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viernes, 19 de diciembre de 2025

Los principales monumentos (Iglesia de Santa María, Iglesia de San Gregorio, Capilla de Nuestra Señora de los Dolores, Ermita de San Isidro, Hospitalillo San Isidro, antiguo Convento de las Dominicas, Ayuntamiento, Centro Cultural, Casa de Luis Chamizo, Casa-Palacio siglo XIX, y Mercado de Abastos) de la localidad de Guareña, en la provincia de Badajoz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Santa María, Iglesia de San Gregorio, Capilla de Nuestra Señora de los Dolores, Ermita de San Isidro, Hospitalillo San Isidro, antiguo Convento de las Dominicas, Ayuntamiento, Centro Cultural, Casa de Luis Chamizo, Casa-Palacio siglo XIX, y Mercado de Abastos) de la localidad de Guareña, en la provincia de Badajoz.
     Se trata de una población de llano de considerable entidad y carácter predominantemente agrícola que ocupa el extremo más occidental del ámbito dombenitense.
     En su economía, de tradición secularmente campesina destaca la producción de vino, aceite y cereales. Sus naturales son conocidos por el apelativo familiar de piporros.
     Tipo de Entidad: Municipio
     Superficie Término: 283,3 Km2
     Altitud: 285 m.
     Distancia Capital: 83 Km.
     Partido Judicial: Don Benito
     Comarca: Vegas Altas
     Otras Entidades: Torrefresneda, a 26 km. de Don Benito y a 240 m. de altitud.
     Gentilicio: Guareñense
Ayuntamiento de Guareña
     Plaza de España, 1
     06470 Guareña (Badajoz)
     Teléfono: 924350001 - 924350026
     Fax: 924350989
     Web: www.guarena.es
Historia.-
    Se trata de una población de llano de considerable entidad y carácter predominantemente agrícola que ocupa el extremo más occidental del ámbito dombenitense. En su economía, de tradición secularmente campesina destaca la producción de vino, aceite y cereales.
     Los antecedentes del asentamiento parecen remontarse a época prehistórica, contándose con testimonios que evidencian su existencia en las etapas romana, visigoda y árabe. Algunas fuentes la consignan ya en el siglo XIII bajo la denominación actual. En el XV los Reyes Católicos le otorgaron la consideración de "Leal", eximiéndola de la Orden de Santiago a la que pertenecía. Más tarde pasó a integrarse en el Condado de Medellín bajo el Señorío del Conde de Santisteban y finalmente, ya en el XVIII, en el Ducado de Medinaceli. En lo administrativo se hallaba incluida en la provincia de Trujillo, dependiendo en lo eclesiástico de la Diócesis de Plasencia.
     En el aspecto demográfico fue siempre uno de los centros más significados del entorno, y en lo económico de los más prósperos. En el siglo XVI superaba los 2.000 habitantes y los 5.000 a mediados de la centuria pasada. Al comenzar la presente había alcanzado los 7.000 y en 1.930 presentaba 8.500. En la actualidad cuenta con 7.404.
     En lo morfológico y en su naturaleza general, sin dejar de presentar importantes aspectos evolutivos que evidencian su transformación en época moderna. Guareña continúa distinguiéndose como un núcleo fundamentalmente campesino, resultando uno de los centros más representativos de la región en no pocos aspectos y testimonio particularmente expresivo de múltiples facetas de la personalidad secular más característica de Extremadura.
     En el aspecto urbanístico el núcleo más antiguo se focaliza en torno a la iglesia parroquial y el Ayuntamiento, hitos que, según fórmula no habitual, aunque próximos, presiden plazas diferentes. En esa zona se sitúan calles pintorescas de nombres significativos, como Cuesta, Santa María, Derecha, Cuatro Esquinas, y hasta una llamada Castillejos, que parece indicar la existencia pretérita en ese ámbito de algún elemento fortificado del que hoy no se tiene constancia.
     A partir de este foco inicial se ha desarrollado en dirección a levante, generando largas calles que tienden a desembocar en la carretera a Don Benito, en cuyo eje han surgido últimamente importantes instalaciones hosteleras y de otros servicios. Estos nuevos tejidos presentan estructura hipodámica regular. Tanto en ellos como en los antiguos, las edificaciones responden al tipo campesino.
     Las casonas más distinguidas correspondientes a la hidalguía local ostentan potentes recercos de granito y blasones en las fachadas. También son numerosas en las áreas surgidas desde finales del XIX, las muestras de arquitectura modernista y eclecticista, con realizaciones de acusado interés (Diputación Provincial de Badajoz).
Monumentos.-
     Elemento sobresaliente en el aspecto monumental, no sólo en relación con la localidad, sino en el conjunto de la región, es la espectacular iglesia parroquial de Santa María, cuya enorme mole domina el caserío. El templo se alza exento sobre un amplio espacio diáfano que por la parte delantera aparece sobreelevado formando una amplia terraza, lo que contribuye a realizar la visualidad del monumento.
     Constructivamente se trata de edificio de enormes proporciones -75 m. de largo, 35 de ancho y casi 25 de altura- ejecutado con mampostería y sillares, de estilo renacentista conectado con el gótico tardío. La pertenencia de Guareña al ámbito religioso placentino hizo posible la participación en esta gran obra del arquitecto de su Obispado, Gil de Hontañón.
     Se comenzó su construcción en 1.557 bajo trazas y dirección de Sancho Cabrera, el prestigioso alarife trujillano, quien simultáneamente atendía el levantamiento del vecino puente de Medellín. Ello provocó protestas por parte de los responsables de tal obra, quejosos de que el maestro dedicara su atención preferente a la iglesia, por lo que fue retirado de la misma, encomendándosele al maestro local Amador Bernáldez.
     En 1.559 las obras de la iglesia fueron traspasadas a su vez a Rodrigo Gil de Hontañón, siendo asumidas finalmente por Juan de Herrera, a partir de 1.580. La actuación de tan prestigiosas figuras quedó bien reflejada en la suntuosa realización conseguida, cuyo resultado es uno de los templos más espectaculares de la región.
     Al exterior destacan la enorme mole de su cuerpo, la torre y las portadas. La torre, cuya altura sobrepasa en poco a la nave, dada la extraordinaria altura de ésta, cuenta con atractivo tramo superior y remate cupulado. Las tres portadas son de severo y equilibrado diseño clasicista, resaltando por su mayor riqueza compositiva la del costado de la Epístola, cuya traza responde al esquema característico de Gil de Hontañón. La estrecha semejanza con ella de la del Perdón de la parroquial de Santiago, de Don Benito, permite pensar en la participación también en ésta de tal arquitecto..
     El interior se articula mediante una sola nave, cuya enorme espacialidad quizá resulte la mayor de toda la región.
     Consta de cuatro tramos con hermosas bóvedas de terceletes sobre elegantes columnas jónicas y capillas entre estribos; sotocoro con afiligranadas crucerías y cabecera semicircular con cúpula de cuarto de naranja acasetonada, a la que se aneja una gran sacristía con cubierta agallonada, también con casetones. El conjunto resulta impresionante por su espacialidad y composición, ofreciendo una visión artística que en pocos templos se repite. La visita a este monumento justifica por sí sola la visita a Guareña.
     Entre sus contenidos llama la atención el retablo mayor, obra moderna de indudable mérito, realizada entre 1.945 y 1.949 por el artesano local Diego López Cabrera para sustituir al original del siglo XVI destruido en 1.936. Otros retablos menores, tallas, pinturas y una apreciable pintura litúrgica; la pintura mural de Santo Domingo de Guzmán y Santa Catalina de Siena, hoy oculta tras el altar colateral derecho, y otras realizaciones, completan el repertorio artístico de la que sin duda es una de las mejores iglesias extremeñas. En atención a sus valores, en 1.991 fue declarada Monumento Histórico Artístico por la Junta de Extremadura.
     Otros hitos religiosos de interés, aunque de presencia más modesta, son el antiguo convento de monjas dominicas situado en la Plaza Vieja, con preciosa portada granítica a la que sirve de timbre un gran blasón episcopal; y la ermita de San Gregorio, de recoleto atrio porticado sostenido por columnas con capiteles visigóticos. En la misma plaza donde se halla esta ermita se alza el monumento que Guareña dedicó en 1.977 a Don Juan Durán Palomar, pequeño busto en bronce sobre pedestal de granito.
     Entre los edificios institucionales resalta la Casa Consistorial, obra originaria del siglo XVIII a la que en 1.925 se añadió el piso superior. Su fachada, de elegante traza clasicista, presenta arquería granítica, balconada, potente cornisamento y ostentoso ático. Su arquitectura, de severo gusto herreriano, hace del edificio una de las muestras de su especie más señaladas de la región.
     Por delante de ella se abre una hermosa plaza, recientemente remodelada con dudoso gusto, en la que resulta especialmente detonante por su desconexión ambiental la fuente moderna instalada en sustitución de la del siglo XVII que allí existió en otro tiempo.
     Aparte su entidad como gran centro rural de secular abolengo, su inigual iglesia parroquial y demás atractivos, Guareña resulta conocida por ser la cuna de tres poetas de especial resonancia: Luis Chamizo, Eugenio Frutos y Angel Barulio Ducasse. El primero, inseparable del noble componente castúo que constituye uno de los rasgos que mejor identifican a Extremadura, inmortalizó en particular dentro del conjunto de la región a su patria chica en poemas inolvidables, como "La Viña del Tinajero" o el tan conocido "Semana Santa en Guareña", ambos insuperablemente expresivos del alma del labrador de la tierra; ese personaje que se describe así en el estremecedor relato del que puso su vida en fecundar una tierra que pocos consideraban inútil:
Era sangre de otras épocas su sangre;
sus agallas parecían de otros tiempos;
era un hijo d'estas tierras de la raza de
castúos veteranos extremeños (Diputación Provincial de Badajoz).

