Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

   Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla :     La intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla" , presentado por Ch...

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jueves, 18 de septiembre de 2025

Un paseo por la calle Chile

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Chile, de Sevilla, dando un paseo por ella.
     Hoy, 18 de septiembre, se celebra en Chile las Fiestas Patrias, que conmemoran el establecimiento de la Primera Junta Nacional de Gobierno (18 de septiembre de 1810), así que hoy es el mejor día para ExplicArte la calle Chile, de Sevilla, dando un paseo por ella.
     La calle Chile es, en el Callejero Sevillano, una vía que se encuentra en el Barrio de Heliópolis, del Distrito Bellavista-La Palmera; y va de la calle Tajo, a la calle Ifni.
     La calle, desde el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores  urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las  edificaciones  colindantes  entre  si. En  cambio, en  los  sectores  de periferia donde predomina la edificación  abierta,  constituida  por  bloques  exentos,  la  calle,  como  ámbito  lineal de relación, se pierde, y  el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. En las calles el sistema es numerar con los pares una acera y con los impares la opuesta. También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
     Rotulada en 1935, a propuesta del Patronato Político Social, con el nombre esta república sudamericana. Trazada para la Exposición de 1929, en el plano de 1945 aparece con su actual trazado recto, cruzada por Ebro y Júcar. Parte de ella Baleares y linda con la plaza de los Andes y Chica (actual Inmaculado Corazón de María) respectivamente. Su pavimento es de asfalto con acerado de losetas de cemento. El arbolado se planta en alcorques en ambas aceras, alternándose naranjos y robinias. El alumbrado actual, llevado a cabo en 1958, se compone de farolas de jardín. Las edificaciones son el tipo de chalets característicos del barrio, encontrándose bastante deterioradas en su último tramo, junto a la calle Ifni. Su funcionalidad es residencial. Es de destacar en el núm. 12 la vivienda que habitó Rafael Laffón, que habla de la misma en su obra Vigilia del jazmín y que conserva en su entrada un banco de cerámica con un texto de don Quijote [María del Carmen Medina, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Chile, de Sevilla, dando un paseo por ella. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre el Callejero de Sevilla, en ExplicArte Sevilla.

La calle Chile, al detalle:
El retablo cerámico de las Santas Justa y Rufina, en el edificio de la c/ Chile, 6

