Por amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Gonzalo Bilbao, de Sevilla, dando un paseo por ella.
Hoy, 27 de mayo es el aniversario del nacimiento (27 de mayo de 1860) del pintor Gonzalo Bilbao, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la calle Gonzalo Bilbao, de Sevilla, dando un paseo por ella.
La calle Gonzalo Bilbao es, en el Callejero Sevillano, una vía que se encuentra en el Barrio de San Roque, del Distrito Nervión, y en los Barrios de San José Obrero, y El Fontanal-María Auxiliadora-Carretera de Carmona, del Distrito San Pablo-Santa Justa; y va de la confluencia de las calles Recaredo, Puñonrostro, y María Auxiliadora, a la calle Juan Antonio Cavestany.
La calle, desde el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en la población histórica y en los sectores urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las edificaciones colindantes entre si. En cambio, en los sectores de periferia donde predomina la edificación abierta, constituida por bloques exentos, la calle, como ámbito lineal de relación, se pierde, y el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. En las calles el sistema es numerar con los pares una acera y con los impares la opuesta.
También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
Rotulada en 1914 en memoria de este pintor sevillano (1860-1938), en 1872 aparece designada con el nombre de Ensanche, referido a una acera aislada situada frente a la Puerta Osario. Recta en la mayor parte de su recorrido al atravesar Amador de los Ríos cambia de dirección formando un pequeño ángulo. Adoquinada por primera vez en 1916. en la actualidad se halla pavimentada con asfalto, siendo su acerado de losetas y, en algunos tramos, de losetas y terrizo. El arbolado, presente desde sus orígenes en esta calle, está formado por acacias negras, moreras, melias y robinias, concentrado en el tramo comprendido entre María Auxiliadora y Amador de los Ríos. siendo disperso hacia el final de su trayectoria. La iluminación se realiza por medio de farolas de báculo. Atravesada por Arroyo, Amador de los Ríos, Lope de Vega y Padre Méndez Casariego, en ella confluyen Vara del Rey y Virgen de Gracia y Esperanza.
El origen de la actual Gonzalo Bilbao hay que ponerlo en relación con el derribo de las murallas y las intervenciones urbanísticas que tienen lugar en el borde liberado por dicha destrucción. En 1869 se establecieron dos grandes manzanas junto al Perneo, edificio que centralizaba la venta de ganado porcino que había sido reconstruido por Balbino Marrón, en 1858, y que venía a ocupar una parte del antiguo Salitre. Estas manzanas se lotearon dando lugar a las calles Saturno, Ensanche y Júpiter. Desde un principio se procede a la construcción de naves industriales y almacenes, siendo esta función más importante que la residencial. En 1884, el arquitecto Francisco Ortiz Santaella construirá el edificio de la fábrica de harinas de Santa Ana, recientemente restaurado y destinado a librería y escuela de odontología; las Cocheras de Tranvías, obra de Ramón Valladolid, de fines del pasado siglo y ya en 1953, el edificio destinado a garaje y talleres, situado en la esquina con Lope de Vega, obra de Fernando Barquín y Barrón. Junto a estas construcciones, a lo largo de la calle se levantaron gran número de almacenes, talleres y garajes, que desde hace unos años, van siendo sustituidos por bloques de viviendas, de tres a cinco plantas, de desigual factura y materiales constructivos. Finalmente, la presencia de la antigua Escuela de Bellas Artes, actual Facultad de Ciencias de la Información [y actualmente otra vez anexo de la Facultad de Bellas Artes], explica las aglomeraciones de jóvenes en su entorno. Hasta la reciente desaparición del ferrocarril, terminaba en una tapia [Eduardo Camacho Rueda, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
Gonzalo Bilbao Martínez. (Sevilla, 27 de mayo de 1860 – Madrid, 4 de diciembre de 1938). Pintor, catedrático de la Escuela de Bellas Artes de Sevilla y ateneísta.
Nació en el seno de una familia hispalense acomodada. Tras sus estudios primarios en el Instituto de San Isidoro, cursó la carrera de Derecho en la Universidad de Sevilla, que terminó en 1880. No obstante, sus habilidades artísticas, demostradas desde niño, le decantaron hacia la práctica exclusiva de las artes, especialmente de la pintura que, según referencias, siguió en los primeros años de juventud cerca de los maestros Francisco y Pedro Vega. A los veinte años de edad y tras una previa formación sevillana y madrileña en el Museo del Prado, realizó un ansiado viaje a Italia, visitando Venecia, Nápoles y Roma. En Roma contactó con la colonia artística postfortuniana. Tuvo ocasión entonces de ejecutar preciosos y luminosos “tableautines”, aún muy demandados porque constituían el punto de arranque del moderno paisaje “plenearista”, que tanto gustaba practicar el pintor. Después de una breve estancia en Sevilla, donde participó en la Exposición de 1882 de la Academia Libre de Bellas Artes, viajó al año siguiente a París para completar su formación. Allí obtuvo la Tercera Medalla en la célebre Exposición del Centenario de la Revolución.
