Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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martes, 22 de junio de 2021

El Salón de los Tapices y Capilla, en el Palacio Gótico, del Real Alcázar

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Salón de los Tapices y Capilla, en el Palacio Gótico, del Real Alcázar, de Sevilla.
   El Real Alcázar [nº 2 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 2 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la plaza del Triunfo, 5 (la salida se efectúa por la plaza Patio de Banderas, 10); en el Barrio de Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo.
   En el Real Alcázar, en el Palacio Gótico, se encuentra el Salón de los Tapices y Capilla [nº 32 en el plano oficial del Real Alcázar]
  Lo que hoy conocemos como Salones de Carlos V, corresponde al emplazamiento del Palacio Gótico, reconstruido en tiempos de Don Alfonso X el Sabio a mediados del siglo XIII y por tanto más antiguo que el Palacio Mudéjar. Se componía por cuatro salas, dos paralelas al patio y a los actuales jardines y otras perpendiculares, ubicadas en los extremos de las anteriores, siendo una de éstas la actual capilla. Se cubrían con bóvedas de nervaduras apeadas en pilares y exteriormente con un aterrazado que constituía la Plaza de Armas. Por el exterior presenta recios contrafuertes tratados como torres almenadas y los cuatro ángulos los ocupan cuatro torres mayores que en su interior ocultan escaleras de caracol que justifican el nombre de "Cuarto del Caracol " que recibió en la Edad Media.
   Durante el siglo XVI se llamaron Salas de la Bóvedas o de las Fiestas porque en ellas posiblemente se celebraron los banquetes con ocasión de las bodas imperiales. En este perío­0do sufren una intensa remodelación que dulcifica su austeridad medieval, revistiéndola de elementos que proclaman la modernidad renacentista de estas intervenciones. Así sus muros se forran de altos zócalos de bellísimos azulejos ejecutados por Cristóbal de Augusta entre 1577 y 1583, donde se rinde un homenaje al Emperador y a la Emperatriz, se sustituyen pilares por ménsulas manieristas trazadas por Asensio de Maeda (1577-1578), se pintan las bóvedas de sus dos salas centrales y se realizan bellas rejas para sus ventanas, que ahora se ensanchan para dar mayor luminosidad.
   En el siglo XVIII después del terremoto 1755, el Palacio se resintió grandemente, de manera que se reconstruyó de nueva planta su primera sala que era conocida corno "Sala Grande" y que es la que da al Patio.
   En los últimos años se ha restaurado intensamente, realizándose nuevamente las yeserías de sus bóvedas, enmarques de puertas, solerías y zócalos de mármol. En esta pieza es donde pueden admirarse los bellísimos y monumentales tapices de la Conquista de Túnez por Carlos V, pintados por Juan de Vermayen y tejidos por Guillermo Pannemaker (1535-1554) (Ana Marín Fidalgo, El Alcázar de Sevilla. Ed. Guadalquivir, 1992). 
   Este recinto, que también suele conocerse como Salones de Carlos V, corresponde al edificio levantado por Alfonso X en la segunda mitad del siglo XIII y en el que se efectuaron diversas modificaciones en los siglos XVI y XVIII. Originalmente estaba constituido por cuatro salones, dos paralelos en sentido transversal, desiguales en anchura y precedidos de un pórtico, y otros tantos de menores proporciones y dispuestos longitudinalmente a los extremos de aquéllos. Todos se cubrían con bóvedas nervadas, apoyadas en pilares adosados, que se eliminaron a fines del siglo XVI para que sus muros recibieran la nueva ornamentación de azulejos. De estas salas, las centrales y mayores debieron tener uso civil, mientras que la colateral derecha se destinó a capilla, tal vez la que el monarca dedicó en 1271 a San Clemente. Las fachadas de este palacio eran enormemente sobrias, recuerdo de obras civiles y religiosas musulmanas, presentando contrafuertes almenados y torres angulares recorridas por escaleras de caracol, que dieron el nombre, "Cuarto del Caracol", al palacio. Algunos investigadores han visto en su organización ciertas relaciones con edificios góticos franceses. Entre sus muros surgiría una de las obras cumbres de aquel círculo erudito que fue la corte de Alfonso X, Las Cantigas. Profusamente ilustrada para su mejor comprensión, en ellas trabajaron diferentes miniaturistas, ocupándose unos en la factura de orlas y arquitectura, mientras otros se concentraban en las figuras animadas. Esta división del trabajo explica la gran producción de códices ricamente ilustrados salidos del scriptorium real establecido en el palacio sevillano. Entre ellos cabe citar la Crónica Real y el Libro de/ Ajedrez, Dados y Tablas.
