Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

   Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla :     La intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla" , presentado por Ch...

sábado, 4 de julio de 2026

El desaparecido Colegio de San Laureano, de los Mercedarios

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el desaparecido Colegio de San Laureano, de los Mercedarios, de Sevilla.  
     Hoy 4 de julio, Conmemoración en Vatan, cercana a Bourges, en Aquitania, actualmente Francia, de San Laureano, mártir (s. III/IV)  [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y que mejor día que hoy, para ExplicArte el desaparecido Colegio de San Laureano, de los Mercedarios, de Sevilla.  
     El desaparecido Colegio de Laureano, de los Mercedarios, se encontraba en la manzana formada por las calles San Laureano, Liñán, Locomotora, Barca, Goles, y plaza de la Puerta Real; en el Barrio de San Vicente, del Distrito Casco Antiguo.
     La Orden de Nuestra Señora de la Merced fue fundada en Barcelona en 1218 por Pedro Nolasco, un activo mercader, dedicado en parte al rescate de cautivos en zona musulmana. Cada vez más entregado a la causa, junto con otros compañeros recoge limosnas por Aragón y Cataluña para tal fin. Es el momento en el que se introduce el elemento sobrenatural de la aparición de la Virgen encomendándole la fundación, aparición de la que se hacen partícipes el rey Jaime I de Aragón y Raymundo Peñafort, canónigo de la catedral de Barcelona y su confesor, por lo que son considerados cofun­dadores, de ahí que el escudo de la Orden esté formado por la corona real, la cruz catedralicia y las barras de Aragón. La regla escogida fue la de San Agustín, y la bula de confirmación y concesión fue expedida por Gregorio IX el 17 de enero de 1235. Nolasco acompañó a Jaime I en la toma de Valencia y Mallorca según los antiguos cronistas, y también junto a Femando III en la conquista de Sevilla en 1248. Hasta su muerte llevó su obra redentora por Aragón, Cataluña, Perpiñán, Mallorca y Andalucía. Permaneció siempre caballero lego, siendo canonizado por Urbano VIII en 1628.
     Hay que señalar que la Merced nació con un carácter religioso-militar, que aunaba el ideal caballeresco medieval de lucha contra el infiel y el sentimiento de caridad cristiana de liberar al cautivo, voto con el que sus integrantes se obligaban, dándose en prenda si fuera necesario para consumar la liberación. Los cautivos fueron siempre una parte importante del botín de guerra, que dio además lugar al desarrollo de una auténtica piratería organizada, con ciudades que acabaron viviendo del pillaje, como Argel; fenómeno que ha quedado reflejado en nuestra literatura más prestigiosa de mano de los insignes Cervantes y Góngora. El propio Miguel de Cervantes padeció cautiverio en la referida ciudad de Argel.
     En 1317, durante el mandato de fray Ramón Albert, la Orden comienza una nueva etapa al desligarse del sentido militar con el que nació. Se aprobaron nuevas constitu­ciones que la acercaban al espíritu de las órdenes mendicantes, a las que acabarán asimilándose canónicamente en 1723; muchos de sus miembros legos pasaron a la orden militar de Montesa.
     Tras la primera etapa de fundación y consolidación, esta Orden eminentemente española, se expande por la Península con la progresiva constitución de nuevas casas, a lo que se sumó la irradiación hacia América. Desde el punto de vista institucional, vivirá en su seno, al igual que la mayoría de órdenes religiosas, la reforma, propiciada por algunos de sus miembros, en un deseo de volver a la primitiva observancia de la regla. Fue fray Juan Bautista del Santísimo Sacramento, desde Madrid, el promotor de dicha reforma, que se concretó el 8 de abril de 1603, dando lugar al nacimiento de la rama descalza de espíritu más riguroso y austero, frente a la calzada, continuadora del estilo de vida persistente.
     Una vez culminada la reconquista de la Península y la expulsión de los musulma­nes, el trabajo de la redención de cautivos cristianos hubo de descender. Sin embargo, los intereses de Castilla en enclaves de la costa norteafricana como Ceuta, Melilla y Orán, entre otros, y las razzias practicadas por los corsarios berberiscos, hizo necesaria la continuación de la práctica del rescate que se constata hasta el siglo XVIII. En este sentido, en junio de 1759 tuvo lugar en Sevilla una procesión formada por ochenta y ocho cautivos redimidos por los mercedarios en Marruecos que ha quedado recogida en un grabado de la época. No obstante, los religiosos supieron evolucionar con el nuevo espíritu de los tiempos. El descubrimiento de América supuso un nuevo cauce apostólico en la redención, "rescatando al indio" del paganismo. Asimismo, participaron en el nuevo rumbo emprendido por la Iglesia católica en lucha contra el hereje protestante, integrándose plenamente en el espíritu contrarreformista y la religiosidad barroca, acontecimientos que dieron como resultado una intensa actividad intelectual, misional y teológica.
COLEGIO DE SAN LAUREANO (MERCEDARIOS)
     En 1588 se producía la creación de la Provincia de Andalucía, antes dependiente de Castilla, para una mejor organización y gestión de los numerosos conventos y miem­bros mercedarios. En seguida se planteó la necesidad de fundar un colegio donde formar a los religiosos de la nueva provincia, evitando así que fueran enviados a alejados centros de estudios. El Provincial fray Francisco de Veaumont, exponía en el capítulo general de 1593 esta necesidad "... que por averse dividido [la provincia] de la de Casti­lla y, por el consiguiente, no serle permitido enviar, sino un pequeño y limitado número de estudiantes a nuestros colegios salmantino y complutense, juzgaba necesario que en la suya se fundase otro con los mismos privilegios, para que, tratando sólo de los exercicios literarios, luciesen los ingenios, que se ahogaban entre las obligaciones conbentuales... y que si al reverendissimo y capitulares le daban facultad para ello... el dicho padre Veaumonte... haría en Sevilla dicha fundación... otorgosele lo que pidió". Acogida con entusiasmo, la primera financiación vino del propio Veaumont, verdadero promotor del Colegio, quien aportó 1.000 ducados, patronazgo que se hizo extensivo a algunos miembros de su familia como su sobrino fray Alonso Henríquez de Toledo y Armendáriz que aportó 420 ducados, el padre de éste y hermano de Veaumont, Juan de Castellanos y Toledo, quien fue nombrado patrón perpetuo del Colegio.
     El lugar elegido para el establecimiento fueron las llamadas "Casas de Colón", situadas a la salida de la ciudad por la puerta de Goles o Real a la derecha, en el barrio de los Humeros. Estas amplias propiedades compuestas por casa-palacio, jardín y huertas fueron de don Hernando Colón, hijo del Almirante, las cuales tras su muerte en 1539 y contraviniendo las disposiciones testamentarias fueron subarrendadas y casi abandonas, siendo cedidas por deudas en 1563 al banquero Franco Leardo, pasando a la Corona tras la quiebra de éste. El 14 de marzo 1594 Veaumont, en nombre de la Orden de la Merced, compra "una casa principal con sus accesorios, llamada de Colón... por el precio de mil ochocientos sesenta y tres ducados". La propiedad estaba ocupada en arrendamiento vitalicio, al menos desde 1578, por el genovés y ceramista Tomás Pessaro en donde tenía su fábrica, y la Hermandad del Santo Entierro que desde 1587 estaba establecida en lo que hubo de ser el oratorio de don Hernando y parece tenía parte del jardín y los corrales. Los mercedarios negociaron con los hermanos la cesión de la capilla, lo que se llevó a efecto en 1600 mediante el pago de un tributo perpetuo; los religiosos se comprometían a labrar dicho colegio en el plazo de ocho años, el cual estaría destinado sólo para colegiales "porque para ello le azemos la dicha dazión". La iglesia se llamaría del Monte Calvario y Entierro de Cristo y no se admitirían otras cofradías "ni de luz ni de sangre ni ottro ayuntamiento de hermanos so pena de lanzamiento". Hay que señalar, que el camino hasta culminar la fundación en 1600 hubo de resultar difícil para la Orden ya que tanto el estamento civil y religioso de la ciudad como la Corona se resistían a autorizar nuevas fundaciones en una ciudad saturada de institutos religiosos, como se recoge en el informe del veinticuatro de Sevilla Francis­co Maldonado de Saavedra de 1597: "se ha de advertir que los dichos frailes de la merced no an de edificar en este sitio el colegio que pretendieren supuesto que su majestad [el rey] no quiere que en esta ciudad se funden más conventos de los que agora ay". Finalmente, obte­nidos los correspondientes permisos, tuvo lugar la fundación en 1601.
