Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Granada, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Santa María de la Encarnación) de la localidad de Baza I, en la provincia de Granada.
Baza, el municipio más extenso de la provincia de Granada, está situado en la cabecera de su comarca, al norte de la provincia. Actualmente, es el principal centro urbano del nordeste granadino y comparte titularidad episcopal del Obispado de Guadix-Baza.
Código Postal: 18800
Distancia desde Granada: 107 Km
Gentilicio: Bastetanos
Acceder a su website: www.ayuntamientodebaza.es (Diputación Provincial de Granada).
El territorio que comprende la comarca de Baza ha estado poblado por asentamientos permanentes desde el período Paleolítico. La capital comarcal se halla rodeada por un extenso Parque Natural que aún conserva parajes de gran interés arqueológico, como los cerros del Santuario, Largo y Cepero, donde estuvieron asentadas diversas necrópolis así como el enclave ibérico de Basti. Durante el periodo romano se instaló un núcleo de población sobre el emplazamiento actual de Baza, transformado a partir del siglo VIII en la urbe musulmana. En los siglos subsiguientes Baza fue adquiriendo un papel significativo en la organización del territorio, especialmente durante el período nazarí, prueba de lo cual sería el complejo sistema defensivo que protegía la medina y sus arrabales y lo conectaba con el entorno inmediato, como demuestran las torres almenaras de Espinosa, Capel o Media Legua. La ciudad, organizada en torno a la alcazaba y la medina (área de la Plaza Mayor), integraba varios arrabales, como los de Churra (barrio de la Merced), Algedid (barrio de San Juan), Marzuela (barrio de Santiago), Calacajar (entre la Cava Baja y la calle Ancha) y Hedar (barrio de Rabalía). En cada uno de ellos aún es posible hallar testimonios de ese legado, ya en el trazado irregular y recóndito de sus callejas, ya en la pervivencia de algorfas y azucaques. El ejército castellano sometió a la ciudad a un estrecho y duro cerco durante más de seis meses, hasta que finalmente el 4 de diciembre de 1489 Baza se rindió. La ciudad mantuvo su estructura urbana prácticamente inalterada hasta el último tercio del siglo XX, en que un tímido desarrollismo económico y el auge inmobiliario han originado un alarmante proceso de empobrecimiento patrimonial (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
Baza, el municipio más extenso de la provincia de Granada, está situado en la cabecera de su comarca, al norte de la provincia. Actualmente, es el principal centro urbano del nordeste granadino y comparte titularidad episcopal del Obispado de Guadix-Baza.
Debido a su dilatada historia, cuenta con numerosos yacimientos arqueológicos y monumentos de gran valor histórico y cultural como la ciudad íbero-romana de Basti o sus dos necrópolis, en una de las cuales se descubrió a La Dama de Baza, estatua que data del siglo IV a.C.
Su entorno medioambiental ofrece paisajes tan diferentes como la Sierra de Baza, que fue declarada Parque Natural en 1989, con cimas superiores a los 2.000 metros, las tierras semidesérticas -como los badlands del Altiplano- o el verde oasis de su Vega. Este espectacular marco natural se brinda al visitante para la práctica de todo tipo de deportes, como el senderismo, los paseos en bicicleta o incluso el vuelo libre para los más atrevidos. Además, Baza ofrece al visitante la posibilidad de hospedarse en una casa cueva y disfrutar de la vida vernácula.
Región: Geoparque de GranadaCódigo Postal: 18800
Distancia desde Granada: 107 Km
Gentilicio: Bastetanos
Acceder a su website: www.ayuntamientodebaza.es (Diputación Provincial de Granada).
