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Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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martes, 2 de septiembre de 2025

Los principales monumentos (Museo Victorio & Lucchino, Paseo Alfonso XIII y Jardín Reina Victoria, Mirador del Río Genil, Puente de Hierro sobre el Río Guadalquivir, Plaza de Andalucía, Capilla de las Angustias, Murallas, Puerta del Sol, Alhóndiga, Palacio de los Portocarrero, Ermita del Buen Suceso, Alcazaba, y La Tercia) de la localidad de Palma del Río (y III), en la provincia de Córdoba

      Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Museo Victorio & Lucchino, Paseo Alfonso XIII y Jardín Reina Victoria, Mirador del Río Genil, Puente de Hierro sobre el Río Guadalquivir, Plaza de Andalucía, Capilla de las Angustias, Murallas, Puerta del Sol, Alhóndiga, Palacio de los Portocarrero, Ermita del Buen Suceso, Alcazaba, y La Tercia) de la localidad de Palma del Río (y III), en la provincia de Córdoba.


Museo Victorio & Lucchino.-

     Ubicado en el Espacio Creativo y Cultural Santa Clara acoge entre sus históricas estancias los bienes cedidos por la fundación Victorio & Lucchino al Ayuntamiento de Palma del Río, que incluyen sus diseños y otros objetos significativos.
     Entrada: Gratuita
     Dirección: Calle Santa Clara, S/n.
     Horarios: Viernes y Sábados de 12:00h a 20:00h Domingos de 10:00h a 14:00h.
     Más Información: 957644370 / 682924225 (Diputación Provincial de Córdoba).

Paseo Alfonso XIII y Jardín Reina Victoria.-
     Este paseo nació en el siglo XVIII sobre terrenos del Llano de San Francisco.
     Se creó como un lugar de expansión hacia el río entre álamos negros y blancos. Se le dotó de dos calles arboladas.
     Junto a éste se encuentran los Jardines Reina Victoria, el Teatro Coliseo, El Recinto Ferial, el Mirador del Genil, la Ribera de los Niños… (Diputación Provincial de Córdoba).

Mirador del Río Genil.-
     Ofrece vistas sobre el Río Genil en su curso más bajo, cercano a su desembocadura. Desde donde podemos ver el Puente de San Fco. Javier, una isleta del río y una Alameda conocida popularmente como «Alameda del Suizo».
     Coincide con la localización de una antigua «azuda» y pertenece a las instalaciones de una antigua harinera (molino de harina). Es un lugar idóneo para pasear, con Escaleras, Rampa y Bancos para sentarse (Diputación Provincial de Córdoba).

Puente de Hierro sobre el Río Guadalquivir.-
     El puente está tendido en un terreno de vega con el amparo por el norte de los últimos cerros de Sierra Morena. Esta situación hizo necesaria la creación de dos estribos hasta el cauce del río siendo el situado al sur sobre la planicie muy largo, para poder elevar el puente y salvar la zona inundable.
     La obra tiene una longitud aproximada de 800 mts., con una parte central donde se desarrolla el ingenio metálico de 297 mts. Los estribos son viaductos de piedra con arquerías. Presenta resaltes, a modo de apeaderos o contrafuertes, en algunos tramos.
     La construcción es a base de pilas de piedra de paredes interiores atalauzadas con esquinas de sillería de arenisca y líneas de imposta resaltadas en el arranque de los arcos. Todos los arcos son de medio punto con rosca ligeramente destacada. En las enjutas de los arcos sobre el aplacado de sillarejos que sirven de recubrimiento destacan unos fondos en piedra de perfil ondulado. La línea superior se regulariza con una moldura compleja en piedra, a modo de cornisa, sobre la que están colocados los pretiles. Los estribos descritos debieron ser construidos algún tiempo antes de la instalación del puente metálico sin haberse podido precisar la fecha exacta. Terminan los extremos en unos fuertes macizos, ligeramente atalauzados y fajados con molduras.
     El puente metálico es una estructura formada por dos vigas continuas triangulares de perfiles metálicos. Estas vigas limitan la calzada y la sostienen, apoyándose en cuatro pares de pilas cilíndricas de carcasa metálica con pedestal y capitel. Las vigas que están arriostradas entre si por tirantes y cruces de San Andrés de hierro penetran profundamente en el lecho del río. Actualmente, estos elementos han sido reforzados con hormigón armado y capa de rodadura.
     La estructura se encuentra pintada en gris, y dispone de unas placas con la siguiente inscripción: Anciens.Etab TS Coil 1885 París (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Proyectado por los hermanos Darget, es un ejemplo de fuerza y sobriedad de la denominada arquitectura del hierro.
     Se construye como consecuencia de la creación de la línea férrea que une Córdoba y Sevilla a finales del siglo XIX sobre un primitivo puente de madera.
     Está declarado Bien de Interés Cultural.
     Situado en la Antigua entrada a Palma del Río (Diputación Provincial de Córdoba).

Plaza de Andalucía.-

     La plaza mayor, sede del Ayuntamiento nació en el arrabal desde el siglo XIV y tomó su actual configuración en el XVI con la creación del Palacio Portocarrero en su nueva ubicación y la regulación de las Casa Consistoriales. Es entorno a esta plaza donde se regula el Consejo y sus dependencias como el la tercia, la Alhóndiga, los juzgados, la cárcel y una estructura que permita la convivencia y la fiesta. La evolución de este popular lugar con los siglos, concentró en este espacio público la Sala Capitular, el lugar de reunión del Corregidor, Regidores, Alguacil Mayor Portero, los hombres que «ayuntados» reunidos, constituyen el Ayuntamiento.
     Por su forma, rectangular pero con una disposición de tráfico circular, fue por siglos la Plaza de Toros de Palma del Río. Los grandes eventos nacionales y locales se celebraban con luminarias y festejos taurinos colocando un entramado de maderas para el callejón y el público, así como el alquiler con mejores vistas de los balcones del Cabildo. A finales del siglo XIX perdió esta función.
     Una plaza que ha recibido muchos nombres a lo largo de su historia, Plaza del Cabildo, Plaza Mayor, Plaza del Concejo, Plaza de las Casas Consistoriales, Plaza de la Constitución, Plaza del Ayuntamiento, y durante el régimen franquista se llamó Plaza del Comandante Baturone. En 1972 se presentó el proyecto de nueva Casa Consistorial, derrumbando el viejo edificio neoclásico, derribando los arcos de la calle Ruiz Muñoz y Feria con la plaza, y levantándose el actual edificio. Ya en democracia, se decidió llamar al epicentro de la vida municipal palmeña con el nombre de Plaza de Andalucía. El 29 de diciembre de 2015 la Corporación Municipal en Pleno aprobó su rotulación como Plaza Mayor de Andalucía. En esta plaza se encuentra hoy la sede de la oficina de turismo.
     EQUIPAMIENTOS E INFRAESTRUCTURAS: Señalización de información turística
     ACCESIBILIDAD: Accesible para todo el mundo, es un recurso turístico abierto.
     HORARIOS Y DÍA DE CIERRE: Recurso turístico abierto (Diputación Provincial de Córdoba).

Capilla de las Angustias.-
     Cuenta la historia, que los moros atacaron la villa de Palma en el año 1483 por la puerta norte. Los defensores optaron por quemar aquella puerta del arco y así impedir el paso de las tropas musulmanas. La victoria fue sonada y llamaron todos al lugar, Arquito Quemado. Dispuso la señora Francisca Manrique, que la imagen protectora de la Virgen de las Angustias fuera colocada en el interior de aquella torre. Así nació un nombre singular de la toponimia palmeña.
     En esa torre se construyó en el siglo XVIII una pequeña capilla barroca en un espacio cuadrado cupulado sobre pechinas y con linterna. Cuatro nichos cubiertos con bóveda conforman los laterales. Una escalera en lado. En el altar hubo por siglos una pintura de la Virgen de las Angustias. Aquí tenía lugar la novena y velá en honor a la citada Virgen.
     EQUIPAMIENTOS E INFRAESTRUCTURAS: Señalización de información turística, escaleras.
     ACCESIBILIDAD: Parcialmente accesible para personas con movilidad reducida.
     HORARIOS Y DÍAS DE CIERRE: Según visitas establecidas por la Oficina de Turismo.
     PRECIOS: Entrada gratuita (Diputación Provincial de Córdoba).

