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domingo, 14 de enero de 2024

La antigua Casa de la Contratación

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la antigua Casa de la Contratación, de Sevilla.    
     Hoy, 14 de enero, es el aniversario (14 de enero de 1503) de la creación mediante decreto real, de la Casa de Contratación de Indias en Sevilla, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la Casa de la Contratación, de Sevilla.
   La antigua Casa de la Contratación se encontraba en la plaza de la Contratación; 3; en el Barrio de Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo
     El Real Alcázar [nº 2 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 2 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la plaza del Triunfo, 5 (la salida se efectúa por la plaza Patio de Banderas, 10); en el Barrio de Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo. En el plano oficial del Real Alcázar, aparece con los números 6 (Cuarto del Almirante) y 7 (Capilla de la Virgen de los Navegantes).
   La Casa de la Contra­tación, creada por los Reyes Católicos en 1503 e instalada poco después en un edifi­cio del Alcázar con fachada a esta plaza. Tenía como funciones la organización del comercio, la fiscalización de personas y mercancías y la práctica de justicia en todo lo relacionado con las Indias; permaneció en este lugar hasta el año 1717, en que fue tras­ladada a Cádiz. Su actual denominación, que aparece ya en el s. XVI, se repite en documentos del XVII, plano de Olavide (1771) y toda la planimetría del XIX. 
     Era una construcción de dos plantas, que se levantó a raíz de un incendio ocurrido en 1604, y que ha perdurado hasta la década de l960, en que fue demolido para levantar el actual de cuatro plantas, obra de Rafael Manzano, a la sazón conservador del Alcázar. Al ser trasladada la Casa de la Contratación a Cádiz, parte del edificio fue destinado a cuartel de Partidas Sueltas, y a viviendas para arrendamiento las dependencias en torno al patio almohade o Jardín del Crucero, conocido también como Patio de la Contratación. Este era considerado como de tránsito público y se comunicaba con el Alcázar. Antes de su demolición fue comisaría de policía. Actualmente alberga la Con­sejería de Obras Públicas y Transportes de la Junta de Andalucía. 
     El edificio, que llegó hasta nuestros días, poseía una fachada de estilo neoclásico con pilastras. El patio, de dos plantas, estaba porticada en la planta baja, con arcos rebajados sobre columnas toscanas y jónicas; en la planta superior, se abrían balcones separados por pilastras. La escalera, de tres tramos, se cerraba con bóveda, decorada con yeserías.
Conozcamos mejor la Historia de la creación de la Casa de Contratación, de Sevilla
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     El 14 de enero de 1503 se estableció por decreto real la Casa de Contratación de Indias en Sevilla, creada para fomentar y regular el comercio y la navegación con el Nuevo Mundo. Su denominación oficial era Casa y Audiencia de Indias, que Pedro Mártir de Anglería llamaba con más propiedad la Casa del Océano.
     Su funcionamiento quedó regulado en las Ordenanzas expedidas en Alcalá de Henares en el momento de su creación, y entre sus finalidades se especificaban las de "recoger y tener en ella, todo el tiempo necesario, cuantas mercaderías, mantenimientos y otros aparejos fuesen menester para proveer todas las cosas necesarias para la contratación de las Indias; para enviar allá todo lo que conviniera; para recibir todas las mercaderías e otras cosas que de allí se vendiese dello todo lo que hubiese de vender o se enviase a vender e contratar a otras parte donde fuese necesario". Su reglamento fue modificado por las Ordenanzas expedidas en Monzón en 1510 y toda la legislación referente a este organismo se imprimió en 1522. 
   [...] Se especificaban las horas de trabajo; se habla de los libros de registro que hay que llevar; se regula la emigración; se trata de las relaciones con mercaderes y navegantes; se dispone lo relativo a los bienes de los muertos en Indias, etc. [...] Como controladora del tráfico marítimo, la Casa se encargaba del aprovisionamiento y del pertrecho de las flotas, y de la inspección de los barcos que se disponían a zarpar para América.
     Sus funcionarios aparejaban las flotas, compraban mercancías, daban instrucciones a los navíos, fomentaban el trato con Indias, estaban atentos a las necesidades de Ultramar, y cuidaban del registro de todas las embarcaciones y se le incorpora el matiz científico al incluirse dentro de la Casa de la Contratación al Piloto Mayor [creado en 1508], encargado de examinar a los pilotos que desean hacer la carrera, y de trazar los mapas o cartas de navegación y el Padrón Real [mapa-modelo] del Nuevo Mundo, hasta 1519 en que se crea el puesto de Cartógrafo. Piloto Mayor en 1508 fue Américo Vespucio, sucediéndole más tarde Juan de Solís y Sebastián Cabot.
