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Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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sábado, 29 de marzo de 2025

Los principales monumentos (Casa de los Navajas, Iglesia de San Miguel Arcángel, Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, y Torre Molinos o Torre de Pimentel) de la localidad de Torremolinos, en la provincia de Málaga

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Casa de los Navajas, Iglesia de San Miguel Arcángel, Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, y Torre Molinos o Torre de Pimentel) de la localidad de Torremolinos, en la provincia de Málaga.
Datos geográficos
     Comarca de la Costa del Sol Occidental
     Superficie: 20 km2
     Altitud: 49 m
     Latitud: 36º 37'  -  Longitud: -4º 29'
     Distancia a Málaga capital: 17,4 km
Datos demográficos
     Población: 70.933
     Gentilicio: Torremolinenses
Ayuntamiento
     plaza Blas Infante, 1, 29620
     952379400 - 952379496     www.torremolinos.es
     Cuando artistas como Grace Kelly y Orson Welles recorrían sus calles en las décadas de los años 50 y 60, Torremolinos era todavía un barrio costero de la ciudad de Málaga que atraía a turistas que buscaban un enclave más privado y tan cosmopolita como el de la metrópoli. Más de medio siglo después, Torremolinos mantiene el encanto que le convirtió en objetivo de estos legendarios personajes y, además, se ha convertido en uno de los referentes turísticos de la Costa del Sol.
     Torremolinos es uno de los motores económicos de la provincia gracias, entre otros, a su industria turística y a la actividad que genera el Palacio de Congresos y Exposiciones de la Costa del Sol. Además, es una ciudad que mezcla a la perfección la población local con sus turistas, ya que cada año son muchos los que se instalan definitivamente por su comodidad y por un estilo de vida ligado al mar. Si decides escaparte a este municipio a un salto de Málaga (10 kilómetros), puede que seas el próximo que decida quedarse.
     En Torremolinos no puedes perderte sus monumentos: 
     La plaza de la Costa del Sol y la calle San Miguel son de visita obligada para empezar a conocer Torremolinos. La primera, situada en el centro del municipio, se ha convertido tras su peatonalización en un referente cultural con numerosas exposiciones en plena calle. La segunda es un inmenso escaparate donde se pueden encontrar todos los regalos con los que el turista quiera regresar de Torremolinos.
     El recorrido por el patrimonio histórico de este municipio puede empezar por la torre de Pimentel o torre de los Molinos, que le otorga su nombre. Fue levantada por los nazaríes hacia el año 1300 dentro de las torres defensivas del antiguo reino de Granada y, en la actualidad, está registrada como Bien de Interés Cultural.
     La Casa de los Navajas es otro de los monumentos que dan singularidad a Torremolinos. Se trata de un palacio residencial cuyo interior está inspirado en la Alhambra de Granada y que, tras su remodelación y reapertura en el año 2014, se ha convertido en uno de los enclaves mejor valorados por los turistas y está declarado de Interés Histórico. Situado junto al mar, los turistas también podrán contemplar el monumento a las Playas.
     La visita a este municipio puede continuar por la escultura del Rapto de Europa, la estatua de Picasso o el monumento al Turista. Así como las iglesias de San Miguel y de la Virgen del Carmen, el Hotel Pez Espada y el antiguo Colegio de Huérfanos de Ferroviarios, sede del centro cultural Pablo Ruiz Picasso. Y, para terminar,
     Torremolinos también regala a sus visitantes un trozo de su historia y tradición con el barrio del Calvario, donde todos los jueves se celebra el popular mercadillo entre casas de color blanco y calles estrechas para las que no ha pasado el tiempo (Diputación Provincial de Málaga).
     Antes de la eclosión turística, que hizo su nombre mundialmente conocido, Torremolinos era un pequeño pueblo pesquero, situado a escasos kilómetros de la capital y con apenas treinta casas y una sola calle, dominado por la Torre de Pimentel, junto a la cual se alzaba el molino, que se conserva, y a los cuales debe su denominación el enclave. Sin embargo, no era éste el único molino, pues con antelación a los años del desarrollismo existieron otros similares -los de Manojas, Molinillo, del Pan Triste, del Batán- cuya memoria sólo perdura en el callejero o en escasos restos. A partir de 1950, Torremolinos fue creciendo a un ritmo vertiginoso, perdiendo sus peculiares características, que no se han conservado ni en la plaza ni en el barrio pesquero de La Carihuela, hasta el punto de permitirle obtener, en fechas recientes, su segregación del término municipal de Málaga, al que estuvo adscrito desde comienzos del siglo XX.
     Salvo algunos edificios singulares, como la Casa de María Barrabino, único resto de la arquitectura burguesa del siglo XIX, que se encuentra además en un sitio principal, la plaza del pueblo, la Casa de los Luque, espectacular obra neomudéjar, el Sanatorio Marítimo, con moderna estructura de pabello­nes, de Guerrero Strachan, o el Colegio de Huérfanos de Ferroviarios, obra racionalista de Francisco Alonso Martos, protegida al formar parte de la selección del DOCOMOMO ibérico, se comprende que los testimonios arquitectónicos más interesantes de Torremolinos se encuentren ligados a su compleja infraestructura de servicios. De esta manera, entre 1959-1960, Manuel Muñoz Monasterio y Juan Jáuregui Morales levantaban el Hotel Pez Espada, obra representativa del llamado «estilo del Relax», y algunos años después, Antonio Lamela Martínez hacía lo propio con el Hotel Meliá, dentro de unas líneas arquitectónicas de corte internacional. Sin embargo, la gran construcción contemporánea ha sido el Palacio de Congresos y Exposiciones, debido a Rafael de la Hoz Arderius y Gerardo Olivares James, cuya monumentalidad racionalista, sobrio formalismo y armónica conjunción de volúmenes constituye un notable y elegante exponente de la incidencia de las vanguardias en la Costa del Sol.
     Pero tan espectacular transformación no ha venido acompañada de una planificación ponderada y armónicamente compensada con la cualidad orgánica propia de una ciudad. De ahí que la localidad constituya hoy uno de los más desafortunados ejemplos de brutalismo urbanístico, por no hablar de las pretenciosas intervenciones en materia de ornato público, que han convertido realidades visuales, como el Monumento al turista, no sólo en una parodia de las columnas conmemorativas romanas y los triunfos barrocos, sino en un canto declarado al dudoso gusto de lo «kitsch», entre otros, aunque, afortunadamente, cuenta también con otros monumentos de interés, como los grupos escultóricos realizados por Elena Laverón.
     En los últimos años se ha construido un complejo lúdico interesante, el Parque Acuático Aquapark, obra de Francisco Peñalosa, y se han puesto en valor algunas instalaciones antiguas, muy transformadas, como el Molino de Inca, de 1755, o el Complejo Los Manantiales, pues no podemos olvidar que Torremolinos, que tradicionalmente surtía de pan a Málaga, desde la mediación del siglo XIX también le proporciona el agua de sus manantiales, aunque desde 1501 Málaga tenía jurisdicción sobre algunos de estos lugares y el privilegio de las aguas torremolinenses (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).
     El pueblito de pescadores y también agrícola, a partir del cual dio comienzo el fenómeno turístico de la Costa del Sol, se asoma al Mediterráneo desde la cima de un moderado promontorio, convertido hoy en una moderna ciudad de vacaciones, alegre, divertida y acogedora.
Historia
     Los hallazgos encontrados en diversas cuevas, hoy desaparecidas, sitas en los alrededores del actual hotel Santa Clara, remontan el poblamiento de Torremolinos al Neolítico, es decir, a unos 5.000 años. Sin duda, debió estar ocupada por los roma­nos, como lo prueba la necrópolis romana encontrada en la plaza de Cantabria al comienzo de los años noventa del siglo XX. En 1300, los árabes construyeron una torre de defensa que, aunque en muy mal estado, todavía subsiste en la calle San Miguel. Pero su hito más importante en la ciudad fue aprovechar las múltiples corrientes de agua que bajan de los montes para instalar molinos harineros y batanes, de los que en 1849 quedaban todavía un total de 15, 14 molinos y un batán, que estuvieron funcionando hasta 1923, momento en que, al expropiar Málaga las aguas, comenzaron a desaparecer. Ambos elementos, torre y molinos, dieron nombre al lugar. En 1763 se construyó un fuerte para la defensa de la costa en la zona de Montemar, del que quedan algunos restos aún en el actual parque de la Batería. En 1900, ya fuera de uso, compró el fuerte el súbdito inglés George Langworthy, quien lo convirtió en un palacete rodeado de espléndidos jardines. Este inglés era un millonario bon­dadoso y caritativo al que muy pronto apo­daron el inglés de la peseta, por la de plata con la que socorría a todo el que iba a pedir a su puerta. En 1930, Langworthy, que en 1918 había sido nombrado hijo adoptivo y predilecto de Torremolinos, convirtió la finca en residencia para extranjeros, que sería, de este modo, el primer antecedente del turismo en toda la costa. Su ejemplo fue seguido en 1933 por Carlota Alessandri, quien restauró su cortijo, Cucazorra, y abrió el parador Montemar. A partir de aquí comienza una carrera que todavía no ha terminado. En 1942 se inaugura el hotel La Roca. En 1948 ya funciona en La Carihuela la sala de fiestas El Remo. En 1959 se inaugura el Pez Espada, primer hotel de lujo, y Torremolinos entra a formar parte de las principales mecas del turismo mundial. Ahora bien, en 1923, la ciudad había vendido su autonomía municipal a Málaga por la cantidad de 252.288,73 pesetas, importe de su deuda con el Tesoro, que no podía satisfacer, autonomía que no volvería a recuperar hasta 1988, después de una prolongada y tenaz lucha con las autoridades de la época.
Gastronomía
     Torremolinos, con el gran foco de La Carihuela al frente, reúne casi trescientos restaurantes en los que pueden encontrarse las especialidades culinarias de cualquier parte del mundo. Ahora bien, en su cocina tradicional priman los productos procedentes del mar. El plato por antonomasia es el pescaíto frito. Célebres son también los espetos de sardinas, que se encuentran en toda la costa. Las tortas de Torremolinos, de aceite, son el dulce de siempre, que acostumbra a consumirse de postre.
Artesanía
     No existe una artesanía autóctona, pero en diversas calles y en el paseo marítimo, pintores jóvenes y otro tipo de artistas y artesanos ofrecen sus obras a los viandantes. Hay además un número incontable de comercios en los que pueden encontrarse todo tipo de artículos artesanales, bisutería, piel, madera, cuero, cerámica, tejidos, etc.
Fiestas
     Tradicionales son las de la Virgen del Carmen, el 16 de julio, con procesión marítima que arranca de la playa de la Carihuela, y la Romería de San Miguel, el 29 de septiem­bre, una de las más importantes de España, en la que participan más de 200.000 personas y que ha sido declarada de Interés Turístico Nacional. En los últimos tiempos se han recuperado el Carnaval, en febrero; las Cruces de Mayo, a principios de este mes, y la Noche de San Juan. A ellas se han aña­dido el Día de los Verdiales, que a finales de marzo o primeros de abril, dependiendo de cómo caiga la Semana Santa, reúne en el pinar de los Manantiales, junto a la ermita de San Miguel, a un buen número de pandas y a muchísimo público; el Día del Residente, también en marzo o en abril; el Día del Pescaíto, en junio, y el Día del Turista, en septiembre. De enorme importancia es el Campeonato de Europa de Baile, que se celebra a finales de febrero y que reúne en el palacio de los deportes de San Miguel a cientos de parejas de todas las edades y todos los rincones de Europa.
VISITA
     No tiene Torremolinos grandes y añosos monumentos de los que enorgullecerse. Lo que tiene, por encima de todo, es ambiente, un ambiente característico y bien distinto al de otras latitudes, incluso cercanas, en el que el visitante se siente atrapado nada más poner el pie en la calle. La plaza Costa del Sol sigue siendo el centro en el que todos los pasos confluyen. Hacia el norte parte la avenida de los Manantiales, gran eje que lleva al palacio de Congresos de la Costa del Sol, moderno edificio racionalista diseñado por los arquitectos Rafael de la Hoz y Gerardo Olivares, y hacia el complejo deportivo Ciudad de Torremolinos.
     Al oeste de la avenida de los Manantiales se sitúa el barrio del Calvario, núcleo primitivo de Torremolinos que conserva prácticamente intactas sus raíces tradicionales. Aquí se encuentran el Ayuntamiento y la Casa de la Cultura y, más allá de la circunvalación antigua, la plaza de toros, el complejo deportivo Ciudad de Torremolinos y el real de la feria de San Miguel.
     Desde el lado sur de la plaza parte la calle de San Miguel, camino que lleva hasta el mar desde que el pueblo es pueblo, es decir, desde siempre, y que, a pesar de encontrarse en la actualidad llena de comercios, de barecitos y de restaurantes, no ha perdido ni un ápice de su personalidad.
     A la derecha de esta calle, se encuentra el gracioso Pueblo Blanco, conjunto de calle­citas y de viviendas floridas que imitan un pueblo andaluz y que, a pesar de su artificialidad, resultan muy sugerentes. En una pintoresca bajada, la calle de San Miguel concluye en la plaza del mismo nombre, en la que se levanta la iglesia de San Miguel, pequeño templo de carácter  neoclásico.
     Un poco más abajo se alcanza la playa del Bajondillo, ayer extenso arenal y hoy zona marítima en la que abundan las edificaciones y los establecimientos de servicios, y en la que se ha labrado un amplio paseo marítimo que, hacia oriente, discurre por las playas de Playamar y los Álamos, y hacia poniente llega hasta La Carihuela y, aún más allá, hasta las playas de Montemar y del Saltillo, ya en el límite con Benalmádena. La Carihuela ha sido hasta hace poco tiempo un barrio autónomo, de pescadores, que aún conserva gran parte de su viejo encanto, de manera principal en el paseo marítimo, convertido, no obstante, en uno de los grandes centros de la gastronomía de la Costa del Sol (Rafael Arjona. Guía Total, Málaga. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005).
     Cuna y matriz de lo que andando el tiempo habría de llamarse la Costa del Sol, esta ciudad se asoma al Mediterráneo desde un suave promontorio que la sierra de Mijas protege del mal tiempo y de los vientos del norte.
Historia
     Aunque el territorio gozó desde la antigüedad de un enorme atractivo para todos los pueblos que han navegado el Mare Nos­trum, la primera referencia cierta que se tiene de la ciudad data de 1489 cuando, tras la conquista de Málaga por los Reyes Católicos, se produce el reparto de sus tierras entre los cristianos, figurando con el nombre de Los Molinos de la Torre.
     Posteriormente, en unos mapas que se editan en Amsterdam en 1745, sólo con el nombre de Molinos. Estos molinos, de ori­gen árabe, servían para la producción de harina y aceite y también en la industria del hierro, el papel, la sal o la pintura y eran movidos por el agua de los abundantes manantiales y pequeños saltos de agua de la zona. En 1924, la ciudad, todavía un pequeño enclave de pescadores y de hortelanos, pasó a formar parte del municipio de Málaga, del que volvió a independizarse en 1988.
Gastronomía
     En Torremolinos existen más de 250 restaurantes en los que puede encontrarse todas las especialidades de la cocina nacional e internacional. La gas­tronomía propia, no obstante, se basa en sus renombrados productos del mar: gambas, cigalas, almejas, navajas, salmonetes, jureles, pescadillas, etc. Los platos tradicionales son el pescaíto frito y los espetones de sardinas, que comparte con toda la costa. Las tortas de Torremolinos (de aceite) son el postre más clásico.
Artesanía
     Por las calles, ofrecen su obra pintores jóvenes y, en sus numerosas tiendas, se encuentra un amplio muestrario de artículos artesanales de bisutería, piel y cuero, madera, tejidos...
Fiestas
     El 16 de julio se celebra la procesión marítima de la Virgen del Carmen que, desde la playa de la Carihuela, recorre todo el litoral. El 29 de septiembre tiene lugar la romería de San Miguel que reúne a más de 150.000 personas y es una de las más importantes de Andalucía. También se festeja el Día del Turista (1 de septiembre) y el Día del Pescaíto.
Vida urbana
     El buen tiempo con el que cuenta la ciudad durante la mayor parte del año, con más de 300 días de sol y una temperatura media de 20 ºC, con brevísimos y suaves inviernos, propiciaron el gran desarrollo del turismo a partir de 1950, circunstancia que la ha convertido en un gran babel cuyo crecimiento ha ocultado casi por completo la fisonomía del primi­tivo pueblo.
     El grueso del comercio y de los bares de copeo se localiza a partir de la plaza de la Costa del Sol y sus alrededores, la Nogalera, el Pueblo Blanco y la calle San Miguel, interesantísimo eje por donde pasa todo el mundo. A lo largo del paseo marítimo de la playa de la Carihuela se sucede un gran número de res­taurantes donde se come, a la orilla misma del mar, el mejor pescado de la costa. Disco-bares, pubs con actuaciones en vivo, tabernas, bares hawaianos y pamperos, boleras, etc., que se reparten por toda la ciudad, engrosan la amplia oferta recreativa que se completa con la posibilidad de practicar casi cualquier deporte de mar o tierra, desde el tenis o el golf hasta la pesca o la vela. Las discotecas y lugares de ambiente juvenil se ha con­centrado en los últimos años en las avenidas de Montemar y Carlota Alessandri.
     Las playas, las excursiones a los atractivos pueblos del interior o la cercana capital, los congresos o las convenciones son algunas otras de las inmensas posibilidades que ofrece una ciudad cuyo principal atractivo, de todas formas, es su bulliciosa traza, su intenso cosmopolitismo y la corriente de simpatía que, sin saber bien por qué, se establece rápidamente entre sus diversos y heterogéneos visitantes.
VISITA
     La plaza Costa de Sol es el centro tradicional de la ciudad moderna. A su izquierda, viniendo desde Málaga, se localiza el mar, a su derecha, la sierra. Hacia ésta, subiendo por la avenida de los Manantiales, se encuentra el palacio de Congresos de la Costa del Sol, edificio de diseño racionalista, obra de los arquitectos Rafael de la Hoz y Gerardo Olivares, concebido como un gran espacio central rodeado de un semianillo de volúmenes ciegos.
     De un extremo de la plaza Costa del Sol parte, hacia la playa, la calle San Miguel, gran eje lúdico, lugar de encuentro y calle comercial por excelencia. A su espalda se abre el gracioso Pueblo Blanco, proyectado en 1973 tratando de imitar la estructura popular de un poblado andaluz. Entre casas encaladas, con balcones adornados con geranios y buganvillas, se abren bares y restaurantes.
     La calle San Miguel baja hasta la plaza del mismo nombre, en una esquina de la cual se levanta la iglesia de San Miguel, pequeño templo de carácter neoclásico.
      Desde aquí, una pintoresca pendiente con­ duce hasta la playa del Bajondillo y su extenso y cuidado paseo marítimo que se prolonga en dirección a Málaga a lo largo de las pla­yas de El Lido, Playamar y los Álamos.
     La avenida de Palma de Mallorca, que parte igualmente de la plaza de la Costa del Sol, y, posteriormente, la calle Carmen Montes, con­duce hasta la pintoresca playa de la Carihuela (también se puede acceder andando, desde Playamar, por un agradable paseo que bordea la playa abierto en los últimos años). Su paseo marítimo y la calle paralela conserva el sabor del poblado de pescadores que era antaño.
     Por encima de la avenida de Palma de Mallorca se sitúa el barrio del Calvario, con sus floridas calles en las que crecen los naranjos y los chirimoyos. En este barrio se encuentran la plaza de toros y la Casa de la Cultura (Rafael Arjona. Guía Total, Andalucía. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005).  
     
Casa de los Navajas
     Edificio neomudéjar construido en el año 1925 por Antonio Navajas Ruiz, vecino de Churriana que decidió establecerse en el municipio ordenando la construcción de la casa en la zona conocida como Huerta de la Cruz.
     Declarado de Interés Histórico por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía en 1991, el inmueble está situado en un acantilado frente a la playa de El Bajondillo y consta de dos plantas con miradores, siendo la planta baja la destinada a la vivienda de la familia. Su estética corresponde al estilo neomudéjar que floreció en España, y en particular en la provincia de Málaga, a finales del siglo diecinueve y comienzos del veinte, siendo la decoración interior inspirada en la Alhambra de Granada. Este edificio tuvo especial relevancia en la Exposición Universal de Sevilla de 1929
(Diputación Provincial de Málaga).

Iglesia de San Miguel Arcángel
     Torremolinos cuenta con siete templos de culto católico, de los cuales el más antiguo es la Iglesia de San Miguel, construida en 1718 en estilo neoclásico y ampliamente reformada en 1896. Está situada en la plaza de los Santos Arcángeles, siendo éste su antiguo nombre (Diputación Provincial de Málaga).

Iglesia de Nuestra Señora del Carmen
     La Iglesia Nuestra Señora del Carmen está localizada en Torremolinos, concretamente en el popular barrio de la Carihuela en la Costa del Sol malagueña. Es una construcción moderna de finales de los setenta del siglo veinte que se realiza sobre la anterior capilla que estaba dedicada a la patrona de los marineros. Está presidida en el altar mayor por la imagen de la Virgen del Carmen (Diputación Provincial de Málaga).

