Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Fiesta del Corpus Christi, en Carmona (Sevilla).
Hoy, 7 de junio, Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, quien, con estos alimentos sagrados, ofrece el remedio de la inmortalidad y la prenda de la Resurrección [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
Y qué mejor día que hoy, para ExplicArte la Fiesta del Corpus Christi, en Carmona (Sevilla).
El día del Corpus es fijado en base al calendario lunar y corresponde al jueves que sigue al noveno domingo después de la primera luna llena de primavera del hemisferio norte, esto es, transcurridos sesenta días del Domingo de Resurrección. En Carmona hace años se ha dejado de celebrar la procesión el jueves, trasladándola al domingo siguiente.
Un milagro eucarístico del siglo XIII fue el origen de la Fiesta del Corpus Christi, que la Iglesia celebra el jueves siguiente a la Solemnidad de la Santísima Trinidad; aunque en algunos países las Iglesias locales deciden trasladarla para el domingo por una cuestión pastoral (en Sevilla se mantiene la festividad en el jueves). En esta solemnidad la Iglesia tributa a la Eucaristía un culto público y solemne de adoración, gratitud y amor, siendo la procesión del Corpus Christi una de las más importantes en toda la Iglesia Universal. A mediados del siglo XIII el P. Pedro de Praga dudaba sobre la presencia de Cristo en la Eucaristía y realizó una peregrinación a Roma para rogar sobre la tumba de San Pedro una gracia de fe. Al retornar, mientras celebraba la Santa Misa en Bolsena, en la Cripta de Santa Cristina, la Sagrada Hostia sangró manchando el corporal.
La noticia llegó rápidamente al Papa Urbano IV, que se encontraba muy cerca en Orvieto, y mandó que se le lleve el corporal. Más adelante el Pontífice publicó la bula “Transiturus”, con la que ordenó que se celebrara la Solemnidad del Corpus Christi en toda la Iglesia el jueves después del domingo de la Santísima Trinidad. El Santo Padre encomendó a Santo Tomás de Aquino la preparación de un oficio litúrgico para la fiesta y la composición de himnos, que se entonan hasta el día de hoy: Tantum Ergo, Lauda Sion. El Papa Clemente V en el Concilio general de Viena (1311) ordenó una vez más esta fiesta y publicó un nuevo decreto en el que incorporó el de Urbano IV. Posteriormente Juan XII instó su observancia.
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Hoy, 7 de junio, Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, quien, con estos alimentos sagrados, ofrece el remedio de la inmortalidad y la prenda de la Resurrección [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
Y qué mejor día que hoy, para ExplicArte la Fiesta del Corpus Christi, en Carmona (Sevilla).
El día del Corpus es fijado en base al calendario lunar y corresponde al jueves que sigue al noveno domingo después de la primera luna llena de primavera del hemisferio norte, esto es, transcurridos sesenta días del Domingo de Resurrección. En Carmona hace años se ha dejado de celebrar la procesión el jueves, trasladándola al domingo siguiente.
El origen del Corpus puede situarse en la Edad media como medida para contrarrestar la difusión de algunas "herejías" que estaban en contra de admitir la presencia real de Cristo en la hostia consagrada. El Corpus como ritual litúrgica arranca a mediados del siglo XIII, cuando el papa Urbano IV instituye la fiesta, siendo ubicada temporalmente el jueves siguiente al domingo de la Santísima Trinidad o sesenta días después del domingo de Pascua de Resurrección.
En Carmona, desde el siglo XVI hasta bien entrado el siglo XX la festividad del Corpus Christi es considerada una de las mayores expresiones festivas, como se recoge en los documentos relativos a los pagos y organización de la fiesta conservados en los archivos municipales. Sin embargo, ya en 1.480 se consideraba el Corpus de Carmona como una fiesta de "tiempo inmemorial", si bien no existe constancia de su origen exacto.
Se trataba en ese entonces de una procesión de carácter más civil que religioso, financiada por el ayuntamiento local, en la cual participaban todos los estamentos públicos y los gremios profesionales de la villa, acompañados por hermandades y autoridades religiosas. El cortejo estaba integrado por los santos protectores y las imágenes titulares de los distintos grupos y organizaciones, dando vida a un espectáculo callejero que llenaba la ciudad de música y bullicio.
Por esta razón, a partir del siglo XVIII, la autoridad eclesiástica emprendió medidas reguladoras con el propósito de limitar las expresiones de regocijo popular. Junto a ello, la desamortización primero y la paulatina despoblación de la ciudad en la segunda mitad del pasado siglo, potenciaron la decadencia de la festividad del Corpus de Carmona. A finales de los sesenta, la procesión del Corpus se circunscribía a un descuidado desfile religioso.