     El Colegio tomó la advocación del antiguo arzobispo y mártir de Sevilla San Laureano, de gran devoción popular en aquellas fechas por considerarse protector en las epidemias y riadas, catástrofes por otra parte, muy frecuentes en la ciudad. Su construcción hubo de ser lenta, no avanzando mucho "por la cortedad de medios". Decisiva fueron las ayudas económicas del Provincial de fray Diego de Gatica, enterrado en el Colegio en 1667. Aunque en 1649 San Laureano "ha ido creciendo en comunidad y edificación, á que el sitio eminente al río y á la ciudad autoriza mucho, aunque le falta aún el principal de la Iglesia", parece que hasta fines del XVII o principios del XVIII no estuvo terminado en su totalidad.
     Sin duda el establecimiento de los mercedarios en el barrio de los Humeros hubo de resultar un motor de dinamización del arrabal, marginal y de precaria actividad de tipo rural. Su crecimiento a costa de los amplios terrenos liberados de la huerta y jardines de las Casas de Colón, supuso un aumento de su población cuya asistencia religiosa fue asumida en parte por los frailes, quienes por escritura de 13 de diciembre de 1600 se comprometían a dispensar el viático a los vecinos tras el cierre nocturno de la puerta Real. Por otro lado hay que señalar, que entre 1604 a 1614 el Colegio estuvo comparti­do con la rama descalza mercedaria que, ante la dificultad de fundar en Sevilla, se instaló en el Colegio hasta obtener las preceptivas licencias. En 1766 la comunidad sufrió una importante merma al decretarse ese año la reducción de religiosos, pasando de veintidós a ocho miembros. Pero el peor golpe acaeció en 1810 cuando fueron desalojados por las tropas francesas, a lo que siguió el expolio de sus enseres y la ruina del edificio. En 1814 los mercedarios hacen el intento de restaurar la fundación, pero el desafortunado incendio acaecido en 1817 en unos almacenes de madera y jabón colindantes, que afectó considerablemente al Colegio, determinó su definitivo abandono, estado en el que fue visto por algunos viajeros románticos quienes llegaron a hacer algún apunte de él. Con la desamortización de 1835 se perdía el título de propiedad, pasando a manos del Estado que lo dedicó a presidio correccional y almacén de provisiones del ejército. Más tarde y hasta la actualidad se sucederían los propietarios particulares y usos varios. En 1848 el general Lara compró el ex-colegio y edificó sobre sus ruinas un almacén en cuya renovación preservó la nave de la iglesia aunque sustituyendo su destrozada bóveda. Los dos claustros fueron unificados eliminando la doble galería de columnas para formar un gran patio central al que fueron anexionadas las galerías perimetrales. Ya en siglo XX se instalaron sobre el complejo resultante de las transformaciones decimonónicas, denomi­nado patio de San Laureano, casas de vecindad, bares y tabernas, talleres, garajes y un cine de verano. Aunque los restos del edificio se encuentran incluidos dentro del Conjunto Histórico de Sevilla, régimen de protección ampliado por R. D. de 12 de noviembre de 1990, hoy se está remodelando para viviendas.
ARQUITECTURA
     San Laureano se situó extramuros de la ciudad, en el ángulo derecho de uno de sus ejes principales de comunicación -calle Armas- con salida por la puerta de Goles o Real, en el entonces arrabal de los Humeros perteneciente a la collación de San Vicente. Conformaba una gran manzana cuyo perímetro quedaba definido al sureste por la calle San Laureano, en donde hubo de tener su entrada principal, la trasera por un callejón que a principios del XIX es denominado de Ánimas, formado actualmente por la calle Barca y plaza de la Locomotora. El noreste lindaba con la muralla de la ciudad sobre la que recaía el muro lateral de la iglesia; el suroeste limitaba con el callejón llamado de San Laureano o callejón de los Humeros, rotulada desde 1859 corno Liñán.
     Muy escasa es la información sobre el Colegio. La historiografía local casi no trata sobre a él, siendo muy poco lo conservado. En principio y durante bastantes años los religiosos debieron acomodarse a las construcciones preexistentes de las llamadas Casas de Colón, pues los escasos recursos económicos no permitían por el momento levantar ex-novo todo el conjunto. Sí parece que ya desde los primeros años fundacionales se proyecta globalmente el colegio, no siendo su configuración el resultado de un proceso de adiciones sucesivas, como sucedió en otros conventos sevillanos, sino el de un planteamiento unitario que pudo tener lugar en 1600 con la firma de la escritura de cesión del lugar entre la Orden y la Hermandad del Santo Entierro, momento en el que se deslindaría la propiedad, hipótesis apoyada por la gran exactitud del cuadrado en que se inserta el Colegio, de 73 varas de lado, que evidencia que es fruto de una tirada de cordel unitaria y global. Se ha propuesto como hipótesis de restitución que sobre la esquina sur occidental de la casa de Colón calzaba el edificio mercedario, aprovechan­do así parte de la cimentación del palacio de don Hernando.
     El Colegio se articulaba en torno a dos patios claustrados columnados de amplias dimensiones, derribados para establecer en su solar un extenso almacén. Sólo quedan algunas arcadas correspondientes al claustro oriental, el más próximo a la iglesia, que ya fueron dibujadas sin el resto del claustro por David Roberts en 1835. Según fray Juan Guerrero, que escribe a mediados del siglo XVII, el claustro principal estaba "acabado y enlucido... tiene sus cuatro lienzos sustentados sus arcos en veinticuatro columnas de mármol blanco y por lo alto cerrado con sus ventanas y en ellas veinticuatro balcones de hierro hermosísimos, tiene sus cornisas muy preciosas de ladrillo cortado colorado que hace vistosísimo". Los patios eran geminados con doble galería de columnas, cuyo modelo tipológico se relacionan con el dibujo anónimo de la Biblioteca Nacional que reproduce la planta del convento de la Merced.
     En el claustro principal se hallaba "... una espaciosa escalera real en todo por su fabrica y grandeza, espacioso sitio y descansada subida, con su media naranja de bóveda, esculpida de yeso blanco con escudos relevantes de la religión y muchos lazos y florones todo dorado y mati­zado dale asimismo gran luz y claridad ocho balcones de hierro que tiene dos por cada lienzo que lo hace todo ostentativo y grandioso... tiene dos miradores cubiertos a los dos extremos del, sobre pilares de mármol blanco y balcones de hierro, de tres baras de largo y una y media de ancho, dorado y esmaltado de colores", así como buenos dormitorios y clases de estudio, que ya estaban ruinosos y abandonados en la década de los cuarenta del siglo XIX.
     Respecto a la iglesia hay que señalar que durante muchos años los mercedarios utilizaron la capilla cedida por la Hermandad del Santo Entierro, capilla que ocupaba lo que fue el oratorio de don Hernando Colón. En ella los cofrades hicieron reformas y ampliaciones, en las que gastaron "... mil cien ducados", costo que incluía además mejoras en "las casas", obras que debieron estar terminadas hacia 1697, año en que fueron tasadas -para una proyectada compra por el municipio que no llegó a efectuarse- por el veinticuatro Francisco Maldonado en 800 ducados. Sobre esta primera capilla / iglesia, los religiosos también actuaron, "lo primero que se labró fue la iglesia muy acomodada al sitio, muy aseada y graciosa con dos capillas y una buena sacristía, que aunque no ha de ser esta la iglesia principal que ha de permanecer, se a dorado y gastado en ella como si ubiera de serlo... ".
     Se desconoce el autor y ritmo constructivo del templo de nueva planta, que si comenzó realmente a edificarse en 1601, tras la fundación del Colegio, su desarrollo y culminación fueron muy dilatados en el tiempo, pues se "concluyó y estrenó este año [1714] con solemnes fiestas". Sabemos que el cantero Lorenzo Fernández de la Iglesia concertaba el 28 de agosto de 1695 con la Hermandad del Santo Entierro la ejecución de la portada de la iglesia, por estar en ruinas. Realizada en piedra del Puerto de Santa María, formando arco de medio punto con los escudos de la corporación encima, su costo ascendió a 4.000 reales de vellón, a terminar el 1 de noviembre de dicho año. Otra referencia documental de 1771 nos dice que el maestro de obras Sebastián de León cobra un recibo de la Hermandad del Santo Entierro, el 28 de abril de ese año, por materiales y jornales por las obras que hizo en dependencias de la referida Hermandad.
     La iglesia es de planta de cajón, de una nave muy alta, y su muro noreste carga sobre la muralla de la ciudad. La cubierta, perdida y sustituida con una moderna, era de bóveda de cañón como prueban los vestigios de arranque de los muros, y al exterior a dos aguas de teja árabe.
RETABLOS Y ESCULTURAS
     Las imágenes de la Hermandad del Santo Entierro siempre presidieron el altar mayor de la iglesia, de cuyo retablo mayor sólo sabemos que "era de mala construcción, aunque bien dorado". Junto con las imágenes de la Hermandad pasó a la iglesia del convento de la Merced, en el brazo del crucero del lado del Evangelio, en donde se instaló la cofradía en 1818. El retablo no se ha conservado y sí los titulares de la Cofradía; el Cristo yacente, adjudicado antiguamente a Martínez Montañés, hoy se atribuye a Juan de Mesa, por la semejanza estilística con obras documentadas del artista. Realizado hacia 1620, se halla en posición de decúbito supino, mide 198 cm. de largo, y sigue los modelos castellanos de Gregorio Fernández pero interpretado de forma serena y elegante. Su rigidez cadavérica se matiza con el modelado suave y los minuciosos detalles anatómicos del tórax, cabellera y barba, y sudario. La Virgen con la advocación de Nuestra Señora de Villaviciosa, fue realizada por Antonio de Quirós, quien parece también ejecutó las figuras de los Varones y la Muerte, estrenadas en 1693. Los Varones se perdieron, siendo encargados unos nuevos a Juan de Astorga en 1829 quien además restauró la Virgen y bajo su dirección se hicieron andas nuevas por destrucción de las antiguas. Sobre los orígenes de esta hermandad hay que señalar que en 1582, el alfarero genovés Tomás Pesaro funda una de luz dedicada a Nuestra Señora de Villaviciosa, en un hospi­tal existente en la calle Colcheros; con la unificación de hospitales de 1587 se traslada al llamado oratorio de Colón, en donde constaba ya la hermandad del Santo Entierro, aunque algo decaída, fusionándose y reactivándose el culto de ambos titulares.
     En el sagrario del templo estuvo un San José, "obra primorosa de escultura, baste decir es de Juan Martínez Montañés" encargada por los mercedarios descalzos cuando residían en San Laureano, siendo posteriormente llevada a su convento de San José. También a Montañés se atribuyen una Virgen y un Niño Jesús, obras todas sin identificar. Existió un San Laureano vestido de pontifical, con capa y mitra, "... por la fama es de escultura y aunque antigua primorosa y devota no ay memoria de su proncipio, ay tradición de que en ese sitio avía una hermita dedicada a su nombre desde el tiempo de los moros y allí se conservó esta imagen hasta el tiempo presente...", obra igualmente en paradero desconocido. En un altar colateral del lado del evangelio se refiere la existencia de una Virgen de la Merced, y en el correspondiente de la epístola Nuestra Señora de la Salud, de las que no existen más noticias.
PINTURAS
     En 1663 Valdés Leal se comprometía a realizar gratuitamente para el refectorio del Colegio un lienzo que representaba "un convite de panes y peces", título un tanto impre­ciso para poder identificar correctamente la obra, ya que puede relacionarse con varios pasajes evangélicos como la "multiplicación de los panes y los peces" o "Cristo servido por los ángeles", tema éste frecuente en los refectorios conventuales sevillanos del que se conservan algunos ejemplares. Es obra no recogida en la bibliografía antigua sin embargo, en 1960 ingresó en el museo Goya de Castres un Cristo servido por los ángeles, adjudicado a Valdés Leal, cuya ejecución se sitúa entre 1660-1665. Es un lienzo de grandes dimensiones que quizás pueda corresponder a San Laureano. Representa el pasaje evangélico de San Mateo, 4.11, en el que Jesucristo, después de ser tentado por el diablo fue atendido por ángeles que le sirvieron de comer. Cristo aparece sentado ante una mesa, en medio de un paisaje que se diluye en la lejanía, ofrendado por dos bellos ángeles que se aproximan por los lados, mientras que en el rompimiento de gloria grupos de querubines portan cestos de flores.
     El 6 de abril de 1716 el pintor Juan de Godoy Camero otorga testamento, en el que señala haber realizado una serie de diecisiete lienzos sobre la vida de San Pedro Nolasco "de a sinco baras cada uno", para el claustro de San Laureano, y veintitrés más "de a bara y quarta", sin especificar para qué lugar. El trabajo se concertó el 17 de mayo de 1715 y especifica además que pintó "un biombo de berde y blanco y con figuras en los tableros"; en su última voluntad pide que se ajuste el precio de todo ello porque "el padre y rector y los religiosos de dicho collejio me pidieron que la pintura fuese más relevante y con muchas más figuras de las que avian ajustado", para lo cual "quiero que se aprecien por maes­tros de inteligencia y lo que bieren baler más se cobren por mis albaceas". De este casi desconocido pintor sevillano no se conoce hasta el momento ninguna obra, siendo ésta la única referencia de su actividad pictórica de la que por otra parte, no existe más noticia y se ignora su paradero (Matilde Fernández Rojas. Patrimonio artístico de los conventos masculinos desamortizados en Sevilla durante el siglo XIX: Trinitarios, Franciscanos, Mercedarios, Jerónimos, Cartujos, Mínimos, Obregones, Menores y Filipenses. Diputación Provincial de Sevilla. Sevilla, 2009).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de San Laureano, mártir;
     Santo cefalóforo (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el desaparecido Colegio de San Laureano, de los Mercedarios, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la calle San Laureano, en ExplicArte Sevilla.

