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Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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viernes, 9 de mayo de 2025

Los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, Ruta de Arte Urbano, Plazas y rincones, Mirador de Canteruela, y Museo Histórico Municipal) de la localidad de Fuente Tójar, en la provincia de Córdoba

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, Ruta de Arte Urbano, Plazas y rincones, Mirador de Canteruela, y Museo Histórico Municipal) de la localidad de Fuente Tójar, en la provincia de Córdoba.
     Historia, yacimientos arqueológicos iberos y romanos, cultura, tradiciones, danzantes, olivares, oro líquido, cal, rincones, callejuelas, gitanillas y geranios, naturaleza, senderos, acogida, esplendor, sabiduría… son algunos de los términos que identifican a Fuente Tójar. Municipio situado en el sureste de la provincia de Córdoba, en el justo límite con las provincias de Jaén y Granada.
     Cuando nos visites, encontrarás un pueblo con un glorioso pasado, una historia llena de relatos y restos de civilizaciones pasadas, que hicieron de Fuente Tójar uno de los puntos neurálgicos de la humanidad. Es por ello, que el destino quiso hacer de esta población un lugar privilegiado para los danzantes, aquellos interesados en la Protohistoria y en el aceite, el cual se viene produciendo en la zona desde hace más de 2000 años.
     El encanto de Fuente Tójar reside en sus habitantes, quienes hacen posible sus fiestas y tradiciones. Vivir la experiencia de Fuente Tójar es pasear por calles sinuosas, visitar sus recónditas y bellas plazuelas y observar su arquitectura vernácula.
     Villa situada al sureste de Córdoba, a 2 Km. de la carretera N-321.
     Distancia a Córdoba: 96 Km.
     Altitud: 600 m.
     Extensión: 24,4 Km2
     Habitantes: 676.
     Gentilicio: Tojeños y Tojeñas.
     Mancomunidad: La Subbética Cordobesa (Diputación Provincial de Córdoba).
     Poblado este lugar desde la Antigüedad, fue reconquistado el caserío islámico por Fernando III en 1245 y nuevamente por Alfonso XI en 1341. Pasó a ser aldea de Priego, dependiente de la abadía de Alcalá la Real, hasta que logró la independencia municipal en 1844. Cuenta con Museo Histórico Municipal, inaugurado en 1990 y bien surtido de piezas arqueológicas (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).

Iglesia de Nuestra Señora del Rosario.-

     La parroquial fue originariamente una ermita, levantada a fines del XVII y mejorada posteriormente. Es de una nave cubierta por bóveda de arista y fajones que apean en pilastras. El crucero se cubre con semiesfera sobre pechinas y la cabecera y brazos con cañón. En el arco toral hay una cartela con la fecha en que se pintó, 1859, y una leyenda alusiva a las obras realizadas entre 1709 y 1711. A la entrada, una lápida recuerda la importante labor de restauración, promovida por el párroco Luis Recio Úbeda y llevada a cabo entre 1997 y 2002. De entonces procede el adorno del presbiterio, los altares laterales de escayola y la puerta de entrada, casi todo donado por feligreses.
     El presbiterio se adorna con orla y estrellas de madera tallada y dorada, realizadas en Priego, al igual que la mesa de altar, de rocalla con espejos. En el camarín, adornado con macollas de hojarasca de fines del XVIII, se venera la imagen de candelero de Nuestra Señora del Rosario, de la primera mitad de esa centuria. En el brazo izquierdo del crucero hay un retablo sin el remate, de hacia 1770, con la Virgen de las Lágrimas, donada por un particular de Lucena.
     El brazo derecho se prolongó hacia 1800 con la capilla del Nazareno. El retablo es neoclásico y en el camarín se venera la imagen de Jesús Nazareno, de vestir, con la cabeza de fines del XVII, de taller local. En el muro izquierdo hay un lienzo del XVII con la Virgen de las Mercedes y un retablo de rocalla de 1770, obra de Francisco Javier Pedrajas, con San Isidro Labrador, de primer tercio del XVIII. La pared derecha tiene una hornacina con escudo y Virgen del Carmelo, el remate del retablo del crucero, con pintura de la Estigmatización de San Francisco, de primer tercio del XVII, y un lienzo de Cristo recogiendo las vestiduras, del XVIII.
     En la nave hay retablos de escayola de reciente factura, en los que se han colocado, a la izquierda, una buena talla de San José con el Niño, del círculo de Alonso de Mena, de hacia 1630, muy retocada, un lienzo de la Santísima Trinidad, de correcta factura, del Setecientos, también retocado, y otro con San Lorenzo. A la derecha se ven la imagen de San Francisco de Asís, talla de un seguidor local de José de Mora, de hacia 1700, un lienzo de igual fecha con el Camino del Calvario y otro con San Francisco (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Presenta una sola nave dividida en cuatro tramos que se cubren con bóvedas de arista compartimentadas por arcos fajones. La cabecera del templo es plana con un sencillo camarín. El crucero prolonga uno de sus brazos formando una profunda capilla que termina en un camarín hexagonal. Aquella se cubre también con bóvedas de arista como el resto de la iglesia. En la intersección del crucero se cubre con una cúpula sin tambor, muy rebajada, sostenida por pechinas.
     Lo más sobresaliente del edificio es la fachada principal donde se abre la portada, en la actualidad formada por un vano escarzano que ha venido a sustituir al primitivo de medio punto. Aquel se encuentra inscrito en un sencillo enmarque rematado por una cornisa donde se levanta un frontón triangular partido. Remata el conjunto una espadaña de ladrillo formada por dos cuerpos decrecientes, que albergan sendas campanas, coronados por una cruz de cerrajería. El cuerpo inferior se presenta en ladrillo visto mientras que el más pequeño aparece encalado como el resto del edificio.
     La construcción de la iglesia parroquial data del último cuarto del siglo XVIII, comenzándose a levantar en 1778. De reducidas dimensiones y de escaso valor artístico, está dedicada a Nuestra Señora del Rosario, patrona de la población, cuya imagen preside el altar mayor. El 8 de octubre es sacada la titular en procesión por el pueblo (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Ruta de Arte Urbano.-
     Si visitas Fuente Tójar podrás contemplar el arte mural de sus fachadas y conocer su historia realizando un interesante recorrido por su ruta de arte urbano (Diputación Provincial de Córdoba).

Plazas y rincones.-
     Fuente Tójar cuenta con un variado número de plazas y rincones para visitar, en los que parar a respirar aire puro o simplemente relajarse (Diputación Provincial de Córdoba).

Mirador de Canteruela.-
     Este mirador, se encuentra ubicado en la parte más alta de Fuente Tójar, al final de la calle con el mismo nombre.
     Desde allí, se pueden contemplar unas vistas únicas de nuestro pueblo, un entorno natural privilegiado y un balcón a la Subbética.
     Además, en el mirador hay un merendero con mesas y sillas de piedra perfecto para pasar un día con la familia y amigos (Diputación Provincial de Córdoba).

Museo Histórico Municipal.-

     Los orígenes de este museo se remontan a los primeros años de la década de los setenta del siglo pasado. La primera actividad museográfica es una exposición en el año 1972 en la sede de la Cámara Agraria Local con piezas recogidas en los yacimientos del término municipal. Son muchas las personas que colaboraron con donaciones de piezas encontradas durante las labores agrícolas.
     Este proceso de recuperación del Patrimonio arqueológico culmina el 20 de febrero de 1985 cuando el Pleno Municipal decide la creación del Museo Histórico Municipal de Fuente Tójar.
     En la actualidad, y después de una serie de remodelaciones, el museo cuenta con tres salas de exposición, a través de las cuales se establece un recorrido por la historia de Fuente Tójar, desde sus primeros pobladores hasta la actualidad. Además, tras la última remodelación llevada a cabo en 2020, se da la posibilidad al visitante de realizar una interesante Audioguía.
Sala I
Prehistoria. Fuente-Tójar se encuentra inmerso en plenas Sierras Subbéticas, una de las características de estas zonas de piedras calizas es la aparición de restos fósiles. En este territorio han aparecido fósiles que pertenecen a animales marinos que vivieron hace millones de años en el mar que ocupaba estas tierras: aquellos que aparecen en el cerro de la Mesa o en Las Cabezas tienen entre 14 y 6 millones de años de antigüedad.
Neolítico y Calcolítico. Los primeros pobladores de la comarca de Fuente Tójar llegaron a estas tierras hace más de 7.000 años. Tenían vasijas, cuencos y platos, que fabricaban con arcilla y endurecían cociéndolas en pequeños hornos. Durante la Prehistoria Reciente adquiere una gran importancia el trabajo de la piedra. Mediante su pulimento se obtenían herramientas. Los molinos de mano servían para moler los cereales que cultivaban. El primer poblamiento de La Mesa más importante de la comarca tiene lugar durante el Calcolítico, del cual se conservan piezas como: armas, molinos de piedra e incluso figuras con las que se pretendía representan la divinidad.
Sala II
Íberos.  Del siglo VI al II a.C. Fueron quienes dieron al Cerro de las Cabezas el nombre de Iliturgicola; hay que tener en cuenta que la lengua íbera todavía no ha podido ser traducida, pero parece que quiere indicar que se trata de una "ciudad situada en alto". Época de marcado carácter guerrero, prueba de ello son la presencia de armas en los ajuares funerarios de las tumbas, el museo contiene todo tipo de enseres que formaban parte de ese ajuar funerario: falcatas, vasijas, platos, etc. El yacimiento arqueológico del cerro de Las Cabezas es uno de los principales hitos en la investigación arqueológica de esta Época. Su extensión, intensidad de poblamiento atestiguado principalmente en sus necrópolis, y existencia de una muralla imponente, hacen que podamos considerar a Iliturgicola una de las grandes ciudades ibéricas del sur de la provincia.
Romanos. Iliturgicola pasa a ser dominada por Roma en el año 208 a.C., quienes siguieron manteniendo este nombre. Fue la época de mayor esplendor para este territorio. Durante este período se creó un molino de aceite que contaba con seis prensas, lo cual, demuestra que se producía a grande escala para su posterior exportación. Este hecho se ve apoyado por la aparición en la propia ciudad de Roma de ánforas procedentes de Iliturgícola. Asimismo, en el cerro de las Cabezas han aparecido restos de ánforas de todo tipo de Terra Sigiliata; Italiana, de la Galia e Hispana, lo cual, vuelve a demostrar la gran importancia que tuvo este territorio en este período de la historia.
Sala III
Edad Contemporánea. Estos siglos finales de la ciudad de Iliturgicola y su territorio son poco conocidos ya que durante la Época Andalusí Fuente Tójar no tuvo la importancia de las etapas anteriores. A finales del siglo IX toda esta comarca se verá envuelta en una importante rebelión por el descontento de las clases populares. La conquista cristiana definitiva se produce en el año 1341 por parte del rey Alfonso XI. En esta sala se encuentran figuras realizadas en terracota, tanto de San Isidro Labrador; patrón del pueblo, como de la Virgen. Asimismo, esta zona tuvo una gran importancia estratégica durante la Guerra Civil, un frente atravesaba Fuente Tójar y se mantuvo hasta final de la guerra. Los objetos cotidianos más recientes también constituyen la parte final del recorrido expositivo del museo (Diputación Provincial de Córdoba).