Iglesia de Santa María.-

     La iglesia de Santa María, el edificio más icónico de Guareña, se erige majestuosamente en la parte antigua y elevada de la localidad. Destaca por sus grandes proporciones que sobresalen sobre el caserío, visible desde cualquier entrada al pueblo. Comienza su construcción en 1557, siendo obispo de la diócesis de Plasencia don Gutiérrez Vargas de Carvajal, las obras no terminarán hasta 1700 con el recrecimiento final de los dos cuerpos y cúpula de la torre, como consta grabado en una de las ventanas de la misma.
     Desde el exterior, su estilo renacentista con toques góticos y platerescos se aprecia en la sillería de granito y la mampostería. La torre de cuatro cuerpos alcanza una altura máxima de 32 metros. La construcción tuvo interrupciones y reformas a lo largo de los años, siendo finalizada en 1700.
     En el interior, la nave central al estilo Reyes Católicos destaca por su amplitud, con columnas jónicas y capillas a ambos lados. El pavimento de mármol blanco y negro forma una labor geométrica. Las cubiertas muestran casetones renacentistas, bóvedas apuntadas y una magnífica crucería gótica. Destaca su retablo mayor que fue diseñado por Diego López Cabrera y realizado en los talleres de Sarriá desde 1945-49 y decorado con las 12 imágenes en lienzo de los 12 apóstoles que pintó Juan Palencia Cortés, vecinos los dos de Guareña. Sucede esto tras haber sido destruido casi por completo el anterior retablo del S.XVII a comienzos de la Guerra Civil española. El templo alberga valiosas reliquias, incluida una custodia barroca de Lima, Perú.
     A pesar de desafíos como el desplome de la bóveda del coro en 1900, la iglesia de Santa María sigue siendo un símbolo sagrado y cultural en Guareña, consagrado nuevamente en 1917 con el apoyo de la comunidad. Fue declarada Bien de Interés Cultural en 1990 (Ayuntamiento de Guareña).

Iglesia de San Gregorio.-
     La iglesia de San Gregorio, inicialmente construida como ermita y posteriormente convertida en parroquia en 1896, está dedicada a San Gregorio de Ostia, antiguo patrón de los labradores. Este edificio del siglo XVIII cuenta con un atrio porticado, caracterizado por una triple arcada sostenida por columnas de capiteles visigóticos y granito, enmarcadas en alfiz, junto con una espadaña flanqueada por un cornisamento con volutas barrocas. Su ubicación se encuentra en la remodelada plaza conocida como “El Santo”, donde se destaca el busto en honor a Don Juan Durán Palomares.
     En su acogedor interior, resalta un retablo barroco procedente del antiguo convento de las Dominicas en la Plaza Vieja. Este lugar es el punto de partida de nuestra Semana Santa, marcado por la procesión de imágenes veneradas en la localidad, como el Cristo del Silencio y María Santísima de la Amargura (Ayuntamiento de Guareña).

Capilla de Nuestra Señora de los Dolores.-

     La Capilla del centenario colegio Nuestra Señora de los Dolores, erigida por Santiago Palmero y bendecida por el Arcipreste nativo de Guareña, D. Prudencio González Parra, presenta un estilo neogótico. Caracterizada por una única nave con arcos de medio punto, la capilla está adornada con un retablo neogótico que destaca por la presencia central de la imagen de Nuestra Señora de los Dolores (Ayuntamiento de Guareña).

Ermita de San Isidro.-
     La ermita dedicada a San Isidro, el patrono de los labradores, se encuentra ubicada en el pantano San Roque, siendo el lugar donde se rinde veneración al santo y se lleva a cabo una tradicional romería en su honor cada 15 de mayo.
     El Ayuntamiento cedió el terreno para su construcción en 1984, y desde entonces, ha experimentado diversas reformas y mejoras para presentar un edificio sencillo, amplio y luminoso. Destaca por contar con un porche porticado a ambos lados, una rampa lateral y una escalinata de acceso en el centro (Ayuntamiento de Guareña).

Hospitalillo San Isidro.-
     A finales de los años 60, la parroquia de San Gregorio montó un servicio para atender mejor a la formación religiosa de unos de los más típicos y alejados barrios de la feligresía. Se aprovechó un antiguo y viejo caserón que fue propiedad de la Iglesia.
     Allí, con esfuerzo y la ilusión de los mismos vecinos labradores, se pensó en que fuera San Isidro la imagen que la presidiera. Se hicieron gestiones ante la Hermandad Sindical de esta localidad y ésta donó la imagen del Santo que hoy allí se venera (Ayuntamiento de Guareña).

antiguo Convento de las Dominicas.-
     Este fue el Colegio de Beatas de Nuestra Señora de la Encarnación, vinculado a la Tercera Orden de Nuestro Padre Santo Domingo. Fundado en el siglo XVIII por el obispo Fray Lasso de la Vega con la colaboración de Dª Antonia de Campos, se construyó sobre casas adquiridas en la Plaza Vieja, como se detalla en un documento de 1750. Posteriormente, fue vendido durante la desamortización del Estado. En la actualidad, es propiedad privada y únicamente conserva la portada de cantería granítica con el destacado escudo episcopal de su fundador (Ayuntamiento de Guareña).

Ayuntamiento.-

     Este edificio del siglo XVII se erige majestuoso en la Plaza de España, exhibiendo una fachada de estilo clásico, austera y elaborada en sillería de granito. El soportal inferior destaca con tres arcos, pilastras de orden toscano y bóvedas de arista. En 1930, experimenta una remodelación en el piso superior, incorporando cinco vanos adintelados, balcones en los centrales, placados laterales y un frontón. Completa su estructura una imponente cornisa rematada por bolas al estilo herreriano, con un atrio central donde destaca un reloj. Este conjunto lo posiciona como uno de los edificios municipales más hermosos construidos en esa época en la región.
     Con el transcurso del tiempo, el edificio ha mejorado significativamente mediante sucesivas remodelaciones, tanto en el interior con una elegante carpintería de madera, como en detalles exteriores de las fachadas y la incorporación de nuevas farolas de estilo fernandino. Recientemente, se ha integrado armoniosamente con la plaza y las calles circundantes, gracias a una reforma integral realizada en los últimos años, proporcionando una mayor accesibilidad y visibilidad a todos los edificios del conjunto en la plaza y sus alrededores (Ayuntamiento de Guareña).

