Por amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la plazuela Cristóbal Suárez de Ribera, de Sevilla, dando un paseo por ella.
La plazuela Cristóbal Suárez de Ribera es, en el Callejero Sevillano, una vía que se encuentra en el Barrio de San Julián, del Distrito Casco Antiguo; y va de la confluencia de las calles Puerta de Córdoba, y Madre Dolores Márquez, a la confluencia de las calles Muñoz León, Madre Dolores Márquez, y Ronda de Capuchinos.
La plaza (desde el punto de vista urbanístico, y como definición, responde a un tipo de espacio urbano más abierto, menos lineal, excepción hecha de jardines y parques. La tipología de las plazas, sólo las del casco histórico, es mucho más rica que la de los espacios lineales; baste indicar que su morfología se encuentra fuertemente condicionada, bien por su génesis, bien por su funcionalidad, cuando no por ambas simultáneamente. Con todo, hay elocuentes ejemplos que ponen de manifiesto que, a veces, la consideración de calle o plaza no es sino un convencionalismo, o una intuición popular, relacionada con las funciones de centralidad y relación que ese espacio posee para el vecindario, que dignifica así una calle elevándola a la categoría de la plaza, siendo considerada genéricamente el ensanche del viario). También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
Formó parte de la calle Real de San Julián, así denominada por la iglesia de igual advocación; la parte final era conocida como plaza de San Hermenegildo por encontrarse frente a esta ermita, hasta que en la reforma general del callejero de 1845 quedó integrada en Muro de Córdoba. En un plano parcelario de 1945 figura rotulada como calle Capuchinos, por su proximidad a este convento.
Es una plazuela corta y ancha, de trazado reciente, pues como espacio intramuros inmediato a la Puerta de Córdoba sufrió una remodelación urbanística, tras el derribo de la muralla, al objeto de conectar el viario de la ciudad histórica con la "ronda", que entonces se urbanizaba; de nuevo, a partir de 1962 un amplio sector del barrio de San Julián, el comprendido entre ésta, San Hermenegildo y Aceituno, fue reducido a solar, reordenándose el viario y construyéndose nuevos bloques de viviendas. Antes de la remodelación confluía a ella la calle Naranjo por la acera de los pares, y por la de los impares lo hace Puerta de Córdoba. Posee calzada de asfalto y aceras de losetas, salvo en la confluencia con Ronda de Capuchinos, que son de terrazo en tonos blancos y rojizos; se ilumina con farolas de báculo. La edificación residencial está cons1ituida por bloques de viviendas levantados en la última década, de seis y siete plantas de altura. En la confluencia con Muñoz. y León se encuentra la iglesia de San Hermenegildo, delante de la cual hay un pequeño espacio ajardinado, con aceras de terrazo, pero carente de cualquier otro tipo de mobiliario urbano. La iglesia posee una pobre fachada en tonos blancos y ocres, y su puerta, flanqueada por dos columnas lisas, está rematada por una hornacina vacía y un frontón partido; en el lateral izquierdo tiene una lápida con la siguiente inscripción: "Hermenegildo almo sacrum sanguine regis, suplex qui transis hunc venerare locum: oh tú, cualquiera que pasa, venera rendido este lugar consagrado con la sangre del rey Hermenegildo. Góngora". Según González de León (Las calles...), en 1569 Ambrosio de Morales mandó reparar la torre situada junto a la puerta donde sostiene la leyenda que estuvo preso y murió San Hermenegildo. En 1603 la Cofradía de San Hermenegildo pidió sitio para construir una iglesia dedicada a su santo patrón; la ciudad se lo concedió junto a la Puerta de Córdoba "en el sitio donde está la cárcel donde fue preso y martirisado..." (Sec. 10, 9-VI-1603), pero con la condición expresa de no romper el muro ni abrir pasadizo. La tradición del martirio y muerte de San Hermenegildo en este lugar es recogida por cronistas y eruditos, y también la relata Fernán Caballero en La gaviota; sin embargo, no puede ser considerada más que una leyenda, ya que en la fecha de la muerte de San Hermenegildo (585), ni la ciudad se extendía hasta esa zona, ni estaban construidas las murallas. A los pies de la iglesia se conserva la Puerta de Córdoba de la cerca almohade. A las funciones residenciales une las de tránsito, ya que canaliza un fluido tráfico rodado de salida desde este sector de la ciudad histórica hacia la ''ronda''. Asimismo las plantas bajas de las nuevas edificaciones acogen diversas actividades comerciales, de ocio y asistenciales; todas estas actividades generan un intenso trasiego peatonal a todas horas del día [Josefina Cruz Villalón, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
Conozcamos mejor la Biografía de Cristóbal Suárez de Ribera, personaje que da nombre a la vía reseñada;
Cristóbal Suárez de Ribera fundó en Sevilla la capilla o ermita de San Hermenegildo, construida entre 1607 y 1616, donde siempre estuvo el lienzo "Retrato de Cristóbal Suárez de Ribera", asignado a Francisco de Herrera el Viejo en un inventario de 1795, hasta su depósito en el Museo de Bellas Artes tras ser restaurado en 1910. Suárez de Ribera fue padrino de bautizo de Juana Pacheco, casada con Velázquez en abril de 1618, y falleció el mismo año, el 13 de octubre, con sesenta y ocho años de edad. Se trata, pues, de un retrato póstumo, en el que el rostro del retratado no refleja la edad que podía tener en el momento de conocerlo Velázquez.