   Durante el reinado de Felipe II, el Palacio Gótico fue profundamente remodelado. Además de resanar su cubiertas aterrazadas se eliminaron los pilares que apeaban sus bóvedas, se le dio una mayor comunicación con los jardines abiertos tras él y se revistieron sus muros por altos zócalos de azulejos. Fue Asensio de Maeda, arquitecto de la catedral sevillana, quien diseñó las ménsulas que servirían para soportar las nervaduras de las bóvedas y Cristóbal de Augusta, el ceramista autor de los espléndidos paneles de azulejería. De tales obras no quedan huellas en el llamado Salón de Tapices, pues fue completamente reconstruido por Sebastian Van der Borcht tras el terremoto de 1755. A él se deben los cinco tramos de bóvedas vaídas, los arcos fajones apeados en ménsulas planas y la linterna central, que ilumina el recinto. Recientemente se enriqueció esta sala con las yeserías mixtilíneas y los escudos reales, de estética barroca, que la decoran.
   En ella se exhiben algunos de los doce tapices que Francisco y Cornelio Van der Gotten tejieron a mediados del siglo XVIII en la Real Fábrica deTapices, conforme a las órdenes del rey Felipe V Dicho paños son copia de la serie de La Conquista de Túnez, realizados en los talleres de Guillermo Pannemaker entre 1548 y1554, siguiendo los diseños de los pintores Jan Vermeyen y Pieter Coeck van Aelst. De esta triunfal campaña, capital en la creación del mito de Carlos V como héroe militar y en la plasmación de su imagen como héroe clásico, ofrecen los tapices una extraordinaria crónica plástica. Frente a otras series iconográficas, en las que se emplea un lenguaje simbólico y alegórico, aquí se ofrece un relato que pretende ser objetivo. Por eso, las cartelas e inscripciones se convierten en elemento sustancial de los tapices, pues en ellas se explican de modo sucinto y narrativo, con el tono monocorde de una crónica de la época, su contenido plástico. La pretensión de objetividad es tal que se llega a precisar en las inscripciones el punto de vista desde el cual la escena está tomada.
   Por otra parte, es en esta serie donde por primera vez se concibe un tapiz con el sistema de representación y la idea del espacio perspectivo característico del renacimiento. De todos los tapices de la serie, posiblemente el más llamativo sea el primero, que ofrece el escenario geográfico en el que se desarrollaron los hechos. Su particularidad radica en el punto de vista invertido con el que se ofrece el Mapa del Mediterráneo occidental, las costas norteafricanas y la Península Ibérica. Prueba de la aludida objetividad con la que se quieren ofrecer los hechos es la presencia, en el flanco derecho del tapiz, de Jan Vermeyen, quien se ha retratado sosteniendo el compás característico de su arte. En otros tapices se representan episodios significativos de  la campaña, pudiendo destacarse los correspondientes a La revista de las tropas en Barcelona, La toma de Túnez, y El embarque en La Goleta.
   La sala paralela, que durante el siglo XVI se llamó de las Bóvedas o de las Fiestas y que fue escenario de los festejos por el matrimonio de Carlos V e Isabel de Portugal, aún conserva sus bóvedas nervadas originales, pero no los soportes, pues se transformaron en ménsulas en 1577, al incorporarse los zócalos de azulejos de superficie plana. Autor de este extraordinario conjunto de cerámica vidriada polícroma fue Cristóbal de Augusta, quien contrató su realización dos años antes de la fecha citada. Los zócalos están organizados a modo de tapices, presentando un friso inferior, un tablero central enmarcado por pilastras y dos frisos superiores. Unos encintados monocromos, además de verduguillos, refuerzan la compartimentación. La cenefa más baja, con animales enfrentados, se repite en todo el salón. Igual sucede con el primero de los frisos superiores que ofrece mascarones, serpientes, aves y figuras infantiles con un jarrón. El que remata el conjunto ofrece escudos con las armas de los reinos hispanos y las columnas de Hércules con la leyenda "Plus Ultra", que sostienen las virtudes de la fortaleza, justicia, templanza y prudencia, alusivas a las que practicó Carlos V. Los paneles centrales son variados y van desde los compuestos por motivos exclusivamente vegetales a los que ofrecen temas animalísticos, representaciones de la fuente de la vida y cueros recortados con bustos de Carlos V e Isabel de Portugal. Muy atractivas resultan las figuras de Hermes que sirven de separación a los tableros centrales, algunos identificados como Proteo, Mitra, Pensamiento e Imaginación, en donde aparece la firma AVGVSTA, correspondiente al ceramista, y la fechas 1577 y 1578. Dichas figuras de Hermes pertenecen al repertorio del manierismo. Los azulejos ofrecen fondo amarillo en contraste con los distintos tonos de azul empleados para dibujar y modelar los motivos, para los que también se han utilizado el verde, el blanco y el ocre (Juan Carlos Hernández Núñez, Alfredo J. Morales. El Real Alcázar de Sevilla. Scala Publishers. Londres, 1999).
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jueves, 17 de junio de 2021