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Más sobre la provincia de Córdoba, en ExplicArte Sevilla.

jueves, 27 de marzo de 2025

El Teatro Municipal, de Javier Terrados, en Arahal (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Teatro Municipal, de Javier Terrados, en Arahal (Sevilla).
     Hoy, 27 de marzo, es el Día Mundial del Teatro, así que hoy es el mejor día para ExplicArte el Teatro Municipal, de Javier Terrados, en Arahal (Sevilla).
     El Teatro Municipal se encuentra en la avenida de Lepanto, 4; en Arahal (Sevilla).
     El Teatro Municipal de Arahal es un nuevo espació escénico, inaugurado el 31 de enero. El arquitecto del edificio ha sido D. Javier Terrados, y tiene una capacidad para 412 espectadores (Ayuntamiento de Arahal).
     El edificio que acoge el Teatro Municipal de Arahal fue proyectado por el arquitecto Javier Terrados. Consta de un aforo de 412 localidades. Su estructura está ubicada en una parcela triangular, la Plaza del Teatro, dispuesta en ángulo recto, cuya urbanización es obra también del mismo arquitecto. En las dos aristas que componen los catetos se distribuyen los tres cubos de que se compone el edificio. El primero de ellos, acristalado en dos de sus muros, aloja la entrada y las taquillas. El segundo, ocupando el vértice, acoge el patio de butacas. El tercero, de elevada altura y a continuación del anterior alberga el escenario y la tramoya; de ahí su altura.
     El arquitecto, Javier Terrados, ha proyectado y llevado a cabo variedad obras de construcción, además de la que actualmente nos ocupa. Entre ellas podemos citar edificios de viviendas en municipios y ciudades como Antequera, Jaén, Jerez o Sevilla; construcción y ampliaciones de centros educativos en municipios como Las Cabezas o Montilla; obras de equipamiento como diversos Centros de Salud; así como rehabilitaciones y otras intervenciones (www.arteyculturaenlabetica.com)
Conozcamos mejor el Día Mundial del Teatro;
     El Día Mundial del Teatro se celebra el 27 de marzo de cada año y fue creado por Instituto Internacional del Teatro (ITI) en el año 1961. Su principal objetivo, es dar a conocer lo que representa el teatro para la cultura a nivel mundial.
     Durante este día se celebran en todo el mundo actos y eventos relacionados con la escena. Uno de los más importantes es el mensaje internacional por parte de una figura de talla mundial por invitación del ITI. En este mensaje, una persona de relevancia comparte sus reflexiones acerca de la cultura y el teatro.
     La primera vez que se celebró el Día Mundial del Teatro, en 1962 fue el poeta, dramaturgo y cineasta francés Jean Cocteau quien pronunció el famoso Mensaje Internacional del Día Mundial del Teatro. Después, otros nombres destacado le siguieron como Arthur Miller, Laurence Olivier, Pablo Neruda, Richard Burton, Antonio Gala, Humberto Orsini, John Malkovich o Darío Fo.
     El teatro es un movimiento cultural que tiene trascendencia mundial y que se caracteriza por una puesta en escena de un grupo de comediantes y artistas, frente a un auditórium y donde asisten un gran número de espectadores.
     Es una de las artes escénicas más importantes, que conjuga una gran variedad de elementos y que al unirlos, dan como resultado un maravilloso espectáculo, el cual hoy goza de muchos adeptos.
     El teatro encierra una verdadera magia y es que, el sólo hecho de poder estar tan cerca de los actores y ver sus expresiones en vivo, deja al espectador sin palabras.
     El teatro, a diferencia de otras artes escénicas, tiene la particularidad de despertar verdaderas pasiones, sentimientos y emociones una vez que comienza la obra.
   Para el espectador, la posibilidad de interactuar con el actor, es un momento único e inolvidable, sin dejar de lado la misma actuación, que por supuesto, es un momento magistral. También se puede ver subir y bajar el telón, escuchar alguna banda sonora, apreciar el vestuario, las luces y aplaudir cada vez que termina un acto.
     A ciencia cierta, no se sabe porque el teatro puede llegar a conmover tanto la fibra de los hombres y las mujeres, pero desde la antigüedad, esa magia ha estado presente. Así lo dejó plasmado Aristóteles en su libro llamado "Poética" y otros grandes dramaturgos, de los cuales hoy podemos disfrutar su legado.
     Para celebrar el Día Mundial del Teatro, en varios países se organizan eventos y espectáculos en los teatros y salas más importantes y de mayor prestigio internacional, para que aficionados y amantes del arte, asistan y disfruten en vivo de estas magistrales actuaciones.
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Teatro Municipal, de Javier Terrados, en Arahal (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia.

Más sobre la localidad de Arahal (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

martes, 18 de febrero de 2025

Los principales monumentos (Convento de San Francisco, Puerta de Carlos V, Puerta de Almocábar, Iglesia del Espíritu Santo, Convento de Santa Isabel, y Palacio de Mondragón - Museo Municipal) de la localidad de Ronda (II), en la provincia de Málaga

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Convento de San Francisco, Puerta de Carlos V, Puerta de Almocábar, Iglesia del Espíritu Santo, Convento de Santa Isabel, y Palacio de Mondragón - Museo Municipal) de la localidad de Ronda (II), en la provincia de Málaga.


     En la zona más llana de la Ronda antigua, el ba­rrio de San Francisco crece extramuros tras la conquista cristiana, con un carácter eminentemente agrícola, característica que aún conserva. Sus antiguos conventos y ermitas se sitúan junto a una gran plaza, utilizada, hasta la construcción de la plaza de Toros, como escenario principal de los festejos relacionados con los toros y ca­ballos.

Convento de San Francisco
     Fundado en 1485 por los Reyes Católicos, y situado al final del barrio al que confiere su nombre, este convento de Frailes Menores fue considerado, hasta el momento de su exclaustración en 1836, y gracias al talante propio de la Orden, como la institución religiosa más popular, integrada y cercana al pueblo de cuantas se establecieron en la Ciudad del Tajo. Del edificio se conserva únicamente la iglesia, de planta de cruz latina, en la que sobresalen las bóvedas de terceletes en los brazos del crucero y presbiterio, con los escudos heráldicos de la familia Ovalle y Mendoza. Sin duda, lo más interesante del conjunto es la portada gótico-isabelina abierta en el muro del Evangelio, que, ejecutada en piedra berroqueña, expone un esquema a partir de un arco mixtilíneo rodeado en su perímetro con baquetones de guirnaldas de laurel, hojas de cardina y tallos de rosas entrelazados. A modo de alfiz, un baquetón continuo alterna el laurel con una cinta lisa en espiral, para dejar paso a un remate triunfal, presidido por el emblema franciscano de las cinco llagas rodeado del cordón seráfico, que se finaliza con una cruz arbórea sobre el Calvario. Flanqueando este último motivo, dos escudos heráldicos dispuestos en diagonal, hacen referencia a los patronos de la iglesia, en los nombres del noble matrimonio formado por Fernando Enríquez de Ribera e Inés de Portocarrero (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).
     El convento original fue construido en el siglo dieciséis, en el lugar que ocupó el rey Fernando el Católico durante el asedio de la Ciudad en 1485 y que, posteriormente, correspondió a Don Juan Dávila en el repartimiento. Más tarde fue destruido por las tropas francesas en la Guerra de la Independencia y posteriormente reconstruido. Sólo se conserva la Iglesia con planta de cruz latina, de estilo gótico-mudéjar. La nave central se cubría con armadura mudéjar de par y nudillo (desaparecida en un incendio en 1936) y que luego se ocultó con bóveda de medio cañón con lunetos.
     El acceso a la capilla mayor y brazos de crucero se efectúa a través de arcos diafragma apuntados que se apoyan en pilastras con baquetones y capitel corrido de cardina.
     Lo más interesante de este edificio es la portada de estilo isabelino, en piedra berroqueña, con arco mixtilíneo, formado por baquetones ricamente decorados con hojas de laurel, tallos entrelazados, hojas de cardo y todo ello enmarcado en alfiz. Encima de éste, y enmarcado por el cordón franciscano, está el emblema de la orden y otros escudos heráldicos (Diputación Provincial de Málaga).

Puerta de Carlos V
     Puerta de estilo renacentista del siglo dieciséis, decorada en su parte superior por el escudo de la Casa de los Austrias. Se encuentra ubicada junto a la Puerta de Almocábar, quedando a la derecha de la muralla musulmana (Diputación Provincial de Málaga).

Puerta de Almocábar
     La más monumental y mejor conservada de las puertas militares de las murallas rondeñas, comunicaba y comunica los barrios del Espíritu Santo, junto a la iglesia del mismo nombre, y San Francisco.
     Levantada durante la época nazarí, entre los siglos XIII y XV, daba acceso a la medina y a la alcazaba desde el sur, donde la muralla se hacía más alta y fuerte por ser el sector menos protegido por los accidentes naturales de Ronda. Su nombre deriva de la españolización de la palabra maqbara, que designaba al cercano cementerio. Siguiendo la tipología de puertas hispanomusulmanas entre dos torres semicirculares, adopta un ingreso recto o directo, con triple arco de entrada, el primero de herradura apuntada, al que sigue un espacio cubierto con bóveda de cañón y dos arcos de medio punto enmarcados por alfiz. Restaurada en 1965, se conserva en buen estado. Como otros monumentos de Ronda, se engloba en la protección del Conjunto Histórico de la ciudad (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Almocábar, de al-maqabir, el cementerio, es la puerta árabe que al sur de la ciudad daba acceso al Alcázar. Se abre entre dos torreones de sillería y planta semicircular. Su arco exterior es de herradura de fábrica de ladrillo macizo, y sus jambas son de sillería. Posee además dos arcos apuntados construidos también de ladrillo macizo unidos por bóvedas. 
     Los torreones tenían habitación en la parte alta cubiertas con bóvedas, una esquifada y otra de medio cañón. A su izquierda se encuentra otra puerta, mucho más reciente erigida en el siglo XVI, consta de dos pilastras rematadas en pináculos que enmarcan un arco de medio punto de sillería, formando un entablamento que se corona a través de un escudo.
     La configuración actual es fruto de una nueva ordenación realizada por el arquitecto Pons Sorolla, que modificó la primitiva puerta que se configuraba con la superposición de ambas.
     Su construcción data de finales del siglo XIII o principios del XIV. Forma parte de las puertas árabes con dos torres semicirculares a los lados y con el ingreso en enfilada o directo, según el sistema cristiano. 
     Durante el siglo XVIII recibió diferentes nombres Puerta de Ximena, de San Francisco, de la Alameda y de los Caños. La puerta fue restaurada en 1965. Esta gran puerta da paso al barrio del Espíritu Santo, a una plazuela de forma triangular, llamada en el siglo XVIII de los Caños, de donde arrancaba la antigua calle de las Imágenes, que pasaba por debajo de una torre y desembocaba en la puerta homónima, única entrada por este lado a la medina musulmana, con puente levadizo y rastrillo (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La ubicación de Ronda en un promontorio rocoso le ha conferido, a lo largo de la historia, un marcado valor estratégico y defensivo. En época musulmana se localizaba la Medina Musulmana, claramente delimitada tanto por la barrera natural que supone la garganta excavada por el río Guadalevín como por las propias murallas de la ciudad.
     De la importante cerca amurallada que se conserva debemos destacar la puerta de Almocábar situada en el sector sur de la Medina, construida en el siglo trece y reestructurada en el periodo de Carlos Quinto. Esta puerta toma su nombre de la palabra "Al-maqabir" (cementerio) por estar cerca de la necrópolis principal extramuros, según costumbre islámica. Fue una de las puertas principales de acceso a la ciudad y daba entrada al barrio alto (actualmente del Espíritu Santo) y a la Medina Musulmana. Es una puerta árabe que se sitúa entre dos torres semicirculares en mampostería y consta de tres arcos consecutivos: los dos exteriores de herradura apuntada con alfiz y arquivolta y el central de tipo ojival.
     A mediados del siglo dieciséis se añadió otro cuerpo de acceso a la muralla en su parte delantera. Éste es de planta cuadrangular y con puerta principal almenada de estilo renacentista, consistente en un arco de medio punto en piedra, sobre el que figura un gran escudo real sostenido por el águila imperial.
     Otro hito importante de la cerca amurallada se localiza en el sector este de la ciudad: las murallas y puertas de la Cijara. Este área se compone de una doble línea defensiva que albergaba los arrabales islámicos de Ronda, donde se localizaban los Baños Árabes.
     Por último, destacar en el sector oeste de la ciudad, las murallas de la Albacara, cuya función era defender áreas productivas de la ciudad (molinos) y albergar el ganado en caso de riesgo. En este sector se localizan otras dos puertas de acceso a la Medina: la Puerta denominada del Cristo o de los Molinos y la puerta del Viento (Diputación Provincial de Málaga).

