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viernes, 12 de diciembre de 2025

La pintura "Virgen de Guadalupe", del círculo de Luis Berrueco, en la Sala III del Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la pintura de la Virgen de Guadalupe, del círculo de Luis Berrueco, en la Sala III del Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses, de Sevilla.
     Hoy, 12 de diciembre, Memoria de la Bienaventurada Virgen María de Guadalupe en México, cuyo gran maternal auxilio implora con humildad el pueblo en la colina de Tepeyac, cerca de la ciudad de México, donde apareció. Ella brilla como una estrella que invita a la evangelización de los pueblos, y es invocada como protectora de los indígenas y de los pobres [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II]. 
     Y que mejor día que hoy, para ExplicArte la pintura de la Virgen de Guadalupe, del círculo de Luis Berrueco, en la sala III del Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses, de Sevilla.
     El Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses [nº 40 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 78 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la calle San Luis, 37; en el Barrio de la Feria, del Distrito Casco Antiguo.
        En la sala III del Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses podemos contemplar la pintura de la Virgen de Guadalupe, anónima, del círculo de Luis Berrueco, siendo un óleo sobre lienzo, en estilo barroco de escuela mexicana, de la 1ª 1/2 del siglo XVIII, con unas medidas de 2,05 x 1,39 mts., y procedente del Hospital de San Lázaro.
     El lienzo reproduce la imagen de la Virgen de Guadalupe como transcripción moderna de la Virgen apocalíptica, en decir de Trens. Aparece inscrita en una mandorla mística de nubes, sobre la que aparecen rayos solares a modo de ráfaga; cien total, cincuenta a cada lado. En la parte superior la corona. La Virgen aparece sobre la media luna, mientras es sostenida en la parte inferior por un ángel atlante, que mira en dirección opuesta. Aparecida entre los días 9 y 12 de diciembre de 1531, según la leyenda, al indio Juan Diego Cuahtlatohuatzin, en el Cerro de Tepeyac, presenta características propias del mestizaje: el color de piel y el largo cabello negro corresponden a características propias de la población indígena, mientras que los ojos almendrados, la nariz afilada y la boca estrecha se asocian al componente europeo.
     El prototipo guadalupano al que pertenece esta obra es debido a Juan Correa, artista dedicado por completo a la exportación guadalupana fuera de las fronteras virreinales. La Virgen, con sus rasgos y medidas calcadas del original, apare enmarcada por cuatro cartelas aparicionistas, insertas en óvalos. Corresponde a los siguientes temas: aparición de la Virgen al indio Juan Diego en el paraje del Tepeyac, Juan Diego huye del encuentro de la Virgen para acudir en búsqueda de un médico que atienda a su tío enfermo, ofrecimiento de rosas a la Virgen para que las convierta en el objeto milagroso de la estampación y, por último, descubrimiento de la imagen guadalupana a los ojos del obispo Zumárraga en el Santo del Trono Episcopal. En la parte inferior se incorpora una detallada representación del Tepeyac.
     La guirnalda de flores de alrededor simboliza aquellas dispuestas por los indios ante la sagrada tilma. Igualmente aluden  al elemento milagroso causante del prodigio mariano. De entre los discípulos de Correa, atendiendo a la información amablemente trasladada por el profesor Francisco Montes, esta pintura sería cercana a la producción de Luis Berrueco, pintor poblano sobre el que apenas se tienen datos. Es de resaltar también la calidad del marco tallado, tipo de centro y esquina, plateado, estofado y policromado contemporáneo a la pintura.
     La singular presencia de esta iconografía en la ciudad de Sevilla queda demostrada en la colección de la Diputación de Sevilla. Más allá de la pintura que se examina encontramos otras tres representaciones entre sus fondos, de diversa cronología y consideración artística. Se encuentran actualmente repartidas entre la zona de reserva y en depósitos en otras instituciones (Inventario 2005: 0022, 2112, y 2162) (Enrique Muñoz Nieto, en Patrimonio Histórico de la Diputación de Sevilla 1500-1900. Arte y Beneficencia. Diputación de Sevilla. Sevilla, 2025).
     Se trata de una representación de la Virgen de Guadalupe, en la que, como es habitual, se sigue la tradición iconográfica creada en el ámbito artístico mexicano. Es por ello que la composición está presidida por la Virgen María, ataviada con túnica blanca y manto azul con estrellas doradas que le cubre su cabeza, situada sobre una luna en cuarto creciente y una peana de nubes de la que salen pequeñas cabezas de querubes. En torno a la Virgen se desarrolla una ráfaga de destellos dorados y un marco realizado con guirnaldas florales. En los cuatro ángulos de la pintura se muestran cuatro óvalos que encierran la historia del milagro de la Virgen de Guadalupe, desde su aparición a Diego.... a la construcción del templo.
     En el centro del cuadro aparece la Virgen de Guadalupe siguiendo el calco original, rodeada por un ramillete de flores. En las cuatro esquinas se abren cartelas inscritas en óvalos que narran la historia de la aparición de Nuestra Señora a San Juan Diego.
     En el óvalo superior del ángulo izquierdo se describe la escena de la aparición de la Virgen al indio Juan Diego.
     La segunda cartela situada en la parte superior derecha narra el momento en que Juan Diego huye del encuentro con la Virgen para buscar un médico que pueda curar a su enfermo tío.
     La tercera cartela ubicada en la parte inferior izquierda describe el ofrecimiento de las rosas a la Virgen para que las convirtiera en el objeto milagroso con las que estampar su vera efigie en la tilma del indio.
     El cuarto óvalo muestra el momento del descubrimiento de la imagen al obispo Zumárraga en el palacio episcopal, mostrando el indio Juan Diego al obispo la tilma con la imagen de la Virgen impresa milagrosamente.
     El 9 de diciembre de 1531, Juan Diego, indígena azteca, iba caminando de madrugada desde su pueblo, Tenochtitlan, hasta la ciudad de México para oír la Santa Misa y asistir a la catequesis. Cuando amanecía, al llegar al cerro del Tepeyac al norte de la ciudad de México, escuchó una voz de mujer que lo llamaba por su nombre. Juan Diego comenzó a caminar siguiendo la voz, vio a una Señora muy belleza, cuyo vestido era tan brillante como el sol, la cual con palabras muy amables y atentas le dijo: “Juanito: el más pequeño de mis hijos, yo soy la siempre Virgen María, Madre del verdadero Dios, por quien se vive. Deseo vivamente que se me construya aquí un templo, para en él mostrar y prodigar todo mi amor, compasión, auxilio y defensa a todos los moradores de esta tierra y a todos los que me invoquen y en Mí confíen. Ve donde el Señor Obispo y dile que deseo un templo en este llano. Anda y pon en ello todo tu esfuerzo”.
     De inmediato el indio Juan Diego salió corriendo y no paró hasta llegar a la catedral de la ciudad de México. Sin embargo, tras contarle todo lo sucedido al obispo, Fray Juan de Zumárraga, franciscano, no encontró en él ningún apoyo a sus palabras. De regresó a su pueblo Juan Diego se encontró de nuevo con la Virgen María y le explicó lo ocurrido. Fue entonces que la Virgen le pidió que al día siguiente fuera nuevamente a hablar con el obispo y le repitiera el mensaje. 
