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Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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martes, 22 de julio de 2025

El Pozo nº 4, o Magdalena, en Villanueva del Río y Minas (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Pozo nº 4, o Magdalena, en Villanueva del Río y Minas (Sevilla).  
     Hoy, 22 de julio, Memoria de Santa María Magdalena, que, liberada por el Señor de siete demonios, se convirtió en su discípula, siguiéndole hasta el monte Calvario, y en la mañana de Pascua mereció ser la primera en ver al Salvador retornando de la muerte y llevar a los otros discípulos el anuncio de la resurrección (s. I) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y que mejor día que hoy para ExplicArte el Pozo nº 4, o Magdalena, en Villanueva del Río y Minas (Sevilla).
     El pozo número 4 o Magdalena está situado a escasos metros al norte del pozo número 5. Caracterizado por la chimenea de ventilación y la base de hormigón que ciega la boca del pozo, está situado en la cota 55,95 y su diámetro es de 4,5 metros, siendo su profundidad de 52 metros hasta el estrato superior del carbón. Está dividido en tres compartimentos: dos para las jaulas y uno para tuberías de desagüe y cables eléctricos. Este pozo está en comunicación con el número 5 por una galería de piedra de 245 metros de longitud, estando preparado para la extracción de carbón en caso de inutilización del último.
     La instalaciones de explotación del pozo núm. 4 estaban formadas por una cabria o malacate (construida en madera al principio y metálica desde el año 1899), una casa de máquina (donde se encontraba instalada la máquina de vapor de la marca francesa Bietrix, de 200 HP), una chimenea de ventilación, la sala Dirección u Oficina Central de Dirección de Interior, un almacén, una lampistería, distintos graneros, y el edificio de duchas y vestuarios. 
     Desde el punto de vista de su arquitectura, este conjunto remite a la arquitectura racionalista, esencial, sin ornamentación en la que destacan como elementos compositivos los mismos elementos estructurales de armadura de muros y cubiertas. De finales del siglo XIX, estas construcciones eran de carácter más tradicional que la de los pozos números 5 y 7, con muros en mampostería encalados, cerchas de madera, teja curva y los vanos de puertas y ventanas de medio punto. Bajo el vuelo del tejado se remarcaba la cornisa así como las esquinas de los edificios, y en los frontones o hastiales laterales se abrían vanos circulares de ventilación e iluminación. 
     El pozo número 4 fue el principal pozo de extracción desde 1880 a 1908, quedando habilitado desde esta última fecha como principal pozo de entrada de personal, de abastecimiento al interior de la mina de maderas para la entibación, de pienso para los animales y de aparatos de arranque y recambios, sin olvidar la función primordial de entrada de aire para la ventilación. En el fondo de este pozo existía una sala con tres motobombas de desagüe, operación que se realizaba por bombeo escalonado desde los 400 metros del nivel más profundo. 
     Cabe destacar la existencia del denominado mapa "Thiery", del año 1886, un gran mural de 8,9 x 6,2 metros pintado sobre la pared que presidía la sala Dirección y en el que se recogía información geológica de las labores antiguas de esta cuenca minera y de las nuevas instalaciones de la MZA. Muy deteriorado permaneció entre las ruinas del edificio hasta la demolición del mismo (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de Santa María Magdalena, discípula del Señor;
LEYENDA

   La primera pregunta que se plantea a propósito de María de Magdala, la Magdalenense, que con el tiempo se convirtió en la Magdalena, es saber si se trata de la pecadora anónima de quien habla el Evangelio según san Lucas (7: 37), o si es María de Betania, hermana de Marta y de Lázaro. Es lo que se denomina el problema de las tres Marías.
   Los teólogos han publicado numerosas disertaciones acerca de este tema: De tribus aut unica Magdalena sin que llegaran a ponerse de acuerdo. Bossuet creía en tres Magdalenas, y efectivamente, parece que la Magdalena santificada por la Iglesia sea una amalgama de tres personalidades diferentes que la leyenda fundió en una sola.
   Lo que sí es seguro es que no pertenece a la casta legión de las vírgenes ni a la de las mártires. Un sermón del  siglo XIII habla de la doncella santa Magdalena, pero aclarando: quae non virgo, sed puella dici potest.
   Ya hemos hablado a propósito de la iconografía de Cristo, de las escenas en las que Magdalena (una o trina) se encuentra en relación con Jesús. Limitémonos a recordarlas brevemente.
   Aparece por primera vez en la Comida en casa de Simón el leproso (o el fariseo), donde unge con preciosos perfumes los pies de Cristo y los seca con sus cabellos.
   Desde entonces se apega al maestro que ha elegido y lo recibe junto a su hermana Marta en su casa de Betania. Ambas obtienen del taumaturgo la resurrección de su hermano Lázaro.
   Asiste a la Crucifixión y Jesús la favorece con su primera Aparición, pero conminándola a no tocarle (Noli me tangere), aunque algo más tarde invite a Santo Tomás a palpar la herida de su costado.
¿En qué se convierte ella después de la Ascensión de Cristo?
   Según la versión greco-oriental, se habría retirado con la Virgen y san Juan en Éfeso, donde murió, para que luego sus reliquias fueran transportadas a Constantinopla.
   De acuerdo con otra leyenda forjada en Borgoña en el transcurso del siglo XI y cuyo objeto era justificar la presencia y la autenticidad de las reliquias de santa Magdalena en la iglesia de peregrinación de Vézelay, María Magdalena se habría embarcado junto a su hermana Marta y su resucitado hermano Lázaro, en compañía del obispo Maximino y de las santas Marías, en una barca sin vela ni timón que llegó hasta las costas de Provenza, o al puerto de Marsella. Después de haber convertido a la fe cristiana al príncipe pagano del lugar, se retiró para hacer penitencia en las soledades de la Sainte Baume, es decir, la santa gruta, donde vivió aún treinta años más. En ese lugar se muestra una fuente alimentada por sus lágrimas. Todos los días los ángeles la arrebataban al Paraíso para hacerle oír un concierto ce­lestial. Cuando estuvo a punto  de morir, la transportaron hasta Aix en Provence, donde san Maxirnino le administró la última comunión.
   Todo ese suplemento provenzal de la penitencia de María Magdalena en Sainte Baume fue copiado de la leyenda de santa María Egipcíaca, de manera que Magdalena, que ya en los primeros tiempos del cristianismo estaba compuesta por tres personas diferentes, en la Edad Media se transformó en una amalgama de cuatro mujeres diferentes, puesto que la Magdalena provenzal sería una religiosa del siglo VIII, llamada sor santa Magdalena, quien, después de la destrucción de su convento por los sarracenos, habría vivido diecisiete años en la gruta de Sainte Baume y habría muerto en Saint Maximin.
   Los monjes borgoñones de Vézelay no forjaron esta novela en beneficio del santuario provenzal de Saint Maximin, como se puede imaginar, sino que, junto con ella, difundieron el rumor del traslado a Borgoña de las reliquias de santa Magdalena. Los provenzales protestaron contra ese rapto imaginario. En 1279 hicieron saber que el príncipe Carlos de Salerno, que además era conde de Provenza, había sido gratificado con una aparición de santa Magdalena, en cuyo transcurso ésta le reveló que su cuerpo nunca había abandonado Saint Maximin, y que por temor a los piratas sarracenos, se lo ha­bía sustituido en la tumba por los restos de san Cedonio de Lindisfarne, cuyas reliquias habían sido llevadas a Aix por los monjes irlandeses de Lérins; y que eran esos huesos, infinitamente menos preciosos, los que se habían llevado a su tierra los borgoñones.
   Después de esta revelación, Carlos de Salerno hizo abrir la tumba de la santa y allí encontró, como por azar, el nombre de Magdalena escrito por el propio san Maximino sobre un trozo de corteza. Todos los desvergonzados alegatos de los monjes de Vézelay se derrumbaron en el acto. Y los peregrinos, desengañados, abandonaron Vézelay para regresar a la gruta de la Sainte Baume, de nuevo centro de culto y veneración de la santa. Esta guerra de monjes a golpes de falsificación, que buscaba asegurarse la explotación de los huesos de una santa ficticia, oscurece las bases de la devoción medieval; pero pese a todo le debemos las admirables iglesias de Saint Maximin y de Vézelay, lo cual no es poco.
CULTO
   Aunque la historicidad de santa Magdalena sea tan indemostrable como la de Santa María Egipcíaca, Thais y Pelagia, es, con gran ventaja, la más po­pular de todas las pecadoras arrepentidas y santificadas. Dicha popularidad se debe a que se le atribuyó haber conocido, amado y servido a Jesús, quien habría tenido por ella la misma predilección que por san Juan.
   En la Edad Media se la llamaba la muy santa Señorita pecadora e incluso, la bienaventurada  amante de Cristo (beata Dilectrix Christi). Y se la veneraba como un modelo de penitencia.
Lugares de culto
   En Francia, los dos centros principales del culto de santa Magdalena eran Provenza y Borgoña, o más precisamente, la gruta de la Sainte Baume, cerca de Saint Maximin y la acrópolis cluniacense de Vézelay. Se contaba que las reliquias habían sido llevadas a Vézelay por Girard de Roussillon, cuñado de Carlomagno, en el siglo IX. Los acólitos del Tour de Francia siempre se detenían al pasar frente a la gruta de la Sainte Baume.
   Como centros secundarios pueden citarse Marsella, en Provenza, y Vernon y Vemecuil, en Normandía.
   La Iglesia de Sainte Madeleine, en París, pretendía poseer un fragmento de la piel de su frente retirado en el sitio donde la tocara Cristo resucitado. En el siglo XVIII se puso bajo su advocación otra iglesia en el barrio de LaVille l'Évèque, que Napoleón transformó en Templo de la Gloria y que Luis XVIII devolvió al culto católico y consagró a la memoria de Luis XVI. La pecadora arrepentida, en los tiempos de la Restauración se convirtió en el símbolo de Francia arrepentida del martirio de su rey.
   Desde Provenza, el culto de santa Magdalena pasó a Italia, gracias a los príncipes de la Casa de Anjou, que también eran condes de Provenza y reyes de Nápoles. Se la veneraba muy especialmente en Sinigaglia, cerca de Ancona. En Inglaterra hay  numerosas iglesias puestas bajo su advocación. Y en Alemania, hacia 1215 se creó la orden de las penitentes de Santa María Magdalena
Patronazgos
   Los patronazgos de santa Magdalena eran extremadamente numerosos.
   En memoria de los preciosos perfumes con que ungiera los pies de Cristo en casa de Simón el leproso, o el fariseo, es la patrona de los perfumeros. Raban Maur la llama la devota perfumadora de Jesucristo.
   Por la misma razón la reivindican los fabricantes de guantes, porque la gente elegante en la Edad Media, y hasta el siglo XVI, usaba guantes perfumados con benjuí o franchipán. A este título se la ha representado con guantes, incluso al pie de la Cruz.
   A causa de la forma del vaso de perfumes, que se asemeja a un aguamanil, en Chartres era la santa patrona de los aguadores, quienes le dedicaron una vidriera en la catedral.
   Sus cabellos rubios que enjugaron los pies de Jesucristo, la hicieron elegir como patrona por los peluqueros y los peinadores.
   Los hortelanos, porque no olvidaron que después de la Resurrección, Cristo se le apareció con el aspecto de un hortelano.
   Los presos recurrían a su intercesión. Una vez liberados, iban a colgar sus cadenas ante su tumba, a la manera de un exvoto.
   Pero sobre todo, ella era la patrona de las mujeres arrepentidas o prostituta confiadas a una orden de religiosas que en Italia se llamaban las Donne Convertite della Maddalena, y en Francia, con mayor brevedad y gentile­za, las Madelonnettes. Auténtico espejo de la penitencia (speculum poenitentiae), ella, como dijo santa Brígida, había lavado todas sus faltas en los «arroyos de sus lágrimas». Además, era el refugio de las pecadoras a quienes su ejemplo animaba a no perder la fe en la salvación. A las vírgenes ne­cias, que desgraciadamente ignoraban el latín, dirigía esta exhortación inscrita en una filacteria: «Ne desperetis vos,qui peccare soletis: exemploquc meo vos reparate Deo.»
   Un predicador,cuando se dirigía a sus parroquianas, las exhortaba a seguir el ejemplo de esta santa, quien se había redimido mediante la penitencia de sus pecados de juventud: «Mujeres mundanas, y acaso voluptuosas, apren­ded a volver de vuestros extravíos igual que la Magdalena.»
   En el Tirol, el nombre de pila Magdalena se daba a las hijas naturales, nacidas fuera del matrimonio.
   No era una santa curadora. No obstante, su almohada de piedra de la gruta de la Sainte Baume, que se conserva en la abadía de Saint Víctor de Marsella, se consideraba eficaz para curar la fiebre.
   A diferencia de muchas santas que se eclipsaron después de la Reforma, su persistente popularidad en el siglo XVII está probada por una abundante literatura magdalenense en prosa y en verso. Los poetas devotos rimaron Magdaleidas y Magdalíadas, según los modelos de la Ilíada o de la Francíada.
   Fue celebrada por el austero cardenal de Bérulle, fundador del Oratorio, como la amante mística  cuyo corazón fue a fundirse a los pies de Jesús como una bola de nieve al sol.
   No obstante, la Iglesia de París se dejó ganar por el escepticismo de los teólogos del Siglo de las Luces que ya no aceptaban la identidad de la pecadora de Magdala con la hermana de Marta y de Lázaro. El Breviario del cardenal de Noailles establece dos fechas diferentes, una el 19 de enero, para María de Betania, y la otra el 22 de julio para María Magdalena.
ICONOGRAFÍA
   Las características y los atributos de santa Magdalena permiten reconocer­la fácilmente, aunque a veces pueda confundírsela con santa María Egipcíaca, quien le ha copiado ciertos rasgos de su leyenda. Así, por ejemplo, la larga cabellera suelta que le sirve de vestido en la Sainte Baume, la tiene en común con la cortesana penitente de la Tebaida.
   Su atributo más antiguo, típico y constante es el vaso de perfumes de alabastro u orfebrería, cuyo contenido esparce sobre los pies de Jesucristo, o el que llevara al Santo Sepulcro con las otras dos Santas Mujeres. Dicho vaso está cerrado, pero a veces ella levanta la tapa.
   Su vestimenta varía naturalmente, según se la represente antes o después de la penitencia. En su período de vida mundana, se exhibe con ropas de cortesana (in habitu meretricio). En el rico atavío que le concediera la puesta en escena de los autos sacramentales o teatro de los Misterios, llevaba un peinado llamativo, pendientes en las orejas, mangas cuchilladas y guantes, que el Maestro de Colonia del retablo de san Bartolomé, le hace llevar incluso al pie de la Cruz.
   Retirada en la Sainte Baume, se la ve acostada  y semidesnuda o vestida sólo con el manto dorado de su largo pelo rubio, de manera que a pesar de la calavera ante la cual medita, generalmente resulta menos casta en penitencia que en sus extravíos. A partir del Renacimiento, la mayoría de los pintores encontraron en el tema de Magdalena, desprovisto de todo carácter religioso, un pretexto para excitar la hastiada sensualidad de los lectores de La Religiosa de Diderot, o las Memorias eróticas de Casanova (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).  
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lunes, 13 de enero de 2025

