Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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lunes, 1 de junio de 2026

La desaparecida Muralla de la Judería, de la calle Mateos Gago

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la desaparecida Muralla de la Judería, de la calle Mateos Gago, de Sevilla
     La desaparecida Muralla de la Judería, de la calle Mateos Gago se encuentra en el Barrio de Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo
     La Gerencia de Urbanismo y Medio Ambiente del Ayuntamiento de Sevilla, ha llevado a cabo durante el año 2020, las obras de Reurbanización de la calle Mateos Gago, y mediante control arqueológico de los movimientos de tierra, dirigida por Juan Luis Torres Muñoz, se ha constatado el trazado de la cerca que con anterioridad al año 1391 delimitaba el barrio judío y que fue excavado en su totalidad en 1991 por Ignacio Rodríguez Tremillo. 
     Con las recientes obras de reurbanización, se ha querido manifestar las huellas del pasado, destacando en el pavimento el trazado y el ancho de lo que fue este muro y que formaba parte del lienzo existente en la calle Fabiola. 
     Cuando Išbīliya se incorporó en 1248 a la corona de Castilla hacía más de un siglo que solo la habitaban musulmanes, de forma que, si había cristianos o judíos entre sus vecinos, sería en una cantidad tan irrelevante que no dejaron huella alguna. En realidad, la ciudad permaneció “vaciada” durante tres días del mes de diciembre de aquel año, así es que durante setenta y dos horas no hubo ninguna religión organizada intramuros.
     Lo más probable es que entre los muchos toledanos que acudieron a repoblar las casas y calles de Sevilla a partir de entonces hubiese un buen número de hebreos, pues sólo así se explica que, en un documento del 5 de agosto de 1252, el flamante rey Don Alfonso, confirmase que “su padre había dado a la iglesia de Sevilla “todas las mezquitas que son en Sevilla, cuantas fueron en tiempo de moros, que las aya libres et quitas para siempre […salvo] tres mezquitas que son agora sinagogas de los judíos”. Según demostró la excavación arqueológica que dirigió Álvaro Jiménez en 2012, se conserva en la iglesia de Santa María la Blanca un buen ejemplo de esta transformación, pues documentó tanto el nicho de oración de una mezquita almohade como parte de los alzados mudéjares de una sinagoga. 
     Este edificio estaba y está situado en la calle de San José, que es la única continua y de cierta anchura de la zona, y que además terminaba en una de las puertas de la muralla almorávide, la de Minjoar, llamada posteriormente “de la Carne”; por lo tanto, el edificio religioso, la calle y la muralla articularon el sector, adyacente al tramo urbano de los caños de Carmona y los palacios reales y bien relacionado con la zona comercial por excelencia. En estos barrios, que hoy llamamos de Santa Cruz y San Bartolomé, se fueron concentrando los judíos de Sevilla cuyo cementerio, también atestiguado por excavaciones, se desplegó a la salida de la puerta de Minjoar, en la orilla derecha del arroyo Tagarete. No obstante, sabemos que hubo oratorios, viviendas y propiedades de judíos en otros lugares de Sevilla. A fines del siglo XIV se calcula que, de las dos mil seiscientas familias que habitaban la ciudad, unas quinientas eran judías.
     En la primera mitad del siglo XIV, con un retraso de siglos respecto a ciudades francesas, alemanas e inglesas, en las que hubo matanzas de hebreos desde el siglo XII, se produjeron asaltos a juderías en Cataluña, Aragón y Navarra; en el año 1354, y a causa de un presunto sacrilegio, se documenta el primer tumulto que tuvo a los judíos sevillanos como victimas exclusivas. El suceso debió ser lo bastante grave como para que los hebreos locales se defendiesen labrando un muro de cierta consideración hecho de tapial; esto es lo que se deduce de la excavación de la “Casa de Mañara”, en la calle Levíes, donde se excavaron dos tramos de casi metro y medio de espesor, formando un quiebro carente de la torre o torres que siempre reforzaban las esquinas; se dedujo que fue construido en el siglo XIV y que, cuando ya había perdido su función original, fue aprovechado en una casa del XVI. 
     Una de las descripciones viejas del trazado general de esta muralla es bastante tardía, del XVII, y se refiere a 1492, “en este tiempo se hizo expulsión de los judíos de España y avía en Sevilla judería; cercada con alta muralla, y en ella muchas torres, que pasaba por junto del Alcázar, y llegaban por San Nicolás y seguían hasta San Esteban, con dos puertas, que la una era en la Borceguinería, y otra a San Nicolás, y dentro cuatro sinagogas […]”; lo de las torres parece pura fantasía, pues ni siquiera es seguro que, por su estreches, tuviese almenas y adarve, ya que las que hay en el tramo de la calle Fabiola son un invento del siglo XX.
     El recorrido de la muralla, que era bastante artificioso, comenzaba con un tramo de levante a poniente, ubicado entre la avenida de Menéndez y Pelayo y la calle Tintes, a la altura de la calle Armenta, donde existía en 1437 un “postigo del Jabón” vinculado al asentamiento de los judíos del XV; pronto quebraba el muro hacia el sur, hacia la “Casa de Mañara”, donde hacía una escuadra para atravesar luego la actual plaza de las Mercedarias; seguía formando un arco por las casas de la acera de los pares de la calle Conde de Ibarra hasta cruzar la calle San José frente a San Nicolás, a la altura del extremo norte del convento de Madre de Dios, donde existía una puerta, llamada “arco de las Imágenes” en el siglo XV; entraba en el convento, establecido en tiempos de los Reyes Católicos, donde formaba otro quiebro para enlazar con el tramo almenado de la calle Fabiola. La parte cuyo recuerdo atestigua el nuevo pavimento de la calle Mateos Gago, llamada antiguamente de la Borceguinería, se excavó en 1991 y debía prolongarse hasta el inicio de la calle Rodrigo Caro, llamada del Atambor, donde existía otra puerta; el último tramo iba por la acera de los impares de esta calle hasta enlazar con la calle de la judía Susona y terminar al final del callejón del Agua, donde tocaba en la muralla general de la ciudad. En ningún momento alcanzaría el muro de la Judería a las murallas propia de los Reales Alcázares, aunque es probable que algunas casas de judíos, anteriores al primer tumulto, estuviesen cerca de los muros de la residencia regia.
     De esta forma la muralla de la Judería defendió unas quince hectáreas y debió estar en uso pleno alrededor de cuarenta años, hasta la desaparición oficial del barrio hebreo en 1391, aunque durante muchos años más hubo familias judías en sus calles, pues no todos emigraron a Portugal tras los asesinatos o se convirtieron al cristianismo de formas más o menos sincera. Los tramos de la muralla fueron derribados, o engullidos por el caserío, pero los restos siempre fueron los suficientes para mantener su recuerdo en la erudición local (Alfonso Jiménez Martín, Gerencia de Urbanismo y Medio Ambiente).
     El objeto del presente artículo es dar a conocer los datos obtenidos durante los seguimientos de obras efectuados en el mes de julio de 1990 en zonas tan paradigmáticas para la investigación histórica sobre la evolución urbanística de la ciudad de Sevilla, como son la e/ Mateos Gago y Avda. de La Constitución, a la altura de la Catedral Metropolitana.
     En primer lugar y para poder efectuar una valoración justa de los datos documentados hay que tener en cuenta que esos datos no se obtuvieron como consecuencia de trabajos de excavación arqueológica sino por la realización de obras de infraestructuras, en ambos casos zanjas que no superaban el 1,5 mts. de anchura.
     Por otro lado y, salvo en momentos aislados, los trabajos de documentación no se produjeron de manera paralela a la excavación mecánica de las zanjas sino con posterioridad a esas tareas, ya que no se dio el aviso previo cautelar por parte de la institución promotora de las obras, a la Delegación Provincial de Cultura y Medio Ambiente.
c/ Mateos Gago, esquina a c/ Ángeles
     Los restos a los que me voy a referir fueron detectados en la calle Mateos Gago esquina a calle Ángeles, a consecuencia de las obras de infraestructura que estaba llevando a cabo E.M.A.S.E.S.A. durante el mes de julio de 1990.
     La documentación e interpretación de éstas no fue sencilla dadas las limitaciones que imponían las dimensiones de la zanja que se localizaba en el centro de la calzada, de 1 m. de anchura y 4 m. de profundidad. Además, los trabajos de apertura mecánica de la zanja habían seccionado todas las estructuras existentes, obligándonos a realizar el estudio sólo con los restos que se observaban en los perfiles.
     La zanja se orientaba de Este a Oeste, así, y para no confundir en las descripciones, se denominaron a los perfiles según su localización: perfil norte y perfil sur.
     Los restos encontrados en la confluencia de Mateos Gago y Ángeles, consistían en una hilera de losas poligonales de pudinga, que aparecían tanto en el perfil norte como sur, formando lo que podría ser un pavimento sin que en ninguna zona aparecieran restos de lo que pudiera ser su cimentación. 
     El pavimento tenía una suave inclinación hacia el Oeste, como actualmente mantiene Mateos Gago, de un 2,6%, con unas cotas comprendidas entre -2,36 m. y -2,68 m. de sus flancos Este y Oeste respectivamente. En sus extremos quedaba flanqueado por sendas estructuras constructivas que distaban
entre sí 11,5 m. aproximadamente.
     La estructura Oeste está formada por sillares de piedra caliza de medidas variables. En el extremo Este aparecen los restos de un paramento de "opus mixtum", formado por sillares de piedra caliza de 0,50 m. X 0,50 m. y por ladrillos (0,30 X 0,22 X 0,06 m) . Ambas estructuras se pueden detectar en los dos perfiles y haciendo un intento de recomponer su imagen en planta según la dirección marcada por la
prolongación de la línea que une cada estructura de un perfil, con su correspondiente en el otro, estos paramentos en su caras en contacto con el pavimento, tomarían un sentido aproximado al de la c/ Ángeles, es decir NW - SE.
     Aparte de la cronología relativa que puede aportar su técnica edilicia, existe otro dato a tener en cuenta a la hora de valorar la cronología de estos restos, y es un fragmento de borde de ánfora fechable en torno al S. II d.C. y que apareció entre dos de las losas del lado sur. Este último dato hay que tomarlo con todas las reservas posibles por las características del hallazgo, aunque sería un dato más que corroboraría las hipótesis actuales sobre la cronología y ámbito espacial de ocupación de ésta zona en la Sevilla de época altoimperial.
     A modo de hipótesis provisional, se podría decir que tanto la dimensión del pavimento como la potencia de las estructuras nos lleva a pensar que se trata de un amplio espacio abierto muy posiblemente público, enmarcado por dos edificios, localizado en el denominado Foro de las Corporaciones.
     Dado que el estado actual de nuestro conocimiento se circunscribe a los datos aportados por la zanja descrita, no considero lógico aventurar más ideas hasta el momento en que gracias a futuras intervenciones arqueológicas en la zona se amplíen nuestros conocimientos y confirmen o rebatan las hipótesis que puedan sugerirnos estos hallazgos descritos (Sandra Rodríguez de Guzmán Sánchez, Sandra. Seguimiento de obras de Infraestructura en Sevilla. C/Mateos Gago y Avda. de la Constitución. Anuario Arqueológico de Andalucía 1993, III. Actividades de Urgencia: 430-434).
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Más sobre la calle Mateos Gago, en ExplicArte Sevilla.