     Esta vez el obispo, después de escuchar a Juan Diego le dijo que debía ir y decirle a la Señora que le diese alguna señal que probara que era la Madre de Dios y que era su voluntad que se le construyera un templo. De regreso, por tercera vez, Juan Diego, en el cerro del Tepeyac, halló a la Señora y le narró los hechos. La Virgen le mandó que volviese al día siguiente al mismo lugar pues allí le daría la señal. 
     Al día siguiente, lamentablemente, Juan Diego no pudo volver al cerro pues su tío Juan Bernardino estaba muy enfermo. La madrugada del 12 de diciembre Juan Diego marchó a toda prisa para conseguir un sacerdote a su tío pues se estaba muriendo. Al llegar al lugar por donde debía encontrarse con la Señora prefirió tomar otro camino para evitarla. De pronto María salió a su encuentro y le preguntó a dónde iba. Juan Diego avergonzado por no haber podido acudir a la cita anterior le explicó lo ocurrido. La Virgen le dijo que no se preocupara, que su tío no moriría y que ya estaba sano. Entonces el indio le pidió la señal que debía llevar al obispo. La prueba solicitada se encontraba en la cumbre del cerro. La Señora le dijo que subiera a la cumbre del cerro donde se encontraba un rosal de Castilla. La Señora le pidió que cortara las rosas, las colocara en su tilma y se las llevara al obispo. 
     Una vez ante Monseñor Zumárraga, Juan Diego desplegó su tilma, cayeron las rosas al suelo y en la tilma estaba pintada la imagen de la Señora, que hoy se conoce como la imagen de la Virgen de Guadalupe. Todos los presentes se arrodillaron y comenzaron a rezar. Viendo esto, el obispo Zumárraga llevó la tilma con la imagen santa a la Catedral y edificó una ermita en el lugar que había señalado el indio Juan Diego.
     Pio X la proclamó como “Patrona de toda la América Latina”, Pio XI de todas las “Américas”, Pio XII la llamó “Emperatriz de las Américas” y Juan XXIII “La Misionera Celeste del Nuevo Mundo” y “la Madre de las Américas”.
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de la Bienaventurada Virgen María de Guadalupe, de México;
   El sábado nueve de diciembre de 1531, un indio llamado Juan Diego iba muy de madrugada del pueblo en que residía a la ciudad de México a asistir a sus clases de catecismo y a oír misa. Al llegar, al amanecer, junto al cerro llamado Tepeyac escuchó una voz que lo llamaba por su nombre.
   Él subió a la cumbre y vio a una Señora de sobrehumana belleza, cuyo vestido era brillante como el sol, la cual con palabras muy amables y atentas le dijo: "Juanito: el más pequeño de mis hijos, yo soy la siempre Virgen María, Madre del verdadero Dios, por quien se vive. Deseo vivamente que se me construya aquí un templo, para en él mostrar y prodigar todo mi amor, compasión, auxilio y defensa a todos los moradores de esta tierra y a todos los que me invoquen y en Mí confíen. Ve donde el Señor Obispo y dile que deseo un templo en este llano. Anda y pon en ello todo tu esfuerzo".
   El Obispo, sin embargo, no lo atendió. De regreso a su pueblo, Juan Diego se encontró de nuevo con la Virgen María y le explicó lo ocurrido. La Virgen le pidió que al día siguiente fuera nuevamente a hablar con el obispo y le repitiera el mensaje. Esta vez el Obispo, luego de oír a Juan Diego, le dijo que debía ir y decirle a la Señora que le diese alguna señal que probara que era la Madre de Dios y que era su voluntad que se le construyera un templo.
   De nuevo, Juan Diego halló a María y le narró los hechos. La Virgen le mandó que volviese al día siguiente al mismo lugar, pues allí le daría la señal. Juan Diego no pudo volver al cerro pues su tío Juan Bernardino estaba muy enfermo. La madrugada del doce del dicho diciembre Juan Diego marchó a toda prisa para conseguir un sacerdote a su tío pues se estaba muriendo. Al llegar al lugar por donde debía encontrarse con la Señora, prefirió tomar otro camino para evitarla.
   De pronto María salió a su encuentro y le preguntó a dónde iba. El indio avergonzado le explicó lo que ocurría. La Virgen dijo a Juan Diego que no se preocupara, que su tío no moriría y que ya estaba sano. Entonces el indio le pidió la señal que debía llevar al Obispo. María le dijo que subiera a la cumbre del cerro donde hallaría rosas frescas para llevarle al prelado.
   Poniéndose la tilma, cortó cuantas pudo y se las llevó envueltas en ella al Obispo. Una vez ante Zumárraga, Juan Diego desplegó su manta y cayeron al suelo las rosas, y en la tilma estaba pintada la imagen de la Virgen de Guadalupe. Viendo esto, el Obispo llevó la imagen santa a la Iglesia Mayor y edificó una ermita en el lugar que había señalado el indio, origen de los templos actuales.
   Empezó a celebrarse en la fiesta de la Natividad de María. Su devoción no sólo se extendió por América, sino que pronto cruzó el Atlántico. El canónigo Francisco de Siles pidió infructuosamente a la Sagrada Congregación de Ritos, en el pontificado de Alejandro VII Chigi, la concesión de un Oficio y misa propios para una festividad dedicada a ella el doce de diciembre, porque faltaba documentación que respaldara dicha petición, por lo que se realizó un proceso jurídico formal para recoger las tradiciones que la avalaran.
   En 1737 la Santísima Virgen María de Guadalupe es elegida como Patrona de la Ciudad de México. En 1746 el patronazgo de Nuestra Señora de Guadalupe es aceptado para toda la Nueva España, la que entonces comprendía las regiones desde el norte de California hasta El Salvador.
   Por bula del veinticinco de mayo de 1754 Benedicto XIV Lambertini aprueba el patronazgo de Nueva España y otorga una Misa y Oficio para la celebración de la fiesta el doce de diciembre. En 1757 la Virgen de Guadalupe fue declarada Patrona de los ciudadanos de Ciudad Ponce en Puerto Rico. En 1895 se lleva a cabo la Coronación canónica de la imagen por un legado pontificio ante gran parte del Episcopado del continente.
   Pío X Sarto en 1910 la proclamó Patrona de toda la América Latina; Pío XI Ratti, de todas las Américas, extendiendo su patronazgo a Filipinas en 1935; el Venerable Pío XII Pacelli, Emperatriz de las Américas en 1946, y San Juan XXIII Roncalli, la Misionera Celeste del Nuevo Mundo y la Madre de las Américas en 1961. La imagen de la Virgen de Guadalupe se sigue venerando en México con grandísima devoción, y los milagros obtenidos por los que rezan a la Virgen de Guadalupe son extraordinarios.
   La celebración litúrgica de Nuestra Señora de Guadalupe del doce de diciembre fue elevada al rango de fiesta en todas las diócesis de los Estados Unidos en 1988. El Venerable Juan Pablo II, en 1999, durante su tercera visita al santuario, le otorgó el mismo rango litúrgico de fiesta para todo el continente de las Américas. En el resto de la Iglesia Latina es memoria libre.
   El doce de febrero de 2004 el mismo papa quiso que se añadiese a la fiesta de la Bienaventurada Virgen María de Guadalupe el grado de memoria libre en el calendario general, y que se añadiese también la celebración de San Juan Diego Cuauhtlatoatzin, nacido de la raza de los indígenas del territorio que se llama hoy México, el cual dio testimonio del gran amor de la Madre de Jesús, beatificado en 1990 y canonizado en el 2002, para que, todos los años, sea también celebrada el nueve de diciembre, con el grado de memoria libre (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016).
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Más sobre la sala III del Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses, en ExplicArte Sevilla.