Centro Cultural.-
     Ubicado en la calle Cuatro Esquinas, esta antigua residencia burguesa que fue propiedad de la familia Dorado destaca por sus amplias estancias con grandes bóvedas de arco y aristas, además de contar con varias chimeneas. En la parte posterior, se erige el actual auditorio de este centro cultural con capacidad para 220 personas. Este edificio es digno de una visita, ofreciendo la oportunidad de admirar una de las obras pictóricas del artista local Damián Retamar, creada para conmemorar el centenario del Miajón de Los Castúos.
     Además, este lugar sirve como centro neurálgico para la gestión y coordinación de gran parte de las actividades culturales, teatrales, formativas y deportivas que tienen lugar a lo largo del año, beneficiando a toda la población (Ayuntamiento de Guareña).

Casa de Luis Chamizo.-
     Esta casa, catalogada con protección estructural, fue el hogar del destacado poeta de Guareña, Luis Chamizo, conocido por su obra que refleja el habla típica del pueblo extremeño, llamada “El Castúo”. Construida alrededor de 1890, destaca por su imponente fachada de dos plantas, con tres ventanales y una alta puerta en la planta baja, y cuatro balcones en la parte superior.
     Actualmente, la casa es propiedad privada, por lo que no está abierta al público. Sin embargo, en su fachada se encuentra una placa de cerámica que indica que en este lugar nació el poeta Luis Chamizo (Ayuntamiento de Guareña).

Casa-Palacio siglo XIX.-
     Construido en el primer tercio del siglo XX por Emilio Camacho de Don Benito, este palacete está catalogado con protección estructural simbólica y es conocido por la comunidad como “La casa de Doña Catalina Cortés”. Esta construcción, de arquitectura singular, se destaca por su fachada abierta a tres calles, exhibiendo una fusión de estilos neoclásico y modernista. La utilización de hierro en los forjados y el cemento armado en la creación del distintivo decorado de la fachada son características notables.
     Actualmente, la propiedad es de carácter privado (Ayuntamiento de Guareña).

Mercado de Abastos.-
     La creación del Mercado de Abastos en el siglo XX marcó un avance significativo en los aspectos sanitarios y comerciales. Anteriormente, el mercado operaba en condiciones precarias en la Plaza Vieja. La nueva construcción se erigió en el solar de la calle Pajares y en un área adicional de la Plaza de San Gregorio que pertenecía a la vía pública. Durante una sesión plenaria el 1 de octubre de 1924, se decidió encomendar al maestro de obras Victorino Cruz Durán la elaboración de planos y proyectos para el nuevo mercado. Sin embargo, dos meses más tarde, se optó por encargar al arquitecto D. Ventura Vaca Morales el diseño y construcción del mencionado Mercado de Abastos (Ayuntamiento de Guareña).

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jueves, 11 de septiembre de 2025

Los principales monumentos (Iglesia del Salvador y San Luis Beltrán, Real Iglesia Matriz de Nuestra Señora del Rosario, Iglesia de Santa Bárbara, Llano, Peñón, y Mercado de Abastos) de la localidad de Peñarroya-Pueblonuevo, en la provincia de Córdoba

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia del Salvador y San Luis Beltrán, Real Iglesia Matriz de Nuestra Señora del Rosario, Iglesia de Santa Bárbara, Llano, Peñón, y Mercado de Abastos) de la localidad de Peñarroya-Pueblonuevo, en la provincia de Córdoba.
     Tras dejar atrás Belmez, como dormido al pie de su castillo, surgen pocos kilómetros más arriba, y por este orden, Pueblonuevo y Peñarroya, cuya pretérita riqueza minera e industrial las redimió de su condición aldeana y las convirtió, unidas en próspero municipio, en la capital económica del Guadiato. La altiva peña roja se recorta en el horizonte como un ave rapaz vigilante y protectora.
     Villa situada en el Guadiato, junto a la N-432.
     Distancia a Córdoba: 79 Km.
     Altitud: 577 m.
     Extensión: 63,1 Km2
     Habitantes: 12.050.
     Gentilicio: Peñarroyenses.
     Mancomunidad: Valle del Guadiato.
     Peñarroya-Pueblonuevo es la suma de dos núcleos de población. El más antiguo es el primero -toma su nombre de la Peña roja a cuyos pies se extiende-, que ya aparece citado en el siglo XIII. El descubrimiento de las minas de carbón en 1778 por el tratante de ganado José Simón de Lillo, cambió el futuro de esta aldea belmezana, especialmente a partir de la instalación en la zona durante el siglo XIX de importantes compañías industriales y mineras, entre las que destaca la francesa Sociedad Minera y Metalúrgica de Peñarroya. Este desarrollo minero e industrial dio lugar también al nacimiento de Pueblonuevo y de El Terrible en la segunda mitad del siglo XIX, que pronto se unirían en una población, dependiente de Belmez, como aldea, hasta 1894, en que se emancipó, camino que siguió dos años más tarde Peñarroya. Finalmente, en 1927, ambos municipios se fusionaron en uno solo.
Oficina de Turismo de Peñarroya-Pueblonuevo
     +34 957 570 986
     Vídeo promocional: https://youtu.be/wET3FUkmzNc (Diputación Provincial de Córdoba).
     Esta población es el resultado de la unión de Peñarroya y Pueblonuevo del Terrible. La primera de estas localidades consta ya en 1272. Por ser aldea de Belmez, fue transferida en 1464, junto con ésta y Fuente Obejuna, a la orden de Calatrava. Alcanzó su mayor relevancia a partir de 1778, al aparecer en su término las minas de carbón. En el siglo XIX, a causa de la intensa actividad minera que se desarrolla en la zona, surge la localidad vecina de Pueblonuevo, manteniéndose separadas, hasta terminar fusionándose en 1927 (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Peñarroya-Pueblo Nuevo, con su paisaje de viejas chimeneas fabriles (Rafael Arjona. Guía Total, Córdoba. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2009).
     Población serrana y minera de la comarca del Alto Guadiato, antiguo centro industrial cuyo casco urbano, dividido en dos núcleos bien diferenciados, se extiende por una amplia llanura donde se apilan montañas de carbón, al pie de la peña de su nombre.
Historia
     Hasta 1870, Peñarroya era un tranquilo lugar dedicado exclusivamente a la agricultura, cuyo origen se remonta a la existencia de un cortijo en el siglo XIII que, en el XVI, ya como aldea, pasó a depender de Belmez. El nombre actual es corrupción de Peña Roja, que aludía al lugar y color del terreno en el que se asienta.
     En 1870 se descubrieron al sur del pueblo yacimientos de carbón. Este hecho hizo que naciese una nueva población próxima a la existente, a la que llamaron Pueblonuevo y apodaron "del Terrible", en homenaje a la perra de un cazador llamada Terrible, ya que, según cuentan, fue ella la que escarbando un día descubrió la primera veta de carbón. En 1894, Pueblonuevo se segrega de Belmez. Dos años más tarde lo hace Peñarroya, uniéndose ambos pueblos en uno solo, sepa­rados apenas por la calzada de la carretera que lleva a Villanueva del Duque y por el destino de ambos: Peñarroya continúa como pacífica entidad agrícola, en tanto el distrito de Pueblonuevo se convierte en un empo­rio minero e industrial que llega a tener más de 30.000 habitantes a principios del siglo actual.
     La aparición de nuevas energías, fundamentalmente el desarrollo del petróleo, hace entrar en crisis a la minería hacia los años treinta, lo que supone la caída y el cierre de la práctica totalidad de las industrias.
     La ciudad inicia un largo periodo de decadencia, del que parece empezar a salir en fechas recientes, cuando, tras la crisis del petróleo, se instala una central térmica junto al pantano de Puente Nuevo para cuyo abastecimiento de carbón vuelven a explotarse algunas minas de los alrededores de la ciudad.
Gastronomía
     Cocina de gran variedad debido a la llegada de emigrantes de otros lugares de España y de Francia. Entre sus platos más característicos pueden citarse el rairrán, un gazpacho que no lleva pan, sólo ajos, sal, aceite, vinagre y agua; la sopa de patatas y uvas, el escabeche de boquerones, el lechón en adobo y el potaje de bacalao y espinacas.
     Como postre se preparan los obispos a base de huevos, azúcar, aceite, miga de pan, leche, canela en rama y cáscara de limón.
Fiestas
     Del 15 al 18 de agosto se celebra la feria del distrito de Pueblonuevo y del 7 al 11 de octubre la del distrito de Peñarroya. El 4 de diciembre, día de Santa Bárbara, los mineros festejan a su patrona.
VISITA
     Como su nombre indica, la ciudad está constituida por dos núcleos de población cuya precaria unión física, establecida por el istmo que forman la calle Fernando III el Santo y la avenida Lope de Vega, ha quedado rota recientemente con la nueva circunvalación de la carretera nacional 432 Badajoz-Granada.
     Al norte de la circunvalación se localiza el núcleo fundacional de Peñarroya, al pie de la gran Peña Roja que da nombre al pueblo. Es éste un conjunto urbano de casitas pequeñas que tienen su centro en la Plaza Mayor y su edificio más notable en la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, primer templo con el que contó la localidad y cuya construcción data del primer tercio del siglo XVI.
     Al sur de la circunvalación se sitúa el núcleo de Pueblonuevo. Mucho más grande que el anterior, su trazado es también bastante más moderno y geométrico. La ajardinada plaza de Santa Bárbara, con sus amplias perspectivas, constituye el lugar ideal para tomar el pulso a la población.
     En un lateral de la misma se levanta la iglesia de su nombre, gran edificio de ladrillo rojo que refleja el eclecticismo arquitectónico de los comienzos del presente siglo, de cuya época procede.
     Por detrás de la iglesia se alcanza el Mer­cado Sebastián Sánchez, levantado durante los años veinte del siglo pasado (siglo XX) y uno de los primeros edificios de hormigón armado que se construyeron en la provincia.
     Lo más llamativo de la ciudad, no obstante, es el antiguo polígono industrial, situado a un lado de la Ronda de la Paz, fantástico paisaje de chimeneas y de fábricas que mues­tra, aún en su decrepitud, el gran emporio que llegó a ser la ciudad (Rafael Arjona. Guía Total, Andalucía. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005).

