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domingo, 11 de octubre de 2026

Experiencia Explicarte Sevilla, en la visita cultural a Medina Sidonia (Cádiz), con amigos

     Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla de la visita que hice junto a mis amigos Antonio, y Fernando, y Elvi, a la ciudad de Medina Sidonia (Cádiz), porque con ExplicArte Sevilla tenemos la posibilidad de organizarte la visita que tu quieras.
     La capital de la conocida comarca de la Janda, se alza sobre el cerro del Castillo, un pequeño promontorio que mira a la bahía gaditana, en la hoy denominada ruta del Toro.
Historia
     Fenicios procedentes de Sidón fundaron la dudad, de ahí su nombre. Los roma­nos la convirtieron en una plaza importantísima, como lo demuestran los numerosos testimonios encontrados bajo su suelo en los últimos años, llamándola Assido Caesarina.
     Durante la dominación visigoda fue sede episcopal. Se tiene noticia de uno de sus obispos más destacados: Pimenio, durante el reinado de Suintila (621-631). Al añadirle el apelativo de medina, esto es, ciudad, los musulmanes le dieron el nombre definitivo que ha pervivido hasta hoy. En su tiempo llegó a ser capital de la cora de su nombre, momento de su mayor esplendor.
     Alfonso X la conquistó en 1264, pasando a depender sucesivamente de las órdenes militares de Santa María de España y de Santiago, hasta que en 1445 pasó a formar parte del señorío de don Juan Alonso de Guzmán, conde de Niebla y primer duque de Medina Sidonia, en cuya casa se mantuvo hasta el final del régimen de señoríos en el siglo XIX.
Gastronomía
     El cerdo, el cabrito, la liebre, el venado, el conejo, los caracoles, las tagarninas y los espárragos, junto con otros muchos productos del campo con los que se ela­boran sabrosos guisos, forman parte de la dieta diaria de los asidonenses.
     Ahora bien, la gran aportación de Medina a la mesa regional es la repostería, una dedicación por la que la ciudad se hizo famosa desde la época musul­mana.
     Son muchos los dulces que se realizan, tales como piñonates, tortas pardas, amarguillos y otros, pero la especialidad por antonomasia es el alfajor, también llamado alajú, un dulce considerado como navideño en muchos lugares, pero que aquí se produce y se consume durante todo el año.
Artesanía
     Toda la dulcería señalada en el apartado gastronómico es de carácter mayoritariamente artesanal, hecha sólo a base de« calidad, palo y fuego», como explican con orgullo los reposteros. Se trabajan además la caña, la palma, el mimbre y el cuero y se elaboran perfumes completa­mente naturales.
Fiestas
     El día de la Patrona, Nuestra Señora de la Paz, es el 24 de enero. En febrero, el carnaval es sumamente alegre y picarón. La Semana Santa resulta muy llamativa, tanto por el valor de las imágenes como por el recorrido que realizan por las calles del pueblo. En ella sobresale la procesión de Jesús Nazareno, el Jueves Santo. En junio, durante la feria, tiene lugar una exposición-concurso de ganado que es de las más importantes de cuantas se celebran en Andalucía, junto con una muestra de artesanía con productos de la localidad.
Visita
     Declarada Conjunto Histórico-Artístico, Medina Sidonia conserva prácticamente en su integridad la trama laberíntica que le dieron los musulmanes. Es una ciudad llena de encanto, con calles muy blancas y muy limpias, cuya tranquilidad viene siendo enturbiada en los últimos tiempos por el uso claramente abusivo, dadas las exiguas distancias que recorren, del auto­móvil y, más aún, de las motocicletas, un problema común en este tiempo de pri­sas inexplicables.
     El caserío actual se asienta sobre la antigua ciudad romana, circunstancia que se pone de manifiesto a la más mínima exca­vación y de la que, en la actualidad, existe un magnífico ejemplo en la calle Ortega, gran complejo arqueológico visitable del que forman parte unas cloacas, cimientos y arranques de muros de importantes edificios y, sobre todo, un gran trozo de calzada* perfectamente conservada, hecha a base de grandes lascas de piedra, con sus correspondientes aceras, en una de las cuales se han encontrado también un par de tableros de juego grabados.
     Por debajo de este conjunto, en la plaza de su nombre, se encuentra la iglesia de Santiago, curioso templo que tiene su origen en una ermita del siglo XIV. Tiene planta basilical, con tres naves separadas por arcos ojivales peraltados sobre columnas de piedra con pesados capiteles tardogóticos, las tres cubiertas con arma­dura de madera, siendo las laterales de colgadizo y la central de par y nudillo en la cabecera y ochavada en los pies. Son destacables las pinturas del retablo mayor, realizadas por el pintor flamenco Pablo Legote en el siglo XVII. A los pies del lado del evangelio está la imagen del Cristo de la Buena Muerte, excelente talla de factura manierista realizada en el siglo XVII para el antiguo convento de San Francisco. Interesante también es el altar de la cabecera del lado de la epístola, cuya composición fechada hacia la mitad del siglo XVII se atribuye a Felipe Ribas.
     Desde la plaza de Santiago, sube la calle La Loba, una de las más castigadas por el tráfico, a pesar de ser una de las más bellas de la ciudad, con sus hermosas casas del XVII y del XVIII, dotadas de bellas reje­rías en ventanas y balcones. A ésta sigue Varos, que desemboca en la espaciosa plaza de España, centro administrativo y social del pueblo, presidido por el Ayuntamiento, notable edificio de factura clásica construido en el siglo XVIII, aunque la última planta se le añadió en el XIX. En él se ubica el Archivo Histórico Municipal. Por debajo de esta plaza, en la calle San Juan, haciendo esquina con Hércu­les, se levanta el convento de San Cristóbal y Santa Rita, de monjas agustinas, cuya iglesia, una joyita barroca, data de 1651.