La ruta triangular
     Fue una ruta atlántica que funcionó durante los siglo XVI-XVII y principios del XVIII. Salía de los puertos europeos en flotas de barcos cargados de abalorios en dirección a las costas de África [golfo de Guinea] donde se intercambiaban esclavos y se trasladaban a América para ser vendidos a cambio de piedras y metales preciosos, maderas, tintes, café, cacao, etc.. El control de esta ruta fue español y portugués en el siglo XVI, holandés en el XVII e inglés en el XVIII. Fue la ruta más rentable de todas.
El Consulado de Sevilla
     Paralelamente a la Casa de la Contratación, en 1543 se crea en Sevilla el Consulado de mercaderes, la Casa Lonja como la llamaban en los antiguos documentos sevillanos, la Bolsa como la denominan los viajeros de los siglos XVI-XVIII, o el Consulado como se le llamará en el siglo XIX. Era una asociación comercial que protegía el comercio de la ciudad contra los "no burgueses", que mermó algunas de las facultades a la Casa de la Contratación.
     El Consulado asumió una parte considerable de la jurisdicción civil sobre sus miembros, que antes ejercía la Casa de Contratación. Hasta esa fecha, los juicios y pleitos entre mercaderes se celebraban en la Casa, pero los mercaderes, deseosos que se les reconociera su jurisdicción, solicitaron permiso para constituir una asociación similar a la de Burgos o Valencia. Sus principales ordenanzas son de 1556.
     En el Consulado estaban representados todos los tratantes con Indias que no fueran extranjeros ni dependientes o subordinados suyos. Sus ingresos procedían de la avería o seguro marítimo, obligatoria para todo el que llevase más de un año negociando o el que cargase en una o dos veces mercancías por valor superior a 1.000 ducados [se fijó en una blanca al millar]. Este impuesto o contribución permitía sufragar la organización de una Armada que defendiera los buques del ataque corsario, en particular de los franceses.
     Como la piratería seguía siendo una continua amenaza para el comercio con América, el Consulado consiguió una ordenanza real obligando a todos los vasallos que marchaban o que venían de las Indias a que se uniesen a la flota oficialmente organizada a este efecto. Es decir, impuso el sistema de flotas, que sustituía al llamado de navío suelto. El uso de este recurso ya había sido experimentado por los navegantes mediterráneos de la antigüedad, y seguía siendo utilizado tanto ahí como en el Mar del Norte.
[...]
     A medida que la estructura del comercio fue cambiando y Sevilla se dedicó a exportar productos manufacturados, no fabricados en Andalucía, sino traídos en su mayor parte desde el extranjero, los miembros del Consulado sevillano fueron ejerciendo más que nada un negocio de representación y comisión, en representación de todas las casas mercantiles de Europa. No obstante la costumbre y los intereses creados, continuaron protegiendo el monopolio de Sevilla, mucho después que el volumen del comercio hubiese rebasado las posibilidades, siempre limitadas, que ofrecía el puerto interior del Guadalquivir.
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la antigua Casa de la Contratación, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la plaza de la Contratación, en ExplicArte Sevilla.

Más sobre el Real Alcázar, en ExplicArte Sevilla.

Más sobre la Ruta Magallanes y la Primera Vuelta al Mundo 1519-1522, en ExplicArte Sevilla.

viernes, 14 de enero de 2022

Un paseo por la plaza de la Contratación

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la plaza de la Contratación, de Sevilla, dando un paseo por ella.    
     Hoy, 14 de enero, es el aniversario (14 de enero de 1503) de la creación mediante decreto real, de la Casa de Contratación de Indias en Sevilla, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la plaza de la Contratación, de Sevilla, dando un paseo por ella.
   La plaza de la Contratación es, en el Callejero Sevillano, una vía que se encuentra en el Barrio de Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo, entre las calles Miguel Mañara, Deán Miranda, y San Gregorio
   La plaza responde a un tipo de espacio urbano más abierto, menos lineal, excepción hecha de jardines y parques. La tipología de las plazas, sólo las del casco histórico, es mucho más rica que la de los espacios lineales; baste indicar que su morfología se encuentra fuertemente condicionada, bien por su génesis, bien por su funcionalidad, cuando no por ambas simultáneamente. Con todo, hay elocuentes ejemplos que ponen de manifiesto que, a veces, la consideración de calle o plaza no es sino un convencionalismo, o una intuición popular, relacionada con las funciones de centralidad y relación que ese espacio posee para el vecindario, que dignifica así una calle elevándola a la categoría de la plaza, siendo considerada genéricamente el ensanche del viario. También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer. 
