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sábado, 30 de julio de 2022

El Camarín de Nuestra Señora del Valle, de Francisco Torres Ruiz, en Écija (Sevilla)

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Camarín de Nuestra Señora del Valle, de Francisco Torres Ruiz, en Écija (Sevilla).
     Hoy, sábado 30 de julio, como todos los sábados, se celebra la Sabatina, oficio propio del sábado dedicado a la Santísima Virgen María, siendo una palabra que etimológicamente proviene del latín sabbàtum, es decir sábado
     Y que mejor día que hoy para Explicarte el Camarín de Nuestra Señora del Valle, de Francisco Torres Ruiz, en Écija (Sevilla).
     El Camarín de Nuestra Señora del Valle, de Francisco Torres Ruiz, se encuentra en la avenida de María Auxiliadora, 25; en Écija (Sevilla).
     En 1885, por las obras de ensanche de la calle Moral, la Corporación Municipal acordó la demolición de una capilla dedicada a Nuestra Señora del Valle que, situada frente a la calle Rosales, se interponía a los proyectos urbanísticos. Su antigua planta era rectangular, representándose en los planos de remodelaciones a efectuar en el referido año de semiperfil con respecto al eje de la calle. No obstante, se decidió su reconstrucción en el lugar donde actualmente se encuentra siguiendo un proyecto realizado por don Francisco Torres Ruiz, maestro mayor de obras, el 14 de noviembre de 1885.
     El camarín es de planta hexagonal, simulando su alzado una gran linterna cupulada, abierta en tres de sus frentes por vanos de medio punto que se alternan con pilastras angulares que en proyección vertical, tras rebasar la cornisa, se rematan con veneras triangulares curvas. La cúpula de paños se presenta decorada exteriormente con azulejos bícromos, en cuyo centro porta un remate, realizado en ladrillo visto y coronado por una veleta y cruz de forja, conjunto que acentúa la verticalidad del edificio.
     En su interior, y elevada sobre un pequeño altar con banco, se encuentra una imagen de la Patrona, carente de interés artístico, realizada en 1939 por el escultor sevillano Antonio Illanes, que sustituyó a otra destruida durante los primeros acontecimientos de la guerra civil.
     Recientemente y con motivo de la Coronación Canónica de la Virgen del Valle, se han llevado a cabo obras de restauración y consolidación del camarín, bajo la dirección del arquitecto D. Javier Madero Garfas, siendo maestro de obras D. Antonio Guisado Vázquez. Las obras han sido costeadas en su totalidad por los Sres. D. Miguel Ángel Cárdenas y Dña. Mª del Carmen Jiménez Alfaro, devotos de la Patrona. La imagen de la Virgen ha sido restaurada por el Taller de D. Rafael Armenta, quien corrió con la dirección artística del proyecto  (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la sobre el Significado y la Iconografía de la Virgen con el Niño;
   Tal como ocurre en el arte bizantino, que suministró a Occidente los prototipos, las representaciones de la Virgen con el Niño se reparten en dos series: las Vírgenes de Majestad y las Vírgenes de Ternura.
La Virgen de Majestad
   Este tema iconográfico, que desde el siglo IV aparecía en la escena de la Adoración de los Magos, se caracteriza por la actitud rigurosamente frontal de la Virgen sentada sobre un trono, con el Niño Jesús sobre las rodillas; y por su expresión grave, solemne, casi hierática.
   En el arte francés, los ejemplos más antiguos de Vírgenes de Majestad son las estatuas relicarios de Auvernia, que datan de los siglos X u XI. Antiguamente, en la catedral de Clermont había una Virgen de oro que se mencionaba con el nom­bre de Majesté de sainte Marie, acerca de la cual puede dar una idea la Majestad de sainte Foy, que se conserva en el tesoro de la abadía de Conques.
   Este tipo deriva de un icono bizantino que el obispo de Clermont hizo emplear como modelo para la ejecución, en 946, de esta Virgen de oro macizo destinada a guardar las reliquias en su interior.
   Las Vírgenes de Majestad esculpidas sobre los tímpanos de la portada Real de Chartres (hacia 1150), la portada Sainte Anne de Notre Dame de París (hacia 1170) y la nave norte de la catedral de Reims (hacia 1175) se parecen a aquellas estatuas relicarios de Auvernia, a causa de un origen común antes que por influencia directa. Casi todas están rematadas por un baldaquino que no es, como se ha creído, la imitación de un dosel procesional, sino el símbolo de la Jerusalén celeste en forma de iglesia de cúpula rodeada de torres.
   Siempre bajo las mismas influencias bizantinas, la Virgen de Majestad aparece más tarde con el nombre de Maestà, en la pintura italiana del Trecento, transportada sobre un trono por ángeles.
   Basta recordar la Madonna de Cimabue, la Maestà pintada por Duccio para el altar mayor de la catedral de Siena y el fresco de Simone Martini en el Palacio Comunal de Siena.
   En la escultura francesa del siglo XII, los pies desnudos del Niño Jesús a quien la Virgen lleva en brazos, están sostenidos por dos pequeños ángeles arrodillados. La estatua de madera llamada La Diège (Dei genitrix), en la iglesia de Jouy en Jozas, es un ejemplo de este tipo.
El trono de Salomón
   Una variante interesante de la Virgen de Majestad o Sedes Sapientiae, es la Virgen sentada sobre el trono con los leones de Salomón, rodeada de figuras alegóricas en forma de mujeres coronadas, que simbolizan sus virtudes en el momento de la Encarnación del Redentor.
   Son la Soledad (Solitudo), porque el ángel Gabriel encontró a la Virgen sola en el oratorio, la Modestia (Verecundia), porque se espantó al oír la salutación angélica, la Prudencia (Prudentia), porque se preguntó como se realizaría esa promesa, la Virginidad (Virginitas), porque respondió: No conocí hombre alguno (Virum non cognosco), la Humildad (Humilitas), porque agregó: Soy la sierva del Señor (Ecce ancilla Domini) y finalmente la Obediencia (Obedientia), porque dijo: Que se haga según tu palabra (Secundum verbum tuum).
   Pueden citarse algunos ejemplos de este tema en las miniaturas francesas del siglo XIII, que se encuentran en la Biblioteca Nacional de Francia. Pero sobre todo ha inspirado esculturas y pinturas monumentales en los países de lengua alemana.
La Virgen de Ternura
   A la Virgen de Majestad, que dominó el arte del siglo XII, sucedió un tipo de Virgen más humana que no se contenta más con servir de trono al Niño divino y presentarlo a la adoración de los fieles, sino que es una verdadera madre relacionada con su hijo por todas las fibras de su carne, como si -contrariamente a lo que postula la doctrina de la Iglesia- lo hubiese concebido en la voluptuosidad y parido con dolor.
   La expresión de ternura maternal comporta matices infinitamente más variados que la gravedad sacerdotal. Las actitudes son también más libres e imprevistas, naturalmente. Una Virgen de Majestad siempre está sentada en su trono; por el contrario, las Vírgenes de Ternura pueden estar indistintamente sentadas o de pie, acostadas o  de rodillas. Por ello, no puede estudiárselas en conjunto y necesariamente deben introducir en su clasificación numerosas subdivisiones.
