Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

   Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla :     La intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla" , presentado por Ch...

lunes, 12 de enero de 2026

El sitio arqueológico Casa del Tejar, en Villaverde del Río (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico Casa del Tejar, en Villaverde del Río (Sevilla).  
     Se localizaron vestigios de construcciones importantes: sillares, fuste de columna, tegulae y ladrillos romanos. El mismo nombre del sitio es un testimonio (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico Casa del Tejar, en Villaverde del Río (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia sevillana.

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Un paseo por la calle Morera

     Por amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Morera, de Sevilla, dando un paseo por ella
     La calle Morera es, en el Callejero Sevillano, una vía que se encuentra en el Barrio de San Julián, del Distrito Casco Antiguo; y va de la calle Macasta, a la confluencia de las calles Fray Diego de Cádiz, y Macarena
      La  calle, desde  el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores  urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las  edificaciones  colindantes  entre  si. En  cambio, en  los  sectores  de periferia donde predomina la edificación  abierta, constituida por bloques exentos, la calle, como ámbito lineal de relación, se pierde, y el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. En las calles el sistema es numerar con los pares una acera y con los impares la opuesta. 
     También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
     Las primeras referencias históricas datan de principios del s XVIII y entonces es nombrada del Moral, y desde 1767 se alude a ella como calle de la Morera, quizás por la existencia de algún árbol de esta especie o incluso por una huerta. En 1839 González de León de León la describía como "corta, sin casas, terriza..."; estas características y su proximidad a la muralla pueden explicar la carencia de noticias históricas referidas a esta vía. Hoy es una calle ancha, más de lo que ha sido en tiempos históricos, con calzada de asfalto sobre el adoquinado de principios de siglo (19l9), y amplias aceras de losetas de cemento, deterioradas en algunos tramos. Se ilumina con farolas de brazo de fundición adosadas a las fachadas. Predominan los bloques de viviendas de construcción reciente, de tres y cuatro plantas, si bien se conservan algunas casas de escalera, de tres plantas, y otra de vecinos, fechada en 1885. 
     En la manzana situada entre Morera, Macasta, San Julián y Puerta de Córdoba se levanta un bloque de pisos de seis plantas, de las que la baja está ocupada por oficinas del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y sobre ella se encuentra una zona ajardinada y, retranqueadas, se levantan las plantas de viviendas. Las oficinas de empleo del organismo público, locales comerciales y el intenso tráfico rodado que soporta, al canalizar el del casco histórico hacia la "ronda", le confieren una particular animación. Con todo, en la primera parte, en la acera de los impares, varios comercios, establecidos no hace muchos años, tienen hoy cerradas sus puertas, lo que hace suponer una pérdida de actividad económica [Josefina Cruz Villalón, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
Morera. MURALLAS DE LA CIUDAD. En esta calle se conservan los restos visibles más importantes de la cerca musulmana, conocida vulgarmente como "Murallas de la Macarena"'. Este muro fue construido por los almorávides en el siglo XII y ampliado y reforzado por los almohades. El material utilizado es el tapial, y constan de un ante­ mural y el muro propiamente dicho. En este trozo destaca una de las to­rres conocida con el nombre de "Torre Blanca". Otro lienzo importante se conserva en el jardín del Colegio del Valle [Francisco Collantes de Terán Delorme y Luis Gómez Estern, Arquitectura Civil Sevillana. Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, 1984].
      Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Morera, de Sevilla, dando un paseo por ella. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

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La calle Morera, al detalle:
Murallas de la Macarena
Retablo cerámico Gran Poder

domingo, 11 de enero de 2026

Experiencia Explicarte Sevilla, con los Talleres "Conocer Sevilla, y Visitar Sevilla" de los Distritos Bellavista - La Palmera, Los Remedios, y Triana del Ayuntamiento de Sevilla

     Hoy, domingo 11 de enero, finaliza la octava semana de otra Experiencia con ExplicArte Sevilla de las visitas organizadas para los Talleres Socio-Culturales "Conocer Sevilla, y Visitar Sevilla", de los Distritos Bellavista - La Palmera, Los Remedios, y Triana, del Ayuntamiento de Sevilla, desarrollados de lunes a viernes por las mañanas y tardes, y que se iniciaron el pasado 28 de octubre de 2025, con la primera presentación de los mismos.
     Gracias a la empresa Educomex Multiservicios, S.L., y Ocioambiente, S.L., por contar con nosotros para mostrarles, mediante los Talleres Socio-Culturales del Ayuntamiento de Sevilla, parte de la ciudad hispalense, porque con ExplicArte Sevilla tenemos la posibilidad de organizarte la visita que tu quieras.
     Nos pusimos manos a la obra, y fuimos ofreciendo distintas rutas a lo largo y ancho de nuestra ciudad, desde el jueves 8 al viernes 9 de enero.
 
     Los Talleres desarrollados fueron los siguientes:
- Taller 20 "Conocer Sevilla - 6" del Distrito Bellavista - La Palmera (lunes 15, de 10 a 13 h.)
        - Al ser periodo no lectivo, no hubo taller. 
               
- Taller 18 "Conocer Sevilla - 4" del Distrito Bellavista - La Palmera (lunes 15, de 17 a 20 h.)
        - Al ser periodo no lectivo, no hubo taller.

- Taller 15 "Conocer Sevilla - 1" del Distrito Bellavista - La Palmera (martes 16, de 10 a 13 h.)
        - Al ser periodo no lectivo, no hubo taller.
          
- Taller 49 "Visitar Sevilla" del Distrito Los Remedios (martes 16, de 17 a 20 h.)
        - Al ser periodo no lectivo, no hubo taller.
       
- Taller 21 "Conocer Sevilla - 7" del Distrito Bellavista - La Palmera (miércoles 17, de 10 a 13 h.)
        - Al ser periodo no lectivo, no hubo taller.
        
- Taller 32 "Conocer Sevilla" del Distrito Triana (miércoles 17, de 17 a 20 h.)
        - Al ser periodo no lectivo, no hubo taller.
       
- 8ª Sesión - Taller 16 "Conocer Sevilla - 2" del Distrito Bellavista - La Palmera (jueves 18, de 10 a 13 h.)
        - Plaza del Museo
        - calle Almirante Ulloa
        - calle Alfonso XII
        - calle Bailén
        - Museo de Bellas Artes
                - Historia
                - Portada
                - Vestíbulo
                - Patio del Aljibe
                - Patio de los Bojes
                - Escalera imperial
                - Claustro Mayor
                - Exposición temporal "Arte y Misericordia"
          
- Taller 54 "Visitar Sevilla" del Distrito Los Remedios (jueves 18, de 17 a 20 h.)
        - Al ser periodo no lectivo, no hubo taller.
       