sábado, 29 de noviembre de 2025

Los principales monumentos (Ayuntamiento, Palacio del Gran Maestre, Fuente del Corro, Muralla, Mosaico de la Plaza de España, Iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria, Convento de los Franciscanos, Ermita de Santa Lucía, Iglesia de San Juan, Iglesia del Espíritu Santo, Iglesia de la Concepción, Iglesia de Santiago, Iglesia de San Lázaro, Plaza de Toros, Museo Don Luis Zambrano, Exposición José Gordillo, Iglesia de Nuestra Señora de la Esperanza, Cruz de Pedro Alonso, Reloj, y Museo de Instrumentos Musicales) de la localidad de Fuente del Maestre, en la provincia de Badajoz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Ayuntamiento, Palacio del Gran Maestre, Fuente del Corro, Muralla, Mosaico de la Plaza de España, Iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria, Convento de los Franciscanos, Ermita de Santa Lucía, Iglesia de San Juan, Iglesia del Espíritu Santo, Iglesia de la Concepción, Iglesia de Santiago, Iglesia de San Lázaro, Plaza de Toros, Museo Don Luis Zambrano, Exposición José Gordillo, Iglesia de Nuestra Señora de la Esperanza, Cruz de Pedro Alonso, Reloj, y Museo de Instrumentos Musicales) de la localidad de Fuente del Maestre, en la provincia de Badajoz.
     Fuente del Maestre se ubica en los llamados Dominios del Ducado de Feria. Saliendo de Zafra por la N-432 en dirección a Badajoz, y desviándonos unos 7 km.. tomaremos la carretera que nos llevará a esta población.
     Los restos arqueológicos encontrados en la localidad, varias monedas de cobre y plata pertenecientes a la época de Augusto, nos remontan a una historia antigua, inmersa en el esplendor de la dominación romana.
     Tipo de Entidad: Municipio
     Superficie Término: 179,7 Km2
     Altitud: 442 m.
     Distancia Capital: 68 Km.
     Partido Judicial: Villafranca de los Barros
     Comarca: Zafra - Río Bodión
     Gentilicio: Fontanés
Ayuntamiento de Fuente del Maestre
     Plaza de España, 1
     06360 Fuente del Maestre (Badajoz)
     Teléfono: 924530125
     Fax: 924530541
Historia.-
    Con sus casi 7.000 habitantes representa la tercera gran población de la Tierra de Barros. Se trata, como las anteriores, de un centro fundamentalmente agrícola, de notable pujanza y desarrollo.
     La tradición señala su fundación en tiempos del Emperador Augusto, en el año 38 a. C. bajo el nombre de Castra Vinaria, y su existencia en la época musulmana como Fuente Roniel.
     Tras la Reconquista perteneció inicialmente a la Orden del Temple, pasando después a la Orden de Santiago con categoría de cabeza de Encomienda. Al Maestre Lorenzo Suárez de Figueroa se atribuye la denominación definitiva del lugar como Fuente del Maestre, así como el escudo de la población.
     En 1606 alcanzó de Felipe III el título de Villa exenta independiente del Partido de Llerena, con jurisdicción sobre las aldeas de Santiago de Magacela, Villagordo, San Jorge y Pedroche, alguna con su castillo, que se situaban en sus alrededores y hoy ya desaparecidas.
     En época árabe la población contó con una cerca defensiva de adobe, luego reconstruida en piedra por los cristianos dotada con numerosos cubos de refuerzo y un castillo anejo llamado Torre de Antón Paje, que todavía en el siglo XVIII se mantenía operativa, contando incluso con su alcaide. En la muralla se abrían las puertas de Mérida o de la Villa, de La Parra, del Postigo, y Nueva. Un profundo foso, cuyo recuerdo se mantiene en la calle Cava, rodeaba la fortificación.
     A partir del siglo XVI, el núcleo saltó las murallas extendiéndose hacia las plazas del Pilar y los Capellanes, el Palo de la Horca y el ámbito del convento de San Francisco (Diputación Provincial de Badajoz).
     Fuente del Maestre, que aún conserva importantes tramos de la muralla medieval, tiene edificios notables (iglesia de tres naves, Ayuntamiento neoclásico, casonas solariegas) en torno a la plaza principal y en el barrio antiguo. Es lugar de buena repostería y tradición licorera (Alfredo J. Ramos, y Santiago Llorente. Guía Total, Extremadura. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005). 
Monumentos.-
     En el casco histórico la villa cuenta con dos plazas principales que se unen entre sí mediante la calle Pizarra. En la Plaza del Corro se levantan el Palacio del Gran Maestre, de traza mudéjar; la fuente del Corro, recientemente restaurada con buen acierto; el mercado erigido sobre el antiguo Colegio Jesuita, y en el pasado otros edificios principales.
     En la otra plaza se levantan las dos realizaciones más representativas de la localidad: la iglesia parroquial y el Ayuntamiento. De forma regular y amplias proporciones empedrada al modo tradicional, constituye ámbito de acusado valor ambiental y realización muy representativa del modelo de plaza típico de la Baja Extremadura. Igualmente representativa resulta la Casa Consistorial, obra del XVIII con galería porticada en el piso bajo, restaurada recientemente.
     Presidiendo junto con el Ayuntamiento esta plaza, se sitúa la iglesia parroquial de la Candelaria, el hito artístico más relevante de la localidad. Fue reedificada en el siglo XVI sobre otra anterior con la advocación de Santa María la Mayor, en estilo gótico tardío, siendo renacentistas las portadas y otros componentes.
     Su planta es de cruz latina, advirtiéndose en la obra tres zonas bien diferenciadas: cabecera de gran desarrollo, nave de menor altura y torre fachada mudéjar. Las dos primeras se cubren con bóvedas de crucería y fueron realizadas por el arquitecto Juan de Maeda. La torre es de ladrillo con remate almenado. Las portadas laterales y la interior de la sacristía, ésta debida al cantero Juan de las Liebes, constituyen piezas de gran atractivo por su preciosista traza plateresca. El "acabóse" del templo en 1593 consta en una inscripción de la capilla de Santiago.
     Al interior sobresale el retablo mayor soberbia pieza de principios del XVIII atribuida a Sebastián Jiménez y Antonio Clemente. Buenos retablos laterales, pinturas, orfebrerías y otros contenidos de gran valor completan la dimensión artística de esta relevante iglesia. Especial mención requieren el órgano y la tribuna de madera con decoración de lacería que lo soporta. El instrumento fue fabricado en 1807 por Manuel Risueño, habiendo sido restaurado recientemente. La parroquia está declarada Monumento Histórico Artístico por la Junta de Extremadura.
     Realización de interés es también el convento de San Francisco, último de los de esta orden ocupados en la región (fue exclaustrado en 1.986), obra de gran cuerpo con hermosa portada, erigido en el siglo XVI. Aunque muy transformado en su fisonomía también perdura el convento de monjas de la Concepción, cuya comunidad elabora una exquisita repostería. Otros centros religiosos históricos son las ermitas de Santa Lucía y Santiago.
     Elementos muy peculiares de la localidad fueron los llamados "torrejones" o torres de los molinos aceiteros, cuyos remates bulbosos sobresalían por encima de los tejados singularizando el perfil del pueblo. Del medio centenar que aún existían hace unas décadas, hoy no perduran más que cuatro. En la calle Corredera se localizaban la Casa de la Encomienda, y la de la Tercia o Pósito. Muy característica resulta la pintoresca plaza de toros cuadrangular que se dispuso aprovechando un patio del antiguo cuartel de caballería del siglo XVIII.
     Hito especialmente representativo es la llamada Cruz de Pedro Alonso, crucero del XVI de arraigada tradición popular.
     Centro de abolengo y relevante pujanza en todas las épocas, el señorío de Fuente del Maestre se refleja en sus construcciones. Sus calles son rectas y espaciosa, muchas de gran extensión, compuestas por edificaciones de fachadas blancas de noble arquitectura en las que abundan los blasones. Las de la Corredera, Quebrada, Lechones, o Arroyo, en la zona más antigua; o las de San Lázaro, Arias Alonso, Martiánez, Nueva, Tronera y otras de las más moderna, resultan de alta calidad ambiental y marco muy atractivo para la estancia o el paseo.
     Además de por su dimensión histórica y sus contenidos artísticos, La Fuente, como es conocida popularmente la localidad, se distingue por su particular dicción de reminiscencias leonesas, pulida y bien diferenciada del resto de la región, y por su proverbial dinamismo e iniciativa. En esta última se basa la tradicional movilidad espacial de sus naturales, según la cual, y al igual que ocurre con los de Campanario, dondequiera que uno vaya se encontrará siempre con un fontanés. Estos son conocidos popularmente en el partido judicial con el apelativo de "balacones". Entre sus personajes se distingue Fray Alonso de la Fuente, el tenaz perseguidor de los Alumbrados en el siglo XVI (Diputación Provincial de Badajoz).

Ayuntamiento.-

     Edificio construido entre los años 1774 y 1780. Fachada almenada de dos alturas y cinco balcones.
Sostenida por 11 arcos de piedra marmórea pulimentada. Bajo los arcos se encuentra el espacio porticado con pavimento de guijarros de cuarzo claro y cantos rodados oscuros.
En la fachada aparecen, a los lados del balcón central, los escudos de los Austrias y el de la localidad.
     En los años 80 se remodeló todo el interior, conservándose del mismo, sólo la primitiva fachada (Ayuntamiento de Fuente del Maestre).

Palacio del Gran Maestre.-
     Es un edificio emblemático en esta población. Su antigüedad se remonta por lo menos a principios del Siglo XVI, pues aparece mencionada en un documento antiguo por el Maestre de Santiago Lorenzo Suárez de Figueroa entre 1387 y 1409.
     Este edificio consta de dos plantas, predominando en su construcción el estilo mudéjar.
     Su distribución se organiza en torno a un patio con galería porticada de doble arcada en ladrillo visto.
     Las ventanas que dan a la plaza son geminadas y enmarcadas en alfiz. Fue residencia del Gran Maestre de la Orden de Santiago “Suárez de Figueroa”, cuya antigua entrada principal sirve como puerta trasera a la casa de un vecino de la población y el resto, tras ser el colegio franciscano “San Antonio”, se adquirió en 1982 a la Orden Franciscana.
     Sus dos plantas se destinan a distintos usos:
            - La planta superior ha sido sala de exposiciones, biblioteca municipal, escuela de música...
            - La planta inferior es el actual “Hogar del Pensionista” (Ayuntamiento de Fuente del Maestre).

Fuente del Corro.-
     Es un conjunto construido en mármol que forma un recinto de forma cuadrada al que se desciende por tres escaleras que están perfectamente orientadas al Sur, Este y Oeste  
     Edificada según sus trazas en época Renacentista aparece mencionada en las Ordenanzas de Carlos V en 1.527 y de allí se intuye que ya en esa época tenía la misma o parecida configuración que hoy observamos en ella. 
     En el centro de este recinto aparece perfectamente encuadrada una poza con pretil marmóreo que es de donde se sacaba el agua. Su fábrica se observa cuidadísima y los elementos de mármol que la componen están perfectamente tallados y escuadrados.
     Es la fuente que le da nombre al pueblo y se sitúa junto a la muralla y frente al Palacio Gran Maestre, en la Plaza del Gran Maestre. 
     En 1916 fue desmantela y cubierta de tierra, y una parte de sus mármoles fueron reutilizados para otras obras en la población. A pesar de que estaba tapada, los vecinos seguían usando el agua de esta "poza".
     En 1921 se instaló una noria y posteriormente una bomba de agua que fue reemplazada por un depósito de ladrillos que se llenaba de agua de la red general para abastecer al pueblo.
     En 1983 este depósito fue destruido, ya que la población  contaba con agua corriente en los domicilios.
     En 1989 se inaugura tal y como la vemos hoy, después de su excavación y restauración por iniciativa del arqueólogo local Joaquín Pascual (Ayuntamiento de Fuente del Maestre).

Muralla.-
     Lienzo de unos 200 m de tramo realizado a base de mampostería de sillarejo colocada a soga y tizón. 
     Aunque Fuente del Maestre fue recinto amurallado desde el Siglo XIII solo se conservan unos 200 m de tramo de aquella muralla, que según los expertos se supone que en su día tuvo que ser de unos 10 m de altura y unas 15 hectáreas de espacio. Sufrió una modificación en el siglo XVI.
     Hay documentación que señala que existieron 4 puertas de acceso y posiblemente algún postigo. Se cree que estaba rodeada por un foso profundo y en pendiente por todo su perímetro, para así evitar el ataque desde el exterior.
     El tramo que se conserva fue restaurado en 1997 (Ayuntamiento de Fuente del Maestre).

Mosaico de la Plaza de España.-
     Resulta muy interesante desde el punto de vista artístico el mosaico que ocupa todo el suelo de la plaza de España, entre la Iglesia Parroquial y el Ayuntamiento.  
     Presenta una decoración central que es el escudo del Municipio. Todo el pavimento se decora en los márgenes por una orla de dos líneas paralelas, que se entrecruza originando unos adornos característicos del estilo "Art-Decó", encargándose de su dibujo Fermín Sara Bolaños (1927) (Ayuntamiento de Fuente del Maestre).

Iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria.-

     Originaria del s. XV y concluida en el s. XVI. Es de una sola nave dividida en tres tramos, con amplio crucero en la zona de la cabecera, ábside escasamente pronunciado y sotocoro a su sitio. Sobre los pies una torre de poco cuerpo con vanos. No tiene estilo concreto, ya que posee restos de varios estilos entre los que destacan al gótico – mudéjar y el renacentista.
     Desde la plaza podemos observar la torre del campanario, el cuerpo y el crucero, este último más alto que el anterior.
     En la fachada también se aprecia el antiguo escudo de la localidad sobre la puerta principal, además de varios vanos (ventanas) y adornos en forma de bola, llamados Pomas de Ávila.
     En el interior, a los pies de la torre se encuentra el coro sostenido por un arco de medio punto de sillería de granito, de balaustrada de estilo gótico que se sostiene en un arco adornado con pomas de Ávila que son propias del Gótico de los Reyes Católicos.
     El órgano: perteneciente al año 1747, fabricado por Manuel Risueño y posteriormente restaurado por el maestro Azpiazu y su hijo. Está compuesto por una serie de tubos orientados en paralelo hacia el techo para que el sonido llegue directo a los feligreses. 
     Encontramos varios retablos, en la capilla derecha encontramos el retablo de San Marcos que antes perteneció a San Antonio, de estilo barroco, realizado en madera recubierto con pan de oro. Y el retablo de las Ánimas.
     En la capilla izquierda nos encontramos el retablo de San Pedro. También a la izquierda nos encontramos la capilla de la Virgen del Rosario y el sagrario.
     Retablo central, altar mayor: es uno de los retablos más hermosos de la baja Extremadura construido en 1719 por el maestro tallista sevillano Sebastián Jiménez y terminado en 1756. 
     Como particularidad, esta Iglesia está construida sobre una antigua dedicada a la advocación a Santa María la Mayor.
     La imagen del Cristo de las Misericordias es de origen Mexicano, realizada con pasta de maíz y orquídeas que se mantuvo en la sacristía hasta la finalización del retablo (Ayuntamiento de Fuente del Maestre).

Convento de los Franciscanos.-
     De sólida construcción y espacioso. Distribuido en torno a un patio cuadrado central. Con grandes corrales para desahogo.
     En 1645 doña Elvira García Zambrano, en su testamento deja el mandato de que con sus posesiones se pague y edifique un convento de frailes franciscanos descalzos.
     Por tanto, en 1650 los franciscanos ocupan el convento aunque tuvieron que abandonarlo con la desamortización de Mendizábal para volver en 1894 (59 años después).
     De sólida construcción y espacioso. Distribuido en torno a un patio cuadrado central con grandes corrales para desahogo.
     Casi todo el frente exterior lo ocupa la iglesia, dejándole libre un pequeño espacio en el extremo sur de la fachada, el pavimento del atrio de la iglesia-convento, posiblemente pertenecen a los siglos XVI o XVII, está conformado por guijarros de cuarzo blanco y cantos rodados oscuros.
     En 1983 los frailes abandonan definitivamente el convento, algo que no pudieron impedir las 3000 firmas recogidas por los habitantes de la localidad para que los frailes continuasen su labor en el convento.
     Miles de seminaristas pasaron por las aulas del convento donde se les daba formación y alojamiento.
Eran conocidos como “los frailinos”.
     En principio lo que habían sido sus aulas y sala de estudio fueron cedidas a un grupo de jóvenes fontanesas que crearon una cooperativa de confección.
     Estas mismas instalaciones fueron vendidas en 1996 a la bodega local López Morenas S.L. (Ayuntamiento de Fuente del Maestre).

Ermita de Santa Lucía.-
     Es la ermita más antigua de Fuente del Maestre, antigua capilla del cementerio municipal hasta el s. XIX.  
     Situada en la confluencia de las calles Santa Lucía, poniente y Caminos del Rascón y del Cementerio. 
     Posiblemente basílica visigoda, en 1603 sufrió su primera reedificación. El interior se cubre de bóvedas de cañón con arcos torales que descalzan en pilastras adosadas.
     El retablo original (Sagrada Familia) es de estilo barroco-portugués de mampostería, que se encuentra oculto por el actual, de madera de estilo barroco, originario de la Parroquia de Nuestra Señora de la Candelaria (Ayuntamiento de Fuente del Maestre).

Iglesia de San Juan.-
     Es la única que siempre fue de dominio público de la villa.
     Fundada o reconstruida, según el testamento de Juan Ortiz (Villafranca de los Barros) en 1579.
     Conformada por dos naves, una rectangular y la otra, cúpula hexagonal sobre pechinas.
     El retablo principal es de Francisco Valero, construido desde 1733 a 1738, a través de limosnas a la Virgen de los Dolores. De estilo barroco rococó recubierto de madera con Pan de Oro y profusamente decorado con motivos vegetales (flores y hojas), destacando las columnas salomónicas.
     Fue descrita como antigua sinagoga hebrea, en una visita de la Orden de Santiago a la localidad a finales del siglo XV, se aprecia la unión de este espacio al Colegio Sagrado Corazón.
     La talla del Cristo de la Caridad está realizado de pasta de hoja de maíz (Ayuntamiento de Fuente del Maestre).

Iglesia del Espíritu Santo.-
     Obra Pía. Capilla para el servicio religioso para el Hospital de pobres, Virgen de las Angustias que funcionó desde 1464 hasta 1916.  
     Fundada en 1464 por Juan Sánchez Guerrero, fontanés y cura párroco en Feria.   
     Consta de dos pequeñas naves y un atrio, que conducía al hospital al que estaba unido. 
     El retablo es un lienzo, que representa “ La venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles ”. 
     El marco se define de estilo barroco - rococó en madera policromada decorado con flores y granadas, en tonos dorados y verdes (Ayuntamiento de Fuente del Maestre).

Iglesia de la Concepción.-

     Iglesia anexa al Convento de las Concepcionistas. Antiguo monasterio de Santa María de la Hermosa.
     Situado en la Plaza del mismo nombre, existía ya en el siglo XVI. La nave está cubierta con bóveda de cañón con arcos torales descansando sobre pilastras adosadas con capiteles corridos decorados con bolas.
     Hoy en día en los archivos aparece registrada como monasterio. Se construye sobre una antigua ermita del siglo XVI.
     Antiguo monasterio de Santa María de la Hermosa. Construida sobre una Ermita más antigua. En ella se encuentran imágenes que procesionan en Semana Santa (el Patrón de la Corporación Municipal, Nuestro Padre Jesús Nazareno y San Juan Evangelista). 
     Aquí se encuentran los restos de Sor Filomena. Esta monja fue una mujer adelantada a su tiempo y muy admirable para este pueblo. Dejó muchos beneficios, entre ellos el manto de Nuestro Padre de Jesús Nazareno.
     El retablo barroco rococó es de Diego Alonso Ortiz. En él se encuentra la imagen de la Concepción, su patrona. Se aprecia en el lateral izquierdo un escudo de Zambrano Bolaños antes situado en el suelo de la Iglesia. 
     Los retablos laterales son de finales del siglo XIX - principios del siglo XX. Aquí están las imágenes de San Juan Evangelista y Nuestro Padre Jesús Nazareno y la Virgen de la Soledad, que procesionan en Semana Santa, por eso, las cofradías guardan sus pasos aquí. En el lateral izquierdo se encuentra el escudo de la familia Zambrano Bolaños, situado antes en el suelo de la iglesia. A esta familia pertenece el fundador Gonzalo Fernández Zambrano, que está enterrado aquí (centro de la capilla) junto a su hermano Pedro.
     Desde aquí se pueden observar los dos coros (alto y bajo), donde estaba también la puerta que comunica con el convento.
     Antiguamente existían dos puertas; una la actual, orientada al sur, y otra, orientada al oeste.  Esta última fue cerrada con el fin de abrir otra al lado de la actual. Sin embargo, con las obras de ampliación del convento se echó en el olvido.
     En el coro bajo de la Iglesia se haya enterrada Sor Filomena, fundadora de la Congragación de las Concepcionistas, la cual aportó beneficios a la localidad, como por ejemplo la túnica del Nazareno (Ayuntamiento de Fuente del Maestre).

Iglesia de Santiago - Ermita de la Señora del Buen Suceso.-
     Propiedad del Marques de Lorenzana. Está considerada como obra pía.  
     Data de principios del S.XVII. Consta de dos cuerpos, una pequeña nave cubierta con bóvedas de cañón y la capilla abovedada.
     Su nombre surge por las reyertas en Portugal de Don Lorenzo, en las cuales estuvo a punto de morir y al no suceder, se pensó que tuvo un “buen suceso”.
     Con la Desamortización de Mendizábal estas propiedades, de los Marqueses de Lorenzana, pasaron a manos de la Iglesia ya que, fueron vetadas las propiedades eclesiásticas a sus particulares.
     El cuadro central del retablo fue restaurado y pagado por la Marquesa de Lorenzana, actual propietaria de la imagen.
     Leyenda: Se hacían rogativas a la imagen de San José para provocar la lluvia en épocas de sequía.
     El cuadro central del retablo fue restaurado y pagado por la Marquesa de Lorenzana (Ayuntamiento de Fuente del Maestre).

Iglesia - Ermita de San Lázaro.-
     Situada en la Calle del mismo nombre, se halla muy reedificada, aunque su construcción pudiera ser del S.XV o anterior. Consta de una sola nave con capilla mayor cubierta con nervadura tardagótica, muy retocada.
     En el S. XIX la hermandad de ganaderos y agricultores “Virgen de la Cabeza” renombran  esta Iglesia como Ermita de la Virgen de la Cabeza.
     Estuvo abierta como ermita hasta 1916. Un año después, la Congregación de Santa Beatriz de Silva fundan el asilo, que permanece en funcionamiento hasta 2003, año en el que se marchan dejando paso a la Congregación Apostólica Marta y María, que permanecen actualmente.
     Se observa un pórtico que pertenecía a otros muros o extramuros donde se aprecian unas pinturas de San Lázaro, como la crucifixión.
     La bóveda que se aprecia es original aunque el resto de la Ermita esta muy restaurada (Ayuntamiento de Fuente del Maestre).