   El tipo más común es la Virgen nodriza. Pero se la representa también sobre su lecho de parturienta o participando en los juegos del Niño.
El niño Jesús acariciando la barbilla de su madre
   Entre las innumerables representaciones de la Virgen madre, las más frecuentes no son aquellas donde amamanta al Niño sino esas otras donde, a veces sola, a veces con santa Ana y san José, tiene al Niño en brazos, lo acaricia tiernamente, juega con él. Esas maternidades sonrientes, flores exquisitas del arte cristiano, son ciertamente, junto a las Maternidades dolorosas llamadas Vírgenes de Piedad, las imágenes que más han contribuido a acercar a la Santísima Virgen al corazón de los fieles.
   A decir verdad, las Vírgenes pintadas o esculpidas de la Edad Media están menos sonrientes de lo que se cree: la expresión de María es generalmente grave e incluso preocupada, como si previera los dolores que le deparará el futuro, la espada que le atravesará el corazón. Sucede con frecuencia que ni siquiera mire al Niño que tiene en los brazos, y es raro que participe en sus juegos. Es el Niño quien aca­ricia el mentón y la mejilla de su madre, quien sonríe y le tiende los brazos, como si quisiera alegrarla, arrancarla de sus sombríos pensamientos.
   Los frutos, los pájaros que sirven de juguetes y sonajeros al Niño Jesús tenían, al menos en su origen, un significado simbólico que explica esta expresión de inquieta gravedad. El pájaro es el símbolo del alma salvada; la manzana y el racimo de uvas, aluden al pecado de Adán redimido por la sangre del Redentor.
   A veces, el Niño está representado durante el sueño que la Virgen vela. Ella impone silencio a su compañero de juego, el pequeño san Juan Bautista, llevando un dedo a la boca.
   Ella le enseña a escribir, es la que se llama Virgen del tintero (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Conozcamos mejor la historia de la Sabatina como culto mariano
  Semanalmente tenemos un culto sabatino mariano. Como dice el Directorio de Piedad Popular y Liturgia, en el nº 188: “Entre los días dedicados a la Virgen Santísima destaca el sábado, que tiene la categoría de memoria de santa María. Esta memoria se remonta a la época carolingia (siglo IX), pero no se conocen los motivos que llevaron a elegir el sábado como día de santa María. Posteriormente se dieron numerosas explicaciones que no acaban de satisfacer del todo a los estudiosos de la historia de la piedad”. En el ritmo semanal cristiano de la Iglesia primitiva, el domingo, día de la Resurrección del Señor, se constituye en su ápice como conmemoración del misterio pascual.  Pronto se añadió en el viernes el recuerdo de la muerte de Cristo en la cruz, que se consolida en día de ayuno junto al miércoles, día de la traición de Judas. Al sábado, al principio no se le quiso subrayar con ninguna práctica especial para alejarse del judaísmo, pero ya en el siglo III en las Iglesias de Alejandría y de Roma era un tercer día de ayuno en recuerdo del reposo de Cristo en el sepulcro, mientras que en Oriente cae en la órbita del domingo y se le considera media fiesta, así como se hace sufragio por los difuntos al hacerse memoria del descenso de Cristo al Limbo para librar las almas de los justos.  
     En Occidente en la Alta Edad Media se empieza a dedicar el sábado a la Virgen. El benedictino anglosajón Alcuino de York (+804), consejero del Emperador Carlomagno y uno de los agentes principales de la reforma litúrgica carolingia, en el suplemento al sacramentario carolingio compiló siete misas votivas para los días de la semana sin conmemoración especial; el sábado, señaló la Santa María, que pasará también al Oficio. Al principio lo más significativo del Oficio mariano, desde Pascua a Adviento, era tres breves lecturas, como ocurría con la conmemoración de la Cruz el viernes, hasta que llegó a asumir la estructura del Oficio principal. Al principio, este Oficio podía sustituir al del día fuera de cuaresma y de fiestas, para luego en muchos casos pasar a ser añadido. En el X, en el monasterio suizo de Einsiedeln, encontramos ya un Oficio de Beata suplementario, con los textos eucológicos que Urbano II de Chantillon aprobó en el Concilio de Clermont (1095), para atraer sobre la I Cruzada la intercesión mariana.
       De éste surgió el llamado Oficio Parvo, autónomo y completo, devoción mariana que se extendió no sólo entre el clero sino también entre los fieles, que ya se rezaba en tiempos de Berengario de Verdún (+962), y que se muestra como práctica extendida en el siglo XI. San Pedro Damián (+1072) fue un gran divulgador de esta devoción sabatina, mientras que Bernoldo de Constanza (+ca. 1100), poco después, señalaba esta misa votiva de la Virgen extendida por casi todas partes, y ya desde el siglo XIII es práctica general en los sábados no impedidos. Comienza a partir de aquí una tradición devocional incontestada y continua de dedicación a la Virgen del sábado, día en que María vivió probada en el crisol de la soledad ante el sepulcro, traspasada por la espada del dolor, el misterio de la fe.  
      El sábado se constituye en el día de la conmemoración de los dolores de la Madre como el viernes lo es del sacrificio de su Hijo. En la Iglesia Oriental es, sin embargo, el miércoles el día dedicado a la Virgen. San Pío V, en la reforma litúrgica postridentina avaló tanto el Oficio de Santa María en sábado, a combinar con el Oficio del día, como el Oficio Parvo, aunque los hizo potestativos. De aquí surgió el Común de Santa María, al que, para la eucaristía, ha venido a sumarse la Colección de misas de Santa María Virgen, publicada en 1989 bajo el pontificado de San Juan Pablo II Wojtyla (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016).
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El Puente de Navarra, en la Plaza de España

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Puente de Navarra, en la Plaza de España, de Sevilla.
    Hoy, 30 de julio, es el aniversario (30 de julio de 1512), de las Capitulaciones de Navarra y anexión al reino de España, así que hoy es el mejor día para Explicarte el Puente de Navarra, en la Plaza de España, de Sevilla.
     La plaza de España consta de cuatro tramos de catorce arcos cada uno, en cuya parte inferior se sitúan bancos de cerámica dedicados a cada provincia española. Flanquean el conjunto dos torres, denominadas Norte y Sur, intercalándose tres pabellones intermedios, que corresponden a la Puerta de Aragón, la Puerta de Castilla y la Puerta de Navarra. El central o Puerta de Castilla es de mayor envergadura y alberga la Capitanía General Militar.
     La estructura de cada banco provincial consiste en un panel frontal representando un acontecimiento histórico representativo de la provincia en cuestión, incluyendo por lo general escenas con los monumentos más representativos de la ciudad o provincia. 
     Flanquean el conjunto anaqueles de cerámica vidriada, destinados originalmente a contener publicaciones y folletos de la provincia en cuestión. Rematando el banco aparece un medallón cerámico en relieve con su escudo. En el suelo se reproduce en azulejos el plano de la provincia y sus localidades más destacadas. Entre los arcos figuran los bustos en relieve de los personajes más importantes de la historia de España. La ejecución de la mayoría de los mismos corrió a cargo del escultor ceramista Pedro Navia Campos.  
     La Exposición Iberoamericana tuvo sus motivaciones políticas y propagandísticas, y éstas influyeron en algunos detalles. Respecto a las escenas históricas representadas en los bancos de las provincias, algunos de ellos fueron retirados precipitadamente en los meses previos a su inauguración por sus incorrecciones históricas o su inconveniencia política, ya que se consideró que no sintonizaban con la idea de unidad y paz que pretendía proyectar el recinto monumental.
     Tanto la balaustrada cerámica que rodeaba la ría, hoy sustituida por otra de mármol rojo, como los puentes que la cruzaban, fueron los primeros elementos en llevarse a cabo en la Plaza de España, de tal forma que se encontraban completa­mente terminadas cuando el resto del edificio estaba aún en sus primeras fases de construcción.
     Los cuatro puentes forman parte también de todo el entramado ideológico que conforma la Plaza, denominándose cada uno de ellos como los cuatro grandes reinos históricos que dieron lugar a la España "unida": Castilla, León, Aragón y Navarra. Por tanto, su valor simbólico se une al de los bancos, y al de las dos Puertas a las que dan acceso desde la plaza, la Puerta de Aragón y la Puerta de Navarra.
     El 5 de diciembre de 1919, don Manuel Vigil-Escalera, pintor de la fábrica Ramos Rejano, presenta un presupuesto para pintar los azulejos de los frentes de los puentes de Castilla y León, ésto es, los que flanquean el Edificio Central, por 1.000 pesetas cada uno. Su oferta incluye la decoración a colores recercada con una guardilla del motivo de calabrote y los escudos en relieve, estos dos elementos tocados con pinceladas de reflejo dorado. Al día siguiente se aprueba este presupuesto. Tres años después, el 10 de enero de 1924, sabemos que se paga a Emilio Mellado por la colocación de "alicatados en los pilares de los puentes". Aunque no se especifica a qué puentes corresponden, es probable que fueran los azulejos suministrados por Vigil-Escalera, aunque los que éste suministra en un principio son únicamente para los frentes de los puentes, y no para los "pilares" como aquí se menciona.
     Esta parte de las obras debieron avanzar a mayor ritmo que la de los bancos, ya que en abril de 1920 "están entregados casi en su totalidad la balaustrada y los faroles, aunque faltan la mayoría de los remates y pilares que se están ejecutando en la fábrica de Laffitte". Sin embargo, el trabajo de los bancos iba mucho más lento, ya que sólo estaba entregado el primero de ellos, correspondiente a la provincia de Córdoba, obra que había realizado a satisfacción de todos la fábrica de Tova Villalva.
     Al ser las primeras obras ejecutadas en el conjunto, fueron también las que antes sufrieron el proceso de deterioro, propio de su ubicación al exterior y de su uso. De esta forma, en septiembre de 1926 ya se están reparando las balaustradas de la ría, cuya ejecución como hemos visto se encargó en marzo de 1920 a la fábrica de Manuel García Montalván. Esto no debió de suponer ningún perjuicio estilístico en los elementos repuestos, ya que si bien debía contarse en los almacenes con remanentes de piezas originales, en caso contrario siempre podían ser encargadas a la misma empresa. 
   Pero el estado de deterioro que debió alcanzar la balaustrada tras casi 30 años de uso, supuso que en 1946 fuese sustituida en su totalidad por otra de mármol rojo, perdiéndose también con ella las hermosas farolas de cerámica que ejecutase Laffitte. Este hecho implicó la "amputación" de uno de los elementos más característicos de la vista que ofrecía la Plaza (La Cerámica en la Plaza de España de Sevilla, Emasesa, Sevilla, 2014).
Conozcamos mejor el hecho histórico que propició la anexión al reino de España del reino de Navarra:  
    Fernando el Católico ordena el 17 de julio de 1512 al duque de Alba salir de Vitoria y tomar el camino hacia Salvatierra de Álava, en la zona fronteriza del Reyno de Navarra.
   El día 19 llegan también a esta villa 3.000 soldados de infantería procedentes de Guipúzcoa, seguidos por 1.000 hombres de Álava bajo el mando del capitán Diego Martínez y 2.000 vizcaínos al mando de los señores de Abendaño y Butrón.
   Por la frontera de Aragón penetran 3.000 infantes y 400 caballeros al mando del arzobispo de Zaragoza, hijo del rey Católico, con la misión de cortar el camino que desde Francia atravesaba el valle del Roncal.
   Fernando el Católico no temía una reacción bélica de Francia pues había dejado en Rentería e Irún una fuerza disuasoria de unos 10.000 hombres enviada por su yerno Henry VIII al mando del almirante Dorset.
   El 21 de julio de 1512, un importante ejército de tropas vasco-castellanas (16) al mando del II duque de Alba irrumpe en el Reyno de Navarra por el valle de Burunda. Esa noche pernocta en Echarri Aranaz y el día 22 en Huarte-Araquil. El día 23 las tropas están en las puertas de Arazuri y avistan Pamplona, precedidas por el conde de Lerín. 
    Estando el ejército castellano a dos leguas de la ciudad, el duque de Alba la intimó a rendición. Los jurados de la ciudad pidieron algunos días de término para responder - pensando sin duda en ganar tiempo por si venían tropas a socorrerlos enviadas por el Rey - pero el Duque contestó:
“que los vencedores solían dar leyes á los vencidos
y no los vencidos á los vencedores
y que tratasen de entregarse á discrecion,
sino querían esperimentar las muertes y daños
de las ciudades entradas á saco”
   El 24 de julio de 1512 el duque de Alba cruza el río Arga y se instala en el campo de la Taconera cerca de la muralla, intimando de nuevo a la rendición. Los castellanos publican que los navarros que no abandonasen a su rey estaban excomulgados y
“eran hereges por ser fautor de los franceses cismáticos
que intentaban matar al Papa:
y que así lo tenía ceclarado Su Santidad en una bula,
aplicando el reino de Navarra al rey Católico,
en recompensa de los gastos que debía hacer en defensa de la Iglesia”.
   Pamplona, indefensa, capitula pacíficamente y se acuerda que las tropas no entren en la ciudad hasta el día siguiente. Entra sin embargo en su ciudad Luis IV de Beaumont, III conde de Lerín, anticipándose al duque de Alba. La familia real navarra había ya comenzado la marcha hacia Lumbier desde que el Duque vulneró la frontera el día 21 de julio. Juan de Albret había abandonado Pamplona la tarde del 23 prometiendo a los jurados que volvería con refuerzos del rey de Francia, pero ya no habría de volver.
   Los jurados de Pamplona acuerdan términos de capitulación con salvaguardia de los bienes de sus moradores y de los fueros y privilegios que tenían respetados por sus reyes y bajo condición de que fueran indemnizados por los daños que hicieran las tropas del duque. Solicitaban también en la capitulación la concesión de un plazo de 30 días para someterse los que habían marchado acompañando a los reyes de Navarra. La parte castellana amenazaba en el documento de capitulación con que si no se le daba la ciudad sin dilación “procedería contra ella y sus vecinos, como contra cismáticos y rebeldes a la Iglesia, poniéndola sin piedad a fuego y sangre...”.
