Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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sábado, 7 de marzo de 2026

El sitio arqueológico Cortijo de Villa Blanca, en Cañada Rosal (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico Cortijo de Villa Blanca, en Cañada Rosal (Sevilla)
       El cortijo está instalado sobre un lugar antiguo. En los alrededores se localizaron fragmentos de ladrillos romanos y tegulae (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
       Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico Cortijo de Villa Blanca, en Cañada Rosal (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia sevillana.

Más sobre la localidad de Cañada Rosal (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

La pintura de la Virgen orando, copia anónima recortada de un original de Sassoferrato, en la sala IV del Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la pintura de la Virgen orando, copia anónima recortada de un original de Sassoferrato, en la Sala IV del Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses, de Sevilla.  
     Hoy, sábado 7 de marzo, como todos los sábados, se celebra la Sabatina, oficio propio del sábado dedicado a la Santísima Virgen María, siendo una palabra que etimológicamente proviene del latín sabbàtum, es decir sábado
     Y que mejor día que hoy, para ExplicArte la pintura de la Virgen orando, copia anónima recortada de un original de Sassoferrato, en la sala IV del Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses, de Sevilla.
     El Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses [nº 40 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 78 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la calle San Luis, 37; en el Barrio de la Feria, del Distrito Casco Antiguo.
     En la sala IV del Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses podemos contemplar la pintura de la Virgen orando, copia anónima recortada de un original de Sassoferrato, siendo un óleo sobre lienzo en estilo barroco, con unas medidas de 0,48 x 0,37 mts., y procedente de la Sala de Juntas del Hospital de San José, Casa Cuna.
     Giovanni Battista Salvi da Sassoferrato (1609-1685) realizó una amplia serie de arquetipos de imágenes de la Virgen en los años centrales del siglo XVII basados casi siempre en las madonnas creadas durante el Renacimiento italiano o en Durero, llegando a especializarse en hacer imágenes exclusivamente devocionales de este tipo que, debido a su éxito, fueron diseminadas por toda Europa y luego fueron reinterpretadas por numerosos copistas de todos los países. En este caso se trata de una copia del original conservado en la National Gallery de Londres, aunque para vincularla con su pareja se recortó buena parte del cuadro original para centrarse en el rosto y las manos de María y resaltar su valor icónico de la misma manera que la copia del original del Hermitage, lo que pone en evidencia que ambas copias se realizaron en el mismo taller para darles un formato idéntico que luego se ha resaltado con el marco de rocalla moderno.
     Como en el original, la cabeza de la Virgen está cubierta por una toca blanca, resaltada por el minucioso plegado y el fondo neutro, lástima que no se haya reproducido completamente el fino manto azul. En la colección de la Diputación se conserva otra bella copia, de mayor tamaño procedente de San Lázaro (Enrique Muñoz Nieto, en Patrimonio Histórico de la Diputación de Sevilla 1500-1900. Arte y Beneficencia. Diputación de Sevilla. Sevilla, 2025).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de la Bienaventurada Virgen María;
Los nombres de la Virgen
     Los vocablos que se emplean para invocar a la Virgen María son tan numerosos como los que designan a Cristo. Los más difundidos son María, Madre de Dios, Virgen Santa, Nuestra  Señora.
1. María
     María es la transcripción latina del nombre hebreo Miriam (Mariam), que significa "gorda" y en consecuencia «bella» (speciosa), de acuerdo al ideal de belleza de los judíos y de los orientales en general.
     Ese nombre, impuesto a la Virgen quince días después de su nacimiento, como era la costumbre con las mujeres, fue elegido en homenaje a la hermana de Moisés, la única mujer llamada así en el Antiguo Testamento.
     El nombre de pila provenzal Mireille, forjado por el poeta Mistral, nada tiene en común con Miriam o María.
     En la mayoría de las naciones cristianas María, cuyo patronazgo se consideraba más poderoso que el de cualquier otra santa, es el nombre de pila femenino más usual. Se le da no sólo a las mujeres sino también a los hombres, asociado con otro nombre masculino (vgr. José María, Juan María). No obstante, en dos países muy católicos, España y Polonia, estaba prohibido emplearlo porque se consideraba tabú al igual que el de Jesús.  
   Por eso, el nombre María fue reemplazado en España por alusiones indirectas a sus fiestas y a las órdenes que le están consagradas. Esos sustitutos reverenciales son muy numerosos: Concepción, cuyo diminutivo es Concha, recuerda a la Inmaculada Concepción; Dolores o más familiarmente Lola, a los siete Dolores de la Virgen; Asunción alude a la asunción de la Virgen; Carmen y Mercedes son homenajes a las órdenes del Carmelo y de La Merced, que se consagraban especialmente a Nuestra Señora; el nombre Pilar conmemora la devoción a la célebre virgen del Pilar de Zaragoza. Todos esos nombres de pila femeninos se sobreentienden sin que se deba pronunciar el santo nombre de María, oculto pero presente, como la hostia en el tabernáculo, y en verdad significan María del Carmen, de las Mercedes, de los Dolores, del Pilar. Agreguemos que Soledad recuerda a la Virgen de la Soledad, Rosario la devoción del Rosario, Consuelo a la Virgen de la Consolación.
     Lo mismo ocurrió en Polonia, donde por reverencia  a la Santísima Virgen, estaba prohibido dar a las niñas el nombre María. Cuando el rey Ladislao IV se casó con María Luisa de Nevers, en el contrato matrimonial estipuló que su esposa renunciaría a su primer nombre que resultaba chocante para los polacos, y que sólo conservaría el segundo, Luisa.
     El nombre María es frecuente en la onomástica geográfica o toponimia. En Francia numerosas localidades se llaman Dammarie Donnemarie (Domina Marie). En Alemania, además de las formas habituales: Marienburg, Marienwerder que son legión, también se encuentran casos en que Marien se disimula bajo las formas Märgen, Mergen. Por ejemplo en Mergentheim, o más simplemente Mar en Markirch, transcripción alemana de Santa María de las Minas, en Alsacia.
     Los Padres de la Iglesia y los teólogos de la Edad Media, muy apasionados con las etimologías fantásticas (porque entonces la etimología no era más que una forma del juego de palabras), emplearon su ingenio para adivinar el origen del nom­bre María.
     La mayoría de ellos pensó, naturalmente, en la palabra latina mare, mar. Para san Anselmo, María significa señora o soberana de la mar (Domina maris). Según san Jerónimo y san Bernardo, sería la estrella del mar (Stella Maris); el vocablo hebreo Miriam o Mariam se dejaría interpretar más bien como Stilla maris, gota del mar (iam: mar en hebreo).
     Otros han buscado conexiones, igualmente infundadas, con mirra, perfume de oriente que servía para embalsamar a los muertos y volver incorruptibles sus cuerpos.
     Los teólogos no se contentaron con estas fantasías etimológicas. Con las cinco letras combinadas del nombre María compusieron letanías o laudes en forma de acrósticos, en honor de la Santa Virgen.
