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Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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domingo, 10 de mayo de 2026

Procesiones de hoy, domingo 10 de mayo

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las procesiones de hoy, domingo 10 de mayo, en Sevilla.      
       Hoy, domingo 10 de mayo, continúa el ciclo de las Glorias de Sevilla procesionando las hermandades siguientes:
     
     Hdad. de la Salud: La Antigua, Real e Ilustre Hermandad del Dulce Nombre de Jesús, Nuestra Señora de la Salud y San Ignacio de Loyola; es ésta una corporación que ya existía en 1674, con sede canónica en la iglesia parroquial de San Isidoro, siendo su imagen titular Nuestra Señora de la Salud, obra anónima de la primera mitad del siglo XVI.
Enlace a la web oficial de la Hermandad de la Virgen de la Salud: No tiene.
 
    Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las procesiones de la tarde del domingo 10 de mayo, en Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

sábado, 29 de noviembre de 2025

La imagen de la Virgen de los Desamparados, o de la Salud, en la sala III del Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen de la Virgen de los Desamparados, o de la Salud, en la Sala III del Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses, de Sevilla.
     Hoy, sábado 29 de noviembre, como todos los sábados, se celebra la Sabatina, oficio propio del sábado dedicado a la Santísima Virgen María, siendo una palabra que etimológicamente proviene del latín sabbàtum, es decir sábado
     Y que mejor día que hoy, para ExplicArte la imagen de la Virgen de los Desamparados, o de la Salud, en la sala III del Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses, de Sevilla.
     El Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses [nº 40 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 78 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la calle San Luis, 37; en el Barrio de la Feria, del Distrito Casco Antiguo.
        En la sala III del Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses podemos contemplar la imagen de la Virgen de los Desamparados, o de la Salud, anónima, siendo una obra de madera tallada, estofada y policromada, en estilo barroco de escuela sevillana, de finales del siglo XVIII - principios del siglo XIX, con unas medidas de 1,42 x 0.67 x 0,45 mts., y procedente del Hospital de las Cinco Llagas, y a su vez del Hospital de San Cosme y San Damián (vulgo de los Inocentes).
     Según recoge Collantes de Terán, el 6 de diciembre de 1696 el arzobispo Jaime Palafox bendijo la desaparecida iglesia del Hospital de San Cosme y San Damián, vulgo de los Inocentes, bajo la advocación de Nuestra Señora de los Desamparados. Ese mismo día se bendijo la titular mariana del establecimiento, que más adelante debió ser sustituida por la imagen que nos ocupa. Tras la desaparición del hospital, en 1840 pasaría al Hospital de las Cinco Llagas, que quedaría al cuidado de las hermanas de la Caridad, en cuyo oratorio la vio Collantes a finales del siglo XIX. En el inventario de 1936 todavía se cita en este lugar y aún se mantenía como titular del retablo de la comunidad en 1975.
     La Virgen se muestra de pie, sosteniendo a un Niño Jesús que duerme plácidamente sobre su hombro. Su dorso, completamente plano y los herrajes traseros revelan que fue realizada para ser exhibida en la hornacina de un altar y no para usos procesionales. En algún inventario llegó a atribuirse al círculo de Duque Cornejo, pero su aplomo y equilibrio invitan a retrasar su hechura a los años finales del siglo XVIII o incluso al primer cuarto del siglo XIX. El elegante plegado del manto, que deja intuir la flexión de la rodilla y el contraposto de la figura, rescata fórmulas manieristas, releídas bajo la mirada de un artista de probable formación académica que aún se muestra heredero de la plástica dieciochesca en el vibrante tratamiento de los cintos y la toca de la Virgen. La serena belleza de su rostro redondeado y la ordenada distribución de su pelo en finas guedejas parece extraída de los modelos del clasicismo montañesino, mientras que el Niño, con sus cabellos rizados sobre la frente, se encuentra más en la línea de los prototipos dieciochescos.
     Ambos personajes lucen túnicas rosáceas, que armonizan con las bellas carnaciones y contrastan cromáticamente con el verde del envés, el azul del manto de la Virgen y su toca color crema. Todas las vestiduras están policromadas con motivos vegetales y listados de gran efectismo visual pero cierta sencillez ejecutiva, pues únicamente fueron esgrafiados, sin ningún tipo de complemento pictórico a pincel, lo que suscribe la cronología propuesta. En el cinto y las bocamangas de la imagen mariana se emplearon corladuras verdosas para infundirle un aspecto metalizado (Manuel García Luque, en Patrimonio Histórico de la Diputación de Sevilla 1500-1900. Arte y Beneficencia. Diputación de Sevilla. Sevilla, 2025).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de la Virgen con el Niño;
   Tal como ocurre en el arte bizantino, que suministró a Occidente los prototipos, las representaciones de la Virgen con el Niño se reparten en dos series: las Vírgenes de Majestad y las Vírgenes de Ternura.
La Virgen de Majestad
   Este tema iconográfico, que desde el siglo IV aparecía en la escena de la Adoración de los Magos, se caracteriza por la actitud rigurosamente frontal de la Virgen sentada sobre un trono, con el Niño Jesús sobre las rodillas; y por su expresión grave, solemne, casi hierática.
   En el arte francés, los ejemplos más antiguos de Vírgenes de Majestad son las estatuas relicarios de Auvernia, que datan de los siglos X u XI. Antiguamente, en la catedral de Clermont había una Virgen de oro que se mencionaba con el nom­bre de Majesté de sainte Marie, acerca de la cual puede dar una idea la Majestad de sainte Foy, que se conserva en el tesoro de la abadía de Conques. 
 Este tipo deriva de un icono bizantino que el obispo de Clermont hizo emplear como modelo para la ejecución, en 946, de esta Virgen de oro macizo destinada a guardar las reliquias en su interior.
   Las Vírgenes de Majestad esculpidas sobre los tímpanos de la portada Real de Chartres (hacia 1150), la portada Sainte Anne de Notre Dame de París (hacia 1170) y la nave norte de la catedral de Reims (hacia 1175) se parecen a aquellas estatuas relicarios de Auvernia, a causa de un origen común antes que por influencia directa. Casi todas están rematadas por un baldaquino que no es, como se ha creído, la imitación de un dosel procesional, sino el símbolo de la Jerusalén celeste en forma de iglesia de cúpula rodeada de torres.
   Siempre bajo las mismas influencias bizantinas, la Virgen de Majestad aparece más tarde con el nombre de Maestà, en la pintura italiana del Trecento, transportada sobre un trono por ángeles.
   Basta recordar la Madonna de Cimabue, la Maestà pintada por Duccio para el altar mayor de la catedral de Siena y el fresco de Simone Martini en el Palacio Comunal de Siena.
   En la escultura francesa del siglo XII, los pies desnudos del Niño Jesús a quien la Virgen lleva en brazos, están sostenidos por dos pequeños ángeles arrodillados. La estatua de madera llamada La Diège (Dei genitrix), en la iglesia de Jouy en Jozas, es un ejemplo de este tipo.
El trono de Salomón
   Una variante interesante de la Virgen de Majestad o Sedes Sapientiae, es la Virgen sentada sobre el trono con los leones de Salomón, rodeada de figuras alegóricas en forma de mujeres coronadas, que simbolizan sus virtudes en el momento de la Encarnación del Redentor.
   Son la Soledad (Solitudo), porque el ángel Gabriel encontró a la Virgen sola en el oratorio, la Modestia (Verecundia), porque se espantó al oír la salutación angélica, la Prudencia (Prudentia), porque se preguntó como se realizaría esa promesa, la Virginidad (Virginitas), porque respondió: No conocí hombre alguno (Virum non cognosco), la Humildad (Humilitas), porque agregó: Soy la sierva del Señor (Ecce ancilla Domini) y finalmente la Obediencia (Obedientia), porque dijo: Que se haga según tu palabra (Secundum verbum tuum).
   Pueden citarse algunos ejemplos de este tema en las miniaturas francesas del siglo XIII, que se encuentran en la Biblioteca Nacional de Francia. Pero sobre todo ha inspirado esculturas y pinturas monumentales en los países de lengua alemana.
La Virgen de Ternura
   A la Virgen de Majestad, que dominó el arte del siglo XII, sucedió un tipo de Virgen más humana que no se contenta más con servir de trono al Niño divino y presentarlo a la adoración de los fieles, sino que es una verdadera madre relacionada con su hijo por todas las fibras de su carne, como si -contrariamente a lo que postula la doctrina de la Iglesia- lo hubiese concebido en la voluptuosidad y parido con dolor.
   La expresión de ternura maternal comporta matices infinitamente más variados que la gravedad sacerdotal. Las actitudes son también más libres e imprevistas, naturalmente. Una Virgen de Majestad siempre está sentada en su trono; por el contrario, las Vírgenes de Ternura pueden estar indistintamente sentadas o de pie, acostadas o de rodillas. Por ello, no puede estudiárselas en conjunto y necesariamente deben introducir en su clasificación numerosas subdivisiones.
   El tipo más común es la Virgen nodriza. Pero se la representa también sobre su lecho de parturienta o participando en los juegos del Niño.
El niño Jesús acariciando la barbilla de su madre
   Entre las innumerables representaciones de la Virgen madre, las más frecuentes no son aquellas donde amamanta al Niño sino esas otras donde, a veces sola, a veces con santa Ana y san José, tiene al Niño en brazos, lo acaricia tiernamente, juega con él. Esas maternidades sonrientes, flores exquisitas del arte cristiano, son ciertamente, junto a las Maternidades dolorosas llamadas Vírgenes de Piedad, las imágenes que más han contribuido a acercar a la Santísima Virgen al corazón de los fieles.
   A decir verdad, las Vírgenes pintadas o esculpidas de la Edad Media están menos sonrientes de lo que se cree: la expresión de María es generalmente grave e incluso preocupada, como si previera los dolores que le deparará el futuro, la espada que le atravesará el corazón. Sucede con frecuencia que ni siquiera mire al Niño que tiene en los brazos, y es raro que participe en sus juegos. Es el Niño quien aca­ricia el mentón y la mejilla de su madre, quien sonríe y le tiende los brazos, como si quisiera alegrarla, arrancarla de sus sombríos pensamientos.
   Los frutos, los pájaros que sirven de juguetes y sonajeros al Niño Jesús tenían, al menos en su origen, un significado simbólico que explica esta expresión de inquieta gravedad. El pájaro es el símbolo del alma salvada; la manzana y el racimo de uvas, aluden al pecado de Adán redimido por la sangre del Redentor.
   A veces, el Niño está representado durante el sueño que la Virgen vela. Ella impone silencio a su compañero de juego, el pequeño san Juan Bautista, llevando un dedo a la boca.
   Ella le enseña a escribir, es la que se llama Virgen del tintero (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Conozcamos mejor la historia de la Sabatina como culto mariano;
  Semanalmente tenemos un culto sabatino mariano. Como dice el Directorio de Piedad Popular y Liturgia, en el nº 188: “Entre los días dedicados a la Virgen Santísima destaca el sábado, que tiene la categoría de memoria de santa María. Esta memoria se remonta a la época carolingia (siglo IX), pero no se conocen los motivos que llevaron a elegir el sábado como día de santa María. Posteriormente se dieron numerosas explicaciones que no acaban de satisfacer del todo a los estudiosos de la historia de la piedad”. En el ritmo semanal cristiano de la Iglesia primitiva, el domingo, día de la Resurrección del Señor, se constituye en su ápice como conmemoración del misterio pascual.  Pronto se añadió en el viernes el recuerdo de la muerte de Cristo en la cruz, que se consolida en día de ayuno junto al miércoles, día de la traición de Judas. Al sábado, al principio no se le quiso subrayar con ninguna práctica especial para alejarse del judaísmo, pero ya en el siglo III en las Iglesias de Alejandría y de Roma era un tercer día de ayuno en recuerdo del reposo de Cristo en el sepulcro, mientras que en Oriente cae en la órbita del domingo y se le considera media fiesta, así como se hace sufragio por los difuntos al hacerse memoria del descenso de Cristo al Limbo para librar las almas de los justos. 
   En Occidente en la Alta Edad Media se empieza a dedicar el sábado a la Virgen. El benedictino anglosajón Alcuino de York (+804), consejero del Emperador Carlomagno y uno de los agentes principales de la reforma litúrgica carolingia, en el suplemento al sacramentario carolingio compiló siete misas votivas para los días de la semana sin conmemoración especial; el sábado, señaló la Santa María, que pasará también al Oficio. Al principio lo más significativo del Oficio mariano, desde Pascua a Adviento, era tres breves lecturas, como ocurría con la conmemoración de la Cruz el viernes, hasta que llegó a asumir la estructura del Oficio principal. Al principio, este Oficio podía sustituir al del día fuera de cuaresma y de fiestas, para luego en muchos casos pasar a ser añadido. En el X, en el monasterio suizo de Einsiedeln, encontramos ya un Oficio de Beata suplementario, con los textos eucológicos que Urbano II de Chantillon aprobó en el Concilio de Clermont (1095), para atraer sobre la I Cruzada la intercesión mariana.
   De éste surgió el llamado Oficio Parvo, autónomo y completo, devoción mariana que se extendió no sólo entre el clero sino también entre los fieles, que ya se rezaba en tiempos de Berengario de Verdún (+962), y que se muestra como práctica extendida en el siglo XI. San Pedro Damián (+1072) fue un gran divulgador de esta devoción sabatina, mientras que Bernoldo de Constanza (+ca. 1100), poco después, señalaba esta misa votiva de la Virgen extendida por casi todas partes, y ya desde el siglo XIII es práctica general en los sábados no impedidos. Comienza a partir de aquí una tradición devocional incontestada y continua de dedicación a la Virgen del sábado, día en que María vivió probada en el crisol de la soledad ante el sepulcro, traspasada por la espada del dolor, el misterio de la fe.  
   El sábado se constituye en el día de la conmemoración de los dolores de la Madre como el viernes lo es del sacrificio de su Hijo. En la Iglesia Oriental es, sin embargo, el miércoles el día dedicado a la Virgen. San Pío V, en la reforma litúrgica postridentina avaló tanto el Oficio de Santa María en sábado, a combinar con el Oficio del día, como el Oficio Parvo, aunque los hizo potestativos. De aquí surgió el Común de Santa María, al que, para la eucaristía, ha venido a sumarse la Colección de misas de Santa María Virgen, publicada en 1989 bajo el pontificado de San Juan Pablo II Wojtyla (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016).
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Más sobre la sala III del Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses, en ExplicArte Sevilla.