   Al día siguiente 25 de julio, no avanzada la mañana, el Duque recibe de los jurados las llaves y entra en la ciudad sin violencia. Cuesta llamar a esta acción una “conquista” pues prácticamente no hubo resistencia - sin remedio ninguno de deffension (...) por no yncurrir en las penas e censuras por su Santidad contra los rebeldes a la sancta madre yglesia - pero de eso se trató, aunque los de Pamplona lo verían al principio como un cambio dinástico - otro más - en el Reyno. Así lo vieron al menos los beamonteses de don Luis de Beaumont que abrieron la marcha de las tropas del Duque.
   La última ciudad sudpirenaica en capitular será Tudela el 9 de septiembre. Como había ocurrido en Pamplona y todas las demás villas, Tudela obtiene promesas de respeto a sus fueros, usos y costumbres. Fernando el Católico había conseguido que Navarra capitulara usurpando por amenaza bélica y eclesiástica el trono de sus reyes. Los navarros probablemente prefirieron no verlo así en un momento de confusión nacional navarra. Arrastrando un cansancio civil de más de 60 años de guerras internas, de usurpaciones contínuas del trono y de afrentas y desaires a la debida legitimidad dinástica, hubieron de verlo como otro cambio dinástico con una nueva afrenta a la legitimidad, a lo que ya estaban acostumbrados. A la entrada del duque de Alba en Pamplona, su desfile militar habría sido acogido con silencio. Aunque el Católico había proclamado que la ocupación de Navarra sería temporal
“para devolverla después”
“con tanto que despues de acabada la empresa de Guiayna gela devuelva”
    hasta finalizar la campaña bélica en Francia - a la que renunció y los ingleses debieron volver a Inglaterra en octubre de ese año 1512 - Navarra nunca recuperaría su status anterior de reyno políticamente independiente.
   Entregadas ya las llaves de la ciudad, se encuentran en el campo de la Taconera el 29 de julio el duque de Alba y los enviados de la reina Catalina desde Lumbier - el copista notario Martín de Jaureguizar, el bachiller de Sarría y el Alcalde de Corte don Pedro de Nabaz - y acuerdan el día 30 unas Capitulaciones que servirían de base a un convenio definitivo. Esta embajada declaró que los reyes navarros aceptarían de antemano las condiciones que el rey Católico propusiera:
“(...) fue asentado e concluydo que el Rey e la Reyna de Navarra,
toda la empresa, causa e negociacion que proseguía
el dicho señor duque contra los dichos Reyes e su Reyno
enterament aya de ser e sea remitida
a la voluntade disposicion
de dicho católico Rey de Aragón,
para que su Alteza pueda disponer e ordenar segund mejor le pareciere,
e aquello se cumplirá e terná por los dichos reyes de Navarra sin contravenimiento alguno”.
   Esto suponía una rendición incondicional pues se dejaba a que todo - trono y Reyno - fuera decidido más adelante por don Fernando. En realidad era lo equivalente a haber dado “un poder pleno" al Católico para que resolviera a su entender el problema que la invasión armada había creado. Y para asegurar el cumplimiento de los reyes navarros:
“(...) para que al dicho señor duque sea cierto que los señores reyes de Navarra ternán e guardarán lo que por el dicho católico rey fuere ordenado y mandado (...) en rehenos e seguridad de aquello serán cedidos los castillos de San Juan de Pie de Puerto y de Maya al dicho señor duque capitán general (...)”.
 exigiéndose además, “por evitar algunos ynconvenientes que de lo contrario seguirse podrían, queda asentado que el señor Rey de Navarra aya de salir e salga del reyno de Navarra, e principiará su viaje e salida mañana postrimero día de jullio.”.
   Seguidamente el Duque “promete su fe e palabra de caballero” que hasta que don Fernando sea consultado sobre todo esto,
“no pasará más adelante ni a ser detenido ni a ocupar cosas alguna de los dichos señores Reyes de Navarra”.
    Con toda prontitud Fernando el Católico respondía el 31 de julio desde Burgos con su “mandamiento” en el que toma a la letra el “poder” que le han otorgado sus sobrinos-nietos, los reyes navarros para solucionar la situación creada:
“Y visto que el dicho duque de Alba (...) ha asentado
con el dicho rey nuestro sobrino
en nombre del y de la dicha Reyna nuestra sobrina
una capitulacion en la qual en sustancia se contiene que
toda la empresa, causa e negocio que
el dicho nuestro capitan general prosseguia
contra los dichos Rey e Reyna nuestros sobrinos e su Reyno,
los dichos Rey e Reyna la remiten enteramente a nuestra voluntad y dispusición
para que nos podamos disponer y ordenar
según meior nos paresciere
y que aquello se cumplira e terna por los dichos Rey e Reyna nuestros sobrinos
sin contravenimiento alguno. 
   El Católico entre sus razones para dar una apariencia de legitimación a su conquista recordará esta “entrega voluntaria” de los reyes navarros. En este documento aduce los motivos para legitimar la ocupación haciendo alusión a un párrafo firmado en la Santa Liga:
“Item, que si algún rey, príncipe o potentado, pueblo o cualquiera otro
se opusiese a esta liga y alianza para que nuestro santísimo padre
no pueda recuperar a Bolonia y su condado y distrito y otras ciudades (...)
en tal caso todos los confederados quedan estrictamente obligados a proceder,
por derecho de esta liga y alianza,
contra el que así se oponga y resista,
con todas sus fuerzas y en guerra abierta,
para apoderarse de todas las ciudades, tierras, fortalezas y lugares, estados y dominios
que en Italia tuviese el que así se oponga (...)
pueda dicho confederado, si las recuperase, retenerlas y poseerlas lícitamente (...)”
“(...) y en la capitulacion de la dicha nuestra santissima liga
fue firmado por su santidad
por ser assi necesario paral remedio de la Yglesia y de la Christiandad
que por lo que alguno de nos los dichos confederados fuesse tomado fuera de Italia
de los que en cualquier manera se opusiessen
a la empresa dela dicha santissima liga
ahunque fuessen Reyes
lo pusiessemos retener”.
   El “poder” tan amplio que habían otorgado los reyes navarros indica que confiaban en la rectitud del monarca Católico. 
   Pero tomando éste ventaja por disponer de mejor y más reciente información que los navarros sobre los aconteceres en Italia, hace ahora - con engaño - alusión a “recuperar Bolonia”, pero ésta ya había sido reconquistada para entonces por el Papa, el general francés La Palice ya había abandonado el 28 de junio el territorio italiano con todo su ejército, el Conciliábulo de Pisa ya había fracasado y el Papa, exultante de alegría en Roma, se estaba mostrando generoso con sus enemigos. En esa situación, esboza el Católico el 31 de julio una situación que correspondía más bien a la fecha de constitución de la Santa Liga. No a la situación que se daba tras la victoria del Papa. El argumento usado por Fernando de que la invasión se justificaba por la citada cláusula de la Santa Liga, ya no tenía entonces justificación. Los jurados de Pamplona no lo sabían y por no yncurrir en las penas e censuras por su Santidad contra los rebeldes a la sancta madre yglesia” entregaron las llaves de la ciudad.