Plaza de Toros.-
     La emblemática plaza de toros, comenzó construyéndose como un cuartel de caballería que el Estado empezó a levantar en el año 1778, tras varios problemas, la obra se demoró cuarenta años sin que finalizara el proyecto que ocupaba.
      Así en 1828 el municipio concibió la idea de construir una plaza de toros. Así, nuestra plaza de toros es peculiar porque en ella podemos ver la parte exterior totalmente cuadrada y se pueden apreciar las ventanas del proyecto del cuartel de caballería. En su interior, tras las últimas reformas, podemos ver una plaza de toros moderna, adaptada a las normativas actuales en la cual disfrutamos de todo tipo de eventos, no solo taurinos (Ayuntamiento de Fuente del Maestre).

Casa - Museo Don Luis Zambrano.-
     Don Luis Zambrano, extremeño, nacido en Fuente del Maestre, el 23 de diciembre de 1909, sacerdote y fundador del Instituto Secular “Hogar de Nazaret” el 25 de diciembre de 1935 en Ribera del Fresno (Badajoz) con una clara orientación a lo parroquial y a lo social. Falleció el 14 de febrero de 1983. La institución abrió sus puertas en Fuente del Maestre en 1990. El museo se inauguró en 2008.
     Esta casa también cuenta con un oratorio que se ha hecho recientemente, en el que están representados: la palabra de Dios, la Iglesia, Eucaristía y la caridad.
     Actualmente se encuentra en proceso de canonización incoado en Roma (Ayuntamiento de Fuente del Maestre).

Exposición permanente José Gordillo.-
     Exposición Permanente del artista fontanés José Gordillo, en el que podemos disfrutar de su obra pictórica.
     José Gordillo (1888 - 1972),comienza sus estudios de pintura al óleo en la Escuela de Artes y Oficios de Badajoz, dirigida por aquel entonces, por Don Adelardo Covarsí (1885 - 1951); pero será posteriormente, en la Escuela de Artes e Industrias y Bellas Artes de Sevilla con el profesor José García Ramos, donde desarrolle plenamente sus facultades.
     Destacó por su talento y habilidad artística, que le permitieron mostrar su soñadora visión del mundo desde su humilde hogar y sin salir del pueblo que le vio nacer, en el que permaneció fiel a sus raíces.
     Sus obras se han exhibido en diferentes exposiciones importantes a lo largo de la península, consiguiendo multitud de reconocimientos por ella, siendo un artista extremeño referente en este periodo artístico.
     Esta exposición con aproximadamente 50 obras, ha sido posible gracias a la Fundación José Gordillo, constituida por sus nietas, hijas de Rosario, que han donado sus obras, y el Ayuntamiento de Fuente del Maestre, que ha cedido el lugar de la exposición (Ayuntamiento de Fuente del Maestre).

Iglesia de Nuestra Señora de la Esperanza.-
     Iglesia anexa al Convento de los Franciscanos  
     Data de mediados del S.XVII y es de estilo Barroco. La iglesia es de una sola nave con bóveda de cañón, con lunetos ciegos y cúpula con linterna sobre pechinas, siguiendo las pautas de la arquitectura franciscana.
     La nave con forma de cruz latina se distribuye en tres cuerpos: coro alto, nave central y crucero.
     El coro alto se encuentra en la parte trasera de la nave. Se conecta con los pasillos de la planta superior del convento.
     En la nave central hay dos capillas funerarias blasonadas: la Capilla de los Marqueses de Lorenzana (s. XVIII) y la Capilla de los Guzmán- Carvajal (S.XVIII).
     El crucero: constituyen sus brazos dos capillas abiertas; una es la de la advocación de La Virgen del Mayor Dolor y otra, la dedicada a San Pedro de Alcántara.
     En el retablo principal se encuentra la advocación de Ntra. Sra. de la Esperanza, que le da el nombre a la iglesia.
     La iglesia contiene imágenes de interés entre las que destaca la escultura de La Virgen del Mayor Dolor, de principios del siglo XVIII y un cuadro del pintor local D. José Gordillo "El milagro de San Diego de Alcalá", además de la talla de la Virgen de Guadalupe (Ayuntamiento de Fuente del Maestre).

Cruz de Pedro Alonso.-
     Fundada por Pedro Alonso Zambrano de Bolaños en terrenos de su propiedad. Dedicado a la Santa Cruz y la Buena Madre Santa María.    
     Se trata de una columna y capitel renacentista realizada con material noble en mármol blanco muy pulido, y un capitel que imita el orden Jónico, con dos logradas volutas. Encima tenemos una cruz, hecha con el mismo tipo de mármol bien logrado, con dos caras: una con la inscripción INRI y un Cristo en la cruz; en la parte contraria, hay una inscripción que pone "Ave María" y una figura de la Virgen María.
     Como tradición, los feligreses le llevan flores en Mayo, mes de la Virgen María (Ayuntamiento de Fuente del Maestre).

Reloj.-
     Maquinaria de reloj de pesas que corresponde al mecanismo que estuvo instalado en la torre de la Parroquia Ntra. Sra. de la Candelaria de Fuente del Maestre.  
     Este reloj fue colocado en el cuarto construido en 1861. Es un reloj de pesas fabricado en 1894, por Don Antonio Canseco y Escudero (1838 - 1917), maestro relojero de renombre que creó una de las industrias más importantes de España, ubicada en el Paseo de las Delicias número 52 de Madrid.
     Sufrió tres reparaciones importantes, una en 1943 a cargo de la Casa Yuste de Zafra; otra fue en 1959, en la que se desmonta completamente el reloj; y la última en el año 2003.
     Mención especial merece la dedicación de Antonio Sayago Gordillo "El relojero", y la de sus hijos Antonio y Javier, por el cuidado y mantenimiento de esta maquinaria.
     Por último, el 30 de Julio de 2018 tuvo lugar el desmontaje y montaje de la maquinaria, para posteriormente, el 13 de Noviembre de 2018 ser bajado de la torre del campanario, donde estaba situado y montado en el Centro Cultual "Gómez Sara" (Ayuntamiento de Fuente del Maestre).

Museo de Instrumentos de Música Tradicional Aquilino Vicente.-
     La exposición de Aquilino Vicente de instrumentos de música popular, está situada en la planta baja del Centro Cultural Gómez-Sara  
     Consta de más de un centenar de instrumentos clasificados en membranófonos, idiófonos, aerófonos y cordófonos. Han sido utilizados para hacer música por nuestros antepasados. Proceden del mundo de la labranza, ganadería y ajuar doméstico.
     Es la exposición más completa de Extremadura de este tipo de instrumentos, en la que se recogen instrumentos desde el siglo XVIII hasta nuestros días (Ayuntamiento de Fuente del Maestre).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Ayuntamiento, Palacio del Gran Maestre, Fuente del Corro, Muralla, Mosaico de la Plaza de España, Iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria, Convento de los Franciscanos, Ermita de Santa Lucía, Iglesia de San Juan, Iglesia del Espíritu Santo, Iglesia de la Concepción, Iglesia de Santiago, Iglesia de San Lázaro, Plaza de Toros, Museo Don Luis Zambrano, Exposición José Gordillo, Iglesia de Nuestra Señora de la Esperanza, Cruz de Pedro Alonso, Reloj, y Museo de Instrumentos Musicales) de la localidad de Fuente del Maestre, en la provincia de Badajoz. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia pacense.

Más sobre la provincia de Badajoz, en ExplicArte Sevilla.