El territorio que comprende la comarca de Baza ha estado poblado por asentamientos permanentes desde el período Paleolítico. La capital comarcal se halla rodeada por un extenso Parque Natural que aún conserva parajes de gran interés arqueológico, como los cerros del Santuario, Largo y Cepero, donde estuvieron asentadas diversas necrópolis así como el enclave ibérico de Basti. Durante el periodo romano se instaló un núcleo de población sobre el emplazamiento actual de Baza, transformado a partir del siglo VIII en la urbe musulmana. En los siglos subsiguientes Baza fue adquiriendo un papel significativo en la organización del territorio, especialmente durante el período nazarí, prueba de lo cual sería el complejo sistema defensivo que protegía la medina y sus arrabales y lo conectaba con el entorno inmediato, como demuestran las torres almenaras de Espinosa, Capel o Media Legua. La ciudad, organizada en torno a la alcazaba y la medina (área de la Plaza Mayor), integraba varios arrabales, como los de Churra (barrio de la Merced), Algedid (barrio de San Juan), Marzuela (barrio de Santiago), Calacajar (entre la Cava Baja y la calle Ancha) y Hedar (barrio de Rabalía). En cada uno de ellos aún es posible hallar testimonios de ese legado, ya en el trazado irregular y recóndito de sus callejas, ya en la pervivencia de algorfas y azucaques. El ejército castellano sometió a la ciudad a un estrecho y duro cerco durante más de seis meses, hasta que finalmente el 4 de diciembre de 1489 Baza se rindió. La ciudad mantuvo su estructura urbana prácticamente inalterada hasta el último tercio del siglo XX, en que un tímido desarrollismo económico y el auge inmobiliario han originado un alarmante proceso de empobrecimiento patrimonial (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
Baza es cabecera del partido judicial de su nombre, se sitúa al nordeste de la provincia de Granada, en el contacto existente entre la formación montañosa de la Sierra de Baza y la depresión que se extiende a la falda de su cara norte. Se trata, tal depresión, de una cuenca intramontañosa conocida como Hoya de Baza que se originó a finales de la Era Terciaria (Neógeno) cuando tuvo lugar el plegamiento de las Cordilleras Béticas. Se caracteriza por poseer una gran extensión y porque sus materiales de relleno, depositados durante el Neógeno y el Cuaternario, alcanzan en determinadas zonas un espesor notable. La mitad sur de su término municipal está ocupada por la Sierra de Baza, declarada Parque Natural, que alberga una gran variedad botánica y faunística junto a restos arqueológicos de gran valor como los encontrados en el monte Jabalcón.
El municipio de Baza pertenece a la Demarcación Paisajística de Hoyas de Guadix, Baza y Los Vélez.
Baza es la cabecera de la comarca que lleva su nombre y se encuentra en el Altiplano que se extiende al Noreste de la provincia de Granada. Es el municipio mas extenso de la provincia de Granada, con algo mas de 545 Km2.
El conjunto histórico de Baza, declarado Bien de Interés Cultural en 2003, ha tenido como centro neurálgico desde la Edad Media la Plaza Mayor, dominada por la fortaleza de la alcazaba, y en cuyo ámbito se situaban los edificios símbolos del poder civil (ayuntamiento, audiencia del corregidor, cárcel) y religioso, eje de la actividad económica y lugar de la mayoría de los actos cívicos, devocionales, sociales y festivos.
Actualmente perviven el plano urbano bajomedieval en su estructura física (sistema viario y organización espacial), y una gran homogeneidad en el paisaje construido, en el que, pese ciertas alteraciones, la secuencia histórica preindustrial es claramente perceptible, sobre todo en sectores bien determinados como el barrio de la morería.
La morfología urbana se sustenta en tipologías domésticas en su mayoría, junto con tipologías monumentales de gran calidad artística y arquitectónica, dotando a la estructura urbana de gran coherencia.
El caserío tradicional, conservado en gran parte, es representativo de una tradición edilicia de carácter consuetudinario, con soluciones técnicas y formales altamente singulares (empleo de aleros con canecillos de tradición mudéjar, distribución funcional en altura con planta ático reservada a cámaras, etc.).
El resultado del devenir histórico es un legado patrimonial uniforme con una trama y parcelario histórico que refleja la ciudad bajomedieval, que tras pequeñas expansiones posteriores se consolida a mitad del siglo XIX manteniéndose en la actualidad.
La ciudad de Baza fue fundada en el siglo IV a.C. por el pueblo íbero, permaneciendo ocupada desde el Neolítico.
El nombre de Baza proviene de Basti, nombre que le pusieron los romanos a la ciudad, al parecer continuación del nombre con que era conocida en época ibérica, que era capital de la región, conocida como "Bastetania" o "Bastitania".
Los árabes transformaron el nombre en "Medina Bastha" o "Batza" como lo escribió Abd -el- Aziz al incluir Basti entre las ciudades conquistadas.
La ciudad de Baza tuvo que ser un lugar muy importante debido a los restos que se han hallado en sus alrededores (La Dama de Baza y el Guerrero), sobre todo de los íberos. La llegada del imperio romano convirtió a la ciudad en un gran centro comercial, con el asentamiento de los árabes en el 713 se construye el recinto amurallado para proteger la medina.
En el siglo XII fue tomada por los almohades, y en 1234 por Ibn al Ahmar, primer rey nazarí de Granada. Durante el reinado de Muhammad V, a mediados del siglo XIV, la ciudad alcanza su máximo esplendor. En 1489 es conquistada por los Reyes Católicos entrando en decadencia con la expulsión de los moriscos.