Murallas.-

      El núcleo originario de la villa de Palma del Río lo constituye el recinto amurallado que comprende dos estructuras diferenciadas: la Alcazaba, de posible origen almorávide, y la Cerca, construida por los almohades a finales del siglo XII, y que formaría parte del conjunto de recintos militares levantados en Al-Andalus bajo su dominio en una época de inseguridad en que esta zona era frontera con los cristianos.
     La Cerca rodea la antigua villa con sus muros de tapial (donde hoy son visibles los restos de los latiguillos de madera que sujetaban los encofrados), de unos dos metros de ancho y entre 6 y 8 metros de alto. Los flancos sur y oeste de la muralla almohade están menos fortificados al estar protegidos por el Genil que discurre a sus pies. El adarve superior está protegido al exterior por almenas rectangulares, de las que quedan algunas originarias y otras restauradas. Tiene once grandes torres prismáticas de 11 metros de altura, dos accesos originales con puertas con entrada en recodo en la salida al Camino de Écija, y un tercer acceso realizado en el siglo XVI, al final de la C/ Santa Clara. Junto al castillo, en el lienzo de la C/ Los Rosales, se localiza uno de los accesos originales, el llamado Arquito Quebrado. Este lienzo, de orientación este-oeste, tiene una longitud de 95 m y su altura, irregular a causa del deterioro en la zona superior, rebasa muy poco los 5 metros desde el nivel actual de la calle, careciendo de almenas y adarve. En su extremo este se unía originariamente a la torre poligonal llamada de las Angustias, la única del recinto de disposición ochavada, torre donde se alojaba una de las dos puertas en recodo mediante las que se accedía al interior de la villa. Presenta seis filas de agujeros, impronta dejada por las agujas o cárceles, separadas unas de otras 9 centímetros y quedando la primera de ellas a 30 centímetros del nivel actual de la calle.
     El segundo de los accesos originales, Puerta del Sol o Puerta Este, se abre delante de la parroquia de la Asunción y del antiguo Palacio de Portocarrero. Forman un pasadizo con gran arco y bóveda de crucería reforzada por potentes nervios de ladrillo, cuya clave luce cuatro escudos. Su decoración de cardina gótica tardía podría dar una fecha cercana a finales del siglo XV o comienzos del XVI. Ello está indicando las reformas llevadas a cabo en el recinto fortificado por la familia Portocarrero.
     El Castillo-alcazaba se encuentra en el ángulo noroeste de la Cerca, entre la C/ Los Rosales y la C/ Río Seco.
     El recinto acogería la medina en la que existió una mezquita, hoy desaparecida, en la actual Iglesia de Santa María. Fuera del recinto existió un arrabal (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El recinto amurallado de Palma del Río, declarado Bien de Interés Cultural BIC, es un espacio de contacto físico con la historia de esta ciudad. Las murallas fueron en un principio, una alcazaba o castillo que ocupaba el ángulo noroeste del recinto próximo a un meandro del río Genil. Cinco torres definían un espacio pentagonal, unidas por los muros, apenas ya visibles éstos y escasamente sus torres, como la llamada Mesa de San Pedro.
     Los almohades, reforzaron el castillo almorávide, ampliando sus defensas militares con nuevos muros y más y mejores torres. La cerca almohade cuenta con amplios lienzos de muralla fortalecidos por gran número de torreones, que afortunadamente se conservan. Mirando al norte se encuentra una de aquellas viejas puertas en recodo, que en época cristiana se reforzó con su nueva forma hexagonal y donde se construyó en su interior una capilla a la Virgen de las Angustias. La otra puerta, igualmente con la técnica defensiva de recodo, se encuentra al este, dando a la plaza del Cabildo. En ella se abrió un arco, conocido como Puerta del Sol, y sobre la misma el balcón del palacio. Recientemente, se ha recuperado los arcos de herradura de la defensa en recodo.
     EQUIPAMIENTOS E INFRAESTRUCTURAS: Señalización de información turística
     ACCESIBILIDAD: Accesible para personas con discapacidad, no dispone de baño.
     HORARIOS Y DÍA DE CIERRE: Es un recurso turístico abierto
     PRECIOS: Entrada gratuita (Diputación Provincial de Córdoba).

Puerta del Sol.-
     Esta es la puerta principal de entrada al Recinto Amurallado, a este recinto se accedía a través de dos puertas una de ellas es esta puerta que se trata de la puerta Este y otra es la puerta Norte llamada Torre Capilla de las Angustias. Sobre esta puerta se encuentra el balcón del Palacio de los Portocarrero.
     Esta puerta tiene una apertura lateral que la realizan los Almohades como técnica de defensa llamada entrada en recodo, de esta forma si los enemigos intentaban entrar al recinto eran atacados desde la torre, desde la muralla y desde encima de la puerta. Por encima de la puerta podemos apreciar un sistema de defensa que tenían los Almohades llamado MATACÁN, este sistema consistía en tirar desde ahí arriba aceite hirviendo.
     La cúpula es de nervios, ya que tiene distintos nervios unidos todos a un mismo centro.
     ACCESIBILIDAD: Accesible para personas con discapacidad.
     HORARIOS Y DÍA DE CIERRE: Sin horario, es un recurso turístico abierto
     PRECIOS: Entrada gratuita (Diputación Provincial de Córdoba).

Alhóndiga.-

     Actualmente es la sede de la Oficina de Turismo de Palma del Río, antiguamente en el siglo XVI se encontraban las tiendas de Palma a través de estos arcos la gente compraba los productos. La planta alta era la continuación del balcón del Palacio de los Portocarrero.
     Más tarde sería casa de vecinos, para distintas familias.
     Actualmente el Ayuntamiento rehabilita la estructura del edificio y lo usa como sede de Oficina de Turismo.
     EQUIPAMIENTOS E INTRAESTRUCTURAS: Guía, Escaleras, Ascensor y Señalización de información turística.
     ACCESIBILIDAD: Accesible para personas con discapacidad y dispone de baño.
     HORARIOS Y DÍA DE CIERRE: De lunes a viernes de 10-14h. y de 16:30-19h., sábados de 10-14h. y de 16:30-18:30h. y domingos de 10-14h..
     PRECIOS: Entrada gratuita (Diputación Provincial de Córdoba).

Palacio de los Portocarrero.-
      Palacio del S.XVI en el cual se distinguen claramente las distintas etapas y superposiciones que ha sufrido este edificio hasta llegar a nuestros días. 
     Consta de dos plantas que se articulan en torno a dos patios cuadrados con elegantes arquerías sobre columnas de mármol, ricos artesonados y una interesante fachada coronada por arquerías. El cuerpo principal del palacio se encuentra en contacto con ambos patios presentando su fachada principal a uno de ellos mediante logia de dos plantas de altura con arco de medio punto sobre columna de mármol. 
     La otra edificación es de tres plantas con cubierta a cuatro aguas. Estas dos piezas principales se articulan en esquina por medio de un gran patio con galerías en todos sus lados. De su fachada principal destaca un interesante balcón de estilo plateresco, con balaustrada de hierro cincelado, flanqueado por dos columnas corintias sobre grandes ménsulas y sobre esto un coronamiento donde destaca el escudo de armas de los Portocarrero (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El Palacio de Portocarrero junto con sus jardines botánicos, forma un conjunto espectacular único en España al combinar un Alcázar Almohade (S. XI) con un palacio renacentista (S. XVI).
     El Palacio se encuentra enclavado en el corazón de Andalucía, en la Fértil Palma del Río, entre Córdoba y Sevilla. Una joya arquitectónica que estaba oculta y en estado de ruina, tras muchos años de cuidadosa restauración, vuelve a brillar de nuevo.
     Descubra el Paraíso milenario con una riquísima historia mezcla de civilizaciones que se forja en la leyenda romana (s. II d.C.).
     Al visitar el Palacio y pasear por sus patios y jardines nos envuelve su grandiosa y mágica atmósfera, una mirada exclusiva a la cultura española, a un modo de vida aristocrático que sigue vivo y donde se cuidan los detalles. Disfrute de un paseo por el tiempo.
     El recinto ha sobrevivido al paso del tiempo y se encuentra ahora en todo su esplendor, listo para organizar cualquier tipo de evento exclusivo que pueda desear al más alto nivel: visitas guiadas al palacio y sus jardines, visitas teatralizadas, eventos privados, reuniones de empresa, fiestas temáticas, celebraciones de bodas, veladas árabes, cursos de pintura, de cocina o flamenco, degustaciones, almuerzos o cenas creativas, fines de semana culturales, etc. (Diputación Provincial de Córdoba).