     La vía, en este caso una plaza, está dedicada a Casa de la Contratación, que se ubicaba en el Alcázar, y con fachada a esta plaza.
     Debe su nombre a la Casa de la Contra­tación, creada por los Reyes Católicos en 1503 e instalada poco después en un edifi­cio del Alcázar con fachada a esta plaza. Tenía como funciones la organización del comercio, la fiscalización de personas y mercancías y la práctica de justicia en todo lo relacionado con las Indias; permaneció en este lugar hasta el año 1717, en que fue tras­ladada a Cádiz. Su actual denominación, que aparece ya en el s. XVI, se repite en documentos del XVII, plano de Olavide (1771) y toda la planimetría del XIX. En algunos documentos se la cita como plazuela, Álvarez-Benavides la rotula como calle. Según Santiago Montoto, la plaza se denominó de la Pila Seca algún tiempo, hasta que en 1845 fue cambiado su nombre por el de Contratación, aunque de ello no hay ninguna otra documentación.
     La plaza presenta ya en el plano de Olavide planta casi cuadrada. Esta debió tener su origen, dada su morfología regular, en las expropiaciones que realizaran los oficiales reales en el s. XVI para dotar a la Casa de la Contratación de un espacio amplio que ennobleciera al edificio y facilitara el trasiego de mercancías y personas que acudían a resolver asuntos ante la institución. Un tacón arquitectónico existente en la confluencia con San Gregorio, acera de los impares, fue eliminado como consecuencia del plan de alineaciones y ensanches elaborado para dicha calle (1914), lo que dio a la plaza la forma regular que presenta actualmente. 
     Estuvo originariamente enladrillada y empedrada y, dada su inclinación y mucho tráfico, hubo de ser reparada en numerosas ocasiones; con motivo de la visita del rey en 1816 se acordó reparar el empedrado, que estaba en mal estado. Hacia mediados de siglo se decidió colocar dos hileras de losas para los transeúntes para facilitar el paso "tanto en los días de feria como en los demás". A principios del siglo actual se amplía el alcantarillado a esta zona, se adoquina y se trazan aceras de cemento. El último pavimento con adoquines pequeños de granito se efectuó en 1941, y en los años setenta fue cubierta por una capa asfáltica.
     El edificio central y de mayor importancia histórica ha sido la Casa de la Contratación, construcción de dos plantas, que se levantó a raíz de un incendio ocurrido en 1604, y que ha perdurado hasta la década de l960, en que fue demolido para levantar el actual de cuatro plantas, obra de Rafael Manzano, a la sazón conservador del Alcázar. Al ser trasladada la Casa de la Contratación a Cádiz, parte del edificio fue destinado a cuartel de Partidas Sueltas, y a viviendas para arrendamiento las dependencias en torno al patio almohade o Jardín del Crucero, conocido también como Patio de la Contratación. Este era considerado como de tránsito público y se comunicaba con el Alcázar. Antes de su demolición fue comisaría de policía. Actualmente alberga la Con­sejería de Obras Públicas y Transportes de la Junta de Andalucía. 
     En la plaza tuvo su emplazamiento el hospital de Nuestra Señora del Pilar. La casa núm. 7, catalogada en Arquirtectura civil sevillana, fue derribada y sustituida por un edificio de apartamentos con fachada de ladrillo visto. Otro edificio que hoy dignifica este espacio es la sede de la Cámara de Comercio, Industria y Navega­ción, anteriormente residencia de la familia terrateniente Vázquez, ampliamente reformada interior y exteriormente por Antonio González Cordón. Un grupo de casas de cua­tro plantas cierra uno de los cuatro lados. Careció siempre la plaza de mobiliario urbano, salvo una fuente con grifo de hierro construida en 1863; hoy se exorna con naranjos en alcorques. 
     Desde su apertura hubo de tener gran animación por los muchos negocios que en la Casa de la Contratación se trataban. Desde este edificio contempla­ron la procesión del Corpus los reyes Felipe V e Isabel de Farnesio en 1731; en esta ocasión el itinerario rompió la tradición, saliendo de la puerta de los Palos para pasar por las Gradas y arquillo de San Miguel, dirigirse al arquillo que estaba junto a la Moneda, Maese Rodrigo (hoy Puerta de Jerez), San Gregorio, plaza de la Contratación, Arquillo de la Montería, calle de la  Lonja junto al Archivo de Indias, y puerta de San Cristóbal. Tras el traslado de la Casa a Cádiz debió perder parte de su animación, aunque el tránsito en dirección a la Puerta de Jerez por San Gregorio, en busca de los nuevos paseos de Cristina, Delicias y de Eslava y la corte de los Montpensier, vinieron a sustituir las funciones perdidas. 
     En la plaza había, a mediados del XIX, carruajes de alquiler, y los niños hacían candelas al caer la tarde como continuación de sus juegos diurnos, y se dedicaban a atacar perros y gatos, según nos cuenta la prensa de la época En la posada de Naish, considerada muy cómoda y con calefacción, situada frente a la cárcel militar, se hospedó Richard Ford. Estos establecimientos debieron ser frecuentes en la zona, para albergar a los viajeros que venían de toda España a resolver asuntos a la Casa de la Contratación. Una línea de tranvías que unía la Puerta de Jerez con la plaza de San Francisco la atravesó desde el último tercio del s. XIX al primero de este siglo. En el núm. 7, según Álvarez-Benavides, tuvo su última residencia antes de ir a vivir al hospicio de la Santa Caridad Miguel de Mañara (1627-1679). Hoy siguen predominando las funcione de servicio junto a las residenciales. Recientemente se ha instalado una librería especializada en arte y arquitectura, y tradicionalmente ha existido un pequeño comercio para la zona. El aspecto que ofrece es el de un garaje, por ser uno de los pocos espacios autorizados para aparcamiento de la zona [Salvador Rodríguez Becerra, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
Contratación, plaza de la, 3. En este solar estuvo situada la Casa de la Contratación. El edificio, que llegó hasta nuestros días, poseía una fachada de estilo neoclásico con pilastras. El patio, de dos plantas, estaba porticada en la planta baja, con arcos rebajados sobre columnas toscanas y jónicas; en la planta superior, se abrían balcones separados por pilastras. La escalera, de tres tramos, se cerraba con bóveda, decorada con yeserías.
Contratación, plaza de la, 7
. La casa, que fue derribada, poseía un interesante patio de tres plantas; la primera y última con arcos sobre co­lumnas toscanas y la intermedia con balcones separados por pilastras [Francisco Collantes de Terán Delorme y Luis Gómez Estern, Arquitectura Civil Sevillana, Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, 1984].
Conozcamos mejor la Historia de la creación de la Casa de Contratación, de Sevilla;
     El 14 de enero de 1503 se estableció por decreto real la Casa de Contratación de Indias en Sevilla, creada para fomentar y regular el comercio y la navegación con el Nuevo Mundo. Su denominación oficial era Casa y Audiencia de Indias, que Pedro Mártir de Anglería llamaba con más propiedad la Casa del Océano.
     Su funcionamiento quedó regulado en las Ordenanzas expedidas en Alcalá de Henares en el momento de su creación, y entre sus finalidades se especificaban las de "recoger y tener en ella, todo el tiempo necesario, cuantas mercaderías, mantenimientos y otros aparejos fuesen menester para proveer todas las cosas necesarias para la contratación de las Indias; para enviar allá todo lo que conviniera; para recibir todas las mercaderías e otras cosas que de allí se vendiese dello todo lo que hubiese de vender o se enviase a vender e contratar a otras parte donde fuese necesario". Su reglamento fue modificado por las Ordenanzas expedidas en Monzón en 1510 y toda la legislación referente a este organismo se imprimió en 1522. 
   [...] Se especificaban las horas de trabajo; se habla de los libros de registro que hay que llevar; se regula la emigración; se trata de las relaciones con mercaderes y navegantes; se dispone lo relativo a los bienes de los muertos en Indias, etc. [...] Como controladora del tráfico marítimo, la Casa se encargaba del aprovisionamiento y del pertrecho de las flotas, y de la inspección de los barcos que se disponían a zarpar para América.
     Sus funcionarios aparejaban las flotas, compraban mercancías, daban instrucciones a los navíos, fomentaban el trato con Indias, estaban atentos a las necesidades de Ultramar, y cuidaban del registro de todas las embarcaciones y se le incorpora el matiz científico al incluirse dentro de la Casa de la Contratación al Piloto Mayor [creado en 1508], encargado de examinar a los pilotos que desean hacer la carrera, y de trazar los mapas o cartas de navegación y el Padrón Real [mapa-modelo] del Nuevo Mundo, hasta 1519 en que se crea el puesto de Cartógrafo. Piloto Mayor en 1508 fue Américo Vespucio, sucediéndole más tarde Juan de Solís y Sebastián Cabot.
