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sábado, 10 de enero de 2026

La imagen de San Gonzalo de Amarante, de Martín Moreno, en el Retablo de la Capilla de la Concepción Grande, o de San Pablo, de la Catedral de Santa María de la Sede

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen de San Gonzalo de Amarante, de Martín Moreno, en el Retablo de la Capilla de la Concepción Grande, o de San Pablo, de la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla.
     Hoy, 10 de enero, se conmemora en Amarante, lugar de Portugal, Beato Gonzalo, presbítero de Braga, quien, después de una larga peregrinación por Tierra Santa, ingresó en la Orden de Predicadores, retirándose a una ermita, ayudó a construir un puente y trabajó en bien de los habitantes del lugar con su oración y predicación (c. 1259) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y que mejor día que hoy para ExplicArte la imagen de San Gonzalo de Amarante, de Martín Moreno, en el Retablo de la Capilla de la Concepción Grande, o de San Pablo, de la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla.
     La Catedral de Santa María de la Sede  [nº 1 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 1 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la avenida de la Constitución, 13; con portadas secundarias a las calles Fray Ceferino González, plaza del Triunfo, plaza Virgen de los Reyes, y calle Alemanes (aunque la visita cultural se efectúa por la Puerta de San Cristóbal, o del Príncipe, en la calle Fray Ceferino González, s/n, siendo la salida por la Puerta del Perdón, en la calle Alemanes); en el Barrio de Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo.
     En la Catedral de Santa María de la Sede podemos contemplar la Capilla de la Concepción Grande, o de San Pablo [nº 053 en el plano oficial de la Catedral de Santa María de la Sede]; El titular de esta capilla es San Pablo, por lo que se llamó "Capilla del Sto Christo de Sn Pablo", pero desde que se adjudicó su patronato a Gonzalo Martínez de Sepúlveda, en 1655, se ha impuesto como apelativo la Concepción de su retablo, llamada "Grande" para distinguirla de la "Chica" o "Cieguecita". En 1520 se usó como osario de los caba­lleros que habían participado en la conquista de la ciudad en 1248; en 1655 los restos pasaron al Oratorio de San Francisco de Paula (Alfonso Jiménez Martín, Cartografía de la Montaña hueca; Notas sobre los planos históricos de la catedral de Sevilla. Sevilla, 1997).
Retablo  y  esculturas  de  la  Capilla  de  la  Concepción Grande
     Estuvo también dedicada a San Pablo, advocación que algunos autores le otorgan.
     La Capilla está situada en el muro de levante del templo, entre la Real y la puerta de la Campanilla.
     Este gran retablo de columnas salomónicas, revestidas de pámpanos y racimos de uvas y otras cilíndricas, ofrece una composición relativamente determinada para situar el Crucificado de gran tamaño (obra del siglo XVI) que allí se venera.
     Se compone de dos cuerpos con tres calles y el ático. En el primero de ellos se venera la magnífica imagen de la Purísima y a sus lados, en los intercolumnios, las de San José y San Pablo. El referido Crucificado y las figuras de San Antonio de Padua y San Gonzalo de Amarante en el segundo y en el remate el Padre Eterno, la Fe y las Virtudes Cardinales.
     En 1656 la viuda y albaceas del Capitán Don Gonzalo Núñez de Sepúlveda, concertaron con Francisco Dionisio de Ribas la arquitectura del retablo, quien dio las trazas, ejecutadas por el artista Martín Moreno, dos años después. La escultura de la Virgen (y algunas otras), corrió a cargo del imaginero Alonso Martínez (l656-58).
   En 1664 se colocó en el muro de la izquierda de la Capilla una losa marmórea con escudo e inscripciones broncíneas, alusivas a la fundación y enterramiento de los Sepúlveda, donde intervino Juan de Valdés Leal (José Hernández Díaz, Retablos y esculturas, en La Catedral de Sevilla, Ed. Guadalquivir, 1991).
   Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía del Beato Gonzalo de Amarante, presbítero;
   Dominico portugués muerto en 1259.
   Su atributo es una maqueta de puente que tiene en las manos (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
     Tagilde, del obispado de Braga, es el pueblo portugués que le vio nacer. Por la discreción que desde pequeño demostró el Arzobispo de Braga lo toma bajo su techo preparándolo para el sacerdocio. Luego le encomienda la Abadía de San Pelayo por sus cualidades. Es muy responsable y celoso de sus ovejas a las que acerca a Jesucristo más con las obras que con los sermones, por ello adopta unas ropas de mendigo y, arreciando en la penitencia, da en limosna a los pobres cuanto le llega.
     Como tiene un deseo vivo de visitar los Santos Lugares, deja a un sobrino el cuidado de la Abadía y comienza su soñada peregrinación. Lleno de agradecimiento y con muchas lágrimas de pesar, Gonzalo contempla con admiración, mira piadoso, besa con cariño y venera con respeto lo que para la fe son monumentos. De hecho, el tiempo pasa insensible en su embeleso.
     A los catorce años regresa para cuidar a sus ovejas. Ha sido muy larga la ausencia. La Abadía ha cambiado. El pastor se ha hecho lobo. Ha abandonado el cuidado y se ha dedicado al despojo. Entre comilonas, cacerías, vicios y vanidades se ha convertido de servidor en dueño. Como tantos. No obedece los requerimientos del tío y hasta lo echa con amenazas violentas, maltratándolo físicamente. Ya intentó antes demostrar su muerte para asegurarse el puesto.
     El legítimo abad, aprendió mucho en Palestina. Se retira humillado y vencido. Recorre los alrededores y predica feliz el Evangelio; construye una pequeña ermita y se convierte en ermitaño orante solitario, predicador y consejero por los alrededores de Tamaca.
     La Virgen le lleva a pasar una noche en el monasterio de Vimaro, de los dominicos. Allí es aceptado como religioso, recibe los hábitos, hace sus votos y edifica a todos con su piedad, mortificación y santidad.
     Con la autorización del prelado, vuelve al oratorio de Amarante donde se entrega sin límites a la oración, penitencia y apostolado hasta el fin de su vida quemada en amor a Dios y en bien de los hermanos. Contrajo un gravísima enfermedad y se dispuso a morir como los mejores discípulos del Señor. Muere en manos de la Virgen el 10 de enero de 1260.
     Aparte quedan los adornos. A la escueta y noble figura del santo la piedad, el cariño o la fantasía añadió notas poco probables, nada necesarias e imposibles de comprobar por la ciencia histórica, pero que embellecían de modo maravilloso y sobrenatural, como aureola, la grandeza de un hombre fiel. Fue el tiempo quien añadió los guiños que hacía a Jesús crucificado mientras mamaba los pechos de su ama de leche cuando era bebé; como las repetidas, frecuentes y casi continuas apariciones de la Virgen; y como el que los peces del río saltaban a la orilla ofreciéndose como vianda para quien predicaba a Jesucristo.
     Fue beatificado por el Papa Pío IV en el año 1560 (www.catholic.net).
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Más sobre la Capilla de la Concepción Grande, o de San Pablo, de la Catedral de Santa María de la Sede, en ExplicArte Sevilla.

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