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viernes, 10 de julio de 2026

El Monumento al Cid Campeador, de Anna Hyatt Huntington

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Monumento al Cid Campeador, de Anna Hyatt Huntington, de Sevilla.
     Hoy, 10 de julio, es el aniversario del fallecimiento (10 de julio de 1099) de Rodrigo Díaz de Vivar "El Cid", guerrero y héroe legendario castellano, así que hoy es el mejor día para Explicarte el Monumento al Cid Campeador, de Anna Hyatt Huntington, de Sevilla.
     El Monumento al Cid Campeador se encuentra en la avenida del Cid, s/n, en el Barrio de El Prado-Parque de María Luisa, del Distrito Sur.
     El lugar donde se eleva la estatua ecuestre del Cid es el refugio de peatones trazado por José Granados de la Vega -en 1928- en unos jardincillos entre la portada de San Diego y la Pasarela, en la avenida que tomará el nombre del Cid a partir de la instalación del monumento que la preside. Se trata de una obra realizada -y donada a Sevilla- por la prestigiosa escultora norteamericana Anna Hyatt-Huntington (conocida también como Mrs. Archer Milton Huntington, en relación con su marido), para la que contó con la colaboración del propio Granados en la definición de su pedestal.
     Concebido -éste- en forma de paralelepípedo rectangular de líneas simples, exento de decoración salvo las inscripciones incisas en los sillares de piedras, destaca -sobre él, fundida en bronce- la imagen dinámica y vigorosa del héroe Campeador y uno de los caballos de más fuerza plástica de la estatuaria hispalense.
     Su ubicación estuvo sometida a algunos cambios -entre ellos, estuvo depositado en la desaparecida plaza de la Virgen de los Reyes del Parque de María Luisa- debidos a la importancia iconográfica que pretendía el Comité de la I.A.E., en consonancia con su programa de exaltación de los valores simbólicos a través de las esculturas, y a la trascendencia paralela que requería el Ayuntamiento de la ciudad, en aras a desarrollar un verdadero compendio monumental, situándolos en los nuevos lugares que los planes de reforma traían consigo.
     Existen dos copias de esta escultura monumental del Cid: una en San Diego (California) y otra en Buenos Aires (Argentina) (Teresa Laffita, en Sevilla turística y cultural. Fuentes y monumentos públicos. ABC de Sevilla. Madrid, 1998).
     Sobre un pedestal rectangular realizado con distintas molduras en mampostería se alza la estatua ecuestre del Cid Campeador. El monumento intenta trasmitir el poder del personaje. El Cid aparece animando a sus tropas al ataque con su mano derecha, portadora de una bandera, alentando a las huestes a adelantar filas. El caballo aparece con sus patas delantera izquierda y trasera derecha levantadas, en un alarde de técnica escultórica, transmitiendo gran sensación de movimiento.
     En el pedestal aparece las inscripciones siguientes: 
     "EL CAMPEADOR TERRIBLE CALAMIDAD PARA EL ISLAM 
     FUE POR LA FIRMEZA DE SU CARÁCTER
     Y POR SU HEROICA ENERGIA UNO DE LOS
     GRANDES MILAGROS DEL CREADOR
     IBEM BASSAM"  
     y
     "SEVILLA
     GRAN CORTE DEL REY POETA MOTAMID
     HOSPEDO AL MIO CID EMBAJADOR
     DE ALFONSO VI Y LE VIO VOLVER
     VICTORIOSO DEL REY DE GRANADA
     AÑO MDXXX".
     El monumento se localiza en la Avenida del Cid.
     Es copia de otro que la misma autora realizó para la Hispanic Society de Nueva York (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El Monumento al Cid Campeador fue una donación realizada por la Hispanic Society a través de su fundador Archer Milton Huntington y su esposa Ana Hyatt, la autora, con motivo de la Exposición Iberoamericana. Esta circunstancia y el contexto en el que se produce convierten esta obra de arte en un caso especial en el ámbito sevillano, puesto que el Monumento no nace dentro de un planteamiento urbanístico definido ni tampoco responde a una estrategia político-social con el fin de perpetuar un ideal de pensamiento, como era lo común en la época.
     El hecho de que estemos ante un obsequio hace que las motivaciones del proyecto, así como la temática representada, estén estrechamente vinculados a la biografía de sus mecenas. Por ello, es preciso resaltar algunos datos de la vida de Archer Milton y Anna Hyatt Huntington: vinculación con Sevilla, interés por la figura del Cid, predilección por el retrato ecuestre, etc.
     Como sabemos, la Sevilla previa a la Exposición Iberoamericana estuvo inmersa en un proceso de renovación urbana marcado por un deseo de renovación y cambio bajo el convencimiento de que se estaba gestando un acontecimiento importante, que cambiaría la ciudad y la expondría internacionalmente.
     La elección del actual Parque de María Luisa y sus inmediaciones en el sector sur de Sevilla como recinto de la Exposición motivó la remodelación urbana de las zonas colindantes, acomodándolas como áreas residenciales o puntos de acceso a la muestra. Así pues, el espacio hasta entonces conocido como “el quemadero de la Inquisición”, comprendido entre la Fabrica de Tabacos y el Prado de San Sebastián, se vio sometido a una profunda transformación con el fin de convertir esta zona extramuros en el principal acceso a la muestra mediante la glorieta de San Diego.
     Para encontrar el germen que originaría el Monumento al Cid hay que remontarse a las últimas décadas del siglo XIX, cuando Archer Milton Huntington se enamora de la cultura hispana durante un viaje a México. Su afán investigador le llevó a viajar a España, llegando a Sevilla en 1898. Aquí comenzaría su labor arqueológica en las excavaciones de Itálica e iniciaría una colección artística que se exhibiría posteriormente en la Hispanic Society de Nueva York, fundada por él en 1904.
     A partir de entonces viajó en innumerables ocasiones a España, recorriendo la geografía del Cid Campeador, figura histórica sobre la que profundizó durante toda su vida. Cabe recordar que Huntintgton fue pionero en traducir al inglés el “Cantar del Mío Cid”, del que realizó un profundo análisis cultural en el que invirtió unos diez años y que fue elogiado como “brillante” por todos los especialistas españoles.
     Durante este período son prolongadas sus estancias en Sevilla, interviniendo notablemente en las excavaciones arqueológicas de Itálica y Carmona y participando de forma activa en los círculos literarios de la ciudad con la edición de facsímiles de la Biblioteca Colombina. Así logró introducirse plenamente en los ámbitos intelectuales de Sevilla, entabló amistad con personajes como Jorge Bonsor, Francisco Rodríguez Marín o José Gestoso y fue elegido miembro de la Real Academia de Bellas Artes y Buenas Letras en 1902.
     Contrajo segundo matrimonio con Anna Vaughn Hyatt, escultora especializada en el estudio de la plasmación artística de los animales y su anatomía. Será la propia Anna, quien reconozca la influencia de su esposo en la ejecución de la escultura ecuestre de El Cid, puesto que, aunque conocía desde joven el Cantar de Mío Cid, no fue hasta después de su matrimonio cuando profundizó en el héroe hispano.
     La idea de que la Hispanic Society donase a Sevilla un Monumento en honor al Cid Campeador debió partir de la amistad del matrimonio Huntington con personajes claves en la organización de la futura Exposición Iberoamericana, como Traver o Benlliure. En esta línea será muy relevante el papel desempeñado por el Marqués de la Vega Inclán, verdadero promotor del Monumento.
     Hacia 1927 realiza el prototipo de la obra, modelando y fundiendo la colosal escultura ya en ese mismo año.
     La ubicación de la escultura no siempre estuvo clara. Según algunas fuentes, en un primer momento estuvo en la Plaza Virgen de los Reyes del Parque de María Luisa, siguiendo un planteamiento simbólico del Comité de la Exposición. A principios de diciembre de 1927, el Ayuntamiento encomienda al escultor Mariano Benlliure la búsqueda de un emplazamiento idóneo. La decisión dispuso el monumento en una rotonda que se crearía en la Glorieta de San Diego, justamente en la Avenida del Cid, rotulada así desde 1920.
     Justo un año después, en diciembre de 1928, la figura de bronce queda definitivamente colocada sobre un basamento, concluyéndose el pedestal y todos sus detalles casi un año después.
     Muchos autores consultados proponen como autor del pedestal al arquitecto José Granados de la Vega, aunque la documentación de la época indica que sus autores fueron Vicente Traver y Mariano Benlliure, limitándose la labor de Granados de la Vega al planeamiento de la avenida y de la isleta donde se encuentra.
     Gracias a las cartas conservadas en Museo del Romanticismo de Madrid conocemos datos específicos de su construcción como los autores, los plazos de ejecución y la cuantía final, que ascendió a 25. 022 pesetas.
     Parece ser que Mariano Benlliure esculpió la lápida de la Hispanic Society siguiendo un dibujo facilitado por Archer Huntington. Las inscripciones de las lápidas fueron ideadas por Ramón Menéndez Pidal, que serían colocadas según el criterio de Mariano Benlliure. En la documentación se indican que se realizará mediante caracteres fundidos en bronce, algo que no se llegó a culminar finalmente.
     La primera de ellas alude directamente a la relación del Cid con la ciudad de Sevilla, dice así: “Sevilla, dorada corte del rey Motamid hospedó a Mío Cid, embajador de Alfonso VI, y le vio volver victorioso del rey de Granada”. La segunda es una cita de Ibn Bassam: “El Campeador, terrible calamidad para el Islam, fue, por la viril firmeza de su carácter y por su heroica energía, uno de los grandes milagros del Creador”.
     La construcción del pedestal comenzó en marco de 1928 y finalizó en diciembre de 1929; su culminación fue posible gracias a Mr. Huntington, que financió todo el proceso mediante el Banco Lyonnais. El marqués de la Vega Inclán asumió la responsabilidad de promover la obra, encargándose de las certificaciones y remitir informes al conde de Aybar (Intendente de la Casa Real), designado por el propio Huntington para administrar y gestionar los trámites de pagos, etc. El contratista fue Santiago Gascó.
     Desde un primer momento el Monumento al Cid llamó la atención de los sevillanos y de los visitantes de la Exposición Iberoamericana, despertando multitud de elogios. La prensa sevillana manifestaba “provoca muy buen efecto ver en la hermosa avenida esta obra de arte, que contribuye al embellecimiento de aquel paraje”. Sin lugar a dudas, fue la figura del caballo el principal atractivo de la escultura, pues es aquí donde la escultora pone de manifiesto su virtuosismo en la captación del movimiento y la definición anatómica del animal.
     El Monumento al Cid tuvo un reconocimiento inmediato y le otorgó a su autora una gran fama, lo que le llevó a realizar algunas copias. La primera de ellas se encuentra en la sede de la Hispanic Society de Nueva York. Le siguen la de Buenos Aires, San Diego, San Francisco y por último la de Valencia, aunque ésta fue una copia realizada directamente de la de Sevilla por Juan de Ávalos a instancias de la Hispanic Society.
     El Monumento al Cid es el resultado de una profunda reflexión de Anna Hyatt Huntington sobre la magnitud del personaje y los valores heroicos que ha encarnado su figura a lo largo de la historia. Aunque la propia autora ya conocía el poema de Mío Cid, no fue hasta su matrimonio con Archer Huntington cuando profundizó más en el héroe. Fue entonces cuando se documentó y decidió realizar un prototipo que hoy se conserva, junto a gran parte de su producción escultórica, en el Brookgreen Gardens de Carolina del Sur, un espacio que fundara junto a su marido en 1931.
     La escultura muestra al Cid Campeador armado con espada, lanza con gallardete y escudo a lomos de su caballo. Desconocemos si la artista se inspiró para su composición en algún episodio concreto de su vida o quizás quiso reflejar una imagen prototípica del héroe cabalgando al mítico Babieca, que representase los valores épicos propios del personaje. Otra posibilidad puede ser que la intención de Huntington fuese la de captar el momento en el que el Cid arenga a las huestes de Al-Mutamid en la defensa de la taifa sevillana (hecho descrito en el pedestal). Ello explicaría que el héroe no portase ninguna de sus dos famosas espadas: la colada y la tizona, que recibió posteriormente.
     No es de extrañar que Anna Hyatt optase por la tipología del retrato ecuestre por varios motivos. En primer lugar, podríamos hablar de su interés por la captación y la plasmación de la anatomía de animales, concretamente del caballo, el gran protagonista de su obra. También influyó en este sentido el carácter del retratado, ya que se trata de personaje histórico relacionado con la Reconquista y vinculado al ámbito militar y guerrero. Otro factor a tener en cuenta es el neoclasicismo en el que se movía la artista.
     Desde un primer momento, la composición de la escultura evidencia que su autora se basó del “Cantar de Mío Cid”. Las descripciones del texto medieval sobre la fuerza y el valor del Cid quedan reflejadas en la actitud enérgica de la figura, que levanta un brazo en claro signo de esfuerzo, portando una de las lanzas con banderas, que se mencionan en el poema.
     Inciden en esta idea algunos rasgos como la postura erguida del jinete, su robustez anatómica, la preponderancia del tórax cubierto con armadura y el gesto enérgico que ofrece su rostro. Llama la atención el giro lateral de la figura humana que rompe por completo la visión frontal frecuente en este tipo de retratos ecuestres (Véase como ejemplo el Monumento a Fernando III situado en la Plaza Nueva). Con este recurso, Anna Hyatt no sólo logra aportar un mayor dinamismo a la escultura, sino que además la dota de múltiples puntos de vista que enriquecen su plasticidad.
     La figura del animal es, sin duda, la gran protagonista de la obra que la ha convertido en uno de los principales retratos ecuestres de Sevilla, hasta tal punto que la escultura y la zona donde se encuentra son conocidas popularmente como “el caballo”. El interés de Anna Hyatt por este tipo de animales le confiere un gran importancia al caballo, cuya postura le aporta prestancia al retratado y refuerza sus valores heroicos.
     En este sentido, resulta muy ilustrativa la anécdota narrada por la propia autora sobre los elogios que hizo el rey Alfonso XIII cuando contempló el Monumento en Sevilla: “Yo siempre quise saber qué clase de caballo cabalgaba el Cid. Ahora, al ver el que usted modeló, coincido con usted en que éste es el único caballo digno de haber sido montado por el héroe castellano”.
     El conjunto está envuelto por el neoclasicismo, aunque cabe resaltar la capacidad imaginativa de la artista en la introducción del movimiento y de elementos realistas y expresivos con los que consigue captar la intensidad del momento histórico representado.
ANNA HYATT HUNTINGTON
     Nacida en Cambridge (Massachusetts) en 1876 dentro de una familia acomodada, hija del reputado paleontólogo, Alfeo Hyatt.
     Anna comenzó su formación artística en la Art Student League de Nueva York, especializándose en los talleres y estudios de distintos artistas estadounidenses que gozaban de cierta fama. Muy importante para ella será su estancia en la Granja de Porto Bello, dónde comenzó a esculpir animales; se iniciaría así su interés por la captación del movimiento animal y su plasmación realista en la escultura, un objetivo que centraría toda su vida artística.