La plazuela Cristóbal Suárez de Ribera es, en el Callejero Sevillano, una vía que se encuentra en el Barrio de San Julián, del Distrito Casco Antiguo; y va de la confluencia de las calles Puerta de Córdoba, y Madre Dolores Márquez, a la confluencia de las calles Muñoz León, Madre Dolores Márquez, y Ronda de Capuchinos.
La plaza (desde el punto de vista urbanístico, y como definición, responde a un tipo de espacio urbano más abierto, menos lineal, excepción hecha de jardines y parques. La tipología de las plazas, sólo las del casco histórico, es mucho más rica que la de los espacios lineales; baste indicar que su morfología se encuentra fuertemente condicionada, bien por su génesis, bien por su funcionalidad, cuando no por ambas simultáneamente. Con todo, hay elocuentes ejemplos que ponen de manifiesto que, a veces, la consideración de calle o plaza no es sino un convencionalismo, o una intuición popular, relacionada con las funciones de centralidad y relación que ese espacio posee para el vecindario, que dignifica así una calle elevándola a la categoría de la plaza, siendo considerada genéricamente el ensanche del viario). También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
Formó parte de la calle Real de San Julián, así denominada por la iglesia de igual advocación; la parte final era conocida como plaza de San Hermenegildo por encontrarse frente a esta ermita, hasta que en la reforma general del callejero de 1845 quedó integrada en Muro de Córdoba. En un plano parcelario de 1945 figura rotulada como calle Capuchinos, por su proximidad a este convento.
Es una plazuela corta y ancha, de trazado reciente, pues como espacio intramuros inmediato a la Puerta de Córdoba sufrió una remodelación urbanística, tras el derribo de la muralla, al objeto de conectar el viario de la ciudad histórica con la "ronda", que entonces se urbanizaba; de nuevo, a partir de 1962 un amplio sector del barrio de San Julián, el comprendido entre ésta, San Hermenegildo y Aceituno, fue reducido a solar, reordenándose el viario y construyéndose nuevos bloques de viviendas. Antes de la remodelación confluía a ella la calle Naranjo por la acera de los pares, y por la de los impares lo hace Puerta de Córdoba. Posee calzada de asfalto y aceras de losetas, salvo en la confluencia con Ronda de Capuchinos, que son de terrazo en tonos blancos y rojizos; se ilumina con farolas de báculo. La edificación residencial está cons1ituida por bloques de viviendas levantados en la última década, de seis y siete plantas de altura. En la confluencia con Muñoz. y León se encuentra la iglesia de San Hermenegildo, delante de la cual hay un pequeño espacio ajardinado, con aceras de terrazo, pero carente de cualquier otro tipo de mobiliario urbano. La iglesia posee una pobre fachada en tonos blancos y ocres, y su puerta, flanqueada por dos columnas lisas, está rematada por una hornacina vacía y un frontón partido; en el lateral izquierdo tiene una lápida con la siguiente inscripción: "Hermenegildo almo sacrum sanguine regis, suplex qui transis hunc venerare locum: oh tú, cualquiera que pasa, venera rendido este lugar consagrado con la sangre del rey Hermenegildo. Góngora". Según González de León (Las calles...), en 1569 Ambrosio de Morales mandó reparar la torre situada junto a la puerta donde sostiene la leyenda que estuvo preso y murió San Hermenegildo. En 1603 la Cofradía de San Hermenegildo pidió sitio para construir una iglesia dedicada a su santo patrón; la ciudad se lo concedió junto a la Puerta de Córdoba "en el sitio donde está la cárcel donde fue preso y martirisado..." (Sec. 10, 9-VI-1603), pero con la condición expresa