El Patio del Crucero, en el Palacio Gótico, del Real Alcázar

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Patio del Crucero, en el Palacio Gótico, del Real Alcázar, de Sevilla.
   El Real Alcázar [nº 2 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 2 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la plaza del Triunfo, 5 (la salida se efectúa por la plaza Patio de Banderas, 10); en el Barrio de Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo.
   En el Real Alcázar, en el Palacio Gótico, se encuentra el Patio del Crucero [nº 31 en el plano oficial del Real Alcázar]
  Saliendo por la puerta principal que da al Patio de la Montería y dirigiéndonos hacia la derecha, penetramos en una galería dieciochesca de enlace del Apeadero con el Patio antes nombrado. En el centro de esa galería y en el flanco derecho, se halla la puerta de entrada al Patio conocido vulgarmente como de Doña  María de Padilla. Todo este sector se halla intensamente remodelado por las obras que se ejecutarán en el siglo XVIII, después del terremoto de Lisboa de 1755. En el flanco izquierdo y ocupando las antiguas dependencias de los llamados Cuarto del Maestre y del Yeso, se disponen las actuales oficinas del Alcázar.
   Por este espacio se extendía primitivamente el núcleo original del Alcázar llamado "Dar al­ Imara" (s. X). En el siglo XII los almohades, reutilizando los restos del viejo edificio construyeron el nuevo palacio, elevando su cota y organizando un jardín de crucero en dos niveles, constituido el alto por cuatro andenes que se cruzaban en el centro y por otro andén que recorría todo el perímetro del rectángulo. Estos andenes eran sostenidos por pilares con bóvedas situadas en planta baja, en cuyo eje central corre una alberca.
   A mediados del siglo XIII Alfonso X el Sabio reconstruirá nuevamente aquel palacio almohade transformándolo en palacio gótico y remodelará su jardín de crucero. Todo este con­junto que abarca el Patio actual de Doña María de Padilla y los salones llamados de Carlos V, era conocido en la Edad Media como "Cuarto del Caracol", donde popularmente se ha pensado que se ubicaban las habitaciones privadas de Doña María de Padilla, la mujer que tanta in­fluencia tuvo en el reinado de Don Pedro I.
   Después del terremoto de Lisboa, en el siglo XVIII, el Patio se resintió y hubo que macizarlo hasta la altura de los andenes superiores, adquiriendo el aspecto que hoy vemos plantándose con los cuatro cuarteles de arrayán. En el teste­ro norte se construyó la galería de enlace con su puerta barroca y en el flanco sur, el corredor que antecede a los salones góticos, de orden jónico, todo ello ejecutado a las órdenes del ingeniero Sebastián de van der Borcht. El jardín subterráneo se ha restaurado recientemente, eliminándose el macizado anterior de sus arcos (Ana Marín Fidalgo, El Alcázar de Sevilla. Ed. Guadalquivir, 1992). 
   Su aspecto actual dista mucho de parecerse al que ofrecía cuando fue construido por los almohades. Originalmente se configuraba en dos niveles, ofreciendo en lo alto unos andenes en forma de cruz y otros cuatro perimetrales. En el piso inferior se situaban las galerías abovedadas que servían de apoyo a los paseos, cobijando una gran alberca central, más los cuatro registros cuadrados que enmarcaban las galerías y que estaban sembrados con plantas aromáticas y naranjos. Tan singular organización siempre llamó la atención de los visitantes del alcázar sevillano, siendo especialmente significativos los comentarios que al respecto efectuó el embajador veneciano Andrea Navaggero, quien asistió en Sevilla a la boda del emperador Carlos V. Una descripción más pormenorizada y laudatoria realizó a comienzos del siglo XVII el historiador sevillano Rodrigo Caro, quien concluye su comentario señalando "que este patio assi por el mucho cielo que goza, como por su extraordinaria hechura y las vistas al jardín subterráneo es muy alegre y grandioso, y lo que por lo baxo cubre es para de verano la cosa mas sombría y fresca que se puede imaginar".
    Tras el terremoto de 1755, conocido tradicionalmente como Terremoto de Lisboa por los graves daños que ocasionó en la capital portuguesa, el patio se resintió gravemente, siendo preciso macizado hasta la altura de los andenes superiores. Adquirió así su actual fisonomía de cuatro cuarteles limitados por arrayanes y plantados con palmeras, naranjos, rosales y otras especies vegetales. A esta intervención, que fue dirigida por el ingeniero Sebastian Van der Borcht, se debe la construcción de la galería que comunica el Patio de la Montería con el Apeadero, en la que se sitúa la portada de acceso a este patio. Es de esquema adintelado, se organiza mediante pilastras, ofrece frontón partido y se remata por un ático con balcón, coronado por un frontón curvo. 
   En el tejado y sobre dicha portada se levanta una buhardilla, que contribuye a dar esbeltez y variedad a la composición. Bajo los mismos principios estéticos de claridad compositiva, sobriedad de líneas, solidez y monumentalidad, se actuó en el frente meridional del patio, reforzando la estructura medieval con una galería porticada. Ésta se organiza mediante parejas de columnas sosteniendo pilastras jónicas y se cubre con bóvedas de aristas. Una puerta adintelada rematada por el escudo real y orlada con motivos de rocallas y figuras infantiles sirve de ingreso al Palacio Gótico (Juan Carlos Hernández Núñez, Alfredo J. Morales. El Real Alcázar de Sevilla. Scala Publishers. Londres, 1999).
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miércoles, 14 de agosto de 2019

