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sábado, 31 de octubre de 2026

La pintura "Retrato del pintor Balenciaga", de Zuloaga, en la Sala XIV del Museo de Bellas Artes

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la pintura "Retrato del pintor Balenciaga", de Zuloaga, en la sala XIV del Museo de Bellas Artes, de Sevilla.  
     Hoy, 31 de octubre, último día del mes, es el aniversario del mes de nacimiento (octubre de 1905) de Narciso Balenciaga, pintor vasco, personaje representado en la obra reseñada, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la pintura "Retrato del pintor Balenciaga", de Zuloaga, en la sala XIV, del Museo de Bellas Artes, de Sevilla.
     El Museo de Bellas Artes, antiguo Convento de la Merced Calzada [nº 15 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 59 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la Plaza del Museo, 9; en el Barrio del Museo, del Distrito Casco Antiguo.
     En la sala XIV del Museo de Bellas Artes podemos contemplar la pintura "Retrato del pintor Balenciaga", de Zuloaga (1870-1945), siendo un óleo sobre lienzo, en estilo realista, realizado hacia 1930-34, con unas medidas de 1'12 x 0'87 m., procedente del depósito del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, en 2022.
     El retratado es el pintor vasco Narciso Balenciaga Altuna (Arrona, Guizpúzcoa 1905 - México 1935), autor de corta carrera debido a su temprano fallecimiento a los 31 años en México, justo después de inaugurar su última exposición. Marginado por una enfermedad ósea en las piernas, empezó a pintar impulsado por sus amigos entre los que se encontraba Zuloaga, que le animó comprándole algunos de sus cuadros.
     Las gruesas pinceladas, con más materia las del rostro, el expresivo cabello y las de las zonas de sombra de la vestimenta, van estructurando las formas, ayudadas por una línea negra gruesa que perfila la figura sobre el fondo neutro. Modula el color de este espacio con la sombra y un tono más claro de amplias pinceladas horizontales para crear la perspectiva y dar profundidad a la obra. A ello contribuye, además, la posición de la figura que no mira al espectador sino a su derecha, de donde proviene la luz, en un giro contrario al sentido en que está dispuesta la silla. De sobrias tonalidades, el único colorido vivo es el de la paleta que sostiene el retratado y algunos pequeños toques de rojo en los labios (web oficial del Museo de Bellas Artes de Sevilla).
     La pintura hispana del siglo XX en su primera mitad tiene una digna representación en el Museo e incluso se cuenta con alguna pieza de excepcional calidad. En este sentido hay que citar la presencia de uno de los más célebres artistas españoles de este periodo: Ignacio Zuloaga (1870-1945) a quien se debe el Retrato de la señora Malinowska firmado y fechado en 1912 y el Retrato del pintor Uranga realizado en 1937. Son retratos que pertenecen a la primera parte de la vida del artista en la que casi siempre sus modelos muestran una presencia digna y sobria, sin ningún tipo de adulación en la puesta de escena, como ocurrió con los realizados en la última parte de su existencia (Enrique Valdivieso González, Pintura, en Museo de Bellas Artes de Sevilla, Tomo II. Ed. Gever, Sevilla, 1991).
Conozcamos mejor la Biografía del pintor Balenciaga, personaje representado en la obra reseñada;
     Narciso Balenciaga Altuna. Pintor vanguardista. Nacido en Arrona, Gipuzkoa, en octubre de 1905. Fallece en México en 1935.
     Tuvo desde la infancia una enfermedad ósea en las piernas que lo marginó hasta que unas damas de Euskal Billera le animaron a dibujar estando en el hospital; luego fue impulsado por amigos, entre los cuales su gran animador y favorecedor Zuloaga que, a los pocos años adquiriría para su pinacoteca varios de sus lienzos.
     Según Juan Erenchun (La Voz de España, 9-12-1965), siguió el artista a los genios impresionistas Guiard y Regoyos:
     "su intuición artística luchó con dos dogmas: el impresionismo puro o luz sobre todo (Barbinzon) y el post-impresionismo puro luz como elemento constructivo (artista de Provenza). Poseedor de fina retina y paleta depurada, con briosa manera de construir, plasmó en sus óleos luz, profundidad, carácter y fuerza. Con personalidad bien definida y con un buen bagaje de lienzos, en los que quizá más que la fidelidad literaria del paisaje había verdadera emoción de la Naturaleza, acudió a concursos y realizó exposiciones con gran éxito."
     Dice Luis de Madariaga:
     "Se trata de un buen pintor salido de aquellas promociones originadas en las exposiciones convocadas por la Diputación de Gipuzkoa presidida por don Vicente Laffitte."
     En 1928 obtuvo un segundo premio en la Exposición de Noveles de San Sebastián. En 1929 residió en la capital (Real Academia de San Fernando) y en Toledo. Su primera exposición fue organizada por la Asociación de Artistas Vascos en Bilbao en 1930. Al año siguiente consiguió el primer premio en la Exposición de Noveles de San Sebastián, en 1933 en el Ateneo de Madrid y en 1934 en el Gran Kursaal de San Sebastián, con Lecuona y Oteiza. Con pequeños ingresos marchó a tierras de Castilla, donde obtuvo bellos paisajes en Segovia, Toledo, Ávila y tierras manchegas, austeros de tintas, certeros de líneas e intensos de carácter y emoción.
     Balenciaga siguió la ruta señalada por Erenchun a quien no obstante no vio hasta su vuelta. Sus respectivas maneras de pintar no tienen ninguna semejanza pues para entonces Balenciaga poseía ya una fuerte formación. En Gipuzkoa recorrió sus costas y rincones típicos del interior, sus Lanchas en el puerto de Guetaria fue adquirido en 1953 por Museo de Arte de Madrid, que era uno de los éxitos más codiciados por todos los artistas. Revistas y prensa diaria reprodujeron sus lienzos entre los que sobresalían su Pastora, de gran delicadeza: la Partida de mus de energía singular, sencillamente admirable: Iglesia de Orio, Arrona con nieve, Urrestilla, Iziar, Oiquina y su Interior de una fábrica de cemento con finas armonías grises, de muy difícil factura...
     Recomendado por Aitzol, embarcó en el Arantzamendi junto con Oteiza rumbo a la Argentina en 1935, donde expuso en Buenos Aires y su provincia. Tenía la intención, junto con Oteiza y Lekuona de realizar un viaje alrededor del mundo para estudiar las culturas primitivas.
     Muere el 26 de noviembre de ese año de 1935 en México donde se acababa de inaugurar su última exposición. La junta directiva del Centro Vasco de Méjico y numerosos artistas, entre los que se hallaba el célebre concertista de arpa donostiarra señor Zabaleta, acompañaron al pintor de Arrona a su última morada, erigiéndole un sencillo mausoleo en cuya losa grabaron sentida dedicatoria: en el acto del entierro leyó una oración fúnebre el escritor Gaztelu.
     Celebrada la exposición, gracias a un grupo de amigos de la colonia vasca, obtuvo un señalado éxito. Toda la prensa americana hizo grandes elogios de este joven artista: muchas de sus obras fueron adquiridas por los museos y por particulares para sus pinacotecas.
     Según Gil Fillol, Balenciaga se muestra en sus óleos cercano a Manet, como en otros próximo a Gauguin, persiguiendo en unos únicamente efectos coloristas y luminosos y en otros intentando modelar sobre esqueletos de color.
     Ha sido objeto de varias retrospectivas como la del Museo de San Telmo de San Sebastián en 1983 y el de la Casa de Cultura de Zumaia de 1993 (Auñamendi Eusko Entziklopedia).
Conozcamos mejor la Biografía de Ignacio Zuloaga, autor de la obra reseñada; 
     Ignacio Zuloaga y Zabaleta, (Eibar, Guipúzcoa, 20 de junio de 1870 – Madrid, 31 de octubre de 1945). Pintor.