La ruta triangular
     Fue una ruta atlántica que funcionó durante los siglo XVI-XVII y principios del XVIII. Salía de los puertos europeos en flotas de barcos cargados de abalorios en dirección a las costas de África [golfo de Guinea] donde se intercambiaban esclavos y se trasladaban a América para ser vendidos a cambio de piedras y metales preciosos, maderas, tintes, café, cacao, etc.. El control de esta ruta fue español y portugués en el siglo XVI, holandés en el XVII e inglés en el XVIII. Fue la ruta más rentable de todas.
El Consulado de Sevilla
     Paralelamente a la Casa de la Contratación, en 1543 se crea en Sevilla el Consulado de mercaderes, la Casa Lonja como la llamaban en los antiguos documentos sevillanos, la Bolsa como la denominan los viajeros de los siglos XVI-XVIII, o el Consulado como se le llamará en el siglo XIX. Era una asociación comercial que protegía el comercio de la ciudad contra los "no burgueses", que mermó algunas de las facultades a la Casa de la Contratación.
     El Consulado asumió una parte considerable de la jurisdicción civil sobre sus miembros, que antes ejercía la Casa de Contratación. Hasta esa fecha, los juicios y pleitos entre mercaderes se celebraban en la Casa, pero los mercaderes, deseosos que se les reconociera su jurisdicción, solicitaron permiso para constituir una asociación similar a la de Burgos o Valencia. Sus principales ordenanzas son de 1556.
     En el Consulado estaban representados todos los tratantes con Indias que no fueran extranjeros ni dependientes o subordinados suyos. Sus ingresos procedían de la avería o seguro marítimo, obligatoria para todo el que llevase más de un año negociando o el que cargase en una o dos veces mercancías por valor superior a 1.000 ducados [se fijó en una blanca al millar]. Este impuesto o contribución permitía sufragar la organización de una Armada que defendiera los buques del ataque corsario, en particular de los franceses.
     Como la piratería seguía siendo una continua amenaza para el comercio con América, el Consulado consiguió una ordenanza real obligando a todos los vasallos que marchaban o que venían de las Indias a que se uniesen a la flota oficialmente organizada a este efecto. Es decir, impuso el sistema de flotas, que sustituía al llamado de navío suelto. El uso de este recurso ya había sido experimentado por los navegantes mediterráneos de la antigüedad, y seguía siendo utilizado tanto ahí como en el Mar del Norte [...]
     A medida que la estructura del comercio fue cambiando y Sevilla se dedicó a exportar productos manufacturados, no fabricados en Andalucía, sino traídos en su mayor parte desde el extranjero, los miembros del Consulado sevillano fueron ejerciendo más que nada un negocio de representación y comisión, en representación de todas las casas mercantiles de Europa. No obstante la costumbre y los intereses creados, continuaron protegiendo el monopolio de Sevilla, mucho después que el volumen del comercio hubiese rebasado las posibilidades, siempre limitadas, que ofrecía el puerto interior del Guadalquivir.
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la plaza de la Contratación, de Sevilla, dando un paseo por ella. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre el Callejero de Sevilla, en ExplicArte Sevilla.

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La plaza de la Contratación, al detalle:

jueves, 21 de mayo de 2020

La Capilla de la Virgen de los Navegantes, en la Casa de la Contratación, del Real Alcázar


    Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Capilla de la Virgen de los Navegantes, en la Casa de la Contratación, del Real Alcázar, de Sevilla.    
       El Real Alcázar [nº 2 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 2 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la plaza del Triunfo, 5 (la salida se efectúa por la plaza Patio de Banderas, 10); en el Barrio de Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo.
     En el Real Alcázar, en la Casa de la Contratación, se encuentra la Capilla de la Virgen de los Navegantes [nº 7 en el plano oficial del Real Alcázar].     

      La Capilla de la Casa de la Contratación es una amplia pieza cuadrangular cu­bierta con riquísimo artesonado del siglo XVI compuesto con labores geométricas. Presidiendo la estancia se halla el retablo de la Virgen de los Mareantes, obra de Alejo Fernández, que es la primera representación que se hace en Europa relacionada con el Descubrimiento. 
     Centrando la composición, una imagen de la Virgen amparando con su manto desplegado a un conjunto de indígenas americanos. En primer término aparecen una serie de figuras en las que se han querido ver representados a Cristóbal Colón identificándose con el caballero rubio que aparece junto a la Virgen con vestidura dorada y a los hermanos Pinzón, vecinos de Palos de la Frontera (Huelva), importantísimos baluartes en la gloriosísima aventura y compañeros y amigos del Almirante, los que se cubren con capa roja. En el lado izquierdo, otra serie de personajes, probablemente rectores de la Casa de la Contratación y el Emperador Carlos.
