Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

   Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla :     La intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla" , presentado por Ch...

lunes, 3 de julio de 2023

Un paseo por la calle Ronda de Capuchinos

     Por amor al Arte
, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Ronda de Capuchinos, de Sevilla, dando un paseo por ella
     Hoy, 3 de julio, es el aniversario de la fundación (3 de julio de 1528) de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos O.F.M., por lo que hoy es el mejor día para ExplicArte la calle Ronda de Capuchinos, de Sevilla, dando un paseo por ella.
      La calle Ronda de Capuchinos es, en el Callejero Sevillano, una vía que se encuentra en los Barrios de San Julián, del Distrito Casco Antiguo; y en en el de la Cruz Roja-Capuchinos, del Distrito Macarena; y va de la confluencia de las calles Muños León y Madre Dolores Márquez, con la de las calles Carretera de Carmona, María Auxiliadora, y Madre Isabel de la Trinidad
      La  calle, desde  el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores  urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las  edificaciones  colindantes  entre  si. En  cambio, en  los  sectores  de periferia donde predomina la edificación  abierta, constituida por bloques exentos, la calle, como ámbito lineal de relación, se pierde, y el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. En las calles el sistema es numerar con los pares una acera y con los impares la opuesta. 
   También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
     Según Ortiz de Zúñiga, en 1310 este lugar era denominado Degolladero de los Cristianos, "entiéndese por haber acabado en él a los filos del cuchillo mahometano en las persecuciones del tirano Abderramán, rey de Córdoba, que llenó de crueldades toda esta provincia" (Anales). A finales del s. XVI y comienzos del XVII es conocido como sitio de la Justa o de la Justa y Tela, porque allí se ejercitaban en justas y torneos los caballeros. Ya en el mismo s. XVII comienza a ser nombrado sitio de Capuchinos, al haberse fundado, extramuros y frontero a la Puerta de Córdoba e iglesia de San Hermenegildo, un convento de frailes capuchinos en 1627. En 1868 pasó a denominarse, junto con la actual Muñoz León, Ronda de la Pastora, por esta imagen de la Virgen venerada en el propio convento, pero ya en 1891 se ha impuesto (plano de Padura) la denominación popular de Ronda de Capuchinos, que hoy conserva. En 1931 fue rotulada avenida de Blasco Ibáñez y en diciembre de 1936 se recuperó oficialmente la denominación tra­dicional. Actualmente la ronda histórica de la ciudad recibe distintos nombres a lo largo de su recorrido (Menéndez y Pelayo, Recaredo, María Auxiliadora, Torneo...) y sólo en éste ha pervivido el término "ronda" en su rotulación.
     Por su condición de espacio extramuros, pero inmediato al recinto urbano, desde el s. XVII son frecuentes las referencias a la acumulación de escombros en la zona, y particularmente a la formación de lagunas, en las que vertían las aguas residuales, algunas tenerías y, estacionalmente, los alpechines de los molinos de aceite situados intramuros (Aceituno), con las consiguientes quejas acerca de los malos olores y los peligros que entraña el estancamiento de estas aguas fétidas para la salud. Así en 1677, el Convento de Capuchinos: "...hase relacion del notable perjuisio que se sigue a la salud de los reli­giosos de dicho convento y los circunvezinos a las tres lagunas que estan cerca de el y la muralla, por estar rebalsadas de agua con los bapores y nieblas que ocasionan..." (Sec. 10, t. 74, 23-IV-1677). La urbanización de esta vía se inicia a mediados del siglo pasado, con la construcción de un paseo arbolado; en la década de 1870 se inicia el derribo de la muralla y a partir de entonces se suceden los proyectos de alineación (1871, 1880, 1893, 1904...)  o  "modificación  de bordes" para enlazar la ciudad histórica con su periferia, habiéndose registrado la última operación de alineación en 1966, en la que se retranqueó la tapia del Convento de Ca­puchinos; simultáneamente se procede a la parcelación y venta de terrenos, que son ocupados con instalaciones fabriles, la primera de las cuales fue la fábrica La María en 1865, esquina a la calle de igual denominación. Es adoquinada por vez primera en 1904, y el alcantarillado, luz y agua son introducidos en 1911. Confluyen, por la acera de los pares, Maestro Quiroga y Corinto, y por la de los impares lo hacen León XIII, Cruz Roja, La María y Miraflores. Actualmente es una vía amplia, cuyo trazado describe una curva abierta, como corresponde a su condición de tramo de la "ronda" histórica. Posee calzada de asfalto, dividida en seis carriles para la circulación rodada, y amplias aceras de terrazo en tonos blancos y rojizos. Tiene árboles en alcorques en am­bas aceras y refugios de autobuses: se ilumina mediante farolas de báculo.
     Tras el derribo de las murallas y la cons­trucción en la acera frontera, la edificación quedó constituida por el caserío tradicional del barrio de San Julián en la acera de los pares y por edificaciones de una o dos plan­tas, predominantemente de carácter industrial, en la opuesta, como la fábrica La María, ya mencionada, una fábrica de tejido, un almacén de aceitunas o el edificio de la Sociedad Anónima Unión Industrial y Comercial, ejecutado en 1911. En 1912 construyó Gómez Millán un conjunto de 30 "casas baratas" en esta vía, y en 1927-28 J. Espiau y Muñoz  hizo otro edificio de viviendas para el Monte de Piedad. Experimentó una profunda reforma urbanística a partir de la década de los sesenta, cuando se derribó el barrio de San Julián, en una operación urbanística justificada por su degradación generalizada, y en su lugar se levantaron bloques de viviendas de seis y siete plantas, entre los que se abrieron calles particulares que por su dotación cumplen en algún caso funciones de plaza. En la de los impares, en algunos casos se ha procedido en la última década a la construcción de bloques de viviendas de cinco y seis plantas, pero en general se conserva la edificación primitiva de una y dos plantas, en unos casos cerradas, y en otros reutilizadas como locales comerciales, agencias bancarias u otros usos, así como el edificio de viviendas del Monte de Piedad ya mencionado. Aquí se encuentra también el edificio del Hospital de la Cruz Roja, construido en 1923 en terrenos cedidos por el Ayuntamiento, que ocupa una amplia parcela rodeada de espacios ajardinados, y frente a la de San Herme­negildo se encuentra la iglesia del antiguo Convento de Capuchinos.
     En 1309 en este lugar extramuros se fundó el Convento de San Leandro de monjas agustinas, trasladado en 1369 al interior de la ciudad. En 1627 fue fundado el de los capuchinos, bajo la advocación de Santa Justa y Rufina, donde, según la tradición, en 1703 se apareció la Virgen en apariencia de pastora a fray Isidoro de Sevilla; hoy la Virgen de la Pastora goza de una gran devoción. Allí se encuentra la sede de la Hermandad de la Divina Pastora, y la imagen sale en procesión en el mes de mayo. Durante más de dos siglos el convento fue, pues, la única edificación existente en la zona, quedando rodeado de un conjunto de huertas de su propiedad. Tras la exclaustración, quedó en manos del Ayuntamiento, que a finales de la pasada centuria (1876, 1887) lo utilizaba como albergue de mendigos y almacenes. Las huertas fueron progre­sivamente ocupadas en la medida que se procedió a la urbanización de la zona, y las edificaciones han recuperado su función religiosa. El conjunto queda separado de la calle por una tapia, y a través de una portada muy sencilla se accede al compás.
     Históricamente este espacio extramuros cumplió una función peculiar, pues desde 1521 hay noticias de la construcción junto a la Puerta de Córdoba de un "ensayadero de justas"; desde mediados del s. XVII, en el mismo lugar donde solían ser las justas, se instaló un juego de pelotas para caballeros y, según Ortíz de Zúñiga, allí falleció de muerte repentina en 1667, jugando a la pelota, el duque de Medina-Sidonia, don Juan Gaspar Pérez de Guzmán. Dicho juego se mantuvo hasta 1745, en que se propone su traslado al Arenal. Actualmente la vía cumple una diversificada función pues, junto a la residencial, es de destacar la concentra­ción de locales comerciales y agencias bancarias, al servicio de una amplia zona circundante; asimismo es zona de ocio, con bares y discotecas para la juventud, y hasta la década de los setenta allí se encontraba la afamada cervecería Baturrones, que desapareció en la remodelación que sufrió el conjunto con San Julián; era muy frecuentada en los meses estivales y su pérdida fue lamentada por la ciudad. Es importante también la función sanitaria, representada, en primer lugar por el Hospital de la Cruz Roja, y quizás atraídos por éste, la Clínica de Nuestra Señora de la Salud y el Dispensario de Enfermedades del Tórax. Pero, sobre todo, como parte de la "ronda" histórica de la ciudad, Ronda de Capuchinos cumple una importante función de distribución del tráfico rodado; desde 1910 una línea de tranvías circulaba por allí, luego fue sustituida por los actuales autobuses. La canalización del tráfico desde la periferia urbana hacia el casco histórico provoca frecuentes retenciones circulatorias a lo largo del día [Josefina Cruz Villalón, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
Conozcamos mejor la Historia de la Orden de los Capuchinos;
     Los Hermanos Capuchinos somos una Orden Religiosa que forma parte de la Familia Franciscana, concretamente una de las tres reformas surgidas de los frailes de San Francisco.
     Estas tres reformas son: los Hermanos Menores Conventuales, los Hermanos Menores Observantes y los Hermanos Menores Capuchinos. Son ramas de la Familia Franciscana, autónomas, iguales en la raíz y en el tronco, diversas en su fisonomía externa, estilo y talante.
     Es la riqueza de la pluralidad en la unidad querida por Cristo.
     Los Franciscanos Capuchinos surgimos a partir de la experiencia de renovación de Fray Mateo de Bascio, Rafael y Ludovico de Fosombrone, en 1528.
     Tenemos por fundador al propio San Francisco de Asís, y por espiritualidad la espiritualidad franciscana.
     Los primeros Capuchinos subrayaban la vida de oración, pobreza, austeridad y fraternidad. Querían imitar a Francisco de Asís hasta en su porte externo; por eso iban descalzos, usaban barba y llevaban una túnica con una larga capucha puntiaguda. De aquí su apelativo de "Capuchinos", simplemente por la reposición que hacían del hábito original, en que destacaba un simple capucho largo.
     En 1528 los Capuchinos fueron instituidos jurídicamente como "Frailes Menores de la vida eremítica", mediante bula de Clemente VII. Recibieron autonomía y dependencia similar a una provincia. Son así herederos del carácter Conventual e incluyen, en sus constituciones, elementos propios de los Ermitaños Camaldulenses.
     En 1534 ya el nombre de Capuchinos llegó a serles asignado incluso en documentos oficiales de la Iglesia. Para entonces eran ya 700 hermanos. Pasaron a ser una Orden independiente por determinación de Pablo V en 1619, escindiéndoseles de los Conventuales; a los que los Capuchinos estuvieron ligados por 92 años.
     En el siglo XVIII los Capuchinos llegaron a ser más de 34.000. Hoy somos en el mundo alrededor de 11.000 Hermanos y estamos presentes en 99 países de los cinco continentes.
     La Curia general de la Orden está en Roma. El Ministro General es el Hermano Roberto Genuin, de Italia.
     La simplicidad, el espíritu misionero, la cercanía al pueblo (en muchos sitios nos conocen como los "frailes del pueblo") y la vivencia de la vida fraterna en nuestras casas y apostolado, son signos visibles de nuestro estilo de vida, mientras que el énfasis en la vida de penitencia y de oración de los primeros Capuchinos debe ser reavivada.
     Muchos son los frutos de santidad que ha dado esta orden, modelos como Félix de Cantalicio, Lorenzo de Brindis, Agatángelo y Casiano, Diego José de Cádiz, y más recientemente san Pío de Pietrelcina, fray Leopoldo de Alpandeire, y los recién beatificados mártires de la persecución religiosa.
     La historia sigue para la Orden Capuchina que, a la luz del Evangelio y de los signos de los tiempos, sigue viviendo el espíritu de Francisco de Asís con toda su riqueza (www.hermanoscapuchinos.org).

      Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Ronda de Capuchinos, de Sevilla, dando un paseo por ella. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre el Callejero de Sevilla, en ExplicArte Sevilla.

La calle Ronda de Capuchinos, al detalle:
Edificio de viviendas para el Monte de Piedad, de J. Espiau y Muñoz
     Retablo cerámico de la Virgen del Perpetuo Socorro
Hospital de la Cruz Roja
Guardería y Consultorio de Puericultura
Guardería Infantil de la Santísima Trinidad

domingo, 2 de julio de 2023

El Cerro de San Cristóbal, en Estepa (Sevilla)

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Cerro San Cristóbal, en Estepa (Sevilla).
     Hoy, 2 de julio (primer domingo del mes de julio), se celebra la Jornada de Responsabilidad en el Tráfico, promovida por la Conferencia Episcopal Española, conmemorando a San Cristóbal, celebrado hasta febrero de 1969 como patrón de los conductores, cuando fue retirado del Martirologio Romano por Pablo VI, así que hoy es el mejor día para ExplicArte el Cerro de San Cristóbal, en Estepa (Sevilla).
     El Cerro de San Cristóbal, se encuentra en la plaza del Matadero, 2; de Estepa (Sevilla).
     El recinto fortificado ocupa la parte alta del cerro en el que se ubica la villa. En la actualidad se conservan algunos lienzos y cubos de muralla sobre todo en el sector sureste, alternando las de planta cuadrada con las semicirculares. En el lado oeste, próximo a la zona donde estaba la entrada principal del recinto y sirviendo de baluarte defensivo, se alza el antiguo alcázar o castillo, del cual se conserva la Torre del Homenaje, que, en origen, fue una torre alba­rrana conectada con el alcázar propiamente dicho. Posee únicamente una cámara en la parte alta cubierta mediante bóveda gótica de ocho nervios de piedra con plementería  de ladrillo.
     El recinto actual debe de seguir el trazado de la fortificación musulmana. Al pasar la villa en tiempos de Alfonso X a manos de la Orden de Santiago, sus maestres realizaron importantes obras de consolidación, sobre todo en las décadas finales del siglo XV bajo el mandato de D. Lorenzo Suárez de Figueroa. Es entonces cuando además de construir la citada torre, se revistieron los antiguos muros de tapial de la muralla exterior con piedra, intercalando entre los torreones cuadrados los de sección semicircular.
     Finalizada la Reconquista y habiendo pasado Estepa a formar parte del Señorío de la familia Centurión, este conjunto perdió su carácter defensivo, convirtiendo los marqueses en palacio el antiguo alcázar. No obstante, a consecuencia del posterior abandono de la zona, tanto por la población como por los marqueses, a fines del siglo XVIII todo se hallaba en estado ruinoso (Alfredo J. Morales, María Jesús Sanz, Juan Miguel Serrera y Enrique Valdivieso. Guía artística de Sevilla y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2004).
     En esta destacada prominencia topográfica se concentra el arranque como núcleo poblacional de la actual Estepa; las interesantes estratigrafías efectuadas, nos hacen por el momento retrotraer el origen de este núcleo al s. IX y garantizar una vida continuada hasta el s. V a. C. La bibliografía sitúa en este cerro la ciudad ibérica de Astapa, la romana Ostippo y la islámica Istabba. La arqueología ha dado luz dentro de esta amplia secuencia a una cabaña del Bronce Final con zócalo de piedra, un poblado orientalizante de gran dinamismo constructivo, una magnífica muralla de casamatas y perfil exterior en talud datada en el s. VII a.C., hasta interrumpir las sucesivas fases en el s. V a.C. Faltan por tanto evidencias del poblado ibérico tardío y no será hasta época romana cuando de nuevo parece ocuparse el cerro de San Cristóbal, por la aparición de unas termas. El recinto amurallado de la alcazaba islámica puede aún contemplarse, destacando la torre del homenaje. De época moderna destacar los conjuntos arquitectónicos religiosos como la Iglesia de Santa María -que pudiera albergar los restos de la antigua mezquita-, y el Convento de Santa Clara (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El Conjunto Monumental del Cerro de San Cristóbal ocupa una meseta que corona el cerro, un recinto alargado en forma de triángulo con una longitud de 450 m, y una anchura máxima de 175 m. Este recinto en forma de almendra se puede considerar como el núcleo original del asentamiento de Estepa.
     En este espacio está situada la antigua alcazaba que conserva la Torre del Homenaje, torre albarrana erigida por el maestre santiaguista Lorenzo Suárez de Figueroa, a finales del siglo XIV e inicios del XV, y restos de otras edificaciones del alcázar palacio de los Centurión, marqueses de Estepa, quienes reformarían el antiguo alcázar. La muralla de la alcazaba, construida durante el periodo islámico (siglo X), fue reconstruida en el siglo XII por los almohades y nuevamente reformada en la época de la Orden de Santiago (XIII-XVI). 
     En el cerro se encuentran también iglesia de Santa María la Mayor, de estilo gótico tardío, comenzada a construir a principios del siglo XVI, y la iglesia y convento de Santa Clara, fundado en 1599 por los marqueses de Estepa. Por último, el cerro también alberga un monasterio de franciscanos de finales del XIX y finalizado en 1904. En la actualidad el convento de San Francisco está dedicado a casa de espiritualidad, exceptuando la zona dedicada a la fraternidad.
     Declarado Bien de Interés Cultural como Conjunto Histórico Artístico en 1965
Horario
     Abierto de octubre a diciembre de lunes a domingo de 10:00 a 14:00 y de 16:00  a 18:30 (Turismo de la Provincia de Sevilla).
Conozcamos mejor la Leyenda, Culto e Iconografía de San Cristóbal
LEYENDA
   Santo fabuloso cuya leyenda no se remonta más allá del siglo XI y es sólo el desarrollo de su nombre Cristóforo, que en griego significa «Porta Cristo". Originalmente, esa expresión se comprendía de manera espiritual: aquel que lleva a Cristo en su corazón. Luego se lo tomó en sentido material.
   Su nombre verdadero habría sido Auferus (bandolero), o Reprobus (maldito, réprobo). Fue en ocasión de su conversión que habría sido bautizado Cristóforo.
   Los Hechos gnósticos de San Bartolomé, compuestos en el siglo VI, hablan de un cierto Christianus cynocephalus et anthropophagus que habría sido convertido por el apóstol. Por ello, a veces le ponen una cabeza de perro.
   Según la tradición popularizada en el siglo XIII por la Leyenda Dorada, el hombre que había llevado a Cristo sobre los hombros sólo podía ser un gigante. Orgulloso de su fuerza, sólo accedió a servir al rey más poderoso del universo. Se puso al servicio de un monarca, pero al advertir que éste tenía miedo al diablo, lo abandonó para servir a Satán. Decepcionado una vez más, puesto que la vista de una cruz en un cruce de caminos bastó para derrotar al diablo; y aconsejado por un ermitaño, se comprometió a servir a Cristo, y para complacer a éste, se dedicó a ayudar a viajeros y peregrinos en el paso de un río peligroso.
   Una tarde se oyó llamar por un niño, quien le pidió que lo cargase sobre lo hombros; pero su carga se volvía cada vez más pesada, tanto, que el gigante debió apoyarse sobre el tronco de un árbol que estuvo a punto de romperse. Llegó con dificultad a la orilla opuesta, donde un ermitaño lo guió con una linterna. Entonces el niño misterioso se dio a conocer como Cristo, soberano del cielo y de la tierra. Para probárselo, le dijo a Cristóbal que plantara su cayado en la tierra, que enseguida se convirtió en una palmera datilera cargada de frutos.
   En el Niño Jesús el gigante reconoció a su amo.
   La leyenda del vado no bastó a los hagiógrafos quienes, además, copiaron del repertorio de anécdotas usuales: el gigante fue encerrado con dos bellas cortesanas, Nicea y Aquilina, encargadas de hacerlo volver al culto de los ídolos. Pero ocurrió lo contrario, las seductoras se dejaron seducir y derribaron la estatua de Júpiter, y ambas fueron conducidas al martirio. Después de haber encajado un casco calentado al rojo, Cristóbal fue atado a un árbol ante cuatrocientos arqueros cuyas flechas se debilitaron al llegar al blanco (sine ictu), o invirtieron milagrosamente su trayectoria, contra los verdugos que las dispararan. Una de ellas dio en el ojo del emperador que presidía el suplicio.
   En estas pueriles invenciones se reconoce fácilmente una copia del martirio de San Sebastián y de los santos médicos Cosme y Damián.
CULTO
   Probado desde 450 por una inscripción griega de Asia Menor, en el siglo V el culto de San Cristóbal se difundió en Constantinopla y en Sicilia.
   La popularidad de este Hércules cristiano tiene los mismos fundamentos que el [de] santa Bárbara: se lo creía protector contra una de las desgracias más temidas de la Edad Media, la muerte súbita sin confesión, que se llamaba mala muerte. Según la creencia popular, bastaba con mirar la imagen de San Cristóbal para estar durante todo el día a salvo de ese peligro.
   Esta superstición está probada por muchos refranes en latín y en francés:
          Christophorum videas 
          Postea tutus eas.
   Y, además:
          Christophori sancti speciem quicumque tuetur 
          Ista nempe die non morte mala morietur.
          Cristofori faciem die quacumque tueris.
          Ila nempe die morte mala non morieris. 
          Vigilate quia nescitis diem neque horam.
   Y para aquellos que no comprendían el latín: Regarde Saint Christophe, puis va-t-en rassuré. (Observa  a San Cristóbal, luego vete seguro.)
   Esta recomendación tenía forma de dístico mnemotécnico:
          Quand du grand Saint Christophe on a vu le portrait, 
          De la mort, ce jour là, on ne craint plus le trait.
          (Si del gran San Cristobal hemos visto el retrato
          Ese día  la muerte no ha de darnos mal rato.)   
O bien:
          Glorieux Saint Christohpe, au matin te voyant, 
          Sans crainte d 'aucun mal, on se couche en riant.
          (Glorioso San Cristóbal viéndote a la mañana
          Sin mal, riendo, a la noche nos vamos a la cama.)
   Ello explica el prodigioso número de imágenes gigantescas de San Cristóbal, pintadas o esculpidas, puestas en las fachadas y entradas de las iglesias, o, como en Berna, sobre las puertas de las ciudades. Era necesario que estuviesen a la vista tanto como fuese posible, y que en consecuencia, fueran de grandes dimensiones para que los fieles no perdieran tiempo buscándola en una capilla oscura. Esas imágenes preventivas o apotropaicas, resultarían innumerables si no hubiesen sido sistemáticamente destruidas después de la Reforma y del concilio de Trento.
