Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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lunes, 11 de mayo de 2026

El desaparecido Pabellón de Israel, de Uri Shaviv, para la Exposición Universal de 1992

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el desaparecido Pabellón de Israel, de Uri Shaviv, para la Exposición Universal de 1992, de Sevilla.
      Hoy, 11 de mayo, es el aniversario (11 de mayo de 1992) del Día Nacional de Israel en la Expo '92, así que hoy es el mejor día para ExplicArte el desaparecido Pabellón de Israel, de Uri Shaviv, para la Exposición Universal de 1992, de Sevilla.
     La Exposición Universal se ubicó en la llamada Isla de la Cartuja, que se encuentra en el Barrio de Triana Oeste, del Distrito de Triana.
     El desaparecido Pabellón de Israel [nº 141 en el plano oficial de la Exposición Universal de 1992], se encontraba situado en el Camino de los Descubrimientos, entre los pabellones de Portugal y la India, en el Barrio de Triana Oeste, del Distrito Triana.
     El Pabellón de Israel presenta la contribución del pueblo judío a la ci­vilización universal a lo largo de la historia y, concretamente, la contribución del Estado de Israel a los descubrimientos y al desarrollo científico del año 2000.
     Israel es un país pequeño en un mundo muy avanzado científica y tecnológicamente y, al igual que mu­chos otros países pequeños, cuenta con políticas claramente definidas para las actividades científicas y tecnológicas, para mejorar así su capacidad competitiva. La cooperación internacional ha jugado un importante papel en este esfuerzo, ya que ha puesto a disposición de Israel recursos científicos y el conocimiento de expertos.
     El porcentaje de la población israelí relacionada con la investiga­ción científica y tecnológica, así como la cantidad de dinero que se emplea en investigación y desarrollo, en relación con el Producto Nacional Bruto, es de los más altos del mundo. La gran reserva de Israel de personal profesional cualificado es la principal responsable de sus logros científicos y tecnológicos. En 1987, alrededor de 200.000 profesionales con títulos universitarios constituían el 13 por ciento de los trabajadores del país (Guía oficial de la Expo '92).
        El pabellón de Israel se encontraba situado en el Camino de los Descubrimientos, entre los pabellones de Portugal y la India.
     Tras meses de indecisión debido a la situación política del país y la Guerra del Golfo, Israel anunciaba en noviembre de 1991 su participación con un pabellón propio en Expo'92. Para ello, todos los trámites se agilizaron y el mismo diciembre se comenzaba la construcción de la carpa o "hoel" (en hebreo) que compondría el pabellón israelí con contenidos fácilmente instalables, dada la falta de tiempo.
     Con estos problemas de tiempo, Israel optó por una construcción sencilla que simula una carpa y que recuerda al santuario de los libros de Jerusalén. En la entrada se exponía una piedra esculpida con diversos motivos, señalando la gran riqueza arqueológica del país que se mostraba en el pabellón.
     A continuación, y tras pasar un riguroso control de seguridad, cincuenta proyectores y cerca de tres mil diapositivas mostraban al visitante el pasado y el futuro de este pueblo. El contenido se completaba con muestras de candelabros, cerámica árabe, documentos antiguos y una pequeña tienda de souvenirs (el pabellón no disponía de restaurante debido a su escaso tamaño).
     Tras la clausura de la Muestra Universal y debido a su categoría de efímero, fue demolido en noviembre de 1992, dejando la primera parcela libre en la Cartuja post-Expo (Blog Pasaporte Expo 92).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el desaparecido Pabellón de Israel, de Uri Shaviv, para la Exposición Universal de 1992, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

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domingo, 4 de mayo de 2025

El desaparecido Pabellón de Siria, en el Pabellón de los Países Árabes, de Jesús Castañón Díaz, Rafael Zapata, y Eduardo Gómez, para la Exposición Universal de 1992

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el desaparecido Pabellón de Siria, en el Pabellón de los Países Árabes, de Jesús Castañón Díaz, Rafael Zapata y Eduardo Gómez, para la Exposición Universal de 1992, de Sevilla.
     Hoy, 4 de mayo, es el aniversario (4 de mayo de 1992) del Día Nacional de Siria en la Expo' 92, así que hoy es el mejor día para ExplicArte el desaparecido Pabellón de Siria, para la Exposición Universal de 1992, de Sevilla.
     La Exposición Universal se ubicó en la llamada Isla de la Cartuja, que se encuentra en el Barrio de Triana Oeste, del Distrito de Triana.
     El desaparecido Pabellón de Siria, en el Pabellón de los Países Árabes para la Exposición Universal de 1992 [nº 271 en el plano oficial de la Exposición Universal de 1992], se ubicaba en la esquina de la calle Charles Darwin, con el Camino de los Descubrimientos (Avenida 4); en el Barrio de Triana Oeste, del Distrito Triana.   
     El pabellón de los Países Árabes se encontraba situado en el cruce de la Avenida 5 o de los Arces, actual calle calle Charles Darwin con el Camino de los Descubrimientos y se emplazaba junto a los pabellones del Caribe y de Polonia/Bulgaria.
     Los países árabes, representados por Jordania, Siria, Egipto, la OLP (Organización para la liberación de Palestina) y la Liga Árabe (formada por 21 países de Oriente Medio) se congregaron en un pabellón conjunto con una superficie de 2.400 metros cuadrados y construido por la Sociedad Estatal para mostrar al mundo las aportaciones del mundo árabe y el progreso de Europa a través de su civilización.
     Jordania presentó una réplica de la ciudad de Petra, "escondida" al final del acantilado que forman las montañas de piedra rosa. Al otro lado de Petra se veía Tierra Santa y el río Jordán representados en un mosaico bizantino, así como una reproducción exacta de los frescos del castillo "Qasr Amra".
     Lo más destacado del pabellón de Siria era el primer alfabeto del que se tenga noticia en el mundo, representado en una pequeña tablilla de arcilla del tamaño de un dedo, del segundo milenio antes de Cristo. Así mismo, se mostraban piezas arqueológicas como tablas con vocabulario sumerio, figuras en terracota, estatuas, monedas, cerámicas, joyas, etc.
     La Liga Árabe representaba mediante imágenes y textos, las técnicas de navegación y sus barcos, subrayando la importancia de su participación en los descubrimientos y la creación de rutas comerciales. Lo más destacado del pabellón fue el documental que mostraba al mundo islámico en el progreso de la humanidad incluyendo escenas rodadas en la Alhambra de Granada.
     En el pabellón reservado para Egipto se encontraban hasta noventa piezas de arqueología y arte aseguradas por valor de 4.500 millones de pesetas, lo que da idea de su importancia en este pabellón conjunto. Se mostraban elementos de la época faraónica como una escultura del rey Kefrén y de Ramsés II, vasijas de oro o la esfinge de una reina; del período grecorromano, como bustos de los dioses Serapis y Dionisio o de la época cristiana, con un icono de la Virgen María, tapas en plata para la Biblia o una cruz de madera con la imagen de Cristo.
     Tras la clausura de la Muestra Universal se pensó en integrar el edificio en el nuevo parque tecnológico Cartuja 93 gracias a su "versatilidad" y buena construcción pero a finales de 1993 y debido a la permuta de la Junta de Andalucía, propietaria del pabellón, hacia Agesa, cedió el edificio y su parcela a esta para la ejecución de viales, espacios de uso público y demás obras de urbanización. Finalmente, el pabellón sería demolido a finales del mismo año para dejar su parcela totalmente libre. (Blog Pasaporte Expo 92).