jueves, 11 de mayo de 2023

Un paseo por la avenida Padre García Tejero

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la avenida Padre García Tejero, de Sevilla, dando un paseo por ella.
     Hoy, 11 de mayo, es el aniversario (11 de mayo de 1825) del nacimiento de Francisco Jerónimo García Tejero, sacerdote, a quien está dedicada esta vía, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la avenida Padre García Tejero, de Sevilla, dando un paseo por ella.
     La avenida Padre García Tejero es, en el Callejero Sevillano, una vía que se encuentra en los Barrios de Heliópolis, y Sector Sur-La Palmera-Reina Mercedes, del Distrito Bellavista-La Palmera; y va de la avenida de la Palmera, a la avenida de La Raza.
     La avenida no posee siempre una adscripción precisa. En términos generales corresponde a un gran eje urbano, bien caracterizado desde el punto de vista genético, porque estructura el crecimiento de la ciudad; morfológico, ya que es ancha; y funcional, sobre todo por canalizar el tráfico rodado. Sin embargo, de acuerdo con esta definición, no hay razones, más que las convencionales, para considerar a unas vías como avenida y su prolongación, como calle. En otros casos, las avenidas constituyen el eje principal de un sector determinado o de una barriada, y si bien poseen las características de vía principal en relación a ese sector, no alcanzan dicho valor en el conjunto de la ciudad. La avenida posee sobre todo un valor simbólico, y prueba de ello es que en Sevilla la avenida por excelencia es la hoy denominada de la Constitución, centro neurálgico de la ciudad, tanto de sus fiestas religiosas como de la actividad bancaria, y así es es reconocida sólo como la avenida.  
     También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.  
     Rotulada en 1958 en recuerdo de este sacerdote inspirador de la obra de la madre Dolores Márquez, fundadora de la congregación Filipense de Hijas de Nuestra Señora de los Dolores. Hasta entonces se denominó avenida de Heliópolis. Formada al urbanizarse estos terrenos con motivo de la celebración de la Exposición Iberoamericana de 1929, es de trazado recto. En su lado de los pares terminan Periodista Ramón Resa, San Antonio María Claret, Monzón, Ensanche, Barrionuevo y Tarfia, la avenida de Rei­na Mercedes, y se abre la plaza del Rocío. En el lado de los impares confluyen Doctor Fleming,  Uruguay, Honduras, Nicaragua, Bolivia y Perú. Asfaltada y con acerado de cemento salvo en su primer tramo, que es terrizo, está flanqueada en los pares por una línea de arces, y en los impares por arces, aliantos, fresnos, sophoras y  lipuanas. El acerado del primer tramo está protegido por horquillas metálicas para impedir el estacionamiento de vehículos. Se ilumina con farolas de báculo.
     Desde el punto de vista arquitectónico destacan los contrastes de volúmenes: el lado de los pares se inicia con el cerramiento de unas viviendas unifamiliares de dos plantas, exentas, de moderna construcción, seguido del Instituto de la Grasa del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, un edificio en piedra y ladrillo rojo, de cuatro plantas, con ventanas, realizado en los años cuarenta siguiendo la estética clasicista entonces oficialmente imperante, y de unos bloques exentos de doce plantas, con terra­zas y fachadas en ladrillo visto, rodeados de ajardinamiento y verja de separación del acerado. A partir de San Antonio María Claret hasta Monzón se extiende la fachada del colegio Claret, con dos plantas, jardines y artística verja de cerramiento con airosos soportes de mampostería y la portada en piedra blanca de la iglesia parroquial, a la que se adosa una grácil espadaña con reloj que recuerda la de Santa Paula, levantada en los años cuarenta. 