Iglesia del Salvador y San Luis Beltrán (Peñarroya).-

     Fue levantada entre 1948 y 1965 bajo la dirección del arquitecto diocesano Carlos Sáenz de Santamaría; sigue el esquema de cabecera plana, crucero cupulado y una nave; todas las cubiertas son abovedadas. En la cabecera, a modo de retablo, se ha recompuesto parte del antiguo Monumento Eucarístico para el Jueves Santo, que perteneció a la Catedral de Córdoba, realizado según diseños de Hernán Ruiz III en 1577; cuatro columnas de fuste estriado sobre resaltos sostienen un entablamento quebrado, sobre el que se alza una cúpula de elevado tambor. Otra parte semejante se halla en Jesús Nazareno de Pozoblanco. Lo preside un Corazón de Jesús de­vocional.
     El frente del brazo izquierdo del crucero se adorna con una pintura, fechada en el 2000, del Bautismo de Cristo, mientras en el testero puede verse una imagen devocional del Crucificado Expirante. Desde el crucero se accede a un espacio rectangular en el que se ven diversas imágenes devocionales, entre ellas el Nazareno y la Dolorosa, colocada en un altar relicario procedente de la catedral de Córdoba: hay también dos vidrieras de ángeles, realizadas en 1998 por María Luisa de Alvear y Manuel Nieto Cumplido.
     El brazo derecho tiene una repisa con imagen de vestir de la Virgen del  Rosario, del XVIII, flanqueada por dos pinturas de J. Latorre; de 1965, la Virgen del Rosario protegiendo la villa y Fray Martín de Córdoba entregando a Hernando de Luján las reglas de la Cofradía del Rosario, en 1579. En el muro derecho hay un cuadro de Santa Águeda, de hacia 1700. A los pies, sobre una tribuna, se encuentra un órgano, que se fecha en 1740. Por la nave se disponen varias vidrieras realizadas por Egea Azcona en el taller de A. Mesa.
     Adosado al templo se ha establecido el Museo de Bellas Artes de Nuestra Señora del Rosario, en el que se guardan una serie notable de pinturas contemporáneas firmadas por Julia Hidalgo, José María Báez, Miguel del Moral y Francisco Cosano, entre otros (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     El templo principal de Peñarroya–Pueblonuevo es la Parroquia del Salvador, construida entre los años cuarenta y sesenta por Sáenz de Santamaría, y tiene planta de cruz latina.
     Se le ha adaptado como altar mayor un templete eucarístico procedente de la Mezquita-Catedral de Córdoba, proyectado por Hernán Ruiz III en el siglo XVI.
     Adosado al templo se ha establecido el Museo de Bellas Artes de Nuestra Señora del Rosario, en el que se guardan una serie de pinturas contemporáneas firmadas por una amplia diversidad de artistas (Diputación Provincial de Córdoba).

Real Iglesia Matriz de Nuestra Señora del Rosario (Peñarroya).-
     Aunque su origen está en el siglo XVI, ha sufrido muchas alteraciones a lo largo del tiempo, siendo la última en el año 1983. Es de nave única, techada con hierro y bovedillas a dos aguas, y capilla mayor cubierta por cúpula. El retablo de hacia l700, guarda la imagen de Nuestra Señora del Rosario, fechable en el tercio final del siglo XVI, muy restaurada por Rafael Díaz Peno. El resto de la imaginería es devocional. A la izquierda hay un lienzo del XVIII con el Descanso en la Huida a Egipto, donado por el beneficiado de Córdoba Eduardo C. de Tórtola. En el arco de ingreso hay una pareja de ángeles lampareros de estética setecentista.
     Por el lado izquierdo de la nave hay pinturas de estética barroca de la Virgen del Rosario con Santo Domingo, Santa Teresa en oración, la Piedad, Virgen del Cuchillo, y Santa Rosa. En el testero de los pies, figuran una Epifanía del XVII y por encima una talla pequeña del Crucificado, asimismo del XVII, Santa Teresa inspirada por el Espíritu Santo y Dolorosa con el cuchillo.
     Por el lado derecho pueden verse la Virgen de la Rosa con el Niño y ángeles, una Inmaculada de hacia 1700, Aparición del Niño a San Antonio, y San Francisco. A lo largo de la nave hay un Vía Crucis con las escenas pintadas, de hacia el año 1800 (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     En la cota más alta de Peñarroya se alza la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, cuyo origen se remonta al siglo XVI y que constituye el más importante símbolo de identidad de la localidad en torno a la devoción a la Virgen del Rosario, patrona de la misma.
     La Iglesia de Nuestra Señora del Rosario y sus dependencias anejas conforman una edificación  exenta realizada en muros resistentes de mampostería, enfoscados  y encalados. Posee una sola nave cubierta a dos aguas y presbiterio, separado de aquella por gran arco toral  rebajado que descansa sobre potentes pilares. El presbiterio es de planta cuadrada y se cubre por cúpula  que, exteriormente, destaca por su mayor altura. En el muro Sur se abre la sencilla portada principal compuesta por  arco de medio punto entre pilastras.
     Adosadas al templo existen varias dependencias: De acceso al camarín tras la cabecera, en el lado Este, y otras, situadas en el costado Norte, destinadas a despacho parroquial, sacristía y patio con la escalera de acceso a la espadaña. Esta se sitúa a los pies y consta de dos cuerpos de campanas.
     Esta iglesia ha sido restaurada recientemente. La restauración se ha llevado a cabo sin tener en cuenta los materiales originales, habiendo colocado solería de gres, un zócalo de azulejo tipo "sevillano" y un falso techo de madera (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La Iglesia matriz o Ermita de Nuestra Señora del Rosario de Peñarroya-Pueblonuevo data del S. XVI, aunque ha sufrido numerosas restauraciones, la última de ellas en el año 1983.
     Es de nave única, techada con hierro y capilla mayor cubierta con cúpula.
     Además de la imaginería devocional que contiene el templo, cabe destacar que a lo largo de la nave puede observarse un Vía Crucis con las escenas pintadas, fechado en el año 1800 aproximadamente (Diputación Provincial de Córdoba).

