Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la pintura mural de San Braulio, de Juan Antonio Rodríguez, en la Escalera principal del Palacio Arzobispal, de Sevilla.
Hoy, 18 de marzo, en Zaragoza, ciudad de la Hispania Tarraconense, Memoria de San Braulio, obispo, que amigo íntimo de San Isidoro, colaboró con él para restaurar la disciplina eclesiástica en toda Hispania y fue semejante a él en elocuencia y ciencia (651) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
Y que mejor día que hoy para ExplicArte la pintura mural de San Braulio, de Juan Antonio Rodríguez, en la Escalera principal del Palacio Arzobispal, de Sevilla.
El Palacio Arzobispal [nº 5 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 5 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la plaza de la Virgen de los Reyes, 1, en el Barrio de Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo.
En la segunda mitad del siglo XVII, se construyó la monumental escalera, renovándola el arquitecto Fray Manuel Ramos en los años finales del mismo siglo.
Y que mejor día que hoy para ExplicArte la pintura mural de San Braulio, de Juan Antonio Rodríguez, en la Escalera principal del Palacio Arzobispal, de Sevilla.
El Palacio Arzobispal [nº 5 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 5 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la plaza de la Virgen de los Reyes, 1, en el Barrio de Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo.
En la segunda mitad del siglo XVII, se construyó la monumental escalera, renovándola el arquitecto Fray Manuel Ramos en los años finales del mismo siglo.
La mencionada escalera fue revestida con pinturas entre 1778 y 1781 por Juan de Espinal.
Las salas en donde se conservan obras de arte se disponen fundamentalmente en la parte alta del edificio, en torno al segundo patio. A estas dependencias se accede a través de la escalera principal antes citada, que es de un solo tiro y de tres tramos y que se cubre con una cúpula central decorada con pinturas de carácter arquitectónico, que fingen una gran profundidad espacial. En el centro de la cúpula aparece el escudo del arzobispo D. Antonio Paino en cuyo mandato se construyó el hueco de la escalera. La pintura de la cúpula se realizó durante el arzobispado de D. Francisco Javier Delgado y Venegas, por Juan de Espinal, artista que trabajó al servicio de este prelado. Las pinturas que figuran en las pechinas y en los espacios semicirculares son obras del presente siglo, y de secundario interés (Alfredo J. Morales, María Jesús Sanz, Juan Miguel Serrera y Enrique Valdivieso. Guía artística de Sevilla y su provincia I. Diputación de Sevilla y Fundación José Manuel Lara, 2004).
Se trata de uno de los medios lunetos que sustentan la cúpula en el que se representa la figura de San Braulio a modo de escultura fingida rodeada por una arquitectura también fingida. Así el santo se encuentra en el interior de una hornacina flanqueada por pilastras planas ricamente ornamentadas por una decoración de tipo vegetal que también se sitúa en la rosca del medio punto de ésta hornacina.
Su interior se cubre con media bóveda avenerada. Sobre el arco y rodeada por esa misma decoración, se sitúa una cartela con el nombre del santo.
La figura se presenta de pie, de frente al espectador aunque inclina su cabeza hacia un lado. Avanza una de sus piernas en actitud de andar, movimiento que se intenta representar en los pliegues de sus vestiduras. Viste alba y capa pluvial de tonos blancos y azules con un rico broche. Lleva también una estola y una cruz a la altura del pecho. El santo se representa como un hombre de avanzada edad con barba blanca y cubre su cabeza con una mitra. De rostro sereno, dirige su mirada hacia un lado, sustentando con su mano izquierda un libro y con su mano derecha el báculo.
La decoración pictórica de la escalera principal del Palacio Arzobispal está muy relacionada con su ejecución arquitectónica, ya que ésta fue realizada en dos fases. Una primera fase en tiempos del arzobispo Don Antonio Paino, 1663-1669, en la que se realizó la ejecución del hueco y la cubrición de la cúpula, de ahí que su escudo arzobispal figure en el centro de la cúpula. Durante la segunda fase se realizó la ejecución de la escalera propiamente dicha, en tiempos del mandato del arzobispo Don Jaime Palafox. Finalmente durante el mandato del arzobispo Don Francisco Javier Delgado y Venegas, 1771-1781, se realizaron las pinturas que decoran la cúpula encargando al pintor Juan de Espinal los catorce lienzos que decoraban las paredes de la escalera y también la decoración pictórica de la cúpula.
Actualmente éstos lienzos se encuentran dispersos por varias dependencias del Palacio y en la iglesia de San Juan de Aznalfarache.
Estas pinturas fueron desmontadas de la escalera en tiempos del Cardenal Illundain, en torno a 1930,.
A mediados del siglo XX las pechinas y lunetos de la escalera se volvieron a pintar en época del Cardenal Segura, realizándose una galería de retratos de personajes históricos y santos, realizados por el pintor Juan Antonio Rodríguez, en 1940-45 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Leyenda, Historia, Culto e Iconografía de San Braulio, obispo;
Nacido hacia 585, discípulo preferido de San Isidoro de Sevilla, fue obispo de Zaragoza en la época visigótica, entre 631 y 651. Escribió la Vida de San Millán de la Cogolla. Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la pintura mural de San Braulio, de Juan Antonio Rodríguez, en la Escalera principal del Palacio Arzobispal, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.
Nacido hacia 585, discípulo preferido de San Isidoro de Sevilla, fue obispo de Zaragoza en la época visigótica, entre 631 y 651. Escribió la Vida de San Millán de la Cogolla.
Canonizado hacia 1200, sus reliquias fueron depositadas bajo el altar mayor de Nuestra Señora del Pilar.