     A continuación siguen bloques de viviendas adosadas, con fachadas de ladrillo visto y superior altura, en cuyos bajos existen bares y una sucursal bancaria; los pisos que circundan la plaza del Rocío y un bloque de viviendas de dos plantas, perteneciente a la barriada Pedro Parias, con fachadas blancas y soportales de arcadas de medio punto, en cuyos bajos se ubican establecimientos de tipo diario. El lado de los impares lo forma en su primer tramo el sector de Gol Norte del estadio Benito Villama­rín, que tiene su origen en el Estadio Municipal de la Exposición de 1929. Un colegio de religiosas de estilo regionalista, el de Hermanas de la Doctrina Cristiana, con su muro de cerramiento, al que se adosan unos bloques de viviendas de cuatro plantas con locales comerciales ocupados por establecimientos de tipo especializado, configura el segundo tramo; y desde Uruguay hasta el final se extienden los hotelitos de Heliópolis, con sus pequeños jardines y verjas de cerramiento. En esta vía se sitúan dos quioscos metálicos, uno de prensa y otro de golo­sinas, de mampostería, una parada de autobuses y otra de taxis. Esta concentración de actividades y funciones (residencial, docente, deportiva) hace de esa avenida un lugar muy frecuentado y transitado, sobre todo en la salida y entrada de los colegios y en los días de partido del Real Betis Balom­pié [Miguel Cruz Giráldez, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
Conozcamos mejor la Biografía de Francisco Jerónimo García Tejero, a quien está dedicada la avenida;
     Francisco Jerónimo García Tejero, (Garray, Soria, 11 de mayo de 1825 – Sevilla, 8 de diciembre de 1909). Fundador de la Congregación de Religiosas Filipenses Hijas de María Dolorosa, cofundador de las Misioneras de la Doctrina Cristiana.
     En 1828, tras el fallecimiento de su madre y el trabajo de su padre como secretario del Ayuntamiento, pasa a ser educado por sus abuelos maternos en el cercano pueblo de Tardesillas. A los nueve años comienza a trabajar en la tienda de su tío en Fuentes de Andalucía, dirigiéndose espiritualmente con el párroco del pueblo. Sintiendo fuertemente la llamada de Dios, toma la resolución de ser sacerdote, con la firme oposición de sus tíos, que le tienen como a un hijo y cuentan casarlo con su hija Rosario. Su obstinación por el sacerdocio va acompañada de intensa vida de piedad y constante mortificación.
     En septiembre de 1846 llega a Sevilla y comienza a seguir los cursos en la Universidad Literaria. Es atendido generosamente por un sacerdote caritativo, en cuya casa se hospeda y trabaja en una escribanía para no serle gravoso. El 6 de abril de 1849 recibe la tonsura.
     Se dirige con el sacerdote Juan de la Carrera, del oratorio filipense. El 20 de septiembre de 1851 recibe la ordenación sacerdotal, celebrando su primera misa el 5 de octubre. Por influencia de su director se integra en el oratorio de los padres filipenses. Tras la revolución liberal de 1854 llevada a cabo por O’Donnell y el gobierno de Espartero, en 1855 es incautada, tras la desamortización liberal de Madoz, la casa del oratorio de Sevilla, teniendo que abandonarla, e instalándose en la parroquia de San Roque, a las afueras de Sevilla.
     Se dedica a catequizar por los corrales de vecinos a los que, por su pobreza o incultura, no acuden a la iglesia. Recuperada la casa del oratorio, sigue con su apostolado con los pobres, juntando en una asociación de laicos, un ingente grupo de catequistas y personas compasivas que ayudan con sus recursos.
     En 1859 comienza a buscar medios para liberar a las muchas prostitutas que pululan por Sevilla y a las muchachas explotadas. Con sus catequistas, prepara un hogar de acogida para las arrepentidas y lo tiene dispuesto en julio. El 22 de este mes se compromete a vivir en la casa alquilada Rosario Muñoz Ortiz. Aquel día nace el germen de la Congregación de Religiosas Filipenses Hijas de María Dolorosa. En febrero de 1860, se integra en el difícil trabajo Dolores Márquez, de holgada posición, profunda cultura y gran calidad humana y cristiana, que se dirige con el padre Tejero. Surgen oposiciones en el seno del oratorio ante el tipo de apostolado que él lleva. El superior, padre José María Alonso, le apoya. Solicita permiso a su congregación; ésta, en reunión de Capítulo, le apoya generosamente y la obra continúa. Conociendo ser voluntad de Dios el formar congregación religiosa, ya en 1861 escriben las Reglas para regirla. El 3 de abril de 1865 el cardenal de Sevilla reconoce el decreto como congregación diocesana a las Filipenses Hijas de María Dolorosa. Se solicita el reconocimiento civil en la Corte de Madrid, a donde viaja María Dolores para presentar la solicitud oficial.
