Justa y Rufina, en la Historia de la Iglesia de Sevilla
   Santas Justa y Rufina, vírgenes y mártires, patronas de la ciudad de Sevilla. Por no querer adorar a los ídolos, por orden del presidente Diogeniano, padecieron martirio. Justa murió en la cárcel y Rufina fue degollada poco después. Ocurrió hacia el 285. La Iglesia de Sevilla celebra su fiesta el 17 de julio.
   Las pintaron Hernando de Esturmio, Miguel de Esquivel, Ignacio de Ríes, Murillo y Goya, entre otros muchos artistas. La Giralda en medio de ellas, como sostenida y abrazada para que no sufriera daño cuando el terremoto de 1504, según cuentan viejas leyendas. Y a sus plantas los cacharros de loza, símbolo del gremio que patrocinan. Las esculpió Duque Cornejo. Les han cantado himnos desde san Isidoro de Sevilla hasta el divino Herrera y Rodrigo Caro. Las celebran por patronas, junto a Sevilla, otras ciudades como Manises, Orihuela, Talavera de la Reina... Toledo conserva una parroquia con su advoca­ción de resonancia histórica medieval. Las veneran no sólo en España, sino también en Portugal, Francia, Italia y Alemania. Y son la primera página histórica, y gloriosa, de la Iglesia de Sevilla.
   Ellas son santas Justa y Rufina, patronas de Sevilla. Modernamente, un gran poeta sevillano, Antonio Machado, las cantó así:
          Que por mucho que se diga 
          nadie aventajó en el arte 
          cerámico y de alfarería
          cual las Patronas del «barro» 
          las Santas Justa y Rufina.
          Su oficio es noble y bizarro 
          y entre todos el primero,
          pues para gloria del «barro»,
          Dios fue el primer alfarero
          y el hombre el primer cacharro.
   Los albores de la Iglesia de Sevilla están regados por la sangre generosa y joven de dos alfareras hermanas. Su martirio es el primer dato histórico de la Iglesia hispalense recogido en una Passio muy antigua con visos de autenticidad. Su estilo sobrio, la descripción de las adonías, fiesta en honor de la diosa siria Salambó, y la cita del obispo Sabino, que aparece segundo en el catálogo de los obispos de Sevilla del códice emilianense, son indicios suficientes de su autenticidad histórica.
   Así son descritas en el Pasionario hispánico:
   «Justa y Rufina, como mujeres que eran y muy sencillas por su relativa pobreza, llevaban adelante su casa con paciencia, casta y religiosamente, como necesitadas que todo lo poseen.
   Solían vender vasijas de barro. Con la venta ayudaban a los pobres, y guardaban para sí solamente lo suficiente para cubrir sus gastos cotidianos de comida y vestido. Se ocupaban también de hacer oración cada día...
   Un día, cuando estaban vendiendo sus vasijas, se les presenta no sé qué monstruo inmenso, al que la turba de los gentiles llaman Salambó, pidiéndoles que le den un donativo. Ellas resisten y se niegan a dar nada, diciendo: «Nosotras damos culto a Dios, no a este ídolo fabricado, que no tiene ojos, ni manos, ni vida alguna propia. A no ser que necesite una limosna o padezca necesidad, nosotras no le damos».
   El que, vestido de Zábulo, llevaba sobre sus hombros al ídolo, arremetió tan ferozmente, que rompió y destrozó totalmente todos los cacharros que tenían para vender las santísimas mujeres Justa y Rufina. Entonces estas religiosas y nobles mujeres, no por el daño de la pobreza, sino para destruir el mal de tan gran inde­cencia, empujaron el ídolo, y éste cayó por tierra, haciéndose pedazos. Se tomó esto como un sacrilegio, y corría en boca de los gentiles y proclamaban que eran reas de un gran crimen y dignas de muerte.
   En aquel tiempo era presidente Diogeniano, practicante de los ritos y observan­cias gentiles. Llegó enseguida a sus oídos la noticia de lo sucedido; rápidamente mandó que encerrasen a las piadosas mujeres en la oscuridad de la cárcel y que las condujesen a Sevilla bien custodiadas. Una vez llegadas a dicha ciudad, manda que las sometan a suplicios bajo el miedo de las torturas. Comparecen, pues, las devotas mujeres consagradas a Dios ante el crudelísimo juez Diogeniano. Como el leño penal de los reos no había llegado todavía, manda que traigan unos telares para que no se enfriase con la espera la crueldad de aquel gran furor. Enseguida son colgadas, no para pena, sino para gloria; y manda que las desgarren con uñas. Se humedecían sus entrañas con la sangre purpúrea, pero prometían el martirio. El interrogatorio del juez proclamaba el sacrilegio cometido, pero la confesión de las santas mártires no invocaba nada más que a Cristo, Señor de todas las cosas.