Más sobre el Recinto Amurallado, en ExplicArte Sevilla.

Soy Historiador del Arte y soy el profesional competente para ExplicArte Sevilla y sus monumentos

     ¡¡SOY HISTORIADOR DEL ARTE Y SOY EL PROFESIONAL COMPETENTE PARA EXPLICARTE SEVILLA, Y SUS MONUMENTOS!!
     Hoy, 1 de junio, es el Día de los Historiadores del Arte en España, y por ello es uno de los días más indicados para reivindicar la injusta situación que padecemos los historiadores/as del arte en relación a la visita cultural y turística, así como para exponer cuál es nuestra principal reivindicación en torno a esta cuestión: el grado de historia del arte (o la anterior licenciatura) es el que capacita para desempeñar profesionalmente la actividad de visita cultural y turística sobre el Patrimonio Histórico-Artístico, por lo que debe ser el principal criterio para habilitar el ejercicio de dicha profesión, sea a través de la figura de interprete del Patrimonio, que es la reconocida internacionalmente, o cualquier otra que se establezca desde la legislación (y no de otra) de Patrimonio Cultural. 
     Hoy más que nunca sigue siendo vigente nuestro lema: ¡SOY HISTORIADOR DEL ARTE Y SOY EL PROFESIONAL COMPETENTE PARA EXPLICARTE SEVILLA, Y SUS MONUMENTOS!
     O si lo prefieres ¡SOY HISTORIADOR DEL ARTE Y NO ME PERMITEN EXPLICARTE LOS MONUMENTOS!
     El 1 de junio es la fecha para la celebración del Día del Historiador del Arte en España en conmemoración de la aprobación el 1 de junio de 1900 del Real Decreto para la formación del Catálogo Monumental y Artístico de la Nación.
   Las razones que han llevado a elegir este acontecimiento han sido las siguientes:
            – En primer lugar, queríamos elegir una fecha que estuviera relacionada no con el Arte (donde hay muchas disciplinas y dimensiones relacionadas, además de celebraciones vinculadas a él como el Día Mundial del Arte, coincidiendo con la fecha de nacimiento de Leonardo da Vinci) sino con la Historia del Arte, para remarcar así nuestra condición profesional.
            – Aunque lo habitual es vincular esa fecha con algún personaje de reconocimiento indiscutible y principal por toda la comunidad científica, en este caso un historiador o historiadora del arte, no consideramos que haya ninguno que cumpla con estos requisitos y pueda considerarse de forma incontestable como el padre (o madre) de la Historia del Arte en España.
            – No obstante, sí creíamos conveniente que esta fecha debiera estar relacionada con aquellas personas que sentaron las bases de la Historia del Arte como disciplina científica en nuestro país, por lo que necesariamente debíamos acudir a la denominada primera generación de historiadores del arte españoles que, según la asentada identificación de Gaya Nuño, serían Elías Tormo y Monzó, Manuel Bartolomé Cossío y Manuel Gómez-Moreno Martínez.
            – Además, y en parte derivado por la dificultad para elegir una figura de entre las tres citadas, queríamos que la fecha elegida estuviera vinculada no sólo con la investigación o la docencia (la fecha de las primera cátedra de Historia del Arte o de la publicación periódica pionera de la Historia del Arte, el Archivo Español de Arte, han sido otras de las opciones barajadas aunque no hemos encontrado fechas concretas que nos sirvan de referencia), sino también con la capacidad de la misma para intervenir en la realidad social y cultural de nuestro país, en este caso a través del reconocimiento de los objetos de arte como Patrimonio Histórico-Artístico, un concepto éste hoy denostado pero que reivindicamos como nuestro legítimo objeto de estudio, de ahí que defendamos su reconocimiento singular dentro de la legislación de Patrimonio Cultural.
     Por todas estas razones la fecha elegida ha sido la del 1 de junio de 1900, que es el día en que se aprueba el Real Decreto para la formación del Catálogo Monumental y Artístico de la Nación (Gaceta de Madrid de 2 de junio). En esta iniciativa concurren una serie de circunstancias especialmente relevantes para la Historia del Arte que justifican, según el razonamiento expuesto anteriormente, su elección:
            – Su conexión con los personajes que están en el origen de la Historia del Arte en España, incluida la figura historiográfica más destacable del siglo XIX, Juan Facundo Riaño, que es quien propone el nombre de Manuel Gómez-Moreno Martínez como artífice del Catálogo Monumental, una vasta empresa que debió acometer en solitario.
            – Su vinculación con el primer instrumento de análisis y registro formal y sistemático del patrimonio histórico-artístico de nuestro país que, aunque identificado con el concepto de Monumento (el cual debemos reivindicar como tipología patrimonial principal de la Historia del Arte), trascendía la simplista identificación de éste con lo arquitectónico para entenderlo desde una perspectiva integral (en concordancia con los postulados científicos de la propia disciplina), de ahí las referencias a la escultura, pintura, armaduras u otras artes hasta entonces poco consideradas como la miniatura, la orfebrería, la azulejería o los textiles.
            – Su relación con la Real Academia de Bellas Artes (de quien dependía el nombramiento de las personas responsables del Catálogo), una de las instituciones más vinculadas con la Historia del Arte y responsable desde su creación tanto del control de la actividad artística contemporánea como (esto a partir de 1854) de las actuaciones sobre las obras de arte del pasado.
            – La presencia fundamental de la familia Gómez-Moreno. Quizás considerada la saga más importante y reconocible de la Historia del Arte en España, la presencia de Manuel Gómez-Moreno Martínez nos permite, a través de su figura (y en la que se aúna de forma inseparable la Historia del Arte con la arqueología, hecho éste también muy relevante para el devenir de la disciplina), hacer un reconocimiento tanto a su padre Manuel Gómez-Moreno González, pionero en la defensa del Patrimonio Histórico-Artístico, como, especialmente, a su hija María Elena Gómez-Moreno, la primera mujer historiadora del arte en España, la cual se merece todo nuestro reconocimiento y consideración.
            – La vinculación de todos ellos con la Institución Libre de Enseñanza y con el Centro de Estudios Históricos (donde habría que hacer mención al apoyo que Francisco Giner de los Ríos presta a Gómez-Moreno para continuar con el Catálogo Monumental a la muerte de Facundo Riaño), el origen de la modernidad científica y cultural de España.
     En definitiva muchas razones que creemos justifican la fecha elegida para ser el Día de los Historiadores/as del Arte en España, tal y como lo refleja el propio texto del Real Decreto: “Desde los comienzos de este siglo se viene reconociendo la alta conveniencia de llevar á cabo Catálogos completos de las riquezas artísticas de la Nación, que á un mismo tiempo sirvan de guía provechosa á los que se dedican al estudio de la Historia del Arte nacional, y de inventario seguro que garantice la conservación de riquezas inestimables expuestas á desaparecer à impulsos de la codicia de los propios ó de los manejos empleados para adquirirlas por los extraños”.
     Por todo ello, si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte sus monumentos, su historia, sus personajes, sus costumbres, sus fiestas,... Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