     El 19 de septiembre de 1868 estalla una nueva revolución liberal que destrona a Isabel II. El martes 22 de septiembre, la Junta constituida en Sevilla se incauta de los edificios de los jesuitas y de los filipenses. El 23 de ese mismo mes, el padre Tejero tiene que salir de Sevilla en un barco, con otros padres del oratorio, al destierro, camino de Gibraltar. Enfermo, debe ser desembarcado en Cádiz, siendo acogido en casa de su amigo, el sacerdote Vicente Calvo. Su celo pastoral le decide a regresar clandestinamente a Sevilla en diciembre, a pesar del peligro de la revolución triunfante.
     En mayo de 1869 se traslada la comunidad, ya de dieciséis religiosas y cincuenta arrepentidas, al incautado convento de Santa Isabel, en el barrio de San Marcos. El padre Tejero sigue con discretas actividades y trata de pasar en el anonimato. Viaja a Francia para ver en Bayona algunos centros similares al suyo. El 10 de febrero de 1871 está de nuevo en Sevilla, donde toman el hábito ocho nuevas religiosas, profesando al día siguiente.
     En 1876 funda, en la cartuja de Jerez, un asilo con escuela-taller para huérfanos, que pone bajo la titularidad de la Congregación de Filipenses Hijas de María Dolorosa (única con existencia civil en ese momento).
     Esta fundación perdurará hasta el año 1884, primero bajo la dirección de un sacerdote secular sevillano, después con un contrato con los hermanos del Santo Ángel de la Guarda (congregación francesa).
     En 1878 conoce a Mercedes Trullás Soler, que acude a confesarse en Santa Isabel, residencia de las madres filipenses, donde el padre Tejero realiza su acción apostólica con las almas. Preocupado por la instrucción y la educación religiosa de tantas niñas y mujeres adultas abandonadas, invita a Mercedes, mujer de sólidos valores espirituales y humanos, generosa, decidida y con una excelente formación académica, a colaborar en su obra de catequistas. Se unen a ella otras cinco catequistas para vivir lo que ya era un llamamiento del espíritu a consolidar una futura congregación religiosa. Con la ayuda del párroco Marcelo Spínola, que luego será arzobispo de la ciudad, el 7 de septiembre de 1878 se instala la comunidad con Mercedes en la calle Guadalquivir, n.º 2, de la parroquia de San Lorenzo, y el 24 del mismo mes, festividad de Nuestra Señora de las Mercedes, fue la inauguración de la casa y comienza a existir oficialmente la nueva congregación de las hermanas de la Doctrina Cristiana, con el fin “de desterrar el más grave mal de la sociedad, que es la ignorancia religiosa, declarando ser voluntad expresa de los fundadores, el que la congregación entre las distintas obras a que se dedica, dé siempre preferencia, sin descuidar a los demás, a las que redunden en bien de los pobres”, como lo expresan las reglas autógrafas del padre fundador.
     El 3 de abril de 1880 el cardenal Joaquín Lluch y Garriga, arzobispo de Sevilla, aprueba las Constituciones de las hermanas de la Doctrina Cristiana.
     En 1870 comienzan a reunirse en Sevilla los padres del oratorio, aunque no podrán alquilar una casa y hacer vida común con la Iglesia que les cede el obispado hasta 1877. Ese año, el padre Tejero es elegido prepósito (superior), cargo que mantendrá hasta la muerte, salvo un lapso de seis años en que estuvo bastante enfermo.
     El 31 de julio de 1897 se recibe la aprobación de Roma para las Hijas de María Dolorosa y de San Felipe Neri. Siguen las actividades pastorales y parroquiales del padre Tejero, velando especialmente el desarrollo y fundaciones de las hermanas. El 17 de abril se aprueba por Real Orden el instituto de las hermanas de la Doctrina Cristiana.
     A pesar de sus muchos achaques, continúa la catequesis en Santa Isabel, en el colegio de las hermanas de la Doctrina Cristiana y en el barrio de San Bernardo y atiende las almas en el confesionario, a pesar de no poder celebrar la santa misa. Tras una larga y penosa enfermedad y agotado por sus trabajos apostólicos fallece el día 8 de diciembre de 1909, fiesta de la Inmaculada Concepción de María (José Martín Brocos Fernández, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la avenida Padre García Tejero, de Sevilla, dando un paseo por ella. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre el Callejero de Sevilla, en ExplicArte Sevilla.