   Viéndolas Diogeniano con cara risueña y exultantes, llenas de alegría como si no sintiesen ningún dolor, dice: «Atormentadlas todavía con mayor oscuridad, encierro de cárcel y hambre».
   Después de algunos días, Diogeniano dispuso que se fuese a los montes Marianos y mandó que las santas mujeres les acompañasen a pie y descalzas por aquellos parajes ásperos y pedregosos.
   Se acercaba ya el tiempo de merecer la victoria. No podía demorarse la digna y debida corona de Dios a tantos padecimientos. La santísima Justa, encomendando a Dios su puro espíritu consagrado, entregó su alma en la cárcel. El guardián de la cárcel comunicó la noticia al presidente Diogeniano, y éste ordenó que arrojasen el cuerpo en un profundísimo pozo. Se enteró de esto el que era entonces religioso varón y obispo Sabino, y mandó que se sacase del pozo el cuerpo de santa Justa y se colocase honoríficamente en el cementerio hispalense.
   A la bienaventurada Rufina, que seguía en la cárcel, le cortaron la cabeza por orden del presidente Diogeniano y entregó a Dios su devoto espíritu. Mandó que llevasen el cuerpo al anfiteatro, donde fue entregado a atroces llamas. Pero el cuerpo, aunque quemado, como consagrado a Dios que estaba, fue sepultado con el mismo honor...»
   ¿Cuándo ocurrieron estos martirios? Un antiguo breviario hispalense señala el año 287, lo que supondría un hecho aislado en período de no persecución. Pero tal vez habría que situar estos martirios unos años después, a principios del siglo IV, durante la persecución general dictada por Diocleciano.
   Prudencia, que vivió cercano a estos sucesos, no refiere en su Peristéphanon a las santas Justa y Rufina. Tampoco hace referencias de otros mártires hispanos, comprobados históricamente. Ni Prudencia quiso agotar el tema ni se puede dudar de la existencia de estas santas, confirmadas por una tradición secular y unas actas que, aunque escritas hacia los siglos VI-VII, están inspiradas en documentos contemporáneos al martirio. Además, el obispo Sabino, que dio cristiana sepultura a sus cuerpos, está confirmado históricamente por su presencia en el concilio de Elvira. Sabino firmó segundo en las actas, lo que indica la antigüedad de su pontificado. «Del culto extraordinario a estas santas a partir del siglo VI dan fe las inscripciones con mención de sus reliquias, los numerosos exvotos en oro encontrados recientemente en Torredonjimeno, procedentes de un santuario, y los oficios de los libros litúrgicos y calendarios mozárabes. La Passio de las santas, de un gran valor histórico, se inspira en fuentes contemporáneas» (J. Vives).
   Tal vez su culto tardío puede justificar que no sean conocidas, ni nombradas, por Prudencio. ¿Y por qué su culto tardío? Discuten los autores si ello fue debido al canon 60 del concilio de Elvira: «Si alguno rompiere los ídolos de los gentiles y fuere allí muerto por eso, no sea recibido en el número de los mártires; porque ni hallamos aquello en el Evangelio ni en las Actas de los Apóstoles», en posible alusión a la actitud que tomaron las santas sevillanas. Los padres conciliares debían tener muy presente y vivo por lo reciente de las circunstancias en que murieron estas santas y debieron redactar este canon para moderar imprudencias que podrían provocar la ira de los paganos y la muerte consiguiente a manos de ellos.
   Es posible que esto fuera así y que el martirio de Justa y Rufina pasara durante unos años como en sordina. Tampoco son nombradas, ya pasado el tiempo, por san Isidoro, a quien se atribuye sin embargo el himno «Assunt punicca floscula virginum», a ellas dedicado.­ Pero una cosa es cierta y bien patente: en la época visigoda recibían culto, como se demuestra por las inscripciones y santuarios referidos a estas santas. Han aparecido inscripciones, con deposición de reliquias, en Salpensa (648), Alcalá de los Gazules (662), Vejer de la Miel (674?), y Guadix (652). En Torredonjimeno (antigua Ossaria, junto a Tucci, Martos) hubo en época visigoda un santuario dedicado a ellas. Y en época árabe, Toledo contaba con la iglesia mozárabe de Santas Justa y Rufina, que posiblemente exis­tiera ya en el período visigodo. Sevilla tenía una basílica o santuario a sus afueras, cuando fue invadida por los árabes. Hacia 720, en una mezquita construida junto a este santuario, fue asesinado Abd al-Aziz, según cuenta el historiador árabe Ibn al-Kuthiya.