- 7ª Sesión - Taller 17 "Conocer Sevilla - 3" del Distrito Bellavista - La Palmera (viernes 19, de 10 a 13 h.)
        - plaza del Museo
        - calle Bailén
        - Museo de Bellas Artes
                - Historia
                - Portada
                - Vestíbulo
                - Patio del Aljibe
                - Patio de los Bojes
                - Sala I
                
- 7ª Sesión - Taller 19 "Conocer Sevilla - 5" del Distrito Bellavista - La Palmera (viernes 19, de 17 a 20 h.) 
        - Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC)
       
     Gracias a las empresas Educomex Multiservicios, S.L., y Ocioambiente, S.L, por contar con nosotros, a los coordinadores de los talleres de los Distritos de Bellavista - La Palmera, Los Remedios, y Triana del Ayuntamiento de Sevilla, y como no podía ser de otra manera a todos y cada unos de los amigos que estoy conociendo gracias a estos talleres, de los que me estoy llevando una inmejorable impresión, puesto que está siendo una relación de amistad, más que de monitor-alumno, y de colaboración y aportación mutua, que sin duda está siendo enriquecedora para todas las partes, y que esperamos que sea duradera en el tiempo. 
     Deseando continuar con dichos talleres porque con ExplicArte Sevilla tenemos la posibilidad de organizarte la visita que tu quieras.
     Os dejo unas fotografías, aportadas por los usuarios, de toda la Experiencia ExplicArte Sevilla, y si quieres vivir una experiencia privada y personalizada a tu gusto, sólo tienes que contactar con ExplicArte Sevilla en Contacto, y a disfrutar del patrimonio e historia del lugar que elijas.















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Los principales monumentos (Fortaleza Templaria, Iglesia de Santa María de la Encarnación, Iglesia del Apóstol San Bartolomé, Iglesia de San Miguel Arcángel, e Iglesia de Santa Catalina) de la localidad de Jerez de los Caballeros, en la provincia de Badajoz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Fortaleza Templaria, Iglesia de Santa María de la Encarnación, Iglesia del Apóstol San Bartolomé, Iglesia de San Miguel Arcángel, e Iglesia de Santa Catalina) de la localidad de Jerez de los Caballeros, en la provincia de Badajoz.
     Se sitúa en el extremo sudoccidental de la Sierra del Sur, sobre un terreno accidentado y agreste dominado por dehesas de tupidos encinares. Su término es el más extenso de la región tras los de Cáceres, Badajoz y Mérida.
     Tipo de Entidad: Municipio
     Superficie Término: 740,5 Km2
     Altitud: 505 m.
     Distancia Capital: 74 Km.
     Partido Judicial: Jerez de los Caballeros
     Comarca: Sierra Suroeste
     Otras Entidades: La Bazana -poblado de colonización a 8 Km.-, Brovales -poblado de colonización a 10 km.-, Valuengo -poblado de colonización a 6 km.-
     Gentilicio: Jerezano
Ayuntamiento de Jerez de los Caballeros
     Plaza de la Alcazaba
     06380 Jerez de los Caballeros (Badajoz)
     Teléfono: 924730011
     Fax: 924750204
LA BAZANA, BROVALES, VALUENGO
     Son poblados de nueva planta construidos cerca de Jerez de los Caballeros. Su aspecto más destacable estriba en el conjunto de realizaciones históricas que proliferan en sus entornos, entre las que se cuentan La Albuera levantada en sus cercanías en 1677; el Vídeo dolmen del Toriñuelo; el castillo señorial cercano al mismo, hoy muy modificado; y tres interesantes puentes, uno romano en su estado original, otro también romano, rehecho en época medieval, y un tercero del siglo XVIII.
     El dolmen de Toriñuelo, recientemente restaurado, consta de cámara con túmulo y corredor. En sus cercanías se encuentra el puente romano de Brovales, obra de pequeñas proporciones con un solo arco y calzada a doble plano, construida en sillería sobre un paraje abundante en rocas, de extraordinaria belleza.
     Próximo a La Bazana sobre el río Ardila, se levanta el puente de origen romano reformado en la Edad Media. Tiene 150 metros de longitud, fabricado en mampostería y sillares. Cuenta con nueve arcos y estribos por los dos costados. Aún se mantiene en servicio.
     Aguas arriba de éste se levanta, al servicio de la carretera N-435, otro puente de gran cuerpo con seis arcos de enorme luz, construido en sillería regular. La obra, levantada a finales del siglo XVIII, vino a cubrir la falta de paso sobre el río Ardila en dirección a Fregenal y Sevilla.
Historia.-
    Se sitúa en el extremo sudoccidental de la Sierra del Sur, sobre un terreno accidentado y agreste dominado por dehesas de tupidos encinares. Su término es el más extenso de la región tras los de Cáceres, Badajoz y Mérida, habiéndose distinguido tradicionalmente por su abundante cabaña de ganado porcino ibérico, base del inigualable jamón de pata negra, que en este foco encuentra su mejor producción y calidad.
     Crónicas del siglo XVIII señalan que en esa época, en los años malos de bellota se engordaban cuarenta o cincuenta mil cerdos; y en los buenos, el doble.
     De antecedentes remotos, según patentizan los abundantes restos arqueológicos aflorados en su entorno, en este lugar se identifica el núcleo fenicio de Seria o Céret; la Fama lulia o Caeriana romana; un importante encalve visigodo, y la población árabe de Xerixa, ya mencionada en el siglo XII por El-Idrisi y Al-Umari como uno de los centros más importantes de Extremadura en el periodo musulmán. Testimonios de tan rico pasado son sus numerosos dólmenes, entre los que sobresale el del Toriñuelo, y las tumbas antropomorfas del ámbito de la Bazana; la villa del Pomar; los puentes de la Bazana y Brovales; la calzada Alta del Empedrado, y abundantes lápidas y otros vestigios romanos; los hallazgos de la Alcobaza y La Mata, o la columna visigótica de la iglesia de Santa María de la Encarnación.
     El núcleo se despobló más tarde, siendo revitalizado luego por los templarios como la Xere Equitum cabeza de su poderoso Bayliato. Tras la disolución de la Orden del Temple en 1312, que aquí tuvo su postrer reducto, y luego de pasar por numerosas vicisitudes de pertenencia y ostentar el apelativo de Jerez de Badajoz, la población se integró definitivamente en 1370 en la Orden de Santiago como Jerez de los Caballeros, arrancando de ese momento el despegue que habría de hacer de ella uno de los centros más sobresalientes de toda la región. Convertida en Cabeza de Partido santiaguista, en igualdad con Mérida y Llerena, en 1525 recibió de Carlos I el título de Ciudad, rango que en esa época tan sólo detentaban en la Baja Extremadura, Badajoz y Mérida.
     En el aspecto histórico Jerez de los Caballeros resulta pues, núcleo inseparable también de la Orden de Santiago, bajo cuya influencia consolidó sus mejores realidades y adquirió su condición y personalidad más definitoria. Y en lo monumental, excepción hecha del irrepetible foco emeritense, el conjunto más completo, quizá, de todo el territorio bajo-extremeño.
     El recorrido por Jerez nos llevará no sólo a conocer los numerosos monumentos, armónicamente incorporados al estilo de sus calles y plazas, sino también a recordar las figuras ilustres que en ella nacieron como Vasco Núñez de Balboa, Hernando de Soto y Diego de Albítez, todos ellos relacionados con acontecimientos del Descubrimiento de América (Diputación Provincial de Badajoz).
     Esta hermosa ciudad, que levanta sus airosas torres barrocas en medio de una vastísima extensión de dehesas y encinares, guarda en el entramado tortuoso de sus calles numerosas huellas artísticas.
Historia
     Los dólmenes, muy abundantes en los alrededores, evidencian un poblamiento temprano, si bien los orígenes más precisos de Jerez, denominada por los fenicios Ceret, están ligados a la Caeriana y a la Fama Iulia del período romano, época de la que se conservan algunos restos. Son asimismo diversos los testimonios del asentamiento visigodo hacia los siglos VI y VII.
     La localidad conoció su etapa de esplendor bajo los caballeros templarios, tras ser arrebatada a los árabes por Alfonso IX en 1230. Como capital del bailiato, pasa a llamarse Xere Equitum (expresión latina de su nombre actual) y recibe los fueros templarios, cuya influencia aún perdura en algunas instituciones. Al ser disuelta la Orden del Temple en 1312, la villa queda bajo la tutela real y poco después es encomendada a la Orden de Santiago, bajo la que experimentó un gran desarrollo, hasta alcanzar el título de ciudad, otorgado por Carlos I en 1525. Aquí nacieron los conquistadores Vasco Núñez de Balboa y Hernando de Soto.
     Tras vivir durante la época barroca otro período de auge, la reforma agraria del XIX puso en manos de la oligarquía terrateniente la mayor parte del término municipal. Hasta mediados del XX continuó el ascenso demo­gráfico basado en el desarrollo de la industria corchotaponera y la ganadería, actividades que, junto con el comercio y el turismo, siguen siendo los pilares de su economía. En 1966 la ciudad fue decretada conjunto artístico monumental.
Gastronomía
     La elaboración de derivados del cerdo ibérico, además de los excelentísimos jamones que protagonizan la Feria del Jamón Ibérico, da origen a una gama variada de embutidos, entre los que ocupa un primer plano el morcón.
Fiestas y tradiciones
    Destacan los desfiles procesionales de Semana Santa, de influencia andaluz y en los que el sentir religioso se aúna con la belleza del ambiente medieval y barroco de las calles. Las fiestas patronales en honor de San Bartolomé (24 y 25 de agosto), que atraen a numerosos visi­tantes, se celebran con animadas verbenas y ritos, como el de la quema del «rabo del diablo».
Vida urbana
     La existencia de cuatro barrios bien diferenciados dispersa por el núcleo urbano tanto el comercio como los lugares de ocio, aunque una zona especialmente animada es la de las calles situadas entre la plaza de España y el castillo (La Morería, Pepe Ramírez). La Ermita, antiguo templo convertido en bar, y La Carpintería son dos buenas opciones para el tapeo.
     El Salón del Jamón Ibérico, que suele celebrarse en mayo, es una importante cita ferial y gastronómica.
Visita
     La intrincada disposición de la ciudad delata la herencia de los sucesivos barrios que, primero en las proximidades del castillo, donde habitaban las comunidades islámica y judía, y después en torno a la plaza de San Bartolomé, asentamiento inicial de los repobladores cristianos, fueron configurando un irregular trazado con sugerentes rincones que el viajero debe recorrer a pie. La puerta de Burgos, situada al este, y la llamada puerta de la Villa, en sentido opuesto, son las dos únicas entradas que se conservan de la antigua muralla. Por una u otra se llega a la céntrica Plaza Mayor (o de España), hacia la que confluyen las principales arterias del casco antiguo.
     En este espacio, adornado con palmeras, se alzan los blancos muros de la iglesia de San Miguel, cuyas obras se iniciaron a finales del siglo XV, si bien no culminaron hasta mediados del XVIII, ya en las postrimerías del barroco, estilo del que la elaboradísima torre* constituye una brillante muestra. Contiguo a la cabecera del templo se encuentra el palacio del Bachiller Martínez de Logroño (siglo XV), con ventanas geminadas y, en la misma plaza, la antigua Casa Consistorial, edificio del siglo XVI.
     Al sur, precedido por el vistoso parque de la Morería, en el que se ha instalado un auditorio, se encuentra el castillo (siglo XIII), edificado por los templarios sobre la alcazaba árabe. En uno de los accesos se levanta la torre del Reloj y, sobre un ángulo del patio de armas, puede verse la histórica Torre Sangrienta: según la tradición, en ella fueron degollados los caballeros templarios que se resistieron a la disolución de la orden dictaminada por el papa Clemente V. Próxima a la fortaleza y reutilizando elementos de un anterior templo visigótico, se erigió en el siglo XV la iglesia de Santa María de la Encarnación, muy alterada en su original estructura gótica por obras posteriores. Al igual que en el resto de los templos jerezanos, la torre y el cimborrio son sus rasgos más característicos. Desde los cercanos jardines de Santa Lucía, más al sur, se dominan buenas panorámicas sobre la ciudad y el entorno serrano.
     A partir nuevamente de la Plaza Mayor, pero ahora hacia el norte, el convento de Nuestra Señora de Gracia, provisto de portada ojival y uno de los dos supervivientes de los nueve con que llegó a contar la ciudad, el hospital de Transeúntes (siglo XV) y la casa natal de Núñez de Balboa son otros edificios de interés, en el trayecto hacia la iglesia de San Bartolomé*, que preside la plaza del mismo nombre. Levantada en el siglo XV, una serie de ampliaciones y reformas durante la centuria siguiente y, sobre todo, la incorporación de la torre**, en 1759, tras el hundimiento de la anterior, imponen en el conjunto un estilo barroco de hermosas filigranas y refulgente decoración a base de barro vidriado y yeserías. En el interior destaca la capilla de los Comendadores, con el sepulcro de don Vasco de Xerez y su esposa, realizado en 1535.
     En la parte oeste de la ciudad, por último, la iglesia de Santa Catalina es un templo del gótico final (siglo XVI), cuya torre (1762) muestra ya tendencias neoclásicistas. Alberga buenas muestras de imaginería barroca.
     Además de esta relación básica, Jerez reserva al viajero no apresurado otros alicientes artísticos (casa romana del Pomar, palacios, restos de antiguos conventos y ermitas, fuentes escultóricas), buenos ejemplos de arquitectura popular y la belleza de algunos rincones con pasadizos y arcos morunos de gran poder evocador (Alfredo J. Ramos, y Santiago Llorente. Guía Total, Extremadura. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005). 
Monumentos.-
     En el aspecto monumental, cabe distinguir dos componentes: por un lado sus múltiples realizaciones concretas, y por otro, el conjunto urbano de las edificaciones ordinarias en el que se integran los hitos monumentales, cuya configuración general para adaptarse a la complicada orografía del asentamiento cautiva por su pintoresquismo.
     Las calles son angostas y en fuerte pendiente, organizadas bajo la influencia de las numerosas iglesias, conventos, ermitas, fuentes, palacios y otros hitos monumentales, organizando una trama cuya nomenclatura resulta bien expresiva de sus características: Calzada, Corredera, Cuesta Arriba, Lagares, de los Ahorcados, y otras semejantes que configuran un conjunto toponímico extraordinariamente sugerente. De tal manera, uno de los principales atractivos de Jerez es precisamente el recorrido de su tortuoso urbanismo, pleno de panorámicas insospechadas.
     Estructuralmente la población se asienta sobre dos colinas que constituyen sus focos iniciales. En una se levanta el castillo y la iglesia de Santa María de la Encarnación, y en la otra la iglesia de San Bartolomé. En los espacios intermedios se levantó en el siglo XV la iglesia de San Miguel. Esta es el área correspondiente al casco histórico que rodea la muralla medieval. La cerca, construida en piedra y con numerosas torres de refuerzo, contaba con numerosas puertas de las que se conservan las llamadas del Burgo y de la Cilla o San Antoñito. La iglesia de Santa Catalina surgió algo más tarde extramuros, en el barrio bajo de poniente.
     Componente fundamental de la población fueron las fundaciones religiosas, entre las que, además de sus cuatro parroquias, llegó a contar con ocho conventos, tres beaterios, dos hospitales y hasta veinticuatro ermitas. En el dominio de la arquitectura señorial eran asimismo numerosos los palacios y casas solariegas de nobles fachadas timbradas por blasones, entre las que cabe recordar las mansiones de los Corregidores, Vicaría de Santiago, Martínez de Logroño y otros muchos, algunas ya desaparecidas.
     Con todo, lo que mejor distingue a Jerez es el inigualable conjunto de sus iglesias de torres barrocas, cuyo valor hace de esta población centro único justamente afamado. La iglesia de Santa María de la Encarnación , inmediata al castillo, se erige sobre una posible basílica visigoda de la que aún perdura una columna alusiva a su consagración a la Virgen en el año 556. Presenta torre diferente a las otras tres, siendo su silueta la que se recorta sobre el hermoso Parque de santa Lucía cuando se divisa la ciudad desde el sur.
     Los distintos y variados elementos que configuran esta ciudad llevaron a su declaración como Conjunto Artístico-Monumental en 1966 (Diputación Provincial de Badajoz).

Fortaleza Templaria.-
     De origen árabe, es una obra que podemos considerar arquetípica en los conceptos de la estrategia militar para el aprovechamiento de los primeros castros celtibéricos y su reconversión en fortalezas y alcazabas de posteriores épocas.
     El primitivo y secular fuerte tudetano de defensa, luego sucesivamente romano, visigodo y sarraceno, fue reconstruido por los templarios y tras la desaparición física de estos, les fue entregada -la ciudad y su fortaleza- a la Orden de Santiago con lo que sufre una nueva reparación teniendo en cuenta su importancia estratégica, como consecuencia de su cercanía con las fronteras portuguesa y musulmana.
     El esquema básico de la edificación se desarrolla alrededor de un gran patio central, sobre el que se van estableciendo los diferentes baluartes defensivos y los servicios de guarnición.
     El castillo ha ido desempeñando diferentes cometidos a través de los tiempos, todos de carácter militar. En el año 1847, cuando don Pascual Madoz escribía su Diccionario Geográfico, aún prestaba la fortaleza servicios de esta naturaleza. Pues así lo catalogaba, entre los edificios notables de Jerez, como: Un cuartel de caballería para dos escuadrones, sobre la que en otro tiempo era una fortaleza templaria.
     Tras el traslado de la guarnición, la ciudadela queda sumida en un período de letargo por falta de actividad, lo que la llevaría a un estado imparable de ruina que la ponía en trance de desaparición física, a pesar de la robustez de sus murallas y de la prestancia de sus torreones, que eran conocidos con los nombres: de las Armas, de la Casilla, de la Veleta, del Carbón y, entre todas, destacaba la fabulosa Torre Sangrienta -del Homenaje-, donde según la tradición oral jerezana se llevó a cabo la degollación de los últimos caballeros templarios, que se opusieron a la disolución de su Orden, tras una disposición real del año 1312, firmada por el rey Fernando IV (Diputación de Badajoz).

Iglesia de Santa María de la Encarnación.-

     Es el más antiguo de los templos parroquiales de la ciudad. Parece ser de origen visigodo por una inscripción grabada sobre una columna que traducida dice:
     "El noveno día de las Kalendas de enero de la era 594 (25-12-556) fue dedicada a esta iglesia de Santa María".
     El 6 de marzo de 1965 un incendio hizo grandes destrozos en el interior de la iglesia. Custodia este templo una gran riqueza de ornamentos y una buena imaginería sobre la que destacan: la "Magdalena Penitente" atribuida a Mena, la "Virgen de las lágrimas" y un "Descendimiento", obra actual de León Ortega. Proliferan los blasones sepulcrales (Cáceres, Vargas, Figueroas, Girón, etc) algunos de notoria prestancia como el de los Pacheco-Portocarrero, en la Capilla Mayor.
     En su aspecto exterior, el templo constituye un macizo conjunto de gran solidez y majestad, con basamentos, angulares y contrafuertes de sillería granítica; Sobre ello despunta la fina y enhiesta aguja de su dombo renacentista y la adusta mole de su torre cuadrangular, de solidísima base de 8 metros de lado, también de granito, que forma un pórtico o atrio de robustísimos pilares, sustentando arcos de medio punto y constituyen el habitual acceso al templo. No se tienen datos de la fecha de la construcción de esta torre, que es, sin dudas, muy posterior a la del templo (Diputación de Badajoz).

Iglesia del Apóstol San Bartolomé.-
     Hermoso templo parroquial, dedicado al Santo Patrón de la Ciudad. Según la leyenda, su origen se remonta a tiempos de la Reconquista, cuando los reyes de León hacían incursiones por estas, entonces, tierra de moros. La fábrica actual es muy posterior -s. XVI-, pero aún quedan muchos vestigios de su gótica fisonomía anterior que debió iniciarse como ermita en la parte más prominente de la población, que luego se aglutinase en su entorno. Prueba aún más su antigüedad el hecho de que los Templarios, al fortificar esta plaza, la incluyesen dentro del cinturón de sus murallas.
     En 1691 se colocó el retablo del Altar Mayor, obra barroca del tallista José de la Barrena. Es muy valiosa la imaginería, sobre la que destacan San Pedro de Alcántara de notable factura, un crucificado de gran fuerza expresiva: "Cristo de la Piedad" y Santa María de la Cabeza de reminiscencias góticas. Abundan los blasonados enterramientos, entre los que merecen especial atención las estatuas yacentes de don Vasco de Jerez y su esposa -1535-.
     El exterior del templo es un conjunto arquitectónico de notable aspecto, sobre el que destaca su esbelta y giraldina torre, de forma cuadrangular, con robusta base de sillería de granito sobre la que se asientan cuatro estamentos o cuerpos. Su estilo es barroco con fábrica de ladrillo y aplicaciones de barro cocido y yesería, con revestimientos de vistosa cerámica vidriada. La torre se reconstruyó en 1759 sobre la base de otra anterior arruinada por un terremoto en 1755 (Diputación de Badajoz).

Iglesia de San Miguel Arcángel.-

     Notable templo con suntuoso aspecto de colegiata. Su construcción debió iniciarse a finales del siglo XIV, a raíz del establecimiento de los caballeros santiaguistas en la Ciudad, cuando Enrique II hizo merced de ella a esta Orden. Su estilo es barroco, aunque en ella se entremezclan elementos diversos que responden a los distintos períodos de evolución, con adosamiento de nuevas capillas, camarines, etc. El Altar Mayor lo constituye un templete barroco de tres caras, de gran riqueza ornamental, con buenas tallas de los cuatro Evangelistas. Posee también un coro alto con voladiza tribuna dorada y órgano de gran clase.
     Su torre barroca es una sólida construcción de ladrillo con aplicaciones ornamentales en barro cocido y basamento de piedra granítica que sobrepasa la altura de sesenta metros, Fue diseñada por el presbítero de la parroquia, don Basileo Fernández Atalaya y comenzó a construirse en el año 1749, concluyéndose la obra en 1760 con la colocación del giraldillo o remate. Según manifestación expresa en su testamento, en esta parroquia, junto a las cenizas de su madre, quiso descansar eternamente el adelantado de la Florida, Hernando Méndez de Soto (Diputación de Badajoz).

Iglesia de Santa Catalina.-
     Respecto a los restantes templos de Jerez, éste difiere no sólo en su estructura y estilo, sino también en la fecha de su construcción ya que es posterior a las otras tres. Sin embargo conviene destacar que no hay gran diferencia de fechas en lo que respecta a las actuales fábricas de los otros tres templos, puesto que todos ellos fueron ampliados y ennoblecidos a partir del siglo XVI, parejos con el esplendor de Jerez, que en esta época llega al culmen de su grandeza. Su origen está en el siglo XVI, y a diferencia de las otras iglesias, no se aprecian rasgos de una fábrica anterior. El Altar Mayor es una obra barroca de grandiosa hermosura, formado por dos cuerpos sostenidos por columnas salomónicas y rematado por una enorme concha tallada de gallón.
     Su ejecución tuvo lugar entre los años 1746-1750 y fue obra de los grandes artífices Ignacio el Tallista y Francisco Martínez Cañet. Es esta la parroquia que atesora la mejor imaginería, destacando del conjunto el "Cristo de la Victoria", "San Pedro de Alcántara" y "San Diego de Alcalá". La torre fue levantada en el año 1762, en su mayor parte con las aportaciones y limosnas de los vecinos como consta en una inscripción existente sobre la misma. Su altura sobrepasa los sesenta metros, rematados por un giraldillo que representa la imagen titular de la parroquia. Entre los valiosos ornamentos que posee esta iglesia hay una custodia barroca del siglo XVIII, donativo del Rey Carlos II en el año 1763 (Diputación de Badajoz).

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La Capilla Bautismal de la Iglesia de San Pedro

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Capilla Bautismal de la Iglesia de San Pedro, de Sevilla.        
      Hoy, 11 de enero (domingo posterior a la solemnidad de la Epifanía del Señor), Fiesta del Bautismo de Nuestro Señor Jesucristo, en el que maravillosamente es proclamado como Hijo amado de Dios, las aguas son santificadas, el hombre es purificado y se alegra toda la tierra [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
      Y que mejor día que hoy para ExplicArte la Capilla Bautismal de la Iglesia de San Pedro, de Sevilla.
     La Iglesia de San Pedro [nº 28 en el plano oficial del Ayuntamiento; y nº 52 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la calle Santa Ángela de la Cruz, s/n (aunque la entrada al templo se efectúa por la plaza de San Pedro, 1); en el Barrio de la Encarnación-Regina, del Distrito Casco Antiguo.
      A los pies de la nave del Evangelio podemos contemplar la Capilla Bautismal. Parece ser, por la documentación de archivo, que la primera capilla que se labró en la nave del Evangelio, fue la del Bautismo.
     Quizás no se tratara de una capilla según el concepto que se tiene de tales. Posiblemente, en el rincón final de dicha nave, se puso una pila para poder realizar el Sacramento. Recordemos que por esas fechas, por la parte de afuera de las dos naves laterales, existían unos solares sin edificar.
     La nota de archivo del año del Señor de 1540 es bastante escueta: 
     "Di veinte e dos ducados que pagué a Sebastián de Sarabia de una pila para bautisar''.
     Unos meses más tarde, toma posesión de la iglesia otro párroco, al que no debió de convencer mucho la presentación de la capilla, porque al año siguiente de 1541, da la tajante orden de quitar y tirar la pila bautismal y hacer una verdadera capilla, tomando espacio de los terrenos exteriores.
     Debió ser una capilla de pequeñas dimensiones, sin reja Y techada someramente. A pesar de lo cual, en el plano económico la coa fue bastante seria como se desprende del libro de cuentas, donde se apunta:
     "Ytem pago a Alonso Beltran 12.000 maravedi de los quince que se le dieron por el trabajo de la capilla, porque en la visita doce pasada, están dados en cuenta 3.000 maravedi por manera que son al cumplimiento de todo, los dichos 15.000 maravedí''.
     Dentro de esta capilla, se abrió una escalera para subir a la zona del órgano que ya estaba funcionando en 1540, pues en las cuentas de fábrica consta:
     "Dí a Jerónimo de León organista un ducado porque afinó el órgano".
     Pasan los años y el día trece de marzo de 1603, se adjudica la capilla al Jurado del Concejo y Veedor de Bastimentas, don Alonso Ruiz de Valencia, el cual pide permiso al señor Provisor del Palacio Arzobispal, don Felipe de Haro, para hacer una capilla nueva, que según el proyecto debía ser:
     ''la dicha capilla del bautismo en acella de boveda y cubrilla de canalones y solalla de ladrillos y hazelle dos arcos y encalalla y hazer una alazena para los libros del bautismo y crismeras conforme a la horden del maestro mayor".
     En realidad, cuando se otorga la concesión, la obra del nuevo baptisterio, llevaba ya dos años iniciada y el coste había sobrepasado todos los cálculos. Sin duda con la asignación eclesiástica al señor Veedor, se pretendía aliviar el montante de la construcción.
     Se había cogido una parte del terreno exterior que estaba techado y se estaba construyendo una capilla de las dimensiones que tiene actualmente.
     Se hizo la estructura y se conservaba, de modo provisional, el techo. Este mostraba goteras y en cinco ocasiones hubo que acudir a un arreglo de urgencia. Más adelante se construyó una bóveda de cuatro estrías y en el fondo una media de tres. Debajo se encuentran tres puertas bellamente decoradas.
     Interiormente tenía una falda de azulejos y unos hermosos alizares para el friso. También se adornaba con una reja que giraba sobre una peana de mármol.
     La reja de hierro "vizcaíno", la hizo el herrero Bartolomé Pérez Gascón, y pesaba mil ciento treinta y cuatro libras y la parte baja de ella se cubrió con enchapado también de hierro.
     La mano munificente que soportaba las facturas, se nota de forma especial en los detalles. Así la pila se puso de mármol blanco con suficientes dimensiones. Para cubrirla, se recurrió al entallador Alonso Rubio para que hiciera 
     "una tabla de çedro para hazer la tapadera de la pila del baptismo"
     Encima lucía colgada una paloma de madera, obra del escultor Juan de Oviedo, pintada y dorada por el artista Diego de Campos. Había una alacena forrada con madera y con puertas de nogal decoradas y doradas.
     En la actualidad la capilla se encuentra poco más o menos como queda descrita y aparte de la pila tiene tres elementos a considerar. Sin orden de prelación, podemos decir que encontramos una figura de ángel, tallada en madera y policromada, que ha sido restaurada recientemente.
     En otros tiempos se usaba para portar en la mano el cirio pascual, durante los cincuenta días de duración de la Pascua de Resurrección del Señor. Después se guardaba. Ahora ocupa un lugar permanente en el Baptisterio.
     El segundo elemento que se ha de considerar en esta capilla, es el magnífico vitral de la ventana de la pared que da a la calle, en el que se representa el "Bautismo de Jesús en el Jordán", en colores vivos y llamativos.
     Finalmente, en la pared de la derecha encontramos dos óleos, uno arriba de formato algo más pequeño con el mismo tema del "Bautismo de Jesús". Debajo un cuadro de mayor tamaño con las figuras de "San José con el Niño".
     Por una puerta lateral se sube al órgano y a la zona del coro alto. La primitiva fue realizada por el carpintero Juan López, en el año de 1603, que también había hecho 
     "una escalera de dies y seis passos, cobra dies y ocho reales".
     En el mismo legajo, se encuentra una anotación en la que se hace constar la construcción de un altar, junto a la puerta de la capilla bautismal. Prepara la pared y lo monta, sólo en dos días, el maestro albañil Simón Hernández. Unos días después, está anotado el cargo por las maderas utilizadas, pero ya hay ninguna referencia más de dicho altar, por lo que puede suponerse que es uno de los que han desaparecido, en cualquiera de las transformaciones habidas en el templo (José María Montaña Ramonet y Josefina Montaña González. La Iglesia parroquial de San Pedro Apóstol de Sevilla. Sevilla, 2009).
Conozcamos mejor los Relatos de los Evangelistas, el Culto y la Iconografía de la Fiesta del Bautismo de Nuestro Señor Jesucristo:
Los relatos de los evangelistas

   Los acontecimientos del ciclo de la Infancia en general aparecen mencionados en uno solo de los Evangelios, y ello en el mejor de los casos, porque casi siempre estamos limitados a las ficciones novelescas de los Evangelios apócrifos.
   Aquí, por primera vez, nos encontramos en presencia de un abanico de testimonios concordantes. El apóstol Juan se limita, es verdad, a aludir a él (1: 29 - 32) cuando se refiere al encuentro del Bautista y Jesús y al descenso del Espíritu Santo. Pero contamos con el testimonio de los tres sinópticos: Mateo (3: 13 - 17), Marcos (l. 9 - 13) y Lucas (3: 21 - 22).
   Esos relatos pueden resumirse de esta manera:
   Jesús va hacia el Jordán desde Nazaret, para hacerse bautizar por Juan. El Precursor se niega un honor del cual se juzga indigno, como más tarde lo hará san Pedro en la escena del Lavatorio de los pies. Pero Jesús insiste. En el momento en que sale del agua ve abrirse el cielo y descender sobre él el Espíritu de Dios, como una paloma. Y en el cielo resuena una voz que dice: "TÚ eres mi Hijo amado, en ti me complazco".
   La escena está compuesta entonces por dos elementos bien diferenciados: la purificación en el agua del río y la teofanía o Descenso del Espíritu Santo.
   Cabe preguntarse por qué Jesús se sometió espontáneamente a un rito de purificación que no necesitaba más que la Virgen después de su maternidad sin mancha. Los teólogos responden que eso no era para él sino para los hombres de la Nueva Alianza, con el objeto de instituir el sacramento del Bautismo en lugar de la Circuncisión judaica. 
 En cuanto a la teofanía, ha sido imaginada para agrandar la figura de Jesús que sin el la habría aparecido como un simple discípulo de san Juan; y para afirmar así su carácter mesiánico. Su voluntaria humildad está desdibujada por esta apoteosis.
   En el simbolismo cristiano inspirado en san Pablo, la inmersión del neófito en la piscina significaba su muerte, y la salida del agua simbolizaba la resurrección por la virtud del bautismo.
Culto
   La fiesta de la Epifanía, que se celebra el 6 de enero, en la actualidad evoca la Adoración de los Reyes Magos, es la Fiesta de Reyes; pero originalmente conmemoraba el Bautismo de Cristo en el Jordán, considerado la primera Epifanía o Teofanía de Cristo, es decir, su primera manifestación divina. Las Constituciones apostólicas redactadas hacia el año 400 le otorgan ese significado. «Es necesario descansar ese día -enseñan- porque es aquél en que la divinidad de Cristo ha sido revelada, cuando el Padre le ha rendido testimonio y el Espíritu Santo apareció sobre su ca­beza en forma de paloma.»
   Entre los orientales, el Bautismo siguió siendo el principal objeto de la fiesta, y en los calendarios coptos la Epifanía está designada con el nombre de Dies Baptismio Inmersio Domini.
Iconografía
Los datos esenciales del tema

   Antes de analizar la evolución iconográfica del tema bajo la influencia de la liturgia bautismal, conviene aislar los rasgos esenciales de la composición.
   En principio, asombra la semejanza del Bautismo con la Anunciación. En una y otra escena tenemos dos personajes principales: Cristo y san Juan Bautista, la Virgen y el ángel, uno de naturaleza divina (Cristo, el ángel), el otro pertenecien­te a la especie humana (san Juan Bautista, la Virgen). De ello resulta, natural­mente, una composición de tipo polarizado y más o menos asimétrica, aunque a diferencia de la Anunciación, la escena ocurre al aire libre, en un espacio homogéneo.
   Los dos temas se juntan gracias a la presencia de un tercer factor: Dios Padre o la paloma del Espíritu Santo que aparece encima de la cabeza de Cristo.
   Al convertirse en el centro o eje de la composición, la paloma celestial reduce la importancia del papel de san Juan Bautista que sólo es, igual que el ángel mensajero, un simple ejecutante y que acaba por arrodillarse ante Cristo.
   Lo que distingue al Bautismo de la Anunciación -este es un punto acerca del cual nunca se insistirá demasiado- es que aquél no es sólo un acontecimiento de la vida de Cristo, sino un sacramento y que, en consecuencia, su iconografía se basa no sólo en los relatos evangélicos sino también, y sobre todo, en la liturgia bautis­mal cuyas variaciones refleja.
   «Se han combinado dos cosas: lo que ocurrió en el bautismo de Jesús y lo que ocurría en el bautismo de los fieles y se hizo porque se consideraba el bautismo de Jesús como el prototipo del bautismo cristiano.»
La evolución del tema
   Es necesario estudiar aparte la purificación sacramental y la teofanía.
a) El rito de la purificación
   A falta de una descripción bastante precisa en los Evangelios, la escena del Bautismo de Cristo ha sido representada por el arte cristiano de acuerdo con la liturgia del sacramento bautismal. Ella está modelada según los ritos de ese sacramento que ha sido administrado sucesivamente en dos formas: por inmersión en un río o una piscina de baptisterio o por simple infusión en la capilla de las pilas bau­tismales.
A) El bautismo por inmersión (per immersionem)
   En los dos casos, los personajes principales son siempre Cristo, san Juan Bautista y los ángeles. Pero hay diferencias muy evidentes en sus actitudes, ropas y acce­sorios.
Los personajes: Jesús, Juan, los ángeles
   Entre los siglos VI y XII en el arte bizantino o bizantinizante se representó a Jesús completamente desnudo, inmerso en las aguas del Jordán. El agua asciende hasta su cintura y a veces hasta sus axilas u hombros, dibujando alrededor de su cuerpo una cúpula ovoidal que se asemeja a una campana líquida que no puede represen­tar la pila bautismal puesto que en vez de ser cóncava es convexa. El curso del río está representado según las reglas de una perspectiva infantil en la cual las líneas se elevan en vez de alejarse. La fluidez del agua está indicada en las ondulaciones paralelas que estrían la campana acuática, como las olas y peces que nadan en el elemento líquido. Pero el agua no es transparente, puesto que sirve para tapar el sexo.
   A pesar de la cronología de Lucas que expresamente atribuye al Mesías la edad de treinta años al tiempo de su Bautismo, en el arte paleocristiano Jesús tiene la estatura de un niño (pintura mural del cementerio de Calixto, sarcófago de santa Quiteria en Mas d'Aire). Esta anomalía se debe a que en la liturgia los catecúmenos eran llamados pueri, infantes. Es a finales del siglo VI, en el Evangelio sirio de Rabbulos, donde aparece en el Bautismo un Cristo adulto y barbudo. A partir de entonces se lo representará con la estatura de un hombre.
   A veces, en lugar del lecho del Jordán es bautizado en una cuba. Otra prueba de la influencia de la liturgia. El bautismo, para ser eficaz, primitivamente debía administrarse en aguas corrientes y vivas, es decir, en un río. Por razones de comodidad más tarde debieron contentarse con aguas muertas, detenidas en un recipiente con forma de cáliz.
   San Juan Bautista vestido con una zamarra de piel de oveja está de pie sobre la ribera e impone la mano sobre la cabeza de Jesús. Antes de finales del siglo XII no se lo ve nunca verter el agua lustral. El mosaico restaurado del baptisterio de Rávena puede presentarse como una excepción a esta regla.
   Sobre la orilla opuesta del río están los ángeles descendidos del cielo para oficiar como diáconos. Su presencia no se menciona en los Evangelios canónicos ni en los apócrifos. También dicha presencia se explica por la liturgia en la cual un diácono asistía al obispo sosteniendo el capillo y vistiendo a los catecúmenos con una túnica blanca después de la inmersión. El número de diáconos oscila entre uno y tres, en este último caso, simbolizan las tres jerarquías angélicas.
   De acuerdo con la costumbre oriental, llevan las manos veladas (manus velatae) en señal de respeto. Los artistas de Occidente, poco familiarizados con el ceremo­nial bizantino,  no comprendieron el significado de esos velos e imaginaron ingenuamente que los ángeles presentaban una bata de baño para secar al catecúmeno, o que cumplían la función de percheros vivos esperando que Cristo saliera del agua.
Los accesorios: el Jordán personificado, el dragón y la cruz acuáticos, el hacha hundida en el tronco de un árbol 
   El Bautismo por inmersión comporta además figuras alegóricas como el dios del Jordán, el dragón vencido y un monumento conmemorativo: la cruz acuática.
   El Jordán está personificado por un dios fluvial que tiene un ramo de cañas y una urna inclinada, de acuerdo con una tradición que el arte de los primeros tiem­pos del cristianismo tomó del arte alejandrino.
   Como se consideraba, según san Jerónimo, constituido por Jor y por Dan, a veces aparece duplicado en dos medias figuras. Por eso el río Dordoña, formado por Dora y por Doña, en el arriate de agua de Versalles está representado por dos urnas. En el Protaton del monte Athos, el Jordán es un viejo calvo que conduce un tiro de dos delfines. Con frecuencia tiene sobre la frente pinzas de cangrejo, como los centauros marinos de la mitología (bap­tisterio de los Arrianos, en Rávena).
   Un detalle enigmático a primera vista, que se explica por la usual comparación con el Paso del mar Rojo, prefiguración del Bautismo, y por una alusión a los Salmos que era el Libro más popular del Antiguo Testamento. El Jordán personificado casi siem­pre está representado de espaldas y parece darse a la fuga, como el mar Rojo que se retira (Púlpito de Maximiano). El arte se ha limitado a la traducción del Salmo 114: 3, donde se dice el Jordán se echó para atrás (Jordanus conversus est retror­sum).
   En numerosos Salterios bizantinos, el Salterio Jludov, por ejemplo, se ve derrumbado sobre la orilla del río un enorme dragón acuático cortado en dos y sangrante. Para comprender el sentido es necesario referirse al Salmo 74: 13 - 14 donde se invoca a Dios con estas palabras: «Con tu poder dividiste el mar / y rompiste en las aguas las cabezas de los monstruos. / Tú aplastaste la cabeza del Leviatán (...)». En lenguaje teológico ello significa que de la misma manera que el faraón pereció persiguiendo a los hebreos en el mar Rojo que se abrió para dejar pasar a Moisés, el poder del demonio ha sido partido por el bautismo.
   Esta tradición se perpetuó durante largo tiempo en el arte bizantino. En el convento de Xenofontou, en el monte Athos, Cristo apoya el pie sobre una piedra de la que asoman cuatro cabezas de serpiente.
   Otro detalle no menos curioso es una cruz en el lecho del río. Según Strzygowski, se trataría de un presagio de la Crucifixión. En realidad se trata de un recuerdo de peregrinación. Para señalar a los peregrinos el sitio donde había tenido lugar el Bautismo de Cristo, se había levantado en el Jordán una cruz en lo alto de una columna plantada sobre un basamento de tres escalones. Esta columna en torno a la cual nadan los peces, aparece reproducida con mucha frecuencia en las representaciones antiguas del Bautismo.