de no romper el muro ni abrir pasadizo. La tradición del martirio y muerte de San Hermenegildo en este lugar es recogida por cronistas y eruditos, y también la relata Fernán Caballero en La gaviota; sin embargo, no puede ser considerada más que una leyenda, ya que en la fecha de la muerte de San Hermenegildo (585), ni la ciudad se extendía hasta esa zona, ni estaban construidas las murallas. A los pies de la iglesia se conserva la Puerta de Córdoba de la cerca almohade. A las funciones residenciales une las de tránsito, ya que canaliza un fluido tráfico rodado de salida desde este sector de la ciudad histórica hacia la ''ronda''. Asimismo las plantas bajas de las nuevas edificaciones acogen diversas actividades comerciales, de ocio y asistenciales; todas estas actividades generan un intenso trasiego peatonal a todas horas del día [Josefina Cruz Villalón, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
Conozcamos mejor la Biografía de Cristóbal Suárez de Ribera, personaje que da nombre a la vía reseñada;
Cristóbal Suárez de Ribera fundó en Sevilla la capilla o ermita de San Hermenegildo, construida entre 1607 y 1616, donde siempre estuvo el lienzo "Retrato de Cristóbal Suárez de Ribera", asignado a Francisco de Herrera el Viejo en un inventario de 1795, hasta su depósito en el Museo de Bellas Artes tras ser restaurado en 1910. Suárez de Ribera fue padrino de bautizo de Juana Pacheco, casada con Velázquez en abril de 1618, y falleció el mismo año, el 13 de octubre, con sesenta y ocho años de edad. Se trata, pues, de un retrato póstumo, en el que el rostro del retratado no refleja la edad que podía tener en el momento de conocerlo Velázquez.
El sacerdote retratado, devoto de san Hermenegildo, aparece de rodillas en un salón desnudo. Al fondo un amplio vano deja ver las copas de unos árboles frondosos y unas nubes interpuestas al sol. En alto las armas de la hermandad: una cruz con guirnalda de rosas entre un hacha (instrumento del martirio del santo) y una palma enlazadas por una corona sobre fondo rojo.
Al ser limpiado cuadro en 1910 -cuando se atribuía a la escuela sevillana- apareció en el muro bajo la ventana la fecha, 1620, y un monograma, diversamente leído «DOVZ» o «DLZ» (D,V y Z entrelazadas, la O como círculo reducido sobre el trazo vertical de la d, podría ser también el punto de una i), interpretado como el monograma de Velázquez, aunque de él se han ofrecido otras lecturas, siendo a partir de entonces admitido de forma unánime por la crítica como obra de Velázquez, no obstante advertirse el mal estado de conservación, con pérdidas de pintura y abrasiones. Sólo el hecho de tratarse de un retrato póstumo justificaría la falta de verdad que hay en el blando rostro reducido, por otra parte, a una pequeña mancha en un lienzo demasiado grande y vacío, muy lejos del coetáneo retrato de La venerable madre Jerónima de la Fuente.
El tipo de retrato, cuyo modelo podrían ser los retratos funerarios orantes propios de la escultura, guarda concomitancias también con el del donante, normalmente incorporado al espacio en que se desarrolla la escena sagrada. Pero el hecho de que la imagen del titular de la capilla fuese en esta ocasión de bulto pudo determinar esta elección para un retrato aislado, colocado junto a la tumba del efigiado e idealmente integrado en un conjunto decorativo del que formaría parte la imagen de San Hermenegildo, atribuida a Martínez Montañés, y el retrato velazqueño, cuyo gesto apunta hacia el altar mayor.
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La plazuela Cristóbal Suárez de Ribera, al detalle:

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