Iglesia del Espíritu Santo
     De prestancia monumental, responde al tipo de iglesia de grandioso buque exterior, bastante habitual en la arquitectura española de finales del XV y principios del XVI, encuadrándose en una estética de transición gótico-renacentista, marcada por la coexistencia entre los viejos mo­delos y el vocabulario culto de estirpe humanis­ta. El interior presenta coro elevado a los pies sobre arco carpanel y una sola nave, dividida en cuatro tramos, cubiertos tres de ellos con bóvedas góticas de terceletes y ligaduras, introduciendo una nota diferencial respecto a la bóveda ochavada del XVIII que cubre la capilla mayor. Los exteriores revelan rasgos singulares, pese a la gran sobriedad y efecto compacto de la fábrica de piedra, cuyos muros jalonan poderosos contrafuertes. Junto a los ventanales de tipo florentino, sobresale la portada principal, con arco de medio punto enmarcado por alfiz y un segundo cuerpo provisto de arco abocinado y geminado, rematado en frontón triangular que da réplica a la doble pendiente de la techumbre.
     Mermado en parte por el desenlace de los acontecimientos históricos, el patrimonio artístico del templo viene a ser casi inexistente. en cuanto al referente escultórico. El retablo del presbiterio, de corte rococó y estípites, se com­pleta en las calles laterales con las figuras de San Juan Bautista y San José con el Niño, ambas del siglo XVIII y desvirtuadas por el deterioro de la policromía. El retablo mayor incluye un lienzo con la Venida del Espíritu Santo y una tabla del siglo XVI con la Virgen de la Antigua, rescatada de un altar de estilo goticista existente en su día en el convento de San Francisco. En el muro de la Epístola del presbiterio, un altar dieciochesco enmarca una pintura de considerables dimensio­nes, en la que se representa la Adoración de los Reyes Magos.
     Los testimonios pictóricos del lado del Evangelio, de los siglos XVIII y XIX, tocan temas como la Inmaculada Apocalíptica, Divina Pastora y Cristo Resucitado. Gran interés histórico-artístico se aprecia en el lienzo de la Virgen de las Nieves, procedente del antiguo desierto carmelita situado en las cercanías de El Burgo. A su indudable calidad como objeto de arte, se une el valor gráfico y documental acerca de un complejo religioso de la Edad Moderna, que entre sus límites disponía de diferentes ermitas de peni­tencia alrededor del edificio monacal de referencia. Asimismo, la representación como motivo central de la Virgen de las Nieves constituye un testimonio de primer nivel en cuanto a presencia y estética de la antigua escultura. En el lado de la Epístola están las pinturas de Santa Ana y la Virgen niña, San Cayetano, Dolorosa, San José y el Niño, y Cena de Jesús en casa de Simón el Fa­riseo, este último de considerables dimensiones, copia del que ejecutó Miguel Manrique para el convento de la Victoria, hoy en la capilla de San Julián de la Catedral de Málaga. Es interesante un armario de Pasión, del siglo XVIII (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Fue mandada edificar por los Reyes católicos sobre una mezquita situada en la torre ochavada por donde penetraron en la ciudad los primeros soldados cristianos. Su construcción data de 1505.
     Responde su estilo en líneas generales al gótico isabelino conforme con las modalidades que presenta sus últimas evoluciones. Mantiene una gran sencillez en planta y alzado. Su fachada principal se levanta sobre una pequeña rampa. 
     Arcos de medio punto enmarcan tanto la fachada como el ventanal central, abocinado con parteluz y óculo. Dos contrafuertes laterales ascienden a través de la fachada y rematan en pináculos. El interior consta de una sola nave con el coro situado sobre la puerta de ingreso, sostenido por un arco carpanel de mínima curvatura. Posee una nave transversal de crucero enrasada con los muros exteriores de las capillas, abiertas entre los contrafuertes. Sus bóvedas de crucería nervadas están apoyadas sobre pilares semicilíndricos.
     Sobre la cabecera se levanta una cúpula esférica con pechinas más alta que las bóvedas de crucería, bajo ella sobre una plataforma a la que se accede mediante una escalinata se encuentra el altar mayor (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Su construcción se inició, por mandato de los Reyes Católicos, el mismo año de la conquista de la Ciudad (1485), concluyéndose veinte años después y erigiéndose sobre la mezquita del Arrabal Alto. Es de estilo híbrido gótico-renacentista, con una sola nave dividida en tres tramos cubiertos con bóveda de crucería estrellada y tres capillas. Antes de llegar al arco toral, a ambos lados, se abren dos capillas cubiertas con bóvedas de crucería estrelladas: la de la Virgen de Fátima y la del Sagrado Corazón. La capilla mayor se abre por un arco triunfal de medio punto y tiene bóveda semiesférica.
      Su sobria fachada se halla enmarcada por dos vigorosos estribos que la abrazan de arriba abajo, estando coronada por un frontón triangular con un ojo de buey en su tímpano como único motivo ornamental. Del mismo modo presenta una ventana de vidriera geminada y, bajo ella, una hornacina que alberga una paloma que representa al Espíritu Santo.
     La zona del presbiterio se encuentra cubierta por una bóveda de ocho nervios que cabalga sobre arcos de medio punto. Es curioso el aspecto que presentan las pecunias ensambladas entre sí por una original nervadura.
     El Altar Mayor ofrece un retablo barroco muy próximo al rococó, que contiene una tabla de influencia bizantina con imágenes de Nuestra Señora de la Antigua y el cuadro de la venida del Espíritu Santo. Es de destacar, en una de sus capillas laterales, la representación escultórica del Santo Entierro, con una extraordinaria urna y una magnífica imagen del Cristo yaciente y que se procesiona el Viernes Santo al caer la tarde.
     El exterior tiene un aire de solidez, debido a su origen de torre fortificada de la muralla, con grandes contrafuertes rematados con pináculos renacentistas. La portada de sillería está compuesta por un arco de medio punto enmarcado por alfiz de corte mudéjar.
     En definitiva, nos encontramos ante un edificio gótico de gran homogeneidad (Diputación Provincial de Málaga).