      Pero algo que debernos destacar en el  tercio inferior son los diferentes modelos de embarcaciones de que disponía España en las fechas del Descubrimiento, por su interés científico e histórico, que aparecen representados bajo la protección de la Madre de Dios. Los muros de esta Capilla están adornados con los diferentes escudos del Almirantazgo español desde que éste se instituyó en 1248, con el primero de los Almirantes, Bonifaz y hasta el gran descubridor Cristóbal Colón, quien sería recibido aquí por Doña Isabel la Católica a la vuelta de su segun­do viaje (Ana Marín Fidalgo, El Alcázar de Sevilla. Ed. Guadalquivir, 1992). 
   La denominada Capilla o Sala Capitular, según se haga referencia al retablo de la Virgen de los Mareantes que preside la estancia, o a su condición de espacio de reunión de los oficiales y cosmógrafos de la Casa de Contratación, razón por la cual existe un banco alrededor de sus muros.
     De superficie cuadrada, se cubre con un magnífico artesonado del siglo XVI de casetones octogonales y estrellados, en el que perdura el recuerdo de las labores mudéjares. En 1967, la sala fue objeto de una profunda restauración en la que se reconstruyó el deteriorado banco y se renovaron las telas que tapizan sus paredes, en las que aparecen los escudos bordados de los Almirantes de Castilla, desde su creación en 1248 con Ramón Bonifaz, hasta 1492 con el almirante Enríquez, perteneciente a la familia real castellana. En el puesto de honor, en el centro del salón y enfrentado al retablo, aparece el escudo del almirante Cristóbal Colón.
     Durante la restauración de los años sesenta, también fue realizada la estructura del retablo de la Virgen de los Mareantes que había desaparecido en el siglo XIX.
     El cuadro que lo preside fue realizado hacia 1535 por el pintor, de origen alemán, Alejo Fernández, siendo la primera representación religiosa que se relacionaba con el Descubrimiento del Nuevo Mundo. A ello se refiere su peculiar iconografía. La Virgen cobija bajo su manto, al fondo, a un grupo de indígenas y, en primer plano, a la derecha, a una serie de personajes en los que se ha querido identificar al Emperador Carlos V, a los Reyes Católicos y a miembros de la Casa de Contratación. A la izquierda, es decir, bajo la mano derecha de la Virgen, vemos a Cristóbal Colón y a los hermanos Pinzones. Bajo todos ellos, se representan las diferentes tipologías de barcos que formaban la flota española en los primeros años del siglo XVI. Las calles laterales del retablo son ocupadas, en el lado del evangelio, por Santiago Matamoros, patrón de España, en la batalla de Clavijo, y San Sebastián, protector del ejército. En el flanco de la epístola figuran  San Telmo, patrono de los navegantes, y San Juan Evangelista en la isla de Patmos. Fue en esta isla donde el santo, al que tenía especial devoción Isabel la Católica, escribió el libro del "Apocalipsis " (Juan Carlos Hernández Núñez, Alfredo J. Morales. El Real Alcázar de Sevilla. Scala Publishers. Londres, 1999).
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martes, 28 de abril de 2020

El Cuarto del Almirante, en la Casa de la Contratación, del Real Alcázar

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          El Real Alcázar [nº 2 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 2 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la plaza del Triunfo, 5 (la salida se efectúa por la plaza Patio de Banderas, 10); en el Barrio de Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo.
     En el Real Alcázar, en la Casa de la Contratación, se encuentra el Cuarto del Almirante [nº 6 en el plano oficial del Real Alcázar]
     Tras el corredor ubicado en el flanco derec­ho del Patio de la Montería, se alza la puerta que comunica con las dependencias conocidas como Cuarto del Almirante. En los siglos XVI y XVII estas piezas, que poseen planta baja y alta, quedaban  englobadas en el Cuarto de la Montería, llevándose a cabo en ellas importantes intervenciones. 
     La puerta que nos permite el acceso a las mismas va ornamentada con castillos y leones de cerámica azul y, tras ella, se extiende una amplia sala rectangular con techumbre del siglo XVI conocida como Sala del Almirante que guarda importantes recuerdos históricos en las relaciones de España con América. En este solar, que en la Baja Edad Media estuvo ocupado por el Palacio de Al-Muwarak, fundaron los Reyes Católicos la Casa de la Contratación de las Indias, hecho que ha quedado recordado por una lápida con la siguiente inscripción: "En este Cuarto del Almirante fundó Doña Isabel la Católica la Casa de la Contratación de las Indias por Real Cédula de 14 de enero de 1503, siendo su primer Regidor Sancho de Matienzo".
