Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Azafrán, de Sevilla, dando un paseo por ella.
La calle Azafrán es, en el Callejero Sevillano, una calle que se encuentra en el Barrio de Santa Catalina, en el Distrito Casco Antiguo; y va de la confluencia de las calles Santiago, Juan de Mesa, y plaza Ponce de León, a la calle Muro de los Navarros.
La calle, desde el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en la población histórica y en los sectores urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las edificaciones colindantes entre si. En cambio, en los sectores de periferia donde predomina la edificación abierta, constituida por bloques exentos, la calle, como ámbito lineal de relación, se pierde, y el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. En las calles el sistema es numerar con los pares una acera y con los impares la opuesta. También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
Hay constancia de que recibe esta denominación al menos desde finales del s. XVI. No se conoce el origen de su nombre, pero es posible que antiguamente se vendiera allí tan preciada especia. Su condición de vía larga y estrecha, el irregular trazado de su planta y la confluencia con Santiago frente a la iglesia de Santa Catalina, hacen pensar en un primitivo camino que llegaba a la ciudad a la altura de una puerta de la muralla romana, situada junto a Santa Catalina. A ella confluyen, por la acera de los pares, Ave María y Cenicero, y por la de los impares, Arapiles y Salinas. Ya desde el s. XVI se canalizaban por Azafrán las cañerías de desagüe del Corral del Conde, a las que se unían las de las casas próximas; ello ocasionaba malos olores y, como consecuencia, continuas peticiones de limpieza y empedrado, repitiéndose solicitudes y acuerdos municipales en este sentido a lo largo de los siglos XVI, XVII y XVIII; finalmente, fue adoquinada entre 1906 y 1911. Actualmente cuenta con pavimento de adoquín en buen estado de conservación, carece de aceras y conserva antiguos guardaejes para proteger las fachadas de la circulación rodada. Predominan las viviendas de tipo tradicional y construcción de dos y tres plantas, en algunos casos muy deterioradas e incluso deshabitadas; también se han producido sustituciones por bloques entre medianeras de cuatro plantas en los dos últimos decenios. Salvo algún comercio de tipo diario, establecido en los bajos de las viviendas, la calle cumple de forma exclusiva funciones de carácter residencial y soporta escaso tráfico de vehículos, apenas el de los residentes que allí aparcan. En conjunto, pues, todas estas características contribuyen a definirla como una calle trasera, impresión que se refuerza porque las parcelas de mayores dimensiones corresponden a las espaldas del Corral del Conde, con entrada principal por Santiago, y a las de un hotel, con fachada a la plaza del Padre Jerónimo de Córdoba [Josefina Cruz Villalón, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
La calle Azafrán es, en el Callejero Sevillano, una calle que se encuentra en el Barrio de Santa Catalina, en el Distrito Casco Antiguo; y va de la confluencia de las calles Santiago, Juan de Mesa, y plaza Ponce de León, a la calle Muro de los Navarros.
La calle, desde el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en la población histórica y en los sectores urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las edificaciones colindantes entre si. En cambio, en los sectores de periferia donde predomina la edificación abierta, constituida por bloques exentos, la calle, como ámbito lineal de relación, se pierde, y el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. En las calles el sistema es numerar con los pares una acera y con los impares la opuesta. También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
Hay constancia de que recibe esta denominación al menos desde finales del s. XVI. No se conoce el origen de su nombre, pero es posible que antiguamente se vendiera allí tan preciada especia. Su condición de vía larga y estrecha, el irregular trazado de su planta y la confluencia con Santiago frente a la iglesia de Santa Catalina, hacen pensar en un primitivo camino que llegaba a la ciudad a la altura de una puerta de la muralla romana, situada junto a Santa Catalina. A ella confluyen, por la acera de los pares, Ave María y Cenicero, y por la de los impares, Arapiles y Salinas. Ya desde el s. XVI se canalizaban por Azafrán las cañerías de desagüe del Corral del Conde, a las que se unían las de las casas próximas; ello ocasionaba malos olores y, como consecuencia, continuas peticiones de limpieza y empedrado, repitiéndose solicitudes y acuerdos municipales en este sentido a lo largo de los siglos XVI, XVII y XVIII; finalmente, fue adoquinada entre 1906 y 1911. Actualmente cuenta con pavimento de adoquín en buen estado de conservación, carece de aceras y conserva antiguos guardaejes para proteger las fachadas de la circulación rodada. Predominan las viviendas de tipo tradicional y construcción de dos y tres plantas, en algunos casos muy deterioradas e incluso deshabitadas; también se han producido sustituciones por bloques entre medianeras de cuatro plantas en los dos últimos decenios. Salvo algún comercio de tipo diario, establecido en los bajos de las viviendas, la calle cumple de forma exclusiva funciones de carácter residencial y soporta escaso tráfico de vehículos, apenas el de los residentes que allí aparcan. En conjunto, pues, todas estas características contribuyen a definirla como una calle trasera, impresión que se refuerza porque las parcelas de mayores dimensiones corresponden a las espaldas del Corral del Conde, con entrada principal por Santiago, y a las de un hotel, con fachada a la plaza del Padre Jerónimo de Córdoba [Josefina Cruz Villalón, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
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