lunes, 30 de septiembre de 2019

El Antiguo Monasterio de San Jerónimo de Buenavista

   Déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Antiguo Monasterio de San Jerónimo de Buenavista de Sevilla.        
Torre del antiguo Mon. de San
Jerónimo de Buenavista.
   Hoy, 30 de septiembre, Memoria de San Jerónimo, presbítero y doctor de la Iglesia, el cual, nacido en Dalmacia, estudió en Roma, ciudad en la que cultivó con esmero todos los saberes y recibió el bautismo cristiano. Después, seducido por el valor de la vida contemplativa, se entregó a la existencia ascética al ir a Oriente, donde se ordenó de presbítero. Vuelto a Roma, fue secretario del papa Dámaso, hasta que, tras fijar su residencia en Belén de Judea, vivió una vida monástica dedicado a traducir y explicar las Sagradas Escrituras, revelándose como insigne doctor. De modo admirable fue partícipe en muchas necesidades de la Iglesia y, finalmente, llegado a una edad provecta, descansó en la paz del Señor (420) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
HISTORIA Y LEYENDA
   Uno de los cuatro grandes doctores de la Iglesia latina.
   Nació en Estridón, cerca de Aquilea, en Venecia (y no en Dalmacia o en Panonia) en 347; y en Roma fue alumno del famoso gramático Donato.
   Retórico consumado, como San Agustín, además era políglota. Como había aprendido el griego y el hebreo, se jactaba de ser trilingüe.
   Bautizado a los diecinueve años de edad, en 373 partió en peregrinación hacia Tierra Santa. Entre los años 375 y 378 se retiró en el desierto de Siria para llevar una existencia de anacoreta. Fue allí donde escribió la Vida de San Pablo ermitaño.
Dos de las pandas inferiores del claustro
del antiguo Mon. de San Jerónimo de Buenavista.
   De vuelta en Roma en 382, después de residir en Antioquía, se convirtió en el colaborador del papa Dámaso quien le encargó revisar la traducción latina de la Biblia según el original hebreo y la versión griega de los Setenta. Después de la muerte del papa, prefirió regresar a Palestina y en 386 se radicó en Belén, donde terminó la traducción de la llamada Vulgata. Allí murió, en el año 420.
   Sobre este cañamazo, la Leyenda Dorada bordó una novela que proveyó a los artistas un material menos ingrato que la historia: los temas más populares son la Flagelación de San Jerónimo por los ángeles, sus Tentaciones en el desierto y sobre todo la fábula del león domesticado.
1. Durante un acceso de fiebre, soñó que era conducido ante el tribunal de Cristo que le preguntó si era cristiano o ciceroniano y lo condenó a ser azotado por los ángeles. Jerónimo despertó con contracturas, y jurando que no volvería a leer libros profanos.
2. Durante su retiro en el desierto, su piel se volvió negra como la de de un africano. A pesar de sus ayunos y mortificaciones, estaba obsesionado por sueños lascivos de danzas de muchachas desnudas. Para hacer penitencia se mortificaba el pecho día y noche.
3. Un día, cuando explicaba la Biblia a los monjes de su convento, vio llegar hacia él un león que cojeaba. Le extrajo una espina de la pata herida y lo mantuvo a su servicio encargándole que cuidara a su asno mientras éste pacía. Un grupo de caravaneros, aprovechándose de su sueño robaron el asno. Algún tiempo después el león encontró la caravana de mercaderes que volvía por el mismo camino con el asno robado, que usaban, según la costumbre, para guiar a los camellos cargados de mercancías. Con sus rugidos, el león puso a los ladrones en fuga y devolvió triunfalmente el asno al monasterio, y por añadidura, entregó los camellos.
   San Gerásimo, cuyo nombre pudo fácilmente confundirse con el de San Jerónimo.
Otra vista de una de las pandas del claustro
del antiguo Mon. de San Jerónimo de Buenavista.
Los hagiógrafos copiaron estas leyendas de las vidas de otros santos. Las Tentaciones de San Jerónimo en el desierto de Siria son réplicas de las de San Antonio en el desierto de Egipto. En cuanto a la leyenda del león, se tomó de la historia de un anacoreta de Palestina,
   He aquí como puede explicarse el génesis de esta fábula. Los cuatro doctores de la Iglesia se pusieron en paralelo con los cuatro evangelistas. Ahora bien, San Jerónimo formó pareja con San Marcos quien tiene como atributo un león. Un hagiógrafo, que no comprendía el sentido de dicho atributo, y que recordaba que San Jerónimo había pasado muchos años en el desierto, le habría aplicado la leyenda del león herido, y curado por un santo ermitaño, que había encontrado en la vida de San Gerásimo.
CULTO
Lugares de culto
   San Jerónimo es el patrón de Dalmacia, su pretendida patria, y en consecuencia, de los habitantes de Esclavonia o Schiavoni, como se los llamaba en Venecia, que lo habían adoptado a causa de su atributo, el león, que es también el de San Marcos. Las ciudades de Lyon, Pesaro y la universidad de Salamanca difundieron el culto al santo en Francia, Italia y España.
   Doctor de la Iglesia, además, como San Agustín, es un fundador de órdenes monásticas. Su culto se ha extendido sobre todo gracias a los jerónimos y más tarde a los jesuatos (Gesuati) que adoptaron su regla.
   La orden de los jeronimianos o jerónimos es de origen español. La casa matriz de los jerónimos, como se les llama en España, es Nuestra Señora de Guadalupe, en Extremadura. Los otros monasterios de la orden eran Yuste donde se retiró Carlos V después de la abdicación, el Escorial, creación de Felipe II, El Parral cerca de Segovia, Guisando en Castilla y Santiponce en Andalucía, cerca de Sevilla.
   El establecimiento más célebre de los jerónimos en Portugal era el monasterio de Belem fundado en 1497 a orillas del Tajo por el rey Dom Emmanuel. Fue en conmemoración de la estadía de San Jerónimo en Belén, que los jerónimos de Lisboa dieron tal nombre a su monasterio.
   La orden se había asentado en Italia donde existían conventos jerónimos en Milán y en Roma, cerca de la iglesiade San Onofre, sobre la colina del Janículo. Además, Roma conservaba sus reliquias en la capilla del Pesebre, en Santa María la Mayor, y puso bajo su advocación la iglesia de San Girolamo degli Schiavoni.
Patronazgos
Parte del claustro y torre del antiguo
Mon. de San Jerónimo de Buenavista.
   En toda la cristiandad se lo veneraba con el título de gemma clericorum, stella doctorum, que le aplicaban todos los clérigos, teólogos, eruditos, sobre todos aquellos que tenían la vista fatigada, porque San Jerónimo está representado en su despacho con quevedos. En el Renacimiento se convirtió en el patrón de los humanistas. Es el santo favorito de Erasmo, quien publicó sus obras.
   En nuestros días, a causa de su versión latina de la Biblia, se convirtió en el santo patrón de los traductores, y Valéry Larbaud, en 1946, tituló su colección de ensayos acerca del arte de la traducción, Bajo la invocación de San Jerónimo (Sour l'invocation de Saint Jérome).
ICONOGRAFÍA
   La iconografía de San Jerónimo no tiene en cuenta los datos históricos, tal como sucede con la de San Pablo. En su carta a Eustoquia cuenta que había perdido un ojo: e duobus oculis unum perdidi. No obstante, jamás un artista tuvo la idea de representarlo tuerto.
   La fuente principal de su iconografía es la compilación de un jurisconsulto de Bolonia en 1348. Giovanni d'Andrea (Johannes Andreas), que en su Hiéronymianus, impreso en Basilea en 1516, reunió todos los textos relativos al ilustre doctor de la Iglesia.
   La piedra que el santo emplea para golpearse el pecho y la calavera sobre la cual medita en el desierto, son los símbolos de su penitencia en el desierto. Con San Gregorio Magno, otro doctor de la Iglesia latina, comparte el atributo de la paloma inspiradora. Pero sus emblemas más descriptivos son el capelo cardenalicio y el león domesticado, aunque en realidad no tenga derecho ni a uno ni a otro.
   Nunca fue cardenal, simplemente ejerció funciones de secretario del papa Dámaso. El capelo cardenalicio se le concedió como atributo a partir del siglo XIV, después de la publicación de Hiéronymianus por Giovanni d'Andrea, y además, el capelo cardenalicio no era rojo en sus tiempos, lo fue a partir de 1245. Por otra parte, el león domesticado (leo mansuetus), a quien retira una espina de la pata, está copiado de su casi homónimo San Gerásimo.
   Para indicar que es un estudioso, a partir del siglo XV, con frecuencia se lo representó con quevedos sobre la nariz. El anacronismo es flagrante, puesto que las lentes correctoras fueron inventadas por R. Bacon hacia 1280, más de ocho siglos después de su muerte (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
   Y que mejor día que hoy, para ExplicArte el Antiguo Monasterio de San Jerónimo de Buenavista de Sevilla
Ángulo del claustro del antiguo Mon.
de San Jerónimo de Buenavista.
   El Monasterio de San Jerónimo de Buenavista fue fundado en 1414 por Juan Esteban, Jurado de la ciudad de Sevilla, con el auxilio de Nicolás Martínez, tesorero y contador del Rey, y de su mujer e hijo, Diego Martínez de Medina. El embrión del primitivo convento lo constituyen las propias edificaciones de la hacienda, a las que se le fueron añadiendo otras dependencias a lo largo de varias fases. La primera fase de construcción corresponde a la primera mitad del siglo XV, la segunda fase al primer tercio del siglo XVI, y la tercera a finales del siglo XVI hasta los primeros años del XVII.
En la primera fase se edifica la iglesia, entre 1414 y 1450, y uno de los claustros, en la segunda se amplía la iglesia hacia poniente, y se construye el claustro de levante, contiguo al claustro existente y separado del lado oriental de éste por el refectorio, a la tercera fase de la construcción pertenecen el resto de dependencias. Las obras de la planta baja se prolongan hasta 1581, año en el que se inician las obras de la planta alta, encargadas a Miguel de Zumárraga.
   Fundación monacal jerónima del siglo XV, levantada en su tiempo extramuros de la ciudad de Sevilla, a 2 kilómetros al Norte de la puerta de la Macarena y muy próximo al río Guadalquivir. El monasterio se enclavó al Norte de la ciudad, alejado de ésta, en un paraje próximo a un recodo del río, con hermosas vistas y junto al camino real hacia la Corte. En el proceso edificatorio de San Jerónimo de Buenavista, se levantó primero la iglesia, eje vertebrador de la comunidad, y orientada en sentido este- oeste con los pies a poniente, aprovechando el muro maestro sur se delimitó un claustro cuadrado, al que posteriormente se le fueron adosando otras edificaciones para satisfacer las necesidades de la comunidad. Entre estas edificaciones estaban, otro claustro situado al este del primitivo y separado de aquel por el refectorio, la sala capitular en el ala sur, un nuevo refectorio al oeste, la sacristía nueva y las celdas en los lados norte y sur, respectivamente, del segundo claustro y frontera con este por el norte la imprenta de Indias con sus dependencias y su espacio libre central configurando un tercer patio. Muchas de las dependencias del monasterio han desaparecido, y no han llegado hasta nosotros ni tan siquiera sus trazas. Entre los restos conservados destacan dos capillas del lado de la Epístola de la iglesia y el muro del mimo lado, que es a su vez el testero norte del claustro herreriano que también permanece, la torre, el patio y parte de las edificaciones de la Imprenta de Indias, escalera al coro, anterefectorio, mirador, y restos de la escalera de subida a éste.
Otra visión del claustro y torre del antiguo
Mon. de San Jerónimo de Buenavista.
   La iglesia era de estilo gótico flamígero, contaba con tres naves, ábside poligonal, portada a los pies, bajo el coro, y capillas laterales de planta cuadrada en los muros del Evangelio y la Epístola. De éstas, las dos que se conservan cuentan con una anchura libre de 4,90 m. y una altura de 8,40 m. El templo se comunicaba con mediante puertas con los dos claustros. El más antiguo de ellos aún se conserva hoy, se inscribe en un recinto casi cuadrado de unos 160 pies de lado (46,30 x 45,40 m), siendo algo mayores los lados perpendiculares a la iglesia. Cada uno de los alzados al patio, de dos plantas, están formados por siete módulos iguales, compuestos por una doble arcada, la inferior de medio punto y la superior de arcos carpaneles. Los pilares son de planta cuadrada y a ellos se adosan semicolumnas con pedestal, siendo éstas de mayores dimensiones en los laterales, y menores en los frontales, sobre las que apoyan los arcos. El orden empleado es el toscano en planta baja y el jónico en la primera. Se remata la composición con un antepecho de lacería morisca en piedra martelilla. Las galerías contaron con balaustradas de mármol blanco que se han perdido Los arcos transversales del deambulatorio, al igual que los frontales, son de medio punto en la planta baja y carpaneles en la primera y se apoyan en ménsulas con decoración diversa. Las galerías perimetrales se cubren con bóvedas vaídas, y de ellas sólo se conservan las de la planta baja y algunas del costado norte de la alta.
Planta del antiguo Monasterio de San
Jerónimo de Buenavista, en un plano
de la ciudad de Sevilla.
   Al gran espacio claustral abren diez portadas, ocho de ellas en el piso bajo, distribuidas en todos sus costados, y dos en el piso alto. Las más antiguas son tres de estilo plateresco, ubicadas en el ala norte del deambulatorio. Dos en la planta baja idénticas, en los extremos este y oeste. La portada al este comunica con la escalera principal y la del oeste saldría en un principio al compás y portería, y posteriormente a la cocina. La otra se encuentra en la planta superior y da paso a una estancia inmediata a la torre, con bóveda elíptica, a través de la cual se accede al coro alto. Inmediatamente posteriores son otras dos portadas del piso bajo, una al norte, junto a los pies de la iglesia, y otra al sur, por donde ahora se accede a la escalera suroeste. Les siguen en el tiempo dos nuevas portadas, también iguales y enfrentadas, en los laterales extremos del costado sur y simétricas de las platerescas primitivas. Fechadas hacia 1600, daban acceso, la una al anterefectorio de poniente y la otra, a la que fue cocina del claustro de levante. De la misma época, aunque más sencillas de diseño, son las también iguales entre sí y enfrentadas, que se ubican, una dando acceso a la escalera norte y otra a la nueva sala capitular al sur. La última de las puertas es claramente barroca, se encuentra en el piso alto y da paso a un cuerpo de edificación hoy desaparecido, que se adosó durante el XVI a los pies de la iglesia y al testero norte del claustro mayor ya través del cual se accedía a éste desde el compás. 
Bóveda de una de las pandas del clasutro
del antiguo Mon. de San Jerónimo de
Buenavista.
   De todas las dependencias que rodearon tan espléndido claustro sólo se conserva en pie la escalera que conducía al coro. Ocupa una estancia rectangular de 15 x 4,35 m a continuación de las últimas capillas de la Epístola, a los pies de la iglesia. Se accede a ella desde una de las portadas anteriormente descritas, a través de un vestíbulo cubierto por una bóveda vaída casetonada. La doble altura del espacio de subida se cubre por una cúpula con casetones de media naranja sobre pechinas. El vestíbulo superior, que da paso hacia el coro, la torre y el claustro alto, se cubre con una bóveda muy rebajada en óvalo sobre pechinas, y decoración de nervios concéntricos.
   La torre, de formas góticas en su primer cuerpo, se abría a la nave central de la iglesia como tribuna. En la segunda mitad del XVI se prolonga la torre, dotándola del cuerpo de campanas que hoy es una de las señas de identidad del convento. Ésta prolongación arranca de un basamento ancho, decorado con motivos geométricos de azulejos, sobre el que se dispone un cuerpo en el que se abren tres vanos en cada cara. En el centro se dispone el hueco mayor, un arco de medio punto al que flanquean dos pilastras, una a cada lado, entre éstas y las esquinas de la torre donde aparecen pilastras pareadas, se abren los otros dos huecos de menores dimensiones. Rematando este cuerpo se dispone un entablamento muy elaborado con triglifos y metopas de azulejo azul cobalto. Sobre el entablamento y a eje del hueco mayor, se sitúa un arco de triple inflexión, rematando la composición una pequeña balaustrada de motivos geométricos. La coronación de la torre se hace mediante un chapitel apiramidado, que se levanta sobre una bóveda cónica de ladrillo, recubierto por azulejos de dibujos estrellados azules y blancos. Durante su utilización como fábrica de cristales, la torre se vació interiormente para emplearse como secadero de las piezas recién elaboradas, sustituyendo la escalera original por otra estrecha y empinada, que es la que vemos hoy.
Puerta en el claustro del antiguo Mon.
de San Jerónimo de Buenavista.
   Como ya dijimos, otros de los restos conservados pertenecen a la Imprenta de Indias que se levantaba al nordeste del claustro de levante y contigua al ábside de la iglesia. La edificación de la imprenta de Indias estaba compuesta por dos alas en «L» que rodeaban a un patio, cuyos otros dos lados cerraban el ábside y uno de los lados del claustro de levante, y que hoy sólo se conserva parcialmente. De los dos cuerpos que la componían, el del norte ha permanecido en pie en planta baja, y el otro, ha desaparecido (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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