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martes, 30 de septiembre de 2025

La pintura "San Jerónimo penitente en su estudio", de Llanos Valdés, en la sala VI del Museo de Bellas Artes

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la pintura "San Jerónimo penitente en su estudio", de Llanos Valdés, en la sala VI del Museo de Bellas Artes, de Sevilla.        
     Hoy, 30 de septiembre, Memoria de San Jerónimo, presbítero y doctor de la Iglesia, el cual, nacido en Dalmacia, estudió en Roma, ciudad en la que cultivó con esmero todos los saberes y recibió el bautismo cristiano. Después, seducido por el valor de la vida contemplativa, se entregó a la existencia ascética al ir a Oriente, donde se ordenó de presbítero. Vuelto a Roma, fue secretario del papa Dámaso, hasta que, tras fijar su residencia en Belén de Judea, vivió una vida monástica dedicado a traducir y explicar las Sagradas Escrituras, revelándose como insigne doctor. De modo admirable fue partícipe en muchas necesidades de la Iglesia y, finalmente, llegado a una edad provecta, descansó en la paz del Señor (420) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y que mejor día que hoy, para ExplicArte la pintura "San Jerónimo penitente en su estudio", de Llanos Valdés, en la sala VI del Museo de Bellas Artes, de Sevilla
     El Museo de Bellas Artes (antiguo Convento de la Merced Calzada) [nº 15 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 59 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la Plaza del Museo, 9; en el Barrio del Museo, del Distrito Casco Antiguo.
     En la sala VI del Museo de Bellas Artes podemos contemplar la pintura "San Jerónimo penitente en su estudio", obra de Sebastián Llanos Valdés (1605-1677), siendo una pintura en óleo sobre lienzo en estilo barroco, realizada en 1665, con unas medidas de 1'08 x 0'82 m., y procedente de la adquisición de la Junta de Andalucía, en 2004.
    Data de la época de plenitud del artista. A pesar de su tamaño, es una obra magistral dentro de su producción. Su expresión arrepentida y emotiva nos manifiesta la actitud penitente del santo. Sobre un fondo de paisaje, el santo aparece de medio cuerpo con el torso desnudo y el capelo cardenalicio sobre las ramas de fondo. Una serie de atributos lo identifican como doctor de la Iglesia, ya que fue el traductor de la Biblia a varios idiomas y exégeta. Los libros, las gafas, el tintero y la pluma nos revelan su actividad intelectual. El crucifijo y su rostro, transido de dolor, nos indica la dedicación a la oración y la penitencia (web oficial del Museo de Bellas Artes de Sevilla).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de San Jerónimo, presbítero y doctor de la Iglesia; 
HISTORIA Y LEYENDA

   Uno de los cuatro grandes doctores de la Iglesia latina.
   Nació en Estridón, cerca de Aquilea, en Venecia (y no en Dalmacia o en Panonia) en 347; y en Roma fue alumno del famoso gramático Donato.
   Retórico consumado, como San Agustín, además era políglota. Como había aprendido el griego y el hebreo, se jactaba de ser trilingüe.
   Bautizado a los diecinueve años de edad, en 373 partió en peregrinación hacia Tierra Santa. Entre los años 375 y 378 se retiró en el desierto de Siria para llevar una existencia de anacoreta. Fue allí donde escribió la Vida de San Pablo ermitaño.
   De vuelta en Roma en 382, después de residir en Antioquía, se convirtió en el colaborador del papa Dámaso quien le encargó revisar la traducción latina de la Biblia según el original hebreo y la versión griega de los Setenta. Después de la muerte del papa, prefirió regresar a Palestina y en 386 se radicó en Belén, donde terminó la traducción de la llamada Vulgata. Allí murió, en el año 420.
   Sobre este cañamazo, la Leyenda Dorada bordó una novela que proveyó a los artistas un material menos ingrato que la historia: los temas más populares son la Flagelación de San Jerónimo por los ángeles, sus Tentaciones en el desierto y sobre todo la fábula del león domesticado.