   El Hieronimiano hace mención el 19 de julio de santa Justa: «In Spanis Iustae». Pero los calendarios hispanos colocan la fiesta de estas santas el 17 de julio, día en que las conmemora la Iglesia de Sevilla. Tampoco hay contradicción en ambas fechas, ya que las Adonías, como ha probado Cumont, se celebraban en Siria del 17 al 19 de julio.
    En el antiguo convento de trinitarios calzados de Sevilla, actual colegio de los salesianos de la Trinidad, se encuentra un calabozo subterráneo, que la piedad secular sevillana­ ha señalado como la cárcel en la que fueron encerradas las Santas Patronas de Sevilla, como así se las llama. Precisamente con este nombre tienen dedicada una calle en el antiguo barrio de la Cestería, junto a la Puerta de Triana, por creer que probablemente vivían en aquella zona. Extramuros de la ciudad, por la parte oriental, se halla el prado de Santa Justa, en el lugar llamado Campo de los Mártires, donde se cree que en la época romana se hallaba el cementerio (Carlos Ros, Sevilla Romana, Visigoda y Musulmana, en Historia de la Iglesia de Sevilla. Editorial Castillejo. Sevilla, 1992).
Conozcamos mejor la Biografía de las Santas Justa y Rufina, vírgenes y mártires
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     Santas Justa y Rufina, (¿Sevilla?, s. III – Sevilla, 17 de julio principios del s. IV). Vírgenes, mártires y santas.
     Los datos sobre la vida de estas dos santas (Justa y Rufina) son antiguos, e inscripciones de los siglos vi y vii recuerdan sus reliquias; el Martyriologium Hieronymianum menciona sólo a santa Justa, pero el Acta Sanctorum recoge numerosos documentos relativos a las dos hermanas, tanto de martirologios antiguos cuanto de escritores más recientes, como Ambrosio de Morales, Francisco de Padilla y Antonio de Quintadueñas, entre otros.
     Justa y Rufina, según la tradición, eran hermanas y se ganaban la vida como alfareras en Híspalis (Sevilla).
     En cierta ocasión, en la fiesta pagana de las Adonías, una procesión de gentes que llevaban en andas el ídolo de la diosa de origen babilónico, Salambó, pasó ante su mercado y requirieron de las mujeres algunas vasijas como ofrenda a la diosa; la negativa de éstas condujo a la ruptura de varias piezas y a la destrucción del ídolo. Acusadas de sacrílegas ante el gobernador Diogeniano, fueron encarceladas y sometidas a torturas como la de ir caminando descalzas por Sierra Morena. Justa murió de hambre y tormento en la cárcel y su cuerpo fue arrojado a un pozo, y Rufina, tras amansar a un león que iba a devorarla en el anfiteatro, murió degollada allí y su cuerpo fue quemado. El obispo Sabino unió las reliquias de las dos hermanas y probablemente la hagiografía de las santas ya estaba compuesta en los siglos VI-VII. El culto fue acrecentándose, sobre todo por la Bética, como atestiguan las inscripciones, los oficios de los libros litúrgicos, los calendarios mozárabes; y la cantidad de templos y altares que se les fueron dedicando a lo largo de los tiempos, entre los que destacan el templo mozárabe de santa Justa en Toledo y la iglesia y monasterio levantados sobre las cárceles de su martirio por el rey Fernando III el Santo.
     Iconográficamente se las representa juntas, vistiendo, por lo general, túnica talar al modo de las mujeres romanas, aunque sus vestimentas se han adaptado a los tiempos, como es el caso del magnífico lienzo de Goya, encargado en 1817 por el Cabildo de la catedral de Sevilla, en el que las santas aparecen ataviadas al modo de las mujeres del pueblo de la época; Sus atributos personales son los cacharros de barro rotos, a veces también un ídolo pagano mutilado y, en menos ocasiones, los símbolos de su martirio, la espada y los rastrillos de púas y un león que les lame los pies. Muchas veces, en la representación, aparece la Giralda haciendo alusión a la leyenda según la cual las santas bajaron del cielo y, apoyándose en ella, la salvaron de un violento terremoto que azotó Sevilla en el siglo XVI.
     Las santas Justa y Rufina son patronas de los alfareros y también de Sevilla, Orihuela, Huete y otras muchas localidades, y a ellas están dedicados numerosos templos; su fiesta se celebra el 17 de julio (Elena Sainz Magaña, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
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La Estación del Ferrocarril Santa Justa, al detalle:

sábado, 21 de junio de 2025

La imagen de Nuestro Padre Jesús de la Caridad, de Fernando Aguado, titular de la Hermandad de San José Obrero, en la Iglesia de San José Obrero y San Francisco de Paula

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Caridad, de Fernando Aguado, titular de la Hermandad de San José Obrero, en la Iglesia de San José Obrero y San Francisco de Paula, de Sevilla.     
     Hoy, 21 de junio es el Día de la Caridad. El pasado jueves y mañana domingo la Iglesia celebra la Solemnidad del Corpus Christi. La celebración de la fiesta del Corpus Christi nos ofrece una vez más la oportunidad de agradecer y alabar a Dios por el don de la creación, y, sobre todo, el regalo de su Hijo Jesucristo sobre el ara del altar, y es por ello que en esta Solemnidad se celebra el Día de la Caridad.
   Y que mejor día que hoy para ExplicArte la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Caridad, de Fernando Aguado, titular de la Hermandad de San José Obrero, en la Iglesia de San José Obrero y San Francisco de Paula, de Sevilla.
   La Iglesia de San José Obrero y San Francisco de Paula, se encuentra en la calle Arroyo, 78 (con portada lateral a la calle Samaniego, s/n); en el Barrio de San José Obrero, del Distrito San Pablo-Santa Justa
   La bendita imagen de Nuestro Padre Jesús de la Caridad es la primera obra realizada por el escultor, imaginero y pintor D. Fernando José Aguado Hernández.
     Fue bendecida el 14 de marzo de 2004, por el entonces Superior de la Orden de los Mínimos el Rvdmo. P. Giuseppe F. Morosini.
     Desde entonces radica en nuestra sede canónica, realizándose cada Cuaresma diversos cultos en su honor, como el piadoso Vía Crucis o el devoto Besamanos a la imagen.
     En febrero de 2012, aprobadas las nuevas Reglas de nuestra corporación, se incorpora como Titular de la Hermandad a Nuestro Padre Jesús de la Caridad (Hermandad de San José Obrero).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de la imagen que representa a Cristo camino del Calvario
   De la misma manera que solía ordenarse a los condenados a muerte cavar su propia tumba antes de la ejecución, en la crucifixión debían llevar ellos mismos su cruz hasta el lugar del suplicio.
El tema según la Biblia
   Los Evangelios ofrecen dos versiones diferentes de El Camino del Calvario.
   Según los sinópticos  (Mateo, 27: 31; Marcos, 15: 21; Lucas, 23: 26),  un tal Simón de Cirene (África), fue requerido por los soldados romanos para ayudar a Jesús, agotado por la Flagelación, a llevar la cruz hasta la cima del Gólgota.
   De acuerdo con Juan (19: 16), que desconoce a Simón de Cirene, fue Cristo solo quien llevó la cruz hasta el final.
   Los exégetas, comenzando por Orígenes, han intentado conciliar la versión de Juan con los sinópticos. Jesús habría comenzado por llevar su cruz de la misma manera que Isaac había llevado la madera de su sacrificio. Luego, al verlo en el límite de sus fuerzas, los soldados habrían requerido la ayuda de alguien que pasaba. Jesús y Simón se habrían relevado.
   Los racionalistas cuestionan la realidad del episodio de Simón. Extraen un primer argumento del silencio de Juan. Agregan que en el derecho romano, los condenados al suplicio de la cruz debían llevar el patibulum ellos mismos, que el requerimiento a Simón de Cirene habría sido ilegal, y que no se conocen ejemplos de soldados que obligaran a un testigo ocasional a llevar la cruz de un condenado. 
   La escena habría sido imaginada para ilustrar la palabra de Jesús: «El que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame.» (Mateo, 16: 24; Marcos, 8: 34).
   Muchos de esos argumentos no se sostienen, puesto que es posible que después de la Flagelación Jesús haya estado físicamente imposibilitado de llevar el patibulum hasta el final, y una requisitoria ilegal no podía detener a Pilato.
   Los artistas optaron ya por la versión de los sinópticos, ya por la de Juan. El arte bizantino adoptó la primera: Simón lleva solo la cruz, adelante de Cristo que le sigue con la cuerda al cuello. El arte de Occidente, que tiene un sentido dramático más desarrollado, representa a Cristo sufriendo en solitario bajo el peso de la cruz o ayudado por Simón el cireneo.