La avenida Padre García Tejero, al detalle:
Estadio Benito Villamarín
Instituto de la Grasa
Colegio de la Doctrina Cristiana

lunes, 17 de octubre de 2022

Un paseo por el Barrio de Heliópolis

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Barrio de Heliópolis, de Sevilla, dando un paseo por él.
     El Barrio de Heliópolis es, en el Callejero Sevillano, un barrio que se encuentra en el Distrito Bellavista-La Palmera, delimitado por las vías avda. Padre García Tejero, avda. La Palmera, cauce del río Guadaira, c/ Ifni, y c/ Perú.
     El Barrio de Heliópolis lo componen las vías siguientes: c/ Amazonas, plaza Los Andes, c/ Baleares, c/ Bolivia, c/ Cauca, c/ Chile, plaza Doce de Octubre, c/ Doctor Fleming, c/ Duero, c/ Ebro, c/ Ecuador, c/ Guayas, avda. Holanda, c/ Honduras, c/ Ifni, c/ Iguazú, plaza Inmaculado Corazón de María, c/ Jamaica, avda. Jerez, c/Júcar, c/ Lima, c/ Nicaragua, avda. Padre García Tejero, avda. La Palmera, c/ Panamá, c/ Paraguay, c/ Paraná, c/ Perú, c/ Tajo, c/ Tenerife, c/ Urubamba, c/ Uruguay, y c/ Venezuela.
     El Barrio, desde  el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores  urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, siendo el conjunto de vías urbanas con características homogéneas, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las  edificaciones  colindantes entre  si. En  cambio, en  los  sectores  de periferia donde predomina la edificación  abierta,  constituida por  bloques  exentos,  la  calle,  como  ámbito  lineal de relación, se pierde, y  el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. 
     Su nombre original fue el de Hoteles del Guadalquivir, sustituido por el de Heliópolis por decisión popular hacia 1958, al adquirir la primitiva avenida de Heliópolis el nombre de Padre García Tejero. Las primeras propuestas de urbanización del barrio datan de 1900, fecha en la que el arquitecto Lerdo de Tejada proyecta tres grandes ejes de expansión de la ciudad, uno de los cuales coincide con la actual avenida de la Palmera. En 1902 Velázquez Bosco presenta su proyecto de ensanche definido en uno de sus lados por el rio Guadaira. A éstas siguieron otras propuestas, como la del concejal F. Candau en 1905 y la Ley de Casas Baratas de 1921. El paso definitivo para la construcción del barrio se da en 1927, al concederse préstamos para la construcción de inmuebles dedicados a alojamientos durante la Exposición de 1929. La Sociedad de Construcciones y Edificaciones, S.A. de Madrid, compra a Basilio del Camino los terrenos adyacentes a los recién adquiridos por el Ayuntamiento para la construcción de un estadio. Acogiéndose a la ley de 1927 consigue un préstamo de dicha institución con la obligación de construir un proyecto de 390 chalets en cuatro tipos diferentes. Durante 1929 su uso estuvo reservado a los técnicos de la Exposición y visitantes de la misma. Finalizada la muestra, en 1931 pasa el barrio a pertenecer al Patronato de Política Social, inmobiliaria del Estado. Las viviendas son ocupadas en régimen de alquiler por familias que acreditan unas condiciones determinadas, entre las que encontraban ser funcionarios, periodistas u otras; pasan a convertirse en viviendas unifamiliares del tipo de ciudad jardín, quedando prohibido el establecimiento de comercios en las mismas. Las afirmaciones de que después de la Exposición quedó abandonado el barrio quedan invalidadas por el padrón de 1935, según el cual Heliópolis es el quinto barrio más habitado de los diez y ocho que componen Sevilla. Al terminar la guerra civil, con la creación del Instituto Nacional de la Vivienda, el Patronato queda asumido por la nueva entidad, pasando en 1942 a pertenecer al Ayuntamiento de la ciudad. A partir de finales de la década de 1970 es cuando comienza en resurgir del barrio. Actualmente se asiste a una revalorización de estas viviendas, que no ha afectado a su caserío tradicional.
     La estructura corresponde al proyecto firmado en Madrid por el arquitecto F. de Mondrilla. La dirección de la obra en Sevilla quedó a cargo de José Pérez Plá. Las calles tendrían una anchura aproximada de diez metros, formando manzanas rectangulares, con dos plazas interiores, en el centro de la mayor de las cuales se construiría un club social. Asimismo la empresa se responsabiliza de la edificación de una manzana triangular entre las calles Lima, Ebro y Bolivia, destinada a mercado, escuela y parroquia, habida cuenta de la concepción del barrio como ciudad satélite para uso de la Exposición, muy alejada del centro urbano. La comunicación con dicho centro siempre fue problemática; en 1941 surgen conflictos con la Compañía de Tranvías, debido a las restricciones del carburante, considerando el Ayuntamiento que han de mantenerse las comunicaciones debido a "la populosidad del barrio". En 1960 se sustituyen los tranvías por autobuses. En 1958 se dota a la zona de alumbrado público mediante farolas de jardín. Las edificaciones se construyeron de tipo chalets con dos plantas y torreón, rodeadas de jardín con verja, todas las habitaciones habían de tener lavabo y en cada planta, un aseo completo para uso de la misma. Salvo raras excepciones, el caserío se conserva con su estructura primitiva.
     Actualmente el barrio es de tipo residencial, conservando su estructura de ciudad jardín, con abundante arbolado en sus calles, existente desde la Exposición de 1929. Su actividad comercial se concentra en las calles Doctor Fleming, Ebro y Uruguay. Algunos chalets han sido convertidos en restaurantes o en colegios, contraviniendo los primitivos contratos y apoyándose en la falta de legislación al respecto. Las necesidades docentes están cubiertas por la existencia de varios colegios de enseñanza privada y uno público. Existe asimismo un mercado. La cercana presencia del estadio de fútbol condiciona la vida del barrio en los días de partido. En conjunto se conserva en buen estado, y es de resaltar el espíritu existente en muchos de sus vecinos, alentados por su asociación Los Andes, empeñados en su con­servación como ciudad jardín, para la que fue proyectado.
     En 1935 el Patronato Político Social solicita y consigue del Ayuntamiento la sustitución del nomenclátor de las calles, hasta entonces alfabetizadas, por nombres generalmente conectados con repúblicas centro y sudamericanas, así como algunos ríos españoles. Con la sola excepción de Argentina, cambiada en 1958 por Doctor Fleming para evitar duplicidad porque en esa fecha se rotula así la principal avenida de Los Remedios, todas las demás llegan a nuestros días [María del Carmen Medina, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993]. 
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martes, 5 de mayo de 2020