Iglesia de Santa Bárbara (Pueblonuevo).-
     Construida en 1918 y restaurada en la década de 1980, presenta planta de cruz con nave y capillas laterales. En el presbiterio se adaptó en 1921 un retablo salomónico del XVIII, procedente de la capilla de los Santos Mártires Acisclo y Victoria, de la Catedral de Córdoba. Lo preside un Crucificado actual entre las imágenes de Santa Bárbara, de estética barroca, que vino de Lucena, y San José con el Niño, de serie. Hay a los lados ángeles lampareros del XVIII.
     Los frentes del crucero se adornan con pinturas contemporáneas de la Oración del Huerto, a la izquierda, y de San José con el Niño a la derecha, obra de Manuel de Torres. Los testeros del crucero se adornan con retablos contemporáneos que muestran el Corazón de Jesús en el izquierdo, y la Virgen del Carmen en el derecho. Las cuatro capillas de la izquierda guardan imágenes devocionales de San Isidro, Resucitado y la Virgen, una pintura de la Virgen del Carmen y las ánimas, y finalmente, la Virgen de la Esperanza, imagen de vestir hecha en 1992 por Miguel Arjona.
     Por el lado derecho hay tres capillas, la prime­ra con retablo actual con la Inmaculada, la segunda con Nuestra Señora de los Dolores, anónima, traída en 1955 y la urna con el Yacente, tallado en 1938 por Amadeo Ruiz Olmos; en la última capilla hay un Nazareno de vestir, devocional, del primer tercio del siglo XX (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Según la ficha de los lugares vinculados al Patrimonio Industrial de Peñarroya-Pueblonuevo, se trata de una Iglesia de tres naves siendo la principal de mayor altura cubierta por bóveda de cañón y dos naves laterales menores que contrarrestan el empuje horizontal. La nave principal posee iluminación mediante huecos  acabados en arcos de medio punto siendo ésta la única iluminación existente en el interior de la iglesia pues se trata de un edifico entremedianeras.
     El transepto coincide con el presbiterio e insinúa levemente una planta de cruz latina.
     El coro, apoyado sobre tres arcos, es rectangular y de mediana superficie sin que presente ningún tipo de ornamento ni características reseñables.
     Centrada sobre la fachada principal se levanta una torre cuadrada con tres cuerpos, el primero alberga las campanas, el segundo un reloj con cuatro esferas y el último es prismático cubierto de azulejos y que, antes, estuvo rematado por una cruz.
     Adosada al ala derecha se encuentra una edificación de dos plantas que hace las veces de sacristía, archivos y sala de reuniones aunque en la actualidad ya no conserva esas funciones (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La Iglesia Parroquial de Santa Bárbara fue construida en el 1918 y restaurada en la década de los 80.
     Presenta planta de cruz latina con nave y capillas laterales.
     Los frentes del crucero se adornan con pinturas contemporáneas de la Oración en el Huerto y de san José con el niño.
     La capillas guardan imágenes devocionales, pinturas, retablos y urnas de diversas características, estilos, autores y fechas (Diputación Provincial de Córdoba).

El Llano.-
     De acuerdo con su origen más reciente, Pueblonuevo es el distrito de mayor dinamismo comercial, con calles rectas y mejores edificios.
     Su corazón urbano es la ajardinada Plaza de Santa Bárbara, más conocida por El Llano, en la que se levanta la parroquia de la misma advocación, claro ejemplo del eclecticismo arquitectónico de principios de siglo; fue terminada en 1916, y muestra al exterior una fachada de rojo ladrillo, que se prolonga en torre.
     El establecimiento de la compañía SMMP favoreció la construcción de edificios proyectados por franceses para acoger servicios de la empresa, como la Dirección, la antigua Clínica Santa Bárbara, la Biblioteca pública, e incluso viviendas unifamiliares de gusto francés conocidas aún por «Casas de los Franceses» (Diputación Provincial de Córdoba).

El Peñón.-
     Los amantes de la Naturaleza podrán disfrutar de la subida al Peñón, dónde podrán disfrutar de las maravillosas vistas que ofrece del Valle del Guadiato, así como del municipio de Peñarroya–Pueblonuevo.
     A lo largo de la subida se podrá diferenciar la amplia gama de colores de la vegetación mediterránea.
     Cabe destacar, ya en la cima, las esquemáticas pinturas rupestres situadas en el “Abrigo de la Virgen” (Diputación Provincial de Córdoba).

Mercado de Abastos.-
        Según la ficha de los lugares vinculados al Patrimonio Industrial de Peñarroya-Pueblonuevo, se trata de un edificio de uso público formado por una construcción de una altura más sótano. Presenta tres accesos en dos de sus fachadas donde se generan tres pasillos intermedios que junto a uno perimetral distribuyen el espacio interior. Los accesos a sótano se realizan desde el exterior mediante dos escaleras situadas en dos esquinas opuestas aunque también hay un acceso por una escalera interior. Su estructura es de hormigón armado y su cubierta se divide en tres cuerpos a dos aguas existiendo perimetralmente una cubierta plana que rodea al edificio.
     Fue uno de los primeros edificios públicos construidos en hormigón armado dentro del municipio. Esta independencia entre la estructura y el cerramiento le permitió adquirir una gran transparencia en sus fachadas caracterizando al edificio por sus grandes vanos, que más tarde fueron acristalados, y que aportaban una gran luminosidad, sin embargo, todavía mantiene ciertos aspectos que recuerdan a la arquitectura neoclásica en su fachada de líneas rectas como pueden ser los "capiteles" en la parte superior de los pilares de hormigón, el frontón triangular que aparece en sus dos fachadas principales por donde se da acceso y en general en la composición de las líneas de fachada que representan el orden y la simetría.
     Actualmente se tienen numerosas dudas sobre el estado de conservación del edificio. Al final de la década de los ochenta se realizó una intervención de refuerzo de su estructura consistiendo en su mayor parte en el refuerzo de las jácenas. Esta intervención modificó también el color de sus fachadas para adquirir el característico color rosa que actualmente posee y eliminó dos escaleras laterales que daban acceso desde la calle Simón de Lillo.
     Recientemente estaban proyectados un importantes trabajos de mantenimiento y embellecimiento, pero al comenzar a destapar algunas estructuras se ha encontrado que éstas sufren una seria patología que, estando aún en fase de estudio se piensa que es debida, en parte al mal uso y desconocimiento de la técnica del hormigón armado, y en parte a los muchos años de estar sufriendo filtraciones de aguas procedentes de los puestos de los vendedores especialmente de los pescaderos pues las aguas que estos vierten son muy salinas.
     Hasta 1925 en Pueblonuevo del terrible no existía un mercado de abastos propiamente dicho sino que el mercado se celebraba, y no todos los días, al aire libre en un solar que se extendía entre las actuales calles Juan Carlos I y Federico García Lorca, solar que luego pasó a ser la actual plaza de Eulogio Paz aunque todo el mundo la conoce como Plaza de las Ranas por una fuente que allí hubo con ranas de cerámica.
     El mercado al aire libre era la fórmula que se usaba en todas las localidades de la  comarca y solamente en Córdoba había, desde 1896, un mercado cubierto que ocupaba y asfixiaba la totalidad de la plaza de la Corredera.
     Para los años veinte del siglo pasado Pueblonuevo del terrible había adquirido gran pujanza y su población se había multiplicado varias veces, lo que supuso un incremento de la demanda en todo tipo de abastecimientos.
     Dentro de la política de grandes obras públicas en tiempos de la dictadura de Primo de Rivera, se acometió la construcción de un matadero municipal que asegurase tanto el suministro de carne como de higiene. Por el mismo motivo, hacia 1925 se creyó conveniente dotar al municipio de un mercado de abastos.
     Para ubicar el mercado un propietario local que además era farmacéutico y concejal cedió el solar donde está emplazado el edificio y, parece ser, que lo hizo gratuitamente con la sola condición de que el nuevo mercado llevase su nombre.
     Este solar estaba ubicado en un lugar que parece muy atractivo, sin embargo para 1926 las grandes inmigraciones ya habían cesado casi por completo y la práctica totalidad del núcleo urbano de Pueblonuevo del Terrible ya estaba conformado y con una distribución tal y como ahora se conoce.
     Eso puede significar que, posiblemente este solar cedido por don Sebastián Sánchez, había quedado aislado, sin albergar construcciones y puede que algo devaluado, lo que facilitaría su cesión y el comienzo inmediato de las obras.
     Cuando se inauguró el mercado reunía muchos de los adelantos disponibles en la época para este tipo de instalaciones, por ejemplo disponía de montacargas y de algo tan avanzado como cámaras frigoríficas para la conservación de carnes y pescados (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
 
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sábado, 28 de septiembre de 2024