sábado, 25 de octubre de 2025

Procesiones de hoy, sábado 25 de octubre

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las procesiones de hoy, sábado 25 de octubre, en Sevilla.         
     Hoy, sábado 25 de octubre, sigue el ciclo de las Glorias de Sevilla procesionando la Hermandad del Sol (Virgen de la Salud). Además tiene lugar la procesión extraordinaria de la Esperanza de Triana, con motivo de la Santa Misión conmemorativa del LXXV Aniversario de la proclamación del Dogma de la Asunción.
   
      Hdad. de La Esperanza de Triana (Nuestra Señora de la Esperanza): La Pontificia, Real e Ilustre Hermandad y Archicofradía de Nazarenos del Santísimo Sacramento, de la Pura y Limpia Concepción de la Santísima Virgen María, Santísimo Cristo de las Tres Caídas, Nuestra Señora de la Esperanza y San Juan Evangelista; es ésta una corporación fundada en 1418, con sede canónica en la Capilla de Los Marineros y la Real parroquial de Señora Santa Ana,  siendo  sus imágenes titulares el Santísimo Cristo de las Tres Caídas, obra atribuida a Marcos Cabrera en torno a 1607; Nuestra Señora de la Esperanza, obra anónima del siglo XVII, remodelada por Juan de Astorga y posteriormente por Antonio Castillo Lastrucci en 1929, la Pura y Limpia Concepción de la Santísima Virgen María, obra de Miguel Franco en 1710; San Juan Evangelista, obra de Luis Álvarez Duarte en 1967; y la Sagrada Custodia, obra de Andrés y Antonio Osorio en 1726.
Enlace a la web oficial de la Hermandad de la Esperanza de Triana: www.esperanza-de-triana.es  

     Hdad. del Sol (Virgen de la Salud): La Fervorosa, Mariana y Franciscana Hermandad Sacramental de la Inmaculada Concepción de María Santísima de la Salud y Cofradía de Nazarenos del Triunfo de la Santa Cruz, Santo Cristo Varón de Dolores de la Divina Misericordia, Nuestra Señora del Sol, San Juan Evangelista y Santa María Magdalena; es  ésta  una corporación   fundada  en  1995, aunque sus orígenes  se  remontan  a  1932, con sede canónica en la Iglesia parroquial de San Diego de Alcalá,  siendo   sus  imágenes  titulares  el Santo Cristo Varón de Dolores  de la Divina Misericordia y Nuestra Señora del Sol, obras de José Manuel Bonilla Cornejo en 2003 y 1989; María Santísima de la Salud, talla anónima del siglo XX.
Enlace a la web oficial de la Hermandad del Sol: www.hermandaddelsol.org

          Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las procesiones de hoy, sábado 25 de octubre, en Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

domingo, 28 de septiembre de 2025

Los principales monumentos (Ermita del Calvario, Lavaderos, Fuentes del Rey y de la Salud, Ermita de Belén, Iglesia del Carmen, Casa-Museo de Niceto Alcalá Zamora, Iglesia de San Francisco, Iglesia de la Aurora, Paseo de Colombia, y Plaza de Toros) de la localidad de Priego de Córdoba (y III), en la provincia de Córdoba

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Ermita del Calvario, Lavaderos, Fuentes del Rey y de la Salud, Ermita de Belén, Iglesia del Carmen, Casa-Museo de Niceto Alcalá Zamora, Iglesia de San Francisco, Iglesia de la Aurora, Paseo de Colombia, y Plaza de Toros) de la localidad de Priego de Córdoba (y III), en la provincia de Córdoba.


Ermita del Calvario.-

     La ermita del Calvario, reconstruida en la década de 1970, guarda un retablo de estípites con imagen de vestir de la Virgen de los Dolores, obra del XVII retocada en el primer cuarto del XVIII (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
      La Ermita del calvario se encuentra situada en los alrededores de la población de Priego. Tiene planta en forma de cruz latina. La nave central se articula en cuatro tramos marcados por potentes columnas, a los pies del coro. El edificio se cubre con bóveda de aristas. El camarín de planta cuadrada se abre tras el altar mayor, donde se encuentra la imagen de la Dolorosa.
     El acceso a la ermita se realiza a través delos pies, mediante una sencilla fachada de reciente construcción. Está constituida por un vano central de medio punto y dos pequeñas puertas laterales. se remata con una pequeña espadaña de un solo vano. La ermita se encuentra precedida por una escalinata y en la parte inferior de la misma se sitúa el crucero.
     El edificio es de finales del siglo XVIII, aunque lo que actualmente se contempla es el resultado de distintas actuaciones en los siglos XIX y XX.
     El culto en la ermita se realiza fundamentalmente en Semana Santa, con la salida en procesión de las imágenes titulares. También se celebran varias misas por hermanos difuntos de la hermandad (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Habla la tradición de un Calvario viejo situado cerca de la Tiñosa y del que apenas se tienen referencias documentales. Su existencia debió de ser anterior a 1593, pues este año ya había en la meseta que ocupa el actual un humilladero que servía a los mismos fines: era un lugar de devoción con cruz o imagen para que los peregrinos orasen antes de entrar a la población o al salir de ella. También se destinaba para rogativas y prácticas piadosas. Hasta éste llegaba la procesión que los nazarenos efectuaban el Viernes Santo, según se refleja en sus estatutos fundacionales. Se sabe que existían dos cruces primitivas y que en el siglo XVIII se colocaron otras que están bien documentadas.
     En 1707 se terminó de construir la ermita del Calvario con las limosnas de los fieles y la contribución de la Orden Tercera franciscana, que ya en el siglo XVII hacía la Vía Sacra por la calle de las Cruces (el Caminillo), encargándose de reparar aquellas que se encontraban derruidas o en mal estado. En 1708, el Municipio hizo donación de las tierras que circundaban la ermita.
     En 1938, la Hermandad hizo las gestiones necesarias para hacer las obras que necesitaba la ermita, realizando una reforma de la que se conserva el interior tal como lo vemos hoy, aunque el resto de la ermita ha sufrido muchas modificaciones posteriores. Las obras de mejora se siguieron haciendo en el 42, en el 45... A principios de los 60, la ermita presentaba un estado bastante ruinoso, la Hermandad, desde entonces hasta ahora, ha ido efectuando obras de conservación y ampliación.
     En la ermita se venera la imagen de Nuestra Señora de los Dolores se cree que es la que en 1635 fue donada por Marina de Pareja a la ermita del Santo Cristo del Humilladero. Fue trasladada a la ermita del Calvario en el siglo XVIII cuando se terminó ésta.
     Nada se sabe de su autoría, aunque se trata de una imagen de candelero del siglo XVII, que pertenece a la colección de imágenes de vestir que plasman los siete dolores de la Virgen, representados por el corazón llameante atravesado por siete puñales que luce en el centro del pecho. Hasta hace poco, mostraba en sus manos símbolos de la pasión, que se le quitaron en la última restauración realizada en 1978 (Ayuntamiento de Priego de Córdoba).

Lavaderos.-
      Lavadero público del Poleo. Edificio de una sola estancia rectangular a la que se accede por un vano sin puerta situado en la fachada. En los muros laterales se abren cuatro vanos horizontales y estrechos. La cubierta es a dos aguas con inclinación hacia la fachada y hacia el muro posterior. El lavadero está formado por un pilón rectangular, aunque partido en su mitad por un tabique. Los bordes del pilón son de cemento y están inclinados en ángulo hacia el interior y estriados para permitir un mejor frotamiento de la ropa. La fuente-abrevadero está compuesta por un pilón de grandes piedras regulares, revocadas y encaladas de aproximadamente 3 metros de largo por 0,5 metros de ancho y 0,4 metros de alto. 
     Se apoya en un muro de mampostería irregular que presenta encima del pilón el elemento ornamental al que antes hacíamos alusión. Dos pequeños caños de hierro alimentan de agua al pilón. Los materiales constructivos son cemento, ladrillo y piedra en el lavadero en si; el caño es de plástico; el edificio que cobija al lavadero es de cemento, ladrillo y cal, estando la cubierta conformada por vigas de hormigón y planchas de latón; cubierta de latón a dos aguas; suelo de cemento pulido. El acceso al edificio se realiza mediante una abertura sin puerta. Aparte hay cuatro vanos horizontales, muy estrechos por los que entra aire y algo de luz. Como único elemento ornamental hay que citar el elemento triangular con remate cuadrangular sobre el muro en el que está apoyada la fuente-abrevadero.
     Lavadero público de la Concepción. Se compone de una sola habitación cuyo acceso tiene lugar por uno de los lados transversales. En el otro transversal del edificio y como un anexo se dispone la fuente-abrevadero, que consta de un solo pilón rectangular. El lavadero en sí está constituido por un pilón rectangular, pero partido en su mitad por un tabique con remate de carpanel. 
     Dicho pilón tiene los bordes estriados e inclinados en ángulo hacia el interior para permitir una más cómoda frotación de la ropa. El agua es recibida desde un pilón auxiliar anexo, de mucho menor tamaño y forma cuadrangular. Los materiales constructivos son yeso, cemento, hierro, arcilla, tierra, piedra caliza, arena y cal. En cuanto al edificio que cobija al lavadero, este se sustenta con ocho pilares de mampostería y tapial unidos entre sí por tabiques de la misma fábrica en combinación con aparejos de ladrillos en algunas partes (las mas reformadas). Cubierta a la molinera con pares conformados por vigas de hormigón entre las que se disponen bovedillas de cemento. El suelo es de cemento pulido, salvo en los escalones de acceso que presentan como suelo los mismos ladrillos que los conforman. Se accede al edificio mediante una puerta de hierro de una sola hoja. En el interior hay dos tipos de ventanas. En un lado se disponen tres ventanas sin carpintería, horizontales y pegadas al techo, en el otro longitudinal se disponen tres ventanas con cierro y alambrera, cuadrangulares y también pegadas al techo. Las paredes y el techo se encalan todas en blanco. Puertas y cierros de las ventanas presentan la capa de minio y están sin pintar. Como ornamentación hay que destacar también el elemento triangular del que parte el caño de la fuente-abrevadero (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Fuentes del Rey, y de la Salud.-

