Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico Alcalá del Río Sur, en Alcalá del Río (Sevilla).
Según las prospecciones de Ponsich, y el inventario de yacimientos arqueológicos de Moreno Menayo, este es un sitio arqueológico en el que abundan en superficie los fragmentos de ánforas, ladrillos y tegulae romanas.
Según las prospecciones de Ponsich, y el inventario de yacimientos arqueológicos de Moreno Menayo, este es un sitio arqueológico en el que abundan en superficie los fragmentos de ánforas, ladrillos y tegulae romanas.
Revisado en el año 2000, se le dio al lugar la denominación de Angorrilla I y II. El enclave, puesto que ya se encuentra dentro del espacio urbano de Alcalá del Río entra dentro de la zonificación arqueológica del núcleo urbano de Alcalá del Río, lo que consideran los investigadores más coherente dado su estrecha vinculación a dicha ciudad y a su situación actual de suelo urbano.
En la Carta Arqueológica de 2008 se ha visto conveniente unir las dos Angorrillas en este único sitio. A nivel de interpretación se considera que la necrópolis en época romana debe ser la continuación hacia el SW de la necrópolis localizada en la calle Mesones y que desde una de las puertas SW de la muralla se desarrollaba en esta dirección siguiendo aproximadamente el actual camino a la Algaba. De hecho en todo este sector ya desde el s. XVIII se recoge la presencia de epígrafes, mausoleos y evidencias varias de la existencia de una necrópolis de esta cronología. Zona de Reserva Arqueológica dentro de la catalogación arqueológica del núcleo urbano.
En el año 2003 se realizó una intervención arqueológica que sacó a la luz una interesante secuencia estratigráfica que se iniciaba en el periodo calcolítico con un conjunto de más de 100 silos de diámetro variable, agrupados en un espacio de planta elíptica que marca con bastante aproximación los límites y planta del poblado. No se ha documentado ninguna estructura de habitación, al quedar arrasadas por debajo de su cota de uso o cimentación. Tan solo en el extremo Este del poblado se localizó una zanja circular que podía corresponder a una cimentación realizada con materiales perecederos, no localizándose niveles de uso.
El poblado muestra planta elíptica y ocupa el extremo sur de una gran loma aterrazada, resultando protegido por el río Guadalquivir por el este y por el sur y hacia el oeste por el Arroyo del Barranco y el cauce colmatado documentado en las catas y sondeos. No se documentó foso defensivo.
Tras un hiato que abarca desde el Calcolítico hasta el Bronce Final, vuelve a documentarse la ocupación dentro de un momento avanzado del periodo orientalizante (ss. VII-VI a.C.), la zona pasa a ser destinada a necrópolis en contraste con su utilización anterior como zona de hábitat.
Se detectan enterramientos en fosa simple, generalmente inhumaciones, aunque también incineraciones primarias y secundarías. En general presentan planta rectangular de ángulos redondeados y sección en "U" abierta o troncocónica invertida con la base ligeramente cóncava, se orientan hacia la salida del sol. En ocasiones se detecta un tratamiento en las paredes y fondo de la fosa, consistente en su cubrición con un fino recubrimiento, de color blanquecino o rojo en las paredes y suelo. No se documentaron cubiertas in situ.
Dentro del conjunto de enterramientos se documentan tumbas con ajuar y sin él, siendo mayoritarias las primeras. Éstos resultan variados dentro de una serie de elementos que suelen repetirse, así son los objetos de uso y adorno personal los acompañamientos más comunes, entre éstos destacan los denominados broches de cinturón, seguidos de los collares de cuentas, pendientes, etc. Además, son significativos los conjuntos de marfil, platos y ofrendas de animales, resultando singulares dos tumbas de inhumación donde se depositaron armas y un conjunto de jarro y aguamanil. En cuanto a la ubicación de la necrópolis, esta se ubica a unos 800 metros al suroeste del núcleo habitacional, quedando separado del mismo por el arroyo Caganchas
Sobre esta, tras un nuevo hato, que abarca desde el siglo VI antes de la Era Cristiana hasta el siglo I, se desarrolló en época romano republicana otra necrópolis. Según sus excavadores, el área objeto de estudio cumple la función de espacio de enterramiento de la ciudad de Ilipa Magna. Se han detectado enterramientos en fosa simple, generalmente incineraciones primarias, aunque también inhumaciones, que socavan los niveles de terraza fluvial a distinta altura, frecuentemente a los silos de la fase calcolítica y en contadas ocasiones (tan sólo en dos casos) a las tumbas orientalizantes.
Se exhumaron 29 (23) enterramientos, de los cuales 23 correspondían a individuos incinerados y 6 a inhumados. Las fosas presentan, en general, planta rectangular de ángulos y cabecera redondeados y sección rectangular con paredes divergentes y base plana. Las fosas se orientan este-oeste mayoritariamente, aunque también se documentan orientaciones norte-sur, proporcionalmente más numerosas en las inhumaciones que en las incineraciones. En cuanto a los individuos, en el caso de las inhumaciones, se disponen en el interior de las tumbas con la cabeza al este o sur, según la orientación de la fosa, desprendiéndose del análisis de la dispersión de restos óseos en las incineraciones, la misma disposición. Respecto a la posición del cadáver, predomina la deposición en decúbito supino.
En cuanto a la extensión y localización de la necrópolis romana, La mayor parte de la necrópolis fue totalmente arrasada, según fuentes orales, en el proceso de adaptación al regadío de las distintas parcelas por las que se extendía la necrópolis. Sólo se conservaron algunos restos.
En cualquier caso, la necrópolis, por el sur y este, respeta el contorno de la agrupación de tumbas orientalizantes, deduciéndose la posibilidad de la existencia de un montículo tumular, o varios, que hiciese que esa zona fuese eludida, aunque parece mas factible, según los investigadores, de que al estar a mayor cota las tumbas ubicadas sobre el túmulo, éstas desapareciesen en los procesos de explanación, mientras las del contorno, a cota inferior, sólo quedasen afectadas en parte. Ambas opciones explicarían la actual dispersión espacial de los enterramientos de ambas fases.
Angorrilla I es incluido por Ponsich en la Carta Arqueológica de Alcalá del Río que aparece denominado como "Alcalá del Río Sur" y corresponde al nº 0882 del Catálogo de Yacimientos Arqueológicos de Andalucía. Ponsich señala que el yacimiento se sitúa sobre una elevación dominando la orilla derecha del río Guadalquivir y que presenta una importante concentración de fragmentos de ánforas olearias, ladrillos y tejas romanas. Actualmente dicha elevación ha desaparecido, probablemente debido a las trasformaciones sufridas por los sistemas de regadío, y tan solo se aprecia una topografía llana, de suave pendiente.
El otro yacimiento, Angorrilla II, no es recogido ni por Ponsich ni por el catálogo de 1986, siendo un yacimiento inédito hasta el año 2000 (Romo Salas), cuando es identificado e incluido en el Inventario de Yacimientos Arqueológicos de Andalucía. En la parte más elevada se aprecian concentraciones de material constructivo consistentes en fragmentos casi completos de tégulas y ladrillos. En la parte baja se verifican algunos fragmentos de cerámica común romana. Por los materiales hallados es probable que se trate de una necrópolis además, su proximidad al yacimiento Angorrilla I indicaría una posible relación directa entre ambos ámbitos (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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