     Por encima de la plaza de España se sitúa la de la Libertad, a partir de la cual se asciende hacia la parte más monumental de Medina, conjunto que comienza en el Arco de Belén, un postigo del antiguo amurallamiento a la derecha del cual se sitúan hoy las caballerizas del Duque. Corresponden éstas a la construcción realizada por la casa ducal de Medina Sidonia en el siglo XVI, a partir de la cual se extiende un largo paseo por el antiguo adarve de la muralla, que, además de las excelentes vistas que desde él se obtienen, da idea, siquiera aproximada, de la magnitud de las fortificaciones que un día tuvo la villa, en cuya cumbre se encontraba el castillo.
     En esa cumbre, denominada hoy plaza de la Iglesia, un evocador espacio escalonado y ajardinado, se levanta la iglesia de Santa María La Coronada*, Monumento Histórico-Artístico, formidable y bellísima construcción del siglo XVI y estilo gótico renacentista. Al exterior, presenta dos fachadas a las que se llega por sendas escalinatas, una a los pies y otra lateral que, al dar sobre la plaza, se convirtió en la principal desde el momento de su construcción. Ésta es también bastante más importante que la primera. Es de estilo herreriano y su construcción data de fina­les del siglo XVI. Concebida como portada retablo, consta de dos cuerpos; el inferior alberga dos hornacinas con las imágenes de san Pedro y san Pablo y el superior otra con la Virgen de la Asunción. A la izquierda se sitúa la elevada torre, robusto vigía visitable que ofrece soberbias perspectivas que llegan hasta el mar. Al templo se entra ahora habitualmente por el claustro, cuya puerta se abre en un muro perpendicular a la torre. De planta cuadrada, lleva arcos de medio punto peraltados que sostienen bóvedas de arista. Fue construido en el siglo XV y el ladrillo utilizado constituye la prueba de su influencia mudéjar.
     El interior de la iglesia es majestuoso. Tiene tres naves separadas por arcos for­meros apuntados sobre pilares fasciculados, muy altas, las tres con bóvedas de nervios, siendo especialmente ricas, tanto en las nervaduras como en la decoración, la del crucero y la de la capilla mayor, ambas estrelladas. A primera vista, llama poderosamente la atención el retablo mayor, una auténtica joya renacentista, de las mejores de Andalucía. De planta poligonal, para adaptarse a la cabecera del templo, presenta cinco altísimas calles sobre predela, articuladas a base de colum­nas talladas, balaustres, doseletes y frontones, y en las que, a través de preciosas tallas, se desarrolla todo un programa ico­nográfico referido principalmente a las vidas de la Virgen y de su Hijo. En la cabecera de la nave izquierda está la capilla del Sagrario. Desde 1870, en que fue traída desde el convento de San Agustín, se venera aquí a la Virgen de la Paz, la patrona del pueblo. La imagen es del siglo XIII, aunque en 1737 se le hizo una profunda restauración, tan profunda que hasta se le cambió la cabeza por la que ahora tiene, habiéndose descubierto la original dentro del pecho durante una nueva restauración realizada a finales del siglo XX.
     Entre las muchas obras que esta iglesia guarda, hay que destacar la imagen del Cristo del Perdón, talla de Pedro Roldán, fechada en 1679, que se encuentra en el altar de las Ánimas, en el lado de la epístola; el altar de la Virgen de la Antigua, tanto por su composición como por sus pinturas, fechado en 1770; y la custodia que se guarda en la sacristía, magnífica pieza del taller sevillano del platero Juan Tercero, quien la labró en 1575.
     Por detrás de la iglesia, en la plaza de las Descalzas, está el convento de Jesús, María y José, construido a partir de 1688 gracias a las donaciones del vascongado Diego de Iparraguirre. Tiene una preciosa iglesia de planta octogonal cubierta con bóveda baída que presenta una intensa decoración rococó. El retablo mayor, una hermosa máquina barroca, data de 1692.
     Por debajo de este convento, al final de la calle Alarcón, se sitúa la puerta del Sol, una de la dos que se conservan del antiguo amurallamiento. La otra es el arco de la Pastora, en la plaza de su nombre, a la que se baja por Bohórquez y la larga callejuela Muro, que retrotrae al cami­nante a épocas pasadas. Declarado Monu­mento Histórico-Artístico, el arco, un vano de herradura, es un brillante ejemplo del arte califal, al que se conoce también como arco de la Salada, por el nombre de la fuente que mana en la plaza.
     A las afueras de la población, bajando por la calle Flora, se localiza la ermita de los Santos Mártires, levantada en el año 403 a partir de una antigua villa romana y reconstruida en tiempos del obispo Assido Pimenio, ya en el 630, manteniendo el culto cristiano durante la época musul­mana. Presidiendo el altar mayor se encuentra una imagen de la Virgen de Loreto, pero más interesante es el Vía Crucis dispuesto en los muros laterales, a base de azulejos trianeros del siglo XVIII
     Os dejamos una serie de fotografías de dicha experiencia, y si quieres vivir una experiencia privada y personalizada a tu gusto, sólo tienes que contactar con ExplicArte Sevilla en Contacto, y a disfrutar del patrimonio e historia del lugar que elijas.









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