     Igual­mente, la vistosa Fuente del Rey, con dos núcleos diferentes, uno de 1586, dedicado a Nuestra  Señora de la Cabeza o de la Salud y proyectado por Juan de Ochoa bajo influencia de Francisco del Castillo; otro, la Fuente Nueva del Rey, realizada por Remigio del Mármol en 1802, con la colaboración del joven José Álvarez Cubero (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Tras sucesivas transformaciones desde el siglo XVI, fue terminada de construir a principios del siglo XIX. Diseñada en estilo barroco por Remigio del Mármol, se fecha su terminación en 1803. Se concibe con tres estanques de distinto nivel y forma alargada en la que predominan los contornos curvos. En el primer estanque se sitúa la escultura de un león luchando con una serpiente, obra atribuida al escultor neoclásico Álvarez Cubero. En el segundo, realizado por Remigio del Mármol, la figura central del monumento, una escultura de Neptuno y Anfítrite que cabalgan sobre un carro tirado por caballos que salen del agua. Desde éste, el agua cae al último estanque por una cascada, y acaba saliendo por el mascarón del Clero. En la fuente manan 139 caños, muchos de ellos con mascarones de piedra de rostros fantasmagóricos.
     El Prendimiento, representación dramática que conmemora los momentos más señalados de la Pasión,  se realiza en la actualidad en la plaza del Ayuntamiento o plaza de la Constitución, aunque anteriormente la representación se ha realizado en otros espacios abiertos del casco histórico de Priego, como el desaparecido Teatro María Cristina. Este espacio escénico al aire libre construido en la Fuente del Rey se construyó en los años 50 del siglo XX, y hasta finales de los 80 se representó el Prendimiento en este espacio.
     En 1341 acampó en el lugar Alfonso XI durante el asedio previo a la conquista definitiva de Priego. De este suceso tomó el manantial el nombre de Fuente del Rey.
     La Fuente de la Salud, también denominada Vieja del Rey.
     Su nombre proviene de la milagrosa influencia de la Virgen de la Cabeza que la preside.
     Como embocadura del nacimiento, al pie de la colina, el cantero Alonso González hizo un gran muro con frontispicio que cimentó sobre las mismas rocas del lugar, combinando con ellas un primer cuerpo arcaizante con relieves mitológicos y bucólicos, que sirve de base a un apaisado paramento almohadillado de mármoles, organizado en tres calles, la central con fondo al templete de la Virgen de la Cabeza y los laterales con centros de óvalos de jaspe en relieve de cuero retorcido. 
     Sobre una ligera cornisa en la calle central, un frontón triangular con óvalo en el tímpano y remates piramidales sobre él y sus extremos, y en los laterales algunas piedras labradas con cresta. 
     Al parecer esta fuente tenía otras piezas esculpidas del mismo estilo manierista que han desaparecido. Frente al muro descrito, un estanque con perfil  donde se ve manar el agua.
     A continuación de la fuente antigua se construyeron  estanques que fueron reformados en el tiempo, hasta que en 1802 se acuerda construir el definitivo.
     Esta fuente está estructurada como tres estanques unidos, excavados en una ligera pendiente, que se aprovecha para hacer saltos de cascadas entre ellos, y que dispone en el perímetro curvado que los define, de múltiples chorros hacia su interior de donde brotan esculturas.
     La parte primera es un estanque de contorno trilobulado, presidido por una escultura central que representa un león matando al dragón de cuya boca mana el agua. Se conecta este estanque por una línea de cascada de poca altura. A otro mayor de planta rectangular con esquinas redondeadas y achaflanadas con un motivo escultórico central, entre cuatro surtidores, que representa a Neptuno sobre un carro de caballos marinos acompañado por Anfitrite abrazada a un gran pez con boca, como surtidor. Se conecta mediante cascada a un último estanque de contorno bulboso con surtidor central, que se cierra por un mascarón cuyas fauces tragan el agua.
     El perímetro interno de la fuente está dotado de 139 años, muchos de los cuales están enmarcados por mascarones con distintos rasgos.
     Alrededor de la fuente, en trozos que continúan la curvatura se encuentra una línea de bancos macizos con asiento y respaldo en piedra.
     Todo el espacio circundante está conformado como un jardín, en su disposición antigua alterado, del que cabe destacar una línea de grandes árboles de sombra que le dan aspecto de alameda.
     En el mismo recinto de la Fuente del Rey se encuentra la Fuente de la Salud.
     Fue construida para canalizar el agua de un manantial en el lugar en el que, según un antiguo relato, el rey Alfonso XI situó su campamento. La construcción de la fuente se realizó en el siglo XVI, corriendo a cargo de Francisco del Castillo, con el auxilio del cantero Alonso González Bailén. El estilo que presenta es manierista, con un frontispicio y sillería almohadillada, utilizando mármoles polícromos. En su centro fue situada una hornacina para albergar una imagen de la Virgen de la Cabeza. Se aprecian además otras imágenes, como la de un pastor con sus ovejas y otras mitológicas, como las de Neptuno, Anfítrite y la Medusa (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Fuente del Rey, un umbroso parque bordeado por álamos en cuya explanada se extiende la fuente del mismo nombre, organizada en tres estanques ligeramente escalonados cuyo curvilíneo perímetro jalonan 139 caños de agua, los del nivel superior incorporados a mascarones.
     Centra el primer estanque la escultura de un león luchando contra un dragón, tenida por obra juvenil de Alvarez Cubero, mientras que el segundo está presidido por el grupo de Neptuno y Anfitrite, de Remigio del Mármol, diseñador del conjunto.
     Bancos de piedra que siguen el perfil de los estanques invitan a sentarse sin prisas para rememorar, arrullados por el rumor de los caños, las bellezas de tan monumental ciudad.
     Detrás de la Fuente del Rey pervive su precedente Fuente de la Salud, de 1585, con un muro almohadillado de estirpe manierista, probable obra, como las Carnicerías, de Francisco del Castillo; un templete central cobija la reproducción reciente de la Virgen de la Salud que sustituye a la original, sustraída hace unos años (Diputación Provincial de Córdoba).

Ermita de Belén.-

      La ermita presenta planta rectangular, de una sola nave. El presbiterio  cuadrado, se cubre con casquete semiesférico sobre pechinas. A este se le adosa un pequeño camarín cuadrado. La nave está dividida en dos tramos, presentando el primero bóveda de cañón y falsos lunetos sobre ménsulas de placas recortadas. El segundo tramo tiene bóveda de aristas.
     A los pies, en el primer tramo, en alto existe una tribuna, a modo de coro. Bajo este se sitúa la puerta de acceso, de medio punto.
     La fachada se cobija bajo un pórtico adintelado, con cubierta a dos aguas y abierto en dos de sus lados, que aparecen cerrados por una sencilla reja. La fachada se compone  de dos pilastras cajeadas que sostienen un frontón curvo partido. 
     Al centro, lienzo, copiando el de Zurbarán, del Paño de la Verónica.
     La ermita se ha restaurado en el año 1987, construyéndose, durante la misma, una espadaña de un solo vano de medio punto.
     Se celebra misa el día de Navidad y el de la Asunción de la Virgen (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Iglesia del Carmen.-
     Fue en origen una ermita dedicada a San José, levantada en el siglo XVII. En la primera década del siglo XVIII fue reformada por los hermanos Álvarez y, en el tercio final del siglo, el maestro Remigio del Mármol le dio su actual aspecto. Se erigió en parroquia en 1955.
     Es iglesia de nave única, crucero levemente marcado y presbiterio. La nave se cubre por cañón con lunetos; la cabecera, con bóveda sobre pechinas decoradas con relieves del profeta Elías y los santos Miguel, Juan de la Cruz y Teresa de Jesús. El retablo mayor es obra de hacia 1750 y está atribuido a Juan de Dios Santaella. En el camarín se venera la talla de fines del XVIII de la Virgen del Carmen con San Simón Stock; en las calle laterales figuran San Joaquín y Santa Ana y en el remate, San José.
     A la izquierda del presbiterio cuelga un cuadro de San Cristóbal, de comienzos del siglo XVIII. En el muro de la derecha se ven tres lienzos de taller local, del mismo siglo, con cabezas cortadas de santos. En el machón derecho cuelga una pequeña urna barroca con Cristo atado a la Columna, a juego con otras dos del Niño Jesús y el Nazareno, populares. A la izquierda de la nave están dos retablos anónimos de hacia 1760, el primero con una Inmaculada de serie y el segundo con San José, imagen del XVII, de taller local.
     A la derecha y paralela a la nave se halla la antigua sacristía, hoy capilla Sacramental. El retablo es neobarroco con talla de San Juan Evangelista, que fue San Marcos, de estética granadina de primer cuarto del XVII. En las repisas laterales están San Pascual Bailón y San Antonio de Padua, ambos de hacia 1700. En la pared izquierda se ve un lienzo muy perdido de la Entrada en Jerusalén y en la derecha otro de la Inmaculada con San Jerónimo penitente y San Antonio y el Niño, de escuela granadina de fines del XVII. A los pies está la Virgen de la Paz, obra de Niceto Mateos, de 1995 (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     La Iglesia de Nuestra Señora del Carmen se encuentra dentro de Priego de Córdoba, en una situación privilegiada de la monumental calle Río, llamada así por ser el lugar por donde fluía el río, que nace en el lugar de la Fuente del Rey y que abastece a la población. 
     El edificio tiene planta rectangular, de una sola nave, cuatro tramos en su desarrollo longitudinal, cabecera plana, con un volumen poligonal de seis lados, adosado a ella. El primer tramo está ocupado por el presbiterio, situado a un nivel más elevado que el resto del templo. Es de planta rectangular y cubierto por una bóveda de medio cañón. 
     Los tres tramos siguientes que contiene la nave van divididos por pilastras con capiteles jónicos. El segundo tramo, de planta cuadrada, va cubierto por una cúpula gallonada sobre pechinas, y el tercer y cuarto tramo, de planta rectangular, se cubren mediante bóvedas de cañón con lunetos. A los pies se encuentra un coro alto, de planta rectangular, sostenido por una plataforma con balaustrada, sobre arco carpanel. Este espacio va dividido por medio de tres arcos de medio punto, sobre pilastras y cubierto por tres bóvedas de medio cañón.
     En el lado de la Epístola se encuentra adosada la actual Capilla del Sagrario de planta rectangular. Se accede a ella a través de tres vanos, el central más alto que los laterales. En ella pueden distinguirse tres zonas, la cabecera y zona de los pies llevan cubierta plana, y la zona central, que corresponde a la antigua sacristía, también de planta rectangular y va cubierta por una cúpula gallonada muy plana.
     Toda la decoración interior del templo se basa fundamentalmente en estrellas de madera doradas de distintos tamaños y cornucopias, repartidas todas ellas entre los muros.
     Al exterior, el templo presenta una alzado de dos pisos de desigual altura. Como consecuencia de las edificaciones que tiene la iglesia a su alrededor, sólo presenta dos fachadas, la principal y la del lado del Evangelio.
     La fachada principal es plana y responde a modelos neoclásicos. La portada, de piedra, muestra una rígida composición de aire renacentista. Consta de dos cuerpos, el inferior rectangular, presenta un vano formado por un arco de medio punto, con clave, enmarcado por  medias columnas pareadas. Son de fuste acanalado y van sobre altos pedestales. Por encima descansa un entablamento con triglifos y metopas decoradas con elementos florales, sobre el que se coloca una cornisa saliente, que soporta un segundo cuerpo, presidido por un gran relieve de la Virgen del Carmen. Corona la fachada una torre de sillería, muy clásica, situada  en su eje. Sobre el pretil, en cada extremo, van colocadas dos esculturas femeninas. En el primer cuerpo aparecen adosados unos Hermes de estirpe manierista y el segundo cuerpo, de campanas, va articulado por columnas corintias sobre podium en cada uno de sus ángulos y rematados por una pequeña cúpula en la que se alza la escultura del profeta Elías.
     La fachada lateral va compartimentada por medio de tres contrafuertes y presenta un alzado de dos pisos; el superior, más bajo que el inferior muestra tres vanos con arco de medio punto, protegidos con vidrieras blancas con rejas, rematado mediante una cornisa, y el inferior lleva el muro liso. Sobre esta cornisa, vemos el cuerpo octogonal de la cúpula de la nave central, con  columnas toscanas en las aristas y dos ventanales de medio punto adovelados en sus paramentos. Como remate lleva un cupulín recubierto de piezas de cerámica en forma de escamas, de color azul y blanco.
     En un principio este templo se denominó Ermita de San José, pero con el tiempo fue desplazado por la Virgen del Carmen, dada la popularidad y devoción de esta imagen.
     Existía ya en el siglo XVII, ,renovándose hacia 1710 por los Álvarez, aunque posteriormente, a finales del siglo XVIII, debido a su estado ruinoso se reedificó de nuevo toda la iglesia. 
     Las obras pudieron comenzar hacia 1785, estando concluida en 1821, aunque se sigue trabajando hasta 1824. Su autor fue el arquitecto y proyectista Remigio del Mármol. 
     En el templo se advierten dos estilos: Barroco y Neoclásico (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Esta iglesia se construye sobre una antigua ermita bajo la advocación de San José, en el siglo XVIII, por Remigio del Mármol, autor de la Fuente del Rey. Se siguen las trazas de Hurtado Izquierdo en la iglesia de San Juan de Dios: nave única y cúpula gallonada.
     Del interior, destaca el retablo mayor atribuido a Juan de Dios Santaella, y la Sacristía, de planta rectangular con columnas corintias y cornisa de gran dinamismo.
     La ornamentación se realiza dentro de la tendencia barroca, aunque la quietud de la composición y el clasicismo de los elementos evidencian ya el inicio del neoclasicismo.
     La fachada es plenamente neoclásica, con un primer cuerpo dórico con dobles columnas con fuste acanalado y un arco de entrada; sobre éste apoya un segundo cuerpo con columnas jónicas entre las que se ubica el relieve de la Virgen del Carmen, manierista.
     Una cornisa sirve de base a la torre, con cariátides jónicas en la base y cúpula con la estatua de San Elías (Diputación Provincial de Córdoba).

Casa-Museo Niceto Alcalá Zamora.-
     La Casa-Museo de Niceto Alcalá-Zamora guarda recuerdos del que fuera presidente de la II República (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Situada en la calle del Río, responde al tipo de arquitectura civil de finales del siglo XIX, según esquema de casas señoriales y solariegas.
     Dedicada a sede del museo y Patronato de D. Niceto Alcalá-Zamora, Presidente de la II República Española y de la Oficina de Información Turística.
     La casa consta de planta baja, con bodega, patio y jardín y dos plantas más.
     Están abiertas al público las plantas baja y primera. En ellas se pueden contemplar objetos personales de D. Niceto, documentos y material fotográfico.
     Niceto Alcalá-Zamora y Torres nació en Priego de Córdoba, en Julio de 1877.
Más información:
     Correo electrónico: museoalcalazamora@gmail.com
     Teléfono: 957 006 242 (Diputación Provincial de Córdoba).

Iglesia de San Francisco.-

     Los franciscanos se establecieron en Priego en el siglo XVI, iniciándose la construcción conventual hacia 1510, con el patrocinio de don Pedro Fernández de Córdoba, primer marqués de Priego, y bajo la advocación de San Esteban. La obra primitiva fue profundamente alterada con las reformas del siglo XVIII, atribuidas al maestro local Juan de Dios Santaella sobre diseños de Jerónimo Sánchez de Rueda. Tras la exclaustración de 1836, el convento pasó a manos de particulares. Ha sufrido diversas restauraciones, la más importante terminada en 1995.
     La bella portada de mármoles embutidos es obra de 1761, de Juan de Dios Santaella. Tiene una sola nave con capillas por el lado izquierdo y hornacinas para retablos en el derecho. La cabecera lleva cúpula sobre pechinas, decoradas con pinturas que efigian a cuatro pontífices, y la nave, bóveda de arista. Todo el interior está decorado de yeserías. La sacristía se fecha hacia 1712 y se relaciona con Hurtado Izquierdo por el uso de placados como elemento ornamental.
     El retablo mayor lo concluyó en 1769 Juan de Dios Santaella; la caja central tiene un lujoso camarín, tallado en madera hacia 1730-1735 y atribuido a Jerónimo Sánchez de Rueda.  En el centro se alza la imagen de la Inmaculada, obra anónima de la escuela  granadina del primer tercio del Setecientos. En los muros laterales cuelgan dos lienzos de hacia 1700, uno con San Buenaventura y el otro con las Ánimas del Purgatorio.
     La capilla de Jesús Nazareno es una de las muestras más notorias del barroco prieguense, construida entre 1731 y 1760. Se cree diseño de Jerónimo Sánchez de Rueda con realización de su discípulo Juan de Dios Santaella. El retablo original fue tallado probablemente por Santae­lla a partir de 1760 y se reformó hacia 1788. El segundo cuerpo se labró después de 1790 con diseño y ejecución de Francisco Javier Pedrajas; suyo es el medallón central con la Coronación de Espinas. A él se atribuye también el camarín, terminado hacia 1788, reformado en 1928 por Manuel Garnelo.
     La imagen de Jesús Nazareno es obra del granadino Pablo de Rojas, fechable hacia 1592; es una talla completa, policromada por Pedro de Raxis, aunque cubierta por túnica de terciopelo. Tiene mecanismo hidráulico para bendecir y, desde el siglo XVIII, luce larga melena de cabello natural. En las hornacinas laterales se veneran la Virgen de los Dolores, de vestir, y San Juan Evangelista, talla en madera del círculo de Pablo de Rojas, fechable en 1592. Debajo se ven dos preciosos barros de San Juanito y el Niño Je­sús de Pasión, obras de José Risueño del período 1712-1732.
     A la entrada se ve una hornacina con la imagen de vestir de la Verónica, del estilo de Risueño, adquirida en Granada en 1699, y en el pasadizo lateral, un lienzo con San Pedro, del XVIII. En la sacristía del Nazareno se guardan dos pequeños relieves del XVII, con el Sacrificio de Isaac y Sansón y el León, y un doselete de primer cuarto del XVIII con un Crucificado de hacia 1610, relacionado con la obra de Juan Fernández de Lara.
     La capilla de San Francisco tiene un retablo anónimo de hacia 1720 con camarín e ima­gen de San Francisco recibiendo los estigmas, de hacia 1800. A continuación se encuentra el altar de Nuestra Señora de la Esperanza, imagen de vestir de 1738, restaurada por Niceto Mateos en 1987; en la parte inferior se ve la urna con el interesante busto del Ecce Homo atribuido a los hermanos García, de hacia el año 1600. Sigue en el muro de la nave un dosel de madera tallada con la devota imagen del Crucificado, del siglo XVIII.
     La capilla de Jesús de la Columna se construyó entre 1665 y 1679. El arco de ingreso tiene dos hornacinas nuevas donde se han colocado dos pequeñas terracotas policromadas del Niño Jesús y San Juan Bautista Niño, realizadas por José Risueño en el primer tercio del XVIII. En el intradós del arco hay pinturas de los Evangelistas, en la bóveda, la Virgen de la Angustia y Pentecostés, y en el medio punto de los pies, la Última Cena. En el retablo, neobarroco de 1942, está Jesús atado a la Columna, de hacia 1640, atribuido al escultor granadino Alonso de Mena. En las paredes laterales se ven dos buenos lienzos del XVIII con la Sagrada Familia y la Circuncisión.
     En el muro izquierdo de esta capilla hay dos retablos, uno dedicado a la Cruz de Caravaca y el otro a San Francisco Solano; éste, que procede de Santa Clara, lo talló Jerónimo Sánchez de Rueda hacia 1700 con traza de Francisco Hurtado Izquierdo. La imagen del titular, de fines del siglo XVII, está relacionada con José de Mora. En el muro de la derecha hay un retablo con arco para pintura, que hoy tiene una imagen de vestir de Santa Rosa de Viterbo, del XVIII.
     Volviendo a la nave, se ve un interesante lienzo de hacia 1700 con Alegoría del Alma Cristiana. La última capilla de este lado es la del Venerable Orden Tercero, primitivamente de Jesús Nazareno. Tiene retablo de hacia 1664 y una Inmaculada de influencia granadina de fines del XVII. De sus muros cuelgan lienzos con los temas de San Francisco abrazando al Crucificado, San Dimas, el Crucificado, que lleva escudo de la familia Ca­rrillo, y el más interesante de todos, la Inmacu­lada franciscana alada, de escuela granadina de hacia 1700.
     En el lado derecho de la nave se ubican siete retablos. El primero, dedicado a San Benedicto de Palermo, lo está ahora a San Diego de Alcalá. Los cuatro siguientes se han relacionado con Juan de Dios Santaella; el de San Francisco de Asís, de 1760, tiene en el centro del banco una hornacina con un Niño Jesús de vestir y el de San Antonio de Padua es de igual fecha. El de la Virgen del Buen Suceso se cree de 1756; la imagen de la titular es una talla de escuela granadina de la segunda mitad del XVII y los lienzos muestran a San Francisco y a Santo Tomás a los lados y a San José, San Luis Rey y San Dionisio en el remate.
     El retablo de estípites de la Virgen de Consolación se fecha también hacia 1760; lo preside un lienzo de la titular firmado por el mejicano Nicolás Rodríguez Juárez, del primer cuarto del siglo XVIII. Sigue el retablo de San José, cuya estética revela ya el acercamiento al lenguaje neoclásico. La talla del titular, profundamente retocada, es del XVII, relacionada con el taller de Alonso de Mena. Cierra la serie de retablos el de Santa Clara, situado bajo el coro, con imagen del XVIII, de tela encolada (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
      La Iglesia y antiguo convento de San Francisco forman un conjunto de edificaciones compuesto de Iglesia, a cuya nave se abren, en el lado del evangelio, capillas que vienen a funcionar como pequeñas Iglesias dotadas de autonomía espacial. 
     El claustro del antiguo convento, alrededor del cual se dispone el refectorio y el zaguán de entrada. La sacristía y otras dependencias que acentúan la complejidad del conjunto. La Iglesia tiene planta de cajón compuesta de una nave y cinco tramos cubiertos con bóvedas de arista reforzadas con arcos fajones. En los muros perimetrales de la nave se abren, en el lado de la epístola, seis vanos de medio punto que cobijan retablos y en el lado del evangelio diferentes capillas: En su tercer tramo la capilla de Cristo de la Columna, de planta rectangular cubierta con bóveda de medio cañón y lunetos, subdividida en tres tramos por arcos fajones. La capilla de la Virgen Milagrosa consta de un espacio cuadrado cubierto con cúpula sobre pechinas y un segundo espacio también de planta cuadrada, de dimensiones más reducidas, cubierto de cúpula esquifada. La capilla de San Francisco de Asís se abre, al igual que la anteriormente descrita, en el quinto tramo de la nave, la integra un espacio cuadrado cubierto con bóveda de casquete esférico sobre pechinas, con abundante decoración de yeserías, y un camarín decorado con pinturas representando la vida del santo. De interés por su comunidad espacial y riqueza ornamental es la capilla de Jesús Nazareno que viene a constituir una segunda Iglesia dentro del templo. Sus trazas se atribuyen a Jerónimo Sánchez de Rueda. Tiene planta hexagonal cubierta de cúpula gallonada, que arranca de una compleja cornisa de perfil mixtilíneo horadada por seis ventanas de vanos rebajados. Se decora con florones de yeserías doradas que también recubren las pechinas enmarcando motivos pasionistas. Tras un retablo de grandes dimensiones que se extiende por tres de los lados de la capilla, se abre un camarín de considerables proporciones; espacio centralizado de planta hexagonal cubierto con cúpula sobre pechinas. La abundante decoración de yeserías de carácter rococó está relacionada con Francisco Javier Pedraxas. A la derecha del retablo se ubica el acceso a la sacristía de Jesús Nazareno, realizada en maderas nobles con decoración geométrica a base de hexágonos y estrellas. 
     A los pies del templo se levanta el coro alto sustentado sobre un tramo de bóveda deprimida. El presbiterio se encuentra más elevado que el resto del templo, es de planta rectangular cubierta con cúpula encamonada sobre pechinas, cuya base moldurada está horadada por cuatro óculos de iluminación. Las yeserías decoran la cúpula enmarcando en las pechinas cuatro pinturas sobre lienzo con representaciones de santos de la orden franciscana. El vano central del gran retablo que lo preside comunica con el camarín. La sacristía consta de dos tramos cubiertos con bóvedas de arista. Se encuentra decorada con placados de yeserías relacionados con Francisco Hurtado Izquierdo. Al claustro del antiguo convento se accede a través de un zaguán, en sus muros discurre, bajo la armadura de la cubierta, un friso de yeserías, de carácter mudéjar, decorado con cintas entrelazadas. El claustro es de planta cuadrada y alzado de dos pisos, constando en la planta baja cada panda de cinco arcos de medio punto sobre columnas blancas de piedra, que se doblan en diez arcos en la galería superior. En la actualidad se conservan dos pandas originales con los arcos cegados y dos reconstruidas sólo con la galería inferior. En el lado este se encuentra una estancia de considerable proporciones, posible antiguo refectorio del convento y que, tras su reconstrucción, se usa como sala de conferencias. En el ángulo noreste se dispone la escalera de acceso al piso superior, dispuesta en dos tramos con antepecho de balaustres de madera. La fachada de los pies del templo, situada en la plaza Compás de San Francisco, constituye una amplia superficie en la que destaca la portada. Su paramento presenta decoración de esgrafiados en yeso que constituye una red de rombos de forma ligeramente cuatrilobulada. Centra la fachada la portada en la que se ha empleado una combinación de mármol blanco y gris. Se estructura en dos cuerpos, el bajo se compone de un amplio vano de medio punto cuya rosca muestra una decoración de puntas de diamante, está flanqueado por columnas corintias sobre altos plintos que sustentan una cornisa movida que se levanta en la zona central para albergar una cartela con el escudo franciscano rematado por corona real. El segundo cuerpo se compone de una hornacina central avenerada, sobre pilastras cajeadas que cobija la imagen de San Francisco de Asís. Las columnas que flanquean este con- junto sustenta un entablamento movido rematado por volutas, pináculos en los extremos y jarrón central. Termina la fachada con hastial rematado por una cornisa con dos acanaladuras semicirculares. En su lado derecho se levanta la torre que sustenta una espadaña compuesta de dos cuerpos superpuestos en los cuales se abren vanos de medio punto que albergan campanas. A la derecha de la fachada de la Iglesia, formando ángulo recto, se dispone la pequeña fachada del convento. Consta de un alzado de dos plantas, en ambas presenta un vano adintelado enmarcado con pilastras cajeadas sobre plintos y un entablamento superior decorado con perlas, sobre el vano inferior descansa un largo balcón cubierto con antepecho de hierro forjado y reforzado con tornapuntas.
     Siendo edificaciones que se remontan a la siglo XVI, deben su aspecto actual a las reformas del XVIII en las que participaron artistas de la importancia de Francisco Hurtado Izquierdo o Jerónimo Sánchez de Rueda (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El convento de San Francisco se funda a principios del XVI, a instancias del marqués de Priego de Córdoba, bajo la advocación de San Esteban; los franciscanos acometen poco después la construcción de la iglesia, finalizando las obras a mediados de siglo.
     En el siglo XVIII, el templo sufre una profunda transformación, conservándose tan sólo la planta de salón y unas bóvedas góticas con decoración renacentista junto a la Sacristía.
     El autor de esta reforma fue Jerónimo Sánchez de Rueda y, posteriormente, Santaella.
     Destaca la Capilla de Jesús Nazareno, construida en 1731, de planta hexagonal y decorada con yeserías doradas; en el camarín se venera la talla de gran calidad de Jesús Nazareno, de Pablo de Rojas.
     El conjunto se completa con la Capilla del Venerable Orden Tercero, y la Capilla de Jesús de Columna. Se cubre con bóvedas de arista, decoradas con florones centrales.
     La fachada exterior es del XVIII, y se organiza como un gran muro cubierto por esgrafiados; la portada es de mármol blanco y negro y consta de dos cuerpos, flanqueados por columnas corintias.
     Del convento franciscano se conserva un claustro renacentista con dos cuerpos de alzada y cinco arcos en cada planta que apoyan en fustes de mármol de Cabra.
     Una reciente rehabilitación ha recuperado el refectorio (Diputación Provincial de Córdoba).

Iglesia de la Aurora.-
     Aunque consta su existencia desde 1518, la construcción actual corresponde a las obras realizadas entre 1744 y 1756. Muestra planta de nave única que se cubre con bóveda de cañón escarzano con lunetos, a excepción de la cabe­cera, en la que se emplea bóveda semiesférica sobre pechinas. Se adorna profusamente con yeserías en las que figuras y elementos vegetales se mezclan y extienden por todas las superficies. De esa abigarrada ornamentación se destacan las imágenes de los cuatro Evangelistas y los apóstoles Pedro y Pablo, colocados sobre peanas a lo largo de la nave.
     Entre 1750 y 1756 hizo Juan de Dios Santaella el retablo y camarín, éste restaurado en 2005 por Manuel Jiménez Pedrajas. La Virgen de la Aurora es obra granadina de 1706, atribuible a Diego de Mora. A los lados se ven imágenes de San José y San Judas Tadeo, tallas granadinas coetáneas del retablo. La hornacina superior la ocupa San Nicasio, patrón de la ciudad.
     Los otros dos retablos, de hacia 1756, se deben también a Juan de Dios Santaella y se dedican a San Ramón Nonato y a Santa Bárbara. Distribuidos por la nave se hallan seis lienzos embutidos en marcos de talla barroca, obras de escuela granadina realizadas por Francisco Marín en 1778, representando, a la izquierda, la Adoración de los Pastores, Anunciación y Presentación al Templo, y a la derecha, Natividad de María, Visitacion y Desposorios (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
      La Iglesia es de planta rectangular, la bóveda con cinco tramos de medio cañón con ventanas, situándose el coro alto en el primero y, en la cabecera, una cúpula de media naranja sobre pechinas. Los tramos de la bóveda se proyectan al suelo por medio de pilastras en las que se sitúan las tallas en yeso de San Pedro, San Pablo y los Evangelistas. En el interior resulta difícil encontrar un espacio libre debido a la exuberante decoración barroca que presenta, que cubre la cúpula y bóveda distribuyéndose también alrededor de las ventanas. En ella se mezclan molduras geométricas, motivos vegetales y con abundancia de ángeles de medio cuerpo, remarcado todo por una franja de color azul.
     El retablo mayor está formado por banco, cuerpo y ático, y dividido en tres calles por complicados estípites. En el ático se encuentra la hornacina de la imagen de San Nicasio, rematada por dos grandes volutas. En la calle central un gran arco comunica con el camarín de la Virgen, en el que destacan sus espejos embutidos, yeserías y la variada policromía que combina oro e imitaciones de mármoles de gran diversidad y colorido. De planta poligonal con cúpula de media naranja sobre cornisa. La imagen de la Aurora se atribuye a Diego de Mora.
     La portada fue terminada en 1772, atribuida a Santaella, destaca por la riqueza de mármoles polícromos. Se distribuye en dos pisos, el primero con columnas corintias y el segundo con salomónicas que enmarcan la hornacina de la Virgen. A la derecha se sitúa la torre de marcada decoración barroca. En esta ermita tienen su sede los Hermanos de la Aurora, cuya existencia se remonta a 1580. Cada sábado a las 12 de la noche recorren las calles, cantando el rosario y canciones a la virgen, manteniendo una tradición muy arraigada en Priego.
     Antigua Ermita de San Nicasio, tiene su origen en el siglo XV, aunque las primeras noticias de ella se tienen en 1528. 
     Reformada en el siglo XVIII por Juan de Dios Santaella (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Tiene su origen en la ermita de San Nicasio, del siglo XV, construida sobre una vieja mezquita tras la reconquista cristiana.
     Sufre sucesivas transformaciones para dar respuesta a las necesidades de la hermandad del Rosario, allí ubicada.
     A mediados del siglo XVIII, es reformada integralmente por Juan de Dios Santaella, se demuele la ermita anterior y se construye un nuevo edificio más amplio y concebido bajo las directrices del barroco.
     Posee una nave única con cúpula de media naranja, profusa decoración que se concentra en la parte superior, arrancando de las dinámicas cornisas que recorren el muro perimetral y concluyendo en las cubiertas, donde se acumula a modo de follaje y figuras encuadradas por el retablo mayor, de principios del siglo XVIII, obra de Jerónimo Sánchez de Rueda. La talla de la Virgen de la Aurora es de 1706.
     La portada destaca por la riqueza de mármoles policromos, se distribuye en dos pisos, el primero con columnas corintias, y el segundo con salomónicas, que enmarcan la hornacina de la Virgen (Diputación Provincial de Córdoba).

Paseo de Colombia.-
     En el sector del Paseo de Colombia, la aparición fortuita de una torre cuadrangular en 1994 permitió comprobar el empleo en alzado de un aparejo de mampostería de travertino con algunos sillarejos, con refuerzos engatillados en las esquinas de encofrado de mortero de cal. No se conocen las dimensiones totales de esta torre, aunque sí su frente, que alcanzaba los 557 centímetros. No obstante, no ha sido posible certificar por el momento que la torre de Paseo de Colombia perteneciera a la muralla propiamente dicha, y no a un antemuro, como podría indicar la similitud de la fábrica de la torre mencionada y la escarpa del foso del sector de Santa Ana (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Plaza de Toros.-

      La Plaza de toros de Priego de Córdoba, está construida sobre una roca en las faldas de la sierra que limita la parte más alta de la ciudad, en el camino de llegada desde Cabra. Está rodeada de los olivares que se extienden por toda la comarca.
     La plaza se inserta en la ciudad mediante dos muros, uno perimetral que la rodea y cierra sus dependencias, y otro que recoge las crujías y los tendidos del graderío formando un edificio plaza exento en el interior. Se trata de una construcción de  fábricas de ladrillo aplantillado encaladas, con cubierta de tejas apoyada sobre una arquería metálica, que protege del sol toda la zona superior.
     Data del día 7 de agosto de 1892, y tiene cabida para unos seis mil espectadores. En la actualidad su estado de conservación es bueno, y se mantienen sus características originales, su valor arquitectónico, monumental, y constructivo.
     Es propiedad municipal y no se usa porque se encuentra considerada en estado de ruina (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Ermita del Calvario, Lavaderos, Fuentes del Rey y de la Salud, Ermita de Belén, Iglesia del Carmen, Casa-Museo de Niceto Alcalá Zamora, Iglesia de San Francisco, Iglesia de la Aurora, Paseo de Colombia, y Plaza de Toros) de la localidad de Priego de Córdoba (y III), en la provincia de Córdoba. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia cordobesa.