A finales de los años setenta por iniciativa del párroco de Santa María, de algunos creyentes y de las hermandades, se comienza a recuperar parte del esplendor pasado de la festividad del Corpus. En el consejo de hermandades de 1.979 se hace una llamada explícita para que todas las hermandades participen en la recuperación de la fiesta. La década de los ochenta será determinante para la restauración del ritual.
La modalidad de la fiesta que se ha recuperado da vida a un desfile procesional donde, los elementos tradicionales recuperados, se funden con nuevas expresiones rescatadas de las manifestaciones rituales de otros pueblos de la península e inclusive de otros países.
La visión en la que se inspira la puesta en escena del ritual responde a la que contempla la obra de San Agustín "La ciudad de Dios", donde los atributos estéticos cobran valor por su proximidad a la perfección de la dimensión divina. De aquí que la heterogeneidad estética de la procesión y la esmerada decoración de la ciudad se hayan vuelto hoy elementos distintivos de la festividad del Corpus de Carmona.
Carmona emula la visión de San Agustín en "La ciudad de Dios". Con tal finalidad, los días previos a la procesión se dedican todos los esfuerzos y cuidados a la decoración de las calles y de las casas. Entre vecinos y hermanos de la Hermandad del Santísimo Sacramento, los balcones se visten con colgaduras, que un equipo voluntario de mujeres se encarga de coser y planchar. Asimismo los balcones se pueden decorar de flores, ramas de palma, mantas y mantones colorados.
En el trascurso de las veinticuatro horas que preceden el desfile del Corpus, el ayuntamiento se encarga de ornamentar el itinerario de la procesión, colocando una veintena de arcos textiles, diseñados por el imaginero sevillano José Manuel Bonilla, autor también de los gonfalones con las imágenes de los santos apóstoles y motivos eucarísticos que adornan la plaza de San Fernando. A lo largo del recorrido se colocan también gallardetes con las insignias de parroquias e iglesias de Carmona. Cada año se procura innovar en el diseño de las decoraciones de las calles, incorporando elementos nuevos inspirados en motivos propios de rituales foráneos, como por ejemplo los gonfalones de la Orden de Malta, los gallardetes del Palio de Siena o las colgaduras de roscos con flores retomados del Corpus Christi de la Selva Negra en Alemania.
Por último, a primera hora de la mañana del día de la procesión, el suelo de las calles del itinerario de la procesión se recubre con junco, romero y otras hierbas y flores aromáticas.
A lo largo de las calles del itinerario de la procesión, las hermandades de Carmona y algunos vecinos erigen verdaderos altares donde se disponen distintos motivos eucarísticos, imágenes del niño Jesús, de la Virgen, de Santos Protectores, flanqueados por cirios y flores. Aunque el número de altares así como la imagen y la temática de su decoración pueden variar, por lo general, se mantienen todos los años los altares de las ocho hermandades de penitencia, los de las dos hermandades de gloria, los de las dos hermandades sacramentales, el altar del Orden Seglar de los Siervos y el del Consejo General de Hermandades y Cofradías de la Ciudad de Carmona. También se suele respetar la ubicación espacial de los altares, colocándolos año tras año en el mismo sitio.
Las hermandades montan sus altares a primera hora, el mismo día de la procesión. Motivo por el que la ciudad se vuelve, a partir de las siete de la mañana, en un ir y venir de procesiones, ya que algunas de las hermandades salen en procesión con sus imágenes hasta el lugar donde colocarán su altar, para regresar siempre en procesión tras finalizar el Corpus. La procesión de ida se realiza en silencio, mientras que a la vuelta algunas imágenes van acompañadas por bandas de música. La Hermandad de la Expiración sale temprano de la iglesia de San Blas con la imagen de Nuestra Señora del Rosario; la Hermandad de la Columna se traslada procesionalmente desde el Convento de Santa Clara con la imagen del mismo título; la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno sale y regresa, acompañada por la banda de música "El Arrabal", a la iglesia de San Bartolomé con la imagen de la Divina Pastora. Sólo la Hermandad de las Angustias se traslada en procesión el día anterior con la imagen de Nuestro Padre Jesús Cautivo de Belem desde la iglesia de San Francisco a la iglesia de Santa María, para volver a salir desde allí la mañana del día del Corpus hasta su altar. Vuelve a su templo en procesión acompañada, como a la ida, por la banda de cornetas y tambores de "Nuestra Señora de Gracia".