   Poco después, al llegar la bula "pastor ille celestis" a Castilla y proclamarse el 22 de agosto en Calahorra, don Fernando constata que todo ha resultado mejor y más fácil de lo que esperaba. Francia no ha reaccionado para defender a sus aliados de Blois, los navarros no presentaron lucha y los Reyes, abandonando el Reyno, habían puesto la solución en sus manos. Y ahora se encuentran ya en Sauveterre de Bearn, junto a la frontera de la Baja Navarra, quedando el Reyno a su disposición sin mayor oposición. Le había bastado prometer mantener los fueros, usos y costumbres y los privilegios tenidos por cada villa para obtener de los navarros los juramentos de lealtad.
   Tiene ahora a su favor lo civil, lo canónico, lo militar, lo político. Da entonces un cambio drástico sin miramientos y se intitula rey de Navarra. Había declarado que se posesionaría del Reyno de Navarra solamente hasta terminar la empresa de Guyenne y que lo devolvería luego, aunque decidiendo él cuando, la forma y la manera. Se intitulaba al principio de la conquista:
“depositario de la corona de Navarra
y del Reino,
       y del señorío
              y mando del” 
   La anunciada temporalidad de su conquista se ha desvanecido ahora que todo resultó tan fácil. Los reyes navarros dejan por ello de confiar en él y sabrán desde entonces que la recuperación del Reymo no podrá hacerse por una negociación con el Católico, sino por vía armada. con armas y ayuda del rey de Francia.
   Así, tan pronto como muere el rey Fernando el 23 de enero de 1516, intentarán recuperar el trono navarro por las armas, habiendo sido nombrado regente el cardenal Cisneros hasta la llegada de Carlos V procedente de Flandes.
   Tras la capitulación de Pamplona, Juan de Albret ya se ha reunido en Sauveterre con Catalina de Foix y numerosos caballeros navarros que les han acompañado. El duque de Alba se dirige también al otro lado de los Pirineos para someter los territorios de Ultrapuertos, mientras sus lugartenientes van rindiendo de este lado de los Pirineos otras villas navarras. El 11 de agosto sucumbe Sangüesa, el 18 Viana, el 3 de septiembre el valle del Roncal, el 9 se rinde Tudela al constatar que no llegan los refuerzos repetidamente prometidos por la reina Catalina desde Sauveterre de Bearn. En cada villa se suceden numerosos juramentos de fidelidad a don Fernando (villas, concejos, alcaldes, jurados, vecinos de los valles, universidades, procuradores, síndicos, prior de la Orden de San Juan de Jerusalén, etc), normalmente seguidos de juramento en nombre del Católico de guardar sus fueros y privilegios.
   La toma de la ciudad de Estella había sido llevada a cabo por tropas alavesas conducidas por el Diputado General y Capitán, Diego Martínez de Álava. Las Juntas de Álava habían solicitado a Fernando el Católico el honor de participar en la toma de Estella. El 6 de octubre Fernando hizo saber a Diego López de Álava que en reconocimiento de los deseos marciales de esa Provincia les acordaba la autorización de conquistar con sus gentes la fortaleza de Estella. 
   Y el 14 de octubre les concedía la exclusiva de participar en la conquista ya que desde el primer momento había sido “nuestra intencion” que la empresa de Estella perteneciera a las gentes de la dicha Provincia, sin que se entrometieran gentes de otros lugares. El 27 de octubre se reúne en Vitoria la Asamblea de Álava y organiza una movilización general reclutando “tanto padres como hijos” bajo pena de muerte. Y la Asamblea da instrucciones que todos se presenten con toda urgencia en Estella con armas preparadas para disparar y con avituallas para al menos ocho días. Los que no vinieran sería privados de todos sus bienes y de su vida ya que había que cumplir este servicio para “su Alteza”.
   En Estella resiste Juan Ramírez de Baquedano, señor de San Martín de Améscoa y no se rinde hasta el 30 de octubre.
   En algunos casos, como el de Tudela, representantes de las villas marcharon a Burgos para otorgarse los juramentos en presencia del rey Católico.
   En otros casos, como ocurrió con los de Pamplona en el convento de San Francisco, el duque de Alba tras dar argumentos sacros para justificar la conquista pedía a los jurados:
“os ruego y encargo que jureis
por vuestro rey y señor natural
al Rey nuestro Señor
y de le ser leales vasallos”
   a lo que pidieron tres días para pensarlo y respondieron luego que:
“estaban prestos de le tomar por rey e señor,
mas que rey natural no podian,
en quanto el otro era vivo,
a quien tenian jurada naturaleza...
que ser subditos estaban prestos para lo jurar,
mas que vasallos no podian ni lo debian jurar”.
   El 20 de septiembre el duque de Alba toma finalmente posesión de San Juan de Pié de Puerto. Los reyes se habían alejado de Sauveterre y se encontraban entonces en Orthez. El rey Juan de Albret no quiere permanecer en un silencio comprometedor y dirige un manifiesto y exorto el 30 de septiembre de 1512 elevando su protesta a los castellanos:
al Condestable, duques, marqueses, condes, vizcondes, barones, caballeros y fijosdalgo, alcaides, justicias, jurados de las ciudades, villas, etc de Castilla: 
“No ignorais cómo a todos vos es notorio e público
la grande sinrazón e tiranía que a Nos e a la Reina
nuestra muy cara e muy amada mujer
ha seído fecha por el rey don Fernando, nuestro tío,
en habernos usurpado e tomado por fuerza
este nuestro reino de Navarra (...)” 
“(...) a menos que jamás por Nos le haya seído dada nenguna causa
ni ocasión para ello
ni fecho ningunos cumplimientos
que para en tal caso se requieren de Rey a Rey (...)” 
“(...) no ha parado fasta nos haber usurpado todo el dicho nuestro reino,
en grant cargo y confusión suya y escándalo de la Cristiandat
y porque mediante Dios somos en él (...)” 
   La reina Catalina reprochó a su marido la pasividad que había mostrado en las adversas circunstancias:
«Dom Jean, si nous fussions nés,
vous Catherine et moi Dom Jean,
nous n'aurions jamais perdu
la Navarre» (Carlos Sánchez-Marco, en Historia Medieval del Reyno de Navarra).
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viernes, 29 de julio de 2022

La Iglesia de Santa Marta, en Los Molares (Sevilla)

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Iglesia de Santa Marta, en Los Molares (Sevilla).
     Hoy, 29 de julio, Memoria de Santa Marta, que recibió en su casa de Betania, cerca de Jerusalén, a Jesús el Señor, y muerto su hermano Lázaro, profesó: "Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo, que has venido al mundo" (s. I) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y que mejor día que hoy, para ExplicArte la Iglesia de Santa Marta, en Los Molares (Sevilla).  
     La Iglesia de Santa Marta, se encuentra en la calle Duque de Alcalá, 14; en Los Molares (Sevilla).
      El edificio tiene actualmente planta de cruz latina, con brazos del crucero desiguales y una sola nave que se cubre por artesa, mientras que la cabecera y uno de los brazos del crucero tienen bóveda de crucería. La artesa de la nave central se halla recubierta de escayola. Se trata de una iglesia mudéjar reformada a fines del siglo XVIII y a mediados del XX. Al exterior presenta una torre, en el lado de los pies, realizada en piedra y ladrillo, que ha sufrido las mismas transformaciones que la iglesia y lleva la fecha de 1942, que corresponde a la última reforma. Posee dos puertas, una en los pies, con frontón roto y hornacina, y otra en el lado derecho, rematada por simple frontón triangular; ambas pertenecen a la reforma neoclásica. La iglesia tuvo capillas que se abrían en el lado izquierdo y que en la actualidad están cegadas.
     El interior se halla casi desnudo de imágenes y las que posee son actuales y de serie. Únicamente puede destacarse una escultura de Santa Clara, de rostro sereno y postura equi­librada, de mediados del siglo XVII. En la mano sostiene un ostensorio de plata decorado con rocalla de la segunda mitad del siglo XVIII, y en la cabeza una diadema, también de plata, con ornamentación de tallos y rosas carnosas, de comienzos del mismo siglo. La imagen procede de la parroquia de Santiago de Utrera.
     En la sacristía hay algunos vasos sagrados de plata, pudiéndose destacar un copón con decoración de punteado, de la primera mitad del siglo XVII, y otro de tipo neoclásico fechado en 1824 (Alfredo J. Morales, María Jesús Sanz, Juan Miguel Serrera y Enrique Valdivieso. Guía artística de Sevilla y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2004).
      Edificio de ladrillo y mampostería, de una nave, con dos capillas adosadas a modo de crucero. La nave se cubre con artesa de escayola y la Capilla Mayor más la situada en el lado del Evangelio, con bóvedas de crucería simple. El arco triunfal es de medio punto. La portada de los pies es adintelada, con dobles pilastras toscanas y frontón roto, con ventana rematada por frontón triangular. En el lado de la Epístola, la portada es también adintelada, entre pilastras que sostienen frontón triangular y remates.
     La torre, adosada a los pies de la nave en el lado de la Epístola, está construida en ladrillo y piedra. Tiene dos cuerpos y chapitel de cerámica vidriada. Es de estilo mudéjar, reformada en el siglo XVIII y reconstruida en su interior y parte de la torre entre los años 1940-42, según consta en una placa situada en el cuerpo inferior de la torre (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     De estilo mudéjar, pero reformada a finales del siglo XVIII y mediados del XX.
     La iglesia de Sta. Marta puede datar de mediados del siglo XV, cuando la familia Ribera adquiere la villa. Sin embargo, su apariencia actual se debe a las reformas de que fue objeto en el siglo XVIII, debido a su lamentable estado de conservación. En los años 40 del siglo XX se construyó la torre, y posteriormente se renovó la solería y se le dio un aspecto acorde con los tiempos del Concilio Vaticano II. Recientemente ha recuperado parte de su apariencia primitiva (Ayuntamiento de Los Molares).
          La Iglesia parroquial es un edificio de estilo mudéjar reformado a finales del siglo XVIII y de nuevo a mediados del XX, que se encuentra situada en el centro de la localidad, muy cerca del Castillo.
     La Iglesia debe su nombre a la patrona del municipio, Santa Marta.
     Es de una sola nave, con dos capillas adosadas a modo de crucero, lo que le otorga una planta de cruz latina. La nave está cubierta con artesonado de madera, excepto la capilla mayor y la situada en el lado del evangelio, que se cubren mediante bóveda de crucería simple.
     Posee una torre adornada con motivos renacentistas y situada al pie de la nave. Tiene dos cuerpos y está rematada por un chapitel revestido de cerámica vidriada. Cuenta con cuatro campanas, una en cada frente, flanqueada entre dobles pilastras, de las cuales destaca una del siglo XVIII, "La Santa María"(Turismo de la Provincia de Sevilla).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de Santa Marta;
   Hermana de María Magdalena y de Lázaro, a quien san Ambrosio de Milán asimila a la Hemorroisa curada por Cristo.
   Aparece dos veces en los Evangelios, como «hospedera de Jesús (Salvatoris hospita)» en su casa de Betania, donde sirve al Redentor, y en la escena de resurrección de su hermano Lázaro.
   Según una leyenda provenzal, después de la Ascensión de Cristo se habría embarcado junto a sus hermanos, Lázaro y Magdalena, y habría llegado a Marsella para predicar el cristianismo en Tarascón, Provenza, donde domó a un dragón fluvial llamado Tarasca, semejante al Leviatán del Libro de Job, rociándolo con agua bendita y pasándole su cinturón alrededor del cuello Así, como un perro atado a una correa, lo condujo a Arlés, donde lo mataron.
   Habría muerto sobre un lecho de cenizas en presencia de san Frontón de Périgueux.
CULTO
   En 1187 se descubrió en Tarascón un cuerpo que se supuso el de santa Marta. A consecuencia de esta «invención», Tarascón, al igual que Saint Maximin y la Sainte Baume, se convirtió en un lugar de peregrinación. El segundo centro de su culto es Aix en Provence.
   Como sirvió a Jesucristo en su casa, santa Marta es patrona de las amas de casa y de las criadas, en especial de las cocineras; en consecuencia se la considera un símbolo de la vida activa, en oposición a su hermana Magdalena, que encarna la vida contemplativa. Quizá este patronazgo tenga como origen un despropósito iconográfico: el cubo de agua bendita que tiene en la mano para asperjar a la Tarasca ha podido confundirse con un utensilio de limpieza.
ICONOGRAFÍA
   Como patrona de las amas de casa, tiene los rasgos de una matrona de expresión severa, y hasta áspera, y como atributos lleva una escoba, un cucharón, un llavero, suspendido de su cintura.
   Pero en la mayoría de los casos está representada como un san Jorge femenino, domando o llevando por la correa al dragón que asperja con agua bendita usando un hisopo.
   Con frecuencia dicho dragón ha hecho confundir a santa Marta con santa Margarita. Pero son fáciles de diferenciar, porque una está armada con un hisopo y la otra con un crucifijo. Marta vigila la Tarasca domada que lleva atada con la correa, mientras que Margarita sale victoriosa del vientre del dragón que se la ha tragado y que aún tiene en sus fauces un pliegue de su túnica.
   Con el cucharón y el dragón, esta santa sin amor sedujo tan poco a los artistas como a Jesús.
Escenas
Marta sirve a Cristo a la mesa mientras Magdalena le escucha
   Este tema sobre todo ha interesado a los pintores de naturalezas muertas flamencos y holandeses del siglo XVI.
Marta reprocha a Magdalena su pereza y coquetería
Marta asiste a la resurrección de su hermano Lázaro
   A veces se prosterna ante Jesús, y otras se pinza la nariz con un pliegue de su manto.
Marta navega con Lázaro y Magdalena y desembarca en Marsella
Marta doma a la Tarasca de Tarascón
Santa Marta resucita a un mozo de Aviñón
   El mozo se había ahogado intentando atravesar el Ródano a nado para oír uno de sus sermones.
   La leyenda comporta dos variantes. Según la Leyenda Dorada, santa Marta resucita al ahogado. Otra versión asegura que fue Cristo quien intervino, por mediación de su plegaria, y salvó al joven que estaba ahogándose.
Santa Marta en su lecho de agonía
   Su hermana Magdalena, muerta antes que ella, aparece junto a su cama para reencender las lámparas apagadas por el viento y expulsar a los demonios que la atormentaban.
   La escena comporta una segunda versión. Asaltada por los demonios en su lecho de agonía, santa Marta invoca la misericordia de Dios: aparece la Mano de Dios para protegerla. 
Aparición de san Frontón en sus exequias (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
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La Hermandad de Santa Marta

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Hermandad de Santa Marta, de Sevilla
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               Hoy, 29 de julio, Memoria de Santa Marta, que recibió en su casa de Betania, cerca de Jerusalén, a Jesús el Señor, y muerto su hermano Lázaro, profesó: "Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo, que has venido al mundo" (s. I) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y que mejor día que hoy, para ExplicArte la Hermandad de Santa Marta, de Sevilla.
    La Hermandad de Santa Marta tiene su sede canónica en la Iglesia de San Andrés [nº 48 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 88 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la calle Daoiz, 2 (aunque la entrada habitual se efectúa por la plaza Fernando de Herrera, s/n, y también tiene otro acceso por la calle San Andrés, 3), mientras que la Casa de Hermandad se encuentra en la calle Daoiz, 17; ambas en el Barrio de la Encarnación-Regina, del Distrito Casco Antiguo. 
     La Real, Muy Ilustre y Venerable Hermandad del Santísimo Sacramento, Inmaculada Concepción, Ánimas Benditas y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Caridad en su Traslado al Sepulcro, Nuestra Señora de las Penas y Santa Marta; es  una corporación fundada en 1948 y con residencia canónica en la iglesia parroquial de San Andrés, del barrio de la Encarnación-Regina de Sevilla, siendo sus imágenes titulares el Santísimo Cristo de la Caridad en su Traslado al Sepulcro, que junto al grupo escultórico que lo acompaña en su paso de misterio, salieron de la gubia de Luis Ortega Bru entre 1952 y 1953, a excepción de Nuestra Señora de las Penas y Santa Marta, talladas por Sebastián Santos en 1958 y 1950.
     El escudo de la Hermandad consta de de dos emblemas orlados. En el izquierdo figurará el anagrama de María, y en el derecho los atributos de Santa Marta (acetre e hisopo) sobre el Libro de los Evangelios. Entre ambos emblemas el Cáliz con la Sagrada Forma figurando en la misma las iniciales JHS (Jesús Hombre Salvador). Bajo el emblema izquierdo las espadas simbólicas de San Bartolomé como recuerdo de la sede fundacional; bajo el emblema derecho la Cruz de San Andrés, escudo de la actual sede canónica, y entre ambos las Benditas Ánimas del Purgatorio. El escudo se remata en su parte inferior con una banda donde figura la inscripción del lema de la Hermandad: Charitas Christi urget nos.
     Se funda esta Hermandad en 1948 por un grupo de devotos de Santa Marta, pertenecientes al Gremio de Hostelería, quedando erigida canónicamente como Hermandad de Gloria bajo la advocación de Santa Marta en la parroquia de San Bartolomé, dedicándose principalmente a realizar obra de caridad con los necesitados.
     Posteriormente acuerda transformarse en Cofradía de Penitencia, aprobándose sus Reglas como tal el 28 de septiembre de 1949, con sus actuales Titulares del Santísimo Cristo de la Caridad en su Traslado al Sepulcro, Nuestra Señora de las Penas y Santa Marta.
     En 1950 se encarga la imagen de Santa Marta al escultor Sebastián Santos, con la con la condición de que fuera una imagen de tamaño natural “que pueda salir en gloria y pasión”, que es bendecida solemnemente el 28 de julio siguiente.
     El 25 de noviembre de 1952 se traslada a su actual sede, la parroquia de San Andrés Apóstol. El 27 de marzo de 1953, Sábado de Pasión, es bendecido por el cardenal Segura todo el paso y misterio de la Cofradía, así como el juego de insignias completo. Con motivo del repetido empleo del apelativo de "Venerable Hermandad" en la homilía de dicho acto el Prelado concedió a la Hermandad dicho título de Venerable.
     El Lunes Santo, 30 de marzo de 1953, efectúa su primera Estación de Penitencia a la S.I.C., siendo nota destacada, además de la belleza del paso y de las imágenes, la expectación que la rodeó y con que fue acogida por el pueblo de Sevilla, así como la austeridad, orden, silencio y religiosidad guardado por el cuerpo de nazarenos de la Cofradía.
     En 1958 es sustituida la segunda imagen de Nuestra Señora de las Penas de Ortega Bru, por la actual Dolorosa, obra del imaginero Sebastián Santos Rojas, siendo bendecida el 28 de marzo.
     En Cabildo General de fecha 29 de octubre de 1961 se aprobaron nuevas Reglas. En la década de 1970 se inicia, una etapa de apertura en la Hermandad, superándose los límites gremiales y dando entrada a distintos cofrades y devotos que, volviendo al espíritu fundacional, lograron dinamizar la Corporación. En 1973 se celebró el XXV aniversario de la fundación, otorgándosele por el Ministerio de Información y Turismo la Placa de Plata al Mérito Turístico. Tras el Sínodo Hispalense de 1973, se renovaron las Reglas, que fueron aprobadas por la autoridad eclesiástica en 1977.
     El Lunes Santo de 1976, día de intenso temporal de lluvia, momentos antes de la salida se acordó el efectuarla solamente con la imagen del Santísimo Cristo de la Caridad sobre sus parihuelas de traslado, portada por cuatro nazarenos, siendo la única cofradía en hacer estación ese día y conmoviendo a cuantos presenciaron su caminar.
     Entre los años 1977 y 1980 se establecen cultos tan emblemáticos en la actualidad como el besapiés al Santísimo Cristo de la Caridad el Domingo de Pasión, el besamanos a la Santísima Virgen de las Penas el 8 de diciembre, o el traslado al paso el Jueves de Pasión del Santísimo Cristo.
     El 12 de febrero de 1984 la imagen del Santísimo Cristo de la Caridad presidió el Vía-Crucis penitencial de las HH y CC sevillanas hasta la Santa Iglesia Catedral, desarrollándose las estaciones por las calles de la ciudad.
     Por Decreto del Secretariado Diocesano de HH. y CC. de 30 de marzo de 1982 se fusiona a la Hermandad del Santísimo Sacramento de la parroquia de San Andrés, heredando todo el patrimonio espiritual, histórico y artístico de la misma, que parece ser tiene sus orígenes en 1514. Las Reglas vigentes datan del 28 de octubre de 1987.
     El desprendimiento de una viga de la techumbre de la iglesia de San Andrés en 1989 provocó el cierre del templo parroquial, trasladándose a la cercana iglesia de San Martín.
     Entre 1998-1999 la Hermandad conmemoró su cincuentenario fundacional, que fue clausurado el 26 de septiembre con un solemne pontifical presidido por el Arzobispo de Sevilla fray Carlos Amigo Vallejo.