El Mercado de Triana

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Mercado de Triana, de Sevilla.
     El Mercado de Triana [nº 84 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 22 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la plaza del Altozano, s/n (aunque también tiene entrada por las calles San Jorge, y Callao); en el Barrio de Triana Casco Antiguo, del Distrito de Triana.
   En los bajos del mercado se encuentran los restos del Castillo de San Jorge, sede del antiguo tribunal inquisitorial. Este castillo fue sede de la Inquisición desde 1481, si bien su construcción inicial es de época árabe, data de 1171. Afectado por el continuo abandono y sucesivas crecidas del Guadalquivir, en 1823 se instaló en su solar el mercado, popularmente conocido como Plaza de Abastos.
     El Mercado de Triana se ubica en el corazón del barrio, junto al puente que lo une a Sevilla y en punto de confluencia de las calles más típicas del barrio (San Jacinto, Betis y Castilla).
     Las primeras escrituras oficiales datan de 1823, pero desde antes vendedores ambulantes y agricultores comercializaban sus productos en este solar ubicado en una zona estratégica para los cultivos del Aljarafe, los barcos que descargaban en el muelle y para quienes accedían desde la antigua Ruta de la Plata.
     Con motivo de la Exposición Universal de Sevilla de 1992 se llevaron a cabo una serie de obras de remodelación y modernización del espacio, razón por la cual hubo de ser trasladado de modo provisional a la calle Pagés del Corro, donde permaneció hasta el año 2001, fecha de su reinauguración. En el transcurso de las obras salieron a la luz los restos del antiguo castillo de San Jorge, algo esperado, pero además también aparecieron los restos de un desconocido cementerio almohade.
     De planta rectangular y con uno de sus lados mayores frente al río, el mercado tiene tres accesos principales, la entrada junto al puente de Triana, la que se ubica en el frente opuesto al encuentro de las calles Callao y Castilla, junto al arco del callejón de la Inquisición y, por último, el acceso desde la Calle San Jorge, coronada por un rótulo antiguo que firma PLAZA DE ABASTOS.
     En el interior de la plaza se distribuyen los puestos en calles paralelas y perpendiculares, formando una retícula ortogonal; con 5 largas calles atravesadas por una central y otra al final, junto al alto muro del viejo castillo. Sobre cada comercio aparece en cada caso su correspondiente numeración y el nombre pintado a mano sobre paneles cerámicos como manda la gran tradición alfarera de este barrio.
     Pasear por el entramado de pasillos es toda una experiencia sensitiva, no sólo por la explosión visual y olfativa, sino también sonora, por las conversaciones que surgen entre paceros y vecinos, un ambiente auténtico que no ha perdido su esencia en todos estos años.
     En todo este tiempo los negocios se han ido adaptando al entorno y los estilos de vida del momento.
     Seguimos disfrutando de una rica y variada oferta en frutas, verduras, carnes, chacinas, encurtidos, especias, pescados, mariscos…
     Pero también encontramos productos naturales de fabricación artesana como panadería, repostería, cervecería, zumería, precocinados, comida para llevar, etc.
     Sin olvidarnos de la amplia oferta de ocio y cultura en los más de diez puestos dedicados a la restauración, desde comida tradicional andaluza, hasta comida vegetariana e internacional, pasando por una ostrería. Entre los proyectos más innovadores encontramos un antiguo teatro, una escuela de cocina y próximamente una ludoteca.
     En definitiva, un mercado vivo que se renueva por dentro y por fuera para el disfrute de trianeros, sevillanos y cualquiera que sepa valorar lo auténtico y tradicional sin renunciar a la calidad (Mercado de Triana).
     Mercado de Triana se encuentra en el popular barrio sevillano como su nombre indica de Triana. En los bajos del mercado se encuentran los restos del Castillo de San Jorge, sede del antiguo tribunal inquisitorial. Este castillo fue sede de la Inquisición desde 1481, si bien su construcción inicial es de época árabe, data de 1171. Afectado por el continuo abandono y sucesivas crecidas del Guadalquivir, en 1823 se instaló en su solar el mercado, popularmente conocido como Plaza de Abastos.
     El Mercado de Triana tiene una amplia oferta de ocio y cultura en los más de diez puestos dedicados a la restauración, desde comida tradicional andaluza, hasta comida vegetariana e internacional, pasando por una ostrería. Entre los proyectos más innovadores encontramos un antiguo teatro, una escuela de cocina y próximamente una ludoteca.
     En definitiva, un mercado vivo que se renueva por dentro y por fuera para el disfrute de trianeros, sevillanos y cualquiera que sepa valorar lo auténtico y tradicional sin renunciar a la calidad.
Horario
Comercios: De Lunes a Sábado de 9:00 a 15:00 h. 
Ocio/Restauración: De Lunes a Sábado de 10:00 a 24:00 h. Domingo y festivos: 12:00 a 17:00 h. (Andalucia.org).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Mercado de Triana, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

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jueves, 27 de junio de 2024

Los principales monumentos (Plaza de Toros - Museo Taurino, Museo de la Legión, Convento de Capuchinos, Iglesia de San Miguel, Triunfo de la Inmaculada, Mercado de Abastos, Caja de Ahorros, Cortijo de las Mezquitas, y Museo del Aceite DCOOP) de la localidad de Antequera (y XI), en la provincia de Málaga

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Plaza de Toros - Museo Taurino, Museo de la Legión, Convento de Capuchinos, Iglesia de San Miguel, Triunfo de la Inmaculada, Mercado de Abastos, Caja de Ahorros, Cortijo de las Mezquitas, y Museo del Aceite DCOOP) de la localidad de Antequera (y XI), en la provincia de Málaga.


Plaza de Toros y Museo Taurino

     El coso de San Francisco, el espacio público por excelencia de la Antequera moderna, el lugar de la gestión municipal y de los festejos comunita­rios, va perdiendo de forma paulatina, sus antiguas funciones. El destino lúdico llegaría a su fin en 1848, cuando se inauguró la Plaza de Toros en el camino de Estepa, con significativa provisionalidad. El coso actual es el resultado de la transformación interior y exterior llevada a cabo en los años ochenta del pasado siglo, que dotó al edificio de un sabor historicista dieciochesco (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Este coso fue construido por la Sociedad de la Plaza de Toros de Antequera, sociedad formada por ciudadanos aficionados que anhelaban poseer una estructura permanente para la Fiesta hasta entonces celebrada en plazas públicas dispuestas con tablados y talanqueras.
     En 1847 se adquieren los terrenos y comienzan las obras bajo la dirección de Manuel García del Álamo continuándolas Rafael Mitjana, autor de la Plaza de Toros Vieja de Málaga.
     Por la premura que corría su apertura para la Feria de Agosto, los materiales utilizados en su construcción fueron mampostería de ripio de arenisca, ladrillo y madera, realizándose los tendidos, de forma provisional en madera que luego se mantuvieron hasta 1917. Así pudo inaugurarse el 21 de agosto de 1848.
     Consta de dos pisos y ocho puertas de ingreso. Entre las dependencias para el servicio de las corridas figuran dos caballerizas, dos corrales para el ganado bravo y siete chiqueros, aparte de las estancias para administración y enfermería. Su aforo actual es de 8.268 localidades.
     En 1980 el Ayuntamiento adquiere la propiedad e inicia en 1984 una profunda rehabilitación y remodelación bajo la dirección de Don Jesús Romero. En su fachada se construye una nueva puerta principal de sombra siguiendo el modelo antequerano de los alarifes del siglo dieciocho. En los tendidos altos se sustituyeron las cubiertas de madera por una alquería logiada de columnas toscanas de piedra caliza blanca y arcos de medio punto. Sobre esta alquería y el muro de la fachada, se dispuso una cubierta a dos aguas de teja árabe antigua.
     Los bajos del coso se rehabilitaron como museo taurino y restaurante (Diputación Provincial de Málaga).

Museo de la Legión
    El Museo de La Legión de Antequera esta ubicado en la Casa Hermandad de la Pontificia, Real e Ilustre Cofradía del Stmo. Cristo del Mayor Dolor y Ntra. Sra. del Mayor Dolor, sita en la Avenida de La Legión (Urbanización Parque Nueva Antequera).
     Fue inaugurado como tal, el día 30 de octubre de 2010, y pueden hacerse visitas concertadas (Ayuntamiento de Antequera).

