Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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martes, 17 de marzo de 2026

El Conjunto Dolménico, en Castilleja de Guzmán, y Valencina de la Concepción (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Conjunto Dolménico, en Castilleja de Guzmán, y Valencina de la Concepción (Sevilla).
     Las numerosas intervenciones arqueológicas llevadas a cabo tanto en Valencina de la Concepción como en Castilleja de Guzmán han puesto de manifiesto la preexistencia bajo sus suelos de un importante asentamiento prehistórico, y su correspondiente necrópolis, fechados en un arco cronológico que abarca, a grosso modo, desde la mitad del III milenio a.n.e. hasta mediados del II milenio a.n.e.
     A esta ocupación se superponen sitios arqueológicos tan conocidos como Los Pozos, Casa Huerta, Torrijos I, II y III, Cerro Catalán, La Cuadra-Los Llanos, Hacienda San José, La Estacada Grande, Hacienda Medina, Nuestra Señora de los Reyes, Las Cañadas, Los Molinos-Montijos, Las Coronas, Cerro de la Cruz, Cerro Mármol y Pozo Goro, entre otros. Los materiales de estos enclaves arrojan unas fechas que los sitúan entre el Bronce Pleno-Final (mediados del II milenio a.n.e.-principios del I milenio a.n.e.) llegando incluso hasta dataciones de época medieval y moderna, que constituyen testigos significativos de la implantación del hombre en este territorio.
     Las intervenciones arqueológicas sobre el poblado y su necrópolis se iniciaron en la segunda mitad del siglo XIX, en concreto en 1868 se produjo la primera excavación en el dolmen de La Pastora, y a partir de esa fecha se han sucedido casi sin interrupción, y especialmente desde principios de la década de los setenta hasta la actualidad.
     Como resultado de estos trabajos se han investigado y documentado, con metodología arqueológica, múltiples y variadas estructuras de habitación y enterramiento. Así, los restos y contextos arqueológicos pertenecientes al poblado propiamente dicho, localizados hasta ahora, mayoritariamente, en Valencina de la Concepción, pueden diferenciarse en dos grupos de estructuras: las cabañas o unidades de habitación y las directamente vinculadas a actividades productivas, mucho más numerosas ya que pueden contarse por centenares. En concreto las cabañas son construcciones semisubterráneas o parcialmente subterráneas excavadas en el firme natural; a veces presentan plantas complejas e irregulares como resultado de la unión de varias estructuras circulares dispuestas aleatoriamente y a distintos niveles. También se han documentado edificaciones emergentes realizadas con un zócalo de adobe o piedra y el resto de materia vegetal revocada con barro, probablemente no se han conservado las cubiertas porque serían de carácter vegetal.
     En cuanto a las otras estructuras citadas, se trata de silos, con diferencia las construcciones más abundantes del yacimiento. Estos presentan planta circular con la base ostensiblemente más ancha que la boca y una profundidad que oscila entre un metro y metro y medio, con perfil variable, frecuentemente semicircular con la base plana y bordes irregularmente convexos. También se han localizado en recientes intervenciones numerosos silos y una posible cabaña realizadas en Castilleja de Guzmán, ampliándose de este modo la considerada tradicionalmente como área de poblado.
     Por otro lado, se han detectado pozos cilíndricos, algunos de ellos de una gran profundidad, y en los limos arenosos se excavaron además zanjas o fosos de morfología, dimensión, disposición y orientación heterogéneas. De planta lineal y perfil de sección en «U» o «V», se desconocen las longitudes totales dado que siempre han superado las dimensiones de las áreas excavadas. Por su funcionalidad podrían distinguirse dos tipos, unos relacionados con la necesidad de aislar el suelo de las humedades para almacenar el grano de los silos, y otros de carácter defensivo, de mayores dimensiones por lo general.
     En relación a la necrópolis, se han excavado enterramientos de distintos tipos. Junto a los grandes dólmenes conocidos desde antiguo en Valencina de la Concepción como Matarrubilla, La Pastora y Ontiveros, se ha intervenido en otros más recientemente como en el dolmen de Montelirio, en Castilleja de Guzmán, de idénticas características a los anteriores. 
     Además, en ambos municipios se han excavado construcciones funerarias de menores dimensiones, como el dolmen bajo el antiguo depósito de agua de Castilleja de Guzmán o los recientemente aparecidos en la zona inmediata al dolmen de Montelirio; en Valencina se investigaron los conjuntos funerarios de El Roquetito y Los Cabezuelos, conformados por pequeños dólmenes y cuevas funerarias excavadas en el firme natural. En algunos casos se han constatado deposiciones de cadáveres en estructuras subterráneas, tipológicamente silos, que a veces fueron usados para la deposición de basuras.
En líneas generales, tanto en los grandes dólmenes como en las tumbas pequeñas, se agrupaban los restos humanos en conjuntos sin distinción aparente de edad ni sexo. Habitualmente aparecen acompañados de objetos cerámicos, líticos y a veces, metálicos, que se han interpretado como piezas de ajuar; también pueden encontrarse bolas de ocre o almagra, cuyo uso habitual fue el de colorante.
     Parte de las superficies de los actuales términos de Valencina de la Concepción y Castilleja de Guzmán constituían en el Calcolítico una sola entidad geográfica y cultural, cuyo centro estuvo situado, al menos, durante un tiempo, en el denominado poblado de Valencina, bajo la localidad homónima actual. Desde aquí era vertebrado un extenso territorio que dependía de este núcleo. Los hallazgos arqueológicos reunidos desde el siglo pasado nos hablan de la actividad agropecuaria de estos pueblos y de sus ritos funerarios, cuyos vestigios materiales son tan llamativos que han atraído de forma especial la atención de investigadores y aficionados. Se sabe hoy que entre los dos núcleos de población actuales se localiza gran parte del cinturón de necrópolis -con más de diez dólmenes conocidos, fundamentalmente tholoi- que rodeaba por el Este y Sur el poblado calcolítico, ubicado hacia el Oeste, en Valencina, desde el Cerro de la Cruz, pasando por la Estaca Larga y La Emisora hasta la finca La Horca. Este yacimiento y su necrópolis dolménica han sido claves para la personalización de las sociedades que habitaron el Bajo Guadalquivir durante el IV, III y II milenios a. C.
     El bien objeto de la inscripción se articula en torno a cinco estructuras funerarias monumentales de época calcolítica, distribuidas entre los términos municipales de Valencina de la Concepción y Castilleja de Guzmán, que son las siguientes: Dolmen de La Pastora, Dolmen de Ontiveros, Dolmen de Matarrubilla, dolmen ubicado en la zona verde del P.P.2 Divina Pastora (urbanización El Señorío de Guzmán) y las estructuras dolménicas de Montelirio (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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sábado, 16 de noviembre de 2024

El Dolmen de Castilleja de Guzmán, en Castilleja de Guzmán (Sevilla)

   Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Dolmen de Castilleja de Guzmán, en Castilleja de Guzmán (Sevilla).
     Estructura tumular que cobijaba, al menos, dos enterramientos pertenecientes al horizonte cultural calcolítico (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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sábado, 20 de abril de 2024