Las prefiguraciones
   Los teólogos, naturalmente, han buscado -y encontrado- en el Antiguo Testamento las prefiguraciones que enmarcan a Cristo con la cruz a cuestas en las miniaturas y en las vidrieras. Son éstas:
   1. Isaac llevando sobre los hombros la madera del sacrificio.
   2. Aarón marcando con la tau cruciforme el dintel de las casas de los israel.
   3. El patriarca Jacob bendiciendo con las manos entrecruzadas a sus nietos Efraím y Manasés.
   4. La viuda de Sarepta que lleva al profeta Elías dos leños dispuestos en forma de cruz.
La iconografía primitiva
   En las realizaciones más antiguas, la iconografía de Cristo con la cruz a cuestas es muy simple.
   Cristo avanza, vestido con una túnica roja, la frente ceñida por la corona de espinas, a veces precedido por los dos ladrones. No padece por la carga de la cruz porque ella es pequeña, más emblemática que real. A finales de la Edad Media la cruz se vuelve desmesuradamente pesada, su carga es cada vez más aplastante, para apiadar a los fieles con los sufrimientos del Redentor.
El enriquecimiento del tema por los Evangelios apócrifos y el teatro religioso: la Virgen y santa Verónica
   Los artistas no se contentaron con la Biblia y los comentarios teológicos. Los Evangelios apócrifos y la puesta en escena del teatro de los Misterios les sugirieron numerosos agregados al tema inicial. Los más populares son el Desmayo de la Virgen y el Encuentro de santa Verónica.
El desmayo de la Virgen
   El Evangelio de Lucas indica que "Le seguía una gran muchedumbre del pueblo y de mujeres, que se herían y lamentaban por Él». Pero los Evangelios apócrifos están mejor informados: saben que la Virgen conducida y sostenida por el apóstol Juan, se detuvo ante el paso del cortejo y que al ver a su Hijo doblegado bajo la carga de la cruz, se desmayó.
   Esta escena accesoria, que tiene el inconveniente de crear un segundo centro de interés en detrimento de la escena principal, poco a poco fue adquiriendo tal importancia en la composición, que Cristo con la cruz a cuestas a veces se denomina Spassimo della Vergine o Pâmoison de la Vierge. Tal es el caso de un célebre cuadro de Rafael o de su escuela, procedente de un convento de olivetanos de Sicilia, que se llama Lo Spasimo di Sicilia. Un altorrelieve de Laurana en la iglesia de Saint Didier de Aviñón, se llamaba Notre-Dame du Spasme.
La Verónica 
   Por la influencia del teatro de los Misterios, hacia finales del siglo XV apareció una santa imaginaria, Verónica, que conmovida de piedad seca con un velo el sudor que corría por el rostro de Cristo: en recompensa por ese gesto piadoso, ella recogió en el sudario la impresión de la Santa Faz. De esta verdadera  imagen (vera icona)  procede el nombre Verónica.
   También a la puesta en escena de los Misterios deben atribuirse sin duda los detalles realistas que invadieron el arte de finales de la Edad Media. Cristo tiene un ronzal en el cuello, como una bestia conducida al matadero; niños despiadados le lanzan una lluvia de piedras. A veces va precedido por un heraldo que hace sonar una trompeta.
   En resumen, en Cristo con la cruz a cuestas pueden distinguirse tres episodios:
   l. Simón de Cirene ayuda a Jesús a llevar la  cruz (Gesù aiutato da Simone il Cirineo).
   2. El Desmayo de la Virgen. (Il Spasimo della Virgine.)
   3. Verónica seca el sudor de su rostro (Gesù asciugato dalla Veronica).
El Camino del Calvario
   La transformación  más importante que se opera a finales de la Edad Media en la iconografía de Cristo con la cruz a cuestas se debe a la aparición de una nueva devoción instituida y difundida por los franciscanos que habían recibido la guarda o «custodia» de los Santos Lugares, es lo que se denomina el Camino del Calvario.
   Es fácil reconstruir la génesis de esta devoción. Por el hecho de que Simón de Cirene había sido requerido para ayudar a Jesús a llevar su cruz, se concluyó que Cristo debió caer bajo la carga que superaba sus fuerzas no una sino muchas veces, que había sido obligado a detenerse para recuperar el aliento. La dolorosa Ascensión del Calvario habría sido medida por Estaciones, que los místicos, como el Pseudo Buenaventura y santa Brígida, se esforzaron en reconstruir por medio de la imaginación, como si hubiesen sido testigos.
   Esos altos o estaciones fueron puestos en escena por los autos sacramentales del teatro de los Misterios. Los artistas fijaron finalmente esos «cuadros vivos» en innumerables Caminos del Calvario que jalonaron las naves de todas las iglesias, o en Calvarios (Sacro Monte, Kalvarienberg), dispuestos sobre la pendiente de una colina, que los peregrinos ascendían a veces de rodillas, como era el caso en la Scala Santa de Letrán, entonando sus oraciones en cada «Caída de Cristo».
   ¿Cuántas eran esas Estaciones? El Camino del Calvario comportaba, en su origen, siete Estaciones: siete es un número sagrado. Tal es el número de los bajorrelieves de Adam Kraft en el Camino del Calvario del cementerio de San Juan, en Nuremberg. De acuerdo con su temperamento, los artistas han representado esas Caídas de Cristo durante el ascenso al Calvario con un realismo más o menos brutal, más o menos patético.
   Ya Jesús cae de rodillas (Andrea Sacchi), ya se derrumba de cara en toda su estatura, con las manos hacia adelante.
   (Dominichino): ese es el momento que eligió Verónica para secarle el sudor que le corría por la frente.
   En el siglo XVII, por la iniciativa de los franciscanos, y especialmente la del predicador italiano Leonardo de Porto Maurizio, el número de las Estaciones se duplicó, para llegar a catorce. Aunque esa cifra sea completamente arbitraria, se la mantuvo.
   La devoción del Camino del Calvario, que es una de las creaciones más populares de la orden de los franciscanos, nació del deseo de multiplicar el beneficio espiritual y material de una peregrinación a la colina del Gólgota, enclavada en la igle­sia del Santo Sepulcro.
Representaciones de Cristo con la cruz a cuestas, caído
   Después del Renacimiento, los pintores de la Contrarreforma y de la época romántica renovaron este tema conmovedor. En su Cristo ascendiendo al Calvario (Museo de Metz), Delacroix se inspiró, evidentemente, en el Cristo con la cruz a cuestas de Rubens, que había visto en el Museo de Bruselas. Pero le dio un carácter del todo diferente. La ascensión triunfal imaginada por el maestro flamenco se convierte en un avance lento y doloroso del condenado, a punto de desfallecer a cada paso, que se arrastra penosamente hasta el lugar del suplicio.
   En el arte popular polaco cuyas tradiciones perduran en nuestros días, el motivo patético de Cristo caído, sucumbiendo bajo el peso de la cruz, resume con frecuencia la tragedia del Camino del Calvario.
Versiones alegóricas y colectivas de Cristo con la cruz a cuestas
   Cristo con la cruz a cuestas no siempre ha sido concebido y representado como una escena histórica. Hacia finales de la Edad Media se multiplicaron las versiones alegóricas.
   No es sólo la Virgen quien, siguiendo el ejemplo de Simón de Cirene, levanta uno de los brazos de la cruz para aliviar la carga de su Hijo. Es la Iglesia, a la cual simboliza, y hasta la cristiandad entera, quien acude en su auxilio. Papa, cardenales, sacerdotes, laicos, quieren su parte en la carga, con la esperanza de asegurarse la vida eterna a causa de esta asistencia simbólica.
   Hay frescos de los siglos XV y XVI que ilustran este Cristo con la cruz a cuestas co­lectivo. En un manuscrito franciscano de la Biblioteca de Perusa, Jesús va seguido por una procesión de hermanos menores, stauróforos, que llevan una selva de cruces sobre los hombros.
   Según parece, en Francia, al menos en la capilla del castillo de Montriu, en Saint Aubin des Ponts de Cé, en Lion de Angers, y en Notre Dame de Chavigny en Poitou, este tema fue tomado de una endecha del rey Renato, donde éste asocia la humanidad entera con la Pasión de Jesucristo, desarrollando estas palabras del Redentor: «Qui vult venire post me, tollat crucero suam et sequatur me.» Mendigos, ladrones, enfermos, presos, peregrinos, campesinos, viudas, huérfanos, mal casados..., en suma, todos los desheredados de la tierra, acuden a su hora para ayudar a Cristo a llevar su cruz, más pesada que las suyas (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
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domingo, 4 de mayo de 2025