      Sería en este solar donde se pergeñaron las más importantes empresas descubridoras del Nuevo Mundo y de Oceanía, siendo necesario recordar nombres como los de Núñez de Balboa, Yáñez Pinzón, Juan de la Cosa, Enciso y tantos otros, que con Cristóbal Colón llevarían el nombre de nuestra España hasta los puntos más lejanos de la tierra. 
     En esta Casa de la Contratación, llamada "Casa del Océano" por Pedro Mártir de Anglería, también se organizó la expedición de Hernando de Magallanes que, partiendo del puerto de Sevilla, iniciaría la primera vuelta al mundo rematada felizmente por su compañero Juan Sebastián Elcano, quien gozosamente retornaría al mismo punto de partida. Por tanto, estamos ante un lugar de gran transcendencia histórica en las relaciones de todo tipo de España con América.
      Este salón presenta un primer tramo decorado con una serie de lienzos propiedad del Excelentísimo Ayuntamiento de Sevilla y diferentes retratos de personajes relacionados con la realeza como por ejemplo los Duques de Montpensier que aparecen en la ilustración 
      El tramo último de este salón ha sido convertido en Museo Romántico, instalándose el dormitorio utilizado por la Reina Isabel II cuando ésta visitaba Sevilla y diferentes objetos de la época como bellísimos abanicos, esculturas de bronce, espejos etc... (Ana Marín Fidalgo, El Alcázar de Sevilla. Ed. Guadalquivir, 1992).
     En el frente oriental del Patio de la Montería se localiza un conjunto de dependencias conocidas bajo el nombre de Cuarto del Almirante. Junto a su puerta de ingreso se sitúa una lápida, colocada por la Academia de Ciencias, que recuerda la estancia en el alcázar sevillano, en 1796, del rey Carlos IV y su esposa María Luisa. 
     Con tal motivo se celebraron en la ciudad lucidas fiestas y se levantaron aparatosas arquitecturas efímeras, a la vez que se realizaron una serie de reparaciones en las puertas, ventanas, vidrieras y decorados del palacio, con objeto de adecentarlo y de dar cómoda morada a los soberanos.
     Las tres dependencias que forman el Cuarto del Almirante son producto de las remodelaciones y transformaciones que se realizaron en este sector durante los siglos XVI y XVII. El origen de las mismas habría que situarlo en el siglo XI y relacionarlo con una serie de estancias que completaban el alcázar Mubarak del rey Al-Mutamid, del que se conserva un patio, remodelado por los almohades en forma de jardín de crucero, en la paredaña sede de la Consejería de Obras Públicas de la Junta de Andalucía. 
     En estas dependencias, Isabel la Católica recibió a Cristóbal Colón después de su segundo viaje a América y fundó, el 14 de enero de 1503, la Casa de Contratación de las Indias, institución destinada a controlar el tráfico comercial  y de personas con y desde el Nuevo Mundo, y encargada también de la organización de las flotas, así como de la enseñanza de la náutica. Si gracias al comercio con las Indias, Sevilla se convirtió en el principal puerto de Europa, serían las actividades educativas las que convirtieron la "Casa del Océano ", como la llamó Pedro Mártir de Anglería, en uno de los principales centros europeos de investigación náutica y científica durante el siglo XVI. Con estas labores hay que relacionar la formulación de una de las primeras "Cartas de marear", realizada por Juan de la Cosa a finales del siglo XV, o la creación, en 1512, del "Padrón Real", arquetipo de la cartografía marítima que era renovado continuamente, ampliándose o corrigiéndose de acuerdo con las noticias aportadas por los pilotos, que llevaban un diario de abordo, detallando los pormenores de las travesías. 
     A estas novedades se unían las aportadas por las expediciones, de carácter más o menos científico, que dieron resultados tan transcendentales como el descubrimiento del Pacífico, en la realizada por Núñez de Balboa o en la que se confirmó la hipótesis de Cristóbal Colón, sobre la redondez de la tierra, en la electuado por Fernando de Magallanes, con la llegada al puerto de Sanlúcar, en 1522, de la nao "Victoria" al mando de Juan Sebastián Elcano. No hay que olvidar que, entre los personajes que trabajaron en la Casa de Contratación, se encontraron pilotos mayores como Américo Vespucio, Alonso de Chaves o Andrés García de Céspedes, así como los cosmógrafos Alonso de Santa Cruz, Diego Ribero, Rodrigo Zamorano y Jerónimo de Chaves y los tratadistas náuticos Francisco Falero y Pedro de Medina.