     Gracias a ese sistema de prestidigitación verbal, muy del gusto de la Edad Media, pueden extraerse de las letras de María tomadas como iniciales, por ejemplo los nom­bres de sus cinco prefiguraciones del Antiguo Testamento: Mirian, la hermana de Moisés que cantó la liberación del pueblo hebreo después del paso del mar Rojo; Ana, madre de Samuel que consagró su hijo al Señor; Raquel, que lloró a sus hijos; Judit, que liberó su nación  decapitando  a Holofernes;  Abigail,  que supo aplacar la cólera del rey David.
     Con esas mismas letras, san Buenaventura divide un rosario de alabanzas de la Virgen a la que saluda con los títulos mediatrix, auxiliatrix, reparatrix, illuminatrix, advocata.
     Otros se ingenian para extraer nombres de flores: margarita, ancolía, rosa, eglantina.
     Finalmente, el dominico Pedro de Udine compuso con las letras del nombre María un brillante ramo de piedras preciosas: margarita (perla), adamas (diamante), rubinus (rubí), iaspus (jaspe), amethistus (amatista).
2. La Madre de Dios
   Con frecuencia María es invocada con el nombre de Madre de Dios. Los griegos la llamaban Theotokos, los latinos Mater Dei, Deipara, Dei Genetrix. En francés arcaico se deáa La Mère-Dieu, que corresponde al latín Mater Dei, con Dios en genitivo como en La Chaise-Dieu (Casa Dei), Hotel-Dieu (Hospitium Dei). En italiano Madre di Dio, en castellano Madre de Dios, corresponden al inglés Godmother, al alemán Muttergottes, Gottesgebärerin, al polaco Matka Boska. La transcripción rusa de Theotokos es Bogomater o Bogoroditsa.
3. La Santísima Virgen
     Esta  tercera  denominación  está representada en griego por Parthenos o Panagia (la santísima), en latín por Sanctissima Virgo. Los italianos dicen Maria Vergine, los españoles La Santísima Virgen, los ingleses The Blessed Virgin, los alemanes Die heilige Jungfrau, los holandeses De Heilige Maagd, los rusos Presviataia Deva.
4. Nuestra Señora
     La Edad Media tomó al fin el bello nombre de Nuestra Señora del lenguaje caballeresco. Con él, todos los cristianos se reconocían como vasallos de la Madre de Cristo. Esta denominación fue popularizada por san Bernardo y la orden del Cister. Bajo ese nombre (Notre Dame) están todas las iglesias de Francia consagradas a la Virgen.
     Todas las lenguas han adoptado esa expresión de homenaje que en italiano se convirtió en Nostra Signora, en castellano Nuestra Señora, en inglés Our Blessed Lady, en alemán Unsere Liebe Frau, en holandés Onze Lieve Vrouw, en danés Vor Frue. En Alemania se llama Liebfrauenkirchen a las iglesias dedicadas a Nuestra  Señora.
5. La Madona
     Es necesario subrayar, no obstante, la preferencia de los italianos por Madonna (Mi Señora, o Mi Dama), que pasó al francés en el siglo XVII, hacia 1640, bajo la forma Madone. La fortuna de esa breve y armoniosa expresión ha sido tal que en la época moderna casi ha suplantado a Notre  Dame.
     Esta lista no agota el onomástico de la Virgen María que también es invocada con otros nombres. Los bizantinos le dedicaron iglesias bajo los títulos de Panagia, Hodigitria, Nikopoia e incluso Pantanassa (la Virgen Reina, la Reina de las Reinas). Peribleptos (La Brillante), se encuentra en la advocación  de dos iglesias de Mistra, en  el Peloponeso (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Conozcamos mejor la historia de la Sabatina como culto mariano; 
    Semanalmente tenemos un culto sabatino mariano. Como dice el Directorio de Piedad Popular y Liturgia, en el nº 188: “Entre los días dedicados a la Virgen Santísima destaca el sábado, que tiene la categoría de memoria de santa María. Esta memoria se remonta a la época carolingia (siglo IX), pero no se conocen los motivos que llevaron a elegir el sábado como día de santa María. Posteriormente se dieron numerosas explicaciones que no acaban de satisfacer del todo a los estudiosos de la historia de la piedad”. En el ritmo semanal cristiano de la Iglesia primitiva, el domingo, día de la Resurrección del Señor, se constituye en su ápice como conmemoración del misterio pascual.  Pronto se añadió en el viernes el recuerdo de la muerte de Cristo en la cruz, que se consolida en día de ayuno junto al miércoles, día de la traición de Judas. Al sábado, al principio no se le quiso subrayar con ninguna práctica especial para alejarse del judaísmo, pero ya en el siglo III en las Iglesias de Alejandría y de Roma era un tercer día de ayuno en recuerdo del reposo de Cristo en el sepulcro, mientras que en Oriente cae en la órbita del domingo y se le considera media fiesta, así como se hace sufragio por los difuntos al hacerse memoria del descenso de Cristo al Limbo para librar las almas de los justos.  
     En Occidente en la Alta Edad Media se empieza a dedicar el sábado a la Virgen. El benedictino anglosajón Alcuino de York (+804), consejero del Emperador Carlomagno y uno de los agentes principales de la reforma litúrgica carolingia, en el suplemento al sacramentario carolingio compiló siete misas votivas para los días de la semana sin conmemoración especial; el sábado, señaló la Santa María, que pasará también al Oficio. Al principio lo más significativo del Oficio mariano, desde Pascua a Adviento, era tres breves lecturas, como ocurría con la conmemoración de la Cruz el viernes, hasta que llegó a asumir la estructura del Oficio principal. Al principio, este Oficio podía sustituir al del día fuera de cuaresma y de fiestas, para luego en muchos casos pasar a ser añadido. En el X, en el monasterio suizo de Einsiedeln, encontramos ya un Oficio de Beata suplementario, con los textos eucológicos que Urbano II de Chantillon aprobó en el Concilio de Clermont (1095), para atraer sobre la I Cruzada la intercesión mariana.
     De éste surgió el llamado Oficio Parvo, autónomo y completo, devoción mariana que se extendió no sólo entre el clero sino también entre los fieles, que ya se rezaba en tiempos de Berengario de Verdún (+962), y que se muestra como práctica extendida en el siglo XI. San Pedro Damián (+1072) fue un gran divulgador de esta devoción sabatina, mientras que Bernoldo de Constanza (+ca. 1100), poco después, señalaba esta misa votiva de la Virgen extendida por casi todas partes, y ya desde el siglo XIII es práctica general en los sábados no impedidos. Comienza a partir de aquí una tradición devocional incontestada y continua de dedicación a la Virgen del sábado, día en que María vivió probada en el crisol de la soledad ante el sepulcro, traspasada por la espada del dolor, el misterio de la fe.  
      El sábado se constituye en el día de la conmemoración de los dolores de la Madre como el viernes lo es del sacrificio de su Hijo. En la Iglesia Oriental es, sin embargo, el miércoles el día dedicado a la Virgen. San Pío V, en la reforma litúrgica postridentina avaló tanto el Oficio de Santa María en sábado, a combinar con el Oficio del día, como el Oficio Parvo, aunque los hizo potestativos. De aquí surgió el Común de Santa María, al que, para la eucaristía, ha venido a sumarse la Colección de misas de Santa María Virgen, publicada en 1989 bajo el pontificado de San Juan Pablo II Wojtyla (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la pintura de la Virgen orando, copia anónima recortada de un original de Sassoferrato, en la sala IV del Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la Sala IV del Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses, en ExplicArte Sevilla.

