Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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domingo, 7 de junio de 2026

Experiencia Explicarte Sevilla, con los Talleres "Conocer Sevilla, y Visitar Sevilla" de los Distritos Bellavista - La Palmera, Los Remedios, y Triana del Ayuntamiento de Sevilla

     Hoy, domingo 7 de junio, finaliza la vigésimo octava semana de otra Experiencia con ExplicArte Sevilla de las visitas organizadas para los Talleres Socio-Culturales "Conocer Sevilla, y Visitar Sevilla", de los Distritos Bellavista - La Palmera, Los Remedios, y Triana, del Ayuntamiento de Sevilla, desarrollados de lunes a viernes por las mañanas y tardes, y que se iniciaron el pasado 28 de octubre de 2025, con la primera presentación de los mismos.
     Gracias a la empresa Educomex Multiservicios, S.L., y Ocioambiente, S.L., por contar con nosotros para mostrarles, mediante los Talleres Socio-Culturales del Ayuntamiento de Sevilla, parte de la ciudad hispalense, porque con ExplicArte Sevilla tenemos la posibilidad de organizarte la visita que tu quieras.
     Nos pusimos manos a la obra, y fuimos ofreciendo distintas rutas a lo largo y ancho de nuestra ciudad, desde el lunes 1 al viernes 5 de junio.
 
     Los Talleres desarrollados fueron los siguientes:

- Taller 20 "Conocer Sevilla - 6" del Distrito Bellavista - La Palmera (lunes 1, de 10 a 13 h.)
       - Taller finalizado el lunes 25 de mayo
                                                                           
- 24ª Sesión - Taller 18 "Conocer Sevilla - 4" del Distrito Bellavista - La Palmera (lunes 1, de 17 a 20 h.)
        - Real Alcázar   
                - Plaza Patio de Banderas
                                       
- Taller 15 "Conocer Sevilla - 1" del Distrito Bellavista - La Palmera (martes 2, de 10 a 13 h.)
        - Taller finalizado el martes 26 de mayo
        
- Taller 49 "Visitar Sevilla" del Distrito Los Remedios (martes 2, de 17 a 20 h.)
       - Taller finalizado el martes 19 de mayo
                           
- 24ª Sesión - Taller 21 "Conocer Sevilla - 7" del Distrito Bellavista - La Palmera (miércoles 3, de 10 a 13 h.)
        - Iglesia del Hospital de los Venerables Sacerdotes
                - Plaza de los Venerables
                - c/ Justino de Neve
                - callejón del Agua
                - plaza Alfaro
                - plaza de Santa Cruz
                - c/ Santa Teresa
                - c/ Ximénez de Enciso
                - barreduela Carlos Alonso
                - plaza de la Escuela de Cristo
                - c/ Mateos Gago
                - c/ Guzmán el Bueno
        - Casa de los Pinelo
       
- 23ª Sesión - Taller 32 "Conocer Sevilla" del Distrito Triana (miércoles 3, de 17 a 20 h.)
        - Corpus Christi (Vísperas)
                - avenida de la Constitución
                - plaza de San Francisco
                - c/ Sierpes
                - c/ Cerrajería
                - c/ Cuna
                - plaza del Salvador
                - c/ Villegas
                - c/ Francos
                - c/ Placentines
                - c/ Cardenal Carlos Amigo
        
- Taller 16 "Conocer Sevilla - 2" del Distrito Bellavista - La Palmera (jueves 4 - Festividad del Corpus Christi, de 10 a 13 h.)
       - Taller finalizado el jueves 14 de mayo  
                                                   
- Taller 54 "Visitar Sevilla" del Distrito Los Remedios (jueves 4 - Festividad del Corpus Christi, de 17 a 20 h.)
       - Taller finalizado el jueves 21 de mayo
                                       
- Taller 17 "Conocer Sevilla - 3" del Distrito Bellavista - La Palmera (viernes 5, de 10 a 13 h.)
       - Taller finalizado el viernes 29 de mayo
                      
- 24ª Sesión - Taller 19 "Conocer Sevilla - 5" del Distrito Bellavista - La Palmera (viernes 5, de 17 a 20 h.)
        - Museo de Bellas Artes
                - Sala VI
                - Sala VII
                - Sala VIII
                - Sala IX
                - Sala X
                 
     Gracias a las empresas Educomex Multiservicios, S.L., y Ocioambiente, S.L, por contar con nosotros, a los coordinadores de los talleres de los Distritos de Bellavista - La Palmera, Los Remedios, y Triana del Ayuntamiento de Sevilla, y como no podía ser de otra manera a todos y cada unos de los amigos que estoy conociendo gracias a estos talleres, de los que me estoy llevando una inmejorable impresión, puesto que está siendo una relación de amistad, más que de monitor-alumno, y de colaboración y aportación mutua, que sin duda está siendo enriquecedora para todas las partes, y que esperamos que sea duradera en el tiempo. 
     Deseando continuar con dichos talleres porque con ExplicArte Sevilla tenemos la posibilidad de organizarte la visita que tu quieras.
     Os dejo unas fotografías, aportadas por los usuarios, de toda la Experiencia ExplicArte Sevilla, y si quieres vivir una experiencia privada y personalizada a tu gusto, sólo tienes que contactar con ExplicArte Sevilla en Contacto, y a disfrutar del patrimonio e historia del lugar que elijas.











Más Experiencias ExplicArte Sevilla, en ExplicArte Sevilla.

