Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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jueves, 15 de enero de 2026

Los principales monumentos (Iglesia de San Sebastián, Ermita de San Bartolomé, Ermita de Santa Ana, Ermita de Nuestra Señora de Tentudía, Fuente de Arriba, y Casa de la Encomienda) de la localidad de Llera, en la provincia de Badajoz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Sebastián, Ermita de San Bartolomé, Ermita de Santa Ana, Ermita de Nuestra Señora de Tentudía, Fuente de Arriba, y Casa de la Encomienda) de la localidad de Llera, en la provincia de Badajoz.
     Esta localidad se enclava en el extremo noroccidental de la Campiña, ocupando un punto de adscripción concreta difícil de establecer con precisión, correspondiente a un área en la que aquella se solapa con la Tierra de Barros, el Señorío de Feria, la Serena y las sierras de Hornachos. El terreno es predominantemente seco y descarnado de vegetación, con presencia de algunas encinas, olivares y viñas, y sobre todo, matorral.
     Tipo de Entidad: Municipio
     Superficie Término: 71,5 Km2
     Altitud: 481 m.
     Distancia Capital: 105 Km.
     Partido Judicial: Llerena
     Comarca: Campiña Sur
     Gentilicio: Llerense
Ayuntamiento de Llera
     Plaza de España, 1
     06227 Llera (Badajoz)
     Teléfono: 924875001
     Fax: 924875055
     Web: www.llera.es
Historia.-
    Esta localidad se enclava en el extremo noroccidental de la Campiña, ocupando un punto de adscripción concreta difícil de establecer con precisión, correspondiente a un área en la que aquella se solapa con la Tierra de Barros, el Señorío de Feria, la Serena y las sierras de Hornachos. El terreno es predominantemente seco y descarnado de vegetación, con presencia de algunas encinas, olivares y viñas, y sobre todo, matorral.
     Según la tradición, el núcleo ostentaba en la antigüedad el nombre de Gera de Jarandilla o Gera de los Godos. En el siglo XV aún aparece señalado como Hera de Hornachos, indicando su dependencia de este centro. La repoblación en época cristiana se atribuye al Maestre santiaguista Pelay Pérez Correa, con cuya figura se conecta una ermita que todavía subsiste bajo la advocación de Nuestra Señora de Tentudía. La obra actual es la reedificada en 1779 sobre los restos de la originaria por Doña Ana Muñoz Barata y Ayala (Diputación Provincial de Badajoz).
Monumentos.-
     El hito más significativo de la localidad es la iglesia parroquial de San Sebastián, de airosa torre mudéjar realizada en ladrillo pero cuya fábrica original aparece en la actualidad oculta bajo un revoque de cal. Sobre un cuerpo inferior desnudo de componentes formales se erigen otros con doble campanario, el más bajo ciego y ricamente decorado. Como remate ostenta un chapitel moderno con perímetro de pináculos.
     En el interior del templo, merece especial atención el retablo mayor, obra fundamental en su clase dentro del panorama, artístico bajo extremeño. En su realización, llena de vicisitudes, participaron los entalladores Isidro de Aguilar, Rodrigo Lucas, Andrés de Ocampo, Juan Bautista el Joven, Cristóbal Gutiérrez, Juan Oviedo de la Bandera y Luis Hernández, que culminó la obra en 1618, realizando también las figuras de talla. Parte de éstas fueron sustituidas finalmente por pinturas cuya realización, al igual que el dorado de la máquina, corrió a cargo de los pacenses Sebastián Salguero y Gonzalo Sánchez Picaldo. En la actualidad, está sobresaliente realización se encuentra, lo mismo que la torre, maltrecha y en lamentable estado de creciente deterioro.
     Además de la parroquia, resultan de interés las ermitas de San Bartolomé, situada en la finca Las Carboneras, y que algunas fuentes citan como parroquia primitiva; y la ermita de Santa Ana, ésta con cúpula cubierta con atractivas pinturas murales de factura popular. En 1.575 se fundó con esta misma advocación un convento de terciarias franciscanas que en el siglo XVII se trasladó a Los Santos de Maimona bajo la regla de la Concepción.
     Junto con la llamada fuente de Arriba, erigida en el XVI, la población mantiene numerosas edificaciones tradicionales que conservan su fisonomía secular, originando un panorama urbanístico de particular atractivo y pintoresquismo. Muchas de tales viviendas, ostentando blasones en las fachadas y hermosas portadas, rejerías, etc., perduran en las calles Francisco Pizarro, Rafael Gala, Plaza de Luis Rodríguez, etc. (Diputación Provincial de Badajoz).