     Ignacio Zuloaga es uno de los artistas más célebres de la pintura española de la primera mitad del siglo XX y de mayor reconocimiento en el extranjero. Pintor de paisajes, de tipos españoles y de retratos, su obra, de carácter realista y costumbrista, conectó con la revisión de la España profunda que llevaron a cabo los miembros de la denominada Generación del 98. Acostumbrado a cambiar de residencia con gran frecuencia y a pasar largas temporadas en el extranjero, Zuloaga fue un artista con un gran sentimiento de pertenencia a la cultura e identidad españolas. Un apasionado de nuestro país que, a través de sus paisajes y de sus paisanos, dirigió todo su arte.
   Ignacio Zuloaga fue miembro de una familia de artistas, lo que permitió tener un contacto con el mundo del arte desde muy joven. Estudió en París con los jesuitas durante y pasó todos los veranos de su infancia en San Juan de Luz. En 1887 realizó con su padre una primera visita a Madrid, que marcó decisivamente su estilo. En el Museo del Prado descubrió la pintura española del Siglo de Oro y a sus grandes maestros, Velázquez, Zurbarán, Ribera y El Greco, a los que copió incansablemente. De hecho fue Zuloaga el descubridor de El Greco y el gran revalorizador de Goya, para la pintura española de principios de siglo XX.
     Con tan sólo diecisiete años se presentó por primera vez a la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid con un lienzo titulado “Un sacerdote rezando” y, al año siguiente participó, casi de forma desapercibida, en la exposición organizada con motivo de las Fiestas Euskaras celebrada en Guernica en el mes de septiembre. De esta época corresponden lienzos pintados en Eibar como “El ciego de Arrate”, “La fuente de Eibar” o “La última muerte”. En 1889 marchó a Roma para completar su formación artística como era habitual en la época. Allí estudió la pintura del Renacimiento y pintó el cuadro “El forjador herido”. Pero al cabo de poco más de seis meses, reacio a la pintura academicista, cambió su estudio de la Vía Margutta por uno en la Ìle de Sant Louis de París.
     En la capital francesa asistió como alumno a la Académie Libre y a la Academia Palette, donde estudió con Henroi Gerveux, gran admirador de Manet, con Eugène Carrière y con el pintor simbolista Puvis de Chavannes. En la colina de Montmartre, Zuloaga entró rápidamente en contacto con otros artistas españoles, especialmente con los catalanes Enric Clarasó, Ramón Casas y Santiago Rusignol que, junto con Maurice Utrillo, estaban practicando una pintura próxima al impresionismo. Fue Rusignol el artista español al que más unido estuvo en París y a quién le hizo comprar dos Grecos que descubrió en la capital francesa. Ambos planearon recorrer juntos Italia y publicar un recorrido artístico en La Vanguardia a través de los textos del catalán y los dibujos del vasco. Igualmente, en la capital francesa, Zuloaga se relacionó con Gaguin, Toulouse-Lautrec, Van Gogh y Bernard participando con ellos en dos exposiciones colectivas en la Galerie Le Barc de Bouteville en 1891 y en 1894. Pero, de entre los artistas franceses, a los que más admiró fue a Degas y a Rodin, quien le acompañó en diferentes viajes por España y con quién expuso en ocasiones. En París se hizo amigo también del pintor Maxime Dethomas, con cuya hermana, Valentine, Ignacio Zuloaga contrajo matrimonio en 1899.
     Zuloaga alternó su estancia en París con numerosos viajes a la Península Ibérica. En 1891 viajó a Bilbao y fue fundador de la Sociedad Festiva El Escritorio, el famoso Kurding Club, decorando uno de sus muros con el cuadro Amanecer, y en 1895 realizó los frescos del Casino de Bermeo. Al igual que en El País Vasco, sus estancias en Andalucía, especialmente en Sevilla, fueron muy frecuentes. Allí se inició en la captación de tipos populares y pintó algunos de sus más célebres retratos, como por ejemplo, Mujer de Alcalá de Guadaira (hoy en el Museo Zuloaga de Zumaya). Estos retratos andaluces de la primera época son caracterizaciones cargadas de realismo, por influencia directa de Courbet, mezcladas también con recursos propios del impresionismo y del posimpresionismo, que fue abandonando poco a poco a favor de una paleta más oscura.
     Pasará también largas temporadas en Segovia, ciudad a la que estuvo muy unido y donde llegó a instalar un estudio, junto con su tío el ceramista Daniel Zuloaga, en la iglesia románica de San Juan de los Caballeros. Segovia y Ávila y, en general, las tierras castellanas rudas y empobrecidas, fueron fuentes de inspiración de paisajes de gran carga psicológica, y retratos de tipos, que entroncaron con lo que se ha ido denominando la España Negra. En ellos existe una clara vocación por la búsqueda de una identidad nacional que conectó, rápidamente, con los presupuestos estilísticos que estaban manejando los literatos de la llamada “Generación del 98”. El tono sombrío de su paleta y el realismo creciente de sus retratos, contrastó con el luminismo imperante en España, representado por la obra de Joaquín Sorolla.
     Durante estos años en París, Zuloaga participó en diferentes salones de la ciudad, siendo el primero, en 1890, el Salón de Artistas Franceses donde expuso El forjador herido, pintado en Roma. En el Salón Nacional de Bellas Artes de París de 1894 presentó dos lienzos con cierto éxito: Retrato de la abuela del pintor y El enano Don Pedro, y seis lienzos de temática segoviana en Los Independientes de 1896. Desde París continuó haciendo envíos a las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes de Madrid, sin recibir todavía ningún reconocimiento, aunque sí obtuvo una primera medalla en 1898 en la IV Exposición de Bellas Artes e Industrias Artísticas de Barcelona.
     En 1899 el artista participó en el Salón Nacional de París con el lienzo Mi tío y mis primas, pintado en Segovia, que fue adquirido por el Estado francés para Museo de Luxemburgo (hoy en el Museo de Orsay de París). Ese mismo año, el 18 de mayo, contrajo matrimonio con Valentine Dethomas, a quién retrató con ciertos resabios simbolistas, siendo los testigos de la boda Carrière y Albéniz. El matrimonió realizó un viaje de recién casados por Europa y de regreso a España, se instalaron una temporada en Elgueta, donde Ignacio pintó uno de sus cuadros más conocidos, La enana doña Mercedes, conservado también en el Museo de Orsay de París. Terminó el año con la buena noticia de la adquisición por parte del Estado belga de su cuadro El alcalde de Riomoros, tras su exposición en Salón de Pintura de Gante.
     Durante 1900 Zuloaga regresó a Segovia para pintar en la Casa del Crimen y en la Canonjía. Aprovechó igualmente para proponer que su cuadro Antes de la corrida, también conocido como Vísperas de la corrida, fuera incluido en la representación española de la Exposición Universal de París de 1900, pero el jurado lo rechazó. Este tipo de sucesos contrastaron con la gran popularidad que el pintor estaba cosechando en el extranjero, hasta el punto de que este lienzo fue adquirido finalmente por el Estado belga para el Museo de Bellas Artes de Bruselas. A ello se le sumó otro éxito internacional: la gran medalla en la Exposición Internacional de Dresde. El acontecimiento fue celebrado con un número monográfico dedicado a su arte en Le París Ilustré y un homenaje que sus contemporáneos, el Grupo del 98, le ofreció en Madrid. Con el inicio del nuevo siglo, Ignacio Zuloaga siguió cosechando éxitos. En 1902 fue nombrado Societaire de la Exposición Nacional de Bellas Artes de París, pero el fallecimiento de su madre, Lucía Zamora Zabaleta, en Eíbar ese mismo año supuso un duro golpe para el pintor. No obstante el nacimiento, poco después, de su primera hija, Lucía, le alentó. En los últimos meses del año, realizó largas estancias en Segovia, acompañado, esta vez, por el amigo y pintor Pablo Uranga. Su obra siguió exponiéndose en diferentes ciudades europeas como París, Burdeos, Múnich, Budapest Berlín y Düsseldorf, y tras una nueva participación en la Exposición Nacional de París, la prensa del momento le dedicó grandes elogios. Un año más tarde, en 1903, realizó unas pinturas para la iglesia de Nuestra Señora de Arrate, en las proximidades de Eibar, y animó a diferentes amigos franceses, entre otros al pintor Cottet, a desplazarse a Segovia. De aquel momento es uno de sus cuadros más célebres: La familia del torero que más tarde, empezó a conocerse como Gallito y su familia.
     A partir de 1905 se sucedieron exposiciones de su obra en París, Praga, Rotterdam, Amberes, Lieja, Venecia, Dresde y Viena. En Berlín recibió el encargo de la Ópera para realizar los decorados de la Carmen de Bizet. Experiencia vinculada con el mundo escénico que repitió ese mismo año en Bruselas en el montaje de la ópera Pepita Jiménez, cuyo autor fue su amigo Isaac Albéniz. En años posteriores realizó otras colaboraciones como la que hizo en 1915 en París para la obra La vida breve de Manuel de Falla, con quién colaboró también el El retablo de Maese Pedro, y en 1917 para la ópera Goyescas de Enrique Granados. Terminó 1905 recorriendo España con Rodin y el coleccionista ruso Tchoukin. El 10 de enero de 1906 nació su segundo hijo, Antonio.
     A su regreso a Francia, instaló un nuevo estudio en la calle Caillancourt que alternó con el de San Juan de los Caballeros en Segovia, donde pintó entre 1905 y 1907, sus famosos lienzos Toreros de Pueblo y Celestina (hoy en el Museo Reina Sofía de Madrid), Las brujas de San Millán (Museo de Bellas Artes de Buenos Aires) y El enano Gregorio el Botero (conservado en la actualidad en el Museo del Ermitage de San Petersburgo). En la V Exposición Internacional de Barcelona, celebrada en 1907, disfrutó de una sala entera para exponer su obra y obtuvo dos condecoraciones: el premio del Rey y el diploma de honor. De regreso a París, en 1908, el fundador de la Hispanic Society de Nueva York, el señor Huntington, acudió a su estudio con la idea de celebrar en la institución neyorquina una exposición de sus obras. En su visita le adquirió el cuadro La familia del torero gitano y le nombró miembro de la Hispanic Society. Para celebrarlo Zuloaga organizó una “grande fête espagnole”, a la que asistieron, entre otros, la actriz Lucienne Bréval. En aquella época el artista estaba colaborando nuevamente como diseñador de decorados y vestuario de la obra Carmen en la Ópera-Comique de París, cuyo papel protagonista era encarnado por la actriz. Como resultado de esta experiencia ejecutó el retrato de “Lucienne Bréval en el papel de Carmen” que expuso en el Salón Nacional Francés, entre otros cuadros de temática segoviana, y formó parte, junto con treinta y siete obras más, de las que quince eran de temática segoviana, en la exposición que la Hispanic Society le dedicó en Nueva York un año más tarde.
     El interés que causó el retrato de Lucienne Béval en el señor Huntington hizo que lo adquiriese para su colección y lo prestase al Metropolitan Museum of Art de Nueva York, donde permaneció hasta 1922. Sin embargo, pese al entusiasmo de Huntington, su exposición no tuvo el éxito que poco antes había tenido allí la de Sorolla. A Zuloaga, que había cosechado gran fama en el extranjero, se le empezó a criticar su gran dramatismo, a menudo tildado de artificioso, y la oscuridad de sus gamas cromáticas. Su obra se alejaba totalmente de la exitosa representación de la España blanca de Joaquín Sorolla. Diferencia de estilos de la que, además, Zuloaga se sentía orgulloso. Otros lienzos pintados en Segovia, como Mi prima Cándida o Los penitentes, también conocido como Los flagelantes, el efectista y velazquiano Autorretrato o el Retrato de Lucrecia Bori, pasaron a formar parte de la colección de la Hispanic Society de Nueva York. La exposición viajó a continuación a Buffalo y a Boston.
     Durante 1910 continuó con su periplo internacional exponiendo su obra con éxito en Venecia (IX Bienal), París, Londres, Méjico, Chile y Argentina. En los meses siguientes, alternó diferentes estancias en el País Vasco (donde compró una finca en Zumaya), con otras en Biarritz, Segovia y París. Un año más tarde, en el mes de abril, acudió fuera de exposición, a la Internacional de Bellas Artes de Roma. El comité español descartó su candidatura, pero fue el gobierno italiano quién le invitó expresamente, dedicándole una sala entera, en la que se exhibieron veinticinco de sus lienzos, catorce de temática segoviana. Obtuvo el Gran Premio de Honor y aprovechó su estancia, para recorrer Italia.
     De regreso a París ejecutó los retratos de Larreta, La Malinowska, Maurice Barrés y la Condesa de Noialles, que se sumaron a otros pintados en España como son El cardenal (Museo de Bellas de Artes de Bilbao), Ídolos futuros, también titulado Torerillos en Turégano, Cortesana española o Mi prima Cándida. En Segovia sus amigos y admiradores se volcaron en la celebración de un gran homenaje en 1913.
     Con el estallido de la Primera Guerra Mundial, el pintor se adhirió rápidamente al manifiesto español de los partidarios de los Aliados. Es más, donó el lienzo “Mi prima Cándida” para recaudar fondos para las familias más afectadas por la depresión que sufrió la localidad de Eibar, y en 1917 fue distinguido con la condecoración de la Legión de Honor por los muchos méritos que realizó a favor de Francia. Durante la contienda militar, Zuloaga residió principalmente en su recién construida casa de Santiago Etxea. Desde allí envió nuevos lienzos a Nueva York para celebrar con gran éxito su segunda exposición en 1916, que viajó más tarde por Boston, Búffalo, San Luis y Minneápolis.
     En 1917 cambió de residencia a Madrid, a una casa del Paseo del Pintor Rosales, donde ejecutó por encargo el Retrato del Duque de Alba y el Retrato del Rey Alfonso XIII, hasta que en 1920 instaló su taller en el castizo barrio de Las Vistillas. En Bilbao celebró una exposición en 1919 en la que el industrial de la Sota le compró el Retrato de Noailles (hoy en el Museo de Bellas Artes de la ciudad) y, un año más tarde, participó con sus obras en la Exposición de Pintura Española de la Royal Academy de Londres. En 1921 viajó a Granada invitado por Manuel de Falla y en 1922 fue nombrado presidente de la Comisión de Arte y Decoración del Museo Vasco de Bayona. Regresó a París en 1923, donde ejecutó los retratos de Miss Kahn y la marquesa Cassaty, hasta que en 1925 celebró con gran éxito una gran exposición en la prestigiosa Reinhardt Gallery de Nueva York. Terminó su periplo americano en Cuba, donde fue recibido con todos los honores. A su regreso, en 1926, el Círculo de Bellas Artes acogió una exposición de sus obras.
     Durante la década de 1930 la obra del pintor se consagró definitivamente en los círculos oficiales, ocupando la Presidencia del Patronato del Museo de Arte Moderno de Madrid desde 1931, pero por otro lado, encontró la oposición de los más jóvenes vinculados a las vanguardias. La Guerra Civil, que le sorprendió en Zumaya, supuso una época de recogimiento y de iniciación, también, en el arte de la escultura. En 1938 recibió el Gran Premio de la Bienal de Venecia y en 1941 el Museo de Arte Moderno de Madrid le dedicó una gran exposición. Un año más tarde, celebró la que sería su última muestra individual en vida, en la Sala Argos de Barcelona, que viajó a Oviedo, San Sebastián y Berlín, y entre sus últimos encargos estuvo el del Gobierno español de retratar en 1944 al embajador español en Estados Unidos, el Sr. Carlinston J. Hayés.
     El 31 de octubre de 1945, a los setenta y cinco años de edad, Ignacio Zuloaga falleció en su estudio de las Vistillas. Fue enterrado en San Sebastián (Ana Berruguete del Ojo, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
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Más sobre la sala XIV del Museo de Bellas Artes, en ExplicArte Sevilla.

viernes, 30 de octubre de 2026

El sitio arqueológico El Cerro de las Pesetas, en Los Molares (Sevilla)

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     Ocupa un pequeño cerro de escasa altitud, a unos 200 metros al noroeste se encuentra el arroyo de la Guadairilla. Junto al yacimiento una cañada que va de Los Molares a Morón de la Frontera. Entre los restos cerámicos ibéricos sobresalen: vasos de borde grueso, vaso de cuello estrangulado y platos y cuencos, todos con decoración de bandas y líneas de pintura roja. Entre los materiales romanos destacan los elementos constructivos, muchos de ellos amontonados en las lindes del terreno para facilitar las tareas agrícolas. Destaca dentro de la cerámica la sigillata sudgálica y clara, así como abundante cerámica común. Hábitat ibérico que perdura hasta época romana siendo sustituido entonces por una villa de pequeñas proporciones (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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Más sobre la localidad de Los Molares (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

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     Ruta del Barrio del Arenal: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos este Barrio tan ligado a la aventura americana, al mundo taurino, a la Mancebía,...


     Ruta del Barrio de Santa Cruz: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos las callejuelas imposibles de esta parte de la Judería, el Barrio más turístico de la ciudad, remozado por completo con ocasión de la Exposición iberoamericana de 1929.


     Ruta del Barrio de la Macarena - San Julián: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos esta zona norte del Casco Antiguo de la ciudad, teniendo como núcleo principal el eje de la c/ San Luis con inicio en la Basílica de la Macarena, y final en el Hospital de las Cinco Llagas tras pasar por la zona de San Julián.


     Ruta del Barrio de Triana: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos el barrio con la idiosincracia más personal y particular de la ciudad marcada por esa frontera que es el Río Guadalquivir, cuna de la Artesanía Ceramista, el Flamenco,...



     Ruta del Barrio de Santa María la Blanca - San Bartolomé: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos esta parte de la Judería, que es sin duda la más genuina que nos han legado nuestros antepasados, centralizados por las antiguas sinagogas, hoy iglesias, de Santa María la Blanca, y San Bartolomé.



     Ruta del Barrio San Vicente - San Lorenzo: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos los barrios señoriales de San Vicente y San Lorenzo, desde el Museo de Bellas Artes hasta el Convento de San Clemente, teniendo como ejes las calles San Vicente y Santa Clara.



     Ruta del Barrio de San Bernardo: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos otro de los arrabales históricos de la ciudad, el Barrio torero de San Bernardo, con su iglesia parroquial como emblema, marcado por instalación en él de varios edificios emblemáticos como la Real Fábrica de Artillería, y los restos de la Buhaira, la Plaza de Toros Monumental, y los cimientos de la Basílica de la Milagrosa.



     Pueblos de la Provincia de Sevilla: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos cualquiera de los pueblos de la provincia, donde podemos maravillarnos con los monumentos e historia que hay en cada uno de ellos. Desde los majestuosos Carmona, Écija, Osuna, Marchena,... pasando por el enclave arqueológico de Itálica en Santiponce, y muchísimo más... 



     España a tu alcance: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos cualquiera de las ciudades y pueblos de la provincia, donde podemos maravillarnos con la historia, enclaves y monumentos que la naturaleza y el hombre nos ha legado para la posteridad; Córdoba, Granada, Madrid, Segovia, Barcelona,...



     Y muchas más rutas... tú decides. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.