Más sobre la provincia de Córdoba, en ExplicArte Sevilla.

lunes, 15 de septiembre de 2025

Los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de las Flores, Ermita de Nuestra Señora de la Salud, Ermita de la Vera Cruz, Torre del Ochavo, Torre Guadacabrillas, Portada de la Iglesia del Convento de San Basilio, Ermita de Santiago, Ermita de la Caridad, y Palacio de los Marqueses de Villaseca y Fernández de Córdoba) de la localidad de Posadas, en la provincia de Córdoba

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de las Flores, Ermita de Nuestra Señora de la Salud, Ermita de la Vera Cruz, Torre del Ochavo, Torre Guadacabrillas, Portada de la Iglesia del Convento de San Basilio, Ermita de Santiago, Ermita de la Caridad, y Palacio de los Marqueses de Villaseca y Fernández de Córdoba) de la localidad de Posadas, en la provincia de Córdoba.
     Surgido junto al Guadalquivir y al viejo camino de Córdoba a Sevilla. Pueblo caminero surgido a la vera del Guadalquivir, junto al viejo camino de Córdoba a Sevilla, Posadas evoca en su nombre una tradición hospitalaria que se mantiene hoy en su carácter acogedor y abierto. Su blanca horizontalidad, apenas alterada por la torre medieval, devenida en campanario de la parroquia, se acuna en una suave curva del Guadalquivir.
     Villa situada al oeste de la provincia, junto a la carretera N-431.
     Distancia a Córdoba: 32 Km.
     Altitud: 85 m.
     Extensión: 159,1 Km2
     Habitantes: 7.360.
     Gentilicio: Malenos.
     Mancomunidad: Vega del Guadalquivir
     En época musulmana existía una población conocida ya como al-Fanadiq, que significa Las Posadas, sin duda por las que había en el lugar, situado en el camino de Córdoba a Sevilla. Aquel núcleo se fue despoblando antes de que Fernando III conquistara la zona, repoblada por Alfonso X y conocida desde entonces por Las Posadas del Rey. Desde 1264 pasó a depender del concejo de Córdoba, y en 1629 Felipe IV la vendió en señorío a Diego Fernández de Córdoba. En Posadas o sus inmediaciones sitúan algunos historiadores la población romana de Detumo.
Oficina de Turismo de Posadas 
     +34 957 630 378
Centro de Atención al Visitante
     +34 957 630 807 (Diputación Provincial de Córdoba).
     Documentada esta villa en época musulmana, perdió su población al fin de esta etapa, pero fue repoblada por Alfonso X en 1262 con el nombre de Las Posadas del Rey. En 1629 la adquirió Diego Fernández de Córdoba, luego con de Posadas, pasando posteriormente al marquesado de Estepa y Casa-Palma, y finalmente a la Casa de Polentinos. La necesidad de proteger los caminos llevó a la construcción de dos torres dentro de término, la del Ochavo, del siglo XII y renovada en el XIV, y la de Guadacabrilla, de 1414 (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Posadas, a la orilla del Guadalquivir, cuyos barrio moruno, igle­sia, del mismo nombre que la de Hornachuelos, y paseo de Pedro Vargas, merecen una visita (Rafael Arjona. Guía Total, Córdoba. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2009).

Iglesia de Nuestra Señora de las Flores.-
     La primitiva fabrica medieval se construyó sobre los restos del castillo, pero fue reedificada a mediados del XVI, en el episcopado de Leopoldo de Austria. Concebida en gótico humanista, conserva el remate de la torre y la bóveda estrellada de la cabecera, atribuidas a Hernán Ruiz el Viejo, y la puerta de los pies, diseñada por Hernán Ruiz II, hacia 1554. Tiene tres naves de arcos apuntados, pero las bóvedas son de la reforma de 1962. Está sometida a restauración en 2005.
     Los retablos neogóticos de posgue­rra son de Antonio Leña Gomáriz. De las imágenes, merece destacarse el Cristo de la Vera Cruz, retallado por Rafael Barbero Medina en 1957 a partir de un crucificado catalán de serie. Interesantes son las piezas de orfebrería que se conservan, entre las que sobresalen la sobria cruz parroquial y dos cálices del siglo XVII, una custodia de mano, marcada en l731 por García de los Reyes, y un copón de Damián de Castro (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Se cree que el templo se levanta sobre el solar de una antigua mezquita que posteriormente fue adaptada a fortaleza.
     Sus naves se construyeron sobre el patio de armas del castillo y el campanario sobre una de las torres de defensa. Hoy solo queda en pie esta torre y la puerta de levante de la fortaleza, más conocida como “el Arquito”.
     El castillo de acabó de construir en 1320 y tenía planta de un cuadrado irregular de 95 a 100 metros de lado, con puertas al norte, este y sur.
     La del norte pudo ser la actual “puerta de los novios” de la iglesia, la del sur estaría en la desembocadura de la calle Amargura con la calle Morería, y la del este sería el Arquito. Los últimos torreones del castillo fueron derribados en 1791.
     El castillo se erigió en este lugar estratégico, a unos 400 metros de donde estarían situadas las posadas que darían nombre a la villa, para defender la zona de ataque de las razzias musulmanas (benimerines).
     Por la puerta del norte se salía a la fuente de Triana, la puerta del sur daba salida a la Morería y al Guadalquivir.
     La iglesia ha sufrido muchas reformas, en 1554 se colocó el campanario de estilo gótico sobre la torre.
     El templo, también de estilo gótico, tiene planta basilical, sin ábside ni crucero, bóvedas de arista en sus tres naves, pilares lisos y accesos al altar mayor por tres lados. Dicho altar está labrado con mármol y guarda reliquias de los santos cordobeses San Próspero y Santa Perpetua.
     Preside el altar un crucifijo que tiene por fondo un grandioso retablo neogótico de la posguerra. Muestra en un expositor su platería, de entre la que destaca una hermosa custodia dieciochesca.
     La fachada principal es renacentista con aportaciones barrocas, con un gran arco de medio punto y elegantes columnas acanaladas. Sin embargo, se encuentra en desuso por la estrechez de la calle.
     Tiene dos puertas laterales: la del norte o “puerta de los novios” que es utilizada en actualidad y la del sur o “puerta del sol”.
     El nombre de la parroquia procede de las gentes de Hornachuelos que repoblaron esta zona y poseen una con el mismo nombre.
     Cuenta la leyenda que allá por 1849, el conocido bandolero Curro Jiménez, murió en un enfrentamiento con la Guardia Civil (creada en aquellos tiempos), y fue enterrado en el antiguo cementerio de Posadas. Se cuenta que durante varios años su lugarteniente “ El Mochuelo” acudió disfrazado de Buhonero para ver al párroco de la Iglesia de Santa María de los Flores y entregarle unas monedas, al tiempo que le decía: “Padre acuérdese el Día de los Difuntos de un hombre al que la sociedad lo echó a la sierra”
     Más Información: http://turismoposadas.es/historia/monumentos/sta-maria-flores/ (Diputación Provincial de Córdoba).

Ermita de Nuestra Señora de la Salud.-
     La Ermita de Nuestra Señora de la Salud tiene las imágenes de la patrona y de la cofradía de Jesús Nazareno, debidas al imaginero Antonio Castillo Lastrucci y realizadas en 1937 y 1938. En otros altares están Nuestra Señora de los Do­lores, de 1937, el Señor del Huerto, de 1950, y el Señor de la Humildad, de 1938 (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     La ermita de Jesús se encuentra situada en un espacioso lugar, en un extremo de la población y precedida de un paseo con jardines y arboleda. 
     La Ermita barroca, consta de planta de cruz latina con crucero. La nave principal se divide en tres tramos  y se cubre con bóveda de medio cañón con lunetos, mientras que el crucero se cierra mediante una cúpula semiesférica sobre pechinas. 
     Es de destacar las potentes columnas de superficie ondulada, así como la cornisa que recorre la nave.
     La decoración de la nave se centra fundamentalmente en la bóveda y enmarques arquitectónicos con motivos de placas recortadas y temas vegetales en yeso.
     El camarín de planta cuadrada, se ornamenta con motivos geométricos policromados, donde se alternan espejos y temas florales.
     La fachada, de un solo cuerpo de gran altura y remate que se prolonga hasta la espadaña. El vano de acceso se encuentra flanqueado por dos pilastras que sustentan un frontón curvo partido que alberga una representación de la Virgen de la Salud, con enmarque arquitectónico. La espadaña, en eje con la portada, es de dos cuerpos, el inferior de dos vanos y el superior de uno, rematado con cruz de cerrajería.
     Las fiestas de la ermita tienen lugar del 8 al 11 de septiembre, con solemne procesión de la imagen de Nuestra Señora de la Salud. El Viernes santo de madrugada, sale a la calle la Cofradía del Nazareno (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
 