Artista inquieto y buscador de nuevas formas de expresión, realizó un periplo artístico por el norte de África, que le llevó en 1889 a viajar por Marruecos para captar sus efectos luminosos y coloristas, lo que plasmó en admirables obras neorrománticas pletóricas de vivacidad. Más tarde recorrió las regiones del norte hispano-francés, mostrando sus preferencias por las calidades pictóricas del paisaje de la costa y los alrededores de Fuenterrabía. Los paisajes castellanos también constituyeron cita obligada de su itinerario artístico, especialmente Toledo, ciudad que le produjo una viva impresión y a la que dedicó una serie variada de paisajes.
En 1893 fue elegido académico de Bellas Artes de Sevilla y logró la Medalla Única en la Exposición Universal de Chicago. Al año siguiente fue nombrado secretario del Centro de Bellas Artes de Sevilla; inició así una fructífera relación con el Ateneo y la Sociedad de Excursiones, que presidió ocho años después.
Desde 1903 —año en que sustituyó al pintor José Jiménez Aranda—, ejerció como profesor de Composición Decorativa en la Escuela de Artes, Industria y Bellas Artes, cuya dirección ostentó más tarde. Al año siguiente, en Madrid, contrajo matrimonio con María Roy Lhardy, con la que no tuvo descendencia. Aprovechaba sus estancias en Madrid, desde entonces cada vez más frecuentes, para acudir al Museo del Prado en calidad de copista, sobre todo de artistas clásicos y de Velázquez, en cuya práctica encontraba el apoyo y la amistad de su paisano y entonces director de la pinacoteca, el pintor José Villegas.
En los inicios del nuevo siglo, el pintor se incorporó a algún movimiento estético entonces en boga; entre otros, el simbolismo, tendencia con la que resuelve algunos temas, por ejemplo, las alegorías marianas del Protectorado de la Infancia de Triana (Sevilla). Por otra parte, hay que vincular el calado social de su arte al regionalismo.
En 1910 fue nombrado delegado regio; acompañó a la infanta Isabel en el cortejo oficial de los actos celebrados en Argentina con motivo del centenario de su independencia. Aprovechó la circunstancia para estrechar las relaciones artísticas hispano-argentinas, lo que se plasmó más tarde en el certamen iberoamericano de Sevilla de 1929. En Buenos Aires participó en la Exposición Internacional, en la que obtuvo la Primera Medalla. Logró el mismo galardón en la Exposición Internacional de Santiago de Chile.
Gonzalo Bilbao, que gozaba de una acomodada posición y ejercía como distinguido retratista de la Corona, la nobleza y la alta burguesía, llegó a alcanzar gran popularidad como pintor costumbrista, pues utilizó hábilmente una iconografía que se identificaba con la idiosincrasia andaluza. Su serie dedicada a las cigarreras fue un éxito; cabe destacar el clamor popular cuando se le negó recompensa por su cuadro Las cigarreras en la fábrica (Museo de Bellas Artes de Sevilla), presentado en la Exposición Nacional de 1915. Sin embargo, como pintor cosmopolita, ese mismo año obtuvo la Primera Medalla en la Exposición Internacional de San Francisco (California) y, al año siguiente, expuso en la Casa Demotte de París, donde se encontraba como delegado del Estado español en la Exposición de Arte Hispánico. También participó entonces en la Exposición Internacional de Panamá, en la que recibió la Primera Medalla.
En 1925 fue nombrado presidente de la Comisión de Arte de la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929. Al mismo tiempo, fue elegido para presidir el patronato del Museo de Bellas Artes y la Real Academia de Santa Isabel de Hungría de la misma ciudad. El retrato de 1934 a Rodríguez Marín fue como un anticipo a su discurso de ingreso en la Academia de San Fernando de Madrid, leído el 27 de marzo de 1935, acerca de El Museo de Bellas Artes de Sevilla. Fue una lección de erudición, en la que comparó el arte encerrado en esa pinacoteca con el arte contemporáneo.
En 1930 participó en la Exposición de Primavera de Sevilla, y tres años después, el madrileño Círculo de Bellas Artes le dedicó un magno certamen individual en el que expuso más de noventa cuadros, verdadera muestra antológica y colofón a su carrera.
Gonzalo Bilbao recibió innumerables reconocimientos públicos nacionales e internacionales, como la Gran Cruz de Isabel la Católica, la Cruz de Alfonso XII, la Encomienda de Carlos III. Asimismo, fue nombrado comendador de la Legión de Honor francesa y oficial de la Corona de Bélgica (Gerardo Pérez Calero, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Gonzalo Bilbao, de Sevilla, dando un paseo por ella. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.
Más sobre el Callejero de Sevilla, en ExplicArte Sevilla.
La calle Gonzalo Bilbao, al detalle:
antigua Fábrica de Harinas
Anexo Facultad de Bellas Artes

.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario