martes, 3 de septiembre de 2019

Iglesia conventual de San Gregorio Magno

    Déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la iglesia conventual de San Gregorio Magno, de Sevilla.        
Fachadas del Cvto. y de la Igl.
de San Gregorio Magno.
   Hoy, 3 de septiembre, Memoria de San Gregorio Magno, papa y doctor de la Iglesia, que siendo monje ejerció ya de legado pontificio en Constantinopla, y después, en tal día, fue elegido Romano Pontífice. Resolvió problemas temporales y, como siervo de los siervos, atendió a los valores espirituales, mostrándose como verdadero pastor en el gobierno de la Iglesia, ayudando sobre manera a los más necesitados, fomentando la vida monástica y propagando y reafirmando la fe por doquier, para lo cual escribió muchas y célebres obras sobre temas morales y pastorales. Murió el doce de marzo (604) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
   La biografía de de Gregorio Magno fue escrita en el siglo VIII por Pablo Diácono, y la popularizó Santiago de Vorágine en el siglo XIII, en la Leyenda Dorada. La suya, que repite la de Edipo (se habría casado con su madre), fue narrada en la Edad Media por el poeta alemán Hartmann von Aue, de acuerdo con un modelo francés, y en nuestros días por el novelista alemán Thomas Mann (El elegido).
   Nació en Roma hacia 540 y era hijo de Santa Silvia. Se retiró de la vida mundana después de la muerte de su madre, y transformó el palacio de su familia, sobre el monte Coelius, en un monasterio benedictino, donde profesó y del cual llegó a ser abad. Elegido papa contra su voluntad, en 590, muríó en 604.
   Escribió numerosas obras, las Homilías sobre Ezequiel, el Liber regulae pastoralis o Pastoral, los Libri morales o Moralia (Expositio in librum beati Job), los Diálogos que tuvieron tanto éxito que los griegos, para diferenciar al papa Gregorio de sus numerosos homónimos, lo motejaron el Díalogos. Por último, codificó las oraciones y los cánticos de la misa en el Sacramentario y el Antifonario.
CULTO
   San Gregorio fue enterrado en la Basílica Vaticana. Más tarde, se le dedicó en Roma la basílica de San Gregorio Magno.
   Su cabeza fue transportada por San Gebardo a la abadía de Petershausen, cerca de Constanza.
   En 1831, el papa Gregorio XVI instituyó la orden de San Gregorio Magno. Es patrón de los sabios a causa de su erudición; de los músicos, de los chantres y de los niños de coro a causa del canto gregoriano.
   Se lo invocaba contra la peste que padeció Roma en 590, cuando fue elegido papa, y a la cual habría puesto fin con sus plegarias. También se lo creía curador de la gota.
Planta de la Igl. de San Gregorio Magno,
en un plano de la ciudad de Sevilla.
   Pero su popularidad se debe sobre todo a que le atribuía la virtud de aliviar el sufrimiento de las almas del Purgatorio mediante la plegaria. Dicho culto se basaba en la leyenda del emperador Trajano a quien el santo habría arrancado de las llamas del Purgatorio para recompensarlo por su justicia, y también se debía a la historia de un monje excomulgado a quien habría salvado celebrando treinta misas seguidas. Tal es el origen de la treintena gregoriana para el reposo del alma de los difuntos. Después del concilio de Trento, se convirtió en el patrón de las cofradías piadosas consagradas al alivio de las almas del Purgatorio.
ICONOGRAFÍA
   Su iconografía no tiene para nada en cuenta su corpulencia, de la cual él mismo habla en una de sus epístolas.
   Siempre se lo representa imberbe, como papa tocado con la tiara, y con la cruz pontificia de tres travesaños (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
   Y que mejor día que hoy, para ExplicArte la Iglesia conventual de San Gregorio Magno, de Sevilla.
   Hasta seis edificios llegó a tener la Compañía de Jesús en Sevilla desde su llegada con Francisco de Borja. Desapareció el colegio de las Becas (quedan sus muros) y el llamado colegio de los Irlandeses (en calle Jesús del Gran Poder), se han conservado la iglesia del colegio de San Hermenegildo, la Anunciación, San Luis de los Franceses y el antiguo colegio de los ingleses. Casi nadie lo conose así. Hoy es la iglesia de San Gregorio, con presencia mercedaria, pero conocida, obre todo, por ser la sede la hermandad del Santo Entierro.
Interior de la igl. conventual de
San Gregorio Magno.
   La iglesia formaba parte de un colegio edificado por los jesuitas en 1592 para albergar a los religiosos de nacionalidad inglesa, un ejemplo de la enemistad con Inglaterra  en tiempos de Felipe II. Fue fundado por el padre Roberto Parsonio, miembro de la Compañía, que comenzó su andadura en unas casas del barrio de San Lorenzo, para pasar posteriormente a su lugar actual, la, entonces, calle de las Armas. Tras la expulsión de los jesuitas en 1767 sus propiedades pasaron al Estado, que reutilizó su patrimonio. En 1771 el antiguo colegio de los ingleses pasó a ser sede de la Real Sociedad Médica de Sevilla, fundada a finales del siglo anterior. Cobijó a las Esclavas de Jesús y María y albergó a diversas hermandades, permaneciendo allí la hermandad del Santo Entierro desde su traslado en 1867. 
Vista del coro de la Igl.
de San Gregorio Magno.
   La simplicidad preside el exterior de la iglesia, de cuya silueta apenas sobresale la torre campanario de la cabecera, casi colindante a la Escuela de Estudios Hispanoamericanos. Los escasos elementos neogóticos de su decoración son fruto de las reformas del siglo XIX, que no borraron la huella jesuita presente en el anagrama "JHS" tallado en las propias puertas del templo. El interior muestra la misma simplicidad, un templo de tres naves dividido mediante columnas de mármol blanco con coro a los pies. En el centro del presbiterio, desaparecidos los antiguos lienzos del retablo mayor, se alza un modesto retablo neoclásico que imita mármoles rojizos. Al centro se sitúa, sobre una urna realizada por Lucas de Prada en 1828, la excelente imagen del Señor Yacente, atribuida con todo fundamento a Juan de Mesa por la morfología de su rostro, el tratamiento anatómico de la talla y la espina atravesada en su ceja como firma del maestro. Por la iglesia se reparten retablos de escaso mérito, destacando la Virgen de la Merced y, sobre todo, la Virgen de Villaviciosa, obra documentada de Antonio Cardoso de Quirós. Aunque no se exponga, en el cortejo de la histórica cofradía, muestra de las autoridades civiles, militares y eclesiásticas de la ciudad, figura también la representación del Triunfo de la Cruz sobre la muerte, obra de Quirós remodelada por Astorga. Nomenclaturas de la ciudad. Si nadie habla del colegio de los ingleses, el triunfo de la Cruz se conoce como La Canina. El barroco y la gracia sevillana en la antigua iglesia jeusita (Manuel Jesús Roldán,  Iglesias de Sevilla. Almuzara, 2010).
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