La Real Casa de la Moneda


       Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Real Casa de la Moneda de Sevilla.   
      La Real Casa de la Moneda, se encuentra en la calle Adolfo Rodríguez Jurado, 3 [nº 117 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla] en el Barrio de Santa Cruz, de Distrito Casco Antiguo.
     El conjunto arquitectónico conocido por la Casa de la Moneda de Sevilla está situado en el centro de la ciudad, en un lugar inmediato a la puerta de Jerez, delimitado por las calles Santander al Norte, Joaquín Azaña al Este y Almirante Lobo al Sur. Construida dentro del antiguo recinto del Alcázar en el siglo XVI, fue reformada en el siglo XVIII con arreglo a los cánones artísticos del barroco local imperante. El recinto se construyó aprovechando una parte importante de las murallas almohades de la ciudad que se conservan embutidas entre las construcciones. Hasta el siglo XVII estaba dentro de las murallas del Alcázar. En el siglo XVIII se separa de él formando un pequeño barrio aislado al que se entraba por medio de una gran portada abierta a la fachada principal. Dicha fachada es de ladrillo enfoscado, adornándose con ricas pilastras dóricas y severo frontón de corte neoclásico.
   La portada es de piedra enmarcada por pilastras decoradas con motivos geométricos y capiteles corintios, presentando el dintel decoración de rocalla. Sobre el entablamento, en el que consta una inscripción con el nombre, se halla un frontón partido por el balcón central adintelado, lo coronan dos florones sobre pequeñas basas enmarcadas por pilastras. El conjunto es de 1790.

   Dentro del edificio se distribuían talleres, almacenes, oficinas y viviendas, pero de ello sólo se conservan en buen estado la crujía de la fachada principal y el patio o plaza interior con arquería. Las trazas del complejo conjunto de fábricas, almacenes y viviendas fueron dadas por Juan de Mijares en 1585. Las reformas del siglo XVIII, concretamente de 1785-1790, afectaron al horno, antigua capilla y portada principal, dejando importantes elementos, como el horno construido sobre las hornazas, la Fundición Real y la portada de acceso por la calle Santander. Posteriormente, se realizaron reformas en 1819 a cargo de Manuel Cintora y José Echamorro. No obstante, la importancia del lugar no sólo radica en la estructura de la Casa de la Moneda sino en los precedentes a dicha construcción como son los lienzos de murallas almohades y los restos soterrados del palacio almohade de Abu-Hays. 

   El complejo actualmente se halla en muy diferente estado, habiéndose recuperado las partes de la Fundición Real y adyacentes que son propiedad del Ayuntamiento, mientras que existen zonas que se hallan en estado ruinoso al hallarse cerradas y ser de propiedad particular.
   El interior de este recinto estuvo ocupado en época islámica por el palacio de Abu-Hafs. Posteriormente el palacio sería destruido, pasando a convertirse en un espacio abandonado. El solar se transformaría después en terrenos para huertas, hasta su aprovechamiento durante el siglo XV y parte del siglo XVI como corral de vecinos, cárcel para caballeros, teatro de comedias y huerta, constituyendo un complejo urbano conocido como Atarazanas de los Caballeros.
   La Atarazana de los Caballeros atravesará diferentes fases constructivas en función de los diversos usos a los que estuvo destinada hasta convertirse, a finales del siglo XVI, en la sede de la Casa de la Moneda. La Casa de la Moneda surge asociada a las nuevas necesidades relacionadas con el comercio indiano, se construye la Lonja de Mercaderes en el lugar donde estaba ubicada la antigua Casa de la Moneda, con lo que se plantea la necesidad de construir otra nueva de mayor capacidad. En 1584 una Real Cédula ordena la construcción de una nueva Casa de la Moneda para Sevilla.

   El encargado de las obras de la Casa de la Moneda fue el arquitecto Juan de Minjares, quien aprovechó las edificaciones existentes en las Atarazanas de los Caballeros para la construcción de la nueva fábrica. A lo largo del siglo XVIII, la Casa de la Moneda de Sevilla experimentará una serie de reformas que irán operando un cambio en su fisonomía hasta convertirla en una factoría moderna.
   Este será el segundo gran momento histórico en el desarrollo de la fábrica sevillana, cuyo proceso de transformación sienta sus bases sobre el aumento de la producción propugnado por la Corona para satisfacer la creciente demanda. En 1718 la fabricación de moneda pasó a hacerse en exclusiva por la Real Hacienda, y en 1730 una R.O. reducía el privilegio de acuñar monedas a las fábricas de Madrid y Sevilla, por lo que se produce otra renovación arquitectónica en la Casa de la Moneda debido a la introducción de la maquinaria que las nuevas exigencias de la producción requerían. Esta renovación supuso además la ampliación de su superficie útil. A mediados del siglo XVIII, la Casa de la Moneda se encuentra en una situación lamentable. Esto hace que en 1761 se encargue a Sebastián Van der Borcht la dirección de las nuevas obras de reforma que duraron dos años. Ésta es la segunda gran intervención que se desarrolla sobre el edificio durante este siglo y es sin duda la de mayor importancia. A pesar de todo ello, la fábrica seguía acusando un deterioro galopante, lo que motivó una petición oficial de arreglo general para sus instalaciones en 1767. La situación límite se produjo con la sucesión de las riadas de 1777 y 1783, siendo en julio de este último año cuando el Superintendente solicite oficialmente el arreglo y ampliación de la Casa de la Moneda. 

   A finales del siglo XIX la fábrica de moneda de Sevilla abandonará sus funciones fabriles tras haberse centralizado la acuñación de monedas en la de Madrid, con lo que el Gobierno Provisional ordena su cierre definitivo en el año 1868. En torno a la celebración de la Exposición Iberoamericana de 1929, se produce la última gran fase de intervención sobre la manzana que se convertirá en un espacio privilegiado capaz de manifestar públicamente las aspiraciones de sus propietarios. Así manteniendo gran parte de los esquemas heredados, los edificios se recubren de un nuevo lenguaje formal vinculado a la burguesía.

   La intensa actividad constructiva en el recinto continuará hasta los años treinta del siglo XX, y a partir de entonces entrará en el abandono y la degradación que continuaría agravándose durante la posguerra y los años sesenta y setenta. En los ochenta la antigua fábrica está prácticamente en ruinas y las autoridades locales ponen en marcha el "Plan Especial de Rehabilitación de la Casa de la Moneda de Sevilla". Esto supone el inicio de la rehabilitación integral de sus dependencias y la implantación de nuevos usos que revitalicen el recinto (Guía digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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sábado, 3 de agosto de 2019

La Universidad de Sevilla (antigua Fábrica de Tabacos)


     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte La Universidad de Sevilla (antigua Fábrica de Tabacos) de Sevilla.   
     La Universidad de Sevilla (antigua Fábrica de Tabacos) [nº 61 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 38 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la calle San Fernando, 4; en el Barrio de Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo.   
     A comienzos del siglo XVIII la antigua fábrica, situada frente a la parroquia de San Pedro, se había quedado pequeña. Por ello en 1725 se ordena la construcción de un nuevo edificio más funcional y capaz. La obra fue iniciada en 1728 por el ingeniero Ignacio Sala, quien la abandonó tres años más tarde cuando aún no se había completado la labor de cimentación. Durante el proceso de las obras intervinieron los maestros Juan Fernández de Iglesias, José García, Juan Martin de León, Marco Sancho, José San Martín, Sebastián de Pina y Pedro de Pina. Tras varios años de interrupción, en 1750, se encarga del edificio el ingeniero holandés Sebastián van der Borcht que será el autor de la fachada principal, patios, naves, capilla, cárcel y foso, si bien este último no se acabará hasta 1771.
     El edificio, rodeado en tres de sus frentes por el mencionado foso, presenta planta rectangular con salientes angulares. Está realizado en cantería y sus fachadas se modulan por grandes pilastras elevadas sobre un pedestal corrido. En él se distinguen dos núcleos bien diferenciados: el residencial, desarrollado en torno a la fachada principal, y el industrial, que ocupa el resto del conjunto. Este último sector presenta amplias galerías cubiertas con bóvedas vaídas que descansan en robustos pilares, iluminándose las situadas en la planta alta por medio de lucernarios. El sector residencial aparece presidido por la gran portada, con dos cuerpos y amplio balcón, que enmarca parejas de columnas y se remata por frontón triangular, que coronan jarrones y una figura de la Fama, obra de Cayetano de Acosta. La puerta da acceso a un amplio zaguán, del que arranca una doble escalera, que pone en comunicación dos patios, el del reloj y el principal. Aquél posee dos plantas, éste una sola, situándose en su centro una fuente labrada en 1756 por Cayetano de Acosta.

      Los cuerpos salientes de los ángulos de la fachada eran las casas de los jefes y superintendentes de la fábrica. Presentan portadas adinteladas con frontones curvos y jarrones, distribuyéndose el interior en torno a pequeños patios. Las cubiertas del conjunto son azoteas que se ocultan al exterior por medio de un antepecho con jarrones y pirámides ejecutados por Acosta. Sobre las terrazas aparece un interesante grupo de lucernarios, de hermosa traza barroca, de los que son autores los arquitectos Pedro de Silva y Lucas Cintora. Junto a éstos trabajó el también arquitecto Vicente Catalán Bengoechea, cuya labor se centró en las fachadas y portadas de la capilla y cárcel, situadas a ambos extremos de la fachada principal, pero aisladas de la misma.