jueves, 11 de septiembre de 2025

La Sala III del Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Sala III del Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses, de Sevilla.    
     El Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses [nº 40 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 78 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la calle San Luis, 37; en el Barrio de la Feria, del Distrito Casco Antiguo.
     La sanidad y la asistencia social en la Sevilla del Antiguo Régimen eran radicalmente diferentes a las actuales. Estaban a cargo de asociaciones y fundaciones religiosas particulares: gremios, parroquias, hermandades o patronatos, primando sus objetivos religiosos y caritativos. Del importante número de los llamados hospitales que existieron en Sevilla  la mayoría actuaban como asilos de necesitados o como refugios para los dolientes. Contaban con pocas camas y bajo presupuesto debido a sus escasas rentas devaluadas por la mala administración y los vaivenes de la economía.
     Su objetivo era acoger más que curar y solo algunos se especializaron en determinadas dolencias o disponían de algún personal facultativo, en realidad, solo uno, el de San Hermenegildo, que curaba fracturas y heridas. Otra característica era su especialización, para hombres o mujeres, para incurables, leprosos, sifilíticos, convalecientes etc. Además, la mentalidad barroca, como la medieval, entendía la salud y la miseria ligadas a la enfermedad del alma y al pecado, por lo cual la cura de almas resultaba igualmente imprescindible y el culto divino era esencial en todos los hospitales, de ahí la importancia del arte religioso en el legado que exponemos ahora por primera vez.
     La Diputación, heredera del sistema sanitario antiguo, pone a la disposición de toda la sociedad, el notable Patrimonio Histórico de estas instituciones asistenciales que pasaron a depender de la Beneficencia Provincial en el siglo XIX. Así se hace visible la cara menos amable del Barroco, con obras que nos hablan de enfermedad, abandono, miseria y muerte que, con su exposición ordenada por instituciones, procura recuperar el sentido original que le dieron los artistas y promotores.
     Se ha intentado hacer una selección representativa de las diferentes instituciones, teniendo en cuenta tanto su valor artístico como el documental.
     Esperamos que con el tiempo se pueda ir ampliando la colección expuesta con nuevas obras restauradas o con diferentes perspectivas.
     No se muestran solo obras maestras de primer nivel, que también existen, sino que se ha procurado hablar de otra realidad, las obras ligadas al culto interno de los hospitales que hablan de devoción, dolor y beneficencia caritativa. Esto no merma el interés histórico o artístico de la muestra, sino que completa la visión espléndida, positiva y optimista del Barroco jesuítico de San Luis. Podremos observar a los titulares de los antiguos hospitales, parte de las series pictóricas que los preservaban y las imágenes de sacrificio, martirio y dolor que los consolaban e incluso los legados o retratos de alguno de los fundadores y benefactores.
     Por otra parte, y al tiempo, comprobaremos la pervivencia de los modelos de los grandes maestros sevillanos en sus discípulos y seguidores. Abundan las obras de discípulos y seguidores y miembros de la Academia de Murillo que permiten contextualizar y entender las magníficas pinturas de las dos capillas de San Luis. Igualmente, podremos observar la dependencia continuada de la pintura sevillana del siglo de oro de las estampas, copias y versiones de la gran pintura europea, especialmente flamenca e italiana.
     Aunque parcial e incompleta, puede constituir una colección esclarecedora de un período de crisis, constituyendo la otra cara complementaria del Barroco triunfal y festivo que nos proporciona el conjunto de San Luis. También podremos recordar el momento de transición que supuso el siglo XIX, donde confluyeron la caída del Antiguo Régimen con su herencia recibida, la incipiente Diputación, los inicios del Estado liberal que deseaba ocupar el protagonismo de la Iglesia en la beneficencia pública.
     La sala tercera recoge contenido patrimonial procedente de otros hospitales, con obras del Hospital de los Inocentes (origen del Hospital Psiquiátrico de Miraflores), San Lázaro y San Hermenegildo. Destaca el titular de 'San Lázaro', una pequeña escultura en madera dorada y policromada, que presidía el altar de la iglesia, realizada por Roque Balduque. Igualmente hay obras dedicadas a San Cosme y San Damián y a la Virgen de los Desamparados, titulares del Hospital de los Inocentes. Destaca igualmente una 'Santa Bárbara' de Francisco Meneses Osorio, otro discípulo de Murillo y una 'Adoración de los Reyes' atribuido a Jerónimo Ramírez, que tenía muy buena relación con el escultor Juan de Mesa, con quien intermedió en 1621 para la contratación de un 'Crucificado', conservado ahora en la catedral de la Almudena de Madrid.
     Nos encontramos en una galería del noviciado, espacio donde se exponen obras procedentes de tres hospitales que estaban especializados en determinados cuidados. Son ejemplos del proceso de especialización hospitalaria que tuvo lugar en la Europa occidental durante la baja Edad Media.
     El Hospital San Lázaro, fue fundado por Fernando III para acoger a los leprosos, una de las enfermedades más temidas de la época. Este hospital, se ubicaba a las afueras de la ciudad. Hoy día sigue en uso, siendo el hospital más antiguo de la capital.
     El Hospital de San Hermenegildo, fue fundado en 1453 por el cardenal Cervantes y se dedicaba a cuidar heridos y fracturados. En el solar que ocupaba este edificio, se ubica hoy el I.E.S. Velázquez.
     El Hospital de los Inocentes, fue fundado en 1436 como la primera institución destinada "curar a los pobres enfermos faltos de juicio". El tratamiento de la locura no consistió meramente en el aislamiento y custodia de los dementes, sino que también tuvo un objetivo de curación mediante la purificación de sus almas. Se ubicaba en una casa colindante con San Luis, y en el siglo XIX se integró en el Hospicio. También se muestran obras procedentes del Hospital psiquiátrico de Miraflores.
     Del elevado número de hospitales históricos de Sevilla, destacan por su antigüedad, su especialización o la importancia de su legado, los hospitales de San Lázaro, San Hermenegildo, Inocentes y Miraflores.
     Hospital de Miraflores. Los enfermos mentales fueron trasladados al Hospital de las Cinco Llagas en el siglo XIX, pronto se puso de manifiesto que no era el lugar adecuado. La falta de recursos imposibilitaba la construcción de un manicomio en contacto con la naturaleza como prescribía la ley, y será Sor Úrsula de Villabaso, superiora del Hospital de las Cinco Llagas, la que impulsó su creación con participación de la iniciativa privada. Entre 1890 y 1893 se inauguraron los 5 pabellones primitivos del hospital.
     De este hospital clausurado en 1999, proceden la notable Adoración de los reyes magos de Jerónimo Ramírez, el Ecce Homo de Esteban Márquez expuesto en la sala anterior, el Niño Jesús dormido sobre la cruz y el San Juan en el Desierto.
     El Hospital de Los Inocentes, situado desde mediados del siglo XV en la Calle Real (San Luis), acogía a los enajenados como medida de prevención social, y en teoría, también se preocupaban por su posible sanación utilizando terapias de dudosa efectividad, como sangrías y castigos. Reedificado en 1696 y ampliado en 1789, sus enfermos se trasladarían en el XIX al Hospital de las Cinco Llagas, quedando el edificio integrado en el Hospicio de San Luis. En su solar se ha construido recientemente un polideportivo. Era una institución a medio camino entre la beneficencia, la prisión y la sanidad pública. Del Hospital de los Inocentes procede la escultura de la Virgen de los Desamparados, una talla sevillana de finales del siglo XVIII, titular del retablo mayor de su capilla, igualmente se expone el lienzo de los Santos Cosme y Damián que le daban título y la Santa Bárbara, pintura firmada por Meneses Osario en 1703.
     El Hospital de San Hermenegildo (del Cardenal o de los Heridos) fue tutelado por el estamento eclesiástico y también sujeto a la jurisdicción de la Santa Sede. Al principio contaba con 12 camas y ya en 1580 podía acoger 80 enfermos, aunque al final del siglo XVII, la decadencia de la institución era patente. Se dedicó al cuidado de hombres libres (no esclavos) con enfermedades curables y no infecciosas. Por su especialidad (las heridas) y por sus métodos curativos era una excepción ya que se podía parecer algo más a un hospital actual.
     Para recordar su patrimonio, se muestra la mitad de la predela de su retablo mayor, obra de Alonso Vázquez y su obrador, un lienzo de San Hermenegildo y un retrato barroco de su antiguo fundador.
     En San Lázaro un sacerdote se dedicaba al cuidado espiritual y un médico y un cirujano, al corporal sobre todo dedicado certificar la presencia de la lepra y proceder al aislamiento del enfermo. El número de leprosos atendidos fue en descenso desde el siglo XV y ya en 1585, solo había unos 20. Del edificio medieval se conservan restos de la torre de los Gausines en la portada y la iglesia mudéjar. Se mantiene también la fachada manierista con superposición de órdenes, realizada en ladrillo y cerámica embutida, excepcional muestra de arquitectura sevillana de la época.
     Procedente de su templo se expone el extraordinario Camino del Calvario, que sintetiza obras de Rubens, Van Dyck y Jordaens en un extraordinario ejercicio barroco de complejidad compositiva, emociones, tensiones y expresiva emotividad, firmado con un visible monograma. También flamenco de origen es Roque Balduque (Bois le Duc, ¿?- Sevilla 1561) autor de su titular: San Lázaro, representado como obispo de Marsella. Se muestra también una Virgen de Guadalupe del S. XVIII (Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses).
       Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Sala III del Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre el Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses, en ExplicArte Sevilla.

La Sala III del Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses, al detalle:
- Camino del Calvario, atribuido al monogramista flamenco Jan van den Hoecke
- Niño Jesús dormido sobre la Cruz
- Retrato del Cardenal Cervantes
- San Hermenegildo
- San Juan en el desierto, atribuido a Juan Carlos Gijón
- San Laureano y dos santos mártires del arzobispado, de Alonso Vázquez, y obrador
- San Lázaro, de Roque Balduque