El Dolmen ubicado en la zona verde del P.P. 2 "Divina Pastora", en Castilleja de Guzmán (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Dolmen ubicado en la zona verde del P.P. 2 "Divina Pastora", en Castilleja de Guzmán (Sevilla).
     Hoy, 20 de abril (sábado anterior al IV Domingo de Pascua), es la Solemnidad Litúrgica de la Madre del Buen Pastor, fiesta instituida por S. S. Pio VI en 1795 gracias al empeño de los padres capuchinos, especialmente el Beato Diego José de Cádiz, que se celebra anualmente el sábado anterior a la dominica del Buen Pastor.
     Y qué mejor día que hoy para ExplicArte el Dolmen ubicado en la zona verde del P.P. 2 "Divina Pastora", en Castilleja de Guzmán (Sevilla).
     La información que se posee acerca del bien proviene de los resultados obtenidos de una prospección geofísica realizada en 1993, con motivo de la ejecución del Plan Parcial 2 "Divina Pastora", y de unos sondeos realizados con posterioridad, que han permitido su identificación como un enterramiento tipo tholos (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Solemnidad Litúrgica de la Madre del Buen Pastor
   El ocho de septiembre de 1703, en la Alameda de Hércules hispalense, el Venerable Padre Fray Isidoro de Sevilla, capuchino, presentó al pueblo sevillano una novedosa y consoladora advocación mariana que, desde la Ciudad del Betis, como el más precioso tesoro que esta ciudad ha hecho a la Iglesia, había de arraigar en todo el orbe católico: la Divina Pastora. Indisolublemente unido al origen de este venerado título mariano está el de su Primitiva y Real Hermandad, que habría de ser el cauce escogido por el capuchino fundador para consolidarlo y difundirlo: arzobispos, reyes, nobles, junto al pueblo de Sevilla, la honrarían y se honrarían desde entonces al inscribirse en sus filas. En un principio, el Padre Isidoro escogió la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María como la memoria litúrgica más apropiada para conmemorar a la Divina Pastora: María, plenamente glorificada y coronada, ejerce su pastorado sobre el cuerpo místico de su Hijo.  
   Consciente de la ventaja de tener una fiesta propia, en 1781 el Beato Diego José de Cádiz terminó un Oficio entero de la Divina Pastora, que envió al Ministro Provincial, José Félix de Sevilla, para que lo presentara en el Capítulo General de 1782 y se acordase pedir su aprobación y uso a la Sagrada Congregación de Ritos. Pero la gestión quedó infructuosa. Seis años después, en 1788, habiendo repasado sus textos eucológicos, que componen un segundo Oficio, decidió presentarlos a la Sagrada Congregación de Ritos para su aprobación, acompañados de un documento postulatorio razonando la oportunidad de la nueva fiesta, para lo que buscó el apoyo regio, pero la muerte primero del Confesor del Rey y a continuación la de este mismo frustró sus proyectos. Habiendo de celebrarse en Roma Capítulo General de la Orden Capuchino en mayo de 1789, por lo que les hace llegar a los vocales de su Provincia de Andalucía el expediente completo. El Padre Definidor de Lengua Española, Nicolás de Bustillo, se encargó de gestionarlo ante la Santa Sede, pero el asunto se quedó estancado. Intentó de nuevo el Beato Diego conseguir el apoyo regio, que se presentaba casi indispensable, presentando un memorial a la Reina María Luisa, fechado en Ronda, el siete de junio de 1793, en el que amplió su petición: no sólo a los capuchinos, sino a todo el clero secular y regular de España. La Reina debió consultar con el Rey Carlos IV, su marido, y remitieron el expediente a su primer ministro Manuel Godoy, que lo pasó al Inquisidor General, Manuel Abad y Lasierra, para que diera su parecer, que aconsejó desestimar la petición.
   La actitud regia debió cambiar a raíz de su Memorial a Carlos IV de 1794, sobre los medios espirituales necesarios en la guerra entablada contra la Francia revolucionaria en 1793, que resultó favorable a España. Fue finalmente Pío VI Braschi el que por el rescripto del uno de agosto de 1795, gracias al impulso del Beato Fray Diego José de Cádiz como vemos, el segundo gran apóstol de la Pastora, concedió a los capuchinos de España una fiesta con Oficio y Misa propios como Patrona de sus misiones para la Segunda Dominica de Pascua titulada Bienaventurada Virgen María, Madre del Buen Pastor Jesucristo con rito doble mayor, a los que se les dio rápidamente el regium exequátur. Este Oficio fue ampliado, a instancias del P. Nicolás de Bustillo, entonces General de la Orden, por rescripto de Pío VII Chiaramonti de once de enero de 1806 con las lecciones del primero y tercer nocturno de maitines como también la misa, si no obra del Beato Diego sí dependiente de su doctrina, todo revisado por el Prefecto de la Sagrada Congregación de Ritos y por el Promotor de la Fe.  De los textos, sabemos que la oración colecta fue compuesta por el citado capuchino Nicolás de Bustillo, y las lecciones son de San Bernardo, y no de San Ildefonso o de San Antonino como en los textos del Beato Diego, y en 1817 se nos transmite una noticia de que los Oficios del Beato Diego están pendientes de aprobación en Roma desde 1796; quedan por lo tanto en el anonimato.
   Por decreto de diez de enero de 1801 el mismo Pío VII citado concedió al episcopado del Gran Ducado de Toscana para el primer domingo de mayo con el rito de doble mayor que se pudiera rezar de la Bienaventurada Virgen María con el título de Madre del Pastor Divino. Esta devoción había arraigado la devoción gracias a uno de los oradores capuchinos italianos más importantes de su época, el P. Claudio de la Pieve, que la había adquirido en un viaje suyo a España.  La súplica al Papa había sido dirigida el uno de diciembre de 1800 por el Obispo de Colle di Val di Elsa, provincia de Siena y diócesis sufragánea de Florencia, en representación de los obispos del Estado de Toscana, en acción de gracias por haberse librado del traumático azote napoleónico. El Oficio y misa propios presentados por el episcopado toscano fueron revisados también por el Prefecto de la Sagrada Congregación de Ritos y por el Promotor de la Fe, y se extendieron a casi todos los sitios que celebraban la fiesta, incluidos los capuchinos, que abandonaron los suyos. El Beato Pío IX Mastai Ferretti concedió la fiesta a muchas diócesis y congregaciones: a los alcantarinos de Nápoles por el Breve Omnibus de doce de junio de 1849, que fue extendida a petición de Fernando II Rey de las Dos Sicilias a todo su reino, fijándola en veintiuno de mayo; a las religiosas del Buen Pastor y a las benedictinas de Campo Marzio, en Roma, en 1859; al Obispado de Bagnoreggio, Italia, en 1860; a los de Linares y Guadalajara, Méjico, en 1861. 
     Por decreto de ocho de enero de 1863 de la Sagrada Congregación de Ritos, con la anuencia del citado Beato Pío IX, tras petición firmada por diez cardenales, seis patriarcas, treinta arzobispos, noventa y cinco obispos, dieciocho generales de órdenes y congregaciones religiosas, nueve procuradores y tres comisarios apostólicos de otras tantas, fue establecido que se concediera esta fiesta con rito de doble mayor a todas las diócesis y familias religiosas que lo solicitaran, con los textos eucológicos toscanos. Entre las concesiones a partir de entonces podemos citar las siguientes: a los monasterios cistercienses de Francia en 1863; a la Diócesis de Alatri, Italia, en 1866; a los Misioneros de la Preciosísima Sangre para el primer viernes de junio; a los Mínimos para el primer domingo de octubre; a los Redentoristas y a las Religiosas del Buen Pastor para el tres de septiembre, pero con el Oficio de los capuchinos españoles; a los Euditas, que lo habían pedido en 1874, en 1895. No habiéndose instaurado la fiesta todavía en Sevilla, la cuna de la devoción, el presbítero José de la Fuente y Zabalegui, comisionado por el cabildo de oficiales del veintidós de mayo de 1875 de la Primitiva Hermandad de la Divina Pastora, dirigió una petición al Cabildo Catedral el dos de febrero de 1876 para que instara al Arzobispo lo solicitara de Roma.  
     Tras haber sido examinada la petición por la Diputación de Ceremonias, acordó el Cabildo elevarla al Cardenal Arzobispo de la Lastra y Cuesta para el domingo segundo después de Pascua con rito de doble de segunda clase. El prelado expidió sus letras para ello al Papa el ocho de abril de 1876. Pero menos de un mes después, el cinco de mayo, murió dicho cardenal, por lo que hubo de esperarse al plácet de su sucesor.  Habiendo tomado posesión su sucesor, Joaquín Lluch y Garriga, y obtenido de él el plácet, en este caso se extravió en Roma la petición citada, y fue preciso enviar un certificado de ella. El decreto fue expedido por fin el uno de febrero de 1878. Aunque se pidieron y fueron concedidos el Oficio y la misa de los capuchinos españoles aprobados en 1806, los textos que finalmente se instauraron fueron los toscanos. Por fin en 1882, se celebró el veintitrés de abril en Sevilla la Fiesta de la Madre del Divino Pastor, señalada en el II Domingo después de Pascua, con rito de segunda clase.
     El veintinueve de octubre de 1885 el Procurador General de los Menores Capuchinos, Bruno de Vinay, a instancias del que hasta entonces había sido Comisario Apostólico de España, en nombre de sus súbditos, pidió al Papa la concesión a toda su Orden de la fiesta de la Madre del Pastor Divino para el segundo domingo después de Pascua con el rito mayor de segunda clase, con la misa y Oficio aprobados para los capuchinos españoles y de otras provincias. Fue aprobada la petición por rescripto de León XIII Pecci de diecinueve de noviembre de dicho año 1885, que el cuatro de diciembre de 1894 concedió a la Orden Capuchina, pero con el Oficio y misa de Toscana. En el actual Propio de la Diócesis de Sevilla, aprobado el diecisiete de junio de 1977 por la Sagrada Congregación para los Sacramentos y el Culto Divino, está inserta como memoria libre para el sábado anterior al Domingo IV de Pascua, del Buen Pastor, La Bienaventurada Virgen María, Madre del Buen Pastor. Los textos eucológicos actuales se encuentran en el Misal Franciscano en español, aprobado por Decreto de la Sagrada Congregación para los Sacramentos y el Culto Divino el 17 de junio de 1980 para uso de las familias franciscanas hispanas (Prot. N. CD 892/79). 
      Éste señala para el sábado anterior al Domingo IV de Pascua para la Orden Capuchina la Fiesta de la Divina Pastora, Madre del Buen Pastor (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016).
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jueves, 8 de febrero de 2024