En los días anteriores también se preparan los pasos que saldrán en la procesión del Corpus: el paso de Jesús Sacramentado que lleva la custodia, el de la reliquia de San Juan Grande, el paso de San Judas Tadeo, que se ha logrado incorporar a la procesión hace pocos años, y el paso del patrón de la ciudad San Teodomiro. La preparación del paso de la reliquia corre a cargo de la hermandad que preside los actos del Consejo de Hermandad en el año en curso, mientras que los demás pasos son responsabilidad de la Hermandad Sacramental de Santa María.
El día anterior las hermandades tienen que depositar sus varas y estandartes en la parroquia de Santa María para que el desfile se desarrolle con puntualidad. Las distintas indumentarias y enseres de los acólitos se guardan en la iglesia del Salvador, para que así todos los que toman parte en el desfile procesional se preparen en la sacristía del Salvador por la mañana temprano para después dirigirse a Santa María ya vestidos.
A las nueve de la mañana en la iglesia Prioral de Santa María se celebra la Solemne Eucaristía con asistencia del clero, de las hermandades y del ayuntamiento. Al finalizar la misma, da comienzo la Solemne Procesión de Jesús Sacramentado.
La procesión la integran, siguiendo un estricto orden de aparición, la representación de las asociaciones, hermandades, órdenes religiosas, y representaciones civiles y militares, entre las cuales se intercalan los pasos de la Reliquia de San Juan Grande, las andas con la imagen de vestir de San Teodomiro, la imagen de San Judas Tadeo y, cerrando la comitiva, la custodia que en el siglo XVI realizó el orfebre Francisco de Alfaro.
Abre el cortejo la Cruz Parroquial de Santa María obra de Francisco de Alfaro (1.584), llevada por un acolito y flanqueada por ciriales. Siguen los niños de primera comunión que lucen sus mejores trajes. Tras el tramo de niños y niñas sale la Reliquia de San Juan Grande bajo templete de plata y bronce dorado. La reliquia es llevada en andas por los representantes de la hermandad que preside el Consejo de las Hermandades y acompañada por servidores que visten a la moda del siglo XVII con gola de avisperos, siguiendo el modelo de pajes del Consejo de la ciudad. Tras la reliquia desfila la Archicofradía de María Auxiliadora seguida por las juntas de gobierno de las hermandades, organizadas por orden de antigüedad, que procesionan cada una con estandarte varas y cera. Así la primera hermandad que desfila es la del Rocío que se ha constituido más recientemente.
Aproximadamente en la zona media del cortejo va la imagen de San Judas Tadeo, talla del siglo XVII procedente de la antigua residencia jesuita de Carmona, que se incorporó hace tres años a la procesión, ya que el cortejo había crecido mucho y hacía falta intercalar algunas imágenes entre los representantes civiles y religiosos. Le sigue el paso con la imagen de San Teodomiro, santo carmonense y patrón canónico de la ciudad, realizada en 1.995 por José Manuel Bonilla Cornejo. El paso del patrono es presidido por el capitán de la Guardia Civil que lleva el Pendón de la Ciudad y se acompaña por la banda de cornetas y tambores de "Nuestra Señora del Sol" de Sevilla.
Tras el patrón sale la hermandad de la patrona, con el Simpecado de la Virgen de Gracia y por último las Hermandades Sacramentales, la de San Pedro y la de Santa María.
El cortejo de la Sacramental de Santa María se abre con el cuerpo de carráncanos, niños vestidos al modo de la corte española del siglo XVII, que llevan hachetas y medallones con pinturas de la vida de la virgen y acompañan el Lábaro Sacramental. Cierra el cortejo el Guión Sacramental, flanqueado por los servidores que llevan faroles de mano. El cuerpo de acólitos de la parroquia preside la custodia sacramental obra de Francisco de Alfaro, seguida por los representantes del Consejo de Hermandades y Cofradías, por las autoridades religiosas y la representación de la Corporación Municipal.
Acompaña la custodia la banda de música "El Arrabal" de Carmona.
La procesión dura aproximadamente dos horas, realizando paradas frente a los altares erigidos en las calles a lo largo del recorrido. Los aldeanos se aglomeran en las calles y en los balcones y acompañan la custodia hasta que vuelve a recogerse en la parroquia de Santa María. Particularmente sugestivo resulta el desfile de la custodia, ya de vuelta a su templo frente a la iglesia del Salvador, desde cuyo interior se resuenan suavemente las notas de la Coral de Nuestra Señora de Gracia.
Debido a su antigüedad, el ritual ha pasado por periodos de profundas transformaciones. La procesión que se ha recuperado en la actualidad, aún cuando no alcanza la grandiosidad de las procesiones del Corpus de la época moderna, cuando todos los estamentos de la sociedad civil y religiosa sacaban sus propios pasos, se constituye como un modelo de ritual capaz de reinterpretar lo antiguo en clave contemporánea. Los altares de hoy han venido a sustituir los antiguos pasos procesionales y la cuidadosa decoración de las calles evoca la visión nostálgica de la ciudad de Carmona que se ha plasmado en la memoria de las personas mayores.
Todas las hermandades toman parte a la procesión del Corpus. Las varias juntas de gobierno desfilan por orden de antigüedad luciendo sus propios estandartes, varas y cirios. Aparte, las hermandades están a cargo del montaje de los altares callejeros.
También desfilan en la procesión del Corpus los representantes de las instituciones municipales y las autoridades religiosas.
Aproximadamente cincuenta acólitos acompañan la procesión, llevando incensarios, insignias y farolas. La mayoría visten túnica blanca y capa roja bordada en oro. Entre ellos, destaca por su vestimenta un cuerpo de ocho acólitos, llamados "carráncanos" que acompañan a la insignia sacramental. Las vestiduras que llevan están inspiradas en la de los niños de la Corte Española. Llevan pantalón y casaca roja, cubriéndose con dalmática de brocado de plata y pasamanería artesanal. En las manos sostienen un sombrero rojo, provisto de plumas, al modo español y sobre el pecho cartelas con pinturas de los misterios marianos. Portan además hachetas realizadas en metal plateado.
Aproximadamente cincuenta costaleros están a cargo de transportar el paso de la custodia y de San Teodomiro. La cuadrilla de costaleros de la Custodia se conformó hace veinticinco años, estableciéndose que sus sustitutos provendrían de las filas de los costaleros de San Teodomiro. Por esta razón, se registra una gran demanda por integrar la cuadrilla de San Teodomiro. La mayoría de los costaleros son oriundos de Carmona. Pagan papeleta de sitio con la cual financian un almuerzo colectivo en el patio de Santa María, mientras que el 30% del monto total se destina a la Hermandad Sacramental.
La Hermandad del Santísimo Sacramento y San Teodomiro Mártir. Los miembros de la hermandad en colaboración con el cura de la parroquia de Santa María y con el Consejo General de Hermandades y Cofradías de Carmona, se hacen cargo de coordinar el trabajo voluntario de los hermanos y hermanas que contribuyen a la realización de la festividad del Corpus Christi.
La procesión del Corpus se financia en su mayoría mediante donativos voluntarios. Durante todo el año la hermandad organiza actividades para recaudar fondos y durante el mes de agosto los hermanos van de casa en casa a pedir donativos. Los gastos relativos a la banda de música y a las flores los suelen financiar personalmente entre cuatro personas. Una parte de los gastos se financian mediante el pago de la papeleta de sitio de los costaleros de la Custodia y del paso de San Teodomiro. Por su parte el ayuntamiento financia el exorno de las calles, contribuyendo con una subvención anual de cuatro mil euros.
Una parte consistente de la financiación proviene, sin embargo, del trabajo no remunerado de numerosos vecinos que contribuyen activamente a la realización de la procesión del Corpus.
La procesión de desarrolla a lo largo de un recorrido que comienza y termina en la Iglesia de Santa María diseñando un ocho alrededor de la céntrica Plaza de San Fernando. El itinerario de la procesión es señalizado por la decoración de las calles que recorre el cortejo.
Con motivo de la celebración del Corpus se instalan en la plaza varios altares portátiles ante los cuales pasará la custodia. Es el caso del Altar de la Hermandad de la Humildad y Altar de Hermandad de la Expiración. La Hermandad de la Humildad instala su altar presidido por una imagen de San Juan Grande, aunque no siempre es la misma.
De igual modo la hermandad de la Expiración coloca en la Plaza de San Fernando el altar de Nuestra Señora del Rosario, talla en madera de inicios del siglo XVIII. Traslada y regresa la imagen a la iglesia de San Blas en el mismo día. Altar de la Hermandad de las Angustias.
Esta hermandad de coloca del altar del Señor de Belem, obra de Pedro Roldán. Este paso se traslada a las ocho horas desde la iglesia de Santa María, a donde llegó la tarde anterior desde la iglesia de San Francisco, acompañado por la banda de Cornetas y Tambores de "Nuestra Señora de Gracia", que igualmente lo acompaña a su regreso, tras la procesión del Corpus Christi.
La procesión cuenta con un recorrido que comienza y termina en la iglesia de Santa María diseñando un ocho alrededor de la céntrica plaza de San Fernando. El itinerario de la procesión es señalizado por la decoración de las calles, alfombradas con junco, y de las casas engalanadas. La procesión del Corpus Christi sale desde el portal de Calle Lonja Alta de la iglesia de Santa María y se recoge en el portal de calle de San Ildefonso. A lo largo del recorrido numerosos son los altares que colocan las hermandades, hitos principales de la procesión.
En la Iglesia del Salvador con ocasión de la celebración de la fiesta del Corpus Christi de Carmona montan sus altares la Hermandad del Rocío, la Orden Seglar de los Siervos, con su altar presidido por la imagen del Dulce Nombre de Jesús, obra del siglo XVIII, y en la puerta principal del templo erige su altar la Hermandad de la Esperanza presidido por diversas imágenes del siglo XVIII. Desde la iglesia también canta la Coral de Nuestra Señora de Gracia al paso del cortejo de vuelta a su templo.
Con ocasión de la celebración del Corpus Christi, en el portal de la Casa Palacio de los Rueda, la Hermandad de Nuestra Señora de Gracia instala su altar presidido por la Imagen de Nuestra Señora de los Reyes, obra de finales del siglo XVII.
En la calle Martín López la Hermandad de la Columna coloca el templete decimonónico y la imagen de Santa Clara del monasterio de religiosas Clarisas, obra del siglo XVIII. Se traslada procesionalmente antes y después de la fiesta del Corpus Christi desde el cercano convento del mismo nombre.
La Hermandad del Santo Entierro erige en la calle Sacramento el altar.
El Consejo General de Hermandades y Cofradías de Carmona instala su altar en la Calle Maese Rodrigo.
La Divina Pastora, obra de Antonio del Castillo, preside el altar de Calle Prim instalado por la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno.
Tras la procesión del Corpus regresa a la iglesia de San Bartolomé, acompañada por la Banda de Música "El Arrabal".
En la calle Ramón y Cajal se erige el altar de la Hermandad de la Amargura.
La Custodia, símbolo de Jesús Sacramentado, es una importante obra de orfebrería del Renacimiento realizada por Francisco de Alfaro durante los año 1.579 y 1.584. Es considerada una de sus obras más conseguidas. Tiene una altura total de dos metros y se utilizaron cerca de cien kilos de plata en su realización. En el centro se coloca el manifestador, obra del mismo orfebre, realizado en plata dorada al fuego y esmaltes. El viril es obra del siglo XVIII y está decorado con más de dos mil brillantes. Se conserva en la parroquia de Santa María (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Historia y Leyenda de la Solemnidad del Corpus Christi;Un milagro eucarístico del siglo XIII fue el origen de la Fiesta del Corpus Christi, que la Iglesia celebra el jueves siguiente a la Solemnidad de la Santísima Trinidad; aunque en algunos países las Iglesias locales deciden trasladarla para el domingo por una cuestión pastoral (en Sevilla se mantiene la festividad en el jueves). En esta solemnidad la Iglesia tributa a la Eucaristía un culto público y solemne de adoración, gratitud y amor, siendo la procesión del Corpus Christi una de las más importantes en toda la Iglesia Universal. A mediados del siglo XIII el P. Pedro de Praga dudaba sobre la presencia de Cristo en la Eucaristía y realizó una peregrinación a Roma para rogar sobre la tumba de San Pedro una gracia de fe. Al retornar, mientras celebraba la Santa Misa en Bolsena, en la Cripta de Santa Cristina, la Sagrada Hostia sangró manchando el corporal.
La noticia llegó rápidamente al Papa Urbano IV, que se encontraba muy cerca en Orvieto, y mandó que se le lleve el corporal. Más adelante el Pontífice publicó la bula “Transiturus”, con la que ordenó que se celebrara la Solemnidad del Corpus Christi en toda la Iglesia el jueves después del domingo de la Santísima Trinidad. El Santo Padre encomendó a Santo Tomás de Aquino la preparación de un oficio litúrgico para la fiesta y la composición de himnos, que se entonan hasta el día de hoy: Tantum Ergo, Lauda Sion. El Papa Clemente V en el Concilio general de Viena (1311) ordenó una vez más esta fiesta y publicó un nuevo decreto en el que incorporó el de Urbano IV. Posteriormente Juan XII instó su observancia.
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