La Fiesta del Corpus Christi, en Carmona (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Fiesta del Corpus Christi, en Carmona (Sevilla).  
     Hoy, 7 de junio, Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, quien, con estos alimentos sagrados, ofrece el remedio de la inmortalidad y la prenda de la Resurrección [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y qué mejor día que hoy, para ExplicArte la Fiesta del Corpus Christi, en Carmona (Sevilla).
     El día del Corpus es fijado en base al calendario lunar y corresponde al jueves que sigue al noveno domingo después de la primera luna llena de primavera del hemisferio norte, esto es, transcurridos sesenta días del Domingo de Resurrección. En Carmona hace años se ha dejado de celebrar la procesión el jueves, trasladándola al domingo siguiente.
     El origen del Corpus puede situarse en la Edad media como medida para contrarrestar la difusión de algunas "herejías" que estaban en contra de admitir la presencia real de Cristo en la hostia consagrada. El Corpus como ritual litúrgica arranca a mediados del siglo XIII, cuando el papa Urbano IV instituye la fiesta, siendo ubicada temporalmente el jueves siguiente al domingo de la Santísima Trinidad o sesenta días después del domingo de Pascua de Resurrección. 
     En Carmona, desde el siglo XVI hasta bien entrado el siglo XX la festividad del Corpus Christi es considerada una de las mayores expresiones festivas, como se recoge en los documentos relativos a los pagos y organización de la fiesta conservados en los archivos municipales. Sin embargo, ya en 1.480 se consideraba el Corpus de Carmona como una fiesta de "tiempo inmemorial", si bien no existe constancia de su origen exacto. 
     Se trataba en ese entonces de una procesión de carácter más civil que religioso, financiada por el ayuntamiento local, en la cual participaban todos los estamentos públicos y los gremios profesionales de la villa, acompañados por hermandades y autoridades religiosas. El cortejo estaba integrado por los santos protectores y las imágenes titulares de los distintos grupos y organizaciones, dando vida a un espectáculo callejero que llenaba la ciudad de música y bullicio. 
     Por esta razón, a partir del siglo XVIII, la autoridad eclesiástica emprendió medidas reguladoras con el propósito de limitar las expresiones de regocijo popular. Junto a ello, la desamortización primero y la paulatina despoblación de la ciudad en la segunda mitad del pasado siglo, potenciaron la decadencia de la festividad del Corpus de Carmona. A finales de los sesenta, la procesión del Corpus se circunscribía a un descuidado desfile religioso.
     A finales de los años setenta por iniciativa del párroco de Santa María, de algunos creyentes y de las hermandades, se comienza a recuperar parte del esplendor pasado de la festividad del Corpus. En el consejo de hermandades de 1.979 se hace una llamada explícita para que todas las hermandades participen en la recuperación de la fiesta. La década de los ochenta será determinante para la restauración del ritual. 
     La modalidad de la fiesta que se ha recuperado da vida a un desfile procesional donde, los elementos tradicionales recuperados, se funden con nuevas expresiones rescatadas de las manifestaciones rituales de otros pueblos de la península e inclusive de otros países. 
     La visión en la que se inspira la puesta en escena del ritual responde a la que contempla la obra de San Agustín "La ciudad de Dios", donde los atributos estéticos cobran valor por su proximidad a la perfección de la dimensión divina. De aquí que la heterogeneidad estética de la procesión y la esmerada decoración de la ciudad se hayan vuelto hoy elementos distintivos de la festividad del Corpus de Carmona. 
     Carmona emula la visión de San Agustín en "La ciudad de Dios". Con tal finalidad, los días previos a la procesión se dedican todos los esfuerzos y cuidados a la decoración de las calles y de las casas. Entre vecinos y hermanos de la Hermandad del Santísimo Sacramento, los balcones se visten con colgaduras, que un equipo voluntario de mujeres se encarga de coser y planchar. Asimismo los balcones se pueden decorar de flores, ramas de palma, mantas y mantones colorados. 
     En el trascurso de las veinticuatro horas que preceden el desfile del Corpus, el ayuntamiento se encarga de ornamentar el itinerario de la procesión, colocando una veintena de arcos textiles, diseñados por el imaginero sevillano José Manuel Bonilla, autor también de los gonfalones con las imágenes de los santos apóstoles y motivos eucarísticos que adornan la plaza de San Fernando. A lo largo del recorrido se colocan también gallardetes con las insignias de parroquias e iglesias de Carmona. Cada año se procura innovar en el diseño de las decoraciones de las calles, incorporando elementos nuevos inspirados en motivos propios de rituales foráneos, como por ejemplo los gonfalones de la Orden de Malta, los gallardetes del Palio de Siena o las colgaduras de roscos con flores retomados del Corpus Christi de la Selva Negra en Alemania. 
     Por último, a primera hora de la mañana del día de la procesión, el suelo de las calles del itinerario de la procesión se recubre con junco, romero y otras hierbas y flores aromáticas.     
     A lo largo de las calles del itinerario de la procesión, las hermandades de Carmona y algunos vecinos erigen verdaderos altares donde se disponen distintos motivos eucarísticos, imágenes del niño Jesús, de la Virgen, de Santos Protectores, flanqueados por cirios y flores. Aunque el número de altares así como la imagen y la temática de su decoración pueden variar, por lo general, se mantienen todos los años los altares de las ocho hermandades de penitencia, los de las dos hermandades de gloria, los de las dos hermandades sacramentales, el altar del Orden Seglar de los Siervos y el del Consejo General de Hermandades y Cofradías de la Ciudad de Carmona. También se suele respetar la ubicación espacial de los altares, colocándolos año tras año en el mismo sitio. 
     Las hermandades montan sus altares a primera hora, el mismo día de la procesión. Motivo por el que la ciudad se vuelve, a partir de las siete de la mañana, en un ir y venir de procesiones, ya que algunas de las hermandades salen en procesión con sus imágenes hasta el lugar donde colocarán su altar, para regresar siempre en procesión tras finalizar el Corpus. La procesión de ida se realiza en silencio, mientras que a la vuelta algunas imágenes van acompañadas por bandas de música. La Hermandad de la Expiración sale temprano de la iglesia de San Blas con la imagen de Nuestra Señora del Rosario; la Hermandad de la Columna se traslada procesionalmente desde el Convento de Santa Clara con la imagen del mismo título; la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno sale y regresa, acompañada por la banda de música "El Arrabal", a la iglesia de San Bartolomé con la imagen de la Divina Pastora. Sólo la Hermandad de las Angustias se traslada en procesión el día anterior con la imagen de Nuestro Padre Jesús Cautivo de Belem desde la iglesia de San Francisco a la iglesia de Santa María, para volver a salir desde allí la mañana del día del Corpus hasta su altar. Vuelve a su templo en procesión acompañada, como a la ida, por la banda de cornetas y tambores de "Nuestra Señora de Gracia".  
     En los días anteriores también se preparan los pasos que saldrán en la procesión del Corpus: el paso de Jesús Sacramentado que lleva la custodia, el de la reliquia de San Juan Grande, el paso de San Judas Tadeo, que se ha logrado incorporar a la procesión hace pocos años, y el paso del patrón de la ciudad San Teodomiro. La preparación del paso de la reliquia corre a cargo de la hermandad que preside los actos del Consejo de Hermandad en el año en curso, mientras que los demás pasos son responsabilidad de la Hermandad Sacramental de Santa María. 
     El día anterior las hermandades tienen que depositar sus varas y estandartes en la parroquia de Santa María para que el desfile se desarrolle con puntualidad. Las distintas indumentarias y enseres de los acólitos se guardan en la iglesia del Salvador, para que así todos los que toman parte en el desfile procesional se preparen en la sacristía del Salvador por la mañana temprano para después dirigirse a Santa María ya vestidos. 
     A las nueve de la mañana en la iglesia Prioral de Santa María se celebra la Solemne Eucaristía con asistencia del clero, de las hermandades y del ayuntamiento. Al finalizar la misma, da comienzo la Solemne Procesión de Jesús Sacramentado. 
     La procesión la integran, siguiendo un estricto orden de aparición, la representación de las asociaciones, hermandades, órdenes religiosas, y representaciones civiles y militares, entre las cuales se intercalan los pasos de la Reliquia de San Juan Grande, las andas con la imagen de vestir de San Teodomiro, la imagen de San Judas Tadeo y, cerrando la comitiva, la custodia que en el siglo XVI realizó el orfebre Francisco de Alfaro. 
     Abre el cortejo la Cruz Parroquial de Santa María obra de Francisco de Alfaro (1.584), llevada por un acolito y flanqueada por ciriales. Siguen los niños de primera comunión que lucen sus mejores trajes. Tras el tramo de niños y niñas sale la Reliquia de San Juan Grande bajo templete de plata y bronce dorado. La reliquia es llevada en andas por los representantes de la hermandad que preside el Consejo de las Hermandades y acompañada por servidores que visten a la moda del siglo XVII con gola de avisperos, siguiendo el modelo de pajes del Consejo de la ciudad. Tras la reliquia desfila la Archicofradía de María Auxiliadora seguida por las juntas de gobierno de las hermandades, organizadas por orden de antigüedad, que procesionan cada una con estandarte varas y cera. Así la primera hermandad que desfila es la  del Rocío que se ha constituido más recientemente.
     Aproximadamente en la zona media del cortejo va la imagen de San Judas Tadeo, talla del siglo XVII procedente de la antigua residencia jesuita de Carmona, que se incorporó hace tres años a la procesión, ya que el cortejo había crecido mucho y hacía falta intercalar algunas imágenes entre los representantes civiles y religiosos. Le sigue el paso con la imagen de San Teodomiro, santo carmonense y patrón canónico de la ciudad, realizada en 1.995 por José Manuel Bonilla Cornejo. El paso del patrono es presidido por el capitán de la Guardia Civil que lleva el Pendón de la Ciudad y se acompaña por la banda de cornetas y tambores de "Nuestra Señora del Sol" de Sevilla. 
