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Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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martes, 15 de septiembre de 2026

La imagen "Nuestra Madre y Señora del Mayor Dolor", de Romero Murillo, titular de la Hermandad de las Aguas, en la Capilla de Nuestra Señora del Rosario, de la calle Dos de Mayo

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen  "Nuestra Madre y Señora del Mayor Dolor", de Romero Murillo, titular de la Hermandad de las Aguas, en la Capilla del Rosario del Dos de Mayo, de Sevilla.
     Hoy, 15 de septiembre, Memoria de Nuestra Señora de los Dolores, que de pie junto  la cruz de Jesús, su Hijo, estuvo íntima y fielmente asociada a su pasión salvadora. Fue la nueva Eva, que por su admirable obediencia contribuyó a la vida, al contrario de lo que hizo la primera mujer, que por su desobediencia trajo la muerte [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y que mejor día que hoy para ExplicArte la imagen "Nuestra Madre y Señora del Mayor Dolor", de Romero Murillo, titular de la Hermandad de las Aguas, en la Capilla del Rosario del Dos de Mayo, de Sevilla.
     La Capilla del Rosario "del Dos de Mayo", se encuentra en la calle Temprado, 2; en el Barrio del Arenal, del Distrito Casco Antiguo.
     En uno de los retablos de la Capilla del Rosario del Dos de Mayo podemos contemplar la imagen de Nuestra Madre y Señora del Mayor Dolor, cuya autoría corresponde al ceramista trianero D. José Romero Morillo en el año 1944.
     La Hermandad daba culto desde sus orígenes en Triana a una Dolorosa atribuida a José Montes de Oca y que desapareció en el incendio ocurrido en la iglesia de San Jacinto en 1942. Dos años después, concretamente el 30 de Julio de 1944, se contrató con José Romero Morillo la ejecución de una nueva imagen.
     Sin embargo, la personalidad del autor, un ceramista trianero poco conocido, los rasgos estilísticos de la imagen, relacionados íntimamente con el estilo de Montes de Oca, y las investigaciones llevadas a cabo durante dos de las restauraciones a las que ha sido sometida la imagen, junto al dato que nos ofrece una carta enviada por la Hermandad al Cardenal Arzobispo de Sevilla, comunicándole el incendio en la que se señala que, junto con los restos del fuego, han aparecido carbonizados el candelero y la cabeza de la Virgen, han puesto en duda tradicionalmente la autoría de Romero Morillo, aunque no su intervención en la obra.
     El primer documento que se conserva, además del contrato firmado entre la Hermandad y el artista, es un recibo de éste, fechado en Octubre de 1944, en el que informa que la Virgen ha sido realizada en madera de caoba en la calle Pontevedra nº 8. El 18 de Marzo del año siguiente es bendecida en la iglesia del Colegio del Protectorado de la Infancia de Triana.
     Varios años después, en 1953, Antonio Eslava encarnó el rostro y las manos de la Dolorosa y le realizó un nuevo candelero.
     En 1965 la imagen también sufrió otra intervención en esta ocasión por parte del escultor Juan Abascal oscureciéndole el rostro.
     En el año 2011 fue sometida a la última restauración hasta la fecha realizada por N.H.D. Luis Álvarez Duarte.
     Desde el punto de vista estilístico, la imagen responde al modelo de Dolorosa madura, de estética barroca, y que muestra un profundo dolor, remarcado por la pronunciación del entrecejo, la boca entreabierta y la mirada baja (Hermandad de las Aguas).
     Capilla de Ntra. Sra. del Rosario, en calle Dos de Mayo. Dolorosa de Semana Santa, cofradía de las Aguas, Lunes Santo. Hecha por José Romero Murillo en 1944, al perderse por un fuego fortuito la anterior efigie, que era del estilo de Montes de Oca, cuyos rasgos aflictivos  se siguen con bastante éxito y fidelidad en la actual. Mide 1,66 m. Figura en el paso de misterio, componiendo con el Cristo titular la clásica escena del Calvario, junto a San Juan Evangelista, María Magdalena y un ángel simbólico. Aunque lo estimamos demasiado confuso, no queremos dejar de mencionar el problema artístico que recientemente se ha planteado, en el sentido de que esta Virgen del Mayor Dolor pueda atribuirse (?) también a Montes de Oca, es decir, que sea una talla antigua del círculo del maestro, que Romero Murillo "tal vez, tan sólo se limitaría a restaurar" (Lo más sorprendente es que, siendo esto "de ayer mañana", no haya testigos para aclararlo). Por otra parte, se abre paso la suposición de que pueda tratarse de la misma efigie que se siniestró, sobre cuya madera carbonizada se labrarían los rasgos de la actual; esta segunda hipótesis resulta más probable, casi cierta ya (Juan Martínez Alcaide. Sevilla Mariana, repertorio iconográfico. Ediciones Guadalquivir, Sevilla. 1997).
     ...Por lo que respecta a la imagen de la Virgen del Mayor Dolor podemos calificar su autoría de controvertida. La Hermandad daba culto desde sus orígenes a una Dolorosa atribuida a José Montes de Oca y que desapareció en el incendio ocurrido en la iglesia de San Jacinto en 1942. Dos años después, concretamente el 30 de Julio de 1944, y tras un concierto con Antonio Illanes que nunca se llevó a cabo, se contrataba con el desconocido José Romero Murillo la hechura de una nueva imagen, a la vez que la reconstrucción del Ángel, aprovechando las manos y las alas del anterior, que se habían salvado del fuego, aunque esta última imagen nunca llegó a realizarla.
     Pero la personalidad del autor, un ceramista trianero del que no se conoce ninguna otra obra escultórica, los rasgos estilísticos de la imagen, relacionados íntimamente con el estilo de Montes de Oca, y las investigaciones llevadas a cabo durante las dos restauraciones a las que ha sido sometida la imagen, junto al dato que nos ofrece una carta enviada por la Hermandad al Cardenal Arzobispo de Sevilla comunicándole el incendio, en la que se señala que, junto con los restos del fuego, han aparecido carbonizados el candelero y la cabeza de la Virgen, ponen en duda la autoría de Romero Murillo, aunque no su intervención en la obra. 
     El primer documento que se conserva, además del contrato firmado entre la Hermandad y el artista, es un recibo de éste, fechado en Octubre de 1944 y que curiosamente firma como escultor, en el que informa que la Virgen ha sido realizada en madera de caoba en la calle Pontevedra nº 8. El 18 de Marzo del año siguiente es bendecida en la iglesia del Colegio del Protectorado de la Infancia de Triana.
     Varios años después, en 1953, Antonio Eslava encarnó el rosto y las manos de la Dolorosa y le realizó un nuevo candelero, aunque no sabemos si es en este momento cuando este mismo escultor talla su actual juego de manos. En 1965. el escultor Juan Abascal también intervino sobre la imagen oscureciéndole el rostro.
     Un nuevo dato, de gran interés, nos lo ofrece un Inventario realizado por la Hermandad en el año 1958, donde se señala que la imagen de la Virgen del Mayor Dolor es obra de José Romero y que fue dirigida y sacada de punto por Antonio Eslava, versión ésta que es la más difundida tradicionalmente entre los hermanos de esta corporación y que consideramos más lógica al tener en cuenta la formación como ceramista de Romero Murillo, quien pudiera haber realizado tan sólo el modelo en barro.
     Pero las dudas sobre la autoría de la imagen aumentaron cuando durante su restauración en 1981, Francisco Peláez del Espino estima que se trata de una talla de mayor antigüedad, opinión que confirma el escultor y restaurador José Manuel Bonilla, quien en el año 1991 interviene sobre la Dolorosa y le realiza un nuevo cuerpo, sometiéndole también a una limpieza de su policromía. Es ahora cuando se aprecian en la parte trasera del busto restos de madera carbonizada y la división de la cabellera en dos partes claramente diferenciadas y presumiblemente de distinta mano, lo que unido a la utilización de cola animal en los ensambles, hace pensar al restaurador que la actual imagen es la primitiva de Montes de Oca.
     Sin embargo, a pesar de todos estos datos y análisis son todavía muchos los interrogantes que se ciernen sobre esta autoría. ¿Pudo Romero Murillo realizar la actual imagen sobre los restos calcinados de la anterior?. ¿Porque, en caso de que así fuera, no hay constancia documental de ello?. ¿Cuál fue realmente su grado de participación en la obra?. ¿Y el de Antonio Eslava?. ¿Fue el interés de conservar la imagen primitiva el motivo de que no se cumpliera el contrato inicial firmado con Illanes?. Todas éstas, y algunas más, son preguntas que no podemos contestar hasta que no aparezca una documentación fidedigna que pueda aclarar la autoría, hasta ahora enigmática, de la Virgen del Mayor Dolor.
     Por último, en lo referente a esta imagen, nos queda por señalar que en Cabildo General de 1 de Octubre de 1965 se dio lectura a una carta de Antonio Illanes, en la que ofrecía la donación de una Dolorosa, "la mejor de cuantas tengo realizadas", para cumplir una antigua promesa efectuada tras el incendio de 1942 y que vendría a sustituir a la actual, ofrecimiento que no es aceptado por el Cabildo por, tal y como se refleja en su acta, "cuestión de ética y fervor" (Francisco Javier Arcos García-Rojo, en Crucificados de Sevilla. I. Ediciones Tartessos, Sevilla. 2002). 
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de Nuestra Señora de los Dolores; 
LA VIRGEN DE LOS DOLORES