viernes, 6 de marzo de 2026

Haz tu ruta con ExplicArte Sevilla: Tú decides la ruta, la fecha y el precio (Free Tour - propina)

 

     Con ExplicArte Sevilla podrás hacer la ruta que desees por Sevilla (o cualquier localidad de la provincia, o de cualquier lugar), siempre adaptándonos a tu tiempo y a tus necesidades. Hay multitud de ellas, y desde aquí te proponemos algunas de ellas (hay tantas Rutas como tú quieras), en las que ponemos el acento en el aspecto artístico:

     Ruta Leyendas y Curiosidades de Sevilla: Desde Explicarte Sevilla nos adentraremos en las Leyendas y Curiosidades de Sevilla: el "No8Do" emblema de Sevilla, Doña María Coronel, la Cabeza del Rey Don Pedro, Grace Kelly, el "Negro de Triana",...

     Ruta Sevilla Imprescindible: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos los monumentos y barrios más típicos de Sevilla: Plaza de España, Plaza de Toros, Torre del Oro, Catedral, Giralda, Barrio de Santa Cruz, Reales Alcázares, Ayuntamiento,...

     Ruta Sevilla Patrimonio de la Humanidad: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos los monumentos Patrimonio de la Humanidad: Catedral de Santa María de la Sede, Reales Alcázares, y el Archivo General de Indias.

     Ruta Sevilla Prehistórica: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos en el Museo Arqueológico de la ciudad y en las salas dedicadas a la Prehistoria el devenir de este momento histórico-artístico de la ciudad.

     Ruta Sevilla Prerromana - Ispal: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos en el Museo Arqueológico de la ciudad y en las salas dedicadas al mundo prerromano el devenir de este momento histórico-artístico de la ciudad con especial atención al mundo de Tartessos y a los demás pueblos que se asentaron en la zona.

     Ruta Sevilla Romana - Hispalis: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos los vestigios que podemos encontrar del paso de la cultura romana por la actual ciudad, como los Monolitos de la calle Mármoles, las Columnas de la Alameda de Hércules, restos del Acueducto ("Caños de Carmona"), restos de las Murallas, el Antiquarium, y la obligada visita al Museo Arqueológico. Incluso podremos visitar el cercano enclave arqueológico de la ciudad romana de Itálica en el pueblo de Santiponce.

     Ruta Sevilla Visigoda: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos los vestigios que la cultura visigoda ha dejado en nuestra ciudad, sobre todo en la Catedral y en el Museo Arqueológico y te contaremos las historias de San Hermenegildo, y San Leandro y San Isidoro, personajes históricos imprescindibles de Sevilla.

     Ruta Sevilla Musulmana - Isbiliya: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos los principales vestigios que la cultura musulmana ha legado a Sevilla, comenzando por nuestro símbolo más universal: La Giralda, junto con la Torre del Oro, Los Reales Alcázares,...

     Ruta Sevilla Judía: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos la huella judía en la Sevilla de hoy: las antiguas sinagogas y los barrios judíos de Santa Cruz o de San Bartolomé.

