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Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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martes, 2 de julio de 2019

La Capilla de Santa María de Jesús


      Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Capilla de Santa María de Jesús de Sevilla.    
    La Capilla de Santa María de Jesús se encuentra en la avenida de la Constitución, 29; en el Barrio de Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo.
     Julio de 1506. Llegaba a Sevilla la confirmación del Vaticano: el papa Julio II había firmado dos bulas por las que concedía al clérigo Maese Rodrigo Fernández de Santaella la facultad de fundar un estudio general en la ciudad de Sevilla. El germen de la Universidad Hispalense acababa de nacer. Era el respaldo a un ansiado proyecto que ya había recibido la aprobación de los Reyes Católicos, hecho que explica que las obras del colegio de Santa María de Jesús comenzaron ya en 1503, sobre el solar del antiguo corral de Jerez, uno de los lugares que dieron cobijo a los últimos judíos sevillanos. Actualmente es la capilla de la sede oficial del Consejo de Hermandades y Cofradías de la ciudad de Sevilla.

   Poco queda de aquel primer recinto, salvo la iglesia. Fue derribado en la reurbanización de la zona a comienzos del siglo XX, conservándose la primitiva portada gótica en el acceso a la torre de don Fadrique, en la calle Santa Clara. La capilla sobrevivió al derribo al estar alineada de forma adecuada al nuevo ensanche de la ciudad. Consta que su bendición se realizó en 1506, aunque en aquel momento no estuvieran acabadas las obras: todavía en el testamento de Maese Rodrigo se alude a la capilla que "ahora fago". Entonces dirigía las obras el maestro Antón Ruiz, concertándose en 1514 la portada con el albañil Martín Sánchez. Se asoma a la actual avenida, en un nivel inferior al del suelo actual, por lo que el acceso se hace al bajar algunos peldaños. Es un arco conopial, inscrito en un alfiz, realizado en ladrillo bícromo que muestra la pervivencia tardía de los modelos góticos y mudéjares.  

   El interior de la capilla es de gran sobriedad, consta de una sola nave dividida en dos tramos mediante pilastras. El primer tramo se cubre con artesonado de madera mientras que la zona del presbiterio tiene bóveda de crucería gótica realizada en cantería. Un gran arco triunfal, decorado con cardina gótica, separa ambos espacios. En la austeridad de la capilla destaca el excepcional retablo mayor, tanto por la calidad de sus trazas como por su singularidad en el arte sevillano. Realizado en 1520 con pinturas del maestro alemán Alejo Fernández, se estructura en torno a un sotobanco sobre el que se asientan el banco y dos cuerpos de cinco calles, estando cobijado por un característico guardapolvo de traza gótica. La sabiduría y el estudio son los ejes conductores de la obra. En el banco; San Benito, San Agustín, un Ecce Homo y la Virgen con el Niño son piezas de la escuela italiana, probablemente traídas por el propio fundador de la universidad. En el primer cuerpo, con pinturas de Alejo Fernández, aparece la Virgen de la Antigua recibiendo la maqueta de la Universidad de manos del propio fundador como donante, una obra de enorme interés iconográfico ya que permite conocer la disposición del antiguo edificio de la Puerta de Jerez. En el mismo cuerpo se sitúan las tablas con los padres de la Iglesia, una alusión a la sabiduría y a la tradición en la Iglesia. El segundo cuerpo está centrado por el tema de Pentecostés, la venida del Espíritu Santo como la fuente de la inspiración que debe tener el estudio. A sus lados, Alejo Fernández situó a los arcángeles como protectores y a los santos Pedro y Pablo como símbolos del primer apostolado y de los nuevos convertidos, la antigua y la nueva iglesia en un retablo de gran calidad y fuerte carga simbólica.
   Destaca en la zona del presbiterio un buen zócalo de azulejos de brillo metálico, así como las lápidas de Maese Rodrigo y de Alonso de Campos, uno de sus principales colaboradores. Entre la desnudez de los muros laterales aparece una copia de la Virgen de la Antigua y un lienzo que representa la Adoración de los pastores, que puede copiar el mismo lienzo barroco del convento de Santa Paula atribuido a Juan Do, en la estela de José Ribera.

   Hasta 1963 la capilla mantuvo su primitivo suelo de ladrillo mudéjar, desgraciadamente sustituido por la solería actual (Manuel Jesús Roldán, Iglesias de Sevilla. Almuzara, 2010).
     Constituye el único vestigio de la primitiva universidad sevillana, fundada por Maese Rodrigo de Santaella en 1506. A la muerte del fundador, en 1509, aún no se hallaba terminada, conti­nuando su construcción en los años siguientes. El edificio de la Universidad, cuya imagen puede contemplarse en el retablo mayor de la capilla, aún se conservaba a principios del siglo XX, momento en que fue derribada para ensanchar las vías de acceso a la ciudad, conservándose su portada en el compás del convento de Santa Clara. La capilla, consagrada en 1506, aun sin terminar, constituye un buen ejemplo del mudé­jar sevillano. Al exterior muestra tres fachadas: la de la cabecera, reformada hace unos años; la del lado derecho, que contiene una hermosa ventana gótica con arquivoltas y tracerías, dos ventanas cuadradas entre pilastras , que pertenecen a una reforma del siglo XVII, y una lápida de mármol escrita en caracteres góticos que hace refe­rencia a la fundación; y finalmente la fachada de los pies, que es la principal y que en la primitiva edificación no daba a la calle sino a un compás o patio interior: muestra una pequeña pero armónica portada, construida en ladrillo bícromo y formada por un sencillo arco conopial enmarcado con alfiz. Fue contratada con Martín Sánchez en 1514. Es también interesante la espadaña, igualmente de ladrillo bícromo, que se levanta sobre el presbiterio y que se remata en almenas escalonadas.
     El interior muestra una sola nave dividida en dos tramos, el de los pies cubierto por un her­moso alfarje, y el de la cabecera por bóvedas de crucería gótica de terceletes. Ambas partes se hallan separadas por un gran arco triunfal apuntado y decorado por cardinas. También apuntado es un pequeño arco que se abre en el muro izquierdo para dar paso a la sacristía, que es de nueva construcción. La capilla conservó su solería primitiva de ladrillo mudéjar, hasta que en 1963 fue cubierta por un enlosado de mármol. Afortunadamente se han conservado los azulejos que revisten los zócalos de las paredes, realiza­dos en técnica de cuerda seca y con una bella policromía. El frontal de altar, que corresponde al mismo estilo y técnica, es de reflejo dorado, constituyendo uno de los pocos ejemplares sevillanos de este tipo de cerámica.
     El retablo constituye una de las más importantes obras del pintor alemán avecindado en Sevilla, Alejo Fernández, que lo realizó hacia 1520. Consta de sotobanco, banco, dos cuerpos y cinco calles, respondiendo por su estructura al gótico tardío, aunque sus pinturas muestran ya las novedades del renacimiento italiano. En el banco figuran seis tablas que representan tres obispos, un Ecce Homo y una imagen de la Virgen con el Niño de estilo bizantino, que pro­bablemente fue traída de Italia por el fundador. En las calles laterales del primer cuerpo se representan los cuatro Padres de la Iglesia Occidental, y en el centro la Virgen de la Antigua recibiendo el edificio del Colegio de Santa María de Jesús que le ofrece Maese Rodrigo. En las calles laterales del cuerpo superior se representa a San Gabriel, San Rafael, San Pedro y San Pablo, y en la central, Pentecostés, en una tabla que muestra el más avanzado estilo de Alejo Fernández. La iconografía se halla claramente relacionada con el espíritu de la sabiduría que debía presidir al colegio universitario. A los pies del retablo y bajo el altar se halla la tumba del fundador.
     En los muros laterales cuelgan algunas pinturas de mediano interés. Las mejores son las del muro izquierdo consistentes en una copia de la Adoración de los Pastores de un imitador de Ribera, y una gran tabla de la Virgen de la Antigua, de finales del siglo XVI. En el muro derecho hay dos lienzos de santos del primer tercio del siglo XVII, y otro de San Nicolás de Bari, del siglo XIX [Alfredo J. Morales, María Jesús Sanz, Juan Miguel Serrera y Enrique Valdivieso. Guía artística de Sevilla y su provincia I. Diputación de Sevilla y Fundación José Manuel Lara, 2004].
     La capilla cuenta exteriormente con tres fachadas, la principal de ellas a los pies, que inicialmente no daba directamente a la calle sino a un patio interior o compás de acceso. Esta fachada, contratada con Martín Sánchez en 1514, presenta una pequeña portada realizada en ladrillo en dos tonos de color, que consta de un sencillo arco conopial enmarcado por un alfiz. La fachada lateral a la Puerta de Jerez cuenta con una preciosa ventana gótica con arquivoltas y tracerías y algunos otros elementos interesantes, como son una gárgola de piedra y una lápida en mármol cuyo texto escrito con caracteres góticos hacen referencia a su fundación. Cuenta también con dos ventanas menores entre pilastras, fruto de una intervención del siglo XVII. Muy interesante es su pequeña espadaña que preludia el estilo clásico del siglo XVI, la primera realizada en ladrillo bicolor, que se remata en almenas escalonadas de clara influencia mudéjar.
     Interiormente la capilla consta de una sola nave dividida en dos tramos bien diferenciados: el primero, a los pies, cubierto por un artesonado de madera; y el de la cabecera por bóvedas de piedra de crucería gótica con terceletes. El límite entre ambos tramos lo marca un gran arco toral apuntado con decoración menuda en relieve.
     Hasta el año 1963 la capilla aún mantenía su primitiva solería de ladrillo mudéjar, sustituida entonces por un embaldosado de mármol. Uno de los aspectos más interesantes de la capilla es su decoración de azulejos realizados en cuerda seca y rica policromía, tanto en los zócalos de las paredes como en el frontal del altar, que aquí es de reflejo dorado, siendo éste uno de los pocos ejemplares de este tipo de cerámica en la ciudad.
     Interiormente cuenta con un retablo dorado de estructura de gótico tardío pintado por Alejo Fernández hacia 1520 ya con algunos detalles renacentistas, con un cuadro en el centro con la Virgen de la Antigua recibiendo el edificio del Colegio de Santa María de Jesús que le ofrece Maese Rodrigo. Además de su fundador fueron enterrados aquí otros cinco personajes importantes entre los siglos XVII y XVIII.
     La Capilla de Maese Rodrigo, también conocida como Capilla del Antiguo Colegio-Universidad de Santa María de Jesús, Capilla del antiguo Seminario, Capilla del Consejo de Cofradías o Capilla de Santa María de Jesús del Antiguo Seminario, representa en la actualidad el único vestigio de la que fuera la primitiva Universidad sevillana que fundara en el año 1506 Maese Rodrigo Fernández de Santaella.
     El edificio de la universidad comienza a construirse en ese mismo año, y a la muerte de su fundador, sólo tres años más tarde, aún no se encontraba terminado. El aspecto general que tenía este edificio puede verse en el Retablo Mayor de la Capilla, y todavía se mantenía en pie a principios del siglo XX cuando fue demolido para ensanchar la actual Avenida de la Constitución, conservándose aún su portada principal en el compás del convento de Santa Clara, a donde fue trasladada en 1920.
     De aquel edificio hoy sólo queda su Capilla, un pequeño templo de estilo gótico-mudéjar tardío, que fue consagrado en el mismo año de 1506, aún sin terminar. En el año 1822 se suprime el Colegio de Maese Rodrigo aplicando sus bienes a la Universidad, siendo clausurado definitivamente en 1836. El edificio fue entonces cedido a la diócesis, que lo destinó a Seminario conciliar, siendo derribado finalmente en 1920 para el hacer efectivo el ensanche de la actual avenida de la Constitución, conservándose sólo esta Capilla de Maese Rodrigo por haber sido declarada Monumento Nacional gracias a la iniciativa de Don José Gestoso (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de la Virgen con el Niño;
   Tal como ocurre en el arte bizantino, que suministró a Occidente los prototipos, las representaciones de la Virgen con el Niño se reparten en dos series: las Vírgenes de Majestad y las Vírgenes de Ternura.
La Virgen de Majestad
   Este tema iconográfico, que desde el siglo IV aparecía en la escena de la Adoración de los Magos, se caracteriza por la actitud rigurosamente frontal de la Virgen sentada sobre un trono, con el Niño Jesús sobre las rodillas; y por su expresión grave, solemne, casi hierática.
   En el arte francés, los ejemplos más antiguos de Vírgenes de Majestad son las estatuas relicarios de Auvernia, que datan de los siglos X u XI. Antiguamente, en la catedral de Clermont había una Virgen de oro que se mencionaba con el nom­bre de Majesté de sainte Marie, acerca de la cual puede dar una idea la Majestad de sainte Foy, que se conserva en el tesoro de la abadía de Conques.
   Este tipo deriva de un icono bizantino que el obispo de Clermont hizo emplear como modelo para la ejecución, en 946, de esta Virgen de oro macizo destinada a guardar las reliquias en su interior.
   Las Vírgenes de Majestad esculpidas sobre los tímpanos de la portada Real de Chartres (hacia 1150), la portada Sainte Anne de Notre Dame de París (hacia 1170) y la nave norte de la catedral de Reims (hacia 1175) se parecen a aquellas estatuas relicarios de Auvernia, a causa de un origen común antes que por influencia directa. Casi todas están rematadas por un baldaquino que no es, como se ha creído, la imitación de un dosel procesional, sino el símbolo de la Jerusalén celeste en forma de iglesia de cúpula rodeada de torres.
   Siempre bajo las mismas influencias bizantinas, la Virgen de Majestad aparece más tarde con el nombre de Maestà, en la pintura italiana del Trecento, transportada sobre un trono por ángeles.
   Basta recordar la Madonna de Cimabue, la Maestà pintada por Duccio para el altar mayor de la catedral de Siena y el fresco de Simone Martini en el Palacio Comunal de Siena.
   En la escultura francesa del siglo XII, los pies desnudos del Niño Jesús a quien la Virgen lleva en brazos, están sostenidos por dos pequeños ángeles arrodillados. La estatua de madera llamada La Diège (Dei genitrix), en la iglesia de Jouy en Jozas, es un ejemplo de este tipo.
El trono de Salomón
   Una variante interesante de la Virgen de Majestad o Sedes Sapientiae, es la Virgen sentada sobre el trono con los leones de Salomón, rodeada de figuras alegóricas en forma de mujeres coronadas, que simbolizan sus virtudes en el momento de la Encarnación del Redentor.
   Son la Soledad (Solitudo), porque el ángel Gabriel encontró a la Virgen sola en el oratorio, la Modestia (Verecundia), porque se espantó al oír la salutación angélica, la Prudencia (Prudentia), porque se preguntó como se realizaría esa promesa, la Virginidad (Virginitas), porque respondió: No conocí hombre alguno (Virum non cognosco), la Humildad (Humilitas), porque agregó: Soy la sierva del Señor (Ecce ancilla Domini) y finalmente la Obediencia (Obedientia), porque dijo: Que se haga según tu palabra (Secundum verbum tuum).
   Pueden citarse algunos ejemplos de este tema en las miniaturas francesas del siglo XIII, que se encuentran en la Biblioteca Nacional de Francia. Pero sobre todo ha inspirado esculturas y pinturas monumentales en los países de lengua alemana.
La Virgen de Ternura
   A la Virgen de Majestad, que dominó el arte del siglo XII, sucedió un tipo de Virgen más humana que no se contenta más con servir de trono al Niño divino y presentarlo a la adoración de los fieles, sino que es una verdadera madre relacionada con su hijo por todas las fibras de su carne, como si -contrariamente a lo que postula la doctrina de la Iglesia- lo hubiese concebido en la voluptuosidad y parido con dolor.
   La expresión de ternura maternal comporta matices infinitamente más variados que la gravedad sacerdotal. Las actitudes son también más libres e imprevistas, naturalmente. Una Virgen de Majestad siempre está sentada en su trono; por el contrario, las Vírgenes de Ternura pueden estar indistintamente sentadas o de pie, acostadas o  de rodillas. Por ello, no puede estudiárselas en conjunto y necesariamente deben introducir en su clasificación numerosas subdivisiones.
   El tipo más común es la Virgen nodriza. Pero se la representa también sobre su lecho de parturienta o participando en los juegos del Niño.
El niño Jesús acariciando la barbilla de su madre
   Entre las innumerables representaciones de la Virgen madre, las más frecuentes no son aquellas donde amamanta al Niño sino esas otras donde, a veces sola, a veces con santa Ana y san José, tiene al Niño en brazos, lo acaricia tiernamente, juega con él. Esas maternidades sonrientes, flores exquisitas del arte cristiano, son ciertamente, junto a las Maternidades dolorosas llamadas Vírgenes de Piedad, las imágenes que más han contribuido a acercar a la Santísima Virgen al corazón de los fieles.
   A decir verdad, las Vírgenes pintadas o esculpidas de la Edad Media están menos sonrientes de lo que se cree: la expresión de María es generalmente grave e incluso preocupada, como si previera los dolores que le deparará el futuro, la espada que le atravesará el corazón. Sucede con frecuencia que ni siquiera mire al Niño que tiene en los brazos, y es raro que participe en sus juegos. Es el Niño quien aca­ricia el mentón y la mejilla de su madre, quien sonríe y le tiende los brazos, como si quisiera alegrarla, arrancarla de sus sombríos pensamientos.
   Los frutos, los pájaros que sirven de juguetes y sonajeros al Niño Jesús tenían, al menos en su origen, un significado simbólico que explica esta expresión de inquieta gravedad. El pájaro es el símbolo de l alma salvada; la manzana y el racimo de uvas, aluden al pecado de Adán redimido por la sangre del Redentor.
   A veces, el Niño está representado durante el sueño que la Virgen vela. Ella impone silencio a su compañero de juego, el pequeño san Juan Bautista, llevando un dedo a la boca.
   Ella le enseña a escribir, es la que se llama Virgen del tintero (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
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Horario de apertura de la Capilla de Santa María de Jesús:
            De Lunes a Miércoles: 10:00 a 13:30
            Jueves: 09:30 a 14:00
            Viernes: 10: a 13:30
            Domingos: 12:00 a 13:30

Horario de misas de la Capilla de Santa María de Jesús:
            Domingos: 12:45

Página web de la Capilla de Santa María de Jesús: www.hermandades-de-sevilla.org/consejo/institucion/la-capilla-de-sta-m-de-jesus

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