Conozcamos mejor la Historia del Sitio de Baler, en el que intervino Manuel Menor Ortega, a quien está dedicada esta vía;Factores decisivos en la pérdida de Filipinas La actitud de la metrópoli favoreció la aparición de movimientos nacionalistas de corte pacífico que entre otras reivindicaciones, reclamaban ser una provincia de pleno derecho con representación en las Cortes Españolas. Las ideas de este grupo quedaron representadas por el primer líder del movimiento independentista filipino, José Rizal, que fue fusilado el 30 de Diciembre de 1896. Esto junto a la negativa de Madrid a sus solicitudes, provocó que el movimiento desembocara en su radicalización con la creación del Katipunan, dirigido por Andrés Bonifacio. Sus ideas eran más radicales y reivindicaban el uso de la violencia para lograr los cambios deseados. El 26 de Agosto de 1896, Bonifacio, en una reunión conocida como "el Grito de Balintawak", en un gesto simbólico contra las autoridades coloniales, rompió su cédula personal, y ratificó la decisión de levantarse en armas contra el Gobierno español.
En marzo de 1897, se creó un gobierno revolucionario en medio de una lucha de poder, para el cual Emilio Aguinaldo fue elegido presidente, mientras que Bonifacio era nombrado ministro de interior y posteriormente asesinado por sus propios seguidores.
Desde principios de 1897 un nuevo Gobernador General, Camilo García de Polavieja, había intensificado la lucha contra los revolucionarios. Aguinaldo tuvo que refugiarse en Biac-Na-Bató. Allí reagrupó sus fuerzas y en Noviembre de 1897, promulgó la primera constitución filipina, que defendía, la separación de España y la declaración de Filipinas como república independiente.
El interés de Baler
La revolución filipina tuvo su máxima intensidad en la Isla de Luzón con la Capital Manila situada en la costa oeste.
El Distrito del Príncipe con unos 11.000 habitantes ocupaba la zona este de la isla y tenia su cabecera en Baler.
Esta zona no era de gran interés por su aislamiento geográfico y la falta de vías de comunicación pero la posibilidad de ser punto de desembarco de armamento para los revolucionarios hizo que se reforzara la presencia española.
Llegada del destacamento del Tte. Motta
El 20 de Septiembre llegan a Baler el Teniente Motta al mando de un destacamento de 50 hombres del Batallón de Cazadores Expedicionario Nº2 que combatía en Cavite.
Madrid nombra al General, Femando Primo de Rivera como nuevo Gobernador y este acorrala militarmente a los revolucionarios forzando el 14 de Diciembre de 1897 un pacto de paz llamado de Biac-Na-Bató. En él se establecía que España pagaría 800.000 pesos a los rebeldes a cambio de que entregasen las armas y reconocieran la soberanía de España.
Aguinaldo y otros veintisiete líderes revolucionarios serían conducidos a Hong-Kong.
No todos los rebeldes aceptaron las cláusulas del tratado de BiacNa-Bató, por lo que continuó habiendo luchas esporádicas.
Esos focos revolucionarios se incrementaron durante la guerra hispano-norteamericana.
La influencia internacional
Gran Bretaña, Alemania, Francia, Bélgica y Japón tenían puestos sus ojos en el archipiélago por su importancia comercial y estratégica en el Pacífico. Esta influencia internacional hizo que los Estados Unidos quisieran tomar una posición de relevancia en la zona.
El interés norteamericano por Filipinas comenzó a través de barcos balleneros que operaban por el Pacífico y, que en su búsqueda de cetáceos recalaron en el archipiélago, también a través de compañías que comerciaban con China e hicieron de Manila un punto de escala en sus rutas comerciales.
Un elemento decisivo en todo este asunto fue la opinión pública norteamericana, que a finales del verano del 98 era, en su mayor parte, favorable a la anexión de Filipinas.
No todos los rebeldes aceptaron las cláusulas del tratado de BiacNa-Bató, por lo que continuó habiendo luchas esporádicas.
Esos focos revolucionarios se incrementaron durante la guerra hispano-norteamericana.
El Presidente McKinley adoptó una nueva política exterior, intensificando la participación norteamericana en la escena internacional y en el caso que nos ocupa, apoyó la anexión de las Filipinas a los Estados Unidos aprovechando la guerra hispano-norteamericana, hasta conseguir hacerse con las islas así como con la isla de Guam, Puerto Rico y otras islas en las Antillas occidentales a cambio de 20 millones de dólares en el Tratado de Paz de París, firmado con España el 10 de Diciembre de 1898.
Guerra con EE.UU. y resurgimiento de la sublevación filipina
El 15 de febrero el buque americano USS Maine explotaba en el puerto de la Habana desencadenando la guerra entre España y los Estados Unidos.
El 1 de Mayo de 1898 la flota americana destrozaba a los indefensos buques españoles dejando Manila a merced de los revolucionarios filipinos apoyados por los americanos.
El 19 de Mayo Emilio Aguinaldo regresaba a Cavite tomando las riendas de la rebelión.
El 30 de Mayo se rendía Cavite y todas las provincias quedaban en manos rebeldes.
Los nativos
Los habitantes del Príncipe eran de tres etnias diferentes.
Los Tagalogs de mayoría cristiana vivían en las poblaciones.
Los Ilongotes que habitaban en los montes Caraballos. No estaban cristianizados y mantenían tradiciones ancestrales incluidos sacrificios humanos.
Los Negritos Aetas o Dumagats nómadas cazadores y recolectores aunque algunos trabajaban en las sementeras próximas a Baler.
El ejército Tagalo
La principal carencia del ejército revolucionario era el armamento. En muchos casos había un fusil por cada tres combatientes, pero este era muy numeroso.
Con la llegada del destacamento español para reforzar Baler, Aguinaldo nombró a Teodorico Luna Novicio para atacar el pueblo y apoderarse del armamento de los españoles.
Teodorico había nacido en Baler en 1875 tenia 22 años y era sobrino del General revolucionario Antonio Luna.
Formado en las logias masónicas era un declarado antiespañol.
Primer asedio a Baler Octubre de 1897
El primer sitio de la iglesia de Baler tiene lugar desde el 5 hasta el 19 de octubre teniendo como protagonistas al Capitán Antonio López Irizarri que ejercía de Gobernador en esos días, su esposa, el párroco, 33 cazadores del 2º batallón un condestable, un médico y 10 marineros del buque transporte Manila.
El sitio se levantó con la llegada de los transportes Cebú y Manila con el refuerzo de 2 tenientes y 103 cazadores al mando del Capitán Jesús Roldán Maizonadas que quedó como Comandante Político Militar.
En este primer asedio habían resultado muertos el Tte Motta y 6 cazadores. 15 resultaron heridos y 9 hechos prisioneros.
Desde la llegada del destacamento la tensión y la desconfianza era la tónica diaria. El 11 de enero de1898 durante la descubierta de la mañana, el Teniente Lamela y 20 cazadores fueron atacados por sorpresa resultando heridos el teniente y 14 soldados refugiándose en el bosque. El Capitán Roldán ordenó su rescate enviando 50 hombres que consiguieron replegarse con los heridos hasta la iglesia pero sufriendo dos bajas.
Novicio rodeó la iglesia manteniendo el sitio hasta el día 23 en el que fueron socorridos por el vapor Compañía de Filipinas que acudía con 4 compañías de la 2ª Brigada al mando del Comandante Juan Génova.
Llega a Baler el Capitán de las Morenas y el Teniente Zayas
El 13 de febrero llegaba a Baler el vapor La laguna de Bay con el Capitán de las Morenas nombrado comandante político Militar y los segundos teniente Alonso Zayas y Saturnino Martín Cerezo junto a 50 cazadores del 2º Batallón Expedicionario. También llegaron el teniente médico Rogelio Vigil y el Padre Carreño.
El Capitán D. Enrique de las Morenas y Fossi, nació el 3 de Mayo de 1855 en Chiclana de la Frontera (Cádiz). Con diecinueve años, obtuvo plaza de cadete en la Academia Militar de Castilla la Nueva, y el 2 de abril de 1875 ascendió a alférez.
Participó en la campaña contra las partidas carlistas de Cataluña que culminó el 26 de agosto con la ocupación de La Seo de Urgel, acción que le valió el grado de teniente.
En 1882, es destinado al Batallón Disciplinario de Melilla, donde asciende a teniente con veintiocho años.
A su matrimonio con Carmen Alcalá Buelga solicita el pase a la situación de reemplazo para cursar una carrera civil. Una vez obtenida plaza de notario en Baena, solicitó el ingreso en la Escala de Reserva Retribuida en 1886.
Diez años después, el 14 de enero de 1896, ascendió a capitán de la Escala de Reserva y en septiembre pidió destino al Batallón Expedicionario de Cazadores n.º 9, uno de los quince enviados por Cánovas a Filipinas para hacer frente a la insurrección tagala.
El 29 de enero de 1898, al mes de firmarse el Pacto de Biac-na-Bató, es nombrado comandante político militar del distrito del Príncipe, con capital en Baler a donde marchó con un destacamento de cincuenta soldados del citado batallón, mandados por el teniente Juan Alonso Zayas, secundado por el 2.º teniente Saturnino Martín Cerezo y auxiliado por el médico militarizado Rogelio Vigil de Quiñones Alfaro.
El 12 de febrero llegaron a su destino. El 22 de Noviembre fallecía de Beri Beri.
El Teniente D. Saturnino Martín Cerezo nace en Miajadas (Cáceres), el 11 de Febrero de 1866.
El 9 de abril de 1888, causa alta como soldado del Regimiento de Infantería Borbón n.º 17, de guarnición en Málaga, en el que ascendió a cabo, cabo 1.º y sargento.
Tomó parte en la llamada Guerra de Margallo combatiendo contra las cábilas rifeñas hasta primeros de enero de 1894.
Al fallecimiento de su esposa pide el traslado al Ejército de Operaciones de Filipinas, destino que llevaba aparejado el ascenso a 2.º teniente.
Tomó parte en el cerco que la columna del general Castilla puso al cabecilla Aguinaldo en los montes de Biacna-Bató.
El 7 de Febrero su compañía recibe la orden de relevar a la guarnición de Baler. En su despedida el Jefe del batallón les dice “Van ustedes a un pueblo donde al ¡quien vive! Responden ¡Katipunan! Pero en fin solo van ustedes por dos meses”.
El 12 de febrero llega a Baler donde resistió un asedio de 337 días. A su regreso a España continuó en activo hasta el empleo de General de brigada de Infantería falleciendo el 2 de Diciembre de 1945.
El Teniente D. Juan Alonso Zayas nació en San Juan (Puerto Rico) el 10 de diciembre de 1868. Con 20 años residía en Barcelona donde trabajaba como fotógrafo alistándose como voluntario el 23 de noviembre de 1888 incorporándose al segundo batallón del regimiento de Luchana 25, que guarnecía la plaza de Lérida. En febrero de 1890 se le destina a Cuba, al Batallón de Cazadores Isabel II.
Ascendido a sargento de Infantería, en el año 1895 vuelve a la Península para cursar los estudios en el Colegio Oficial de Sargentos para oficiales de la Guardia Civil en Getafe, donde permanece hasta que se le confiere el empleo de segundo teniente con antigüedad de 18 de marzo de 1897. En ese mismo año se le destina a Filipinas, a la 4.ª compañía del Batallón de Cazadores Expedicionarios que tenía su base en la provincia de Zambales al noroeste de Manila.
Su bautismo de fuego tuvo lugar en el ataque y toma de Baón, acción por la cual le fue concedida la Cruz al Mérito Militar de Primera Clase.
El 12 de Febrero se incorpora a Baler como jefe del destacamento y fallece de beriberi el 18 de octubre.
El Teniente Médico D. Rogelio Vigil de Quiñones y Alfaro nació en Marbella (Málaga) el 1 de enero de 1862.
Se graduó en el año 1886 en Granada en la Licenciatura de Medicina y Cirugía. Llevaba Once años ejerciendo como médico rural cuando fue enviado a las Islas Filipinas. Llegó a Manila el 2 de enero de 1898, siendo destinado en primer lugar al Hospital de Malate y posteriormente a la enfermería de Baler, pueblo al que llegó el 12 de febrero.
Se le concedió la Cruz de 1ª Clase de María Cristina por su heroico comportamiento durante el asedio.
Regresó a España y en el año 1904 era ya médico de 2ª y en 1906 ascendió a médico de 1ª.
En el año 1909 fue enviado junto a su Batallón a Melilla con motivo del desastre del Barranco del Lobo. Allí volvió a destacar por su valor y fue condecorado por los méritos contraídos en Atalayón, Sidi Alf y el reducto del Hipódromo.
En 1918 se le destinó de nuevo a Sevilla, ascendiendo a Cte. Médico y en el año 1920. Se le encargó del Hospital de Campaña en Dar Drius, volviendo a ser condecorado por su actuación tras el desastre de 1921.
En 1998 se bautizó al Hospital Militar de Sevilla inaugurado en 1980 con el nombre de Rogelio Vigil de Quiñones, a quien además se le reconoce una labor investigadora en su lucha contra el beriberi, una enfermedad cuya causa es la carencia de la vitamina B1.
Baler incomunicado
El 30 de Mayo se cortaba el telégrafo con Manila y el 18 la rebelión se hacia con la provincia de Nueva Écija, con ello el pueblo de Baler quedaba incomunicado, hecho que condicionó los acontecimientos del asedio.
Comienza el asedio
En la madrugada del 27 de junio de 1898 el pueblo amaneció desierto y el capitán De las Morenas ante la evidencia ordena preparar la defensa en la iglesia.
El día 30 Martín Cerezo realiza una descubierta con 14 soldados y al llegar al rio es atacado teniendo que replegarse a la iglesia resultando herido de un disparo en el pie el soldado Jesús Garcia Quijano.
El pozo
Cerezo aconseja a De las Morenas abrir un pozo en el patio pues si el sitio duraba, capitularían por la sed. El pozo dio agua a los 4 metros de excavación.
Quema del Cuartel de la Guardia Civil Los insurrectos habían construido una trinchera con la intención de llegar hasta el cuartel de la Guardia Civil que era una casa que estaba a escasos 15 metros de la iglesia siendo ésta un peligro inminente.
El soldado Gregorio Catalán Valero bajo un nutrido fuego enemigo sale a la descubierta corriendo los 40 metros de la plaza con una lata de petróleo, un trapo en una caña y unos fósforos. Consigue llegar e incendiar el cuartel y las escuelas colindantes regresando a la iglesia.
Dos días después el soldado Manuel Navarro León hacía lo mismo quemando una casa en el lado oeste de la iglesia desde la que recibían constante fuego de fusilería.
Primer muerto en combate
El 18 de julio durante uno de los ataques el soldado Julián Galbete Iturmendi recibía un disparo en el
pecho cuando ocupaba el puesto del campanario. Moriría el día 31.
Fray Cándido Gómez-Carreño Peña nació en la localidad toledana de Madridejos en el mes de diciembre de 1868.
Llega a Filipinas en 1884 y se incorpora a la parroquia de Baler donde sufre en los primeros días del mes de octubre de 1897 el ataque que da lugar al primer sitio en el que muere el teniente Motta siendo hecho prisionero.
Durante su prisión alentó y lideró un intento de rebelión de los soldados españoles allí confinados que finalmente no pudo ser llevado a cabo. Tras ser juzgado por un tribunal por intento de fuga y rebelión, se le ofreció condonar su castigo a cambio de renunciar públicamente de su fidelidad a España, algo que en aquel momento hubiera dado gran publicidad a los líderes katipuneros. Lejos de aceptar la propuesta, Gómez-Carreño prefirió ser condenado a muerte pero la firma de la Paz de Biac-na-Bató le salvó siendo devuelto a Manila.
Regresó a petición propia junto a sus antiguos feligreses a la parroquia que regía en Baler en los primeros días del mes de febrero de 1898.
Su papel durante el tercer sitio de Baler fue de entrega total hasta su fallecimiento el 25 de septiembre de 1898, víctima del beriberi. Con la complicidad de los oficiales, instauró la costumbre de rezar cada tarde el Rosario a la puesta del sol. Esto, que a priori puede parecer un hecho irrelevante, favoreció la cohesión del grupo y facilitó las relaciones entre los sitiados.
Fue de gran ayuda para el destacamento, ya que gracias a un copioso cargamento de 60 cavanes aproximadamente 4.500 kilos de palayo, arroz con cascara que el franciscano había comprado a unos comerciantes pocos días antes del comienzo del asedio, pudieron resistir.
Cuatro fueron los religiosos franciscanos que de alguna manera fueron protagonistas o testigos directos del sitio de Baler.
El padre Mariano Gil Atienza fue prisionero de los rebeldes en Baler y testigo exterior del asedio.
Los padres Juan López Guillén y Félix Minaya Rojo, se quedaron en la iglesia tras ser enviados como parlamentarios para ofrecer la rendición, tomando parte directa en su defensa como lo muestra el hecho de que al finalizar el sitio se recogieron 35 fusiles de los 33 supervivientes militares y dos frailes.
Minaya escribió unas memorias del asedio que se conservan en el museo Franciscano de Valladolid.
Primera víctima del Beri Beri: el Padre Carreño
Un asunto discutido es el carácter de una de las enfermedades que más estragos causó en el destacamento, es decir, si se trata del beriberi como explícitamente diagnosticó Vigil o podría tratarse del escorbuto.
Sea como fuere, queda claro que su aparición se debió a la mala alimentación, algo que Vigil de Quiñones llegó a intuir, y más en concreto a la falta de vitaminas, ya se tratase de la B1 o la C.
El 25 de Septiembre moría el Padre Fray Cándido Gómez Carreño Peña primera víctima del BeriBeri.
El Capitán De las Morenas fallecía el 22 de noviembre.
El tiroteo era diario y numerosos los intentos de asalto. Cuando los americanos se apoderaron de Baler posteriormente, hicieron constar en su diario de operaciones que no quedaba ni un centímetro de pared de la iglesia que no tuviera un impacto de bala.
Fuego de cañón
El 1 de agosto Villacorta inicio el cañoneo de la iglesia por los cuatro costados pero los muros de 1,5 m de espesor resistieron.
La única forma de defenderse era apostarse y hacer fuego de fusil sobre los sirvientes de los cañones con el consiguiente riesgo de ser alcanzado por la metralla.
Intentan quemar la iglesia
El 7 de agosto por la noche intentaron quemar la iglesia por el lado norte, acompañado de un ataque masivo de fusilería. Ante el riesgo inminente, el Teniente Alonso fingió una salida sobre el enemigo concentrando el fuego de sus hombres sobre una de las casas atrincheradas. Al toque de carga del corneta y el grito de ¡Al Bahay de Hernández!, los filipinos salieron huyendo dejando las latas de petróleo junto a la pared de la iglesia.
Salida a la desesperada
El teniente Vigil, gravemente afectado por el beriberi aconsejo a Cerezo que había que traer algo verde de fuera o morirían todos.
El 14 de diciembre sobre la 10 de la mañana con la sorpresa como única arma 14 hombres al mando del cabo José Olivares Conejero. Salían por un agujero de la tapia desplegando rápidamente en guerrilla con intenso fuego sobre la trinchera enemiga mientras uno de los cazadores prendía fuego a las casas fortificadas lo que provocó la huida de los tagalos.
Aprovechando el espacio ganado se recogió todo lo que se pudo, naranjas, calabazas, plátanos, madera y clavos de los edificios quemados.
El aporte de fruta sanó en gran medida a los enfermos del beriberi como había vaticinado El Teniente Vigil y permitieron contar con un pequeño huerto de pimientos y calabazas.
Aparecen los carabaos
En la primera semana de febrero sorprendía durante la noche al destacamento un grupo de carabaos, que probablemente pertenecían a un rebaño que los rebeldes mantenían como suministro de carne.
Se apostaron cinco tiradores que apuntaron a un mismo ejemplar para asegurar su muerte.
Con una rápida salida se introdujo el animal en la iglesia lo que proporcionó tres días de carne.
Varios días después repitieron la operación pero esta vez para recuperar la res tuvieron que soportar el fuego enemigo.
Ingenios de supervivencia
El ingenio español brilló durante el asedio aprovechando todos los recursos, como la realización de suelas de madera para reparar el podrido calzado, o los canalones confeccionados con las latas de sardinas vacías, uniéndolas para evacuar el agua de un tejado totalmente agujereado.
La hemorragias de las heridas se cortaban aplicando telas de araña y con las sábanas se remendaban los raídos uniformes.
Una pequeña tronera en el muro del patio servía de urinario y otro para las aguas mayores.
Los Parlamentos
Muchos fueron los parlamentos y cartas recibidas en la iglesia proponiendo su rendición al principio y posteriormente intentando convencer a los sitiados que Manila había caído y la guerra con los españoles terminado.
30 de septiembre carta del Gobernador de Nueva Écija
El 30 de septiembre reciben una carta del Gobernador de Nueva Écija adjuntándoles copias de las actas de capitulación de diferentes plazas y unidades entre ellas la del Comandante Génova, su anterior relevo, pero las consideran falsificaciones
23 de Diciembre el capitán Belloto
El capitán Belloto estaba prisionero de Villacorta y éste le obligó a parlamentar con De las Morenas. Ambos se conocían y probablemente también a Cerezo. Su ardid fue fingir que no los reconocía, lo que puso a los sitiados en la creencia de que era un intento de engaño más.
14 de enero los primeros periódicos
A primeros de enero de 1899 Teodorico Novicio retomó el mando del asedio relevando a Villacorta y decidió enviar unos periódicos de Manila para que los sitiados se convencieran de que España se había rendido y entre los que se encontraba la noticia del tratado de Paris con la venta del archipiélago. Esto era impensable para los sitiados.
15 de febrero comunicado oficial por el capitán Olmedo
En Manila, el general De los Ríos trataba la liberación de los casi 9000 prisioneros españoles pero los de Baler no eran prisioneros de nadie porque a nadie se habían rendido. Por eso se envió un comunicado oficial mediante el capitán Olmedo amigo intimo de De las Morenas. El documento iba sin número de registro y con una redacción dudosa y el capitán Olmedo acudió de paisano lo que hizo pensar a Martin Cerezo que era otra estratagema de los tagalos.
11 de abril llegada del buque USS Yorktown
El general De los Ríos intenta que los americanos consigan convencer a los de Baler del fin de la guerra y envían un parlamento, pero éste es rechazado por los tagalos que ya no reconocían a los americanos. Aun así autorizan a un oficial a acercarse a la iglesia. Emplearon a un oficial francés para que los filipinos no entendieran la conversación con Cerezo, pero éste pensó que los filipinos esta vez se habían superado en sus mentiras.
La munición
El destacamento se encerró en la iglesia con 24.050 cartuchos de mosquetón máuser y se consumieron 15.050
Situación límite: Se acaban las provisiones. Llega el hambre…
El 24 de Abril se acaban los alimentos. Ya no quedan ni tallos ni reptiles ni caracoles ni roedores. Se establece una ración de 5 kilos de arroz diarios para todo el destacamento.
Los heridos también pelean
Los cazadores heridos y enfermos no reposaban en los camastros. Al no poder moverse permanecían apostados en sus puestos para ayudar a sus compañeros en la defensa.
Último intento de asalto y defensa con agua hirviendo
Sobre las 11 de la noche los filipinos abrieron un boquete en la ventana oeste del patio ante la posible pérdida de éste ordenó taparlo pero recibieron una lluvia de disparos desde los mismos agujeros. Cerezo ordenó a los cazadores Miguel Pérez, Juan Chamizo, Eustaquio Gopar, José Hernández y Luis Cervantes coger herramientas. Colocó a los mejores tiradores en al muro contrario para que hicieran fuego sobre las pequeñas aspilleras y que los tagalos no impidieran el trabajo de sus compañeros que, dirigidos por el propio Cerezo, revolver en mano, conseguían tapar los agujeros.
Los tagalos seguían pegados al muro con el consiguiente peligro y para echarlos los enfermos hirvieron agua que vertieron por encima del muro poniendo en fuga a los atacantes.
Llega el Teniente Coronel Aguilar
El 29 de mayo recién acabado el último combate y con los muertos filipinos frente a la iglesia, llegaba el teniente coronel Aguilar que había llegado en el carguero Uranus enviado por el General De los Ríos.
Después de confirmar la presencia del barco español Martín Cerezo seguía dudando.
Al día siguiente divisaron el barco que confundieron con un armazón falso con forma de barco.
Aguilar confirmó que era el último parlamento que habría a lo que Cerezo contestó que viniese el propio General De los Ríos a darle la orden.
Desesperado Aguilar tiró unos periódicos a la trinchera y se marcho deseándoles suerte.
337 días de asedio
En la mañana del 2 de Junio Martín Cerezo volvía a ojear los periódicos que el Teniente Coronel Aguilar le había dejado viendo con estupor la noticia del destino del teniente Antonio Díaz a Málaga y al que conocía personalmente.
Esto le hizo ver la realidad de que la guerra había terminado decidiendo capitular ese mismo día.
Aguinaldo arrepentido
En un entrevista realizada por el periódico ABC al Presidente de Filipinas EMILIO AGUINALDO en Diciembre de 1958 y a la pregunta, si se arrepentía de algo de lo que había hecho en su vida este respondía:
Sí. Estoy arrepentido en buena parte por haberme levantado contra España y, es por eso, que cuando se celebraron los funerales en manila del Rey Alfonso de España, yo me presenté en la catedral para sorpresa de los españoles. Y me preguntaron por qué había venido a los funerales del Rey de España en contra del cual me alcé en rebelión… Y, les dije que sigue siendo mi Rey porque bajo España siempre fuimos súbditos, o ciudadanos, españoles pero que ahora, bajo los Estados Unidos, somos tan solo un Mercado de consumidores de sus exportaciones, cuando no parias, porque nunca nos han hecho ciudadanos de ningún estado de Estados Unidos… Y los españoles me abrieron paso y me trataron como su hermano en aquel día tan significativo… (La Gesta de Baler, Los últimos de Filipinas. Centro de Historia y Cultura Militar de Melilla).
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