El sitio arqueológico Caño Ronco II, en Castilleja de Guzmán (Sevilla)

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     La fuerte erosión y las labores agrícolas profundas han destruido el yacimiento casi en su totalidad. La extensión del mismo es de unos 500 metros cuadrados. Los hallazgos encontrados corresponden a cerámicas romanas y algunos restos constructivos.
     La importancia del yacimiento deriva sólo de su ubicación pues nos marca un punto de referencia en la ruta que por la cañada de Caño Ronco une el Guadalquivir con Valencina (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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miércoles, 3 de agosto de 2022

El Aljibe tardorromano, en Castilleja de Guzmán (Sevilla)

     Por Amor al Arte
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     El Aljibe tardorromano, se encuentra en las inmediaciones de los Jardines de Forestier; en Castilleja de Guzmán (Sevilla).
     Este yacimiento en la actualidad se encuentra casi desaparecido debido a la fuerte erosión, las labores agrícolas profundas, así como a las obras de urbanización ilegal y los expolios que tienen lugar en la zona. En el yacimiento se localizan numerosas cerámicas romanas y algunos restos constructivos. Este conjunto se compone de tres estructuras arquitectónicas. A media ladera de este sector y a unos 50 metros del arroyo encontramos los restos de una vivienda en ruinas con muros que no se alzan a más de 50 centímetros de altura, que a pesar de estar a cierta distancia de las otras dos estructuras y del arroyo, debe estar vinculada con ellas. Próxima a ésta y más cerca del arroyo encontramos una alberca y una noria. La noria tiene una estructura circular cubierta por una bóveda de cañón (a la cota del suelo actual) que descarga sobre arcos fajones. La encontramos semienterradas desde el exterior. Accediendo a ella observamos una estructura rectangular con una especie de banco corrido, las paredes se encuentran enfoscadas y pintadas de blanco y rojo. La fábrica de ladrillos (14,5 x 29 x 4,5) tomados con mortero de cal, en algunas zonas los ladrillos se disponen a sardinel. 
     De todo el conjunto arquitectónico la noria es la que presenta mayor antigüedad aparentemente, quizás de época moderna. De menor antigüedad y quizás para sustituir a éste construyen la alberca, que es la siguiente estructura que localizamos en la zona. La alberca es cuadrangular y tiene de lado aproximadamente 4 metros. Cuenta con un pequeño canal en sus muros laterales que permite la conducción de agua y una escalera de acceso. La noria y la alberca están en muy buen estado de conservación. Consideramos que este conjunto arquitectónico debió de estar en uso hasta tiempos relativamente recientes, especialmente la alberca y la casa en ruinas. Sospechamos que la noria tendría una mayor antigüedad y podría haberse sustituido por la alberca. Es evidente que todo el conjunto debe estar relacionado con la localización en sus proximidades de zona de huertas y de su sistema de irrigación (Ayuntamiento de Castilleja de Guzmán).
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lunes, 11 de julio de 2022

La Iglesia de San Benito, de Gabriel Lupiáñez Gely, en Castilleja de Guzmán (Sevilla)