Ermita de la Vera Cruz.-

     La Ermita de la Vera Cruz guarda imágenes de Nuestra Señora de la Soledad, San Juan Evangelista y el Yacente, obras de Rafael Barbero de 1953 y 1954 (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
      La Ermita consta de una sola nave de planta rectangular y ábside en la cabecera. Se divide entres tramos articulados por pilastras jónicas, entre las que se sitúan pequeñas hornacinas con altares laterales. La cubierta es de medio cañón con lunetos y arcos fajones que se unen a las pilastras, una cornisa volada rodea toda la nave. El coro de madera se sitúa a los pies dela ermita.
     La fachada, de reciente factura, presenta un gran vano rectangular rematado por un frontón partido y óculo central.
     La Ermita de la santa Cruz, se encuentra situada en el núcleo de la población de Posadas, concretamente en la calle Gaitán, zona perteneciente al patronato del mismo nombre, que tenía como finalidad el bien asistencial y religioso.
     Cuando desapareció el citado Patronato, sólo se conservó la iglesia, donde se instaló la Hermandad de la Vera Cruz, nombre que tomó la ermita durante algún tiempo. En la Guerra Civil fue utilizada como almacén de trigo.
     La ermita se encuentra abierta al culto durante todo el año. En la tarde del Viernes Santo, sale en procesión el Cristo Yacente y la Dolorosa (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Torre del Ochavo.-
         Esta torre se sitúa en el vértice Sureste de la Loma del Toril, por cuya ladera oriental desciende el arroyo de la Fuente de la Torre, afluente del arroyo de la Torre, constituyendo ambas cuencas el foso natural de esta fortificación., que defiende minas de galena argentífera explotadas en época romana y árabe, llamadas actualmente Casiano del Prado, y dos villares próximos: el de la Loma del Toril y el de Asencio, lugares donde vivían los mineros de la explotación.
     Fue erigida cerca del cruce de caminos que van a Villaviciosa, Hornachuelos y Posadas en plena Sierra Morena, como parte de un sistema de torres vigía. Esta torre comunicaba, por el norte, con los torreones del Castaño y de la Torre y los castillos de Névalo y El Bacar; por el este, con el castillete de Santa María de Trassierra; por el sur, con el castillo de Almodóvar, la Torre de la Cabrilla y la fortaleza de Posadas y, por el este, con el Castillo de Hornachuelos, el Castillete del Guadalbacarejo y la Atalaya.
     Su posición domina los accesos por el sur y oeste a la zona minera de La Plata, defendiendo las minas de galena argentífera explotadas en época romana y andalusí, llamadas actualmente Casiano del Prado, y dos villares próximos: el de la Loma del Toril y el de Asencio. Estos lugares estuvieron habitados por el personal minero que realizaba los trabajos de explotación de esta mina. 
     Se trata de una torre de planta rectangular, con dimensiones de 8,8 x 7,5 metros. Actualmente conserva una planta y el arranque de la segunda. En época más reciente se le ha añadido un habitáculo en la cara sur, posiblemente como corral, realizado con mampostería. La torre posee un sótano.
     Al estar desmochada, no se sabe si la parte superior ofrecería almenas o merlones y algún hueco, además de la puerta, que se abre a mediodía. En el interior hay una cámara baja cubierta con bóveda circular de ladrillo y parece que sobre ella había otro piso. Estas características la asemejan con la Torre de Guadacabrilla, la cual aún mantiene una terraza almenada con matacán.
     Sus paredes están construidas con sillares irregulares dispuestos en hilera, alternándose con hiladas de losas de piedra. 
     A pesar de la erosión sufrida, se aprecia un aparejo más regular como refuerzo de las esquinas, a base de sillares a soga y tizón. Parece que las piedras que constituyen los cuatro ángulos de sustentación son ruedas de molino salientes del resto. La parte superior del muro oeste tiene una oquedad abierta hacia arriba, posiblemente relacionada con el acceso a las plantas superiores.
     Desde el habitáculo añadido se accede al interior de la torre a través de una tosca oquedad practicada en el muro. El espesor del muro es de 3,10 metros y el espacio interior de la torre es de 3,30 x 3,35 metros. Embutidas en cada pared hay dos pilastras sobre las que apoya un arco ciego de medio punto y, sobre ellos, una bóveda vaída de ladrillo desde las pechinas, dejando un orificio central cubierto por una losa, posiblemente el único acceso al recinto interior, pues no existen vestigios de escalera o pasillo que comunique la cámara con la planta superior. Las características de ese recinto interior y su bóveda de ladrillo responden a época almohade y fueron empleadas posteriormente por los castellanos. La cámara con chimenea se repite en otras construcciones como en la Torre de Teba (Ategua).
     La primera referencia que se tiene sobre esta torre fue en 1352 cuando "la torre de Arias Cabrera que dicen Villar de Asensio" fue visitada con motivo de un ordenamiento del territorio que hizo Gómez Fernández de Soria, promovido por Pedro I.
     Por aquel entonces se refirió que Cabrera poseía un haza de tierra en Hornachuelos lindante con el río Guadalcavarejo, y que el heredamiento de Doña Urraca, en el mismo término, estaba próximo a esta torre, constatada en la primera mitad del siglo XIV, probablemente remozada por Arias Cabrera aprovechando el desescombro del Villar de Asencio. Su hijo, Pedro Cabrera, también poseyó este heredamiento, por lo que igualmente se la conoció como "Torre de Pedro Cabrera". 
     Desde la segunda mitad del siglo XV ya era conocida como "Torre del Ochavo" debido a las nuevas ordenanzas promovidas para el aprovechamiento de una octava parte del cortijo para pastos para el ganado del propietario, de acuerdo a una ordenanza sobre tierra cerealista que modificaba los abusos de los ganaderos de otra anterior, autorizando a los dueños de los cortijos para que adehesaran la octava parte de la superficie labrada donde pastaran exclusivamente sus propios ganados, distinguiendo así estas tierras del ochavo de otras de privilegio. Este nombre perdurará desde entonces en la toponimia local y permitirá diferenciarla de la torre de Arias Cabrera, que se encuentra en la campiña cordobesa, cerca de la actual Santa Cruz. En esta época pertenecía a Hernán Cabrera.
     En 1515, el jurado de la colación de San Miguel de Córdoba, Luis Bañuelos, funda mayorazgo de sus bienes entre los que figuran "el heredamiento y tierras que dicen de la Torre del Ochavo con su encinar y montes, término de la villa de Las Posadas". El heredamiento continúa actualmente perteneciendo a los descendientes de la antigua familia cordobesa de Cabrera, y la torre se encuentra en una finca privada.
     La Torre del Ochavo ha venido considerándose como una torre "árabe con subterráneos" (Bernier Luque, 1987: 23), aunque se refirió a "sus constructores cristianos del siglo XIV o XV". Según M. Valverde y F. Toledo, su misión pudo ser, como ya se ha apuntado, la de defender las cercanas minas de galena argentífera. Sin embargo, en opinión de Juan Bernier Luque (1978: 107) esta torre constituía la defensa del camino de Posadas a Villaviciosa contra los bandoleros hasta los Reyes Católicos, momento en que decayó esta actividad subversiva en la sierra para volver a verse incrementada en el siglo XIX. También se ha señalado que la misión de esta torre era poner en comunicación los castillos de Almodóvar y Névalo (García Benavides: 10). 
     Puesto que desde la Torre del Ochavo se divisa el castillo de Almodóvar, ésta puede constituir una avanzadilla defensiva no sólo de este castillo y del de Névalo -a través de otra torre desaparecida, como indicó Bernier Luque (1978: 181)-, sino también de Las Posadas (antigua población andalusí de Alfanadiq) y de la propia Córdoba, ante posibles ataques por su región serrana occidental. Igualmente, tampoco se debe olvidar que, como indica J. M. Escobar Camacho (1993: 1256), cerca estaba el camino de Córdoba a Sevilla por la margen derecha del Guadalquivir, el más importante entre ambas ciudades en detrimento del arrecife (al-Ras-if) o antigua Vía Augusta de época romana (sobre la que luego se configuraría la carretera Nacional IV) (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Es una edificación erigida en el s. XIV cerca del cruce de caminos que iban y van a Villaviciosa, Hornachuelos y Posadas en plena sierra, como parte de un sistema de señales.
     Esta torre comunicaba, por el norte, con los torreones del Castaño y de la Torre y los castillos de Névalo y El Bacar; por el este, con el castillete de Santa María de Trassierra; por el sur, con el castillo de Almodóvar, la torre de la Cabrilla y la fortaleza de Posadas y, por el este, con el castillo de Hornachuelos, el castillete del Guadalbacarejo y la Atalaya.Está declarada Bien de Interés Cultural desde 1985.La primera referencia que se tiene sobre ella fue en 1352 cuando «la torre de Arias Cabrera que dicen Villar de Asensio» fue visitada con motivo de un ordenamiento del territorio promovido por Pedro I. Su hijo Pedro Cabrera también poseyó este heredamiento, por lo que igualmente se le conoció como «torre de Pedro Cabrera».En la segunda mitad del s. XV se la conoce como «torre del Ochavo» debido a las nuevas ordenanzas promovidas para el aprovechamiento de una octava parte del cortijo para pastos para el ganado del propietario. Este nombre perdurará desde entonces en la toponimia local.
     Su posición fortificada domina los accesos por el sur y oeste a la zona minera de La Plata y defiende el antiguo Villar de Asensio, asentado en este espolón, y a otro villar que estuvo asentado en la Loma del Toril. Ambos villares estuvieron habitados tanto en la época romana como en la árabe por el personal minero que realizaba los trabajos de explotación de los filones argentíferos de esta mina, hoy llamada de Casiano del Prado o de La Plata.
     La torre tiene plata cuadrada, de unos 8,80 x 7,5 m, y alzado a base de sillares sin labrar. Como está desmochada no se sabe si la parte superior ofrecería almenas o merlones y algún hueco, además de la puerta, que se abre a mediodía sin estructura de acceso. En el interior hay una cámara baja cubierta con bóveda circular de ladrillo y parece que sobre ella había otro piso, y quizá tuvo hasta azotea, como la torre de la Cabrilla.
     Está bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.
     En el año 1993 la Junta de Andalucía otorgó reconocimiento especial a los castillos de la Comunidad Autónoma de Andalucía (Diputación Provincial de Córdoba).

Torre Guadacabrillas.-

      La Torre de Guadacabrillas, llamada también Torre de la Cabrilla se encuentra en el término municipal de Posadas, en el lateral sur de la carretera A-431, entre esta localidad y Almodóvar del Río. Durante las obras de la mejora de dicha carretera se han encontrado a los pies de la citada torre algunos restos arqueológicos. 
     Se trata de una atalaya o torre de almenara de planta casi cuadrada. Mide 10 metros de altura, 7,15 metros de anchura por el muro de la puerta de entrada y 6,70 por el muro oeste. Los muros son de mampostería, estando reforzados en las esquinas por sillares de tamaño medio-grande colocados a soga y tizón. También tiene sillares en la plataforma de apoyo de los muros, colocados a soga. Posee dos saeteras, una sobre la puerta y otra en el lado de Levante. La puerta, estrecha y baja (75 x 1,70 centímetros.), se abre a mediodía, hacia el río, y aún conserva los agujeros donde encajaban los goznes que hacían girar la hoja u hojas.
     La torre posee dos pisos. El bajo consta de una sola cámara, de buenas proporciones. El techo es de bóveda de ladrillo en forma circular, que contrasta con el cuadrado de la planta y deja al descubierto en un lado un espacio reservado para la escalera de subida al segundo piso, escalera de la que no se conserva ningún peldaño pero sí sus huecos en el muro. Ya en el segundo piso, que es de las mismas proporciones que el inferior, se sube a la azotea por una escalera de peldaños. 
     La azotea, que debió de ser añadida con posterioridad, está rematada por almenas y merlones acabados en forma piramidal al estilo común de otras fortificaciones, como el próximo castillo de Almodóvar o la muralla de Córdoba. La parte superior de la fachada está coronada por una ladronera destinada a controlar la vertical de la puerta de entrada al recinto y similar a una que se observa en el vecino castillo de Almodóvar. En algunas zonas de los paramentos se observan grafitos, como el que hay junto a la puerta, a su derecha, consistente en una cruz dentro de un óvalo.
     Según L. M. Ramírez de las Casas-Deza, la Torre de la Cabrilla se levantó en 1320, durante el reinado de Alfonso XI, pero en opinión de J. L. Rodríguez Lara es posible que este escritor se confundiera con la erección de la fortaleza de Las Posadas (actual pueblo de Posadas) y que haya que situar su construcción en el reinado de Enrique III (1390-1406). Se ha postulado que fuese construida bajo el mando del segundo corregidor de Córdoba, el doctor Luis Sánchez, posiblemente entre 1403 y 1406, "para guarda del camino de Sevilla" y del vado del Guadalquivir.
     Esta torre ocupa una posición dominante en el territorio, y pudo ser construida aprovechando los restos de una anterior que existía ya en 1267, con el nombre de la Atalayuela.
     La torre formaba parte de la línea de defensa del camino real de Córdoba a Sevilla por la orilla derecha del Guadalquivir, línea que formaban los torreones del Guadalmellato, el Castillo de Almodóvar, la fortaleza de Las Posadas, el Castillo de Moratalla, el de Almenara, la Torre de Villadiego, la de Lora, etc. El sistema defensivo se extendía también por la sierra con el Castillo de Névalo (Villaviciosa), la Torre del Ochavo, el Castillo de Hornachuelos, etc. 
     La inseguridad de la zona desde su conquista en 1240 por Fernando III hasta la caída de Granada en 1492 justificaba este aparato defensivo, pues las algaradas de los nazaríes tras la conquista castellana fueron numerosas. 
     Se dice que en 1414 ocupaba la torre el ermitaño Juan de Buenavista "excusando muchos robos y muertes de hombres y muchos males que allí se hacían y podrían hacerse, de cuya obra se seguía mucho servicio de Dios y provecho y bien de la comarca y guarda de ella".
      Aparte de lugar de observación y medio de comunicación de las torres entre sí, con la posibilidad de dominar una vasta extensión de terreno, estas construcciones defensivas venían a traer tranquilidad a los repobladores cristianos que se asentaron en la zona, funcionando como lugares de refugio para ellos y para el ganado. La Torre de La Cabrilla, en concreto, se ha utilizado hasta hace poco como albergue por los pastores en caso de tormenta (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La actual torre de Guadacabrilla o de la Cabrilla fue mandada a construir en el s. XV por el segundo corregidor de Córdoba, el doctor Luís Sánchez, en tiempos de Enrique III (posiblemente entre 1403 y 1406) «para guarda del camino de Sevilla» y del vado del Guadalquivir.
     Esta torre ocupa una posición dominante y fue construida aprovechando los restos de una anterior que existía ya en 1267, que con el nombre de la Atalayuela era designada como mojón situado entre el camino de Córdoba a Sevilla y el río Guadalquivir. En 1985 fue declarada Bien de Interés Cultural, máxima protección al monumento que otorga la Ley de Patrimonio Histórico Español.
     Ya en 1414, prestaba sus servicios al caminero el ermitaño Juan de Buenavista «excusando muchos robos y muertes de hombres y muchos males que allí se hacían y podrían hacerse, de cuya obra se seguía mucho servicio de Dios y provecho y bien de la comarca y guarda de ella».
     Igualmente no se escapa de las referencias literarias y leyendas populares acerca de venteros, bandidos y malhechores.
     De planta prácticamente cuadrada, con medidas de 6,70 x 7,32 metros, siendo su lado mayor el que corresponde a la puerta, orientado al sur; consta de dos plantas y azotea. Está construida con hiladas de mampuesto y a intervalos losas de piedra estando las mochetas constituidas por sillares a soga y tizón.
     Se accede al interior por una puerta de arco carpanel con dovelas de piedra, protegido por un sillar que apoya en jambas de sillares embutidos en el muro sin sobresalir de la fachada, pero con salientes al pasillo para que la puerta apoye en el resalte. Hay unas cajeras a media puerta para el alojamiento de la tranca.
     Adosada al muro oriental existía una escalera con techo de bóveda de cañón de ladrillo, excepto el ángulo, en que hay una oquedad para pasar a la planta superior. En el centro de cada fachada de la 2ª planta hay una ventana alargada, saetera o tronera, con jambas y dintel de sillares. La fachada oriental no posee ventana.
     De la azotea sale un alero, a modo de moldura donde comienza el antepecho. Está rematado con almenas de casquete piramidal. En la parte superior de la fachada sur hay un matacán apoyado en cuatro ménsulas labradas, por donde se podían arrojar proyectiles para defensa de la puerta (Diputación Provincial de Córdoba).