Los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, Museo Etnográfico, Ruta de las Grullas, Ruta Ornitológica, Pozo de las Esparragosas, y Yacimiento Villa de Tolote - Castillo) de la localidad de Los Blázquez, en la provincia de Córdoba

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, Museo Etnográfico, Ruta de las Grullas, Ruta Ornitológica, Pozo de las Esparragosas, y Yacimiento Villa de Tolote - Castillo) de la localidad de Los Blázquez, en la provincia de Córdoba.
     A los pies de la Sierra del Cambrón o del Castillo se extiende la villa con una arquitectura blanca. A los pies de la Sierra del Cambrón o del Castillo, donde perviven desmoronados muros del medieval Tolote, se extiende la villa de Los Blázquez cuyas heridas bélicas restañó la postguerra con una arquitectura blanca. Como blancos y nuevos son también el Ayuntamiento y la iglesia, que dominan la luminosa plaza elevada como un podio sobre el nivel de las calles.
     Villa situada al norte del Guadiato.
     Distancia a Córdoba: 97 Km.
     Altitud: 508 m.
     Extensión: 101,6 Km2
     Habitantes: 691.
     Gentilicio: Blazqueños.
     Mancomunidad: Valle del Guadiato.
La villa de Los Blázquez surgió, probablemente, a finales del siglo XV, cuando unos vecinos de la cercana Fuente Obejuna se establecieron en un cortijo existente en el lugar, al que dieron por topónimo su propio apellido Velázquez o Blázquez, y que llegó a convertirse en aldea de Fuente Obejuna. Tras formar parte del municipio de Cinco Aldeas, Los Blázquez se independizó en 1842. Descubre las Ruta del Zujar y Ruta de las Grullas (Diputación Provincial de Córdoba).
     Se formó con vecinos procedentes de Fuente Obejuna a finales del siglo XV. En 1549 aparece ya mencionada en la reorganización parroquial de las aldeas de Fuente Obejuna realizada a insatancias del obispo Leopoldo de Austria. Formó parte de las Cinco Aldeas entre 1817 y 1842, año en el que cada una de éstas adquiere categoría de villa independiente (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Un trazado de los poblados de Regiones Devastadas es el racionalmente clásico que sirve de apoyo a una estructura ordenada y jerarquizada. Los equipamientos representativos (ayuntamiento, iglesia, mercado...) se disponen en torno a una plaza a modo de ágora o foro, de la que arranca el viario que sostiene un caserío agrupado según gremios (agrarios). 
     La escuela con los maestros se sitúa en alguna tangencia de caminos o al final de un eje.
     Los Blázquez (1943) supone un claro ejemplo. Los lenguajes historicistas se entrefunden con los vernáculos. La Iglesia, el Ayuntamiento y el Mercado conforman la plaza principal según tres de sus lados, permitiendo que el cuarto sea de contacto y relación con el caserío. El establecimiento de jerarquías está netamente expresado, al menos en el sentido tradicional conocido, con los valores de escala más o menos monumentales que cada función o significado requería; con mayor carga historicista la iglesia, asimilando datos del barroco andaluz, y cuyo elemento de mejor factura es la torre o campanario, muy parecida a la de La Granjuela. La presencia del Ayuntamiento se realiza mediante elementos más castizos o populares, de composición simétrica, con soportales en planta baja, a medio camino entre lo doméstico y lo civil, grácil y señero. Las casas, de una o dos plantas, resolvían dignamente las necesidades de alojamiento y de los elementos apoyos a las labores agrícolas (patios de aperos y carros, graneros, etc...). Dada la dificultad de traer mano de obra especializada y el beneficio que suponía que los futuros propietarios se ejecutaran sus casas dio con la fórmula del régimen de autoconstrucción (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
       
Iglesia de Nuestra Señora del Rosario.-

     La actual parroquia es fruto de las construcciones surgidas al amparo del Plan de Regiones Devastadas, siendo realizada en la década de 1950 por los arquitectos José Rebollo Dicenta y Daniel Sánchez Puch. Su planta responde a un modelo ecléctico con algunos toques neobarrocos. Ocupa el presbiterio una talla de madera en su color del Crucificado de la Expiración, realizado por el escultor Gabino Amaya hacia 1960. El resto de la imaginería que tiene el templo es de carácter devocional (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     La Iglesia de Nuestra Señora del Rosario se construyó en 1950 a través del Plan de Regiones Devastadas, tras haber sido destruida la anterior iglesia durante la guerra civil. Los arquitectos que intervinieron en su construcción fueron José Rebollo Dicenta y Daniel Sánchez Puch. De inspiración neobarroca, presenta blancos volúmenes rematados en el cuerpo cilíndrico de la cúpula. Junto al muro de la epístola sobresale la torre, de 30 m. de altura por unos 16 m. cuadrados de superficie. Está construida en ladrillo rojizo con un campanario que incluye motivos típicamente cordobeses, como los placados geométricos que penden de los balcones. 
     El altar mayor está presidido por El Cristo del Valle, obra de Gabino Amaya (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Fue reconstruida después de la Guerra Civil por Regiones Devastadas entre los años 1946-50, por parte de los arquitectos José Rebollo Dicenta y Daniel Sánchez Puig.
     De estilo neobarroco, con una torre adosada de ladrillo visto, en el lado de la epístola, que tiene 30 metros de altura y 16 metros cuadrados de superficie. De los balcones penden placados geométricos típicamente cordobeses junto con los motivos de estirpe dieciochesca del vistoso campanario. La cúpula y el cimborrio, junto a un templete adosado con linterna, en recuerdo de los caídos en la Guerra Civil, completan el conjunto arquitectónico.
     El templo, en su interior, posee pureza de volúmenes blancos y grises rematados en el cuerpo cilíndrico de la cúpula que subrayan los contornos de arcos, pilastras y bóveda con alternancia entre el lenguaje historicista y la arquitectura vernácula.
     El altar mayor está presidido por el Cristo del Valle, obra de Gabino Amaya, que ocupa el lugar del antiguo retablo que estaba presidido por la Virgen del Rosario, y que fue retirado en los años 70; así como el púlpito que había a la izquierda de dicho altar (Diputación Provincial de Córdoba).

Museo Etnográfico.-
     Nace con el objetivo de preservar y difundir nuestra historia, valorizando y visibilizando nuestra cultura tradicional y popular a través de los oficios y costumbres que conforman la identidad del pueblo y la comarca.
     Una amplia muestra de objetos y herramientas despiertan la memoria de mayores y la curiosidad de los jóvenes ilustrándonos como era la vida y los trabajos en Los Blázquez durante los siglos XIX y XX.
     Se encuentra situado en la Avenida de Andalucía en uno de los edificios rehabilitados que componían el grupo escolar local Pio XII, junto a la guardería municipal.
     Atención al público: Cita concertada en el Excmo. Ayuntamiento de Los Blázquez, en el Área de Turismo o en el teléfono 957 578057 (Diputación Provincial de Córdoba).