     Por Amor al Arte
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     Hoy, 11 de julio, Fiesta de San Benito, abad, patrono principal de Europa, que, nacido en Norcia, en la región de Umbría, pero educado en Roma, abrazó luego la vida eremítica en la región de Subiaco, donde pronto se vio rodeado de muchos discípulos. Pasado un tiempo, se trasladó a Casino, donde fundó el célebre monasterio  escribió una Regla, que se propagó de tal modo por todas partes que por ella ha merecido ser llamado "Patriarca de los monjes de Occidente". Murió, según la tradición, el veintiuno de marzo (547) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y qué mejor día que hoy, para ExplicArte la Iglesia de San Benito, de Gabriel Lupiáñez Gely, en Castilleja de Guzmán (Sevilla).
     La Iglesia de San Benito, se encuentra en la calle Real, 30; en Castilleja de Guzmán (Sevilla).
     Se hizo a comienzos del siglo actual por el arquitecto Gabriel Lupiáñez en estilo neomudéjar, ya que anteriormente los cultos se celebraban en la misma capilla del palacio. Consta de tres naves, cubiertas con artesa la central y a un agua las laterales, llevando sobre el crucero una bóveda poligonal sobre trompas. Tiene testero plano, sus soportes son pilares cuadrangulares y la solería es de ladrillo, adornándose los escalones del presbiterio con algunos azulejos antiguos. Al exterior tiene una sola puerta en los ­ pies, sobre la que se levanta el campanario.
­    El retablo mayor es de sobria estructura con un solo cuerpo y de tipo marco. Contiene como imagen principal un Crucificado algo mayor del  natural y de magnífica talla, que puede considerarse como la pieza más importante de la iglesia. Puede fecharse en el primer tercio del siglo XVII. A su lado se halla la Virgen de los Dolores, escultura de vestir del siglo XVIII. Esta imagen en épocas anteriores fue Santa María de Gracia, cambiándosele posteriormente la advocación.
     En las naves laterales existen dos pequeños retablos del último tercio del siglo XVIII con el Niño Jesús y San Sebastián. La primera es una buena talla de gran tamaño y con peana original de la primera mitad del siglo XVII que puede encuadrarse en la escuela montañesina. En la nave derecha se halla la imagen de San Benito, titular de la iglesia, muy repintada y de tipo popu­lar. En la misma nave y sobre un altar hay un pequeño Cristo de pasta con cuatro clavos, de gran perfección anatómica, del siglo XVII.
     A los pies de la iglesia, en la Capilla Bautismal, se halla la Virgen del Rosario, de vestir, moderna, y las pequeñas imágenes de San Roque y San Antonio de los siglos XVII y XVIII. En la misma capilla está la pila de bautismo, fechada en 1605. En cuanto a las pinturas pueden citarse dos cabezas cortadas, de fines del siglo XVII y la Virgen con el Niño, Santa Ana y ángeles niños, de la segunda mitad del siglo XVII, con marco de la época. Del siglo XVIII hay un San José con el Niño, con marco también coetáneo.
     Otros objetos de interés son dos bancos de madera tallada, sencillos, y un púlpito de hierro forjado, todo del siglo XVIII (Alfredo J. Morales, María Jesús Sanz, Juan Miguel Serrera y Enrique Valdivieso. Guía artística de Sevilla y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2004).
     Edificio que consta de tres naves separadas por pilares que se cubren con estructuras de madera. Sobre el crucero se levanta una cúpula poligonal sobre trompas. Posee una sola portada, situada en el muro de los pies, que se remata en una espadaña.
     La Iglesia de San Benito se construyó a principios del siglo XX por el arquitecto Gabriel Lupiáñez, en estilo neomudéjar. Es el único templo existente en el pueblo (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La antigua iglesia estaba situada junto al Palacio de los Guzmanes, y fue trasladada junto con sus obras de arte y el púlpito del siglo XIX a su ubicación actual. Fue construida en el primer cuarto del siglo XX, por el arquitecto D. Gabriel Lupiañez Gely. Consta de tres naves separadas por pilares, cubiertas por estructura de madera, la central con artesonado. Situada encima del retablo apreciamos una cúpula sobre falsas pechinas, y a un agua las naves laterales. Tiene testero plano, sus soportes son pilares cuadrangulares y la solería renovada recientemente, es de mármol. En el exterior tiene un solo pórtico en la fachada y rematada por una espadaña con campanario.
     La Pila bautismal tiene una inscripción en el pedestal, con fecha de uno de noviembre de 1605, también tiene resto de anclajes de hierro incrustado en los bordes y una pileta pequeña en su interior.
     La Iglesia, pese a su reciente construcción puede incluirse en el estilo de los templos neo-mudéjares. A la derecha del muro exterior destaca un chapitel piramidal truncado de cuatro niveles concéntricos rematado por una pequeña esfera.
     Es digno de destacarse la figura del crucificado que preside el altar mayor, obra de Francisco de Ocampo del año 1620, siglo XVII. La Virgen de Gracia, es talla del siglo XIX. El Niño Jesús está atribuido a la escuela de Martínez Montañés. Un pequeño Cristo crucificado de pasta con cuatro clavos de gran perfección del siglo XVI, también una imagen del XIX de Santo Domingo de Guzmán fundador del rito del Rosario, que nació en 1170 en Caleruega, Reino de Castilla, según los historiadores fue regalo de María para ayudarle en su trabajo de conversión. También se encuentra una imagen de S. Roque, santo patrón de los animales domésticos, cuenta la historia que habría nacido por el año 1300 en la ciudad francesa de Montpellier y cuentan que enfermó de peste al asistir y curar a los enfermos decidió retirarse a la montaña donde la única visita que tenía era la de un perro, que lamiéndole sus heridas se las curó. La imagen que se encuentra en la iglesia, posiblemente es del siglo XIX. Y también una imagen de San Benito, patrón del municipio, tallado en el siglo XIX de autor desconocido con una curiosidad interesante que es el tamaño desmesurado de sus manos.
     Cuelgan de sus muros cuadros muy interesantes del siglo XVII correspondientes a la Escuela Sevillana, La Virgen del Rosario se venera en una capilla inspirada en el Barroco, custodiado por cuatro angelitos de madera tallada y policromada; se le da culto el 7 de octubre y procesionaba a mediados de julio al finalizar la fiesta del pueblo.
     Las campanas fueron fundidas el año 1928 en la fundición de Constantino de Linares Ortiz, proveedor de la Casa Real. Llevan los nombres de los siguientes Santos: San Fernando, Santa Ana y San Joaquín, nombres de los padres de la Virgen y del tercer Conde de Castilleja de Guzmán.
     La Iglesia fue inaugurada en enero de 1928. A pesar de hallarnos lejos de la época mudéjar, al contemplar este hermoso templo se percibe su influjo en varios detalles como las artesas del techo de madera y en los arcos apuntados.