   En Saint Junien, Limousin, hay un fresco románico que representa al santo en el brazo norte del transepto, a la entrada de la escalera que conduce a la Linterna de los muertos.
   Como San Cristóbal protegía de la muerte súbita, se lo invocaba también contra la peste. Se contaba entre los santos antipestosos, junto a San Sebastián, San Antonio y San Roque.
   Por eso en Alemania cuenta en la cohorte de los Catorce Intercesores.
   Se recurría a él contra el mal de ojo, porque una de las flechas disparadas en su contra se volvió contra el ojo del rey que lo condenara a muerte.
   También curaba las enfermedades más benignas: dolor de muelas y el panadizo.
   Hacía encontrar tesoros ocultos a quienes lo invocaban.
   Numerosas corporaciones o profesiones vindicaban su patronazgo por diversos motivos.
   1. Todos los oficios que exponían a quienes los practicaban al riesgo de la muerte súbita: en la Edad Media, los arcabuceros, en la actualidad los montañeros, automovilistas y aviadores.
   2. A causa de su gigantesca talla y de su fuerza hercúlea, Cristóbal es el patrón de los atletas, de los mozos de cuerda (facchini), de los cargadores de mercado, de los cargadores de trigo.
   3. Y por su oficio, es patrón de los pasadores, y también de los viajeros y de los peregrinos que en la Edad Media, a falta de puentes, solían vadear los ríos.
   4. En conmemoración del tronco de árbol vivo sobre el que se apoyó, es patrón de los jardineros y de los encargados de viveros y se lo invoca para la protección de los árboles frutales.
   Pese a tan numerosos patronazgos. hay pocas iglesias puestas bajo su advocación.
   Su popularidad decayó rápidamente a partir del siglo XV. Erasmo tomó partido en su contra en Enchiridon militis christiani y en su Encomium Moriae (Erasmo se burla de la ingenuidad de los tontos que se creen a cubierto de todo accidente durante la jornada, cuando se han persignado devotamente ante una imagen pintada o tallada de ese Polifemo cristiano. Para los humanistas, la devoción a San Cristóbal pertenece a la categoría de superstitiosus imaginum cultus). Ha sido víctima de la Reforma y de la Contrarreforma al mismo tiempo. El gran San Cristóbal de la puerta de Berna fue disfrazado de Goliat por los protestantes. El clero católico de los siglos XVII y XVIII, que encontraba al buen gigante comprometedor y un poco ridículo, lo hizo desaparecer de las iglesias. El muy reciente patronazgo de los automovilistas, de quienes se ha convertido en la mascota, le ha procurado un renuevo de popularidad. Uno de los principales centros de su culto es Saint Christophe le Jajolais (Sarthe). En el barrio parisino de Javel, donde se encuentra la fábrica de automóviles Citroën, hay una iglesia puesta bajo su advocación.
ICONOGRAFÍA
   A pesar de todo, la iconografía de San Cristóbal sigue siendo muy rica. Es mucho más tardía que su culto, y comienza en el siglo X.
   Su tipo iconográfico no es fijo y uniforme como el de la mayoría de los santos, y comporta tres variantes:
1. El tipo barbudo
   Igual que Cristo, Cristóbal está representado ya barbudo, ya imberbe. El tipo barbudo es el más frecuente.
2. El tipo imberbe
   No obstante a veces el santo está rejuvenecido y aparece con los rasgos de un joven imberbe. Pueden citarse ejemplos tanto en el arte italiano (Cesare da Sesto, Bueno da Ferrara) como en el germánico (retablo de Käfermakt).
3. El tipo cinocéfalo
   Un tipo más infrecuente en Occidente es San Cristóbal con cabeza de perro, cuya nariz se alarga en hocico, y tiene orejas puntiagudas y lengua colgante. Se han propuesto numerosas explicaciones para esta singularidad. Los comparatistas sostuvieron que esa cabeza de perro se había copiado de las representaciones del dios egipcio Anubis. San Cristóbal sería Anubis cristianizado.
   Según otra hipótesis, el origen de ese tema debe buscarse en las leyendas asiáticas popularizadas por el Fisiólogo y los Bestiarios, acerca de una raza fabulosa de cinocéfalos que se situaba en los confines del mundo habitado. En las Pentecostés armenias, un personaje con cabeza de perro simboliza a los pueblos que acuden desde los confines del mundo para oír la palabra del Evangelio. En el tímpano de Vézelay se encuentra un eco de esta tradición. La tercera explicación es que en los martirologios antiguos, san Cristóbal se consideraba salido de una familia cananea (genere cananeo), que los copistas transformaron por el cambio de «a» en «i», en canineo (genere canineo). No hacía falta más para difundir la creencia en un gigante con cabeza de perro. No obstante, esta hipótesis sostenida por Künstle choca contra una objeción que al menos debió discutir, y es que casi todas las representaciones de San Cristóbal cinocéfalo pertenecen al arte cristiano de Oriente, es decir, al mundo griego, y que la confusión entre cananeo y canineo sólo pudo producirse en Occidente, donde la lengua litúrgica era el latín.
   Debe observarse que la cananea que ruega a Cristo la curación de su hija, también tiene un perro como atributo o armas parlantes.
   Por último, los evangelistas, quienes suelen ser representados en los manuscritos con las cabezas de los animales que son sus símbolos -águila, león, buey- han podido servir de modelos.
   En el arte oriental, el cinocéfalo suele estar representado con coraza y lanza empuñada. En Occidente, lo que ante todo lo caracteriza, además de su estatura de gigante, es la actitud de Cristóforo: lleva al Niño Jesús sentado o a horcajadas de sus hombros robustos. Aquí se ha sospechado la adaptación cristiana de un tema pagano: Atlas sosteniendo el mundo, o más posiblemente, Heracles llevando al niño Eros. Para los antiguos, la famosa estatua de Lisipo, popularizada por las gemas talladas y camafeos, evocaba la idea de la sumisión al Amor de los hombres más fuertes: Omnia vincit Amor. Los cristianos se habrían apropiado el tema limitándose a cambiar su significado, reemplazando al niño Eros por el Niño Jesús, y la maza de Hércules por un árbol que verdece.
   Ese bastón foliado es el atributo usual de san Cristóbal.
4. Evolución del tipo
   El tipo de San Cristóbal no ha permanecido inmutable.
   En las realizaciones más antiguas, el Porta Cristo está representado inmóvil, en posición frontal. El Cristo a quien sirve de soporte no es un niño sino un adulto, barbudo, en Majestad.
   A partir del siglo XIV, por el contrario, el hieratismo primitivo cedió cada vez más al gusto por lo pictórico. El santo está representado en marcha, avanzando penosamente en el agua del río que le llega a la mitad de las piernas, y curvado bajo la carga. Está vestido como un simple pasador, con las piernas desnudas y un turbante o cinta en la cabeza. En cuanto a Cristo, ya no es más un hombre, sino un niño pequeño vestido con una camiseta o completamente desnudo, ya sentado sobre el hombro del gigante, ya a horcajadas sobre su nuca.
   El bastón donde se apoya  el gigantesco mozo de cuerda se convierte en el tronco de un árbol sin ramas, la mayoría de las veces, una palmera, tal vez en alusión a la palma del martirio.
   El lecho del torrente está poblado de peces o sirenas, aunque esas encantadoras, antes marítimas que fluviales, no suelan remontar los cursos de los ríos en compañía de los salmones, sábalos y lampreas.
Escenas
Los tres vasallajes de San Cristóbal
San Cristóbal con el Niño Jesús en los hombros
   A diferencia de otros santos pasadores, por ejemplo San Julián, Cristóbal lleva los viajeros de una orilla a otra, sin emplear barcaza ni barca .
   El tema del Christusträger, creado a mediados del siglo XII, comporta numerosas variantes.
   En la xilografía en camafeo de Lucas Cranach (1506), el gigante cruza el río, reducido al ancho de un hilo de agua, de un paso. Esta imagen ingenua es frecuente en el arte popular.
   Una xilografía de Albrecht Altdorfer (1521), representa a san Cristóbal sentado al pie de un árbol, a orillas del río, interpelado por un niño que le pide que lo haga pasar y se dispone a trepar a su espalda.
   Pero casi siempre el gigante se yergue de pie en medio del río, con el Niño Jesús pesándole sobre los hombros. Pero se mantiene erguido a pesar de la carga sobrehumana.
   Más tarde, los artistas se esforzaron para volver visible el peso sobrenatural del Niño Jesús, representando a Cristóbal agobiado, con la espalda inclinada, como el Atlas antiguo, apoyándose con todas sus fuerzas sobre el tronco de un árbol que se dobla o quiebra. Tiene las venas hinchadas por el esfuerzo que lo agota. A veces se apoya con las dos manos sobre el árbol vivo que le sirve de bastón.
   En un dibujo de Altdorfer, el gigante llega a perder el equilibrio y cae de espaldas al río antes de alcanzar la orilla.
   Observemos, a título de curiosidades, una xilografía (Schrotblatt) señalada en el Manual de Schreiber, donde San Cristóbal pasa el vado a caballo, y una vidriera inglesa del siglo XV donde el Niño Jesús bautiza a su portador echando agua sobre su cabeza con un cántaro.
   En un fresco románico de la catedral de Bonn, Jesús, a quien San Cristóbal lleva sobre los hombros, tiene la estatura de un niño pero el rostro de un adulto barbudo.
   El tronco del árbol que sirve de apoyo al gigante está ya podado, ya con ramas y hojas. En el lecho del río nadan peces, cisnes, y hasta delfines y náyades. Sobre la orilla opuesta, junto a una capilla, siempre se ve a un ermitaño que tiene una antorcha o una linterna encendida para iluminar al pasador. Es el medio habitual que emplean los artistas primitivos para indicar que la escena ocurre durante la noche.
El martirio de San Cristóbal
   Esta serie de escenas triviales fueron tratadas con mucha menos frecuencia que el Paso del vado. El tema de las flechas que invierten su vuelo y revientan el ojo del juez o del verdugo, está copiada de las leyendas de los santos Cosme y Damián; la del cadáver arrastrado por las calles de la ciudad, de las leyendas de San Jorge y de san Marcos.
   El cadáver de San Cristóbal arrastrado por las calles (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Cerro de San Cristóbal, en Estepa (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia sevillana.