   ¡Gracias siempre por vuestro apoyo!

domingo, 31 de mayo de 2026

Experiencia Explicarte Sevilla, con los Talleres "Conocer Sevilla, y Visitar Sevilla" de los Distritos Bellavista - La Palmera, Los Remedios, y Triana del Ayuntamiento de Sevilla

     Hoy, domingo 31 de mayo, finaliza la vigésimo séptima semana de otra Experiencia con ExplicArte Sevilla de las visitas organizadas para los Talleres Socio-Culturales "Conocer Sevilla, y Visitar Sevilla", de los Distritos Bellavista - La Palmera, Los Remedios, y Triana, del Ayuntamiento de Sevilla, desarrollados de lunes a viernes por las mañanas y tardes, y que se iniciaron el pasado 28 de octubre de 2025, con la primera presentación de los mismos.
     Gracias a la empresa Educomex Multiservicios, S.L., y Ocioambiente, S.L., por contar con nosotros para mostrarles, mediante los Talleres Socio-Culturales del Ayuntamiento de Sevilla, parte de la ciudad hispalense, porque con ExplicArte Sevilla tenemos la posibilidad de organizarte la visita que tu quieras.
     Nos pusimos manos a la obra, y fuimos ofreciendo distintas rutas a lo largo y ancho de nuestra ciudad, desde el lunes 25 al viernes 29 de mayo.
 
     Los Talleres desarrollados fueron los siguientes:

- 24ª Sesión - Taller 20 "Conocer Sevilla - 6" del Distrito Bellavista - La Palmera (lunes 25, de 10 a 13 h.)
       - Ruta de los Pabellones de la Exposición Iberoamericana de 1929 III
                - Pabellón del Ministerio de Marina
                - Pabellón de Cuba
                - Pabellón de la República Dominicana
                - Pabellón de las Provincias Vascongadas
                - Casa de los Luca de Tena
                - Iglesia de San Antonio María Claret
                - Colegio de San Antonio María Claret
                - Capilla de la Virgen del Carmen
                                                           
- 23ª Sesión - Taller 18 "Conocer Sevilla - 4" del Distrito Bellavista - La Palmera (lunes 25, de 17 a 20 h.)
        - Iglesia de Santa Ana    
                                       
- 24ª Sesión - Taller 15 "Conocer Sevilla - 1" del Distrito Bellavista - La Palmera (martes 26, de 10 a 13 h.)
        - Archivo de Indias
        - c/ Mateos Gago
                - Exposición Pluriversal
        
- Taller 49 "Visitar Sevilla" del Distrito Los Remedios (martes 26, de 17 a 20 h.)
       - Taller finalizado el martes 19 de mayo
                           
- 23ª Sesión - Taller 21 "Conocer Sevilla - 7" del Distrito Bellavista - La Palmera (miércoles 27, de 10 a 13 h.)
        - Archivo de Indias
        - c/ Mateos Gago
                - Exposición Pluriversal

- 22ª Sesión - Taller 32 "Conocer Sevilla" del Distrito Triana (miércoles 27, de 17 a 20 h.)
        - Catedral de Santa María de la Sede
                - Capilla de San Gregorio
                - Capilla de la Virgen de la Estrella
                - Trascoro
                - Capilla de la Encarnación
                - Capilla de la Cieguecita
                - Atrio de acceso a los Coros
                - Crucero - Entrecoros
                - Coro
                - Órganos
                - Capilla Mayor
                - Retablo Mayor
                - Capilla de las Doncellas
         - plaza Patio de Banderas
        
- Taller 16 "Conocer Sevilla - 2" del Distrito Bellavista - La Palmera (jueves 28, de 10 a 13 h.)
       - Taller finalizado el jueves 14 de mayo  
                                                   
- Taller 54 "Visitar Sevilla" del Distrito Los Remedios (jueves 28, de 17 a 20 h.)
       - Taller finalizado el jueves 21 de mayo
                                       
- 24ª Sesión - Taller 17 "Conocer Sevilla - 3" del Distrito Bellavista - La Palmera (viernes 29, de 10 a 13 h.)
       - Iglesia del Salvador II (desde Retablo Virgen de las Aguas, hasta el final)
       - zaguán c/ Harinas, 18
                      
- 23ª Sesión - Taller 19 "Conocer Sevilla - 5" del Distrito Bellavista - La Palmera (viernes 29, de 17 a 20 h.)
        - Ruta de los Pabellones de la Exposición Iberoamericana de 1929 III
                - Pabellón de Brasil
                - Pabellón de México
                - Pabellón de Cuba
                - Pabellón de la República Dominicana
                - Casa de los Luca de Tena
                - Capilla de la Virgen del Carmen
                 
     Gracias a las empresas Educomex Multiservicios, S.L., y Ocioambiente, S.L, por contar con nosotros, a los coordinadores de los talleres de los Distritos de Bellavista - La Palmera, Los Remedios, y Triana del Ayuntamiento de Sevilla, y como no podía ser de otra manera a todos y cada unos de los amigos que estoy conociendo gracias a estos talleres, de los que me estoy llevando una inmejorable impresión, puesto que está siendo una relación de amistad, más que de monitor-alumno, y de colaboración y aportación mutua, que sin duda está siendo enriquecedora para todas las partes, y que esperamos que sea duradera en el tiempo. 
     Deseando continuar con dichos talleres porque con ExplicArte Sevilla tenemos la posibilidad de organizarte la visita que tu quieras.
     Os dejo unas fotografías, aportadas por los usuarios, de toda la Experiencia ExplicArte Sevilla, y si quieres vivir una experiencia privada y personalizada a tu gusto, sólo tienes que contactar con ExplicArte Sevilla en Contacto, y a disfrutar del patrimonio e historia del lugar que elijas.
