     Ruta Sevilla Mudéjar: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos los innumerables vestigios que la cultura mudéjar dejó en Sevilla, fundamentalmente en los Reales Alcázares, Iglesia de San Marcos, Iglesia de Santa Marina,...

     Ruta Sevilla Gótica: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos nuestra Catedral, el edificio gótico más grande de la cristiandad.

     Ruta Sevilla Renacentista - Nova Roma: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos los imprescindibles vestigios renacentistas de nuestra ciudad, representados por el Ayuntamiento, el remate de la Giralda y la Sacristía Mayor de la Catedral.

     Ruta Sevilla y su río: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos la importancia que ha tenido el río Guadalquivir, el antiguo Betis, en la historia de la ciudad, recorriendo sus puentes, el Barrio de Triana, la Torre del Oro,...

     Ruta Sevilla y América: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos la llamada Sevilla Americana, la Sevilla del siglo XVI y XVII cuando nuestra ciudad se convirtió en la capital del mundo, con edificios tan importantes como el Archivo de Indias o la Casa de la Moneda.
     
     Ruta Sevilla Barroca: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos la esencia de nuestra ciudad, puesto que Sevilla es una ciudad eminentemente barroca en prácticamente todos y cada uno de sus edificios. 

     Ruta Sevilla Neoclásica: Desde Explicarte Sevilla también te mostraremos las huellas neoclásicas de nuestra ciudad que podemos contemplar en las iglesias de San Ildefonso o San Bartolomé.

     Ruta Sevilla Romántica: Desde Explicarte Sevilla te mostramos la huella romántica de los Jardines del Parque de María Luisa y del Barrio de Santa Cruz.

     Ruta Sevilla Modernista: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos el legado modernista que también tiene en Sevilla sus ejemplos como las casas que podemos encontrar en las calles Alfonso XII, Feria, Tomás de Ibarra, Felipe II y Adriano, entre otras.

     Ruta Sevilla Regionalista: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos el legado que arquitectos como Aníbal González y sus contemporáneos dejaron en Sevilla con la famosísima Plaza de España.

     Ruta Sevilla y la Expo del 29: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos el legado que la Exposición Iberoamericana de 1929 dejó en Sevilla en modo de pabellones y edificios que conforman el Parque de María Luisa y el Barrio de Heliópolis.

     Ruta Sevilla y la Expo del 92: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos el legado que en la Isla de la Cartuja quedó para nuestra ciudad, llevándola al siglo XXI.

     Ruta Sevilla Cofrade: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos la importancia del mundo cofrade en la historia de nuestra ciudad y sus incontables manifestaciones artísticas en el interior de los templos, las casas de hermandad, y en los actos de culto interno y externos (procesiones).

     Ruta Sevilla, Ciudad de Ópera: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos la importancia de Sevilla en la historia del Bel Canto, puesto que está presente en más de 100 óperas. Podemos elegir varias rutas relacionadas con la Ópera y Sevilla: Sevilla escenario de Ópera ASevilla escenario de Ópera BEl Mito de CarmenEl Mito de Don Juan, y El Mito de Fígaro.

     Ruta Magallanes y la primera vuelta al mundo 1519-1522: Desde ExplicArte Sevilla te mostramos los hitos más importantes de la expedición que dio la I Vuelta a la Tierra.

     Y muchas más rutas... tú decides. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

El tondo cerámico "Beata Rosa de Viterbo", de Pedro Millán, en la Portada de la Iglesia del Convento de Santa Paula

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el tondo cerámico de Beata Rosa de Viterbo, de Pedro Millán, en la portada de la Iglesia del Convento de Santa Paula de Sevilla.   
     Hoy, 6 de marzo, en Viterbo, lugar de Toscana, en Italia, Beata Rosa, virgen de la Tercera Orden Regular de San Francisco, que, asidua en las obras de caridad, a los dieciocho años de edad consumó prontamente el breve curso de su vida (1253) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
      Y que mejor día que hoy, para ExplicArte el tondo cerámico "Beata Rosa de Viterbo", de Pedro Millán, en la Portada de la Iglesia del Convento de Santa Paula, de Sevilla.
     El Convento de Santa Paula [nº 36 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 74 en el plano oficial de la Junta de Andalucía] se encuentra en la calle Santa Paula, 3-5-7-9; en el Barrio de San Julián, del Distrito Casco Antiguo.
      En el Convento de Santa Paula, encontramos la excepcional portada de la iglesia. Terminada en 1504, es una perfecta conjunción de elementos góticos (es portada ojival que sigue otros modelos sevillanos anteriores), de recuerdos mudéjares (como el empleo de ladrillos bícromos como material) y de elementos del primer Renacimiento (los tondos cerámicos importados de talleres florentinos o los realizados aquí con la técnica italiana). Su aspecto más novedoso radica en la decoración cerámica, debida fundamentalmente a dos autores: el italiano Francisco Niculoso Pisano y el escultor local Pedro Millán, que supo actuar en el arte sevillano como elemento de transición entre el Gótico y el primer Renacimiento. Al centro, en la clave, un tondo cerámico central procedente del taller florentino de los Della Robbia, con el tema de la Sagrada Familia y los característicos tonos blancos y azules. Florencia en Sevilla. Probablemente es el modelo de los demás, que representan a Santa Elena, San Antonio de Padua y San Buenaventura, San Pedro y San Pablo, Santa Rosa de Viterbo, los Santos Cosme y Damián y San Sebastián con San Roque, todos ellos de Pedro Millán. El fondo de grutescos y motivos renacentistas es obra de Niculoso Pisano, introductor de la técnica del azulejo plano en Sevilla, que adquirió un enorme desarrollo a lo largo del siglo XVI. En el tímpano aparece el escudo de los Reyes Católicos, coronando la portada ángeles de recuerdo gótico y flameros alternados con cabezas de querubines. 
     Centrando la composición se encuentra la santa colocada de pie vistiendo el hábito franciscano. En el manto lleva rosas que sostiene con ambas manos. A ambos lados se han representado árboles y montes, tras los que se encuentra un cielo blanco con nubes azules. La escena se enmarca con una laurea de flores y frutas (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de la Beata Rosa de Viterbo, virgen
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   Terciaria franciscana del siglo XIII, nacida en 1235 y muerta a los dieciocho años, en 1252.
     Los mendrugos de pan que ocultaba en su delantal se transformaron en rosas. Taumaturga precoz, a los trece años resucitó a una de sus tías. Para convertir al cristianismo a una maga, ascendió a una hoguera cuyas llamas se apartaban de su cuerpo.
     Canonizada en 1457, es la patrona de Viterbo en cuyo convento de las clarisas, Santa María de las Rosas, fuera inhumada.
     Las mujeres embarazadas usaban cinturones puestos en contacto con su relicario para tener un parto fácil.
     Tiene como atributo o armas parlantes, rosas, que presenta en un cesto o en un pliegue de su manto (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
        Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el tondo cerámico "Beata Rosa de Viterbo", de Pedro Millán, en la Portada de la Iglesia del Convento de Santa Paula, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre el Convento de Santa Paula, en ExplicArte Sevilla.

