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miércoles, 19 de enero de 2022

El Palacio de los Guzmanes, o Hacienda de la Divina Pastora, en Castilleja de Guzmán (Sevilla)

     Por Amor al Arte
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     El Palacio de los Guzmanes, o Hacienda de la Divina Pastora, se encuentra en la calle Montelirio, 33, en Castilleja de Guzmán (Sevilla).
     El palacio de los condes de Castilleja o de Olivares es la construcción más importante de la población. Parece que fue realizada a lo largo de los siglos XVII y XVIII, habiendo sufrido diversas reformas, la última en el siglo XX para convertirla en residencia universitaria. Merecen destacarse sus jardines, reformados y ampliados entre 1927 y 1929 por Jean  Claude Forestier (Alfredo J. Morales, María Jesús Sanz, Juan Miguel Serrera y Enrique Valdivieso. Guía artística de Sevilla y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2004).
     Edificación de interés histórico artístico, el Palacio de los Guzmanes (siglos XVII-XVIII, hoy colegio mayor del Buen Aire, residencia universitaria). Se halla sobre un campamento militar romano (castra), en torno al cual se agrupaban algunas viviendas.
     Durante la dominación musulmana, Castalla se convierte en una alquería cuyos inquilinos cultivan las tierras circundantes, aunque mantiene la función estratégica por su posición elevada, como atalaya natural para prevenir posibles ataques normandos o castellanos. El temible caudillo Almanzor llega a hospedarse de manera eventual en algún palacio ubicado en el mismo emplazamiento ocupado más tarde por los marqueses de Castilleja. 
     Tras su conquista cristiana en tiempos del rey Fernando III el Santo (1.248), la localidad pertenece a la Orden Militar de Alcántara, de la que se independiza durante el siglo XIV. Durante varios siglos vive bajo la jurisdicción de los Guzmanes (que le proporcionan su actual apellido) hasta la disolución de los señoríos en el siglo XIX.
     Magnífico edificio del Siglo XVIII, de estilo regionalista con tintes neo-clásicos. Destacan su patio neo mudéjar, capilla y biblioteca. Restaurado a principios del siglo XX, con nuevas intervenciones en la década de los 40, dispone de un extenso jardín escalonado de 26.000 metros cuadrados, que fue diseñado por el arquitecto paisajista francés J.C.N. Forestier, y construido bajo su dirección a finales de los años 20.
     El colegio Mayor se encuentra en terrenos que pertenecieron a la antigua hacienda de la Divina Pastora, conocida también como hacienda de Montelirio, que ocupaba antiguamente 270 hectáreas de extensión dedicadas al cultivo del olivo. En 1765 los condes de Montelirio compraron la finca, que disponía de una casa principal y un espacio destinado a jardín. Después, la hacienda pasó a ser propiedad de Doña Juana Nepomuceno Manuel de Villena, para ser comprada más tarde para ampliar sus propiedades por D. Francisco Rodríguez de Rivas y García de Tejada, futuro primer conde de Castilleja de Guzmán.
     A principios del siglo XX, D. Joaquín Rodríguez de Rivas y de la Gándara, II conde de Castilleja de Guzmán, ordenó obras de reforma y ampliación del edificio, así como la ejecución de un jardín, ya que aunque la Hacienda poseía algunas construcciones destinadas a la obtención de aceite, no tenía una edificación digna que pudiera ser destinada a residencia permanente.
     Se encargaron las obras del edificio, que dieron comienzo en 1929, al arquitecto G. Lupiañez Gely. En 1933, los hermanos D. Manuel y Antonio Lissen Hidalgo compraron la finca para seguir la explotación de sus olivares. Pero después la ofrecieron a la “Junta de Utilización de inmuebles” en 1937, que la entregará más tarde al Ayuntamiento de Sevilla, para que se dedicara al centro de educación infantil San Fernando, pero se desconoce si se realizaron algunas actuaciones en el jardín. En 1943 el ayuntamiento decidió ceder la casa y el jardín al Ministerio de Educación Nacional para que lo destinase a Residencia de Estudiantes Hispano-Americanos (Ayuntamiento de Castilleja de Guzmán).
     La hacienda Divina Pastora se encuentra situada en la entrada de Castilleja de Guzmán en la carretera que une el municipio con la localidad de Camas. Su actual estado apenas hace reconocible su disposición original de la que sólo quedan algunos restos aislados, como la portada que se encuentra integrada en una sencilla fachada almenada. Su enorme y palaciego señorío del que sobresale la torre-mirador, desempeña la función de Colegio Mayor Universitario desde hace tiempo, denominado de Santa María del Buen Aire, para lo que fue transformado por Juan Talavera y Heredia entre 1944 y 1948. Destacan también los importantes jardines que se realizaron en 1929 por el paisajista e ingeniero francés Jean Calude Forestier.
     Al parecer la conversión del señorío de la hacienda en palacio de los Guzmán hizo desplazar sus dependencias agrícolas a unos 200 metros, configurándose lo que se denomina Hacienda la pastora, denominación que a veces se utiliza para Guzmán. Esta hacienda también es urbana y se encuentra situada a la salida de Castilleja de Guzmán en dirección a Valencina de la Concepción. Su caserío se encuentra organizado en torno a un patio al que se encuentra adosado la almazara, que aún conserva la nave de viga con la torre de contrapeso, los trojes y la bodega.
     La torre contrapeso, que actualmente se encuentra aislada del inmueble e inmersa en el caserío de la población, responde a la tipología de torre contrapeso de planta rectangular y cuerpo macizo. Cuenta con remate curvilíneo en el que destacan algunos elementos decorativos realizados de fábrica con forma bulbosa o cerámicos de jarrones y bolas. 
     Es el único resto testimonial de la almazara perteneciente a la antigua hacienda.
     El inmueble correspondiente al señorío de la antigua hacienda es el que ocupa el actual Colegio de Santa María del Buen Aire y su jardín, encontrándose situado muy próximo a la cornisa, hoy denominada Balcón del Aljarafe, y sobre la vega del Guadalquivir.
     El conjunto edilicio cuenta con un núcleo principal, situado en la zona central, al que se accede a través de un gran apeadero ubicado tras el gran arco de entrada. La fachada principal, que se encuentra en el flanco oeste, está formada por un alto y ancho muro de cerramiento en donde se abre el gran arco de medio punto de la entrada que le otorga un cierto carácter defensivo. El paramento es de fábrica de ladrillo enfoscado y encalado. Sobre el arco de entrada realizado en piedra se encuentra el escudo de los condes de Castilleja de Guzmán.
     A continuación el amplio apeadero, con varios niveles, presenta un aspecto ajardinado por la profusión de pérgolas y especies vegetales. Tras él se accede al edificio principal organizado en torno a dos patios interiores donde se ubican las dependencias comunes como salones, biblioteca, capilla, etc., y un ala al este para las habitaciones de los estudiantes, organizadas mediante el trazado de grandes pasillos, que fue- ron construidos tras su adaptación al uso de residencia de estudiantes.
     En el interior destacan los patios que ordenan la compartimentación de las distintas dependencias, algunas de las cuales se encuentran decoradas con zócalos de azulejos o elementos de yeserías, según el estilo historicista de tradición renacentista y barroca, destacando la capilla, la sala de atención al público, el cuerpo de la escalera principal y algunos espacios de distribución. El patio principal presenta en tres de sus flancos galerías porticadas sobre columnas y en el centro una fuente de mármol. Es esta la zona noble del edificio y donde se sitúan las dependencias principales. El segundo patio, denominado de la palmera, es de menor tamaño. Se cierra con muros formados por arcadas, algunas cegadas, y en torno a él se sitúan las dependencias de servicio.
     Uno de los ámbitos más importante del edificio es el jardín. Es una extensa superficie de terreno, más próxima al concepto de parque, de esmerada ordenación, planteada a varios niveles, comunicados por escalinatas. Se trata de un gran espacio ajardinado presidido por la fachada trasera del inmueble. En primer lugar, el denominado Jardín alto, es una gran meseta de forma rectangular desde la que se inicia el recorrido hacia la avenida central que recorre el jardín, en su totalidad, en su eje este-oeste y con otras dos secundarias que se dirigen al noroeste, al mirador de planta octogonal y, hacia el suroeste, hacia los campos de deporte.
     En el espacio que recorre la avenida principal y en la zona más próxima a la casa, se ubica el parterre denominado El laberinto, a partir del cual se accede a la placeta del estanque. Esta es de planta ovalada con un estanque en la zona central presidido por una gran columna de mármol, está realizada en ladrillos y azulejos que forman un banco corrido abierto por cuatro escalinatas que a su vez conectan con andenes.
     Mediante la vegetación se dibujan otras avenidas y andenes que conducen en dirección transversal hacia el norte a un pequeño mirador de planta octogonal con cubierta de madera de lacería al estilo mudéjar. En el lado opuesto al sur se ubica otro mirador cubierto con bóveda vaída. Próximo a él se encuentra la gran balconada con antepecho de balaustres de piedra que permite una magnífica vista sobre el Guadalquivir y la ciudad de Sevilla y, en sus proximidades, una escalera de dos tramos curvos comunica con el jardín de los naranjos. Todo el conjunto ofrece una gran suntuosidad por su trazado, decoración y por la variedad de especies vegetales y aunque el estado de conservación no es el óptimo, es perfectamente recuperable.
     La existencia de la primitiva hacienda se constata documentalmente en 1765, iniciando su trayectoria como mero enclave para el aprovechamiento de la materia prima, pasando a compaginar estas funciones con las de uso residencial de recreo, como ha ocurrido con otras muchas haciendas del Aljarafe sevillano. 
     Tras numerosos avatares que incluyen cambios de propietarios y usos residenciales, la intervención del arquitecto Gabriel Lupiáñez Gely, en 1927, la convertirá en un importante ejemplo de arquitectura del regionalismo sevillano y le dotará de uno de sus espacios más representativos, sus jardines, que, diseñados por uno de los más importantes maestros de la jardinería moderna, Jean Claude Nicolás Forestier, constituyen la última obra del paisajista francés en España.
     Las últimas intervenciones, llevadas a cabo por Juan de Talavera y Heredia, convirtieron el palacio en un Colegio Mayor Universitario denominado de Santa María del Buen Aire, sufriendo una serie de transformaciones entre 1944 y 1948.
     En 1964 las Teresianas se hacen cargo de las instalaciones para formar un centro femenino, que continuará hasta el año 2010. En este año el colegio mayor se hace mixto y pasa a ser gestionado por la empresa sevillana Emilia Navas SL, quien se hace cargo hasta su cierre definitivo en septiembre de 2014 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía)
     Magnífico edificio del siglo XVIII de estilo regionalista andaluz con tintes neoclásicos. Fue catalogado como Bien de Interés Cultural en 2005. Destacan su patio neomudéjar, capilla y biblioteca. Restaurado a principios del siglo XX, con nuevas intervenciones en la década de los cuarenta, tiene un extenso jardín escalonado de 26 000 m2 diseñado por el arquitecto paisajista francés Jean Claude Nicolas Forestier. El espacio verde fue construido bajo su dirección a finales de los años 20.
     El palacio se ubica en lo que fue un campamento militar romano (castra), en torno al que se agrupaban algunas viviendas.
     Durante la dominación musulmana, Castalla es una alquería en la que sus inquilinos cultivan las tierras de alrededor. Mantiene la función estratégica por su posición elevada como atalaya natural para prevenir posibles ataques normandos o castellanos. El temible caudillo Almanzor llegó a hospedarse de manera eventual en el palacio situado en el mismo emplazamiento, ocupado más tarde por los condes de Castilleja de Guzmán.
     Tras la conquista cristiana en el siglo XIII, en tiempos del rey Fernando III el Santo, la localidad perteneció a la Orden Militar de Alcántara, de la que se independiza durante el siglo XIV. Trascurren varios siglos bajo la jurisdicción de los Guzmanes, que le proporcionan su actual apellido, hasta la disolución de los señoríos en el siglo XIX.
     Funcionó entre 2010 y 2014 como colegio mayor mixto de Santa María del Buen Aire, ubicado en los terrenos que pertenecieron a la antigua hacienda de la Divina Pastora, conocida también como hacienda de Montelirio. 
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