Más sobre la calle Liñán, en ExplicArte Sevilla.

Más sobre la calle Locomotora, en ExplicArte Sevilla.

Más sobre la calle Barca, en ExplicArte Sevilla.

Más sobre la calle Goles, en ExplicArte Sevilla.

Más sobre la plaza de la Puerta Real, en ExplicArte Sevilla.

viernes, 3 de julio de 2026

Haz tu ruta con ExplicArte Sevilla: Tú decides la ruta, la fecha y el precio (Free Tour - propina)

 

     Con ExplicArte Sevilla podrás hacer la ruta que desees por Sevilla (o cualquier localidad de la provincia, o de cualquier lugar), siempre adaptándonos a tu tiempo y a tus necesidades. Hay multitud de ellas, y desde aquí te proponemos algunas de ellas (hay tantas Rutas como tú quieras), en las que ponemos el acento en el aspecto artístico:

     Ruta Leyendas y Curiosidades de Sevilla: Desde Explicarte Sevilla nos adentraremos en las Leyendas y Curiosidades de Sevilla: el "No8Do" emblema de Sevilla, Doña María Coronel, la Cabeza del Rey Don Pedro, Grace Kelly, el "Negro de Triana",...

     Ruta Sevilla Imprescindible: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos los monumentos y barrios más típicos de Sevilla: Plaza de España, Plaza de Toros, Torre del Oro, Catedral, Giralda, Barrio de Santa Cruz, Reales Alcázares, Ayuntamiento,...

     Ruta Sevilla Patrimonio de la Humanidad: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos los monumentos Patrimonio de la Humanidad: Catedral de Santa María de la Sede, Reales Alcázares, y el Archivo General de Indias.

     Ruta Sevilla Prehistórica: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos en el Museo Arqueológico de la ciudad y en las salas dedicadas a la Prehistoria el devenir de este momento histórico-artístico de la ciudad.

     Ruta Sevilla Prerromana - Ispal: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos en el Museo Arqueológico de la ciudad y en las salas dedicadas al mundo prerromano el devenir de este momento histórico-artístico de la ciudad con especial atención al mundo de Tartessos y a los demás pueblos que se asentaron en la zona.

     Ruta Sevilla Romana - Hispalis: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos los vestigios que podemos encontrar del paso de la cultura romana por la actual ciudad, como los Monolitos de la calle Mármoles, las Columnas de la Alameda de Hércules, restos del Acueducto ("Caños de Carmona"), restos de las Murallas, el Antiquarium, y la obligada visita al Museo Arqueológico. Incluso podremos visitar el cercano enclave arqueológico de la ciudad romana de Itálica en el pueblo de Santiponce.