     El 1 de diciembre de 2000 se regresó procesionalmente con las Sagradas Imágenes a la Parroquia de San Andrés restaurada, que fue consagrada y reabierta al culto el 3 de diciembre por el Arzobispo Carlos Amigo Vallejo. Las imágenes titulares se instalaron desde entonces en la nueva capilla cedida a la Hermandad en la nave de la epístola, anterior del Sagrario.
     Con fecha de 17 de septiembre de 2013 el Custodio de Tierra Santa, Rvdmo. P. fray Pierbattista Pizzaballa, O.F.M., concedió «Carta de Hermanamiento» de la Hermandad con la Basílica del Santo Sepulcro de la de Jerusalén, celebrándose diversos actos en el mes de noviembre que culminaron con una  Misa Solemne el domingo día 24, clausura del Año de la Fe.
     En las últimas décadas la Hermandad desarrolla con intensidad su vida y actividades cotidianas recogidas en las Reglas, reafirmando su compromiso de siempre por el culto, la formación y la caridad como pilares de la Hermandad y Cofradía.
Patrimonio
     La Cofradía consta de un solo paso, de los llamados de misterio, que representa el momento del Traslado al Sepulcro de Nuestro Señor Jesucristo, llevado sobre la Sabana Santa por José de Arimatea y Nicodemo; junto a estos aparecen arrodilladas Santa María Magdalena y María Salomé. También acompaña al cortejo María de Cleofás y Santa Marta, y cerrando el fúnebre cortejo la Santísima Virgen de las Penas, acompañada por San Juan Evangelista.
     Todo el grupo escultórico fue tallado y policromado por Luis Ortega Bru en los años 1952-53, a excepción de las imágenes de Santa Marta (1950) y de Nuestra Señora de las Penas (1958) de Sebastián Santos. Todas las imágenes aparecen vestidas con ropajes de ricos terciopelos sin bordar.
     El paso, de madera tallada y dorada, fue ejecutado en los talleres de Juan Pérez Calvo, según diseño de Guillermo Bonilla y con dorado de Antonio Sánchez. Las cartelas con escenas de la vida de Santa Marta y los cuatro ángeles mancebos fueron tallados por Ortega Bru. El paso volvió a ser dorado y estofado por Luis Jiménez en 1982.
     El magnífico juego de insignias fue cincelado en plata por el orfebre D. Emilio García Armenta, y los bordados de la misma son del taller de Caro. Los faroles del paso son de Fernando Marmolejo, y la diadema de la Virgen y las aureolas de San Juan y Santa Marta, de Jesús Domínguez Vázquez, en plata sobredorada.
TÚNICAS- Son negras de cola, con cíngulo franciscano blanco, sandalias con calcetines negros y escudo bordado en oro, plata y sedas, sobre el antifaz. Toda la cera de la Cofradía es de color azul (Web oficial del Consejo de Hermandades y Cofradías de la Ciudad de Sevilla).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de Santa Marta
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   Hermana de María Magdalena y de Lázaro, a quien san Ambrosio de Milán asimila a la Hemorroisa curada por Cristo.
   Aparece dos veces en los Evangelios, como «hospedera de Jesús (Salvatoris hospita)» en su casa de Betania, donde sirve al Redentor, y en la escena de resurrección de su hermano Lázaro.
   Según una leyenda provenzal, después de la Ascensión de Cristo se habría embarcado junto a sus hermanos, Lázaro y Magdalena, y habría llegado a Marsella para predicar el cristianismo en Tarascón, Provenza, donde domó a un dragón fluvial llamado Tarasca, semejante al Leviatán del Libro de Job, rociándolo con agua bendita y pasándole su cinturón alrededor del cuello Así, como un perro atado a una correa, lo condujo a Arlés, donde lo mataron.
   Habría muerto sobre un lecho de cenizas en presencia de san Frontón de Périgueux.
CULTO
   En 1187 se descubrió en Tarascón un cuerpo que se supuso el de santa Marta. A consecuencia de esta «invención», Tarascón, al igual que Saint Maximin y la Sainte Baume, se convirtió en un lugar de peregrinación. El segundo centro de su culto es Aix en Provence.
   Como sirvió a Jesucristo en su casa, santa Marta es patrona de las amas de casa y de las criadas, en especial de las cocineras; en consecuencia se la considera un símbolo de la vida activa, en oposición a su hermana Magdalena, que encarna la vida contemplativa. Quizá este patronazgo tenga como origen un despropósito iconográfico: el cubo de agua bendita que tiene en la mano para asperjar a la Tarasca ha podido confundirse con un utensilio de limpieza.
ICONOGRAFÍA
   Como patrona de las amas de casa, tiene los rasgos de una matrona de expresión severa, y hasta áspera, y como atributos lleva una escoba, un cucharón, un llavero, suspendido de su cintura.
   Pero en la mayoría de los casos está representada como un san Jorge femenino, domando o llevando por la correa al dragón que asperja con agua bendita usando un hisopo.
   Con frecuencia dicho dragón ha hecho confundir a santa Marta con santa Margarita. Pero son fáciles de diferenciar, porque una está armada con un hisopo y la otra con un crucifijo. Marta vigila la Tarasca domada que lleva atada con la correa, mientras que Margarita sale victoriosa del vientre del dragón que se la ha tragado y que aún tiene en sus fauces un pliegue de su túnica.
   Con el cucharón y el dragón, esta santa sin amor sedujo tan poco a los artistas como a Jesús.
Escenas
Marta sirve a Cristo a la mesa mientras Magdalena le escucha
   Este tema sobre todo ha interesado a los pintores de naturalezas muertas flamencos y holandeses del siglo XVI.
Marta reprocha a Magdalena su pereza y coquetería
Marta asiste a la resurrección de su hermano Lázaro
   A veces se prosterna ante Jesús, y otras se pinza la nariz con un pliegue de su manto.
Marta navega con Lázaro y Magdalena y desembarca en Marsella
Marta doma a la Tarasca de Tarascón
Santa Marta resucita a un mozo de Aviñón
   El mozo se había ahogado intentando atravesar el Ródano a nado para oír uno de sus sermones.
   La leyenda comporta dos variantes. Según la Leyenda Dorada, santa Marta resucita al ahogado. Otra versión asegura que fue Cristo quien intervino, por mediación de su plegaria, y salvó al joven que estaba ahogándose.
Santa Marta en su lecho de agonía
   Su hermana Magdalena, muerta antes que ella, aparece junto a su cama para reencender las lámparas apagadas por el viento y expulsar a los demonios que la atormentaban.
   La escena comporta una segunda versión. Asaltada por los demonios en su lecho de agonía, santa Marta invoca la misericordia de Dios: aparece la Mano de Dios para protegerla. 
Aparición de san Frontón en sus exequias (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Hermandad de Santa Marta, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

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Página web oficial de la Hermandad de Santa Marta: www.hermandaddesantamarta.org

La Hermandad de Santa Marta, al detalle:
- Sede Canónica: Iglesia de San Andrés
- Día de Salida Procesional: Lunes Santo