domingo, 10 de enero de 2021

La Pila Bautismal, de un alfar de Triana, en la sala I del Museo de Bellas Artes

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Pila Bautismal, de un alfar de Triana, en la sala I del Museo de Bellas Artes, de Sevilla. 
     Hoy, 10 de enero (domingo posterior a la solemnidad de la Epifanía del Señor), Fiesta del Bautismo de Nuestro Señor Jesucristo, en el que maravillosamente es proclamado como Hijo amado de Dios, las aguas son santificadas, el hombre es purificado y se alegra toda la tierra [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
   Y que mejor día que hoy para ExplicArte la Pila Bautismal, de un alfar de Triana, en la sala I del Museo de Bellas Artes, de Sevilla.
     El Museo de Bellas Artes, antiguo Convento de la Merced Calzada [nº 15 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 59 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la Plaza del Museo, 9; en el Barrio del Museo, del Distrito Casco Antiguo.
   En la sala I del Museo de Bellas Artes podemos contemplar este magnífico ejemplar mudéjar (diámetro: 0,80 m. Altura: 0,94 m. Pie: 1,00 m.), realizada en barro urdido y vidriado en la cara externa y blanca en el interior de la taza, con decoración en relieve lograda mediante la aplicación de piezas realizadas a molde, bajo cubierta verde. La pila bautismal proviene del antiguo Hospital de San Lázaro de Sevilla. José Gestoso y Pérez a principios del siglo XX, fue la persona encargada de evitar la pérdida de esta espléndida obra para que fuese depositada en el museo. Se le añadió entonces un pedestal con una inscripción en caracteres góticos, redactada y posiblemente ejecutada por el propio Gestoso. Dice los siguiente: "Pila bautismal. Fabricación trianera. Siglo XV-XVI. Procedente del Hospital de San Lázaro. Depositada por la Excelentísima Diputación provincial en MCMVII". En la esquina inferior derecha de dicha inscripción, aunque dañada, se observa la firma del propio Gestoso (www.retablocerámico.net).
Conozcamos mejor los Relatos de los Evangelistas, el Culto y la Iconografía de la Fiesta del Bautismo de Nuestro Señor Jesucristo:
Los relatos de los evangelistas
   Los acontecimientos del ciclo de la Infancia en general aparecen mencionados en uno solo de los Evangelios, y ello en el mejor de los casos, porque casi siempre estamos limitados a las ficciones novelescas de los Evangelios apócrifos.
   Aquí, por primera vez, nos encontramos en presencia de un abanico de testimonios concordantes. El apóstol Juan se limita, es verdad, a aludir a él (1: 29 - 32) cuando se refiere al encuentro del Bautista y Jesús y al descenso del Espíritu Santo. Pero contamos con el testimonio de los tres sinópticos: Mateo (3: 13 - 17), Marcos (l. 9 - 13) y Lucas (3: 21 - 22).
   Esos relatos pueden resumirse de esta manera:
   Jesús va hacia el Jordán desde Nazaret, para hacerse bautizar por Juan. El Precursor se niega un honor del cual se juzga indigno, como más tarde lo hará san Pedro en la escena del Lavatorio de los pies. Pero Jesús insiste. En el momento en que sale del agua ve abrirse el cielo y descender sobre él el Espíritu de Dios, como una paloma. Y en el cielo resuena una voz que dice: "TÚ eres mi Hijo amado, en ti me complazco".
   La escena está compuesta entonces por dos elementos bien diferenciados: la purificación en el agua del río y la teofanía o Descenso del Espíritu Santo.
   Cabe preguntarse por qué Jesús se sometió espontáneamente a un rito de purificación que no necesitaba más que la Virgen después de su maternidad sin mancha. Los teólogos responden que eso no era para él sino para los hombres de la Nueva Alianza, con el objeto de instituir el sacramento del Bautismo en lugar de la Circuncisión judaica. 
 En cuanto a la teofanía, ha sido imaginada para agrandar la figura de Jesús que sin el la habría aparecido como un simple discípulo de san Juan; y para afirmar así su carácter mesiánico. Su voluntaria humildad está desdibujada por esta apoteosis.
   En el simbolismo cristiano inspirado en san Pablo, la inmersión del neófito en la piscina significaba su muerte, y la salida del agua simbolizaba la resurrección por la virtud del bautismo.
Culto
   La fiesta de la Epifanía, que se celebra el 6 de enero, en la actualidad evoca la Adoración de los Reyes Magos, es la Fiesta de Reyes; pero originalmente conmemoraba el Bautismo de Cristo en el Jordán, considerado la primera Epifanía o Teofanía de Cristo, es decir, su primera manifestación divina. Las Constituciones apostólicas redactadas hacia el año 400 le otorgan ese significado. «Es necesario descansar ese día -enseñan-porque es aquél en que la divinidad de Cristo ha sido revelada, cuando el Padre le ha rendido testimonio y el Espíritu Santo apareció sobre su ca­beza en forma de paloma.»
   Entre los orientales, el Bautismo siguió siendo el principal objeto de la fiesta, y en los calendarios coptos la Epifanía está designada con el nombre de Dies Baptismio Inmersio Domini.
Iconografía
Los datos esenciales del tema
   Antes de analizar la evolución iconográfica del tema bajo la influencia de la liturgia bautismal, conviene aislar los rasgos esenciales de la composición.
   En principio, asombra la semejanza del Bautismo con la Anunciación. En una y otra escena tenemos dos personajes principales: Cristo y san Juan Bautista, la Virgen y el ángel, uno de naturaleza divina (Cristo, el ángel), el otro pertenecien­te a la especie humana (san Juan Bautista, la Virgen). De ello resulta, natural­mente, una composición de tipo polarizado y más o menos asimétrica, aunque a di­ferencia de la Anunciación, la escena ocurre al aire libre, en un espacio homogéneo.
   Los dos temas se juntan gracias a la presencia de un tercer factor: Dios Padre o la paloma del Espíritu Santo que aparece encima de la cabeza de Cristo.
   Al convertirse en el centro o eje de la composición, la paloma celestial reduce la importancia del papel de san Juan Bautista que sólo es, igual que el ángel mensajero, un simple ejecutante y que acaba por arrodillarse ante Cristo.
   Lo que distingue al Bautismo de la Anunciación -este es un punto acerca del cual nunca se insistirá demasiado- es que aquél no es sólo un acontecimiento de la vida de Cristo, sino un sacramento y que, en consecuencia, su iconografía se basa no sólo en los relatos evangélicos sino también, y sobre todo, en la liturgia bautis­mal cuyas variaciones refleja.
   «Se han combinado dos cosas: lo que ocurrió en el bautismo de Jesús y lo que ocurría en el bautismo de los fieles y se hizo porque se consideraba el bautismo de Jesús como el prototipo del bautismo cristiano.»
La evolución del tema
   Es necesario estudiar aparte la purificación sacramental y la teofanía.
a) El rito de la purificación
   A falta de una descripción bastante precisa en los Evangelios, la escena del Bautismo de Cristo ha sido representada por el arte cristiano de acuerdo con la liturgia del sacramento bautismal. Ella está modelada según los ritos de ese sacramento que ha sido administrado sucesivamente en dos formas: por inmersión en un río o una piscina de baptisterio o por simple infusión en la capilla de las pilas bau­tismales.
A) El bautismo por inmersión (per immersionem)
   En los dos casos, los personajes principales son siempre Cristo, san Juan Bautista y los ángeles. Pero hay diferencias muy evidentes en sus actitudes, ropas y acce­sorios.
Los personajes: Jesús, Juan, los ángeles
   Entre los siglos VI y XII en el arte bizantino o bizantinizante se representó a Jesús completamente desnudo, inmerso en las aguas del Jordán. El agua asciende hasta su cintura y a veces hasta sus axilas u hombros, dibujando alrededor de su cuerpo una cúpula ovoidal que se asemeja a una campana líquida que no puede represen­tar la pila bautismal puesto que en vez de ser cóncava es convexa. El curso del río está representado según las reglas de una perspectiva infantil en la cual las líneas se elevan en vez de alejarse. La fluidez del agua está indicada en las ondulaciones paralelas que estrían la campana acuática, como las olas y peces que nadan en el elemento líquido. Pero el agua no es transparente, puesto que sirve para tapar el sexo.
   A pesar de la cronología de Lucas que expresamente atribuye al Mesías la edad de treinta años al tiempo de su Bautismo, en el arte paleocristiano Jesús tiene la estatura de un niño (pintura mural del cementerio de Calixto, sarcófago de santa Quiteria en Mas d'Aire). Esta anomalía se debe a que en la liturgia los catecúmenos eran llamados pueri, infantes. Es a finales del siglo VI, en el Evangelio sirio de Rabbulos, donde aparece en el Bautismo un Cristo adulto y barbudo. A partir de entonces se lo representará con la estatura de un hombre.
   A veces, en lugar del lecho del Jordán es bautizado en una cuba. Otra prueba de la influencia de la liturgia. El bautismo, para ser eficaz, primitivamente debía administrarse en aguas corrientes y vivas, es decir, en un río. Por razones de comodidad más tarde debieron contentarse con aguas muertas, detenidas en un recipiente con forma de cáliz.
   San Juan Bautista vestido con una zamarra de piel de oveja está de pie sobre la ribera e impone la mano sobre la cabeza de Jesús. Antes de finales del siglo XII no se lo ve nunca verter el agua lustral. El mosaico restaurado del baptisterio de Rávena puede presentarse como una excepción a esta regla.
   Sobre la orilla opuesta del río están los ángeles descendidos del cielo para oficiar como diáconos. Su presencia no se menciona en los Evangelios canónicos ni en los apócrifos. También dicha presencia se explica por la liturgia en la cual un diácono asistía al obispo sosteniendo el capillo y vistiendo a los catecúmenos con una túnica blanca después de la inmersión. El número de diáconos oscila entre uno y tres, en este último caso, simbolizan las tres jerarquías angélicas.
   De acuerdo con la costumbre oriental, llevan las manos veladas (manus velatae) en señal de respeto. Los artistas de Occidente, poco familiarizados con el ceremo­nial bizantino,  no comprendieron el significado de esos velos e imaginaron ingenuamente que los ángeles presentaban una bata de baño para secar al catecúmeno, o que cumplían la función de percheros vivos esperando que Cristo saliera del agua.
Los accesorios: el Jordán personificado, el dragón y la cruz acuáticos, el hacha hundida en el tronco de un árbol 
   El Bautismo por inmersión comporta además figuras alegóricas como el dios del Jordán, el dragón vencido y un monumento conmemorativo: la cruz acuática.
   El Jordán está personificado por un dios fluvial que tiene un ramo de cañas y una urna inclinada, de acuerdo con una tradición que el arte de los primeros tiem­pos del cristianismo tomó del arte alejandrino.