Convento de Santa Isabel
     Entre 1541-1542, el matrimonio formado por Luis de Oropesa y Catalina Triviño veía hecho realidad su deseo de fundar un convento de clarisas en Ronda.
     La iglesia se ajusta al característico espacio de nave congregacional única, presbiterio elevado y coros alto y bajo, propio de la Orden Franciscana. Hasta el XVII, el templo presentaba una arma­dura de madera, que quedó oculta por una falsa techumbre, dividida por un arco fajón presidido por el blasón franciscano bellamente policromado. Con esta solución se determinan dos tramos cubiertos con bóvedas de arista, resaltadas por baquetones de yesería y pintoresco pinjante de mocárabes. El presbiterio se cubre con bóveda de media naranja sobre pechinas, con pinturas de los pontífices franciscanos, y los nervios se pueblan de vistosas ornamentaciones en yeso policromado a base de medallones simbólicos, columnillas salomónicas, bustos de santos y niños atlantes, entre carnosos acantos. Al exterior sobresalen la majestuosa y esbelta torre-campanario, cuadrada, con cuerpo de campanas octogonal, el barroco escudo franciscano y la portada de piedra arenisca, coronada por una hornacina con la escultura de Santa Isabel de Portugal, datada en 1695, aunque con aditamentos posteriores de rocalla de factura dieciochesca.
     Por su estructura y decoración barroca, propia del siglo XVIII, y por los seudo cortinajes que lo enmarcan, como si de un escenario teatral se tratara, el retablo mayor de la iglesia continúa, muy simplificado, el esquema básico que pusiera en práctica en Sevilla y Córdoba el escultor y en­tallador Pedro Duque Cornejo, también repetido en los altares colaterales dedicados a San Nicolás de Bari y San José. Pese a su avanzado deterioro, las pinturas de la primera capilla del lado de la Epístola, de los siglos XVII y XVIII, reflejan un correcto tratamiento estético en la representación del Milagro de la Porciúncula, enmarcado por coros de ángeles músicos y guirnaldas a base de hojas de acanto y flores. Con ciertos errores, en cuanto a perspectiva y proporciones, las pinturas murales del coro bajo, del siglo XVIII, completan dos ciclos iconográficos fundamentados en la Pasión de Jesús, con la Oración en el Huerto, Camino del Calvario y Exaltación Eucarística, y en personajes celestiales vinculados a la Orden Seráfica, como San Francisco de Asís, Santo Domingo de Guzmán, San Antonio de Padua y San Miguel Arcángel. El programa pictórico se com­pleta en el refectorio de la clausura con la Santa Cena, acompañada de las efigies de San Francisco y Santa Clara de Asís (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     De la construcción primitiva hay bastantes restos en el convento sobre todo en el patio, que aunque restaurado en 1.952, conserva el aspecto renacentista con arcos de medio punto sobre columnas de capiteles acanalados y arcos de medio punto sobre columnas de capiteles acanalados y arcos escarzanos en el cuerpo superior, recordando el contemporáneo Palacio de Mondragón.
     En 1.669 el edificio hubo de ser ampliado debido al mayor número de monjas y esta reforma afectó también a la iglesia que se cubrió con bóvedas de adornos barrocos ocultando la primitiva armadura mudéjar uno de cuyos extremos puede verse desde el coro alto.
     La iglesia tiene una sola nave cortada por el coro de las monjas que presenta un aspecto diferente al cubrirse con armadura de madera actualmente oculta bajo falso techo de los dormitorios (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Palacio de Mondragón. Museo Municipal
     A las espaldas de Santa María, en el solar que fuera primero alcázar musulmán y después palacio nazarí, se levanta el principal edificio nobiliario rondeño. El palacio de Mondragón sirvió de vivienda a los reyes taifas de Ronda, a Hamet el Zegrí, el último gobernador musulmán de la ciudad, y después a los Reyes Católicos, en 1485, durante la conquista, y más tarde, en 1501, con motivo de la sublevación de los moriscos. Ya en época moderna, perteneció a Melchor de Mon­dragón y en el siglo XVII, al marqués de Villasierra.
     Su larga historia se plasma en su planta, que aún muestra su pasado árabe en su composición asimétrica, en las direcciones quebradas, en las yeserías y los espacios yuxtapuestos, sobre todo de los patios, irregulares, y algunos asomados al barranco del Tajo. La mayor parte de la fábrica es mudéjar-renacentista, destacando el llamado patio mudéjar las azulejerías y los artesonados. La portada, de finales del s. XVII, es de piedra labrada, adintelada entre pares de columnas toscanas acanaladas, ostentando escudo en la clave; se corona con balcón, en el que se repite el esquema compositivo, presentando en su entablamento los símbolos marianos, rematando con frontón curvo abierto. Está descentrada respecto a la fachada, que dominan dos torres miradores, con vanos de arcos rebajados enmarcados en alfiz, destacando el volado alero sobre canecillos.
     En el edificio tiene su sede el Museo de Ron­da, de titularidad municipal. Sus colecciones se estructuran en tres grandes secciones: historia, etnografía y entorno natural. Las salas más interesantes muestran la evolución histórica de Ron­da y comarca, desde la Prehistoria hasta la Edad Moderna, con piezas originales que proceden de los numerosos yacimientos y excavaciones de los alrededores de la ciudad, sobre todo de la vieja Acinipo, la gran fundación romana cuyos restos se yerguen aún majestuosos en la carretera de Setenil (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     La Casa de Mondragón es una síntesis de los más variados estilos. Representa dentro de la arquitectura civil de Ronda, el más claro exponente de la fusión, en un solo edificio, de estilos, concepciones artísticas y hasta civilizaciones dispares. 
     El conjunto del edificio muestra un trazado de base árabe, sin ningún plan preconcebido y una yuxtaposición de los espacios propia de la arquitectura musulmana. 
     Desde el exterior, lo que más impresiona del Palacio es su impresionante fachada en piedra con una portalada flanqueada por columnas y rematado por un balcón. Sobre el balcón, se destaca el frontón que tiene una hornacina que debió contener alguna imagen.
     El interior del Palacio se articula entorno a tres patios; uno renacentista, uno gótico tardío y un tercero mudéjar, que comunica con el anterior por un arco de herradura de gran elegancia, y un jardín oculto a las miradas exteriores, con hermosas vistas sobre el Tajo. Parece, pues, probable que este antiguo palacio perteneciera a algún notable moro y que fuera donado más tarde a algún caballero cristiano de las huestes de los Reyes Católicos. Sin embargo, acerca de este palacio no existe la menor mención entre los documentos que acreditan los repartimientos de Ronda.
     Sobre la base de este posible palacio árabe, los sucesivos propietarios fueron añadiendo y quitando a su gusto, hasta convertirlo en una mansión de estilo renacentista con reminiscencias mudéjares. La portada exterior está claramente descentrada en la fachada y es de estilo renacentista clásico en su mitad superior, sobre amplio pedestal. El entablamento aloja en su centro un escudo con lambrequines, yelmo y cimera. Sobre este entablamento descansa un balcón guarnecido de pilastras jónicas y frontón curvo partido.
     La fachada va flanqueada por dos torreones mudéjares abiertos por arcos escarzanos emparejados en cada fachada. La elegante portada se abre a un amplio zaguán que aún conserva un poyo para descabalgar.
     Toda la fachada es de sillería hasta el alero muy volado, como los de estilo nazarí, pero apoyado sobre ménsulas clásicas de perfil en S.
     El Palacio de Mondragón es el edificio civil más representativo de Ronda y en él está ubicado el Museo de Historia de la Ciudad. Está situado en el centro histórico, la Ciudad.
     Se trata del palacio donde vivió el último alcalde de Ronda en época islámica, Hamed el Zegrí, aunque no se conserva ningún resto de la época. Tras la conquista, Felipe II lo donó al Capitán Melchor de Mondragón que le dio su apellido al Palacio.
     En la parte habilitada como Museo de la Ciudad se podrá realizar un recorrido por la historia de Ronda y la Serranía, desde los primitivos pobladores pasando por los iberos, romanos, con especial detenimiento en la presencia árabe en la zona.
     También estará representada la Ronda moderna y contemporánea, con especial atención al medio ambiente, centrado en los tres parques naturales de la Serranía de Ronda: Los Alcornocales, Sierra de las Nieves y Grazalema.
     El Palacio Mondragón está situado en el borde de la cornisa y todas sus estancias y patios están orientado hacia las espectaculares vistas sobre el Parque Natural de Grazalema, siendo especialmente atractivo el paseo por los jardines de inspiración árabe del patio mudéjar que, entre cursos de agua y fuentes, llevan al visitante hasta un balcón suspendido sobre el abismo.
     De entre las sucesivas reconstrucciones y ampliaciones realizadas en Mondragón a lo largo de la historia, quizás la más relevante por su impacto, ha sido la última y más reciente efectuada por la Escuela Taller de Ronda que ha permitido recuperar este palacio del abandono para destinarlo a uso público como museo municipal (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El Palacio de Mondragón, conocido también como Palacio del Marqués de Villasierra, es sin duda el monumento civil más significativo de Ronda.
     Cuenta la historia que fue residencia del rey Abbel Malik o Abomelic, hijo del sultán de Marruecos Abul Asan. A los pocos años de la muerte de Abomelic, el reino de Ronda pasó a depender del de Granada, sabiendo que el último gobernador musulmán Hamet el Zegrí también residió en este palacio.
     Resulta difícil, sin una exploración arqueológica, determinar cómo sería este palacio en fase musulmana, aunque se puede asegurar que se organizaría alrededor del patio más cercano al Tajo, con el actual jardín incorporado, no existiendo, desde luego, la actual crujía de la fachada.
     En época cristiana es cuando se realizaron las obras más importantes, como el patio más cercano al Tajo por el que se accede al jardín. Es un patio muy original con triple arquería baja en tres de sus lados, a partir de arcos de medio punto primorosamente aparejados en ladrillo raspado sobre columna de mármol con basa capitel y ábaco. Una fina moldura labrada en ladrillo saliente del paramento recuadra los arcos a modo de alfiz, creando una franja horizontal continua, tangente al trazado de los arcos.
     La cornisa también se organiza basándose en ladrillo moldurado dejando una faja lisa entre la cornisa y la franja que trasdosa los arcos, la cual se decora con riquísima azulejería. Igualmente se decoran los triángulos curvilíneos que se forman entre el trasdós de los arcos y el recuadro molturado que los envuelve con círculos de clara vocación renacentista.
     El segundo patio es de estilo gótico tardío, portado con columnas de piedra y capiteles reutilizados que soportan zapatas de madera, dando acceso a la planta intermedia donde se encuentran las diversas salas del Museo Arqueológico.
     El patio de entrada es primoroso, con galería en dos de sus testeros, con arcos de medio punto, arquitrabe, friso decorado con triglifos, metopas y cornisas. Todo ello magníficamente labrado en ladrillo, sobre columnas con basa y capitel corintio renacentista de gran calidad. Muy parecido a este patio, se construyó uno en Sevilla en el desaparecido Patio de Levíes y que actualmente se encuentra montado como galería en los Reales Alcázares.
     En el siglo dieciocho se construyó el cuerpo exterior de fachada, con importante sillería y portada con doble orden de columnas marcadas sobre pedestal dórico el bajo y jónico apilastrado el alto, coronándose la organización con un frontón curvo que se rompe en el centro para alojar un tercer orden decorativo con columnas corintias apareadas. Todo este cuerpo dieciochesco se ocupa en planta baja con el apeadero y las antiguas cuadras.
     Mención especial merece el Salón noble del palacio con extraordinario artesonado mudéjar.
     En el interior se ubica el MUSEO ARQUEOLOGICO DE LA CIUDAD.
     El Museo Municipal de Ronda Palacio de Mondragón, conocido también como Palacio del Marqués de Villasierra, constituye el monumento civil más significativo de Ronda. Dice la leyenda que fue residencia del gran rey Abbel Malik o Abomelic, hijo del sultán de Marruecos Abul Asan.
     El Museo Municipal de Ronda Palacio de Mondragón, de carácter histórico-arqueológico, alberga en sus instalaciones una colección permanente que ofrece un discurso sobre la historia de la comarca apoyado en las diferentes investigaciones arqueológicas desarrolladas hasta el momento en el territorio.
     Entre las salas expositivas del museo hay una dedicada a la metalurgia, en la que destaca el excepcional molde de producción de espadas tipo Ronda-Sa-Idda hallado en el casco antiguo de la ciudad. El museo también dedica un espacio a los primeros oppida ibéricos que a partir del s. VI a.C. empiezan a implantar en la comarca, incluida la propia Ronda, un modelo de urbanismo de influencia fenicia que ya incorpora ejes estructurales en su red viaria.
     En el interior del museo podemos establecer y distinguir cuatro zonas diferentes. La Sección de Historia refleja la riqueza, variedad y significación histórica del patrimonio arqueológico e histórico de Ronda. Componen esta sección el mundo de las cuevas, el mundo megalítico, monografía de Acinipo, el mundo funerario romano, la Ronda Antigua, el mundo funerario musulmán, la evolución de la ciudad como espacio físico e histórico y la Ronda decimonónica.
     La Sección de Etnografía: Recoge una muestra del patrimonio etnográfico más representativo, como el mundo del corcho, el alambique, la producción tradicional del queso, la cocina y la albardonería. La de Entorno Natural tiene como protagonistas a los espacios naturales existentes en la comarca: Parque Natural Sierra de las Nieves, Parque Natural los Alcornocales y Parque Natural de Grazalema.
     Además, cuenta con un taller de restauración, gabinete pedagógico, tienda, bar, zonas ajardinadas, aula experimental, salón de usos múltiples, biblioteca y sala de proyecciones permanentes, entre otros recursos (Diputación Provincial de Málaga).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Convento de San Francisco, Puerta de Carlos V, Puerta de Almocábar, Iglesia del Espíritu Santo, Convento de Santa Isabel, y Palacio de Mondragón - Museo Municipal) de la localidad de Ronda (II), en la provincia de Málaga. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia malagueña.

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sábado, 23 de noviembre de 2024

Los principales monumentos (Iglesia del Sagrado Corazón, Iglesia de San Juan, Museo de Artes y Costumbres Populares, Mercado Central de Atarazanas, y Archivo Histórico Municipal) de la localidad de Málaga (VIII), en la provincia de Málaga

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia del Sagrado Corazón, Iglesia de San Juan, Museo de Artes y Costumbres Populares, Mercado Central de Atarazanas, y Archivo Histórico Municipal) de la localidad de Málaga (VIII), en la provincia de Málaga.


Iglesia del Sagrado Corazón

    Una vez que los jesuitas volvieron a Málaga, edi­ficaron esta iglesia, muy cercana a su emplaza­miento primitivo. Obra del siglo XX, respon­de al estilo neogótico y es la única de las que se construyeron en Málaga a lo largo del último tercio del siglo XIX y primeras décadas del XX, que se edificó en el casco histórico de la ciudad. Fue construida por el ar­quitecto malagueño Fernando Guerrero Strachan (1879-1930 ) entre los años 1907-1920 y en su estilo neogótico enfatiza lo nacionalista tomando como modelo la catedral de Toledo por integrar elementos islámicos que la hacen más hispánica, aunque también la de Burgos y el monasterio de las Huelgas sirvieron de inspiración al arquitecto.
     Tiene planta basilical con tres naves, cubierta la central con bóveda de nervios y coro elevado a los pies, alzándose en el crucero una complicada y chata bóveda octogonal estrellada y calada con vidrieras y emblemas eucarísticos. Por encima de las estrechas naves laterales se disponen tribunas con vistosas vidrieras por encima de ellas.
     La nave central muestra una serie de mosaicos con representaciones de ánge­les portadores de símbolos de la Pasión de Cristo. La capilla mayor poligonal y cubierta con bóveda de nervios, está presidida por un retablo neogótico, obra del taller del escultor Adrián Risueño, con una monumental escultura del Sagrado Corazón de Jesús, realizada en 1940 por el artista de la orden jesuita, Antonio Maumón. A ambos lados del retablo hay dos grandes cuadros, que representan a San Ignacio de Loyola y a San Francisco de Borja, obras también de 1940 en clara dirección neobarroca.
     Es de destacar asimismo el púlpito neogótico, en madera policromada, realizado en el taller de Adrián Risueño. Los demás altares (Virgen del Carmen, Virgen del Pilar e Inmaculada) fueron realizados en el mismo taller.
     La fachada principal forma un lienzo cuadrado, en el que destaca la verticalidad que impri­me la portada de acceso con su apuntado gablete. Se remata el conjunto con el tercer cuerpo, a modo de templete que cobija la imagen titular del Sagrado Corazón de Jesús y está flanqueado por las dos airosas torres de cinco cuerpos que terminan en agudos pináculos profusamente decorados muy del gusto neogótico (Rosario Camacho Martínez, Isidoro Coloma. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo I. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     La iglesia del Sagrado Corazón de Jesús se inserta en la trama urbana retranqueando su alzado con el fin de liberar un espacio semicerrado que viene a ampliar la Plaza de San Ignacio al mismo tiempo que abre la perspectiva posibilitando la lectura prácticamente completa de la fachada. Se trata de un proyecto de Fernando Guerrero Strachan de plena adscripción neogótica tomando como modelos claros las grandes catedrales castellanas. Pese a ello se emplean para su construcción materiales propios de su contemporaneidad como el hormigón armado. El templo es un encargo de la Orden de los Jesuitas, construida entre 1.907-1.920, para quienes el autor realiza además una residencia anexa a la iglesia con reminiscencias formales del Gótico Tudor.
     Tiene planta basilical con tres naves. La central, de mayor altura y anchura, se cubre con bóveda de nervios. El crucero de planta octogonal posee bóveda estrellada calada. Tras el arco triunfal apuntado se encuentra el presbiterio, que tiene planta poligonal y bóveda de nervios. Tiene coro elevado a los pies de la nave central a la que se abren dos cuerpos, uno de tribunas y otro de vanos con cristaleras. Estas naves laterales están estructuradas en tramos cubiertos por bóvedas de nervios. La fachada es de tres cuerpos verticales y otros tantos horizontales. El arco de acceso es apuntado con arquivoltas, enmarcado por un gran gablete que centra el rosetón. Se remata con templete, que cobija la imagen titular, flanqueado por dos torres finalizadas en pináculos góticos (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La Iglesia del Sagrado Corazón está situada en la Plaza de San Ignacio de Loyola del centro histórico de Málaga, España.
     Es una obra neogótica construida en 1920, según el proyecto trazado en enero de 1907 por el arquitecto Fernando Guerrero Strachan, por encargo de los jesuitas.
     Tiene planta basilical, dividida en tres naves y cubierta de bóveda de nervios. Destaca el crucero, de planta octogonal y bóveda estrellada. El coro se sitúa a los pies de la nave central de mayor altura y anchura que las laterales.
     La plaza donde se ubica al oeste de la Calle Compañía, cerca del edificio del Palacio de Villalón sede del Museo Carmen Thyssen.
     La Iglesia fue sede de la Archicofradía de los Dolores de San Juan, durante el tiempo que su ubicación original, la Iglesia de San Juan, estaba siendo restaurada (Diputación Provincial de Málaga).