jueves, 5 de marzo de 2026

El sitio arqueológico Barranqueras Este, en Cantillana (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico Barranqueras Este, en Cantillana (Sevilla)
     Asentamiento rural romano. Se localizan en superficie fragmentos de tegulae y ladrillos romanos (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
       Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico Barranqueras Este, en Cantillana (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia sevillana.

Más sobre la localidad de Cantillana (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

La pintura "Retrato del Cardenal Rodrigo de Castro", de Manuel de la Portilla, en la Sala II del Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la pintura "Retrato del Cardenal Rodrigo de Castro", de Manuel de la Portilla, en la sala II del Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses, de Sevilla
     Hoy, 5 de marzo, es el aniversario del nacimiento (5 de marzo de 1523) del Cardenal Rodrigo de Castro, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la pintura "Retrato del Cardenal Rodrigo de Castro", de Manuel de la Portilla, en la sala II del Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses, de Sevilla.
     El Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses [nº 40 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 78 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la calle San Luis, 37; en el Barrio de la Feria, del Distrito Casco Antiguo.
     En la sala II del Conjunto Monumental podemos contemplar la pintura "Retrato del Cardenal Rodrigo de Castro", de Manuel de la Portilla y García (activo entre 1855 y 1895), en óleo sobre lienzo, realizada en 1859, con unas medidas de 0,96 x 0,79 mts., procedente del Hospital de las Cinco Llagas.
     Procede del Hospital de las Cinco Llagas, donde a finales del XIX se hallaba en la sala de San Vicente, ocupada por las Hijas de la Caridad y donde se localizaba todavía en 1975. Tiene el interés documental de recordar al impulsor de la primera centralización hospitalaria de Sevilla en la Edad Moderna, concentrando unos 75 hospitales gremiales y de cofradías en los hospitales de Amor de Dios y del Espíritu Santo. Reuniendo sus rentas y sus empleados procuraba aumentar la eficiencia de su función asistencial.
     Manuel de la Portilla fue un pintor activo en Sevilla al menos entre 1855 y 1895, se había formado en el taller de los Cabral Bejarano, alternando el arte de la pintura y la fotografía. Como pintor participó en varias exposiciones como la organizada por la Academia en 1856 en el museo. Al principio de su actividad, el artista indicaba en los reversos de sus tarjetas de presentación: "FOTOGRAFÍA SEVILLANA. MANUEL DE LA PORTILLA, PINTOR Y FOTÓGRAFO. RETRATOS DE DOBLE FONDO Y COLORIDO INSTANTÁNEO. SAN ELOY, 47. VISTAS Y REPRODUCCIONES DE CUADROS. SEVILLA" lo que podría indicarnos que esta obra pudo realizar una reproducción de un cuadro antiguo utilizando medios ópticos y fotográficos. Abrió taller de pintura en el nº 25 de la calle San Eloy, donde a partir de 1865 ubicaría también su galería fotográfica, realizando fotos de excelente calidad, verdaderos hitos en la historia de la fotografía sevillana.
     En nuestra obra el hábil autor ha sabido reconstruir el tono y la dignidad del retrato barroco sevillano, logrando un tipo de pintura historicista que se vendía muy bien en el siglo XIX. La composición se ha inspirado directamente en un retrato del siglo XVII como el que se conserva en la galería del prelado del palacio arzobispal de Sevilla, pues tiene los mismos rasgos distintivos, así el tipo humano, como las vestiduras y el capelo, aunque ha tratado de que el rostro sea más verosímil. A partir de 1869, Portilla emprendió una "guerra de precios" que bajaron la calidad y el nivel de exigencia de la clientela. Sin embargo, nuestra obra pertenece al periodo anterior, en que la calidad y el perfeccionismo del artista todavía predominaban. Esta pintura ha sido restaurada por ECRA (Juan Luis Ravé Prieto, en Patrimonio Histórico de la Diputación de Sevilla 1500-1900. Arte y Beneficencia. Diputación de Sevilla. Sevilla, 2025).
Conozcamos mejor la Biografía del Cardenal Rodrigo de Castro, personaje representado en la obra reseñada;
     Rodrigo de Castro Osorio. (Valladolid, 5 de marzo de 1523 – Sevilla, 18 de septiembre de 1600). Obispo de Calahorra (sin posesión) y Zamora, arzobispo de Sevilla, inquisidor, consejero de estado, cardenal.
     Undécimo hijo de la tercera condesa de Lemos, Beatriz de Castro, y de su segundo marido y pariente, Álvaro Osorio. Nació el 5 de marzo de 1523 en la ciudad de Valladolid, donde entonces solía residir su madre. Estudió Humanidades, Leyes, Moral y Filosofía en la universidad de Salamanca, para cuyo rectorado fue elegido en 1545, jurando el grado de licenciado en Cánones ya en 1552.
     Cuando contaba con diecisiete años murió su padre.
     Por propia iniciativa y siguiendo una costumbre común en el siglo xvi el propio cardenal hizo prevalecer su apellido materno, de ahí que se le conozca por Rodrigo de Castro Osorio.