Procesiones de hoy, domingo 4 de mayo

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las procesiones de hoy, domingo 4 de mayo, en Sevilla.      
       Hoy, domingo 4 de mayo, continúa el ciclo de las Glorias de Sevilla procesionando las hermandades siguientes:

     Hdad. de San José Obrero (San José Obrero): La Humilde y Fervorosa Hermandad Sacramental y de Gloria de San José Obrero, San Francisco de Paula e Inmaculada Concepción y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Caridad y Nuestra Señora de los Dolores; es ésta una corporación fundada en 1960, con sede canónica en la iglesia parroquial de San José Obrero y San Francisco de Paula, en el sevillano barrio de San José Obrero, siendo sus imágenes titulares Nuestro Padre Jesús de la Caridad, obra de Fernando Aguado Hernández en 2004; Nuestra Señora de los Dolores, obra de Luis Álvarez Duarte en 1962; San José Obrero, obra anónima antigua; y San Francisco de Paula, obra de Fernando Aguado Hernández en 2007.
Enlace a la web oficial de la Hermandad de San José Obrero: www.hermandadsanjoseobrerosevilla.blogspot.com

     Hdad. de la Salud: La Antigua, Real e Ilustre Hermandad del Dulce Nombre de Jesús, Nuestra Señora de la Salud y San Ignacio de Loyola; es ésta una corporación que ya existía en 1674, con sede canónica en la iglesia parroquial de San Isidoro, siendo su imagen titular Nuestra Señora de la Salud, obra anónima de la primera mitad del siglo XVI.
Enlace a la web oficial de la Hermandad de la Virgen de la Salud: No tiene.
 
    Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las procesiones de la tarde del domingo 4 de mayo, en Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.



sábado, 12 de abril de 2025

Procesiones de hoy, Sábado de Pasión

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las procesiones de hoy, Sábado de Pasión, en Sevilla.
     Hoy, sábado 12 de abril, es Sábado de Pasión, que es la víspera del Domingo de Ramos, siendo el mejor día para ExplicArte las procesiones de hoy, Sábado de Pasión. Así en el día de hoy procesionan las hermandades siguientes:
     
     Hdad. de Padre Pío: La Hermandad Sacramental de la Santa Cruz en el Monte Calvario y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Salud y Clemencia, Santísima Virgen Madre de la Divina Gracia y San Juan de la Cruz, es una corporación fundada en 1986, con sede canónica en la Parroquia del Buen Pastor y San Juan de la Cruz, en el sevillano barrio de Palmete, siendo sus imágenes titulares Nuestro Padre Jesús de la Salud y Clemencia, obra de Fernando Murciano en 1996; y la Santísima Virgen Madre de la Divina Gracia, obra de Luis Álvarez Duarte, en 1987.     
Enlace a la web oficial de la Hermandad de Padre Pío: www.hermandadpadrepio.com 

     Hdad. de los Dolores de Torreblanca: La Humilde y Fervorosa Hermandad Sacramental del Santísimo Nombre de Jesús y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús Cautivo ante Pilato, María Santísima de los Dolores y San Antonio de Padua, es una corporación fundada en 1961, con sede canónica en la iglesia parroquial de San Antonio de Padua, en el sevillano barrio de Torreblanca, siendo sus imágenes titulares Nuestro Padre Jesús Cautivo ante Pilatos, obra de Jesús Méndez Lastrucci en 1992; María Santísima de los Dolores, obra de José María Gamero Viñau en 1988, y San Antonio de Padua, obra asimismo de José María Gamero Viñau en 1992.
Enlace a la web oficial de la Hermandad de los Dolores de Torreblanca: www.hermandaddelosdolores.org

     Hdad. del Divino Perdón: La Franciscana Hermandad de Penitencia y Cofradía de Nazarenos de María Santísima de la Purísima Concepción, Santo Cáliz de Ntro. Padre Jesús del Divino Perdón y Beata Ana María de Javouhey; es  ésta  una corporación  fundada  a  comienzos  de  los  años '90  del pasado  siglo XX, con sede canónica en la iglesia de la Beata Madre Ana María, en el sevillano barrio del Parque Alcosa, siendo sus  imágenes  titulares  Nuestro  Padre  Jesús  del Divino Perdón y María Santísima de la Purísima Concepción, obras ambas de José Antonio Navarro Arteaga  en  2002. 
Enlace a la web oficial de la Hermandad del Divino Perdón: www.divinoperdon.es

     Hdad. de San José Obrero: La Humilde y Fervorosa Hermandad Sacramental y de Gloria de San José Obrero, San Francisco de Paula e Inmaculada Concepción y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Caridad y Nuestra Señora de los Dolores; es ésta una corporación fundada en 1960, con sede canónica en la iglesia parroquial de San José Obrero y San Francisco de Paula, en el sevillano barrio de San José Obrero, siendo sus imágenes titulares Nuestro Padre Jesús de la Caridad, obra de Fernando Aguado Hernández en 2004; y Nuestra Señora de los Dolores, obra de Luis Álvarez Duarte en 1962, San José Obrero, obra anónima antigua; San Francisco de Paula, obra de Fernando Aguado Hernández en 2007.
Enlace a la web oficial de la Hermandad de San José Obrero: www.hermandadsanjoseobrerosevilla.blogspot.com

     Hdad. de la Milagrosa: La Hermandad Sacramental de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Esperanza en el puente del Cedrón, María Santísima del Rosario y San Juan Evangelista; es ésta una corporación fundada en 1998, con sede canónica en la iglesia parroquial de la Milagrosa, siendo sus imágenes titulares Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, talla anónima del siglo XIX; Nuestro Padre Jesús de la Esperanza en el puente del Cedrón, obra de Navarro Arteaga en 2008; María Santísima del Rosario, obra de Francisco Buiza en 1963; y San Juan Evangelista, obra de Juan Antonio Blanco Ramos, en 2002
Enlace a la web oficial de la Hermandad de la Milagrosa: www.hermandaddelamilagrosa.es

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domingo, 9 de marzo de 2025

Un paseo por la calle Santo Domingo Savio

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Santo Domingo Savio, de Sevilla, dando un paseo por ella
      Hoy, 9 de marzo, en Mondonio, lugar del Piamonte, en Italia, Santo Domingo Savio, que, dulce y jovial desde la infancia, todavía adolescente consumó con paso resuelto el camino de la perfección cristiana (1857) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
        Y que mejor día que hoy para ExplicArte la calle Santo Domingo Savio, de Sevilla, dando un paseo por ella.
     La calle Santo Domingo Savio, es en el Callejero Sevillano, una vía que se encuentra en el Barrio de San José Obrero, del Distrito San Pablo-Santa Justa; y va de la calle Antonio Filpo Rojas, a la calle Antonio Filpo Rojas.
      La  calle, desde  el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores  urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las  edificaciones  colindantes  entre  si. En  cambio, en  los  sectores  de periferia donde predomina la edificación  abierta, constituida por bloques exentos, la calle, como ámbito lineal de relación, se pierde, y el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. En las calles el sistema es numerar con los pares una acera y con los impares la opuesta. 
     También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
     Rotulada en 1961 en memoria del discípulo de San Juan Bosco (s. XIX), fundador de los salesianos, cuyo colegio da a esta calle. Trazada con objeto de permitir el acceso a las viviendas, su pavimento es asfáltico, y el acerado, en el que aparecen numerosos na­ranjos cuidados con esmero, es de losetas. En conjunto la calle presenta un buen estado de conservación, tanto en la infraestructura viaria como en los bloques, de cuatro plantas [Eduardo Camacho Rueda, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
Conozcamos mejor la Historia, Culto e Iconografía de Santo Domingo Savio;
     Domingo nació el 2 de abril de 1842 en la provincia de Turín, en el norte de Italia, en una familia humilde pero al mismo tiempo muy fervorosa. Ya desde tierna edad decidió imitar fielmente a Jesús, alejándose de cuanto lo pudiera alejar de El. A los 7 años hizo su primera comunión y a los 12 entró en el Oratorio de San Juan Bosco. Bajo la dirección personal del gran santo salesiano se convirtió en tabernáculo del Señor y en modelo y ejemplo de amor a Dio para los demás. Fue un verdadero apóstol y misionero de Jesús, con la simple presencia de su vida.
     Los que lo conocieron en vida dicen que no era pequeño de estatura, pero si delgado, casi débil. Prefería escuchar que hablar. Era humilde y respetuoso de todos y tenía una habilidad natural para apaciguar las discusiones y peleas, que en aquella edad entre sus compañeros, a veces brotaban casi naturalmente.
     Su único interés era Dios y como hacer que los demás concentrasen sus energías en servirle mejor a El. Lo que le faltaba en fuerza física la recuperaba en alteza moral, en fortaleza de corazón y en aceptación de la voluntad de Dios cualquiera que esta fuese.
     La primera biografía de la vida de Domingo fue escrita por su maestro San Juan Bosco, y de entre esas páginas han surgido tantas vocaciones. Inclusa la vocación del futuro Papa Benedicto XVI, que con tanta ternura ha mirado a la Obra de la Infancia Misionera.
     Domingo murió a tan sólo 15 años de edad. Era el 9 de marzo de 1857. Su Santidad Pío XII lo canonizó en el 1954. Exactamente 50 años atrás.
     “Como santo Domingo Savio, sed todos misioneros con el buen ejemplo, con las buenas palabras y con las buenas acciones en casa, entre los vecinos y entre los compañeros de trabajo. En todas las edades se puede y se debe testimoniar a Cristo. El compromiso del testimonio cristiano es permanente y diario” (S.S. Juan Pablo II, Homilía del 7 de diciembre de 1997) (web oficial del Vaticano).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Santo Domingo Savio, de Sevilla, dando un paseo por ella. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

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