   El arte patético de finales de la Edad Media concedió un amplio espacio en su iconografía a la Virgen Dolorosa, representada ya con Cristo muerto sobre las rodillas después del Descendimiento de la cruz, ya sola después del Enterramiento de Cristo.
   Estos dos tipos iconográficos se designan con los nombres de Virgen de la Piedad y Virgen de los Siete Dolores. Aquí no hablamos de la Virgen de pie frente a la Cruz (Stabat Mater), o desvanecida  en los brazos de San Juan o de las Santas Mujeres, porque esos temas no han sido representados aisladamente y son inseparables de la Crucifixión.
1. La Virgen de la Piedad
   El grupo de la Virgen de la Piedad se compone, estrictamente, de dos personajes: María y su Hijo desclavado de la cruz, cuyo cuerpo inanimado ella sostiene sobre las rodillas.
   A veces ocurre que la Virgen esté rodeada o enmarcada por san Juan, Magdalena, las tres Marías e incluso por los donantes; pero casi siempre está sola con el cadáver de su Hijo, y esta concentración refuerza el poder emotivo del tema. Así es como se distingue de la escena de la Lamentación al pie de la Cruz (Beweinung Christi) que comporta numerosas figuraciones.
   Se ha querido ver en este grupo conmovedor un fragmento separado de la Lamentación, reducida a dos personajes esenciales por un procedimiento análogo que permitió extraer del grupo de la Cena el de Jesús con su discípulo preferido. Pero esa hipótesis no puede probarse, al menos en el arte alemán cuyos Vesperbilder son muy anteriores a los bajorrelieves de la Beweinung que se hizo popular en el siglo XVI. Según parece, la Virgen de la Piedad deriva más bien del tipo tradicional de la Virgen sentada, por simple sustitución del Niño Jesús por el Crucificado.
Fuentes místicas
   La Virgen de la Piedad, que en italiano se llama Pietà y en alemán Vesperbild, -porque la hora de vísperas, de cinco a siete de la tarde, corresponde en el Breviario al Descendimiento de la Cruz-, es la flor más delicada del misticismo de finales de la Edad Media, una flor de la Pasión, una pasionaria que hizo eclosión en los jardines de monjas.
   El tema ni siquiera está esbozado en los Evangelios ni procede tampoco del culto oficial: es una creación de la imaginación  mística que surgió a principios del siglo XIV, al mismo tiempo que los temas de la Virgen de Misericordia y del Varón de Dolores.
   Basta referirse a las Meditaciones franciscanas del Seudo Buenaventura, mejor aún a las Efusiones del beato Enrique de Berg y a las Revelaciones de Santa Brígida, para comprender en qué ambiente nació este tema realista y visionario a la vez. Las descripciones de Cristo muerto sobre las rodillas de su madre (in sinu matris) que se leen allí, donde parecía más cercano y accesible al corazón de los fieles que levantado sobre la madera de la cruz, concuerdan rasgo tras rasgo con las realizaciones plásticas de los artistas.
   El Minnebüchlein atribuido a Enrique de Berg, llamado Suso, también describe a Cristo muerto en una suerte de treno lírico: «Sus ojos, que brillaban como carbunclos, ahora están apagados. Sus labios, que parecían rosas rojas recién abiertas, están secos y su lengua pegada al paladar. Su cuerpo sangrante ha sido tan cruelmente estirado sobre la cruz que pueden contarse todos sus huesos.»
   Santa Brígida de Suecia atribuye a la propia Virgen esta descripción emotiva de su Hijo descendido de la Cruz: «Lo recibí sobre mis rodillas como un leproso, lívido y magullado, porque sus ojos estaban muertos y llenos de sangre, su boca fría como la nieve, su barba rígida como una cuerda.»
   La mayoría de los historiadores del arte no resistieron la tentación de establecer una relación no sólo de paralelismo sino de filiación entre dichos textos y las obras de arte que parecen derivar de ellos, sin preocuparse por la cronología. Pero las investigaciones recientes condujeron a una inversión del orden de los factores. En la actualidad se admite, en general, que las descripciones realistas de Enrique de Berg y de Santa Brígida, lejos de haber inspirado las obras de arte son sólo la transcripción poética de éstas. Esos textos son para  nosotros un muy precioso comentario de las Vírgenes de Piedad, y nos informan acerca del «clima» místico que les dio nacimiento; pero debe renunciarse a ver programas plásticos en ellos.
Orígenes en el arte alemán y francés del siglo XIV
   Lo que prueba esta teoría es que los primeros Vesperbilder alemanes se remontan a 1320, es decir, son muy anteriores a las Visiones del Seudo Buenaventura y de Santa Brígida.
   Nacido en los conventos de monjas místicas del valle del Rin, ese tema tan femenino y maternal de la Virgen de la Piedad, se difundió algo más tarde en Francia gracias a las numerosas cofradías de Nuestra Señora de la Piedad que encargaron grupos para la decoración de sus capillas, que en los libros de contabilidad se designa con los nombres La Compasión de la Virgen, Imagen de Nuestra Señora la cual sostiene abrazado a Nuestro Señor, Imagen de Nuestra Señora sosteniendo en su regazo otra Imagen de un Dios de Piedad, Dios estando en brazos de Nuestra Señora.
   En todo caso, aunque el nombre italiano de Pietà haya sustituido abusivamente a esas viejas expresiones francesas, es muy cierto que el tema es una creación del arte gótico germano francés y no del arte italiano. En las pinturas del Trecento que cita Mâle, la Virgen está sentada al lado del cadáver de Cristo: ella no lo sostiene sobre las rodillas, en su regazo. Ese tema penetró tardíamente en Italia, donde nunca gozó de la misma popularidad que en Alemania y en Francia. Es interesante recordar en tal sentido que la célebre Pietà de Miguel Ángel, esculpida en 1496 para una capilla de la antigua basílica de San Pedro de Roma, fue encargada por un cardenal francés.
Clasificación  y evolución de los tipos iconográficos
   La evolución de la iconografía de la Virgen de la Piedad prosiguió entre los siglos XIV y XVI.
   Tanto en Alemania como en Francia e Italia se encuentran dos tipos principales, el primero de los cuales comporta numerosas variantes: entre los siglos XIV y XV Cristo está acostado sobre las rodillas de su madre; en el siglo XVI, influenciado por el nuevo ideal del Renacimiento, más preocupado por la belleza formal, está extendido a sus pies, y sólo tiene apoyada la cabeza sobre las rodillas maternales.
A) Cristo sobre las rodillas de la Virgen
   En los monumentos más antiguos (Grupo de madera de Coburgo, hacia 1330; Vesperbild del convento de las ursulinas de Erfurt, hacia 1340), Cristo sentado sobre las rodillas de su madre tiene el torso echado hacia atrás y la cabeza inerte, caída.
   A veces está representado con la estatura de un niño, como la propia Virgen en los brazos de Santa Ana (Anna selbdritt). En ese caso, la Virgen que tiene la ilusión de acunar a su Hijo en brazos, como en los felices tiempos de la infancia, está representada más joven. Esta desproporción no se debe a la torpeza de los escultores, sino a una concepción de los místicos franciscanos. Según San Bernardino de Siena, la Virgen, extraviada por el dolor, sueña que tiene a su Hijo sobre las rodillas, y que lo acuna envuelto en la mortaja como antes en los pañales.
   En el siglo XV se volvió a la representación de Jesús adulto, en la edad en que murió en la cruz. El grupo se desarrolla en la dimensión horizontal, crece en ancho. A veces el cadáver de Cristo está dispuesto horizontalmente, como el cuerpo de un nadador que flota de espaldas, con la herida del costado bien visible; otras, por el contrario, se presenta oblicuamente, en diagonal, apoyando los pies magullados en el suelo.
   Es difícil determinar el lugar de origen de estas variantes. No obstante, parece que la escultura  alemana haya tomado el tipo de Cristo horizontal de la escuela de Bohemia y el Cristo en diagonal, del cual se ven numerosos ejemplos en Westfalia de la escuela de pintura de los Países Bajos, especialmente de Van der Weyden y de Dirk Bouts que habían, uno y otro, adoptado esta preceptiva. Es también el concepto que prima en la Pitié de Villeneuve de Aviñón (Louvre), la más monumental del arte de la Edad Media.
B) Cristo a los pies de la Virgen
   Este grupo de la madre y el hijo adulto que ella apenas puede sostener sobre sus rodillas, fue abandonada a partir del Renacimiento por un arte más preocupado por las proporciones y la lógica. A partir de ese momento casi siempre se ve el cuerpo de Cristo simplemente apoyado contra las rodillas de su madre. El grupo pierde así su profunda unidad, el acento de intimidad y ternura desgarradora, pero gana en verosimilitud y en armonía estructural.
   Esta preceptiva que reemplaza el esquema gótico no es -tal como lo creyera Mâle- una innovación introducida después del concilio de Trento por la iconografía revisada y corregida por la Contrarreforma. Pueden citarse ejemplos a partir del siglo XV, como el Vesperbild de la iglesia San Cristóbal, en Maguncia. Lo cierto es que esta fórmula ha sido adoptada por el arte barroco italiano (Correggio, Carracci) del cual pasó enseguida a España y a los Países Bajos.
   Aunque no pueda  servir como principio  de clasificación,  porque su actitud siempre la misma, el personaje de la Virgen no es menos importante que el de Cristo: la verdad de la expresión del dolor maternal la convierte en uno de los más bellos temas de estudio de la historia de la plástica.
   Es sobre todo el arte francés de los siglos XV y XVI el que ha sacado partido de este tema con una admirable delicadeza en la expresión de los sentimientos, que contrasta con las exageraciones germánicas.
   A veces María observa llorando el cuerpo inerte de su Hijo desfigurado, cuyos brazos rígidos no consigue cruzar; otras, lo abraza con todas sus fuerzas para impedir que los sepultureros se lo quiten.
   El arte español gótico y barroco introdujo en este tema vesperal un ardor más sombrío, y una suerte de voluptuosidad del dolor que está de acuerdo con el carácter de este pueblo.
   Muchas veces la Piedad suele combinarse con el motivo de la Dolorosa (Nuestra Señora de las Angustias) o Virgen de los cuchillos, que España tomó de los Países Bajos. Se encuentran ejemplos de esta amalgama en Sigüenza y en Calatayud (colegiata de Santa María).
   Subrayemos finalmente que en el arte de la Edad Media se encuentra una variante menos difundida de la Piedad de Nuestro Señor (Not Gottes): en vez de estar extendido sobre las rodillas de su Madre, Cristo muerto está sobre las rodillas de Dios Padre.
   A diferencia de numerosos temas religiosos de la Edad Media de los cuales se ha retirado la vida, éste, tan profundamente humano, ha conservado hasta nuestros días su conmovedora eficacia. Todavía se descubren bellos ejemplos en el arte francés de los tres últimos siglos.
2.  La Virgen de las siete Espadas
   Después del Enterramiento de Cristo, la Virgen queda sola con su dolor: por ello en España se la llama Virgen de la Soledad.
   Una iglesia de Roma está dedicada a S. Maria delle Sette Dolori.
   Se la representa con las manos juntas y gruesas lágrimas que corren por sus mejillas.
   Para volver más sensible el dolor de la Virgen se imaginó simbolizarla con una espada que le atraviesa el pecho. El origen de esta representación es la profecía del anciano Simeón (Luc 2: 35) que anuncia a la Virgen el día de la Presentación de Jesús en el Templo, que una espada de dolor le atravesará el alma: Tuam animam pertransibit doloris gladius.
   ¿Cómo se pasó de la Virgen con una espada a la Virgen de las siete espadas? Por la devoción a los Siete Dolores (Septem tristitiae) que se oponen simétricamente a los Siete Gozos de la Virgen (Septem Gaudia B.V. Mariae).
   A partir del siglo XIII se ve aparecer la devoción a los Siete Gozos de la Virgen, popularizada por la orden toscana de los servitas (Esclavos de la Virgen). La devoción a los Siete Dolores es más tardía: fue en 1423 cuando el sínodo de Colonia agregó a las fiestas de la Virgen «la fiesta de las angustias de Nuestra  Señora».
   Hasta el siglo XIV todavía se veneraban sólo Cinco Dolores de la Virgen. En el si­glo XV el número se llevó a siete, que se corresponde con las Siete Caídas de Cristo en el camino del Calvario. La lista no varía demasiado,  salvo en lo relativo al primer Dolor de Nuestra  Señora, que es tanto la Profecía de Simeón como la Circuncisión.
1. Profecía de Simeón (o la Circuncisión);
2. Huida a Egipto;
3. Pérdida del Niño Jesús que permanece en el Templo en medio de los doctores;
4. Cristo con la Cruz a Cuestas; 
5. La Crucifixión;
6. El Descendimiento de la Cruz;
7. El Entierro.
   Así, de los Siete Dolores de la Virgen, tres son relativos a la Infancia y cuatro a la Pasión de Cristo.
Iconografía
   H. Gaidoz hace derivar este tema de la Transfixión de la Virgen a un cilindro caldeo que representa a la diosa asiria Istar.
   Más recientemente, J. Baltrusaitis ha reconocido en el tema de la Virgen de los Siete Dolores la transposición o adaptación de un tema planetario del que se encuentran numerosos ejemplos en el arte de la alta Edad Media.
   Los círculos astrológicos de los siete Planetas habrían comenzado por engendrar el tema de los Siete Dones del Espíritu Santo irradiando alrededor del pecho de Cristo.
   De allí se habría pasado con toda naturalidad a la representación de los Siete Dolores de la Virgen. Para ello bastaba transformar los rayos de la Sabiduría Divina en haz de espadas, y reemplazar en el interior de los tondos las palomas del Espíritu Santo por  los Dolores  de Nuestra  Señora.
   Sea cual fuere el interés de estas remotas e hipotéticas filiaciones, lo más prudente es atenerse a los orígenes directos del tema que podemos situar en el tiempo y en el espacio con extrema precisión.
   La devoción y la iconografía de la Virgen de las siete espadas nacieron en Flandes a finales del siglo XV. Fue Juan de Coudenbergbe, cura de San Salvador de Brujas, quien organizó la primera cofradía de la Virgen de los siete Dolores; y fue Margarita de Austria, gobernante de los Países Bajos, quien fundó, también en Brujas, el primer convento consagrado a Nuestra Señora de los Siete Dolores, y quien ofreció a la iglesia de Brou-en-Bresse un cuadro votivo que la menciona. Finalmente, es en un grabado dedicado a Carlos V, publicado  en Amberes en 1509, donde se ven por primera vez las siete espadas dispuestas en abanico.
   Este tema correspondía demasiado bien a las tendencias generales del arte patético de finales de la Edad Media, como para volverse popular. De Flandes marítimo, que fue su cuna, pasó a Francia y a la Alemania renana. Pero no se mantuvo inmutable: experimentó una evolución en la que pueden detallarse las etapas sucesivas de esta manera:
   Los Siete Dolores de la Virgen en principio están representados simbólicamente por siete espadas. Luego, cada espada tuvo un pomo ornamentado con un tondo que representa uno de los Dolores. Pero al final las espadas desaparecieron y la Virgen apareció rodeada sólo por una aureola de siete tondos.
1. Las siete espadas
   La agrupación de las espadas comporta numerosas variantes. En la mayoría de los casos, las siete espadas reunidas en haz atraviesan el corazón de la Virgen. Están, ya dispuestas en círculo, ya agrupadas lateralmente con la punta hacia arriba, cuatro de un costado y tres del otro.
   En el siglo XVII Van Dyck imaginó renovar esta composición disponiendo las siete espadas alrededor de la cabeza de la Virgen, como los rayos de un nimbo. Pero esta innovación no tuvo éxito.
   A veces, Cristo en el lagar forma pareja con la Virgen de las siete espadas.
2. Los siete tondos
   Este ovillo de espadas erizando el corazón o la cabeza de la Virgen tenía el inconveniente de ser poco plástico y, además, insuficientemente explícito. Los fieles deseaban saber cuales eran los dolores que habían atormentado a Nuestra Señora durante su «Compasión». Para satisfacer este deseo no había otro medio que reeemplazar el haz de espadas simbólicas por tondos explicativos. En principio, se intentó combinar las espadas y los tondos; luego, la segunda versión, favorecida por el ejemplo del Rosario, acabó por eliminar a la primera.
   La Virgen está sentada al pie de la cruz, con las manos juntas o cruzadas sobre el pecho. A veces es una Virgen de la Piedad que tiene a Cristo muerto sobre las rodillas. Alrededor de ella los tondos historiados, dispuestos como las grandes cuentas de un rosario, evocan sus angustias.
   Es el arte flamenco del siglo XVI el que ofrece los ejemplos más numerosos de este tema y de sus aspectos sucesivos (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Conozcamos mejor la Solemnidad de Nuestra Señora de los Dolores;
   Una segunda conmemoración de los Dolores de Nuestra Señora surge al calor de la Orden de los Siervos de María, pero en este caso considerando globalmente los sufrimientos de la Virgen a lo largo de toda su vida por su íntima asociación a la Obra de la Redención, y no sólo centrándose en el Calvario, aunque éste fuera el momento culminante. Esta Orden, los servitas, es la institución eclesial que más ha contribuido a expandir la devoción a los Dolores de María. Fundada en el Monte Senario, Florencia, en 1233 con un marcado tinte mariano, ésta arraigó en ella y se fue acrecentando, hasta el punto que  declararon como Patrona a Nuestra Señora de los Dolores el ocho de agosto de 1692. Constituida como instituto mendicante, está compuesta de tres Órdenes: Primera, la de los frailes; Segunda, la de las monjas de clausura, y Tercera, la de los laicos, que fue la gran difusora, junto con las cofradías servitas, agregadas a la Orden, de la devoción a Nuestra Señora de los Dolores y a su hábito, el negro de su viudez, propio del instituto, en forma de escapulario, pues éstas llegaron donde no alcanzaron ni la primera ni la segunda rama, además de que no fueron afectadas, por su carácter seglar, por las exclaustraciones de la Edad Contemporánea. Los servitas solían tener una reunión con los Hermanos de su Compañía del Hábito de los VII Dolores de la Virgen el tercer domingo de cada mes. A principios del siglo XVII comenzaron a solemnizarse estas reuniones, escogiéndose la de septiembre como la principal, hasta que llega a considerarse todo el mes de septiembre como consagrado a la devoción de los Siete Dolores de la Bienaventurada Virgen María; por ejemplo, el Papa León XIII Pecci concede indulgencia plenaria en la forma acostumbrada cualquier día de septiembre o del día uno al ocho de octubre. El nueve de junio de 1668, el Papa Clemente IX Rospigliosi concedió para ese día, tercer domingo de septiembre, a la Orden de los Siervos de María celebrar Fiesta de los Siete Dolores de la Virgen, con rito doble y octava, y un formulario similar al de 1482, que fue el introducido en lo esencial en el Misal de San Pío V Ghislieri para el Viernes de Dolores.  El dieciséis de septiembre de 1673 la otorgó a la Diócesis de Córdoba el Papa Clemente X Altieri. Fue confirmada por Inocencio XI Odescalchi en 1688, y poco a poco se va extendiendo por toda la Iglesia.  A todos los territorios españoles fue extendida por el Papa Clemente XII Corsini, a petición del Rey Felipe V, el veinte de septiembre de 1735, tras el parecer favorable de la Sagrada Congregación de Ritos, fechado tres días antes.  El Papa Pío VI Braschi, en 1777, concedió a la Diócesis de Méjico indulto perpetuo de rezar Oficio y Misa de los Siete Dolores de Nuestra Señora con rito doble de segunda clase. En 1785, autorizó Misa votiva de los Siete Dolores todos los sábados en la iglesia de los Mínimos de Mallorca. En 1786, concedió a la Diócesis de Santa Fe (Argentina) rezar el Oficio de los Siete Dolores propio de la Orden de Siervos de María. Pío VII Chiaramonti, muy influido por los servitas, la declaró en 1801 fiesta de precepto de segunda clase para la isla de Cerdeña, la concedió a la Archidiócesis de Sevilla en 1807, así como a la Toscana, como doble de segunda clase con octava, y finalmente la extendió a toda la Iglesia Latina el ocho de septiembre de 1814, en memoria de su liberación del cautiverio que le infringió Napoleón, adoptando la misa y oficio de los servitas.  En 1908 el Papa Pío X Sarto la incluyó entre las dobles de segunda clase. Los servitas la celebraban como de primera clase con octava y vigilia, como los Pasionistas, y en Florencia, donde había surgido la Orden de los Siervos de María, y Granada, cuya patrona es Nuestra Señora de las Angustias.
   En la reforma litúrgica de este mismo Pontífice de 1914, con el fin de despejar el ciclo dominical, se fijó el quince de septiembre, día en que ya se celebraba en el rito ambrosiano por no tener octava la fiesta de la Natividad de la Virgen, haciendo pareja con la del día anterior: la Exaltación de la Santa Cruz. Contemplamos desde la perspectiva de la glorificación los frutos de la Redención de la pareja salvadora, Cristo, Nuevo Adán, y María. Nueva Eva. Tras ser reducida a simple conmemoración optativa la fiesta del Viernes de Dolores en el Calendario Universal de 1960, fue suprimida en el actual de 1969 según los criterios de simplificación y eliminación de las duplicaciones, quedando sólo la de septiembre, para dejar lo más libre posible el último tramo cuaresmal, como memoria obligatoria, bajo el título de Nuestra Señora, la Virgen de los Dolores. Su ubicación, en opinión de muchos autores, le perjudica al quedar desarticulada del ciclo pascual.  El antiguo título de Compasión es conservado por la Diócesis de Hildesheim con una fiesta el sábado posterior a la Octava del Corpus, y con la denominación de la Bienaventurada Virgen María de la Piedad, con un bonito Oficio de origen medieval, existe una conmemoración en Goa (India) y en Braga (Portugal) el tercer sábado de octubre (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016). 
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen "Nuestra Madre y Señora del Mayor Dolor", de Romero Murillo, titular de la Hermandad de las Aguas, en la Capilla del Rosario del Dos de Mayo, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la Hermandad de las Aguas, en ExplicArte Sevilla.

Más sobre la Capilla del Rosario del Dos de Mayo, en ExplicArte Sevilla.

domingo, 13 de septiembre de 2026

Los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, Museo Casa Alpujarreña, y Ermita de San Antonio) de la localidad de Bubión, en la provincia de Granada

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Granada, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, Museo Casa Alpujarreña, y Ermita de San Antonio) de la localidad de Bubión, en la provincia de Granada.
     Enclavado en el corazón de la Alpujarra, el municipio de Bubión cuelga del barranco de Poqueira, que desciende desde el pico Veleta de Sierra Nevada. Junto con las cercanas poblaciones de Pampaneira y Capileira ha sido declarado Conjunto Histórico Artístico. Su arquitectura es la propia de los poblados beréberes, paisaje de calles empinadas y viviendas escalonadas con tejados planos de pizarra y adaptadas a los escarpados perfiles del terreno.
     El máximo exponente del turismo rural es la Villa Turística, alojamiento construido por la Junta de Andalucía, desde el que los visitantes pueden iniciar rutas a pie, a caballo o en coche todo terreno. Su orientación hacia el mar Mediterráneo consigue que, incluso en invierno, sus temperaturas sean suaves. La arquitectura morisca, la tranquilidad y pureza de su ambiente y un agradable clima mediterráneo han hecho de Bubión un refugio de quienes buscan una manera alternativa de vivir.
     Región: Alpujarra y Valle de Lecrín
     Código Postal: 18412
     Distancia desde Granada: 78 Km
     Gentilicio: Bubioneros
     Acceder a su website: www.bubion.es (Diputación Provincial de Granada).
     Es una de las tres localidades que se emplazan en el Barranco del Poqueira. Si bien su origen es preislámico, se consolida como localidad en el período musulmán, cuando formaba parte de la tahá de Po­queira. De esta época conserva un torreón nazarí, baluarte de los seguidores de Abén Humeya, caudillo que lideró la sublevación de Las Alpujarras. De la etapa posterior a la conquista conserva la denominada Casa Alpujarreña, muy transformada, y sede de un museo de costumbres alpujarreñas (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Bubión se ubica al sur de Sierra Nevada, sobre la vertiente izquierda del Barranco de Poqueira. Estructuralmente su territorio forma parte del gran sinclinal alpino que separa las Sierras de Lújar y la Contraviesa de Sierra Nevada, conocido como Alpujarra. Los alrededores de su núcleo urbano, de complejo relieve, se hayan ocupados por un gran número de bancales cultivados. La mayor parte del término municipal está compuesto por parajes de gran belleza.
     El municipio de Bubión pertenece a la Demarcación Paisajística de las Alpujarras y el Valle de Lecrín.
     El asentamiento se sitúa en una ladera orientada al Sur-Sureste, en las estribaciones de la vertiente Sur de Sierra Nevada, dominando el profundo barranco que forma el Río Poqueira. Está enclavado en plena Comarca de las Alpujarras, rodeado de cultivos en terrazas. La edificación se desarrolla entre los 1.280-1.410 m. Como altitud significativa podemos señalar la de la Plaza de la Iglesia, aproximadamente a 1.295 m.
     El núcleo urbano posee forma irregular producto de un crecimiento apoyado en los caminos rurales. Los pequeños núcleos así constituidos se han unido, colmatándose los espacios intermedios entre ellos.
     Su trama urbana se adaptada a los importantes desniveles topográficos existentes, que llegan a tener una pendiente uniforme del 25-30 %. Las calles se desarrollan paralelas a las curvas de nivel, conectadas entre sí por otras perpendiculares con inclinaciones más acusadas. Todo ello hace que su estructura sea de forma irregular. Los crecimientos, como hemos dicho, se han  apoyados en los caminos agrícolas, por lo que existen importantes vacíos interiores ocupados por huertos. Las calles son estrechas, tortuosas y de amplitudes variables, y por supuesto en pendiente. La mayoría de ellas sólo son para peatones y animales de carga. También es importante la presencia de "adarves" y numerosos casos de calles que cruzan bajo edificios.
     La tipología residencial predominante responde a la vivienda tradicional de la Alpujarra con crujías perpendiculares o paralelas a fachada, según pendiente y cubiertas terminadas en los peculiares "terraos". Las alturas del caserío oscila entre una y dos plantas (Guía Digital del Patrimonio Cultural).
Historia.-
     Los orígenes de Bubión se remontan posiblemente a la época de los romanos, pues en el siglo XIX se hallaron restos de enterramientos de esta civilización. No obstante, es con los árabes cuando alcanzó una mayor relevancia. Desde el siglo XIII el pueblo era la cabeza de la Taha de Poqueira, que abarcaba los pueblos de Capileira, Pampaneira, el mismo Bubión y el desaparecido poblado de Alguastar.
     Durante la sublevación de los moriscos sus habitantes se pusieron de lado del caudillo amotinado Fernando de Válor, 'Abén Humeya', pero fueron derrotados por Juan de Austria. Los moriscos fueron expulsados en su mayoría y el pueblo tuvo que ser repoblado con colonos de otros reinos españoles (Diputación Provincial de Granada).

Iglesia de Nuestra Señora del Rosario.-

     Templo de una sola nave y capilla mayor, se cubre la nave con una armadura de madera y el presbiterio con bóveda baída. Se construye entre los años 1565 y 1568, siendo quemada en las revueltas moriscas y rehecha a principios del siglo XVII. Con posterioridad conoce otras reconstrucciones, siendo la última la realizada en el XIX, al quedar su estructura muy dañada por algunos terremotos registrados en la zona. Al ex­terior destaca una portada a los pies, realizada en ladrillo y abierta con un arco de medio punto con ménsula central y pilastras toscanas a ambos lados (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Es una iglesia con planta de cajón rectangular con entrada principal a sus pies y con acceso más reciente por la sacristía. 
     La nave cuenta con cuatro tramos según la disposición de las hornacinas laterales. La nave principal se cubre con armadura moderna y la capilla mayor de testero plano y bóveda vaída.
     Fundada en el siglo XVI aunque se reconstruyó en el XVII, fue destruida por los terremotos en el XIX, volviéndose a levantar la actual fábrica. En 1954 se reconstruyó la cubierta, según consta en el "Proyecto de reconstrucción de la Iglesia Parroquial de Bubión" conservado en el Archivo Parroquial de Capileira. En 1992 se volvió a consolidar su fábrica (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Construcción mudéjar del siglo XVI, se encuentra ubicada en la zona más baja del núcleo urbano, al borde del barranco y sobre el río. Junto a ella se conservan restos de un antiguo torreón nazarí (Diputación Provincial de Granada).