1. Durante un acceso de fiebre, soñó que era conducido ante el tribunal de Cristo que le preguntó si era cristiano o ciceroniano y lo condenó a ser azotado por los ángeles. Jerónimo despertó con contracturas, y jurando que no volvería a leer libros profanos.
2. Durante su retiro en el desierto, su piel se volvió negra como la de de un africano. A pesar de sus ayunos y mortificaciones, estaba obsesionado por sueños lascivos de danzas de muchachas desnudas. Para hacer penitencia se mortificaba el pecho día y noche.
3. Un día, cuando explicaba la Biblia a los monjes de su convento, vio llegar hacia él un león que cojeaba. Le extrajo una espina de la pata herida y lo mantuvo a su servicio encargándole que cuidara a su asno mientras éste pacía. Un grupo de caravaneros, aprovechándose de su sueño robaron el asno. Algún tiempo después el león encontró la caravana de mercaderes que volvía por el mismo camino con el asno robado, que usaban, según la costumbre, para guiar a los camellos cargados de mercancías. Con sus rugidos, el león puso a los ladrones en fuga y devolvió triunfalmente el asno al monasterio, y por añadidura, entregó los camellos.
   San Gerásimo, cuyo nombre pudo fácilmente confundirse con el de San Jerónimo.
   Los hagiógrafos copiaron estas leyendas de las vidas de otros santos. Las Tentaciones de San Jerónimo en el desierto de Siria son réplicas de las de San Antonio en el desierto de Egipto. En cuanto a la leyenda del león, se tomó de la historia de un anacoreta de Palestina.
   He aquí como puede explicarse el génesis de esta fábula. Los cuatro doctores de la Iglesia se pusieron en paralelo con los cuatro evangelistas. Ahora bien, San Jerónimo formó pareja con San Marcos quien tiene como atributo un león. Un hagiógrafo, que no comprendía el sentido de dicho atributo, y que recordaba que San Jerónimo había pasado muchos años en el desierto, le habría aplicado la leyenda del león herido, y curado por un santo ermitaño, que había encontrado en la vida de San Gerásimo.
CULTO
Lugares de culto

   San Jerónimo es el patrón de Dalmacia, su pretendida patria, y en consecuencia, de los habitantes de Esclavonia o Schiavoni, como se los llamaba en Venecia, que lo habían adoptado a causa de su atributo, el león, que es también el de San Marcos. Las ciudades de Lyon, Pesaro y la universidad de Salamanca difundieron el culto al santo en Francia, Italia y España.
   Doctor de la Iglesia, además, como San Agustín, es un fundador de órdenes monásticas. Su culto se ha extendido sobre todo gracias a los jerónimos y más tarde a los jesuatos (Gesuati) que adoptaron su regla.
   La orden de los jeronimianos o jerónimos es de origen español. La casa matriz de los jerónimos, como se les llama en España, es Nuestra Señora de Guadalupe, en Extremadura. Los otros monasterios de la orden eran Yuste donde se retiró Carlos V después de la abdicación, el Escorial, creación de Felipe II, El Parral cerca de Segovia, Guisando en Castilla y Santiponce en Andalucía, cerca de Sevilla.
   El establecimiento más célebre de los jerónimos en Portugal era el monasterio de Belem fundado en 1497 a orillas del Tajo por el rey Dom Emmanuel. Fue en conmemoración de la estadía de San Jerónimo en Belén, que los jerónimos de Lisboa dieron tal nombre a su monasterio.
   La orden se había asentado en Italia donde existían conventos jerónimos en Milán y en Roma, cerca de la iglesiade San Onofre, sobre la colina del Janículo. Además, Roma conservaba sus reliquias en la capilla del Pesebre, en Santa María la Mayor, y puso bajo su advocación la iglesia de San Girolamo degli Schiavoni.
Patronazgos
   En toda la cristiandad se lo veneraba con el título de gemma clericorum, stella doctorum, que le aplicaban todos los clérigos, teólogos, eruditos, sobre todos aquellos que tenían la vista fatigada, porque San Jerónimo está representado en su despacho con quevedos. En el Renacimiento se convirtió en el patrón de los humanistas. Es el santo favorito de Erasmo, quien publicó sus obras.
   En nuestros días, a causa de su versión latina de la Biblia, se convirtió en el santo patrón de los traductores, y Valéry Larbaud, en 1946, tituló su colección de ensayos acerca del arte de la traducción, Bajo la invocación de San Jerónimo (Sour l'invocation de Saint Jérome).
ICONOGRAFÍA
   La iconografía de San Jerónimo no tiene en cuenta los datos históricos, tal como sucede con la de San Pablo. En su carta a Eustoquia cuenta que había perdido un ojo: e duobus oculis unum perdidi. No obstante, jamás un artista tuvo la idea de representarlo tuerto.
   La fuente principal de su iconografía es la compilación de un jurisconsulto de Bolonia en 1348. Giovanni d'Andrea (Johannes Andreas), que en su Hiéronymianus, impreso en Basilea en 1516, reunió todos los textos relativos al ilustre doctor de la Iglesia.
   La piedra que el santo emplea para golpearse el pecho y la calavera sobre la cual medita en el desierto, son los símbolos de su penitencia en el desierto. Con San Gregorio Magno, otro doctor de la Iglesia latina, comparte el atributo de la paloma inspiradora. Pero sus emblemas más descriptivos son el capelo cardenalicio y el león domesticado, aunque en realidad no tenga derecho ni a uno ni a otro.
   Nunca fue cardenal, simplemente ejerció funciones de secretario del papa Dámaso. El capelo cardenalicio se le concedió como atributo a partir del siglo XIV, después de la publicación de Hiéronymianus por Giovanni d'Andrea, y además, el capelo cardenalicio no era rojo en sus tiempos, lo fue a partir de 1245. Por otra parte, el león domesticado (leo mansuetus), a quien retira una espina de la pata, está copiado de su casi homónimo San Gerásimo.
   Para indicar que es un estudioso, a partir del siglo XV, con frecuencia se lo representó con quevedos sobre la nariz. El anacronismo es flagrante, puesto que las lentes correctoras fueron inventadas por R. Bacon hacia 1280, más de ocho siglos después de su muerte (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Conozcamos mejor la Biografía de Sebastián de Llanos Valdés, autor de la obra reseñada;
     Sebastián Llanos Valdés. (?, c. 1605 – Sevilla, 10 de octubre de 1677). Pintor.
     Se desconoce el lugar de nacimiento de Sebastián Llanos Valdés, aunque sus apellidos denotan el origen asturiano de sus progenitores. Hijo de Sebastián Ruiz y de María de la Cruz, como declara en su primera partida de matrimonio, debió de pertenecer a la nobleza menor a tenor del reiterado uso del don y a la desahogada posición económica de la que siempre disfrutó.
     Se le ha calificado como un hombre afable y de temperamento apacible, como lo señalan las continuas nominaciones a cargos de la Academia de Bellas Artes de la Hermandad de San Lucas, a la que aparece vinculado desde su fundación en 1660. Carece así de sentido el duelo con Alonso Cano que relata Antonio Palomino, supuesta causa de la marcha del artista granadino de Sevilla. Del éxito de sus obras, da testimonio la décima que en 1664 dedicó el escritor Pedro Álvarez de Lugo “A una pintura de San Lucas de que hizo Don Sebastián Llanos Valdés [...]”.
     Sobre su fecha de nacimiento se barajan los años comprendidos entre 1605 y 1612, aunque los datos proporcionados en su partida matrimonial parecen señalar la fecha de 1605 como la más plausible.
     Existe un vacío total respecto a su infancia y primera educación artística; gracias al testimonio de Ceán Bermúdez se sabe que fue discípulo de Francisco Herrera, el Viejo, aunque no hay prueba documental que lo confirme. Sin embargo, sí se advierten algunos rasgos de su maestro en la rotundidad de los evangelistas de la Casa Pilatos de Sevilla o en la Virgen del Rosario o el Crucificado de la catedral hispalense.
     A tenor de las obras conservadas, todas ellas correspondientes a sus últimos años —se fechan entre 1658 y 1675—, Llanos Valdés se demuestra deudor del estilo de Zurbarán, aunque obras tan tempranas como la Santa María Egipcíaca de colección particular sevillana, firmada y fechada en 1658, se acomodan mejor dentro de la órbita del joven Murillo. Sin embargo, es curioso advertir cómo en obras posteriores, como la Inmaculada del marqués de Gómez de Barreda, fechada en 1665, se aprecia un retorno a los modos zurbaranescos de la década de 1630. También se han señalado ecos de la pintura genovesa en obras como la Vocación de san Mateo y el San Juan Bautista ante el Sanedrín de la catedral de Sevilla.
     Muy longevo y propenso al matrimonio —casó en tres ocasiones— son muchos los datos que se conocen de su vida a partir de 1631, fecha de su primer matrimonio con Jerónima Bernal. Muerta su primera esposa, casó en segundas nupcias con Gregoria de Arellano en 1633, fecha en la que ya debía tener taller abierto, siendo su primer aprendiz conocido un tal Alonso López. En 1648, ingresó en la Cofradía del Santísimo de la Casa Profesa, y un año después volvió a casar con María Pellicer, tras el fallecimiento de su segunda esposa.
     El 20 de diciembre de 1653 fue nombrado alcalde del Gremio de Pintores de Sevilla y, como tal, examinará un año después a Cornelis Schut, artista de origen flamenco afincado en Sevilla.
     Un año crucial en su carrera fue el de 1660. El 11 de enero de dicho año se constituyó en la parroquia sevillana de San Andrés la Academia de Bellas Artes de la Hermandad de San Lucas, en la que participaron Bartolomé Esteban Murillo, Juan Valdés Leal o Francisco Herrera, el Mozo, entre otros. A partir de entonces, estuvo estrechamente vinculado a la Academia sevillana, siempre con cargos de responsabilidad.
     Hasta 1666 no ocupó la presidencia tras el cese de Valdés Leal, prolongándose en el cargo hasta 1669.
     La década entre 1660 y 1670 se caracteriza también por una intensa actividad artística. González León da noticia de cuatro lienzos pintados por Llanos Valdés, Cornelis Schut, Clemente de Torres y Juan Martínez de Gradilla para la capilla de los Pintores de la iglesia de San Andrés, correspondiendo la obra de Llanos con el hoy desaparecido lienzo de San Marcos.
     De 1663 son también el San Francisco en oración del Museo de Le Mans, inspirado en una composición de Lodovico Cardi el Cigoli, y la Santa Teresa de colección particular sevillana.
     De 1664 es la Virgen del Rosario de la catedral de Sevilla, en la que se aprecian similitudes con el cuadro de idéntico asunto de Massimo Stanzione de las agustinas de Salamanca. Se conserva una segunda versión de la Virgen del Rosario en la National Gallery de Dublín; procedente del convento de Santo Tomás, se considera la obra cumbre del artista.
     Obras de considerable importancia son, asimismo, las dos Piedades de la catedral de Sevilla y del Museo Ponce de Puerto Rico. Suya es también la Aparición del Salvador a santa Catalina de Siena, de colección particular gaditana, tradicionalmente atribuida a Murillo debido a la firma apócrifa que posee. Junto a ellas, cabe señalar el Apostolado conservado en el Palacio Arzobispal de Sevilla o las figuras de San Pedro y San Pablo de las esclavas de El Puerto de Santa María, fechadas en 1666, procedentes, según el testimonio de Viñaza, del convento de San Juan de Dios de Sevilla.
     Desde 1668 a 1672, existe un vacío documental en la vida del artista, aunque los especialistas suelen adscribir a este momento el lienzo de Cristo servido por ángeles, de colección particular catalana, claramente inspirado en el cuadro homónimo de Francisco Pacheco.
     A 1672 corresponde la Anunciación del Museo de Bellas Artes de Bilbao y el San José con el Niño de colección particular sevillana.
     Suyas son también una serie de tétricas cabezas de santos degollados, muchas de ellas firmadas, que lo relacionan con Francisco Herrera el Viejo, y Juan Valdés Leal, a quien se le han atribuido en ocasiones.
     Cabe destacarse la Santa Catalina del Museo Goya de Castres (Francia), los lienzos de la Casa-Museo del Greco de Toledo o la Cabeza del Bautista de la colección Carvallo, firmada y fechada en 1675.
     Sebastián Llanos Valdés falleció en Sevilla el 10 de octubre de 1677, siendo enterrado en la parroquia de la Magdalena de la capital hispalense. A través de su testamento, otorgado cuatro días antes de su muerte ante el escribano José de Medina, se sabe que tuvo un hijo con su segunda esposa, llamado Francisco José de Valdés, religioso de la Orden de Predicadores (Ángel Rodríguez Rebollo, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la pintura "San Jerónimo penitente en su estudio", de Sebastián Llanos Valdés, en la sala VI del Museo de Bellas Artes, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la sala VI del Museo de Bellas Artes, en ExplicArte Sevilla.

sábado, 3 de julio de 2021

La pintura "La incredulidad de Santo Tomás", de un seguidor de Llanos Valdés, en la Catedral de Santa María de la Sede

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la pintura "La incredulidad de Santo Tomás", de un seguidor de Llanos Valdés, en la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla. 
   Hoy, 3 de julio, Fiesta de Santo Tomás, apóstol, quien, al anunciarle los otros discípulos que Jesús había resucitado, no lo creyó, pero cuando Jesús le mostró su costado traspasado por la lanza y le dijo que pusiera su mano en él, exclamó: "Señor mío y Dios mío". Y con esta fe que experimentó es tradición que llevó la palabra del Evangelio a los pueblos de la India (s. I) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
   Y que mejor día que hoy para ExplicArte la pintura "La incredulidad de Santo Tomás", de un seguidor de Llanos Valdés, en la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla.
   La Catedral de Santa María de la Sede  [nº 1 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 1 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la avenida de la Constitución, 13; con portadas secundarias a las calles Fray Ceferino González, plaza del Triunfo, plaza Virgen de los Reyes, y calle Alemanes (aunque la visita cultural se efectúa por la Puerta de San Cristóbal, o del Príncipe, en la calle Fray Ceferino González, s/n, siendo la salida por la Puerta del Perdón, en la calle Alemanes); en el Barrio de Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo.  
   En una de las estancias de la Catedral de Santa María de la Sede podemos contemplar la pintura "La incredulidad de Santo Tomás", atribuida a un seguidor de Sebastián de Llanos Valdés, siendo un óleo sobre lienzo, realizado hacia 1625-1700, de estilo barroco de escuela sevillana, y con unas medidas de 1'65 x 1'15 m. Se trata de una representación del episodio narrado en el Nuevo Testamento según el cual, cuando Cristo hubo resucitado tras su Pasión y Muerte, se le apareció a los discípulos que se encontraban reunidos; todos los apóstoles creyeron de inmediato en la resurrección de su maestro excepto Santo Tomás quien, para mantener su Fe, necesitó introducir sus dedos en las llagas de las manos y del costado.
   La escena muestra el momento de clímax del episodio. En él aparecen representados, de cuerpo entero y en un interior del que tan sólo se percibe una intensa penumbra, Jesús en el centro y cuatro apóstoles rodeándole; están ataviados con largas túnicas y mantos de colores brillantes -rojizos, verdes, anaranjados, violáceos- y se percibe a Santo Tomás cómo avanza para palpar la llaga que Cristo le muestra en su costado.
   El estudio intensamente naturalista que el autor ha otorgado a la ejecución de los rostros y de las expresiones de expectación y sorpresa constituyen una clara influencia del espíritu del pintor sevillano Sebastián de Llanos Valdés entre sus contemporáneos (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de Santo Tomás, apóstol
LEYENDA
   Pescador de Galilea que se convirtió en discípulo de Jesucristo, cuyo nombre, que en griego se tradujo Didymos, en arameo significa gemelo. Pero se ig­nora quién fuese su hermano gemelo.
   Los dos rasgos más populares de su vida novelesca en la Leyenda Dorada son su incredulidad y su apostolado en la India.
   Su incredulidad se puso de manifiesto en dos oportunidades: dudó, en principio, de la Resurrección de Cristo, quien para convencerle debió meterle el dedo en la llaga del costado, y luego dudaría de la Asunción de la Virgen, quien a la manera de Elías arrebatado al cielo, mientras ascendía le arrojó el cintu­rón como prueba.
   Cupo preguntarse si dicha incredulidad  pertinaz no sería, hasta cierto punto, la traducción de su nombre que en arameo como en griego (Didyme) comporta la idea de «doble», y en consecuencia, de «dudar» (lat.: dubitare; al.: zweifeln). Tomás y escéptico son vocablos sinónimos.
   Menos grave que la traición de Judas, la  incredulidad lo situó en el penúltimo puesto de los apóstoles, porque carece de la fe que san Agustín definió como «la virtud por la que creemos en lo que no vemos». En los Hechos de los Apóstoles es llamado Judas.
   En relación con la comadrona incrédula de la Natividad, cuya mano fue provisionalmente paralizada, y con María Magdalena, a quien se prohibió tocar a Cristo resucitado, santo Tomás gozó de un trato de favor. Mientras Magdalena se enfrentó con un Noli me tangere, Cristo dijo a Tomás: «Toca y cree».
   En cuanto a su apostolado en la India, se trata de un cuento de Las mil y una noches, una novela gnóstica que ya rechazaba san Agustín.
   Según Santiago de Vorágine, un enviado del rey de la India, Gondóforo, lo invitó en el foro de Cesarea a embarcarse con él para construir un palacio a su soberano. Cristo se le apareció para animarle a partir.
   En la primera ciudad de la India donde el bajel hizo escala, se celebraba la boda de la hija del rey. Invitado al banquete, Tomás se negó a comer plato alguno. El maestresala, que se sintió humillado, lo abofeteó; pero el castigo no se hizo esperar, puesto que mientras iba a buscar agua fue atacado por un león. Un perro llevó su mano arrancada a la sala del festín. Tomás se dirigió luego a la capital de Gondóforo, quien puso sus tesoros a su disposición para la construcción de su palacio. El apóstol le edificó un pa­lacio celestial distribuyendo el dinero entre los pobres. Cuando el rey regresó de un largo viaje y se puso al tanto de los hechos, que consideró un abuso de confianza, lo hizo encarcelar; pero lo perdonó cuando su hermano Gad, muerto poco antes, resucitó expresamente para anunciarle que en el Paraíso había visto con sus propios ojos el maravilloso palacio construido para él con la caridad de su arquitecto.
   Pero Tomás no se detuvo allí: persuadió a la reina a negarse al deber conyugal. Esta vez el rey no lo perdonó. Furioso, ordenó que hicieran padecer al consejero de su esposa una serie de suplicios. El apóstol caminó descal­zo sobre láminas de hierro calentadas al rojo, pero de inmediato, por un signo de Dios, brotó una fuente de la tierra que enfrió el metal calentado. Lo metieron en un horno encendido, pero se apagó; lo forzaron a arrodillarse ante el ídolo del sol, pero la estatua se fundió como si fuese de cera...Para terminar, los sacerdotes paganos lo ultimaron a lanzadas.