Ermita del Buen Suceso.-
      Construida en el siglo XVIII de autor  desconocido. Su planta es de cruz latina, con bóveda de cañón, y el crucero está resuelto con una bóveda calada semiesférica, tratada con pinturas decorativas, y con cubierta de planta octogonal que destaca sobre el resto de los volúmenes. Es de estilo barroco de gran sencillez compositiva.
     Al fondo, tras el altar, va adosada la sacristía, con techo abovedado y tres huecos de iluminación de distribución simétrica abiertos a un pequeño patio.
     A la derecha, recayente a fachada, existen unas dependencias de dos plantas de altura, con una escalera que, a su vez, permite el acceso al coro, situado sobre la entrada al templo. Estas dependencias se conectan directamente con la sacristía a través de un estrecho patio al que se abren los huecos de iluminación del crucero. En el plano opuesto, estos huecos están cegados pues todo el lado izquierdo de la construcción es medianería con la finca colindante.
     La fachada es de una gran simplicidad constructiva y compositiva, con una sencilla portada coronada por un frontón correspondiente al hastial de cubierta y con un campanil dispuesto ortogonalmente al plano de fachada.
     El edificio, en su historia más reciente, ha albergado funciones de escuela, actividades parroquiales y culturales (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     A principios del siglo XVIII, en 1723 según leemos en la fachada, se levantó la ermita de Ntra. Sra. del Buen Suceso. Puede ser que el buen suceso ocurrido fue conmemorar un hecho naval, un barco salvado milagrosamente de una tempestad tal como recogen las pinturas e inscripciones de la bóveda.
     La iglesia fuera del casco histórico fue cercada por edificios adosados, que le han restado visibilidad. Destruida en la Guerra Civil, permaneció cerrada, luego fue academia y hoy está ocupada por la Hermandad del Santo Entierro, que le da vida con un hermoso nacimiento en los días navideños.
     No obstante es admirable la sencillez y belleza de esta ermita con una portada de ladrillo con curioso arco trilobulado y flanqueado por estípites adosados como soporte apalastrado. Aún podemos distinguir su pequeña espadaña, su coqueto coro y su magnífica cúpula octogonal en el crucero. La cúpula aparece profusamente decorada con motivos vegetales pintados y las pechinas con pinturas alusivas al escudo de Palma. La nave está cubierta por bóveda con lunetos, donde se hace referencia a la conmemoración naval con un elegante barco y sus velas desplegadas.
     EQUIPAMIENTOS E INFRAESTRUCTURAS: Señalización de información turística
     ACCESIBILIDAD: parcialmente accesible para personas con movilidad reducida.
     HORARIOS Y DÍAS DE CIERRE: Según horarios de culto
     PRECIOS: Entrada gratuita (Diputación Provincial de Córdoba).

Alcazaba.-

     Alcazaba o castillo, de posible origen almorávide, que se encuentra en el ángulo noroeste de la Cerca (recinto amurallado); subsisten ruinas con torreones y murallas.
     Se trata de una cerca medieval muy bien conservada de finales del siglo XI-principios del XII, que albergaba una alcazaba.
     La alcazaba está situada en el extremo noroeste, tiene una planta cuadrilonga con un muro que seguía el antiguo meandro del Genil, un muro orientado al norte quebrado por dos torres, de la primera de las cuales partía la cerca exterior y un muro al este defendido por tres torres. Se completaba con un tramo al sur que cerraba en quiebro, de donde partía la cerca de la villa. Entre 1940-73 se rellenó con escombros hasta una cota aproximada  de 2-2,40 metros.
     La cerca la construyen  los almohades a principios del siglo XIII. Parte del norte  -de la alcazaba- y sigue en línea recta hasta la Puerta Quemada y otra torre, se curva en dirección sureste en un tramo con cuatro torres hasta llegar a la Puerta del Sol o de la Villa. Sigue en dirección suroeste otro tramo con otras cuatro torres, hasta la esquina, hoy sin torre, punto desde donde parte un lienzo en arco hasta llegar al muro de la alcazaba. Su construcción es a base de tapial con tongadas de dos metros de espesor y una altura aproximada de seis a ocho metros. Tuvo un adarve superior protegido por almenas. En 1914 se demolió parte de la muralla.
     La Puerta del Sol tiene un espacio interior cubierto con una cruceta de arcos en diagonal a modo de nervios sobre ménsulas en esquina de piedra labrada y con clave de piedra en la que se esculpen cuatro escudos. Sobre estos nervios de ladrillo, cuatro plementos de bóveda gallonada de ladrillo en sardinel. La Puerta Quemada es poligonal, en forma de L con un espacio interior cupulado sobre pechinas con linterna y unos nichos laterales con bóvedas de cañón. Se convirtió en capilla de la Virgen de las Angustias en 1770 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

La Tercia.-
      Es un edificio de planta ligeramente trapezoidal, pues salvo la fachada posterior que traza un leve achaflanamiento, el resto es prácticamente un rectángulo. Aparece exento, rodeado de la vía pública, extramuros, muy próximo a la Puerta del Sol.
     Consta de dos pisos y planta basilical, compuesta de tres naves -la central más alta- comunicadas entre sí hacia su mitad por sencillos arcos de medio punto realizados con ladrillos. Una de las naves de la planta inferior se cubre mediante bóveda de cañón realizada con ladrillos de plano, en tanto que las demás lo hacen con armaduras. La del extremo derecho, según nos situamos frente al edificio, es de grandes proporciones, pues ocupa toda la nave y sigue el tradicional sistema mudéjar de ladrillo por tabla, con grandes jácenas -algunas de ellas sin desbastar, en realidad, a modo de rollizos- y tornapuntas para reforzar las jácenas, ya que se embuten en los muros laterales. 
     Al fondo se hizo, quizá con posterioridad, una escalera rústica de madera. A la derecha, se conservan unos sencillos pesebres. La planta superior está muy transformada. No conserva los techos originales, sólo algunos marcos de puertas, realizados con vigas de madera toscamente labradas, y una ventana que da hacia el palacio, con reja antigua. 
     Las cuatro fachadas siguen conservando su aspecto primigenio. La principal muestra dos alturas. En la planta baja se abren tres puertas: una mayor a la izquierda, en forma de medio punto rebajado, otra a continuación de medio punto, y otra próxima al extremo opuesto, de medio punto rebajado. Salvo la primera que tiene más luz y flecha, las otras dos son bastante estrechas; eso sí, es palpable al cruzarlas el extraordinario grosor de los muros. A la derecha de la última puerta referida se halla una ventana sencilla con reja, que se eleva sobre el zócalo. En esta misma planta se abren tres pequeños vanos de iluminación y, sobre todo, de ventilación: uno a la derecha de la puerta intermedia, otro por encima de la puerta derecha y otro culminando la ventana extrema. En el segundo nivel sólo hay tres huecos pequeños que únicamente tenían como finalidad airear el grano cosechado para evitar su podredumbre a causa de la humedad. El material empleado es ladrillo, que aparece enlucido y enjalbegado. 
     Curiosamente, el edificio no remata en hastial, sino que los tejados se independizan, quizás obligados por la gran anchura del edificio, por lo que los cuerpos laterales se cubren con teja árabe dispuesta a un agua, en tanto que el central tiene su tejado a cuatro vertientes, dos más largos para los costados del edificio y otros dos faldones cortos que dan respectivamente a la fachada principal y a la posterior. 
     La fachada trasera carece de puertas y los vanos son los mismos pequeños que hay en la principal. En cuanto a la recayente al palacio, consta de un vano en la planta inferior y tres en la superior. Su mayor tamaño indica que debieron ser agrandados para su conversión en edificio cultural. Algo parecido ocurre en el lado opuesto.
     Actualmente, se están concluyendo las obras que convertirán la antigua tercia en Escuela de Música, si bien ya anteriormente conoció la reforma de finales de los años 80, llevada a cabo por la escuela taller, que, intentando preservar su aspecto primigenio, hizo de este edificio primeramente Casa de la Juventud y después, Museo Local de Palma del Río, ahora en fase de traslado al cercano convento de Santa Clara, una vez terminada su restauración. De ahí que hoy se halle en buen estado de conservación y, a pesar de haber perdido la característica rampa de estos almacenes, tiene a su favor conservar el aspecto característico, sobre todo externo, de esta arquitectura protoindustrial. También preserva con marcada autenticidad la planta baja, tanto por sus bóvedas de ladrillo como por sus techumbres con rollizos, algunos de considerable escuadría. 
     La intención actual de acondicionar el edificio para Escuela de Música pasa por respetar los elementos originales, con el fin de que no pierda su valor etnológico. 
     Está pendiente la investigación del Archivo que contiene la documentación de la Casa de los Portocarrero que en el futuro arrojará luz sobre la época de construcción, pues ni siquiera la tercia cuenta con elementos artísticos que ayuden a su datación. Se concibió como un almacén sin concesión al ornato; era puramente funcional. 
     Hasta ahora este edificio venía siendo identificado como las caballerizas del palacio de los Portocarrero, el cual está justamente al otro lado de esta estrecha calle. Para establecer este uso del edificio lo único que se argüía era la presencia de pesebres en la nave central, pero carece de lógica que el propio palacio no tuviera entre sus dependencias alguna para este fin y que hubiera que cruzar la calle para preparar las caballerías. Más parece que fueran destinados estos pesebres a los animales que trasladaban hasta aquí el grano y con un uso más bien temporal, hasta que terminaran de descargar todas las bestias de una misma recua. 
     Probablemente, la escalera se abriera al piso de arriba con posterioridad, con el fin de adaptar el inmueble a otros usos, tal y como ha sucedido en otros edificios de almacenaje, ya que las bestias subían por la doble rampa, hoy desaparecida, que se hallaba en el costado izquierdo de la tercia, según se mira de frente.
     Descartada, por tanto, la posibilidad de que se tratara de las caballerizas de palacio, hay que mirar alrededor para darse cuenta de la importante ubicación de la tercia: extramuros, junto a la Puerta del Sol, en la antigua muralla almohade reutilizada por los cristianos, al lado del palacio de los Portocarrero, señores de Palma, del cual sólo la separaba la calle, al final de la cual se halla la iglesia parroquial de la Asunción y el convento de Santa Clara, y, muy cerca, el de los dominicos.
     Hasta tanto la investigación del Archivo confirme la hipótesis y una vez desechada la idea de que esto fuera las caballerizas, hay que ir planteando que se trataba de una tercia señorial, mandada construir por los Portocarrero con el fin de almacenar las cosechas de sus tierras (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).