Más Experiencias ExplicArte Sevilla, en ExplicArte Sevilla.

El Cementerio de la Trinidad, en Morón de la Frontera (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Cementerio de la Trinidad, en Morón de la Frontera (Sevilla).  
     Hoy, 31 de mayo (domingo siguiente a Pentecostés), Solemnidad de la Santísima e indivisa Trinidad, en la que confesamos y veneramos al único Dios en la Trinidad de personas, y la Trinidad de Personas en la unidad de Dios [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II]. 
     Y qué mejor día que hoy para ExplicArte el Cementerio de la Trinidad, en Morón de la Frontera (Sevilla).
     El Cementerio de la Trinidad, se encuentra en la calle Fray Diego de Cádiz, s/n; en Morón de la Frontera (Sevilla).
   En la estructura general del inmueble se pueden distinguir el jardín de entrada, el perímetro o tapia exterior a la que se adosan los edificios de oficinas y sala forense y el interior de cementerio organizado en torno a dos calles principales: San Joaquín y Santísima Trinidad. En esta última se ubica la capilla. El jardín que antecede al camposanto tiene abundante vegetación, con caminos de albero y bancos.
     Aún se distinguen los tres tipos de sepulturas que establecía el Reglamento para el Cementerio rural de la villa de Morón del año 1862: los familiares (panteones), los individuales y los generales. 
     En cuanto a los materiales, la construcción es en su mayor parte de mampostería y ladrillos. Los muros maestros son de mampostería en cajones con verdugones de ladrillos tanto en la tapia que circunda el cementerio como en la capilla que está en su interior. La tapia está cubierta con tejas rojas. Las calles principales se han asfaltado con cemento. La capilla presenta cubierta a dos aguas, con techumbre de madera y tejas; los suelos son de losas de cemento hidráulico. La puerta de entrada al cementerio tiene pilares de ladrillos rematados con motivos piramidales en color verde. La oficina tiene tabiques de construcción reciente realizados con ladrillos. Para los revestimientos se ha utilizado a veces piedra, pero mayoritariamente yeso y cal, también se usan tejas, baldosas, cristal e hierro. 
     En el Reglamento del Cementerio de 1862 se exigía que:
     Art. 17: las sepulturas comunes se cubrirá con capa de argamasa.
     Art. 18: los mausoleos... que se construyan, cuando menos, de ladrillo con revestimiento de piedras, metales o porcelanas.
     Art. 22: las obras no se permiten dentro del cementerio.
     Art. 23: habrá un depósito de cal viva para cubrir con ella los cadáveres, antes de darle sepultura debiendo verterse sobre los que estén colocados en féretros, del modo que no impida el que éstos puedan cerrarse, entregándose después las llaves a los interesados.    
     Los enterramientos más antiguos se han realizado con ladrillos o baldosas  y sobre él se ha construido el monolito con la cruz en granito o mármol. En torno a las tumbas se suelen colocar rejas de forja a modo de cancel. En los enterramientos es frecuente el uso de motivos conmemorativos y recuerdos: cruces, lápidas, imágenes religiosas...
     Los mausoleos se cubren con techumbre a dos aguas o se rematan con frontones, existe una gran diversidad de tipologías y materiales.  
     En general los elementos más destacables del cementerio son la capilla y algunos enterramientos como los de suelo con monolito de piedra o mármol. La tumba del masón es la nota anecdótica del cementerio pues tiene en su rejas los emblemas de dicha organización (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).          
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de la Solemnidad de la Santísima Trinidad:
     El dogma de la Trinidad es relativamente reciente, no aparece en el Antiguo Testamento, aunque más tarde se haya creído reconocer una prefiguración de la Trinidad en los tres ángeles recibidos en la mesa de Abraham.
     Hasta puede decirse que es una construcción extraña al cristianismo primitivo, aunque la Trinidad se haya manifestado en el Bautismo de Jesús y éste dijera a sus apóstoles (Mt. 28): «Id, pues, adoctrinad a todos los pueblos, bautizadlos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo». La palabra Trinidad aparece por primera vez en Tertuliano y la creencia en Dios «uno y trino» se estableció en 325, en el concilio de Nicea.
     ¿Cómo pudo triunfar ese dogma que a muchos creyentes debió parecer una renuncia al monoteísmo hebreo y un retorno al politeísmo pagano? Debe recordarse que el número tres se consideraba sagrado. «Numero deus impare gaudet», de ahí procede el hecho de que numerosos pueblos, comenzando por los egipcios y los babilonios, adoraran grupos ternarios de divinidades. Basta recordar la triada capitolina: Júpiter, Juno, Minerva, la Triada de Palrnira y la Trimurti hindú: Brahma, Siva, Vishnú.
     Al introducir este artículo de fe en el cristianismo, los teólogos le asestaron sin vacilar un golpe fatal cuyas consecuencias desastrosas se revelaron más tarde. De allí proceden numerosos cismas que alejaron para siempre de la obediencia al papa a millones de creyentes, y se separaron las iglesias de Oriente y de Occidente. El dogma de la Trinidad, convertido por los heréticos egipcios del siglo VI en triteísmo, habría alejado a Mahoma del cristianismo y provocado, en el siglo VII, la formación estrictamente monoteísta del Islam. Cuatrocientos años después la Iglesia griega, que se califica de ortodoxa, se separó de la Iglesia católica -siglo XI- porque según los orientales el Espíritu Santo procede del Padre solo, y no del Hijo. Desde entonces, todos los esfuerzos emprendidos para restablecer la unidad de las iglesias cristianas han resultado vanos.
     Por eso la Trinidad, que desde el punto de vista  dogmático puede considerarse la piedra angular del cristianismo, desde el punto de vista histórico ha resultado más bien un escollo.
Culto
     ¿La Iglesia era consciente de las dificultades a las que se exponía? En todo caso la fiesta de la Santísima Trinidad (Festum Sanctissimae Trinitatis), fijada ocho días después de la Pentecostés, fue rechazada durante mucho tiempo por la Iglesia romana, que la introdujo en el año litúrgico tardíamente. «No es costumbre de Roma consagrar un día particular para honrar a la Santísima Trinidad puesto que en rigor ella es honrada todos los días», declaraba a finales del siglo VI el papa Alejandro II. Hubo que esperar hasta el siglo XVI para que el papado ratificara esta fiesta, reconocida oficialmente en 1334 por un papa francés de Aviñón, Juan XXII.
     Pero la piedad popular había tomado la delantera, y así como numerosas iglesias estaban consagradas a Cristo con el nombre de Santo Salvador y al Espíritu Santo con la expresión Santa Paloma, muchas, tanto en Oriente como en Occidente, fueron puestas bajo la advocación de la Trinidad.
   Una de las más antiguas de Francia era la abadía benedictina de Centula o Saint Riquier, en Picardía, que data de la época carolingia. En Normandía y en las provincias del Oeste se las encontraba en mayor número, eran la abadía de las Damas de Caén, la iglesia de Falaise, las abadías de Lessa y, Fécamp, Vendôme y Angers, dominios de dos dinastías franco inglesas de Guillermo el Conquistador y de los Plantagenet.
     Así se explica que el culto haya arraigado en Inglaterra, donde lo prueban las advocaciones de las catedrales e iglesias abaciales de Bristol, Carlisle, Ely, Gloucester, Norwich, Winchester, todas dedicadas a «The Holy and Undivided Trinity», al igual que la capilla del Trinity College de Cambridge.