   Se ha supuesto que ese viaje fabuloso a la India se debía, simplemente, a una alteración del texto de san Epifanio, donde se habría leído India en lugar de Judea. La construcción del palacio real en el Paraíso tiene todas las caracte­rísticas de una parábola concebida según el estilo alegórico del Buen Samaritano.
CULTO
l. Lugares de culto
   La India, Portugal y Grecia.- Las pretendidas reliquias del apóstol de la India se veneraban en Meliapor, cerca de Goa, sobre la costa de Coromandel, donde su mano, que emergía de la tumba, podía decidir la suerte en los procedimientos judiciales.
   Puesto que Goa era una colonia portuguesa, el culto del santo pasó natu­ralmente a Portugal.
   Desde Meliapor las reliquias de santo Tomás fueron transportadas a Edesa en Asia Menor, y luego a la isla de Quíos.
   Italia.- Por último habrían encallado en territorio italiano, en Ortona (Mare), sobre la costa del Adriático.
   El dedo de santo Tomás que se había hundido en la llaga de Cristo se conservaba en Roma, en la basílica de la Santa Cruz de Jerusalén.
   Toscana se convirtió en uno de los principales centros del culto de santoTomás, gracias a la preciosa reliquia del Cinturón de la Virgen (Sacra Cintola), que la Assunta, mientras ascendía al cielo, había dejado caer en las manos del apóstol como prueba convincente. La colegiata de la pequeña ciudad de Prato, cerca de Florencia, había sido la heredera de ese tesoro. Se cuenta que en el sigloXII, un ciudadano de Prato, Michele di Dragomari, quien había viajado a Jerusalén, se casó con una joven que le regaló ese cinturón como par­te de la dote. Michele di Dragomari legó la reliquia al archipreste de la co­legiata (Pieve), y para exhibir el insigne objeto, en un ángulo de la fachada se edificó el célebre púlpito exterior decorado por Donatello.
   Además, santo Tomás fue adoptado como patrón por las ciudades de Parma y de Urbino.
   Los otros países de Europa se han mostrado menos devotos de este apóstol escéptico. No obstante citemos tres iglesias singularmente célebres, puestas bajo su advocación: Saint Thomas de Estrasburgo, cedida al culto luterano, que posee el mausoleo del mariscal de Sajonia, obra de Pigalle, la de Santo Tomé, de Toledo, donde se admira el Entierro del conde de Orgaz, de El Greco, y la de Santo Tomás de Leipzig, vibrante con los ecos de las fugas y oratorios de J. S. Bach. La iglesia de San Andrés, en Colonia, pretendía poseer la tibia del apóstol.
Patronazgos
   La incredulidad de santo Tomás le valió ser el patrón de los jueces quienes, a causa de su profesión, tienen la obligación de mostrarse desconfiados y de hacer la crítica de los testimonios. De ahí el famoso grupo de Verrocchio, encargado por la Universita dei Mercanti, el Tribunal de Comercio, para la capi­lla de la corporación en la basílica de Or San Michele, en Florencia.
   También es el patrón de los arquitectos, albañiles, agrimensores, carpinteros de obra y canteros.
   Lassus, quien restauró la Sainte Chapelle de París, se hizo representar en ella como santo Tomás, con la escuadra.
   Se le atribuía curar las afecciones oculares porque Cristo le había curado la ceguera del corazón.
ICONOGRAFÍA
   Sus atributos característicos son el Cinturón de la Virgen, una escuadra de arquitecto y la lanza que fue el instrumento de su martirio.
   A partir del siglo XVII la escuadra casi siempre se reemplazó por una lanza.
   Santo Tomás se convirtió en un santo doríforo (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
         Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la pintura "La incredulidad de Santo Tomás", de un seguidor de Llanos Valdés, en la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

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