     En 1923 contrae matrimonio con el magnate e hispanófilo Archer M. Huntington. La unión la introdujo en los ambientes elitistas y culturales del momento, colaborando con su esposo en todo lo relativo a sus colecciones y museos.
     Pocos años después se trasladan a Sevilla, donde residieron durante largos periodos. La realización del Monumento al Cid y su posterior donación le aportó una gran fama en todos los niveles. La escultura fue muy admirada en su momento, despertando elogios de todo tipo y desde todos los ámbitos, hasta tal punto que el rey Alfonso XIII la distinguió con la Gran Cruz de Alfonso XII, un reconocimiento que hasta la fecha no había tenido ningún escultor.
     Junto al Monumento al Cid, el matrimonio Huntington donó tras la Exposición Iberoamericana dos cuadros de Valdés Leal (originalmente fue uno, posteriormente seccionado en dos partes) al Ayuntamiento de Sevilla. Se trata de “La procesión de Santa Clara con la Sagrada Forma”, una obra que había sido adquirida por el coleccionista Jorge Bonsor y que tras la muestra los Huntington no dudaron en comprar para regalarla a la ciudad. Este acto supuso Anna Hyatt y su esposo fuesen declarados Hijos Adoptivos de la ciudad de Sevilla.
     Tal fue el éxito de esta escultura, que durante los años sucesivos donó copias que se encuentran repartidas por América. La primera copia fue realizada para centrar la plaza que se abre a la sede de la Hispanic Society. Le seguirían los de Buenos Aires, San Diego y San Francisco.
     Años más tarde realizó la escultura de Juana de Arco, que junto al citado Monumento al Cid, despertó el entusiasmo de la crítica artística internacional, manifestando que ambas obras eran las de mayor envergadura que jamás había hecho una mujer en la historia del arte. De hecho, hasta finales del siglo XX, el Monumento al Cid estuvo considerado como la escultura más grande realizada por una mujer en Europa.
     En 1953, con 77 años de edad, comienza la que sería su obra más conocida. El grupo escultórico “Los portadores de la antorcha”, que en 1955 sería regalada a Madrid y colocada en la plaza Ramón y Cajal.
     A finales de ese mismo año se produjo el fallecimiento de su marido en Nueva York, una pérdida que fue muy sentida en España por su vinculación al mundo de la cultura, de hecho Francisco Franco y su Ministro de Exteriores, Martín Artajo, enviaron sendos telegramas manifestando su pesar por tan importante pérdida. El 5 de octubre de 1973 moría en Washington. Su legado escultórico se reparte por cientos de museos de todo el mundo, sus grandes obras decoran espacios en las principales ciudades (Nueva York, Madrid, Buenos Aires, etc). Cabe destacar el Greenbrook Garden de Carolina del Sur, un espacio creado por ella, donde gran parte de su obra se exhibe al aire libre creando un espacio único donde las esculturas conviven con la vegetación en una armonía muy interesante. Días más tarde, Sevilla realizó un acto de homenaje en el Monumento al Cid organizado por el Círculo Cultural Rociero de Triana (Metis Restaura).
Conozcamos mejor la Biografía de Rodrigo Díaz de Vivar "El Cid", guerrero y héroe celebrado en El Cantar de Mío Cid;
     Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid Campeador. ¿Vivar? (Burgos), 1048-1050 – Valencia, (10 de julio de 1099). Guerrero, héroe celebrado en El Cantar de Mío Cid.
     Sobre el hombre que fue Rodrigo Díaz de Vivar existen dos biografías: una, la más conocida y popularizada, la tejida con los datos de la creación literaria, esto es, con el Poema de Mío Cid y el romancero; y otra muy distinta, la única verdaderamente histórica, construida con el Carmen Campidoctoris, canto coetáneo en loa de Rodrigo; con la Historia Roderici, una extensa e informada biografía escrita tan sólo algún decenio tras la muerte del héroe y cuyo autor utilizó documentos del archivo familiar del biografiado; con las crónicas y noticias árabes, especialmente las obtenidas de las obras de Ibn ‘Alqama e Ibn Bassªm, y con los documentos y diplomas coetáneos que otorga o confirma Rodrigo Díaz de Vivar. Naturalmente aquí sólo nos ocuparemos de esta segunda, dejando la primera para el mundo de la literatura y de la leyenda.
     Ninguna fuente histórica o diplomática consigna el lugar o la fecha de nacimiento de Rodrigo Díaz de Vivar; probablemente vio la luz del mundo en Vivar del Cid, pequeño lugar sito nueve kilómetros al norte de Burgos, ya que todas las fuentes épicas designan a Rodrigo como “el de Vivar”, y este dato parece pertenecer al núcleo mínimo de veracidad de esas fuentes. En la aldea de Vivar, sita entonces en el extremo límite de Castilla, sería su padre un noble fronterizo, que el año 1054, tras la muerte en Peñalen del rey Sancho de Pamplona recuperaría de manos de los navarros las fortalezas de Ubierna, Úrbel y La Piedra. En cuando a la fecha de su nacimiento Menéndez Pidal la situó entre los años 1041 y 1047, mientras Ubieto Arteta prefería retrasarla hasta 1054-1057; nosotros creímos en su día deber colocarla entre los años 1048-1050 basados en el dato del Carmen Campidoctoris que califica a Rodrigo de “aún adolescente” cuando en 1067 en “su primer combate singular venció al navarro” y en su tardío matrimonio en 1074, pues, si hubiera nacido el año 1043, una soltería prolongada hasta los 31 años de edad resultaría difícil de admitir.
     La ascendencia del Cid, especialmente el linaje paterno nos viene dado en la Historia Roderici remontándose hasta la séptima generación representada por Laín Calvo, aunque no sea posible probar documentalmente la exactitud de esos datos genealógicos. El linaje arranca de Laín Calvo, que no es citado en la Historia Roderici como juez de Castilla; como la leyenda de los jueces es posterior a la Historia Roderici es bien posible que la leyenda haya tomado el nombre del juez del linaje del Campeador; en todo caso es evidente que la familia paterna del Campeador no se contaba entre la más alta nobleza de Castilla. En cambio sí que pertenecía a esa alta nobleza la familia materna: el abuelo materno del Cid, Rodrigo Álvarez, fue tenente nada menos que de cinco importantes alfoces, y su hermano Nuño Álvarez subscribe asiduamente los diplomas de Fernando I, desempeñando además las tenencias de Amaya y Carazo.
     Dada la categoría social de la familia materna de Rodrigo Díaz, nada tiene de extraño que éste fuera a completar su formación humana y militar en la corte de Fernando I al lado de algunos de los vástagos regios, y así la Historia Roderici nos dirá que Rodrigo fue “criado diligentemente por Sancho, rey de toda Castilla y dominador de España, que le ciñó el cinto militar”. El término nutriuit o crió excluye una relación de compañerismo o igualdad y más bien supone una diferencia de edad y de posición; en la pequeña Corte del infante Sancho crecería Rodrigo y se formaría en las artes militares y también en las letras, dentro de los límites de la época, esto es, en la escritura, y asistiendo a las actuaciones de la Curia Regia en su aspecto consultivo o judicial.
     Acompañando al infante don Sancho, enviado por su padre a Zaragoza en 1063 para cobrar las parias, fue Rodrigo, quizás como paje o ya armado caballero, cuando por las mismas fechas el rey aragonés Ramiro I estaba atacando Graus. El infante don Sancho con su hueste castellana acudió en ayuda de su tributario al-Muqtadir, resultando muerto en el encuentro el rey Ramiro. La Historia Roderici no atribuye ninguna participación especial al joven Rodrigo, sólo nos dice que acompañaba al infante castellano.
     El 27 de diciembre de 1065 moría Fernando I, e inmediatamente asumía Sancho el gobierno de la parte del reino paterno que le había correspondido, Castilla. A su lado estaba el joven Rodrigo que “era querido por el rey Sancho con mucho cariño e inmenso amor y que le puso al frente de toda su mesnada; Rodrigo crecía y se hacía un guerrero fortísimo y un campeador en el palacio del rey Sancho” (Historia Roderici). Según el Carmen Campidoctoris el título de Campeador le fue atribuido a nuestro Rodrigo con ocasión de su victoria en combate singular sobre un guerrero navarro, combate que creemos poder datar el año 1067. Otra lid singular del Campeador aparece recogida en la misma Historia Roderici; se trata de un sarraceno de Medinaceli, que no sólo fue vencido, sino también muerto.
     No sabemos si en estas acciones bélicas de 1067 actuaba ya Rodrigo como alférez o abanderado de la hueste castellana; tenemos como más probable la negativa, pues nada nos dice sobre ello la Historia Roderici, que en cambio nos informa cómo “en todas las guerras que el rey Sancho hizo contra el rey Alfonso en Llantada (1068) y en Golpejera (1072) venciéndolo, Rodrigo era el portador de la insignia real de Sancho, prevaleciendo y destacando entre todos los guerreros del ejército castellano”.
     Las victorias del rey Sancho lo condujeron a su coronación en León el 12 de enero de 1072 como rey emperador de todo el reino leonés de Fernando I, Galicia incluida; únicamente en Zamora su hermana Urraca se negaba a obedecer sus órdenes, por lo que al fin del verano de ese año 1072 Sancho, llevando a Rodrigo en su ejército, puso sitio a la plaza. Durante el asedio Bellido Dolfos dio muerte a traición al rey Sancho; nada sabemos de la intervención del Campeador en este episodio, que atribuimos más bien a la invención juglaresca. Lo que sí haría, sería acompañar al cuerpo de su Rey hasta el monasterio de Oña (Burgos) elegido por el difunto para su sepultura.
     En el rey Sancho había perdido Rodrigo al señor que le había criado y que tanto le había distinguido; pero según la Historia Roderici no parece que el Campeador entrara con mal pie con el nuevo Monarca, ya que el rey Alfonso lo recibió con todo honor como vasallo y lo conservó a su lado con todo amor y respeto. Ni una sola palabra sobre la jura de Santa Gadea, emotiva escena de invención juglaresca. Alfonso VI, al aceptar el vasallaje de Rodrigo Díaz, lo unía a sí con el vínculo personal del homenaje y fidelidad, al mismo tiempo que se obligaba a protegerlo y favorecerlo; Rodrigo no era un súbdito más del nuevo rey, sino que era recibido en el círculo mucho más íntimo y reducido de los fieles y vasallos personales de Alfonso VI.
     Obligación especialísima del señor era procurar un buen matrimonio a sus vasallos y a fe que Alfonso cumplió espléndidamente este deber señorial en relación con Rodrigo Díaz al procurarle el enlace con una dama asturiana, Jimena Díaz, hija de Diego, el conde de Asturias y hermana de otros tres condes, y descendiente, exactamente biznieta, del rey leonés Alfonso V, abuelo del rey Alfonso VI, del que era por lo tanto sobrina en sentido medieval como hija de prima carnal del Rey. Jimena Díaz pertenecía a un linaje de la más alta nobleza del reino. La carta de arras, datada el 19 de julio de 1074, se conserva en la catedral de Burgos, y por ella Rodrigo otorga a fuero de León a doña Jimena la mitad de todos sus bienes; esta mitad comprendía cuatro villas íntegras y parte de otras 39 sitas entre Burgos y Torquemada.
     Celebrado el enlace Rodrigo acompañará el año 1075 al rey Alfonso VI en un viaje por Asturias, la tierra de su esposa, donde por delegación del Rey actuará como juez en dos famosos pleitos, uno entre el obispo y el conde y otro entre un grupo de infanzones y el mismo obispo.
     Tras tres años de residencia en Castilla, el año 1079 surgirá el primer incidente grave que pudo dañar la imagen de Rodrigo ante el Rey; ese año Alfonso VI enviaba dos embajadas a cobrar las parias anuales que los reyes taifas solían abonar al Rey leonés; una presidida por el Campeador se dirigió a Sevilla, otra dirigida por el conde García Ordóñez y otros importantes nobles navarros tuvo como destino Granada. Ambos reyes taifas, de Sevilla y de Granada estaban en pugna; el de Granada, aprovechando la presencia de la embajada de Alfonso VI y con el auxilio de esta, penetra en los dominios del taifa sevillano; este reclama el auxilio de Rodrigo, que se encontraba en Sevilla.
     El Campeador envió cartas a los intrusos rogándoles que por respeto al rey Alfonso desistan de su ataque, pero ellos confiando en su superioridad numérica no sólo no acceden a estos ruegos, sino que se burlaron de ellos y continuaron su avance saqueando toda la tierra hasta alcanzar el castillo de Cabra. Informado de ello Rodrigo parte de Sevilla y se enfrenta con el ejército granadino al que deshace, apresando al conde García Ordóñez y a los nobles que le acompañaban, a los que tras mantenerlos tres días como prisioneros y despojarlos de las tiendas y demás pertrechos como legítimo botín de guerra les permitió marchar libres sin rescate, mientras él victorioso regresaba a Sevilla. De este episodio, sin necesidad de que Rodrigo aumentara la derrota con afrentas innecesarias, nacería una perdurable enemistad entre el Campeador y García Ordóñez, que no dejaría de acusarlo ante el Rey de haberse quedado con parte de los regalos del Rey de Sevilla. El año 1081 el rey Alfonso había salido en campaña por tierras toledanas. Rodrigo alegando enfermedad se había quedado en su casa, cuando los musulmanes atacaron por sorpresa Gormaz obteniendo un importante botín; ante la noticia de este percance, reacciona Rodrigo y reuniendo rápidamente una mesnada sale a perseguir a los atacantes, penetra en el reino toledano y regresa trayendo consigo hasta 7.000 cautivos entre hombres y mujeres. De nuevo este segundo episodio es presentado ante el Rey como una grave imprudencia o más aún como una traición destinada a provocar a los musulmanes toledanos para que estos reaccionaran violentamente, atacaran y dieran muerte al rey Alfonso, que se encontraba entre ellos. El Rey irritado por esta cabalgada del noble de Vivar decreta su destierro; es bien posible que no le faltaran razones al Monarca, y que la cabalgada hubiera ido más allá de lo oportuno y que hubiera violado alguno de los pactos que el Monarca mantenía con los moros toledanos.
     La expulsión del Reino era la pena usual cuando un vasallo incurría en la “ira del rey”; no llevaba consigo la pérdida de los bienes ni afectaba a los familiares próximos del desterrado. El Campeador podía dejar a Jimena y a sus hijos en su casa o en cualquiera de sus propiedades esparcidas a través de casi 80 villas y aldeas; en cambio sus vasallos debían extrañarse con él hasta “ganarle el pan o señor que le hiciera bien”. Por la Historia Roderici sabemos que marchó en primer lugar a Barcelona a ofrecer sus servicios a los condes de aquella ciudad, los hermanos Ramón II y Berenguer II, sin duda atraído por las aspiraciones reconquistadoras de aquellos magnates catalanes; pero no habiendo llegado a un acuerdo con los mismos, a continuación se dirigió a Zaragoza, donde reinaba el taifa al-Muqtadir, de la familia de los Ibn Hñd, que acogió a Rodrigo con gran satisfacción, pensando que los servicios del desterrado podrían ahorrarle las parias que su reino venía pagando a los cristianos desde hacía más de veinte años, ya a Castilla, ya a Aragón, ya a Barcelona.
     Pero apenas llegado a Zaragoza muere el rey al-Muqtadir, dividiendo el reino entres sus dos hijos: al hijo mayor, Yñsuf al-Mu’tamin, le deja Zaragoza, y a su hermano Alfagit el Reino de Denia con Tortosa y Lérida. La guerra que se enciende entre los dos hermanos va a revalorizar los servicios militares de Rodrigo, que sigue a las órdenes de al-Mu’tamin. A su vez Alfagit recabará y conseguirá la ayuda del rey de Aragón Sancho I Ramírez y del conde Berenguer Ramón II de Barcelona. El choque de Rodrigo con los cristianos aliados del Rey moro de Lérida se hace inevitable; primeramente con Sancho Ramírez al socorrer Rodrigo con éxito a Monzón (Huesca) y luego al reforzar el castillo de Almenar, 20 kilómetros al norte de Lérida donde el Campeador se enfrenta con el Rey de Lérida a cuyo lado se encuentran el conde de Barcelona Berenguer Ramón II, el conde de Cerdaña, el hermano del conde de Urgel y los gobernantes de los condados de Besalú, del Ampurdán, del Rosellón y aún de Carcasona. Enfrentadas las dos huestes la de Zaragoza y la de Lérida con sus respectivos auxiliares, Rodrigo convence a al-Mu’tamin a que curse propuestas de paz y acceda a pagar un censo por el castillo de Almenara, pero los aliados del Rey de Lérida con una superioridad numérica aplastante rechazan todas las propuestas. No queda otra salida que el combate en el que la hueste cidiana resulta vencedora poniendo en fuga a todo el ejército de Alfagit y sus auxiliares catalanes, que sufrieron importantes bajas dejando tras de sí un inmenso botín; entre los cautivos se contaba el conde de Barcelona y muchos de sus caballeros, que fueron entregados por Rodrigo a al-Mu’tamin, que a los cinco días los dejó volver libres a su tierra.
      La gran victoria de Almenar, datable el año 1082, pondrá fin a la primera campaña de Rodrigo al servicio del Rey moro de Zaragoza; al volver triunfador a la ciudad fue acogido con grandes honores y muestras de agradecimiento y respeto por el Rey y la población musulmana. Algún historiador ha querido rebajar al Campeador a la simple categoría de un mercenario; ese mismo criterio habría que aplicar al rey de Aragón Sancho Ramírez y a todos los condes catalanes que prestaban sus servicios al Rey moro de Lérida, y a los condes castellanos que aparecen en la historia participando en las discordias musulmanas luchando al lado de una de las facciones contra la otra. Ese mismo año el alcaide del castillo de Rueda (Zaragoza) se substrajo a la obediencia de al-Mu’tamin y ofreció la entrega de la fortaleza a Alfonso VI; este acudió a tomar posesión de Rueda el 6 de enero de 1083, pero las fuerzas leonesas cayeron en una terrible celada en la que murieron muchos nobles y caballeros, llegando a peligrar la propia vida del Rey. Rodrigo, que se encontraba en la región de Tudela, al tener noticia del desastre acude rápidamente en auxilio de su Rey, que lo recibe con los brazos abiertos y lo invita a regresar con él a Castilla; el Campeador inicia el regreso con Alfonso, pero pasada la emoción del encuentro Rodrigo observa ciertas reticencias, que le decidieron a no continuar el camino hacia Castilla y regresar a Zaragoza. Creemos que a partir de este momento el Campeador ya no es un desterrado, sino un caballero que no quiere cambiar la envidiable situación de que gozaba en Zaragoza por un destino incierto en Castilla.
     En este su segundo período al servicio de al-Mu‘tamin, el Campeador, siguiendo las órdenes de aquel, realizará desde Monzón (Huesca) una algara de cinco días por tierras de Sancho I Ramírez sin que este monarca llegara a enfrentarse con él; otra campaña de Rodrigo se dirigirá contra las tierras de Morella, sometidas al Rey de Denia-Lérida. Estas dos campañas contribuirán a estrechar todavía más los lazos entre el Rey de Aragón y el musulmán de Lérida, hasta el punto que unidos ambos se deciden a marchar a tierras de Morella para acabar con el Campeador. Éste no rehúsa la batalla campal que tuvo lugar el 14 de agosto de 1084 y dio el triunfo total a la hueste cidiana, que puso en fuga y persiguió largo trecho a ambos monarcas, haciendo numerosos prisioneros entre los que se encontraban el obispo de Roda Raimundo Dalmacio, el conde Sancho Sánchez de Pamplona, el conde Nuño de Portugal, y otros tres notables que la Historia Roderici enumera por su nombre. Tras la victoria, el recibimiento apoteósico en Zaragoza; al-Mu‘tamin, sus hijos y los habitantes de la ciudad salieron al encuentro del vencedor hasta Fuentes de Ebro, a unos 22 kilómetros de camino, que entró en Zaragoza entre las aclamaciones de la población. El año 1085 fallece el rey al-Mu‘tamin; le sucede su hijo al-Musta‘Ìn II, pero la posición de Rodrigo no sufre ningún cambio.
     El 25 de mayo de 1085 Alfonso VI incorporaba a su territorio el reino musulmán de Toledo; los reyes de taifas se alarman ante el avance cristiano y reclaman el socorro de los almorávides africanos; que pasarán el Estrecho y el 23 de octubre de 1086 se enfrentarán con Alfonso VI en Zalaca o Sagrajas (Badajoz), infligiéndole una severa derrota y poniendo en peligro las nuevas conquistas del reino de Toledo. Noticioso el Campeador de la crítica situación de su rey, abandona el servicio del taifa de Zaragoza y se presenta en 1086 ó 1087 en Toledo para ponerse a las órdenes de su señor, que le otorga el gobierno de siete alfoces: Dueñas (Valladolid), Ordejón (Burgos), Ibia (Palencia), Campoo (Palencia), Iguña (Santander), Briviesca (Burgos) y Langa (Soria).  Será ahora, 1087, cuando Alfonso VI envíe al Campeador a Valencia con órdenes de asegurar en el trono de aquella ciudad a al-Qªdir, el antiguo rey de Toledo, al que el cristiano había ofrecido Valencia a cambio de Toledo. El Campeador pasa por Zaragoza donde refuerza su mesnada y se le añade el rey al-Musta‘in que también aspiraba a adueñarse de Valencia; la llegada de Rodrigo obliga a retirarse a Berenguer Ramón II que estaba sitiando la ciudad; al-Musta‘in quiere apoderarse de Valencia, pero el Campeador se lo impide alegando que sólo obedece órdenes de su rey Alfonso. Al-Qªdir honra a Rodrigo como a su salvador.
      El año 1088 Alfonso VI ordenará a Rodrigo que una su mesnada valenciana al ejército real en marcha hacia Aledo (Murcia) para levantar el asedio que habían puesto los almorávides a la guarnición cristiana; la reunión entre ambos ejércitos no tuvo lugar por algún mal entendido acerca de las rutas a seguir. Este fallo fue aprovechado por los enemigos de Rodrigo para culparlo de traición y de haber abandonado al Rey en peligro; el Monarca dio oídos a estas acusaciones y declaró reo de este delito al Campeador, confiscando sus bienes y apresando a su mujer e hijos. De nada sirvieron las exculpaciones de Rodrigo y sus ofertas de probar su inocencia mediante un juramento solemne o un duelo como juicio de Dios. Lo único que consiguió fue la liberación de doña Jimena y de sus hijos. Declarado traidor por Alfonso, a partir de este momento el Campeador tendrá que sobrevivir en territorio musulmán mediante su espada; tampoco volverá a servir a ningún otro príncipe taifa, como había hecho antes durante cinco años, entre 1081 y 1086, cuando se puso al servicio del Rey de Zaragoza.
     En enero de 1089 ataca por sorpresa el castillo de Polop (Alicante) apoderándose del tesoro del Rey moro de Denia depositado en esa fortaleza; este golpe de mano le permitirá invernar en la región y reforzar y sostener a su mesnada en su marcha hacia Valencia. En el verano de ese mismo año se instala en la huerta de Valencia donde es agasajado por al-Qªdir y recibido por el Rey de Lérida, que se adelanta hasta Sagunto para entrevistarse con él, sin que llegara a establecerse un acuerdo. Rápidamente el Campeador somete a todos los alcaides de las fortalezas de la zona al pago de una tributación o parias.
     El gran poder adquirido por el Campeador en Levante alarmó al Rey de Lérida, que reclamó la ayuda del conde de Barcelona Berenguer Ramón II, que no podía olvidar la afrentosa derrota sufrida a manos del Cid cinco años atrás. Llegada la primavera de 1090 Berenguer se puso en camino con un inmenso ejército; el Campeador buscó el refugio de las montañas de Morella, hasta donde le seguirá el conde catalán, concretamente hasta el Pinar de Tévar Tras cruzarse unas cartas desafiantes, ambos contendientes inician el combate un día de junio de 1090; superados unos primeros momentos difíciles para Rodrigo, que fue derribado del caballo, la lucha acaba con la más estrepitosa derrota de Berenguer II que cayó prisionero de Rodrigo con otros 5.000 guerreros más. La libertad del conde y la de Giraldo Alamán fue convenida mediante el pago de un rescate de 80.000 monedas de oro; los demás cautivos tuvieron que pactar cada uno de ellos el precio de su libertad. Poco después los dos enemigos, Rodrigo y Berenguer Ramón, llegan a un acuerdo de paz por el que este pone en manos de aquel las tierras de su protectorado levantino.
     El año 1091 la reina Constanza que deseaba reconciliar al Rey con el Cid, comunicó a éste cómo el Monarca proyectaba una operación militar contra Granada, sugiriéndole que se sumara a esa campaña para ganarse así el favor del Rey. Rodrigo, que no ansiaba ninguna otra cosa más que la vuelta a la gracia del Rey, partió con su mesnada hacia Granada acompañando a la hueste real, aunque con campamentos separados. La expedición no alcanzó sus objetivos y el resentimiento de Alfonso contra Rodrigo se desató de nuevo; ciertas decisiones del Campeador fueron interpretadas como fanfarronerías, provocando la ira del Rey que trató de apresar al Cid, pero este logró escabullirse, maldiciendo el haber seguido el consejo de la Reina y regresando rápidamente a Levante donde tenía asentado su protectorado. La irritación de Alfonso contra el Cid decidirá al Rey leonés a organizar una coalición para acabar de una vez para siempre con su molesto vasallo. A mediados del verano de 1092 Alfonso VI con todo su ejército se puso en marcha hacia Valencia para atacarla por tierra, al mismo tiempo que 400 naves de Pisa y Génova la aislarían y atacarían por mar. El ataque así planeado fracasó por falta de coordinación entre las fuerzas de tierra y de mar y porque el Cid había abandonado la ciudad en manos de al-Qªdir y de un visir de su confianza, mientras marchaba hacia la comarca de Borja. Desde aquí, tras enviar un mensaje al Rey proclamando su inocencia y fidelidad, manifestaba que no quería luchar contra su Rey, pero que se vengaría en los malos consejeros y enemigos suyos. Cumpliendo su amenaza desencadenó una terrible algara de represalia contra la Rioja, gobernada por su rival y enemigo el conde García Ordóñez, que no osó hacerle frente, asolando y saqueando todas las comarcas desde Alfaro hasta Haro y Nájera.
     El fracaso ante Valencia y el saqueo de la Rioja habían puesto de manifiesto una vez más hasta qué punto Rodrigo sobresalía sobre todos los magnates del reino tanto por su valor y capacidad de reclutar una mesnada imbatida cómo por su habilidad política en crear y mantener un protectorado sobre Valencia y todo el Levante. Había llegado para Alfonso la hora de rendirse a la realidad y, como gran monarca y hombre de estado que era, no lo dudó un instante, y dejando a un lado, si no olvidando, los pasados conflictos, envió a Rodrigo su perdón y vuelta a la gracia real más amplia y generosa, devolviéndole todos sus bienes. El Cid se alegró sobremanera y a partir de este año 1092 ya nunca más se alteró la concordia entre Alfonso y Rodrigo.
     Musulmanes de Valencia, que deseaban acabar con el gobierno de al-Qªdir y el protectorado cidiano, aprovecharon la ausencia de Rodrigo para llamar a los almorávides a los que abrieron las puertas de Valencia, asesinando a al-Qªdir el 28 de octubre de 1092. Esta injerencia de los almorávides en Valencia va dar origen al gran duelo de nuestro héroe con estos hasta entonces imbatidos africanos. Vuelto el Cid a Levante en noviembre, tras restaurar y reforzar su protectorado en toda la región comenzó a hostigar y a preparar el asedio de la ciudad de Valencia, ahora enemiga. Año y medio duraron estas operaciones hasta que finalmente el 16 de junio de 1094, tras un terrible cerco con todos los horrores y espantos del hambre, Valencia se rindió sin condiciones. Mientras el Cid asediaba la ciudad del Turia, el emir almorávide envió en enero de 1094 contra Rodrigo un enorme ejército que llegó hasta Almusafes a la vista de los asediados y que sorprendentemente retrocedió sin atreverse a atacar a la mesnada del Cid, atrapada entre las murallas de Valencia y el ejército almorávide. Este fracaso dolió enormemente al emir Yñsuf b. TªëufÌn, que pocos meses después enviaba otro segundo ejército contra el Cid, cuando éste era ya dueño de la ciudad; Rodrigo se preparó a resistir tras las murallas; las fuerzas almorávides llegaron hasta el arrabal de Cuarte e iniciaron el asedio entre bravatas y amenazas, pero la mañana del 21 de octubre de 1094, sorprendidas por una salida de los sitiados y por una emboscada tendida durante la noche, al ver perdido su campamento, presas del pánico se dieron a la fuga abandonando un inmenso botín.
     Todavía volverían los almorávides sobre Valencia por tercera vez, sufriendo otro descalabro más: fue en la batalla de Bairén, cinco kilómetros al norte de Gandía, en enero de 1097. En esta ocasión al lado del Cid lucharía el infante aragonés, el futuro Pedro I, quedando aniquilado el ejército almorávide que sufrirá enormes pérdidas. Las alegrías del triunfo se verían amargadas pocos meses después el 15 de agosto cuando en la derrota cristiana muera el joven Diego Rodríguez, el único hijo varón del Cid, luchando al lado de Alfonso VI en los campos de Consuegra (Toledo). Dos años más tarde, cuando se hallaba en todo el esplendor de su poder, el 10 de julio de 1099, cinco días antes de la toma de Jerusalén por los cruzados, moriría de muerte natural el insigne guerrero que fue Rodrigo Díaz de Vivar, dejando el señorío de Valencia y su mesnada en manos de doña Jimena. Además del hijo muerto en Consuegra dejó el Cid dos hijas: la mayor, Cristina, casaría con el infante navarro Ramiro Sánchez, y un vástago de este matrimonio sería García Ramírez, el Restaurador, rey de Navarra, y a través de ella se pudo decir “Oy los reyes d’España sos parientes son”. La otra de nombre María enlazaría con el joven conde de Barcelona Ramón Berenguer III el Grande, y las dos hijas de este último matrimonio, María y Jimena, casarían con el conde de Foix y el conde de Besalú respectivamente.
     Tras la muerte del Cid doña Jimena vivió dos años pacíficamente en Valencia, pero el año 1101 de nuevo los almorávides se presentaron ante la ciudad; iniciado el asedio, la mesnada cidiana resistió desde septiembre hasta marzo del año siguiente, en que doña Jimena solicitó el auxilio de Alfonso VI. Llegado este a Valencia fue acogido con la máxima alegría, pero tras analizar la situación juzgó indefendible la plaza y ordenó su evacuación, dejando tras de sí algunos incendios. Con el rey Alfonso abandonaron Valencia doña Jimena, el obispo don Jerónimo y la mesnada cidiana llevando consigo los restos mortales de Rodrigo, que fueron depositados en el monasterio de San Pedro de Cardeña, junto a Burgos (Gonzalo Martínez Díez, SI, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Monumento al Cid Campeador, de Anna Hyatt Huntington, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la avenida del Cid, en ExplicArte Sevilla.