     En 1925, el término municipal de Castilleja de Guzmán poseía ciento noventa y dos hectáreas de superficie, tenia doscientos nueve habitantes censados y el párroco se llamaba D. Andrés (Ayuntamiento de Castilleja de Guzmán).
     La antigua iglesia estaba situada junto al Palacio de los Guzmanes y fue trasladada junto con sus obras de arte y el púlpito del siglo XIX a su ubicación actual. Construida en el primer cuarto del siglo XX por el arquitecto Gabriel Lupiáñez Gely, consta de tres naves separadas por pilares cubiertas por estructura de madera, la central con artesonado.
     Encima del retablo apreciamos una cúpula sobre falsas pechinas y a un agua las naves laterales. Tiene testero plano, sus soportes son pilares cuadrangulares y la solería, renovada recientemente, es de mármol. En el exterior tiene un solo pórtico en la fachada y rematada por una espadaña con campanario.
     La iglesia, pese a su reciente construcción, puede incluirse en el estilo de los templos neomudéjares. Es digna de destacar la figura del crucificado que preside el altar mayor, obra de Francisco de Ocampo del año 1620. La Virgen de Gracia es talla del siglo XIX. El Niño Jesús está atribuido a la escuela de Martínez Montañés. Cuelgan de sus muros cuadros muy interesantes del siglo XVII de la escuela sevillana. La Virgen del Rosario se venera en una capilla inspirada en el barroco, custodiado por cuatro angelitos de madera tallada y policromada; se le da culto el 7 de octubre y procesiona a mediados de julio al finalizar la fiesta del pueblo.
     Fue inaugurada en enero de 1928. A pesar de hallarnos lejos de la época mudéjar, al contemplar este hermoso templo se percibe su influencia en varios detalles como las artesas del techo de madera y en los arcos apuntados (Turismo de la Provincia de Sevilla).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de San Benito, abad;
HISTORIA Y LEYENDA
   Los diálogos de San Gregorio Magno son la fuente principal y casi única de su biografía.
   Nacido hacia 480 en la provincia de Norcia (también, aunque de empleo menos frecuente, “Nursia”, ciudad de la provincia de Perusa), en Umbría, era hermano gemelo de Santa Escolástica.
   Hacia el año 500 se retiró a una gruta llamada Sacro Speco, cerca del lago de Subiaco, para llevar una vida de ermitaño.
   En 528, a mitad de camino entre Roma y Nápoles, fundó el monasterio del monte Cassino (Montecassino), sobre una antigua acrópolis consagrada en la antigüedad al culto de Júpiter. Allí compuso la regla de la orden de los benedictinos, y allí murió en 547.
   Sobre esta trama histórica el ingenio de los monjes y la imaginación popular bordaron adornos que Santiago de Vorágine recogió cuidadosamente en su Leyenda Dorada, de la que tomaron sus temas los artistas.
   En principio fue el milagro del tamiz partido. Cuando a su nodriza se le cayó un tamiz, él tomó las dos mitades y las volvió a unir sin que quedara huella alguna de su fractura.
   Cuando vestía hábito monástico, se retiró a la caverna del Sacro Speco donde era aprovisionado por el monje Romano, que le bajaba el pan en un cesto atado a una cuerda, y le avisaba con el sonido de una campanilla. Satán rompió la campanilla.
   Como no consiguió rendirlo por hambre, el diablo desató contra él las tentaciones carnales. Hizo aparecer una mujer que encendió su concupiscencia. San Benito rodó desnudo entre las zarzas espinosas que rodeaban la gruta, expulsó la codicia sensual mediante las llagas de su carne, y así se impuso al pecado.
   Elegido abad del monasterio de Vicovaro, por su rigor se atrajo el odio de los monjes que envenenaron su comida. Pero escapó a la tentativa de envenenamiento haciendo la señal de la cruz sobre el vaso que se quebró de inmediato en pequeños fragmentos, como si lo hubiese golpeado una piedra, mientras un cuervo se llevaba el pan envenenado en el pico.
   Salvó al monje Plácido, su discípulo, cuando estaba a punto de ahogarse, enviando en su auxilio a San Mauro, quien sostenido por su bendición, lo salvó de la muerte caminando sobre el agua.
   En el monasterio sólo quedaban cinco panes, pero al día siguiente, ante la puerta de la celda de San Benito se encontraron cien moyos (medida antigua de capacidad que equivale a ocho cántaros o ciento veintinueve litros) de harina.
   Totila (rey de los ostrogodos de Italia, que se confunde con frecuencia con Atila, rey de los hunos), rey de los godos, intentó engañarlo sin éxito, cuando delegó a uno de sus oficiales disfrazado de rey.
   Su hermana Santa Escolástica, a punto de morir, le impidió partir desencadenando una tormenta y haciendo caer una lluvia torrencial. El santo vio el alma de su hermana ascender al cielo en forma de paloma.
   Cuando murió su alma también ascendió al cielo en un chorro de luz. Como el profeta Elías en su carro de fuego.
CULTO
   Patrón de la orden de los benedictinos, de los conventos de Subiaco y del monte Cassino, San Benito es un santo más monástico que popular.
   Sus reliquias, transportadas en 672 desde Montecassino a la abadía de Fleury, en Francia, que adoptó el nombre de Saint Benoît sur Loire, nunca atrajeron tantos peregrinos como las de San Martín de Tours o las de Santiago de Compostela.
   En verdad, su autenticidad siempre ha sido cuestionada por los italianos quienes creen haber encontrado los auténticos huesos de San Benito y de su hermana Escolástica en Montecassino, en 1950.
   Se lo invocaba contra el veneno, la erisipela y sobre todo contra los cálculos de los que habría curado al emperador de Alemania, Enrique II. También se recurría a su intercesión para obtener la gracia de una buena muerte.
ICONOGRAFÍA
   Se lo representa ya imberbe, ya barbudo. Vestido con una cogulla negra de benedictino. No obstante, en los cuadros encargados por los benedictinos reformados, cistercienses, camaldulenses y olivetanos, aparece con una túnica blanca. 
   Sus atributos son un tamiz partido, varas con las que habría corregido a un monje, una copa de la que escapa una serpiente venenosa, alusión a la tentativa de envenenamiento de los monjes  de Vicovaro (comparte este atributo con San Juan Evangelista) y finalmente un cuervo que se lleva el pan envenenado en el pico. Se observará que a diferencia del cuervo proveedor de San Pablo ermitaño, que le lleva el pan cotidiano, el de San Benito retira un pan envenenado.
   Para diferenciar su copa envenenada de la de San Juan, los escultores alemanes del siglo XVIII hacen salir de ella dos pequeños serpientes (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Iglesia de San Benito, de Gabriel Lupiáñez Geli, en Castilleja de Guzmán (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia sevillana.