     A partir de 1546, Rodrigo de Castro vivió bajo la protección de su hermano, Pedro, que había sido promovido al obispado de Salamanca y que en 1548 fue designado capellán del todavía príncipe Felipe. Esta segunda circunstancia permitió a Rodrigo de Castro formar parte del séquito del futuro monarca, que en aquel año inició su gran periplo triunfal por los territorios del Imperio. Volvió a hacerlo en 1554, cuando el viaje a Inglaterra, con motivo del matrimonio de aquél con la reina María Tudor. Al año siguiente marchó a Roma, comisionado —en calidad de secretario de la cifra— para ayudar a su otro hermano, Fernando Ruiz de Castro, marqués de Sarria, en su difícil pero exitosa embajada ante Paulo IV. En 1559, acreditado como hábil diplomático, regresó a España y recibió las órdenes sacerdotales en Cuenca. Disfrutó primero de diversos beneficios en Galicia, que eran de presentación de la Casa de Lemos, y poco después participó directamente, como consejero del Supremo de la Inquisición, en el largo proceso contra el arzobispo Carranza, arzobispo de Toledo y, a fines de 1564, fue comisionado por Felipe II para gestionar en Roma la autorización que permitiera dictar la sentencia a la propia Inquisición.
     Tras varios meses de gestiones estériles, Rodrigo de Castro optó por sugerir una solución intermedia: el envío de un legado especial con amplios poderes, que sentenciara a Carranza en España.
     Cuando contaba cincuenta años y tras figurar como canónigo y chantre de la iglesia de Cuenca, Rodrigo de Castro fue designado para el obispado de Calahorra, del que no llegó a tomar posesión, pues de inmediato fue promovido al de Zamora, siendo consagrado solemnemente en San Jerónimo el Real, en Madrid, el 7 de noviembre de 1574. Cuatro años después, en 1578, fue preconizado para el obispado de Cuenca, que por entonces era uno de los principales de España. Desde aquí desempeñó un papel de especial importancia en los debates planteados en aquellos años por la sucesión al trono portugués, una cuestión especialmente enojosa para él, por los lazos de parentesco y proximidad afectiva que le unían a los Braganza. Sin embargo, sus buenos oficios resultaron determinantes para alcanzar la concordia otorgada en Elvas, en la víspera de Navidad de 1580. Poco después, Rodrigo fue propuesto para regir la archidiócesis de Sevilla; pero antes de posesionarse de la misma debió atender una nueva comisión real: recibir en Barcelona a la infanta María, viuda del emperador Maximiliano II, y acompañarla después hasta Lisboa, donde Felipe II había previsto esperarla. Tras cumplir el encargo, en el que invirtió buena parte del año, Rodrigo todavía permaneció en Lisboa por espacio de nueve meses, interviniendo como testigo al propio tiempo en el proceso que se le siguió a Antonio Pérez, antiguo secretario real.
     A fines de 1582 hizo su entrada pública y solemne en Sevilla, haciéndose acompañar de un gran séquito de clérigos gallegos que con él harían carrera allí: el doctor Juan García de Vaamonde, García Álvarez de Sotomayor, Álvaro de Losada y Quiroga, Fernando de Maseda, Alonso Buján de Somoza, Pedro de Olea, Francisco de Aguiar, Felipe Osorio de Castro, Alonso de Salves Mariño... y tres sobrinos suyos, Diego, Álvaro y Alonso de Ulloa y Osorio, arcedianos respectivamente de Écija, Reina y Jerez, quienes no siempre se condujeron con prudencia; en particular el último, que fue —al decir de Cotarelo— hombre un tanto desgarrado. Rodrigo parece tomó buena nota del caso y, en adelante, puso el mayor cuidado en la elección y provisión de los cargos. En diciembre de 1583, poco más de un año después de su llegada, Gregorio XIII promovió a Rodrigo de Castro al cardenalato con el título de los Doce Apóstoles. Recibió el capelo el 7 de marzo de 1585, en el curso de una solemne ceremonia en la Seo de Zaragoza, de manos de monseñor Ludovico Taberna, nuncio papal en España, y ante el propio Felipe II, el arzobispo de Zaragoza y el influyente cardenal Granvela.
     En el verano de 1598, Rodrigo de Castro se trasladó a la Corte, atendiendo a la llamada de Felipe II, quien falleció al poco de su llegada. En Madrid permaneció todavía varios meses y a comienzos de año se trasladó a Valencia, pues el difunto monarca le había comisionado para recibir en Vinaroz a la futura reina Margarita. El de Castro regresó a Sevilla a mediados de mayo, después de haber asistido a las bodas reales, a cuyo término tuvo confirmación de que no sería promovido a la sede toledana, que él había pretendido al fallecer el arzobispo electo García de Loaisa.
     El cardenal Rodrigo de Castro, cuya vida se apagaría al poco de su regreso a Sevilla, destacó como desprendido protector de literatos y artistas, pero su memoria pervivió sobre todo por sus gestos y fundaciones, todas generosamente dotadas. Son bien conocidas en Sevilla las del Recogimiento de niñas perdidas y la Limosna anual para presos pobres, así como el amparo que prestó a los colegios de San Hermenegildo y San Gregorio y a otras fundaciones jesuitas en Jerez y Écija. Pero más que éstas destacaron las que beneficiaron a su Monforte natal; aquí concluyó el convento franciscano fundado por su abuelo, el conde Rodrigo Osorio, y continuado por su madre, la condesa Beatriz, que falleció sin verlas rematadas.
     En 1593 fundó además del magnífico Colegio de Nuestra Señora de la Antigua —más conocido como del Cardenal—, que fue su gran proyecto y cuya gestión dejó confiada a la Compañía de Jesús. Falleció el 18 de septiembre de 1600. Fue enterrado en la catedral de Sevilla y posteriormente, en 1603, de acuerdo con lo expresado en su testamento, que había otorgado el 12 de agosto de 1598, sus restos fueron trasladados a la iglesia del colegio monfortino que había dejado fundado (Eduardo Pardo de Guevara y Valdés, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la pintura "Retrato del Cardenal Rodrigo de Castro", de Manuel de la Portilla, en la sala II del Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la Sala II del Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses, en ExplicArte Sevilla.