     Ruta Sevilla Visigoda: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos los vestigios que la cultura visigoda ha dejado en nuestra ciudad, sobre todo en la Catedral y en el Museo Arqueológico y te contaremos las historias de San Hermenegildo, y San Leandro y San Isidoro, personajes históricos imprescindibles de Sevilla.

     Ruta Sevilla Musulmana - Isbiliya: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos los principales vestigios que la cultura musulmana ha legado a Sevilla, comenzando por nuestro símbolo más universal: La Giralda, junto con la Torre del Oro, Los Reales Alcázares,...

     Ruta Sevilla Judía: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos la huella judía en la Sevilla de hoy: las antiguas sinagogas y los barrios judíos de Santa Cruz o de San Bartolomé.

     Ruta Sevilla Mudéjar: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos los innumerables vestigios que la cultura mudéjar dejó en Sevilla, fundamentalmente en los Reales Alcázares, Iglesia de San Marcos, Iglesia de Santa Marina,...

     Ruta Sevilla Gótica: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos nuestra Catedral, el edificio gótico más grande de la cristiandad.

     Ruta Sevilla Renacentista - Nova Roma: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos los imprescindibles vestigios renacentistas de nuestra ciudad, representados por el Ayuntamiento, el remate de la Giralda y la Sacristía Mayor de la Catedral.

     Ruta Sevilla y su río: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos la importancia que ha tenido el río Guadalquivir, el antiguo Betis, en la historia de la ciudad, recorriendo sus puentes, el Barrio de Triana, la Torre del Oro,...

     Ruta Sevilla y América: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos la llamada Sevilla Americana, la Sevilla del siglo XVI y XVII cuando nuestra ciudad se convirtió en la capital del mundo, con edificios tan importantes como el Archivo de Indias o la Casa de la Moneda.
     
     Ruta Sevilla Barroca: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos la esencia de nuestra ciudad, puesto que Sevilla es una ciudad eminentemente barroca en prácticamente todos y cada uno de sus edificios. 

     Ruta Sevilla Neoclásica: Desde Explicarte Sevilla también te mostraremos las huellas neoclásicas de nuestra ciudad que podemos contemplar en las iglesias de San Ildefonso o San Bartolomé.

     Ruta Sevilla Romántica: Desde Explicarte Sevilla te mostramos la huella romántica de los Jardines del Parque de María Luisa y del Barrio de Santa Cruz.

     Ruta Sevilla Modernista: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos el legado modernista que también tiene en Sevilla sus ejemplos como las casas que podemos encontrar en las calles Alfonso XII, Feria, Tomás de Ibarra, Felipe II y Adriano, entre otras.

     Ruta Sevilla Regionalista: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos el legado que arquitectos como Aníbal González y sus contemporáneos dejaron en Sevilla con la famosísima Plaza de España.

     Ruta Sevilla y la Expo del 29: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos el legado que la Exposición Iberoamericana de 1929 dejó en Sevilla en modo de pabellones y edificios que conforman el Parque de María Luisa y el Barrio de Heliópolis.

     Ruta Sevilla y la Expo del 92: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos el legado que en la Isla de la Cartuja quedó para nuestra ciudad, llevándola al siglo XXI.

     Ruta Sevilla Cofrade: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos la importancia del mundo cofrade en la historia de nuestra ciudad y sus incontables manifestaciones artísticas en el interior de los templos, las casas de hermandad, y en los actos de culto interno y externos (procesiones).

     Ruta Sevilla, Ciudad de Ópera: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos la importancia de Sevilla en la historia del Bel Canto, puesto que está presente en más de 100 óperas. Podemos elegir varias rutas relacionadas con la Ópera y Sevilla: Sevilla escenario de Ópera A, Sevilla escenario de Ópera B, El Mito de Carmen, El Mito de Don Juan, y El Mito de Fígaro.

     Ruta Magallanes y la primera vuelta al mundo 1519-1522: Desde ExplicArte Sevilla te mostramos los hitos más importantes de la expedición que dio la I Vuelta a la Tierra.

     Y muchas más rutas... tú decides. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

La pintura "Santo Tomás", de Esteban Márquez, en la sala II del Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la pintura "Santo Tomás", de Esteban Márquez, en la sala II del Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses, de Sevilla
     Hoy, 3 de julio, Fiesta de Santo Tomás, apóstol, quien, al anunciarle los otros discípulos que Jesús había resucitado, no lo creyó, pero cuando Jesús le mostró su costado traspasado por la lanza y le dijo que pusiera su mano en él, exclamó: "Señor mío y Dios mío". Y con esta fe que experimentó es tradición que llevó la palabra del Evangelio a los pueblos de la India (s. I) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
        Y que mejor día que hoy para ExplicArte la pintura "Santo Tomás", de Esteban Márquez, en la sala II del Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses, de Sevilla.
     El Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses [nº 40 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 78 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la calle San Luis, 37; en el Barrio de la Feria, del Distrito Casco Antiguo.
     En la sala II del Conjunto Monumental podemos contemplar la pintura "Santo Tomás", de Esteban Márquez de Velasco (1652-1696), en óleo sobre lienzo, realizada en el último tercio del siglo XVII, y con unas medidas de 1,95 x 1,08 mts., procedente de la Iglesia del Hospital de las Cinco Llagas, actual Parlamento de Andalucía, mostrándose el apostolado alrededor de Cristo y la Virgen, tal y como se exhibía en su estado original. 
     La segunda sección está íntegramente dedicada a hacer una revisión de la obra de Esteban Márquez de Velasco (Puebla de Guzmán 1652 - Sevilla 1696), un artista bastante bien representado en colecciones europeas, americanas y locales e igualmente reconocido en la historiografía nacional e internacional, aunque con escasa obra expuesta en las instituciones públicas sevillanas, a pesar de su significativo papel en la difusión de nuestra pintura barroca dentro y fuera de España. Recordemos que fue uno de los seguidores inmediatos y coetáneos de Murillo. Tuvo una importancia capital en la realización de series y en la perpetuación del estilo del gran maestro sevillano y también en la divulgación de sus modelos iconográficos. Formó parte activa de la Academia y es autor y responsable de numerosas series, hoy diseminadas. Su estilo se relaciona las más de las veces con el de Murillo, incluso se llegaron a confundir algunas obras suyas con las del maestro, aunque en otras ocasiones se dejó influir por modelos flamencos y por la expresividad de Valdés.
     El apostolado ampliado de Márquez se situaba estratégicamente en los pilares de la Iglesia, añadiendo una lectura barroca al severo templo renacentista del hospital, convirtiéndolo en símbolo de la Iglesia Militante, cimentada sobre el Credo y la fe de los apóstoles. El montaje museográfico ha procurado recuperar el efecto de la lectura conjunta de la serie y mantener la función sacralizadora que añadía a la austera arquitectura de la iglesia hospitalaria.
     En esta serie faltaría la pintura dedicada a San Judas Tadeo para completar el colegio apostólico. Desconocemos si faltaba en la serie desde su origen; es decir, si fue encargada así, o si ha desaparecido por ser víctima de la devoción popular a este santo, abogado de lo imposible. Solo podemos asegurar que ya faltaba en 1884 cuando Collantes habla de un conjunto de 15 cuadros. En el inventario de 1936, donde se registraron enumerándolos uno a uno, sumaban igualmente 15 cuadros incluyendo a San José, los mismos cuadros que afortunadamente podemos admirar hoy. Si añadimos el Ecce-Homo, ahora redescubierto y atribuido a este autor. suman 16.
     El éxito de esta serie o de otra similar salid de su taller debió ser grande, porque se conserva un reflejo evidente de la misma en el apostolado del artista novohispano Juan de Miranda, pintada para el convento mexicano de la Piedad de Churubusco, firmado en 1706 y conservado hoy en el Museo Nacional de las Intervenciones Militares. Se realizó muy poco tiempo después del que exponemos, recordemos que Márquez murió en 1696 y que esta serie mexicana certificaría que del obrador de Márquez salió una o más réplicas para las Indias. Su semejanza ya la advirtió en 1975 Diego Angulo con su extraordinaria memoria visual en las figuras de San Pablo y San Bartolomé hoy restaurado el conjunto se confirma en la serie casi completa. Otra opción sería que el pintor Juan de Miranda se hubiese formado en el obrador de Márquez, cosa que no parece probable. Sin embargo, se ha documentado varios centenares de pinturas enviadas a América por Márquez, aunque se han identificado muy pocas, la serie franciscana del museo regional de Guadalajara y algunas obras sueltas en colecciones particulares. Tal vez pudieron exportarse varios apostolados como este, que seguramente sería el cabeza de serie por su calidad, lo que explicaría que Juan de Miranda la pudiese copiar.
     Si quisiéramos recomponer nuestro apostolado incluido el San Judas, aquí ausente, podríamos acudir a la serie clonada de Churubusco cuyo San Judas tiene también la apostura y monumentalidad de nuestro apostolado. Sin embargo, a la serie mexicana le falta otro apóstol, San Mateo, lo que indica que para mantener el número simbólico de los doce apóstoles, al incluir a San Pablo, nuestra serie, como debía ser lo habitual, debió ser encargada, sin San Judas.
     Esta obra ha sido interpretada en ocasiones como San Mateo, aunque como indica claramente la inscripción es Santo Tomás y no posea más atributo que el libro y la lanza. Como en otros casos, la actitud y silueta general de Santo Tomás deriva del apostolado de Adriaen Collaert concretamente de la estampa que reúne a los apóstoles Mateo, Tomás y Santiago el Menor, pero quizás tenga la fuerza y monumentalidad heredada de Herrera el Viejo, como podemos ver en sus dibujos de los apóstoles y especialmente en el dibujo del San Antonio Abad de de la Real Academia de San Fernando (D-2190) con la misma energía en la mano y en el libro que sostiene, aunque la cabeza de nuestro apóstol es más cercana al dibujo de Santo Tomás (D-2220) atribuido también a Herrera, conservado en la misma institución. Por otra parte, está muy cuidado el conjunto de su rostro tomado del natural con cabellera y barba de gran expresividad que lo destacan entre toda la serie, junto al San Pablo, San Andrés y Santiago. Tanto el volumen y la silueta de la figura como la disposición del manto pueden deberse al trabajo previo de Herrera como creador de un apostolado de cuerpo entero no conservado del que serían dibujos preparatorios los enérgicos y monumentales diseños de Santo Tomás y San Bartolomé del British Museum (nº 1895.0915.871 y nº 1895.0915.872), o el de San Andrés de la Biblioteca Nacional de España (DIB/16/40/14). Extrañamente no tiene ninguna relación con el Santo Tomás de San Luis que procede de otras fuentes gráficas, ni tampoco se refleja en sus propios apostolados de medio cuerpo. Sin embargo, esta figura tiene su exacta réplica en la pintura de Juan de Miranda para el convento de Churubasco que representa también con idénticos estilemas la figura de Santo Tomás, en este caso el pintor novohispano solo ha cambiado el colorido de la túnica y el manto pero prácticamente ha coipiado el conjunto de la figura (Juan Luis Ravé Prieto, en Patrimonio Histórico de la Diputación de Sevilla 1500-1900. Arte y Beneficencia. Diputación de Sevilla. Sevilla, 2025).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de Santo Tomás, apóstol; 
LEYENDA
   Pescador de Galilea que se convirtió en discípulo de Jesucristo, cuyo nombre, que en griego se tradujo Didymos, en arameo significa gemelo. Pero se ig­nora quién fuese su hermano gemelo.
   Los dos rasgos más populares de su vida novelesca en la Leyenda Dorada son su incredulidad y su apostolado en la India.
   Su incredulidad se puso de manifiesto en dos oportunidades: dudó, en principio, de la Resurrección de Cristo, quien para convencerle debió meterle el dedo en la llaga del costado, y luego dudaría de la Asunción de la Virgen, quien a la manera de Elías arrebatado al cielo, mientras ascendía le arrojó el cintu­rón como prueba.
   Cupo preguntarse si dicha incredulidad  pertinaz no sería, hasta cierto punto, la traducción de su nombre que en arameo como en griego (Didyme) comporta la idea de «doble», y en consecuencia, de «dudar» (lat.: dubitare; al.: zweifeln). Tomás y escéptico son vocablos sinónimos.
   Menos grave que la traición de Judas, la  incredulidad lo situó en el penúltimo puesto de los apóstoles, porque carece de la fe que san Agustín definió como «la virtud por la que creemos en lo que no vemos». En los Hechos de los Apóstoles es llamado Judas.
   En relación con la comadrona incrédula de la Natividad, cuya mano fue provisionalmente paralizada, y con María Magdalena, a quien se prohibió tocar a Cristo resucitado, santo Tomás gozó de un trato de favor. Mientras Magdalena se enfrentó con un Noli me tangere, Cristo dijo a Tomás: «Toca y cree».
   En cuanto a su apostolado en la India, se trata de un cuento de Las mil y una noches, una novela gnóstica que ya rechazaba san Agustín.
   Según Santiago de Vorágine, un enviado del rey de la India, Gondóforo, lo invitó en el foro de Cesarea a embarcarse con él para construir un palacio a su soberano. Cristo se le apareció para animarle a partir.
   En la primera ciudad de la India donde el bajel hizo escala, se celebraba la boda de la hija del rey. Invitado al banquete, Tomás se negó a comer plato alguno. El maestresala, que se sintió humillado, lo abofeteó; pero el castigo no se hizo esperar, puesto que mientras iba a buscar agua fue atacado por un león. Un perro llevó su mano arrancada a la sala del festín. Tomás se dirigió luego a la capital de Gondóforo, quien puso sus tesoros a su disposición para la construcción de su palacio. El apóstol le edificó un pa­lacio celestial distribuyendo el dinero entre los pobres. Cuando el rey regresó de un largo viaje y se puso al tanto de los hechos, que consideró un abuso de confianza, lo hizo encarcelar; pero lo perdonó cuando su hermano Gad, muerto poco antes, resucitó expresamente para anunciarle que en el Paraíso había visto con sus propios ojos el maravilloso palacio construido para él con la caridad de su arquitecto.
   Pero Tomás no se detuvo allí: persuadió a la reina a negarse al deber conyugal. Esta vez el rey no lo perdonó. Furioso, ordenó que hicieran padecer al consejero de su esposa una serie de suplicios. El apóstol caminó descal­zo sobre láminas de hierro calentadas al rojo, pero de inmediato, por un signo de Dios, brotó una fuente de la tierra que enfrió el metal calentado. Lo metieron en un horno encendido, pero se apagó; lo forzaron a arrodillarse ante el ídolo del sol, pero la estatua se fundió como si fuese de cera...Para terminar, los sacerdotes paganos lo ultimaron a lanzadas.
   Se ha supuesto que ese viaje fabuloso a la India se debía, simplemente, a una alteración del texto de san Epifanio, donde se habría leído India en lugar de Judea. La construcción del palacio real en el Paraíso tiene todas las caracte­rísticas de una parábola concebida según el estilo alegórico del Buen Samaritano.
CULTO
1. Lugares de culto
   La India, Portugal y Grecia.- Las pretendidas reliquias del apóstol de la India se veneraban en Meliapor, cerca de Goa, sobre la costa de Coromandel, donde su mano, que emergía de la tumba, podía decidir la suerte en los procedimientos judiciales.
   Puesto que Goa era una colonia portuguesa, el culto del santo pasó natu­ralmente a Portugal.
   Desde Meliapor las reliquias de santo Tomás fueron transportadas a Edesa en Asia Menor, y luego a la isla de Quíos.
   Italia.- Por último habrían encallado en territorio italiano, en Ortona (Mare), sobre la costa del Adriático.
   El dedo de santo Tomás que se había hundido en la llaga de Cristo se conservaba en Roma, en la basílica de la Santa Cruz de Jerusalén.
   Toscana se convirtió en uno de los principales centros del culto de santoTomás, gracias a la preciosa reliquia del Cinturón de la Virgen (Sacra Cintola), que la Assunta, mientras ascendía al cielo, había dejado caer en las manos del apóstol como prueba convincente. La colegiata de la pequeña ciudad de Prato, cerca de Florencia, había sido la heredera de ese tesoro. Se cuenta que en el sigloXII, un ciudadano de Prato, Michele di Dragomari, quien había viajado a Jerusalén, se casó con una joven que le regaló ese cinturón como par­te de la dote. Michele di Dragomari legó la reliquia al archipreste de la co­legiata (Pieve), y para exhibir el insigne objeto, en un ángulo de la fachada se edificó el célebre púlpito exterior decorado por Donatello.
   Además, santo Tomás fue adoptado como patrón por las ciudades de Parma y de Urbino.
   Los otros países de Europa se han mostrado menos devotos de este apóstol escéptico. No obstante citemos tres iglesias singularmente célebres, puestas bajo su advocación: Saint Thomas de Estrasburgo, cedida al culto luterano, que posee el mausoleo del mariscal de Sajonia, obra de Pigalle, la de Santo Tomé, de Toledo, donde se admira el Entierro del conde de Orgaz, de El Greco, y la de Santo Tomás de Leipzig, vibrante con los ecos de las fugas y oratorios de J. S. Bach. La iglesia de San Andrés, en Colonia, pretendía poseer la tibia del apóstol.
Patronazgos
   La incredulidad de santo Tomás le valió ser el patrón de los jueces quienes, a causa de su profesión, tienen la obligación de mostrarse desconfiados y de hacer la crítica de los testimonios. De ahí el famoso grupo de Verrocchio, encargado por la Universita dei Mercanti, el Tribunal de Comercio, para la capi­lla de la corporación en la basílica de Or San Michele, en Florencia.
   También es el patrón de los arquitectos, albañiles, agrimensores, carpinteros de obra y canteros.
   Lassus, quien restauró la Sainte Chapelle de París, se hizo representar en ella como santo Tomás, con la escuadra.
   Se le atribuía curar las afecciones oculares porque Cristo le había curado la ceguera del corazón.
ICONOGRAFÍA
   Sus atributos característicos son el Cinturón de la Virgen, una escuadra de arquitecto y la lanza que fue el instrumento de su martirio.
   A partir del siglo XVII la escuadra casi siempre se reemplazó por una lanza.