Ruta de las Grullas.-

     Esta ruta transcurre por el mismo recorrido que la Ruta Ornitológica, pero desde ella se destaca el lugar relevante que ocupan las grullas en los meses de invierno en esta zona.
     La Grulla común es un ave fascinante, la cual se convierte en la protagonista merecida de las dehesas, desde mediados de octubre cuando comienzan a llegar los primeros individuos hasta mediados-finales de febrero, momento en el que se agrupan en grandes bandos, para como por arte de magia desaparecer en pocos días de estas tierras, con la promesa de volver el invierno siguiente.
     Es un ave de gran tamaño, predominantemente gris, de cuello y patas largas, lo que le confiere una estilizada figura.
     Se alimenta principalmente de plantas e invertebrados, según la época en la que se encuentre, (reproducción, migración o invernada); ya que en cada una tiene unos requerimientos energéticos diferentes.
     Es un animal gregario, por lo que es muy fácil de ver, al organizarse en grupos de cientos de individuos. También es fácil de escuchar, ya que tanto en vuelo como en tierra firme están continuamente emitiendo resonantes trompeteos y reclamos, con los que están en contacto con los demás individuos.
     Ven a disfrutar de este majestuoso visitante, el cual recorre más de 4.000 kilómetros para pasar en nuestras dehesas su periodo de invernada (Diputación Provincial de Córdoba).

Ruta Ornitológica.-
     La ruta transcurre en su totalidad por la ZEPA Alto Guadiato, en el término municipal de Los Blázquez.
     Durante el recorrido podremos disfrutar de una amplia variedad de flora y fauna, asociada a ecosistemas de dehesa, a la vez que de pinceladas de patrimonio histórico representado por los cortijos tradicionales de la zona y el antiguo poblado de Las Esparragosas.
     Se inicia el recorrido al sur de la localidad, en la zona conocida popularmente como “El Olivo”, símbolo de nuestra agricultura tradicional. También es la entrada del pueblo desde la vecina localidad de La Granjuela (A-3277).
     Comenzamos encontrándonos con el antiguo poblado de Las Esparragosa, del cual hay datos de su título de villa en 1842, al igual que el de Los Blázquez. En este antiguo pueblo abandonado, aún pueden contemplarse los muros de piedra seca que formaban las divisiones de las diferentes unidades familiares. Su abandono parece ser que se debió a una epidemia de viruela, que obligó a sus habitantes a dejarlo y a asentarse en Los Blázquez, localidad cercana.
     Continuaremos el recorrido por el Camino de Los Llanos, desde el cual podremos disfrutar del cortijo que lleva su nombre, en el cual se puede observar una interesante colonia de Cernícalo primilla durante los meses de primavera y verano.
     Seguimos por el Camino de las Pizarrillas, hasta llegar a la Vía Pecuaria Vereda de La Plata, la cual nos llevará rodeados de campos de cereal y leguminosa, cruzando la Ctra. a Fuente Obejuna, hasta el Camino de Las Casas. En este tramo es posible ver alguna liebre, perdices, cogujadas y trigueros. Ya en el Camino de Las Casas encontraremos el Cortijo de la Dehesa del Valle de Abajo y un poco más hacia el oeste el Cortijo de la Dehesa del Valle, justo antes de llegar al Arroyo de Los Prados. Rodeados de esta extensa llanura destaca hacia el oeste la Sierra de la Navarra.
     Continuamos en dirección norte, por donde llegaremos a una zona de cultivo de huertas para autoconsumo. Ya próximos al núcleo urbano, llegamos al último punto a destacar, conocido como Pozo de las Mulas. Pozo aún hoy en uso, del que destacan sus paredes y pilas de granito, el cual desde sus inicios ha sido usado por agricultores y ganaderos.
     Durante el itinerario de esta ruta disponemos de observatorio de uso público (se accede desde la Ctra. de La Granjuela y está próximo al Cortijo de Los Llanos) para poder contemplar diversas especies de la avifauna de la ZEPA Alto Guadiato. Entre ellas destacan la elegante grulla y la avutarda (joyas zoológicas de la comarca); además será relativamente fácil observar avefría, perdiz, garcilla bueyera, paloma torcaz o diversas aves acuáticas como la gallineta, la focha o el ánade real, próximos a los arroyos de Los Prados y de Las Pizarrillas. En cuanto al paisaje y vegetación, destacan los cultivos de cereales y leguminosas (tan apreciados por algunas aves esteparias) y las dehesas con encinas diseminadas (donde miles de grullas se establecen durante la estación invernal). También encontraremos zonas de delimitación de los campos de cultivo, en la que crecen majuelos, lentiscos, coscoja y retama.
     Es una ruta con una amplia variedad de flora y fauna, sabiamente ligada al ecosistema de dehesa, de la que disfrutar y aprender de la naturaleza. (Diputación Provincial de Córdoba).

Pozo de las Esparragosas.-
     Paraje emblemático de Los Blázquez que forma parte de su historia. Una romántica y trágica historia de amor que la tradición oral ha transmitido de generación en generación está ligada a este lugar.
     La leyenda nos remonta a la Edad Media, cuando musulmanes y cristianos pugnaban por las conquistas de los territorios peninsulares.
     En el término municipal de Los Blázquez, en la denominada Sierra del Castillo, se encontraba la villa de Tolote, importante atalaya musulmana que estaba dirigida por un caprichoso y prepotente Alcaide, al que la tradición ha denominado Emir, y que se enamora de una de sus criadas.
     La joven, de extraordinaria belleza, le rechaza ya que vive un oculto amor con un joven pastor con el que se encuentra todos los días al anochecer en el pozo de las Esparragosas.
     Enterado el Emir, colérico, manda degollar al muchacho, arrojar el cuerpo al pozo y casarse con ella, mostrándole la cabeza a la joven como presente. Tras la boda, en una cálida noche de verano, Zorima oye el sonido de la flauta del pastor y baja al lugar donde se encontraba diariamente con su amado y escucha su voz desde el agua, decidiendo marcharse con él arrojándose al pozo.
     La tradición nos cuenta también, que desde este pozo inicia una galería un largo recorrido que lleva hasta la Villa de Tolote, popularmente conocida como el Castillo del Maldegollado, en alusión a la leyenda y que era utilizada por sus habitantes en caso de peligro.
     Se encuentra en el margen derecho de la A3277 en dirección a Los Blázquez a 1,037 km del centro urbano y desde donde se puede observar la Ermita de San Isidro y la Sierra del Castillo del Maldegollado (Diputación Provincial de Córdoba).

Yacimiento Villa de Tolote. Castillo de Los Blázquez.-

     El castillo está situado al este de Los Blázquez, sobre la cota más alta de la Sierra del Cambrón (753 metros sobre el nivel del mar). Se asienta sobre crestones de cuarcitas y posee una situación defensiva espléndida, como atalaya del norte y del sur.
     Según las investigaciones de Juan Bernier, la meseta de asentamiento de la fortificación y el mismo poblado, también defendido por muralla, está ligeramente inclinada al sur y el recinto, de unos 700 u 800 metros cuadrados, se apoya en los crestones cuarcíticos. La cerca o muralla del recinto sigue al norte de la línea del despeñadero natural, rellenándose sus encías o entalladuras con material pétreo que en algún caso afecta la forma del torreón. Normales a una línea este-oeste, bajan otros cimientos o paredones construidos en piedra en seco de 0,80 por cerca de 2 metros de anchura. Esos dos muros están unidos a otro normal al sur, dejando un espacio rectangular, pero sus prolongaciones en la vertiente meridional siguen hasta encerrar el emplazamiento del poblado, definido por recintos rectangulares de habitación y calles claramente delimitadas. 
     Una calle principal alineada de este a oeste, a la que siguen otros muros perpendiculares, definen las plantas de las edificaciones que allí se elevaron y cuyos restos aparecen en ciertos casos borrados por la acumulación de derrubios. 
     Dentro del emplazamiento del recinto se encuentran dos aljibes, uno al norte y otro al sur, y a la bajada en esta misma dirección un dique de tierra arcillosa y piedra contiene un gran charco de agua en la época de lluvia. 
     Las cerámicas que se encuentran son trabajadas a mano y de manera muy rudimentaria. Otros fragmentos son de cerámica rojiza, sin cerner, análogos a los de las ánforas encontradas en las minas de Sierra Morena, con total ausencia de motivos decorativos. En este lugar apareció una barra de oro de 7 por 2 centímetros. y otros restos, pero en sus investigaciones la vegetación impidió a Bernier hallar cerámicas más útiles para la datación. 
     Sin embargo, M. Nieto Cumplido recogió en las vertientes del "Cerro del Castillo" fragmentos de cerámicas andalusíes, entre ellas cerámicas de engobe blanco, comunes de pastas rojizas y abundantes asas de cántaros y tinajas. Esto llevó a Nieto a afirmar que "... el hábitat musulmán fue tan denso que apenas puede encontrarse en las vertientes otro material que la típica cerámica musulmana vulgar de pastas rojizas o anaranjadas, algunas tejas curvas, y, en menor proporción, cerámicas vidriadas y de engobe blanco, alguna con decoración en verde y negro" (1980, p. 270). 
     Asimismo, R. Córdoba (VVAA, p. 255) señala que abundan los vidriados de verde-manganeso y negro sobre melado, lo cual es muy característico de la época almohade. En la vertiente sur Nieto halló un borde de tégula, posible indicador de una anterior ocupación romana del yacimiento. 
     Al pie de la fortificación M. Nieto observó restos de tegulae y un fragmento de cerámica campaniense, que vienen a corroborar según él la ocupación de este estratégico lugar en época romano-republicana.
     Según Nieto, el recinto del castillo está definido por una muralla muy mal conservada de 1,60 metros de anchura que se ciñe al borde de la crestería rocosa. En el tapial de este lienzo se han hallado fragmentos de cerámica a mano, de dudosa cronología, incorporados como material de relleno en el muro. En la cresta del cerro puede verse que únicamente se utilizó la piedra del lugar sin argamasa con bloques irregulares y tierra. Falta casi por completo el ladrillo, siendo abundantes las tejas curvas de pasta roja. Por su parte, las laderas aparecen cubiertas de bloques de cuarcita de todos los tamaños. En la vertiente meridional del cerro puede verse abundante material de época musulmana. Toda la ladera se encuentra dividida en rediles formados con muros de bloques de cuarcita hacinados, que se cortan siempre en ángulo recto. En opinión de Nieto, estos apriscos estarían destinados a la salvaguarda del ganado en momento de peligro al abrigo del castillo.
     Durante el siglo XII y la primera mitad del siglo XIII, es decir, en época almohade, esta fortificación ya aparece en escena, como lo demuestra la cerámica en ella encontrada. El núcleo corresponde a la población que después se conocerá como Tolote. Desgraciadamente, como indica Ricardo Córdoba (VVAA, p. 254), no se conoce ninguna mención de esta población en las crónicas musulmanas, pero al parecer surgió en esa zona para controlar las vías de comunicación que enlazaban Córdoba y Mérida, que en la época pasarían algo más al norte de lo que lo iban a hacer con posterioridad, a partir de la fundación de Fuente Obejuna. Tolote, enclavado en un cerro de 753 metros de altitud, es un ejemplo típico de hábitat elevado, tan común en el contexto de las serranías andalusíes.
     Cuando Fernando III recupera este territorio a mediados del siglo XIII, los nuevos pobladores cristianos intentan establecerse en dicho lugar. De 1272 data la delimitación de los términos parroquiales de la iglesia de Tolote (Sanz Sancho, p. 143), y de la misma fecha se conoce un documento por el que Domingo Pérez, clérigo de esa localidad, en unión a los de Espiel-Dos Hermanas, Belmez, Obejo y Trassierra, cede al obispo Fernando de Mesa el diezmo de los ganados extremeños que pastaban en su término. Según Nieto Cumplido, la extensión de esta feligresía perteneciente al arcedianato de Pedroche sería de unos 580 kilómetros cuadrados (1991, p. 239). El obispo D. Fernando de Mesa llegaba, pues, a un acuerdo con ese clérigo, además de con otros en diversos lugares del Pedroche, por el que le concedía una feligresía muy amplia "dont uos pudiéredes mucho retener pora uos" a cambio de ceder al obispo y al cabildo todo el diezmo del ganado extremeño, sin quedarse nada para ellos ni para sus fábricas (Nieto, 1991, pp. 268-269).
     Desde finales del siglo XIII no vuelve a mencionarse esta villa en documentación alguna. Parece que la repoblación cristiana de la misma fracasó y que, a principios del siglo XIV, estaba ya despoblada, si es que realmente alguna vez se había instalado en ella los cristianos, porque en realidad la delimitación de su feligresía más bien parece corresponder a un empeño teórico que a una realidad poblacional. En todo caso, la despoblación de Tolote coincide y se relaciona con el nacimiento de Fuente Obejuna (Carpio Dueñas, p. 49), villa que aparece mencionada por primera vez en torno al año 1315, y será ella la que asuma los términos jurisdiccionales que, a fines del siglo anterior, se habían asignado a la parroquia de Tolote. En concreto, a Fuente Obejuna se le concederá el término vacado del castillo de Tolote (Nieto, 1991, p. 102). En el Libro de la Montería de Alfonso XI (1311-1350), redactado a mediados del siglo XIV, la actual Sierra del Castillo aparece con el significativo nombre de Sierra de Tolote, lugar donde había cazaderos de osos y jabalíes, hecho que evidencia lo agreste del lugar, en el que sabemos que aún a fnales del siglo XV no se labraba (Carpio Dueñas, pp. 55-56).
     Durante la guerra civil española el solar de esta fortificación va a ser objeto de operaciones militares, en concreto por parte del 225 Batallón de Granada (60ª División), que ocupó la cumbre del Cerro del Castillo (Moreno Gómez, p. 663) (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Los restos conocidos en la actualidad como castillo de Los Blázquez deben ser identificados como pertenecientes a la antigua villa de Tolote ya que por la magnitud de los vestigios conservados no responde a un castillo o fortaleza, sino a un poblado fortificado.
     HISN musulmán, por su situación geográfica, tuvo la función de controlar el paso de personas y mercancías y control político y administrativo de la zona.
     Tras la reconquista de la zona por los cristianos Tolote fue despoblada, desde entonces permanece en la cima de la denominada Sierra del Castillo y sobre ella se narran historias y leyendas como la del “Maldegollado”, nombre popular con el que se conoce a Tolote.
     Importante atalaya con marcado carácter fronterizo, las vistas son impresionantes desde el lugar (Diputación Provincial de Córdoba).