Más sobre la localidad de Estepa (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

La pintura "San Cristóbal", anónima del círculo de Sánchez de Castro, del Retablo Mayor de la Iglesia de San Benito de Calatrava, en la sala I del Museo de Bellas Artes

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la pintura "San Antonio, abad", anónima del círculo de Sánchez de Castro, del Retablo Mayor de la Iglesia de San Benito de Calatrava, en la sala I del Museo de Bellas Artes, de Sevilla.     
   Hoy, 2 de julio (primer domingo del mes de julio), se celebra la Jornada de Responsabilidad en el Tráfico, promovida por la Conferencia Episcopal Española, conmemorando a San Cristóbal, celebrado hasta febrero de 1969 como patrón de los conductores, cuando fue retirado del Martirologio Romano por Pablo VI, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la pintura "San Cristóbal", anónima del círculo de Sánchez de Castro, del Retablo Mayor de la Iglesia de San Benito de Calatrava, en la sala I del Museo de Bellas Artes, de Sevilla.
     El Museo de Bellas Artes (antiguo Convento de la Merced Calzada) [nº 15 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 59 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la Plaza del Museo, 9; en el Barrio del Museo, del Distrito Casco Antiguo.
     En la sala I del Museo de Bellas Artes podemos contemplar la pintura "San Cristóbal", del Retablo Mayor de la Iglesia de San Benito de Calatrava, anónima del círculo de Sánchez de Castro (2ª 1/2 siglo XV), siendo un óleo sobre tabla en estilo gótico, pintado hacia 1480, con unas medidas de 1'69 x 1'17 m., y procedente del Convento de San Benito de Calatrava, de Sevilla, tras el depósito de las Órdenes Militares, en 1908.
   Tabla de retablo de doble casa en el que se representa a San Antonio Abad y a San Cristóbal, separados por la estructura arquitectónica superpuesta, formada por un pilarete del que arrancan dos arcos conopiales lobulados, con decoración de cardinas que destacan sobre el fondo negro con decoración de oro de brocados.
   Los santos de pie y de cuerpo entero aparecen en tres cuartos, ligeramente girados hacia la izquierda.
   En la casa derecha aparece San Cristóbal representado como un hombre joven y fuerte, en el momento de cruzar el río, llevando al Niño Jesús sobre su hombro izquierdo y dos peregrinos en el cinturón. El Niño Jesús sentado y desnudo, lleva atado al cuello un pequeño manto al aire, detalle que da sensación de movimiento a la composición. En su mano izquierda porta el globo terráqueo mientras que eleva la derecha en actitud de bendecir. Las ricas vestiduras del santo imitan los brocados típicos de la época. En el brazo derecho lleva un báculo para apoyarse y en el izquierdo una especie de rueda pétrea, que según Post puede estar relacionado con su martirio. Sobre el nimbo se lee su nombre.
   Al dorso de la obra cartela con la inscripción "Con la autorización de su majestad el rey d. Alfonso XIII, gran maestre de las Órdenes Militares, acordaron los caballeros de las mismas residentes en Sevilla, que estas cuatro tablas de su pertenencia fueran depositadas en este museo conservando siempre su propiedad, lo que verifico el 17 de febrero de 1908".
   Proceden de la extinguida Iglesia de San Benito de Calatrava, de esta ciudad, y son anteriores a 1492. Pertenecen al capítulo de Caballeros de las Órdenes Militares, y fueron depositadas en este lugar al año 1908 por disposición de S.M. el rey, testimoniando así nuestro Augusto Monarca su exquisita cultura y su celo en pro de los intereses artísticos; Madrid (web oficial del Museo de Bellas Artes de Sevilla).
   Es probablemente Juan Sánchez de Castro la figura más destacada de la pintura sevillana del siglo XV, en su segunda mitad, cuando ya el sentimiento artístico estaba buscando las formas de expresión renacentista emanadas de Italia y Flandes. De este pintor ninguna pintura posee el Museo pero sí figuran en él algunas obras realizadas en este momento artístico por maestros influenciados por su estilo. En este sentido hay que mencionar el conjunto de cuatro tablas en las que se representan ocho santos formando pareja. Proceden estas tablas del retablo que originariamente estuvo en la iglesia de San Benito de Calatrava y que a mediados del siglo XVII fue sustituido por otro cuyas pinturas realizó Valdés Leal. Afortunadamente entonces las tablas no fueron destruidas  como era costumbre sino que se conservaron en la propia iglesia hasta 1908 en que fueron depositadas en el Museo por las Órdenes Militares.
   Los santos que aparecen en estas tablas son los siguientes: San Antonio Abad con San Cristóbal, San Andrés con San Juan Bautista, Santa Catalina con San Sebastián y San Jerónimo con San Antonio de Padua. El conjunto de ocho figuras que se integran en estas tablas muestra un repertorio de actitudes ensimismadas y amables y al mismo tiempo un bello sentido decorativo plasmado en los múltiples detalles que aparecen en los vestuarios de los personajes. También los suelos sobre los que figuran los santos, aparte de mostrar una perspectiva muy elevada, muestran tracerías de alicatados de vistoso aspecto que conectan con los fondos de la pintura totalmente revestidos de pan de oro (Enrique Valdivieso González, Pintura, en Museo de Bellas Artes de Sevilla, Tomo II. Ed. Gever, Sevilla, 1991).
Conozcamos mejor la Leyenda, Culto e Iconografía de San Cristóbal
LEYENDA
   Santo fabuloso cuya leyenda no se remonta más allá del siglo XI y es sólo el desarrollo de su nombre Cristóforo, que en griego significa «Porta Cristo". Originalmente, esa expresión se comprendía de manera espiritual: aquel que lleva a Cristo en su corazón. Luego se lo tomó en sentido material.
   Su nombre verdadero habría sido Auferus (bandolero), o Reprobus (maldito, réprobo). Fue en ocasión de su conversión que habría sido bautizado Cristóforo.
   Los Hechos gnósticos de San Bartolomé, compuestos en el siglo VI, hablan de un cierto Christianus cynocephalus et anthropophagus que habría sido convertido por el apóstol. Por ello, a veces le ponen una cabeza de perro.
   Según la tradición popularizada en el siglo XIII por la Leyenda Dorada, el hombre que había llevado a Cristo sobre los hombros sólo podía ser un gigante. Orgulloso de su fuerza, sólo accedió a servir al rey más poderoso del universo. Se puso al servicio de un monarca, pero al advertir que éste tenía miedo al diablo, lo abandonó para servir a Satán. Decepcionado una vez más, puesto que la vista de una cruz en un cruce de caminos bastó para derrotar al diablo; y aconsejado por un ermitaño, se comprometió a servir a Cristo, y para complacer a éste, se dedicó a ayudar a viajeros y peregrinos en el paso de un río peligroso.
   Una tarde se oyó llamar por un niño, quien le pidió que lo cargase sobre lo hombros; pero su carga se volvía cada vez más pesada, tanto, que el gigante debió apoyarse sobre el tronco de un árbol que estuvo a punto de romperse. Llegó con dificultad a la orilla opuesta, donde un ermitaño lo guió con una linterna. Entonces el niño misterioso se dio a conocer como Cristo, soberano del cielo y de la tierra. Para probárselo, le dijo a Cristóbal que plantara su cayado en la tierra, que enseguida se convirtió en una palmera datilera cargada de frutos.
   En el Niño Jesús el gigante reconoció a su amo.
   La leyenda del vado no bastó a los hagiógrafos quienes, además, copiaron del repertorio de anécdotas usuales: el gigante fue encerrado con dos bellas cortesanas, Nicea y Aquilina, encargadas de hacerlo volver al culto de los ídolos. Pero ocurrió lo contrario, las seductoras se dejaron seducir y derribaron la estatua de Júpiter, y ambas fueron conducidas al martirio. Después de haber encajado un casco calentado al rojo, Cristóbal fue atado a un árbol ante cuatrocientos arqueros cuyas flechas se debilitaron al llegar al blanco (sine ictu), o invirtieron milagrosamente su trayectoria, contra los verdugos que las dispararan. Una de ellas dio en el ojo del emperador que presidía el suplicio.