Iglesia Parroquial de San Sebastián.-
     Fue comenzada su edificación en el siglo XV y terminada en el  XVI. Consta de nave única con cabecera plana. La nave, que es de amplias proporciones, está dividida en dos tramos separados por un arco de medio punto que arranca de dos gruesas semicolumnas. La cabecera es un poco más estrecha que la nave y va separada  de ella por un gran arco toral de medio punto en ladrillo.
     Tanto la nave, como la cabecera se cubren con bóvedas de crucería, con nervios también de ladrillo pintados simulando sillares y las claves de piedra pintadas de rojo y oro, igual que las ménsulas de las que arrancan los nervios de la bóveda.
     El edificio, que se alza exento en medio de una plaza presenta adosadas por ambos costados la sacristía y una capilla de gran cuerpo. La sacristía se cubre con bóveda de cañón y dos impostas corridas recorren la parte lata de sus muros longitudinales. La capilla se abre a la nave por un arco de medio punto, cerrado con una verja, y se cubre con bóveda de cañón. En uno de sus muros pueden observarse lápidas. En el exterior también conserva una pequeña ventana de ladrillo de medio punto tapiada.
     Destaca su torre, de planta cuadrada y situada a los pies del templo. Obra de factura mudéjar con casi 40 m. de altura. La torre consta al exterior de cuatro cuerpos, tres de ellos tapiados y el último en el que se encuentran las campanas. La torre se encuentra rematada con balaustrada y por un chapitel moderno, resultado de la reparación al que fue sometido tras ser alcanzado por un rayo a principio de los años ochenta. Es de plata octogonal y con perímetro de pináculos (remates ornamentales  en forma de copas).
El Retablo Mayor en el interior del templo destaca esta pieza, cuya compleja realización se extendió desde 1578 al sevillano  Francisco Isidro de Aguilar y al flamenco  Rodrigo  Lucas. Participaron también en su realización los entalladores Andrés de Ocampo, Juan Bautista el Joven, Cristóbal Gutiérrez, Juan Oviedo de la Bandera. Se trata de una notable obra de severo diseño clasicista, de grandes dimensiones, compuesta por un banco, tres cuerpos y un remate. El remate es un frontón curvo con un medallón en el que figura la imagen de Santiago Matamoros. El programa iconográfico desarrolla  un amplio repertorio  de tallas y pinturas de diversas características y autores. En 1616 se encargaron las pinturas a los pacenses Sebastián Salguero y Gonzalo Sánchez Picaldo. Ellos también fueron los encargados del dorado  de la máquina. Entre las figuraciones aparecen pinturas de diferentes santos y escenas de Jesús y María, sobresaliendo entre las imágenes la del titular, San Sebastián. Las pinturas del banco representan a los padres de la iglesia.
     Destaca así mismo, el Sagrario del Retablo Mayor, el retablo lateral, el coro y la sillería del sotocoro de madera tallada y de sobresaliente mérito, el confesionario y la Pila Bautismal de cantería labrada y que presenta un típico pie con una basa gótica que sostiene la pila gallonada (Ayuntamiento de Llera).

Ermita de San Bartolomé.-
     Situada a las afueras en la finca Las Carbonera y que algunas fuentes citan como la parroquia primitiva. Su construcción fue aproximadamente hacia 1550. Evocada en honor al patrón de la localidad y sobre su ubicación de la que existe una leyenda popular conocida como la “Piedra Blanca” (Ayuntamiento de Llera).

Ermita de Santa Ana.-
     Se localiza dentro del casco urbano. Es una ermita  de sencilla planta y reducidas dimensiones que prevalece como recuerdo de una desaparecida fundación conventual franciscana. Esta fue fundada en 1575 bajo la advocación a Santa Ana. El convento de terciarias franciscanas fue trasladado a finales del siglo XVII a Los Santos de Maimona. De singular importancia son las pinturas murales de carácter popular-religioso que presenta su cúpula de media naranja sobre pechinas, cubierta con bóveda de cañón. Los dibujos están realizados en tonos negros y rojos y el tema principal de la misma es la coronación de la Virgen María, la escena representada es la coronación por Dios Padre y Jesús acompañados de ángeles músicos. Sobre las tres figuras aparece una paloma símbolo del espíritu Santo. El coro de ángeles utiliza, siguiendo la usual iconografía medieval, instrumentos musicales como guitarras y arpas. En la clave, centro de la cúpula, se representa un sol que pudiera ser la representación de Dios, rodeado de numerosos angelotes y ángeles músicos. Sobre las pechinas aparecen los cuatro evangelistas, acompañados de la inscripción de sus respectivos nombres y sus símbolos: San Marcos está acompañado por el León, San Juan del águila, San Lucas por el toro y San Mateo aparece acompañado por un ángel. En la parte inferior hay una balaustrada  que recorre toda la parte inferior de la cúpula sobre los que asoman los “putti” o angelotes, o cabezas aladas (Ayuntamiento de Llera).

Ermita de Nuestra Señora de Tentudía.-
     Se trata de una sencilla construcción del siglo XVI de reducidas proporciones, integrada en el caserío y dedicada a la advocación de Nuestra Señora de Tentudía. Su planta es rectangular, con cúpula en la cabecera y atrio en los pies. La obra actual es la reedificada en 1779 por el Maestre santiaguista Pelay Pérez Correa sobre los restos de la originaria por Doña Ana Muñoz Barata y Ayala (Ayuntamiento de Llera).

Fuente de Arriba.-
     Edificación que data del siglo XVI. Tradicionalmente las mozas iban a por agua, cuenta con dos caños, el bueno y el malo. Recientemente ha sido redescubierto, lo que los mayores de la villa dicen que se llamaba el “Atanor” y que fue sepultado durante la Guerra Civil española (Ayuntamiento de Llera).