miércoles, 4 de marzo de 2026

Un paseo por la plaza de Doña Teresa Enríquez

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la plaza de Doña Teresa Enríquez, de Sevilla, dando un paseo por ella.
     Hoy, 4 de marzo, es el aniversario del fallecimiento (4 de marzo de 1529) de Doña Teresa Enríquez, personaje que da nombre a esta plaza, de ahí que hoy sea el mejor día para ExplicArte la plaza de Doña Teresa Enríquez, de Sevilla, dando un paseo por ella.
     La plaza de Doña Teresa Enríquez es, en el Callejero Sevillano, una plaza que se encuentra en el Barrio de San Vicente, del Distrito Casco Antiguo, entre las calles San Vicente, y Miguel Cid.
   La plaza responde a un tipo de espacio urbano más abierto, menos lineal, excepción hecha de jardines y parques. La tipología de las plazas, sólo las del casco histórico, es mucho más rica que la de los espacios lineales; baste indicar que su morfología se encuentra fuertemente condicionada, bien por su génesis, bien por su funcionalidad, cuando no por ambas simultáneamente. Con todo, hay elocuentes ejemplos que ponen de manifiesto que, a veces, la consideración de calle o plaza no es sino un convencionalismo, o una intuición popular, relacionada con las funciones de centralidad y relación que ese espacio posee para el vecindario, que dignifica así una calle elevándola a la categoría de la plaza, siendo considerada genéricamente el ensanche del viario. Hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
       Al menos desde 1574 ésta y la actual Cardenal Cisneros son conocidas como plaza de San Vicente, por la iglesia parroquial de igual advocación que en ella se encuentra. En 1845, recogiendo sin duda una diferenciación popular, se le denomina plaza Chica de San Vicente. En 1868, con la Pri­mera República, pasó a llamarse plaza de los Godos; al año siguiente se le dio el nombre de Cincinato, con el que se conocen dos personajes históricos: Lucio Quincio Cincinato, cónsul y dictador romano que vivió en el s. V a J.C., y Rómulo Cincinnato (+ c. 1593) pintor manierista italiano, que vino a España en 1567 a trabajar en el Escorial, desconociéndose por cual de ellos se le atribuyó tal nombre. En 1876 se rotuló plaza de Gunderico (428), rey vándalo, aliado del Imperio romano, que vino a España y sometió entre otras a la ciudad de Sevilla en el año 425 y a quien la leyenda relaciona con la iglesia de San Vicente (v. Cardenal Cisneros); finalmente, en 1919, a petición de los feligreses y párroco de San Vicente, recibió la denominación que hoy conserva, en memoria de doña Teresa Enríquez, noble con­temporánea de Isabel la Católica, divulgadora del culto al Santísimo Sacramento, y por ello conocida como la "Loca del Sacramento".
     La plaza posee una planta alargada y su superficie se ha visto reducida a lo largo de los siglos como consecuencia de las cesiones de terreno a la iglesia de San Vicente: en 1586, para construir la capilla del Sagrario y la sacristía, en 1761 para reconstruir y ampliar la citada capilla, arruinada tras un terremoto, y de nuevo en 1827 para hacer una nueva capilla, la de la Hermandad del Santo Entierro. En 1582, era utilizada como cementerio parroquial, fecha en la que se coloca una cruz de piedra, sobre columna para hon­rar a los enterramientos realizados a raíz de una gran epidemia (por esta razón ocasionalmente ha sido conocida como plaza de la Cruz de San Vicente), en 1839 fue retirada la cruz aunque se repondría más adelante. Todavía en 1854 se continuaban haciendo enterramientos allí, aunque ya la prensa se hace eco de las quejas del vecindario por el hedor existente o por las molestias ocasionadas por los sepultureros. En la década siguiente desaparece el cementerio y es sustituido por un jardincillo, pero en 1869 se tomó el acuerdo de adoquinar la superficie de la plaza. La última reordenación de importancia la ha sufrido en la década de 1980, cuando se cierra al tráfico rodado y se le dota en su parte central de pavimento de ladrillo formando espigas y bandas de losetas blancas en damero, y en los extremos de losetas de cemento; posee bancos de piedra sin respaldo, farolas sevillanas, de pie y dos hileras de naranjos en cada frente, unos de gran desarrollo y otros de reciente plantación. En el centro, protegida por un parterre, se levanta una cruz de piedra, quitada y vuelta a reponer en distin­tas fechas. Esta reordenación mereció el premio de la Delegación de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Sevilla en 1983, como consta en un azulejo colocado en una de las fachadas. Uno de sus frentes está ocupado por la fachada lateral de la iglesia de San Vicente y en la frontera se encuentran varias casas tradicionales, de dos y tres plantas, bien conservadas, o que han sido objeto de rehabilitación recientemente. Descuidada e invadida por automóviles aparcados hasta la reordenación antes descrita, actualmente es una placita pulcra y de aspecto tranquilo [Josefina Cruz Villalón, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
Conozcamos mejor la Guerra del Pacífico, conflicto en el que intervino el personaje homenajeado en el rótulo de esta vía;
     Teresa Enríquez, La Loca del Sacramento. (Valladolid, c. 1450 – Torrijos, Toledo, 4 de marzo de 1529). Noble, dama de la Corte de Isabel la Católica y fundadora de las cofradías eucarísticas en España.