   En estas pueriles invenciones se reconoce fácilmente una copia del martirio de San Sebastián y de los santos médicos Cosme y Damián.
CULTO
   Probado desde 450 por una inscripción griega de Asia Menor, en el siglo V el culto de San Cristóbal se difundió en Constantinopla y en Sicilia.
   La popularidad de este Hércules cristiano tiene los mismos fundamentos que el [de] santa Bárbara: se lo creía protector contra una de las desgracias más temidas de la Edad Media, la muerte súbita sin confesión, que se llamaba mala muerte. Según la creencia popular, bastaba con mirar la imagen de San Cristóbal para estar durante todo el día a salvo de ese peligro.
   Esta superstición está probada por muchos refranes en latín y en francés:
          Christophorum videas 
          Postea tutus eas.
   Y, además:
          Christophori sancti speciem quicumque tuetur 
          Ista nempe die non morte mala morietur.
          Cristofori faciem die quacumque tueris.
          Ila nempe die morte mala non morieris. 
          Vigilate quia nescitis diem neque horam.
   Y para aquellos que no comprendían el latín: Regarde Saint Christophe, puis va-t-en rassuré. (Observa  a San Cristóbal, luego vete seguro.)
   Esta recomendación tenía forma de dístico mnemotécnico:
          Quand du grand Saint Christophe on a vu le portrait, 
          De la mort, ce jour là, on ne craint plus le trait.
          (Si del gran San Cristobal hemos visto el retrato
          Ese día  la muerte no ha de darnos mal rato.)
   O bien:
          Glorieux Saint Christohpe, au matin te voyant, 
          Sans crainte d 'aucun mal, on se couche en riant.
          (Glorioso San Cristóbal viéndote a la mañana
          Sin mal, riendo, a la noche nos vamos a la cama.)
   Ello explica el prodigioso número de imágenes gigantescas de San Cristóbal, pintadas o esculpidas, puestas en las fachadas y entradas de las iglesias, o, como en Berna, sobre las puertas de las ciudades. Era necesario que estuviesen a la vista tanto como fuese posible, y que en consecuencia, fueran de grandes dimensiones para que los fieles no perdieran tiempo buscándola en una capilla oscura. Esas imágenes preventivas o apotropaicas, resultarían innumerables si no hubiesen sido sistemáticamente destruidas después de la Reforma y del concilio de Trento.
   En Saint Junien, Limousin, hay un fresco románico que representa al santo en el brazo norte del transepto, a la entrada de la escalera que conduce a la Linterna de los muertos.
   Como San Cristóbal protegía de la muerte súbita, se lo invocaba también contra la peste. Se contaba entre los santos antipestosos, junto a San Sebastián, San Antonio y San Roque.
   Por eso en Alemania cuenta en la cohorte de los Catorce Intercesores.
   Se recurría a él contra el mal de ojo, porque una de las flechas disparadas en su contra se volvió contra el ojo del rey que lo condenara a muerte.
   También curaba las enfermedades más benignas: dolor de muelas y el panadizo.
   Hacía encontrar tesoros ocultos a quienes lo invocaban.
   Numerosas corporaciones o profesiones vindicaban su patronazgo por diversos motivos.
   1. Todos los oficios que exponían a quienes los practicaban al riesgo de la muerte súbita: en la Edad Media, los arcabuceros, en la actualidad los montañeros, automovilistas y aviadores.
   2. A causa de su gigantesca talla y de su fuerza hercúlea, Cristóbal es el patrón de los atletas, de los mozos de cuerda (facchini), de los cargadores de mercado, de los cargadores de trigo.
   3. Y por su oficio, es patrón de los pasadores, y también de los viajeros y de los peregrinos que en la Edad Media, a falta de puentes, solían vadear los ríos.
   4. En conmemoración del tronco de árbol vivo sobre el que se apoyó, es patrón de los jardineros y de los encargados de viveros y se lo invoca para la protección de los árboles frutales.
   Pese a tan numerosos patronazgos. hay pocas iglesias puestas bajo su advocación.
   Su popularidad decayó rápidamente a partir del siglo XV. Erasmo tomó partido en su contra en Enchiridon militis christiani y en su Encomium Moriae (Erasmo se burla de la ingenuidad de los tontos que se creen a cubierto de todo accidente durante la jornada, cuando se han persignado devotamente ante una imagen pintada o tallada de ese Polifemo cristiano. Para los humanistas, la devoción a San Cristóbal pertenece a la categoría de superstitiosus imaginum cultus). Ha sido víctima de la Reforma y de la Contrarreforma al mismo tiempo. El gran San Cristóbal de la puerta de Berna fue disfrazado de Goliat por los protestantes. El clero católico de los siglos XVII y XVIII, que encontraba al buen gigante comprometedor y un poco ridículo, lo hizo desaparecer de las iglesias. El muy reciente patronazgo de los automovilistas, de quienes se ha convertido en la mascota, le ha procurado un renuevo de popularidad. Uno de los principales centros de su culto es Saint Christophe le Jajolais (Sarthe). En el barrio parisino de Javel, donde se encuentra la fábrica de automóviles Citroën, hay una iglesia puesta bajo su advocación.
ICONOGRAFÍA
   A pesar de todo, la iconografía de San Cristóbal sigue siendo muy rica. Es mucho más tardía que su culto, y comienza en el siglo X.
   Su tipo iconográfico no es fijo y uniforme como el de la mayoría de los santos, y comporta tres variantes:
1. El tipo barbudo
   Igual que Cristo, Cristóbal está representado ya barbudo, ya imberbe. El tipo barbudo es el más frecuente.
2. El tipo imberbe
   No obstante a veces el santo está rejuvenecido y aparece con los rasgos de un joven imberbe. Pueden citarse ejemplos tanto en el arte italiano (Cesare da Sesto, Bueno da Ferrara) como en el germánico (retablo de Käfermakt).
3. El tipo cinocéfalo
   Un tipo más infrecuente en Occidente es San Cristóbal con cabeza de perro, cuya nariz se alarga en hocico, y tiene orejas puntiagudas y lengua colgante. Se han propuesto numerosas explicaciones para esta singularidad. Los comparatistas sostuvieron que esa cabeza de perro se había copiado de las representaciones del dios egipcio Anubis. San Cristóbal sería Anubis cristianizado.
   Según otra hipótesis, el origen de ese tema debe buscarse en las leyendas asiáticas popularizadas por el Fisiólogo y los Bestiarios, acerca de una raza fabulosa de cinocéfalos que se situaba en los confines del mundo habitado. En las Pentecostés armenias, un personaje con cabeza de perro simboliza a los pueblos que acuden desde los confines del mundo para oír la palabra del Evangelio. En el tímpano de Vézelay se encuentra un eco de esta tradición. La tercera explicación es que en los martirologios antiguos, san Cristóbal se consideraba salido de una familia cananea (genere cananeo), que los copistas transformaron por el cambio de «a» en «i», en canineo (genere canineo). No hacía falta más para difundir la creencia en un gigante con cabeza de perro. No obstante, esta hipótesis sostenida por Künstle choca contra una objeción que al menos debió discutir, y es que casi todas las representaciones de San Cristóbal cinocéfalo pertenecen al arte cristiano de Oriente, es decir, al mundo griego, y que la confusión entre cananeo y canineo sólo pudo producirse en Occidente, donde la lengua litúrgica era el latín.
   Debe observarse que la cananea que ruega a Cristo la curación de su hija, también tiene un perro como atributo o armas parlantes.
   Por último, los evangelistas, quienes suelen ser representados en los manuscritos con las cabezas de los animales que son sus símbolos -águila, león, buey- han podido servir de modelos.
   En el arte oriental, el cinocéfalo suele estar representado con coraza y lanza empuñada. En Occidente, lo que ante todo lo caracteriza, además de su estatura de gigante, es la actitud de Cristóforo: lleva al Niño Jesús sentado o a horcajadas de sus hombros robustos. Aquí se ha sospechado la adaptación cristiana de un tema pagano: Atlas sosteniendo el mundo, o más posiblemente, Heracles llevando al niño Eros. Para los antiguos, la famosa estatua de Lisipo, popularizada por las gemas talladas y camafeos, evocaba la idea de la sumisión al Amor de los hombres más fuertes: Omnia vincit Amor. Los cristianos se habrían apropiado el tema limitándose a cambiar su significado, reemplazando al niño Eros por el Niño Jesús, y la maza de Hércules por un árbol que verdece.
