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jueves, 2 de julio de 2026

Los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, y Museo parroquial de Arte Sacro de Nuestra Señora de la Encarnación) de la localidad de Alhama de Granada I, en la provincia de Granada

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Granada, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, y Museo parroquial de Arte Sacro de Nuestra Señora de la Encarnación) de la localidad de Alhama de Granada I, en la provincia de Granada.
     Este municipio está enclavado en la Sierra de Tejeda, colgado sobre un abrupto y profundo tajo sobre el río Alhama. Cuenta con un reputado balneario de aguas termales ya explotadas por los romanos y árabes, y que actualmente ofrece modernos tratamientos contra la artritis, el reuma y el estrés. Su patrimonio histórico es rico y su casco antiguo está declaro como Conjunto Histórico-Artístico. Sus celebraciones son variadas y llamativas, como la romería del vino durante la feria de septiembre, el carnaval, y el Festival de Música Joven.
     Los romanos, que también disfrutaran de las termas, legaron algunos restos a su paso como la calzada romana, el puente romano y algunas villas. Pero, fueron los árabes quienes imprimieron el carácter dominante a la población fundando la ciudad. A ellos se debe el urbanismo laberíntico e intrincado de su barrio árabe, los restos de muralla, las torres vigía y, lo más importante, el Baño Fuerte, con sus espléndidos arcos de herradura.
     Con la conquista cristiana, en 1482, nuevas edificaciones sustituyeron a las antiguas mezquitas, sinagogas y palacios árabes. Se construyó la iglesia de la Encarnación, los conventos del Carmen y San Diego, la Casa de la Inquisición (símbolos del nuevo poder), el Cano Wamba y numerosas casas solariegas, dotando a la ciudad de un rico patrimonio monumental perfectamente integrado en un entorno arquitectónico-popular de gran belleza.
     Alhama cuenta con dos anejos: Ventas de Zafarraya y Buenavista
     Región: Poniente Granadino
     Código Postal: 18120
     Distancia desde Granada: 58 Km
     Gentilicio: Alhameños
     Acceder a su website: www.turismodealhamadegranada.com (Diputación Provincial de Granada).
     Localizada en el antiguo camino que va de Granada a Málaga, su traza urbana está definida por los tajos producidos por el cauce del río Marchán. Aparte de los yacimientos prehistóricos de su entorno inmediato, parece que ya los romanos explotaron y degustaron los beneficios de las aguas termales, que fueron dotadas como arquitectura monumental por los musulmanes. Así, la antigua Artigi romana pasará a llamarse Alhama, que en árabe se refiere a «baño termal o templado». En esta etapa la ciudad se configura como importante centro, que contará con tres mezquitas, murallas, y un entramado urbano característico, con sus calles estrechas y adaptadas a los niveles del relieve. La toma de la ciudad en 1482 inicia la etapa final de la conquista del Reino Nazarí, lo que le otorga un prestigio político e ideológico que la convertirá en un centro poblacional importante durante la Edad Moderna. Es el momento en que se configurará su perfil urbanístico con iglesias, conventos y ermitas, casas señoriales y edificios administrativos. El siglo XIX será significativo por sucesos como la invasión napoleónica, la desamortización y el terremoto de 1884, siendo la guerra civil de 1936-39 el último capítulo que afectó al patrimonio artístico de la ciudad (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Alhama de Granada esta ubicada al suroeste de la provincia de Granada en el límite con la de Málaga, la mitad sur de su término municipal se extiende por las laderas norte y noreste de las Sierras Tejeda y Almijara, cuyas alturas llegan a alcanzar los 2.000 metros, mientras el resto del municipio forma parte de las llamadas "Tierras de Alhama", constituidas por un conjunto de lomas y colinas en la que la erosión fluvial presenta acusados encajamientos y formaciones de glacis, para concluir, hacia el norte, con una zona llana, endorreica y árida, conocida como El Temple. El núcleo urbano se ubica sobre un inmenso tajo, excavado por el propio río Alhama en las molasas miocenas, teniendo como telón de fondo la Sierra de Tejeda. El término presenta un hábitat disperso en multitud de aldeas y cortijos, como son Los Baños, Buenavista, Cerro de Algaida, Pilas Dedil, Valdeiglesias y Ventas de Zafarraya. La iglesia de las Angustias, la Torre de la Solana y las Mascaras y Mascarones del Carnaval de Alhama forman parte del patrimonio cultural de Alhama.
     El municipio de Alhama de Granada pertenece a la Demarcación Paisajística de la Vega de Granada - Alhama.
     El municipio de Alhama está enclavado en un paisaje natural privilegiado presidido por las sierras de Tejada y Almijara. El núcleo urbano se asienta en la margen izquierda del río Alhama, alrededor de un promontorio coronado por el castillo árabe y protegido defensivamente mediante los tajos que lo rodean. Los límites Este y Sureste del Casco Histórico lo constituye el "tajo", que es un macizo calcáreo cortado casi en vertical. 
     El asentamiento se ha desarrollado longitudinalmente sobre el cerro donde se ubica el castillo, conformándose alrededor de éste.
     El conjunto de calles que descienden de la Iglesia hasta los tajos constituyen lo que fue la antigua Judería o calles bajas.
     Se caracterizan por su trazado singular arábigo-judeo, con vías estrechas y muy irregulares. Aún se conserva un arquillo de entrada a dicha zona. De esta zona sus calles principales son las de Santiago, Corralazo, Adarve Angustias y Zapateros. El crecimiento cristiano se produjo en dirección Suroeste hasta la zona del Tejar de San Diego. Esta zona es la denominada calles altas que se caracterizan por ser mucho más largas, bien formadas y rectas. Son significativas las del Agua, Arquillo, Enciso, Guillén, Salmerone, Alta, así como la de las Peñas y la Plaza del Humilladero.
     La tipología residencial predominante responde a la vivienda unifamiliar de dos o tres plantas. También posee buen número de palacios y casas señoriales con fachadas blasonadas.
     El criterio principal que se ha seguido en la delimitación del Conjunto Histórico de Alhama de Granada, ha sido el de identificar planimétricamente todos aquellos inmuebles o espacios que disponen de algún valor cultural y manifiestan una clara vinculación con la unidad de asentamiento que constituye Alhama de Granada. 
     Así mismo, esta justificación va encauzada a explicar las distintas zonas que se incluyen en esta declaración y que no figuraban en la declaración del Conjunto Histórico Artístico de Alhama de Granada, mediante Decreto 2973/1975, de 31 de Octubre (BOE núm. 284, de 26 de noviembre); Decreto en el que los Tajos que rodean a la ciudad quedan declarados paraje pintoresco. Las cuatro zonas, que se detallaran a continuación, son fundamentales a la hora de entender el núcleo urbano de Alhama de Granada y su situación geográfica como un conjunto homogéneo fruto de un desarrollo urbanístico e histórico ligado a un entorno específico.
     En primer lugar hablaremos de los Tajos, para los que existen argumentos importantes que permiten justificar su inclusión dentro del Conjunto Histórico propiamente dicho, sobre todo la existencia de contenidos históricos (asentamientos humanos anteriores a la fundación del pueblo, conexiones relacionadas con el abastecimiento y asedio de la localidad, construcción de ermitas, etc.) y etnológicos (acequias y molinos fundamentalmente) que relacionan culturalmente ambos espacios, configurando una inseparable unidad de asentamiento. Un aspecto muy relevante de los Tajos, y que debería condicionar su consideración y acción patrimonial, es la humanización de dicho espacio a lo largo de la historia, lo cual, redimensiona y complementa los valores naturales que poseen, certificando así su condición cultural y, por tanto, su inclusión dentro del ámbito de protección del Conjunto Histórico. Una humanización que puede observarse a través de los yacimientos arqueológicos existentes en ellos o en sus inmediaciones (y que lo sitúan como lugar de asentamiento humano), la estructura hidráulica que los recorre, con especial interés de los molinos existentes y, finalmente, su vinculación a la historia de la ciudad. En relación a este aspecto, la pervivencia de elementos islámicos como los silos o mazmorras, la Mina o las escalerillas del Diablo nos indican una constante, heroica y casi romántica, conexión entre la ciudad y los Tajos que no podemos obviar en la protección de Alhama de Granada.
     Así mismo la interacción entre esta forma natural y la localidad de Alhama de Granada se ha convertido en uno de los referentes identificadores de la localidad. Así pues, se considera que la unidad orográfica de los mismos (desde la zona del embalse hasta el núcleo urbano, incluyendo la zona de las Parras) es la que debe incluirse en su totalidad dentro del Conjunto Histórico, sin atender a fragmentaciones derivadas de la mayor o menor nitidez de los rasgos propios de este accidente geográfico, ya que la inclusión de los Tajos dentro del Conjunto Histórico de Alhama de Granada es fundamental para la comprensión del bien de manera global.