Torre Molinos o Torre de Pimentel

       De edificación reducida se asemeja en su posición defensiva a las de otras fortalezas musulmanas del litoral, como Fuengirola, Salobreña o Almuñecar.
     Su forma es casi un prisma rectangular, pues las dimensiones en su base 7.20 m x 6.10 m tienen poca variación con las del pretil de la azotea 6.63 m x5.05 m.
    La torre viene posee aproximadamente unos doce metros de altura, su cuerpo inferior, de la mitad de su altura total, es completamente macizo. Su eje mayor se orienta de norte a sur, estando su entrada primitiva formada por un hueco, cobijado por un dintel curvo de ladrillo, que se abre en el centro de su muro oriental. Este hueco permitía ingresar a una planta de 3.18 m de alto y 5 m x 4.1 m de planta que se halla dividida en dos estancias desiguales separadas por un arco de 1.88 m de luz. La sala menor de 2.79 x 1.22 tiene una gran ventana que permite vigilar el mar. De la habitación mayor arranca una escalera de 70 cms cubierta parcialmente por bóveda de cañón, en la cual un tramo y dos recodos, con pañoleta, salvan la altura de la terraza.
     En la segunda planta encontramos una división en tres espacios en el sentido transversal, el central, de 95 cms, es continuación e una meseta de la escalera y sirve de ingreso a dos salas, estrechas y alargadas, aposento y lugar de observación de los vigías. A 2.63 m desde la solería se cubren estos espacios con bóveda de espejo y de cañón, con arcos fajones. Por último, la azotea de 5.63 m x 4.55 m, tiene pretiles de 93 cms de altura y 50 de espesor, habiéndose suprimido los matacanes. El desembarco de la escalera se abre en el ángulo suroeste.
     La leve escarpa lateral de 28 cm permiten fecharla sobre el siglo XIV, antes de que se generalicen las armas de fuego, que se pretendían contrarrestar con la inclinación de los muros de la fortaleza. También reafirma esta fecha su fábrica, totalmente de tapiales o adobe de tierra, como Gibralfaro. Para un estudio de la evolución del tipo es interesante la comparación con las torres de dimensiones similares de Pimentel y de Guadalmansa.
     También conocida con el nombre de Torre de Pimentel. Se trata de una atalaya situada en la punta de una escarpada de la villa, construida sobre la roca viva, cuyo fin era el de proteger todo el complejo industrial y agrícola de Torremolinos. En 1497 se sabe de su existencia por las ordenanzas en que se designa una guarnición a este puesto, en este documento aparece con el nombre de Torre de los Molinos, pero en un memorial de 1491 se la cita ya como Torre de Pimentel, personaje citado en los libros de repartimiento de Málaga, y seguramente se tratara de Juan Pimentel, Maestre de la Orden de Alcántara, o de Rodrigo de Pimentel, conde de Benavente (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Su forma es casi un prisma rectangular, pues las dimensiones en su base 7.20 x 6.10 metros tienen poca variación con las del pretil de la azotea 6.63 x 5.05.
     La torre tiene aproximadamente unos doce metros de altura, su cuerpo inferior, de la mitad de su altura total, es completamente macizo. Su eje mayor se orienta de norte a sur, estando su entrada primitiva formada por un hueco, cobijado por un dintel curvo de ladrillo, que se abre en el centro de su muro oriental. Este hueco permitía ingresar a una planta de 3.18 metros de alto y 5 x 4,1 metros de planta que se haya dividida en dos estancias desiguales separadas por un arco de 1.88 metros de luz. La sala menor de 2.79 x 1.22 tiene una gran ventana que permite vigilar el mar. De la habitación mayor arranca una escalera de 70 cms cubierta parcialmente por bóveda de cañón, en la cual un tramo y dos recodos, con pañoleta, salvan la altura de la terraza.
     En la segunda planta encontramos una división en tres espacios en el sentido transversal, el central, de 95 cms, es continuación a una meseta de la escalera y sirve de ingreso a dos salas, es-trechas y alargadas, aposento y lugar de observación de los vigías. A 2.63 m desde la solería se cubren estos espacios con bóveda de espejo y de cañón, con arcos fajones. Por último, la azotea de 5.63 x 4.55 metros, tiene pretiles de 93 cms de altura y 50 de espesor, habiéndose suprimido los matacanes. El desembarco de la escalera se abre en el ángulo suroeste (Diputación Provincial de Málaga).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Casa de los Navajas, Iglesia de San Miguel Arcángel, Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, y Torre Molinos o Torre de Pimentel) de la localidad de Torremolinos, en la provincia de Málaga. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia malagueña.

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sábado, 7 de diciembre de 2024

Los principales monumentos (Jardín Botánico La Concepción, Museo de Arte Flamenco, Museo del Vino, Museo de Vidrio y Cristal, Museo Automovilístico, Colección del Museo Ruso San Petersburgo, y Centre Pompidou) de la localidad de Málaga (y XI), en la provincia de Málaga

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Jardín Botánico La Concepción, Museo de Arte Flamenco, Museo del Vino, Museo de Vidrio y Cristal, Museo Automovilístico, Colección del Museo Ruso San Petersburgo, y Centre Pompidou) de la localidad de Málaga (y XI), en la provincia de Málaga.


Jardín Botánico La Concepción

     Perteneció, desde 1850, a los Marqueses de Casa Loring, Jorge Loring Oyarzábal y Amalia Heredia, hija de Manuel Agustín Heredia, y ofrece su jardín, de exótica vegetación, un interesante recorrido donde destaca el efecto sorpresa. Reco­rrerlo percibiendo la bondad del clima, la sombra benéfica de sus elevados árboles, el color que transforma el espacio, los diferentes aromas, el rumor de las fuentes estratégicamente colocadas, el crujir de las hojas al pisarlas y las plantas que se renuevan cada día, es ver crecer la vida.
     Este jardín responde al interés de su propietaria por el progreso científico, plasmado en ejemplares únicos de flora tropical traídos por las navieras de Heredia desde los cinco continentes, que se aclimataron excelentemente gracias al clima de la zona y a la especial situación de la finca. Desde la entrada, con grandes macizos de bouganvillas, una amplia avenida abierta en una densa vegetación a base de plátanos de sombra y arbustos de hojas lustrosas conduce a una glorieta con un riachuelo, cuyas riberas están pobladas de plantas exóticas, destacando la «monstera deliciosa», de recortadas hojas.
     Junto a la vivienda, de sobrias líneas clásicas, aunque ecléctica, se levanta una hermosa pérgola sobre columnas de fundición, salidas de los Hornos de Heredia que recrea un ambiente de inspiración romántica, descolgando espléndidas glicinias, y delante de la fachada principal un pequeño estanque, poblado de nenúfares rojos y amarillos, con un tritón niño sosteniendo el pez surtidor, está rodeado de interesantes ejemplares vegetales, entre ellos tres estupendas cycas y un gran drago de Canarias.
     Un sendero bordeado por bouganvillas y rosas conduce al cenador, pequeño templete circular con cupulín de vistoso trasdós cerámico, desde donde se dispone de una magnífica vista sobre la ciudad. Este templete regionalista, se construyó por los nuevos propietarios de la finca, los Echevarría-Echevarrieta entre 1911 y 1926. A ellos también se debe la Fuente de la Ninfa, con escultura de Paco Durrio, que centra otro de los estanques.
     Pero además este jardín contó con un valor añadido. Los marqueses de Casa-Loring reunie­ron una importante colección arqueológica, bautizada con el nombre de Museo Loringiano, que arranca de 1851, cuando se encontraron en los tejares de la ciudad dos planchas de bronce de finales del siglo I d.C. conteniendo parte del articulado del Código Legislativo del Municipio Flavio Malacitano, la llamada «Lex Flavia Malacitana» que, adquirida por los propietarios, ofrecieron su estudio a Rodríguez de Berlanga, miembro ordinario del Instituto Imperial Ar­queológico Germano, quien reconoció la trascendencia histórica del texto jurídico, dándolo a conocer al mundo científico.
     Impresionados por la importancia del hallazgo los Marqueses iniciaron una colección arqueológica reuniendo las piezas de interés que se hallasen en Málaga y otras zonas andaluzas. En 1859 se construyó un pequeño templo dórico, obra del arquitecto alemán Shark, para albergar el mosaico de los Trabajos de Hércules extraído en Cártama, que condicionó el tamaño de este templo, mostrándose pequeñas piezas en los expositores. Otra obra importante fue la «Urania de Churriana», escultura romana de mármol blanco (67 x 46 x 42), datable entre los siglos II-I antes de Cristo. La colección se enriqueció con la incorporación de otros bronces romanos con códigos municipales, además de importantes esculturas, relieves, útiles y mosaicos, adquiriendo asimismo otras colecciones, realizando Rodríguez de Berlanga un magnífico Catálogo publicado en 1903.
     Después de la muerte de los marqueses las piezas se dispersaron. Las de más valor se depositaron en instituciones culturales de carácter público, otras se encuentran en colecciones particulares de todo el Estado, y sólo algunas grandes esculturas permanecen «in situ» diseminadas por los jardines de la Hacienda.
     Cuenta con declaración de Jardín Histórico desde 1943 (Rosario Camacho Martínez, Isidoro Coloma. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo I. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     El Parque de la Concepción se encuentra situado entre la carretera de acceso a Málaga desde el norte por el Puerto de las Pedrizas, y el río Guadalmedina que a esa altura discurre transformado en el Pantano del Agujero y la Presa del Limonero.
     La zona del Jardín Histórico se encuentra rodeada de zonas de huertas y de montaña baja, presentando un trazado irregular formado a base de isletas que conforman un intrincado laberinto, que desde el punto de vista de la estética pintoresca pretende reproducir a la propia naturaleza.
     La soberbia finca fue construida hacia mediados del siglo XIX a expensas de los marqueses de Loring, quienes hicieron traer de África numerosos ejemplares de plantas exóticas para poblar los jardines. Estos jardines producen la sensación de que su trazado no obedeció a un plan preconcebido, sino más bien a exigencias impuestas por los desniveles del terreno, que fueron inteligentemente aprovechados para formar, a base de un frondoso y accidentado bosque, el más acertado conjunto de hermosas alamedas, serpenteantes senderos, estanques, cascadas, puentecillos rústicos, grutas, praderas, invernaderos, glorietas, pérgolas, túneles y todo cuanto la fantasía y el arte al servicio de la naturaleza han podido crear.
     El jardín, de estilo romántico, consta de un entramado de caminos sinuosos. Sobre una amplia plataforma situada en la parte superior del jardín de la Hacienda de la Concepción, al que se accede por una amplia alameda cubierta de árboles, se alza el hermoso palacete, vivienda de sus propietarios. Se trata de un típico ejemplar de la época romántica, con líneas neoclásicas y diseño armoniosos y bien proporcionado. Es un palacete de estilo neoclásico realizado por encargo de los primeros marqueses de Loring. La casa palacio aparece tras una deliciosa fuente, destacando el elegante frontón de la fachada, que le da un aire de palacio colonial hispano americano. Junto a ella hay una pérgola de hierro de grandes dimensiones, cubierta de glicinas, a modo de cenador.
     Forma una planta de H con dos fuentes que se orientan hacia el Norte y el Sur unidos por un cuerpo central donde se abre la puerta de acceso principal, frente a un parterre con balaustrada orientada a mediodía. Durante todo el recorrido podemos observar una muestra botánica deslumbrante, gran variedad de palmeras, fcus, cycas, dragos etc.
     La vegetación es eminentemente tropical y subtropical, proveniente de zonas como: Brasil, África,... Los elementos botánicos de mayor importancia son: La Palmera Chilena "Jubea Spectabilis"; Cycas como la Cyca Revoluta o la Cyca Circinalis; la Palmera azul mejicana "Erythea Armata" o bien las grandes Araucarias como la Araucaria Heterophylia.
     Dentro de la finca está el museo Loringiano, donde se pueden contemplar restos de mosaicos, estatuas y el propio edificio.
     Maravilloso jardín situado a seis kilómetros de Málaga, sobre la margen derecha del río Guadalmedina, cubierto todo él de plantas exóticas tropicales.
     En 1850 se produce la unión de dos familias potentadas de la pujante Málaga del siglo XIX; la familia Heredia y la familia Loring, de cuyo matrimonio nació su hija Concepción Loring Heredia, de donde procede el nombre de la finca. Esta familia creó una joya botánica y paisajística de destacado valor, con gran cantidad de especies exóticas traídas de otros continentes, e incluso construyeron dentro de la finca un pequeño museo de piezas arqueológicas. El 6 de Febrero de 1911, la finca pasó a manos de la familia Echevarría-Echevarrieta, a los cuales fue comprada en 1990 por el Ayuntamiento de Málaga, incorporándose al Patronato Botánico de la ciudad. Más tarde se convertiría en sede del citado organismo (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Museo de Arte Flamenco

     La Peña Juan Breva fue fundada en 1958 por el archivero municipal de Málaga, Francisco Bejarano Robles bajo el lema "seguir aprendiendo, velar por la pureza, propagar la enseñanza", como centro de estudio, defensa y difusión de los cantes de Málaga.
     Dependiendo de estos fines, la peña comenzó a adquirir grabaciones antiguas, con destino al estudio de los cantes malagueños, ampliándose a otra serie de objetos, bien donados o adquiridos por la propia peña, relacionados con el tema genérico del "Cante". Con todos estos materiales se forma una colección muy heterogénea que dio origen al museo en 1974. La peña edita la revista "Bandalá" en la que a veces aparecen noticias relacionadas con el museo.
     El museo ocupa uno de los locales de la Peña Juan Breva anexo a las dependencias que conforman el bar y los locales de reunión de los peñistas. Se accede desde el zaguán de entrada, ocupando varias salas de la planta baja, muy oscura y húmeda.
     La Peña Juan Breva, santuario del cante malagueño, se ubica en una casa popular del siglo XIX, en el callejón del Picador n° 2, pequeño adarve testigo de la trama islámica de la ciudad que desemboca en calle Beatas, paralela a la antigua muralla de la ciudad.
     El núcleo de la colección lo forman aquellos fondos relacionados, de alguna forma con el cante. Destaca su fonoteca, con grabaciones de toda época, la más antigua de 1907, de grandes intérpretes del cante y de todo soporte (pizarra, vinilo, microsurco, CD). El aficionado puede encontrar, y trasladar a soportes modernos si así lo desea, grabaciones de Cayetano Muriel "Niño de Cabra", Paca Aguilera. Antonio Pozo "El Mochuelo", la discografía completa Juan Breva (7 discos) y de Antonio Chacón y muchas de las grabaciones de Sebastián El Pena, la Niña de los Peines, Manuel Torres o el Cojo de Málaga entre otros (Diputación Provincial de Málaga).

Museo del Vino
     El Museo del Vino Málaga nació de la inquietud y el deseo del sector vitivinícola de disponer de un espacio desde el que difundir los valores de calidad y prestigio de los vinos de la tierra y su cultura. El edificio, antiguo Palacio de Biedmas del siglo XVIII del que se conserva su fachada señorial, fue rehabilitado e inaugurado en 2008, coincidiendo con el 75 Aniversario del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Málaga.
     El museo cuenta con más de ochocientos metros cuadrados que albergan la zona expositiva y de interpretación, mostrando más de 400 piezas antiguas de calidad cromolitográfica, distribuidas en un orden temático: etiquetas de botella, carteles y estampaciones publicitarias para vino y pasas, cabeceros de barrilería, bocetos y perfiles, estuchería y cobertura pasera y piedras litográficas que transportan al visitante hasta la tradición más antigua de los malagueños en sus bodegas, durante los siglos XIX y principios del XX.
     A las míticas bodegas se sumaron míticas litografías como Mitjana, Fausto Muñoz, Párraga, Alcalá, Berrocal y otras muchas, que con sus etiquetas temáticas añadieron arte a las botellas del vino, con las pinturas de Maestros de la talla de Ponce, Martínez de la Vega, Talavera, Fernández Alvarado, Ramón Mir, Jiménez Niebla y Luis Bono entre otros muchos, de los que el museo exhibe obras originales, cartelería publicitaria, bocetos y cromolitografías.
     Además, el Museo ofrece al visitante un amplio recorrido por la historia, la geografía del vino y la viña en las zonas de producción vitivinícolas de la provincia y la elaboración, tipología y crianza de los vinos de licor y naturalmente dulces que conforman la D.O. Málaga, y de los blancos, tintos y rosados de la D.O. Sierras de Málaga
     La génesis del vino desde el vidueño, el injerto, el cultivo, el asoleo, la pisa, la barrilería, el trasiego, la crianza en bodega por soleras y criaderas, hasta su conocimiento por el color, sabor, aroma, texturas o maridajes son buena parte de la razón existencial de este museo de marcadas características didácticas, convertido además en valorado centro de interpretación del vino, dotado de una sala de catas muy bien equipada, además de un aula de formación en constante actividad para quienes pretenden profundizar en las variadas facetas del apasionante mundo de la enología. Igualmente, en la planta baja se puede encontrar una extensa variedad de vinos amparados por el Consejo Regulador (Diputación Provincial de Málaga).

Museo de Vidrio y Cristal

     La Colección del Museo del Vidrio y Cristal de Málaga se encuentra situada en una casona del Siglo XVIII, cuidadosamente restaurada y con extraordinarias pinturas en su fachada, donde el visitante puede recorrer la historia de la humanidad a través del cristal. Esta colección privada está formada por unas 3.000 piezas de diversas épocas, acompañadas por una importante representación de obra pictórica, mobiliario y objetos de decoración que corresponden a diferentes periodos, creando una atmósfera mágica en el contexto doméstico en el que vivieron sus primeros propietarios.
     Del total de piezas de esta colección privada se exhiben unas 1.000, estando en constante rotación el resto. El recorrido comienza por las civilizaciones antiguas con piezas del antiguo Egipto, fenicias, bizantinas, medievales o incluso iraníes de los siglos XI y XII. En la sala destinada a los siglos XVI y XVII se pueden ver vidrios catalanes, venecianos y bohemios junto a retratos firmados por Adrian Hanneman o John Riley.
     Acompañados de pinturas de Mercier, Vanderbank o Wright of Derby la sala Siglo XVIII contiene vidrio realizado en La Granja de San Ildefonso, en Segovia, durante los reinados de Carlos III y Carlos IV. En cuanto a la estancia dedicada al siglo XIX, expone una colección de camafeos de cristal. Finaliza la visita con el siglo XX y las piezas de Gallé, Lalique, Whitefriars y otros vidrieros de la escuela pop de mediados de siglo.
     Entre los nombres propios de los artistas representados en el museo se encuentran Dale Chihuly, Ingrid Conrad-Lindig, Luis Boada Rolín, Elaine Hyde, Licio Zanetti, Yoko Hirosawa, Pedro Ramírez, Claude Morín, Jean Beck, Salvador Dalí y Ernest Haussaire.
     El museo está situado en una casona conocida como la antigua posada de San Felipe Neri frente a la iglesia del mismo nombre, en el barrio de los artesanos de Málaga. Esta edificación está articulada alrededor de un patio con columnas y galerías alrededor. Su rehabilitación se realizó buscando que todas las estancias dispusieran de luz natural. Dispone también de un pequeño jardín y unas bellas escaleras de azulejos que conducen a la primera planta de estilo morisco con arquerías y galerías abovedadas (Diputación Provincial de Málaga).