La pintura "José recibido en Heliópolis", de Francisco Gutiérrez, en la sala VI del Museo de Bellas Artes


     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la pintura "José recibido en Heliópolis" de Francisco Gutiérrez, en la sala VI, del Museo de Bellas Artes, de Sevilla.
     El Museo de Bellas Artes (antiguo Convento de la Merced Calzada) [nº 15 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 59 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la Plaza del Museo, 9; en el Barrio del Museo, del Distrito Casco Antiguo.
     En la sala VI del Museo de Bellas Artes podemos contemplar la pintura "José recibido en Heliópolis", obra de Francisco Gutiérrez (1616 - h. 1669-1670), siendo un óleo sobre lienzo en estilo barroco, pintado en 1657, con unas medidas de 1,07 x 1,62 m., y procedente de la Donación Villacieros (1981).
      En medio de una arquitectura fantástica, mezcla de edificios clásicos y medievales, se representa el pasaje del Génesis, 41, 37-46, en el que José después de haber interpretado los sueños del Faraón es puesto por éste como visir al frente de todo el país de Egipto, haciendole entrar triunfalmente en la ciudad de Heliópolis. El Faraón llamó a José, "Safnat Panéaj", y le dió por mujer a "Asnat" (Asenec), hija de "Potifera" (Putifar), sacerdote de la ciudad de On (Heliópolis).
      En los distintos edificios, y para identificar el pasaje, el artista ha inscrito los rótulos con los nombres de los personajes protagonistas de la escena como "Joseph", en el edificio de la izquierda, "Heliópolis" en el gran arco triunfal que aparece en el centro de la composición y "Asenec" (Asnat) y "Putifar" en el palacio de la derecha.
      En una Heliópolis fantástica e idealizada, en la que aparece una amplia plaza rodeada de grandes edificios en perspectiva, una aparatosa comitiva acompaña el carro triunfal de José, que lleva un tiro de doce corceles blancos, en torno a los cuales se mueven heraldos y soldados a caballo. A las puertas del gran Palacio que aparece a la derecha esperan la comitiva "Asnat" y su padre "Putifar", ataviados a la usanza antigua, al estilo de las sibilas y los personajes de las Doce Tribus de Zurbarán. Numerosos espectadores bulliciosos se agolpan en la plaza para contemplar el cortejo mientras que otros lo hacen desde las balconadas.
      En cuanto al estilo se aprecia claramente la dependencia de sus arquitecturas respecto a las estampas de los tratados de perspectiva del holandés Hans Vredeman de Vries, donde aparecen grandes y monumentales arquitecturas, aunque el pintor muestra su indudable habilidad para recrearlas a su manera. También como es habitual en él los personajes son figuras de pequeño tamaño, muy abocetadas, que se mueven bulliciosas en medio de una arquitectura grandiosa.
      El colorido es de brillantes tonalidades, dentro de la tradición de la escuela madrileña de la segunda mitad del siglo XVII. Aflora en el lienzo la imprimación rojiza, lo que no logra apagar los vivos matices de los rojos, azules, ocres y blancos, como en el caso de los caballos, que proporcionan a la composición una gran luminosidad.
      De este tema se conocen al menos dos versiones: una prácticamente igual que pasó por el mercado de Arte de Nueva York, y otra de composición diferente que se conserva actualmente en la colegiata de Villagarcía de Campos (Valladolid) (web oficial del Museo de Bellas Artes de Sevilla).
      Muy poco conocemos en nuestros días sobre la vida de este pintor (Francisco Gutiérrez) salvo que podemos situar su actividad en la Corte madrileña entre 1639 y 1668. Con cierta seguridad puede señalarse que en 1670 ya había muerto, pues ese año la que había sido su esposa se declaró viuda. Escasas referencias bibliográficas se encuentran sobre este artista en el pasado, las cuales además son muy escuetas. La primera de ellas la emitió Lázaro Díaz del Valle, contemporáneo del pintor que al referirse a él señala que "es vecino de esta villa de Madrid donde vive en este presente año de 1657; es admirable pintor de perspectivas". Posteriormente Ceán Bermúdez en 1800 repitió estos mismos datos.