     En lo que se refiere a la inclusión de los Baños en el Conjunto Histórico, el argumento fundamental es la histórica vinculación que el balneario ha mantenido con la población, constituyéndose en el referente cultural más significativo de la misma (la imagen figurada de Hoefnagel es un poderoso argumento que difícilmente se podrá rebatir). Diferenciar su protección de la instituida para el conjunto urbano de Alhama de Granada supondría desvirtuar uno de los principales valores o significados que justifican su protección.
     Además, no sólo existe esa poderosísima conexión inmaterial entre los Baños y el núcleo urbano (lo cual ya por sí misma justificaría su inclusión en el Conjunto Histórico), sino que también existe otra física a través del río Alhama; una conexión que resulta concordante con la mantenida por los Tajos. Ahonda esta argumentación el hecho de que, lo mismo que sucede con el núcleo urbano, los Baños no son simplemente una construcción aislada sino que aparecen enormemente enriquecidos por los valores paisajísticos y culturales de su territorio inmediato, lo cual es, como decimos, una continuidad de lo sucedido entre los Tajos y la localidad.
     La tercera zona, el Barrio Alto, que completa el Conjunto Histórico de Alhama de Granada, es la correspondiente a las calles más altas situadas en torno al convento de San Diego. Al incluir esta área en el Conjunto Histórico no se desvirtúa la relación entre territorio y núcleo urbano muy definida en Alhama de Granada por estas calles altas. En esta zona las calles y construcciones, aunque algo posteriores, mantienen una continuidad espacial y constructiva con las situadas más abajo y de mayor antigüedad (es lo que sucede, por ejemplo, con las calles Tejar Bajo y Barranco). Las viviendas de protección oficial construidas en los años ochenta tras el convento de San Diego, (el barrio de San Diego) disponen de gran unidad y dignidad arquitectónica. Consideramos por todos estos motivos, que existen suficientes razones en pos del reconocimiento y mantenimiento de la unidad urbana del asentamiento histórico de Alhama de Granada, para que esta zona en torno al convento de San Diego se incluya dentro de la delimitación del Conjunto Histórico.
     El Barrio de la Joya constituye el último de los espacios que se incluye dentro de la delimitación del Conjunto Histórico. 
     Éste ámbito urbano surge tras la devastación producida por el terremoto de 1884. La magnitud del citado terremoto tuvo como consecuencia la construcción de este barrio que se situará a 200 m, al norte de la población, entre las carreteras que parten de Alhama de Granada hacia Loja y Granada.
     La elección de este lugar fue una decisión motivada por la necesidad de encontrar un lugar que, además de ofrecer condiciones de seguridad que evitara catástrofes como las del terremoto, tuviera unas adecuadas condiciones de salubridad, accesibilidad, facilidad para abastecerse de agua, buenas comunicaciones, etc. Teniendo en cuenta la difícil orografía de la Alhama histórica, la hoya del Ejido era la única zona que reunía estas condiciones exigidas por la Comisaría Regia creada para la reconstrucción de los pueblos afectados por los terremotos. Lo acertado o inevitable de la localización lo pone de manifiesto el hecho de que los primeros campamentos provisionales que se crean para atender y acoger a los damnificados por el terremoto se situaran precisamente en esta zona de la hoya del Ejido. Además, antes de la construcción del barrio de nueva creación por parte de la Comisaría Regia, ya se habían construido viviendas de nueva planta en esta zona fruto de la solidaridad nacional e internacional, en concreto, las viviendas financiadas por el periódico madrileño El Imparcial.
     El nuevo barrio de la Joya dispone de tres partes diferenciadas, El Imparcial, Buenos Aires y el nuevo barrio de la Joya. La construcción de este barrio de nueva creación, sin duda de un enorme interés desde el punto de vista histórico y urbanístico, es un hecho excepcional y será una de las claves que marque el desarrollo urbano durante el siglo XX, es decir, la colmatación urbana y arquitectónica del barranco del Aserradero (Guía Digital del Patrimonio Cultural).
     La perla romántica de la provincia granadina asoma su histórico caserío a un profundo tajo, por el fondo del cual discurre el río Marchán, en un paisaje quebrado, de cerros y torrenteras, en el que se suceden las huertas y los sembrados de cereales.
Historia
     Poblada desde el Neolítico, los romanos la llamaron Artigi, existiendo noticia fide­digna de que ya aprovechaban sus salutíferas aguas termales. De otros tiempos existen aún restos en el balneario, en concreto, el basamento de la monumental alberca de estilo califal que construyeron los árabes, quienes, precisamente por estos baños, llamaron a la ciudad Alhama, su nombre actual. Los musulmanes fortificaron la villa y la convirtieron en una de sus plazas más preciadas, tanto que su pér­dida en 1482 a manos del duque de Arcos y otros caballeros cristianos produjo en la corte granadina un pesar incalculable.
     La ciudad mantuvo su importancia tras la conquista cristiana, aunque en más de una ocasión tuvo que tenérselas bravas en defensa de su libertad, como, por ejemplo, en los llamados Motines del Hambre, acaecidos entre 1647 y 1652.
     El terremoto del 25 de diciembre de 1884, que afectó a buena parte de la provincia granadina, destruyó en Alhama casi 1.500 casas y causó más de 300 muertos. La iniciativa personal de Alfonso XII favoreció una rápida y completa restauración.
Gastronomía
     Basada en los productos autóctonos del campo, es bastante variada. Entre sus platos, los más conocidos son la olla jameña, un cocido de garbanzos con tocino añejo, morcilla, codillo y patatas; la sopa de mai­mones, en la que intervienen distintas verduras; el guiso de patatas y el morrete.
     Para regar estos platos está el vino del terreno, de elaboración artesanal, y como postres los dulces que hacen las monjas clarisas, tocino de cielo, borrachuelos, pan romano, una especie de bizcocho, y los roscos de alfajor, entre otros.
Fiestas
     La Candelaria, el 2 de febrero, es una fiesta grande. A los candelones que encienden en los distintos barrios se une el meceor o columpio en el que se mecen las mucha­chas, mientras la gente canta coplillas picarescas cuya tradición se remonta al siglo V.
     En carnaval, poco después, murgas, comparsas y máscaras animan las calles del pueblo. La fiesta culmina el domingo de Piñata, declarado de Interés Turístico.
     Verbenas populares se reparten en tomo al día de San Juan, 24 de junio. El 15 de agosto es la romería del Vino y alrededor del 8 de septiembre, la Feria Grande.
VISITA
     Sorprende Alhama por su situación, por el trazado de sus calles y, sobre todo, por su rico patrimonio monumental. Viniendo desde la autovía por la A 335, lo mejor es llegar hasta el barranco del Aserradero, donde, en las proximidades de la gasoli­nera, hay un aparcamiento público en el que puede dejarse el automóvil.
     Desde aquí, hacia el sur, caminando por la calle Fuerte, se alcanza el convento de San Diego, en la plaza de su nombre, antiguo de franciscanos y ocupado en la actua­lidad por monjas clarisas. Construido en el siglo XVI, en el lugar en el que estuvo la ermita de la Virgen de la Cabeza, la iglesia, denominada de la Inmaculada, data del siglo XVII, es de estilo barroco y en el altar mayor se encuentra una Inmaculada de Alonso de Mena.
     La mayor concentración de monumentos, no obstante, se sitúa al este, a par­tir de la plaza de la Constitución, por donde se extiende la antigua medina islámica.
     Bordeando el paseo Montes Jovellar, donde está la Oficina de Turismo, aparecen el castillo, remodelado en el siglo XIX sobre los restos de la antigua alcazaba musulmana, y la iglesia conventual del Carmen, templo erigido en el siglo XVI de estructura renacentista, que formó parte del convento de carmelitas, ocupado actualmente por el Ayuntamiento.
     El templo tiene planta de cruz latina con una sola nave y capillas laterales, coro a los pies y un magnífico camarín barroco en la cabecera dedicado a la Virgen del Carmen. Sobresale en el conjunto la capilla de Jesús Nazareno, hacia la mita de la nave, en el lado del Evangelio. Intensamente barroca, tiene dos partes, una primera, de planta hexagonal, y otra posterior, en cuyo camarín, se venera actualmente a la Virgen de las Angustias, patrona de Alhama, talla del imaginero granadino Eduardo Espinosa Cuadros. Enfrente de esta iglesia hay una espléndida panorámica sobre el tajo.
     Siguiendo por Portillo Naveros y Llana se llega a la casa de la Inquisición, sede del tenebroso Tribunal del Santo Oficio, bella muestra del gótico isabelino y un buen ejemplo de los edificios históricos de carácter civil que reúne la ciudad. Este tiene una bella portada de dos cuerpos, el inferior consistente en un arco deprimido rectilíneo con arquivolta conopial, con las llaves de San Pedro en la clave, y encima una ventana ajimezada de arcos conopiales enmarcada en un alfiz saliente, toda ella con numerosos adornos iconográfi­cos. Casas de esta línea se reparten por el casco histórico, pudiendo verse las mejores en las calles Peñas, Enciso, Parras y Llana.
     Al lado de la casa de la Inquisición se levanta la iglesia de la Encamación, cons­truida en el siglo XVI en el solar de la antigua mezquita bajo la dirección de los arquitectos Enrique Egas, Bernardo Ximénez y Diego de Siloé. De estilo gótico renacentista, posee una enorme torre cuyo perfil sobresale ampliamente sobre el paisaje urbano.
     Tiene dos portadas laterales, siendo la más importante la de la Epístola. Alzada sobre una escalinata, presenta un vano de medio punto entre potentes columnas jónicas que soportan un entablamento mixtilíneo sobre el que apoya una hornacina entre dos imponentes roleos en la que se encuentra una imagen de la Virgen Jamilena del siglo XVIII.
     El interior tiene una sola nave dividida en tres tramos mediante arcos apuntados, cubierta con bóvedas de estrella adornadas con florones en los cruces. Un gran arco toral separa la capilla mayor, en cuya cabecera, encima de un Crucificado anónimo, se recorta un gran fresco con el tema de la Encarnación, al que se dedica el templo. Piezas importantes de este son el púlpito, gótico mudéjar, el Crucificado situado en el sotocoro, lado del Evangelio, atribuido a Alonso Cano y, en este mismo lado, el retablo en mármol rojo dedicado al Sagrado Corazón.
     Desde 2001, instalado en la sacristía, la iglesia cuenta con un Museo de Arte Sacro en el que se conserva una muy buena colección de piezas de orfebrería y otra de ornamentos litúrgicos.
     En la evocadora plaza de los Presos, enfrente de la iglesia, se encuentra el Pósito, antiguo almacén de grano que hasta el siglo XIII fue sede de la sinagoga judía. Al otro lado del pósito está la Cárcel Real, notable edificio renacentista construido en 1674, aunque las modificaciones posteriores han cambiado bastante su imagen original.
     Siguiendo por la calle Vendedoras se alcanza el hospital de la Reina, renacentista y mudéjar, primer hospital de sangre del reino de Granada. La portada presenta un vano de medio punto y encima una ventana rectangular con alfiz. Las primeras dependencias, construidas entre 1485 y 1510, se organizan en torno a un patio central, habiéndose construido un segundo cuerpo en la parte posterior en 1540.
     Al lado del hospital derrama sus claras aguas el caño Wamba, primera fuente pública de las muchas que tuvo la ciudad, construida en el siglo XVI siguiendo un proyecto renacentista. Un poco más abajo está la iglesia de las Angustias, en la calle de su nombre, muy deteriorada como con­secuencia de los daños sufridos durante la Guerra Civil. Un poco más abajo, al final de la calle Mina, se encuentran las maz­morras musulmanas excavadas en la roca, así como las llamadas escaleras del Diablo que bajan hasta el río.
ALREDEDORES
     A unos 2 km. del pueblo, tras una desviación a la izquierda de la A 338, que lleva a Granada, conforme se sale, una carrete­rita que discurre por parajes de incompa­rable frondosidad y belleza, conduce al balneario de aguas termales, en servicio desde la más remota antigüedad. Dignos de mención, además de sus excelentes ins­talaciones, son el puente romano situado a escasos metros de la entrada, el basamento de la piscina donde se recoge el agua, igualmente romano, y la magnífica arquería califal de esta misma piscina.
     A unos 17 kilómetros, por la misma carretera A 338 se alcanza el pantano de los Ber­mejales, apto para la pesca, la natación, el piragüismo y el windsurf (Rafael Arjona, y Lola Wals. Guía Total, Granada. Anaya Touring. Madrid, 2009).