Casa de la Encomienda.-
     Perteneciente a la Orden de Santiago. Se encontraba en mal estado en 1494 lo que hace que en 1498 se cierren algunas dependencias. La casa era de una sola planta con corral, alrededor de la cual se organizaban el resto de las dependencias. En 1757 se hace  otra casa en el mismo terreno que la anterior debido al ruinoso estado en el que se encontraba. Dicha casa existe en la actualidad conservando prácticamente la misma forma (Ayuntamiento de Llera).

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Más sobre la provincia de Badajoz, en ExplicArte Sevilla.

Un paseo por la calle Puerta de Córdoba

     Por amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Puerta de Córdoba, de Sevilla, dando un paseo por ella
     La calle Puerta de Córdoba es, en el Callejero Sevillano, una vía que se encuentra en el Barrio de San Julián, del Distrito Casco Antiguo; y va de la confluencia de las calles Madre Dolores Márquez y San Julián, a la calle Morera
      La  calle, desde  el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores  urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las  edificaciones  colindantes  entre  si. En  cambio, en  los  sectores  de periferia donde predomina la edificación  abierta, constituida por bloques exentos, la calle, como ámbito lineal de relación, se pierde, y el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. En las calles el sistema es numerar con los pares una acera y con los impares la opuesta. 
     También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
     Vía intramuros próxima a la Puerta de Córdoba, permanece innominada hasta mediados del s. XIX, si bien en cierta medida puede identificarse con la plaza de San Hermenegildo (Callejero de Moreno y Gálvez, 1845, y plano de Álvarez-Benavides, 1868). A partir de 1870 se le conoce como Córdoba, y al menos desde 1910 (plano de Poley y Poley) recibe la denominación que actualmente conserva. En ningún punto de su recorrido figura el rótulo de la calle. Todavía en el plano de Álvarez-Benavides puede apreciarse cómo la muralla se encuentra exenta en este sector de la ciudad, y el espacio que actualmente corresponde a Puerta de Córdoba aparece abierto, sin constituir calle en sentido estricto. 
     El tramo de muralla comprendido entre la Puerta de la Macarena y la de Córdoba fue el que mejor se conservó, y así lo relata González de León en Las Calles...: "Este trozo, el anterior y el siguien­te, son los que tienen las murallas más altas y bien tratadas de toda la circunferencia de la ciudad, conserva aún la contramuralla, la barbacana, y el foso o caba que tuvo todo, y esto y todos los demás por estas calles tie­nen de trecho a trecho escalinatas de doble subida para llegar al adarbe o piso alto". Por esta razón, una vez que se había iniciado la demolición de las murallas, se tomó el acuerdo de conservar este trozo "como monumento histórico-artístico, digno de pasar a las futuras generaciones" (La Andalucía, 19-11-1870). Simultáneamente se empie­za a conformar la calle como puede apreciarse en la planimetría de finales del siglo pasado (1890).
     Actualmente, Puerta de Córdoba es una calle, rectilínea, corta y relativamente am­plia, con pavimento de asfalto y aceras de losetas en buen estado de conservación; su iluminación se apoya en farolas con brazos de fundición adosados a las fachadas. En la acera de los impares se sitúa un edificio de reciente construcción, de finales de la década de 1970, de siete plantas, cuyos bajos comerciales están ocupados por una entidad bancaria y centros asistenciales de la Seguridad Social y oficinas del Instituto Nacional de Empleo, que da lugar a un elevado movimiento de las personas que requieren sus servicios. La acera de los pares es ocu­pada por la fachada de los pies de la iglesia de San Hermenegildo, que realmente es la propia puerta de la muralla almohade, y las murallas, recientemente ornamentadas con una zona ajardinada con cipreses, adelfas y otros arbustos [Josefina Cruz Villalón, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
Puerta de Córdoba. MURALLAS DE LA CIUDAD. En esta calle se conservan los restos visibles más importantes de la cerca musulmana, conocida vulgarmente como "Murallas de la Macarena"'. Este muro fue construido por los almorávides en el siglo XII y ampliado y reforzado por los almohades. El material utilizado es el tapial, y constan de un ante­ mural y el muro propiamente dicho. En este trozo destaca una de las to­rres conocida con el nombre de "Torre Blanca". Otro lienzo importante se conserva en el jardín del Colegio del Valle [Francisco Collantes de Terán Delorme y Luis Gómez Estern, Arquitectura Civil Sevillana. Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, 1984].
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La calle Puerta de Córdoba, al detalle:
Iglesia de San Hermenegildo

miércoles, 14 de enero de 2026

El sitio arqueológico Estación de El Viso del Alcor, en El Viso del Alcor (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico Estación de El Viso del Alcor, en El Viso del Alcor (Sevilla).  
     El yacimiento ocupa la extensión del actual olivar, extendiéndose más hacia el este, hasta la carretera, en una superficie aproximada de 4 hectáreas. En su lado Norte está parcialmente cortado para la construcción de la vía, notándose en el perfil la potencia arqueológica de los estratos hasta 1,5 metros de profundidad.
     Hacia el este afloran gruesos muros de opus caementicium, en el perfil a que antes hacíamos referencia destacan camas de mosaico, alineación de sillares y junto a ellos una tumba romana. En superficie abundan ladrillos, laterculi, tegulae, fragmentos de dolia, mármoles de revestimiento y ladrillos decorados. También se recogió un borde de ánfora y un dolium imperial, cerámica común romana, sigillata hispánica y clara.
     Se trata de una gran villa de enorme extensión con profusión de materiales. Su carácter es de explotación agrícola, como margen cronológico no tenemos materiales asignables con seguridad a la 1ª mitad del s. I d. C. teniéndolos desde su segunda mitad hasta el s. V d. C. Hay un ladrillo decorado que se interpreta como visigodo (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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Más sobre la localidad de El Viso del Alcor (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