     Un hecho curioso prueba la persistencia de este culto: en el siglo XVI el conde de Worcester, condenado a la decapitación, pidió a su verdugo que le concediese, como favor especial, que le cortase la cabeza  de tres golpes de espada, «en honor a la Santísima Trinidad».
     A finales de la Edad Media, la cartuja de Champmol en Dijon, fundación de los duques de Borgoña, se dedicó a la Santa y Bendita Trinidad.
     La iglesia de peregrinación de Gossweinstein (Franconia), en Alemania, está consagrada a la Santísima Trinidad. Al igual que el monasterio más célebre de la Rusia moscovita, la Laura de la Trinidad San Sergio (Troitsko Sergeivskaia Lavra).
     Además, el culto de la Trinidad fue reforzado por la orden de los Trinitarios, fundada en 1198 por san Juan de Mata, para la redención de los cautivos: todas las iglesias de la orden estaban consagradas a la Santa Trinidad.
     Una de las tres capillas del castillo de Fontainebleau está dedicada a la Trinidad porque el terreno que le servía de asiento pertenecía a los religiosos trinitarios.
     En el siglo XVII el peligro turco provocó en Austria un nuevo ascenso de la devoción a este símbolo protector de los cristianos contra el Islam y la peste.
La arquitectura trinitaria
     En la arquitectura religiosa y civil esta devoción se tradujo en plantas triangulares o trilobuladas que merecerían un estudio especial bajo el nombre de Arquitectura Trinitaria. Muchas iglesias dedicadas a la Trinidad se edificaron siguiendo la planta habitual de las basílicas; pero a veces ha surgido la idea de otorgarles una configuración especial.
     Fue así como san Angilberto hizo construir en triángulo la abadía de Centula (Saint Riquier) en Picardía. El claustro era triangular  (Claustrum  monachorum triangulum factum est) y en sus ángulos se levantaron tres iglesias atendidas por trescientos monjes. Asimismo, el monasterio benedictino de Fleury (Saint-Benoit­ sur-Loire) tenía la forma de una delta griega (ad instar trigoni). La misma planta vuelve a encontrarse en la iglesia de Planes (Pirineo Oriental).
     Esta tradición persistió en la época barroca, como lo prueba la iglesia de planta triangular de Stadl-Paura, cerca de Lambach, en Alta Austria, dedicada a la Santísima Trinidad en 1722.
     El País Vasco posee en el antiguo vizcondado de Soule, en los alrededores de Mauléon, todo un grupo de campanarios trinitarios de triple aguilón puntiagudo que no parecen anteriores al siglo XVII.
     En la arquitectura civil los ejemplos son más escasos, naturalmente. No obstante, puede citarse el palacio de Longford Castle, en Inglaterra, construido hada 1578 por John Thorpe, según una planta triangular con tres torres, cada una de las cuales llevaba el nombre de una persona de la Trinidad. El diseño de esa «symbolic House» es una auténtica profesión de fe.
     En otros lugares el culto trinitario se tradujo en presbiterios trilobulados, como en una capilla de Saint Honorat de Lérins (siglo XI) y en la iglesia de la Trinidad de Munich (1714).
Iconografía
     Nada más difícil de concebir, y en consecuencia de traducir plásticamente, que un Dios uno y trino a la vez (Deus trinus et unus), que la Trinidad en la Unidad (Trinitas in unitate). Tema ingrato entre todos, porque el espíritu choca con una contradicción, al menos aparente, que debía dejar perplejos a los artistas.
     Los propios teólogos no tenían mayor claridad. Se conoce la bonita leyenda de san Agustín y del niño de la cuchara. Un día, cuando el obispo de Hipona se paseaba por la orilla del mar meditando acerca del misterio de la Trinidad, ocurrió que en la playa se encontró con un niño pequeño que se fatigaba intentando vaciar el mar con una concha con la cual extraía agua de un pozo cavado en la arena. Él le explicó sonriente que perdía su tiempo. «No más que tú -replicó el niño, que era un ángel- cuando intentas comprender el enigma de la Trinidad».
     Dante pensaba igual cuando escribía en la Divina Comedia:
          Matto è chi spera che nostra  ragione 
          Possa trascorrer la infinita via
          Che tiene una sustanzia in tre persone.
     No debe sorprender por ello que los pobres artistas, aunque guiados por los clérigos, hayan perdido el latín ¿Cómo expresar a un tiempo, y con la misma fuerza, la unidad y la pluralidad? Si se quiere subrayar la diversidad de las tres Personas divinas ello se hará en detrimento de su unidad; si por el contrario se prefiere poner el acento en la unidad de sustancia, entonces se sacrifica la individualidad. La lengua alemana, aquí más precisa que la nuestra, dispone de dos palabras para caracterizar estas dos concepciones opuestas: es necesario elegir entre Dreieinigkeit (la unidad en la trinidad) y Dreifalligkeit (la triplicidad en la unidad). La conciliación de estas antinomias es un problema tan insoluble como la cuadratura del círculo.
     Todas las representaciones de la Trinidad que nos propone el arte cristiano -ninguna de las cuales resulta plenamente satisfactoria- se reducen a dos categorías: los símbolos geométricos y las figuras antropomorfas. Pero cada uno de estos dos tipos comporta muy numerosas variantes.
a) Símbolos geométricos
     Los jeroglíficos geométricos que parecen más apropiados para evocar la idea de unidad en la triplicidad son el triángulo y el círculo.
l. El Triángulo
     El triángulo trinitario es un triángulo equilátero inscrito en un círculo.
     El triángulo alumbrado por un ojo único fue tomado en préstamo por los franc-masones a la corporación de albañiles que estaba bajo el patronato de la Trinidad. Pero este emblema corriente en la arquitectura religiosa, desconocido en la Edad Media e incluso en el Renacimiento, apareció en el siglo XVII.
2. El Círculo
     Tres círculos concéntricos pueden también dar una idea bastante adecuada de la Trinidad. Dicho simbolismo, de origen astronómico, deriva de tres antiguas representaciones del Sol. Esta filiación aparece muy claramente en un mosaico del baptisterio de Albenga, en Liguria (siglo VI) y aún mejor en las miniaturas del Liber Scivias compuesto a mediados del siglo XII por una abadesa mística de Bingen, en Renania, santa Hildegarda, que sustituyó a Helios por el Dios de los cristianos cuya figura radiante, del color del zafiro, se inscribe en círculos de fuego. En las escenas de la Creación y del Bautismo, la Trinidad está simbolizada de manera puramente abstracta por tres círculos concéntricos: oro, plata y azul celeste.
     Los tres círculos concéntricos a veces están sustituidos por tres anillos entrelazados (Dreiringsymbol).
3. Otros Símbolos
     Además de las figuras geométricas triángulo y círculo para representar la Trinidad, también se ha  recurrido con mucho ingenio a ciertas letras del alfabeto.
     La más usual es la delta griega, que en realidad es una forma triangular. A ellas se agregaron la alfa y la omega.
     La alfa de tres trazos simboliza las tres Personas y la omega (prácticamente un círculo) su unidad. La letra "Y" también  se presta  para  la misma  interpretación. En la iconología del Renacimiento la «y» adquirió otro significado y se convirtió en signo del libre albedrío que se reserva el derecho de elegir en la encrucijada de caminos entre dos rumbos divergentes. 
   A veces, este simbolismo alfabético se complica. El crismón, que es generalmente el monograma de Cristo, se ha empleado sólo excepcionalmente para representar la Trinidad, como en el tímpano de la catedral de Jaca, en Aragón.
   La ro griega se ha confundido con la «P» latina e interpretado como la inicial de Pater, mientras que la «S» agregada designa al Espíritu Santo (Spiritus). Esta combinación arbitraria de letras griegas y latinas es un símbolo de la Trinidad.
     En el simbolismo litúrgico, la señal de la cruz tiene un sentido trinitario. Primero se persigna la frente en honor del Padre, luego el ombligo (super umbilicum) en honor del Hijo que se encarnó en el vientre de la Virgen (Descendit temporaliter in ventrem Virginis), y finalmente sobre los hombros, de izquierda a derecha, en honor del Espíritu Santo que procede del Padre y del Hijo a la vez y que les sirve de vínculo.
     Los predicadores populares interpretaban en el mismo sentido los triforios, grupos de tres vanos abiertos en los presbiterios de las iglesias y las tres ventanas de la torre donde estuvo presa santa Bárbara.
     Entre los numerosos símbolos trinitarios que se descifran como jeroglíficos o criptogramas, se cuentan, además, el tridente de Neptuno, el barco de tres velas, el arca de Noé con tres puentes o «castillos», la columna de tres caras y el candelabro de tres brazos.
     El irlandés san Patricio había recurrido a una hoja de trébol, emblema de la verde Irlanda, para hacer comprender a su grey que 3 = l.
     Algunos de esos ingenuos símbolos podían pasar por caricaturas humorísticas de la Trinidad. Sin hablar de la Trinidad de tres caras, que pertenece a la serie de representaciones antropomórficas, en Luxeuil puede verse una clave de bóveda que representa tres peces con cabeza única, y en la casa del cardenal Jouffroy un trío de liebres cuyas orejas próximas dibujan un triángulo isósceles. El mismo criptograma gracioso se encuentra en Münster, Alemania, y en Paderborn, en el tondo de una ventana del claustro de la catedral, y en Suiza, en el convento de Muotatal. En otra versión más noble, la Trinidad se representa con tres leones de una sola cabeza.
b) Representaciones antropomórficas
     La abstracción es siempre árida y los artistas, naturalmente, debían sentirse tentados a representar la Trinidad con tres seres humanos, semejantes o no, pero unidos. El Oriente griego que siempre tuvo el gusto y el genio de la alegoría, eligió un símbolo extraído del Antiguo Testamento: los tres ángeles que recibiera Abraham. Occidente prefirió, por el contrario, representar a las tres Personas divinas no mediante la alusión sino directamente; y además, con un don de invención que contrasta con la fidelidad bizantina a los tópicos, no se contentó con un esquema único y estereotipado, y multiplicó las variaciones.
l. La fórmula bizantina: Abraham es visitado por tres Ángeles
     El tema, que también se denomina Filoxenia (hospitalidad) de Abraham o la Trinidad del Antiguo Testamento se ha tomado del Génesis (18): «Apareciósele el Señor en la encina de Mambré (...) Sucedió pues que alza ndo los ojos vio que esta ban  cerca  de él tres personajes...» .
     El relato de la Biblia ofrece los elementos de una escena de género. El patriarca hizo sentar a sus tres huéspedes a una mesa dispuesta bajo la encina de Mambré, y les preparó una comida con un becerro que hizo asar y tres tortas de flor de harina mientras su esposa Sara, curiosa y escéptica, escuchaba en la entrada de la tienda el anuncio de uno de los ángeles que predijo al viejo Abraham el nacimiento de un hijo.
     Todos los elementos narrativos son descartados cuando se trata de representar la Trinidad con esta escena cuyo significado esotérico aclara san Agustín así: Tres vidit, unum adoravit. Se elimina a Sara y al propio Abraham para no conservar más que a los tres ángeles trinitarios representados idénticos, e incluso, hasta el siglo XIV, isocéfalos.
   Los tres se consideran de la misma edad. En el contrato firmado por Enguerrand Quarton para su retablo de la Coronación de la Virgen en Aviñón, se estipuló que el artista debía representar a Abraham «adorando a tres personas de la misma edad». Los ángeles llevan generalmente el nimbo unido, pero cuando simbolizan la Trinidad tienen derecho al nimbo cruciforme.
     Hacia el final de la Edad Media los tres ángeles ya no son idénticos ni isocéfalos: el del medio, que simboliza a Dios Padre, está realzado y sus alas elevadas para destacar su presencia.
     Los ejemplos en el arte bizantino o bizantinizante, que se reparten entre los siglos V y XV, son muy numerosos.
2. Las fórmulas occidentales
     Las representaciones antropomórficas u antropozoomórficas de la Trinidad adoptadas por el arte occidental son tan diversas que resulta difícil clasificarlas. La más simple -y la menos feliz desde el punto de vista estético- es la figura única de tres cabezas o tres rostros. Las otras soluciones consisten en agrupar las tres personas de la Trinidad, distintas, pero ya semejantes, ya diferentes, sobre un plano horizontal o vertical.
     Cada una de estas fórmulas comporta variantes.
a) La Trinidad tricéfala
     Tres cabezas separadas salen de un solo tronco, la del centro está de frente, las otras dos de perfil, o bien las cabezas de las tres personas de la Trinidad están fundidas en una sola que en consecuencia tiene tres narices y tres bocas. En el primer caso tenemos una Trinidad de tres cabezas, en el segundo una Trinidad de tres rostros. 
  ¿Cuál es el origen de esta monstruosa amalgama que recuerda las proliferaciones del arte hindú? La tricefalia no es extraña a la mitología y al arte de los griegos que no temieron representar a la triple Hécate o al triple Gerión ni otorgarle tres cabezas a Cerbero, el perro guardián del Hades. Los romanos han conocido a Jano que sólo es bifronte, es decir, de dos caras, una vuelta hacia el pasado y la otra hacia el futuro. Aparece con frecuencia en los calendarios esculpidos en las catedrales para representar el mes de enero, y un vidriero de Chartres imaginó darle un tercer rostro para significar el presente.
     Pero como este motivo de la Trinidad tricéfala se habría visto aparecer por primera vez en Francia, quizá sea necesario evocar aquí las tradiciones locales precristianas. El culto de las divinidades célticas tricéfalas estaba muy difundido en la Galia y Mercurio trifronte aparece con frecuencia representado en los altares galoromanos. En Bajorrelieves de la Galia romana, Espérandieu señala el pilar sepulcral de Reims y un busto tricéfa1o de piedra encontrado en Condat (Dordoña). Sea como fuere, el tema existe en Francia desde la época romana en la escultura (capitel de Saint Révérien en Nivernais, claustro de Cadouin) y en la miniatura; en el siglo XV una de las hojas del Libro de Horas de Etienne Chevalier (Chantilly), iluminado por Jean Fouquet, muestra la Trinidad de tres cabezas apareciéndose a san Pablo en el camino de Damasco. De allí se extendió por Italia, Alemania y hasta entre los eslavos de los Balcanes.
     Italia ofrece curiosos ejemplos. La célebre familia milanesa de los Trivulzi adoptó los tres rostros (tre volti ) de la Trinidad como armas hablantes: esos escudos es­tán esculpidos sobre la tumba de los Trivulzi, en la iglesia Santa María del Popolo, en Roma. El motivo pasó a la iconografía de las Virtudes. El arte italiano del siglo XVI nos ha dejado numerosas figuras tricéfalas de la Prudencia (relicarios de san Agustín en Pavía, de san Pedro mártir en Milán, pavimento de la catedral de Siena).
     Por analogía con la Trinidad tricéfala, el Demonio, el Anticristo, considerado como la Trinidad del mal, ha sido representado también con triple rostro, por ejem­plo en un bajorrelieve de la fachada de la iglesia de San Pietro en Tuscania (siglo XII), y más tarde en un dibujo alemán atribuido a Grünewald.
     A partir de la Edad Media, la Trinidad de tres rostros había sido denunciada por el teólogo Gerson como sacrílega y monstruosa. Y soportó el ataque de san Antonino de Florencia que declaró reprensibles a los artistas que representaban la Trinidad con forma de hombre de tres cabezas. Finalmente, fue condenada en el siglo XVI por el concilio de Trento, preocupado por quitarles un motivo de escarnio a los protestantes que se burlaban de ese «Cerbero católico». En 1628, el papa Urbano VIII prohibió formalmente el tema calificado de herético e hizo quemar las imágenes de ese tipo, lo cual explica su escaso número. Benedicto XIV confirmó esa bula en 1745.
b) La Trinidad según el esquema horizontal
     Si se quiere representar aparte a las tres personas de la Trinidad, en lugar de intentar fundirlas en un conglomerado más o menos amorfo, se puede elegir entre dos sistemas de agrupación: en extensión horizontal o en altura (extensión vertical).
     La yuxtaposición destaca la diversidad de las tres personas divinas; la superposición permite mantener mejor su unidad. Es por ello que los artistas -o los teólogos que los guiaron- según quisieran subrayar la individualidad o la solidaridad de los elementos del grupo, adoptaban el esquema  horizontal o el vertical.
     Las Trinidades horizontales, cuyo arquetipo parece tomado del arte imperial romano y bizantino que con frecuencia ha representado en las monedas a dos o tres emperadores sentados uno junto al otro u otros, coronados por la Victoria, presentan tres variantes:
l. Las tres Personas, sentadas una junto a otra, son rigurosamente idénticas.
2. Las dos primeras Personas de la Trinidad son semejantes mientras que el Espíritu Santo que las une tiene la forma de una paloma.
3. Las tres Personas son diferentes.
I. Las tres personas son semejantes
   Las tres personas divinas, representadas con forma humana, están sentadas de frente, sobre el mismo plano. Son rigurosamente idénticas e intercambiables: las mismas edades, actitudes y expresiones. A veces están vestidas con el mismo manto para formar bloque. Es la traducción plástica de un versículo del símbolo Quicumque: Talis Pater, talis Filius, talis Spiritus Sanctus. 
     Los tres sosias llevan generalmente los mismos atributos: el globo cruciforme (Retablo Tüpfer de Baden, cerca de Viena), la corona y el cetro (Tapiz de Bruselas que representa la Creación, en la iglesia de Saint-Just, en Narbona ), de manera que resulta difícil distinguirlos. No obstante, a veces se introduce un ele­mento diferenciador: Dios Padre está tocado con la tiara, el Hijo se reconoce por las heridas del costado y los pies; el Espíritu Santo es alado. Puede ocurrir que cada uno de ellos tenga un atributo personal: el globo para el Padre, la cruz para el Hijo, el libro para el Espíritu Santo.
     El tema, muy semejante al motivo bizantino de los tres ángeles que se aparecen a Abraham, está documentado en Occidente a partir de finales del siglo XII; y gozó de preferencias en el siglo XV.
II. El Padre y el Hijo son semejantes, el Espíritu Santo tiene forma de paloma
     El Hijo está sentado a la derecha del Padre, como está escrito en el salmo: Dixit Dominus Domino meo: sede a dextris meis. La paloma del Espíritu Santo que sirve de vínculo, extiende las alas entre sus labios.
     Esta versión se difundió en el siglo XV junto con el tema de las tres personas idénticas. 
   En un contrato de 1453 firmado por Enguerrand Quarton para la ejecución  de la Coronación de la Virgen de Villeneuve de Aviñón, se estipula que la Santísima Trinidad debe representarse de tal manera que «entre Padre e Hijo no debe haber diferencia alguna» y que el Espíritu Santo estará «en forma de paloma». En una miniatura de la Biblioteca  Real de Bruselas, la paloma vuela con la testa hacia abajo, sobre las cabezas semejantes del Padre y del Hijo, a las que enmarca con sus alas.
     En el siglo XVI se ven aparecer variaciones:
     En una hoja del Breviario Grimani que ilustra el oficio de la Trinidad, las dos primeras Personas, idénticas, envueltas en un manto rojo, sostienen el mismo cetro por encima del cual planea la paloma del Espíritu Santo. Se los diferencia porque el Padre ejecuta un gesto de bendición con la mano derecha al tiem­po que el Hijo presenta la cruz. Se advierte que el Hijo está excepcionalmente sentado a la izquierda del Padre.
     En el tríptico de Vitteaux (Cote-d'Or), pintado en 1592 por Nicolas d'Hoey, el Padre y el Hijo, simétricamente sentados, son idénticos, pero el Padre está ves­tido, mientras que el Hijo descubre el pecho para mostrar la herida del costado. Apoyan la mano sobre un globo por encima del cual planea en un halo la paloma del Espíritu Santo.
     Estas innovaciones vuelven a encontrarse en la Trinidad de Rubens, en la Pinacoteca de Munich. Como en el Breviario Grimani, el Padre sostiene el cetro y el Hijo lleva la cruz, y ambos apoyan el pie sobre el globo del mundo. Como en Vitteaux, Cristo aparece como Intercesor, mostrando sus heridas.
III. las tres personas son diferentes, el Espíritu Santo tiene forma  humana o forma  de paloma
     Poco a poco se fueron diferenciando las tres Personas por su edad y también por sus atributos. El Padre es un anciano, el Hijo un hombre adulto y el Espíritu Santo un adolescente imberbe. Es la solución adoptada en una Coronación de la Virgen de 1457, atribuida a un maestro anónimo de la escuela francesa (Museo de Basilea).
     Señalemos, por la curiosidad del hecho, un motivo aberrante y tal vez único en las iniciales del Registro de la abadía de Tennenbach (Brisgau, Suiza; siglo XIV). En vez de estar sentados como de costumbre, Padre e Hijo, diferentes, se mantienen de pie sobre una nubecilla; en el centro, la paloma del Espíritu Santo, del mismo tamaño que ellos, se yergue sobre su cola y los envuelve con las alas.
     También es excepcional el simbolismo del pórtico románico de Champeix (Puy-de-Dôme). Sobre el dintel destaca la Mano de Dios, emblema de Dios Padre, entre los dos símbolos zoomorfos del Hijo y del Espíritu Santo: el cordero cruciforme y la paloma. El sentido trinitario de este jeroglífico se aclara mediante una inscripción en latín: Tres trinun signant: pollex, pecus al que columba.
     Condenados  por  el  concilio  de Tremo,  todos estos temas  de yuxtaposición  de las tres personas divinas, acusados de favorecer la herejía  triteísta, escasean a partir del siglo XVI.
     No obstante, Rubens vuelve a ellos todavía en 1616, en su Trinidad de la Pinacoteca de Munich, y también el escultor Paul Strudel, en la Columna de la trinidad o de la Peste (Pestsdüle, 1693) en la plaza de Graben, en Viena .
c) la Trinidad según el esquema vertical: el Trono de Gracia
     Para conferir la necesaria unidad al grupo demasiado disperso de la Trinidad, y afirmar contra los triteístas el monoteísmo de la fe cristiana, la solución más satisfactoria de este difícil problema de composición era el ordenamiento vertical. Dios Padre, sentado sobre un trono, presenta como signo de la Gracia redentora (de allí el nombre del tema: Trono de Gracia) el cuerpo de su Hijo en la cruz. La paloma del Espíritu Santo planea entre las cabezas del Padre y el Hijo de manera que las tres personas divinas, aunque sean diferentes, disímiles, se encuentran estrechamente unidas y están, por decirlo así, fundidas en una totalidad.