Convento de Capuchinos

     La primitiva sede de los Padres Capuchinos en Antequera se remonta a 1613, cuando fundaron la ermita de la Virgen de la Cabeza, en el antiguo camino de Málaga. En 1633, ante la amenaza de ruina de su fábrica y las incomodidades del lugar, ya estaban instalados en el emplazamiento que ha llegado a nuestros días. La iglesia se construyó entre 1656 y 1658. La imagen actual del templo es fruto, además, de las importantes reformas llevadas a cabo para paliar las consecuen­cias de un incendio ocurrido en la guerra civil, por las que recibió ese aspecto híbrido entre lo genuinamente barroco y los añadidos neomudé­jares y neobarrocos, de hacia 1940. La planta del templo forma una sencilla cruz latina, de brazos poco profundos, cabecera plana y una única y larga nave, en relación con los diseños habituales en la orden. Bóvedas de medio cañón con arcos fajones y lunetos, es el sistema de cubrición para todos los espacios, a excepción del crucero, que recibe una bóveda de media naranja sobre pechinas decoradas de escudos embutidos entre yeserías manieristas. El templo se encuentra precedido por un pórtico, sostenido por tres arcos de medio punto elevados sobre dos pares de columnas toscanas, que responde a las intervenciones contemporáneas mencionadas, al igual que la espadaña de ladrillo. A la izquierda se abre la capilla del Cristo del Perdón, cubierta con una cúpula. Se ha conservado de la fábrica original la portada del compás, cuya hornacina de ladrillo cobija una imagen de San Francisco, en caliza blanca, del siglo XVIII.
     En el interior se despliega un programa iconográfico franciscanista. La capilla mayor aglutina la mayor parte de sus componentes narrativos y simbólicos. El testero está ocupado por un retablo, conformado por diez lienzos enmarcados con sencillas molduras. Se atribuyen a Juan Ramírez de la Fuente, activo en el siglo XVII. El punto focal es un  enorme óleo con la Inmaculada venerada por San Francisco y San Buenaventura. En los laterales se disponen las figuras de cuerpo entero de santos franciscanos. Com­pletan el ático la Trinidad flanqueada por dos Emblemas  de la orden. 
     Los retablos que ocupan los muros laterales no tienen gran valor artístico, pero cobijan un programa escultórico de interés. En el lado del Evangelio, destacamos un San José del estilo de Carvajal, del XVIII; una Inmaculada, de escuela sevillana de finales del siglo XVII, en el frente del crucero, en un retablo del estilo de Antonio Rivera; la Divina Pastora, del sevillano Sebastián Santos, en el testero del crucero; la Sagrada Fa­milia, uno de los conjuntos escultóricos más interesantes del patrimonio mueble, deliciosa obra en madera dorada y policromada de Diego Már­quez y Vega, realizada hacia 1760, en el banco del retablo del testero del crucero; y siete de los lienzos que componen un pequeño Vía Crucis, de escuela popular del siglo XVIII. El lado de la Epístola continúa la organización simétrica con esculturas de San Francisco de Asís, de mediados del XVIII, en el testero del crucero; grupo de San Joaquín, Santa Ana y la Virgen Niña, compañero del anterior, en el banco del retablo del testero del crucero; San Antonio de Padua, atribuido a Miguel Márquez, y la continuación del Vía Crucis devocional con los siete lienzos restantes (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).
     La iglesia tiene planta de cruz latina y su estrecha y larga nave se cubre con bóveda de medio cañón con fajones y lunetos, al igual que la capilla mayor y brazos del crucero. Sobre éste se asienta una bóveda semiesférica sobre pechinas, decoradas con escudos guarnecidos de yeserías muy repintadas pero del tiempo de la construcción del templo.
     El exterior, que presenta porche columnado, ha sido modificado en nuestro siglo. La espadaña de ladrillo tiene arco de medio punto flanqueado por hornacinas superpuestas entre pilastras toscanas, en su primer cuerpo, y tres arcos con frontón curvo sobre el central en el segundo.
     Concluyeron las obras de la actual iglesia en torno al año 1.658, si bien posteriormente han sido muy importantes las reformas realizadas, sobre todo después del incendio de la guerra civil (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     En 1658 es consagrado este templo que fundado por los padres capuchinos y como era habitual en la orden, se construye con extremada sencillez.
     En el siglo veinte, la fachada sufrió algunas remodelaciones subsistiendo, de la primera época, la portada del compás que se encuentra coronada con una hornacina de ladrillo donde se expone un San Francisco en caliza blanca del siglo dieciocho.
     El interior del templo cuya decoración también responde a los programas decorativos de la orden capuchina, tiene planta de cruz latina, cubriéndose la nave, brazos del crucero y cabecera plana con bóvedas de medio cañón con lunetos y arcos fajones; la bóveda de media naranja del crucero descansa sobre pechinas decoradas con escudos guarnecidos de yeserías manieristas.
     En el lado izquierdo del pórtico de la iglesia se encuentra la capilla del Cristo del Perdón, obra originalmente de Andrés de Carvajal que habiendo sido destruida en la guerra civil, fue realizada en 1940 por Francisco Palma Burgos (Diputación Provincial de Málaga).

Iglesia parroquial de San Miguel

     Como es habitual, la iglesia actual, parroquia independiente a partir de 1822, vino a reem­plazar a  una primitiva ermita, situada desde comienzos del siglo XVI en el arrabal formado entre las salidas de los caminos de Málaga y del Arroyo. El culto al titular del templo había sido canalizado, desde 1525, por la Cofradía del Arcángel San Miguel, a instancias de dos hermanos conocidos como «los Migueles». La edificación que ha llegado a nuestros días es el resultado de la combinación de parte de la obra ejecutada en­tre 1784 y 1785 por el maestro Nicolás Mejías (se conservó la espadaña, la capilla mayor cu­bierta con bóveda de media naranja sobre pechinas decoradas con yeserías, ornato que también se encontraba en el camarín, hoy oculto), con la drástica intervención realizada en 1954 por el arquitecto Francisco Espinosa, ante el estado de ruina que presentaba la fábrica; la totalidad del templo se rehizo, aumentando la altura de la nave central e incorporando material ajeno, como la portada de caliza roja de la destruida iglesia de las Huérfanas. El elemento exterior más destacado es la espadaña de ladrillo, en el lado izquierdo del hastial, con dos cuerpos de amplio perfil volado.
     Los avatares históricos relatados no han sido generosos tampoco con el patrimonio adscrito al templo. Dos de sus piezas más emblemáticas, el San Francisco, de Pedro de Mena, y la Magdalena, de Pablo de Rojas, ambas procedentes a su vez del alejado convento de la Magdalena, de titularidad privada, son custodiadas por el Museo Municipal. Presidiendo la capilla mayor, encontramos un Crucificado de cuatro clavos, el Santo Cristo de las Penas, del siglo XVII, imagen receptora de un gran fervor, procedente del convento citado. También en el presbiterio, destaca el sagrario, exquisita pieza manierista de comienzos del siglo XVII con pinturas en sus lados. El muro de los pies está ocupado por lienzos del XVII: Jesús servido por los ángeles, una Inmaculada de taller granadino y la Flagelación de Cristo. La imagen titular de San Miguel, hasta 1954 en el camarín central, ocupa el testero de la nave de la Epístola. Se trata de una escultura del siglo XVII, restaurada en el XVIII, que se alza sobre peana rococó de Diego Márquez. Sobre ella se sitúa un manifestador, del último tercio del siglo XVIII, que muestra una Inmaculada de tipo canesco. En la sacristía es de reseñar una singular escultura de Cristo Crucificado, de impronta roldanesca, del siglo XVII (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Aunque la primitiva construcción de esta iglesia -como ermita- se levantó a comienzos del siglo XVI, su actual fábrica corresponde a los siglos XVIII y XX. Entre 1738-1785 se reedificó todo el templo por el maestro alarife Nicolás Mejías -autor de la torre del Palacio de Nájera-, costando toda la obra la cantidad de 20,251 reales. De aquella obra sólo se conserva la airosa espadaña, que destaca sobre el nivel del tejado un cuerpo volado y curvo y, sobre él, dos cuerpos -de dos y un arco de medio punto respectivamente- con pilastras de orden toscano; todo ello está realizado en ladrillo. 
     También pertenece a Nicolás Mejías la cúpula de la capilla mayor, que presenta abundante decoración de hojarasca barroca en las pechinas.
     El resto de la iglesia fue totalmente reedificada en 1954, por el desplome de la fachada y mal estado del resto de las bóvedas. Entonces se trasladó a la fachada principal de este templo -la portada realizada en caliza roja de "el Torcal de Antequera", una vez desmontada de la Iglesia de las Huérfanas (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Construcción reedificada entre 1784 y 1785 por el maestro alarife Nicolás Mexías sobre una primera estructura del siglo dieciséis. En los años ochenta del siglo veinte, esta iglesia parroquial tuvo que volver a ser restaurada bajo la dirección de Francisco Espinosa quedando de la obra de Nicolás Mexías sólo la capilla mayor (con bóveda de media naranja con pechinas decoradas de yeserías barrocas), el camarín de ésta y la espadaña de ladrillo que en la actualidad constituye el elemento arquitectónico de mayor interés además de ser referencia emblemática del barrio de San Miguel.
     El altar mayor está presidido por el Santo Cristo de las Penas de comienzos del diecisiete. El sagrario es una bella pieza de madera dorada al estilo manierista.
     La imagen titular de San Miguel, en la actualidad en el testero de la Epístola, es obra del siglo diecisiete que hasta 1954 presidía el camarín del retablo mayor en una peana de estilo rococó sobre la que hoy se expone una Inmaculada de la misma época.
    Dentro del capítulo pictórico hay que señalar tres lienzos del siglo diecisiete situados en el muro de los pies: Jesús servido por los ángeles, Inmaculada y Flagelación de Cristo.
     En la sacristía reseñaremos una magnífica escultura de Cristo Crucificado del diecisiete (Diputación Provincial de Málaga).