jueves, 9 de julio de 2026

Los principales monumentos (Iglesia de la Concepción, Ermita de San Sebastián, Ermita de la Virgen de la Aurora, y Ermita de Santo Cristo) de la localidad de Alhendín, en la provincia de Granada

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Granada, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de la Concepción, Ermita de San Sebastián, Ermita de la Virgen de la Aurora, y Ermita de Santo Cristo) de la localidad de Alhendín, en la provincia de Granada.
     El encanto de la población de Alhendín reside en los múltiples y distintos paisajes que la conforman. En pleno corazón de la Vega de Granada y próxima al Suspiro del Moro, su forma y dimensión alargada le hace combinar las tierras de regadíos con secanos y secaderos de tabaco.
     Por su término municipal discurre el arroyo del Tarajal y en su entorno el visitante puede disfrutar de los contrastes visuales de los terrenos fértiles de la vega, paisajes áridos y bosque mediterráneo. El patrimonio natural se completa con el legado histórico dejado por los árabes y los Reyes Católicos, y por la presencia de ermitas de los siglos XVIII y XIX que enriquecen su patrimonio cultural.
     Región: Granada y su entorno
     Código Postal: 18620
     Distancia desde Granada: 10 Km
     Gentilicio: Alhendinenses
     Acceder a su website: www.alhendin.org (Diputación Provincial de Granada).
     Situada en al límite de la vega de Granada con las tierras del Temple, esta zona de la vega conoce la presencia humana desde la Prehistoria.
     Su origen como población hay que situarlo en la etapa musulmana, cuando un grupo de yemeníes pertenecientes a la tribu de los Hamdan, se asentó en la zona en el siglo VIII, controlando el camino que unía la vega con el Valle de Lecrín (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Alhendín se extiende desde la Vega de Granada, en dirección suroeste, hasta contactar con la Sierra de Pera. Está atravesado por el arroyo del Tarajal y presenta una altitud media de 743 metros. Dada su situación estratégica de localización, en el cruce de vías de comunicación que ponen en contacto los núcleos de Armilla, Gabia Chica, Otura y Granada tiene un desarrollo urbanístico tentacular a lo largo de dichas vías, en convivencia con las huertas que las rodean. Su ubicación en una llanura permite el crecimiento en cualquier dirección, así frente al centro urbano consolidado aparecen algunas áreas con estructura aún no consolidada en los alrededores de las vías de comunicación.
     El municipio de Alhendín pertenece a la Demarcación Paisajística de la Vega de Granada-Alhama (Guía Digital del Patrimonio Cultural).
Historia.-
     Alhendín fue asentamiento humano en la Prehistoria, como atestiguan las ollas y vasos encontrados en la zona. De la época romana se conserva una cueva semiartificial en Montevives. Como población comienza a tomar importancia en la etapa Nazarí de la época árabe.
     Situada entre la Vega y el valle de Lecrín, su posición estratégica la convirtió en un lugar habitado continuamente desde el siglo VIII al XVI. Sus primeros habitantes fueron miembros de la tribu yemení de Hamdan. Durante el reino Nazarí fue alquería de reyes y estaba defendida por una de las torres más importantes de toda la Vega. Fue conquistada en 1483 por Fernando el Católico, pero Boabdil destruyó su castillo en 1490 (Diputación Provincial de Granada).

Iglesia de la Concepción.-

     La iglesia consta de una sola nave, con capi­llas posteriores que alteran la imagen original. Se cubre con una armadura de limas moamares, apeinazada y reforzada con seis tirantes.
     La capilla mayor se abre mediante arco toral, decorado con escudos del arzobispo Pedro de Castro y se cubre con una armadura ochavada apeinazada. También se cubren con armaduras las capillas colaterales y el sagrario. Las consecuencias de los terremotos de inicios del siglo XIX, se dejaron sentir en este edificio, concretamente en su torre, que se desplomó y tuvo que ser reconstruida. Del año 1846 es el proyecto del arquitecto de la Academia de San Fernando, Salvador Amador, para la reconstrucción del cuer­po de campanas que sería modificado por Juan Pugnaire.
     El interior guarda obras importantes, como el retablo barroco del siglo XVIII, dos obras de Pedro de Mena, la Inmaculada que lo preside y la Santa Teresa del retablo de la Virgen del Rosario, en el muro de la Epístola. También es de destacar una pintura de José de Risueño con Cristo bendiciendo el pan y el vino.
     Al exterior, se abre con dos portadas, una a los pies, del estilo de Ambrosio de Vico, que se estructura en dos cuerpos, el inferior con arco de medio punto entre pilastras rematadas con car­telas, y el superior con hornacina adintelada con pilastras con mutilos curvos, a un lado y otro, y frontón con el escudo del arzobispo Pedro de Castro. La hornacina tiene una Inmaculada, de Pedro de Aranda el mozo.
     La lateral, adintelada, con molduras rectilíneas y un tondo con el escudo del arzobispo Pedro Guerrero; debió trazarla Juan de Maeda (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     Comenzó su construcción después de la Reconquista sobre los restos de una mezquita árabe.
     Edificio de una sola nave y capillas laterales intercomunicadas entre sí por arcos de medio punto. La nave está cubierta por un alfarje mudéjar atirantado. Sobre el cabecero hay una cúpula ochavada mudéjar de lacería. Existen artesonados en dos de las capillas. Las cuatro capillas restantes tienen cúpulas sobre pechinas.  
     El interior de la Iglesia está decorado con pinturas barrocas.
     La portada lateral derecha es de piedra adintelada coronada por un escudo.
     La portada principal, también de piedra, se organiza con un arco de medio punto bajo dintel. Sobre éste, una hornacina con la imagen de la Virgen. Sobre ella un frontón partido por un medallón barroco.
     La torre situada a la izquierda, tiene cuatro cuerpos. El último, con diez lados y ventanas arqueadas, está rematado por capiteles cubiertos con tejas vidriadas (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Principal monumento de Alhendín, forma parte de los templos que se construyeron tras la conquista de Granada por los Reyes Católicos. Levantada sobre la antigua mezquita, el archivo parroquial comienza en el año 1537, aunque hay indicios de la actividad del templo en años anteriores.
     Es de estilo mudéjar y consta de una nave rectangular, cubierta de artesonado y capillas laterales a ambos lados. En su interior se encuentra un retablo barroco del s. XVIII de gran valor artístico, al igual que la imagen de la Inmaculada de la Concepción. La talla de la titular de la parroquia y patrona de Alhendín es una obra esculpida por el maestro Pedro de Mena. La valía de esta imagen ha hecho que sea incluida en el Catálogo General de Arte Español (Diputación Provincial de Granada).

Ermita de San Sebastián.-
     Esta ermita data del siglo XIX y en su interior ofrece al visitante el poder contemplar un pequeño retablo de estilo barroco. En éste se encuentra la imagen de San Sebastián. Está ubicada en las llamadas Eras Altas (Diputación Provincial de Granada).

Ermita de la Virgen de la Aurora.-
     Construida a principios del s. XIX y de autor anónimo, se encuentra ubicada en la plaza de España frente a la parroquia de Alhendín. En esta ermita se venera la imagen de la Virgen de la Aurora (Diputación Provincial de Granada).

Ermita de Santo Cristo.-
     En el Barrio Bajo de Alhendín, en la plaza que lleva su nombre, se levanta la ermita del Santo Cristo. Un santuario que fue construido en 1768 y que ha sido reconstruido recientemente (Diputación Provincial de Granada).
     
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Granada, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de la Concepción, Ermita de San Sebastián, Ermita de la Virgen de la Aurora, y Ermita de Santo Cristo) de la localidad de Algarinejo, en la provincia de Granada. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia granadina.

Más sobre la provincia de Granada, en ExplicArte Sevilla.

El recinto amurallado de la Judería

      Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el recinto amurallado de la Judería, de Sevilla.
      Por su parte, tras la conquista castellana de la ciudad en 1248 la comunidad hebrea, una de las más numerosas del reino, quedó establecida en el sector suroriental intramuros, en los barrios inme­diatos al alcázar, los cuales fueron cerrados con posterioridad por una cerca de tapial en la que se abrían hacia el interior de la ciudad varios postigos, cuyas llaves simbólicas podemos contemplar en el tesoro de la catedral de Sevilla. Las fuentes documentales y arqueológicas han permitido reconstruir el trazado que seguiría aquella cerca, la cual encerraría en un espacio de unas 16 ha a una comu­nidad de más de 500 familias, hasta su progresiva reducción tras los sangrientos sucesos antisemitas de 1391 y la expulsión final en 1492. En este amplio espacio, la aljama hebrea llegó a contar, al menos, con tres sinagogas, fruto de la donación de tres mezquitas realizada por el rey Alfonso X y que estaban ubicadas en la actual plaza de Sta. Cruz y en las actuales iglesias de Sta. María la Blanca y San Bartolomé.
     El muro de la Judería arrancaba en un punto no localizado de la muralla del Alcázar, cercano a la llamada puerta de las Cadenas que comunicaba la Judería con el postigo del Alcázar y el Patio de Banderas. Desde allí continuaría por la calle Rodrigo Caro hacia la calle Borceguinería (hoy Mateos Gago) donde se abriría el acceso principal al recinto a la altura del Mesón del Moro. Desde aquí el muro continuaba en dirección este para girar a la izquierda hacia la calle Fabiola, donde aún se puede contemplar un imponente muro de tapial almenado que continuaría por la calle Federico Rubio, en la cual se advierten restos de la cerca en el muro trasero del convento de Madre de Dios, ya en dirección hacia San Nicolás. Frente a esta parroquia se encontraba el llamado arquillo de las Imágenes, derribado en torno a 1564, el cual abría el paso hacia la vía principal de la aljama, la actual San José y Santa María la Blanca por un lado, y por el otro hacia la actual plaza de las Mercedarias por Conde de Ibarra. En este sector se han encontrado bajo el pala­cio de los Mañara restos del muro, que continuaría por la calle Vidrio y Armenta hacia la confluencia con la calle Tintes, donde la cerca interior acababa encontrándose con la muralla urbana andalusí.
     En cuanto a la comunicación con el exterior de la ciudad, esta se realizaba por la puerta de Minjoar, posteriormente de la Carne, desde donde se accedía al cementerio de la comunidad, cuyos restos se han localizado al construir el aparcamiento subterráneo de la calle Cano y Cueto y en las obras de remodelación del cuartel de Intendencia para la sede de la Diputación Provincial. Por otro lado, se desconoce el momento exacto de la construcción de la cerca de la Judería, sobre el que algunos especialistas opinan que su trazado pudo aprovechar algunos tramos de la muralla prealmohade, construyéndose el resto en el siglo XIV, cuando se agudizaron las tensiones y los asaltos a la Judería, la cual sufrió el antisemitismo que fue extendiéndose por Europa a lo largo del siglo XIV, en el contexto de una fuerte crisis social, política y económica. En este sentido, tras varios incidentes previos, la aljama fue violentamente asaltada en 1391 a raíz de los furibundos sermones antisemitas del arcediano de Écija, Ferrán Martínez, un episodio que acabó con la vida de cientos de personas y provocó la huida y conversión masiva de la gran mayoría, de tal modo que la aljama sevillana nunca se recuperaría de este brutal ataque y sus sinagogas acabaron transformadas en centro de las nuevas collaciones cristianas. Finalmente, tras la expulsión de Andalucía de las últimas familias judías en 1483 por orden de los Reyes Católicos, el barrio fue completamente ocupado por nuevos pobladores cristianos, la llamada "villa nueva" por el profesor Collantes de Terán, y la cerca perimetral dejó de tener sentido, por lo que fue aprovechada en nuevas construcciones y demolida progresiva­mente, abriéndose nuevos portillos de comunicación con el resto de la ciudad, como el postigo del Atambor en la calle Borceguinería y el postigo del Jabón o arco de Clarevout en la calle Tintes (Esteban Moreno Hernández. En torno a las murallas de Sevilla. Guía por las puertas y límites de un casco antiguo. El Paseo editorial. Sevilla, 2023).
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miércoles, 8 de julio de 2026

El sitio arqueológico La Cabaña, en Herrera (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico La Cabaña, en Herrera (Sevilla).  
     En una ladera dedicada al cultivo de olivar de regadío se localiza una alta concentración de materiales cerámicos y constructivos de diversa cronología.
     De época romana se localizan restos de vasijas de almacenamiento y/o transporte, ánforas de tipo Haltern 70. Este tipo de ánfora es un recipiente vinario que tiene su área de producción en la Bética. Contaba con un área de difusión comercial que abarcaba todo el área del mediterráneo Occidental dese el s. I a. C. hasta la segunda mitad del s. II d. C.  
     Los productos a los que estaba destinado este envase eran salsas, vino y defrutum, un liquido dulce procedente de la fermentación del mosto. Este recipiente tiene un cuerpo ovoide de tendencia cilíndrica, con cuello alto y estrecho. Está dotado de un borde exvasado y pibote terminal troncocónico, las asas son bífidas, las pastas depuradas. También se han documentado fragmentos de jarros, y terra sigillata hispánica muy fragmentada y deteriorada.
     De la edad media se observan restos de ataifores y de la edad moderna fragmentos de cerámica vidriada (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico La Cabaña, en Herrera (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia sevillana.

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La lápida funeraria de José María Izquierdo, en el Panteón de Sevillanos Ilustres, de la Iglesia de la Anunciación

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la lápida funeraria de José María Izquierdo y Martínez, en el Panteón de Sevillanos Ilustres, de la Iglesia de la Anunciación, de Sevilla.   
     Hoy, 8 de julio, es el aniversario del fallecimiento (8 de julio de 1922) de José María Izquierdo y Martínez, personaje, cuyos restos reposan en el Panteón de Sevillanos Ilustres, por lo que hoy es el mejor día para ExplicArte la lápida funeraria de José María Izquierdo y Martínez, en el Panteón de Sevillanos Ilustres, de la Iglesia de la Anunciación, de Sevilla.
     La Iglesia de la Anunciación [nº 25 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 48 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la calle Laraña, 1; en el Barrio de la Alfalfa, del Distrito Casco Antiguo.
     En el muro que se correspondería en la iglesia de la Anunciación con el del Evangelio, y a los pies del mismo, se encuentra la lápida de José María Izquierdo y Martínez, entre las de Amador de los Ríos, y José Gestoso. José María Izquierdo (1882-1922), poeta, ensayista, profesor, periodista y activo ateneísta, con una rica obra cultural, promotor, asimismo, de la popular Cabalgata de los Reyes Magos, que rindió culto y sensible homenaje a Sevilla en su obra más conocida: Divagando por la ciudad de la gracia.
     Es una lápida muy sencilla y austera de mármol blanco, sin más comentario, en la que aparece grabado el texto:

JOSE Mª IZQVIERDO
Y MARTINEZ
+8 DE JVLIO DE 1922

Conozcamos mejor la Biografía de José María Izquierdo Martínez, personaje que protagoniza la lápida funeraria:
     José María Izquierdo Martínez, (Sevilla, 19 de agosto de 1886 – 8 de julio de 1922). Jurista y escritor.
     Escritor en la corriente del idealismo modernista, estuvo ligado al movimiento regeneracionista andaluz en su clave de regionalismo cultural y fue partidario del autonomismo progresivo y del “patriotismo ciudadano”.
     Cursó la enseñanza secundaria en el instituto provincial de Sevilla, siguiendo el preparatorio de Derecho (1901-1902), con ingreso el año académico 1902-1903 en la Facultad de Derecho de la Universidad de Sevilla, donde concluyó la licenciatura (1906), con máxima calificación y premio en todas las asignaturas.
     Verificados los ejercicios para la colación del grado de licenciado en Derecho el 20 de junio de 1907, obtuvo la calificación de sobresaliente por unanimidad.
     Alcanzó el grado de doctor en Derecho con un trabajo de tesis sobre derecho en la literatura, publicado como El Derecho en el teatro español (1914), y, aunque no prosiguió la carrera académica, fue profesor auxiliar en Derecho Canónico.
     Joven ateneísta, colaboró con la institución como conferenciante: “Las leyes regias. Disertaciones de Derecho romano” (1902-1903), “La hospitalidad y el Derecho de gentes” (1906) y “Del pragmatismo” (1910). Se inició en el periodismo local con artículos en El Noticiero Sevillano, El Liberal y, especialmente, en El Correo de Andalucía, que firmó bajo los pseudónimos de Jacinto Ilusión, Iván el Imbécil, Sartus, Resartus, Alcyón y otros.
     Se sumó, a partir de 1914, al ideal de regeneracionismo transformador formulado por Blas Infante Pérez, el “renacimiento andaluz”. En realidad, Infante, en el capítulo segundo de su Ideal andaluz: varios estudios acerca del Renacimiento de Andalucía (1915), reconoce adeudar a Izquierdo el concepto de “Ideal Andaluz”, de clara resonancia krausista y elaborado por éste la primera vez en 1913, con ocasión de un comentario contenido en su obra Divagando por la Ciudad de la Gracia (1914), a la conferencia y memoria dictada por Francisco Rivera Pastor en el Ateneo de Madrid sobre Orientaciones políticas (marzo-mayo de 1913).
     Izquierdo aportó una reflexión estética y cultural, además de manifestar la “necesidad de una nueva ley que sustituya al viejo Derecho y reorganice el régimen de nuestra región” (“ideal jurídico”). Su obra De las Normas y de las Formas (1916) enmarca la construcción de esta categoría iusfilosófica, siendo influida por postulados de idealismo kantiano —mundo de la representación— y tesis de A. Schopenhauer —mundo de la voluntad—. Son claves de su tentativa la recomposición dialéctica esencial-existencial de las tensiones entre derecho objetivo (derecho-poder) y derecho subjetivo (derecho-facultad), entre “jurismo y juridicidad”, cuya síntesis resulta en grados de moralidad como Derecho-Virtud y Derecho-Norma como reconciliación entre “justicidad y juridicidad”.
     De ahí también su atención al fenómeno social y normo-espontáneo del sindicalismo —nuevo ideal de vida, norma de conducta, organización social ante la crisis de la idea de derecho subjetivo—, que recoge del solidarismo de L. Duguit. Igualmente, su interés en la promoción de un “patriotismo ciudadano” —“la ciudad es síntesis de la patria”— en línea con las teorías sobre ciudades elaboradas por el noventayochismo y la generación de 1914 (A. Ganivet, J. Maragall, E. d’Ors, J. Ortega y Gasset, etc.).
     A Izquierdo se debe la creación y organización de la primera cabalgata de Reyes Magos celebrada en Sevilla (5 de enero de 1918). En ese mismo año participó en el ciclo que, organizado por el Ateneo, se dedicó a “Los problemas que plantea la autonomía de Cataluña”, defendiendo, junto a Infante, la posición más avanzada de la corriente autonomista progresiva. Su creación literaria se inscribe en la tendencia del idealismo modernista, con rasgos de misticismo, subjetivismo e intimismo. Su prematuro fallecimiento conmovió a Eugeni d’Ors Rovira (Xènius), que le llamó “gran sevillano taciturno”. De su talante y marginalismo hizo evocación de afinidad espiritual Luis Cernuda en Ocnos (1942), quien, además, ya un artículo de 1936 titulado “Divagando sobre la Andalucía romántica”, presenta con Izquierdo coincidencia respecto de su “teoría de Andalucía”. Juan Ramón Jiménez se refirió a Izquierdo en Españoles de tres mundos (1942) como “ángel anunciador” y “maná congregado en forma de hombre”. Ateneo y Ayuntamiento de Sevilla editaron sus Obras Completas a propuesta de José Muñoz San Román, concejal, escritor y académico.
     Se conserva un retrato del año 1918, propiedad del Ateneo de Sevilla, firmado por Miguel Ángel Pino Sardá (José Calvo González, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la lápida funeraria de José María Izquierdo Martínez, en el Panteón de Sevillanos Ilustres, de la Iglesia de la Anunciación, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

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martes, 7 de julio de 2026

La Ópera "Leonor, o la prueba afortunada", ambientada en Sevilla, de Honorio Nicolás María Duveeyrier, y Stanislas Champein

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la ópera "Leonor, o la prueba afortunada", ambientada en Sevilla, de Honorio Nicolás María Duveeyrier, y Stanislas Champein, y Pierre Gaveaux.
     Hoy, 7 de julio, es el aniversario del estreno (7 de julio de 1781) de la ópera "Leonor, o la prueba afortunada", en el Teatro de la Ópera Cómica, de París (Francia), así que hoy es el mejor día para ExplicArte la ópera "Leonor, o la prueba afortunada", ambientada en Sevilla, con libreto de Honorio Nicolás María Duveeyrier, y música de Stanislas Champein.
     Es una de las óperas en la que se basará Beethoven para su Fidelio, por lo que sus personajes principales son Florestán y Leonora, transcurriendo la acción en las cercanías de Sevilla, en el siglo XVII, en una fortaleza destinada a prisión del Estado, considerándose ésta el Castillo de San Jorge, siendo el hilo argumental en la que Florestán está prisionero en una fortaleza cuyo gobernador es don Pizarro, quien, ante la visita de inspección del ministro don Fernando pretende asesinar al prisionero, del que es enemigo personal. La esposa de éste, Leonora, disfrazada de hombre se introduce en la cárcel para salvarlo, con la complicidad de sus carceleros. Finalmente don Fernando libertará a todos los presos políticos, permitiendo así el feliz reencuentro de Leo­nora y Florestán y la celebración del amor y la libertad.
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lunes, 6 de julio de 2026

Los principales monumentos (Iglesia de las Angustias, Convento del Carmen, Convento de San Diego, Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, Casa de la Inquisición, Hospital de la Reina, Pósito, Cárcel Real, Carnicerías Reales, Barrio de la Joya, Caño Wamba, Baños Árabes, Puente Romano, Pilar de la Carrera, y Castillo) de la localidad de Alhama de Granada II, en la provincia de Granada

      Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Granada, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de las Angustias, Convento del Carmen, Convento de San Diego, Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, Casa de la Inquisición, Hospital de la Reina, Pósito, Cárcel Real, Carnicerías Reales, Barrio de la Joya, Caño Wamba, Baños Árabes, Puente Romano, Pilar de la Carrera, y Castillo) de la localidad de Alhama de Granada II, en la provincia de Granada.