       Desde que el edificio perdió su primitivo uso industrial y se convirtió en Sede de la Universidad Hispalense, se encuentra establecida en su capilla la Hermandad de los Estudiantes. La imagen del Cristo de la Buena Muerte, titular de la Cofradía, fue realizada en 1620 por Juan de Mesa. La de la Virgen de la Angustia es obra atribuida a Juan de Astorga y se fecha en 1817. Su retablo fue realizado por Julián Jiménez en 1762. A Benito Hita y Castillo se deben los ángeles lampareros. Son de interés los retablos barrocos que se distribuyen por la capilla y los lienzos que representan a los Padres de la Iglesia [Alfredo J. Morales, María Jesús Sanz, Juan Miguel Serrera y Enrique Valdivieso. Guía artística de Sevilla y su provincia I. Diputación de Sevilla y Fundación José Manuel Lara, 2004].
     El emplazamiento elegido para la fábrica inauguró una nueva área de expansión para la ciudad, estaba situado entre el desaparecido convento de San Diego, el Colegio de San Telmo y las murallas del Jardín del Alcázar. El solar elegido se enclavaba en el cruce de cuatro caminos reales, además el Guadalquivir y el Tagarete limitaban la implantación, y se encontraba próximo a la Puerta de Jerez y a la huerta del Alcázar Real.
     Se trata de un edificio de importantes dimensiones construido de 1728 a 1757. Presenta planta cuadrada con salientes angulares y está rodeado en tres de sus frentes - sur, este y oeste - por un foso. El recinto donde se sitúa también acoge dos construcciones exentas más pequeñas situadas a ambos extremos de la fachada principal, que fueron dedicadas a capilla y cárcel. Entre el edificio y la escarpa del foso quedaba contenido un área ajardinada.
   Las edificaciones exentas son pequeñas, presentan planta en "L" y se prolongaban con cocheras hasta tocar la muralla, que corría por delante del complejo, acotando la que sería llamada vulgarmente "plaza de las fábricas".
   En la fábrica se distinguen dos núcleos bien diferenciados: el residencial, desarrollado en torno a la fachada principal, y el industrial, que ocupa el resto del conjunto. Este último sector presenta amplias galerías cubiertas con bóvedas vaídas que descansan en robustos pilares y que se iluminan mediante lucernarios en planta alta.
   En su interior destacan los patios, algunos de los cuales se cubren con montera acristalada y los cuerpos de las escaleras principales que recogen la representatividad del edificio.
   En el sector residencial, tras la gran portada que lo preside, encontramos el patio de arrieros que tiene carácter de compás articulador interior-exterior, y un gran zaguán del que arranca una doble escalera, que pone en comunicación dos patios, el del reloj y el principal. El primero posee dos plantas, y el segundo una, situándose en su centro una fuente labrada en 1756 por Cayetano da Costa.
   Las esquinas de la fachada principal del edificio se enfatizan con el adelantamiento de la línea de fachada, tras la cual se distribuyen las casas de los jefes y superintendentes de la fábrica en torno a pequeños patios.
   Las cubiertas del conjunto son azoteas que se ocultan al exterior por medio de antepechos y sobre ellas aparece un interesante grupo de lucernarios de hermosa traza barroca.
   El edificio está realizado en cantería y su alzado recuerda más al de un palacio que al de un cuartel, salvando así la rigidez de composición volumétrica propia de algunas obras de los ingenieros militares.
   El cuerpo general de fachada, de dos plantas de altura, se modula mediante grandes pilastras elevadas sobre un pedestal corrido, su ritmo es de 7-4-3-4-7 y en las alas que se unen con las viviendas de esquina las pilastras duplicadas aparecen repetidas. Este apilastrado gigante, permite componer un plano de gran desarrollo.
   En el diseño de cada módulo de este frente, la ventana inferior, que se corona con guardapolvo de piedra, la de entresuelos y el balcón del cuerpo superior, se coronan con tímpano triangular -excepto el del eje de las entradas de las viviendas que son circulares- se recercan de la misma piedra que el plano de la pared.
   La portada principal es la situada en el sector residencial. Ésta se construye en orden compuesto y presenta dos cuerpos y amplio balcón. Está flanqueada por parejas de columnas y se remata por un frontón triangular que coronan jarrones y la figura de la Fama, obra de Cayetano da Costa.
   Los cuerpos salientes de los ángulos de la fachada principal presentan portadas adinteladas con frontones curvos y jarrones, y en cuanto a los alzados laterales, éstos se diseñaron para ser mirados por encima de la tapia que los circundaba.
   Los alzados se coronan por antepechos que ocultan al exterior las azoteas. La decoración se hace a base de jarrones de azucenas, que culminan los cuerpos de columnas pareadas, y pináculos, en las esquinas, ejecutados por Acosta, y que también se pueden ver en la Lonja, la Catedral, y la iglesia del Salvador.
   En la construcción se utilizó piedra de Gerena y Morón, siendo esta última una caliza de color albero con la que se ejecutaron el zócalo, la portada principal y la cornisa.
   Finalmente, las portadas monumentales que hoy encontramos en los alzados Sur y Este se labraron durante las obras que tuvieron lugar en la fábrica para adaptarla a recinto universitario.
   A comienzos del siglo XVIII la antigua fábrica de Tabacos se había quedado pequeña. Por ello en 1725 se ordena la construcción de un nuevo edificio.
   Tras barajar otras opciones, como la de ubicar la nueva fábrica en las Antiguas Atarazanas, el edificio se acabó situando en su emplazamiento actual, cerca del Colegio de San Telmo a cuyos propietarios tuvieron que comprarse los terrenos donde se erigirían las nuevas instalaciones.
   La obra fue iniciada en 1728 por el ingeniero Ignacio Sala, quien la abandonó tres años más tarde. El primer proyecto de reforma se debe a Diego Bordick y tuvo lugar en 1731, la segunda reforma la llevarían a cabo en 1750 J. Barnola y F. Davalillo. Las transformaciones más importantes tuvieron lugar entre 1750 y 1771, a cargo del ingeniero holandés Sebastián van der Borcht, asistido por J. L. Catalán, Vicente Bengoechea, Pedro de Silva, José Herrera, Antonio Figueroa, Lucas Cintora y Cayetano da Costa.
   El ingeniero Ignacio Sala, abandonó la obra cuando aún no se había completado la cimentación. El ingeniero holandés Sebastián Van der Borcht será el autor de la fachada principal, patios, naves, capilla, cárcel y foso. Los lucernarios son obra de los arquitectos Pedro de Silva y Lucas Cintora, mientras que Vicente Catalán Bengoechea, trabajó en las fachadas y portadas de la cárcel y capilla, en cuyo interior se veneraba a San Fernando, San Carlos Borromeo y a la Santísima Virgen María.

   Cuando se produjo la expansión de la ciudad en el área donde se ubicaba el edificio, a principios del siglo XX, éste actuó como elemento que ordenaba la misma, ejerciendo de pieza articuladora en la ocupación de lo rural desde la urbe.
   Tras finalizar su actividad como fábrica de Tabacos el edificio sufrió una gran transformación en su distribución para adaptarse a su nuevo destino universitario, varias Facultades y el Rectorado de la Universidad de Sevilla se ubicaron aquí. Las obras de acondicionamiento para el nuevo uso se llevaron a cabo en 1953, a cargo de Antonio Balbontín de Orta y A. Delgado Roig las de las Facultades de Derecho y Filosofía, y a cargo de Antonio Toro Buiza las de las Facultades de Ciencias y el área del Rectorado (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
         Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Universidad de Sevilla (antigua Fábrica de Tabacos), de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.


La Universidad de Sevilla (antigua Fábrica de Tabacos) al detalle:
Rectorado
Casa-Hermandad de los Estudiantes
Antigua Facultad de Derecho
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viernes, 12 de julio de 2019

La Plaza de Toros de la Real Maestranza - Museo Taurino


      Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Plaza de Toros de la Real Maestranza y su Museo Taurino, de Sevilla.       
    La Plaza de Toros de la Real Maestranza y su Museo Taurino [nº 10 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 17 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en el paseo de Cristóbal Colón, 13; en el Barrio del Arenal, del Distrito Casco Antiguo.
   Entre los edificios civiles sevillanos destaca la Plaza de Toros, uno de los monumentos más representativos de la Sevilla del siglo XVIII. Construida entre 1761 y 1880, los planos corrieron a cargo del arquitecto Vicente San Martín. En 1787 se había levantado ya una tercera parte, manteniéndose en el resto la primitiva estructura de madera. El diseño de portada principal es obra de José Guerrero. Está formada por un gran arco de medio punto flanqueado por columnas toscanas, que dan paso a un entablamento sobre el que se sitúa un balcón rematado en frontón. En 1839 la plaza estaba construida en su mitad, concluyéndose definitivamente las obras en 1880.

   De planta casi circular, los tendidos altos se cubren con un tejado que descansa en arcos de medio punto sobre columnas de mármol. El palco principal o del Príncipe se estima realizado por Feliciano Rodríguez y corresponde a la primera fase constructiva, si bien se sospecha una posible intervención de Sebastián van der Borcht. Consta de dos cuerpos, el primero compuesto por un gran arco de medio punto flanqueado por columnas jónicas y el segundo configurado por el balcón o palco principal propiamente dicho. Este lo forma un arco escarzano de perfil ondulante, enmarcado por columnas corintias sobre pedestales y rematado por un frontón curvo y roto en cuyo tímpano aparecen el escudo real y dos figuras alegóricas de los ríos Eridano y Betis que corresponden al Po y al Guadalquivir, obras de Cayetano de Acosta. La reja de la Puerta del Príncipe procede del convento de Regina Angelorum de Sevilla y fue forjada por Francisco de la Chica y Pedro Muñoz hacia 1665, con traza de Pedro Roldán. Entre 1876 y 1881 intervino el arquitecto Juan Talavera de la Vega para terminar las arquerías de los tendidos, y entre 1912 y 1915 el también arquitecto Aníbal González. En 1977 el arquitecto Barquín Barón restauró los pisos inferiores de la plaza, acondicionándolos para diversos servicios e instalando en ellos un Museo Taurino.