     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Museo Victorio & Lucchino, Paseo Alfonso XIII y Jardín Reina Victoria, Mirador del Río Genil, Puente de Hierro sobre el Río Guadalquivir, Plaza de Andalucía, Capilla de las Angustias, Murallas, Puerta del Sol, Alhóndiga, Palacio de los Portocarrero, Ermita del Buen Suceso, Alcazaba, y La Tercia) de la localidad de Palma del Río (y III), en la provincia de Córdoba. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia cordobesa.

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domingo, 30 de abril de 2023

Los principales monumentos (Gran Teatro; Iglesia de San Pedro; Ermita de la Soledad; Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús; y Barrio Reina Victoria) de la localidad de Huelva (IV), en la provincia de Huelva

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Huelva, déjame ExplicArte los principales monumentos (Gran Teatro; Iglesia de San Pedro; Ermita de la Soledad; Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús; y Barrio Reina Victoria) de la localidad de Huelva (IV), en la provincia de Huelva.

Gran Teatro
     El Gran Teatro, en la céntrica calle Vázquez López, fue levantado en 1923. El edificio fue proyectado por Teodoro Anasagasti, Joaquín Otamendi y Antonio Palacios. Se distingue por su eclecticismo y por la impronta neoclásica, así como su decoración «Segundo Imperio». Su fachada responde a los modelos de la arquitectura madrileña de esos momentos (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).
     Sobre un reducido solar entre medianeras de 800 m2 de superficie en planta se levanta el llamado Real Teatro de Huelva en los días de su inauguración, agosto de 1923. Tuvo titularidad privada hasta 1984, año de adquisición del edificio por el Ayuntamiento de Huelva y la Diputación Provincial.
     El inmueble tiene tres alturas que dan lugar a los espacios de platea y dos anfiteatros, contando con palcos a nivel de proscenio y del primer anfiteatro, sin embargo lo exiguo del solar ha motivado un teatro donde los vestíbulos y el escenario carecen de dimensiones acordes con los fines a los que sirven.
     El teatro responde, tardíamente, a los criterios de clasicismo y monumentalidad de los teatros españoles de la primera mitad del siglo XIX levantado una fachada donde el orden doble de estilo corintio de las ocho columnas, apoyadas en decorados canes, que se adosan a ella las convierte en el referente principal dentro de un abigarrado plano almohadillado donde se adosan listeles, medallones, canecillos y cornisas y se horada mediante huecos de medio punto y óculos (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Iglesia de San Pedro
     La iglesia parroquial de San Pedro Apóstol, está situada en la plaza de su mismo nombre. Es la antigua parroquia matriz o mayor de la ciudad. El hecho de su ubicación junto a la vetusta fortaleza de la villa de Huelva resalta el peso simbólico de los dos importantes baluartes -religioso y militar- como piedras angulares del primitivo núcleo urbano. Con el discurrir del tiempo sucumbió el castillo, víctima del desuso y del abandono, cuyos materiales, al parecer, fueron utilizados para cimentar la torre parroquial, levantada en el siglo XVIII.
     El templo, en su planta y alzado, responde al estilo mudéjar hispalense, de los siglos XIV y XV. Tiene tres naves separadas por dos arquerías y ábside facetado. Cada arquería se compone de cinco arcos apuntados que apean sobre pilares con resaltos. Los pilares, de sección rectangular, lucen por sus caras exteriores pilastras achaflanadas, que soportan sobre sus impostas los arcos doblados de las arquerías divisorias de las naves. La nave central, más elevada que las laterales, está cubierta con un alfarje mudéjar, en forma de artesa con tirantes, al tiempo que las naves contiguas tienen techumbre de colgadizo. Toda la construcción es de ladrillos, excepto la bóveda de la capilla mayor y sus soportes.
     La nave central enlaza con la capilla mayor a través de un arco triunfal, apuntado, de sección mixtilínea, que por sus extremos descarga sobre dos columnas cilíndricas flanqueadas por baquetones. En la izquierda se puede observar, en relieve, una mitra entre escudos de campo liso y un león. En la otra hay cuatro mitras y un castillo.
     La cabecera del templo está compuesta  por un tramo rectangular y otro facetado. Los dos se cubren con bóveda sexpartita de nervadura gótica, de piedra. El espinazo a la burgalesa engarza las claves. Los paramentos laterales son de ladrillo revocado y presentan una imposta corrida, que une los capiteles de los distintos ele­mentos de sostén, y una faja pétrea, paralela a la imposta, compartimenta el muro. El alto zócalo de cerámica de aristas ennoblece el presbiterio. Los paños azulejería del lado del evangelio son originales del s. XVI, mientras que los del lado de la epístola se completaron con piezas modernas, al cegarse en 1925 la puerta que comunica­ba el presbiterio con la antigua sacristía. La decoración de la cabecera, con cardina gótica, y la disposición de sus capiteles y basas, responde a los últimos decenios del siglo XIV.
     Las naves laterales desembocan, por sus cabeceras, en sendas capillas, de principios del siglo XV. En la de la nave del evangelio está la capilla sacramental, que enlaza también con la capilla mayor. La capilla del Santísimo tiene una bóveda ochavada so­bre cuatro trompas de aristas. La cabecera de la nave de la epístola la constituye la capilla de la Virgen de la Cinta, comunicada con el presbiterio a través de dos arcos de medio punto peraltado, sobre pilares achaflanados cuyos capiteles labrados en ladrillo evocan la peculiar ornamentación musulmana del mocárabe. La bóveda de dieciséis paños en ladrillo visto, descubierta durante las reformas de 1921, descansa sobre trompas.
     A los pies de ambas naves laterales están sendas capillas, construidas en 1927, cuando el coro fue trasladado a su actual emplazamiento desde el centro de la iglesia. La sillería del coro, hoy ampliada y restaurada tras los sucesos de 1936, debió tener su origen en la que se estaba realizando en Sevilla para esta iglesia en 1737, aun­ que se ignora su autor.
     Por otra parte, la sacristía antigua está hoy transformada en antesacristía, y se cubre con bóveda vaída en ladrillo visto. La actual sacristía, de planta rectangular, data de 1632. Durante los siglos XIX y XX se llevaron a cabo una serie de obras en el templo, como las del porche, en­tre 1876 y 1903; y las ya citadas de entre 1920 y 1931, entre las más destacadas.
     La única capilla funeraria del templo se inserta ortogonalmente en la nave del evangelio. Es un recinto de acusada autonomía espacial, cubierta con bóveda ochavada sobre trompas de aristas. Erigida en honor de la Inmaculada Concepción por Ginés Martín en 1583, aún perdura en el pavimento una lápida de mármol, que hace constar que la capilla y enterramiento la mandó hacer Lázaro Martín en el año 1583.
     Al exterior se traduce la distribución interior del conjunto en sencillos y vigorosos volúmenes, que delatan su mudejarismo. La fachada prin­cipal, a los pies del templo, ostenta una puerta, abierta de nuevo tras la última restauración. Se conserva el óculo central y dos estrechos vanos laterales enmarcados en alfices. La nave mayor, cu­bierta a dos aguas con tejas árabes, resalta sobre las naves laterales, cubiertas a una sola vertiente. En el flanco meridional del edificio, delimitado por dos contrafuertes, subsisten restos de arqui­tectura mudéjar, que al mediar su altura discurre longitudinalmente una simple moldura que queda interrumpida por un tragaluz con sencillo conopio. En el antepecho de la azotea hay una se­rie de arcos de medio punto que se entrecruzan, decoración típica toledana. La fachada de la capilla de la Virgen de la Cinta, de mayor altura, se asemeja a un torreón cuyo antepecho asoma sobre una cornisa sostenida por ménsulas, perforada por un óculo. Las portadas laterales son de Antonio de Figueroa (1791-1792).
     La torre, de planta cuadrada, se compone de un cuerpo inferior con molduras barrocas que enmarcan el circular tragaluz y la lápida fundacional. El cuerpo superior o cuerpo de campanas, tiene una rica y profusa decoración, que arranca de un cornisón volado de ancho friso que aparenta soportar unas mensulillas y del que penden unos elegantes y recortados pinjantes. El campanario muestra por cada flanco un balcón de arco rebajado, con su correspondiente campana, entre pilastras pareadas de orden jónico. Otro cornisón superior subraya un vibrante antepecho decorado con jarrones de cerámica. El chapitel piramidal, sobre un banco octogonal, está alicatado con azulejos en blanco y azul. Fue Pedro de Silva quien dictó las definitivas condiciones de su construcción en 1770. La obra concluyó en 1772, como consta en la lápida conmemorativa ubicada  en la caña de la torre especificándose que: «Se Acabó Esta Obra Siendo Sumo Pontífice Clemente XIV. Arzobispo De Sevilla El Eminentísimo Señor Cardenal De Solís Y Rey De Las Españas Carlos III . Año 1772».
     En el interior del templo, tras los destrozos llevados a cabo con motivo del saqueo de 1936, todo lo relativo al culto quedó destruido. Comenzando por los pies de la nave del evange­lio encontramos a los titulares de la Hermandad de la Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén y María Santísima de los Ángeles. La figura de Cristo sobre la borriquita, es una talla en made­ra policromada de León Ortega, que la hizo en 1946. La Virgen de los Ángeles es una imagen de vestir, del mismo autor ayamontino, pero del año 1949.
     Después se encuentra un retablo cerámico, dedicado a la Virgen del Rocío, en cuya frontalera reza que fue donado por D. Fernando Pérez Sevillano, en el año 1921. También en las alas exteriores del pedestal de este retablo podemos leer: «Sevilla (Triana) Año 1921». Y «Fabrica De M. Rodríguez Pérez Tudela». Lo preside una imagen para vestir de la Blanca Paloma, tallada por Gómez del Castillo y donada por Arturo López Damas tras la Guerra Civil.