En el siglo XVI la Baza cristiana comienza a proliferar de nuevo, como puede verse en el desarrollo urbanístico, conservándose aún la trama medieval (Guía Digital del Patrimonio Cultural).
Milenaria, noble y privilegiada ciudad, cabecera de la comarca del Altiplano, al pie de la sierra de su nombre, declarada Parque Natural, al sur de la Hoya de Baza y al lado de la autovía A 92, en uno de los enclaves de Andalucía mejor dotados por la naturaleza.
Historia
Los numerosos yacimientos arqueológicos localizados en su término constituyen la prueba de un poblamiento que se remonta al Paleolítico. Hace unos 2.500 años, un pueblo íbero, el bastetano, fundó la ciudad de Basti, antecedente de la ciudad actual, que dio nombre a la Bastetania, una extensa región que abarcaba la mayor parte de Andalucía Oriental, extendiéndose hasta Albacete y Murcia.
Poderosa población, Basti mantuvo relaciones comerciales con fenicios, griegos y cartagineses. Perdió relevancia con los romanos, pero la recuperó con los musulmanes, bajo cuya dominación se convirtió en un importante centro de producción de seda y de azafrán.
El 4 de diciembre de1489 cayó en poder de los cristianos, tras un largo asedio. La expulsión de los moriscos en 1570 provocó su decadencia, de la que no inició su recuperación hasta pasada la mitad del siglo XX. Hoy es una ciudad en expansión, con un riquísimo patrimonio cada día más apreciado por el turismo.
Gastronomía
Potente y con reminiscencias de la época musulmana, su elaboración se basa en los productos del campo, tanto cultivados como salvajes. Entre sus platos más tradicionales están las gachas tortas, con liebre de monte; el testuz, guiso de habas secas, judías blancas, tocino, patatas y productos del cerdo; la gurupina, guiso de setas con bacalao, los gurullos, con perdiz o con liebre y el cordero segureño.
En la mesa bastetana no faltan el buen jamón ni los buenos embutidos, ni un excelente queso de cabra. Y de postre, el bienmesabe.
Artesanía
Actualmente se trabaja la cerámica, se elaboran artículos de esparto y mimbre de uso cotidiano y decorativo y se hacen guitarras.
Fiestas
El carnaval, en febrero, la Semana Sama y Santa Bárbara, el 4 de diciembre, son fiestas de gran participación popular. Muy celebradas son también las Mayas, cruces de mayo, el día 3 de este mes. En Junio se celebra un interesante Festival Internacional de Música y en agosto un Festival de Música y Danza Populares, mes en el que tiene lugar también el día del bastetano ausente, el 15. Pero la fiesta por excelencia de Baza es la del Cascamorras, el 6 de septiembre, que además sirve de pórtico a la Feria Grande, en honor a la Virgen de la Piedad.
VISITA
El casco histórico de Baza es de considerables dimensiones y sigue conservando sustancialmente la traza que le dieron los musulmanes, con la alcazaba como centro de la medina y los arrabales constituidos por distintos barrios alrededor, como los de la Churra, la Marzuela, o el Algedid, que ya en tiempos cristianos adquirieron los respectivos nombres de la Merced, Santiago y San Juan, centrados por sus correspondientes parroquias.
La alcazaba se sitúa, aproximadamente en el centro geométrico del caserío. En la actualidad, sólo quedan algunos restos rodeados de jardines. Bajo ella se encuentra la Plaza Mayor, centro administrativo de la población y corazón de la antigua medina agarena. Espacio señorial y acogedor a un tiempo, en él se encuentran tres de los hitos importantes de la población. En primer lugar, el Ayuntamiento, edificio construido entre 1830 y 1835. Concebido para cárcel, las reformas posteriores han cambiado bastante su imagen, Son notables la fachada, de carácter academicista, y el patio central, adintelado y con arcos apuntados en los ángulos.
En la plaza está también la iglesia de Santa María la Mayor, Monumento Nacional y gran edificio gótico, construido en el solar de la antigua mezquita aljama, que debió rehacerse en parte siguiendo el estilo renacentista tras el terremoto de 1531. La portada principal es plateresca. La torre, a los pies, presenta cinco cuerpos, los tres inferiores de planta cuadrada y los dos superiores, en los que se alojan las campanas, octogonales. El interior resulta grandioso. Tiene tres naves separadas por pilares cilíndricos de los que parten los nervios que forman las bóvedas, ofreciendo desde abajo la impresión de elevadas palmeras. A los pies lleva el coro, de carácter neoclásico. Tiene también girola en la que se inscriben seis capillas absidales. La capilla mayor tiene planta poligonal con bóvedas igualmente de crucería, figurando en el centro un baldaquino con una imagen de la Inmaculada labrado en 1952 para sustituir al destruido durante la Guerra Civil. La capilla del Sagrario, junto a la puerta de la Encarnación, fue diseñada por Diego de Siloé y construida por Rodrigo de Gibaja, concluyéndose en 1536.