   Ese bastón foliado es el atributo usual de san Cristóbal.
4. Evolución del tipo
   El tipo de San Cristóbal no ha permanecido inmutable.
   En las realizaciones más antiguas, el Porta Cristo está representado inmóvil, en posición frontal. El Cristo a quien sirve de soporte no es un niño sino un adulto, barbudo, en Majestad.
   A partir del siglo XIV, por el contrario, el hieratismo primitivo cedió cada vez más al gusto por lo pictórico. El santo está representado en marcha, avanzando penosamente en el agua del río que le llega a la mitad de las piernas, y curvado bajo la carga. Está vestido como un simple pasador, con las piernas desnudas y un turbante o cinta en la cabeza. En cuanto a Cristo, ya no es más un hombre, sino un niño pequeño vestido con una camiseta o completamente desnudo, ya sentado sobre el hombro del gigante, ya a horcajadas sobre su nuca.
   El bastón donde se apoya  el gigantesco mozo de cuerda se convierte en el tronco de un árbol sin ramas, la mayoría de las veces, una palmera, tal vez en alusión a la palma del martirio.
   El lecho del torrente está poblado de peces o sirenas, aunque esas encantadoras, antes marítimas que fluviales, no suelan remontar los cursos de los ríos en compañía de los salmones, sábalos y lampreas.
Escenas
Los tres vasallajes de San Cristóbal
San Cristóbal con el Niño Jesús en los hombros
   A diferencia de otros santos pasadores, por ejemplo San Julián, Cristóbal lleva los viajeros de una orilla a otra, sin emplear barcaza ni barca .
   El tema del Christusträger, creado a mediados del siglo XII, comporta numerosas variantes.
   En la xilografía en camafeo de Lucas Cranach (1506), el gigante cruza el río, reducido al ancho de un hilo de agua, de un paso. Esta imagen ingenua es frecuente en el arte popular.
   Una xilografía de Albrecht Altdorfer (1521), representa a san Cristóbal sentado al pie de un árbol, a orillas del río, interpelado por un niño que le pide que lo haga pasar y se dispone a trepar a su espalda.
   Pero casi siempre el gigante se yergue de pie en medio del río, con el Niño Jesús pesándole sobre los hombros. Pero se mantiene erguido a pesar de la carga sobrehumana.
   Más tarde, los artistas se esforzaron para volver visible el peso sobrenatural del Niño Jesús, representando a Cristóbal agobiado, con la espalda inclinada, como el Atlas antiguo, apoyándose con todas sus fuerzas sobre el tronco de un árbol que se dobla o quiebra. Tiene las venas hinchadas por el esfuerzo que lo agota. A veces se apoya con las dos manos sobre el árbol vivo que le sirve de bastón.
   En un dibujo de Altdorfer, el gigante llega a perder el equilibrio y cae de espaldas al río antes de alcanzar la orilla.
   Observemos, a título de curiosidades, una xilografía (Schrotblatt) señalada en el Manual de Schreiber, donde San Cristóbal pasa el vado a caballo, y una vidriera inglesa del siglo XV donde el Niño Jesús bautiza a su portador echando agua sobre su cabeza con un cántaro.
   En un fresco románico de la catedral de Bonn, Jesús, a quien San Cristóbal lleva sobre los hombros, tiene la estatura de un niño pero el rostro de un adulto barbudo.
   El tronco del árbol que sirve de apoyo al gigante está ya podado, ya con ramas y hojas. En el lecho del río nadan peces, cisnes, y hasta delfines y náyades. Sobre la orilla opuesta, junto a una capilla, siempre se ve a un ermitaño que tiene una antorcha o una linterna encendida para iluminar al pasador. Es el medio habitual que emplean los artistas primitivos para indicar que la escena ocurre durante la noche.
El martirio de San Cristóbal
   Esta serie de escenas triviales fueron tratadas con mucha menos frecuencia que el Paso del vado. El tema de las flechas que invierten su vuelo y revientan el ojo del juez o del verdugo, está copiada de las leyendas de los santos Cosme y Damián; la del cadáver arrastrado por las calles de la ciudad, de las leyendas de San Jorge y de san Marcos.
   El cadáver de San Cristóbal arrastrado por las calles (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Conozcamos mejor la Biografía de Juan Sánchez de Castro, autor a quien se atribuye la pintura reseñada
;
     Juan Sánchez de Castro (¿Sevilla?, mediados del s. XV – ?, c. 1500), pintor.
     Juan Sánchez de Castro es uno de los más importantes pintores activos en Sevilla en el último cuarto del siglo XV, considerado por la historiografía el punto de partida de la pintura hispano-flamenca en Sevilla. Está documentado, con seguridad, a partir de 1478 trabajando en los Reales Alcázares de Sevilla como pintor. Ceán Bermúdez fue el primero en hablar de Sánchez de Castro, al afirmar que era suyo un retablo, hoy desaparecido, que había en la capilla de San José de la Catedral de Sevilla y cuya fecha data Ceán en 1454, detalle que lamentablemente, no puede ser contrastado. Su estilo se vincula al mundo hispano-flamenco pero incluye algunas novedades de filiación italiana que anuncian la irrupción de la estética del Renacimiento en Sevilla, tales como las tonalidades suaves y moderadas. En realidad, a finales del siglo xv, hubo varios pintores llamados Juan Sánchez de Castro, acaso miembros de la misma familia, activos en Sevilla, de modo que su producción es muy difícil de diferenciar. La identidad artística de Sánchez de Castro es conocida principalmente porque firmó la tabla de la Virgen de las Gracias, pintada para la iglesia parroquial de San Julián de Sevilla y conservada actualmente en la Catedral Hispalense, en la que aparece la Virgen entronizada con el niño en el regazo, junto a san Pedro y san Jerónimo, representados todos ellos con gestos serenos y elegantes. De cronología incierta es un retablo con varios santos procedente de la iglesia de San Benito en Calatrava, hoy en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.
     En 1480 aparece, junto a otros artistas, protestando por la promulgación de unas nuevas ordenanzas de oficios para la ciudad. También pintó para la parroquia de San Julián una pintura al fresco que representa a san Cristóbal, datada en 1484. Se ha pensado que pudo pintar la tabla de San Miguel Arcángel que, ejecutada entre 1490 y 1500, procede del Hospital de Zafra (Badajoz) y fue adquirida por el Museo del Prado en 1929, si bien en no pocos estudios se da esta obra como ejecutada por un anónimo “maestro de Zafra” e incluso se ha pensado que fuera de Alejo Fernández. En realidad, el San Miguel de Zafra, obra de una imaginación desbordante a la hora de representar a los demonios expulsados del cielo, muestra una mayor dependencia respecto de los modelos estéticos flamencos y una técnica pictórica algo más cuidada (lo que es particularmente visible en el tratamiento de los metales y las joyas, próximos a ciertos aspectos formales a las primeras obras de Alejo Fernández). La razón por la cual se ha pensado que podría ser obra de Juan Sánchez de Castro, hipótesis razonablemente establecida por Post, radica en que la ciudad donde se conservaba, Zafra, en la provincia de Badajoz, se hallaba a finales del siglo XV en el radio de influencia artística de Andalucía. Se le atribuye haber pintado la Virgen de la leche del Museo Nacional de Arte de Cataluña (Herbert González Zymla, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
      Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la pintura "San Cristóbal", anónima del círculo de Sánchez de Castro, del Retablo Mayor de la Iglesia de San Benito de Calatrava, en la sala I del Museo de Bellas Artes, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre el Retablo Mayor de la Iglesia de San Benito de Calatrava, en la sala I del Museo de Bellas Artes, en ExplicArte Sevilla.