La imagen "Retrato de María Belén Delgado Llorach", de Manuel Delgado Brackenbury, en la sala XIII, y en los almacenes del Museo de Bellas Artes

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen "Retrato de María Belén Delgado Llorach", de Manuel Delgado Brackenbury, en la sala XIII, y en los almaenes del Museo de Bellas Artes, de Sevilla.        
     Hoy, 14 de enero, es el aniversario del nacimiento de Manuel Delgado Brackenbury (14 de enero de 1882), así que hoy es el mejor día para ExplicArte la imagen "Retrato de María Belén Delgado Llorach", de Manuel Delgado Brackenbury, en la sala XIII, y en los almacenes del Museo de Bellas Artes, de Sevilla.
     El Museo de Bellas Artes, antiguo Convento de la Merced Calzada [nº 15 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 59 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la Plaza del Museo, 9; en el Barrio del Museo, del Distrito Casco Antiguo.
   En la sala XIII del Museo de Bellas Artes podemos contemplar la imagen "Retrato de María Belén Delgado Llorach", de Manuel Delgado Brackenbury (1882-1941), realizado hacia 1926-27, siendo una imagen de barro cocido, con unas medidas de 0,46 x 0,32 x 0,24 m., y procedente de la donación de los Hermanos Oyarzábal, en 2018.
     En 2018 ingresaba en el Museo de Bellas Artes de Sevilla la donación realizada por los hermanos Oyarzábal, compuesta  por tres obras  pictóricas y dos esculturas. Todas ellas habían pertenecido a sus ascendientes, por la línea del escultor  Manuel  Delgado Brackenbury.
     Conscientes de la importancia de donarlas a una institución pública, Ignacio, Miguel y María aportaron además fotografías y documentos que enriquecían la historia  material  de  las obras, como dos fotografías del pintor Alfonso Grosso ultimando en su estudio uno de los retratos aquí expuestos . La vinculación a la ciudad de Sevilla de los artistas y la modelo que protagoniza esta pequeña muestra, hizo que la donación tuviera como destino este museo.
     María Belén era la hija pequeña del matrimonio compuesto por el escultor Manuel Delgado Brackenbury, nacido en la localidad sevillana de Las Cabezas de San Juan, y Mercedes Llorach Dolsa, perteneciente a la burguesía catalana, a quien había retratado Ramón Casas en su juventud (obra en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía). Manuel y Mercedes habían perdido a sus dos hijos varones en 1936: Manuel, retratado por Santiago Martínez en otra de las obras de la donación, y Pablo.
     La escultura está realizada por Manuel Delgado Brackenbury en barro cocido, patinado en color bronce y fechado hacia 1926-27. Representa a su hija María Belén a la edad de siete u ocho años, mostrando un aire desenfadado y a la vez melancólico. Las suaves y redondeadas líneas del busto recuerdan la delicadeza formal del modernismo catalán, del que bebió el escultor.
     María Belén aparece aquí retratada a la edad de siete u ocho años. Su padre la representa de busto, ensimismada, rompiendo la frontalidad de la escultura con un leve giro del rostro hacia la derecha.
     A pesar de ser  un retrato infantil y familiar, el aire melancólico  que desprende le confiere a la obra cierta frialdad. El detalle anecdótico del recogido del cabello con un lazo le otorga un carácter algo desenfadado, alejado del clasicismo de la producción retratística oficial de Delgado Brackenbury. Las líneas fluidas y ondulantes recuerdan el modernismo catalán aprendido en Barcelona de la mano de Rafael Atché, autor de la conocida estatua de Colón de la ciudad condal, junto a quien frecuentó igualmente a los escultores Agustín Querol y Josep Llimona.
     Otras obras de Delgado Brackenbury en las colecciones del museo son los bustos de una niña (1905), perteneciente a esta misma donación, los de Andrés Parladé y María Heredia Livermore (1911) y el de la reina Victoria Eugenia (1931) (web del Museo de Bellas Artes).
     De ilustrísima familia hispalense, nació este escultor en las Cabezas de San Juan en el año 1882, dando muestras de su facilidad para el modelado desde su infancia. Formado, en Madrid y Barcelona, con los maestros Benlliure, Querol y Llimona, su primera gran obra data ya de 1898, dejando patente su gran apasionamiento por el arte del mundo clásico y del renacimiento italiano, influencia que se verá reflejada en toda su producción, sobre todo en la larga serie de retratos, ejecutados al gusto clásico, como lo vienen a demostrar los que conservamos en el Museo, especialmente el dedicado a la reina Victoria Eugenia, datado en 1931.
     Plenamente integrado en el grupo de escultores que trabajaron en la Exposición Iberoa­mericana de Sevilla, en 1929, es autor de grupos monumentales del Parque de María Luisa y, sobre todo, del ingente trabajo que, junto con Coullaut Valera, llevó a cabo en la Plaza de América, ejecutando las Victorias aladas y las alegorías de la Escultura, la Cerámica, la Arquitectura y la Historia que adornan los paramentos exteriores del entonces Palacio de las Bellas Artes, hoy Museo Arqueológico.
     Como tantos otros de su época, Delgado se vio anclado en las viejas tradiciones academicistas hispalenses, sin apenas profundizar en las nuevas aportaciones de la vanguardia. Así, también, cultivó la escultura religiosa, siendo buena prueba la Inmaculada que, en madera, talló para la condesa de Aguiar, título nobiliario al que estuvo muy vinculado, habiéndonos dejado, entre sus mejores obras, sendos bustos marmóreos, de 1911 y 1912, del conde don Andrés Parladé y de su esposa doña Candelaria de Alvear, conservados en el Museo, y que muestran lo exquisito de su modelado y la finura de su tratamiento del mármol.
     Murió en 1941, siendo Académico de las Bellas Artes de San Fernando y de Santa Isabel de Hungría de Sevilla, y habiendo conseguido numerosos premios y galardones en exposiciones y certámenes locales, nacionales y extranjeros (Enrique Parejo López, Escultura, en Museo de Bellas Artes de Sevilla, Tomo I. Ed. Gever, Sevilla, 1991).
Conozcamos mejor la Biografía de Manuel Delgado Brackenbury, autor de la obra reseñada;
   Manuel Delgado Brackenbury (Las Cabezas de San Juan, provincia de Sevilla, 14 de enero de 1882-Sevilla, 1941)​ fue un escultor español.
     Militar de profesión, se aficionó a las artes y a la escultura, de la que aprendió de la mano de Benlliure, Querol, Llimona y Coullaut Valera. En la prensa a veces ha aparecido escrito como Brackembury, pero el apellido anglosajón es con n.​
     Realizó varias obras importantes para la Exposición Iberoamericana de 1929 celebrada en Sevilla. Entre otras obras en la ciudad realizó la escultura de Hispania que hay en la Glorieta de San Diego, las esculturas de la Fuente de las Cuatro Estaciones, la Fuente de Híspalis de la Puerta de Jerez y las esculturas alegóricas de la Ciencia y el Trabajo de la Glorieta de Covadonga.​ Realizó, junto con Collaut Valera, las estatuas alegóricas de la fachada del Pabellón de Bellas Artes, actual Museo Arqueológico.​ A él corresponden las estatuas alegóricas de la Cerámica, la Escultura, la Arquitectura y la Historia.
     También realizó el Cristo yacente que hay en la tumba de Juan Vázquez en el Cementerio de San Fernando.​
     Por encargo del marqués de la Granja, intervino la escultura gótica de la Virgen de la Hiniesta Gloriosa, despojándola de los añadidos que le habían sido aplicados con el fin de transformarla en imagen de vestir.​
     En la localidad de Las Cabezas de San Juan hay un Instituto de Educación Secundaria que lleva los apellidos de su familia,​ de la que destacó también el ingeniero del Puerto de Sevilla José Delgado Brackenbury.
      Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen "Retrato de María Belén Delgado Llorach", de Manuel Delgado Brackenbury, en la sala XIII, y en los almacenes del Museo de Bellas Artes, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la Sala XIII del Museo de Bellas Artes, en ExplicArte Sevilla.