Historia.-
     Alhama asoma sus casas a un tajo imponente que es, en sí mismo, uno de los principales atractivos turísticos del municipio. Los restos encontrados cerca del río Marchán, en los cortijos El Navazo y El Chopillo, y en las cuevas del Agua, de la Mujer y Los Molinos atestiguan que este lugar fue habitado durante el Neolítico.
     Íbera primero, después fenicia, cartaginense más tarde, acogió a todas las culturas mediterráneas. Plinio la llamó Stici y los romanos Artigi, pero fueron los árabes quienes le dieron su nombre actual, al-hammam (aguas termales o el baño). Se la disputaron moros y cristianos y fueron las tropas de los Reyes Católicos las que, en un golpe de audacia, la arrebataron a los musulmanes en 1482. Cuentan los cronistas de la época que «murieron 800 moros y fueron presos 3.000, que dejaron un rico botín de oro y plata e aljófar, e sedas e alhajas e caballos e acémilas, e infinito trigo y cebada».
     En 1884 fue parcialmente destruida por un terremoto, pero su reconstrucción, a iniciativa del rey Alfonso XII, se llevó a cabo respetando la arquitectura tradicional (Diputación Provincial de Granada).

Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación.-

     Templo de una nave con coro a los pies y capillas laterales. Cada uno de sus tres tramos interiores se cubre con bóvedas de crucería estrelladas, con medallones en las intersecciones, y nervios que apoyan sobre las pilastras separan­do los diferentes tramos, siendo su fábrica de sillares de piedra. Construida sobre los cimientos de la mezquita aljama, se consagró el 4 de abril de 1482. Es el único templo parroquial puramente gótico que se levantó en la diócesis de Granada, ya que en la mayoría de las ocasiones se utilizó el mudéjar para la construcción de las iglesias parroquiales.
     ­El interior, organizado como un espacio longitudinal, presenta en el lado de la Epístola ventanas geminadas y capillas cubiertas con bóvedas nervadas, mientras que el del Evangelio cuenta con grandes hornacinas y pequeñas ventanas. Destaca en los muros la utilización de los emblemas de los Reyes Católicos, el yugo y las flechas y el escudo sostenido por el águila real.
     Al exterior se abre con dos portadas laterales, siendo la situada en el lado de la Epístola la más importante. Estructurada en dos cuerpos, el inferior se eleva sobre una es­calinata con un arco de medio punto entre columnas dóri­cas sobre plinto, y se separa del segundo por un entablamento movido, con una hornaci­na enmarcada por dos grandes volutas, quedan­do rematada por un frontón con una cruz, que cobija desde mediados del siglo XVIII a la imagen de la Virgen de Jamilena. Esta portada del siglo XVII cubre a la original gótica, obra de Enrique Egas, de estructura abocinada, con arquivoltas decoradas con calados y elementos de carácter vegetal. La portada norte, de menor tamaño, tiene similares características, abierta con un arco ojival, se le antepuso en el siglo XVIII otra de diseño neoclásico.
     También sobresale la torre, elevada sobre la capilla mayor, que con sus treinta y cinco metros de altura se estructura en tres cuerpos decrecientes, separados por molduras, constituyendo un referente paisajístico en el entorno próximo a la ciudad.
     Intervinieron en su realización, desde el pri­mer cuarto del siglo XVI, los arquitectos Bernardo Ximénez, Enrique Egas, Rodrigo Hernández, Diego de Siloe y Juan de Maeda, que construye­ron un edificio cuya estructura conoce dos fases claras. La más antigua, que comprende los dos tramos más próximos a la cabecera y la más tar­día, que se corresponde con los pies de la iglesia. Ello se deja ver a través de elementos góticos, renacentistas, barrocos, neoclásicos, e incluso contemporáneos, incorporados en restauraciones a partir de 1937.
     La Capilla Mayor, cabecera de la nave y separada de ella mediante arco toral apuntado con un escudo del arzobispo de Talavera en la clave, se cubre con una bóveda estrellada. Construida en el primer cuarto del siglo XVI, se decora con un gran altar de piedra y un fresco que re­presenta a la Encarnación, a quien está dedicado el templo. A los pies sobresale la Capilla de los Vinuesa; el Baptisterio, donde se ubica la pila bautismal de alabastro, y simétricamente a ella una capilla cubierta con bóveda estrellada, en la que se en­cuentra la escalera de acceso al Coro, con pasama­nos y escalones de piedra, éste ultimo atribuido a Juan de Marquina, y estructurado con tres arcos apeinelados, escudos del arzobispo Fernando Niño Cuello en las enjutas, y alfarje en el forjado del piso.
     En las capillas del muro de la derecha o de la Epístola hay, en la segunda, un San José, hecho por Navas Parejo en los años cuarenta, aprovechando una antigua imagen destruida en la guerra civil y en el que destaca el Niño, muy en la línea de Alonso de Mena. La siguiente capilla es la dedicada a la Virgen del Rosario, obra del imaginero granadino contemporáneo, Domingo Sánchez Mesa. En este lado también destaca una Adoración de los pastores, de cierta calidad y fechable a mediados del siglo XVII. En el lado del Evangelio, una sucesión de hornacinas a manera de arcosolios nos permiten ver un conjunto de obras de cierto interés. En el sotocoro se en­cuentra una de las piezas más significativas, un Crucificado atribuido a Alonso Cano, entre 1652 y 1657. A continuación, en la primera de ellas, una imagen de la Virgen del Perpetuo Socorro, realizada en cobre y donada por los Redentoristas a la ciudad. Más adelante, sobre la puerta norte, destaca un cuadro de la Inmaculada, de mediados del siglo XVII. La penúltima horna­cina cobija el retablo del Corazón de Jesús, del siglo XVIII, realizado en mármol rojo, presidido por una imagen de Domingo Sánchez Mesa. Por último, la de la Inmaculada, en la que destaca el frontal de altar, realizado en mármol rojo cordobés, con grabados de jarrones con azucenas y el anagrama de Jesús Hombre Salvador, JHS, den­tro de una corona. La imagen de la Virgen fue realizada en la posguerra con restos de otra anterior, de la que se aprovecha la cabeza, atribuida al taller de los Mora. Sobre ambas se encuentra una Piedad, próxima al estilo del pintor granadino del siglo XVII, Felipe Gómez de Valencia. También tenemos que citar el púlpito, uno de los pocos muebles que nos han llegado de los primeros momentos del edificio, en concreto el pie, la plataforma y los pretiles, realizado en piedra y en el que se relacionan motivos góticos y mudéjares (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     La Iglesia, ubicada en la Plaza de los Presos, presenta la majestuosidad de una Iglesia Mayor, realizada en sillería, a mitad de camino entre el Gótico y el Renacimiento.
     Es un templo de una sola nave, coro a los pies y capillas  laterales. Cada uno de sus tres tramos interiores se cubre con bóveda de crucería estrelladas, con medallones en las intersecciones, y nervios que apoyan sobre las pilastras separando los diferentes tramos, siendo su fábrica de sillería de piedra. Los muros son de sillería de piedra calesa.
     El interior presenta en el lado de la Epístola ventanas geminadas y capillas cubiertas con  bóvedas nervadas, mientras que  el del Evangelio cuenta con grandes hornacinas y pequeñas ventanas. 
     Al exterior la iglesia tiene dos portadas laterales, siendo la situada en el lado de la Epístola la más importante. 
     Estructurada en dos cuerpos, el inferior se eleva sobre una escalinata con un arco de medio punto entre columnas dóricas sobre plinto, y se separa del segundo por un entablamento movido, con una hornacina enmarcada por dos grandes volutas, quedando rematada por un frontón con una cruz que cobija a la imagen de la Virgen de Jamilena. Esta portada del siglo XVII  cubre a la original gótica, obra de Enrique Egas.
     La portada norte, de menor tamaño, tiene similares características, abierta con un arco ojival, se le antepuso en el siglo XVIII otra de diseño neoclásico.
     La torre, elevada sobre la capilla mayor tiene 35 metros de altura y se estructura en tres cuerpos decrecientes, separados por molduras, constituyendo un referente paisajístico en el entorno próximo a la ciudad.
     Construida bajo los cimientos de una mezquita  aljama, se consagró el 4 de abril de 1482. Es el único templo parroquial puramente gótico que se levantó en la diócesis de Granada, ya que en la mayoría de las ocasiones se utilizó el mudéjar para la construcción de las iglesia parroquiales.
     Intervinieron en su construcción desde el primer cuarto del siglo XVI, los arquitectos Bernardo Ximénez, Enrique Egas, Rodrigo Hernández, Diego de Siloe y Juan de Maeda, que construyeron un edificio cuya estructura conoce dos fases claras. La más antigua, que comprende los dos tramos más próximos a la cabecera y la más tardía, que corresponde a los pies de la iglesia. Ello se deja ver a través de ciertos elementos góticos, renacentistas, barrocos, neoclásicos e incluso contemporáneos incorporados en restauraciones a partir de 1937.