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miércoles, 19 de enero de 2022

El Palacio de los Guzmanes, o Hacienda de la Divina Pastora, en Castilleja de Guzmán (Sevilla)

     Por Amor al Arte
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     El Palacio de los Guzmanes, o Hacienda de la Divina Pastora, se encuentra en la calle Montelirio, 33, en Castilleja de Guzmán (Sevilla).
     El palacio de los condes de Castilleja o de Olivares es la construcción más importante de la población. Parece que fue realizada a lo largo de los siglos XVII y XVIII, habiendo sufrido diversas reformas, la última en el siglo XX para convertirla en residencia universitaria. Merecen destacarse sus jardines, reformados y ampliados entre 1927 y 1929 por Jean  Claude Forestier (Alfredo J. Morales, María Jesús Sanz, Juan Miguel Serrera y Enrique Valdivieso. Guía artística de Sevilla y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2004).
     Edificación de interés histórico artístico, el Palacio de los Guzmanes (siglos XVII-XVIII, hoy colegio mayor del Buen Aire, residencia universitaria). Se halla sobre un campamento militar romano (castra), en torno al cual se agrupaban algunas viviendas.
     Durante la dominación musulmana, Castalla se convierte en una alquería cuyos inquilinos cultivan las tierras circundantes, aunque mantiene la función estratégica por su posición elevada, como atalaya natural para prevenir posibles ataques normandos o castellanos. El temible caudillo Almanzor llega a hospedarse de manera eventual en algún palacio ubicado en el mismo emplazamiento ocupado más tarde por los marqueses de Castilleja. 
     Tras su conquista cristiana en tiempos del rey Fernando III el Santo (1.248), la localidad pertenece a la Orden Militar de Alcántara, de la que se independiza durante el siglo XIV. Durante varios siglos vive bajo la jurisdicción de los Guzmanes (que le proporcionan su actual apellido) hasta la disolución de los señoríos en el siglo XIX.
     Magnífico edificio del Siglo XVIII, de estilo regionalista con tintes neo-clásicos. Destacan su patio neo mudéjar, capilla y biblioteca. Restaurado a principios del siglo XX, con nuevas intervenciones en la década de los 40, dispone de un extenso jardín escalonado de 26.000 metros cuadrados, que fue diseñado por el arquitecto paisajista francés J.C.N. Forestier, y construido bajo su dirección a finales de los años 20.
     El colegio Mayor se encuentra en terrenos que pertenecieron a la antigua hacienda de la Divina Pastora, conocida también como hacienda de Montelirio, que ocupaba antiguamente 270 hectáreas de extensión dedicadas al cultivo del olivo. En 1765 los condes de Montelirio compraron la finca, que disponía de una casa principal y un espacio destinado a jardín. Después, la hacienda pasó a ser propiedad de Doña Juana Nepomuceno Manuel de Villena, para ser comprada más tarde para ampliar sus propiedades por D. Francisco Rodríguez de Rivas y García de Tejada, futuro primer conde de Castilleja de Guzmán.
     A principios del siglo XX, D. Joaquín Rodríguez de Rivas y de la Gándara, II conde de Castilleja de Guzmán, ordenó obras de reforma y ampliación del edificio, así como la ejecución de un jardín, ya que aunque la Hacienda poseía algunas construcciones destinadas a la obtención de aceite, no tenía una edificación digna que pudiera ser destinada a residencia permanente.
     Se encargaron las obras del edificio, que dieron comienzo en 1929, al arquitecto G. Lupiañez Gely. En 1933, los hermanos D. Manuel y Antonio Lissen Hidalgo compraron la finca para seguir la explotación de sus olivares. Pero después la ofrecieron a la “Junta de Utilización de inmuebles” en 1937, que la entregará más tarde al Ayuntamiento de Sevilla, para que se dedicara al centro de educación infantil San Fernando, pero se desconoce si se realizaron algunas actuaciones en el jardín. En 1943 el ayuntamiento decidió ceder la casa y el jardín al Ministerio de Educación Nacional para que lo destinase a Residencia de Estudiantes Hispano-Americanos (Ayuntamiento de Castilleja de Guzmán).
     La hacienda Divina Pastora se encuentra situada en la entrada de Castilleja de Guzmán en la carretera que une el municipio con la localidad de Camas. Su actual estado apenas hace reconocible su disposición original de la que sólo quedan algunos restos aislados, como la portada que se encuentra integrada en una sencilla fachada almenada. Su enorme y palaciego señorío del que sobresale la torre-mirador, desempeña la función de Colegio Mayor Universitario desde hace tiempo, denominado de Santa María del Buen Aire, para lo que fue transformado por Juan Talavera y Heredia entre 1944 y 1948. Destacan también los importantes jardines que se realizaron en 1929 por el paisajista e ingeniero francés Jean Calude Forestier.
     Al parecer la conversión del señorío de la hacienda en palacio de los Guzmán hizo desplazar sus dependencias agrícolas a unos 200 metros, configurándose lo que se denomina Hacienda la pastora, denominación que a veces se utiliza para Guzmán. Esta hacienda también es urbana y se encuentra situada a la salida de Castilleja de Guzmán en dirección a Valencina de la Concepción. Su caserío se encuentra organizado en torno a un patio al que se encuentra adosado la almazara, que aún conserva la nave de viga con la torre de contrapeso, los trojes y la bodega.
     La torre contrapeso, que actualmente se encuentra aislada del inmueble e inmersa en el caserío de la población, responde a la tipología de torre contrapeso de planta rectangular y cuerpo macizo. Cuenta con remate curvilíneo en el que destacan algunos elementos decorativos realizados de fábrica con forma bulbosa o cerámicos de jarrones y bolas. 
     Es el único resto testimonial de la almazara perteneciente a la antigua hacienda.
     El inmueble correspondiente al señorío de la antigua hacienda es el que ocupa el actual Colegio de Santa María del Buen Aire y su jardín, encontrándose situado muy próximo a la cornisa, hoy denominada Balcón del Aljarafe, y sobre la vega del Guadalquivir.
     El conjunto edilicio cuenta con un núcleo principal, situado en la zona central, al que se accede a través de un gran apeadero ubicado tras el gran arco de entrada. La fachada principal, que se encuentra en el flanco oeste, está formada por un alto y ancho muro de cerramiento en donde se abre el gran arco de medio punto de la entrada que le otorga un cierto carácter defensivo. El paramento es de fábrica de ladrillo enfoscado y encalado. Sobre el arco de entrada realizado en piedra se encuentra el escudo de los condes de Castilleja de Guzmán.
     A continuación el amplio apeadero, con varios niveles, presenta un aspecto ajardinado por la profusión de pérgolas y especies vegetales. Tras él se accede al edificio principal organizado en torno a dos patios interiores donde se ubican las dependencias comunes como salones, biblioteca, capilla, etc., y un ala al este para las habitaciones de los estudiantes, organizadas mediante el trazado de grandes pasillos, que fue- ron construidos tras su adaptación al uso de residencia de estudiantes.
     En el interior destacan los patios que ordenan la compartimentación de las distintas dependencias, algunas de las cuales se encuentran decoradas con zócalos de azulejos o elementos de yeserías, según el estilo historicista de tradición renacentista y barroca, destacando la capilla, la sala de atención al público, el cuerpo de la escalera principal y algunos espacios de distribución. El patio principal presenta en tres de sus flancos galerías porticadas sobre columnas y en el centro una fuente de mármol. Es esta la zona noble del edificio y donde se sitúan las dependencias principales. El segundo patio, denominado de la palmera, es de menor tamaño. Se cierra con muros formados por arcadas, algunas cegadas, y en torno a él se sitúan las dependencias de servicio.
     Uno de los ámbitos más importante del edificio es el jardín. Es una extensa superficie de terreno, más próxima al concepto de parque, de esmerada ordenación, planteada a varios niveles, comunicados por escalinatas. Se trata de un gran espacio ajardinado presidido por la fachada trasera del inmueble. En primer lugar, el denominado Jardín alto, es una gran meseta de forma rectangular desde la que se inicia el recorrido hacia la avenida central que recorre el jardín, en su totalidad, en su eje este-oeste y con otras dos secundarias que se dirigen al noroeste, al mirador de planta octogonal y, hacia el suroeste, hacia los campos de deporte.
     En el espacio que recorre la avenida principal y en la zona más próxima a la casa, se ubica el parterre denominado El laberinto, a partir del cual se accede a la placeta del estanque. Esta es de planta ovalada con un estanque en la zona central presidido por una gran columna de mármol, está realizada en ladrillos y azulejos que forman un banco corrido abierto por cuatro escalinatas que a su vez conectan con andenes.
     Mediante la vegetación se dibujan otras avenidas y andenes que conducen en dirección transversal hacia el norte a un pequeño mirador de planta octogonal con cubierta de madera de lacería al estilo mudéjar. En el lado opuesto al sur se ubica otro mirador cubierto con bóveda vaída. Próximo a él se encuentra la gran balconada con antepecho de balaustres de piedra que permite una magnífica vista sobre el Guadalquivir y la ciudad de Sevilla y, en sus proximidades, una escalera de dos tramos curvos comunica con el jardín de los naranjos. Todo el conjunto ofrece una gran suntuosidad por su trazado, decoración y por la variedad de especies vegetales y aunque el estado de conservación no es el óptimo, es perfectamente recuperable.
     La existencia de la primitiva hacienda se constata documentalmente en 1765, iniciando su trayectoria como mero enclave para el aprovechamiento de la materia prima, pasando a compaginar estas funciones con las de uso residencial de recreo, como ha ocurrido con otras muchas haciendas del Aljarafe sevillano. 
     Tras numerosos avatares que incluyen cambios de propietarios y usos residenciales, la intervención del arquitecto Gabriel Lupiáñez Gely, en 1927, la convertirá en un importante ejemplo de arquitectura del regionalismo sevillano y le dotará de uno de sus espacios más representativos, sus jardines, que, diseñados por uno de los más importantes maestros de la jardinería moderna, Jean Claude Nicolás Forestier, constituyen la última obra del paisajista francés en España.
     Las últimas intervenciones, llevadas a cabo por Juan de Talavera y Heredia, convirtieron el palacio en un Colegio Mayor Universitario denominado de Santa María del Buen Aire, sufriendo una serie de transformaciones entre 1944 y 1948.
     En 1964 las Teresianas se hacen cargo de las instalaciones para formar un centro femenino, que continuará hasta el año 2010. En este año el colegio mayor se hace mixto y pasa a ser gestionado por la empresa sevillana Emilia Navas SL, quien se hace cargo hasta su cierre definitivo en septiembre de 2014 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía)
     Magnífico edificio del siglo XVIII de estilo regionalista andaluz con tintes neoclásicos. Fue catalogado como Bien de Interés Cultural en 2005. Destacan su patio neomudéjar, capilla y biblioteca. Restaurado a principios del siglo XX, con nuevas intervenciones en la década de los cuarenta, tiene un extenso jardín escalonado de 26 000 m2 diseñado por el arquitecto paisajista francés Jean Claude Nicolas Forestier. El espacio verde fue construido bajo su dirección a finales de los años 20.
     El palacio se ubica en lo que fue un campamento militar romano (castra), en torno al que se agrupaban algunas viviendas.
     Durante la dominación musulmana, Castalla es una alquería en la que sus inquilinos cultivan las tierras de alrededor. Mantiene la función estratégica por su posición elevada como atalaya natural para prevenir posibles ataques normandos o castellanos. El temible caudillo Almanzor llegó a hospedarse de manera eventual en el palacio situado en el mismo emplazamiento, ocupado más tarde por los condes de Castilleja de Guzmán.
     Tras la conquista cristiana en el siglo XIII, en tiempos del rey Fernando III el Santo, la localidad perteneció a la Orden Militar de Alcántara, de la que se independiza durante el siglo XIV. Trascurren varios siglos bajo la jurisdicción de los Guzmanes, que le proporcionan su actual apellido, hasta la disolución de los señoríos en el siglo XIX.
     Funcionó entre 2010 y 2014 como colegio mayor mixto de Santa María del Buen Aire, ubicado en los terrenos que pertenecieron a la antigua hacienda de la Divina Pastora, conocida también como hacienda de Montelirio. 
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domingo, 9 de enero de 2022