sábado, 1 de julio de 2023

La Hacienda Nuestra Señora de Regla, en Palomares del Río (Sevilla)

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Hacienda Nuestra Señora de Regla, en Palomares del Río (Sevilla)
     Hoy, sábado 1 de julio, como todos los sábados, se celebra la Sabatina, oficio propio del sábado dedicado a la Santísima Virgen María, siendo una palabra que etimológicamente proviene del latín sabbàtum, es decir sábado
     Y que mejor día que hoy para Explicarte la Hacienda Nuestra Señora de Regla, en Palomares del Río (Sevilla).
     La Hacienda Nuestra Señora de Regla se encuentra en la calle La Isla, s/n; en Palomares del Río (Sevilla).
     Situada en el corazón del Aljarafe sevillano, a unos 15 minutos de la capital, se encuentra Hacienda de Regla. Dedicada originalmente a la ganadería y agricultura, este bello espacio se dedica hoy plenamente a la organización y celebración de eventos, un lugar ideal para ese gran día inolvidable.
     Su arquitectura, propia de las haciendas andaluzas construidas a finales del siglo XIX, ofrece una amplia variedad de espacios que, repletos de una cálida vegetación, dan a cualquier evento un toque idílico lleno de belleza y armonía.
     Hacienda de Regla es un espacio protegido de la historia de nuestra Andalucía. Con un pasado vinculado a un importante ducado, el caserío, que data de finales del siglo XIX es un edificio catalogado como histórico y protegido, y forma parte de una importante relación de haciendas, con origen olivarero, de reconocido prestigio en el Aljarafe de Sevilla. Paredes rebosantes de historia de nuestras raíces (Hacienda de Regla).
Conozcamos mejor la historia de la Sabatina como culto mariano
    Semanalmente tenemos un culto sabatino mariano. Como dice el Directorio de Piedad Popular y Liturgia, en el nº 188: “Entre los días dedicados a la Virgen Santísima destaca el sábado, que tiene la categoría de memoria de santa María. Esta memoria se remonta a la época carolingia (siglo IX), pero no se conocen los motivos que llevaron a elegir el sábado como día de santa María. Posteriormente se dieron numerosas explicaciones que no acaban de satisfacer del todo a los estudiosos de la historia de la piedad”. En el ritmo semanal cristiano de la Iglesia primitiva, el domingo, día de la Resurrección del Señor, se constituye en su ápice como conmemoración del misterio pascual.  Pronto se añadió en el viernes el recuerdo de la muerte de Cristo en la cruz, que se consolida en día de ayuno junto al miércoles, día de la traición de Judas. Al sábado, al principio no se le quiso subrayar con ninguna práctica especial para alejarse del judaísmo, pero ya en el siglo III en las Iglesias de Alejandría y de Roma era un tercer día de ayuno en recuerdo del reposo de Cristo en el sepulcro, mientras que en Oriente cae en la órbita del domingo y se le considera media fiesta, así como se hace sufragio por los difuntos al hacerse memoria del descenso de Cristo al Limbo para librar las almas de los justos.   
   En Occidente en la Alta Edad Media se empieza a dedicar el sábado a la Virgen. El benedictino anglosajón Alcuino de York (+804), consejero del Emperador Carlomagno y uno de los agentes principales de la reforma litúrgica carolingia, en el suplemento al sacramentario carolingio compiló siete misas votivas para los días de la semana sin conmemoración especial; el sábado, señaló la Santa María, que pasará también al Oficio. Al principio lo más significativo del Oficio mariano, desde Pascua a Adviento, era tres breves lecturas, como ocurría con la conmemoración de la Cruz el viernes, hasta que llegó a asumir la estructura del Oficio principal. Al principio, este Oficio podía sustituir al del día fuera de cuaresma y de fiestas, para luego en muchos casos pasar a ser añadido. En el X, en el monasterio suizo de Einsiedeln, encontramos ya un Oficio de Beata suplementario, con los textos eucológicos que Urbano II de Chantillon aprobó en el Concilio de Clermont (1095), para atraer sobre la I Cruzada la intercesión mariana.
       De éste surgió el llamado Oficio Parvo, autónomo y completo, devoción mariana que se extendió no sólo entre el clero sino también entre los fieles, que ya se rezaba en tiempos de Berengario de Verdún (+962), y que se muestra como práctica extendida en el siglo XI. San Pedro Damián (+1072) fue un gran divulgador de esta devoción sabatina, mientras que Bernoldo de Constanza (+ca. 1100), poco después, señalaba esta misa votiva de la Virgen extendida por casi todas partes, y ya desde el siglo XIII es práctica general en los sábados no impedidos. Comienza a partir de aquí una tradición devocional incontestada y continua de dedicación a la Virgen del sábado, día en que María vivió probada en el crisol de la soledad ante el sepulcro, traspasada por la espada del dolor, el misterio de la fe.  
      El sábado se constituye en el día de la conmemoración de los dolores de la Madre como el viernes lo es del sacrificio de su Hijo. En la Iglesia Oriental es, sin embargo, el miércoles el día dedicado a la Virgen. San Pío V, en la reforma litúrgica postridentina avaló tanto el Oficio de Santa María en sábado, a combinar con el Oficio del día, como el Oficio Parvo, aunque los hizo potestativos. De aquí surgió el Común de Santa María, al que, para la eucaristía, ha venido a sumarse la Colección de misas de Santa María Virgen, publicada en 1989 bajo el pontificado de San Juan Pablo II Wojtyla (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016).
       Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Hacienda Nuestra Señora de Regla, en Palomares del Río (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia.

Más sobre la localidad de Palomares del Río (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

El Pabellón de Canadá, de Bing Thom, para la Exposición Universal de 1992

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Pabellón de Canadá, de Bing Thom, para la Exposición Universal de 1992, de Sevilla.
     Hoy, 1 de julio, es el aniversario del Día Nacional (1 de julio de 1992) de Canadá en la Exposición Universal de 1992, de Sevilla, así que hoy es el mejor día para ExplicArte el Pabellón de Canadá para la Exposición Universal de 1992, de Sevilla.
     El Pabellón de Canadá, para la Exposición Universal de 1992 [nº 234 en el plano oficial de la Exposición Universal de 1992], se ubica en la calle Albert Einstein, antigua Avenida 4 o del Ombú, haciendo esquina con la calle Leonardo Da Vinci y entre los Pabellones de Mónaco y de Fujitsu; en el Barrio de Triana Oeste, del Distrito Triana.   
     En el corazón del Pabellón de Canadá, un teatro de quinientas butacas estrena una nueva tecnología cinematográfica. Antes de acceder a él, una presentación de vídeo multi-imagen, de diez minutos de duración, sobre Canadá, preludia la espectacular película que sigue: un documental, de quince minutos de duración, producido por la Junta Cinematográfica Nacional de Canadá. En él figuran las diez provincias y los dos territorios que conforman el país.
     Después de asistir a la presen­tación de la película los visitantes pasan a una zona expositiva de tránsito libre dividida en cuatro secciones principales, organizadas por los gobiernos de Canadá, Columbia Británica, Ontario y Quebec.
     La zona federal destaca los avances canadienses en materia de ciencia y tecnología a través de exposiciones interactivas. Los territorios del noroeste están presentes en un restaurante, una tienda de artesanía y otra de recuerdos.
     En la sección de Quebec se presenta esa mezcla única del estilo de vida y economía norteamericanos con las raíces europeas de la ciudad. La exposición se concibe como un lugar de reunión donde la gente intercambia ideas y conocimientos a través del emocionante medio que es la televisión interactiva. En la exhibición, la población de Quebec se comunica con los visitantes a través de televisores. Los visitantes pueden hablar en inglés, francés o castellano, con las personalidades que aparecen en televisión.
     La muestra de Ontario se divide en tres secciones principales. Una primera experiencia introductoria de carácter orientativo acerca de la provincia, que incluye lugares representativos de la zona de los Grandes Lagos, sitúa al visitante en un ambiente que re­fuerza el vínculo temático del agua, factor vital en la historia y en la vida contemporánea de Ontario.
     Una segunda muestra de los recursos de Ontario retrata la diversidad de éstos y de sus entornos, y las dimen­siones humanas, culturales y tecnológicas de la provincia, así como su amplitud.
     Una tercera exposición de grandes innovaciones incluye muestras de tecnología interactiva y ofrece a los visi­tantes la oportunidad de experimentar con los inventos autóctonos de la provincia. El área expositiva incluye tecnologías desarrolladas en Ontario, como juegos y aplicaciones informáticas interactivas y mini-robots que ejecutan com­plejas funciones.
     En Columbia Británica el tema de la muestra es Columbia Británica Fantástica, Natural: la influencia mágica de la Naturaleza en los Descubrimientos y la Iniciativa. En esta exposición se combinan los intereses del turismo, el comercio internacional y la inmigración con el tema central de la riqueza de la naturaleza virgen de Columbia Británica.
     En esta provincia, la naturaleza está próxima a la gente, y esta proximidad ejerce una influencia mágica sobre todos aquellos que la visitan o viven en ella... en su experiencia personal, su cultura y sus iniciativas. Aquí se destaca la diversión y el turismo, el sondeo remoto de la superficie de la tierra, la tecnología submarina, la gastronomía, el estilo de vida de la costa oeste y el arte contemporáneo de los in­dios nativos.
     Las exposiciones combinan obje­tos con medios audiovisuales e ilusiones ópticas para crear sorpresa y magia (Guía Oficial Expo'92. Sevilla, 1992).
     El Pabellón de Canadá se encuentra situado en la calle Albert Einstein, antigua Avenida 4 o del Ombú, haciendo esquina con la calle Leonardo Da Vinci y entre los Pabellones de Mónaco y de Fujitsu. Durante la Muestra Universal, también estaba rodeado por el Pabellón de Venezuela y por el Kangaroo Pub, un pub-restaurante dependiente del pabellón australiano.
     El edificio es una caja cúbica envuelta por láminas de madera y recubiertas de 3.200 paneles de cinc y estaño. Incluye elementos de la arquitectura española y cuenta con un enrejado de madera sobre columnas de hormigón.
     El pabellón canadiense se convirtió, un 19 de abril de 1990, en el primer país en comenzar las obras de su edificio en el recinto de la Cartuja: dos años exactos antes de la inauguración de la Muestra. 
     Entre sus contenidos, destacó por encima de todos, la película mostrada en su sala de cine con tecnología IMAX y capacidad para 500 personas: uno de los mayores atractivos de la Exposición que provocaba colas de visitantes de más de 6 horas y media de duración. El film "Momentum" mostraba imágenes de Canadá: sus bellos paisajes helados y su naturaleza salvaje en alta definición que se reproducían al doble de fotogramas por segundo que una película convencional. Su proyección, que se estrenaba por primera vez en la Expo '92, se realizó sobre una pantalla gigante de 25 metros de alto por 33,5 de ancho y se convirtió en la primera película en usar esta innovadora tecnología de Alta Definición: el formato IMAX HD.
      La visita de este pabellón comenzaba en el patio central de la planta baja, totalmente abierta a la calle, donde se realizaban conciertos y espectáculos casi continuados, para amenizar los largos tiempos de espera en la cola de entrada. Esta zona, conocida como el "Patio Pérez", consistía en un escenario más bajo que el nivel del suelo, con unas pequeñas gradas y un suelo de vidrio donde se proyectaban luces durante los espectáculos que, a su vez, "flotaba" sobre un estanque de 400 metros cuadrados, alimentado por unas pantallas de agua que discurrían por las paredes.
     El Pabellón de Canadá, en el marco del Parque Tecnológico, es sede, actualmente, y desde el curso 1993/94. de la Escuela de Organización Industrial (EOI), dependiente del Ministerio de Industria y destinada a la formación empresarial de postgraduados y profesionales en: gestión medioambiental, administración de empresas, gestión tecnológica industrial y programas especiales dirigidos a nuevas empresas. 
     Este pabellón ha sufrido modificaciones en su interior para adaptarlo a sus nuevos usos, mientras que su exterior sigue prácticamente igual que durante la Muestra Universal, solo cambiando el rótulo con el nombre del país que coronaba la fachada principal por otro con las iniciales de la empresa que lo ocupa en la actualidad.
     En 2015, se volvió a reabrir el famoso auditorio del pabellón. Su reapertura, donde se volvió a proyectar la mítica película "Momentum", sirvió como presentación del nuevo proyecto de reutilización de este espacio rebautizado como "Box Sevilla": un lugar destinado a la celebración de espectáculos, congresos, fiestas o presentaciones de todo tipo. Este resurgimiento se debe a la iniciativa privada de la agencia de comunicación y eventos Eventísimo (Blog Pasaporte Expo 92).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Pabellón de Canadá, de Bing Thom, para la Exposición Universal de 1992, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la Exposición Universal de 1992, en ExplicArte Sevilla.