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jueves, 5 de diciembre de 2024

Los principales monumentos (Iglesia de San Andrés apóstol, Ermita de San Pío V, Santuario de Nuestra Señora del Sol, Pozo de Santiago, Mirador de la Fuensanta, Torre del Reloj, Montes Comunales, e Iglesia de San Felipe y Santiago - Algallarín) de la localidad de Adamuz, en la provincia de Córdoba

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Andrés apóstol, Ermita de San Pío V, Santuario de Nuestra Señora del Sol, Pozo de Santiago, Mirador de la Fuensanta, Torre del Reloj, Montes Comunales, e Iglesia de San Felipe y Santiago - Algallarín) de la localidad de Adamuz, en la provincia de Córdoba.
     Terraza que se asoma al Guadalquivir arropada por hermosos paisajes de Sierra Morena. Surgido para ofrecer alojamiento a los viajeros que subían desde Córdoba a Toledo por el viejo Camino de la Plata, conserva Adamuz una tradición hospitalaria que se refleja incluso en el nombre de su calle principal, Mesones. La rojiza piedra molinaza realza la arquitectura de esta villa, que se asoma a la terraza del Guadalquivir arropada por la extensa sierra septentrional, tan rica en paisajes agrestes y caza mayor.
     Villa situada al este de la provincia, al pie de Sierra Morena y a 13 km. de Pedro Abad.
     Distancia a Córdoba: 46 Km.
     Altitud: 240 m.
     Extensión: 334 Km2
     Habitantes: 4.476.
     Gentilicio: Adamuceños.
     Mancomunidad: Alto Guadalquivir.
     Adamuz debió existir ya en época musulmana, pues su nombre es de origen árabe, derivado de damus, cueva. Situada junto al viejo Camino de la Plata, tuvo posadas y ventas para descanso de los viajeros.
Oficina de Turismo de Adamuz
     +34 957 006 208
     https://turismoadamuz.es (Diputación Provincial de Córdoba).
     Los datos históricos más fiables sobre esta pequeña población, son posteriores a la reconquista. Tuvo importancia como asentamiento de posadas en el camino de Toledo y perteneció a la Corona hasta 1566, en que fue adquirida por la Casa del Carpio, que la poseyó hasta el XIX. De la arquitectura civil destaca la Torre del Reloj, mandada edificar por Luis Méndez de Haro, marqués del Carpio, en 1566 y reinterpretada por el arquitecto Daniel Sánchez Puch en 1953 (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Acogedora villa de ambiente rural situada en el viejo Camino de la Plata, que llevaba de Córdoba a Toledo.
Historia
     Aunque debió estar poblada desde el Pale­olítico, no existen noticias de la ciudad como tal hasta la llegada a España de los musulmanes, quienes le dieron el nombre de Damus, que viene a significar "cueva", "cis­terna" y también "rincón".
     Desde la época romana discurría por su término una antiquísima ruta que conducía de Córdoba a Toledo y a la que se llamó Camino de la Plata por ser la vía a través de la cual se transportaba este metal desde las minas de Sierra Morena. Adamuz debió nacer como lugar de posada y descanso en esta ruta. Durante la época árabe perteneció a la cora (división territorial musulmana de carácter administrativo) de Córdoba y en ella se encontraba la venta de Armilat, donde murieron los hijos del caudillo Almanzor. El camino se abandonó en el siglo XII, pero volvió a recuperarse tras la conquista cris­tiana, con lo que la localidad fue ganando rápidamente en importancia.
     En 1566 la compró el marqués de El Carpio a Felipe II por 16.000 maravedíes.
     La peste del siglo XVI diezmó la población, que ya no se recuperó hasta el XVIII. La pos­terior apertura del camino de Despeñaperros la perjudicó de un modo ostensible, permaneciendo durante largo tiempo aislada y olvidada.
     Actualmente, Adamuz se mueve entre las actividades agrícolas, centradas en la vega de Algallarín, y las amplias perspectivas de futuro que le abren las más de 12.000 ha. de sierra con una extraordinaria abundancia de caza mayor.
Gastronomía
     Aparte del cochinillo asado y la carne de caza, el plato más típico es el llamado culillos, consistente en los intestinos de zor­zal fritos en aceite de oliva. Como postres se hacen los roscos de vino y de viento y, sobre todo, los perigallos, masas de harina muy fluidas que adquieren formas caprichosas al freírse.
Fiestas y tradiciones
     La mañana del Sábado de Gloria se queman en las calles del pueblo los "judas", monigotes fabricados especialmente por la gente joven con trapos y ropas en desuso. En la noche del 2 de febrero, día de la Candelaria, se encienden en las plazas grandes hogueras de romero por entre cuyas llamas saltan los jóvenes y los menos jóvenes, motivo por lo que en la geografía comarcal a los habitantes de Adamuz se los conoce por el nombre de "culiquemaos".
VISITA
     La calle Mesones, en la que, como señala su nombre, estuvieron instaladas un día las casas de alojamiento, constituye el eje histórico de la ciudad, resumiendo en una bella panorámica sus características de antiguo lugar de paso. Esta calle parte de la actual plaza de la Constitución, a una de cuyas esquinas se asoma la esbelta torre del Reloj mandada construir en 1566 por don Luis Méndez de Haro, marqués de El Carpio, y en magnífico estado de conservación. Tiene cuatro cuerpos de base cuadrada, el último de los cuales, que servía de alojamiento a las campanas, se encuentra abierto en sus cuatro caras por parejas de arcos de medio punto.
     En la esquina de la calle Mesones con Juan Vacas se alza el oratorio de San Pío V, en el que destaca el bello retablo de mármol rojo de su altar. Bajando desde la plaza de la Cons­titución por la calle Alhóndiga se encuentra la parroquia de San Andrés, el mejor monumento con que cuenta el pueblo. Se trata de uno de los primeros templos góticos de la provincia de Córdoba y existía ya en el siglo XIII. Posee tres naves sin crucero, característica de la arquitectura fernandina en la provincia, y en su estado actual llama la atención su irregularidad y asimetría, prueba indudable de haber sido ampliado en sucesivas ocasiones, la última de las cuales se realizó en el siglo XVI y corrió a cargo del arquitecto Hernán Ruiz I.
     En el exterior del templo sobresale la piedra propia de la comarca, de color rojizo y aspecto arenoso o granulado que recibe el nombre de molinaza y que hace resaltar fuertemente la solidez de la torre, construida, como un prisma de dos cuerpos, a partir de 1549 bajo el patrocinio del obispo cordobés Leopoldo de Austria (Rafael Arjona. Guía Total, Andalucía. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005).