Los Jardines Históricos de Forestier, en Castilleja de Guzmán (Sevilla)

     Por Amor al Arte
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     Hoy, 9 de enero, es el aniversario del nacimiento (9 de enero de 1861) de Forestier, autor de los jardines históricos de Castilleja de Guzmán, así que hoy es el mejor día para ExplicArte los Jardines Históricos de Forestier, en Castilleja de Guzmán (Sevilla).
     Los Jardines Históricos de Forestier, se encuencuentran en la calle Montelirio, 33, en Castilleja de Guzmán (Sevilla).
     Los bellos jardines de Forestier, de innumerables espacios románticos, se encuentran en el Palacio de los Guzmanes, edificio histórico artístico y actual colegio mayor y residencia universitaria del Buen Aire.
     El jardín de Castilleja de Guzmán es una de las últimas creaciones del ingeniero forestal francés Forestier, experto botánico, silvicultor, urbanista y gran diseñador de jardines, creador también de los jardines del Parque de María Luisa de Sevilla. Situado en pleno Aljarafe sevillano, fue reformado con extraordinaria sensibilidad entre 1920 y 1928 por encargo del IV conde de Castilleja de Guzmán, Joaquín Rodríguez de Rivas y de la Gándara.  
     Forestier vivió en el Palacio de los Guzmanes para desarrollar su obra, la última creada fuera de Francia. Se puede pasear entre encinas, jacarandas y laureles; fuentes con rostro, un pequeño laberinto de tuyas, miradores, merenderos, pérgolas, naranjos y ficus que brotan de la tierra con grandes raíces.
     Enamorado de los paisajes y la historia de Sevilla, Forestier creó un nuevo estilo de jardín que a menudo se define como jardín neoárabe o neosevillano. Hoy en día estos jardines ya han sido incorporados al Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz y declarados Bien de Interés Cultural con categoría de monumento.
     Horario de visitas: actualmente se ofrecen visitas guiadas al Jardín entre semana, previa cita, y los sábados a las 11:00, 12:00 y 13:00. Teléfono de contacto: +34 955 72 70 00
Conozcamos mejor la Biografía de Forestier, autor de la obra reseñada;
     Jean Claude Nicolás Forestier, (Aix-les-Bains, Francia, 1861 – París, Francia, 1930). Jardinero y urbanista.
     De origen aristócrata y formación polifacética, estudió en la prestigiosa Escuela de Ingenieros de Aguas y Montes de Nancy. Tras varios destinos llegó en 1887 a París, donde permaneció cuarenta y cuatro años en el departamento de Promenades et Plantations dirigido por Alphand. Finalizó su carrera como inspecteur général de l’art des jardins (1925) con ocasión de la Exposición Internacional de Artes Decorativas e Industriales Modernas en París. Será también miembro fundador (1908) de la sección de Higiene Urbana y Rural del Musée Social, creada en 1894 por jóvenes arquitectos cuyo proyecto de reforma social se expresaba a través de la noción del embellecimiento de la ciudad.
     Participó en la fundación de la Socièté Française des Architectes Urbanistes (1911), de l’Ecole d’Art Public (1916) y de l’Ecole d’Hautes Études Urbaines (1919), y llegó a ser presidente de la Ligue Urbaine (1928). Expuso su teoría urbanista en Grandes Villes et systèmes de parcs (1906) y trabajó como urbanista en Marruecos (1913), La Habana (1918) y Buenos Aires (1923). Fue nombrado en 1897 officier du Mérite Agricole, en 1904 officier d’académie, officier de la Legion d’Honneur en 1926, y comandante de la Orden del Mérito Civil española, con numerosas condecoraciones extranjeras. En España se consagró como una figura de la historia de los jardines españoles y en América Latina como paisajista y urbanista.
     Llegó a Sevilla en 1911 invitado por el Comité Ejecutivo de la Exposición Iberoamericana para realizar el proyecto del parque de María Luisa y más tarde (1915) viajó a Barcelona, a petición de Francesc Cambó, donde conoció a Nicolás María Rubió i Tudurí, quien se convertiría en su discípulo, ayudante y amigo. Sus teorías encajan perfectamente con el Noucentisme imperante por aquel entonces en Cataluña. Trabajó en Montjuic para la Exposición Internacional de 1929, realizando el parque Laribal (1916), la Rosaleda (1918), Miramar (1923), los jardines de Amargós, los jardines del Teatro Griego, la plaza del museo del parque de la Ciudadela y los famosos “Espárragos” (1918), originales columnas luminosas que decoraban la avenida central de la Exposición.
     En España realizó también numerosos jardines particulares para la aristocracia, siendo los más conocidos la finca Moratalla (Córdoba), la Casa del Rey Moro en Ronda, el parterre del palacio de Liria en Madrid o el jardín para la terraza de las Caballerizas del palacio de la Magdalena en Santander para la Casa Real.
     Fue un hombre de gran visión y espíritu abierto, que admiraba profundamente los jardines hispanomusulmanes del Alcázar de Sevilla, la Alhambra y el Generalife de Granada, y definió una particular visión que calificó acertadamente como “el jardín del clima del naranjo”, hecho de luz, color, sonido y perfume que identifican el jardín mediterráneo. Con él renació una nueva forma de interpretar el jardín, apoyada en sólidos pilares botánicos e históricos, adaptados al clima y a las características españolas, y en la que mezcla, la geometría francesa con elementos del mundo clásico latino e islámico, como la cerámica.
     En su obra escrita, especialmente en Jardins, carnets de plan et de dessins (1920), fundamental en la jardinería mediterránea, expone su concepto del jardín como “obra de arte”, en oposición a la naturaleza libre.
     En sus trazados era característica la presencia del agua y los elementos como pérgolas y emparrados, terrazas y escaleras para dar movimiento al terreno.
     En cuanto a las especies vegetales que utilizó, destacan los árboles, los frutales, los setos de mirto, boj o ciprés, y flores como las rosas para ofrecer contrastes de colorido. Fue el responsable de un resurgir del jardín español creando el estilo neosevillano que marcó la pauta en multitud de parques públicos y privados de la primera mitad del siglo XX (Mónica Luengo Añón, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
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viernes, 2 de julio de 2021