     Tras el patrón sale la hermandad de la patrona, con el Simpecado de la Virgen de Gracia y por último las Hermandades Sacramentales, la de San Pedro y la de Santa María.
     El cortejo de la Sacramental de Santa María se abre con el cuerpo de carráncanos, niños vestidos al modo de la corte española del siglo XVII, que llevan hachetas y medallones con pinturas de la vida de la virgen y acompañan el Lábaro Sacramental. Cierra el cortejo el Guión Sacramental, flanqueado por los servidores que llevan faroles de mano. El cuerpo de acólitos de la parroquia preside la custodia sacramental obra de Francisco de Alfaro, seguida por los representantes del Consejo de Hermandades y Cofradías, por las autoridades religiosas y la representación de la Corporación Municipal. 
     Acompaña la custodia la banda de música "El Arrabal" de Carmona. 
     La procesión dura aproximadamente dos horas, realizando paradas frente a los altares erigidos en las calles a lo largo del recorrido. Los aldeanos se aglomeran en las calles y en los balcones y acompañan la custodia hasta que vuelve a recogerse en la parroquia de Santa María. Particularmente sugestivo resulta el desfile de la custodia, ya de vuelta a su templo frente a la iglesia del Salvador, desde cuyo interior se resuenan suavemente las notas de la Coral de Nuestra Señora de Gracia. 
     Debido a su antigüedad, el ritual ha pasado por periodos de profundas transformaciones. La procesión que se ha recuperado en la actualidad, aún cuando no alcanza la grandiosidad de las procesiones del Corpus de la época moderna, cuando todos los estamentos de la sociedad civil y religiosa sacaban sus propios pasos, se constituye como un modelo de ritual capaz de reinterpretar lo antiguo en clave contemporánea. Los altares de hoy han venido a sustituir los antiguos pasos procesionales y la cuidadosa decoración de las calles evoca la visión nostálgica de la ciudad de Carmona que se ha plasmado en la memoria de las personas mayores.
     Todas las hermandades toman parte a la procesión del Corpus. Las varias juntas de gobierno desfilan por orden de antigüedad luciendo sus propios estandartes, varas y cirios. Aparte, las hermandades están a cargo del montaje de los altares callejeros.  
     También desfilan en la procesión del Corpus los representantes de las instituciones municipales y las autoridades religiosas.  
     Aproximadamente cincuenta acólitos acompañan la procesión, llevando incensarios, insignias y farolas. La mayoría visten túnica blanca y capa roja bordada en oro.  Entre ellos, destaca por su vestimenta  un cuerpo de ocho acólitos, llamados "carráncanos" que acompañan a la insignia sacramental. Las vestiduras que llevan están inspiradas en la de los niños de la Corte Española. Llevan pantalón y casaca roja, cubriéndose con dalmática de brocado de plata y pasamanería artesanal. En las manos sostienen un sombrero rojo, provisto de plumas, al modo español y sobre el pecho cartelas con pinturas de los misterios marianos. Portan además hachetas realizadas en metal plateado. 
     Aproximadamente cincuenta costaleros están a cargo de transportar el paso de la custodia y de San Teodomiro. La cuadrilla de costaleros de la Custodia se conformó hace veinticinco años, estableciéndose que sus sustitutos provendrían de las filas de los costaleros de  San Teodomiro. Por esta razón, se registra una gran demanda por integrar la cuadrilla de San Teodomiro. La mayoría de los costaleros son oriundos de Carmona. Pagan papeleta de sitio con la cual financian un almuerzo colectivo en el patio de Santa María, mientras que el 30% del monto total se destina a la Hermandad Sacramental.
     La Hermandad del Santísimo Sacramento y San Teodomiro Mártir. Los miembros de la hermandad en colaboración con el cura de la parroquia de Santa María y con el Consejo General de Hermandades y Cofradías de Carmona, se hacen cargo de coordinar el trabajo voluntario de los hermanos y hermanas que contribuyen a la realización de la festividad del Corpus Christi.
     La procesión del Corpus se financia en su mayoría mediante donativos voluntarios. Durante todo el año la hermandad organiza actividades para recaudar fondos y durante el mes de agosto los hermanos van de casa en casa a pedir donativos. Los gastos relativos a la banda de música y a las flores los suelen financiar personalmente entre cuatro personas. Una parte de los gastos se financian mediante el pago de la papeleta de sitio de los costaleros de la Custodia y del paso de San Teodomiro. Por su parte el ayuntamiento financia el exorno de las calles, contribuyendo con una subvención anual de cuatro mil euros. 
     Una parte consistente de la financiación proviene, sin embargo, del trabajo no remunerado de numerosos vecinos que contribuyen activamente a la realización de la procesión del Corpus. 
     La procesión de desarrolla a lo largo de un recorrido que comienza y termina en la Iglesia de Santa María diseñando un ocho alrededor de la céntrica Plaza de San Fernando. El itinerario de la procesión es señalizado por la decoración de las calles que recorre el cortejo.
     Con motivo de la celebración del Corpus se instalan en la plaza varios altares portátiles ante los cuales pasará la custodia. Es el caso del Altar de la Hermandad de la Humildad y Altar de Hermandad de la Expiración. La Hermandad de la Humildad instala su altar presidido por una imagen de San Juan Grande, aunque no siempre es la misma. 
     De igual modo la hermandad de la Expiración coloca en la Plaza de San Fernando el altar de Nuestra Señora del Rosario, talla en madera de inicios del siglo XVIII. Traslada y regresa la imagen a la iglesia de San Blas en el mismo día. Altar de la Hermandad de las Angustias. 
     Esta hermandad de coloca del altar del Señor de Belem, obra de Pedro Roldán. Este paso se traslada a las ocho horas desde la iglesia de Santa María, a donde llegó la tarde anterior desde la iglesia de San Francisco, acompañado por la banda de Cornetas y Tambores de "Nuestra Señora de Gracia", que igualmente lo acompaña a su regreso, tras la procesión del Corpus Christi.
     La procesión cuenta con un recorrido que comienza y termina en la iglesia de Santa María diseñando un ocho alrededor de la céntrica plaza de San Fernando. El itinerario de la procesión es señalizado por la decoración de las calles, alfombradas con junco, y de las casas engalanadas. La procesión del Corpus Christi sale desde el portal de Calle Lonja Alta de la iglesia de Santa María y se recoge en el portal de calle de San Ildefonso. A lo largo del recorrido numerosos son los altares que colocan las hermandades, hitos principales de la procesión.
     En la Iglesia del Salvador con ocasión de la celebración de la fiesta del Corpus Christi de Carmona montan sus altares la Hermandad del Rocío, la Orden Seglar de los Siervos, con su altar presidido por la imagen del Dulce Nombre  de Jesús, obra del siglo XVIII, y en la puerta principal del templo erige su altar la Hermandad de la Esperanza presidido por diversas imágenes del siglo XVIII. Desde la iglesia también canta la Coral de Nuestra Señora de Gracia al paso del cortejo de vuelta a su templo.
     Con ocasión de la celebración del Corpus Christi, en el portal de la Casa Palacio de los Rueda, la Hermandad de Nuestra Señora de Gracia instala su altar presidido por la Imagen de Nuestra Señora de los Reyes, obra de finales del siglo XVII.
     En la calle Martín López la Hermandad de la Columna coloca el templete decimonónico y la imagen de Santa Clara del monasterio de religiosas Clarisas, obra del siglo XVIII. Se traslada procesionalmente antes y después de la fiesta del Corpus Christi desde el cercano convento del mismo nombre.
     La Hermandad del Santo Entierro erige en la calle Sacramento el altar.
     El Consejo General de Hermandades y Cofradías de Carmona instala su altar en la Calle Maese Rodrigo.
     La Divina Pastora, obra de Antonio del Castillo, preside el altar de Calle Prim instalado por la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno.
     Tras la procesión del Corpus regresa a la iglesia de San Bartolomé, acompañada por la Banda de Música "El Arrabal".
     En la calle Ramón y Cajal se erige el altar de la Hermandad de la Amargura.
     La Custodia, símbolo de Jesús Sacramentado, es una importante obra de orfebrería del Renacimiento realizada por Francisco de Alfaro durante los año 1.579 y 1.584. Es considerada una de sus obras más conseguidas. Tiene una altura total de dos metros y se utilizaron cerca de cien kilos de plata en su realización. En el centro se coloca el manifestador, obra del mismo orfebre, realizado en plata dorada al fuego y esmaltes. El viril es obra del siglo XVIII y está decorado con más de dos mil brillantes. Se conserva en la parroquia de Santa María (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Historia y Leyenda de la Solemnidad del Corpus Christi;
     Un milagro eucarístico del siglo XIII fue el origen de la Fiesta del Corpus Christi, que la Iglesia celebra el jueves siguiente a la Solemnidad de la Santísima Trinidad; aunque en algunos países las Iglesias locales deciden trasladarla para el domingo por una cuestión pastoral (en Sevilla se mantiene la festividad en el jueves). En esta solemnidad la Iglesia tributa a la Eucaristía un culto público y solemne de adoración, gratitud y amor, siendo la procesión del Corpus Christi una de las más importantes en toda la Iglesia Universal. A mediados del siglo XIII el P. Pedro de Praga dudaba sobre la presencia de Cristo en la Eucaristía y realizó una peregrinación a Roma para rogar sobre la tumba de San Pedro una gracia de fe. Al retornar, mientras celebraba la Santa Misa en Bolsena, en la Cripta de Santa Cristina, la Sagrada Hostia sangró manchando el corporal. 
      La noticia llegó rápidamente al Papa Urbano IV, que se encontraba muy cerca en Orvieto, y mandó que se le lleve el corporal. Más adelante el Pontífice publicó la bula “Transiturus”, con la que ordenó que se celebrara la Solemnidad del Corpus Christi en toda la Iglesia el jueves después del domingo de la Santísima Trinidad. El Santo Padre encomendó a Santo Tomás de Aquino la preparación de un oficio litúrgico para la fiesta y la composición de himnos, que se entonan hasta el día de hoy: Tantum Ergo, Lauda Sion. El Papa Clemente V en el Concilio general de Viena (1311) ordenó una vez más esta fiesta y publicó un nuevo decreto en el que incorporó el de Urbano IV. Posteriormente Juan XII instó su observancia.
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Más sobre la localidad de Carmona (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