Iglesia de San Juan
    La Parroquia de San Juan Bautista fue fundada después de la conquista de la ciudad, probablemente en el mismo 1487, y corresponde a una zona populosa, al congregar a los antiguos arrabales de la ciudad islámica. Era de menor importancia que Santiago o Los Mártires ya que tenía una nave principal y otra colateral y se edificó en el estilo gótico final de la época de los Reyes Católicos, con elementos mudéjares y  arcos apuntados sobre pilares; su torre fue terminada en 1543.
     En 1554 por iniciativa del obispo fray Bernardo Manrique, Diego de Vergara, que era maestro mayor de la Catedral, dio las condiciones para una obra importante de ampliación, derribándose la nave mayor desde el arco toral hasta los pies para prolongarla 12 varas, los arcos apuntados se sustituyeron por otros de medio punto sobre pilares y, sobre ellos, se colocó una balaustrada alre­dedor de la iglesia y sobre la puerta principal se hizo una tribuna. Las dos naves se cubrieron por ar­maduras de madera, como en Santiago, obra que fue proyectada y realizada por el carpintero Bartolomé Delgado.
     En 1620 se hizo la otra nave lateral y la capilla mayor, según las condiciones de Pedro Díaz de Palacios, también maestro mayor de la Catedral y de fábricas menores. Pero la presencia, en el arco toral, del escudo del obispo D. Diego González de Toro (1726-1734), indica que se remodeló posteriormente, como todo el interior de la iglesia. En 1760 se reformó su alzado, según las fórmulas arquitectónicas del momento: se respetó la balaustrada alrededor de la iglesia, pero por encima de la cubierta se trazó una bóveda de medio cañón con lunetas, que ocultó la armadura mudéjar y se adornó con molduras quebradas, de formas triangulares, con decoración floral que armonizaba con los lu­netos y se forraron los pilares con mármoles de color. El terremoto de 1680 derribó su torre, que fue reedificada en etapas de obras sucesivas en 1732-1742, 1764 y 1776, pero se terminó mucho más tarde. En 1790, José Martín de Aldehuela hizo un proyecto para ampliar la cabecera, con un espacio que integraría capilla mayor y crucero, formando los muros gran­des exedras, y con cúpula sobre pechinas, pero no se llegó a realizar.
     La iglesia tiene plan­ta basilical, de tres naves separadas por arcos de medio punto sobre pila­res de basas forradas por mármoles con embutidos, descolgando placas recortadas por el intradós de los arcos. Se cubre la nave central con bóvedas de medio cañón con fajones y lunetas arcos y las laterales con bóvedas de arista. Éstas se decoraron en 1740, abriéndose a ellas capillas de distintas épocas, patrocinadas por las cofradías con sede en la iglesia, e intercaladas con altares neobarrocos dedicados a diferentes devociones.
     La tribuna se alza sobre el último tramo, con un balcón cóncavo. Bajo ella, el espacio lo limitan una serie de arcos cegados en los muros, uno de los cuales corresponde la primitiva entrada que se cegó en 1931 tras la destrucción de la iglesia, pero en 1988 se han realizado obras, sufragadas por algunas de las cofradías que tienen aquí su sede, para reabrir esta puerta que permite la salida de los tronos procesionales desde el interior del templo.
     Al exterior destaca la primitiva decoración pictórica de la fachada, de diseño geométrico, formando una red de pequeños rombos de almagra encajados entre trazos de amarillo y gris sobre fondo blanco, de una gran vistosidad y belleza. Junto a la puerta principal hay restos de una inscripción, bastante perdida, que señala la prohibición a los panaderos y revendedores de realizar cualquier clase de venta en la calle. En el muro que forma ángulo con la puerta norte se ha conservado la incisión de otras pinturas, tam­bién de carácter geométrico y enmarcando los huecos con elementos arquitectónicos, además de la fecha 1764. Junto a la entrada de la torre, al lado de las Cinco Bolas, hay también pinturas de finales del siglo XVIII y presentan elementos arquitectónicos con rocallas y texturas de mármoles veteados.
     Pero el rasgo más notable del exterior es la to­rre que se alza sobre el último tramo de la nave de la Epístola, y da acceso a la iglesia formando una torre-pórtico, con un arco de medio punto con clave amensulada y puntas de diamante en las enjutas. El pórtico, rectangular, se cubre con bóveda elíptica y sobre el arco de la iglesia se encuentra una hornacina avenerada con San Juan Bautista. La torre consta de tres cuerpos, ligera­mente abombados, limitados por pilastras planas y dispuestas en ángulo, que se separan por impostas de perfil sinuoso, muy marcadas en los salientes de los balcones. El cuerpo central lleva un frontón con fecha 1770, en que se debió acabar este cuerpo. En la balaustrada del balcón se encuentra la cruz de San Juan de Malta, enseña que puede proceder de la colonia de malteses que había en la ciudad en la segunda mitad del siglo XVIII y que se afincaba en esta parroquia.
     En 1763 la Cofradía del Santísimo, con sede en esta iglesia, promovió la continuación de las obras de esta torre, posiblemente con la intervención del maestro Antonio Ramos, por la semejanza de su estructura interior con la de la Catedral.
     El obispo don José Franquis Lasso de Castilla dio 6.210 reales para continuarla en 1772, y en 1776 se enmaderó el chapitel coronándolo de cupulín y bola, y se terminó después de 1783, pues en su fuste aparecieron fechas más tardías, incluso la de 1907, que podría corresponder a su enlucido.
     La torre, estuvo enlucida de blanco con re­salte de las molduras en gris, al estilo del siglo XVIII, aunque debió realizarse posteriormente; en 1999 se ha restaurando y se ha eliminado el enlucido dejando el ladrillo visto, aunque éste es de escasa calidad y pobre efecto.
     La capilla mayor es obra del XIX, restaurada en 1962. Tiene planta rectangular y se cubre con bóveda vaída en la que se inserta un casquete esférico. El retablo, neobarroco, es obra reciente de Miguel García Navas. La pila bautismal es obra del XVIII, de mármol rojo y pie de ágata.
     Desde los pies, la nave lateral izquierda tiene las siguientes capillas:
     Capilla del Santísimo Cristo de la Exaltación y Nuestra Señora del Mayor Dolor (de las Co­fradías Fusionadas). Rehecha completamente después del incendio de 1980, presenta azulejos en el zócalo y fondo de la hornacina, del taller de Amparo Ruiz de Luna. Las imágenes, también son modernas (1980), de Francisco Buiza Fernández el Cristo de la Exaltación y de Anto­nio Joaquín Dubé de Luque, la Virgen del Ma­yor Dolor. La imagen de San Juan también es de Dubé de Luque, copiando la de Fernando de Ortiz desaparecida en el incendio.
     La Capilla de las Ánimas se decoró en la segunda mitad del siglo XVIII. Tiene planta cua­drada cubierta con bóveda semiesférica sobre tambor, y presenta emblemas funerarios en éste y en las pechinas, con una decoración vegetal muy menuda que corre alrededor de un espejo central, alusión a la caducidad de la vida y del tiempo. En el arco toral calaveras y otros atributos recuerdan la presencia de la muerte. El cuerpo inferior se compone con doseles de telas encoladas, de gran efecto escenográfico. La ima­gen del Cristo de las Animas es obra sin interés de los talleres de Olot.
     En la antigua capilla de la Cofradía del Cristo de la Puente del Cedrón y María Santísima de la Paloma, se encontraban los titulares de esta Cofradía hasta que fueron trasladados a una nue­va capilla independiente, donde se les da culto, tal como señala un azulejo en la fachada. Esta Cofradía en 1725 pidió permiso para abrir un nicho en una esquina de la capilla mayor, y se documentan obras en ella en 1735, 1772 y 1778. Actualmente en la capilla se encuentra el Cristo de Azotes y Columna, obra anónima malagueña de hacia 1730, cuya policromía repintó Mario Palma Burgos.
     Al otro lado del presbiterio se encuentra la Capilla del Sagrario que cierra la nave de la Epístola por la cabecera, y está situada paralelamente al presbiterio. La Cofradía de la Puente del Ce­drón asumió las obras de restauración de esta capilla que se realizaron a comienzos de los años noventa del siglo XX. Esta presidida por el Cristo de la Redención, obra de finales del siglo XX de Juan Manuel Miñarro.
     La Capilla del Sagrado Corazón muestra una decoración más reciente, con estucos fingiendo mármoles, espinosos acantos y placas que se extienden por el intradós de la cúpula.
     La Capilla de la Archicofradía Sacramental de la Virgen de los Dolores es rectangular, cubierta con bóveda de arista con guirnaldas y rocalla enmarcando las ventanas; el camarín, de planta poligonal, ostenta los símbolos de la Pasión. Su estilo es similar al que tuvo la capilla de la Exaltación, y en ella se realizaron obras en 1732 y 1790. El retablo es obra dieciochesca de Miguel Zarrio, y fue rehecho después de la guerra civil. La imagen de la Virgen es obra de Antonio Asensio de la Cerda de hacia 1770.
     La Capilla del Cristo de Ánimas de Ciegos, si­tuada junto al pórtico tiene antecapilla y capilla cuadrada, y fue restaurada en 1949 y en 1982. Es sede de una de las cofradías más antiguas de la ciudad, establecida en la iglesia del Convento de San Luis del Real, y en 1835, al ser demolido el convento, se trasladó a esta iglesia. Desde 1921, está fusionada con la de Jesús de Azotes y Colum­na y Ntra. Sra. del Mayor Dolor y la Veracruz. Su titular es un hermoso crucificado en madera policromada de Pedro de Zayas (1649), restaurado por Adrián Risueño, y en 2005 recibe nueva restauración en el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico. La imagen de la Virgen de Lágrimas y Favores es obra de vestir, de Dubé de Luque (Rosario Camacho Martínez, Isidoro Coloma. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo I. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     La Iglesia de San Juan presenta planta basilical o de salón, con nave principal y dos naves laterales a las que se abren capillas situadas entre contrafuertes. En la cabecera de la nave central se sitúa la Capilla mayor, elevada sobre gradas. A los pies se dispone un coro. 
     La nave central es de mayor altura y anchura que las laterales, separándose de ésta mediante gruesos pilares con pilastras corintias adosadas; los basamentos de los citados pilares están recubiertos de placas de mármol negro. Sobre ellos descansan arcos de medio punto de intradós con molduras. Una balaustrada recorre la nave central por encima del entablamento y de la cornisa saliente. Del fondo de dicha nave central arranca una bóveda rebajada con lunetos, que deja oculta una armadura mudéjar de par y nudillo, decorada con lazo con almizate en tramos cuadrados. La bóveda encamonada se decora con yeserías doradas de motivos forales, que están insertas en quebradas molduras triangulares. Estos motivos decorativos se repiten enmarcando lunetos y ventanas. Los tramos de las naves laterales se cubren con bóvedas de arista decoradas con molduras mixtilíneas y florones en el centro muy similares a los de la nave central. 
     El aspecto actual de la iglesia responde a la intervención de 1760 realizada según las fórmulas arquitectónicas del momento. La actual capilla mayor es obra de principios del siglo XIX, aunque muy reformada en 1962. Se encuentra alzada sobre gradas como la anterior y tiene planta rectangular con bóveda vaída en la que se inserta una bóveda semiesférica con medallón central de líneas vegetales. 
     A los pies se dispone la tribuna que se abre en semicírculo hacia la nave, debajo del sotocoro está la capilla bautismal, con cubierta plana y arcos ciegos del muro, el central oculta la antigua entrada. La tribuna cubre los últimos tramos de las naves laterales, cuyos arcos fajones sobre pilastras cajeadas forman tramos cuadrangulares cubiertos con bóvedas de arista con medallón cuadrifolio central y molduras mixtilíneas. 
     Las diferentes capillas que se disponen a ambos lados de las naves laterales están patrocinadas por las cofradías con sede en la iglesia, y entre ellas se intercalan altares neobarrocos dedicados a diferentes devociones.
     La primera capilla de la nave del Evangelio hacia los pies es la de la Hermandad de la Exaltación. Forma antecapilla de planta rectangular cubierta con cañón transversal con lunetos y decorada con rocallas. La capilla de planta cuadrada se sitúa en un plano más elevado a modo de camarín, cubriéndose con bóveda de gajos cuadrifoliada con decoración de rocalla y espejos ovales y cúpula central, alzada sobre trompas nervadas con los mismos elementos decorativos.
     Destaca la capilla de Ánimas de Ciegos (nave lateral izquierda) se fecha en a segunda mitad del siglo XVIII; posee planta cuadrada y bóveda, semiesférica sobre tambor. Presenta emblemas mortuorios y menuda decoración vegetal que corre alrededor de un espejo central, alusión a la caducidad de la vida y el tiempo. En el arco toral calaveras encierran, entre molduras, atributos que recuerdan la presencia de la muerte.
     La fachada principal presenta una amplia portada en la planta baja, y tres ventanas en la primera, siendo la central más grande, con dos óculos en la parte superior. Tiene decoración mural con forma de malla, cuya composición se realiza mediante la suma de un cuadrado y cuatro trapecios que dan lugar al hexágono que se repite de forma ordenada hasta llenar el muro. Sin embargo, donde se demuestra la maestría es en la combinación de los colores, lo que confiere a esta composición parietal un aspecto asombroso, utilizándose el blanco del estuco, la almagra, el ocre y el añil. De esta forma, no sólo se consiguen potenciar las gamas cromáticas, sino también la sensación de volumen.
     En el exterior, lo más destacado es la torre, situada sobre el último tramo de la nave de la Epístola, que da acceso a la iglesia, formando una torre-pórtico. Entre pilastras cajeadas, sosteniendo el entablamento denticulado, se abre un gran arco de medio punto con ménsula en su clave y puntas de diamante en las enjutas y tras él un pórtico rectangular de muros despiezados en sillares y cubierto con bóveda elíptica. Cobijada por este, se encuentra la portada de la iglesia también con arco de medio punto sobre pilastras dobladas en las jambas y enmarcado por otras de carácter decorativo formadas por su arquivolta superior; un entablamento muy desarrollado con prominencia central soporta el cuerpo superior con la figura de San Juan Bautista en una hornacina avenerada, comprimida ente pilastras y entablamento y rematada lateralmente con baquetones concéntricos, siguiendo perfil de tornapunta. 
     Sobre este pórtico se alzan los tres cuerpos cuadrangulares de la torre, de lados ligeramente abombados con pilastras planas y sesgadas en los ángulos; las del cuerpo inferior con ménsulas de triglifos, y las de los cuerpos superiores con multiplicación de planos paralelos y formando un perfil sinuoso que se marca en los salientes acornisados de los balcones que separan unos pisos de otros. 
     En el año 2000 fue objeto de una intervención que la ha desprovisto de su revoco blanco, dejando el ladrillo visto. 
     Abiertos los tres cuerpos con arcos de medio punto y también óculos en el inferior, el elemento diferenciador es la decoración a base de frontones que se van abriendo dando cobijo a placas recortadas en el centro, bajo el que campea la fecha 1770, y óculo en el superior que rompe la línea del entablamento alzando la cornisa en un coronamiento muy airoso que se remata lateralmente con pináculos. Su carácter prismático no cambia en este alzado más que en el remate de tejadillo piramidal cortado por una torrecilla con coronamiento de bola.
     Las fachadas de San Juan son de gran sencillez y sin ningún movimiento, quedando eclipsadas por la torre, verdadera protagonista del exterior. Son fachadas encaladas, que presentan un zócalo de piedra sobre el que se dispone un enfoscado a la tirolesa, pintado en gris e imitando sillares.
     La iglesia de San Juan Bautista se ubica en la calle San Juan, en pleno centro histórico de Málaga. El templo de gran valor histórico es una de las cuatro parroquias fundadas después de la conquista de la ciudad en 1487. Corresponde a una zona populosa. al congregar a los antiguos arrabales de la ciudad.
     El inmueble actual es el resultado de las distintas intervenciones producidas a lo largo del tiempo, siendo fundamentales las reformas que se realizaron en el siglo XVIII. A nivel artístico, este inmueble refleja el cambio estilístico que se produce en el siglo XVIII hacia unas formas típicamente barrocas. Se conservan algunos aspectos de la iglesia original, como el artesonado mudéjar, debajo de las bóvedas actuales, y el techo del inmueble. Debemos destacar igualmente la presencia de pinturas murales en la fachada, lo que responde a las características de la arquitectura malagueña del siglo XVIII.
     Inicialmente la iglesia tenía una nave y otra colateral edificados según los estilos arquitectónicos propios del gótico en la época de los Reyes Católicos con elementos mudéjares y arcos apuntados sobre pilares. Tenía también una torre terminada en 1543.
     En 1554 por iniciativa del obispo Fray Bernardo Manrique el maestro mayor de la catedral Diego de Vergara dio las condiciones para una obra de gran envergadura. Se derribó la nave mayor desde el arco toral prolongándose la iglesia doce varas; además se suprimieron los arcos apuntados por otros de medio punto sobre pilares. Las dos naves se cubrieron con armadura realizada según técnica mudéjar: par y nudillo decorado de lazo con almizate en tramos cuadrados. La armadura subsiste oculta por encima de la bóveda actual y debajo de la cubierta. 
     En 1620 se hizo la otra nave colateral y la capilla mayor según trazas de Pedro Díaz de Palacios. Ya en 1680 un terremoto derribó su torre que fue reedificado por etapas entre 1732 y 1776 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Esta fue una de las cuatro iglesias que fundaron los Reyes Católicos después de la conquista de la ciudad en 1487. En su origen tuvo una nave y otra colateral, realizada en estilo gótico, mezclado con el mudéjar y arcos apuntados sobre pilares.
     La torre se finalizó en 1543. Posteriormente, a mediados del siglo XVI (1554), se amplió la nave mayor y se cambiaron los arcos apuntados por arcos de medio punto.
     En 1620 se levantó otra nave colateral y se dieron las directrices para la futura construcción de la capilla mayor. Después del terremoto de 1680 se hizo una torre pórtico que da a la iglesia por la nave lateral derecha.
     DESCRIPCION.
     La Iglesia de San Juan Bautista de Málaga es una de las cuatro iglesias que fundan los Reyes Católicos en esta ciudad tras su reconquista del año 1487.
     En su origen tenía una nave principal mas otra lateral, realizada según era habitual en aquella época, en estilo gótico tardío mezclado con mudéjar; contaba con arcos apuntados sobre pilares, y con una torre que se finalizó en el año 1543.
     Posteriormente, sobre el año 1554 y cuando ya se van introduciendo modificaciones de corte renacentista de la mano del arquitecto Diego de Vergara, se amplía la nave principal y se cambian los arcos apuntados por otros de medio punto, más de acuerdo con las nuevas tendencias estéticas. Y más tarde, en 1620, el también arquitecto Pedro Díaz de Palacios realiza las trazas para la otra nave colateral y las directrices para la futura construcción de la Capilla Mayor.
     El elemento más singular de esta iglesia es su actual torre, magnífica y espectacular elemento de cantería, con tres cuerpos superpuestos sobre el arco de entrada, que quedan delimitados entre sí mediante vistosas cornisas de perfil mixtilíneo sobre las que se montan balcones corridos de gran elegancia: recto en el primer cuerpo y de planta muy movida en los dos superiores.
     Esta torre se levanta después del terremoto del año 1680, proyectándose como una torre-fachada que da acceso a la iglesia por su nave lateral derecha. En la portada del templo, de planta rectangular y cubierta por bóveda elíptica figura una hornacina con la imagen de san Juan Bautista.
     Elaborada pieza de impecable composición barroca, la torre cuenta con un frontón donde aparece la fecha de 1770, aunque su cupulín superior se acabó poco después, en 1783.
     También de esa época son una serie de reformas realizadas bajo la dirección del arquitecto Antonio Ramos en el interior de la iglesia, como las realizadas en su alzado, de 1760, figurando asimismo un proyecto para ampliar su cabecera que no llegó a realizarse. Las naves laterales se decoraron en 1740 con capillas de distintas épocas intercaladas con altares neobarrocos.
     La Capilla Mayor es de principios del siglo XIX. Con planta rectangular y cubierta con bóveda vaída, muestra un retablo de estilo neobarroco del siglo XX, obra de Miguel García Navas, cerca del cual existe una vistosa pila bautismal en mármol rojo.
     Cuenta la iglesia con una tribuna con balcón cóncavo y bajo ella arcos ciegos, siendo uno de ellos la puerta original de entrada, donde quedó alojada la imagen del Cristo de los Azotes y Columna –del s. XVII- hasta que la puerta fue abierta de nuevo en 1988 para que salieran por ella los pasos procesionales.
     Del interior destacan varias capillas como la perteneciente a la Hermandad de la Exaltación y la Capilla de Ánimas, ambas en el lado izquierdo. La decoración de esta última responde a un tipo iconográfico que gozó de gran aceptación en la Andalucía del siglo XVIII y cuyo tema central gira en torno a la fugacidad de la vida terrenal. La proliferación de espejos, símbolo de la irrealidad de las apariencias y de temas relacionados con la muerte, se repite en esta ciudad con profusión en el Santuario de la Victoria (Diputación Provincial de Málaga).