La localidad de Castilleja de Guzmán, en la provincia de Sevilla

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Datos del Municipio
     Situación: Castilleja de Guzmán se encuentra situado en el Aljarafe sevillano, asomado sobre la vega del Guadalquivir. Limita al norte y al oeste con el término municipal de Valencina de la Concepción, y al sur y al este con el término municipal de Camas.
     Coordenadas GPS: x = -6.054703956 - y = 37.40862088
     Extensión: 2 km2
     Distancia a Sevilla: 6
     Altitud: 131 m
    Entorno: El término está limitado por su lindero norte por la cadena de cerros que conforman la denominada cornisa norte del Aljarafe, incluida en el Catálogo de Espacios Protegidos del Plan Especial de Protección del Medio Físico de la Provincia de Sevilla.
Datos del Ayuntamiento
     Dirección: Plaza de España, 1, CP. 41908
     Teléfono: 955 72 17 30
     Fax: 955 72 17 31
Información turística
     Sobre una de las lomas más elevadas de los contornos de Sevilla, reposa Castilleja de Guzmán.
     Durante la visita es imprescindible un paseo por el Jardín Histórico construido por el afamado arquitecto y paisajista francés Forestier, perteneciente al Palacio de los Guzmanes y catalogado como Bien de Interés Cultural. Son también interesantes la iglesia de San Benito y la Torre de Contrapeso (Bien de Interés Cultural).
     No te puedes perder...   su paisaje (Diputación Provincial de Sevilla).
   Población del Aljarafe sevillano situada en una elevación del terreno a escasa distancia de Sevilla. Su desarrollo urbano fue longitudinal en el sentido de la carretera principal y apenas cuenta con edificios de envergadura. Las primeras viviendas debieron de surgir alrededor del palacio de los Guzmanes, como habitación de los campesinos que cultivaban las tierras de los duques. En la actualidad el núcleo urbano se ha extendido considerablemente (Alfredo J. Morales, María Jesús Sanz, Juan Miguel Serrera y Enrique Valdivieso. Guía artística de Sevilla y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2004).
Castilleja de Guzmán, en la cornisa del Aljarafe
   Castilleja de Guzmán está a 8 km de Sevilla capital, en la comarca de Aljarafe y muy cerca de Valencina de la Concepción y Camas. Su término municipal está limitado al norte por la cadena de cerros que conforman la cornisa del Aljarafe, incluida en el Catálogo de Espacios Protegidos.
   Castilleja de Guzmán, pertenece a la Comarca del Aljarafe, con una extensión de 2'00 km², a una altitud de 133 m. sobre el nivel del mar, y con 2.826 habitantes.
   En la cornisa del Aljarafe se encuentra un pueblo con hermosos paisajes, interesante patrimonio histórico y de gente amable y acogedora: Castilleja de Guzmán.
   El municipio fue campamento militar en la época romana debido a su situación estratégica: una especie de atalaya natural capaz de controlar los alrededores y prevenir invasiones normandas o castellanas.
   El adalid musulmán Almanzor vivió en Castilleja de Guzmán de manera eventual y con la invasión del rey San Fernando en el año 1248 el municipio pasó a manos cristianas. Después del asesinato del rey Pedro I por los aliados de su hermano, el conde de Trastámara, la población alcanza su independencia.
   En 1500 Castilleja de Alcántara, como entonces se denominaba, ya era Ayuntamiento. El municipio modificó su nombre bajo la jurisdicción de los Guzmanes por Castilleja de Guzmán y así permanece en la actualidad.
   Uno de los tesoros de este pueblo está en el Palacio de los Guzmanes. Los bellos Jardines de Forestier, declarados Bien de Interés Cultural, tienen un mirador con vistas únicas al Aljarafe. A lo lejos destaca la Torre de Contrapeso, símbolo actual del municipio y único vestigio de su pasado olivarero. Entre sus calles aguardan otros restos y monumentos que enseñan mucho sobre la historia de este rincón aljarafeño.
   Numerosas rutas y senderos rodean Castilleja de Guzmán en su entorno natural con diferentes miradores con los que llevarse la mejor de imagen del Aljarafe.
   Si vas en coche desde Sevilla, la ruta más rápida es por la autovía SE-30 en dirección Huelva, hasta encontrar la salida para Camas. Finalmente toma la carretera A-8077 hasta llegar a tu destino.
   En esta localidad no hay estación de tren, pero puedes llegar en autobús gracias a la línea M-175 que sale desde la Estación Plaza de Armas en la capital.
   La mejor forma de recorrer Castilleja de Guzmán es pasear por sus calles o realizar alguna de sus rutas senderistas. También puedes traer tu bicicleta y recorrer la zona.
   Visita los Jardines Históricos de Forestier con vistas preciosas de Sierra Morena desde el mirador.
   Descubre el entorno natural del arroyo de Alfileres, con una gran diversidad de animales y especies vegetales.
   Ve al Parque de la Cultura y descubre el Dolmen del Señorío, un monumento funerario de la Edad del Cobre.
   Haz alguna de las rutas senderistas que te ofrece el pueblo y disfruta del paisaje en sus miradores.
   Si quieres vivir las fiestas de Castilleja de Guzmán, no te pierdas la Feria a finales de junio o la festividad de la patrona, la Virgen del Rosario, en octubre.
   Entra en alguno de sus bares o restaurantes y prueba la carrillada, plato típico de aquí. Todo un deleite para el paladar.
   Comienza tu visita en la Plaza de España, donde se sitúa el ayuntamiento y, a pocos metros, la iglesia de San Benito. Entre sus obras más destacadas están las tallas barrocas del Crucificado de Francisco de Ocampo y el Niño Jesús, atribuido a la escuela de Martínez Montañés.
   Dirígete ahora hacia la calle Real y te cruzarás con el Palacio de los Guzmanes, que actualmente es un colegio mayor. Puedes visitar la entrada original del palacete y los famosos Jardines de Forestier. Estos hermosos jardines fueron proyectados por el arquitecto francés, Jean Claude Nicolas Forestier, experto en botánica. No olvides sacar una fotografía desde su mira-dor, las vistas son increíbles.
   Otro de los atractivos turísticos es la Torre de Contrapeso, en esa misma calle. Se ha convertido en símbolo local. Está declarada Bien de Interés Cultural y pertenecía a la almazara de una antigua hacienda del siglo XVIII, siendo lo único que queda del edificio.
   Termina tu recorrido en el Parque de la Cultura. Para llegar, debes bajar por la avenida Castilleja de la Cuesta hasta coincidir con un caminito llamado El Mirador. Tardarás unos diez minutos andando. Allí se encuentra integrado el Dolmen del Señorío y aunque gran parte está soterrado, verás un mural con datos sobre su época, su forma o sus dimensiones (Turismo de la Provincia de Sevilla).
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La localidad de Castilleja de Guzmán, al detalle:
Dolmen de Montelirio
Dolmen del Señorío
Torre del Contrapeso
Yacimiento de Montelirio