El tercer edificio importante de la plaza es el Ayuntamiento Viejo. Se trata de un gran caserón renacentista que albergó además del Cabildo, la casa del Regidor y la cárcel. Se inauguró en l590, cumpliendo su función hasta 1984. En 1998, tras una profunda restauración, se instaló en su interior el Museo Arqueológico. El acceso se hace a través de una logia formada por un triplete de arcos de medio punto sobre columnas corintias y con un bello artesonado de casetones hexagonales, siendo especialmente interesante la antigua sala capitular, por la espléndida armadura renacentista de influencia mudéjar. El museo tiene cuatro salas en las que se reúnen interesantísimas colecciones de objetos que van desde la Prehistoria hasta la Edad Moderna. En él se encuentra la Dama de Baza, aunque sólo se trate de una copia, pues el original, dada su excepcionalidad, se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid. Se trata de un exvoto funerario del siglo IV a.C., siendo localizada en 1971 en la necrópolis del cerro del Santuario.
Entrando por el arco de la Magdalena, donde estuvo la puerta de Guadix, se alcanzan la casa del Abad, de 1796, y la casa del Regidor Antonio Candeal, de la misma época, dos de los buenos edificios de carácter privado con los que aún cuenta Baza.
Doblando por Zapatería y luego, a la derecha, por Arresto, se llega a la iglesia de la Merced, en la plaza del mismo nombre. Construida, según la tradición, en el solar de una antigua ermita mozárabe destruida por los almohades, formó parte del convento que los mercedarios instalaron en la ciudad en la segunda década del siglo XVI, convento, que, muy reformado ocupan actualmente los franciscanos. El templo, al que el ejército napoleónico robó una extraordinaria colección de obras de arte y objetos de orfebrería de incalculable valor, lleva una portada de dos cuerpos realizada en mármol gris de Macael en 1776. El interior tiene tres naves separadas por arcos de medio punto. La zona más interesante es el presbiterio, cubierto con bóveda estrellada. En él se encuentra el camarín en el que se venera la imagen de la Virgen de la Piedad, localizada, según la leyenda, en 1490 por el accitano Juan Pedernal. No obstante, la imagen no debe ser anterior al siglo XV, aunque aún muestra en el rostro la huella de un fuerte golpe, quizás el que Pedernal le diera con el pico al descubrirla. En cualquier caso, esta Virgen es desde entonces la Patrona de Baza.
La calle Zapatería lleva, hacia el norte, hasta la iglesia de San Juan, en la plaza del mismo nombre, templo mudéjar, con aportaciones góticas y renacentistas de principios del siglo XVI sobre una mezquita anterior. De aspecto sencillo al exterior, con la torre, semejante a un alminar con campanas, a los pies, por dentro presenta tres naves separadas por arcos formeros en ligera ojiva, la central de mayor envergadura que las laterales. Las bóvedas de yeso que cubren a las tres se realizaron en el siglo XVIII, ocultando las cubiertas mudéjares de madera, que en la nave central es de lacería policromada. La bóveda de la capilla mayor es la original, estrellada, con florones en los cruces y uno mayor en la clave. Aquí se encuentra la Virgen del Carmen, en un buen retablo de finales del siglo XVI tallado por Gabriel de Freila, aunque con reformas realizadas en el siglo XVI y después de la Guerra Civil.
En la plaza se ven dos casas llamadas por los bastetanos de los Balcones de Palo, por las balconadas de madera que poseen. Son dos ejemplares de viviendas populares mudéjares del siglo XVI que, aunque reformadas en el interior, conservan intactas las fachadas originales.
Desde San Juan, la Cava Alta lleva a la plaza de las Eras, donde se ha levantado una estatua dedicada al Cascamorras.
De aquí, bordeando el parque de la Alameda, parte la Carrera de Palacio, hacia el final de la cual se encuentra el palacio de los Enríquez, ejemplo de gran vivienda palatina rural renacentista, de influencia italiana, construido entre finales del siglo XV y comienzos del XVI por Enrique Enríquez y su esposa María de Luna. En su interior conserva espléndidas armaduras mudéjares, preciosamente decoradas a base de candelieri y otros motivos renacentistas, destacando especialmente la del salón principal.
Junto al palacio se alza el monasterio de San Jerónimo, fundado por el matrimonio Enríquez-Luna como su lugar de enterramiento bajo la advocación de Santa María de la Piedad. Desamortizado en 1836, actualmente parte de sus restos se encuentran integrados en un edificio privado. La iglesia fue saqueada en 1936, encontrándose actualmente en proceso de rehabilitación.
Siguiendo, desde la plaza de las Eras, la avenida de Andalucía, se llega al barrio de las Cuevas, con viviendas trogloditas todavía en uso. Próxima a la plaza de las Eras, al lado de donde estuvo la puerta del Peso, se encuentra la fuente de los Caños Dorados, gran pilar construido en 1607 como abrevadero para las bestias de los viajeros que recorrían este camino y también de las que llevaban a cabo la trilla en la plaza de las Eras, labor de la que ésta recibe su nombre.
Bajando por Alamillos y del Agua y doblando por Poyos se llega a la iglesia de Santiago, en la plaza del mismo nombre, templo que fuera construido a comienzos del siglo XVI en el solar del la mezquita del arrabal de Marzuela, con importantes reformas en el siglo XVII. Tiene tres naves, la central cubierta con armadura mudéjar y las laterales con bóveda de crucería. Un arco toral apuntado separa la capilla mayor, cubierta con una soberbia armadura mudéjar octogonal de lacería a base de abanicos, con el almizate pintado de candelieri y adornado con ángeles tallados, apoyada en pechinas aveneradas.
Por debajo de la plaza de Santiago se sitúan los Baños árabes de la Judería o de la Marzuela. De construcción almohade y bien conservados, constituyen uno de los mejores ejemplos de este tipo de construcciones islámicas de toda Andalucía. Tienen fábrica de ladrillo visto, con bóvedas de cañón y arquerías sobre columnas de mármol y también de ladrillo. Mantienen prácticamente intactas sus distintas salas y dependencias.
Por debajo de la Plaza Mayor, se encuentra la de la Encamación, próxima a la cual, en la calle de su nombre, se levanta la iglesia de los Dolores, único templo puramente barroco edificado en la ciudad. Formó parte del oratorio de San Felipe Neri, instalado en Baza en 1676 y clausurado en 1844. La iglesia tiene una singular fachada construida en piedra y compuesta por un arco rebajado de vetusta apariencia flanqueado por dos potentes columnas salomónicas sobre alto basamento. El interior tiene una sola nave con capillas laterales, la primera cubierta con bóveda de cañón y lunetos y las capillas con bóvedas de arista. En el crucero se alza una briosa cúpula de media naranja sobre pechinas decorada con yeserías policromadas. La capilla mayor acoge un fantástico camarín rococó de madera tallada, compuesto por cuatro arcos sobre estípites en los que apea la cúpula, un prodigio decorativo a base de yeserías que parten de una estrella central y se desarrollan mediante molduras, hojarasca, espejos y pedrerías, de gran valor artístico.
Muy próxima a esta iglesia está la plaza de la Trinidad. En ella se levanta el Pósito. Construido hacía 1762 para almacén de cereales, fue sede de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Baza, también casa de comedias, siendo actualmente una residencia particular. Conserva un buen patio claustral con arcos rebajados sobre columnas de mármol en la planta baja y de medio punto sobre columnas de hierro en la segunda.
Al este dela iglesia de los Dolores, en la plaza de su nombre, se sitúa el convento de Santo Domingo, construido pasada la mitad del siglo XVI en el solar de una mancebía. La Desamortización y el posterior abandono le causaron graves daños. En 1935, el arquitecto Femando Wilhelmi construyó en parte de él un cine. No hace mucho se ha restaurado el claustro y el coro de la iglesia, que se ha acondicionado como centro comercial.
ALREDEDORES
Unos 15 km al norte de la ciudad se encuentra el embalse del Negratín, con embarcadero, playa, deportes náuticos y restauración. Al sur, y desde las mismas puertas del caserío, se extiende el Parque Natural de la Sierra de Baza, con gran riqueza paisajística, así como de flora y fauna, y enormes posibilidades recreativas y deportivas (Rafael Arjona, y Lola Wals. Guía Total, Granada. Anaya Touring. Madrid, 2009).
Historia.-
La ciudad de Baza fue fundada en el siglo IV a.C. por el pueblo íbero de los bastetanos con el nombre de Basti. En la época íbera vivió sus años de mayor esplendor, siendo capital de La Bastetania, un amplio territorio que abarcaba la Andalucía oriental y el sureste murciano-manchego.
La ciudad de Baza fue fundada en el siglo IV a.C. por el pueblo íbero de los bastetanos con el nombre de Basti. En la época íbera vivió sus años de mayor esplendor, siendo capital de La Bastetania, un amplio territorio que abarcaba la Andalucía oriental y el sureste murciano-manchego.
El Imperio Romano la convirtió en un gran centro comercial y en el año 713 fue ocupada por los árabes, que le dieron el nombre de Medinata Bastha y construyeron un recinto amurallado para proteger su medina. De ese periodo, destacan el actual barrio de Santiago o la antigua judería, donde se encuentran los baños públicos (siglo XIII) mejor conservados de época árabe.
A partir del siglo XII, la ciudad fue casa de los Almohades hasta que en 1234 fue tomada por Ibn al-Ahmar, el que sería el primer rey nazarí de Granada. Alcanzó su máximo esplendor durante el reinado de Muhammad V, a mediados del siglo XIV. Después fue perdiendo protagonismo debido a la inestabilidad bélica hasta que cayó en manos de los Reyes Católicos, tras dos campañas consecutivas y más de siete meses de asedio, el 4 de diciembre de 1489, día de Santa Bárbara, patrona de los bastetanos.
Años después fueron expulsados los moriscos y fue repoblada por nuevos colonos. A partir del siglo XVII, la ciudad entró en un periodo de letargo del que se fue recuperando poco a poco (Diputación Provincial de Granada).
Iglesia de Santa María de la Encarnación.- El conjunto se alza sobre el solar de la antigua Mezquita Mayor, purificada y consagrada como iglesia cristiana tras la conquista. Una vez erigida en Colegiata, el cabildo acordó su reconstrucción el 12 de diciembre de 1528. A tal fin se proyectó un templo gótico, según el modelo de la catedral de Murcia, cuya traza debió ser de cruz latina de una o tres naves y trascoro, encargándose la ejecución a los canteros vizcaínos Pedro de Urrutia, Juan de Arcega y Eusebio de Praves. El terremoto de 1531 asoló la obra construida Y se hizo preciso reiniciarla, pero esta vez contando con el apoyo del arzobispo de Granada y del propio emperador Carlos V. Se pensó entonces en Alonso de Covarrubias para reedificarla, quien emitió un informe por el cual consideraba conveniente cambiar el plan inicial por otro renacentista. Ante la resistencia del cabildo colegial, el arquitecto elaboró un nuevo proyecto en el que se mantenían las capillas absidales góticas ya construidas, suprimiendo el trascoro y trazando en su lugar una girola, con lo que se lograba resolver el problema espacial. Las obras, con arreglo a la nueva traza, fueron encomendadas a Rodrigo de Gibaja en 1534. El Renacimiento en esta zona estuvo muy influenciado en cuanto a soluciones constructivas por maestros castellanos, especialmente toledanos; sin embargo, respecto a las tradiciones decorativas se halla una clara inspiración en la arquitectura conmemorativa granadina. Esta circunstancia se advierte claramente en las portadas de la antigua colegiata, obra probable de Gibaja y su equipo de canteros; y en especial en la puerta principal, donde la inspiración siloesca es más que notable. Por el contrario, la de la Piedad estaría mas vinculada a la proyectiva de Covarrubias. Esta última, tan próxima al portal de la Quinta Angustia en la parroquial de Puebla de Don Fadrique, se abre por un medio punto sobre pilastras. El trasdós del arco está moldurado y se decora con ovas, cordón y flechas. El arco está enmarcado por dos pilastras con columnas adosadas, un friso con decoración vegetal y veneras, cornisa, y en el centro un tondo con la Virgen con Cristo muerto. Con objeto de proteger la bella labra de la portada, se colocó en 1676 una cornisa de mármol a modo de tejaroz. Se ignora la función de este portal cegado y de nivel inferior a la planta de la iglesia; pero lejos de un ejercicio meramente decorativo, debió prestar una función básica de acceso -en éste u otro emplazamiento- anulada con posterioridad.
La portada de la Encarnación se alza en dos cuerpos: el inferior centrado por arco de medio punto sobre pilastras dóricas, con ángeles en las enjutas y escudo imperial en el friso. Queda flanqueada la puerta por parejas de medias columnas corintias que enmarcan hornacinas. Sobre el entablamento se disponen querubines y cartelas.
El segundo cuerpo es rectangular, con arco carpanel central, el cual cobija un bajorrelieve que representa la escena de la Encarnación, como advocación e iconografía presente en todas las fundaciones posteriores a la conquista. A ambos lados, medias columnas corintias con grutescos en los fustes sostienen el entablamento, rematado por un tondo que contiene la imagen del Padre Eterno. En el lateral de la cabecera hay también una ventana exterior ricamente decorada con elementos renacentistas.
La torre es obra de fray Pedro de San Agustín, monje jerónimo del monasterio murciano de La Ñora, y fue mandada erigir por el abad Felipe de Acuenza entre los años 1760 y 1764 para sustituir a la primitiva, destruida por el terremoto de Lisboa. Se alza sobre cuatro cuerpos decrecientes, los dos primeros cuadrados, mientras que los superiores son de planta octogonal con sus lados abiertos por arcos para otras tantas campanas. El alzado se remata con una cúpula de perfil contracurvo abuhardillado. Destacan las campanas de Santa María de la Anunciación (llamada «la Gorda»), fundida en 1795, y las de San Francisco Javier y Santa Bárbara, de 1759.
El interior del templo es majestuoso, dispuesto como un organismo rectangular de tres naves de igual altura, pero más ancha la central que las laterales. Quedan separadas por arcos de medio punto que descansan en un sistema de pilares cilíndricos con pilastras dóricas adosadas en sus frentes y baquetones. De sus capiteles parten las nervaduras que construyen variadas bóvedas de crucería. En cuanto al alzado de las naves, difiere en que los arcos formeros de la nave central son medios puntos con botones en las claves y los laterales son apuntados, descansando éstos en un lado sobre pilastras adosadas sobre la pared.
La capilla mayor presenta una planta poligonal de tres lados, establecida a partir de una triple arcada de medio punto, cubierta con bóveda estrellada. El cuerpo superior se caracteriza por contener tres lienzos enmarcados por arcos apuntados del siglo XVIII, al tiempo que los pilares lucen una decoración mural dieciochesca compuesta de angelotes y motivos vegetales. Destruido en la Guerra Civil el tabernáculo que Francisco Vallejo trazara en 1830, se sustituyó en 1952 por el actual, que alberga una imagen de la Inmaculada Concepción. El frontal de altar, compuesto en 1766 por el maestro Eusebio Valdés, fue igualmente sustituido por otro procedente de la iglesia de San Jerónimo.
La nave quedaba interrumpida a los pies por el coro neoclásico, diseñado en 1794 por José Ortiz Fuertes y decorado por Jaime Folch. Se mantiene, no obstante, el bello púlpito de Valdés en mármol gris y falsa ágata, con medallones tetralobulados conteniendo imágenes de los Evangelistas y los Santos Padres de la Iglesia.
El ámbito de la girola manifiesta el carácter gótico del templo inicial, con tramos divididos por columnas entorchadas que enmarcan seis capillas absidales. De planta rectangular y cubiertas con bóvedas de crucería, han perdido la memoria de su mobiliario y advocaciones originales. Desde el lado del Evangelio, hallamos la capilla del Cristo de los Méndez, cuya milagrosa imagen gozaba de una extraordinaria devoción en la ciudad. A continuación sigue la capilla de Nuestra Señora del Carmen -antes de San Julián-, en moderno retablo, junto a las imágenes de Santa Lucía y San Antón, esta última del siglo XVIII. Una pintura representa al Santo Cristo de Burgos, junto a las capillas de Nuestra Señora de las Angustias -llamada del Santo Cristo de Mataliebres- y de Nuestra Señora de la Esperanza -que desde 1611 contuvo los restos de San Máximo, copatrón de la ciudad-, albergando ésta un lienzo de la Anunciación. La antigua capilla de la Anunciación o del Ave María fue fundada por el abad Álvaro de la Torre como lugar de enterramiento. Enmarca su acceso una elegante portada renacentista de arco de medio punto enmarcada por pilastras corintias sobre plintos, y frontón con flameros sobre entablamento que luce la salutación mariana, realizada hacia 1575 por el vizcaíno Juanes de Arteta.
En el lado de la Epístola, la capilla opuesta al Sagrario se hallaba dedicada a la Inmaculada Concepción, con retablo de Pedro Montoro realizado en 1772, e imágenes talladas por Torcuato Ruiz del Peral; las jambas del arco de acceso conservan la decoración de grutescos y candelieri. Entre las imágenes actuales sobresale una talla de la Piedad, realizada en piedra y policromada, de hacia 1500. La capilla de San Antonio de Padua -antes de San Blas- luce decoración de grutescos policromados en el enmarque del arco y heráldica nobiliaria en la clave. Sigue la capilla del Sagrado Corazón de Jesús, en cuyo pavimento destaca la lápida funeraria del abad Acuenza, realizada en mármol de Macael por Pedro Montoro. Este ámbito estuvo presidido por un magnífico retablo barroco de Gabriel Jiménez, conteniendo las imágenes de Nuestra Señora del Socorro y los arcángeles San Miguel, San Gabriel y San Rafael, atribuidas a Francisco Salzillo. El lado del Evangelio presenta cuatro altares que, desde los pies, están dedicados a San Blas -antes a San Nicolás de Bari-, San José -antes de San Felipe Neri-, Nuestra Señora de Lourdes con retablo barroco enmarcado por columnas salomónicas, y la Virgen Niña -antes de Santa Teresa-. Tras la puerta de la Encarnación se abre la capilla del Sagrario, mandada construir por el regidor Juan de Araoz, bajo traza y condiciones de Diego de Siloe, y ejecución de Rodrigo de Gibaja, siendo terminada la obra en abril de 1536. Se cubre con bóveda de crucería, al tiempo que las pilastras y la decoración del arco de entrada luce grutescos y candelieri. Estuvo decorada con una vidriera que se encargó en 1540 a Arnao de Flandes, con el tema de la Epifanía y el escudo de armas de los Araoz, así como un retablo de la Virgen del Pilar, de estilo renacentista atribuido a Siloe, todo ello desaparecido, y sustituido por tres altares modernos dedicados a Nuestra Señora del Pilar, la Sagrada Familia, de 1889, y la Inmaculada Concepción de 1952.
La sacristía y antesacristía, adosadas a la cabecera, fueron terminadas en 1621 gracias a la munificencia del abad Alonso Tamayo, quien dejó cuantiosas rentas a su muerte para la ejecución de la obra. Está cubierta la sacristía por alfarje de gruesas jácenas, que descansan sobre canes de acanto y otros antropomorfos, y decoración de ovas, elementos vegetales y otros motivos en el arrocabe. Entre las piezas que aquí se custodian sobresalen una cabeza del Santo Cristo de la Luz, próximo al arte de Pablo de Rojas, que presidía la capilla mayor del monasterio de San Jerónimo, así como un Ecce Homo sobre tabla, atribuido a Luis de Morales. El tesoro de la antigua colegiata, muy mermado, conserva entre otras piezas dos espléndidas custodias barrocas de plata sobredorada, una de obrador mexicano labrada en 1738 y otra cordobesa, del taller de Antonio de Santacruz y Zaldúa, fechada en 1777, artífice igualmente de un cáliz de 1759. También contiene un acetre de plata y cruz parroquial del siglo XVII, un cáliz barroco, de Gabriel de la Riva, de 1772 y un bello portaviáticos con esmaltes, donado por el abad Acuenza en 1771. Entre los ornamentos figuran varios ternos incompletos, destacando el de tisú de plata y el «Terno blanco», fabricados en el taller toledano de Miguel Molero y donados por el obispo fray Bernardo de Lorca (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
La ex-colegiata de Nuestra Señora Santa María de la Encarnación se construyó sobre los restos de la mezquita aljama musulmana. Inicialmente se abrió al culto cristiano tras su sacralización manteniendo su estructura como mezquita. En 1529 se inicia su construcción en estilo gótico pero un terrible terremoto que asoló la ciudad en 1531 la derribó en su mayor parte, permaneciendo en pie su cabecera conformada por capillas absidiales con arcos apuntados y pilastras góticas. En 1531 el Cabildo bastetano encarga su reconstrucción, ya con proyecto renacentista a Alonso de Covarrubias y al maestro cantero Rodrigo de Gibaja que culmina la obra desde 1549.
Consta de tres naves cubiertas por bóvedas de crucería y girola, con capillas laterales y absidiales. El ábside que preside la nave central es semicircular.
La torre, situada al pie del templo, presenta cinco tramos, de los que los tres últimos corresponden a una restauración realizada en la segunda mitad del siglo XVIII, tras otro fuerte terremoto. Los muros de fábrica de la iglesia son de sillería, a diferencia de la torre que es de ladrillo. La portada a la Plaza Mayor está realizada en piedra, mientras que la rampa escalonada de acceso es de pilastras de piedra y rejas de hierro. Existe otra portada decorativa al pie de la rampa, al igual que la anterior de piedra.
La carpintería es toda de madera, cubierta de teja árabe. El acceso a la iglesia a través de Plaza de la Magdalena se realiza a través de una escalinata (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
La primera sede de la ex-colegiata fue la antigua mezquita aljama musulmana, hasta que en 1529 se inició la construcción en estilo gótico. Un terremoto la derribó en 1531 y ese mismo año se encargó su reconstrucción, en estilo renacentista, a Alonso de Covarrubias y Rodrigo de Gibaja. Consta de tres naves cubiertas con bóvedas de crucería y girola. La torre, que sufrió daños años más tarde por otro terremoto, fue reconstruida nuevamente en el siglo XVIII (Diputación Provincial de Granada).
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