   Como se consideraba, según san Jerónimo, constituido por Jor y por Dan, a veces aparece duplicado en dos medias figuras. Por eso el río Dordoña, formado por Dora y por Doña, en el arriate de agua de Versalles está representado por dos urnas. En el Protaton del monte Athos, el Jordán es un viejo calvo que conduce un tiro de dos delfines. Con frecuencia tiene sobre la frente pinzas de cangrejo, como los centauros marinos de la mitología (bap­tisterio de los Arrianos, en Rávena).
   Un detalle enigmático a primera vista, que se explica por la usual comparación con el Paso del mar Rojo, prefiguración del Bautismo, y por una alusión a los Salmos que era el Libro más popular del Antiguo Testamento. El Jordán personificado casi siem­pre está representado de espaldas y parece darse a la fuga, como el mar Rojo que se retira (Púlpito de Maximiano). El arte se ha limitado a la traducción del Salmo 114: 3, donde se dice el Jordán se echó para atrás (Jordanus conversus est retror­sum).
   En numerosos Salterios bizantinos, el Salterio Jludov, por ejemplo, se ve derrumbado sobre la orilla del río un enorme dragón acuático cortado en dos y sangrante. Para comprender el sentido es necesario referirse al Salmo 74: 13 - 14 donde se invoca a Dios con estas palabras: «Con tu poder dividiste el mar / y rompiste en las aguas las cabezas de los monstruos. / Tú aplastaste la cabeza del Leviatán (...)». En lenguaje teológico ello significa que de la misma manera que el faraón pereció persiguiendo a los hebreos en el mar Rojo que se abrió para dejar pasar a Moisés, el poder del demonio ha sido partido por el bautismo.
   Esta tradición se perpetuó durante largo tiempo en el arte bizantino. En el convento de Xenofontou, en el monte Athos, Cristo apoya el pie sobre una piedra de la que asoman cuatro cabezas de serpiente.
   Otro detalle no menos curioso es una cruz en el lecho del río. Según Strzygowski, se trataría de un presagio de la Crucifixión. En realidad se trata de un recuerdo de peregrinación. Para señalar a los peregrinos el sitio donde había tenido lugar el Bautismo de Cristo, se había levantado en el Jordán una cruz en lo alto de una columna plantada sobre un basamento de tres escalones. Esta columna en torno a la cual nadan los peces, aparece reproducida con mucha frecuencia en las representaciones antiguas del Bautismo.
   Detrás de san Juan Bautista a veces se ve el hacha hundida en el tronco de un árbol de la cual habla el Precursor cuando se dirige a los fariseos (Mosaico del baptisterio de San Marcos de Venecia). Es la ilustración de un pasaje de Mateo (3: 10): «Ya está puesta el hacha a la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé buen fruto será cortado y arrojado al fuego.»
   Estos detalles de origen helénico o sirio, que sirven para localizar la escena, desaparecieron a partir del siglo XII.
B) El bautismo por infusión (per infusionem)
   Es en esa época (siglo XII), cuando la infusión o aspersión (Begiessung), que debió introducirse mucho antes para administrar el bautismo a los enfermos y a los niños, comenzó a reemplazar en la liturgia al triple baño purificador. La representación del Bautismo de Cristo resultó, en consecuencia, radicalmente transforma­da.
   El ejemplo más antiguo del Bautismo por infusión es el retablo esmaltado de Nicola de Verdun (1181), pero allí todavía aparece combinado con la inmersión. Fue en el siglo XIV, con Taddeo Gaddi y Andrea Pisano cuando la nueva fórmula triun­fó definitivamente.
   En vez de estar inmerso en el Jordán hasta los hombros, Jesús se sumerge en el agua sólo hasta las rodillas e incluso hasta los tobillos. Desde entonces ya no puede ser representado completamente desnudo. Como en la Crucifixión, por decencia, lleva un ceñidor, un trozo de tela ajustado alrededor de la cintura. El ce­ñidor que reemplaza la campana acuática, sirve, como ésta, para ocultar el sexo. De pie en medio del río casi seco, une las manos mientras san Juan vierte el agua lustral sobre su frente. En ciertos casos muy infrecuentes (capitel del claustro de Eschau, en Alsacia), es la paloma del Espíritu Santo la que deja caer sobre el Mesías el contenido de una ampolla que lleva en el pico.
   Como lo ha señalado Strzygowski, generalmente la infusión se realiza con una copa o una concha en el arte italiano, con un cántaro en el arte alemán, mientras que en la escuela de los Países Bajos (Van der Weyden, Memling, G. David) san Juan Bautista deja caer algunas gotas de agua desde la concavidad de su mano sobre la cabeza de Cristo.
C) La iconografía bautismal del Renacimiento y de la Contrarreforma
   No es conveniente detenerse en la concepción que tenían los italianos del Renacimiento acerca del Bautismo de Cristo, porque nada tiene que ver con el arte religioso.
   De la misma manera que las Bodas de Caná para Veronés son apenas un pretexto para desplegar el lujo de un banquete, el Bautismo es sólo una escena de baño, o más bien de los preparativos de un baño con bellos cuerpos desnudos de efebos que retozan y se lavan al aire libre. Alrededor de Cristo los catecúmenos se desnudan, visten, descalzan o ponen la camisa. El sacramento deja lugar a un baño en el Tiber o el Arnot.
   Después del concilio de Trento se retornó a una concepción menos pagana del Bautismo, aunque sin retomar la fórmula medieval. En vez de estar de pie en el Jordán, Cristo se inclina o hasta se arrodilla con respeto ante san Juan Bautista. Incluso a veces Cristo y san Juan, rivalizando en humildad, se arrodillan uno frente al otro.
   Este nuevo orden se limita a traducir fielmente la doctrina de los teólogos místicos que profesan que Cristo, por humildad, quería rebajarse frente al Precursor, como si tuviera necesidad de ser purificado. Émile Mâle cita paralelamente los textos en que pudieron inspirarse los artistas del siglo XVII. «¡Oh Verbo encarnado -es­cribió la santa florentina María Magdalena de Pazzi- tú has querido inclinarte y humillarte frente a san Juan, como si tuvieras necesidad de ser purificado.» El español Álvarez de Paz le hace coro en sus Meditaciones: «Tu Bautismo fue la obra de tu admirable humildad. Ibas al Bautismo, oh maestro de la Pureza, como si tuvieses pecados que expiar.» A decir verdad, existe un precedente, se encuentra un ejemplo -aislado, ciertamente- del siglo XIV, en una composición del pintor de inspiración giottesca, Taddeo Gaddi (Academia de Florencia), que representa a Cristo arrodi­llado en el lecho del Jordán.
   No obstante no debe creerse que esta innovación haya sido acogida con general conformidad. En el arte religioso de los siglos XVII y XVIII con frecuencia vemos al Cristo Rey servido por ángeles que lo visten. Poussin en un cuadro de la Galería Czernin de Viena y Jean Restout (1745) en el Museo Dijon muestran a san Juan Bautista que se arrodilla frente a Cristo y a Dios Padre que aparece en una nube por encima de éste.
   Así, la iconografía posttridentina del Bautismo a veces subraya la humildad, y en ocasiones la majestad del Salvador.
   En suma, en la evolución que hemos esbozado, pueden distinguirse a grandes rasgos, tres tipos principales.
1. Cristo desnudo está inmerso en el Jordán que forma alrededor de su cuerpo una campana acuática. San Juan Bautista le impone la mano sobre la cabeza.
2. Cristo con ceñidor está de pie en el lecho del río cuya agua apenas le llega a los tobillos. San Juan le vierte el agua lustral sobre la cabeza.
3. Cristo vestido con una túnica se arrodilla en la ribera frente a san Juan Bautista, o éste se arrodilla frente a aquél.
b) La teofanía
   El rito lustral no es todo. Según el relato de los Evangelios, por encima del divino catecúmeno, el Espíritu Santo desciende desde lo alto del cielo al tiempo que resuena la voz de Dios Padre proclamando por primera vez el carácter mesiánico de Cristo.
   Marcos, que nos ofrece la versión primitiva de los Evangelios, dice simplemente que el Espíritu descendió «como una paloma», lo que significa, sin duda, que su vuelo se asemejaba al de una paloma. Lucas infirió de ello que el Espíritu Santo des­cendió «en forma corporal, como una paloma», lo cual es muy diferente. No es necesario decir que esta segunda versión, que materializaba de una manera concreta y plástica la aparición del Espíritu Santo, ha sido adoptada de inmediato por todos los artistas, encantados de poder representar de ese modo un Ser divino tan incorpóreo como los ángeles. El arte contribuyó a la fortuna de una concepción que en su origen reposa en un despropósito.
   A veces la paloma lleva una rama de olivo en el pico, a consecuencia de la asimilación de Cristo bautizado en el Jordan al patriarca Noé en el arca.
   Así, el Bautismo está concebido no sólo como una purificación, sino también como una iluminación (photismos). De acuerdo con una muy antigua tradición que se encuentra en el siglo II en Justino, y en el siglo IV en Efrén el Sirio, en el momento del Bautismo de Cristo del agua del Jordán brotó una luz. El poeta latino Prudencia agrega que el dios del Jordán resultó deslumbrado y retrocedió de espanto. Otro poeta cristiano, Juvencus, dice que una luz penetrando el agua transparente del río reveló la presencia de Dios. 
   Podemos encontrar las huellas de esta leyenda en un fresco de Capadocia del siglo IX, donde la luz que brota del agua está ingenuamente representada por una antorcha que emerge del río cerca de Jesús.
   Al mismo tiempo otra luz, todavía más deslumbrante, aparece en el cielo para iluminar a dos personas divinas: Dios Padre y la paloma del Espíritu Santo.
   La intervención de Dios Padre es evocada ya por la Mano de Dios, ya por su figura en busto que hace un gesto de bendición. Dios aparece de esa manera a partir del siglo XII, en las pilas bautismales de Lieja (1118).
   En el arte barroco del siglo XVII, san Juan Bautista eleva un rostro extasiado hacia el cielo donde resuena la voz del Padre Eterno.
Catálogo
   Cuando se elabora un catálogo se comprueba que gran número de Bautismos han sido encargados o ejecutados por donantes o artistas que llevaban el nombre del Precursor: por ejemplo, Jean Baptiste Colbert, Jean Baptiste Tuby, Jean Baptiste Lemoyne, Jean Baptiste Corot.
   Así como la Santa Cena decora los refectorios de los conventos, el Bautismo de Cristo es el tema que se reserva para la decoración de los baptisterios, de las capillas de las pilas bautismales y hasta de las propias pilas (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
      Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Pila Bautismal, de un alfar de Triana, en la sala I, del Museo de Bellas Artes, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

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