   Detrás de san Juan Bautista a veces se ve el hacha hundida en el tronco de un árbol de la cual habla el Precursor cuando se dirige a los fariseos (Mosaico del baptisterio de San Marcos de Venecia). Es la ilustración de un pasaje de Mateo (3: 10): «Ya está puesta el hacha a la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé buen fruto será cortado y arrojado al fuego.»
   Estos detalles de origen helénico o sirio, que sirven para localizar la escena, desaparecieron a partir del siglo XII.
B) El bautismo por infusión (per infusionem)
   Es en esa época (siglo XII), cuando la infusión o aspersión (Begiessung), que debió introducirse mucho antes para administrar el bautismo a los enfermos y a los niños, comenzó a reemplazar en la liturgia al triple baño purificador. La representación del Bautismo de Cristo resultó, en consecuencia, radicalmente transforma­da.
   El ejemplo más antiguo del Bautismo por infusión es el retablo esmaltado de Nicola de Verdun (1181), pero allí todavía aparece combinado con la inmersión. Fue en el siglo XIV, con Taddeo Gaddi y Andrea Pisano cuando la nueva fórmula triun­fó definitivamente.
   En vez de estar inmerso en el Jordán hasta los hombros, Jesús se sumerge en el agua sólo hasta las rodillas e incluso hasta los tobillos. Desde entonces ya no puede ser representado completamente desnudo. Como en la Crucifixión, por decencia, lleva un ceñidor, un trozo de tela ajustado alrededor de la cintura. El ce­ñidor que reemplaza la campana acuática, sirve, como ésta, para ocultar el sexo. De pie en medio del río casi seco, une las manos mientras san Juan vierte el agua lustral sobre su frente. En ciertos casos muy infrecuentes (capitel del claustro de Eschau, en Alsacia), es la paloma del Espíritu Santo la que deja caer sobre el Mesías el contenido de una ampolla que lleva en el pico.
   Como lo ha señalado Strzygowski, generalmente la infusión se realiza con una copa o una concha en el arte italiano, con un cántaro en el arte alemán, mientras que en la escuela de los Países Bajos (Van der Weyden, Memling, G. David) san Juan Bautista deja caer algunas gotas de agua desde la concavidad de su mano sobre la cabeza de Cristo.
C) La iconografía bautismal del Renacimiento y de la Contrarreforma
   No es conveniente detenerse en la concepción que tenían los italianos del Renacimiento acerca del Bautismo de Cristo, porque nada tiene que ver con el arte religioso.
   De la misma manera que las Bodas de Caná para Veronés son apenas un pretexto para desplegar el lujo de un banquete, el Bautismo es sólo una escena de baño, o más bien de los preparativos de un baño con bellos cuerpos desnudos de efebos que retozan y se lavan al aire libre. Alrededor de Cristo los catecúmenos se desnudan, visten, descalzan o ponen la camisa. El sacramento deja lugar a un baño en el Tiber o el Arnot.
   Después del concilio de Trento se retornó a una concepción menos pagana del Bautismo, aunque sin retomar la fórmula medieval. En vez de estar de pie en el Jordán, Cristo se inclina o hasta se arrodilla con respeto ante san Juan Bautista. Incluso a veces Cristo y san Juan, rivalizando en humildad, se arrodillan uno frente al otro.
   Este nuevo orden se limita a traducir fielmente la doctrina de los teólogos místicos que profesan que Cristo, por humildad, quería rebajarse frente al Precursor, como si tuviera necesidad de ser purificado. Émile Mâle cita paralelamente los textos en que pudieron inspirarse los artistas del siglo XVII. «¡Oh Verbo encarnado -es­cribió la santa florentina María Magdalena de Pazzi- tú has querido inclinarte y humillarte frente a san Juan, como si tuvieras necesidad de ser purificado.» El español Álvarez de Paz le hace coro en sus Meditaciones: «Tu Bautismo fue la obra de tu admirable humildad. Ibas al Bautismo, oh maestro de la Pureza, como si tuvieses pecados que expiar.» A decir verdad, existe un precedente, se encuentra un ejemplo -aislado, ciertamente- del siglo XIV, en una composición del pintor de inspiración giottesca, Taddeo Gaddi (Academia de Florencia), que representa a Cristo arrodi­llado en el lecho del Jordán.
   No obstante no debe creerse que esta innovación haya sido acogida con general conformidad. En el arte religioso de los siglos XVII y XVIII con frecuencia vemos al Cristo Rey servido por ángeles que lo visten. Poussin en un cuadro de la Galería Czernin de Viena y Jean Restout (1745) en el Museo Dijon muestran a san Juan Bautista que se arrodilla frente a Cristo y a Dios Padre que aparece en una nube por encima de éste.
   Así, la iconografía posttridentina del Bautismo a veces subraya la humildad, y en ocasiones la majestad del Salvador.
   En suma, en la evolución que hemos esbozado, pueden distinguirse a grandes rasgos, tres tipos principales.
1. Cristo desnudo está inmerso en el Jordán que forma alrededor de su cuerpo una campana acuática. San Juan Bautista le impone la mano sobre la cabeza.
2. Cristo con ceñidor está de pie en el lecho del río cuya agua apenas le llega a los tobillos. San Juan le vierte el agua lustral sobre la cabeza.
3. Cristo vestido con una túnica se arrodilla en la ribera frente a san Juan Bautista, o éste se arrodilla frente a aquél.
b) La teofanía
   El rito lustral no es todo. Según el relato de los Evangelios, por encima del divino catecúmeno, el Espíritu Santo desciende desde lo alto del cielo al tiempo que resuena la voz de Dios Padre proclamando por primera vez el carácter mesiánico de Cristo.
   Marcos, que nos ofrece la versión primitiva de los Evangelios, dice simplemente que el Espíritu descendió «como una paloma», lo que significa, sin duda, que su vuelo se asemejaba al de una paloma. Lucas infirió de ello que el Espíritu Santo des­cendió «en forma corporal, como una paloma», lo cual es muy diferente. No es necesario decir que esta segunda versión, que materializaba de una manera concreta y plástica la aparición del Espíritu Santo, ha sido adoptada de inmediato por todos los artistas, encantados de poder representar de ese modo un Ser divino tan incorpóreo como los ángeles. El arte contribuyó a la fortuna de una concepción que en su origen reposa en un despropósito.
   A veces la paloma lleva una rama de olivo en el pico, a consecuencia de la asimilación de Cristo bautizado en el Jordan al patriarca Noé en el arca.
   Así, el Bautismo está concebido no sólo como una purificación, sino también como una iluminación (photismos). De acuerdo con una muy antigua tradición que se encuentra en el siglo II en Justino, y en el siglo IV en Efrén el Sirio, en el momento del Bautismo de Cristo del agua del Jordán brotó una luz. El poeta latino Prudencia agrega que el dios del Jordán resultó deslumbrado y retrocedió de espanto. Otro poeta cristiano, Juvencus, dice que una luz penetrando el agua transparente del río reveló la presencia de Dios. 
   Podemos encontrar las huellas de esta leyenda en un fresco de Capadocia del siglo IX, donde la luz que brota del agua está ingenuamente representada por una antorcha que emerge del río cerca de Jesús.
   Al mismo tiempo otra luz, todavía más deslumbrante, aparece en el cielo para iluminar a dos personas divinas: Dios Padre y la paloma del Espíritu Santo.
   La intervención de Dios Padre es evocada ya por la Mano de Dios, ya por su figura en busto que hace un gesto de bendición. Dios aparece de esa manera a partir del siglo XII, en las pilas bautismales de Lieja (1118).
   En el arte barroco del siglo XVII, san Juan Bautista eleva un rostro extasiado hacia el cielo donde resuena la voz del Padre Eterno.
Catálogo
   Cuando se elabora un catálogo se comprueba que gran número de Bautismos han sido encargados o ejecutados por donantes o artistas que llevaban el nombre del Precursor: por ejemplo, Jean Baptiste Colbert, Jean Baptiste Tuby, Jean Baptiste Lemoyne, Jean Baptiste Corot.
   Así como la Santa Cena decora los refectorios de los conventos, el Bautismo de Cristo es el tema que se reserva para la decoración de los baptisterios, de las capillas de las pilas bautismales y hasta de las propias pilas (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
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