Iglesia de San Andrés apóstol.-

     Su construcción responde básicamente a dos momentos, uno a finales del siglo XIV y otro a comedios del XVI, bajo el episcopado de don Leopoldo de Austria, constando la supervisión de Hernán Ruiz II. Los trabajos se realizaron entre 1549 y 1589 y restaurada en 1951. El interior es de tres naves, con triple cabecera, toda cubierta por bóvedas de crucería, siendo la cabecera central ochavada y las laterales planas. El patrimonio de la iglesia desapareció en 1936.
     En la capilla mayor, un arco rebajado adornado con baquetones gótico-humanistas del siglo XVI, cobija un Calvario de posguerra, formado por el Cristo de la Pasión, de talla, adquirido en 1946, y la Virgen y San Juan, pintados al óleo sobre tabla. Remata con una crestería de madera dorada y una repisa con talla de San Andrés.
     En la cabecera de la izquierda se ve la Borriquita, obra del sevillano Fernando de las Heras, de 1995. Sigue la capilla sacramental, con bóveda de arista y retablo neobarroco de la Inmaculada, obra de Rafael Valverde Luján. A los pies de la nave está Jesús Nazareno, imagen realizada por el artista cordobés Antonio Bernal en 1992.
     En la nave derecha se halla en primer lugar la capilla de la Virgen del Sol, antes de las Ánimas, fechada al exterior en 1581. Luego viene la capilla bautismal, donde se encuentran las imágenes de la Dolorosa, obra anónima traída en 1947 de Valencia, restaurada en 1908 por Fernando de las Heras, y el Cristo Yacente, procedente de Montoro, que se cree obra de Callejón de 1951, donada a la parroquia hacia 1969. A los pies de la nave se ve la pequeña talla del Niño Jesús Salvador Resucitado, de comienzos del XIX, adquirida en un anticuario valenciano y donada en el año 1961 (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     La iglesia parroquial de San Andrés se encuentra situada en pleno centro histórico de Adamuz, destacando los volúmenes de su fábrica y torre del conjunto del caserío de la localidad.
     No existen datos reales en lo que se refiere a la primera construcción del edificio, aunque se sabe que a finales del siglo XIV ya estaba constituida una parroquia en el lugar. En el edificio confluye el Gótico como estilo inicial de la construcción fusionado con el Renacimiento con añadidos posteriores durante el Barroco.
     Es una iglesia de planta rectangular, similar a las iglesias de tipo gótico-mudéjar cordobesas de la Reconquista, con orientación Este-Oeste. Su estructura es basilical de tres naves sin crucero, dividiéndose el espacio interior en cuatro tramos más el presbiterio. Las naves se separan por medio de arcos ligeramente apuntados que apoyan en pilares fasciculados.
     Las naves se cubren con bóvedas de nervaduras de piedra molinaza y plementería de ladrillo, tal vez para aligerar los empujes. Los cuatro tramos de la nave central alternan las bóvedas de ocho paños y las de cuatro, siendo aquellos radiales en el primer tramo y combinación de trapecios y triángulos en el tercero, gracias al establecimiento de un nervio rectangular intermedio. Las naves laterales se cubren ambas de nervadura simple, salvo el tramo del lado del Evangelio de los pies que es sexpartita. Seguramente debido a la naturaleza de la cubierta, es escasa la altura de sus naves, y sobre todo la poca diferencia de altura de la nave central, síntoma de cierto arcaísmo.
     Cuenta con ábside poligonal en la nave central y plano en las naves laterales. La cabecera resulta bastante asimétrica, fenómeno frecuente en algunas iglesias medievales. 
     A principios del siglo XVI debió realizarse una amplia reforma, probablemente dirigida por Hernán Ruiz I y que debió afectar principalmente al nicho del ábside y a la portada meridional. 
     Gracias a una inscripción que se conserva en el basamento de la torre, sobre la puerta que le da acceso, fechada en 1549, se relacionan una serie de obras con Hernán Ruiz II, maestro mayor del Obispado en esos momentos. Las obras fueron encargadas por don Leopoldo de Austria, Obispo de Córdoba y se centraron principalmente en el fuste y primer cuerpo del campanario, por lo que el resto de la obra es posterior.
     En 1581, según consta en una cartela exterior, se hizo la capilla llamada de Ánimas hoy día de la Virgen del Sol, patrona de la localidad, atribuida a Hernán Ruiz III, que por entonces era maestro mayor. Esta capilla se abrió en el lado sur arrancando sus muros de dos contrafuertes de la nave lateral del lado de la Epístola. En el lado opuesto se encuentra la capilla sacramental cubierta por bóveda de nervadura simple.
     La construcción de la sacristía fue encargada en 1594 a Martín Ruiz Ordóñez, hermano de Hernán Ruiz III, quedando completamente terminada en 1604. 
     La capilla del Baptisterio, se encuentra situada a los pies de la iglesia, en la nave de la Epístola. Originariamente estuvo originariamente cubierta por un artesonado de madera. 
     Exteriormente el conjunto presenta contrafuertes en línea con los pilares interiores, algunos de ellos enmascarados por la construcción de capillas adosadas a las naves laterales.
     El templo cuenta con dos portadas de acceso situadas en el segundo tramo de las naves, una en el muro de la Epístola y otra en el del Evangelio. La primera de ellas, flanqueada por contrafuertes, cuenta con un vano central con arco carpanel dovelado coronado por arco conopial, flanqueado por baquetones góticos que se prolongan simulando un alfiz hasta una pequeña cornisa. La del Evangelio muestra similar esquema compositivo aunque los arcos carpanel y conopial son sustituidos por arcos de medio punto, contando la cornisa con decoración de modillones.
     La torre, realizada en sillares de piedra molinaza, se encuentra ubicada a los pies de la nave central de la iglesia. Es de planta rectangular de dos cuerpos, el primero de ellos se corresponde con el fuste que cuenta con troneras en algunos de sus paramentos, coronándose por una cornisa con modillones que diferencia este cuerpo y el superior. El segundo cuerpo, llamado de campanas, es de planta cuadrada a modo de arco cuadrifonte con vanos de medio punto peraltados. 
     El espacio resultante entre la planta rectangular y la cuadrada, de este cuerpo, sirve de circunvalación, delimitándose con unas barandillas de hierro y pilares con remates piramidales estilizados en sus ángulos. El segundo cuerpo se corona con un pequeño chapitel a cuatro aguas, con pilares con remates bulbosos estilizados terminados en bolas en sus ángulos y al centro un pilar con bola que sostiene una cruz y veleta de forja.
     No existen datos relativos a su construcción, aunque algunos autores señalan la fecha de 1260. Es un malentendido frecuente confundir la construcción de una feligresía con la construcción del templo parroquial. La construcción data del siglo XVI, siendo encargada directamente por el Obispado de Córdoba, participando maestros de la talla de Hernán Ruiz I y II y Martín Ruiz Ordóñez, hijo y nieto de los anteriores. Aunque el estilo en el que se inició la construcción fue el Gótico, cuenta con la fusión de elementos renacentistas y barrocos.
     En 1961 fue sometida a una profunda reforma para subsanar los desperfectos sufridos durante la Guerra Civil. Entre las obras llevadas a cabo se recalzó y consolidó el edificio, se desmontaron y rehicieron las cubiertas para darles unidad, se limpiaron de revocos la mayor parte del templo, para dejar aparente la sillería de piedra molinaza. Fueron suprimidos los añadidos y construcciones parásitas, fue reconstruida la capilla del sagrario, y se llevaron a cabo la restauración de todos los desperfectos. También se limpiaron los parámetros exteriores que estaban encalados, se limpió en gran parte de postizos y aditamentos y a la torre, que había perdido la balaustrada primitiva, de piedra, se le colocó la actual de hierro con los cuatro pináculos de los ángulos (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Una de las primeras iglesias góticas de la provincia, se inició probablemente a principios del siglo XV, y sufrió reformas y ampliaciones un siglo más tarde.
     Consta de tres naves separadas por arcos -apuntados en la parte de la cabecera y de medio punto en los pies- apoyados en sólidas pilastras (Diputación Provincial de Córdoba).

Ermita de San Pío V.-

     La pequeña ermita de San Pío V se integra en la esquina de a Casa de los Rivera, construcción de hacia 1700. De su perdido ajuar queda el retablo de jaspes de fines del XVII, relacionado con el círculo de Melchor de Aguirre y rematado por los escudos del fundador, Matías Yergos y Torralba (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Se encuentra situada en la esquina de un gran edificio conocido como casa de los Rivera, del que forma parte. El edificio ha sido muy reformado conservándose del trazado original un pozo, la parte de la casa que estaba destinada a graneros, cubiertas por bóvedas de cañón, y las dos portadas adinteladas realizadas en piedra molinaza a finales del siglo XVII, una la entrada al palacio, y otra, la capilla pública, llamada de San Pío V. 
     El palacio presenta una estructura de dos plantas con altos muros coronados por tejados a dos aguas. Cuenta con dos fachadas una a la calle Mesones, que está muy alterada por la nueva apertura de vanos en el cuerpo inferior destinados a comercios y otra a la calle Juan Vacas, carente de vanos por ser muro de cierre del oratorio y del palacio a la vez. El edificio cuenta con un zócalo y arquitrabes de separación entre plantas y de soporte del tejado, así como un refuerzo en su única esquina, todo ello realizado con sillares de piedra molinaza, presentando el resto de los muros encalados en blanco.
     El oratorio, fue fundado por don Matías Yergo y Torralba o Torralón. Es una iglesia de cajón de una nave, de 14,80 metros de larga por 4,20 de ancha. La nave, de tres tramos, está cubierta por bóveda de cañón, con lunetos y arcos fajones que descansan en pinjantes, mientras que la cabecera se cubre con cúpula de media naranja sobre pechinas. La bicromía que presenta interior realza los elementos arquitectónicos verticales y horizontales, pintados en color rojizo, del resto de los paramentos que se cubren con el blanco de la cal.
     La portada cuenta con un vano rectangular dovelado realizado con sillares de piedra molinaza, sobre los que descansa una cornisa de la que parte un frontón triangular partido decorado con remates piramidales terminados en bolas en sus extremos. Del centro del frontón emerge un pedestal con una cruz. 
     En el tejado y en línea con la portada de ingreso a la ermita se sitúa la espadaña, de un vano de medio punto flanqueado por pilastras sobre las que apoya un frontón triangular con remates piramidales y bolas.
     La Ermita de San Pío V fue fundada por Don Matías Llergo y Torralba, Caballero de la Orden de Calatrava, a fines del siglo XVII como oratorio de la llamada actualmente Casa de los Rivera, la cual comunicaba con la capilla a través del coro y de la sacristía. La unión de ambos edificios desapareció a mediados del siglo XIX. Tras los desperfectos que sufrió durante los acontecimientos acaecidos en la Guerra Civil, fue restaurada para abrirla de nuevo al culto, uso que actualmente mantiene (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Santuario de Nuestra Señora del Sol.-
     A varios kilómetros de la población se encuentra el Santuario de Nuestra Señora del Sol, destruido en 1936 y reconstruido por Regiones Devastadas en 1951, en el que se venera la imagen moderna de la patrona (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     La ermita del Cerro o de Nuestra Señora del Sol, patrona de Adamuz, se encuentra situada a ocho kilómetros de la población, por el camino vecinal que parte de la carretera de Algallarín.
     Probablemente su origen es muy remoto, pero carecemos de fuentes documentales que lo acrediten, aunque confirman que en 1630 el obispo don Cristóbal de Lobera confirmó las reglas a la cofradía. 
     El edificio es de planta rectangular con camarín en la cabecera. Cuenta con tres naves, con techo plano la central y a un agua las laterales, separadas por arcos de medio punto que apoyan en pinjantes adosados a pilares ochavados. 
     Lo más interesante del conjunto es la capilla mayor, cubierta con cúpula de media naranja sobre pechinas. La obra se enmarca en torno a 1680 y se relaciona estrechamente con el maestro que realizó al capilla sacramental de la iglesia de San Sebastián de Montoro.
     El edificio cuenta con un pórtico a los pies con tres arcos de medio punto peraltados al frente y dos en los laterales, techado de viguetas, cobijan una portada sencilla con vano con arco escarzado. Sobre el tejado se ubica la espadaña, de un vano de medio punto.
     Las primeras noticias históricas se remontan a 1628, fecha en la que el Libro de Visitas Generales del Obispado de Córdoba muestra gastos de obras y materiales. En 1630 se confirman las reglas de la Hermandad por el Obispo don Cristóbal de Lobera.
     Durante la Guerra Civil fue destruida, reconstruyéndose en 1951 por Regiones Devastadas. 
     El 15 de agosto se realiza una verbena y la romería se lleva a cabo el primer domingo de septiembre (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
 
Pozo de Santiago.-

     Se trata de un pequeño edificio de sillería de planta rectangular, con cubierta en forma de tejadillo a cuatro aguas rematado en pináculo, a cuyo interior se accede por medio de vanos practicados en sus lados mayores y protegidos por una reja. Este templete alberga un depósito de planta cuadrada, cuya estructura está reforzada por la presencia de dos arcos fajones de medio punto de ladrillo en su parte superior.
     Este inmueble constituía, dada su ubicación en pleno casco urbano de Adamuz, fuente de abastecimiento para viviendas vecinas hasta la década de los 60 del siglo XX, así como posible lugar de descanso de ganaderos trashumantes y comerciantes que recorrían desde la Edad Media el Cordel de Villanueva hasta concurrir en cañadas castellanas, siguiendo posiblemente antiguas rutas de época romana o musulmana.
     Su estado de conservación arquitectónica es excelente, tanto al interior como al exterior del depósito, y se encuentra enmarcado en una plazuela urbana pavimentada y bien cuidada.
     El edificio que alberga el pozo es de factura renacentista, probablemente de la segunda mitad del siglo XVI, más o menos coetáneo del edificio que alberga el depósito del Pilar de la Fuensanta. Ambos presentan el uso del mismo material constructivo (piedra molinaza) y del mismo aparejo de sillería (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Pozo público fechado en el S. XVIII, que formaba parte del conjunto monumental de la Ermita de la Soledad (desaparecida hoy en día). Era descanso obligado para el viajero que transitaba por el Camino Real de la Plata, extinta vía mineral y comercial del medievo.
     De forma prismática y sección cuadrada, está realizado en piedra de molinaza (típica de la zona), con un tejado a cuatro aguas y pináculo prismático rematando al tejado.
     Desde su construcción ha sido parada de caminantes del Camino Real y caudal de agua para los vecinos de las calles aledañas (Diputación Provincial de Córdoba).

Mirador de la Fuensanta.-
     La fuente consiste en un depósito subterráneo, cuyas características no se han podido determinar al no ser posible acceder a su interior, cubierto por un edificio de sillería de planta cuadrada, en cuyo muro norte aparece una placa de piedra con la siguiente inscripción: "Redifcaronla los señores regimiento desta villa siendo alcalde mayor el señor Francisco Porras. Año de 1575".
     Adosada a la parte baja de este muro norte aparece la salida del agua, que tiene forma de hornacina de cuya parte central sale el caño y que da sobre un pilar de planta rectangular, mucho más moderno que la construcción que cobija el depósito, cuyo pretil está formado por losas de terrazo y que alcanza unas dimensiones de 5.65 por 1.80 metros y una altura de 40 centímetros. 
     El agua evacua mediante una conducción subterránea, que la conduce hasta unos pilares situados unos 10 metros al norte de este primer pilar, y directamente sobre el terreno mediante un orificio situado en el muro oriental del pilar, cerca del ángulo sureste. Estos dos pilares se encuentran unidos y escalonados y son de mampostería moderna con pretil de losas de barro. El agua cae a los pilares por medio de dos caños situados en la zona sureste y desaguan ambos por sus muros norte, el primero sobre el segundo y el segundo sobre una arquetilla que conecta con una conducción subterránea y que lleva el agua hasta una alberca próxima. Las dimensiones del primer pilar son de 4.10 por 3.10 metros y las del segundo 4.65 por 3.10 metros; ambos tienen escasa profundidad.
     La fuente, con la fisonomía que hoy conserva, fue reconstruida en 1575 según documenta la inscripción que conserva, lo que demuestra que su existencia es anterior y se remonta a época medieval o romana. Es citada por Ramírez de las Casas como situada a la salida de la población por su la zona occidental y dice de ella que fue reparada en 1575 (Corografía, p. 29).
     Se encuentra en buen estado arquitectónico y de uso. Tan solo llamar la atención sobre el contraste que se establece entre el edificio de sillería renacentista y la salida del agua tradicional de la fuente y el pilar moderno, de materiales cualitativamente muy distintos (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     En el Mirador de la Fuensanta se encuentra el antiguo abrevadero medieval perteneciente al desaparecido Mesón del Obispo, situado en el Camino Real de la Plata.
     La fuente, con la fisionomía que hoy conserva, fue construida en el año 1575, según documenta la inscripción que conserva, lo que demuestra que su existencia es anterior y se remonta a la época medieval o romana (Diputación Provincial de Córdoba).

Torre del Reloj.-

     Se encuentra situada en el centro del casco histórico, destacando sus volúmenes sobre el resto de los tejados del caserío de la localidad.
     Es de forma prismática, de sección cuadrada de 4 x 4,5 metros, con cinco cuerpos en altura que se elevan a unos quince metros en total. Los tres cuerpos inferiores se presentan diferenciados por una moldura pétrea, a modo de saledizo, que realza la división visual entre cada uno de ellos. Tiene un cuerpo inferior realizado en sillares de piedra molinaza, como basamento, en el que se abre una puerta adintelada, sobre la cual se encuentra una lápida con inscripción en latín en la que consta que fue edificada en 1566, por don Luis Méndez de Haro, Marqués del Carpio.
     Continúan dos cuerpos lisos en distinta altura, con cadenas de piedra en los ángulos y muros de tapial con alguna tronera, en el segundo de ellos estuvo el reloj que le da nombre, donde hoy día se encuentra el escudo de la villa. 
     Encima, el cuerpo de campanas o mirador que en sus cuatro frentes presenta una estructura similar, dos arcos de medio punto rebajados que apoyan lateralmente en los pilares angulares y al centro en una columna sobre pedestal. Sobre éste un entablamento con arquitrabe, friso y cornisa, servía de sustento para el quinto piso formado por un tejado a cuatro aguas.
     En 1953 le fue añadido por el arquitecto Daniel Sánchez Puch, el cuerpo superior coronado por remates piramidales angulares y cuatro frentes similares cuadrados en los que se inscribe una esfera del reloj, coronado por frontones triangulares. El conjunto queda rematado por una veleta de forja.
     Esta torre debió de formar parte del complejo de edificios administrativos y de gobierno formado por el Ayuntamiento, las Carnicerías, la Cárcel y el Pósito. Su construcción se realizó en 1566, gracias a la intervención de don Luis Méndez de Haro, Marqués del Carpio.
     En 1953 fue profundamente remodelada, pasando su último cuerpo de un tejado a dos aguas a albergar el reloj de la localidad, con cuatro esferas, una por frente. Las obras fueron llevadas a cabo por el arquitecto Daniel Sánchez Puch (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     A la céntrica calle-plaza de la Constitución se asoma la Torre del Reloj, construida por el marqués de El Carpio en 1566, que termina en un cuerpo abierto a cada lado por dobles arcos, al que en 1953 se le añadió el remate superior, que aloja el reloj (Diputación Provincial de Córdoba).

Montes Comunales.-
     Uno de los enclaves de este término municipal que conserva una gran belleza natural y paisajística lo constituye la finca municipal conocida como los "Montes Comunales".
     En conjunto suponen 2500 hectáreas de bosque de pino y, en menor proporción, encinas, situados en el sector norte del término municipal, a unos 18 kilómetros de la localidad, en dirección a Villanueva de Córdoba por la carretera A-421.
     Los ríos Varas y Matapuercas delimitan parte de la finca y constituyen los parajes más interesantes. Sus riberas se cubren de Adelfas y Fresnos, y sirven de refugio a una interesante comunidad animal, como Garzas reales, Azulones, Martines pescadores, Nutrias, Culebras de agua y Galápagos. Unas 710 reses constituyen la población de cérvidos de la finca, que junto con el jabalí permiten su aprovechamiento cinegético.
     Los Montes Comunales se encuentran situados en la sierra Centro-oriental cordobesas, en el término municipal de Adamuz. Lindan al norte con el término de Montoro, al sur con el río Varas, al este con el río Matapuercas y al oeste con el término municipal de Villanueva del Córdoba. Son atravesados por la carretera A-421 de Villafranca a Villanueva y por los arroyos La Marquesa y Las Ratosillas. Los núcleos de población más cercanos son Adamuz, Villanueva y Montoro, a 18, 19 y 22 kilómetros respectivamente.
     Los Montes Comunales se encuentran a una altitud comprendida entre los 400 y los 650 metros sobre el nivel del mar, mientras que la población más cercana, Adamuz, está a unos 250 metros, lo que hace que existan variaciones en cuanto a las condiciones climáticas entre ambas.
     En cuanto a la climatología, se tienen inviernos fríos y con posibilidad de nevadas, y los veranos son calurosos, propio de los pueblos de la provincia de Córdoba, si bien la altitud puede ejercer su influencia con diferencias en la temperatura respecto a otras zonas más bajas. La temperatura media de las máximas, mínimas y media durante el mes más caluroso oscilan entre los 34, 14 y 27ºC respectivamente.
     La litología comprende rocas metamórficas del Paleozoico, de composición silícico-alumínico (pizarras) de grano muy fino, de coloración gris o azulado y estructura laminar.
     Los suelos están formados por tierras pardas meridionales y rankers sobre pizarras, suelos de ph ligeramente ácidos, del orden de 6 a 6’3, el contenido medio en materia orgánica es inferior al 3%, y la relación C/N es de 15 aproximadamente. La saturación en bases es alta y la arcilla está constituida fundamentalmente por ilita. Suelo impermeable sin cohesión, la capa freática se encuentra a más de 75 cm. de profundidad, y tiene una densidad media de 1’8 T/m2.
     En el conjunto de la finca dominan las masas de Pinus pinea y Pinus pinaster, y de especies del género Quercus, propios de la etapa de la regresión de la encina (Quercus ilex ssp. Rotundifolia) para sustrato silíceo.
     Como vegetación de menor porte, pero no por ello menos importantes, son las especies de las familias cistáceas, labiadas, rhamnáceas, rosáceas, salicáceas, anacardiáceas, leguminosas, gramíneas, ericáceas, etc.
     La fauna está representada en su mayoría por el jabalí y el ciervo, que apareció con la repoblación forestal. Otras especies destacables son perdices, mochuelos, cernícalos, águilas, córvidos, zorros, etc.
     Para concluir la caracterización de los montes comunales, se puede afirmar que gozan de una belleza admirable, así como calidad de los valores y recursos naturales, constituyendo en conjunto una serie de factores de atracción turística (Diputación Provincial de Córdoba).

Iglesia de San Felipe y Santiago (Algallarín).-
     No lejos del Santuario de Nuestra Señora del Sol está el poblado de Algallarín, cuya parroquia de San Felipe y Santiago fue realizada en 1953 por Carlos Arniches Moltó. Tiene en la cabecera pinturas murales de Antonio Povedano, de 1958, y relieves de Carlos Ferreira al exterior (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Algallarín es una pequeña aldea de colonización, realizada en los años 50. De la misma época es la iglesia de Iglesia de San Felipe y Santiago, realizada en 1953 por el arquitecto Carlos Arniches Moltó y es la primera de estilo moderno que se construye en la provincia de Córdoba, siendo el punto culminante de la urbanización de dicho poblado.
     El templo se estructura en tres naves, que están separadas por dos arcos rampantes. Tiene planta basilical, en forma de abanico. La cabecera de la iglesia está compartimentada por tres ábsides, siendo el central más alto y ancho que los laterales. La torre corona el ábside central. Se trata de un espacio cuadrado y de gran altura, culminado por una cruz.
     A ambos lados de las naves laterales se aprecian unos anchos porches de entrada (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Andrés apóstol, Ermita de San Pío V, Santuario de Nuestra Señora del Sol, Pozo de Santiago, Mirador de la Fuensanta, Torre del Reloj, Montes Comunales, e Iglesia de San Felipe y Santiago - Algallarín) de la localidad de Adamuz, en la provincia de Córdoba. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia cordobesa.

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martes, 27 de agosto de 2024

Los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Salud, Balneario, Casa árabe, Fonda, Plaza de Toros, Pozo San Juan, y Hostal El Príncipe) de la localidad de Carratraca, en la provincia de Málaga

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Salud, Balneario, Casa árabe, Fonda, Plaza de Toros, Pozo San Juan, y Hostal El Príncipe) de la localidad de Carratraca, en la provincia de Málaga.
Datos geográficos
     Comarca de Guadalteba
     Superficie: 22 km2
     Altitud: 600 m
     Latitud: 36º 51'  -  Longitud: -4º 49'
     Distancia a Málaga capital: 50'8 km
Datos demográficos
     Población: 750
     Gentilicio: Carratraqueños
Ayuntamiento
     c/ Glorieta, 2, 29551
     952458016 - 952458276
     Carratraca es un municipio de la comarca del Guadalteba, en la provincia de Málaga, localizado en un bello paraje entre las sierras de Alcaparaín, Baños y Aguas.
     El turismo de salud encuentra en Carratraca un destino ideal, ya que desde época romana se han atribuido a las aguas de su manantial propiedades terapéuticas. Además, el casco urbano del municipio está considerado Bien de Interés Cultural.
     En Carratraca no puedes perderte sus monumentos: 
     El Balneario de Carratraca es el principal punto de interés del municipio. Por el elegante edificio neoclásico que alberga las instalaciones han pasado numerosas personalidades desde 1855, como Rilke, Romero de Torres o Antonio Banderas.
     La Plaza de Toros es una original construcción de 1878 cuyo graderío se asienta sobre la roca. Aquí se celebra una famosa representación de Semana Santa escenificada por los carratraqueños. Desde la espalda de la plaza, podemos seguir el bello camino forestal que lleva a la antigua ermita de la Virgen de la Salud.
     El Ayuntamiento de Carratraca se encuentra en la que fue casa de recreo de Doña Trinidad Grund, un bonito edificio neomudéjar con estupendas vistas.
     Aquí también está ubicado el Centro de interpretación "Un manantial para un balneario", que nos retrotrae al siglo XIX, época en la que Carratraca gozó de mucha fama y de la que proceden esplendorosos edificios en el municipio.
     Por último, podemos visitar la iglesia de Nuestra Señora de la Salud, templo del siglo XIX en el que destaca su armadura neomudéjar (Diputación Provincial de Málaga).
      El origen de Carratraca lo encontramos en las proximidades del arroyo de los Pinos, en la sierra de Alcaparaín donde se ha localizado un enterramiento del Neolítico, así como pintura esquemática de tipo cruciforme y cerámica de decoración incisa. Pero realmente la población se forma en torno a sus baños sulfurosos, de cuyas cualidades terapéuticas ya hicieron uso los romanos, pues hay restos de conducciones de esta época. Otros localizan su origen con los árabes, pero en general se reconoce que la morfología de la actual Carratraca se cimentó en el siglo XIX, a partir de la ampliación de un cortijo llamado Aguas Hediondas en el que había un balneario, todavía hoy frecuentado, y de una ermita construida en el siglo XVIII. En 1821 se separó del partido Judicial de Casarabonela, contando con un caserío de 194 casas todas de mampostería, de dos alturas, con espacios muy distribuidos, situadas en torno a los baños. La llamada «casa árabe», hoy Ayuntamiento, junto con la Plaza de Toros, cuadrada y semi-empotrada en la pared rocosa, y el Hotel El Príncipe, además del Balneario, describen un circuito singular de la escasa arquitectura burguesa de recreo del siglo XIX (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     La localidad de Carratraca por la unidad morfológica de su casco urbano, el alto grado de conservación tipológica y su ubicación en un marco natural de especial belleza es merecedora de una especial protección. Se ubica en la Sierra de Baños, frente a la sierra de Alcaparaín, en una ladera rodeada por cultivos de secano, que se funde e inserta en el casco en forma de pequeños jardines o huertas, que son consecuencia de la red de canalizaciones por la que discurre el agua procedente del Balneario. 
     De época romana se conservan cuatro baños de piedra. Las propiedades curativas de las aguas del Cortijo, denominado Aguas Hediondas, fueron conocidas en la antigüedad, como lo demuestra la presencia de monedas romanas de cobre y plata con las efigies de Tiberio, Claudio y César en el yacimiento de la Glorieta, y la existencia de una necrópolis tardorromana, cerca del arroyo de las Cañas. Sin embargo, no fue hasta 1485 cuando en los Repartimientos de Casarabonela se menciona el Agua Hedionda. 
     De época árabe apenas se tienen noticias, no siendo hasta el siglo XVIII cuando se define la morfología de su casco urbano, que conocemos gracias a las imágenes de Francis Carter en su viaje de 1756 y a las Conversaciones Malagueñas de Medina Conde hacia finales de la centuria. 
     La formalización de la estructura urbana de Carratraca, relativamente reciente, tiene su origen en un primer asentamiento que nace en torno al manantial de agua sulfurosa y siempre ha estado relacionado con un modo de vida muy particular derivado del culto al agua como un bien terapéutico. En este casco urbano queda patente su origen y evolución histórica a través de sus calles y casas. 
     Su carácter actual es consecuencia del desarrollo que sufrió la localidad gracias a su Balneario, y es muestra de la sociedad de su momento. El Balneario, por las cualidades taumatúrgicas de sus aguas, alcanzó un lugar relevante dentro de los establecimientos de este tipo que surgieron en toda España. Lugar de interacción social, fue un vehículo idóneo para desarrollar nuevos hábitos y relaciones sociales, que marcó definitivamente una forma de uso y aprovechamiento del agua de forma comunal, al mismo tiempo que sentaba las bases de su urbanismo. Entre los inmuebles destacan, entre otros, el Balneario y el Hostal El Príncipe, así como la casa de Trinidad Grund, hoy convertida en sede del consistorio municipal, con magníficas vistas del entorno. A estas construcciones hay que unir la iglesia del siglo XVIII, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Salud, cuyo precedente se encuentra en una ermita levantada por Juan "Camisón" tras haberse curado de sus afecciones en la piel. 
     El agua ha jugado un papel esencial para la comunidad de Carratraca por su aprovechamiento agrícola, dando lugar a un sistema de canalización y uso de las aguas sobrantes del Balneario ejercido por la comunidad de regantes. 
     La crisis de estos establecimientos en el siglo XX motivó el estancamiento del pueblo, tanto urbano como social. Sin embargo la actual reactivación del Balneario, unido a la mejora de las comunicaciones de la zona y al enclave privilegiado del municipio, están dando lugar a un aumento de la actividad constructiva que es necesario controlar a fin de mantener las cualidades que han dado su carácter a Carratraca. 
     El criterio seguido para la delimitación ha sido el de considerar las zonas con características cronológicas, constructivas y paisajistas comunes. Atendiendo a las especiales características de este núcleo urbano, con una cronología relativamente reciente, se incluye la práctica totalidad del parcelario de borde, por su incidencia en la percepción del conjunto, excluyéndose aquellos inmuebles de reciente construcción situados fuera de los bordes consolidados. 
     En razón a su relación con el medio geográfico y su relación visual desde el Conjunto Histórico, se considera procedente la delimitación de un entorno de protección que salvaguarde esta relación espacial, cuya delimitación se realiza mediante la observación desde diferentes focalidades (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Iglesia de Nuestra Señora de la Salud
     Creada esta parroquia en 1802, es uno de los edificios de mayor valor cultural de esta ciudad, por su dedicación a la patrona. Además, existe la tradición de que fue levantada en el lugar de la antigua ermita de la Virgen de la Salud, para muchos uno de los lugares fundacionales de Carratraca. La obra actual pertenece al siglo XIX, ya que fue ampliamente reformada en 1880 y consta de tres naves separadas por arcos de me­dio punto, con armaduras de madera y bóvedas semiesféricas en el presbiterio y el camarín, don­ de está la imagen de la titular.
     Preside la parroquia, desde el camarín, la Virgen de la Salud, talla policromada reproducida en taller granadino en la década de 1940, de la que donara el obispo D. Juan de Eulate en 1754, destruida en la guerra civil (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Edificio (del siglo XVIII) de tres naves separadas por arcos de medio punto sobre columnas toscanas, cubriéndose la nave central con artesonado neo- mudéjar y las laterales con armaduras de colgadizo. Tiene coro elevado a los pies y el presbiterio, de planta cuadrada, se cubre con bóveda semiesférica. La fachada, de carácter tradicional y gran sencillez, se corona con espadaña de silueta mixtilínea. La solería es de mármol blanco y negro en damero. Todo el edificio fue reformado en 1880 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Es esta iglesia uno de los edificios de interés histórico del pueblo. Su historia como iglesia no es muy antigua ya que data del siglo diecinueve (1880), siendo construida sobre lo que fue una antigua mezquita musulmana. Su interior consta de tres naves separadas por arcos de medio punto, con armaduras de madera y bóvedas semiesféricas que cubren el presbiterio y el camarín donde se encuentra ubicada la imagen de la Virgen de la Salud (Diputación Provincial de Málaga).

Balneario
     Aunque ya lo utilizaron los romanos, no fue hasta la segunda mitad del siglo XVII cuando se reanudó el empleo de los baños, haciéndose un estanque en 1700, que se rodeó de una tapia en 1706, y en 1724 se elevó un tabique divisorio que separaba la zona de hombres de la de mujeres, como se aprecia en un grabado del libro del inglés Carter, donde ya aparece el nombre de Carratraca, que se dio a este lugar en 1745, denominado anteriormente como baños de Ardales, por su proximidad. A finales del s. XVIII, llegaban a 3.000 los veraneantes, muchos de los cuales eran bañistas. No podían mantenerse las condiciones anteriores en un balneario tan frecuentado, por lo que, después de diversos inten­tos de mejora, en 1847 fueron realizados nuevos planos por D. José Trigueros, aprobados por la Real Academia de San Fernando en 1850, dando fin en 1855. Es obra de diseño clásico y elegante en fachada, de piedra arenisca y mármol coronada con frontón y, aunque con muchas reformas en el interior, ha mantenido sus piscinas de airosas columnatas, e interesantes espacios integrados en la pared rocosa de donde mana el agua. Para esta obra, Eugenia de Montijo cedió terrenos, a cambio de que se le dejase una habitación y un baño de uso exclusivo (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     El edificio aparece dividido en tres cuerpos con fachada de arenisca rojiza, el central de dos pisos, con una gran puerta y dos ventanas en su planta baja, y cinco balcones en su piso superior. Se remata con un frontón con ventana y una abertura oval en el tímpano. Los cuerpos laterales, de solo un piso, presentan puertas en sus extremos y cinco ventanas en cada uno de ellos. En el interior, un gran vestíbulo da paso en primer lugar a dos corredores, el de la derecha conduce a las albercas y el de la izquierda a los baños templados; desde este se accede también a otras dependencias y a la escalera de subida al segundo piso.
     La galería de los baños templados tiene en su lado derecho, a mitad de la misma, la fuente de bebida, con escalera a ambos lados que dan acceso a las calderas, bombas y depósito; también se reparten a ambos lados los cuartos de baño, quedando al fondo una estancia reservada a la Emperatriz Eugenia de Montijo, aunque esta nunca llegó a visitar los baños.
     El corredor de la derecha da paso, en primer lugar, a un patio donde originalmente se encontraban los cuartos de baños dulces y desde aquí se accede a unos patios de planta elíptica en cuyo centro se encuentran las piscinas, también elípticas de 5 m. x 5,30 m. En principio estas piscinas se proyectaron circulares, pero para un mejor aprovechamiento del escaso terreno disponible se cambiaron por las elípticas. Igualmente, en origen, estos patios se encontraban cubiertos mediante una bóveda tórica siendo su función la de concentrar los gases que desprende el agua que poseen un efecto terapéutico. Estas piscinas están rodeadas por cuatro grandes zócalos de mármol blanco que sostienen, a su vez, cada uno, dos columnas también de mármol sobre las que descansa un anillo compresor de la antigua bóveda tórica. Al interior de la alberca se accede mediante una amplia escalera.
     El último elemento es un recinto con una piscina de 7 x 3 m., consecuencia de la unión de dos primitivas piscinas, consideradas, originariamente, de segunda clase, y a las que, en un principio, se accedía por una de las puertas exteriores de la fachada, siendo posible, en la actualidad, el acceso desde uno de los patios elípticos.
     Este edificio es una clara muestra de una arquitectura que se puede denominar culta, con un diseño espacial acorde con los postulados académicos del momento. Es un inmueble muy bien resuelto y concebido con un lenguaje armonioso.
     La construcción de este inmueble se debió a la cesión a una sociedad privada de la gestión de las aguas del balneario, en abril de 1852. En ella se establecen numerosas condiciones, entre las que se encuentra la construcción de un edificio de piedra, de acuerdo con los planos elaborados por el arquitecto José Trigueros. La inauguración del nuevo edificio balneario se llevo a cabo el 29 de junio de 1855 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Las instalaciones del baño de Carratraca se encuentran hoy en uso, completamente restauradas y formando parte de un hotel de cinco estrellas.
     El enclave surgió alrededor de las fuentes y de una ermita del dieciocho. Veintiséis años más tarde se creó el balneario en un estilo tan apropiado como el neoclásico, muy propio de la edad de oro de este tipo de establecimientos de mitad del XIX.
     Podemos decir que el nacimiento del pueblo actual se sitúa alrededor del siglo diecinueve y se debe a la ampliación de su balneario, que, hoy en día, se ha convertido en uno de los principales atractivos turísticos de este municipio.
     El actual edificio que alberga las aguas curativas se encuentra en la calle Baños y es de estilo neoclásico y edificado en piedra arenisca y mármol. Se levantó a mediados del siglo diecinueve cuando se hizo necesaria la construcción del establecimiento que sería inaugurado con la forma actual de 1855. Para su ampliación, en aquellos años, se utilizaron terrenos propiedad del Conde de Teba, padre de Eugenia de Montijo, que fueron cedidos a condición de utilizar un baño de forma exclusiva, que aún hoy se conserva. El poder curativo de estas aguas está científicamente probado y entre sus aplicaciones terapéuticas destaca el uso para cualquier afección de la piel y mucosas, procesos invalidantes reumáticos, artrósicos o artríticos o afecciones del sistema nervioso, entre otros.
     Entre las personalidades que han disfrutado de estos baños se incluyen Moreno Carbonero, Rilke y Romero de Torres; ya en época más reciente están Antonio Gala, María Victoria Atencia y Antonio Banderas (Diputación Provincial de Málaga).

Casa árabe
     La conocida como tal, fue encargada por doña Trinidad Grund, en 1885, al arquitecto Guerre­ro Strachan, y concebida como casa de vacaciones de la familia malagueña Heredia-Grund. En la actualidad es sede del Ayuntamiento de Carratraca, y es uno de los referentes más interesantes de la vivienda de recreo neomudéjar del territorio andaluz. Muy transformada en su distribución interior, los elementos que evidencian su interés histórico artístico son los vanos geminados con arcos de herradura y las galerías su­perpuestas, en relación con obras neomudéjares de Málaga; además, la rejería de estas galerías y sus columnas decorativas suman valor histórico al conjunto, ya que fueron realizadas en los hornos de los Heredia, como se lee en las marcas de fundición (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Carratraca y su balneario se convierten en los siglos XIX y XX en lugar de recreo de la burguesía malagueña, que practica la incipiente cultura del baño terapéutico y deja su impronta en casas solariegas como esta, construida en 1885 como casa de vacaciones familiar.
     Localizado al noroeste del pueblo, en la calle de la Glorieta, entre el Balneario y la Plaza de toros, se encuentra el edificio que alberga al actual ayuntamiento de la villa.
     Es conocido entre los carratraqueños como la "casa árabe", haciendo clara alusión a su estilo neomudéjar. Fue mandado construir por Doña Trinidad Grund de Heredia hacia el año 1885 y se concibió originariamente como casa de recreo para ella y su familia, pertenecientes a la alta burguesía malagueña.
     El recinto estaba integrado, además, por una torre del mismo estilo que daba acceso al conjunto y a una zona de jardines. El torreón se desplomó hacia 1963. En 1991 se restaura el edificio y se inician las obras de construcción de una nueva torre, así como importantes mejoras en los jardines.
     Tras su restauración, la planta baja se destina a sala de exposiciones, situándose el salón de Plenos y el Archivo en la planta intermedia y en el piso alto las oficinas y demás dependencias (Diputación Provincial de Málaga).

La Fonda
     Frente a los baños se encuentra la fonda Casa Pepa, una arquitectura doméstica de dos plantas de finales del siglo XIX, en la que reconocemos la distribución interior de casa con zaguán y patio. Lo pintoresco en la fonda, es una colección de bienes muebles entre los que podemos encontrar un buen surtido de utensilios de la gastronomía tradicional (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  

Plaza de Toros octogonal
     La Plaza se encuentra en las afueras del pueblo, al final del camino de la Glorieta. Se implanta a media ladera en la falda de una colina provocando un desmonte en ella, que se resuelve con muros de contención formado por escalones de mampostería. Para ubicar el ruedo y la grada baja se aprovecha una explanada y otra grada más alta se excava en la ladera del cerro.
     La planta es octogonal, a un lado se abre el acceso al público, donde se ubica la taquilla; en otro lado, un portón da paso a los toriles. Tiene capacidad para tres mil espectadores. Junto a la Plaza hay un bar, con gran patio, de propiedad municipal.
     Los materiales empleados en su construcción fueron la piedra arenisca y caliza, mampostería en los muros de contención, fábrica de ladrillo enfoscada para la fachada y hormigón armado visto para las gradas. Tanto las gradas, como puertas y muro de cierre se encuentran sin rematar y sin barandilla. El actual estado de conservación es muy deficiente debido al abandono en que se encuentra.
     Actualmente la plaza se emplea para el atrezzo de la representación de la Pasión que se celebra en la localidad (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Enclavada en la falda de Sierra Blanquilla o de Baños, hacia el noroeste del pueblo, y siguiendo la calle de la Glorieta, nos encontramos con la Plaza de Toros.
     En la segunda mitad del siglo diecinueve, durante las fiestas patronales, se organizaban diversas novilladas que se celebraban en la plaza del pueblo. La mayor afluencia de bañistas hizo que fuese necesaria la construcción de una plaza de toros para la realización de estos festejos. Dicha plaza se inauguró en 1878, concretamente el 25 de junio, con una capacidad para 3.000 espectadores, con una sorprendente acústica y en la que llegaron a torear famosos "mataores" de la época.
     Hoy, después de cien años de historia a sus espaldas, aún acoge las novilladas de la Feria de Agosto y se convierte en el escenario de eventos como el "Embrujo Andalusí de Carratraca" y la representación de la Pasión de Cristo durante la Semana Santa (Diputación Provincial de Málaga).

Pozo San Juan
     Estas minas de cromo-níquel se integran en un distrito minero que estuvo en explotación desde 1840 hasta mediados del siglo XX, posicionando a Málaga a la cabeza de la producción europea de estos minerales en las décadas anteriores a la Guerra Civil.
     Filones irregulares y lentes de arseniuros de níquel-cobalto en cordierititas incluidas en lherzolitas con espinela. Tipologías en rosario. Alta serpentinización y numerosos diques ácidos con flogopita-wonesita.
     Origen: Líquidos sulfurados de alta temperatura relacionado con segregaciones magmáticas tardías e inyecciones en zonas marginales fracturadas del macizo de Carratraca, y Diques ácidos (Diputación Provincial de Málaga).

Hostal El Príncipe
     El Hostal "El Príncipe" está situado en una calle paralela a los Baños hacia el Alcaparaín. A los lados y enfrente del mismo se sitúan antiguas casas de la burguesía malagueña.
     El edificio principal ocupa un trapecio formado por dos crujías paralelas a la fachada y otras dos perpendiculares, cerrando una U en torno a un espacioso patio. Posteriormente, cubriendo la dimensión de la medianera trasera, se adosaron dos edificios gemelos que siguen el esquema ya mencionado a una escala menor. Uno de estos edificios es también parte del hostal y funciona como vía de comunicación al Balneario.
     Las dos plantas altas del inmueble se dedicaban a las habitaciones.
     En la segunda crujía de fachada se sitúan dos escaleras gemelas que desembocan, enfrentadas, en un amplio rellano central, reforzando el carácter simétrico del inmueble. En la planta baja destacan la secuencia axial del vestíbulo, zaguán de escaleras y salida al patio; en esta zona se disponen los servicios comunes del hostal.
     De este inmueble, el patio merece una mención especial, por su amplitud y vegetación, que crea un auténtico microclima, por sus condiciones de soleamiento y humedad.
     La fachada del hostal es la más voluminosa del pueblo, ampliamente perceptible por quedar frente a un espacio verde. 
     Sigue el esquema típico de las casas de Carratraca del siglo XIX, con tres plantas donde se abren ventanas en la planta baja y balcones en las superiores; la portada de acceso es de piedra caliza, con arco carpanel sobre dos pilastras planas, y tiene un gran portón que permite el acceso de vehículos -carros antiguamente-.
     En cuanto a los materiales usados, la totalidad del inmueble se construyó con mampuestos y sillares de arenisca, lo que lo convierte en un elemento singular en la comarca. La solería es de terrazo.
     Son escasos los datos documentales referidos a la historia de este inmueble; su construcción se debió al General Donoy, gobernador de Málaga entre 1830-1832, que acordó crear un hostal para hospedar a Fernando VII en su visita a los Baños, aunque ésta se nunca llegó a realizar a causa de la muerte del monarca (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Salud, Balneario, Casa árabe, Fonda, Plaza de Toros, Pozo San Juan, y Hostal El Príncipe) de la localidad de Carratraca, en la provincia de Málaga. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia malagueña.

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