     En el año 2001 se inauguró en la sacristía del templo un Museo parroquial y Diocesano en el que exponen las importantes piezas de orfebrería y textiles que posee la parroquia (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La poderosa torre de la Iglesia Mayor de Santa María de la Encarnación, establecida probablemente sobre la mezquita mayor, es el punto de referencia visual de Alhama.
     Fue comenzada a fines del s. XV e inicios del XVI. Su estructura general es gótica, con una sola nave de amplias proporciones bajo bóvedas estrelladas de nervadura y potentes contrafuertes en el exterior. A la fábrica gótica del templo se añadieron después elementos de estilo renacentista, como el coro y los cuerpos superiores de la torre, y el detalle de la portada meridional (Diputación Provincial de Granada).

Museo parroquial de Arte Sacro de Nuestra Señora de la Encarnación.-
     Inaugurado en 2001, el proyecto de creación de un Museo de Arte Sacro en Alhama de Granada, se sustentó en la idea del mantenimiento del concepto de Sacristía, incorporando en ella un museo en el que conservar y exhibir las importantes piezas de orfebrería y textiles que poseía la parroquial. Son dos los espacios en el reco­rrido del museo, la antesacristía, como antesala interpretativa y espacio de servicio reservado al párroco, y la sacristía, lugar reservado propiamente a Museo. En la antesacristía se localiza la pila de agua y mobiliario necesario para el ofi­ciante. Una mampara en el acceso, cumple una doble función, al cortar la visión desde la iglesia mediante un panel informativo, siendo el reverso una vitrina que contiene el ajuar de la Virgen del Rosario, consistente en corona, rostrillo, me­dia luna y cetro, piezas de plata realizadas en el siglo XVIII.
     La sacristía es un espacio rectangular de gran sencillez cubierto a dos aguas, y contiene vitrinas perimetrales en las que se exponen importantes piezas textiles, como la Casulla Roja con escudo bordado del Cardenal Cisneros, que data de finales del siglo XV; Dalmáticas Rojas del siglo XVI; el denominado Terno Blanco, constituyendo el conjunto textil más importante de la colección, compuesto de capa pluvial, casulla y dalmáticas con sus collarinos, realizado entre 1575 y 1582 por los bordadores granadinos Juan de Valencia, Juan de Villalón y Alonso Núñez de Villarroel; el Terno Verde, compuesto por dos dalmáticas, capa pluvial y casulla, perteneciente al último cuarto del siglo XVI; el Terno Morado de la segunda mitad del siglo XVI; el Terno Negro del siglo XVII y el Estandarte en forma de simpecado, realizado en terciopelo rojo y con bordados en seda y oro, de 1638.
     Sobre la magnífica cajonera ubicada en el testero lateral, bajo los dos vanos ojivales, hay tres urnas que contienen la colección de orfebrería: cálices de los siglos XVII y XVIII, copones de los siglos XVII y XIX; una pequeña custodia de 1706; un portaviático del siglo XVIII, crismeras, incensarios, cruz de altar, portapaz, vinajeras, juegos de sacras, etc., piezas y objetos litúrgicos de gran riqueza que fueron realizadas entre los siglos XVI y XIX (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     Se encuentra dentro de la Iglesia Mayor de la Encarnación. Alberga una magnífica colección de piezas de orfebrería y de ornamentos litúrgicos. Entre las piezas destaca, por su curiosidad, una casulla cuyos bordados son atribuidos a la reina Isabel la Católica.
     Es de terciopelo rojo bordado en hilo de seda y oro. La vestimenta religiosa está datada a finales del siglo XV o comienzo del XVI. Los bordados se componen de una cenefa central sobrepuesta que la recorre verticalmente, tanto por delante como por detrás, donde van las imágenes de los santos. Por delante y de arriba abajo muestra los escudos del Cardenal Cisneros, San Bartolomé y San Andrés y por detrás, San Pedro, San Juan Evangelista y Santiago Peregrino (Diputación Provincial de Granada).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Granada, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, y Museo parroquial de Arte Sacro de Nuestra Señora de la Encarnación) de la localidad de Alhama de Granada I, en la provincia de Granada. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia granadina.

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