martes, 3 de marzo de 2020

Un paseo por la calle Águilas

Rótulo de la calle Águilas.
   Déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Águilas dando un paseo por ella. 
   La calle Águilas se encuentra en el Distrito Casco Antiguo, perteneciendo a los Barrios de la Alfalfa y de San Bartolomé, y va de la plaza de la Alfalfa y calle Cabeza del Rey Don Pedro a la plaza de Pilatos y calle Caballerizas. El primer tramo, hasta Vírgenes, recibía el nombre de Calabaza (o de las Calabazas), comprobado documentalmente desde 1588; entre 1851 y 1853 era conocida popularmente como calle del Infierno por el deplorable estado de su pavimentación. El resto de la calle es nombrado de Santa María de Jesús o de las Monjas de Santa María de Jesús, desde principios del s. XVII (1602), por el convento de religiosas franciscanas allí establecido en la centuria anterior. A principios del s. XVIII alterna esta denominación con la de calle Águilas, por las que flanquean el balcón de la portada de la casa-palacio núm. 16, y que fue construida en el siglo anterior, topónimo que termina imponiéndose. En la reforma del callejero de 1868 Águilas se prolonga hasta Cabeza del Rey Don Pedro y Calabazas desaparece del nomenclátor. Según Santiago Montoto, también se llamó de don Francisco Melgarejo.
Vista de la c/ Águilas desde su inicio, en la Alfalfa.
   La calle, larga y estrecha, está formada por tres tramos rectilíneos, pero no alineados entre sí. Confluyen por la acera de la derecha Amistad y Lirio, y por la de la izquierda Deán López Cepero y Rodríguez Marín. Junto con San Esteban forma parte del eje de penetración que desde la Puerta de Carmona se dirige a la Alfalfa, y que es considerado el tramo oriental del decumano maximus romano. Ello explica su importancia en la canalización del tránsito desde la periferia al interior del casco histórico, los proyectos de alineación y ensanche y las continuas reparaciones de su pavimento. La mayor parte de de los proyectos de alineación y ensanche corresponden al último tercio del XIX y principios del XX (1877, 1878, 1911 y 1916), como es habitual en estas operaciones urbanísticas en el casco, pero que al no haberse ejecutado en su totalidad, ha dejado algunos entrantes y salientes a lo largo de su recorrido. Las reiteradas peticiones de reparación del pavimento vienen motivadas tanto por la importancia que tiene el tráfico, como por la existencia de caños de agua que desde la Puerta de Carmona llegaba hasta la fuente de la Alfalfa, o por la bajada de aguas sucias en sentido inverso. . Así, a finales del s. XV se plantea la conveniencia de eliminar las curtidurías y tenerías sitas en esta calle o "...sy por ventura la merçed de vosotros señores los quiere dexar en el lugar donde oy día están, nuestro pareçer e consejo sería que les deveys mandar que cada uno dellos faga un sumidero para que eche las aguas del serviçio de su ofiçio, fasiendo en los tales sumideros que asy se fisiesen una sangradera para alto en manera que fablando con reverençia toda la vascosydad que fisiesen de su ofiçio quedase en el sumidero e el agua clara saliese para la sangradera, por manera que no fuese synon el agua clara a los caños de la cibdad donde oy día van" (Sec. 10, 1487-XI-28), Consta un acuerdo de empedrar y enladrillar en 1597 y a lo largo del XVII se suceden peticiones y acuerdos para empedrarla, que alternan con las de reparaciones de cañerías. En el s. XIX son particularmente persistentes las quejas sobre roturas de cañerías y mal estado del pavimento, y las peticiones de reparación, que parecen tener una solución más permanente al instalarse cañerías de hierro en 1852 y al adoquinarse a principios del s. XX (1911-1914). Actualmente posee pavimento de asfalto y aceras de losetas de cemento de desigual anchura, según tramos; se ilumina mediante farolas sobre brazos de fundición adosados a las fachadas.
Vista del final de la c/ Águilas desde la plaza de Pilatos. 
   Las edificaciones son de carácter desigual, pues alternan algunas casas señoriales con las de escalera de principios de siglo y otras de nueva construcción de cuatro plantas. Lamentablemente debe ser mencionada la destrucción de las mejores de ellas, y así de las cinco viviendas catalogadas en Arquitectura Civil Sevillana, sólo se mantiene en pie la núm. 16, del s. XVII, de la que destaca su portada de mármol con pilastras corintias y sobre ella el balcón central con un escudo nobiliario flanqueado por dos águilas también de mármol que, como ya se ha dicho, da nombre a la calle. En ella nació José González y Cuadrado, héroe de la Guerra de la Independencia, fusilado por los franceses. Es de destacar, asimismo, la casa núm. 23, de estilo modernista y obra de Antonio Arévalo Martínez, sobre todo los azulejos del zaguán,  y de la tercera planta que por falta de perspectiva rara vez se contemplan. Finalmente, en el tercer tramo de la calle se levanta el convento de Santa María de Jesús, de religiosas franciscanas. Fue fundado en 1502, pero ha sido objeto de profundas reformas posteriores, sobre todo tras el incendio que sufrió en 1765 y que obligó a desalojar el convento durante un año completo. Su portada está fechada en 1695. En su fachada hay un azulejo que representa a San Pancracio, ante quien acude a orar cada lunes un considerable número de creyentes en petición de trabajo y salud; la aglomeración de personas y de los puestos ambulantes de flores, que se le ofrendan, dificultan el paso, cuando no la hacen intransitable.