      En el Museo de Bellas Artes de Sevilla se encuentran dos pinturas características de este artista, firmadas ambas al dorso con el monograma que habitualmente utiliza, añadiendo la fecha de 1657 y también la abreviatura de Madrid.
      Los temas de estas pinturas son José recibido en Heliópolis y la Caída de Troya. En ambas obras el pintor muestra su habitual preferencia por narrar episodios multitudinarios, que se ambientan dentro de aparatosas y fantásticas escenografías captadas en perspectiva. En estos escenarios se advierten reflejadas formas arquitectónicas eclécticas, que derivan de estampas y especialmente de imágenes recreadas por el pintor Hans Vredeman de Vries. La descripción de estas escenas muestra la habilidad de Francisco Gutiérrez para recrear imaginarios ambientes arquitectónicos y animarlos con profusión de figuras de pequeño tamaño, que se mueven bulliciosas en los amplios espacios que las albergan.
      De la primera obra mencionada, José recibido en Heliópolis se conocen otras dos versiones; una prácticamente exacta a ésta que pasó por el comercio de arte de Nueva York, y otra de composición diferente que se conserva en la Colegiata de Villagarcía de Campos. El tema de esta pintura se inspira en el pasaje del Génesis 4I, 37-46, en el que José es recibido triunfalmente en la ciudad de Heliópolis después de haber sido nombrado gobernador por el faraón, al haber interpretado correctamente sus sueños. Sobre los distintos edificios aparecen rótulos que identifican a los protagonistas de la escena como "Joseph", "Heliópolis", "Asenec", y "Putifar". Asenec es la mujer que fue dada a José como esposa por el faraón y Putifar es su padre, sacerdote de Heliópolis; a ambos se les ve esperando a la puerta del palacio situado a la derecha mientras llega la comitiva de José (Enrique Valdivieso González, Pintura, en Museo de Bellas Artes de Sevilla. Tomo II. Ed. Gever, Sevilla, 1991).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda e Iconografía de José;
      La historia de José parece, como la de Ester, un cuento de Las Mil y una Noches: al leer en el Génesis el relato de sus aventuras, se cree oír la voz narradora de la sultana Scheherezade. Su vida agitada, llena de sorpresas del destino y de efectos teatrales, es la de un héroe de novela. Vendido como esclavo por sus hermanos celosos, arrojado a la prisión por haber resistido virtuosamente las tentativas de la esposa de un eunuco, acabó por conseguir los favores del todopoderoso faraón de Egipto que le confió la administración de su imperio. E incluso hasta habría conseguido ser deificado con el nombre del dios egipcio Serapis.
      El prodigioso ascenso del hijo de Jacob promovido a «gran visir» era como para halagar el orgullo de un pequeño pueblo de pastores nómadas. Pero el considerable lugar que José tiene en el arte religioso se debe exclusivamente a que fue considerado muy temprano como una prefiguración de Cristo. La aproximación prefigurativa se encuentra ya en Tertulia no: «Joseph in Christum figuratur
José es la prefiguración del Mesías en su vida entera. Ese paralelismo con Cristo, desarrollado por Isidoro de Sevilla en sus Quaestiones in Vetus Testamentum, y por Pedro Crisólogo, obispo de Ravena, en su sermón De Nativitate, se popularizó en el siglo IX por Rabano Mauro y Wilfrido Estrabón, y en el siglo XIII por las Biblias moralizadas.
   Joseph descendit in Aegyptum et Christus in mundum.
   Nudaverunt Joseph fratres sui tunica polymita
   Judaei Christum expoliaverunt tunica corporali.
   Joseph mittitur in cisternam et Christus descendit in Infernum.
      Arrojado a la cisterna, anuncia a Jesús en la tumba o descendiendo al Infierno. José vendido por sus hermanos es Jesús traicionado a cambio de treinta denarios por el apóstol Judas.
      Fue conducido a Egipto como el Niño Jesús escapando de La Matanza de los Inocentes.
     En la prisión donde lo hace arrojar Putifar, está, entre el copero y el panadero, como Jesús en la cruz, entre el buen y el mal ladrón. Sale de la cisterna y luego de la prisión, como Jesús del sepulcro.
      Procura trigo al pueblo hambriento y a sus hermanos. Jesús alimenta a sus discípulos por el milagro de la Multiplicación de los panes.
      Paralelismo un tanto forzado, en el sentido en que la vida de José sigue una curva exactamente inversa: él comienza donde Jesús termina. Su Pasión, si es que puede llamarse así a las pruebas, pertenece al período de la juventud, y en vez de morir en la cruz del humillante suplicio reservado a los esclavos, en su madurez alcanza la cima de la rueda de la Fortuna.
      Pero para los comentaristas de la Edad Media, José, al alcanzar los honores encuentra su paralelo en la Glorificación y la Ascensión de Cristo quien, después de los sufrimientos terrenales asciende hacia su padre.
   Ille post tribulationem pervenit ad honorem
   Christus post resurrectionem triumphans ascendit ad Patrem.
      Los sueños tienen un papel considerable en su leyenda. Él cuenta a sus hermanos sus propios sueños. Interpreta los sueños de sus compañeros de prisión: el panadero y el copero. Finalmente explica los sueños del Faraón.
Iconografía
      Hecho curioso y hasta sorprendente: la historia de José no figura en el repertorio del arte fúnebre de las catacumbas. No obstante, José sacado de la cisterna o de la prisión se prestaba tanto al simbolismo funerario de los primeros cristianos como Noé saliendo del Arca o Jonás vomitado por la ballena ¿A qué se debe tal omisión?
      Es la liturgia la que ofrece la clave del enigma. Si José ha sido olvidado es porque su nombre no se mencionaba en las plegarias de la Commendatio animae que, como lo ha demostrado Ed. Le Blant, inspiró la decoración de los cubicula y de los sarcófagos de las catacumbas. Allí están Daniel y Jonás, pero en absoluto José. La hipótesis de Le Blant acerca de los orígenes litúrgicos de la iconografía de las catacumbas se verifica de esa manera.
Figuras

      No es habitual que José sea representado aisladamente. No obstante, se lo encuentra en las portadas de las catedrales, en el ciclo de los patriarcas y de los profetas del Antiguo Testamento que anuncian la llegada de Cristo.
      Con frecuencia está tocado con un modius, especie de celemín invertido rodeado de espigas. Era el tocado del dios Serapis. Los cristianos lo atribuyeron a José para recordar sus distribuciones de trigo a los egipcios y a sus hermanos.
El Triunfo de José
      Génesis, 41: 37-43. José es recompensado por el faraón, que le coloca su anillo en el dedo, le pone un collar de oro al cuello y le hace subir a un carro triunfal. A partir de entonces con frecuencia se lo representa con cetro y corona.
      José triunfal en el carro del faraón prefigura la Entrada de Cristo en Jerusalén (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Conozcamos mejor la Biografía de Francisco Gutiérrez, autor de esta obra;
     Francisco Gutiérrez Cabello (Valle de Bárcena, Cantabria, 1616 – ¿Madrid?, c. 1669-1670). Pintor.
     Francisco Gutiérrez Cabello es sin duda uno de nuestros pintores barrocos más importantes en el género de las perspectivas arquitectónicas. No se conocen excesivos datos sobre su vida, aunque se sabe que nació en el valle de Bárcena (Cantabria) y que su sangre era hidalga, pues en ocasiones hace constar el “don” ennoblecedor junto a su nombre y los solares cántabros de su apellido. Se ignora cuándo y en qué circunstancias pasó a Madrid, pero su traslado debió de ser muy pronto, pues en 1630, cuando tenía catorce años, conoció a Velázquez en la Corte. Hecho que acaso pueda determinar su aprendizaje en la pintura con algún famoso maestro ligado a palacio.
     Como pintor aparece muy joven, en 1639, comprando diversos objetos en la almoneda de Vicente Carducho, entre ellos, dos figurillas de pasta, una Fortuna y un Mercurio en 12 reales. Parece lógico que una vez asentado como pintor en Madrid formalizase su matrimonio con Clara de Tobar, que con el tiempo habría de sobrevivirle.
     Su habilidad en el género de las perspectivas debió de darle muy pronto prestigio y enfocar un tanto su carrera profesional. Así, en 1649 ejecutó varios proyectos para las decoraciones callejeras que se hicieron a la entrada en Madrid de la reina Mariana de Austria, realizando junto a Juan Fernández de Gandía y Juan Lucio diversas demostraciones de la puerta de Alcalá y arcos triunfales que habrían de jalonar la comitiva real. Su éxito como pintor en Madrid debió de ser grande. Díaz del Valle, cronista de Felipe IV y cantor de la real capilla, consignó su prestigio en el Origen ilustración del nobilísimo y real arte de la pintura de 1657 considerando al artista como un “admirable pintor de perspectivas”. Un prestigio ratificado un año más tarde, en 1658, cuando se convocó al pintor para testificar a favor de la concesión del hábito de Santiago a Velázquez.
     Como tantos otros pintores de la época, Francisco Gutiérrez complementó su actividad pictórica con la de tasador de pinturas.
     Su obra es hoy relativamente abundante. Sus perspectivas con frecuencia se agrupan en series de varios lienzos desarrollando asuntos religiosos o mitológicos.
     En ellos el pintor representa a numerosos personajes de pequeño tamaño insertos en originales y fantásticas arquitecturas de gran efecto decorativo.
     Por regla general su fuente de inspiración se basa en estampas flamencas manieristas, especialmente en las de Vredeman de Vries. Destacan por su gran calidad artística los lienzos del Museo de Bellas Artes de Sevilla (1657): La caída de Troya y José recibido en Heliópolis; la serie conservada en la colegiata vallisoletana de Villagarcía de Campos (1662) con episodios bíblicos y evangélicos: José recibido en Heliópolis, El traslado del Arca de la Alianza, El juicio de Salomón, La visita de la reina de Saba a Salomón, Los desposorios de la Virgen con San José y La cena en casa del Fariseo; y los cuadros del convento cacereño del Cristo de la Victoria, en Serradilla (1667-1668) con El castigo de Heliodoro, La expulsión de los mercaderes, Los desposorios de la Virgen y La cena en casa del fariseo.
     Otras obras también características de su producción son: el Moisés salvado de las aguas del Museo de Bellas Artes de Bilbao, el Juicio de Salomón del Museo del Prado, junto a su variante de la colección del Banco Hispanoamericano, y otras muchas obras en colecciones particulares (Triunfo de José, Destrucción de Jerusalén, Las bodas de Caná, Banquete de Esther y Asuero, etc.), donde muestra siempre su destreza técnica y decorativismo al estilo de Juan de la Corte.
     Como pintor religioso en el tradicional “cuadro de historia”, Gutiérrez está muy por debajo de su maestría anterior. Se conserva una modesta Inmaculada Concepción (1654, colección particular, La Rioja) que ratifica una vez más su enfoque hacia las perspectivas arquitectónicas.
     Francisco Gutiérrez debió de fallecer entre 1668, año en que fechó la serie del convento de Serradilla, y mayo de 1670, cuando su mujer se declaró ya viuda al gestionar unos asuntos dinerarios (Álvaro Piedra Adarves, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
      Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la pintura "José recibido en Heliópolis" de Francisco Gutiérrez, en la sala VI, del Museo de Bellas Artes, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

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