     Hija del almirante de Castilla Alonso Enríquez, además de prima hermana del rey Fernando el Católico. Su infancia discurrió junto a su abuela paterna, muy cerca de Medina de Rioseco (Valladolid), encontrando en ella un modelo para su vida futura. Hacia 1470 se casó con Gutierre de Cárdenas, perteneciente a una de las familias más destacadas de la segunda mitad del siglo xv. Un hombre muy vinculado a la causa isabelina. En los primeros momentos del reinado de Isabel y Fernando fue nombrado contador mayor, desempeñando junto con su esposa cargos de continuo servicio a los nuevos Monarcas. Desde 1478 Gutierre de Cárdenas recibió la encomienda mayor de León. No solamente su esposa, Teresa, fue testigo privilegiado de los acontecimientos políticos del momento, sino que empezó a desarrollar toda una serie de obras pías. En 1503 moría su esposo, siendo la suya una de las fortunas más importantes de Castilla, recibiendo por ello acusaciones muy diversas. Una riqueza que podía facilitar la fundación de un mayorazgo para que los bienes pasasen íntegros al cabeza de la familia, facilitando la perpetuidad del apellido. Fundado el mayorazgo, el usufructo del mismo fue para Teresa Enríquez. Los rumores se centraron en su hijo, Diego de Cárdenas, que habiendo recibido el adelantamiento de Granada y después el ducado de Maqueda, no llegaba a aprobar el destino que su madre hacía de parte de esta fortuna para sus fundaciones y limosnas, algunas de ellas iniciadas ya por su esposo. Sin embargo, el heredero recibió íntegro el mayorazgo, pues su madre se caracterizó por sus dotes de administradora.
     Una vez viuda y con los hijos casados, Teresa Enríquez se estableció en Torrijos, villa que había comprado el matrimonio al Cabildo de la catedral de Toledo en 1482. Para algunas de sus obras contó con la colaboración del sacerdote sevillano Fernando de Contreras. Ambos se preocuparon por la atención a los enfermos, ampliando hospitales y fundando otros para las afecciones contagiosas. Tras la peste, Teresa Enríquez pensó en el establecimiento de un colegio de huérfanos, preocupándose además de la dotación de las huérfanas, con el fin de que pudiesen desarrollar una vida digna. Consiguió además la reinserción de prostitutas, sin olvidar la atención a los cautivos de Argel, siempre con la colaboración del padre Contreras, conocido como el “apóstol de la berbería”.
     En los días previos a la reforma protestante y viendo la necesidad de revitalizar el culto a la Eucaristía, conoció la existencia de cofradías del Santísimo Sacramento en Italia, especialmente en Roma. A través de los superiores franciscanos, les hizo llegar ornamentos para sus fines, erigió una capilla en su sede, les dotó de renta y consiguió del Papa una serie de privilegios espirituales para la misma. Todo un modelo para empezar a establecerlas en España. Aquella romana fue reproducida en Torrijos, siendo conocida Teresa Enríquez —desde autores como Fernández de Oviedo— como la fundadora de las cofradías del Santísimo en España, denominándola el papa Julio II como la “loca del Sacramento y embriagada del vino celestial”. Para la cofradía de Torrijos construyó la colegiata del Corpus Christi, convirtiéndose esta cofradía en la cabeza de todas las que se fueron erigiendo en parroquias españolas. Gracias a su contacto con misioneros populares franciscanos, como fray Juan de Navarrete, surgió la idea de que los canónigos de Torrijos visitasen iglesias españolas con pocas posibilidades, comprobando el estado de los sagrarios. Para realizar esta misión, y evitar problemas de competencias con los obispos, Teresa Enríquez consiguió una bula de León X. El hagiógrafo del citado padre Contreras, el jesuita Gabriel de Aranda, atribuía a Teresa Enríquez la solemnización de la fiesta del Corpus Christi, instituida para la Iglesia por Urbano IV en 1264. Las cofradías del Santísimo contribuyeron, sin duda, a ello. Impulsó también el toque de ánimas, aunque no había sido ella la que lo había iniciado.
     Teresa Enríquez realizó una intensa labor de fundación de conventos, siendo los franciscanos los principales beneficiados, quizás gracias a su cercanía con el cardenal Cisneros. En Torrijos, en 1492, fundaron el de Santa María de Jesús, llegando a ser una de las casas de franciscanos más ricas del momento. Tras la conquista de Granada, su esposo recibió la jurisdicción de Marchena, preocupándose a través de los agustinos de la catequización de los moriscos de la zona oriental de las Alpujarras. Teresa Enríquez, desde 1496, establecía en Torrijos la segunda casa de concepcionistas de España, monjas fundadas por Beatriz de Silva. A través de su abadesa, María de Calderón y discípula directa de la santa Beatriz, contribuyó a la expansión de esta religión. Participó directamente en la fundación de cuatro, contribuyendo ampliamente a la de otras casas. En todo ello participó su propia familia, entre ellas tres de sus nietas —hijas de los condes de Miranda—, profesando como monjas de la Concepción.
     Teresa Enríquez murió a edad muy avanzada, cercana a los ochenta años, siendo sus restos objeto de traslado dentro de Torrijos, permaneciendo incorruptos. Hoy descansan en el nuevo edificio de las concepcionistas de aquella villa. Se ha intentado iniciar en varias ocasiones su proceso de beatificación, aunque fue en 2001 cuando se introdujo el proceso diocesano, enviándose al año siguiente a Roma, donde permanece en la Congregación para las Causas de los Santos. Una noble española, de privilegiada posición política, fundadora de numerosas obras de caridad y conventos, seglar y no religiosa, ejemplo singular de la historia espiritual del tránsito hacia el siglo XVI (Javier Burrieza Sánchez, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la plaza de Doña Teresa Enríquez, de Sevilla, dando un paseo por ella. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

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La plaza de Doña Teresa Enríquez, al detalle: