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viernes, 4 de septiembre de 2026

La Iglesia de Nuestra Señora de la Consolación, en Cazalla de la Sierra (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Iglesia de Nuestra Señora de Consolación, en Cazalla de la Sierra (Sevilla).   
   Hoy, 4 de septiembre, la Orden de San Agustín celebra la Solemnidad de Nuestra Señora de la Consolación, una semana después de la solemnidad de San Agustín, con el rango de solemnidad.
     Y que mejor día que hoy, para ExplicArte la Iglesia de Nuestra Señora de Consolación, en Cazalla de la Sierra (Sevilla).   
     La Iglesia de Nuestra Señora de Consolación, se encuentra en la plaza Mayor, 2; en Cazalla de la Sierra (Sevilla).
   Adosado a una puerta de las antiguas murallas almohades, en las que se realizaron diversas obras y reformas en estilo mudéjar, se levanta este templo, uno de los más destacados de la arquitectura sevillana. Presenta tres momentos constructivos diferentes. El primero puede fecharse en los siglos XIV y XV, construyéndose entonces una iglesia mudéjar con tres naves, ábside poligonal y torre-fachada. A partir de 1538 se inicia una segunda etapa, que no llegó a finalizarse, en la que se derribó parte de la obra anterior, comenzándose la construcción de un nuevo templo de planta rectangular con tres naves cubiertas con bóvedas vaídas casetonadas, soportadas por grandes pilares con columnas adosadas. La tercera fase tuvo lugar en el segundo tercio del siglo XVIII, reformándose los tramos aún existentes de la primitiva iglesia mudéjar, que se cubrieron con bóvedas de cañón y lunetos, y levan­tándose la portada lateral. Elementos destacados del con­junto son, en primer lugar, la torre-fachada compuesta por dos núcleos claramente diferenciados y con una portada ojival, que conserva restos de pinturas murales, y en segundo término, el interior renacentista, cuyos pilares, rematados por dados de entablamento en los que se sitúan relieves con apóstoles y santos, son una copia bastante fiel de los soportes empleados en la Sacristía Mayor de la catedral de Sevilla. Con la obra renacentista se relaciona la inscripción situada en uno de los muros exteriores, que se fecha en 1538.
     El retablo mayor, compuesto por banco, dos cuerpos de tres calles separadas por columnas corintias y ático, procede del convento franciscano de San Sebastián de Carmona y puede fecharse en el primer tercio del siglo XVII. En él se han colocado diversas esculturas y relieves de diferentes épocas y estilos. Destacan las escenas de la Anunciación y Circuncisión, así como las imágenes de San Pedro y San Pablo, correspondientes al desaparecido retablo mayor, contratado por Juan de Oviedo y de la Bandera en 1592. En otros registros del retablo aparecen esculturas de San José, San Sebastián, San Miguel y San Rafael, fechables en el siglo XVIII. En la nave izquierda se sitúa un retablo constituido con elementos de altares desaparecidos, algunos de ellos pertenecientes al primitivo retablo mayor. La hornacina central está ocupada por una imagen moderna de candelero de la Virgen de la Soledad, situándose en las calles laterales esculturas de San Joaquín y Santa Clara, ambas del siglo XVIII. En el ático figura una pintura sobre tabla, que parece representar a Dios Padre, datable en el primer cuarto del siglo XVII, pero muy repintada.
     El retablo colateral derecho está formado con elementos de acarreo y en él destacan dos pequeños relieves, al parecer de los evangelistas, que pudieron formar parte de las puertas que el desaparecido retablo mayor presentaba en el lado izquierdo. En esta misma nave se encuentra un retablo recompuesto con elementos de los siglos XVII y XVIII, en cuyo ático figura un relieve de la Asunción, fechable a mediados del siglo XVII. La pila que se encuentra en la Capilla Bautismal es de estilo mudéjar.
     Por los muros de la iglesia se distribuye un abundante conjunto de pinturas barrocas. Entre otras, cabe citar un Apostolado de escuela sevillana de mediados del siglo XVII, dos lienzos de gran tamaño, que representan la Última Cena y la Comida en Casa de Simón, de recuerdo manierista, pero de la misma fecha, y las pinturas del Nacimiento y Presentación de la Virgen, correspondientes al siglo XVIII. De este mismo siglo son los lienzos de San Cristóbal, Cristo apareciéndose a Santo Domingo, el de San José y el de San Juan Bautista con el Niño Jesús. En las paredes del presbiterio están colocados dos lienzos, uno de ellos atribuido a Ignacio de Ríes representa la Anunciación y puede fecharse a mediados del siglo XVII; el otro, dedicado a la Inmaculada, pertenece al siglo XVIII.
     Diversas piezas de orfebrería conserva la parro­quia. Entre las más destacadas están una bandeja de plata, de forma decagonal, que lleva un escudo nobiliario en el centro y una orla de grutescos, presentando el punzón de Sevilla y de los plateros Gallego y Ortega, que puede fecharse en el segundo tercio del siglo XVI; un arca de plata decorada con motivos renacentistas y medallones en los que se representan los apóstoles, correspondiente al último cuarto del siglo XVI; una cruz parroquial con temas geométricos y relieves, fechable en el primer tercio del siglo XVII; un copón de plata decorado con rocallas, que lleva los punzones de Sevilla y del platero Cárdenas, datable en la segunda mitad del XVIII; cuatro blandones de plata con motivos de rocalla, punzonados por García y Gargallo, fechables en tomo a 1800; y dos cálices de plata lisa, de principios del siglo XIX, uno de ellos obra cordobesa, punzonada Vega y Herrera (Alfredo J. Morales, María Jesús Sanz, Juan Miguel Serrera y Enrique Valdivieso. Guía artística de Sevilla y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2004).
     La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Consolación se asienta en la parte mas antigua, al sur de la población, contigua a los restos de la muralla Almohade, que con posterioridad fueron modificados en dentro de la época mudéjar.
     La iglesia se encuentra situada en lo más alto de la  en alto de la localidad, en uno de los laterales de la Plaza Mayor, adosado a un recinto de una antigua puerta de muralla y enmarcada parcialmente en un recinto murado en el que se entremezclan los restos de la muralla almohade, cercas mas modernas, el recinto del cementerio, el atrio ante la puerta de la epístola, y la casa parroquial.
     Desde el punto de vista constructivo sobresalen sus distintos volúmenes del resto del caserío, destacando el cuerpo de la iglesia, la torre-campanario, y otros módulos cubiertos por tejas a dos aguas que hacen de nexo entre los dos primeros. 
     Es una construcción sólida donde se da la utilización de distintos materiales como piedra, mampostería, ladrillo y tapial.
     Desde el punto de vista constructivo presenta tres momentos diferentes. El primero puede enmarcarse entre los siglos XIV y XV, construyéndose entonces una iglesia mudéjar con tres naves, ábside poligonal y torre-fachada. En 1538 se inicia la segunda etapa, que no llegó a concluirse, en la que se derribó parte de la obra anterior, comenzándose la edificación de un nuevo templo de tipo renacentista, de planta rectangular con tres naves cubiertas con bóvedas baídas acasetonadas y sustentadas por grandes pilares con medias columnas adosadas en sus cuatro frentes. La tercera fase tuvo lugar en el segundo tercio del siglo XVIII, reformándose los tramos aún existentes de la primitiva iglesia mudéjar, cubriéndolos con bóvedas de cañón y lunetos, y levantándose la portada lateral. 
     Los elementos más destacados del conjunto son, la torre-fachada, compuesta por dos núcleos claramente diferenciados y con una portada ojival; y en segundo término, el interior de la iglesia renacentista, cuyos pilares, rematados por dados de entablamento en los que se sitúan relieves con apóstoles y santos, son una copia bastante fiel de los soportes empleados en la Sacristía Mayor de la Catedral de Sevilla. Con la obra renacentista se relaciona la inscripción situada en uno de los muros exteriores que se fecha en 1538. Parece ser que fue Diego de Riaño el maestro que comenzó la obra de esta Iglesia parroquial dejándola inconclusa, teniendo que ser su discípulo-aparejador Martín de Gainza, quien la concluyera tras la muerte del maestro.