Iglesia de las Angustias.-
     Templo barroco con planta de cruz latina al que se adosan la sacristía y otras dependencias, conformado a lo largo del siglo XVII. Está reali­zado con mampostería y yeso, a excepción de las portadas que utilizaron sillares. Su grado de deterioro es muy elevado, destacando en él los emblemas heráldicos de las pechinas, la cúpula del crucero y el camarín que data del siglo XVIII. El saqueo y quema del templo en la guerra civil lo dejó en un estado deplorable, hasta el punto de ser clausurado en la posguerra, lo que ha ido provocando un grave abandono, con el consiguiente deterioro que ello conlleva (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     Raya Retamero indica que poco se sabe de este templo, como poco es conocido el conjunto de monumentos de Alhama. 
     Se podría afirmar que el edificio se fue perfeccionando y acabando a lo largo del siglo XVII. Los materiales constructivos corresponden a los de la arquitectura popular de la época, poco variados: mampostería y yesos, a excepción de los sillares empleados en las portadas. Está encalada en su fachada exterior. 
     En cuanto a su decoración, poco es lo que subsiste: las pechinas decoradas con emblemas heráldicos, la cúpula, el crucero y el camarín, que parece ser la parte más reciente de la iglesia según una inscripción en el mismo 1762. 
     Es de una sola nave y presenta, como se ha dicho, cúpula sobre pechinas en el crucero. A su planta, de cruz latina, se le adosan la sacristía y otras dependencias eclesiásticas. 
     El camarín se hizo en 1762. El resto de la iglesia sufrió la quema de retablos e imágenes, lienzos y altares durante la Guerra Civil. Solamente se salvo una modesta cajonería, fechada en 1679, que se conserva en la sacristía de la iglesia de la Encarnación y algunos lienzos de escaso valor. 
     El templo fue clausurado en la posguerra y progresivamente se fue destruyendo hasta convertirse prácticamente en un montón de escombros, sobre todo desde finales de los sesenta, en que una fuerte nevada hizo que se desplomara toda la cubierta.
     El edificio se encuentra actualmente en estado de ruina total. El saqueo y la quema del templo en la Guerra Civil lo dejó en un estado deplorable, hasta el punto de ser clausurado en la posguerra, y progresivamente se fue destruyendo hasta convertirse prácticamente en un montón de escombros, sobre todo desde finales de los sesenta, en que una fuerte nevada hizo que se desplomara toda la cubierta (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Convento - Iglesia del Carmen.-
     Edificio originariamente conformado por igle­sia y claustro adyacente. Sobre los restos de este último está instalado, actualmente, el Ayunta­miento de la ciudad, quedando el templo como vestigio de las funciones religiosas originales del conjunto.
     La Iglesia tiene planta de cruz latina, con capi­llas laterales, camarín en la cabecera y coro a los pies. Todo el espacio se cubre con una armadura de par y nudillo con tirantes de acero, cúpula sobre pechinas en el crucero, siendo baídas en sus brazos y de arista en la capilla mayor, y bó­vedas de medio punto en las capillas. Constituye en conjunto un edificio que espacial y decorativamente anuncia al barroco, a pesar de las intervenciones que han desvirtuado su concepción original, como la nave de la Epístola, que altera el esquema original. Su construcción se inicia por los pies en 1589, y no es hasta comienzos del siglo XVII cuando se construye la cabecera, gra­cias al mecenazgo de D. Rodrigo de Bazán y Maldonado, participando arquitectos de la propia Orden Carmelita, aunque no se descarta la participación de Ambrosio de Vico, estando acabada para 1619. Los materiales utilizados en esta primera etapa son pobres, tal como correspondería a los votos de la Orden. Las clases más poderosas de Alhama con el tiempo irían haciendo importantes aportaciones económicas que con­tribuirían al engrandecimiento de la Comunidad, cuestión que favorecería el enterramiento de familias alhameñas, tal como lo recuerdan los escudos que hay en los muros laterales de la igle­sia, y que comunican con las capillas que sirvieron para tales enterramientos. La desamortización del XIX, propició que el Ayuntamiento de Alhama, como ya se ha indicado, se instalara en el claustro y dependencias del monasterio.
     Al exterior se abre con una portada a los pies, que destaca por su esquema carmelitano muy sencillo, desarrollado mediante un rectángulo vertical rematado por frontón y centrado por el escudo de la Orden. La portada combina sillería en el cuerpo inferior y yeso en el superior. Junto a ésta hay un pequeño campanario de ladrillo rojizo, cuyos vanos pequeños y de medio punto, hoy vacíos, estaban ocupados en su origen por campanas. Contaba con una torre situada a la derecha de la cabecera, que tuvo que ser demoli­da a consecuencia del terremoto de 1884.
     Volviendo al interior, la capilla mayor, de escasa profundidad, contaba originariamente con un retablo realizado por Pedro de Raxis y Alonso de Mena, que fue sustituido en 1733 por el de la Hermandad de la Virgen del Rosario de Granada, el cual, finalmente, fue destruido en 1936. En sus laterales se abren capillas de planta cuadrada, permitiendo, la de la derecha, el acceso al camarín de la Virgen del Carmen, realizado en el siglo XVIII. Este destaca por su complejidad decorativa e iconográfica. De planta cuadrada, está totalmente cubierto de yeserías, en las que se han reinterpretado temas clásicos. Todo en la línea del artista cordobés Hurtado Izquierdo y sus seguidores.
     El crucero se cubre con una cúpula de media naranja muy rebajada sobre pechinas, con fres­cos barrocos fechados en 1737; unas cintas de repertorio vegetal dividen el espacio, en ocho gallones decorados con medallones ovales con santos de la orden carmelita: San Andrés Cor­sini de Florencia, San Cirilo del Monte Carme­lo, San Ángelo de Sicilia, entre otros. Destaca la heráldica, como los escudos de D. Rodrigo de Bazán y Maldonado y el de los Pérez del Pulgar. En uno de los brazos de crucero se conserva un retablo de estuco dedicado al Sagrado Corazón, estructurado en banco, tres calles, un solo piso y hornacina central que remata el conjunto. Com­pletan la decoración de la cabecera un cuadro de la Piedad, de la escuela granadina de mediados del siglo XVII, y dos esculturas de candelero, un San Pedro Nolasco de la escuela de los Mena, y una Virgen del Carmen, ya del siglo XVIII.
     En el muro del Evangelio, se abre la Capilla de Nuestro Padre Jesús Nazareno, en la actualidad de la Virgen de las Angustias. Organizada en dos cámaras, la primera con planta hexagonal en el primer cuerpo, y altares con hornacinas dispuestos en su perímetro, separados por pilastras corintias que enmarcan arcos de medio punto. Este espacio da paso a una segunda cámara con doble altura. En su sótano se encuentra una cripta de enterramientos con una cubierta pétrea del siglo XVIII. Sobre ésta se ubica el camarín, al que se puede acceder por unas escaleras realizadas con jaspe, al igual que el pequeño altar situado en el centro. Este espacio tiene un cerramiento de cúpula de media naranja de pequeño tamaño con nervios y abundante decoración a base de cabezas de angelitos y hojarasca, apreciándose aún restos de policromía y dorado. El camarín se completa con un programa deco­rativo barroco a base de columnas salomónicas adornadas en su fuste con hojas de acanto, y de­ talles dorados como los nervios de los tallos y los capiteles corintios. También son doradas las ins­cripciones que aparecen en la recargada cúpula y que muestran la profusión del estuco en este tipo de espacios. El camarín aloja actualmente a la Virgen de las Angustias, patrona de Alhama, obra del escultor granadino Espinosa Cuadros, que vino a reemplazar al Nazareno, la Soledad y San Juan, que desaparecieron en la guerra civil. El lado de la Epístola está ocupado por cinco capillas funerarias que presentan un esquema si­milar. Se abren con un arco de medio punto sobre pilastras toscanas, entablamento y un ático, que dependiendo de la familia propietaria tendrá mayor o menor complejidad, siendo la norma un rectángulo que cobijaba un cuadro, un relieve o un escudo del patrono, todo ello complementado por aletones de raigambre escurialense (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     Edificio originariamente conformado por iglesia y claustro adyacente. Sobre los restos de este último está instalado actualmente el Ayuntamiento de la ciudad, quedando el templo como vestigio de las funciones religiosas originales del conjunto.
     La iglesia tiene planta de cruz latina, con capillas laterales, camarín en la cabecera y coro a los pies. Todo el espacio se cubre con una armadura de par y nudillo con tirantes de acero, cúpula sobre pechinas en el crucero y bóveda de medio punto en las capillas. El crucero posee una cúpula decorada  con ricos frescos, hoy deteriorados, que descansa sobre cuatro arcos de medio punto. Tras uno de ellos se sitúa el altar mayor. Carece de retablo, aunque hay restos de un manto en piedra que originariamente lo enmarcaría. Posterior al altar existe un camarín, muy deteriorado, decorado con un barroco similar al de la Sacristía de Granada.
     Constituye en conjunto un edificio que espacial y decorativamente anuncia el barroco. Su construcción se inicia por los pies en 1589, y no es hasta comienzos del siglo XVII cuando se construye la cabecera, estando acabada en 1619.
     Al exterior se abre con una portada a los pies, que destaca por su esquema carmelitano muy sencillo,  desarrollado mediante un rectángulo vertical rematado por frontón y centrado por el escudo de la Orden. La portada combina sillería en el cuerpo inferior y yeso en el superior. Contaba con una torre situada a la derecha de la cabecera, que tuvo que ser demolida a consecuencia del terremoto de 1884 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Construido entre los siglos XVI y XVII en una mezcla de estilos que van del sobrio clasicismo manierista al barroco más recargado.
Fue un antiguo convento de las Carmelitas Descalzas y sus capillas fueron lugar de enterramiento de las familias de la aristocracia alhameña. El templo es de planta rectangular, con techo de armadura de madera, capillas laterales y cúpula sobre el crucero decorada con pinturas al fresco. Sobre sus portadas campean los escudos de la nobleza de Alhama. Particular interés revisten el camarín de la Virgen, detrás del altar mayor, y la capilla de Jesús Nazareno, típicas realizaciones del barroco churrigueresco granadino del siglo XVIII (Diputación Provincial de Granada).

Convento de San Diego.-

     Convento de clausura para religiosas francis­canas clarisas. La iglesia tiene planta de cruz latina, con tres naves y cubiertas abovedadas; todo el conjunto fue restaurado después de la guerra civil. Construido en el emplazamiento que ocupó la Ermita de la Virgen de la Cabeza, en el siglo XVI, las obras de la iglesia estaban muy avanzadas en 1693. Tras la desamortización de Mendizábal, se utilizó como cuartel y hospeda­je de peregrinos, para convertirse en cárcel en 1839. A causa del conflicto de 1936, sólo quedan algunas piezas de orfebrería de lo que albergó este organismo religioso durante los siglos XVI al XIX. Dentro del escaso patrimonio mueble existente, destaca en la capilla mayor una escultura que representa a la Inmaculada Concep­ción, atribuida a Alonso de Mena, que preside el moderno retablo (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     Convento de franciscanos del siglo XVII, de estilo barroco, que en la actualidad está habitado por una comunidad de monjas clarisas (Diputación Provincial de Granada).

Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios.-
     Construida entre los siglos XVI y XVIII, se trata de una construcción de una sola nave y capilla mayor, la primera cubierta con una bóveda de medio cañón rebajada con falsos lunetos y el presbiterio con una cúpula rebajada. A esta es­tructura se añade la sacristía y el camarín de la titular del templo, cubierto con una cúpula lobulada construida en el tercer cuarto del siglo XVIII, concretamente 1766, tal y como reza una inscripción en el muro exterior.
     El lamentable estado de conservación del edificio apenas si deja apreciar el exterior, donde se significa la portada con arco de medio pun­to rematada por una espadaña cubierta a modo de hornacina. En la puerta hay, también, que reseñar el aldabón con iniciales marianas y heráldica. En su interior sobresale el conjunto de yeserías que decoran las bóvedas y la cúpula del crucero, con programas de motivos vegetales y geométricos, así como las pinturas del Camarín de la Virgen de los Remedios (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     La ermita de Nuestra Señora de los Remedios se encuentra ubicada, desde el siglo XVI,  extramuros de la ciudad sobre un promontorio dominando el antiguo camino que se dirige a Granada.
     Consta de una sola nave rectangular, cubierta con bóveda de cañón y falsas lunetas, el presbítero está cubierto por una cúpula con original decoración geométrica de yeserías. En 1766 se construye, tras el presbiterio, un camarín de excepcional calidad, decorado con una cúpula lobulada y pinturas al fresco referentes a temas marianos y decoraciones vegetales. Adosada a la derecha de la ermita, se encuentra la sacristía y la vivienda del ermitaño.
     La fachada principal, a los pies del templo, se corona con una espadaña construida entre el siglo XVII y XVIII, bajo ella, se abre la puerta de acceso. Esta puerta, consta de un doble arco. El primero es el más exterior, y se presenta en un gran arco de medio punto, realizado con grandes dovelas de piedra. En su clave se encuentra el escudo de armas de los Padilla, y justo encima se abre un vano circular que da luz al templo. Mas al interior se encuentra otro arco mucho más pequeño, realizado igualmente en medio punto y con dovelas que descansan en pilastras de base cuadrada. En la clave de este arco se encuentra una guirnalda circular, formada por elementos vegetales.
     La ermita contó con un pórtico, de planta cuadrangular, con un tejado que servía de protección tanto para la puerta, como de antesala de los fieles que se acercaban a la ermita. Todavía son apreciables las huellas de las vigas de este pórtico sobre la portada.
     Frente a la fachada se levantaba una cruz de piedra que al igual que el pórtico fue destruido durante la Guerra Civil.
     Este templo contó con altar mayor, presidido por sencillo retablo de madera sobredorada, que incluía cuatro cuadros y una cruz en lo alto. Encima del altar se disponían dos cuadros más, uno que representaba a San José y el otro el Bautismo de Jesús por parte de San Juan Bautista. Además se podían ver las imágenes de Nuestra Señora de los Remedios, San Roque y San Sebastián, colocadas en sendas hornacinas.
     Las paredes de la ermita estuvieron decoradas con pinturas murales, de las que apenas han llegado unos exiguos trazos, datados en los finales del siglo XVI. Entre las figuras se aprecia la imagen de San Andrés, y lo que pudo ser un San Pablo. 
     Estas figuras están separadas entre sí por columnillas que soportan un arco y enmarcadas con la leyenda del Padre Nuestro.
     A finales del siglo XVII y comienzos del XVIII se comenzó una renovación de la ermita. Se levantaron muros interiores que taparon las pinturas primitivas y se decoraron con yeserías la nave, la capilla mayor y los arcos fajones que separan las capillas laterales. 
     La capilla mayor se encuentra en la cabecera del templo. Es de planta cuadrada, está cubierta con una cúpula rebajada apoyada sobre pechinas y decorada con yeserías de motivos vegetales y geométricos.
     El templo tuvo importantes mecenas en esta época, contó con el beneplácito de Don Luis Venegas Carrillo, quien aportó una buena suma de dinero para realizar un retablo en el nuevo altar mayor. Este altar se construyó a principios del siglo XVIII, sería dorado y policromado por Juan Jiménez y Cárdenas en 1725.
     El retablo encargado por Luis Venegas, debió contener tres hornacinas. En la central se encontraba la imagen de Nuestra Señora de los Remedios, mientras que en las  hornacinas laterales debieron estar ocupadas por los santos protectores de la peste y otras epidemias, como son San Sebastián y San Roque. 
     A ambos lados del retablo se disponen dos puertas, una es un trampantojo, mientras que la otra es real y por ella se  accede al camarín de la Virgen de los Remedios. El camarín, fue construido durante el siglo XVIII, y presenta una peculiar cúpula lobulada.
     Durante el terremoto de 1884, que asoló gran parte de la comarca, la Ermita de los Remedios sirvió de templo parroquial y refugio de las familias gitanas del pueblo, que tras ver que sus casas no habían sufrido daños montaron una gran fiesta en torno a la ermita. 
     Durante la Guerra Civil la ermita de los Remedios fue saqueada, y su patrimonio destrozado. Después el templo fue ocupado como vivienda, almacén de aperos de labranza, gallinero y cuadra de animales (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Arquitectura Civil. Casa de la Inquisición.-

     Alhama cuenta con un importante capítulo de edificios de carácter civil, tanto privado como público, que conforman uno de los conjuntos más importantes de la provincia de Granada. Destacan por los desarrollos espaciales y volumétricos, en los que las fachadas adquieren un papel destacado como elementos de propaganda de sus propietarios, a través del empleo de materiales nobles en las portadas, y elementos de cierre dispuestos en los vanos distribuidos si­métricamente en sus frentes.
     Sin duda, el ejemplo mas significativo es la denominada Casa de la Inquisición, situada junto a la iglesia de la Encarnación. En su fachada se unen elementos del gótico final, mudéjares y del primer renacimiento, con la utilización de refe­rentes iconográficos, como el escudo pontificio y las llaves de San Pedro.
     Otras edificaciones que tenemos que reseñar son la casa número 2 de la Callejuela de las Parras, en la que encontramos una portada con vano escarzano soportado por delicados boceles y enmarcado por pilares góticos y un alfiz con las típicas bolas ornamentales. En la calle Llana, paralela a la anterior valoramos las arquitecturas de los números 6, 8 y 36, siendo la casa de los Toledo uno de los referentes, en la que destacan las delicadas y rehundidas pilastras que flanquean la puerta, en la que aparece como ele­mento decorativo la Cruz de Calatrava. Junto a ella, la casa de los Aguilera, presenta vanos adintelados, frontón triangular en el segundo piso y un cierre conformado por un alero, ambas del siglo XVIII. De la segunda mitad de este siglo son los ejemplos de las casas de las calles Enciso y Peñas, con portadas de piedra, balcones y elementos decorativos (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     La Casa de la Inquisición está situada junto a la Iglesia de la Encarnación.
     En su fachada se unen elementos del gótico final, mudéjares y del primer renacimiento, con la utilización de referentes iconográficos, como el escudo pontificio y las llaves de San Pedro.
     El edificio conserva dos portadas. La principal con tres cuerpos, los dos inferiores labrados en piedra y rematados por una cornisa decorada con bolas al estilo Juan Guas; el tercero está encalado. La puerta tiene arco mixtilíneo con encuadre de arco carpanel; encima se abre una ventana geminada con balaustre y arcos conopiales que apoyan en una doble columna central con collarín. Decoran los dos cuerpos motivos del último gótico español así como plateresco.
     Existe otro acceso trasero que da a un zaguán con vigas de madera y arco de medio punto con ménsulas en la clave e impostas labradas. El patio tiene galerías adinteladas con columnas de piedra sobre pedestales cúbicos y capiteles toscanos. es un patio sencillo con clara influencia mudéjar. Un alero de canes remata los cuatro frentes.
     Un arco frontero al del zaguán da paso a la escalera de subida. Los peldaños de la escalera son de piedra. Dos arcos rebajados de estilo gótico sobre columnas toscanas sirven de entrada al piso superior.
     Conserva algunas puertas con cuarterones. La puerta trasera es adintelada con pilastras laterales y entablamento alto; sobre ella ventana flanqueada por dos escudos nobiliarios.
     La Casa de la Inquisición es un edificio de estilo gótico isabelino con influencias platerescas, del Siglo XVI. Ocupa los números 3 y 7 de la calle Baja Iglesia. Funcionó como Tribunal Comarcal Subsidiario del Santo Oficio de Granada. Desde hace muchos años es propiedad particular. Ha sufrido reformas sucesivas (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     De estilo gótico flamígero fue construida en el siglo XV. Es contemporánea de la Iglesia Mayor y fue sede del Tribunal Comarcal de la Inquisición. Cabe destacar la fachada a mitad de camino entre el gótico tardío y el primer renacimiento, con una fachada de cantería rematada por una ventana geminada. Se encuentra dentro del casco histórico y en la actualidad no se puede visitar el interior porque es de propiedad privada (Diputación Provincial de Granada).

Hospital de la Reina.-
     Organizado en torno a un patio al que se abren las distintas dependencias, se trata de la primera construcción asistencial que se levanta en el Reino de Granada, propiciado por los Reyes Católicos. Se distinguen en él dos partes; la principal, que coincide con la desarrollada en torno al patio anteriormente mencionado, construida entre 1485 y 1510; y un segundo sector, ubicado a las espaldas de este primer bloque, y edificado en 1540 por los maestros de cantería y carpin­tería Juan de Ajofrín y Juan Sánchez. Sobresale al exterior su fachada con una sencilla portada organizada con un arco de medio punto y una ventana rectangular sobre él, enmarcada por un alfiz de cantería. Son de reseñar las cubiertas de madera de las distintas dependencias, sobresaliendo la armadura de seis paños de la caja de escalera y la armadura rectangular de lima bordón de la sala norte del piso alto, así como el alfarje de la sala baja (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     Es una bella obra renacentista, aunque con cierto primitivismo en algunos de sus elementos. El edificio se organiza en torno a un patio al que se abren las distintas dependencias. Se distinguen en él dos partes; la principal, que coincide con la desarrollada en torno al patio construida entre 1485 y 1510 y un segundo sector edificado en 1540. 
     Los materiales que predominan en su construcción son sillares en gran parte de la obra, pero también tapial, encontrándose parte del muro esgrafiado imitando sillares. La portada principal está enmarcada por sendas pilastras rematadas por arco de medio punto que sostiene una deteriorada cornisa renacentista y en la clave de dicho arco una corona. Sobre esta portada se levanta una gran ventana adintelada, decorada también por sendas pilastras y cornisa. El resto de la fachada presenta trabajos de rejería tradicional en balcones y ventanas. Una elegante cornisa renacentista recorre parte del monumento.
     En el interior es de destacar el bello patio, si bien sucesivamente transformado, de columnas toscanas sobre podium con zapatas y armaduras de madera y en la galería superior pie derecho y zapatas con elementos góticos mudéjares de animales y pequeños monstruos. En una de sus salas aún se conserva un buen artesonado de lacería mudéjar, si bien muy deteriorado.
     Se trata del primer Hospital de Sangre que se levanta en el Reino de Granada, propiciado por los Reyes Católicos. 
     Formaba parte del primer programa de reforma urbanística y arquitectónica cristiana tras la Reconquista. Sus obras comenzaron en 1485 en el lugar donde existieron algunos palacios de la nobleza musulmana y su construcción llegó hasta 1510, aunque desde los primeros años de su erección sufre distintas remodelaciones.
     Tenía como función atender en la batalla. También fue hospital de caminantes y peregrinos, residencia de nobles y hospital  y residencia de las Hermanas de la Caridad.
     Perteneció siempre al ayuntamiento y fue utilizado como colegio de las Mercedarias hasta 1960, año en el que se clausuró definitivamente, derruyéndose progresivamente gran parte de sus patios y salones. 
     En 1995 se le hizo una rehabilitación integral para ser destinado a Biblioteca Municipal y Oficina de Turismo (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Las influencias mudéjares, góticas y renacentistas son las combinaciones arquitectónicas del hospital. Fue iniciado en 1485 como primer hospital de sangre del Reino de Granada por los Reyes Católicos. Se encuentra en el centro histórico, sobre el solar de un palacio del cadí de la ciudad y es de estilo renacentista con armaduras mudéjares (Diputación Provincial de Granada).

Pósito.-

     Emplazado en la plaza de los Presos, se data en la primera mitad del siglo XVI. Su interior se organiza a partir de dos grandes naves separadas por una arcada central, mientras que se abre al exterior por medio de una portada con arco de medio punto y grandes dovelas (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     Emplazado en la Plaza de los Presos, se data en la primera mitad del siglo XVI. Su interior se organiza a partir de dos grandes naves separadas por una arcada central, mientras que se abre al exterior por medio de una portada con arco de medio punto y grandes dovelas.
     Es un edificio en forma trapezoidal, con dos plantas y semisótano, construido en sillería, con calcarenita de santa Pudia. 
     La estructura se compone de muros perimetrales y columnas de alineación central, que disminuyen según suben de planta siendo sus dimensiones 1,10 m en el semisótano, 0.80 m en planta baja, y 0,60 m en planta alta, siendo estos últimos cuadrados, y cilíndricos los anteriores con cimacio y arco rebajado soportando los forjados, formados por vigas de sección cuadrada, habiendo sido sustituidas una parte de ellas por rollizos, y tablazón de madera, con pellada de barro fijando la solería.
     La cubierta, reforzada hacia 1917, tiene la hilera apoyada sobre pilares de ladrillo macizo, siendo el resto de la estructura de madera.
     Las importantes modificaciones que ha sufrido a lo largo de los siglos hacen que se pierda su estructura original.
     El Pósito de Alhama de Granada, está situado en el centro histórico de la ciudad, concretamente en la Plaza de los Presos, según se dice el Pósito se situó en el edificio de la antigua sinagoga judía del siglo XIII.
     Actualmente el edificio es de propiedad privada, por lo que no se puede visitar su interior (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Antigua sinagoga del siglo XIII, se convirtió en el XVI en pósito, granero comunal de la población. Situado en la plaza de Los Presos, es hoy uno de los edificios más emblemáticos de la Alhama medieval. Es de propiedad privada y sólo puede contemplarse su fachada (Diputación Provincial de Granada).

Cárcel Real.-
     Fue construida en el siglo XVII, tal y como se señala en una inscripción que aparece en su fachada, habiendo sufrido importantes modifica­ciones a lo largo del tiempo que han alterado su imagen primitiva (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     La cárcel real fue construida en el siglo XVII, tal y como se señala en una inscripción que aparece en su fachada. A lo largo del tiempo ha sufrido  importantes modificaciones que han alterado su imagen primitiva.                      
     Este edificio formó parte de las antiguas casas consistoriales. Es un edificio en forma de L con dos plantas más una entrecubierta y una bodega con bóveda de sillería. Estructura con muros de mampostería con doble crujía y cubierta de madera a par e hilera, actualmente con tirantes. Se conserva una celda de castigo en la planta baja. Tiene un jardín en la parte de atrás que hoy se encuentra abandonado (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La Cárcel es un edificio público situado en las inmediaciones de la Plaza Real o de los Presos. Una inscripción, de 1674, en su fachada renacentista mudéjar recuerda su construcción durante el reinado de Carlos II (Diputación Provincial de Granada).

Carnicerías Reales.-
     Apenas si nos han llegado unos mínimos elementos arquitectónicos repartidos por las viviendas de los vecinos que en la actualidad ocupan su solar, siendo la portada el ejemplo más destacado del manierismo alhameño. Se trata de un vano adintelado, flanqueado por pilastras toscanas cajeadas y almohadilladas, al igual que el dintel. Sobre él, un friso curvo sobre decorado con chórcholas y un frontón triangular partido que debió albergar un escudo. Su estructura originaria se desarrollaba en torno a un patio rectangular con una fuente en el centro y dependencias alrededor. Comenzó su construcción en 1566, participando en ella el maestro de cantería Juan Fernández, el aparejador Juan de Maeda, su ayudante Juan Ruiz de los Santos y el cantero Diego de la Carrera (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
 
Barrio de la Hoya del Egido.-
     Más conocido como La Joya, es un interesante ejemplo del urbanismo proyectado en 1885 tras el terremoto de 1884 que asoló gran parte de Alhama. Su trazado es regular, con calles que se cruzan en ángulo recto, viviendas unifamiliares, y plaza central a la que se abren la iglesia y escuela, y en la que se ubica la figura del rey, obra del escultor Molinelli.
     La iglesia, cuyos materiales constructivos son ladrillo, yeso y madera, es ecléctica, con elementos de carácter neogótico, neorrománico y neoá­rabe; bóvedas de crucería que se mezclan con arcos de medio punto y herradura, vidrieras de colores y capiteles vegetales.
     La portada se estructura en dos cuerpos, el inferior con arco de medio punto bajo cubierta a dos aguas rematada por una cruz, y un segundo cuerpo con óculo y pequeño campanario con cubierta a dos aguas (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
 
Caño Wamba.-

     De este importante capítulo del ornato público, ha llegado hasta nosotros este pilar, que pre­senta su frontis organizado como un pequeño re­tablo rematado por una estructura adintelada. El programa decorativo se centra en el escudo de Carlos V con las columnas de Hércules y en los extremos los emblemas de los Reyes Católicos, todo fechado en 1533 (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     La fuente se ubica en una calle con el mismo nombre, adosada a la pared de una vivienda. A este respecto transcribimos la descripción que hace Raya Retamer, en su libro referido a la Historia de Alhama y sus monumentos: "es de estilo renacentista, de bello porte y con algunas adiciones barrocas. Consta de dos cuerpos de alzada sobre una pila rectangular de 2,97 metros de larga, 1,8 de ancha y 87/70 de alta. El primero de estos parece haberse perdido. El segundo se divide en tres casetones, estando ocupado el central por el escudo de Carlos V,  muy deteriorado; en el de la izquierda el yugo de los RR.CC. y una columna a su derecha; en el derecho, las flechas de los citados monarcas sobre una leyenda en la que figura el año de su construcción, existiendo a su izquierda otra columna. (...). Sobre estas tres casetas pasa una ancha cornisa recta o guardapolvo que se quiebra y comba en la central.
     En cuanto a los materiales, está realizado con piedra de cantería, tanto en su frontal como en el pilón; las piedras que lo forman se unen con lañas de hierro.  El suelo que hay en torno es de losas de piedras.
     Esta fuente junto con el Pilar de la Torre, el Caño de San Diego y el Pilar de la Carrera forman parte de una misma red de distribución del agua de dos manantiales que nacen en una sierra próxima. En la actualidad ambos nacimientos van al depósito de agua, desde ahí a las fuentes, pero ya clorada (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Fuente pública del siglo XVI, donde aparecen las armas de los Reyes Católicos y el escudo de Carlos V. Esta ubicada en el casco antiguo (Diputación Provincial de Granada).

Baños Árabes.-
     Se trata de una construcción árabe conformada por una dependencia rectangular, dividida en tres ámbitos.
     El central es de dimensiones cuadradas, cubier­to por una bóveda de ocho paños sobre trompas circulares, siendo los laterales, a los que se acceden por medio de arcos túmidos, rectangulares y cubiertos con una bóveda de espejo con tres lucernarios. Toda la obra es de mampostería, recubierta al exterior por losetas para impermeabilizarla (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     Estos baños no se estructuran a partir de las tres estancias típicas de los baños en Al-Andalus (fría, templada y caliente) sino que al tratarse de un manantial de agua natural o Al-hamman se compone de una gran sala dividida en tres tramos, cuadrado el  del centro y rectangulares los laterales.
     La zona central se cubre con una bóveda de espejo de ocho paños de ladrillo a tizón, apoyada sobre arcos de herradura apuntados y de medio punto.
     Los extremos están cubiertos por bóveda esquifadas de planta rectangular con tragaluces con forma de estrella y separadas de la zona central por arcos de herradura y medio punto apoyados en soportes de ladrillo con revestimiento de yeso pulido.
     En el lado derecho de la sala se encuentra un pequeño arco que albergó una pequeña fuente. Al lado izquierdo hay una pequeña habitación rectangular cubierta por una cúpula de medio cañón que pudo servir de vestuario o de estancia para alguna persona.
     Su obra es de sillería de arenisca con un aparejo bastante perfecto. Su basamento es romano aunque los arcos, cúpulas y bóveda son árabes.
     Toda la estancia está cubierta de agua excepto una extrema por la que se accede.
     El edificio se puede fechar en torno a los siglos XIII y XIV, al final de la etapa almohade y comienzos de la nazarí, debido a la utilización de ciertos elementos tipológicos como los arcos de herradura apuntados, típicos del arte almohade.
     Los baños son citados por autores de la época como Ibn Batuta (1350), además se conoce que fue lugar de descanso para políticos y personajes importantes de la corte nazarí (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El balneario de Alhama de Granada es de gran interés monumental, ya que se encuentran perfectamente conservados los baños del siglo XII construidos por los árabes.
     Está situado al final de una pintoresca garganta rodeado de un paisaje de riscos, aguas y vegetación exuberante. El aprovechamiento de sus aguas termales, indicadas para afecciones traumatológicas (reuma, artrosis, artritis…) y vías respiratorias, se remonta a los romanos. En su sala central surge el manantial entre arcos de herradura apuntados y bóvedas esquifadas (Diputación Provincial de Granada).

Puente Romano.-

     Por lo que se refiere al capítulo de la arquitectura pública, Alhama cuenta con notables ejemplos desde la época romana, como el puente, cerca del balneario. Se trata de una construcción realizada con piedra de la Malahá, sobre el río Marchán, de un solo ojo formado por un arco de medio punto adovelado (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     Situado a dos kilómetros del casco urbano de Alhama sobre el cauce del río Alhama. Está formado por un solo arco construido con sillares de piedra de pequeñas dimensiones a excepción de la clave del arco. De la barandilla solo queda una parte constituida por cuatro grandes piedras alargadas.
     Su uso debió ser únicamente peatonal ya que según puede apreciarse, a pesar del mal estado en que se encuentra, su forma primitiva era escalonada construida con piedras redondeadas unidas con mortero.
El resto de la construcción es de piedras de distintas formas y dimensiones unidas con mortero.
     Según el catálogo del PGOU de 2011, un análisis estratigráfico de los muros, indicaría que este puente presenta de forma nítida dos fases constructivas. Con respecto a la mas antigua, parece que hay algunas dudas sobre su adscripción a época romana, algunos investigadores lo vinculan más a un momento más tardío, siglos VIII o IX. La fase más claramente medieval supuso una reparación de la mampostería de la estructura (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Construido en época de Octavio Augusto, en el siglo I a.C. Se ubica a la entrada del pueblo, sobre el río Alhama, en la bifurcación del Baño. Presenta un solo arco y en los vértices dos rampas ascendentes que conforman la calzada. Daba acceso a la ciudad y forma parte de una ruta histórica milenaria (Diputación Provincial de Granada).

Pilar de la Carrera.-
     Se fecha en 1851 y fue costeado por la Sociedad Económica de Amigos del País. Está formado por dos grandes senos unidos por un pilarete de varios pisos decrecientes en altura y rematado por un florón neoclásico (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     Esta fuente se ubica en la actualidad a la izquierda de la iglesia del Carmen, muy próxima al tajo y a un camino que baja hasta el mismo. Esta fuente, al igual que las restantes, recibían directamente el agua del manantial llamado Nacimiento (en la sierra de Játar), aunque en la actualidad ya clorada. 
     La fuente se estructura con un pilar central, de forma cúbica y rematado por un adorno en forma de piña. En la base del mismo se ubican dos caños, uno por la parte delantera y otro por la trasera. El agua de los caños cae en una estructura de piedra que tiene la finalidad de servir de base para el llenado de los recipientes y, por otra, recibir el agua y dirigirla hacia los dos pilones circulares que se ubican a derecha e izquierda de esta estructura central. 
     Para acceder mejor a estas estructuras (que se encuentran en ambos lados de la fuente -anterior y posterior-) hay un pequeño escalón a sus pies, entre los dos pilones. Estos dos pilones, de gran tamaño, tienen un rebosadero por su parte frontal, con una hendidura en el borde, cayendo el agua a unos huecos en el suelo que la dirigen hasta el desagüe.  
     La fuente está construida toda ella en piedra bien labrada. Todo el entorno de la fuente se encuentra empedrado. Un vástago o pináculo central de forma cúbica, rematado por un adorno  en forma de piña (según describe el autor Raya Retamero). En la mitad de esta estructura hay una cartela en la que se puede leer: "La Sociedad Económica de Amigos del País de esta ciudad / a la memoria de su primer director Don Francisco de Toledo y Muñoz. Año de 1851". 
     Toda la fuente en sí es digna de significación, por lo poco habitual de sus elementos, especialmente el hecho de que los pilones no reciban el agua directamente del caño, sino que tienen un elemento intermedio de piedra que, a su vez, servía de forma muy cómoda para apoyar los cántaros u otros recipientes para su llenado. Así mismo la forma de los pilones, completamente redondos y de gran tamaño (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Castillo.-
     La Alcazaba, conquistada en 1482 por Rodrigo Ponce de León en un ataque por sorpresa, ocupaba la parte más elevada del actual casco antiguo de Alhama. 
     Prácticamente no queda nada de ella, al menos aparentemente, ya que al encontrarse completamente edificado su interior, podrían existir restos entre las casas. Debido a la red viaria existente en la actualidad puede intuirse cual sería el trazado de su perímetro.
     Sólo se aprecian restos de lo que podría ser un torreón al Noroeste, construido con sillares, con la esquina reforzada y doble zarpa en su base de mampostería concertada. Su longitud es de 8,50 metros, siendo su altura de dimensiones parecidas. En la parte baja de su base, con una altura de 1,50 metros, existe una especie de recalce de mampostería de pequeñas piedras, construido al parecer en época posterior, sin que se pueda saber si fue ejecutado debido a su mal estado o al bajar la calle a su rasante actual.
     Al Sureste, dando a la actual plaza, se ve como la roca ha sido cortada en vertical, hasta una altura de un metro, habiéndose montado en su borde el actual cerramiento del palacete que sustituyó a la antigua fortaleza alhameña.
     Es poco lo que queda de esta importante alcazaba para poder indicar su estado de conservación. El torreón tiene sobre él la terraza de una vivienda, atravesándola en sentido horizontal dos gruesas mangueras de instalaciones. El estado de su paramento no es del todo malo, si bien serían necesarias una limpieza y la anulación de la vegetación que ha crecido en la junta de los sillares.
     Los árabes construyeron aquí una buena fortaleza que costó gran esfuerzo conquistar a los Reyes Católicos y que, luego, recuperaron los moros granadinos, hasta que se les arrojó definitivamente en febrero de 1482 y la defendieron los cristianos con tesón contra las nuevas acometidas moras. Su importancia estriba en que su historia va aparejada a la de la reconquista de Granada. Por lo demás, es ya una ruina que se muestra en la falda de un monte sobre bancos inclinados de piedra dominados por las torres y cadena de fortines. Daban acceso dos puertas extremas. Aunque de origen romano, el nombre actual es islámico. 
     En el siglo XV acrece su importancia por ser llave esta fortaleza de la conquista granadina y cesaron los distintos empeños de recuperar Alhama con la conquista de la Alhambra (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Erigido sobre la antigua alcazaba árabe. De piedra irregular, fue remodelado a principios del siglo pasado. Se ubica en el centro del pueblo. Es de propiedad privada y no se puede visitar el interior (Diputación Provincial de Granada).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Granada, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de las Angustias, Convento del Carmen, Convento de San Diego, Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, Casa de la Inquisición, Hospital de la Reina, Pósito, Cárcel Real, Carnicerías Reales, Barrio de la Joya, Caño Wamba, Baños Árabes, Puente Romano, Pilar de la Carrera, y Castillo) de la localidad de Alhama de Granada II, en la provincia de Granada. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia granadina.

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