   La calle ha cumplido en el pasado y cumple actualmente funciones de tránsito, hostelería y comercio, e históricamente tuvo también una cierta actividad artesanal, como la presencia de curtidurías, tenerías y tintores, ya mencionada, o la existencia de un molino de yeso en el primer tercio del s. XIX (1835). De la función de tránsito es de destacar el tráfico rodado: desde los carros de hortalizas que desde la Edad Media se dirigían a la Alfalfa, a los porteadores de agua del XIX, o los automóviles de hoy, habiéndose alterado el sentido de la circulación a tenor de la reestructuración del tráfico en el casco histórico. También es una vía de gran significado en manifestaciones de tipo religioso, tanto por las procesiones que con carácter esporádico se organizaban en petición de lluvias (así las rogativas de 1737), como las de algunas imágenes de la Virgen que salen en procesión en el día de su celebración (Virgen de la Alegría, que recibe culto en San Bartolomé, o la Virgen de la Luz, con sede en San Esteban), y sobre todo la procesión de la Hermandad de San Esteban que cada Semana Santa hace su recorrido por las calles de la ciudad histórica. Dentro de las funciones de tránsito habría que hacer mención de un hecho anecdótico, recogido por El Liberal el 6 de octubre de 1895: al parecer, la noche anterior el catedrático de la Universidad hispalense y senador Manuel Laraña, fue atropellado por unas vacas de leche, pero afortunadamente sólo sufrió el susto.
La calle Águilas, en un plano de la ciudad de Sevilla.
   Posee asimismo la calle una función comercial de orden diverso, más presente a medida que se aproxima a la Alfalfa. También es importante actualmente la función hotelera, como lo fue asimismo en tiempos históricos, pues ya en 1588 hay una petición para poner una posada en la antigua Calabaza, y Palacio Valdés hace repetidas referencias a ello en La hermana San Sulpicio: "Después de saludar cortésmente al desterrado de Cantillana y sostener con esfuerzo y coraje una lucha empeñadísima con más de veinte ganapanes que trataban de arrebatarme la maleta, tomé un coche y dí al cochero las señas de una casa de huéspedes situada en la calle de las Águilas, que mi sabio patrón de Marmolejo me había recomendado". [Josefina Cruz Villalón en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
   Águilas, 11. Casa de dos plantas y ático con arquerías separadas por pilastras toscanas.
   Águilas, 16. Casa conocida con el nombre de "las Águilas". Sufrió importantes reformas en el siglo XIX, pero conserva algunos elementos anteriores, entre ellos la portada de mármol, con pilastras corintias y cartela en el centro del dintel, sobre la que se abre un balcón flanqueado por dos águilas. En el interior encontramos dos patios. El primero, que realiza las funciones de apeadero, es de columnas toscanas, de mármol de Carrara, que sostienen arcos de medio punto. El segundo, más sencillo, es, también, de columnas toscanas en la planta baja. En la planta superior existen varios artesonados, entre los que destaca el del comedor.
   Águilas, 18. Casa de dos plantas con patio de columnas corintias y arcos de medio punto, en la planta baja, y balcones, en la superior.
   Águilas, 19 [Muy reformada exteriormente]. Casa de tres plantas, de tipo popular, que posee algunos elementos notables, como los antepechos de los balcones y la cancela de uno de ellos, con rica decoración, así como la cancela del zaguán, fechada en 1830. En el patio, que consta de tres plantas, las dos superiores adinteladas, existe un capitel árabe.
   Águilas, 31 [Desaparecida]. Casa del siglo XVII que perteneció a la familia flamenca de los Jácomes, cuyas armas estuvieron pintadas en la escalera. Constaba de dos plantas y un ático, aquéllas divididas por pilastras pareadas en fachada, cuyos vanos eran todos de ventanas, excepto el balcón central. El patio constaba de dos plantas, la galería del frente de la entrada poseía arcos con el intradós decorado y descargaba en el muro por medio de una ménsula en forma de capitel dórico. Una de las galerías superiores avanzaba sobre el hueco de patio por medio de vigas sobre zapatas talladas [Francisco Collantes de Terán Delorme y Luis Gómez Estern, Arquitectura Civil Sevillana, Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, 1984].
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