     De este antiguo edificio, actualmente sólo se conservan tres salas. La Sala del Almirante, que recibe su nombre por haber sido sede del Tribunal del Almirantazgo de Castilla, está formada por una gran estancia rectangular con forjado de viguería sobre canes, en la que se conserva una importante colección de pinturas de los siglos XIX y primeras décadas del XX. De ellas destaca, por su colosal tamaño, la titulada Las Postrimerías de San Fernando, firmada y fechada en el ángulo inferior izquierdo por el pintor sevillano Virgilio Mattoni, en 1887. En ésta se representa la muerte del Santo Rey en el propio Alcázar de Sevilla, acaecida en 1252, según la descripción que aparece en la Estoria de España, obra redactada por su hijo Alfonso X, el Sabio. A su lado figura el retrato de Francisco de Asís, rey consorte y esposo de Isabel II, realizado por Bernardo López Piquer en 1864. En el testero de la habitación cuelga La toma de Loja por Fernando el Católico en 1486. En esta pintura se contempla al rey de Granada, Boabdil, entregando las llaves de la ciudad al monarca castellano en presencia del Gran Capitán, Don Gonzalo Fernández de Córdoba. El cuadro, que estuvo presente en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1862, fue realizado ese mismo año por Eusebio Valldeperas.
     Continúan los retratos, obras de Carlos Blanco en el primer tercio del siglo XIX, del rey Fernando VII y su cuarta esposa María Cristina de Nápoles, padres de Isabel II y de la infanta María Luisa. Traídos del palacio de Miramar de San Sebastián, son los pertenecientes a los reyes franceses Luis Felipe de Orleans y María Amalia, así como el de su hijo Antonio, Duque de Montpensier y el de su esposa, La Infanta María Luisa de Barbón.
     Se trata de unos magníficos ejemplos del retrato cortesano del siglo XIX, que fueron realizados por Franz Xaver Winterhalter. Presidiendo la sala se encuentra el cuadro pintado por Alfonso Grosso representando La inauguración de la Exposición Iberoamérica de Sevilla, el 9 de mayo de 1929.Junto a la familia real, Alfonso XII y doña Victoria Eugenia de Battenberg, el infante don Alfonso y las infantas doña Cristina y doña Beatriz y su tío don Carlos de Borbón, aparecen una serie de personajes de vital importancia en la vida política española de principios de siglo, como fueron los generales Berenguer y Primo de Rivera, así como el Marqués de Nervión y José  Calvo Sotelo.
     Desde la Sala del Almirante se accede, por una puerta situada en el testero del fondo, a la Sala III, dependencia de iguales características a la primera, aunque algo más pequeña. En ella, estuvo situado hasta hace pocos años un pequeño Museo Romántico. Hoy alberga una importante colección de abanicos, donada al Ayuntamiento de Sevilla por doña Gloria Trueba, que integran piezas comprendidas desde el siglo XVII al XX. Junto a los tradicionales europeos, existen algunos ejemplares orientales, como los paipay o el interesantísimo asimétrico, con escenas costumbristas japonesas. Entre los europeos se han de destacar los que tienen el país de Chantillí o de encaje de Malinoix, así como los que aparecen firmados por los pintores o miniaturistas Basiré, Ravault, Rebours, Boudet o Dupont-Watteau. 
   En la misma sala se expone el cuadro de proporciones apaisadas de la Procesión del Santo Entierro grande, correspondiente a la que cada cierto tiempo recorría las calles de Sevilla en la tarde del Sábado Santo. En ella participaban algunas de las hermandades de penitencia que procesionaban a lo largo de la semana, con sus respectivos pasos. Si curioso resulta  el tema elegido para la composición, aún más interesante es su valor iconográfico, pues representa, con ciertas libertades, una visión de la ciudad, a mediados del XIX. A la procesión le sirve de marco la Catedral, que es desarrollada en horizontal, pudiendo verse tres de sus cuatro fachadas aún con las puertas principales sin terminar, ya que no se concluyen hasta 1927, o las dependencias del ángulo suroeste, sede del futuro Museo Catedralicio, terminada también en las primeras décadas del presente siglo. Le sigue la calle Alemanes y la Plaza de San Francisco, aun porticada, y presidida por el Ayuntamiento con el antiguo acceso al convento que le da nombre y la galería que, diseñada por Hernán Ruiz el Joven a mediados del XVI, fue derribada en la centuria pasada. Termina el cortejo en la Plaza del Duque, en donde se puede ver la destruida Iglesia de San Miguel o el desaparecido Palacio del Duque de Medinasidonia (Juan Carlos Hernández Núñez, Alfredo J. Morales. El Real Alcázar de Sevilla. Scala Publishers. Londres, 1999).
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