   El recorrido por los tendidos de la plaza se complementa con la visita a la Sala de Exposiciones, que se compone de dos sectores claramente diferenciados. El primer sector que se visita contiene una muestra de pinturas y una selección de los fondos de estampas taurinas que pertenecen a la colección de la Real Maestranza, una de las más importantes del mundo. Estas salas fueron inauguradas por SS.AA.RR. los Príncipes de Asturias el 21 de Noviembre de 2008.
   La Sala de Pinturas reúne una colección de óleos de los siglos XVIII, XIX y XX que conforman una pinacoteca de tema taurino de gran relieve, principalmente del período romántico. Escenas en el campo y en la plaza, toreros y personajes relacionados con el universo de los toros están plasmados en obras de Gutiérrez de la Vega, Eugenio Lucas, José Elbo, Joaquín y Valeriano Domínguez Bécquer, José Jiménez Aranda, Horace Vernet, John Philip o Nicolás Ruiz de Valdivia entre otros. 

   En la antesala se reúnen libros y objetos, apuntes de Mariano Benlliure, óleos de pintores como Roberto Domingo, Mariano Fortuny y Carmen Laffón. En la pared opuesta se dispone una vitrina con las estampas de la famosa serie "Arte de torear de Pepe Hillo" (1804). Encima, un retrato anónimo del siglo XVIII del legendario torero Joaquín Rodríguez "Costillares".
   La Sala de Estampas alberga un selecto repertorio de estampas, litografías y grabados. Prácticamente están representadas todas las series taurinas históricas de los siglos XVIII y XIX, incluyendo una de las primeras imágenes de una función de toros de la que se tiene noticia, "Corrida caballeresca", de J. Stradan (1578). La muestra se abre con una serie completa, de Luis Fernández Noseret (c.1790) y continúa con muestras de la del pintor real Antonio Carnicero (1790), cuya influencia posterior alcanza hasta Goya. Se suceden a continuación estampas pertenecientes a series románticas firmadas por autores europeos como John H. Clark (1813), Victor Adam (c. 1834), Wilhem Gaïl (c. 1835), W. Lake Price (1852), Gustavo Doré (c. 1863) o de Pharamond Blanchard (1835).

   En la sala contigua se exponen doce estampas de la "Tauromaquia" de Francisco de Goya, pertenecientes a la tercera edición de esta legendaria serie de aguafuertes, realizada en París en 1876.
   El recorrido de la visita lleva al segundo sector, el más antiguo. Fue inaugurado el 5 de abril de 1989 por S.A.R. la Condesa de Barcelona. En él se establece una secuencia que arranca en los orígenes de la Real Maestranza, con un espacio dedicado a los juegos practicados por la nobleza en los siglos XVII y XVIII, y una amplia vitrina con una variada representación de servidores de la plaza en el siglo XVIII: timbaleros, desjarretadores y lanceros. Destaca un cartel en seda de 1740 y un uniforme de maestrante cedido por S.A.R. el Infante Don Carlos de Borbón Dos Sicilias y de Borbón. 

   Sigue una serie de pinturas de tema taurino del siglo XIX, como "Cogida de muerte de Pepe Illo", de Eugenio Lucas Velázquez (1817- 1870), y un sector dedicado al toreo en época de Belmonte y Joselito el Gallo, con obras en bronce de Mariano Benlliure y otros autores, así como diferentes carteles taurinos.
   Termina el recorrido con los fondos más modernos, repertorio de variada naturaleza del imaginario taurino: trajes de toreros, capotes, carteles, cabezas de toros y pinturas de autores contemporáneos. La visita se prolonga por las Cuadras de Caballos Rejoneadores hasta un rincón de elevada espiritualidad, la Capilla de los Toreros, presidida por un retablo de la Virgen de Nuestra Señora de la Caridad, que goza de gran devoción entre los diestros y a la que han donado numerosos exvotos [Alfredo J. Morales, María Jesús Sanz, Juan Miguel Serrera y Enrique Valdivieso. Guía artística de Sevilla y su provincia I. Diputación de Sevilla y Fundación José Manuel Lara, 2004].
      Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Plaza de Toros de la Real Maestranza  y su Museo Taurino, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Horario de apertura de la Plaza de Toros de la Real Maestranza - Museo Taurino:
            De Lunes a Viernes: de 10:00 a 14:00

Página web oficial de la Plaza de Toros de la Real Maestranza - Museo Taurino: www.realmaestranza.com

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