     El retablo de la Virgen del Carmen, de mediados del siglo XVIII, recompuesto tras los destrozos por José Toscano y dorado por Enrique Gómez en 1940, es una pieza que se compone de un sólo cuerpo de tres calles, delimitado por estípites, y un gran frontón semicircular. De factura reciente son el banco, la mesa de altar y los estípites. Está decorado el retablo con guirnaldas de flores y frutas, con angelitos, querubines, pinjantes y estípites. En la hornacina central preside la imagen de la Virgen del Carmen, tallada en madera de cedro por José Hierro Sousa y policromada por Gómez del Castillo, en 1937, a instancias de don Alejandro Cano y familia. El Niño Jesús es de la antigua imagen del siglo XVIII. En las repisas laterales, rematadas por los emblemas de Castilla y León, aparecen la Virgen del Pilar y Santa Lucía.
     En la capilla de Lázaro y Ginés Martín está el Señor de Pasión. Es un Cristo con la cruz a cuestas, imagen de vestir obra de Antonio Infantes Reina, de 1937. Es el titular de la Real e Ilustre Hermandad de Ntro. Padre Jesús de la Pasión y María Santísima del Refugio. La imagen de la Virgen es de candelero para vestir obra del mis­mo autor, en 1943. Sobre el pavimento se conserva la lápida sepulcral de la familia, fechada en 1583. Una verja renacentista, de hierro forjado, de 1585, clausura el recinto.
     Encontramos después un óleo sobre lienzo, que representa a San Félix de Cantalicio, obra anónima del siglo XIX. Tras el cancel, en tres hornacinas se exhiben una talla en madera policromada de Santa Lucía, de impronta renacentista; una escultura policromada neoclásica de San Serapio, del siglo XVIII, en depósito por la Excma. Diputación de Huelva; y una imagen de Ntra. Sra. del Sagrado Corazón, de serie.
     El retablo del Sagrario, está en la capilla sacramental, en la cabecera de la nave del evangelio, ornamentada con un zócalo con alegorías eucarísticas de «Fábrica Ramos Rejano. Triana, Sevilla» y en la que una lápida recuerda la fundación, en este lugar, de la Obra de los Sagrarios-Calvarios por el Beato Manuel González García: «Aquí el 4 de marzo de 1910 nació la obra de las Tres Marías, y de los discípulos de San Juan para los Sagrarios-Calvarios  hoy extendida por el mundo universo, dedica este recuerdo de gratitud y de amor a su fundador el arcipreste de Huelva después obispo de Málaga y Palencia Excmo. y Rvdmo. Sr. Dr. Manuel González García e implora al corazón eucarístico de Jesús que se digne bendecir a esta ciudad de Huelva y a la pía unión de los Sagrarios-Calvarios».
     El retablo, de la primera mitad del siglo XVIII, procedente de la ermita de San Sebastián de Bonares fue mandado colocar aquí por el cardenal Segura. Tienen un único cuerpo de tres calles, rematado  por  un frontón semicircular, donde aparece un escudo con tres flechas, alusivo a su antiguo titular. Las calles están deslindadas por estípites que se alzan sobre ménsulas adornadas por querubines. La obra está dorada y policromada, enriqueciéndose con decoración a base de guirnaldas, cabezas aladas de ángeles, veneras, etc. En la hornacina central está la imagen del Corazón de Jesús, tallada en madera, estofada y policromada por Joaquín Gómez del Castillo en 1939. En esta capilla hay un comulgatorio se­micircular, de madera de nogal tallada, obra de Miguel Hierro Barreda en 1937.
     El sagrario de plata fue realizado en el año 1918 por Hijos de C. Ortega, de Sevilla. Adopta la forma de templete cuadrangular. Su frontispicio se ve flanqueado por dos medias columnas corintias, sobre las que descansa un entablamento y se corona con frontón triangular. La puerta es de arco de medio punto.
     El retablo mayor barroco es obra de Antonio José de Carvajal, maestro escultor de Sevilla, en 1722. Posteriormente, en 1758, lo restauró y doró en Huelva José Fernández del Hierro. 
     Últimamente ha sido restaurado en 2004 por Juan Aguilar. El retablo está compuesto de tres cuerpos y tres calles, la central más ancha que las laterales, delimitadas por estípites. El conjunto se alza sobre la predela o banco en cuyo centro luce el sagrario, flanqueado por columnas salomónicas. El retablo está dorado y policromado, ornamentado a base de querubines, guirnaldas de flores y frutos, veneras, rombos y capiteles compuestos.
     La gran caja del primer cuerpo cobija la imagen sedente de San Pedro, titular de la iglesia, talla barroca del siglo XVIII, procedente de las Concepcionistas de Villamartín (Cádiz). En las colindantes hallamos, a la derecha, una Inmaculada, escultura en madera policromada del siglo XVI, obra anónima sevillana. A la izquierda, San José, talla también de autoría anónima, de hacia 1800. En el segundo cuerpo, en la hornacina principal, aparece el conjunto escultórico de Santa Ana y la Virgen, obra anónima del siglo XVIII. En las calles laterales aparecen sendos tondos con los relieves de Santa Bárbara y Santa Teresa de Jesús. En el ático hay un re­lieve del Padre Eterno, en un rompimiento de gloria, entre dos capillitas adyacentes. En la de la derecha está la imagen de San Martín de Po­rres, de serie. Y en la de la izquierda, San Lucas, escultura decimonónica. Sobre el tabernáculo hay un Crucifijo de altar, del círculo de Juan de Astorga.
     En la cabecera de la nave de la epístola está la capilla de Ntra. Sra. de la Cinta, presidida por un retablo neomudéjar en mampostería de ladrillo limpio, yesería y cerámica. El núcleo central lo constituye un azulejo belga con la efigie de la patrona de Huelva. Fue realizado este conjunto retablístico en 1921. En el paramento lateral un óleo de San Felipe Neri, del siglo XIX.
     En el muro de la nave de la epístola aparecen sendas hornacinas, en las que se veneran una ta­lla policromada de San Rafael Arcángel, de hacia 1700. Y una escultura de San Sebastián, de la segunda mitad del s. XVI. Bajo la dirección de León Ortega se hizo la hornacina de la Virgen de los Reyes, en madera dorada, tallada y policromada, en 1960. La imagen de la Virgen de los Reyes se formó con los restos de la Virgen de Gracia, destruida en 1936.   '
     Pasado el cancel hallamos un retablo, realizado en 1960, que consta de mesa de altar, banco y un sólo cuerpo, de tres calles y frontón superior. El retablo, jaspeado en color rojo y dorado, está presidido por el Señor Cautivo, imagen tallada por Antonio Bidón en 1946. A su derecha, un San Antonio de Padua, escultura en madera po­licromada del siglo XVIII.
     En depósito de la Diputación Provincial hay una copia del Nazareno de Tiziano, óleo sobre lienzo, obra de Francisco Rodríguez Jiménez, de fines del siglo XIX. Posteriormente, en una hornacina, está la imagen de candelero para vestir de María Santísima de la Resignación en sus Do­lores, cotitular de la Cofradía del Descendimiento, gubiada por León Ortega entre 1951 y 1952. En la antigua capilla bautismal, desde la última restauración, está el Descendimiento, grupo escultórico, realizado por Antonio León Ortega en varias etapas. El Cristo y los Santos Varones, José de Arimatea y Nicodemo, entre 1951 y 1952, y la Virgen, San Juan y la Magdalena en 1953.
     La hornacina central del coro acoge a la Virgen Madre, escultura en madera estofada y policromada, procedente de Fuentes de León (Badajoz), de mediados del siglo XVI. El pequeño Jesús es obra de Enrique Gómez del Castillo, del año 1942.
     Repartidas por diversos lugares del templo, así como en la sacristía, se hallan algunas imágenes dignas de destacarse. En una hornacina del segundo pilar de la nave central, al lado de la epístola, hay un Niño Jesús, vaciado en plomo del siglo XVII, popularmente conocido como «El Porterito». En el primer pilar de la nave central, en el lado del evangelio está la talla policromada de Santa Margarita María de Alacoque, obra de principios del siglo XX. En la sacristía se encuen­tra el Cristo del Perdón, un Crucificado de talla en madera policromada sobre cruz arbórea, de hacia 1500, donado por las Religiosas del Hos­pital de Arcos de la Frontera (Cádiz). La imagen­cita de San Pedro, del antiguo facistol del coro, de la segunda mitad del Quinientos, se conserva en el despacho parroquial. No puede dejar de incluirse entre las obras de arte de este templo el magnífico confesionario, tallado en madera, del último cuarto del siglo XVIII, en estilo rococó y ornamentado con las rocallas y motivos propios del mismo.
     La orfebrería de esta iglesia tiene algunas piezas notables de la platería del Seiscientos, como un copón, o una insignia de la antigua Hermandad de la Virgen de los Reyes, en forma circular y abombada. Del siglo XVIII es el sagrario para la reserva del Jueves Santo, de plata dorada y blanca, labrado en Puebla de los Ángeles, Mé­jico. Tiene forma cúbica, rematada por cúpula gallonada, en franjas alternas, unas lisas y otras decoradas con hojas de acanto. Se corona con la figura de la fe. En las cuatro esquinas aparecen cuatro angelitos turiferarios. Cada lado del prisma inscribe en su interior un arco de medio punto. La puerta ostenta el Cordero Místico. En el lado izquierdo está San Antonio de Padua, que hace referencia al nombre de uno de los donantes de la pieza. La parte posterior la ocupa Santa Rosalía de Palermo. Por último, el lado contiguo lo centra San José. La ornamentación del conjunto se resuelve a base de una profusa decoración vegetal partiendo de racimos de uvas y flores.
     De la primera mitad del Setecientos es también el ostensorio de plata dorada, con sol de rayos flamígeros y lisos alternantes, y decoración de ovas, cabezas de ángeles alados, espigas, hojas de acanto y cordón, flores de seis pétalos, conchas y motivos vegetales de acusado relieve. Y del XVIII es también la diadema de plata repujada, en forma de media luna, de San Sebastián, que luce en la imagen de San José.