Triunfo de la Inmaculada

     El Triunfo de la Inmaculada, situado en la plaza de Capuchinos, justo delante de la iglesia conven­ tual, es considerado el monumento mariano más importante de la provincia. Los Padres Capuchi­ nos, principales valedores del proyecto, encarga­ ron en 1697 al escultor Antonio del Castillo la realización del monumental «soporte», con basa­ mento y columna, en cuya cúspide se habría de colocar la escultura de mármol blanco que exis­ tía en la portada del convento, hecho solemne que ocurrió en  1705 (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Formado de una columna de jaspe corintia -procedente de la ciudad romana de Singilia Barba- sobre basamento arquitectónico, su diseño es una réplica del Triunfo levantado por Alonso de Mena entre 1626 y 1631 en Granada.
     Se trata de un triunfo realizado en piedra de distintos colores y procedencia, que corona una imagen de la Inmaculada Concepción del último tercio del siglo XVII. Monumento religioso del barroco urbano de Antequera, aunque situado entonces en las afueras de la ciudad, fue levantado entre los años 1699 y 1705, en la explanada del convento de Capuchinos (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Mercado de Abastos
     Otro edificio de carácter municipal es el mer­cado de abastos, en la plaza de San Francisco. El proyecto fue encargado al arquitecto Fernando de la Torriente, llevando la dirección técnica Jerónimo Cuervo. Las obras, iniciadas en 1879, se prolongaron hasta 1885 (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  

Caja de Ahorros

     La Caja de Ahorros se levantó en 1932 con trazas del arquitecto Daniel Rubio, quien ideó una fachada en chaflán conjugando elementos manieristas, barrocos, neoclásicos y finiseculares con un resultado ecléctico, sumamente eficaz como símbolo visual de la entidad (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Construcción levantada entre 1932 y 1934 y concebida para ser sede central de la Caja de Ahorros de Antequera. Llama la atención que, siendo contemporánea y obra de los mismos arquitectos que el vecino Teatro-Cine Torcal, está enfocada de manera muy diferente mezclando elementos manieristas, barrocos y neoclásicos, junto a otros más modernos. Su planteamiento general es el de un edificio en esquina en el que se concentra toda la atención en su chaflán deseando conseguir un edificio representativo de la institución que iba a albergar.
     En su interior se encuentra la Sala de Exposiciones de Unicaja (Diputación Provincial de Málaga).

Cortijo de las Mezquitas
     El conjunto original estaba formado por la mezquita, su patio y un potente muro rodeando todo el perímetro, ofreciendo una imagen cerrada al exterior. Fue readaptada en cortijo en 1552. Propuestas recientes, a falta de estudios arqueológicos sistemáticos, datan la construcción de este gran edificio en dos fases, una a finales del siglo IX y otra en la tercera década del siglo X, correspondiendo a un proyecto de ciudad al sur de Córdoba de Abd al-Rahman III, que finalmente no llegó a ejecutarse (Diputación Provincial de Málaga).

Museo del Aceite DCOOP
     Dcoop, la mayor cooperativa oleícola del mundo, ha pretendido recuperar a través de este museo el legado de nuestros antepasados. Por este motivo, ha creado a en sus instalaciones de Antequera (Málaga) un museo del aceite, cuyas joyas son unas almazaras completas del siglo XVII y dos molinos de los siglos I y XIX.
     La almazara del siglo XVII conserva, junto a la prensa de viga y contrapesos, todos los aperos de la época para elaborar aceite: la bodega de tinajas -algunas firmadas por los maestros alfareros-, leñas, cuerdas, pletinas, clavos, el mecanismo por el que discurría el aceite y hasta nidos de avispas terrizas adheridos a la viga de la prensa.
     El propósito de la aceitera es recopilar todos aquellos objetos que hagan posible recorrer la historia del aceite y el olivar.
     Se trata de un salón expositor que recupera la forma empleada tradicionalmente para obtener el zumo de la aceituna y que muestra a través de paneles cómo se extraía el aceite en la antigüedad. El grupo olivarero Hojiblanca ha querido recuperar en su sede los utensilios más tradicionales relacionados con las tareas de producción de aceite.
     Actualmente, el visitantes puede adquirir en estas instalaciones el aceite de oliva virgen extra propio de la comarca de Antequera, con el cual se elaboran platos tan significativos de nuestra gastronomía, como la porra y el mollete.
Molino del Siglo I. Apareció en la Quinta (entre el casco urbano de Antequera y Hojiblanca). Se encontró la sala de prensado, el trujal y la piedra de contrapeso. Se trataba de un molino de prensa de cabestrante (el contrapeso se unía a la viga mediante cuerdas). En este yacimiento aparecieron también unos huesos de aceitunas fosilizados que se analizaron en el Dpto. de Pomología de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos y de Montes de la Universidad de Córdoba. La conclusión es que morfológicamente son los antecesores de la variedad hojiblanca.
Molino del siglo XIX. Ha sido cedido por el empresario local Manuel Acedo. Se trata de una prensa de capilla o rincón, hecha de madera de encina, que ha necesitado una gran restauración. La prensa gira sobre los capachos para hacer presión con una vigas insertadas sobre la mismo prensa, que las movían los molineros, lo cual daba mucho rendimiento. Este tipo de prensa se ubicaba en pequeñas explotaciones y tuvo muy poca vigencia, ya que compitió con las prensas de viga y las hidráulicas de fundición.
Molino del siglo XVII
. Es la principal pieza del Museo Hojiblanca (donado por la familia Cuadra Rojo). El propio edificio es una reproducción de esa almazara incluidos de las técnicas constructivas. Se han colocado en la misma disposición las tinajas de la bodega, la viga y el empiedro. Éste, que funcionaba con tracción animal, es cilíndrico y troncocónico (ligera pendiente) y cuenta con dos piezas. Éstas, junto con las maderas, la cubeta y la solera del empiedro son totalmente originales. Por otro lado, el elemento más espectacular es la prensa de viga y quintal, que cuenta con 12,5 metros de longitud. Las cuerdas, las pletinas, los clavos… incluso los nidos de avispas terrizas se han conservado. Después de más de tres siglos de estar apolillada y seca la madera, la prensa todavía pesa tres mil kilos, los cual da idea de la presión que podía ejercer (Diputación Provincial de Málaga)
     
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Plaza de Toros - Museo Taurino, Museo de la Legión, Convento de Capuchinos, Iglesia de San Miguel, Triunfo de la Inmaculada, Mercado de Abastos, Caja de Ahorros, Cortijo de las Mezquitas, y Museo del Aceite DCOOP) de la localidad de Antequera (y XI), en la provincia de Málaga. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia malagueña.

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