La Hermandad Sacramental del Divino Redentor

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Hermandad Sacramental del Divino Redentor, de Sevilla.  
     Hoy, 7 de junio, Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, quien, con estos alimentos sagrados, ofrece el remedio de la inmortalidad y la prenda de la Resurrección [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y qué mejor día que hoy, para ExplicArte la Hermandad Sacramental del Divino Redentor, de Sevilla.
     La Hermandad Sacramental del Divino Redentor, tiene su sede canónica en la Iglesia Parroquial del Divino Redentor, que se encuentra en la calle Espinosa y Cárcel, 23; en el Barrio de la Buhaira, del Distrito Nervión.
     Es una Hermandad de oración ante Jesús en el Santísimo Sacramento, con el propósito de fomentar la adoración eucarística. Sus Reglas fundacionales fueron aprobadas el 8 de julio de 1969 y ratificadas con estatutos renovados, por la Vicaría General, el 8 de enero de 1977. Entre sus insignias posee un Simpecado donde figura bordado el escudo corporativo y la leyenda: «Yo soy el Camino, y la Verdad y la Vida» (Guía oficial del Consejo de Hermandades y Cofradías de la Ciudad de Sevilla).
Conozcamos mejor la Historia y Leyenda de la Solemnidad del Corpus Christi;
     Un milagro eucarístico del siglo XIII fue el origen de la Fiesta del Corpus Christi, que la Iglesia celebra el jueves siguiente a la Solemnidad de la Santísima Trinidad; aunque en algunos países las Iglesias locales deciden trasladarla para el domingo por una cuestión pastoral (en Sevilla se mantiene la festividad en el jueves). En esta solemnidad la Iglesia tributa a la Eucaristía un culto público y solemne de adoración, gratitud y amor, siendo la procesión del Corpus Christi una de las más importantes en toda la Iglesia Universal. A mediados del siglo XIII el P. Pedro de Praga dudaba sobre la presencia de Cristo en la Eucaristía y realizó una peregrinación a Roma para rogar sobre la tumba de San Pedro una gracia de fe. Al retornar, mientras celebraba la Santa Misa en Bolsena, en la Cripta de Santa Cristina, la Sagrada Hostia sangró manchando el corporal.
      La noticia llegó rápidamente al Papa Urbano IV, que se encontraba muy cerca en Orvieto, y mandó que se le lleve el corporal. Más adelante el Pontífice publicó la bula “Transiturus”, con la que ordenó que se celebrara la Solemnidad del Corpus Christi en toda la Iglesia el jueves después del domingo de la Santísima Trinidad. El Santo Padre encomendó a Santo Tomás de Aquino la preparación de un oficio litúrgico para la fiesta y la composición de himnos, que se entonan hasta el día de hoy: Tantum Ergo, Lauda Sion. El Papa Clemente V en el Concilio general de Viena (1311) ordenó una vez más esta fiesta y publicó un nuevo decreto en el que incorporó el de Urbano IV. Posteriormente Juan XII instó su observancia.
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Página web oficial de la Hermandad Sacramental del Divino Redentor: No tiene.

La Hermandad Sacramental del Divino Redentor, al detalle:
- Sede Canónica: Iglesia parroquial del Santísimo Redentor

sábado, 6 de junio de 2026

La desaparecida Plaza de Toros Monumental, de Francisco Urcola

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la desaparecida Plaza de Toros Monumental, de Sevilla.
     Hoy, 6 de junio, es el aniversario de la inauguración (6 de junio de 1918) de la desaparecida Plaza de Toros Monumental, de Sevilla, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la desaparecida Plaza de Toros Monumental, de Sevilla.
     La desaparecida Plaza de Toros Monumental se encontraba en la avenida Eduardo Dato, 37; en el Barrio de la Huerta del Pilar, en el Distrito Nervión.        
     La plaza de toros Monumental, edificada en Sevilla, fue inaugurada el 6 de junio de 1918. Se cerró al público por supuestos problemas estructurales en 1921 y fue derribada el 9 de abril de 1930.
     Se encontraba a la mitad de lo que hoy en día es la avenida de Eduardo Dato en su confluencia con la avenida de la Buhaira. Esta calle entonces recibía el nombre de Monte Rey, y se encontraba frente a la Huerta del Rey.
     Este lugar se hallaba en el barrio de la Huerta del Pilar, junto al barrio de San Bernardo.
     El promotor de la nueva plaza fue el torero José Gómez Ortega, apodado Gallito, Joselito y más popularmente como Joselito, el Gallo.
     Durante su construcción surgieron problemas con las pruebas de seguridad, en las cuales se sobrecargó la estructura con 500 kg/m², lo que causó grietas en el hormigón que retrasaron la inauguración varios meses, e incluso el derrumbe de parte de las gradas.
     Estas pruebas provocaron fuertes polémicas por considerar los seguidores de Joselito que se habían extremado las pruebas de seguridad más allá de lo razonable por influencia de los maestrantes.
     Fue construida en estilo neoclásico por los arquitectos José Espiau y Muñoz y Francisco Urcola Lazcanotegui entre 1915 y 1918. Tenía una capacidad de 23 055 espectadores, superando en 10 000 localidades al coso de la Real Maestranza, lo cual permitía ofrecer unos precios cercanos a la mitad de los que costaba ver un festejo en la Real Maestranza.
     Tenía cuatro corrales, una corraleta de apartado y 12 chiqueros y el ruedo medía 60 metros de diámetros. La plaza era muy atractiva y cómoda para los espectadores, con asientos amplios y vomitorios que permitían el rápido desalojo de los tendidos. Su primer empresario fue José Julio Lissén, amigo de Joselito.
     La corrida inaugural fue el 6 de junio de 1918, actuando Joselito, Curro Posada y Diego Mazquiarán Fortuna, que lidiaron reses de Juan Contreras. La plaza registró un lleno casi total, con cerca de veinte mil espectadores.
     El 16 de marzo de 1919, se produjeron en su interior dos víctimas mortales en el transcurso de un mitin republicano.
     En 1920, la gestión del coso pasó a la empresa La Taurina Sevillana, que era la misma empresa que gestionaba la Real Maestranza. Esta nueva empresa decidió repartir la Feria de Abril entre los dos cosos: cuatro festejos en la Real Maestranza y tres en la Monumental.
     Finalmente, los problemas estructurales, unidos a la muerte de Joselito, el auténtico mentor de la plaza, originaron que la plaza fuera cerrada por orden del Gobierno Civil en 1921. Esto provocó la denuncia de la empresa al propietario de la plaza, iniciándose su derribo diez años después, el 9 de abril de 1930.
     El 6 de junio de 2018, coincidiendo con el centenario de la inauguración, se presentó en el Ateneo de Sevilla el libro "Plaza de Toros Monumental de Sevilla. La dignidad de un proyecto", escrito por Fidel y Julio Carrasco Andrés y Carmen del Castillo Rodríguez, con la intervención del Presidente de la entidad y Morante de la Puebla, además de los autores del prólogo y el epílogo, Ignacio Sánchez-Mejías Herrero y Manuel Grosso Galván respectivamente. El trabajo, calificado en El Correo de Andalucía como "un libro definitivo que rescata la memoria del efímero coso", para el diario ABC de Sevilla "recupera la memoria del coso inaugurado el 6 de junio de 1918 y desmiente sus problemas de estructura." (Wikipedia).
     La plaza de toros Monumental de Sevilla fue uno de los edificios de referencia en los primeros años del siglo XX en España. Se inauguró el 6 de junio de 1918 después de haber sufrido dos hundimientos, uno durante la ejecución en 1916 y otro durante las pruebas de carga efectuadas en 1917. Posteriormente el edificio fue sometido a una prueba de carga satisfactoria en 1918, que ofreció las oportunas garantías para autorizar su inauguración. En 1921 el gobernador decretó el cierre del edificio por supuestos problemas estructurales, siendo demolido en 1930 tras casi una década de olvido. En este trabajo se recopilan documentos dispersos en varios archivos, que permiten determinar que la prueba de carga de 1918 fue rigurosa y que el comportamiento de la estructura fue correcto, mostrando su solidez incluso durante la demolición.
     En el ámbito taurino se conoce como la Edad de Oro del toreo, la época comprendida entre la alternativa de Juan Belmonte García, el 16 de septiembre de 1913 y el fallecimiento de José Gómez Ortega («Gallito» o «Joselito») el 16 de mayo de 1920. Ambos revolucionaron el toreo, pero Joselito fue más allá, preocupándose por todos los aspectos relacionados con la tauromaquia, incluyendo las plazas de toros. Afirma Ángel Sonseca Rojas, al referirse a la inauguración de la plaza de toros Monumental de Barcelona, que «Se trata del primer eslabón de una cadena de recintos planeada por “Gallito”. El menor de los Gómez Ortega mantiene la idea de construir plazas de toros con gran aforo, en las ciudades que lo permitan, y así abaratar los precios de las localidades y elevar los honorarios de los matadores». Bajo este impulso se concibieron las plazas de Logroño (1915), Barcelona (1916), Albacete (1918), Sevilla (1918) y Madrid (1934). «La plaza de Madrid en aquel entonces tenía una capacidad para 12.000 espectadores y José se acercó a José Espeliús y Anduaga, arquitecto y gran aficionado suyo, y juntos trazaron los planos y calcularon el presupuesto para una plaza de 26.000 localidades en la terminación de la calle de Alcalá».
     En Madrid, la construcción de Las Ventas conllevó la desaparición de la existente en la avenida de Felipe II (1874-1934), así como ésta trajo consigo la demolición de su precedente junto a la Puerta de Alcalá (1749-1874). Es similar el caso de Barcelona, donde la Monumental surgió de ampliar la «Plaza del Sport» (1914). En cambio, en Sevilla se dio una circunstancia diferente, ya que la nueva plaza debería convivir con la existente, propiedad de la Real Maestranza de Caballería, cuya construcción fue amparada por los privilegios concedidos a la hermandad en 1730. Las 23.000 localidades de la Monumental representaban una seria amenaza para la Maestranza, cuyo aforo supera escasamente las 12.500.
     El promotor José Julio Lissén contrató al arquitecto Francisco Urcola, especializado en el proyecto de edificios para espectáculos y en la técnica del hormigón armado. Entre sus obras figuran la Plaza de Toros del Chofre (1903) y el Teatro Victoria Eugenia (1912), ambos en San Sebastián, así como la Plaza de Toros de Pamplona (1922), de aspecto muy similar a la Monumental. El arquitecto sevillano José Espiau dirigió la obra, ejecutada por la Sociedad General de Cementos Portland de Sestao-Bilbao. 
