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sábado, 6 de febrero de 2021

La pintura "Santa Dorotea", anónima del taller de Zurbarán, en la sala VI del Museo de Bellas Artes

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la pintura "Santa Dorotea", anónima del taller de Zurbarán, en la sala VI, del Museo de Bellas Artes, de Sevilla.
     Hoy, 6 de febrero, en Cesarea de Capadocia, actualmente Turquía, Memoria de los santos mártires Dorotea, virgen, y Teófilo, estudiante (c. s. IV) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y qué mejor día que hoy para ExplicArte la pintura "Santa Dorotea", anónima del taller de Zurbarán, en la sala VI del Museo de Bellas Artes, de Sevilla.
      El Museo de Bellas Artes (antiguo Convento de la Merced Calzada) [nº 15 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 59 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la Plaza del Museo, 9; en el Barrio del Museo, del Distrito Casco Antiguo.
   En la sala VI del Museo de Bellas Artes podemos contemplar la pintura "Santa Dorotea", obra anónima del taller de Francisco de Zurbarán (1598-1664), siendo un óleo sobre lienzo en estilo barroco, pintado hacia 1640-50, con unas medidas de 1,73 x 1,03 m., y procedente del Hospital de las Cinco Llagas de Sevilla, depositado el 12 de marzo de 1920.
   Se representa a Santa Dorotea de pie y de perfil, sosteniendo un plato de frutas entre sus manos. Su actitud de recogimiento nos recuerda a una dama oferente clásica. Destaca en el tratamiento del color el fuerte amarillo del chal, con rayas negras, y las frutas sobre el fondo verdoso así como el suave rosa del vestido, que cae en amplios y rígidos pliegues. La luz penetra por la derecha iluminando la figura cuya blancura del rostro contrasta con la oscuridad del fondo de la escena (web oficial del Museo de Bellas Artes de Sevilla).
   Muchas fueron las series de Santas que se pintaron en Sevilla a lo largo del segundo tercio del siglo XVII y ciertamente Zurbarán realizó algunas de ellas, hoy dispersas e incompletas. Pero desgraciadamente la serie de Santas que conserva el Museo no es de Zurbarán y ni siquiera puede señalarse que sean obras de su taller. En el actual conocimiento que tenemos sobre la pintura sevillana de esta época permite pensar que pertenecen a uno de los anónimos imitadores de Zurbarán, que siguen fielmente su estilo, con menor talento y habilidad técnica. Los imitadores del artista realizaron este tipo de pinturas con insistencia, dado que la demanda del público hacia ellas era constante y debido también a que el precio que cobraban estos maestros secundarios no era excesivo.
   Realizadas para ser colocadas en la parte alta de los muros de las iglesias, estas series de santas que solían tener ocho componentes se repartían en igual número en cada lado de las naves formando un cortejo que simulaba dirigirse hacia el altar mayor.
   Esta serie no fue nunca mencionada en el pasado y el primero que lo hizo fue el escritor Félix González de León en 1884, cuando al describir el Hospital de la Sangre, de donde procede, mencionó "ocho cuadros situados en alto, de Francisco de Zurbarán que de cuerpo entero representan ocho santas vírgenes... en los que el autor se esmeró en los ricos y recamados ropajes que llaman la atención de todos el que los mira". Ciertamente algunas de las santas llevan trajes con profusión de bordados minuciosamente reproducidos, pero sabemos que este menester de copiar telas con precisión es justamente el que realizaban siempre en los talleres los discípulos del maestro, reservándose éste siempre las partes más creativas.
   Hay que señalar además que el autor de esta serie debió de ayudarse de colaboradores, puesto que en las pinturas se advierten tipos físicos y técnicas de diferente personalidad que hacen muy superiores unas pinturas con respecto a otras. Si en algo se pudiera dudar sobre la no pertenencia a Zurbarán de estas pinturas, un atento examen de sus rostros duros e inexpresivos en su mayoría evidencia una excesiva torpeza a la que Zurbarán jamás descendió. Por otra parte, el examen de las manos de las santas termina por reflejar una inferioridad técnica que Zurbarán nunca practicó, ya que justamente en la ejecución de este tipo de detalles sobresalió con su enorme calidad.
   La presencia de este conjunto de santas en la iglesia del Hospital de la Sangre está justificada por su carácter protector y milagrero y al mismo tiempo por el ejemplo de aceptación del dolor en el momento de su martirio (Enrique Valdivieso González, Pintura en El Museo de Bellas Artes de Sevilla, Tomo II. Ed. Gever, Sevilla, 1991).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de Santa Dorotea, virgen y mártir;
   La vida de Santa Dorotea es sólo una novela edificante, popularizada por la Leyenda Dorada en el siglo XIII.
   El nombre griego, compuesto por los mismos elementos que el nombre de pila masculino Teodoro, pero invertidos, significa don de Dios. Es lo que se llama un nombre teofórico.
   Hija de un gobernador de Capadocia, Dorotea habría nacido en Cesarea, y decapitada en tiempos de Diocleciano, en 304, sin que el suplicio hiciera vacilar su fe.
   El arte sólo ha retenido un poético episodio de su Pasión. En camino hacia el suplicio se encontró con el escriba Teófilo, quien acercándose a ella le dijo con ironía: «Si vas al jardín del Paraíso me enviarás flores y frutas.»
   Dorotea respondió con seguridad: «Así será.»
   Cuando dirigía su última plegaria a Dios, vio aparecer ante ella un ángel con manto púrpura y una cabellera constelada de estrellas; el ángel le ofreció un cesto de manzanas y rosas del Paraíso. «Llévalas a Teófilo», dijo ella. Entonces recibió la herida mortal, y el incrédulo Teófilo se convirtió.
CULTO
   La difusión del culto de Santa Dorotea, que se expandió a finales de la Edad Media, sobre todo en Alemania e Italia -porque nunca fue popular en Francia, se explica por las promesas que según la Leyenda Dorada habría obtenido de Cristo en el momento de su martirio. Antes de morir habría pedido a Dios la remisión de todos los pecados de quienes invocasen su nombre, y en especial el alivio de los dolores de las parturientas. Por ello, junto a Santa Bárbara, Santa Catalina y Santa Margarita, es una de las cuatro Virgines capitales.
   Además, a causa del milagro de las rosas del Paraíso, es la patrona de los jardineros y floristas. En Roma y en Bolonia, el día de su fiesta se bendicen las flores y las frutas.
   Resulta curioso que esta mártir de Capadocia se haya vuelto mucho más popular en Occidente que en Oriente, donde es casi desconocida.
ICONOGRAFÍA
   Lleva una corona de flores en la cabeza y una rama de rosal en la mano. Su atributo más personal es un cesto de rosas que le presenta un angelito, y veces hasta el Niño Jesús, o que tiene en un pliegue de la túnica (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la pintura "Santa Dorotea", anónima del taller de Zurbarán, en la sala VI del Museo de Bellas Artes, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

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