Museo Casa Alpujarreña.-
     Se trata de una casa típica de la comarca, alzada directamente sobre la piedra del subsuelo. Actualmente es un museo etnográfico que ofrece a los visitantes la posibilidad de adentrarse en las tradiciones alpujarreñas (Diputación Provincial de Granada).
     Ubicada en el corazón de la Alpujarra, la Casa Museo Alpujarreña de Bubión es una joya etnográfica que preserva la vida y las tradiciones de la región. Con más de 500 objetos, ofrece una inmersión única en la cultura rural de la zona, mostrando cómo se vivía en la Alpujarra hace siglos.
     Si de verdad quieres sumergirte en la cultura alpujarreña, no puedes dejar de visitar nuestra Casa Museo Alpujarreña, te sorprenderá. El precio de la entrada es solo de 1,80 € por persona, y de 1,50 € por persona para grupos a partir de 10 componentes (Ayuntamiento de Bubión).

Ermita de San Antonio.-
     La Ermita de San Antonio, está situada en el camino de la Ermita, margen derecho del barranco del Cerezo. Tras su derrumbamiento, la ermita estuvo en ruinas hasta el año 2006 en el que fue restaurada, abriendo nuevamente sus puertas a los vecinos de Bubión. Los bubioneros y buibioneras la recuerdan con mucho agrado, ya que en torno a la década de los años 40 los niños y niñas hacían la primera comunión y después lo celebraban con chocolate y buñuelos. Las últimas comuniones que se celebraron en ella fueron en 1.953.
     Actualmente, en la ermita se encuentran las imágenes de San Antonio y San Sebastián (Ayuntamiento de Bubión).

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martes, 18 de agosto de 2026

Los principales monumentos (Iglesia de San Bartolomé, Palacio de Monroy, Ermita del Cristo de la Misericordia, Ermita del Rosario, Ermita de los Mártires, Ermita de San Antonio, Real Pósito, Cárcel Pública, Casa del Pueblo, y Ayuntamiento) de la localidad de Valverde de Leganés, en la provincia de Badajoz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Bartolomé, Palacio de Monroy, Ermita del Cristo de la Misericordia, Ermita del Rosario, Ermita de los Mártires, Ermita de San Antonio, Real Pósito, Cárcel Pública, Casa del Pueblo, y Ayuntamiento) de la localidad de Valverde de Leganés, en la provincia de Badajoz.
     Valverde de Leganés se localiza entre Olivenza y Almendral, cerca del pantano de Piedra Aguda, en el ámbito más cercano a la influencia de la frontera. El siglo pasado aún aparece nombrada como Valverde de Badajoz, jurisdicción a la que perteneció inicialmente desde su fundación en el siglo XIII. Más tarde pasó a integrarse en las casas de Leganés y Altamira, teniendo a su vez como anejos, hasta su desaparición en el XVII, a las aldeas de Valdesevilla y Los Arcos.
     Tipo de Entidad: Municipio
     Superficie Término: 73 Km2
     Altitud: 295 m.
     Distancia Capital: 25 Km.
     Partido Judicial: Olivenza
     Comarca: Llanos de Olivenza
     Gentilicio: Valverdeño
Ayuntamiento de Valverde de Leganés
     plaza Constitución, 2
     06130 Valverde de Leganés (Badajoz)
     Teléfono: 924496011 - 924496050
     Fax: 924496402
     Correo-e: ayuntamiento@valverdedeleganes.es - secretario@valverdedeleganes.es
     Web: www.valverdedeleganes.es
Historia.-
     Valverde de Leganés se localiza entre Olivenza y Almendral, cerca del pantano de Piedra Aguda, en el ámbito más cercano a la influencia de la frontera. El siglo pasado aún aparece nombrada como Valverde de Badajoz, jurisdicción a la que perteneció inicialmente desde su fundación en el siglo XIII. Más tarde pasó a integrarse en las casas de Leganés y Altamira, teniendo a su vez como anejos, hasta su desaparición en el XVII, a las aldeas de Valdesevilla y Los Arcos.
     En el lugar correspondiente a esta última -más próximo a Almendral- perdura el castillo señorial de este mismo nombre. En la dirección opuesta, aunque muy maltrechos, también se observan restos del de La Jineta.
     La proximidad a la frontera hizo de Valverde escenario de numerosas acciones de guerra relacionadas con los conflictos hispano-portugueses en todas las épocas. En sus inmediaciones tuvo lugar en 1385 la batalla que remató el descalabro sufrido poco antes por los castellanos en Aljubarrota. El 13 de Septiembre de 1643 la localidad fue arrasada por los portugueses durante la guerra de la separación. En 1704, iniciada la de Sucesión, sus moradores la abandonaron, temerosos de nuevos ataques lusitanos, que efectivamente se produjeron con terribles resultados, hasta el punto de que el enclave quedó destruido por completo y despoblado, hasta que en 1712 se inició su reconstrucción.
     Valverde fue escenario también de la reunión mantenida el 14 de Mayo de 1811 por los generales aliados con Beresford, para preparar la batalla librada dos días después contra los franceses en los campos de La Albuera, y en la que parte de las tropas tuvieron aquí sus campamentos de partida (Diputación Provincial de Badajoz).

Monumentos.-
     El aspecto actual de la población data de época moderna, como consecuencia de las múltiples reconstrucciones experimentadas, presentando, por tal causa, estructura de vocación regular, con calles amplias y rectas.
     Su hito más destacado es la iglesia parroquial de San Bartolomé, realización ciertamente singular que no deja de llamar la atención por sus particulares características. La obra se inició en 1569 bajo planteamientos colosales, no concluyéndose hasta 200 años después de manera mucho más modesta que la inicialmente concebida.
     Del proyecto originario se levantaron tan sólo los enormes muros perimetrales de una gran nave y su ábside semicircular, que quedaron inconclusos. Atravesada sobre esta estructura de manera muy extraña, es decir, girada 90 grados, con la cabecera sobre su costado del Evangelio y los pies en el opuesto, teniendo como largo el ancho de la anterior, se encajó una nueva iglesia de proporciones mucho más reducidas.
     A las afueras del pueblo en dirección a Olivenza, ocupando un hermoso paraje correspondiente a la finca La China, por cuyo apelativo resulta conocido más comúnmente, se encuentra el antiguo convento franciscano de Madre de Dios, fundado en 1540 y hoy en ruinas. El complejo se articulaba en torno a un recoleto claustro al que se anejan la capilla, de cabecera cuadrangular con bóveda estrellada y cúpula contigua rematada en cimborrio, y otras dependencias. Por sus características y perfecta integración con el medio paisajístico, el viejo monasterio constituye un centro de interés sobresaliente que junto con los de Rocamador de Almendral, Moncarche, Loriana, San Onofre de La Lapa, Santa Elena y otros muchos, siempre ocupando enclaves de insuperable encanto natural, testimonian la importancia de estas realizaciones en la región.
     En el interior de Valverde se conservan las ermitas del Rosario y San Antonio. La primera, de acusado sabor popular, presenta atractivo atrio porticado delantero y cabecera cupulada sobre trompas. La segunda, originaria del siglo XVII, ofrece fachada con arco de medio punto y potentes estribos laterales con pináculos y espadaña de atractiva silueta (Diputación Provincial de Badajoz).

Iglesia de San Bartolomé.-
     Se localiza en la Plaza de Luis Chamizo. Las primeras obras del edificio comienzan entre 1530-1535 cuando el Concejo de Valverde de Badajoz decide ampliar las dimensiones de su iglesia parroquial. La construcción queda paralizada durante casi 30 años a consecuencia de la construcción de la Catedral de Badajoz, ciudad de la quien dependía Valverde.  Transcurrido ese tiempo las obras se reanudan en 1575 tras la apelación del Concejo de Valverde de Badajoz al Consejo Real de Castilla quien reanuda la obra en colaboración con el Cabildo de la Catedral de Badajoz, quienes enviaron un grupo de arquitectos para que evaluaran lo iniciado 30 años antes y continuaran con el plan establecido. Sin embargo, la declaración de la bancarrota total del Reino a finales del siglo XVI y durante los primeros años del siglo XVII paralizó definitivamente su construcción. En una rápida lectura de los muros inacabados podemos observar una iglesia con planta de cruz latina, de estilo tardo-gótico con bóvedas de crucería. En 1766, aprovechando tales muros se decidió construir la iglesia actual. Para ello fue aprovechado el brazo derecho de la cruz latina de la primitiva iglesia, el cual fue transformado en cuerpo principal de la actual y al que se le adosó en el presbiterio una capilla lateral en cada lado. El presbiterio es un espacio absidiado con bóveda de crucería (Ayuntamiento de Valverde de Leganés).

Palacio de Monroy.-
     Se trata de uno de los edificios más antiguos de la localidad aunque hoy solo se conserven dos muros. No se conoce documentación que permita situar cronológicamente la fundación del edificio aunque, según la tradición popular, en obras recientes apareció una piedra labrada con la fecha 1301, sin embargo tal documento se encuentra desaparecido por lo que no puede tomarse como fecha fundacional. El edificio actual se encuentra muy remodelado y presenta un gran número de fases constructivas. Algunos historiadores han establecido sus orígenes en la fundación de la Villa, sin embargo no hay pruebas fehacientes. Desde un punto de vista arquitectónico sabemos que el edificio fue remodelado durante la segunda mitad del siglo XVI y que correspondería a un palacio de amplias proporciones que ocuparía gran parte de la manzana donde se encuentra. En el Siglo XVII, el Conde de Monterrey le dio utilidad como Casa-Palacio y Cuartel General de sus tropas en sus continuos enfrentamientos con Portugal. Posteriormente fue arruinado (Ayuntamiento de Valverde de Leganés).

Ermita del Cristo de la Misericordia.-
     Se encuentra próxima al Real Pósito y la Plaza de la Constitución. Su fábrica puede datarse en el siglo XVI y era capilla del desaparecido Hospital de Misericordia. La construcción es simple: una bóveda de cañón rematada con una cabecera cuadrangular. La fachada presenta un marco y cornisa en mármol de blanco de Estremoz. En el dintel se encuentra inscrito  “Ecce Oculi Domini Super timentes eum, et in eos qui sperant super misericordia eius” que puede traducirse como “He aquí, los ojos del Señor están sobre los que le temen y en los que esperan su misericordia”. La cita corresponde al versículo 18 del salmo 32 de la Biblia vulgata, el cual  alude a la Misericordia de Dios.  Sobre la cornisa fue clavada, recientemente y sin criterio histórico-arqueológico alguno, una losa que porta los atributos de San Pedro. Es probable que esta pieza procediera de la desaparecida Ermita de San Pedro o simplemente formaba parte de una dedicatoria sepulcral aparecida en la Ermita cuando fue renovado el pavimento (Ayuntamiento de Valverde de Leganés).

Ermita del Rosario.-
     Se encuentra situada a las afueras del pueblo en las salidas a Badajoz y La Albuera. La construcción presenta un cuerpo de doble tramo, cabecera con cúpulas sobre trompas, y atractivo atrio porticado delantero, con escalinata al frente. En la cabecera se halla una hornacina donde se venera la Virgen del Rosario, una talla de madera policromada del siglo XVII-XVIII. La Ermita fue sede canónica de la desaparecida Cofradía del Rosario, la cual contaba con un gran número de hermanos e ingresos. Entre los años 1918 y 1944 fue situado en anexo el cementerio Parroquial hasta que fue trasladado a su emplazamiento actual. Este antiguo espacio es ocupado actualmente por un parque presidido por una gran Cruz a modo de memoria de este desaparecido campo santo (Ayuntamiento de Valverde de Leganés).

Ermita de los Mártires.-
    Situada en la cima del cerro homónimo se encuentran los restos de esta construcción en estado de ruina desde la Desamortización de Mendizábal. Por la distribución de los muros, esta Ermita presentaría una bóveda de cañón y un pequeño ábside rematado seguramente por una cúpula semicircular. Los materiales utilizados para su construcción fueron pobres, lo que ha favorecido la rapidez de su deterioro. Posiblemente los muros se encontraban decorados a través de esgrafiados. Hasta mediados del siglo XX conservaba elementos de su fachada que fueron trasladados a la Ermita de San Antonio (Ayuntamiento de Valverde de Leganés).

Ermita de San Antonio.-
     Situada en la calla que lleva su nombre, la Ermita pudo ser levantada entre los siglos XVI y XVII aunque no se dispone hasta hoy de documentación relativa a su fundación. De construcción sólida, consta de una nave de dos tramos con bóveda de crucería y una cabecera con una bóveda de ladrillos con nervaduras. La fachada no es la original ya que procede de la desaparecida Ermita de los Mártires. Esta  presenta arco de medio punto con potentes estribos laterales en avance, rematados con pináculos y espadaña de atractiva silueta sobre la cornisa (Ayuntamiento de Valverde de Leganés).

Real Pósito.-
     Posiblemente construido en el siglo XVI, su fachada labrada en granito data del siglo XVIII por la inscripción que la remata: "ESTA OBRA MANDO HACER LOS SEÑORES PHELIPE ROD BALLESTERO EL CONCEJO DE ESTA CASA Y GONZALO FRS. BALDOVINO ALCALDES DELLA AÑO 1746". Se encuentra junto a la Plaza Principal y próximo a las Casas Consistoriales. Su estado de conservación es bueno. Jugó un papel decisivo en las Guerras con Portugal y durante toda la Edad Moderna prestado servicio de grano a los campesinos de la localidad. Durante el siglo XX ha sido utilizado como Escuelas Infantiles, Biblioteca Pública, Servicio de Correos y centro de Formación (Ayuntamiento de Valverde de Leganés).

Cárcel Pública.-
     En la parte baja del edificio del Pósito se construyó la Carcel Pública. Esta consiste en dos salas con bóveda baja de ladrillo. Estuvo activa durante el siglo XX y fue reutilizada como Escuelas Primarias (Ayuntamiento de Valverde de Leganés).

Casa del Pueblo.-
     Se encuentra en la plaza de Antonio Asensio y fue levantada a través de la fundación en 1902 de la Sociedad de Obreros La Redentora, en pleno auge del Movimiento Obrero Español a inicios del siglo XX. El edificio es un gran salón donde se reunían en asamblea los miembros de esta sociedad. En este mismo edificio fue convocado uno de los Congresos Obreros de Extremadura donde acudieron representantes de todas las asociaciones obreras de Extremadura (Ayuntamiento de Valverde de Leganés).

Ayuntamiento.-
     Casa señorial situada en la Plaza de la Constitución. Recientemente ampliado y rehabilitado cuenta con dos partes. La parte antigua se trata de un edificio de tres plantas con fachada simétrica y de corte clásico que sería remodelado por primera vez en 1868 como así muestra la inscripción del dintel en mármol de la puerta. En el Interrogatorio de la Real Audiencia de Extremadura de 1791, el edificio es definido en estado de ruina por lo que es probable que así se mantuviera hasta bien entrado el siglo XIX. En la fachada se aprecia un gran escudo nobiliario, recientemente estudiado, atribuido al Rey Fernando VII.
     La parte nueva, recientemente construida tras la adquisición de la vivienda contigua, es más moderna y accesible, donde se ubican los despachos y demás estancias para la atención ciudadana (Ayuntamiento de Valverde de Leganés).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Bartolomé, Palacio de Monroy, Ermita del Cristo de la Misericordia, Ermita del Rosario, Ermita de los Mártires, Ermita de San Antonio, Real Pósito, Cárcel Pública, Casa del Pueblo, y Ayuntamiento) de la localidad de Valverde de Leganés, en la provincia de Badajoz. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia pacense.

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lunes, 15 de junio de 2026

Los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora del Rosario y San Patricio, Torres Vigías de Huarea, de La Rábita, y de Punta Negra, y Castillo de La Rábita) de la localidad de Albuñol, en la provincia de Granada

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Granada, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora del Rosario y San Patricio, Torres Vigías de Huarea, de La Rábita, y de Punta Negra, y Castillo de La Rábita) de la localidad de Albuñol, en la provincia de Granada.
     Municipio de interior y agrícola y a la vez costero y marino. Se puede disfrutar del turismo de sol y playa en la población de La Rábita, en el Mediterráneo, o practicar senderismo en parajes como la Majada de los Campos. Dar un paseo por las laberínticas calles del casco antiguo es impregnarse de historia. Se pueden contemplar edificios como la Casa de las Margaritas, donde se alojó el escritor granadino Pedro Antonio de Alarcón para escribir parte de su obra.
     La Iglesia Parroquial de la Virgen del Rosario (también conocida como de San Patricio) es el monumento más emblemático de Albuñol. Su origen data de 1616 por el convento de San Gregorio e Iglesia Parroquial de la Virgen del Rosario, que se encontraban ubicados en el mismo lugar que ocupa hoy la Iglesia.
     Albuñol destaca también por su belleza natural. Pasar unos días en esta localidad significa además tranquilidad y descanso. Muy especial es la playa Naturista del Ruso, cuyas limpias y cálidas aguas darán siempre una excelente acogida al visitante. En Albuñol existen también parajes montañosos, así como senderos, cuevas y otros atractivos ideales para el turismo rural y activo. Destaca la Cueva de los Murciélagos, yacimiento arqueológico del Neolítico. Ubicado en tan abrupto paraje que la senda que lleva hasta ella se conoce como la Ruta de las Angosturas.
     El 17 de marzo Albuñol celebra, en honor de San Patricio, sus fiestas populares y patronales. El 25 de julio El Pozuelo celebra a Santiago Apóstol y La Rábita lo hace el 15 de mayo, en honor de San Isidro Labrador, y después el 8 de septiembre en honor a la Virgen del Mar. A finales del mes de octubre se celebra la Feria del Vino y la Tapa, donde visitantes y autóctonos se reúnen en torno a la tradición vinícola y gastronómica de la comarca.
     Región: Costa Tropical
     Código Postal: 18700
     Distancia desde Granada: 101 Km
     Gentilicio: Albuñolenses
     Acceder a su website: www.albunol.es (Diputación Provincial de Granada).
     Este municipio es la puerta de la Baja Alpujarra y capital de la comarca formada por la fachada litoral de la Contraviesa. Al término de Albuñol pertenece el yacimiento neolítico de la Cueva de los Murciélagos, donde en 1831 se descubrieron 66 esqueletos humanos con su ajuar perfectamente conservado: trajes, cestos y calzados de esparto, cuchillos, vasijas de cerámica cardial y una diadema de oro; objetos de gran valor custodiados en los Museos Arqueológico Nacional y Provincial de Granada, y cuya antigüedad, según las últimas pruebas científicas, se remonta a los inicios del V milenio a.C. Por su parte, en la Rambla de Huarea y en la cortijada de la Ermita del Palomar, han aparecido restos calcolíticos y romanos. La alquería nazarí de Hisn al-Bonyul -Castillo Bonito- formó parte de la tahá o distrito nazarí de Sahil, Céjel Grande o Gran Costa, que agrupaba prácticamente toda la Contraviesa. Tras la conquista castellana se integró en el señorío de los Céjeles, con capital en Torvizcón. Dicho señorío, al que pertenecieron las tahas de Sahil y Suhayl, fue vendido en 1505 por la reina Juana a don Luis Zapata Portocarrero, y pasó a mediados del siglo XVII al condado de Cifuentes.
     El urbanismo de Albuñol, al pie de la rambla homónima, presenta un caserío diferente al de los núcleos alpujarreños, con casas de tres plantas de porte urbano, sobre todo en la calle Real, debido al auge de la población en el siglo XIX, alentado por la producción vinícola -llegó a ser cabeza de partido judicial en 1834-, hasta la crisis de la filoxera de 1883, que sumió a la ciudad en un largo ocaso. Cuenta con dos ermitas dedicadas a San Marcos y San Antonio de Padua, reconstruidas modernamente, y con un convento de Hijas de Cristo Rey, que guarda recuerdos de la cofundadora de la orden, con don José Gras Granollers, sor Inés de Jesús, natural de Albuñol. Posee también algunos altares urbanos, como la hornacina barroca del Ecce Homo (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Albuñol, con categoría de ciudad por concesión de la Corona, se sitúa entre dos ramblas, la de Ahijón y Aldáyar, que forman un amplio anfiteatro al pie del cerro de Las Yeseras, derivación secundaria y poco elevada de la sierra de la Contraviesa. Distribuye su población en varias cortijadas, aldeas y diseminados como son Los Chaulines, La Ermita, La Rábita, El Pozuelo y Los Castillos, estos tres últimos situados en la costa.
     El castillo de la Rábita, la cueva de los Murciélagos o la Casería forman parte del patrimonio cultural de Albuñol.
     El municipio de Albuñol pertenece a la Demarcación Paisajística de Costa Granadina (Guía Digital del Patrimonio Cultural).
     Con la entrada por un puente colgado sobre una profunda rambla que ostenta el nombre de la población. Aquí se produce buen vino. Y almendras. De uno y otro producto se dice que la villa centraliza su comercio.
     Albuñol es un pueblo costero, aunque, por el temor que entonces provocaba el mar, se encuentre algunos kilómetros tierra adentro. Pero su término llega hasta la misma orilla del Mediterráneo, donde la Rábita, una pedanía, en la que se levanta un viejo castillo, se considera su puerto y donde cuenta con varias playas, incluso una de ellas, la del Ruso, nudista. Para llegar al mar se sigue, prácticamente, una larga recta que discurre entre la rambla y una vega cubierta de invernaderos en los que se cultivan hortalizas extra tempranas (Rafael Arjona, y Lola Wals. Guía Total, Granada. Anaya Touring. Madrid, 2009).
Historia.-
     La historia de esta población se remonta al Neolítico, como lo atestiguan los restos arqueológicos encontrados en la Cueva de los Murciélagos. Se trata de varios esqueletos con su ajuar funerario y restos de la indumentaria con la que estaban amortajados. Estos restos se conservaron durante un tiempo en el Museo Arqueológico Nacional y posteriormente se cedieron en parte al Museo Arqueológico de Granada. En cualquier caso, sólo se conoce documentación escrita de Albuñol a partir del siglo XV.
     Este municipio es de probable origen romano y alcanzó su máximo esplendor en la época árabe-andalusí gracias a sus recursos agrícolas. Albuñol se convirtió en la capital del Gran Cehel o Gran Costa y estaba defendida por la fortaleza de La Rábita, hoy desaparecida. En el año 1505 don Luis Zapata adquiere el Señorío de Albuñol a doña Juana, hija de los Reyes Católicos, recibiendo así el título de ciudad. En los primeros años del siglo XVII sufrió una gran despoblación con la expulsión de los moriscos, a raíz de la sublevación de Aben Humeya, siendo repoblado más tarde con castellanos, gallegos y leoneses, pasando a pertenecer al Señorío del conde de Cifuentes. A finales del siglo XIX y principios del XX, también fue muy nombrada esta localidad, debido a un destacado político llamado Natalio Rivas, que fue varias veces ministro, además de hijo ilustre de la villa y diputado a Cortes (Diputación Provincial de Granada).

Iglesia de San Patricio, y de Nuestra Señora del Rosario.-
     La primitiva iglesia de Albuñol se consagró en 1616, aunque su actual aspecto clasicista deriva de su ampliación o reedificación en el año 1803, bajo la dirección del arquitecto Juan de Mata Velasco. Destaca de su exterior la fachada entre dos esbeltas torres cuadradas con dobles apilastrados en las aristas, derivación, como en el caso de Órgiva, del empaque urbano del santuario de las Angustias de Granada. En ella se abre la portada de medio punto, buena obra de cantería en­tre pilastras con capitel de mutilos, siendo muy semejante la portada del lado del Evangelio, flanqueada por pilastras toscanas. El interior presenta coro alto en el hastial y tres naves se­ paradas por arcos de medio punto, con apilastrados que rematan en molduras salientes sobre cornisas corridas. Se cubre la central mediante bóveda de cañón con fajones y lunetos, mientras las laterales presentan cinco tramos de aristas. El crucero se cierra mediante cúpula sobre pechinas, empleándose bóvedas de cañón en sus brazos y en la capilla mayor.
     El testero de la capilla mayor se adorna con cuadros devocionales del XVIII relativos a San Francisco y Santa Clara, Santa María Magdalena, el Buen Pastor y San Francisco. Ostenta en su centro un tabernáculo de mármol rojo con cúpu­la gallonada sobre columnas, uno de los pocos elementos que se salvaron de las destrucciones de 1936, junto con los dos altares toscanos del crucero, del mismo material, todos ellos obras de diseño neoclásico trazadas en 1801 por Fran­cisco Aguado. En el centro del tabernáculo se exhibe una custodia u ostensorio, labrada en plata en el siglo XIX, que presenta diez medallones con efigies de los Apóstoles en la base y los Evangelistas en la parte inferior del astil. Completan el ornato del templo tres lienzos barrocos dedicados a San Antonio de Padua, el Crucificado y Santa Mónica (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     La Iglesia Parroquial de San Patricio es el monumento más emblemático del Albuñol, cuyo origen se encuentra en el Convento de San Gregorio e Iglesia Parroquial de la Virgen del Rosario, ubicada en el mismo lugar, y cuyo cambio de nombre se debió a la aparición de San Patricio.
     Fue construida en 1616 por el párroco Pedro Mercado. Posteriormente fue reconstruida en 1803 por el arquitecto Juan de Mata Velasco, configurando su aspecto actual.
     Estructuralmente, su planta es de cruz latina que se divide en tres naves, 12 altares, dos torres y una bóveda en el presbiterio.
     Cuenta la tradición popular que unos pescadores en la Playa de Melicena, hoy día conocido como Peñón de San Patricio, sacaron de sus redes la imagen de un santo que resultaba ser la de San Patricio, procedente del hundimiento de un barco irlandés. Hubo disputa entre los pescadores por quedarse con la imagen y decidieron subirla a un mulo, que tomara una dirección y que en el pueblo donde se parase allí quedaría como Patrón y fue en Albuñol. Desde entonces, cada 17 de marzo, Albuñol rinde honores a su Santo Patrón de origen irlandés único en la Costa de Granada y muy arraigado en la población, pues entre sus gentes, se encuentra muchos Patricios y Patricias.
     Albuñol es una bonita localidad de la Alpujarra baja granadina recostada en la vertiente suroeste de la sierra de la Contraviesa, en un valle al pie del monte de Las Yeseras, muy cerca ya de la costa mediterránea. La fundación de este municipio hay que buscarla en tiempo de los árabes, que dividieron la Alpujarra en una docena de distritos denominados "tahas" formando Albuñol y La Rábita parte de "Taha de Cehel" (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Fue construida en 1616 por el párroco Pedro Mercado. Posteriormente fue reconstruida en 1803 por el arquitécto Juan de Mata Velasco. Tiene tres naves en cruz latina, 12 altares, dos torres y una bóveda en el presbiterio.
En ella se encuentra San Patricio, santo irlandés, sobre el que cuenta la leyenda que apareció su imagen en las redes de unos pescadores en el paraje conocido como "Peñón de San Patricio", cerca de Melicena, procedente de un naufragio de fieles irlandeses que escapaban de la persecución inglesa. Los pescadores decidieron montar la imagen en un mulo y que donde se detuviera quedase el santo como patrón, y fue en Albuñol (Diputación Provincial de Granada).

Torres Vigía.-
     Situadas dentro del término municipal de Albuñol tenemos que citar, en primer lugar, la si­tuada más a levante y que se denomina torre de Huarea, cerca de la aldea de Castillo de Huarea, ejemplar de planta cilíndrica, semirruinoso, edificado a finales del siglo XVI.
     La Torre de La Rábita, en un cerro sobre el pueblo homónimo del que hablaremos a continuación, es de las mejor conservadas de la costa granadina, de planta circular y alzado troncocó­nico, con bodega inferior, estancia en alto y plataforma superior. Se edificó en 1768. A la misma fecha y estructura corresponde, en fin, la Torre de Punta Negra, sobre la cala de Chilches, a poniente, agrietada e inclinada por defectos de cimentación o efectos de algún seísmo (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Torre de Huarea.- Torre Atalaya costera, edificada en el siglo XVI, de figura ligeramente tronco-cónica y planta circular, de 8 metros de diámetro. Está construida con mampostería de lajas de pequeño tamaño, conservando parte del enfoscado exterior de mortero de cal. Conserva una altura de 8.40 metros.
     No tiene restos del hueco de acceso ya que la parte norte se encuentra caída. Sí tiene, en cambio, restos del pavimento de  la habitación, situado a 6 metros de altura y partes del enlucido interior de mortero y cal.
     El espesor del muro de la estancia es de 2 metros, presentando un diámetro interior de 4 metros. También se observan restos del apoyo de la bóveda de mampostería que la cubría.
     En la época de Carlos III ya estaba abandonada, y prácticamente en estado de ruina, por lo que sus torreros y sus tres soldados se mantenían en una choza y no en la torre. Se construyó en 1765, y en 1849 se dice que está casi enterrada (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).     
     Torre de La Rábita.- Al noroeste del Castillo se encuentra la Torre de la Rábita, a la que se accede mediante escaleras de piedra caliza  con barandilla de hierro. Forma parte de las torres costeras que fueron edificadas en el siglo XVIII. Tiene forma troncocónica y planta circular, de 8.35 metros de diámetro, siendo su altura de 10.50 metros. Se levanta sobre una plataforma de nivelación de 1 metro de altura, con zarpa aparente.
     Está construida con mampostería de piedras planas de mediano tamaño, formando hiladas y, de tramo en tramo, verdugadas de ladrillo. Tiene la moldura del remate del talud y el vierte aguas del peto de la terraza ejecutadas con ladrillo aplantillado. Al parecer no estaba enfoscada exteriormente de mortero de cal ya que no se aprecian restos.
     El hueco de acceso al interior de la planta alta se encuentra al norte, a 6.70 metros de altura. Está construido con jambas y arco de ladrillo, al igual que la bóveda rebajada que la cubre. Conserva completa la puerta de madera de la entrada. La parte baja mide de circunferencia 32 metros. Una cornisa de ladrillos da paso a un parapeto, coronado por otra cornisa de ladrillos. Además, tiene las cuatro troneras habituales y se comunica con la superior por un agujero central practicado en el forjado plano que las separa (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Torre de Punta Negra.- Torre atalaya costera, edificada en el siglo XVIII. Tiene forma tronco-cónica y planta circular, de 8.35 metros de diámetro. 
     Se levanta sobre una plataforma de nivelación que presenta doble zarpa aparente. Está construida con mampostería de piedras de tamaño mediano y lajas, formando hiladas y con verdugadas de ladrillo. Tiene enlucido exterior de mortero de cal y moldura de ladrillo aplantillado sobre el talud, donde monta el peto de la terraza. Su altura es de 10.50 metros.
     El Hueco de acceso al interior de la habitación superior se sitúa al norte. Tanto la puerta, jambas y arco, como la bóveda rebajada con que se cubre, son de ladrillo. Tiene dos plantas separadas por un forjado plano de 20 centímetros de espesor y acceso central. La planta alta tiene 3.50 metros de diámetro. La baja tiene una altura de 2.50 metros y un diámetro de 3.35 metros, disponiendo de las cuatro troneras habituales de este tipo de torres. Tiene intacta la garita de salida a la terraza y parte del peto de la misma.
     Según la "Relación del estado de todos los puertos fortificados de los ocho Partidos de la costa del Reino de Granada, dividido en Mandos, desde Calatarage, que da principio en el Reino de Andalucía, hasta San Juan de los Terreros, que confina con el de Murcia", elaborada por el mariscal de campo Antonio María Bucareli, "no podía disponer de artillería" (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

La población de La Rábita.-
     Población costera del municipio de Albuñol, asentada sobre una antigua pesquería nazarí, aunque es localidad moderna, de principios del siglo XIX. La iglesia parroquial de la Rábita, proyectada por Juan Monserrat en 1880, es obra del año 1920, presentando su nave rectangular un buen exponente de armadura neomudéjar historicista.
     Hay que señalar el importante Castillo aquí conservado. La historia de este edificio, una de las plazas fuertes de la frontera marítima de Gra­nada, parece remontarse a finales del siglo XII y principios del siglo XIII, si bien su fábrica árabe, como «ribat», rábida o guarnición religioso­ militar que dio nombre a la localidad, sufriría grandes remodelaciones en época posterior a la conquista castellana, para su adaptación a las novedades de la artillería. La torre rectangular del lado norte, con dos plantas abovedadas y terraza con alto parapeto, al igual que el pequeño patio a sus pies, cerrado por muralla trapezoidal, fue­ron reedificados durante el reinado de los Reyes Católicos. A finales del siglo XVI, se añadió a mediodía una plataforma u hornabeque para artillería, compuesto por dos medios baluarte unidos por una cortina (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     El Castillo de La Rábita está situado en la costa de Granada, en su límite con el término municipal de Adra, Almería. El núcleo de La Rábita pertenece actualmente al municipio de Albuñol, municipio ubicado en la ladera sur de Sierra Nevada, en la Sierra de la Contraviesa, de la que forma parte geográficamente. El castillo se localiza en el borde sureste de un cerro que delimita la rambla de Albuñol y el barranco de la Mochila, al oeste. 
     Se pueden diferenciar claramente tres espacios que son fruto de las sucesivas remodelaciones que ha sufrido el edificio a lo largo del tiempo. Originalmente fue un ribat y torre defensiva de época nazarí que posteriormente fue convertido en castillo cristiano con la conquista de los Reyes Católicos, adecuando un recinto intermedio anexo a la torre, en el siglo XVI; en el siglo XVIII se amplió, añadiéndole un hornabeque, elemento propio de la arquitectura militar del siglo XVIII, a la vez que fue reedificado el patio de armas. 
     Este gran baluarte, de planta sensiblemente cuadrada con las esquinas redondeadas, por su altura debe disponer de tres plantas, accediéndose a él por la intermedia a través de un puente levadizo, ahora inexistente, pero del que quedan los agujeros de los mecanismos de elevación y el rehundido en el paramento de la fachada para el acople del tablero. Son visitables sólo la primera y la segunda, estando ambas formadas por una habitación cubierta por bóveda de cañón, una chimenea y la caja de la escalera para subir a la planta siguiente. La baja, posiblemente corresponde con un aljibe, si bien no se ha podido comprobar. Sobre la torre hay una terraza, con peto muy alto en la zona norte.
     Tanto las murallas del cuerpo destinado a viviendas como la torre, están construidas con gruesos muros de mampostería y enfoscadas con mortero de cal. Sólo el muro orientado al Oeste, aunque también de mampostería, tiene características distintas, ya que parece que fue reconstruido en el siglo XVIII.
     La parte del baluarte sur, corresponde a los conocidos como de herradura, construidos en el siglo XVIII, en época de Carlos III. Está construido con muros ataluzados de mampostería, teniendo las esquinas reforzadas con sillería. Sobre ella hay una terraza, cuyo peto apoya en una moldura de piedra. Al noroeste del fuerte se encuentra la torre vigía, a la que se accede mediante escaleras de piedra caliza, con barandilla de hierro.
     Un camino en rampa, situado al Este, lleva a la puerta de acceso por la que se pasa al patio del recinto trapezoidal. Desde este patio, estrecho, alargado y en forma de L, se entra a las naves laterales destinadas a vivienda que se sitúan adosadas a las murallas, teniendo en su extremo norte, las escaleras de subida al adarve, desde el que se accede a la torre.
     Se tienen noticias de la existencia de la alquería de Albuñol al menos desde época nazarí, denominándola Ibn al-Jatib como al-Baynul, siendo probablemente la más importante de la taha de Sahil. Esta tenía varias mezquitas y rábitas, una de las cuales da lugar a la barriada costera de La Rábita.
Se sabe que fue ribat y así ha quedado reflejado en la toponimia, puesto que estos emplazamientos reutilizados pasaron al castellano con el nombre de rábitas. Los ribats constituían una institución en el mundo musulmán dedicadas a la vigilancia y defensa de la comunidad islámica, existiendo muchos en todo al- Andalus sobre todo en la costa mediterránea. 
     Según la "Relación del estado de todos los puertos fortificados de los ocho Partidos de la costa del Reino de Granada, dividido en Mandos, desde Calatarage, que da principio en el Reino de Andalucía, hasta San Juan de los Terreros, que confina con el de Murcia", elaborada por el mariscal de campo Antonio María Bucareli, "estaba dotada de dos torreros y tres soldados de infantería" (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

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