Museo Automovilístico de Málaga
     Aunque inicialmente se pensó construirla en terrenos de la Malagueta a finales del siglo XIX, esta Fábrica de Tabacos se edificó entre 1923 y 1927, con proyecto de los ingenieros industriales de la firma, Juan Francisco Delgado y Carlos Dendariana, y el ingeniero de caminos Fernando Guerra, actuando como colaboradores en la dirección de los trabajos el arquitecto de la sociedad Mariano García Morales y el ingeniero industrial Francisco González Stéfani.
     Es un conjunto de edificios que se organiza en tres patios abiertos. La fachada principal da acceso al mayor de los patios a través de una her­mosa verja de hierro que, prolongada mediante pórticos de columnas muy aéreos, se une a dos edificios de estilo regionalista sevillano, destinados a vivienda del director y a oficinas. En sus paramentos de mampostería enjalbegada y la­drillo visto para las esquinas y contornos de los vanos, resalta la cerámica vidriada, de colores azul y amarillo para los frisos decorados con mo­tivos de tradición plateresca. Las cubiertas son aterrazadas y en los remates hay pirámides con bolas inspiradas en la arquitectura sevillana El éxito de la exposición iberoamericana de Sevilla divulgó esta estilística y motivó que un edificio funcional como éste, de características similares a la funcional fábrica edificada en Tarragona, se revistiera con las galas del regionalismo.
     La primera función que cumplió este edificio fue el de centro de fermentación del tabaco, pero a partir de 1977 acogió el proceso completo, ela­borándose los famosos Farias y Montecristo, fruto del nivel de avanzada tecnología y el personal que tuvo esta fábrica. Tras su cierre en el 2002, el conjunto ha sido adquirido por el Ayuntamiento, que proyecta concentrar en él todas sus de­pendencias dispersas por la ciudad (Rosario Camacho Martínez, Isidoro Coloma. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo I. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     La fábrica de tabacos se ubica en el ensanche industrial malagueño que se consolida durante el siglo XIX en la orilla occidental del río Guadalmedina en su borde litoral. Ubicada en el barrio de Huelin y en el llamado Camino de la Misericordia se localiza como fondo visual de la Avenida de la Paloma. 
     El conjunto está compuesto por once pabellones independientes ordenados en torno a un espacio central. La organización de los pabellones respondía al proceso de fabricación del tabaco, delimitado el conjunto por una verja y con una entrada principal y dos entradas de servicio, todas ellas con acceso desde el Camino de la Misericordia, actual Avenida Sor Teresa Prat. Seis de estos pabellones conforman una ordenación simétrica en torno a un espacio interior, localizándose los otros cinco, dedicados a almacenaje en el borde sur de la parcela.
     En la composición simétrica principal dos edificios dedicados a Oficinas y Registro avanzan para marcar el acceso principal, en el centro de la fachada del Camino de la Misericordia. Ambos edificios se rematan con torre que marcan la entrada al complejo, realizándose los accesos a los edificios por una escalinata cubierta por una logia rematada en terraza. El estilo regionalista de raíz sevillana será el elegido para la formalización de este conjunto y es en estos edificios de carácter más representativo donde el uso de la cerámica vidriada y el ladrillo en la definición de huecos, balaustradas y en general en la composición de sendos edificios va a ser más profusa. 
     A partir de este punto los pabellones delimitan un jardín central con una fuente en el centro dentro del regionalismo sevillano que ha sido extraída directamente del imaginario sevillano de los jardines contemporáneos de los Reales Alcázares.
     A ambos lados de este espacio central se sitúan los dos pabellones simétricos que acogen los Talleres de Elaboración. El situado más al Norte se convirtió en taller de picaduras de cigarrillos y almacén de elaborados, siendo el otro para la elaboración de cigarros (dedicado a fábrica tras la transformación de 1977). El edificio que se sitúa al fondo cerrando la composición era el antiguo Almacén de Distribución (acogiendo la sala de visitas, los espacios médicos, los vestuarios y la cafetería). Detrás de este se ubicó el edificio de Calderas y Servicios Generales. En contraste con el uso ornamental de los materiales en los pabellones de acceso, en estos la arquitectura es más funcional; sus fachadas se resuelven de forma seriada, como una gran superficie acristalada que queda modulada a partir de pilastras de ladrillo, que van haciendo más abstracta su referencia al orden arquitectónico, convirtiéndose finalmente en elementos geométricos que solucionan la separación de la carpintería consiguiendo una gran plasticidad en el plano de fachada.
     En la zona más al sur se localizan los pabellones para almacenes en los que la referencia estilística casi desaparece y es el cristal, sus carpinterías metálicas y su estructura de hormigón los únicos elementos utilizados para la conformación de sus espacios y para la composición de sus fachadas.
     Además del valor de esta construcción por su significado histórico y etnológico, la gran escala de su intervención y el sabio uso de los elementos propios del estilo regionalista para producir una arquitectura funcional apuntan a la conveniencia de su protección como uno de los ejemplos más representativos de la arquitectura industrial de principios de siglo XX. El énfasis en la integración de los nuevos materiales produjo uno de los primeros edificios construidos en España enteramente de hormigón armado, siendo de nuevo un testigo de excepción del cambio que se estaba llevando a cabo en la arquitectura.
     Desde principios del XIX se intenta sin éxito la instalación de una fábrica de tabacos en la ciudad de Málaga. Entre 1829 y 1839 ocuparon parte del Palacio de la Aduana y en la penúltima década del XIX se llega incluso a aprobar el proyecto para la construcción de una fábrica de tabacos en la Malagueta aunque en este caso el Ministerio de Hacienda no llega a permitir la liberación del presupuesto para la compra de los terrenos. En 1896 se consigue por fin el acuerdo para establecer la fábrica de tabacos en Málaga y se aprueba el presupuesto para la compra del solar aunque de nuevo el proceso se paraliza debido a las dudas que la localización de la fábrica en la Malagueta despertaba en los miembros del ayuntamiento.
     A principios del siglo XX el consumo de tabaco aumenta considerablemente y las fábricas existentes eran incapaces de cubrir la demanda. En 1921 la Compañía arrendataria de Tabacos, en el marco de un nuevo contrato del Gobierno, comienza una modernización de las fábricas existentes y proyecta la construcción de una nueva fábrica que iría localizada en Tarragona. El Ministro de Hacienda, por entonces Francisco Bergamín García concede la autorización para dos fábricas, incluyendo también una en Málaga. Su construcción es también producto de la decisión por parte de la Dictadura de Primo de Rivera de fomentar las nuevas industrias, junto con el apoyo a las obras públicas, el comercio exterior y la agricultura, con el fin de aliviar los efectos de la crisis económica y el desmantelamiento industrial que Málaga estaba sufriendo en estas primeras décadas del siglo XX. Se trataba de una actividad clave para su economía, ya que el puerto de Málaga compartía con Sevilla, Alicante y Barcelona la exclusividad para la entrada de tabaco procedente de Lisboa, Amsterdam y Virginia.
     El 21 de mayo de 1923 queda aprobado el proyecto y el presupuesto de ejecución para las obras, siendo el Ministro de Hacienda Miguel de Villanueva y asciendo dicho presupuesto a 10.878.235,047 pesetas. En julio del mismo año se comienzan oficialmente las obras de la fábrica. Se construye entre el 1923 y 1928 en tres parcelas con una superficie total de 150.000 metros cuadrados y una ocupación de 48.000 metros cuadrados siendo la de mayor tamaño la llamada finca de San Rafael. 
     El solar era colindante con la fábrica de fundición de Manuel Ojeda y con los talleres de la Sociedad de Ferrocarriles Suburbanos de Málaga la edificación. 
     Es proyectada por los ingenieros industriales Juan Francisco Delgado y Carlos Dendariana y el ingeniero de Caminos Fernando Guerra, siendo director de las obras el ingeniero de caminos Francisco González Estefani. Colaborarían en la obra el arquitecto de la empresa Mariano García Morales y el ingeniero Francisco González-Estéfani Beltrán de Lis. El contratista de las obras fue Antonio Baena Gómez. El edificio entra en funcionamiento en 1929 como Centro de Fermentación, declarándose en 1930 único centro de fermentación en España y no es hasta 1977 cuando el edificio se usa realmente como Fábrica, uso al que se dedican todos los espacios excepto el que se creó como taller de picaduras, 
cigarrillos y almacén de elaborados.
     En estos momentos las obras de la Exposición Iberoamericana y en general la producción arquitectónica de autores como Aníbal González se imponía sobre otras opciones de raíz clasicista. Mariano García Morales es realmente el que define estilísticamente el edificio.
     Cerrado desde 2002, en la actualidad es de propiedad municipal y se encuentra sometido a obras de rehabilitación para acoger las dependencias del ayuntamiento malagueño (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La Fábrica de Tabaco fue edificada en los años treinta del presente siglo en el barrio de Huelin según el proyecto de los ingenieros industriales Juan Francisco Delgado y Carlos Dendariena y el ingeniero de caminos Fernando Guerra.
     El conjunto se organiza en tres patios abiertos, que acogen cada una de sus tres funciones: venta, fermentación y fabricación. Se accede al patio principal a través de una hermosa verja de hierro, después de la cual nos encontramos a izquierda y a derecha con dos edificios de estilo regionalista sevillano, destinados a viviendas del director y a oficinas.
     En sus lienzos murales pueden contemplarse el ladrillo visto para las esquinas y contornos de los vanos, el blanco para los fondos y la cerámica vidriada de colores azul y amarillo para los frisos. Las cubiertas son terrazas y en los remates hay pirámides con bolas inspiradas en la arquitectura sevillana
     Ubicado en el edificio regionalista de Tabacalera y vecino de la Colección del Museo Ruso, el Museo del Automóvil y La Moda de Málaga acoge una colección única en el mundo que combina vehículos de alto standing y alta costura, donde arte, moda y diseño se reúnen en un mismo espacio. La familia portuguesa Magalhaes es artífice de este proyecto cultural que abrió sus puertas en 2010. La adquisición de vehículos exóticos, extravagantes y míticos comenzó con la figura del abuelo del actual propietario. En Málaga, el legado se ha ampliado con más de 500 piezas de alta costura que se muestran en los 6.000 metros cuadrados de espacio expositivo.
     Casi cien vehículos restaurados al más alto nivel ilustran la evolución estética y locomotora a lo largo de los últimos siglos y organizados en trece salas temáticas:  Belle Époque, Años 20, Coches Populares, Años 30, The Fashion Corner, Coches de Diseño, Coches de Sueño, Tradición Inglesa, Energías Alternativas, Sala de Motores, Años 50, Tuning y The Sublime Collection.
     Entre sus modelos y marcas se encuentran el Winner de 1898, coches a vapor de 1910, el increíble Coche Avión de 1932 o el prototipo de aire comprimido de 2011. También joyas míticas como Rolls-Royce, Jaguar, Bentley, Aston Martin, Bugatti, Ferrari o Mercedes con los modelos 540K de 1937 y Alas de Gaviota de 1956. Además, se puede disfrutar de obras de arte contemporáneo, diseñadas a partir de piezas del mundo del motor y visitar la inédita exposición "Galería de Motores", formada por un conjunto de motores ejemplares exclusivos.
     The Fashion Corner ofrece una selecta muestra de más de 300 ejemplares acompañados de sombrereras y maletas de época. La colección de sombreros “De Balenciaga a Schiaparelli” abarca un periodo que va de los años 20 a los 50 con marcas como Chanel, Dior o Balmain entre otros. Por otro lado, la colección The Sublime Collection representa un recorrido por la alta costura en el siglo XX. Vestidos vintage que muestran el desarrollo de las tendencias en una atmósfera de glamour relacionada con las grandes divas del cine en espacios con un mobiliario y una decoración tan cuidados que sumergen al visitante en la atmósfera de décadas pasadas.
     El Museo del Automóvil y la Moda tiene, además, una nutrida agenda de eventos con más de 600 realizados en sus primeros 14 años de vida (Diputación Provincial de Málaga).

Colección del Museo Ruso San Petersburgo-Málaga
      El Museo Estatal Ruso, inaugurado en 1895 por decreto del último zar Nicolás II y situado en la ciudad de San Petersburgo, alberga la mayor colección de arte ruso del mundo. Impulsada por los zares desde el s. XVIII, la colección cuenta con más de 400.000 obras que ilustran cada uno de los periodos, tendencias y géneros del arte ruso. Pocos países tienen un museo de tal magnitud centrado exclusivamente en la producción nacional, y pocas ciudades del mundo pueden presumir de albergar sus colecciones. La primera sede en Europa Occidental del Museo Estatal Ruso se establece en Málaga como uno de los grandes hitos de la oferta cultural que otorga a la ciudad un lugar destacado en la escena artística internacional.
     Para esta sede se eligió el edificio Tabacalera, tal vez la mejor muestra malagueña del estilo regionalista. Erigido en la década de 1920 y rehabilitado como contenedor de usos culturales, acoge la Colección del Museo Ruso de San Petersburgo/Málaga en una sede equipada para convertirse en un centro de referencia de la cultura rusa en Europa.
     Este espacio alberga una serie de muestras de larga duración, renovadas cada año, que recorren la compleja y fascinante historia del arte ruso y su relación cambiante con la cultura europea, además de ofrecer sucesivas y destacadas exposiciones temporales que completan el discurso expositivo. Desde febrero de 2022, se bloqueó la llegada de obras de San Petersburgo pero se sigue exhibiendo arte ruso o relacionado con este país a través de colecciones particulares y propuestas contemporáneas.
     Además, el centro dispone de un pequeño auditorio, tres salas de proyección, talleres infantiles, sala de lectura con libros de referencia y una sede del Museo Virtual conectada con más de cien lugares del mundo. Estas instalaciones permiten ofrecer una programación mensual de conferencias, películas, lecturas literarias, música clásica y folklore que convierten esta sede malagueña en una ventana por la que asomarse al alma de Rusia (Diputación Provincial de Málaga).

Centre Pompidou Málaga

      El Centre Pompidou Málaga se encuentra en el edificio denominado El Cubo, entre los Muelles 1 y 2 del puerto de la ciudad, una situación privilegiada frente a la Bahía. Desde su inauguración en 2015, el Centre Pompidou Málaga invita al público a experimentar el Centre Pompidou a través de su rica colección, la excelencia de su programación y el cruce de las disciplinas artísticas.
     El Centre Pompidou Málaga representa la primera implantación en el extranjero de la institución francesa y ya ha acogido a más de 850.000 visitantes desde su inauguración. El icónico Cubo, intervenido por el artista francés Daniel Buren, se han convertido en símbolo indiscutible de la hiperactividad y del prestigio de una ciudad que ha apostado por la cultura. Gracias al éxito cosechado, se renovó la colaboración firmada con la ciudad de Málaga por cinco años más, hasta marzo de 2025.
     En torno a un recorrido del arte de los siglos XX y XXI (concebido con las obras maestras de la colección del Centre Pompidou), se proponen cada año exposiciones temporales, espectáculos de danza, performances, conciertos, cine, conferencias, talleres y programas de mediación, para todos los públicos, y en contacto directo con la escena artística local y española.
     Así, el Centre Pompidou Málaga se ha convertido en el espacio artístico más vivo de la ciudad, una plataforma de intercambios entre la sociedad y la creación contemporánea (Diputación Provincial de Málaga).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Jardín Botánico La Concepción, Museo de Arte Flamenco, Museo del Vino, Museo de Vidrio y Cristal, Museo Automovilístico, Colección del Museo Ruso San Petersburgo, y Centre Pompidou) de la localidad de Málaga (y XI), en la provincia de Málaga. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia malagueña.

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domingo, 1 de diciembre de 2024

Los principales monumentos (Iglesia de la Esperanza. Museo Archicofradía de la Esperanza, Iglesia de Santo Domingo. Cristo de la Buena Muerte, Iglesia de San Pablo, Museo de Semana Santa, y Museo de Ciencias "Principia") de la localidad de Málaga (X), en la provincia de Málaga

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de la Esperanza. Museo Archicofradía de la Esperanza, Iglesia de Santo Domingo. Cristo de la Buena Muerte, Iglesia de San Pablo, Museo de Semana Santa, y Museo de Ciencias "Principia") de la localidad de Málaga (X), en la provincia de Málaga.


Iglesia de la Esperanza. Museo Archicofradía de la Esperanza

     Entre el entorno de la parroquia de Santo Domingo y la Avenida de Andalucía podemos contemplar el estado ruinoso a que ha llegado la arquitectura de los siglos XVIII y XIX del barrio del Perchel. Entre ellas se ha demolido la llamada Casa del Administrador, en c/ San Jacinto, cuyas fachadas estaban cubiertas de interesantes pinturas de tipo arquitectónico y figurativo realizadas en 1791, pero conservadas éstas, se expondrán en un espacio cercano.
     Enfrente se construyó en 1976 la Casa-Hermandad de la Archicofradía de la Esperanza, según proyecto del arquitecto Fernando Moreno. Amplio espacio rectangular con galería alta alrededor para facilitar la contemplación de los tronos y las imágenes, ha integrado en su cubierta, en 2003, una gran composición mural realizada por el pintor Eugenio Chicano, quien con su técnica pop y soltura en la narración, hace un relato de episodios de la historia de Málaga, especialmente en relación con el Perchel, de sus personajes y de la Hermandad.
     Aquí se exhibe el trono de Jesús Nazareno del Dulce Nombre del Paso, realizado en  1940-41 por el escultor Francisco Palma Burgos con diseño del arquitecto Fernando Guerrero Strachan, y el de la Virgen de la Esperanza es de Adrián Risueño y Andrés Cabello Requena interviniendo Luis Ramos Rosa y Antonio Barrabino entre otros; prototipo de la Semana Santa malagueña, es un auténtico «retablo callejero», el trono más grandioso de las procesiones malagueñas, por sus dimensiones y notable barroquismo. Entre otras piezas cabe destacar el manto procesional, que completa la visión del trono de la Virgen de la Esperanza, realizado en terciopelo verde bordado con oro fino, por las Adoratrices de Mála­ga en 1950, y es obra de gran interés artístico. Asimismo son notables los paños de bocina y los guiones, bordados en los talleres sevillanos de don Manuel Elena Caro (1951-1953), el conjunto de sayas de la Virgen y las nuevas dalmáticas. Se encuentran aquí también las pinturas realizadas por Rodríguez-Acosta.
     En 1988 se terminó la construcción del tem­plo, cuyo proyecto y dirección corrió a cargo de los arquitectos Clemente Rodríguez Grajales y Juan Luis Martín Malavé. Esta iglesia mantiene el estilo neopopular, arreglado al diseño del edificio de los tronos, al que se adosa formando án­gulo. Con planta de salón, alto presbiterio semicircular y espacioso estrado para  exposición de los titulares, se cubre con una bóveda de medio cañón reforzada con arcos fajones, cubiertas con pinturas, así como la de la capilla mayor. Al exterior, con elementos de cerámica que inciden en lo popular, hay tras grandes paneles, asimismo cerámicos, con escenas de la vida de la Virgen.
     En la capilla mayor presiden Jesús Nazareno del Paso, magnífica obra de talla, articulada, de Mariano Benlliure de 1940 y la Virgen de la Esperanza, imagen de candelero del s. XVIII, muy restaurada (Rosario Camacho Martínez, Isidoro Coloma. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo I. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Los orígenes de la Real Archicofradía de Nuestro Padre del Dulce Nombre de Jesús Nazareno y María Santísima de la Esperanza pueden fecharse en torno a 1489, años después de la reconquista de Málaga por los Reyes Católicos, cuando una comunidad de dominicos se establece junto a la ermita de Santa María de las Huertas, en la ribera derecha del río Guadalmedina, donde a principios del siglo XVI se comienza la construcción del convento de San Carlos y Santo Domingo el Real, en los solares aledaños a esta ermita, a la que quedó adscrita esta orden de predicadores.
     La comunidad traía consigo en su traslado a Málaga una imagen de Cristo, bajo la advocación del Dulce Nombre de Jesús Nazareno, que tuvo especial fortuna entre el gremio de los toneleros, dominante en aquel momento en el barrio, un sector económicamente fuerte si pensamos en la enorme actividad vinícola de su transpaís, que fundó la Cofradía del Dulce Nombre por Bula de Pío IV, otorgada en 1651. Según documentación sacada a la luz por el Padre Llorden, en 1567 la comunidad dominica cede a dicha Cofradía una de las capillas más próximas a la cabecera del templo, aquélla que poseía el capitán Hernán Lorenzo de Zafra, que se terminó de labrar en 1579.
     En 1606, conjuntamente con otras cofradías dedicadas en Málaga a la caridad y la penitencia, participó en la organización de lo que hoy conocemos como Semana Santa, y desde su primera salida procesional, se instituyó la bendición que Ntro. Padre del Dulce Nombre da al pueblo malagueño en la Plaza de la Constitución, entonces Plaza de las Cuatro Calles, gozando de cien días de indulgencia aquéllos que recibiesen la bendición con el debido recogimiento, por Bulas de Paulo V (1606) y Benedicto XII (entre 1727 y 1729).
     Esta Pontificia y Real Archicofradía tiene su sede en la Basílica de la que son titulares el Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso y María Santísima de la Esperanza, desde 1988, año de la Coronación Canónica de la Virgen.
     Junto al templo se encuentra el museo donde llaman poderosamente la atención los tronos procesionales.
     Una muestra de arte religioso que comprende pintura, talla, orfebrería y bordados se extiende en dos plantas con una superficie de 400 m2. Destacan el fresco "La Pasión según San Juan", obra neocubista de Rodríguez-Acosta; y el monumental mural que cubre el techo y relata la historia de la Archicofradía con un lenguaje expresivo popular, pintado por Eugenio Chicano en 2002.
     Bordados en oro sobre terciopelo llaman la atención el palio y los mantos de la Stma. Virgen, así como estandartes, guiones y dalmáticas. En cuanto a orfebrería sobresalen la cruz del Nazareno del Paso, las coronas y una amplia variedad de enseres de procesión: bocinas, mazas, lábaros o faroles. Los ocho paños de bocina son un prodigio de técnica mixta que combinan el bordado, la orfebrería y la talla en marfil.
     La visita se inicia en la Basílica con un itinerario explicativo que da sentido a todo lo demás.
     Actualmente se halla sometido a un proceso de restauración y mejora de sus instalaciones que terminará en breve (Diputación Provincial de Málaga).

Iglesia de Santo Domingo. Cristo de la Buena Muerte

     En la zona alta del barrio del Perchel se encuentra esta iglesia perteneciente al antiguo convento de los dominicos, del que quedan escasos restos, y cuya fundación se sitúa en 1489 a instancias de los Reyes Católicos, quedando la orden de predicadores adscrita a la ermita de Santa María de las Huertas.
     El primitivo edificio se empezó a construir en 1518 en estilo gótico-mudéjar, si bien no adquirió su carácter barroco hasta el s. XVII. Muy dañado por las inundaciones de 1628 y 1661, se reformó ampliamente y cobró nueva fisonomía y ornamentación. En la iglesia se ocultó la armadura de madera de la nave central con la bóveda de medio cañón, adornándose con yeserías barrocas, obras que finalizaron en 1729.
     Destruida la iglesia en el incendio de mayo de 1931 y 1936, fue restaurada a partir de 1950 por el programa estatal «Regiones Desvastadas» bajo la dirección del arquitecto Enrique Atencia. Tiene declaración de Monumento desde 1998.
     La iglesia presenta tres naves separadas por arcos de medio punto sobre pilares cruciformes y se cubre con bóveda de medio cañón rebaja­da, con molduras mixtilíneas. La capilla mayor se cubre con casquete esférico sobre pechinas, con escudos y emblemas dominicos sostenidos por angelotes rodeados de abultada hojarasca, así como los tímpanos, que responden a la decoración original. Es notable el púlpito de ágata, del s. XVIII. Las naves laterales se estructuran en tramos cuadrangulares, cubiertos con casque­tes esféricos sobre pechinas, conservando algunos restos de decoración primitiva y otras en la que se imita la de la Catedral.
     La fachada de la iglesia, de piedra asperonosa y en mal estado, tiene portada adintelada flanqueada por dobles columnas pseudocorintias entre las que quedan restos de la decoración escultórica, y se remata con un cuerpo con frontones triangulares y perfil conopial que parece indicar una intervención más tardía, posiblemente de comienzos del s. XX. El exterior del camarín del Cristo de la Buena Muerte, volumen poligonal que define el ángulo sureste de la iglesia está decorado con placas recortadas, ornamentadas con temas vegetales pintados, que se ha recuperado recientemente. Frente al puente de Santo Domingo se abre al exterior, a modo de capilla callejera, la Capilla de la Virgen de los Dolores (del Puente) (que veremos en la iglesia) cuya reconstrucción fue realizada en 1928, costeada por la Archicofradía de la Esperanza por la de­voción que esta imagen Dolorosa inspiraba a los percheleros; también se cuidaron estos cofrades de su conservación y culto hasta 1982 en que se reorganizó la Cofradía del Cristo del Perdón y la Virgen de los Dolores.
     Una gran espadaña de ladrillo, situada sobre el presbiterio, completa la imagen exterior de esta iglesia.
     Preside la capilla mayor un monumental Crucificado, talla mediocre realizada en los años 1959-1960 por el escultor Francisco Sánchez Ramos.
     La Antigua capilla del Cristo de la Cabrilla, si­tuada en el lado del Evangelio, ha sido restaurada por la reorganizada Cofradía del Cristo del Perdón y la Virgen de los Dolores (del Puente de Santo Domingo). En su arco de acceso presenta hojarasca y querubines, y en la clave, entre dos niños, el escudo de los dominicos flanqueado por dos lebreles con la antorcha en la boca, atributo de Santo Domingo. Su planta es rectangular cu­bierta con casquete oval, sobre pechinas, con linterna en la clave. Se ha conservado la primitiva decoración de éstas, la del anillo y los tímpanos laterales así como unas cartelas con plegarias rodeadas de vistosa hojarasca, obra de comienzos del XVIII, y según ésta, se ha completado el ornato de la capilla. La Virgen de los Dolores, titular de la Cofradía, es una escultura de can­delero de Pedro Asensio de la Cerda (1740-46). Recientemente se ha bendecido la nueva imagen del Cristo del Perdón, del escultor Suso de Marcos, quien también ha ejecutado la figura de San Juan Evangelista que acompaña a otra imagen de la Virgen en la escena del Calvario, talla esta última del círculo malagueño del siglo XVIII.
     Cierra la nave de la Epístola por la cabecera, la Capilla de la Virgen del Rosario que, como todas las dedicadas a esta advocación en las iglesias de dominicos, debía ser de una gran riqueza, que ha perdido casi por completo, aunque conserva algunos elementos de comienzos del s. XVIII (arco de entrada con yeserías, jambas con mármol de diferentes colores, mesas de altar, pavi­mento, etc.). La capilla existía ya en 1548 fecha en que Diego Hoyato hizo un retablo para ella.
     La Capilla de la Archicofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso y de la Virgen de la Esperanza, cuyos titulares ocupan una iglesia próxima con Casa de Hermandad, es obra del s. XVI. Tiene interesante estructura, pero fue remodelada a comienzos del siglo XX en un estilo neorrománico que no encajaba con la restaura­ción neobarroca de la iglesia, y en su iconografía destacaba un conjunto de pinturas al fresco con temas pasionales, ejecutado por el artista grana­dino Miguel Rodríguez Acosta, en 1961, también trasladado a la nueva sede.
     La Capilla de la Hermandad del Cristo de la Humillación y del Perdón y María Santísima de la Estrella fue otorgada en 1579 a la Cofradía de Nuestra Señora de la Concepción, que se com­prometía a labrarla al igual que la del Nazareno del Paso, pero los ornamentos conservados son barrocos. En ella reciben actualmente culto los titulares de la citada Cofradía; el Cristo de la Humillación fue ejecutado en 1941 por Palma Burgos, y la Virgen de la Estrella, obra anónima malagueña del s. XVIII.
     Capilla de la Pontificia Congregación del Cristo de la Buena Muerte y Ánimas y Nuestra Señora de la Soledad. Es una capilla-iglesia por su dimensión y complejidad espacial, con planta cuadrada y camarín octogonal con cubierta abovedada con linterna. Su decoración es moderna, de hacia 1940, cubriéndose los muros con placas de mármol gris y negro, con aplicaciones de bronce, y ha desaparecido su carácter primitivo, remitiendo al neobarroco en los pormenores decorativos, sobre todo en el camarín. En esta capilla reciben culto los titulares de la conocida como «Cofradía de Mena»: el Cristo de la Buena Muerte y Ánimas es obra de calidad, de 1941, del escultor malagueño Francisco Palma Burgos, réplica del Crucificado de Pedro de Mena que aquí se veneraba y que desapareció en los sucesos de 1931; la Virgen de la Soledad es anónima del círculo antequerano de la segunda mitad del siglo XVIII, y la Magdalena a los pies del Cruci­ficado es asimismo de Francisco Palma. También es autor de la Dolorosa de medio busto que se encuentra en el interior de una hornacina barroca, realizada en 1937.
     La actual sacristía, que se encuentra tras la cabecera, es una pieza interesante con planta octogonal; aquí se hallan dos lienzos que representan a San Pedro y San Pablo, de medio cuerpo, obras de interés del círculo valenciano del s. XVII. Hay otra sala, que debía ser la capitular o primitiva sacristía, de planta rectangular y cubierta above­dada, que conserva restos de pinturas murales.
     La interesante fachada del antiguo convento, que formaba ángulo con la iglesia en su parte sur, se ha demolido y su espacio lo ocupa la Casa de Hermandad de la conocida popularmente como Cofradía de Mena, obra del arquitecto Álvaro Mendiola, de 1999. Aquí se guardan los enseres de la Hermandad, destacando el trono del Cristo, de Francisco Palma Burgos y el de la Virgen, de los talleres Domínguez.
     Construido entre 1921 y 1925, este edificio es un resto importante de la arquitectura industrial, aunque remite a un estilo regionalista, conservando sus cajeados, aleros y característicos guardapolvos. Aquí se estableció en 1921 una empresa que, mediante cable submarino, mantenía la conexión telegráfica de Italia con las Azores y América (el primer cable, entre Anzio y Málaga, funcionó en 1925), y fue un importante cen­tro de comunicación durante medio siglo, disolviéndose en la década de los 70. Como anécdota cabe indicar que aquí se instaló en 1926 la oficina desde la que el Rey Alfonso XIII pudo hablar telegráficamente con el vuelo Plus Ultra.
     El edificio, aunque ostenta en su fachada principal el nombre de Mena, porque fue comprado por esta Cofradía y restaurado en 1999 por A. Mendiola, debería recuperar el nombre de Italcable, que define la importante función que desempeñó en el primer tercio del siglo XX, en la historia de las comunicaciones internacionales por cable, y lo que supuso para la ciudad de Má­laga. La rehabilitación ha sido costeada por la Fundación Unicaja habiéndose creado un mag­nífico espacio expositivo en la planta superior donde se ha conservado la primitiva armadura de madera, de notables peculiaridades estructurales y estéticas (Rosario Camacho Martínez, Isidoro Coloma. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo I. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     El inmueble objeto de la declaración es un fragmento del complejo conventual que ocupaba gran parte de una manzana situada en la zona norte del barrio del Perchel. Su configuración exterior es un tanto peculiar debido al derribo de parte de las edificaciones anexas, dando como resultado un perímetro irregular.
     La iglesia, arquitectónicamente, divide su espacio interior en tres naves separadas por arcos de medio punto sobre pilares cruciformes, con pilastras corintias cajeadas, que sostienen un doble entablamento, recorrido por un friso compuesto por canecillos con decoración de hojarasca. La nave central se cubre con bóveda de medio cañón rebajada, dividida por cuatro arcos fajones y dos nervios perpendiculares, que forman una retícula en donde encajan los medallones en la parte central y lunetos recortados con molduras mixtilíneas en las laterales. A los pies de esta nave se sitúa el nártex cubierto por techo plano salvo en los bordes que se curva en un cuarto de cañón; sobre este espacio se desarrolla el coro, cerrado al espacio central mediante una barandilla de directriz mixtilínea.
     En la cabecera de esta nave se ubica el presbiterio, al que se accede por un gran arco triunfal de medio punto. Es de planta cuadrangular y se cubre con una cúpula semiesférica sobre pechinas. El casquete semiesférico está decorado con medallón central de hojarasca y nervios planos cajeados, mientras que las pechinas presentan ornamentación vegetal y de medallones, con escudos y emblemas dominicos, sostenidos por angelotes.
     Las naves laterales se estructuran en tramos cuadrangulares entre arcos fajones doblados, cubiertos por bóvedas semiesféricas sobre pechinas, conservándose algunos restos de la decoración primitiva. A la nave de la Epístola se adosan varias capillas. La Capilla del Rosario presenta planta rectangular con cubierta de tejas a un agua. A ella se adosa el camarín de la virgen, de planta sensiblemente cuadrada cubierto con bóveda de medio cañón con fajones que llegan hasta el suelo. El acceso a la iglesia se produce a través de la fachada principal que se ubica a los pies de la nave central. 
     Se compone de una portada con vano adintelado flanqueada por dobles columnas corintias, observándose en los intercolumnios restos bastante deteriorados de la primitiva decoración escultórica. La portada se remata con un cuerpo tripartito compuesto de frontones triangulares y un perfil conopial de dos tornapuntas, encontrados y rematados por frontón triangular y cruz. Sobre ésta se abre un gran óculo que ilumina interiormente el coro.
     Junto a esta portada, a los pies de la nave de la Epístola, se abre otra puerta bajo arco sin ornamentación, rematada también por un óculo de menor dimensión que el anterior. En el lado opuesto de la iglesia, frente al paseo del río, se abre otra puerta, de carácter trasero, que accede a un patio de servicio desde el que se registran distintas dependencias vinculadas funcionalmente, en mayor o menor medida, con la iglesia. Los edificios así definidos, entre el volumen principal de la iglesia y el límite exterior, se presentan como un conjunto de construcciones adosadas, en su mayoría de dos plantas, difíciles de interpretar en el fragmentado contexto urbano actual. Bajo esta definición se engloban: El cuerpo que se levanta tras el presbiterio -actual capilla funeraria y antigua sacristía-, de planta interiormente achaflanada y cubierta de tejas árabes a tres aguas; la actual sacristía que, muy compartimentada, ocupa el espacio que queda entre el cuerpo anterior y la cabecera de la nave de la Epístola.
     Por último, adosadas a las cabeceras de la nave central y del Evangelio, se disponen, en dos plantas comunicadas por estrechas escaleras, el resto de las dependencias parroquiales, entre las que destaca una amplia sala en planta baja que constituye el centro de las demás dependencias.
     La Iglesia malagueña dedicada a Santo Domingo de Guzmán, fundador de la Orden de Predicadores, constituye casi el único vestigio del desaparecido convento de los dominicos de Málaga, un destacado conjunto en la actualidad prácticamente destruido, que fue un elemento fundamental en la configuración urbanística del popular barrio del Perchel Alto. Sus raíces históricas pueden surgir en la existencia previa a la conquista cristiana de una mezquita. A ella se adaptaría en 1489 la ermita dedicada a Santa Mª de las Huertas. Tras el repartimiento de 1492, los dominicos comienzan una larga etapa de construcciones que tienen como fases más significativas las realizadas en el siglo XVI en estilo gótico-mudéjar, así como las del último tercio del siglo XVII y primer tercio del siglo XVII, en que adquiere el carácter barroco que hoy presenta. Finalmente, en 1.931 fue destruida en su mayor parte, siendo restaurada por el arquitecto diocesano Enrique Atencia según proyecto de 1.953 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La Iglesia de Santo Domingo de Guzmán de Málaga data del siglo XV tras la conquista cristiana y situada extramuros, formaba parte del complejo conventual que ocupaba gran parte de una manzana situada en la zona norte del barrio de El Perchel.
     Esta iglesia es la sede canónica de la Cofradía de los Dolores del Puente, la Hermandad de la Humillación y la Congregación de Mena, que salen en la Semana Santa malagueña.
     Su configuración exterior es un tanto peculiar debido al derribo de parte de las edificaciones anexas, dando como resultado un perímetro irregular.
     La iglesia, arquitectónicamente, divide su espacio interior en tres naves separadas por arcos de medio punto sobre pilares cruciformes, con pilastras corintias cajeadas, que sostienen un doble entablamento, recorrido por un friso compuesto por canecillos con decoración de hojarasca. La nave central se cubre con bóveda de medio cañón rebajada, dividida por cuatro arcos fajones y dos nervios perpendiculares, que forman una retícula en donde encajan medallones en la parte central y lunetos recortados con molduras mixtilíneas en las laterales. A los pies de esta nave se sitúa el nártex cubierto por techo plano salvo en los bordes que se curva en un cuarto de cañón; sobre este espacio se desarrolla el coro, cerrado al espacio central mediante una barandilla de directriz mixtilínea.
     En la cabecera de esta nave se ubica el presbiterio, al que se accede por un gran arco triunfal de medio punto. Es de planta cuadrangular y se cubre con una cúpula semiesférica sobre pechinas. El casquete semiesférico está decorado con medallón central de hojarasca y nervios planos cajeados, mientras que las pechinas presentan ornamentación vegetal y de medallones, con escudos y emblemas dominicos, sostenidos por angelotes. Las naves laterales se estructuran en tramos cuadrangulares entre arcos fajones doblados, cubiertos por bóvedas semiesféricas sobre pechinas, conservándose algunos restos de la decoración primitiva. A la nave de la epístola se adosan varias capillas. La capilla del Rosario presenta planta rectangular con cubierta de tejas a un agua. A ella se adosa el camarín de la virgen, de planta sensiblemente cuadrada cubierto con bóveda de medio cañón con fajones que llegan hasta el suelo. En esta capilla podemos encontrar un retablo recientemente restaurado, que fue destruido en los sucesos de 1931.
     El acceso a la iglesia se produce a través de la fachada principal que se ubica a los pies de la nave central. Se compone de una portada con vano adintelado flanqueada por dobles columnas corintias, observándose en los intercolumnios restos, bastante deteriorados, de la primitiva decoración escultórica. La portada se remata con un cuerpo tripartito compuesto de frontones triangulares y un perfil conopial de dos tornapuntas, encontrados y rematados por frontón triangular y cruz. Sobre ésta se abre un gran óculo que ilumina interiormente el coro. Junto a esta portada, a los pies de la nave de la epístola, se abre otra puerta bajo arco sin ornamentación, rematada también por un óculo de menor dimensión que el anterior.
     En el lado opuesto de la iglesia, frente al paseo del río, se abre otra puerta, de carácter trasero, que accede a un patio de servicio desde el que se registran distintas dependencias vinculadas funcionalmente, en mayor o menor medida, con la iglesia. Los edificios así definidos, entre el volumen principal de la iglesia y el límite exterior, se presentan como un conjunto de construcciones adosadas, en su mayoría de dos plantas, difíciles de interpretar en el fragmentado contexto urbano actual. Bajo esta definición se engloban: El cuerpo que se levanta tras el presbiterio —actual capilla funeraria y antigua sacristía—, de planta interiormente achaflanada y cubierta de tejas árabes a tres aguas; la actual sacristía que, muy compartimentada, ocupa el espacio que queda entre el cuerpo anterior y la cabecera de la nave de la epístola.
     Por último, adosadas a las cabeceras de la nave central y del evangelio se disponen, en dos plantas comunicadas por estrechas escaleras, el resto de las dependencias parroquiales, entre las que destaca una amplia sala en planta baja que constituye el centro de las demás dependencias (Diputación Provincial de Málaga).

Iglesia de San Pablo

     La primitiva iglesia fue erigida en el año 1645, siendo obispo el cardenal Alonso de la Cueva, pero no fue parroquia hasta 1833. El antiguo templo se demolió en 1873, construyéndose el actual entre 1874 y 1891, según proyecto del arquitecto Jerónimo Cuervo. Estilísticamente es ejemplo del eclecticismo arquitectónico del siglo XIX para el que su autor escogió los elementos del repertorio gótico por la idoneidad de este estilo como el más representativo de la arquitectura religiosa, y su diseño fue defendido por él mismo ante la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo.
     Tiene tres naves separadas por pilares con haces de columnas y arcos apuntados, que sostienen bóvedas de crucería. La capilla mayor es poligonal, con cinco lados abiertos por arcos oji­vales sobre los que hay vidrieras con el tema de la adoración a la Eucaristía. Tras ella corre una girola también cubierta con bóveda de ojivas. El brazo derecho del crucero es el espacio del Sagrario, conformando una capilla abierta con materiales más nobles y triple arquería con ostentosos emblemas eucarísticos.
     La fachada principal, ubicada al Sur, presenta los característicos elementos góticos y resulta de una gran sencillez al no completar la torre este conjunto, ya que se sitúa sobre la cabecera; es cuadrada, muy recia y se remata por un pronun­ciado chapitel decorado con pináculos.
     La iglesia fue incendiada en 1931, por lo que todo su patrimonio es reciente, especialmente imágenes de Olot, aunque las cofradías pasionistas, que dan culto a sus titulares en esta iglesia, cuentan con algunas imágenes de más calidad y, especialmente, de gran devoción.
     En el primer tramo del lado del Evangelio re­ciben culto las imágenes de la Hermandad del Cristo de la Esperanza en su gran Amor y Nues­tra Señora de la Salud, ambas de Álvarez Duarte, de 1991 y 1986, respectivamente.
     En una capilla de la girola tiene su sede la cofradía de Nuestro Padre Jesús Cautivo y María Santísima de la Trinidad Coronada. El «Cautivo», obra del granadino Martín Simón de 1938, es una de las imágenes que despierta mayor de­voción en el barrio y en la Semana Santa malagueña. La Virgen fue tallada en 1978 por el escultor sevillano Francisco Buiza. En la capilla se expone junto a ellos parte de su ajuar de plata: cruz guía, faroles y candelabros, además de la espléndida corona de la Virgen.
     La Capilla de la Hermandad del Santo Traslado y la Virgen de la Soledad, remodelada en 1969, se sitúa a los pies del templo, en el lado de la Epístola. Estas imágenes fueron realizadas por el artista malagueño Pedro Moreira López entre los años 1945-1951 (La antigua imagen de la Virgen de la Soledad, también muy venerada y destruida en 1931, era una talla de bulto redondo atribuida a Pedro de Mena, aunque hoy se considera más próxima al estilo de Fernando Ortiz) (Rosario Camacho Martínez, Isidoro Coloma. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo I. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Aunque erigida en 1645 no se convirtió en parroquia hasta 1833. El primitivo edificio fue demolido en 1873, construyéndose el actual entre 1874 y 1891 por Jerónimo Cuervo. Su estilo corresponde al neogótico. Consta de tres naves, separadas por pilares fasciculados y arcos apuntados. Las cubiertas son de crucería, el coro está situado a los pies, donde se halla su única torre. La fachada principal posee una puerta central, rematada por un arco de medio punto, dos ventanas a los lados y un óculo en la parte superior (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Levantada a mediados del siglo XVII y reconstruida a finales del XIX, para años más tarde, tras un incendio, volver de nuevo a reconstruirse.
     La Iglesia de San Pablo es un templo cristiano católico situado en el barrio de la Trinidad.
     Es una obra del arquitecto Jerónimo Cuervo, construida entre 1874 y 1891
     Es la sede canónica de la Hermandad de la Salud, la Cofradía de Jesús Cautivo (popularmente conocido como el Señor de Málaga, por la gran devoción de todos los malagueños y en especial los vecinos (tanto antiguos como actuales) del barrio de la Trinidad) y la Hermandad del Santo Traslado y la Soledad de San Pablo, que realizan sus salidas procesionales en Semana Santa.
     Este templo nació en el siglo XVII como ermita de ayuda a la Parroquia de los Santos Mártires y en 1833 fue declarada parroquia.
     En 1873 se derribó el edificio para construir el actual, que se inauguró el 24 de mayo de 1891.
     En los años 2004-2006, se llevó a cabo una labor de restauración en el interior y el exterior del templo, reponiendo la mayoría de los pináculos, que se encontraban partidos.
     Es de estilo neogótico y su fachada principal se compone de una portada ornamentada ojival, flanqueada por columnas a cada lado.
     Su interior consta de tres naves con pilares fasciculados y con cubiertas de crucería. Y su torre, de 50 metros de altura, termina en forma de pirámide cuadrangular, con adornos formados pináculos de cerámica con decoración floral (Diputación Provincial de Málaga).

Museo de Semana Santa

     Este nuevo museo se ubica en el antiguo hospital de San Julián, sede de la Agrupación de Cofradías de Semana Santa. Alberga en 1.060 metros cuadrados el significado de la Semana Santa de Málaga, de los que 600 conforman la parte expositiva permanente, donde los turistas pueden visitar también la iglesia de San Julián, que cuenta con la mayor colección pictórica barroca de Málaga, con obras de Juan Niño de Guevara. La exposición se concibe con un planteamiento didáctico y utilizando los medios más avanzados desde el punto de vista estructural y técnico.
     “Este Museo es un servicio que las cofradías prestan a Málaga”, dijo el presidente del ente agrupacional. El Museo de Semana Santa cuenta con más de 150 piezas expuestas entre obras escultóricas, pictóricas y de orfebrería cedidas por la Agrupación de Cofradías y algunas de las hermandades más señeras de la capital de forma que el visitante pueda llevarse una idea muy clara de cómo se vive una procesión en Málaga.
     El museo se compone de un total de seis salas repartidas en dos plantas donde se resume qué es la Semana Santa: el origen de las cofradías, las imágenes, los nazarenos, los tronos, la música, la talla y la orfebrería (Diputación Provincial de Málaga).

Museo de Ciencias "Principia"
     Principia es un museo interactivo de ciencia. Consta de tres espacios principales: “Sala Faraday” donde se realizan sesiones de experimentos, un planetario con proyector digital de estrellas para ver el cielo de cualquier lugar del universo y la “Sala Tomás Hormigo” con más de 80 módulos interactivos. También cuenta con un observatorio astronómico en la terraza.
     La colección
     Principia es un espacio vivo, en continua evolución, en el que el visitante va a tener la oportunidad de aprender y experimentar por sí mismo, en todas las ramas y vertientes de la ciencia. Y es que, ante todo, Principia es un centro de ciencias interactivo, creado para fomentar la divulgación científica y tecnológica de una forma amena, pero sin perder el rigor en sus contenidos.
     Todas las ramas de la ciencia (Astronomía, Electricidad, Mecánica, Biología, Química, Matemáticas, incluso Ondas y Percepción) están presentes en este centro, que se estructura en cuatro salas o espacios diferentes: La Sala de Módulos Interactivos, llamada “Profesor Tomás Hormigo”; la sala Faraday; el Planetario y el Observatorio Astronómico.
     En el primer espacio, la sala “Tomás Hormigo”, se exponen permanentemente más de setenta módulos interactivos de distintas temáticas científicas, con los que podremos comprender el funcionamiento y los mecanismos que explican muchos de los fenómenos que se producen en la naturaleza, y en distintos ámbitos: mecánica, ondas, matemáticas, percepción, electromagnetismo, biología, geología o química.
     La siguiente sala, denominada Faraday, es un espacio multifuncional con capacidad para 100 personas, en la que vamos a tener la oportunidad de intervenir personalmente en los experimentos. Sin duda una inolvidable experiencia y una divertida forma de aprender.
    Realizaremos experimentos con descargas de alto voltaje y electromagnetismo que nos erizarán el cabello, físicamente. Comprenderemos porqué los teléfonos móviles no funcionan dentro de los ascensores, aplicando el principio de la jaula de Faraday. Podremos inflar un globo sin quitarle el nudo e introducir un huevo en una botella sin empujarlo, gracias a los principios de la presión.
     Comprobaremos que es posible derribar un puente, solo a base de resonancia. Veremos colores que cambian espontáneamente o agua que no cae, debido a sorprendentes reacciones químicas. Y nos iniciaremos en el apasionante mundo de la astronomía, que después podremos admirar en todo su esplendor, en el Planetario.
     El envolvente planetario de Principia, posee una cúpula de 5 metros de diámetro en la que, mediante un proyector digital, se recrea una completa bóveda celeste. En ella podemos distinguir las constelaciones más significativas de ambos hemisferios, reproducir los movimientos del sol, trasladarnos a cualquier lugar del universo o visualizar acontecimientos astronómicos que aún no han tenido lugar.
     Además, cada sesión del Planetario está dirigida por un experto monitor que se adapta al perfil de los visitantes, respondiendo a nuestras preguntas y centrándose, si lo deseamos, en la época del año en la que nos encontremos. En definitiva, respondiendo al interés del auditorio. No se trata pues de una grabación, sino de sesiones personalizadas. Una oportunidad única de obtener la respuesta de un experto a lo que siempre quisimos saber.
     Y para aplicar todo este conocimiento astronómico a tiempo real, Principia cuenta con un auténtico observatorio astronómico propio, situado en la terraza superior, donde, bajo una cúpula móvil de más de 3 metros de diámetro, se ha instalado un potentísimo telescopio para poder hacer observaciones al resguardo de las inclemencias del tiempo. Y para que el mayor número de personas posible puedan disfrutar de esta experiencia, las imágenes obtenidas por el telescopio se proyectan en la pantalla situada en la sala Faraday, gracias a una cámara CCD con tecnología digital.
     Un impresionante espectáculo, que se realiza una vez al mes, con la colaboración de la Agrupación Astronómica de Málaga “Sirio”, y al que se puede asistir libremente.
     Pero la vocación divulgativa de Principia va mucho más allá, evolucionando al ritmo que lo hacen los avances científicos y complementando su oferta con la programación de actos y eventos durante todo el año. Conferencias todos los sábados, Talleres formativos, organización de ciclos de cine científico, exposiciones y museo itinerantes, y una completísima videoteca constituida por más de 1.200 vídeos de contenido científico, que se pueden ver y consultar en las instalaciones del Centro Principia.
     Podríamos decir que, el Centro de Ciencias Principia es la demostración empírica de que comprender, aprender, conocer, y descubrir los secretos de la ciencia, puede ser divertido. Por eso, una vez realizada la visita tendremos la sensación de ser más sabios.
     El edificio
La idea de realizar este museo se fragua el 1994 a raíz de la organización de un proyecto de innovación educativa que, bajo el nombre de “el mes de la ciencia”, logró reunir en el Parque Tecnológico de Málaga, más de cien aparatos científicos realizados en distintos centros de secundaria de la ciudad.
     Cuatro años después, se construye el edificio que alberga hoy las instalaciones, situado en la Avenida Luis Buñuel en las inmediaciones del Estadio de Fútbol La Rosaleda (Diputación Provincial de Málaga).

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