Es patrón de Zaragoza (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Conozcamos mejor la Biografía de San Braulio, obispo;
San Braulio de Zaragoza, (c. 585 − Zaragoza, 651). Obispo de Zaragoza (631-651), escritor y bibliófilo.
Fue la personalidad más eminente de la Zaragoza visigoda, e incluso la más relevante de la Iglesia hispana después de la muerte de su maestro y amigo Isidoro de Sevilla. Pertenecía por nacimiento a una familia noble y episcopal de ascendencia hispanorromana, aunque vinculada con magnates visigodos por lazos de parentesco.
Su padre, Gregorio, era obispo de Osma en 610, y tres de sus hermanos, Juan —que además le precedió en la sede episcopal de Zaragoza—, Fronimiano y Pomponia, llegaron a ser abades y abadesa, respectivamente, de otros tantos monasterios. Una cuarta hermana, Basila, también era monja. Se ignora su lugar exacto de nacimiento, aunque algunas referencias contenidas en su correspondencia apuntan a la propia Zaragoza, a Osma y Gerona como posibles patrias.
Precisamente de su padre y, sobre todo, de su hermano Juan, de quien Ildefonso de Toledo alaba el talento, recibió su primera instrucción. Después se trasladó a Sevilla (hacia 610), con el fin de formarse en su escuela episcopal bajo la dirección de Isidoro. Fue entonces cuando Braulio sugirió a su maestro que compendiase toda su sabiduría en las Etimologías. Tras ser elegido su hermano Juan obispo de Zaragoza (619), regresó a la ciudad para auxiliarle como arcediano. A su muerte (631), le sucedió al frente de la diócesis zaragozana.
El descubrimiento en el siglo XVIII de su Epistolario en los archivos de la catedral de León ha permitido ponderar, tanto por el contenido de la correspondencia como por los destinatarios de las misivas —entre los que se cuentan el propio Isidoro, Tajón, el papa Honorio y los reyes Chindasvinto y Recesvinto, además de obispos, presbíteros y piadosos laicos—, la relevancia política, religiosa y cultural que alcanzó durante su episcopado. En el ámbito político-religioso actuó como consejero real con Chindasvinto y Recesvinto.
Al primero le asesoró en la preparación de la sucesión al trono (648) en beneficio de su hijo; con el segundo colaboró en la corrección del primer borrador del Liber Iudicum (Libro de los jueces). Ejerció con sutileza el poder de la influencia en la decisiva sede episcopal de Toledo, a la que Recesvinto había elevado a uno de sus discípulos predilectos, su arcediano Eugenio. Además, intervino activamente en los concilios IV (hacia 633), V (hacia 636) y VI (hacia 638) de Toledo, y dejó en las correspondientes actas la impronta de su pensamiento teológico y cristológico, incluso es posible que redactase el símbolo de fe aprobado en el último de los Concilios citados. Al concluir la asamblea episcopal fue elegido por los padres reunidos para dirigirse, en nombre de todos, al obispo de Roma, Honorio I, en defensa de los prelados hispanos, a quienes el Papa había reprochado su descuido en relación con los judíos, un encargo que pone de manifiesto la autoridad moral que ejercía en el seno de la Iglesia hispana.
Junto al Epistolario, en el que imita brillantemente a Jerónimo, escribió varios opúsculos, entre los que sobresalen la Vita sancti Aemiliani, su mayor contribución a la liturgia de su tiempo, y Praenotatio Librorum D. Isidori, que contiene el elogio de Isidoro y un apreciado catálogo de sus obras. Pero su verdadera aportación a la historia de la cultura deriva del docto magisterio que ejerció en Zaragoza, tanto desde la biblioteca episcopal —llegó a contar con más de cuatrocientos volúmenes— como desde la formada en el monasterio de los Santos Mártires. Gracias a estos focos de saber, Zaragoza ostentó la primacía cultural en la España visigoda después del ocaso de la escuela sevillana, una vez desaparecido Isidoro. Su correspondencia con el obispo de Sevilla revela la estrecha amistad y la afinidad intelectual entre ambos, de la que es buena muestra el interés de Braulio por la magna obra enciclopédica de su maestro, que éste le envió para corregir. El mismo testimonio epistolográfico representa a Braulio empeñado en conseguir copias de obras cristianas con las que enriquecer los fondos de la biblioteca catedralicia; y a la vez respondiendo a peticiones de la misma clase, como la que le dirige Fructuoso, después obispo de Braga, desde el monasterio Peonense, que le solicitó las Colaciones de Casiano y las Vidas de los santos Honorato, Germán y Emiliano.
Incluso es requerido como exégeta de determinados pasajes de los libros sagrados por el mismo presbítero, lo que prueba que su reputación como teólogo y biblista excedió los límites de la región.
Finalmente, y no es su mérito menor, puso en marcha, desde el scriptorium episcopal y con la colaboración del clero a sus órdenes, un ambicioso programa de recuperación y copia de los principales textos del saber antiguo, contribuyendo así a la conservación y transmisión de la cultura clásica, de la que era un experto conocedor. Su eminencia como teólogo, canonista, erudito y hombre de la Iglesia le hizo merecedor de un capítulo de las biografías dedicadas por Ildefonso de Toledo (657-667) a Los hombres ilustres (De uiris illustribus). Murió en 651 y fue canonizado en el siglo XIII. En el martirologio romano se guarda como día de su muerte el 26 de marzo (María Victoria Escribano Paño, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
Más sobre el Palacio Arzobispal, en ExplicArte Sevilla.



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