Museo de Artes y Costumbres Populares
    El Museo de Artes y Costumbres Populares de Málaga fue inaugurado en octubre de 1976 a partir de la iniciativa conjunta de Baltasar Peña Hinojosa y Enrique García Herrera, y de la donación de gran parte de sus colecciones particulares de contenido etnológico. Desde el primer momento cuenta con el apoyo económico de la Fundación Unicaja, heredera de la antigua Obra Cultural de la Caja Provincial de Málaga.
     Los fondos se organizan en colecciones de útiles necesarios para diversas faenas domésticas, agrícolas o marineras características de la región. Temas como el transporte, la herrería, el cultivo de caña de azúcar, del trigo y la fabricación del pan, la pesca de bajura, la hospedería, la viticultura, el cultivo de aceite, y la vida burguesa del s. XIX tienen en el museo una adecuada presenta­ción. También hay salas dedicadas a la imprenta y a litografía, a la comercialización de las uvas pasas malagueñas, a la cerámica popular y a las manifestaciones religiosas. En el interior del edificio también se encuentra el Archivo de Narciso Díaz Escovar (1860-1935) punto de consulta im­prescindible para cualquier estudioso de la Málaga decimonónica.
     Entre el contenido conocido tradicionalmente como artístico, y objeto de la presente guía, se encuentran el edificio que alberga el museo, la colección de barros malagueños y alguna otra pieza de interés que se comentan ahora.
     El edificio fue concebido y construido como mesón en 1632. La construcción se debe al maestro albañil Diego Delgado. El mesón estaba regentado por los franciscanos Mínimos del Convento de la Victoria de donde le viene el nombre popular de Mesón de la Victoria. Como tal mesón se ha conservado hasta muy entrado el siglo XX sin sufrir transformaciones apenas. Se conserva la antigua disposición del edificio en tres plantas organizadas alrededor de un patio, centro a su vez de la vida del mesón. En la planta baja cada uno de los lados del cuadrado se abren a través de una triple arquería de medio punto sobre columnas de piedra a caballerizas y almacenes (hay salas de exposición). La segunda planta acoge los aposentos comunicados entre sí por una galería con antepecho de hierro que rodea el patio. La tercera planta está constituida por una galería en el ala de la fachada principal a la actual calle Camas. Esta fachada principal se organiza con una gran portalón para acceso de caballerías. En la parte opuesta del edificio se encuentra otro acceso que es el actual del museo. El edificio, realizado en ladrillo y mampostería enlucida y enjalbegada, no destaca por alardes constructivos ni decorativos, pero sí por la fun­cionalidad de sus partes, por su armonía y la austeridad del conjunto: arquitectura en estado puro en suma.
     En la sala XVII se encuentra la colección artística más destacada del museo: los barros malagueños. Son éstos pequeñas figuras con temas costumbristas (el bandolero, la pareja de baile, el jinete rondeño, etc.) realizados en barro cocido y coloreados posteriormente. Su origen se encuentra en las figuras de belén que bajo la mentalidad romántica se van independizan­do y convirtiéndose en el recuerdo exótico para los visitantes extranjeros. La producción y comercio alcanzo su momento álgido a finales del siglo XIX, hasta el punto que los vende­dores presentaban colecciones de fotografías con los tipos más característicos, algunas de las cuales se conservan en el museo. En ocasiones se utilizaban como «regalo» comercial tras la compra de una determinada cantidad de uvas pasas, la gran industria para exportar de Málaga. La mayor parte de las piezas contenidas en el museo pertenecieron al coleccionista inglés Peter Winckorth. Entre los autores cabe destacar a la familia de Salvador Gutiérrez de León, su hijo Antonio y especialmente a su nieto también llamado Antonio. También destacó la familia de José Cubero, siendo él mismo su mejor repre­sentante. Otros artífices de gran prestigio fueron José Vílchez, Manuel Martínez, Francisco Muzo y otros cuyos nombres no han llegado hasta nosotros.
     Recreando el ambiente cultural de la Málaga del XIX, la sala XII, está dedicada a la imprenta y la litografía y allí se reúnen máquinas de estam­pación y una interesante colección de planchas y primeras pruebas de ediciones malagueñas de finales del XIX. Destacan los adornos destinados a la estampación de cajas y etiquetas para vinos y pasas, así como la colección de éstas.
     Otros objetos a señalar entre los fondos del Museo de Artes y Costumbre Populares son los dos interesantes retratos dedicados a la Anita Delgado, maharaní de Kapurtala. En el de Henrí Gervex (1852-1929) la malagueña se presenta en todo su esplendor con traje de gala, joyas y aderezos. En el otro cuadro Anita Delgado se nos muestra con traje oriental en ambiente mis­terioso.
     También es interesante destacar la colección de «Cristales populares» así como las urnas con pequeños santos yacentes, amplias escenificaciones, o calvarios. Destaca la iconografía de la Divina Pastora de la que existe un ejemplar del siglo XVIII en la línea de Fernando Ortiz (Rosario Camacho Martínez, Isidoro Coloma. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo I. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Es un edificio de doble altura que se sitúa en una cota sensiblemente inferior a la de la calle. Su estructura se configura por medio de tres crujías paralelas a la alineación de la calle, unidas por otras dos laterales. En el centro se abre el patio, centro vertebrador de la vida en su función de mesón y al que se abren distintas dependencias y estancias que componen el edificio. Se accede a él a través de una arco carpanel con portalón de madera. El patio posee una galería cubierta en todo su derredor que apoya sobre una triple arquería a cada lado, que es de medio punto en la planta inferior y rebajada en la superior. Los arcos apoyan sobre bellas columnas toscanas de mármol blanco con capitel sencillo. El pavimento de la galería inferior alterna los mazaríes y el enchinado, mientras que el patio alterna la piedra de pizarra y el empedrado. 
     Las cubiertas de la galería superior son de madera del tipo alfarje. En un lateral se halla el pozo que originariamente suministró agua al mesón.
     En la planta inferior y a ambos lados del patio se encuentran diversas dependencias, entre las que se encuentran la cocina y el comedor original del edificio, así como las naves destinadas a las caballerizas en tres tramos y estancias de los arrieros.
     El resto de las dependencias se distribuyen de forma perimetral respecto al patio, en la planta superior.
     Los materiales constructivos originales fueron la mampostería de piedra y ladrillo para los muros de carga y tabiques, y la madera para vigas, mamperlanes y cubiertas. Los muros eran encalados y su enfoscado realizado con mortero de cal y arena.
     La fachada principal se estructura en tres ejes verticales. En la planta inferior y en el centro se abre la portada que consiste en un arco carpanel adintelado con una reja radial sobre el mismo. Se cierra con un gran portalón de madera con clavos apiramidados en dos hojas. En la planta superior se abren tres cierros verticales de hierro forjado.
     La fachada posterior -originalmente la principal del inmueble-, se encuentra en la calle Mesón de la Victoria y se estructura según cuatro ejes verticales. La portada es amplia, adintelada y recercada mediante sólidos sillares de cantería. Cierra el hueco una puerta de madera con clavos de dos hojas, en la que se recortan otras dos puertas de menores dimensiones para facilitar el tránsito hacia el interior. En general, podemos decir que las transformaciones a que se ha sometido esta fachada han desvirtuado su primitivo estado.
     El antecedente de este edificio es uno fundado en 1487 por los Frailes Mínimos de San Francisco de Paula, dedicado a la Virgen de la Victoria y destinado a hospedaje, pero en 1621 y ante el peligro que representaba la presencia en aguas de Málaga de una escuadra flamenca, se mandó derribar. Ante esta eventualidad los frailes trasladaron la hospedería al Mesón de Lorca.
     Años después, en 1632 se documenta la construcción del edificio actual, para lo que se derribó todo lo anterior. Durante el siglo XVIII la comunidad arrendó el mesón. Finalmente, la comunidad religiosa se deshizo de la propiedad, vendiéndola por obra pía el 5 de Noviembre de 1802. Ya bajo los nuevos propietarios, el mesón continuó como casa de vecinos durante el siglo XIX y la mayor parte del XX. En 1963 el inmueble se hallaba declarado en ruinas, hasta que en la década de los setenta fue adquirido por la Caja de Ahorros de Málaga para su rehabilitación y uso como Museo de Artes Populares (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El Museo Unicaja de Artes y Tradiciones Populares de Málaga es fruto de una labor coordinada entre diversas instituciones, que logró dotar a la ciudad de un tipo de museo, el etnográfico, reclamado desde el primer cuarto del siglo XX como depositario de tradiciones y modos de vida que se podían perder con la modernización y tecnologización de la vida contemporánea y que estaban quedando obsoletos. Su contenido, perteneciente a la Fundación Unicaja, conforma un completo corpus de obras, sobre todo decimonónicas, que recoge utensilios, piezas y objetos que formaron parte de las labores populares y burguesas de la época. Estos fondos se adentran en el mundo rural y urbano, la vida cotidiana, las fiestas, el folklore y la religiosidad.
     El museo se emplaza en la Antigua Posada de la Victoria, un edificio de 1632 y ejemplo señero de arquitectura andaluza renacentista. Desde su apertura al público en 1976 se erige en una de las mejores plataformas para profundizar en el conocimiento de las circunstancias locales e históricas del lugar. Sus 18 salas expositivas son espacios únicos, ambientados según las costumbres tradicionales, entre los que destacan su magnífica colección de Barros Malagueños, cerámicas, piezas textiles, forja, orfebrería, piezas de religiosidad popular, artes de la imprenta, ajuares, mobiliario y carteles. En el recorrido se incluyen áreas de conocimiento que abarcan actividades tan diversas como la albardonería o arte de producir aparejos de animales, la herrería o la viticultura, reproducen entornos tan característicos como la tahona, la almazara o el gabinete de las casas burguesas y recogen enseres tan tradicionales como los humeros de la cocina, los barros o un sardinal.
     Además, el espacio alberga el archivo con el legado de Narciso Díaz de Escovar, escritor, abogado y periodista malagueño. Este archivo cuenta con más de 400 legajos que contienen manuscritos, impresos, folletos y libros sobre la historia de la ciudad y su provincia, conservando documentos de los acontecimientos más importantes: bandos, festejos, inundaciones, visitas reales, revoluciones, epidemias, etc. A esto se suma una colección de periódicos y revistas de los siglos XIX y XX y publicaciones literarias. Además, cuenta con una importante colección de fotografías de edificios, monumento y personajes populares, grabados con vistas y rincones de Málaga y sus pueblos, y malagueños ilustres como José y Bernardo de Gálvez, Pedro Romero o Vicente Espinel. Asimismo, la biblioteca especializada supera en la actualidad más de 2.600 volúmenes.
     En octubre de 2022, la institución acometió importantes obras de remodelación del museo para mejorar su accesibilidad y eliminar barreras arquitectónicas. Igualmente, revisó su museografía y diseñó un programa de nuevas actividades (Diputación Provincial de Málaga).

Mercado Central de Atarazanas
    Este Mercado, también llamado de Alfonso XII, se levanta sobre el solar de las antiguas atarazanas islámicas, cuartel naval o astillero cuyos últimos restos llegaron hasta el siglo XIX. Su puerta principal es la primitiva, de época nazarí (siglo XIV), algo transformada cuando se construyó el mercado y se mantuvo esta puerta como acceso, de la que sólo es original la parte central. Tiene un arco de herradura apuntado y se enmarca por doble alfiz, uno tangente al arco y otro rectangular, descentrado de la clave, que llega al suelo. En las albanegas del arco se encuentran los escudos de Mohamed V (1362-1391), con una banda diagonal con el lema de la dinastía, «Sólo Dios es vencedor», que procede de la Orden de la Banda, concedida a Mohamed V por Pedro el Cruel para agradecerle su ayuda en re­cuperar el trono de Castilla, explicándose así su formato castellano.
     El viajero Münzer describió la fachada sur, en 1492, con siete arcos de una gran altura para permitir la entrada de la arboladura de los bar­cos, y su interior estaba cubierto por bóvedas con arcos fajones. Seis de estos arcos se destinaban a este uso, y el que daba entrada por la monumen­tal puerta conservada, situado en el extremo iz­quierdo de la fachada, daba paso a un patio con columnas y una sala al fondo, que constituía la parte terrestre del edificio. En la esquina de poniente, había una torre cuadrada, adosada a la Puerta, de la que partía un muro hasta unirse con la Torre Gorda, llamada de El Clamor, porque a ella subía el almuédano de una mezquita cercana para llamar a la oración. Este costado lateral era almenado, y con arcos ciegos. Por el lado de Levante tenía torres rectangulares y una poligonal llamada del Tirilo, uniéndose por este lado al perímetro amurallado de la ciudad. A partir del siglo XVI, y con la retirada del mar, ya que Málaga ganaba terreno por los arenamientos del río Guadalmedina, se fue urbanizando la expla­nada que quedaba delante, plantando álamos y poniendo una fuente en ella. Pero el carácter militar del edificio se mantuvo a lo largo de varios siglos, pues considerada de interés estratégico, se convirtió en cuartel en el siglo XVIII, incluso hubo proyectos de un más completo aprovecha­miento, y más tarde en Colegio de Cirugía, Hospital Militar y de material de ingenieros.
     La construcción del Mercado coincide con la expansión económica y urbanística de Málaga a raíz de la Desamortización y la revolución de 1868, que cambiaron la imagen de la ciudad-convento del Antiguo Régimen. En la mediación del siglo XIX se habían derribado los torreones del lado de Poniente, pero se siguió utilizando como cuartel de Artillería hasta 1861.
     En 1862 se solicitó cambiar los usos del edificio, pero su demolición no se llevó a cabo hasta 1870, habiendo pedido permiso al ministro de Hacienda para construir un mercado, concedido en 1870. Aunque el edificio sólo tenía en pie los muros, quedaba la puerta nazarí, de la época de Mohamed V, y la Academia de Bellas Artes de San Telmo, preocupada por la conservación del patrimonio, consiguió que se le cediera, entregándola al Ayuntamiento con la condición de que formara parte del mercado. El proyecto del mercado, de 1876, cuyo estilo neoárabe condicionaría la presencia de este arco nazarí que le sirve de acceso, utiliza los nuevos materiales, hierro y cristal, y se debe a Joaquín de Rucaba, arquitec­to municipal, actuando de arquitecto-inspector Cirilo Salinas. El Mercado, que se inauguró en 1879, fue declarado Monumento histórico-artístico en 1979.
     En su interior el espacio se dispone en calles rectas para situar los puestos de venta. Se proyectaron puertas en las naves laterales y la fachada posterior, para la carga y descarga, así como un aljibe en la parte superior de la Puerta Principal, espacio rectangular que hoy ocupan los servicios municipales de veterinaria.
     En esta obra se tuvo el pie forzado de la puerta que, a todo trance, se decidió conservar, aun­que se suprimió su primitivo dintel adovelado, se recreció su alzado para instalar un depósito de agua y se construyeron los cuerpos laterales con ventanas de arco de herradura. La estructura metálica, con diseño neoárabe que sigue la tradición granadina, fue realizada por la firma Pérez Hermanos, de Sevilla, y en sus fachadas los arcos sobre delgadas columnas integran persianillas de láminas de vidrio transparente.
     En este proyecto el autor afirmó la idependencia de su juicio frente a lo codificado de los modelos clásicos. Con ello va más allá de la belleza armónica porque es una arquitectura sugestiva, evocadora de un pasado nostálgico, muy de acuerdo con los años de la restauración monárquica de Alfonso XII de quién adoptó el nombre el nuevo mercado.
     El mantenimiento del buen estado del mer­cado ha provocado numerosas obras a lo largo del siglo XX. En 1908 se reparó la azotea, según un proyecto del arquitecto Fernando Guerre­ro Strachan, y en 1909 la solería y cristales por el proyecto del arquitecto Manuel Rivera Vera. Después se realizó la vidriera de la parte posterior, que representa varios monumentos signifi­cativos de la ciudad. En 1966 intervino en una nueva remodelación César Olano y en 1968 se proyectó desmontar su estructura para instalarla en la Aurora, cuyo fin sería un jardín botánico, para dedicar su solar a aparcamiento. Este proyecto, encargado al arquitecto Enrique Atencia, afortunadamente no se llevó a cabo, aunque sí se restauró en 1974, y en 2005, aunque sigue con la misma función para la que fue construido, se plantea una nueva rehabilitación (Rosario Camacho Martínez, Isidoro Coloma. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo I. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Edificio árabe del que sólo queda la puerta, que se corresponde actualmente con la puerta del mercado de Atarazanas. 
     Fue una de las puertas al mar de las murallas que rodeaban Málaga.
     La puerta es de planta rectangular con dos pórticos paralelos en los que destaca sus aberturas principales compuestas sobre la base de arcos de herradura unidos por una bóveda de cañón; también es digna de mención la totalidad de la cornisa compuesta por grabados a base de pequeños arcos de herradura encadenados, y las ventanas de herradura con cerramientos en madera, los cuales se encuentran muy deteriorados.
     En general, la actividad se centraría en la limpieza de las piedras que componen los muros del pórtico, así como los arcos y la bóveda (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El nombre que recibe el hoy Mercado Central se debe a que en su lugar estuvo un edificio llamado las Atarazanas (que significa taller o lugar de fabricación).
     El actual edificio se construyó en el siglo XIX, por el arquitecto Joaquín de Rucoba, permaneciendo de la anterior edificación sólo la puerta, labrada en mármol.
     El Mercado Central de Atarazanas es uno de los  mercados municipales de Málaga y fue declarado Bien de Interés Cultural en 1979.
     El edificio actual, obra del arquitecto Joaquín de Rucoba, se construyó entre 1876 y 1879 en el solar donde estuvo un taller naval de origen nazarí, del que sólo se conserva una puerta de mármol y de donde proviene su nombre; atarazana. El antiguo edificio musulmán condicionó el diseño del nuevo mercado, de estilo neoárabe con elementos nazaríes y Arte emiral y califal.
     El mercado presenta una planta estructurada en tres naves.
     Consiste en un esqueleto metálico realizado en una gran parte por el hierro proveniente de la vieja industria siderúrgica malagueña, cerrado con piedra y mampostería.
     En su fachada principal, que antaño daba al mar, figura la portada de acceso nazarí. En la parte posterior esta portada se corresponde con otra metálica en la que se abre un gran arco de medio punto con cristalera.
     Como otros mercados de hierro del siglo XIX en España, el de Atarazanas se inspiró en el Mercado de Les Halles de París.
     En el edifico original se abrían siete arcos, de los cuales el más monumental, de herradura y apuntado, es el que se halla integrado en el nuevo mercado.
     Los escudos de este arco permiten situarlo en la época nazarí, durante el reinado de Mohamed V (1354-1391).
     El edificio está totalmente restaurado tras las obras que empezaron a principios de 2008 y finalizaron en 2011 (Diputación Provincial de Málaga).

Archivo Histórico Municipal
     Sólo se conserva la portada de la casa construi­da en 1792, fecha que se encuentra en el din­tel. Pero el edificio, fundamentalmente, es una nueva construcción de mediados del siglo XIX, que adopta elementos del Palacio de la Aduana y sigue las pautas de la vivienda burguesa de ese siglo, remodelada nuevamente en 1908, cuando era propiedad de José Aurelio Larios, por Guerrero Strachan quien añadió otra planta en la parte posterior. En los años 80 del pasado siglo fue rehabilitada por el arquitecto municipal Ignacio Dorao para sede de la Biblioteca y Archivo del Ayuntamiento.
     La fachada tiene tres pisos, con cajeado hori­zontal y dividido en bajo y entreplanta el primero; el segundo con balconada corrida sobre ménsulas, con antepecho de rejería y frontones triangulares coronando los huecos; el tercer piso presenta balcones aislados sobre modillones y remata con cornisa también sobre modillones. La portada principal en mármol se abre entre pilastras acanaladas con capiteles en forma de jarrón. El dintel presenta una original decoración a base de árboles y jarrones enmarcando la cartela con la fecha 1792. Tras el zaguán, un patio interior cubierto, del que arranca la escalera sencilla y monumental por sus dimensiones.
     Alberga algunas piezas de arte mueble de interés como la composición en mármol y bronce con el tema de La Virtud que formaba parte del monumento al Marqués de Larios realizado por Benlliure. En la escalera hay colgadas una alegoría de La Libertad (siglo XIX) de Ponce, una Ma­rina de Ramón Reyna (siglo XX) y el magnífico Tríptico de la Carne, o Tríptico de Venecia de la época expresionista de Francisco Hernández.
     En las dependencias del área de Cultura se encuentran los originales de los carteles patrocinados por el Ayuntamiento y en diversas dependencias algunos cuadros de notable interés del siglo XX que probablemente se puedan contemplar en el próximo Museo del Patrimonio Municipal.
     En la Sala de Investigadores se encuentran pla­nos de proyectos urbanos entre los que destaca el correspondiente al Parque y el espléndido original del Plano de Málaga que realizó José Carrión de Mula en 1791. En la planta baja se ha instala­do la sala-estudio del poeta Rafael Pérez Estrada, que alberga su biblioteca y manuscritos (Rosario Camacho Martínez, Isidoro Coloma. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo I. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     El 19 de agosto de 1487 se produce la conquista de Málaga por parte de los Reyes Católicos y un año más tarde se produce el nombramiento de la casa Ayuntamiento que estaría ubicada en el Postigo de los Abades, en una antigua mezquita.
     Desde ese momento, la historia del archivo irá unida a la de su institución productora, el cabildo municipal, y por tanto se hallaría instalado en sus casas hasta el 19 de enero de 1989 en que se traslada a su actual emplazamiento.
     El 10 de mayo de 1491 se celebra un cabildo en el que se acuerda la compra de un arca reforzada  con tres cerraduras para guardar los privilegios y escrituras de la ciudad. Una llave sería para el Justicia Mayor, otra para un regidor nombrado por la ciudad y otra para el escribano del cabildo.
     El Archivo permanecería en Postigo de los Abades hasta que ya en 1528 se subasta el edificio, que amenazaba ruina, para sufragar con los beneficios de su venta, la construcción de uno nuevo en la actual Plaza de la Constitución, aunque se desconoce el emplazamiento exacto.
     A partir de ese momento, bien fuera por necesidades de espacio (recordemos que hacia 1611 la Casa Capitular se había quedado pequeña y hacia 1630 estaba muy deteriorada) o por el deterioro sufrido, se acometen diferentes fases de reforma y ampliación como la capilla o el archivo.
     Entre 1632 y 1648 se construye el nuevo Ayuntamiento, que se dota incluso de un telar donde los encuadernadores cosían los pliegos de papel.
     La falta de espacio va relegando los documentos a lugares poco apropiados para su conservación, como los huecos de los balcones. También influyen la presencia de insectos, ratas y otros condicionantes nocivos para la conservación de estos materiales. A lo largo del siglo XVIII se va a notar una mayor preocupación por la documentación provincial, en 1727 un informe avisa del mal estado de conservación de los documentos y se toman algunas medidas para solventar esta situación.
     En esta época del Archivo estaría dividido en dos partes:
            -Contaduría
            -Actas capitulares, Privilegios, etc…
que se unirán para formar la  sección de Propios, Censos, Rentas y Arbitrios del actual Archivo Municipal.
      En 1849 el Archivo se traslada a San Telmo y en 1854 vuelve a la Casa Capitular, para trasladarse de nuevo en 1855 al Convento de San Agustín y volver a la Casa Capitular en 1859.
     En 1860 se demuelen las Casas Capitulares y se traslada la sede al nº 11 de c/ San Agustín, dejando abiertas las ventanas de los pisos superiores para su ventilación.
     Entre 1864-1868 se traslada a un local en C/ Cister, al haber reclamado el obispado el convento, pero en 1868, con la Gloriosa, el convento pasa a manos del ayuntamiento con lo que se vuelve a trasladar allí el archivo. Un año más tarde se devuelve el convento a la Iglesia aunque el Archivo permanecerá allí hasta 1919.
      En esa fecha se inaugura el actual ayuntamiento y se traslada allí su fondo documental. Si bien el espacio era reducido y pronto se hizo insuficiente, la labor de conservación y descripción llevada a cabo por personajes como Antonio Guzmán y Francisco Bejarano Robles, consigue dar forma al ya existente fondo bibliográfico, fundándose la Biblioteca de Málaga.
     En 1925 el Ayuntamiento compra el edificio de la Principal para instalar en él el Palacio de Justicia. Este edificio había sido construido posiblemente por los Loring como vivienda familiar hacia 1792. Así pues allí se ubicaría la Audiencia desde 1926 hasta los años 50.
     En 1964 se instalaría allí la Facultad de Ciencias Económicas y en 1988 se iniciarían las obras para acondicionamiento del edificio como sede del Archivo Municipal.
      El 19 de febrero de 1989 es por fin inaugurado como Archivo (Diputación Provincial de Málaga).

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