      Más abundante es la orfebrería decimonónica: Un cáliz, con decoración de hilera de perlas, tanto en el pie como en el astil y subcopa. Se pueden observar las marcas de N08DO, Flores y González. Un cáliz de plata con partes doradas, decora­do con contarios de bolas, guirnaldas de lienzos y flores, así como con haces de líneas cruzadas por cintas en aspas. Otro cáliz argénteo, decorado con hojas de acanto, y con cintas en aspas con flores cuadrifolias en sus rombos. Un cáliz, recompuesto después de 1936, está formado por piezas del siglo XIX y otras de ejecución poste­rior. Fue donado por D. Antonio Calderón a San Pedro, en Huelva en 1936. Un copón de plata dorada, restaurado tras los sucesos de 1936, con angelitos, hojas de acanto, rocallas y contarios de bolas.
     De gran similitud estilística es una naveta de plata, con punzón de Garzón,  con los símbolos de la tiara y las llaves de San Pedro. Tam­bién con marca de Garzón hay un ostensorio de plata, de 1874, con el símbolo parlante del titular del templo, y con una inscripción: «Es de la parroquia del Señor San Pedro de Huelba. Año de 1874». De principios del siglo XIX es un incensario de plata y metal plateado, con base octogonal, decorado con rocallas y ces, motivos vegetales, etc.
     Hay unas crismeras de plata, de forma clásica del neobarroco sevillano, con una leyenda que dice: «Parroquia Mayor de San Pedro Apóstol. Huelva 1949». Y un incensario de metal plateado, al gusto neobarroco de los orfebres hispalenses, perteneciente a la Hermandad Sacramental. Del Novecientos también es un copón de plata, con las formas clásicas del neobarroco. Tiene un punzón ilegible en un caso y en otro puede ser Fernández. Una naveta, de metal plateado, siguiendo las formas tradicionales, es de la Hermandad Sacramental y realizada en la década de los setenta (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).
     La Iglesia Parroquial de San Pedro de Huelva se encuentra exenta, emplazada sobre una plataforma elevada que contribuye a destacar su situación.
     Responde a la tipología característica del templo mudéjar sevillano. Construido en ladrillo, consta de tres naves, la central de mayor altura y anchura que las laterales, que se separan por arcos apuntados doblados que apoyan en pilares de planta rectangular con pilastras adosadas. La nave central remata en ábside poligonal siendo plana la cabecera de las laterales.
     La nave central presenta techumbre de madera en forma de artesa con tirantes, de tipo mudéjar pero datada en el siglo XVII; en las naves laterales las cubiertas son colgadizo y están realizadas modernamente tras el terremoto de 1968 con vigas de hormigón armado siguiendo el aspecto de las anteriores de madera.
     La capilla mayor, abierta a la nave central mediante arco apuntado, se cubre con bóveda sexpartita de nervadura gótica realizada en piedra. En la cabecera de las naves laterales se forman sendas capillas de planta cuadrada. La de la Epístola (capilla de la Virgen de la Cinta), ofrece bóveda de diez y seis paños, mientras que en la cabecera de la nave del Evangelio, la capilla Sacramental se cubre con bóveda ochavada sobre trompas.
     En la nave del Evangelio se abre la capilla de la Inmaculada Concepción, datada por la fecha que aparece en su reja en 1535, cubierta por bóveda ochavada sobre trompas.
     En la fachada Sur es de destacar el paño de fábrica mudéjar que presenta una serie de arcos de medio punto entrelazados.
     Dos portadas, situadas en las fachadas Norte y Sur, son actualmente los ingresos al templo. Ambas se construyeron según diseño de Antonio de Figueroa entre 1771-72 y siguen similares esquemas compositivos: Vanos con arcos de medio punto flanqueados por pilastras que se alzan sobre pedestales, coronados por frontones -partido, en el caso de la portada meridional- rematados por tres medios jarrones.
     Sobre el volumen general de la Iglesia se eleva la torre, de dos cuerpos y chapitel piramidal con decoración de azulejos blancos y azules, construida según trazas de Pedro de Silva entre 1770 y 1772.
     El templo en su planta y alzado, responde al estilo mudéjar hispalense, de los siglos XIV y XV. La Parroquia de San Pedro ha sido durante mucho tiempo, la única de la ciudad. De ella se han ido desgajando las demás. Los primeros documentos conservados, que datan de 1540, son partidas de bautismo. Si hacemos caso a Al-Himyari, quien ya en el siglo XIV hace referencia a una iglesia situada al este de la ciudad, podemos adelantar hasta esas fechas los orígenes de este edificio.
     La antigüedad de este edificio se comprueba por la constitución de él junto a la fortaleza de la ciudad. Para muchos la unión de los recintos religiosos y militar corresponden a tradiciones medievales. Más tarde cuando se construye la nueva torre de la iglesia las piedras de los torreones del castillo cercano son utilizadas como cimientos. La cabecera de la iglesia está fechada, según Angulo Iñiguez, en torno a 1500. Asimismo, podemos datar de esta época aproximadamente el arco conopial de la fachada meridional y la serie de arcos de medio punto que se entrecruzan en la misma.
     En 1583 se construye la capilla funeraria del templo en honor a la Inmaculada Concepción por Ginés Martínez.
     En el siglo XVII, el edificio comenzó sus obras de remodelación. Así en 1632 se construía la sacristía y otras dependencias parroquiales. Pero cuando las obras se hacen más profundas es en el siglo XVIII con motivo de varios desastres naturales. En 1722 un huracán derribó el campanario de San Pedro y una de las campanas cayó sobre la bóveda de la capilla mayor, siendo restaurado un año después. Más no había de durar mucho pues en 1755 caía de nuevo, siendo reparado al año siguiente. En 1758 otro huracán volvió a derribar la torre y parte de la cabecera del templo.
     En esta ocasión se pedía al Cabildo Catedral Hispalense el aprecio y remedio de los daños. En 1763, tras un terremoto, el arquitecto de la diócesis, Pedro de Silva, reconocía la iglesia. Este informaba de la necesidad de derribar el campanario existente sobre la cabecera del templo. Su solución consistía en levantar un nuevo campanario.
     Más tarde, Ambrosio de Figueroa examinaba de nuevo la iglesia, la ruina sobrevenía por carecerse de cimientos en el testero de la capilla mayor. Este propugnaba hacer un campanario con tres vanos y remate de azulejos azules. Poco después, en 1764, el campanario se mandaba ejecutar según lo expuesto por Ambrosio de Figueroa. Sin embargo, esto no acabó aquí, pues en 1770 Pedro de Silva era el que daba las condiciones definitivas para la construcción de la actual torre, que se construyó en un periodo de dos años. Las obras terminaron en 1772.
     En 1787 los maestros mayores de albañilería y carpintería, Antonio de Figueroa y Agustín Trujillo confirmaban el mal estado en que se encontraban las cubiertas pese a ser nuevas. Cuatro años después, Figueroa proyectaba rehacer la armadura, añadiendo además pilares en las naves laterales.
     En 1876 e comenzó la edificación del muro del lado sur y los porches, la obra duró con intermitencias hasta los primeros años del siglo XX. Otras reformas se llevaron a cabo en el presbiterio. Posteriormente, en el siglo XX se realizaron importantes reformas: traslado del coro, construcción de la capilla bautismal y la del Santo Entierro, así como la tribuna alta del coro.
     Después del desplome de parte de la techumbre 1903 de la Iglesia de San Francisco, sede canónica de la Hermandad del Rocío de Huelva hasta esa fecha, se ver obligada a un nuevo cambio y se traslada a la Parroquia Mayor de San Pedro. Ya en 1908, el 6 de Junio, el diario la Provincia escribe: "La vistosa y típica Hermandad del Rocío, salió antes de anoche en la forma tradicional desde la parroquia de San Pedro para hacer la visita al Santuario".
     En 1921 D. Fernando Pérez Sevillano costea el altar donde se venerará el Simpecado de la Hermandad. En inventario de 10 de octubre de 1921 se describe así: "Es de Cerámica, construido este mismo año por el Sr. D. Manuel Pérez de Tudela, de Sevilla. (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Ermita de la Soledad
     Se conserva en la antigua calle de la Misericordia, hoy de Jesús de la Pasión. En origen se titulaba de Santiago. Estuvo bajo el patronazgo de la ilustre familia Guzmán y Quesada, caballero de la Orden de Santiago. Fue panteón de los caba­lleros santiaguistas. Contó con cátedra de Filosofía y Gramática. Y, desde 1884, funcionó como asilo. Todo ello justifica las múltiples transformaciones del edificio.
     Gracias al testamento de Diego de Guzmán y Quesada, otorgado en 1691, se sabe que el inmueble fue reedificado en 1631, permaneciendo en buen estado de conservación hasta bien entrado el siglo XVIII. Entre 1730 y 1740 se acometieron ciertas mejoras, ya que a partir de esa fecha continúa abierta al culto decentemente. Su fábrica, durante el terremoto de 1755, no sufrió ningún deterioro. Sin embargo, entre 1787 y 1794, se reconstruyó de nuevo. En esta ocasión, tal vez interviniera el arquitecto diocesano Antonio de Figueroa o José Álvarez, a juzgar por la impronta formal de la portada. Posteriormente, por exigencias del culto, en 1843 se instaló el órgano. Unos años después, durante la epidemia de cólera de 1854, la ermita se transformó en Hospital provisional. Con tal motivo, altares, imágenes y ornamentos pasaron a la parroquial de San Pedro. Luego, en 1883, se utilizó como colegio. Y al año siguiente, con objeto de am­pliar las aulas, el recinto se dividió en dos pisos. Por último, tras múltiples funciones, pasó a ser un asilo nocturno. Afortunadamente, a finales del siglo XX se restauró esta antigua ermita de Huelva, bajo la dirección técnica del arquitecto Alfonso Martínez Chacón. Por ello, la Hermandad de Ntra. Sra. de las Angustias, Santo Entierro de Cristo y Soledad de María se trasladó a su primitiva sede el 31 de enero de 1995.
     La ermita se compone de una sola nave con capilla mayor, acabada en testero plano, y sacristía. Bajo el presbiterio se conservan restos de la antigua cripta del siglo XVII.
     La fachada principal corresponde al flanco de la epístola. Su portada está coronada por la espadaña. La puerta queda adintelada por dos pilastras que soportan un escueto entablamento y un frontón triangular partido. La espadaña tiene un solo cuerpo, formado por un arco de medio punto entre pilastras, que sujetan el consabido entablamento. Este ejemplar, propio de las postrimerías del siglo XVIII, está flanqueado por cartones laterales y coronado por frontón triangular partido, en cuyo centro se alza sobre un pilarcillo una cruz de cerrajería con veleta.
     En su interior, a la izquierda de la puerta de acceso, se expone el gran Crucificado que presidía la iglesia parroquial de la Concepción de esta ciudad. Es una escultura en madera policromada, obra gubiada por Antonio León Ortega en 1968. En el flanco opuesto se cuelga el cuadro de Ánimas del Purgatorio de la citada parroquial. Se trata de un óleo sobre lienzo, firmado por Juan Padilla en 1938. A continuación está la urna con el Cristo yacente, cuya escultura conserva la cabeza de la primitiva efigie, mientras que el cuerpo lo ejecutó también León Ortega en 1943.
     En la capilla mayor preside, como antaño, la Virgen de la Soledad, imagen de candelero para vestir, obra asimismo del citado escultor ayamontino en 1944. Esta Dolorosa recibe culto en un retablo de escayola moderno, en cuya hornacina superior hay una escultura ecuestre de Santiago, modelada por David Valenciano en 1997. Y, por último, de nuevo en el costado de la epístola, se sitúa Ntra. Sra. de las Angustias con el Cristo muerto sobre su regazo. Este grupo de la Piedad, trabajado en madera, estofada y policromada, es obra de Antonio León Ortega en 1944 (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).
     Se trata de una pequeña iglesia barroca con planta rectangular de una sola nave y tres capillas laterales. Su construcción se llevó a cabo el siglo XV bajo la advocación del apóstol Santiago. Su exterior es austero por su reciente reconstrucción y por sus diversas funciones a lo largo de su historia.
     El actual edificio está conformado por una nave rectangular cuyo acceso se hace a través de unas escalinatas que da paso a la puerta de entrada formulada bajo un rebajadísimo arco delimitado por dos pilastras laterales y un frontón partido en cuyo centro se inserta una espadaña con ménsulas laterales y rematada por un frontón sin cerrar. En cuanto a la nave, se cierra en cabecera plana teniendo en su zona de presbiterio una cripta de planta cuadrada con acceso en rampa, utilizada como última morada de don Pedro de Guzmán y Quesada y familia.
     En la capilla mayor tuvo que estar revestida con un retablo donde aparecerían supuestamente las imágenes de Santiago y Nuestra Señora de la Soledad. El edificio se completa con tres capillas laterales ubicadas en el muro izquierdo de la iglesia. El sistema de iluminación de esta iglesia provenía por óculos ubicados en la zona de entrada y la propia puerta del edificio.
     La ermita de la Soledad, se encuentra en una de las zonas más históricas de Huelva, en el barrio de San Sebastián, muy cerca de la Iglesia parroquial de San Pedro. En sus inicios, la ermita debió estar dedicada al apóstol Santiago después de la conquista de los cristianos de la ciudad. Es lógico que así fuera ya que durante de la conquista (siglo XIII) de Alfonso X el Sabio, la orden de Santiago tuvo un papel protagonista.
     Difícil también es de precisar su fundación y todo alrededor de ella son conjeturas. Realmente la ermita que hoy está abierta al culto y acoge a la hermandad del Santo Entierro data del siglo XVIII ya que en las crónicas de la ciudad de Huelva después del terremoto de Lisboa de 1755 se hablaba de las escasas alteraciones sufridas en la ermita. Podemos hablar entonces de la existencia de dos posibles edificios diferentes en tiempo y en estilos.
     A lo largo de los siglos, la ermita de la soledad tuvo distintos usos. Desde el siglo XVII fue sede de la Cátedra de Latinidad y Gramática, creada por don Diego de Guzmán y Quesada. En 1854, el edificio pasó a ser hospital. Más tarde, hacia 1869, el edificio pasó a ser propiedad del ayuntamiento, a partir de lo cual, sufrió un abandono hasta que en 1880 se crearon unas escuelas cristianas, cuyas obras abarcaron desde ese mismo año hasta 1885. Años más tarde el uso de la ermita pasaría de ser academia y lugar de ensayo de la banda municipal a albergue de transeúntes, hasta los comienzos de la década de los 80, que recuperado por el obispado de Huelva se llegó a la conclusión de demolerlo en su totalidad por el estado de abandono en que se encontraba, propuesta que fue criticada por el pueblo, gracias a lo cual se conservó lo que sin lugar a duda es ser uno de los templos más antiguos de la ciudad.
     La rehabilitación se inició en 1992 hoy es sede de la Hermandad del Santo Entierro, quien en este edificio aloja sus tallas procesionales entre las que destacan el Cristo Yacente, cuya cabeza es anterior a 1936, la Virgen de las Angustias (1958) y la Virgen de la Soledad (1944), tallas del escultor León Ortega (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús
     El 30 de junio de 1923, el cardenal arzobispo de Sevilla, Eustaquio Ilundain y Esteban, creaba una nueva parroquia en la ciudad de Huelva, por la lejanía del barrio del Polvorín respecto de las dos parroquias existentes hasta entonces en la capital onubense. Al erigir la nueva feligresía ordena que los cultos se tengan en la capilla de las Teresianas. El 6 de julio de 1928, dicho prelado bendijo la primera piedra del nuevo tem­plo parroquial, dedicado al Sagrado Corazón de Jesús. La nueva iglesia se construyó en terrenos cedidos por Enrique Díaz y su esposa, Concep­ción Rodríguez Garzón. Para su construcción la archidiócesis hispalense contó con el legado del Sr. Recur. Los planos de la misma fueron encargados al arquitecto Vicente Traver. La ejecución de la obra fue por parte de la Sociedad Anónima de Construcciones de Sevilla. La bendición solemne de la nueva parroquia la hizo el cardenal Ilundain el 22 de diciembre de 1929.
     La fachada, trabajada en ladrillo limpio, pre­senta un desarrollo marcadamente vertical. La puerta, adintelada, exhibe en el tímpano de me­dio punto una cerámica polícroma, con el tema de la Epifanía. Dicha puerta queda enmarcada por pilastras dóricas toscanas y traspilastras, que reciben un escueto entablamento y se corona con un frontón curvo, en cuyo interior campea el es­cudo del cardenal fundador, Eustaquio Ilundain y Esteban. Más arriba se abre un óculo con vidriera policromada, en cuyo centro aparece el Divino Corazón. En los laterales se disponen sendas cartelas con los emblemas de JHS y de María. Este imafronte se remata con un peque­ño ático, provisto de frontón triangular con tres pináculos y recortados cartones laterales. En su interior hay una hornacina que exhibe una cerámica con el Sagrado Corazón. En la fachada hay dos retablos cerámicos de Mensaque Rodríguez, de la Virgen de la Victoria y el Cristo de la Humildad.
     A la izquierda se alza la torre parroquial, com­puesta por una sencilla caña de sección cuadrangular sobre la que se dispone el campanario, integrado por tres cuerpos superpuestos y decrecientes. El conjunto se remata con cuatro bolas de cerámica polícroma y una cruz de cerrajería. En el lateral opuesto se ubica la capilla bautismal, cubierta con teja y redoblón, cuya bóveda semiesférica está recubierta de azulejería  azul y en su centro hay una cruz de cerrajería.
     La iglesia, de una sola nave abovedada, presenta siete arcos fajones que apean sobre pilastras. Sobre la única puerta de acceso al templo se halla el coro alto. En el flanco del evangelio se sitúa la capilla sacramental, de planta cuadrada y bóveda de arista. Está presidida por un retablo dedicado al titular del templo, procedente de una iglesia de Osuna, de la primera mitad del siglo XVIII, compuesto de mesa de altar, banco, un sólo cuerpo con tres calles separadas por estípites y un ático semicircular. En él reciben culto dos imágenes de vestir: Santo Domingo de Guz­mán, de principios del siglo XX, y la Virgen del Rosario, del siglo XVIII. En los paramentos laterales de la capilla hay dos hornacinas, en las que se veneran los titulares de la Hermandad Sacramental de la Santa Cena. La Virgen del Rosario, dolorosa de candelero para vestir, obra de Antonio León Ortega en 1955. Y el Cristo del Amor, realizado por el mismo escultor en 1949. La bóveda de la capilla está ornamentada con pinturas murales, de Francisco Llonis Santiago en 1998.
     La capilla mayor está presidida por un Crucificado, talla en madera mayor que el natural de José Lemus García, de 1967. En el medio pun­to de su arco queda inscrita una representación del Corazón de Jesús adorado por ángeles, obra también del mismo escultor, decorada en 1998 por Francisco Llonis.
     Ya en el lado de la epístola nos encontramos con la capilla de la Hermandad de la Victoria, de idéntica morfología y dimensiones que la sa­cramental, frontera a ésta. La preside un retablo compuesto de mesa de altar de mármol, sobre la que se levanta un retablo-hornacina, flanqueado por dos columnas corintias con el tercio in­ferior tallado y el resto del fuste acanalado, que soportan un frontispicio, sobre el que campea un triángulo resplandeciente, alusivo a la Trinidad, y con el Espíritu Santo en forma de paloma. Este retablo fue tallado por Miguel Hierro hacia 1957. En su centro se venera la imagen de candelero para vestir de la Virgen de la Victoria, obra de Luis Álvarez Duarte en 1968. En la hornacina del paramento lateral derecho está el Cristo de la Humildad, gubiado por Antonio León Ortega en 1943. En la hornacina frontera se sitúa San Juan Evangelista, imagen de vestir de Álvarez Duarte en 1968.
     A los pies del templo, siguiendo el lado de la epístola, está el baptisterio, convertido hoy en capilla de la Hermandad de las Tres Caídas. Queda presidida por el Cristo del Perdón, crucificado tallado en madera policromada por León Ortega en el año 1948. A su derecha está el Cristo de las Tres Caídas, imagen de vestir del mismo escultor. Y, a la izquierda, la imagen de candelero para vestir de la Virgen del Amor, también del susodicho autor realizada en 1949. Del citado escultor ayamontino es igualmente una reproducción de la Virgen de Montemayor Patrona de Moguer, imangecita de candelero para vestir de 1956 (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).

Barrio Reina Victoria
     El barrio Reina Victoria, llamado popularmen­te Barrio Obrero es una construcción de 1916, ideada para vivienda de los obreros de la Com­pañía minera de Riotinto, cuyo proyecto se debe a los arquitectos Pérez Carasa y Aguado. Es una barriada tipo ciudad-jardín con un paseo de circunvalación. Tiene nueve calles paralelas y dos ortogonales. Aunque se pretendió levantar una barriada al estilo inglés, no se consiguió esto más que en los exteriores. El arquitecto R. H. Morgan, que hizo la portada principal, proyectó en­tre 1918 y 1920, otro grupo de viviendas, que le dan la configuración actual, con las intervenciones de los arquitectos citados entre 1923 y 1929 (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).
     Actualmente, el Barrio Obrero Reina Victoria de Huelva ocupa una superficie aproximada de 8,25 hectáreas y cuenta con 274 viviendas distribuidas en 88 edificios, en las que reside una población que no sobrepasa el millar de personas.
     Rodeado por la ciudad y delimitado por un murete que recorre su perímetro, el conjunto se alza sobre una plataforma de hasta diez metros por encima de las calles que lo rodean. El trazado general responde al de una ciudad-jardín, con un paseo de circunvalación, nueve calles paralelas con las que se cruzan otras dos y diversas plazoletas elípticas y ajardinadas en las intersecciones.
     El trazado general responde al de una ciudad-jardín, con un paseo de circunvalación, nueve calles paralelas con las que se cruzan otras dos y diversas plazoletas elípticas y ajardinadas en las intersecciones.
     Esta singular zona residencial, que hoy constituye una de las principales referencias históricas de la ciudad, comenzó a construirse en el Cerro de San Cristóbal en 1916 con el objetivo de facilitar viviendas a los trabajadores de la Riotinto Company Limited, sociedad británica que explotaba las minas de Riotinto desde 1873.
     La empresa encargó a los arquitectos municipales José María Pérez Carasa y Gonzalo Aguado una primera fase de 71 edificios iguales e independientes con planta en forma de T, de una sola altura y formado por tres viviendas cada uno. Las casas, que recogen algunos de los rasgos característicos de la arquitectura inglesa, presentan cubiertas a dos aguas con teja plana y chimenea y fachadas enfoscadas, encaladas y con detalles decorativos de ladrillo visto. Esta primera fase concluyó en 1919, con algunas modificaciones del arquitecto británico R. H. Morgan respecto al proyecto inicial.
     Entre 1923 y 1929 se construyen otros 16 bloques, proyectados tanto por Aguado y Pérez Carasa como por Morgan. Este último imprime su sello personal al introducir, entre otros elementos, la doble altura, las buhardillas y las marquesinas con cubiertas de madera.
      Esta singular zona residencial, que hoy constituye una de las principales referencias históricas de la ciudad, comenzó a construirse en el Cerro de San Cristóbal en 1916 con el objetivo de facilitar viviendas a los trabajadores de la Riotinto Company Limited, sociedad británica que explotaba las minas de Riotinto desde 1873 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

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