     Este ordenamiento, que tal vez haya sido sugerido por la iconografía del Bautismo de Cristo, no es inmutable y admite numerosas variaciones en los detalles. La cruz puede ser suprimida: entonces el cuerpo inanimado de Cristo reposa directamen­te sobre las rodillas de su Padre. Quizá se deba ver en esta disposición la influencia de los grupos de la Virgen de la Piedad, tan populares a finales de la Edad Media. Este grupo, que los rusos denominan Otetchestvo (de la palabra Otets, padre) y que es, efectivamente, una Paternidad, podría llamarse el Dios de Piedad, si tal expresión no se hubiera aplicado al Ecce Homo.
     Es sobre todo la posición de la paloma del Espíritu Santo lo que cambia. Ya planea, de acuerdo con el dogma de la «procesión», entre las cabezas del Padre y del Hijo; ya desciende de la boca del Padre hacia la cabeza de Cristo; ya asciende desde la cabeza de Cristo hacia los labios de Dios Padre de los cuales es la común emanación; ya  sobrevuela y corona el grupo. En ciertas ocasiones -escasas- está posa­da lateralmente sobre el hombro de Cristo, en el travesaño de la cruz o en el libro que sujeta Dios Padre. En este caso, el Espíritu Santo ya no parece proceder del Padre y del Hijo, simplemente completa la Trinidad.
¿Cuál es el origen del tema del Trono de Gracia?
     En otros tiempos se denominaba la Trinidad Italiana; pero no es más específicamente italiano que la Piedad, e incluso es un tema más frecuente en la Europa del Norte que al sur de los Alpes.
     Se ha señalado un ejemplo del siglo XI en una admirable miniatura anglosajo­na del Museo Británico (Ms. Harley [603] ). En ella, Dios Padre estrecha en sus brazos al Niño Jesús con el cual parece confundirse.
     Según E. Mâle, es una creación del arte francés del siglo XII. El primer germen sería la vidriera simbólica de Saint Denis concebida por el abad Suger, donde en la cuadriga de Aminadab se ve a Dios Padre presentando a Cristo en la cruz, sólo falta la paloma del Espíritu Santo.
     Esta tesis es rechazada por la escuela iconográfica alemana, que atribuye a este tipo de la Trinidad, como a la Filoxenia de Abraham, un origen bizantino. En los iconos bizantinos se ve, efectivamente, a Dios Padre sosteniendo sobre las rodillas al Niño Jesús, que a su vez sostiene la paloma del Espíritu Santo. Dicha imagen de la Trinidad derivaría de la Panagia Nikopoia  representada  con el Niño sobre las rodillas.
     El punto débil de esta argumentación radica en este hecho: en las representaciones del Trono de Gracia que se multiplicaron en Francia a partir del siglo XIII, no es el Niño Jesús quién está sobre las rodillas de Dios Padre, sino el Cristo adulto clavado en la cruz o que lleva las marcas de la Crucifixión; la diferencia es capital. Fue bajo esta nueva forma que la Sedes Gratiae pasó al arte italiano y alemán, y a este título puede decirse, con E. Mâle, que es una creación francesa sino una invención del abad Suger.
     Estas imágenes de la Trinidad inspiraban los sarcasmos irónicos de los protestantes. Pierre Dumoulin escribía en su Escudo de la fe: «Los templos de la Iglesia Romana están llenos de imágenes de la Trinidad. Se pinta un anciano sentado en una cátedra, vestido de papa con la triple corona y la capa papal con el objeto de que al menos sea respetado por sus ropas. Se le pinta también un pichón colgado de la barba y un crucifijo entre los brazos».
     A pesar de estos repudios, la Iglesia católica, que había condenado las trinidades tricéfalas y triteístas, se une oficialmente a la fórmula del Trono de Gracia (Sedes Gratiae), la única aprobada por la autoridad eclesiástica. Una bula del papa Benedicto XIV confirma este privilegio exclusivo: «Imagines S.S. Trinitatis communiter approbatae et tuto permittendae illae sunt, quae personam Dei Patris exhibent in forma viri senis, desumpta ex Daniele (7,9): antiquus Dierum sedit; in ejus autem sinu unigenitum ipsius Filium Christum videlicet Deum et horninem et ínter utrosque Paraclitum Spiritum Sanctum in specie columbae».
     Puede advertirse la extrema diversidad de las soluciones aportadas por el arte cristiano al arduo problema de la figuración plástica de la Trinidad. Representaciones geométricas (triángulos, círculos), simbólicas (los tres ángeles a la mesa de Abraham), antropomórficas (cabeza de tres rostros, similitud de las tres personas divinas), antropozoomórficas (dos personas de forma humana y la paloma, agrupadas horizontal o verticalmente): se ha intentado todo, con más ingenio que éxito.
La Virgen asociada con la Trinidad o la Cuaternidad Mariana
     El tema de la Trinidad no siempre está aislado. Hacia finales de la Edad Media aparece asociado con frecuencia a la Coronación de la Virgen.
     Al principio la Virgen está situada lateralmente, aparte del grupo divino o sentada a respetuosa distancia sobre un asiento más bajo. Pero no tarda en ganar terreno a expensas del Espíritu Santo al que tiende a desplazar.
     En una miniatura del Libro de Horas de Juan sin Miedo (principios del siglo XV), que representa la Corte Celestial, la Virgen ocupa el lugar de honor entre el Padre y el Hijo. Lleva una corona de oro semejante a la del Padre. La paloma del Espíritu Santo está relegada al círculo que rodea a los tres personajes.
     Hacia mediados del siglo XV, el pintor de Aviñón Enguerrand Quarton llegó a intercalar a la Virgen coronada entre Dios Padre y Dios Hijo bajo la paloma del Espíritu Santo que planea encima de su cabeza.
     Es la época en que se osa esculpir la Virgen abridera, que lleva en su seno vacío no al Niño Jesús, sino a la Trinidad entera que se presenta como el fruto de sus entrañas.
     Una estatuilla del siglo XVI que se conserva en la iglesia de Gaillon, representa, bajo la probable influencia del grupo trinitario de Santa Ana, la Virgen y el Niño, a la Virgen que lleva a las tres personas de la Santísima Trinidad ya no en su seno sino en los brazos. En el izquierdo tiene al Niño Jesús, en la mano derecha, el busto del Padre Eterno en una mandorla desde la cual echa a volar la paloma del Espíritu Santo.
     El grupo de la Virgen con el Niño y san José o de la Sagrada Familia, que se llamaba la Trinidad terrenal, también ha contribuido a la introducción de la Virgen en la Trinidad celestial.
   Así, a consecuencia del progreso  invasor del culto de la Virgen, el arte cristia­no tendió a ampliar la triada divina, hasta entonces exclusivamente viril, y a introducir en condiciones de igualdad una cuarta persona, una mujer: la Madre de Cristo. La Trinidad se convirtió, por decirlo así, en Cuaternidad. Concepción, sin duda poco or­todoxa, pero hacia la cual se orientó claramente la iconografía de la Trinidad en el siglo XV.
La Quintidad de Winchester
     En una miniatura del Officium trinitatis de Winchester que se puede fechar en el siglo XI, un iluminador anglosajón tuvo la audacia de sustituir la Trinidad tradicional por un grupo de cinco personas. Junto al grupo binario (Binidad) del Padre y el Hijo sentados majestuosamente sobre un arco iris, conversando, está sentada la Virgen que sostiene al Niño Jesús sobre las rodillas, y encima la paloma del Espíritu Santo que parece haber anidado en su corona. 
   Cristo resulta representado dos veces, en yuxtaposición, con sus dos aspectos, divino y humano: secundum divinitatem, junto al Padre, y secumdum humanitatem, en el seno de la Virgen. Si la paloma se cierne sobre la cabeza de la Virgen es para expresar que el Espíritu Santo ha colaborado con María en el misterio de la Encarnación. Este grupo, inscrito en un tondo, es una variación que parece única en la iconografía  de la Trinidad, y que no ha creado escuela (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
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