     Las obras se iniciaron en 1916, con la intención de inaugurarla el Domingo de Ramos de 1917. Las pruebas  de  carga  previas  a  la  inauguración  produjeron  el  colapso  de  parte de la estructura, lo que obligó a aplazarla hasta 1918.
     Este edificio fue uno de los más representativos en los primeros años del s. XX en España, formando parte de la exposición «Hormigón Armado en España 1893-1936». A pesar de su importancia, apenas existe documentación.
     Los inicios del hormigón armado en España se basan en sistemas de patentes, asunto abordado con detalle en dos trabajos dedicados a sendos edificios en los que intervino la Compañía de Sestao: la Alhóndiga de Bilbao y la cubierta del Tercer depósito del Canal, en Madrid. 
     La Compañía de Hormigones de Sestao surgió de la unión del industrial francés Eugenio Grimal y el ingeniero francés Joseph Blanc, introductor en España de la patente Poutre Dalle, caracterizada por el enlace entre forjados y vigas. Las aplicaciones del sistema aparecen en un documento en el que se incluyen algunas figuras que ilustran sobre el modo de construir elementos planos, en los que las armaduras de vigas y viguetas se elaboraban disponiendo una barra de acero en la zona comprimida de la sección y dos en la traccionada. Estas barras se unían con alambres colocados a modo de estribos o formando una celosía de alambre. Para otros casos, la aplicación debía adaptarse en base a la experiencia de los técnicos y constructores. 
     El arquitecto Urcola fue autor del proyecto y director de obra en la plaza de toros de Pamplona, muy similar a la Monumental de Sevilla. En el Archivo de la Casa de Misericordia disponen de algunos planos que permiten comprobar que los armados de vigas se disponen con una barra en la parte comprimida y dos barras en la zona traccionada, unidas con alambres en forma de estribo. En la cara inferior de los elementos superficiales se disponen 7 barras de 5 mm/m en cada sentido. Teniendo en cuenta que se trata del mismo arquitecto que previamente construyó la Monumental, cabe pensar que los armados de aquella serían similares a los descritos.
     La plaza de toros Monumental fue objeto de dos pruebas de carga, una en 1917, que finalizó con el hundimiento de al menos una cuarta parte del edificio y otra en 1918. Previamente la plaza había sufrido otro hundimiento de consideración en 1916, durante la construcción, aparentemente como consecuencia de un temporal y de haber desencofrado antes de tiempo. Se analizan a continuación ambas pruebas, comentando previamente esta práctica en la época.
     En la segunda década del siglo XX el empleo del hormigón armado empezó a hacerse extensivo. Aunque no había una norma obligatoria en España, existían las «Instrucciones reglamentarias para el empleo del cemento armado», del Laboratorio del Material de Ingenieros, aprobadas en 1912. Dado que algunos aspectos sobre el comportamiento del hormigón armado aún no se conocían o no se encontraban totalmente consolidados, propiciando que cada constructor desarrollara su propio «sistema», las administraciones solían recurrir a la realización de pruebas de carga para comprobar la seguridad.
     Las pruebas de carga se contemplaban en las «Instrucciones reglamentarias para el empleo del cemento armado» en los artículos 32 a 39. Se indicaba que debían realizarse entre un mes y medio y dos meses después de finalizar la obra (Art. 32). También se indicaba que las cargas debían ser de 1,5 veces del valor de la sobrecarga considerada en proyecto, de modo que la estructura se viera sometida durante al menos veinticuatro horas a una carga p+1,5p ́, siendo p el peso propio y p+ ́la sobrecarga (Art. 33). El modo de realizar la prueba consistía en comprobar que la carga del ensayo no produjera deformaciones permanentes superiores al 30 por 100 de las calculadas en proyecto. La medición debería realizarse «a intervalos fijos hasta que permanezcan invariables, lo cual deberá suceder, próximamente a las veinte horas de colocada la carga» (Art. 35 y 36). El propio Urcola lo pondría en práctica en las pruebas de carga de la plaza de toros de Pamplona, según consta en un certificado emitido el 24 de junio de 1922, que se conserva en el Archivo de la Casa de Misericordia.
     La inauguración de la Monumental estaba prevista para el 1 de abril de 1917. Con tal fin el representante de la propiedad visitó al gobernador a finales de marzo, para que fijase la fecha de inspección del edificio por la Junta Provincial de Espectáculos. El 26 de marzo se produjo la visita de la Junta, formada por varias personas entre las que se encontraban los arquitectos provincial y municipal, Antonio Gómez Millán y Juan Talavera Heredia respectivamente, así como el Ingeniero Jefe de Obras Públicas de la provincia Félix Ramírez Doreste. Los dos primeros eran compañeros y amigos de José Espiau, lo que inicialmente supuso una tranquilidad para éste a la hora de efectuar las pruebas, pero acabó por transformarse en varios años de suspensión de la amistad con Juan Talavera. La propiedad se opuso a autorizar las  pruebas con la presencia de los Sres. Ramírez Doreste y Gómez Millán, por no formar parte de la Junta Provincial de Espectáculos, aunque ésta los hubiera nombrado asesores de la  misma. Del suceso quedó constancia en un acta notarial emitida a instancia del letrado de la propiedad, D. Antonio Filpo. En la comunicación al gobernador Sr. Sanmartín, la junta le transmitió que se aplazaba la visita al siguiente jueves por no encontrarse las obras terminadas y debido a la oposición de la propiedad a la realización de las pruebas. 
     En cuanto a la prueba de carga, pretendían dividir la plaza en cuarenta sectores, cargados con 500 kg/m2, al menos durante 24 horas. El 1 de abril El Correo de Andalucía publicó un comunicado en el que Francisco Urcola informaba del inicio de las pruebas de carga. Tal era su confianza en la solidez del edificio, que invitaba al director del diario a comprobar personalmente la ejecución de la prueba, dejando entrada libre para que el público «pudiera presenciar las experiencias». El 8 de abril aparecieron cuarteos en algunas columnas con el cedimiento de parte de la andanada y 10 de abril la prensa local reproducía el informe emitido por los técnicos que realizaron la prueba, que finalmente fueron los señores Ramírez Doreste, Gómez Millán y Talavera Heredia. Para la prueba, la plaza se dividió en diez sectores, cargados con 500 kg/m2 en proyección horizontal, mediante  el  empleo  de  sacos  de  arena y barras de plomo. 
     Llama la atención que los técnicos hicieran constar la aparición de fisuras en pilares, sin hacer referencia a los resultados obtenidos en las vigas, cuando las pruebas de carga ya eran sobradamente conocidas en España. Tampoco consta la instalación de flexímetros, por lo que esta prueba de carga aparentemente carecía de garantías sobre su ejecución. En el sector 9 el informe deja constancia de la rotura por compresión de un pilar de 40x40 de los que sustentaban tendidos, gradas y andanadas, quedando a la vista las armaduras del pilar, presentando las verticales la convexidad hacia el exterior, considerándolo los propios técnicos un defecto de ejecución, por la inclinación que presentaban los estribos, que deberían ser horizontales. Las roturas por compresión se manifiestan en los pilares mediante fisuras verticales.
     El hecho de que solamente se indique una cota, por ejemplo 0,12 m en el pilar 5 de la andanada del sector 7, parece indicar que eran fisuras horizontales, seguramente irrelevantes desde el punto de vista estructural. En base a los datos disponibles esta prueba de carga fue incorrecta, ya que no se midieron deformaciones, que es el fin de este tipo de ensayos, sino que los técnicos se centraron en los pilares, que son más favorables, ya que trabajan principalmente a compresión, lo que supone una situación óptima en elementos de hormigón. Antes de dañarse los pilares, deberían estarlo las vigas.
     Al día siguiente de la visita de los técnicos, la plaza sufrió el hundimiento de parte de la estructura. El Correo de Andalucía y el Noticiero Sevillano publicaron la noticia del suceso el 11 de abril, afirmando que la zona afectada se extendía en más de un tercio de la estructura, desde el lado derecho de la puerta grande hasta la puerta de arrastre. Según la descripción, el hundimiento afectó escasamente a un cuarto de la estructura del edificio.
     Varias pudieron ser las causas que motivaron este hundimiento de la plaza durante las pruebas de carga. En aquellos días la prensa local publicó numerosas noticias. En esta vorágine de noticias y rumores, destaca la publicación de algunos hechos en El Liberal, con una entrevista realizada al encargado de la empresa constructora que no se explicaba lo sucedido, pero consideraba que un edificio así «no puede caerse tan fácilmente». En este sentido, El Noticiero Sevillano, reproduce una conversación en la que un supuesto perito en la materia, afirmaba que el problema se encontraba en que el hormigón se había elaborado con mucha arena. En el mismo artículo se indica que entre los operarios de la constructora, afirmaban que el hundimiento se debía a causas ajenas a la construcción, mientras que un miembro de la Comisión, no identificado, afirmaba que la construcción adolecía de defectos importantes. 
     Otro posible motivo para que se produjera el hundimiento fue el ritmo acelerado de la obra. El 14 de diciembre de 1916 el diario ABC publicó la noticia de un hundimiento ocurrido en la plaza el día anterior, coincidiendo con el temporal y al parecer motivado por la retirada prematura de los encofrados, destrozado la zona de los tendidos de sol donde se encontraban los chiqueros. En fotografías 8 se ve en primer plano una losa adherida a su encofrado, así como numerosos restos de madera, por lo que quizás se retiró algún puntal, pero la estructura estaba encofrada cuando se produjo el hundimiento. El mismo diario publicaba unos días después que el hundimiento había afectado a 15 tramos de tendido, ilustrando la noticia con una fotografía de la zona afectada, que coincide aproximadamente con los sectores 6 y el 7 de la prueba de carga de 1917. En el informe de los técnicos se indica que en el sector 7 se produjo la rotura de la columna 6 de la andanada, sin llegar a la carga de 500 kg/m2. 
     El  Día  publicó  una imagen prácticamente igual el 16 de diciembre de 1916 y otras aparecieron en la revista Toros y Toreros. Del análisis de estas imágenes se deduce que la obra debió iniciarse en la avenida de Eduardo Dato (entonces Monterrey), siguiendo el sentido horario. Se aprecia en primer término una columna de la grada, la puerta principal en el ángulo inferior derecho de la imagen y las puertas de cuadrillas y de toriles en el superior derecho. Arriba a la izquierda se ve que se está disponiendo el encofrado de la grada entre los sectores 3 y 4, sobre las vigas inclinadas previamente construidas. Teniendo en cuenta que a mediados de diciembre de 1916 se hundieron parte de las gradas y que faltaban por construir las andanadas en al menos la mitad de la plaza que se ve en las fotografías, parece poco probable que la obra finalizase entre enero y febrero de 1917, para respetar el plazo recomendable de entre un mes y medio y dos meses, para iniciar las pruebas de carga antes de la inauguración prevista para el 1 de abril. 
     Todo apunta a que al menos este tramo final de la obra se realizó apresuradamente, quizás por los plazos comprometidos con la propiedad, que en marzo de 1917 publicó en prensa los precios de las localidades de la plaza de toros Monumental. Lo normal es que el último tramo de plaza construido fuera el afectado por este derrumbe, que coincide con los sectores 6 y 7. Siguiendo el sentido horario de la construcción, el último en construirse sería el sector 7, donde los técnicos dejaron constancia de que la columna 6 de la andanada colapsó antes de aplicar la totalidad de la carga prevista. Es decir, parece que la decisión de realizar la prueba de carga fue precipitada.
     También cabe la posibilidad de que se produjera un sabotaje, si atendemos a algunos detalles publicados, como el referido al rumor de que los obreros encargados del desescombro habrían encontrado en un profundo hoyo restos de algunos petardos, «lo que confirmaría el carácter intencionado del hundimiento». Esta noticia aislada puede ser una conjetura más, pero podría estar relacionada con el relato del hundimiento publicado en otro artículo de El Noticiero Sevillano, en el que se afirma que «El hundimiento fue rapidísimo y simultáneo, y de su violencia daban idea los grandes trozos de cemento que se encontraban a muchos metros de distancia de los muros de la plaza», especialmente si observamos que en la imagen publicada en Mundo Gráfico se ve que la plaza se hundió hacia el interior, por lo que la noticia puede ser fruto de una exageración más, o de que el hormigón fuera desplazado a muchos metros de distancia como consecuencia de una explosión.
     Una vez reconstruida la plaza se realizó una segunda prueba de carga bajo la dirección del ingeniero jefe, profesor de la  Escuela  de  Caminos,  Juan  Manuel  Zafra  y  el  arquitecto,  profesor de la Escuela superior de Arquitectura, Carlos Gato Soldevilla. 
     La operación se realizó entre el 20 de marzo y el 8 de abril de 1918, cargando los tendidos con arena, que se fue desplazando por los sectores de la prueba. En esta ocasión se colocaron flexímetros para medir la flecha de cada una de las seis vigas de cada uno de los ochenta tramos, lo que supuso un total de 480 lecturas. Además se realizaron 120 mediciones en las escaleras. La carga adoptada fue de 600 kg/m2, lo que suponía aumentar una vez y media la carga de proyecto, según las evaluaciones realizadas por los propios técnicos. Es decir, se respetaron los criterios habituales para este tipo de edificios, conforme a los artículos 32 a 39 de las «Instrucciones reglamentarias para el empleo del cemento armado». 
     Los técnicos finalizaban su informe afirmando que las deformaciones por flexión habían sido «desde luego suficientemente pequeñas y en su totalidad perfectamente elásticas». Esta segunda prueba de carga fue realizada por dos expertos en la materia, siendo Juan Manuel de Zafra un precursor del uso del hormigón armado, que empezó a utilizar en el Puerto de Sevilla, tras finalizar sus estudios en 1892. Fue un teórico del hormigón armado, con numerosas publicaciones científicas al respecto, entre la que destacaba «Construcciones de hormigón armado» (1911). La prueba se realizó con el debido rigor, respetando tanto la normativa como el modo habitual de proceder en este tipo de ensayos, midiendo flechas. Con esta garantía resulta difícil entender que esta plaza tuviera problemas estructurales tan sólo tres años después, como se comenta en el siguiente apartado.
     El recinto funcionó sin ningún problema durante las temporadas de 1918, 1919 y 1920. La temporada de 1921 no se celebró, a pesar de estar programada, al ser clausurado el recinto por supuestos problemas de seguridad estructural. Efectivamente, el 8 de abril de 1921 el diario La Unión publicó la noticia de que el arquitecto señor Balbuena, el ingeniero señor Estrada y el doctor señor Laborde habían pasado al señor Elio un informe acerca del estado de la plaza de toros Monumental, en el que se hacía constar que casi todas las vigas inclinadas que servían de apoyo a las andanadas y los tableros de estas andanadas, se notaban partidos en sentido radial, lo mismo que en las gradas y tendidos, así como en los tabiques de cerramiento, galerías, cierres de escaleras y puerta principal. También se indicaba la existencia de filtraciones por aguas de lluvias en las andanadas. El informe finaliza afirmando que «los que lo suscriben no pueden dictaminar con suficiente garantía sobre la resistencia de la plaza». En la página 4 del mismo diario, se indica que el gobernador civil reunió a la Junta de Espectáculos, para  tratar el dictamen emitido por los técnicos acerca del estado de la plaza de toros Monumental, ordenando que no se celebrasen en la citada plaza ninguna clase de espectáculos. En la misma página se incluye un hiriente artículo en el que se afirma que «esa plaza, hecha de pan mascao, no podía sostenerse mucho tiempo en pie».
     Dos días después el mismo diario daba la noticia de una visita al gobernador del propietario de la plaza, el arquitecto Espiau y el abogado Valentín Gamazo, anunciándole la presentación de un escrito solicitando la realización de nuevas pruebas de carga.  El  escrito  fue  presentado  por  el  Sr.  Espiau  al día siguiente y el 1 de mayo el diario La Unión informaba de la reunión de la Junta provincial de Espectáculos, bajo la presidencia del gobernador, acordando desestimar la petición de la propiedad.
     Entre los motivos de esta clausura se encuentran los económicos, ya que en la Monumental solamente se celebró la Feria de Abril en 1919 y 1920. En 1919 cada plaza programó sus carteles, siendo más económicos los precios de la Monumental. En 1920, la empresa de la Maestranza llevó ambas plazas y los precios fueron idénticos, celebrándose tres corridas en cada recinto. El 10 de abril de 1921 La Unión publicaba los carteles de feria en la Maestranza, con unos precios un 25% superiores a los del año anterior. Sirva como ejemplo la primera fila de barrera de sombra, que pasó de 24 a 30 pesetas, localidad que para la temporada frustrada de 1917 se anunciaba a 15 pesetas en la Monumental.
     En la solicitud de licencia de demolición de 10 de abril de 1930, se indica que la «operación se efectuará utilizando máquinas pneumáticas, herramientas ordinarias y pequeños petardos de dinamita al solo objeto de quebrantar los bloques de hormigón de los pies derechos.»
     El procedimiento utilizado en la demolición de las andanadas de la plaza de toros Monumental, que aproximadamente fue el siguiente: 
     En primer lugar, se procedió al corte de los planos inclinados de la andanada, marcando líneas de corte radiales a la izquierda de los pórticos. Posteriormente se debilitaron los arranques de las columnas, picándolas en su parte inferior. El proceso terminaba con el uso de sogas o cables para volcar las columnas hacia los tendidos, tirando de su parte superior desde el ruedo. Entonces las andanadas caían sobre las gradas.
     En la zona de toriles (puerta central), se habían realizado cortes en el tendido alto, que no se derrumbó a pesar de haber sufrido el impacto de la caída de las columnas.
     Hay quien considera que el estado de la estructura era ruinoso en 1930. En relación con lo anterior, indicar que existen varias fotografías aéreas de Sevilla en las que se ve la plaza de toros completa, es decir, con las andanadas. 
     El presente artículo recopila, ordena y relaciona documentación dispersa relativa a la plaza de toros Monumental de Sevilla, centrando la información en los aspectos relativos a las pruebas de carga realizadas, técnica habitual en la época para validar las estructuras. En el caso de la Plaza sevillana debieron realizarse dos pruebas, las primeras en 1917, cuyos resultados no fueron satisfactorios y otras al año siguiente. 
     Efectivamente, durante las  pruebas  de  1917  se  produjo  un  hundimiento  parcial,  aparentemente asociado a que fueron realizadas con la obra recién terminada, sin respetar el plazo necesario para acometerlas con seguridad, al no haber alcanzado el hormigón su resistencia total. Además, el informe técnico es anómalo, ya que refleja fisuras en pilares, pero no deformaciones en vigas, que son los elementos más sensibles y que ya entonces centraban la atención en este tipo de ensayos. Seguramente el hundimiento de la plaza se produjo por la suma de ambas causas, pudiendo incluso haber sido objeto de un sabotaje.
     La propiedad consiguió que la prueba de carga de 1918 la realizaran dos técnicos de gran prestigio, especialmente el Ingeniero Zafra, el mayor experto en hormigón armado en España. En este caso se midieron deformaciones en vigas, llegando a la conclusión de que la estructura era segura. 
     Tras apenas tres temporadas en servicio, resulta difícil entender que esta plaza fuera clausurada en 1921 por supuestos problemas estructurales, en base a la inspección visual realizada por los técnicos de la Junta provincial de Espectáculos, negando el gobernador la posibilidad de que se realizaran nuevas pruebas de carga, solicitadas por la propiedad. Ello condujo a que se decidiera demoler la plaza en 1930. Con este trabajo se pretende contribuir a dilucidar el misterio que rodea a la Monumental de Sevilla, ya que los datos, aunque escasos y dispersos, permiten determinar que la plaza tuvo un comportamiento aparentemente satisfactorio durante los tres años que se mantuvo en servicio. Sólo en dos de las tres temporadas mantuvo competencia con la Maestranza. En 1920, la empresa de la Maestranza llevó el negocio en ambos recintos, con idénticos precios. A pesar de estar programada, la temporada de 1921 no se celebró. Quizás tenía razón Fernando López Vilches al afirmar: «fuertes presiones, procedentes de muy altas esferas, fueron en realidad, la falta de solidez de este magnífico coso» (F. Carrasco, y J. Carrasco. Comportamiento estructural de la plaza de toros Monumental de Sevilla, en base a las pruebas de carga de 1917 y 1918, y su demolición en 1930. Informes de la Construcción. CSIC. Vol. 70. Núm. 549 (2018)).

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