martes, 13 de enero de 2026

Los principales monumentos (Iglesia de San Onofre, y Ruinas del Convento de San Onofre) de la localidad de La Lapa, en la provincia de Badajoz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Onofre, y Ruinas del Convento de San Onofre) de la localidad de La Lapa, en la provincia de Badajoz.
     Ocupa un asentamiento llano al pie de la sierra de su nombre, entre Salvatierra, Feria y Zafra.
     Morfológicamente compone un reducido caserío de pequeñas casas blancas, recoleto y apacible.
     Tipo de Entidad: Municipio
     Superficie Término: 8,1 Km2
     Altitud: 469 m.
     Distancia Capital: 85 Km.
     Partido Judicial: Zafra
     Comarca: Zafra - Río Bodión
     Gentilicio: Lapeño
Ayuntamiento de La Lapa
     Calle de la Iglesia, 5
     06391 La Lapa (Badajoz)
     Teléfono: 924551452
     Fax: 924554418
     Web: www.lalapa.es
Historia.-
    El nombre de La Lapa deriva del portugués Lapa, que en español significa Cueva, Gruta.
     Se llama así porque en el convento dedicado al patrón de la localidad San Onofre, hay una pequeña cueva que por su situación estaba continuamente manando gran cantidad de agua, que al caer, según algunos escritos, se convertía en dura roca.
     Este convento, antes de reconstruirse como tal, fue una ermita y la mandó construir el primer Conde de Feria, Don Lorenzo Suárez de Figueroa en el año 1447, pero su verdadera fundación como Casa Xonsasgrada a la contemplación, tuvo lugar por medio de la Bula Exposcit Tuae Devotionis, promulgada por el Papa Inocencio VIII y fecha en Roma el 5 de marzo de 1489 y dirigida al Conde Don Gómez Suárez de Figueroa.
     La pequeña ermita y después el resto del convento, fue dedicado desde su fundación a la titularidad y venerable memoria de San Onofre, un anacoreta y penitente solitario que había vivido a finales del siglo IV en el desierto de Egipto, cerca de la ciudad de Tebas; con el tiempo, lo que en un principio fue ermita para personas piadosas devotas de San Francisco, fue convertida en monasterio de franciscanos y empezó a pertenecer a la Provincia de Observantes, llamada de Santiago, como dependiente del convento de San Benito de Zafra, también fundado por la Casa de Feria.
     Unos años después, en el año 1507, este convento pasó a pertenecer a la Custodia del Santo Evangelio, que así se llamaba en un principio la Provincia Descalza de San Gabriel, pero los Observantes del convento de San Benito de Zafra, tomaron para sí de nuevo el mando y la administración del mismo y lo retuvieron hasta el año 1517.
     El lugar donde se asentaba el convento, ayer como hoy, es uno de los más hermosos y evocadores de todo el partido judicial. Con todo ello convidaba a practicar el recogimiento y el ascetismo de los anacoretas, ya que en su entorno se alzaban hasta cuatro ermitas. Dos de estas ermitas habían sido anteriores a la llegada de los frailes. Una de ellas estaba construida muy toscamente y estaba dedicada al ermitaño San Onofre, nombre que posteriormente, se le dio a todo el complejo monástico. La otra ermita, adornada con bellos azulejos, la mandó hacer la Duquesa de Feria, una noble y devota inglesa, llamada Dª Juana Dormer, que fue la bienhechora de este convento; a esta ermita la bendijo y la consagró el entonces obispo de Badajoz, que hoy es conocido como San Juan de Ribera.
     Los Condes y Duques de Feria, constituidos en Patronos del Convento desde su fundación, no dejaron de favorecerlo continuamente, realizando importantes obras en él, particularmente después de un incendio que dejó asolado el edificio.
     En el año 1583, el Duque de Feria, Don Lorenzo Suárez de Figueroa, mandó hacer a su costa, dorar el retablo del altar mayor, siendo guardián de San Onofre el padre Fray Juan de Frías, y en 1589 reedificó y amplió el convento de La Lapa, convirtiéndolo en uno de los mejores de la provincia, donando Dª Juana Dormer, esposa del Conde Don Gómez, la custodia, ciriales y el palio.
     La persona que realmente dio fama de santidad a este lugar, por haber ejercido de Padre Guardián en él durante unos años, fue San Pedro de Alcántara, declarado juntamente con la Virgen de Guadalupe, excelso "Patrono de Extremadura".
     En 1532, por renuncia de Fray Diego de Chaves, San Pedro de Alcántara fue elegido Guardián del Convento de San Onofre de La Lapa, donde permaneció en este cargo hasta 1535, al ser nombrado Definidor General de la Orden.
     Durante su guardianía tuvo que intervenir como parte activa en el pleito que la provincia de Santiago promovió contra la de San Gabriel en 1538, para arrebatarle los conventos que años antes había sido obligada a devolverle, teniendo que echar mano de un breve que ocho años antes impetrara del Papa Urbano VIII, Fray Ángel de Valladolid, y de este modo, consiguieron mantener dichas casas.
     Su espíritu de penitencia, le llevó a considerar este cenobio y monasterio como un lugar muy a propósito, para ejercitarse en severas penitencias. Testigo de este espíritu ascético fue la pequeña ermita del monasterio de La Lapa, dedicada a San Juan Evangelista, a donde acudía frecuentemente a orar y a azotarse, de tal manera que, las paredes de aquel pequeño recinto quedaron salpicadas con la sangre del Santo y dichas huellas permanecían indelebles por mucho tiempo. Dicha ermita fue bendecida, a ruegos de los Santos, por el Ilmo. Don Juan de Ribera, Obispo de Badajoz, luego Arzobispo de Valencia y Patriarca de Antioquía.
     Durante los años de su estancia en el convento, San Pedro de Alcántara escribió su inspirada obra contemplativa, conocida con el título de "Tratado de la Oración y Meditación" que tanta fama le dió en el conjunto de los autores de la mística española.
     El 16 de febrero de 1836, se publicó el Decreto de la Desamortización de Mendizábal por el que quedan declarados en venta todos los bienes de cualquier clase que hubieren pertenecido a comunidades y corporaciones religiosas extinguidas. Desde aquel momento, el Gobierno desamortizador se incautó de este Monasterio de San Onofre, arrojando fuera de su propia casa a ocho religiosos.
     Parece ser que cuando el 24 de octubre de 1942 la villa de La Lapa se separó de la jurisdicción de Zafra, constituyéndose como municipio emancipado e independiente, el Gobierno cedió los locales del Monasterio al nuevo Ayuntamiento que se creaba entonces, y la iglesia del mismo se habilitó como parroquia, el 5 de febrero de 1843, destinando el resto del edificio a casas consistoriales, cárcel y cementerio.
     Cuando el paso inclemente de los años fue destruyéndose lo que restaba del monasterio abandonado y de su viejo templo; una nueva iglesia parroquial fue construida a finales del siglo XIX, en un lugar más cercano a las casas de los vecinos, y algo alejada de las ruinas del viejo convento.
     En medio de aquel entorno campestre y montañoso, apenas restan ya algunos de los muros, que constituyeron el complejo que formaban el convento de San Onofre y sus ermitas. Un camino empinado, que aún conserva su calzada de piedra, nos conduce hacia aquel evocador lugar, entre hermosos olivares que retuercen sus raíces por entre los restos de las piedras, y que se levantaban en forma de paredes sagradas. Sin embargo, todo es ruina y desolación en torno a lo que resta de aquel convento, sólo sigue igual que antes, gigante y solemne, su bello paisaje y el entorno campestre, con la categoría y la autenticidad que le presta la falta de civilización actual, después de haber desaparecido por completo la que antes había existido (Diputación Provincial de Badajoz).
Monumentos.-
Iglesia Parroquial de San Onofre
     Su construcción es moderna, habiendo sido levantada en 1843. Se configura como un edificio de pequeñas proporciones con planta rectangular; interiormente se compartimenta en nave de tres tramos, cubierta con bóveda de lunetos, a la que se abren capillas laterales.
Ruinas del antiguo Convento de San Onofre
     En 1447, Don Lorenzo Suárez de Figueroa fundó una ermita dedicada a San Onofre y más tarde sus sucesores levantaron en torno a ella un monasterio que acogió a los Franciscanos Descalzos. Están situadas en la sierra próxima, ocupando una atalaya cubierta de olivos, jaras, zumacales y huertas que configuran un medio ambiental de extraordinario atractivo. Las maltrechas ruinas relevan una instalación muy compleja compuesta por iglesia, claustro, mirador, alberca, celdas, refectorio y otras dependencias (Diputación Provincial de Badajoz).

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La Fuente de Catalina de Ribera, de Juan Talavera y Heredia

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Fuente de Catalina de Ribera, de Juan Talavera y Heredia, de Sevilla.
     Hoy, 13 de enero, es el aniversario del fallecimiento (13 de enero de 1505) de Catalina de Ribera, a quien está dedicado esta fuente, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la Fuente de Catalina de Ribera, de Juan Talavera y Heredia, de Sevilla.
     La Fuente de Catalina de Ribera, de Juan Talavera y Heredia se encuentra en el Paseo de Catalina de Ribera, en el Barrio de San Bartolomé, del Distrito Casco Antiguo.
     En 1920 se construyó la glorieta, situada en su entrada desde la calle San Fernando, y los arriates longitudinales, jardines geométricos y bancos de azulejos; en 1921, también sobre diseño de Talavera, se realizó el monumento de Catalina de Ribera, adosado al muro del Alcázar, con el retrato laureado de la dama en su parte central y el escudo de la ciudad en el frontón; al pie del monumento se colocó una fuente de mármol, del s. XVI, que anteriormente estuvo en la plaza del Duque de la Victoria y en la del Pumarejo [Josefina Cruz Villalón en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
     Su procedencia hay que remontarla al siglo XVI, cuando las teorías de los grandes tratadistas como Serlio -con la que se relaciona- estaban en vigor. De tipología mural, está formada por un frontis de la que perteneció al palacio del Marqués del Pumarejo (que ya en el siglo XVIII se ubicó en la plaza homónima), y que en 1921 el arquitecto municipal Juan Talavera y Heredia dispuso en su nuevo destino de la muralla del Alcázar, en los terrenos ajardinados que se abrieron en parte de la Huerta del Retiro, cedidos por S. M. el Rey Alfonso XIII.
     La adaptación, simula con lenguajes eclécticos -fundamentalmente el neo-manieriesta- un pórtico monumental tripartito que mezcla los repertorios clásicos (arcos de medio punto, pilastras con grutescos y almohadillado, remates apiramidados, frontones curvos, friso de triglifos y metopas), con elementos -como el frontis- procedentes de la fuente original.
     Dedicada a Catalina de Ribera y Mendoza, la fundadora del Hospital Real -cuyo retrato, en cerámica ejecutada en la fábrica de Manuel García Montalván, sustituye al fresco pintado por Manuel de la Cuesta y preside el conjunto- está integrada por un brocal que recibe las aguas del surtidor, los relieves simétricos de dos figuras de Tritón a ambos lados de un balaustre con remate frutal, tarjas y flameros, todo en mármol blanco. Desde 1965 se acompaña de otras pinturas murales de Francisco Maireles Vela, en sustitución de las anteriores de Manuel Cuesta, representando -en los intercolumnios- sendas cestas de azucenas; en el ático, el escudo de la ciudad entre jarrones con flores; en las enjutas, dos leones enfrentados; y en las hornacinas, dos figuras alegóricas de la fundación del Hospital. Obra en lamentable estado de conservación, que aconsejaría una restauración íntegra (Teresa Laffita, Sevilla turística y cultural, Fuentes y monumentos públicos. ABC de Sevilla, 1998).
Conozcamos mejor la biografía de Catalina de Ribera y Mendoza, personaje a quien está dedicada la fuente reseñada;
     Catalina de Ribera y Mendoza, Señora de Las Aguzaderas y El Coronil. (?, m. s. XV – Sevilla, 13 de enero de 1505). Noble, fundadora de hospitales.
     Hija segundogénita de Per Afán de Ribera, I conde de los Molares y III adelantado y notario mayor de Andalucía, que había casado en 1443 con María de Mendoza.
     Fueron sus abuelos paternos, Diego Gómez de Ribera, II adelantado mayor de Andalucía, y Beatriz de Portocarrero y los maternos, Íñigo López de Mendoza, I marqués de Santillana y Catalina de Figueroa.
     Casó finalizando el año 1474 con su cuñado Pedro Enríquez, señor de Tarifa y segundogénito de Fadrique Enríquez de Mendoza, II almirante de Castilla y de Teresa de Quiñones, condesa de Melgar. Pedro Enríquez había casado en 1460 con la primogénita, Beatriz de Ribera, matrimonio que había concertado su madre, María de Mendoza, viuda ya de Per Afán de Ribera, con el apoyo de su progenitor, Íñigo López de Mendoza. En dicho enlace, Pedro aportaba el señorío de Tarifa y Beatriz el oficio de adelantado mayor de Andalucía que, por merced real, María de Mendoza había conseguido conservar para quien desposara a su primogénita. Al fallecimiento de Beatriz de Ribera y Mendoza heredó la casa su hijo Francisco Enríquez de Ribera que no dejó descendencia, por lo que pasaría a sucederle la línea de su tía Catalina de Ribera y Mendoza.
     El matrimonio de Pedro Enríquez con Catalina reforzaba por tanto la alianza de ambos linajes, si bien, en un principio, Pedro se había decidido a contraer nuevas nupcias con la hermana de su difunta esposa por presiones paternas, obteniendo dispensa pontificia para ello en diciembre de 1474, y a pesar de la oposición de su suegra, María de Mendoza. Por estos dos enlaces de Pedro Enríquez con las dos hermanas herederas de la casa de Ribera, entró en ésta la línea masculina de los Enríquez, almirantes de Castilla.
     Gracias a una mezcla de azar, de poderosos apoyos políticos y a la obtención de importantes ingresos de la Hacienda Regia vinculados a los oficios del Adelantamiento, Pedro y Catalina lograron reconstruir y acrecentar el patrimonio del linaje Ribera que diversos conflictos sucesorios habían dispersado a lo largo del siglo XV. Los apoyos políticos eran consecuencia de la calculada estrategia matrimonial de ambos linajes: Pedro era tío del rey Fernando el Católico y hermano del almirante mayor de Castilla, Catalina era sobrina del duque del Infantado y del gran cardenal Mendoza, y cuñada del duque de Medinasidonia. De hecho, durante esa época, Pedro Enríquez comenzó una activa política de apoyo en Sevilla al duque de Medinasidonia, ya que los Reyes Católicos le habían apartado de la guerra con Portugal para encargarle la pacificación de la región andaluza. Después colaboró en las guerras de Granada, hasta que enfermó durante un duro invierno de guerra, cuyas dolencias le llevaron a la muerte el 8 de febrero de 1492.
     Tras el fallecimiento de su esposo, Catalina se dedicó intensamente a acrecentar y administrar sus bienes muebles e inmuebles concentrándose especialmente en la adquisición de haciendas de olivar en las cercanías de Sevilla (Huerta del Rey, Quintos, Gómez Cardeña y otras) para servir la creciente demanda de aceite de las Reales Almonas, monopolio del que fue adquiriendo sucesivas cuotas hasta controlar aproximadamente la mitad de las rentas del estanco del jabón en el Reino de Sevilla. 
     En 1493 obtiene licencia real para instituir sendos mayorazgos a favor de sus dos hijos, Fadrique y Fernando y a ambos les procuró nuevas “casas mayores”.
     Para el primogénito continuó adquiriendo nuevas casas que añadir a la que, desde 1483, había sido su residencia y que con el paso del tiempo se conocerá como Casa de Pilatos. Y, para el segundo, compró, en 1496, la casa de Pedro Pineda, germen del Palacio de Dueñas.
     Los últimos años de su vida los dedicó a obras piadosas, entre las que destaca la fundación del Hospital de las Cinco Llagas, en memoria de su madre María de Mendoza, al que dotó de fabulosas rentas que permitieron a su hijo encargar un edificio, el mayor de la Sevilla de su tiempo, hoy sede del Parlamento de Andalucía.
     Falleció en 1505 y fue enterrada en la Cartuja de Santa María de las Cuevas, patronato del linaje Ribera y su sepulcro, encargado por su hijo en Génova en el taller de Pace Gaggini, fue una de las primeras obras de arte renacentistas que vio Sevilla. Su hijo primogénito, Fadrique Enríquez de Ribera sucedería además en el condado de los Molares y en los principales bienes de la casa, así como en el oficio de adelantado mayor de Andalucía, incluida la notaría, a la muerte de su hermanastro Francisco Enríquez de Ribera sin herederos en 1509. Fadrique Enríquez de Ribera recibiría además el título de marqués de Tarifa en 1514 (Juan José Larios de la Rosa y Juan Manuel Albendea Solís, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
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lunes, 12 de enero de 2026

El sitio arqueológico Casa del Tejar, en Villaverde del Río (Sevilla)

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     Se localizaron vestigios de construcciones importantes: sillares, fuste de columna, tegulae y ladrillos romanos. El mismo nombre del sitio es un testimonio (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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