     Siria se extiende a lo largo de l50 kilómetros del litoral oriental de la cuenca del Mediterráneo. Con una población que alcanza la cifra de 14 millones, presume de tener la capital habitada más antigua del mundo: Damasco. Cruce de caminos entre Europa, Asia y África, Siria ha desempeñado un importante papel a lo largo de la historia mundial.
     En los últimos veinte años, importantes excavaciones arqueológicas han sacado a la luz descubrimientos sensacionales que añaden nuevas páginas a los anales de la humanidad y contribuyen a un mejor entendimiento de la historia del antiguo Oriente próximo. Estos descubrimientos, algunos de los cuales se remontan hasta un millón de años a.C., están expuestos al mundo en el Pabellón de Siria en Expo'92 (Guía Oficial Expo '92).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el desaparecido Pabellón de Siria, en el Pabellón de los Países Árabes, de Jesús Castañón Díaz, Rafael Zapata y Eduardo Gómez, para la Exposición Universal de 1992, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre el desaparecido Pabellón de los Países Árabes para la Exposición Universal de 1992, en ExplicArte Sevilla.

Más sobre la Exposición Universal de 1992, en ExplicArte Sevilla.

sábado, 22 de marzo de 2025

El desaparecido Pabellón de los Países Árabes, de Jesús Castañón Díaz, Rafael Zapata y Eduardo Gómez, para la Exposición Universal de 1992

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el desaparecido Pabellón de los Países Árabes, de Jesús Castañón Díaz, Rafael Zapata y Eduardo Gómez, para la Exposición Universal de 1992, de Sevilla.
     Hoy, 22 de marzo, es el aniversario de la creación de la Liga de los Estados Árabes (22 de marzo de 1945), así que hoy es el mejor día para ExplicArte el Pabellón de los Países Árabes para la Exposición Universal de 1992, de Sevilla.
     El Pabellón de los Países Árabes para la Exposición Universal de 1992 [nº 271 en el plano oficial de la Exposición Universal de 1992], se ubicaba en la esquina de la calle Charles Darwin, con el Camino de los Descubrimientos (Avenida 4); en el Barrio de Triana Oeste, del Distrito Triana.   
     El pabellón de los Países Árabes se encontraba situado en el cruce de la Avenida 5 o de los Arces, actual calle calle Charles Darwin con el Camino de los Descubrimientos y se emplazaba junto a los pabellones del Caribe y de Polonia/Bulgaria.
     Los países árabes, representados por Jordania, Siria, Egipto, la OLP (Organización para la liberación de Palestina) y la Liga Árabe (formada por 21 países de Oriente Medio) se congregaron en un pabellón conjunto con una superficie de 2.400 metros cuadrados y construido por la Sociedad Estatal para mostrar al mundo las aportaciones del mundo árabe y el progreso de Europa a través de su civilización.
     Jordania presentó una réplica de la ciudad de Petra, "escondida" al final del acantilado que forman las montañas de piedra rosa. Al otro lado de Petra se veía Tierra Santa y el río Jordán representados en un mosaico bizantino, así como una reproducción exacta de los frescos del castillo "Qasr Amra".
     Lo más destacado del pabellón de Siria era el primer alfabeto del que se tenga noticia en el mundo, representado en una pequeña tablilla de arcilla del tamaño de un dedo, del segundo milenio antes de Cristo. Así mismo, se mostraban piezas arqueológicas como tablas con vocabulario sumerio, figuras en terracota, estatuas, monedas, cerámicas, joyas, etc.
     La Liga Árabe representaba mediante imágenes y textos, las técnicas de navegación y sus barcos, subrayando la importancia de su participación en los descubrimientos y la creación de rutas comerciales. Lo más destacado del pabellón fue el documental que mostraba al mundo islámico en el progreso de la humanidad incluyendo escenas rodadas en la Alhambra de Granada.
     En el pabellón reservado para Egipto se encontraban hasta noventa piezas de arqueología y arte aseguradas por valor de 4.500 millones de pesetas, lo que da idea de su importancia en este pabellón conjunto. Se mostraban elementos de la época faraónica como una escultura del rey Kefrén y de Ramsés II, vasijas de oro o la esfinge de una reina; del período grecorromano, como bustos de los dioses Serapis y Dionisio o de la época cristiana, con un icono de la Virgen María, tapas en plata para la Biblia o una cruz de madera con la imagen de Cristo.
     Tras la clausura de la Muestra Universal se pensó en integrar el edificio en el nuevo parque tecnológico Cartuja 93 gracias a su "versatilidad" y buena construcción pero a finales de 1993 y debido a la permuta de la Junta de Andalucía, propietaria del pabellón, hacia Agesa, cedió el edificio y su parcela a esta para la ejecución de viales, espacios de uso público y demás obras de urbanización. Finalmente, el pabellón sería demolido a finales del mismo año para dejar su parcela totalmente libre. (Blog Pasaporte Expo 92).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el desaparecido Pabellón de los Países Árabes, de Jesús Castañón Díaz, Rafael Zapata y Eduardo Gómez, para la Exposición Universal de 1992, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la Exposición Universal de 1992, en ExplicArte Sevilla.

El desaparecido Pabellón de los Países Árabes en la Exposición Universal de 1992, al detalle:
Liga de Estados Árabes

viernes, 11 de octubre de 2024

El Pabellón de España, de Julio Cano Lasso, para la Exposición Universal de 1992

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Pabellón de España, de Julio Cano Lasso, para la Exposición Universal de 1992, de Sevilla.
      Hoy, 11 de octubre, es el aniversario (11 de octubre de 1992) del Día Nacional de España en la Expo '92, así que hoy es el mejor día para ExplicArte el Pabellón de España, de Julio Cano Lasso, para la Exposición Universal de 1992, de Sevilla.
     La Exposición Universal se ubicó en la llamada Isla de la Cartuja, que se encuentra en el Barrio de Triana Oeste, del Distrito de Triana.
     El Pabellón de España [nº 132 en el plano oficial de la Exposición Universal de 1992], Se encuentra en cruce del Camino de los Descubrimientos con la calle Isaac Newton, denominada como Avenida 2 o de Europa durante Exposición Universal, en el Barrio de Triana Oeste, del Distrito Triana.
      El Pabellón de España, levantado al borde del Lago de España, en una de las parcelas de mayor superficie, dando fachada al Camino de lo Descubrimientos, se construyó según proyecto de un arquitecto de indudable prestigio y sólida trayectoria profesional: Julio Cano Lasso (Madrid 1920-1996), que planteó un edificio que había de ser simbólico y representativo. 
     Ocupaba una península en el lago, cuyo eje principal es continuación de la Avenida de Europa, y, en la que se mostraba como un edificio de marcado carácter horizontal con cuerpos de poca altura de los que emergen dos volúmenes principales: un gran cubo blanco que preside el Lago y la Cúpula Esférica del Cine.
     El edificio se articula en una trama ortogonal, protagonizada por un patio principal (Plaza Mayor de España) que centraliza las circulaciones del edificio, patios laterales (Patio de Europa, de África, de Oceanía, de Asia y de la Dehesa) y una calle peatonal, proponiéndose elementos de transición entre los espacios libres y los interiores, basados en mecanismos espaciales, de filtraje y tamizado de luz según la tradición cultural andaluza. El conjunto de volúmenes articulados y unidos por porches, pórticos y cuerpos bajos, forman recintos que crean una alternancia de espacios, efectos de luz, tránsitos, que son animados por el agua y la vegetación, las celosías, los toldos y emparrado.
     El programa conjugaba aspectos representativos y funcionales. Los primeros se resolvieron a lo largo del eje que prolongaba el de la Avenida de Europa, iniciándose en un vestíbulo, accediéndose a un patio entoldado de importantes dimensiones hasta llegar al proyectado Salón de Recepciones que avanzaba sobre el Lago. El resto del programa se desarrollaba en tres niveles a ambos lados de este eje. 
     El cubo que Cano Lasso destinó a Salón de Recepciones era un gran espacio vacío, de dorada y suave iluminación, de 25 x 25 x 25 metros interiores, con paredes encaladas y pavimento de mármol con cenefas de mosaico de mármoles y esmaltes y cuyo techo dorado, parecía un lienzo suspendido, mientras el exterior, hermético equilibraba el volumen de la cúpula de cobre y recubría de mármol blanco sus cerramientos, permitiendo a nivel del suelo la apertura del Salón en balconada sobre el río. 
     En la planta semisótano se sitúa el aparcamiento, las instalaciones técnicas, almacenes, carga y descarga, algunas salas de exposición durante la Expo y el restaurante con la cocina. 
     Especial estudio tuvo en el proyecto la jardinería que se había de utilizar, que comenzaba desde la plaza de acogida, hasta la cobertura continua de plantas en toda la longitud de la jardinera, con aspecto colgante y el complemento de plantas olorosas, de forma que cubrieran de verde las paredes, utilizando desde madreselva, Solanum y Pandorea. 
     El arquitecto Julio Cano Lasso resulta ganador con el anteproyecto presentado en el concurso restringido de ideas sobre el Pabellón de España en la Exposición Universal Sevilla 1992, en el tercer trimestre de 1989. El Proyecto Básico fue presentado en el CEUN el 4 de abril de 1990. El 29 de mayo de 1990 concede la Comisión Ejecutiva de Urbanismo del Ayuntamiento de Sevilla la licencia municipal de obras para la construcción del Pabellón. Antes de la firma del contrato de obras se procede el 29 de mayo de 1990 a la colocación de la primera piedra, presidiendo el acto los Reyes de España y el Presidente del Gobierno.
     Tras replanteo previo de 11 de junio de 1990, el 21 de junio se aprueba el Acta de Replanteo y se comienza la construcción del Pabellón, con la dirección facultativa de Julio Cano Lasso y los aparejadores Manuel Pérez Romero y Adolfo Pinto Mesto.
     En junio de 1991, de acuerdo con Pabellón de España S.A. cesa Julio Cano Lasso como director de obras, ocupando su lugar los arquitectos Juan Herrero Fernández, José María Fernández Isla y Luis Miquel Suárez-Inclán, continuando los mismos aparejadores.
     El Pabellón de España ha sido uno de los edificios más emblemáticos de la arquitectura de la Exposición, siendo objeto de una importante difusión en medios especializados. El edificio mantiene en la actualidad, tanto exterior como interiormente, un buen estado de conservación, pudiendo apreciarse los valores arquitectónicos que posee.
     El Pabellón de España fue proyectado como un edificio permanente en el recinto de la Expo '92. Ha sido reutilizado como sede de la sociedad Isla Mágica, presentando pequeñas zonas que están cedidas en su uso a otras empresas. Ha contado para su adaptación con la estructura originaria del Pabellón, que ha sido capaz de adaptarse a los nuevos requerimientos funcionales sin que tal acomodo haya supuesto una intervención de cambios espaciales en el edificio, por lo que no se ha alterado el aspecto exterior del inmueble y mínimamente su interior.
     La intervención más irreversible ha sido la ocupación de una importante zona del Lago de la Expo '92 por los jardines que anteceden al Pabellón, actualmente utilizados por Isla Mágica y que han alterado notablemente uno de los elementos visuales y plásticos que permitían el completo entendimiento del edificio, que jugaba con reflejos en el agua que devolvían la fuerza de los contundentes volúmenes propuestos (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Sintetizar la riqueza, variedad y complejidad de un país como España en una Exposición en la que, además, es imprescindible entretener y, en buena medida, sorprender, constituye un reto singular.
     A orillas del Lago de España y desde el centro de la Exposición, una cúpula semiesférica y un voluminoso cubo sobresalen de una fachada blanca de cal y mármol. En el interior, un gran patio central y canales con agua distribuyen las estancias.
     Tradición y modernidad, unión de culturas, historia, idiomas... Signos identificativos de un pueblo que arraigó en la historia universal con características propias proyectadas más allá de sus fronteras. Y de todo ello se habla en su interior a través de tres diferentes recorridos por sus salas, en sus espectáculos, en sus actividades.
     Bajo el emblemático cubo, se cobija una muestra única de arte clásico, una sala llena de tesoros universales que reflejan la trascendencia del extraordinario legado cultural de España.
     Un recorrido por seis salas diferentes, en las que se han incorporado técnicas y medios audiovisuales espectaculares, escenografías y tecnologías muy diversas y novedosas, permiten ofrecer una panorámica general de España y conocer mejor un viejo país que se ha transformado profundamente para adaptarse al mundo de hoy como agente activo y con voz propia.
     En ellas se muestra la variedad geográfica y humana, paisajes y climas, su rica y variada historia, la con­fluencia de sucesivas culturas, el impacto del Descubrimiento, el idioma, puente y unión entre los mundos, la España más actual, la del futuro...
     En la cúpula se aloja un cine con sistema de proyección esférico y asientos móviles que, sincronizados con las imágenes, unen la belleza y atractivos de España con el espectáculo y la emoción de vivirlo activamente.
   Y aún más. Actos culturales, terminales interactivos donde recabar información, actuaciones, fiestas tradicionales, muestras de artesanía, gastronomía, simposios, foros y actividades en torno al idioma, la imagen pasada y presente de España, la sociedad democrática mundial...
     Toda la variada, rica y plural representación de España, de un país moderno, abierto al mundo, activo, fuera de tópicos y volcado hacia el futuro, un futuro cada vez más real. La cita obligada en el mejor escenario de la Exposición Universal Sevilla 1992.
     España, para descubrirse (Guía oficial de la Expo '92).
        El Pabellón de España es el edificio con mayor superficie construida en toda la Isla de la Cartuja, solo superado por la Plaza de América, actual Escuela de Ingenieros. Se encuentra en cruce del Camino de los Descubrimientos con la calle Isaac Newton, denominada como Avenida 2 o de Europa durante Expo'92, cuando presidía los 12 pabellones que componían por entonces la Comunidad Económica Europea. Actualmente está integrado en el Parque Temático Isla Mágica.
     El edificio está formado por un cubo de 30 metros de lado, en el que, actualmente, se proyecta un espectáculo audiovisual en su interior conocido como "El Cubo". Este cubo, a su vez, está conectado con un patio central y, en paralelo, con otro edificio rematado en una cúpula semiesférica de cobre: "La Esfera". En el interior de esta cúpula, perdura todavía el cine de simulación Movimax, que se rebautizó con el nombre de "Cinemoción" para formar parte de las atracciones del parque temático.
     En conjunto, el pabellón es de estructura racional, de color blanco y paneles de chapa esmaltada y zócalos, además de pórticos de mármol blanco con pavimentos de barro y mármol y reposa sobre una península que avanza sobre el Lago de España.
     El arquitecto Julio Cano Lasso, encargado del diseño del pabellón, dimitió a mitad de construcción, haciéndose cargo el estudio de arquitectos Herrero en colaboración con Miguel Ángel Ciganda, diseñador ganador del concurso de mobiliario del pabellón.
     Considerado una de las joyas de la Exposición, el pabellón de España logró superar la media de 30.000 visitantes diarios que Ángel Luis Gonzalo, comisario del pabellón, se marcó como objetivo antes de la apertura de la Exposición Universal. Esto ocasionó largas colas de espera a la entrada y carreras de los visitantes en las aperturas de puertas diarias hasta el pabellón para entrar a tiempo.
     Entre sus contenidos, el arte, tanto pasado como contemporáneo, fue el principal atractivo del pabellón. Se dividió en varias exposiciones según su temática y época. En la exposición "Pasajes: Actualidad del arte español" se podían contemplar obras de Tapies, Chillida, Gordillo, Gustavo Torner, Antonio Saura, Barceló o Pérez Villalta; este último creador también de los frescos del pabellón de Andalucía.
     "El Cubo" albergaba la magna exposición "Tesoros", con obras originales de los autores más importantes del país: El Greco ("El caballero de la mano en el pecho"), Picasso, Velázquez ("Retrato del Conde Duque de Olivares"), Goya ("La maja desnuda"), Murillo, Zurbarán, Dalí, Miró, Sorolla, entre otros. A su vez, la amplia fachada blanca que proporcionaba esta estructura en forma de cubo hacía las veces de pantalla de proyección, donde se pudo ver desde la inauguración de Expo'92 hasta la del parque temático que la precedería.
     Otro de los protagonistas del pabellón fue la película "Vientos de España", proyectada en una sala de cine "Movimás" con capacidad para 162 espectadores, pantalla semiesférica y asientos móviles instalada en el interior de "La Cúpula", llegando a albergar 5.600 visitantes diariamente. En ella, el visitante parecía estar haciendo windsurf, montando a caballo o sentir el vértigo de viajar en globo mientras disfrutaba de los mejores paisajes del país, gracias al movimiento y el gran tamaño de su pantalla.
     Como complemento a los contenidos se encontraba la exposición "Caminos de España", donde a través de siete salas, se realizaba un recorrido por la historia, la cultura, la lengua, el presente y el futuro de España. Tras un primer juego de audiovisuales a manera de presentación, sincronizado con la música de la ópera "Carmen", el visitante entraba en una larga cueva que desembocaba en una sala con signos de las distintas culturas en España hasta 1.492.
     En la siguiente sala se explicaba lo que supuso el encuentro del Viejo Mundo y el Nuevo. A continuación se accedía a la "Sala de la Lengua", donde se proyectaba una película de animación con Sancho y Don Quijote como protagonistas, mientras hablaban de la lengua castellana, su evolución e implantación mundial.
     La siguiente sala, la preferida del público, mostraba el presente del país a través de 15 pantallas, un ordenador animado, un láser y un juego de pantallas que se elevaban, haciendo que el movimiento y la sorpresa cobraran protagonismo.
     El recorrido finalizaba con la voz de un astronauta del siglo XXI que afirmaba ser descendiente de un visitante del pabellón, así como varios ordenadores y CDs interactivos donde los visitantes podían obtener más información.
     Tras la clausura de la Exposición Universal, el pabellón se integró en el parque temático Cartuja. El Parque de los Descubrimientos, conservando la proyección del cine "Movimás" y la exposición "Caminos de España". Esta última apenas duró unos meses y todo su contenido, valorado en 500 millones de pesetas, fue subastado en diciembre de 1993, junto con miles de lotes procedentes de la celebración de la Muestra Universal.
     En julio de 1994, "El Cubo" se abrió de nuevo al público como el espectáculo de vanguardia "Láser-Clips", con una proyección de once minutos y el uso de lásers, efectos especiales, caricaturas, colores, efectos gráficos, etc. 
     Para 1997, el pabellón se adaptaría al nuevo parque temático Isla Mágica, donde se han sucedido distintas películas con sistemas 3D complementadas con el movimiento de butacas de cine "Movimás".
     Hoy en día, el pabellón desempeña múltiples funciones: es sede de las oficinas del parque temático, parte de él está destinado como atracción para la misma Isla Mágica, además de albergar una guardería y una discoteca que utiliza distintos salones del edificio, así como los patios interiores de éste (Blog Pasaporte Expo 92).
Conozcamos mejor la Biografía de Julio Cano Lasso, autor de la obra reseñada;
     Julio Cano Lasso, (Madrid, 30 de septiembre de 1920 – 7 de diciembre de 1996). Arquitecto.
     Nació en Madrid en 1920 y se tituló por la Es­cuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid en 1949, con Premio Extraordinario Fin de Carrera Carmen del Río, obteniendo el título de técnico urbanista en 1951 y el de doctor arquitecto en 1952.
     Siendo estudiante es influido por la Escuela de Ámsterdam, más concretamente por Dudock y Ber­lage, y le despierta gran interés la revista Architettura Italiana que, tras la Guerra Civil, era una de las pocas referencias de contacto con el exterior. Desde el ter­cer curso simultanea sus estudios con el aprendizaje profesional en el estudio del arquitecto Manuel Cabanyes. Fue seguidor de los primeros intentos de Co­derch, Cabrero, Fisac, De la Sota... hacia una arqui­tectura contemporánea que comenzaba a surgir tras la arquitectura historicista de exaltación nacional que se había impuesto en los años de posguerra. La nueva ar­quitectura comenzaba a abrirse camino en medio de la escasez y penuria tecnológica con soluciones inge­niosas que prescindían del hierro y de otros materiales inexistentes en el mercado.
     En 1953 trabajó, bajo la dirección de Fernando Moreno Barberá, junto a Juan Gómez González de las Buelgas y Rafael de la Joya Castro, en la trans­formación del Hospital Real en Hostal de los Reyes Católicos en Santiago y más tarde, en 1959 y con el mismo equipo, en la casa del Viaducto en Madrid. En 1956 proyecta las viviendas de la calle de Espal­ter, con terrazas orientadas hacia el Jardín Botánico, en las que experimenta con la gran profundidad de crujía. Con Luis Gutiérrez Soto y junto a Corrales y Molezún trabajó, en 1957, para la Obra Sindical del Hogar, en el polígono G de San Blas.
     En 1959 proyecta su vivienda de La Florida en con­tacto con la naturaleza, y unos años más tarde cons­truye el estudio junto a ella articulándolo con un pa­tio. De 1966 son las viviendas de la calle Basílica, un manifiesto en el debate de la cultura arquitectónica; en ellas experimenta con la manzana abierta (en la que el espacio interior ajardinado queda incorporado a la escena urbana) y con la composición diagramá­tica de las fachadas que, con intención racionalista, explora el rigor de la proporción hueco-macizo y el espesor del muro de ladrillo. Realiza otras propues­tas de arquitectura residencial urbana: en Madrid, en 1973 (viviendas de la calle Ponzano), 1974 (vi­viendas de la calle Rosales), 1986 (viviendas en Pa­lomeras) y 1992 (viviendas en Valdebernardo); y en Santiago, en 1960, las viviendas de Vite y San Caye­tano. Durante 1968 gana, junto a Juan Antonio Ri­druejo, el concurso restringido de la sede Central de Telefónica y como consecuencia realizan, a lo largo de los años, tres interesantes propuestas de arquitec­tura naturalista, ninguna de las cuales fue construida. En 1971 realiza en el concurso de Unión Industrial Bancaria, en la Castellana de Madrid, un proyecto in­novador y de gran interés por la forma de resolver la doble piel filtrante con cámara ventilada de la ligera fachada. Entre 1966 y 1972 proyecta edificios de co­municaciones para la Compañía Telefónica: la cen­tral de seguimiento de satélites en Buitrago, la central de Torrejón de Ardoz y la central del madrileño ba­rrio de la Concepción, construyéndolas masivamente en ladrillo para poner en tensión y comunicación la avanzada función, en aquellos momentos casi en la frontera de la ciencia-ficción, con algo de civilizacio­nes tan antiguas como una construcción en ladrillo, material que, como él dijo, era “como el pan, de ricos y de pobres”.
     La construcción de tres universidades laborales, pro­yectos casi simultáneos realizados entre 1973 y 1974 con programas idénticos pero en situaciones tan dis­tantes y distintas como la árida y mediterránea Alme­ría, la lluviosa y verde Orense y la mesetaria Albacete, es expresión manifiesta de la postura del arquitecto frente al lugar y al medio en que se actúa, extrayendo y reinterpretando, con una arquitectura adaptada, las máximas enseñanzas del paisaje y de la climatología. Con el auditorio de Santiago de Compostela, premio en el concurso de 1986, tuvo la ocasión de construir dos veces en un mismo solar, ya que años antes había realizado El Burgo de las Naciones, pabellones indus­trializados y desmontables para el año santo de 1966. Planteó el auditorio íntimamente relacionado con la naturaleza y basándose en las enseñanzas de los inva­riantes de la arquitectura gallega y en la majestuosi­dad de los muros conventuales, que tanto le impresio­naban, de San Pelayo, San Martín Pinario... “y otros grandes muros de sillería, oscuros y sombríos, anima­dos por el toque delicado de las galerías”. En el Pabe­llón de España de la Exposición Universal de Sevilla de 1992, resultado de ganar un concurso restringido (1989), incorpora la esencia de la arquitectura anda­luza, de antiguas raíces mediterráneas, articulando espacios y quebrando recorridos en secuencia alter­nada de patios y salas. Renunció, por discrepancias, a la dirección de obra. El edificio de la calle Alcalá de Madrid conjuga el uso industrial con el de oficinas contextualizando su imagen urbana, como ya hizo en el edificio central del Programa de Promoción Profe­sional Obrera del año 1973. Las oficinas para Natio­nale Nederlanden (1991), evocadora de la corriente expresionista del Movimiento Moderno y el Centro Asociado de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) (1996), que desarrolla los crite­rios de la arquitectura racionalista en ladrillo, ambos en Las Rozas, fueron sus últimas obras.
     A lo largo de los años consolidó su esencial posición frente a la arquitectura, traducida en el humanismo y la colaboración con la naturaleza. Su aspiración era llegar a una expresión precisa, con máxima economía de medios, el apoyo del rigor en lo constructivo y un desarrollo claro del programa. Creía en la tecnología como valor instrumental, pero ponderado y subordi­nado al ideal de belleza y a su capacidad de producir emoción, es decir, en la tecnología siempre al servi­cio del desarrollo espiritual, por lo que le desagradaba cuando su uso era arrogante y desproporcionado.
     Tuvo un interés especial por las viejas ciudades mo­numentales españolas y su paisaje, interés recogido con bellos textos y hermosos dibujos en su libro La ciudad y su paisaje. Julio Cano Lasso fue profesor de Proyectos de la Escuela Técnica Superior de Arqui­tectura de Madrid entre 1962 y 1971. En 1986 re­cibió el Premio de Arquitectura Antonio Camuñas y en 1987 el Premio Especial de la Bienal de Buenos Aires. En 1989 editó el libro Conversaciones con un arquitecto del pasado o diálogo de la Técnica y el Espí­ritu. En febrero de 1991 ingresó como académico de número en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Fue Medalla de Oro de la Arquitectura en 1991 y Premio Coam en 1993, e invitado en el Pabe­llón de España y en el Pabellón de Corea en la Bienal de Venecia de 1996. A lo largo de su vida profesional participó en más de un centenar de concursos (Diego Cano Pintos, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Pabellón de España, de Luis Cano Lasso, para la Exposición Universal de 1992, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

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domingo, 6 de octubre de 2024

La antigua Fábrica de cerámica Pickman en la Cartuja, actuales Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico IAPH, y Centro Andaluz de Arte Contemporáneo C.A.A.C.

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la antigua Fábrica de cerámica Pickman en la Cartuja, actuales Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico IAPH, y Centro Andaluz de Arte Contemporáneo CAAC,  de Sevilla.     
   Hoy, 6 de octubre, Memoria de San Bruno, presbítero, el cual, oriundo de Colonia, ciudad de Lotaringia, en la actual Alemania, enseñó ciencias eclesiásticas en la Galia, aunque después, deseando llevar vida solitaria, con algunos discípulos se instaló en el apartado valle de Cartuja, en los Alpes, donde dio origen a una Orden que conjuga la soledad de los eremitas con la vida común de los cenobitas. Llamado por el papa Urbano II a Roma, para que le ayudase en las necesidades de la Iglesia, pasó los últimos años de su vida como eremita en el cenobio de La Torre, en Calabria, en la actual Italia (1001) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].    
   Y que mejor día que hoy, para ExplicArte la antigua Fábrica de cerámica Pickman en la Cartuja, actuales Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico IAPH, y Centro Andaluz de Arte Contemporáneo CAAC,  de Sevilla.
     La antigua Fábrica de cerámica Pickman en la Cartuja, actuales Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico IAPH, y Centro Andaluz de Arte Contemporáneo CAAC [nº 95 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; nº 89 en el plano oficial de la Junta de Andalucía, y nº 311 en el plano oficial de la Exposición Universal de 1992], se encuentra en la calle Camino de los Descubrimientos, 5; o bien en la calle Américo Vespucio, 2; en el Barrio de Triana Oeste, del Distrito de Triana.
      La antigua fábrica de cerámicas de "Pickman y Cía." está situada en la margen derecha del río Guadalquivir a su paso por la ciudad de Sevilla, ocupando las dependencias del antiguo monasterio de Santa María de las Cuevas. Las condiciones del suelo en esa zona resultaban óptimas para abastecer de barro a los numerosos alfares situados en la Vega de Triana. 
     Será esta tradición ceramista uno de los factores que avale el asentamiento en el año 1841 de la fábrica de loza Pickman SA. 
     El monasterio era además un lugar idóneo para su instalación ya que, en primer lugar, contaba con suficiente espacio para el desarrollo del proceso de producción, en segundo lugar, estaba situado junto al río, facilitando el abastecimiento de materias primas y combustible; y por último, tras el largo proceso de desamortización de los bienes eclesiásticos vivido en España desde finales del siglo XVIII hasta el primer tercio del siglo XX, podía ser adquirido para su transformación industrial.
     La distintas etapas históricas ostentadas por la ciudad (capital durante el imperio Almohade, metrópoli de Indias durante la Edad de Oro y la aventura americana, ciudad industrial durante el apasionante episodio de la Revolución Industrial, y ciudad internacional a las puertas del siglo XXI) han quedado representadas en este conjunto patrimonial a través de la superposición de los restos de un barrio alfarero musulmán; las construcciones del monasterio, las huellas de la ocupación francesa, los vestigios de la industria cerámica y su rehabilitación a partir de la exposición universal de 1992.  
     El conjunto monumental se puede entender entorno a seis zonas: el claustro de monjes, la clausura de legos, la capilla de Afuera, los edificios A, B y C; el nuevo pabellón y las huertas. A través de ellos, es posible identificar las alteraciones producidas por la industria. 
     La fábrica de Pickman, dedicada a la fabricación de loza de pedernal a la inglesa de todas clases y colores, ha dejado en el conjunto monumental de La Cartuja una serie de restos como los antiguos almacenes de útiles de pasta, las viviendas para obreros; la fachada del granero grande; la chimenea del horno de pruebas, el molino de preparación del barniz, las balsas de decantación y reservas de barbotina y las naves de los secaderos de molde; entre los que destacan una chimenea y cinco hornos botella. 
     El conjunto se organiza de la siguiente manera, Desde el acceso por la Puerta del río (Arq. Diego Antonio Díaz, 1752) situada al Este del conjunto, junto al Guadalquivir, se deja a la izquierda los antiguos almacenes de útiles de pasta y las viviendas para obreros de la fábrica que conforman actualmente los edificios de salas de usos múltiples denominados A, B y C, y se llega al callejón del Aire. Este espacio, precedido de un gran arco de entrada a modo de postigo, segregaba el claustro de legos de los almacenes. En él se encuentra el acceso a los restos de un antiguo horno almohade, testigo de los orígenes más antiguos del lugar como campo de hornos de alfar datados alrededor del siglo XII.
     Con la instalación de la fábrica, este conjunto, ya bastante deteriorado por el uso como cuartel francés durante la invasión napoleónica (1808-1810), se convirtió en una densa trama de construcciones industriales. De este modo, las antiguas huertas de los monjes fueron ocupadas por silos de cuarzo, caolín y arcilla; el granero grande, del cual se conserva la fachada exterior que acompaña a la entrada por la puerta del río, sirvió de almacén de loza y los almacenes de Oeste, aquellos separados del claustro por el callejón del aire, mantuvieron su uso aunque incorporaron modificaciones. 
     La última gran transformación sufrida en este sector (el claustro de legos) será la realizada en el marco de la exposición de 1992 para sede del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (G. Vázquez Consuegra, 1989), un complejo constituido básicamente por cuatro áreas: talleres, laboratorios, zona administrativa y área de recepción. Los almacenes de poniente, tal vez la pieza de mayor interés conservada desde la época monacal, se dedicarán al acceso en planta baja y biblioteca en planta alta; en el lugar de los silos de mineral se levantarán los talleres y el granero grande se dedicará a la zona administrativa cubriéndose ambos, talleres y oficinas, por un lucernario en dientes de sierra de estructura de hormigón orientados al norte.
     Atravesando los restos de las antiguas celdas de los frailes que se conservan, se accede por el Sur al claustro de legos. 
     Se trata de un patio cuadrangular en el que se mantiene, en su lado Oeste, un resto de la galería porticada con arquería sobre columnas sencillas que conformaba el claustro. Entorno a él se agrupaban las distintas celdas para el descanso, la oración y el estudio de los legos. Estas celdas eran de estructura sencilla, con dos plantas y pórtico. En la planta baja se situaba la zona de comedor, el oratorio y una pequeña escalera que daba acceso al piso superior destinado al descanso. 
     La historia del monasterio se desarrollará plenamente en la época del Antiguo Régimen para desaparecer, como tal, en el año 1838 con su desamortización y transformación en industria. Durante este periodo y dada la cercanía de este sector al cargadero de barcos situado a orillas del río, el entorno del claustro de legos acogerá la etapa inicial y final del proceso de fabricación de la cerámica: la preparación de las materias primas y la clasificación y el embalaje de la cerámica terminada. Muestra de ello, se conserva aún en el claustro la chimenea del horno de pruebas, el molino de preparación del barniz y las balsas de decantación y reservas de barbotina. 
     Se dejan las instalaciones del claustro de legos, espacio que albergó la primera fase de la producción industrial, para llegar al arco de procuración, en el paseo de las Jacarandas, donde se localiza un ombú centenario. Este enorme arbusto, de origen americano, es testimonio en este lugar, de un capítulo de excepcional importancia en la historia de la Cartuja como es el surgido de las relaciones entre el navegante Cristóbal Colón y el Monasterio. Esta larga y fecunda relación se verá reflejada en la construcción de la capilla de Santa Ana en La Cartuja para acoger los restos del navegante desde 1509 hasta su traslado en 1536 a la isla de Santo Domingo. 
     Cruzando el patio del Ave María para dejar el mundo de la clausura, o cenobio, por el mundo exterior, se localiza el conjunto de Afuera frente a la puerta de Tierra. Se trata de un complejo autónomo en relación al resto del monasterio que recibía tanto peregrinos que veneraban a la Virgen de las Cuevas, como necesitados de limosnas y cobijo. En esta pieza, de gran singularidad con respecto a otras Cartujas, se repartiría comida a una gran cantidad de mendigos y criados atraídos por la localización del Monasterio junto a uno de los caminos reales de entrada a la próspera ciudad de Sevilla. A través de la portada monumental (Arq. Ambrosio de Figueroa, 1757) se accede al conjunto quedando a la derecha la Capilla de Santa María de las Cuevas y las dependencias para la vida de uno de los monjes al cuidado del acceso. A la izquierda del zaguán se organizaba la conocida Casa de la Carne compuesta por dos refectorios o comedores, una cocina, algunas edificaciones anexas, un pequeño claustrillo y unas huertas. 
     Dada la distancia del conjunto de Afuera del núcleo del monasterio, el periodo industrial no introduciría modificaciones sustanciales en él. La capilla se convirtió en capilla privada de la familia Pickman, la celda de lego será usada como vivienda para el gerente de la fábrica y los edificios que componen la Casa de la Carne serán reutilizados como caballerizas y cocheras.
     Las obras de adaptación del conjunto de Afuera (F. Mendoza y R. Luna, 1992) a los usos previstos tanto de la Exposición de 1992 para pabellón de recepción, como de las necesidades posteriores, han resultado mínimas y muy precisas. El Ala Norte, la correspondiente a la Casa de la Carne, se ha ordenado por un gran patio que permite el ingreso a los antiguos espacios de refectorios y cocina, la comunicación con la nueva sala de pasos perdidos y la escalera para la conexión con la planta alta y el sótano. El Ala Sur, la correspondiente a la capilla, se ha articulado alrededor de la remodelación de las dependencias de la vivienda del administrador y el antiguo jardín facilitando la versatilidad de recorridos que la función exige. Actualmente acoge al rectorado de la Universidad Internacional de Andalucía. 
     A través de la explanada integrada en el patio del Ave María, se llega a la Portada de las Cadenas. Esta parece ser la portada original que tuvo el monasterio hasta 1415. Una vez atravesada, surge un atrio que sirve de espacio que distribuye al frente la iglesia, al Norte la celda prioral y al Sur la antigua zona de hospedería. La nave central de la iglesia, despojada de toda iconografía religiosa avanza el gran cambio que supuso la reutilización para uso industrial. Durante sus cuatro siglos y medio de uso monacal estuvo sometida a los normales cambios distributivos dictados por las nuevas exigencias. Sin embargo, el cambio funcional de su conversión en fábrica comportó, no sólo la transformación de lo construido y la desaparición de múltiples elementos, tanto arquitectónicos como ornamentales, sino que operó un cambio simbólico de enormes proporciones. 
     Las chimeneas rodearon la espadaña de la iglesia y el paisaje tradicional se vio modificado por éstas y por la construcción de cinco hornos de botella donde se cocía el bizcocho y los productos barnizados. El claustro de monjes y otras dependencias, que no podían ser reutilizados, fueron derribados para construir los talleres necesarios para llevar a cabo el complejo programa fabril de esta industria cerámica. La iglesia, el refectorio o comedor de los monjes y el claustrillo se transformaron en naves de fabricación. Se construyó así un confuso programa de almacenes, corrales, oficinas y residencias para acoger las etapas intermedias del proceso de fabricación de la cerámica: el conformado y secado en crudo de las piezas, la cocción con o sin esmaltado y los tratamientos adicionales. 
     Finalmente, del claustro de monjes sólo permanecería en pie el ángulo noreste, sumamente transformado, con añadidos y en un estado pésimo de conservación, sobrevivirían las chimeneas y hornos botella y no quedaría nada del mar de cubiertas de chapa industrial. Ni siquiera quedaban restos de los raíles del ferrocarril que partía del embarcadero del río para establecer un circuito en el recinto. 
     En este contexto se realiza la intervención para la recuperación de la zona de monjes (JR. Sierra Delgado, 1992) en búsqueda de la difusa ciudad monástica que revelaba aquellas ruinas. Tras una intervención de gran calidad contemporánea, el corazón del monasterio es actualmente la sede del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo. 
     A partir de aquí, se atraviesa el jardín del prior para pasear por las 11 Ha. de huerta, jardines y plantaciones de olivar donde se encuentran otras construcciones pertenecientes a diversas etapas como la capilla de Santa Justa y Rufina, la de Santa Ana, las norias del norte y el sur, el secadero de moldes, pabellones, etc. 
     Este espacio, indispensable para el entendimiento de cada una de las etapas de La Cartuja en toda su complejidad, fue objeto de estudio para la reconversión de La Cartuja (Arq. F. Torres Martínez, 1992). De esta manera se atendió a cinco elementos principales: la huerta vieja; el paseo y los jardines de Afuera; los paseos y patios que rodean el conjunto monacal: el patio del prior, el del Ave María, el paseo de jacarandas y acacias; la huerta grande y por último, el nuevo pabellón para le exposición de los avances del siglo XV.  La huerta Vieja y la Grande conservaban algunos elementos del sistema hidráulico de norias, albercas y atarjeas. Se repuso el arbolado y se intervino en los pabellones, capillas y miradores, se definieron nuevos pavimentos y se intervino la nave del secadero de moldes. El pabellón del siglo XV vino a consolidar el programa expositivo requerido por la Sociedad Estatal Expo 92.
     La fábrica de cerámica Pickman en La Cartuja de Sevilla constituye un ejemplo paradigmático de la industrialización andaluza. 
     Esta fábrica contribuyó de manera activa al desarrollo de la industria andaluza a través de la incorporación nuevas formas de producción del barro basadas en la división por secciones, el trabajo seriado, la incorporación de técnicas, materias primas, y maquinaria importadas y adaptadas a los nuevos procesos de producción, frente al trabajo individual y manual, propio de los talleres alfareros tradicionales. 
     Mejoras aplicadas en un sector (el de la fabricación de cerámica) no muy desarrollado en Andalucía, siendo la fabrica Pickman una de las pocas fábricas de cerámica que ha tenido Andalucía y una de las más prestigiosas de España junto a la fábrica de cerámica de Sargadelos en Lugo (1806) y la fábrica La Amistad en Cartagena (1845-1893). 
     Cabe destacar además que en el origen de esta fábrica encontremos uno de los procesos de mayor trascendencia para la economía y la sociedad española del siglo XIX, el proceso de la Desamortización.
     Por último, señalar el gran valor patrimonial de fuerte identidad industrial que es La Cartuja, donde los procesos transformación, reutilización, destrucción y crecimiento desordenado con los que la industria entró a ocupar la ciudad preexistente a lo largo del siglo pasado, son claramente visibles en esta área híbrida.
     El lugar ocupado por el antiguo monasterio de Santa María de las Cuevas estuvo vinculado desde muy antiguo a las labores de alfarería. Las condiciones del suelo en esa zona resultaban óptimas para abastecer de barro a los numerosos alfares situados en la Vega de Triana. Parece que en una de las oquedades producidas por la extracción de arcilla apareció una imagen mariana que recibió el nombre de Santa María de las Cuevas en torno a la cual surgió el monasterio del mismo nombre. 
     La fábrica de la Cartuja de Sevilla o "Pickman y Cia", fue fundada en el año 1841 como resultado de la demanda de este producto por la burguesía sevillana e importado en grandes cantidades desde el extranjero, especialmente desde Inglaterra, primer país que hizo posible, gracias a la Revolución Industrial, la simplificación en la producción de lozas y porcelanas. 
     Esto llevó consigo un considerable abaratamiento y una exportación que la hizo asequible a las clases burguesas españolas  y obligó a los demás países europeos a seguir su método y modelo en la producción. Así, a comienzo del siglo XIX se crean en España varias fábricas de loza estampada para competir con los productos ingleses como las de Sargadelos, La Amistad de Cartagena, La Misericordia y Busturia en Bilbao, Sandeman y Marc. Dougal en San Juan de Aznalfarache y Valdemorillo en Madrid.
      En 1822, llega a  Cádiz Carlos Pickman, comerciante inglés y con gran tradición  ceramista que pertenecía a una familia que regentaba un negocio de loza en Liverpool bajo la denominación de Pickman and Sons.  
     Se instala en Sevilla y, aprovechando las medidas proteccionistas del gobierno de Cea Bermúdez en favor de la construcción de fábricas de loza, y beneficiándose de la desamortización de Mendizábal, compra el Monasterio de Santa María de las Cuevas, a censo redimible, el 14 de Febrero de 1840, para instalar la fábrica de loza de pedernal a la inglesa.
     Después de numerosas obras e instalaciones comienza a fabricar loza a principios de 1841, tras la enseñanza de las técnicas inglesa a los operarios andaluces por parte de 56 maestros ingleses.
     De los 22 hornos que había en 1849, unos dedicados a alfarería, otros a esmaltes, otros a yeso, otros al barniz, etc. usando leña o carbón mineral, en el primer cuarto de siglo aún seguían funcionando cinco. 
     Su éxito tanto nacional como internacional, le valió numerosas medallas y premios en exposiciones nacionales e internacionales como las de Londres, París, Viena y Barcelona. En 1861 la fábrica mereció los honores de la visita de la reina Isabel II, siendo ésta la primera de una serie de visitas regias pues años más tarde, 1873, lo haría Alfonso XIII y la reina Victoria Eugenia. En 1871 será además designada proveedora de la Casa Real Española.
     Hoy la fábrica de la Cartuja se ubica en la carretera de Mérida, cerca de Santiponce y está totalmente mecanizada con ingenios de moldeo, prensado, hornos eléctricos, etc. que agilizan la producción (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de San Bruno, presbítero;
   El nombre del fundador de la orden de los cartujos en francés, normalmente debería escribirse Brunon, así como se escribe Bennon, Otton, Zénon. Y así es, en efecto, como se lo ha ortografíado en las biografías publicadas en 1785 y hasta en 1812, pero luego fue la forma latina Bruno la que prevaleció.
   Santo internacional, nació en Colonia (no debe confundírselo con el arzobispo de Colonia que tenía el mismo nombre), Alemania, hacia 1056, vivió en Francia y murió en Italia, en el interior de Calabria.
   Después de haber sido canónigo de la iglesia de San Cuniberto de Colonia, en 1056 se convirtió en maestro de la escuela adjunta a la catedral de Reims. En 1083 se retiró junto a seis compañeros a una región solitaria de Los Alpes del Delfinado, donde fundó, cerca de Grenoble, el monasterio de la Gran Cartuja, casa matriz de la orden de los cartujos. Allí sólo permaneció seis años, desde 1084 hasta 1090.
   Llamado a Roma por el papa Urbano II, que había sido su discípulo en Reims, se instaló en las Termas de Diocleciano que se convirtieron en la Cartuja de Roma. Pasó los últimos años de su vida en el sur de Italia, donde después de haber rechazado la arquidiócesis de Reggio, fundó una nueva cartuja en La Torre, Calabria, que puso bajo la advocación de Santa María in Eremo. Allí murió en 1011.
CULTO
   Beatificado tardíamente, en 1514, más de cuatro siglos después de su muerte, fue canonizado en el siglo XVII, en 1623. Ello explica que no ejerza otro patronazgo que el de la orden de los cartujos, que comparte con San Juan Bautista.
ICONOGRAFÍA
   La beatificación tardía también explica que aunque haya vivido en el siglo XI, el arte de la Edad Media lo haya ignorado completamente. En las numerosas cartujas que han tenido un papel de primera importancia en la historia del arte, como en Champmol les Dijon, por ejemplo, o en la de Pavía, no se encuentra ninguna imagen de San Bruno.
   Sólo ocupó un lugar en la iconografía cristiana a partir del siglo XV, cuando se autorizó su culto a los cartujos, y sobre todo después de su canonización en 1623. Es un ejemplo impresionante de la decisiva influencia de la fecha de canonización en la iconografía de los santos.
   Está vestido con la túnica blanca de los cartujos.
   Sus atributos son una estrella en el pecho, en recuerdo de la visión estelar de San Hugo, obispo de Grenoble, quien fuera avisado por siete estrellas de la llegada de los primeros siete cartujos; La mitra y el báculo bajo los pies, símbolo de su desprecio a las jerarquías de este mundo; una calavera ante la que medita; un crucifijo arborescente, porque gracias a él la cruz de Cristo fue plantada en la soledad boscosa de la cartuja; una rama de olivo, que alude al Salmo 51, que se le aplica: Ego sicut oliva fructifera in domo Dei (Yo, como olivo fructífero moraré en la casa de Dios).
   A veces tiene un dedo cruzado sobre los labios que indica el voto de silencio impuesto a los cartujos por la regla.
   Su iconografía es en su mayor parte francesa y española (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
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martes, 6 de febrero de 2024

Los Jardines del Guadalquivir, de Jorge Subirana, para la Exposición Universal de 1992

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte los Jardines del Guadalquivir, de Jorge Subirana, para la Exposición Universal de 1992, de Sevilla.
     Los Jardines del Guadalquivir [nº 100 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla], se encuentra en la Isla de la Cartuja, en la calle Camino de los Descubrimientos, s/n; en el Barrio Triana Oeste, del Distrito Triana.
     Los Jardines del Guadalquivir están compuestos por un conjunto de espacios singulares que superan los 70.000 metros cuadrados, que se asoman al Guadalquivir a lo largo de casi un kilómetro. Son en su conjunto un proyecto de Jorge Subirana. Se sitúan en la Isla de la Cartuja y fueron creados como solución a la explanada delantera del Pabellón del Futuro para la Exposición Universal celebrada en 1992. Al concluir la muestra quedaron olvidados y han permanecido en ese estado hasta el año 2010 que se reabrió tras 17 año de abandono.
     La explanada se compone a su vez de una serie de pequeños jardines, donde se conjuga la vegetación con las esculturas, fuentes y glorietas para el recreo y descanso de los visitantes. Estos jardines menores son. Jardín de lo orígenes del suelo, jardín acuático, jardín de plantas aromáticas y medicinales, jardines de las rosáceas, jardín del descanso, salón del eje principal y jardín de los juegos y distracciones. 
     Los recientes trabajos de regeneración de los Jardines del Guadalquivir, han consistido en el acondicionamiento vegetal de las zonas de pradera, reposición de viales así como en la mejora de pavimentos y estancias, recuperando de este modo su uso original. Además, se ha llevado a cabo una importante labor de plantaciones, contando en la actualidad con más de 200 especies vegetales entre los que destacan algarrobos, encinas, alcornoques, chopos, fresnos así como arbustos y plantas ornamentales.
     Con la reapertura de este nuevo parque se pone en valor el conjunto de zonas que la CHG y el Ayuntamiento de Sevilla ha regenerado entre el Puente del Patrocinio y el Puente del Alamillo entre las que destacan el Jardín Americano, los Jardines del Guadalquivir y más de 3 kilómetros de paseo de ribera que discurren junto al cauce histórico del Guadalquivir desde el barrio de Triana hasta el Parque del Alamillo (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
       Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte los Jardines del Guadalquivir, de Jorge Subirana, para la Exposición Universal de 1992, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

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domingo, 4 de febrero de 2024

El Jardín Americano, para la Exposición Universal de 1992

      Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Jardín Americano, para la Exposición Universal de 1992, de Sevilla.
     El Jardín Americano [nº 98 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla], se encuentra en la Isla de la Cartuja, en la calle Camino de los Descubrimientos, s/n; en el Barrio Triana Oeste, del Distrito Triana.
     El jardín de las Américas es un homenaje y un reconocimiento a los productos que, procedentes de América, transformaron sustancialmente las condiciones de vida a este lado del Atlántico. Consta de un Inverna­dero y de un Umbráculo que permiten el cultivo de plantas, propias de ambientes muy diversos, gracias a sistemas de calefacción, en unos casos, y a sistemas de filtración de la luz, en otros. Las cuatrocientas variedades de arbustos, árboles, trepadoras, palmeras, herbáceas, cactáceas... proceden del programa de cooperación Raíces con los países americanos. Junto a ellas, las especies agrícolas: maíz, calabaza, papa, tomate, tabaco..., conocidos gracias a los Descubrimientos y que llegaron a Europa fundamentalmente a través de Sevilla (Guía Oficial Expo'92. Sevilla, 1992).
   El Jardín Americano se encuentra en la Isla de la Cartuja de Sevilla, comprendido entre el Camino de los Descubrimientos y la Dársena del Río Guadalquivir, extendiéndose desde el Auditorio Rocío Jurado hasta los lindes con el Pabellón de la Navegación. 
     Tiene un diseño de tipo paisajista, con parterres irregulares y caminos de tierra que lo recorren. Está compuesto de varias subunidades como son: el Umbráculo, el jardín de la Esclusa, el lago-ciaboga, el jardín acuático de la cascada, el jardín del Puerto de Indias, las pérgolas y los jardines de coníferas, palmáceas, cactáceas y agaváceas. Además para salvar el escalón topográfico de 5 metros, entre el camino de los descubrimientos y el Puerto de Indias existe un muro construido con grandes jardineras que albergan plantas trepadoras americanas.
     El Umbráculo es un elemento característico del Jardín al ocupar una superficie de 1.700 metros cuadrados, una altura máxima de 8 metros y estar formado por lamas de madera certificada dispuestas con una inclinación que favorece el sombreado necesario para las plantas subtropicales y tropicales.
     El resto de jardines exteriores presentan una composición florística variada en la que existen especies utilizadas ampliamente en la jardinería española, otras que aportan maderas y frutos, de uso agrícola, con valor medicinal, importancia industrial o de interés etnobotánico.
     Sevilla tuvo un papel muy destacado en la introducción y dispersión de las plantas latinoamericanas en el continente europeo, especialmente durante el siglo XVI. Así durante este período las expediciones que se organizan hacia el Nuevo Mundo tienen como punto de partida las poblaciones de Sevilla, Cádiz y Sanlúcar de Barrameda, quedando centralizada en la primera, con la creación de la Casa de la Contratación, todo el comercio hacia los nuevos territorios.
     Personas de la cultura y las ciencias, médicos y eruditos sevillanos forman jardines botánicos que son mantenidos por sus propios medios y constituyen el germen de la flora americana en nuestra península y por ende en toda Europa. El erudito Hernando Colón, el corredor de la Lonja de Sevilla, Sauzedo, el catedrático de la Universidad de Sevilla, Francisco Franco, el médico del Hospital de los Flamencos de Sevilla, Juan de Castañeda, y el Cosmógrafo Mayor de Indias, Rodrigo Zamorano, son algunas de las personalidades de la ciudad que inician este proceso de difusión botánica. Sin embargo es con el médico, astrónomo y escritor Simón de Tovar y con el médico Nicolás Monardes donde alcanzaría mayor importancia. El primero con la creación de un jardín botánico que alcanzó relevancia en todo el continente por sus correspondencias y envíos de materiales vegetales al famoso botánico renacentista Charles de L`Ecluse que los divulgó a través de sus obras. Por otro lado Monardes (1508-1577) introdujo en la farmacopea europea numerosas plantas americanas de uso medicinal, que cultivaba en el jardín de su casa junto a la actual calle Sierpes sevillana, y que reflejó en su famosa obra "Tres libros que tratan de la Historia Medicinal de las cosas que se traen de nuestras Indias Occidentales y que sirven en Medicina".
     Posteriormente Sevilla es también lugar de paso hacia Madrid y Aranjuez de las plantas que se aclimataron en diversos jardines de la capital del reino durante la época de la Ilustración. Un último hito importante transcurre el siglo XIX con la llegada a Sevilla de Claudio Boutelou en 1816 como Director de los Establecimientos de Agricultura de la Compañía del Guadalquivir. Este Jardinero Mayor y Subdirector del Jardín Botánico de Madrid y Director del de Aranjuez, inició la formación de un vivero en los Jardines de las Delicias de Arjona que supuso un precursor y difusor de las plantas americanas que pueblan hoy los jardines y plazas de Sevilla (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía). 
       Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Jardín Americano, para la Exposición Universal de 1992, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

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