Portada de la Iglesia del Convento de San Basilio.-
       Los restos conservados del antiguo Convento de San Basilio en posadas se reducen a una portada lateral de la antigua iglesia conventual, correspondiente en concreto al lado de la epístola. Dicha portada daba acceso al interior de la nave de la iglesia.
     La portada presenta un ancho total de 4,70 metros, mientras que la luz del arco es de 2,50 metros; la altura total de la portada es de 6,22 metros aproximadamente, mientras que la altura hasta el arranque de la línea del frontón es de 4,9 metros aproximadamente.
     Labrada en piedra caliza, dicha potada está formada por un vano escarzado sobre pilastras, coronado por frontón triangular abierto. Las enjutas y pilastras que jalonan el arco presentan una labor de almohadillado típicamente manierista. Las pilastras exteriores que soportan el frontón superior presentan una labor de cajeado y una moldura con gútulas de raigambre clásica, presentando una anchura de 110 cm cada una de ellas. Destaca la labor escultórica de la clave central del arco, que presenta un relieve con una cara de un personaje mitológico, con flores de acanto. Por su parte, el frontón triangular abierto muestra una cornisa sencilla, de líneas severas, en tanto el tímpano acoge decoración alegórica alusiva a la iconografía de San Basilio.
     El convento de la Orden de San Basilio Magno tiene su origen en el cenobio que esta orden tenía desde la 2º mitad del siglo XVI en la finca del Torilejo. En el siglo XVII se trasladaron a Posadas, sin conocerse la fecha precisa, aunque  figura la de 1642 en la portada de la antigua iglesia conventual, aunque la iglesia ni llegó a terminarse hasta 1705, consagrándose a Nuestra Señora de Gracia.
     A principios del siglo XIX el convento se vio  afectado por la invasión francesa, y en 1835 fue clausurado con la desamortización de Mendizábal. Desde entonces el edifico pasó a manos municipales y fue objeto de sucesivos despropósitos que terminaron por arruinarlo. Durante la Guerra Civil española fue utilizado como almacén de víveres, y posteriormente se usó como plaza de toros, cine, molino de aceite y escuela. En 1957 se instaló en la iglesia el hogar parroquial de Pío XII y en el convento el mercado municipal de abastos. El convento fue finalmente demolido en 1981 para construir en su lugar un bloque de viviendas de VPO, quedando como testimonio del viejo convento la portada lateral de la iglesia (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
 
Ermita de Santiago.-

       La Ermita se encuentra en la actualidad unida a otros edificios. Se accede a ella mediante un patio con entrada lateral a la fachada.
     El edificio es de una sola nave de planta rectangular. Se cubre con bóveda de cañón en la nave y de media naranja sobre pechinas en el presbiterio.
     La fachada es de un solo cuerpo, presenta un vano de acceso con arco rebajado flanqueado por pilastras dobles superpuestas, unidas en su parte superior por una pequeña moldura a la altura de la cornisa. Se remata por un gran frontón triangular con un pequeño óculo central. Sobre la fachada, partiendo de un basamento rectangular, se levanta la espadaña, de un solo cuerpo, con un vano y rematada por frontón triangular.
     La Ermita de Santiago, actualmente se encuentra ubicada en el núcleo de la población de Posadas, antes formaba parte del antiguo Camino Real. Junto a la ermita existía una fuente, lo que convirtió ese lugar en estación obligada para los peregrinos.
     Durante la Guerra Civil Española fue saqueada y destruida por lo que actualmente carece de bienes muebles, solo conserva una imagen de Santiago de escaso valor.
     La festividad de la ermita se celebra el día del patrón, el 25 de julio, durante la cual tiene lugar una verbena en el patio de entrada a la ermita. Algunos años ha salido el santo en procesión (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Ermita de la Caridad.-
       La Ermita de la Caridad, se encuentra situada en el núcleo de la población. Actualmente se encuentra cerrada al culto, por las obras de restauración que se están llevando a cabo en ella. Se encontraba hundida en su totalidad, conservándose de la primitiva solamente la portada y la espadaña. Prácticamente se encuentra abandonada desde la guerra civil con múltiples usos de almacén, vivienda, careciendo por lo tanto de bienes muebles.
     La portada presenta un vano de medio punto con doble rosca y pilastras adosadas que se unen en la parte superior por una pequeña cornisa, todo realizado en ladrillo limpio estilo popular, al igual que la espadaña de un solo vano que se levanta en el lado derecho de la fachada.
     En el lateral derecho de la fachada y sobre un arco peraltado se levanta un balcón donde se encuentra una pequeña imagen de la Virgen. 
     A pesar de estar cerrada al culto, actualmente se celebra una animada verbena popular (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
 
Palacio de los Marqueses de 
Villaseca y Fernández de Córdoba.-
      Ubicado en el casco urbano de Posadas, frente al Ayuntamiento de la localidad, es un ejemplo de construcción nobiliaria y actualmente aloja dependencias oficiales. 
     Se trata de un edificio de la Edad Moderna, del primer tercio del siglo XVII, de estilo Protobarroco. Destaca por sus artesonados, especialmente el de la primera planta, y por su portada barroca en piedra natural, adornada con los tres escudos.  
     Sólo se conserva la nave de la izquierda y la entrada principal, ya que para 1851 se encontraban ambas alas del Palacio segregadas y con distinto propietario, y recientemente derruida el ala derecha y construida una vivienda particular.
     La fachada del palacio se articula en dos pisos: el inferior, con grandes ventanales y el superior, con balcones. Pero sin duda destaca el binomio puerta-balcón central, que marca el eje de simetría del conjunto.
     El vano de la portada es adintelado y queda entre jambas acanaladas, mientras que dos anchas pilastras cajeadas soportan un dintel sobre el que cabalga el balcón, con similar esquema al anterior, sólo que las pilastras sustentan un entablamento con metopas, triglifos y mútulos. Por encima, se halla el frontón que alberga el escudo.
     Tras la portada se halla un amplio zaguán, con dos columnas y, al parecer, los amplios salones se cubrían con artísticos artesonados. En la actualidad, su carácter primitivo y aspecto se han visto alterados al servir durante la última centuria para distintas funciones.
     El escudo nobiliario más destacado de este edificio, casi con toda probabilidad, corresponde a Don Diego Fernández de Córdoba, Virrey de México, a quién le fue concedida la Villa de Posadas por Felipe IV en 1629, primero en calidad de señorío y posteriormente como condado.
     Este escudo se encuentra en el frontón que corona la portada del Palacio. Con boca ovalada, sobre campo cortado, consta de tres fajas (Armas de Fernández de Córdoba) y cinco hojas de higuera en sotuer (Armas de Figueroa). Está emplazado sobre cartela sostenida entre dos sencillas orejetas.
     Las armas de Figueroa ya aparecían en el Palacio de Viana, en Córdoba, pues fue la casa solariega de los Suárez de Figueroa, cuyo tronco primigenio es el linaje de los Córdoba; uno de los más esclarecidos de la ciudad y que más ramas tuvo, contando con personajes de gran peso en la historia de la ciudad. No es extraño, pues, que aparezcan aquí en el mismo blasón las Armas de Córdoba y Figueroa unidas. 
     De Diego Fernández de Córdoba, fue Virrey de Nueva España, del 18 de octubre de 1612 al 14 de marzo de 1621 y Virrey del Perú del 25 de julio de 1622 al 14 de enero de 1629.
      Nacido en Sevilla, hijo de Francisco Fernández de Córdoba y Manrique, y de Francisca Melgarejo de las Roelas. En 1629 el Rey Felipe IV le concedió la Villa de Posadas, primero en calidad de de señorío y, más tarde, como condado. Tuvo tres hijos entre los que destaca Francisco Antonio Fernández de Córdoba y Riederer de Paar, primer conde de Posadas.
     En 1598, a la edad de 20 años, recorrió Centroeuropa como Embajador. Posteriormente fue nombrado Virrey de Nueva España por Felipe III, para quien había servido de ayudante de cámara. Durante este cargo mandó construir numerosas infraestructuras y también mejoró el saneamiento y abastecimiento de agua de la Ciudad de México, completando en 1620 el acueducto de Chapultepec, formado por 900 arcos. Estableció un tribunal para regular la compra y venta de mercurio, utilizado en la producción del oro y la plata en las minas de la Nueva España. Debido a sus grandes obras, recibió el apodo del "Buen Virrey".
     En el Virreinato del Perú, Diego Fernández de Córdoba reformó el sistema fiscal y acabó con las luchas entre familias rivales que ensangrentaban el virreinato, también defendió Lima de los ataques de los piratas.
     En 1629 renunció a su cargo y regresó a España, donde murió al año siguiente.
     El Señorío de Villaseca fue creado en 1437 por D. Martín Alfonso de Villaseca, tatarabuelo de D. Gómez Fernández de Córdoba, Figueroa y Villaseca, a quien se le puede atribuir el nombre de la calle y el huerto.
     Por otra parte, Diego Alfonso de Sousa creó el Marquesado de Guadalcázar que heredó en 1559 D. Gómez Suárez de Figueroa y Córdoba, su nieto, a la muerte de su padre D. Antonio Alfonso de Sousa y de su madre Dña. Marina Suárez de Figueroa y Córdoba junto con los mayorazgos de Fuencubierta y Villaseca. Este D. Gómez también puede ser al que se refiere el nombre de la calle y el huerto.
     Aunque el Marquesado aún no había sido creado con estos dos últimos personajes es más que probable que se refieran a alguno de ellos teniendo en cuenta que las propiedades de la Casa de Villaseca se encontraban a orillas del cercano arroyo Guadalmazán que desemboca en el Guadalquivir a escasos kilómetros de la Villa (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de las Flores, Ermita de Nuestra Señora de la Salud, Ermita de la Vera Cruz, Torre del Ochavo, Torre Guadacabrillas, Portada de la Iglesia del Convento de San Basilio, Ermita de Santiago, Ermita de la Caridad, y Palacio de los Marqueses de Villaseca y Fernández de Córdoba) de la localidad de Posadas, en la provincia de Córdoba. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia cordobesa.

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