     El edificio cuenta con planta irregular, al fundirse en ella dos construcciones de diferente época. Presenta una planta rectangular dividida en dos cuerpos de distinta anchura con tres naves, siendo más estrechas las correspondientes a la parte de los pies, cubierta con bóvedas de cañón y lunetos. El primer tramo de los pies de la nave central está ocupado por el coro. El testero presenta una decoración de yeserías muy planas de tipo arquitectónico que sirven de enmarque al primitivo vano de ingreso al templo y que aparece decorado en el intradós con pinturas murales. Flanqueando al coro se sitúan, en la nave de la epístola, la capilla bautismal, de planta rectangular y, en el lado contrario, se han habilitado unos aseos. En el segundo tramo se abren los vanos de ingreso laterales y, el tercer tramo está ocupado en las naves laterales por dos pilares con potentes machones que dan paso al otro cuerpo del templo, dejando entre aquellos y los muros un estrecho pasillo de comunicación. A esta altura y adosada a la nave de la epístola se sitúa una pequeña capilla de planta cuadrada cubierta con media naranja, que comunica con la nave de la epístola.  
     A estas construcciones se encuentra adosado el segundo cuerpo, mucho más amplio y diáfano, de planta rectangular con tres naves y la misma orientación que las anteriores, pero de mayor altura y anchura. Las cubiertas de esta parte del edificio son bóvedas baídas, decoradas con casetones. Los tramos de la primera nave transversal lo hacen con los denominados de "crucero", mientras que los tramos de la segunda nave se disponen en diagonal o "enrejado". Las bóvedas están soportadas por arcos de medio punto que descansan en grandes pilares con medias columnas adosadas, acanaladas y entorchadas, con capiteles decorados con temas vegetales de tradición plateresca y caulículos con figuras angélicas. El entablamento que se coloca encima de los soportes a modo de dados brunelesquianos o cimacios, que se encuentra decorado con un friso con altos relieves, con imágenes de  apóstoles y profetas. 
     La cabecera, de planta poligonal, se cubre con bóveda acasetonada, y se encuentra elevada del resto del templo por medio de una grada. En ella se abre una pequeña puerta que comunica a través de una escalera con la sacristía. Esta última presenta planta rectangular, a la que se le adosa otra estancia de las mismas características, dispuesta en sentido transversal. Se cubren con artesonados planos de madera y la primera comunica, a su vez, con la cabecera de la nave de la Epístola. En la parte opuesta, en la cabecera de la nave del Evangelio, se abre otro pequeño vano, formado por una arco carpanel que da acceso a una escalera de caracol de subida a las cubiertas.
     El edificio ocupa toda una manzana, presentándose totalmente exento, por lo que cuenta con cuatro grandes fachadas. 
     La fachada principal, correspondiente a la nave del Evangelio, se abre a la Plaza Mayor, de la cual se separa por un gran desnivel que es salvado por una escalinata. Al se un edificio de irregularidad constructiva no cuenta con uniformidad en todo su paramento, pues en ella se observan tres zonas. En un extremo, adosado a los pies, se alza el volumen de la torre fachada y la torre del reloj, que se encuentra unida a los restos de muralla. La segunda zona, corresponde a los tramos de los pies, presenta  menor altura y se aprecia exteriormente la disposición de las tres naves, cubriéndose la central con tejado a dos aguas mientras que las laterales lo hacen a una sola. Este muro se encuentra dividido en la parte superior por una sencilla línea de imposta, formándose bajo el alero del tejado un estrecho friso decorado con esgrafiados. En esta zona de fachada se abre una de las portadas principales del templo. La última zona de la fachada del evangelio es la de mayor volumen, apareciendo compartimentada por tres grandes contrafuertes circulares rematados con pináculos cónicos. En la zona superior, se abren sendas ventanas formadas por arcos de medio punto abocinados que aportan luz al interior.
     La fachada de la cabecera muestra al exterior la disposición interna del templo en tres naves. El primer tramo está enmarcado por un baquetón con remate cónico y un contrafuerte ochavado que alberga en su interior una escalera de caracol, que queda iluminada con pequeñas saeteras. El único vano que presenta este muro es un rosetón formado con molduras concéntricas. La zona central, más elevada al corresponder a la nave central, se ilumina a través de dos vanos situados en la parte superior, tiene adosada la cabecera que presenta al exterior estrechos contrafuertes que marcan su forma poligonal y que en la parte inferior se encuentran rellenos formando un talud. En esta zona existe un pequeño arco en esviaje, protegido por un tejaroz, que alberga una pintura mural. 
     Al otro lado de la cabecera se sitúa el volumen de la sacristía, adosada a la cabecera de la nave del Evangelio. En ella se abren tres vanos de distinta tipología y está cubierta con un tejado a un sólo agua que presenta un alero decorado con canecillos. Esta construcción tiene adosado en sentido transversal una pequeña estancia que corresponde también a la sacristía, dividida en dos cuerpos por una sencilla cornisa. En la parte inferior presenta dos vanos rectangulares situados a distinta altura.
     La fachada correspondiente a la nave de la Epístola aparece bastante compartimentada. El primer tramo, desde la cabecera, es el más elevado, teniendo adosada una pequeña construcción que corresponde a una de las dependencias de la sacristía. El paramento está dividido por una estrecha moldura. En la parte inferior aparece un rosetón y un azulejo, mientras que en la superior se abren dos vanos rectangulares de distinto tamaño y situados a distinta altura. En el muro correspondiente a la nave lateral al que se adosa esta pequeña construcción, está compartimentado por tres baquetones terminados en remates cónicos, donde se abren sendas ventanas formadas por arcos de medio punto abocinados y enmarcados por alfiz. A continuación de este tramo se sitúa un patio al que se accede a través de un arco que aprovecha parte de la antigua muralla. En el ángulo de intersección entre los dos tramos de la iglesia, se adosa el cuerpo de la capilla del muro de la Epístola, presentando una pequeña cúpula ochavada, rematada por linterna. A continuación de esta se abre el vano de ingreso al templo.
     Por último, la fachada Suroeste se corresponde con los pies del templo, está presidida por una torre-fachada, y la torre del reloj. 
     En cuanto a las portadas internas cabe destacar la interior del coro, ubicada en el testero de los pies, en comunicación con la portada mudéjar de la iglesia, se localiza un vano de medio punto enmarcado por medio de yeserías planas, que simulan elementos arquitectónicos de tradición clasicista. En las jambas aparecen pilastras cajeadas y en las enjutas triángulos con rosetas inscritas. Se flanquea por medio de pilastras pareadas, presentando las exteriores temas decorativos de rosetas y las interiores fuste acanalado. Las correspondientes al lado del Evangelio se han perdido en su mayor parte al situarse una pequeña puerta que comunica con la torre. Se remata con un entablamento completo con friso decorado con triglifos, que culmina en una sencilla cornisa con pináculos y un edículo, que alberga un escudo entre motivos vegetales, rematado con frontón partido. 
     Así mismo, debe señalarse la portada de la cabecera del evangelio, que comunica con las cubiertas. Probablemente proceda del primitivo templo gótico- mudéjar y está formada por un arco conopial, con estilizados baquetones que marcan la línea de imposta y descansan en basas sobre un podio. 
     Por último, citaremos la portada de la sacristía, situada en el presbiterio, está formada por cuatro piezas labradas, dos sirven de jambas, una de dintel y otra, triangular, de remate. Se decora con temas de rosetas, elementos vegetales, apareciendo sobre el dintel un ángel. En el frontón, cartela central con roleos y cabeza de querubín con jarra. Se remata con una cruz. 
     El edificio cuenta con tres portadas de ingreso situadas respectivamente a los pies del templo y en el segundo tramo de las naves laterales.
     La portada principal desde la que se accede desde la Plaza Mayor es de proporciones sencillas. Parte de un vano central arquitrabado flanqueado por pilastras planas que soportan una cornisa rematada por frontón triangular partido, flanqueado por pináculos, en cuyo centro alberga una hornacina cuadrada flanqueada por pilastras coronada por un frontón triangular con remates y cruz al centro. Junto a  esta portada, y sobre un azulejo moderno de la titular del templo, se abre un vano, cegado en la actualidad, que presenta un arco polilobulado, enmarcado por alfiz.
     La portada del lado de la Epístola está formada por un sencillo arco de medio punto flanqueado por pilastras y precedido por un pequeño pórtico que presenta un arco rebajado, que descansa sobre medias columnas adosadas, con la línea de imposta muy marcada.
     La tercera portada se encuentra situada bajo la torre-fachada, concretamente bajo el módulo que hemos denominado de caja de escalera. De clara ascendencia gótica, consta de un vano abocinado, donde se van superponiendo los arcos apuntados apoyados en baquetones que hacen las veces de medias columnas.
     La torre se encuentra situada a los pies de la iglesia, distinguiéndose en ella dos partes claramente diferenciadas. La de menor elevación es la que cobija a la escalera. Se encuentra dividida en tres cuerpos, correspondiendo el inferior al vano de ingreso, formado por arcos concéntricos apuntados, decorándose el último con dientes de sierra. En el segundo cuerpo, y sobre la línea de imposta se sitúa un pequeño arco polilobulado, enmarcado con alfiz. Este se encuentra en la actualidad cegado, presentado una pequeña saetera. En el último cuerpo  se  abren los vanos, tres en el frontal y uno en el 
lateral con arcos de herradura polilobulados. El conjunto se remata con almenas escalonadas.
     Adosado a esta torre-fachada se encuentra otro gran volumen que corresponde a la torre propiamente dicha, más elevado y dividido en dos cuerpos por una sencilla moldura. Cada uno de ellos presenta dos vanos de medio punto enmarcados por alfiz en el frontal y uno sólo en el lateral, que sirven para albergar las campanas. Dicho volumen queda rematado por un pretil donde aparecen almenas escalonadas, entre diversas molduras que forman varias cornisas. 
     Adosado a este volumen de la torre existe otro más pequeño que sirve para albergar la maquinaria del reloj. Este está dividido en dos cuerpos, presentando en la parte inferior vanos cegados, siendo los que dan a la plaza pareados. En el superior, unas pilastras sustentan el entablamento y enmarcan la esfera del reloj. Este pequeño cuerpo aparece pintado, resaltando los elementos arquitectónicos y se cubre por un sencillo tejado sobre el que se sitúa una espadaña para la campana del reloj, formada por arco de medio punto y rematada por frontón triangular que se corona con una cruz de cerrajería.
     Pocas noticias históricas se conservan del templo que debió levantarse en torno a finales del siglo XIV y principios del XV. 
     El edificio fue construido junto a una de las puertas de la antigua muralla Almohade que circundaba la población. 
     Posteriormente, debido al auge económico que se produce en la población, se decide la construcción de un nuevo templo. Este, comenzado en 1538 por la cabecera, donde se respeta la estructura del presbiterio primitivo, no llega a concluirse. La importancia la fábrica parroquial queda patente en el número de sacerdotes que la atendían, que por estas fechas superaba el número de cuarenta capellanes. La obra renacentista se encuentra estrechamente relacionada con la inscripción situada en uno de los muros exteriores "1538". Parece ser que fue Diego de Riaño el maestro que comenzó la obra de esta Iglesia dejándola inconclusa, siendo su discípulo Martín de Gainza, el encargado de finalizar la obra tras el fallecimiento de su maestro.
     Otras noticias del edificio se refieren al siglo XVIII, y en concreto al 1734, año en que se cubre de nuevo la primitiva estructura mudéjar que presentaban los últimos tramos del edificio. También por estas fechas fue construida la portada de acceso lateral situada en la nave del Evangelio. A mediados del siglo XVIII, la importancia de la población había menguado considerablemente, decayendo el auge económico, hecho que repercutió en la iglesia parroquial fuese por un número bastante reducido de religiosos. 
     Las noticias que se tienen de fechas posteriores se refieren ya a las consecuencias del incendio acaecido en 1936, donde desaparecieron la mayoría de los retablos y cuadros que adornaban la iglesia. En el incendio se perdió el retablo mayor, el dedicado a la Virgen del Monte y el Sacramental entre otros. También, se vio afectada en la Guerra Civil la rica colección de orfebrería, y textiles como casullas y paños que habían sido expuestos en la Exposición Ibero-americana de 1929. En 1937 se inició la restauración del edificio, la reposición de mobiliario y enseres, terminándose en 1947, según testimonia la lápida existente en el pórtico de acceso al templo.
     Las últimas intervenciones realizadas en el edificio se debe a los proyectos de restauración ejecutados, a partir de 1989, bajo la dirección de los arquitectos José Mª Fernández de la Puente Irigoyen y Fernando Carrascal Calle, colocándose en 1993 dos placas alusivas a la conclusión de la misma (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
   Desde el punto de vista constructivo presenta tres momentos diferentes. El primero entre los siglos XIV y XV, construyéndose una iglesia mudéjar con tres naves, ábside poligonal y torre-fachada. En 1538 se inicia la segunda etapa, que no llegó a concluirse, en la que se derribó parte de la obra anterior, comenzándose la edificación de un nuevo templo de tipo renacentista. La tercera fase tuvo lugar en el segundo tercio del siglo XVIII, reformándose los tramos aún existentes de la primitiva iglesia mudéjar, cubriéndolos con bóvedas de cañón y lunetos y levantándose la portada lateral.
     Los elementos más destacados del conjunto son la torre fachada compuesta por dos núcleos claramente diferenciados, con una portada ojival, y, en segundo término, el interior de la iglesia renacentista. Sus pilares, rematados por dados de entablamento en los que se sitúan relieves con apóstoles y santos, son una copia bastante fiel de los soportes empleados en la sacristía mayor de la Catedral de Sevilla.
     El edificio cuenta con planta irregular, al fundirse en ella dos construcciones de diferente época. Presenta una planta rectangular dividida en dos cuerpos de distinta anchura con tres naves. El primer tramo de los pies de la nave central está ocupado por el coro. Flanqueando al coro en la nave de la epístola se sitúa la capilla bautismal, de planta rectangular. En el segundo tramo se abren los vanos de ingreso laterales y, el tercer tramo está ocupado en las naves laterales por dos pilares con potentes machones que dan paso al otro cuerpo del templo.
     En esta parroquia residen las hermandades de penitencia de la Borriquita, El Cautivo, La Esperanza y el Santo Entierro. Como curiosidad, a esta parroquia le faltó por hacerse en su interior una columna más para poder ser catedral.
Horario
     De Lunes a Viernes de 11:00 a 13:00. Sábados, domingos y festivos, visita a la iglesia sólo en horario de culto (Turismo de la Provincia de Sevilla).
Conozcamos mejor la Festividad de Nuestra Señora de la Consolación;
   Esta advocación es muy antigua en el seno de la Orden agustina y fue declarada su Patrona. Según la leyenda, Santa Mónica derramaba muchas lágrimas ante Dios en favor de su hijo San Agustín, desviado de la fe que ella le transmitiera en su infancia, y la Virgen la consoló en su oración ferviente anunciándole la vuelta de su hijo a la Iglesia y le exhortó a expresar su penitencia vistiendo hábito negro y ciñéndose con una correa del mismo color.  Según los datos históricos, en su origen, ningún lazo especial relaciona a esta advocación con la Orden Agustiniana. Consta que a mediados del siglo XV los agustinos veneraban en el norte de Italia una imagen de María bajo este nombre.  En 1439 obtuvieron los agustinos la facultad de erigir para los laicos la Cofradía de la Cintura. En 1575 el Prior General Tadeo Guidelli unió la cofradía fundada en Bolonia para dar culto a la Virgen de Consolación, que había sido fundada en 1495, a la de los Cinturados de San Agustín, con la ratificación de Gregorio XIII Buoncompagni. La archicofradía adoptó entonces el título de Cinturados de San Agustín y de Santa Mónica bajo la advocación de Nuestra Señora de la Consolación.  Al año siguiente el mismo papa, boloñés de nacimiento, le otorgó numerosas indulgencias y el título de archicofradía con poder de agregar a otras cofradías, reservando la concesión de las patentes de agregación al General de la Orden. Se le concedió así mismo a la Orden fiesta de este título mariano con misa y Oficio propios. A partir de entonces la devoción y el culto a esta advocación se propagaron constantemente, favorecidos por los papas y por el celo de los agustinos, aún en lugares donde no había conventos de la Orden.
   La iconografía tradicional nos muestra a la Virgen con el Niño en brazos, ofreciendo la correa del hábito agustino a San Agustín y a su madre Santa Mónica, ambos arrodillados a sus pies.  La Orden de San Agustín en sus tres ramas celebra en su liturgia propia la festividad de la Virgen bajo su advocación de Nuestra Señora de la Consolación el día cuatro de septiembre, una semana después de la solemnidad de San Agustín, con el rango de solemnidad (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016).
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Más sobre la localidad de Cazalla de la Sierra, en ExplicArte Sevilla.

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