   Santo Tomás se convirtió en un santo doríforo (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Conozcamos la Biografía de Esteban Márquez de Velasco, autor de la obra reseñada;
     Esteban Márquez de Velasco. (La Puebla de Guzmán, Huelva, 1652 – Sevilla, 1696). Pintor.
     En Sevilla realizó su aprendizaje al lado de su tío el pintor Fernando Márquez, con el cual permaneció hasta 1672, año en que éste falleció, coincidiendo con la finalización de su proceso formativo.
     A partir de esta fecha, se tituló como maestro pintor y regresó a su tierra natal, sabiéndose tan sólo que estuvo allí un tiempo indeterminado, que no sería excesivo. Después, regresó a Sevilla, donde abrió un obrador en el que trabajó ya el resto de su existencia.
     La actividad de Márquez en Sevilla debió de desarrollarse, por lo tanto, en el último cuarto del siglo XVII y hubo de ser muy intensa a juzgar por la cantidad de obras suyas que han llegado hasta la actualidad.
     Ciertamente se sabe que en su trabajo hubo de contar con la colaboración de una amplia nómina de ayudantes, los cuales intervendrían de forma intensa en sus pinturas; ello se evidencia por la desigualdad de calidad que se constata en obras firmadas por este artista. De todas formas, analizada la producción de Márquez, puede advertirse en ella la pervivencia del espíritu artístico de Murillo, vigente en Sevilla con gran intensidad en las últimas décadas del siglo XVII. Pero en este sentido hay que señalar que Márquez, dentro de su adscripción murillesca, poseyó una forma propia de expresión pictórica que le permitió crear un repertorio de tipos físicos totalmente personales que facilitan la identificación de sus obras con bastante seguridad aunque no estén firmadas.
     Dentro de la producción de este artista resulta difícil precisar la circunstancia de la evolución de su estilo, ya que no se conocen obras suyas ejecutadas en fechas juveniles, siendo su obra datada más temprana La Aparición de la Virgen a santo Domingo, firmada en 1693, seis años antes de su fallecimiento. Dicha pintura conservada en la parroquia de Santa María de la Nieves en Fuentes de Andalucía (Sevilla), describe el momento en que santo Domingo, arrodillado y rodeado de un cortejo de jóvenes y santas vírgenes, recibe la lactación del pecho de la Virgen María que aparece en la parte superior de la escena con el Niño en su regazo. Este episodio precedió a la muerte del santo, advirtiéndose que al fondo de la escena se describe, con figuras de pequeño tamaño, el momento en que es sepultado.
     También en 1693 aparece firmada por Márquez una pintura de gran formato que se conserva en el Paraninfo del Rectorado de la Universidad de Sevilla, en la que se representa a Cristo y la Virgen como protectores de la infancia. Procede esta obra del refectorio del colegio de San Telmo de Sevilla, donde se formaban muchachos jóvenes para ser futuros marinos de la flota española. En la parte inferior derecha de esta pintura, captados en figura de medio cuerpo, aparecen retratados san Telmo como patrón de los navegantes y san Francisco Javier como apóstol de la Indias Orientales. La escena principal de esta pintura muestra a un numeroso cortejo de niños que, guiados por la Virgen se presentan ante Cristo, el cual les acoge y bendice al tiempo que un grupo de apóstoles se encarga de auxiliarles materialmente. El mensaje de esta pintura parece estar señalando que, desde el Cielo los niños del colegio de San Telmo serían siempre amparados y protegidos, circunstancia que se refuerza con la aparición en la parte superior de la escena de un cortejo de pequeños ángeles que portan una gran cesta repleta de panes, mientras que otros arrojan flores sobre los protagonistas de la escena.
     Las dos obras anteriormente citadas son las únicas que se han conservado hasta la actualidad con la firma y la fecha de Esteban Márquez; sin embargo, el estilo de este artista es tan definido que puede reconocerse en obras que no están firmadas, como es el caso del amplio conjunto pictórico que procede del convento de la Trinidad de Sevilla y que se encuentra disperso en distintas colecciones particulares y museos extranjeros. La calidad de esta serie es tan alta que en 1810, cuando fue expoliada por los franceses durante la Guerra de la Independencia, se creía ejecutada por Murillo. En el mismo año de su sustracción, la serie fue trasladada a Londres y se vendió como original de dicho artista, aunque en nuestros días se ha podido evidenciar que sus pinturas son obras que presentan con claridad el estilo de Márquez.
     Los cuadros de los que se tiene noticia como integrantes de este conjunto son los siguientes: El Nacimiento de la Virgen, La Anunciación, Los desposorios, el Descendimiento, La Dormición de la Virgen, La Asunción y La Virgen con San Juan de Mata y San Félix de Valois.
     Otro importante conjunto pictórico de Esteban Márquez tuvo como destino el claustro del convento de San Agustín de Sevilla y en él se narraba la vida de este santo. De esta serie se han conservado dos obras en el Museo de Bellas Artes de Sevilla que representan a San Agustín y el misterio de la Trinidad y San Agustín ante Cristo y la Virgen. También de este convento procede La consagración de San Agustín que hoy se conserva en la casa de ejercicios de San Juan de Aznalfarache. Esta pintura probablemente procede del testero de la escalera de dicho convento y posee un formato marcadamente horizontal. En este caso, el artista para configurar la composición parece haber tenido en cuenta un grabado realizado por Schelte Adam Bolswerst, incluido en un libro que narra la vida de san Agustín que se editó en París en 1624. En este cuadro, aparece la particularidad de que el último personaje situado a la derecha de la escena y que mira fijamente al espectador, puede ser el autorretrato del artista. Otra pintura que puede proceder también del convento de San Agustín de Sevilla es La Virgen con el Niño y san Agustín, que se conserva en el Museo de Odessa con la equivocada atribución a Murillo.
     En distintas dependencias de la Diputación de Sevilla y la Caja de San Fernando de esta misma ciudad se encuentra repartido un Apostolado de cuerpo entero y de tamaño natural que muestra con evidencia el estilo de Márquez. Otro Apostolado de idéntico estilo, pero de medio cuerpo se encuentran en la catedral de Sevilla, Real Academia de Medicina y parroquia de San Bartolomé de esta ciudad, completándose este último citado con las figuras de Cristo y la Virgen.
     También identificable como obra de Márquez es un gran lienzo que representa La Santa Cena que se conserva en la Baylor University en Waco (Texas), obras que presenta con nitidez el estilo de Márquez, identificable en los gestos y actitudes de los apóstoles, repetidos en otras obras de este artista. También parecen obras de Márquez una Piedad que pertenece a la catedral de Valencia y un San Jerónimo que se conserva en una colección particular de Cádiz (Enrique Valdivieso González, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la pintura "Santo Tomás", de Esteban Márquez, en la sala II del Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la Sala II del Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses, en ExplicArte Sevilla.

jueves, 2 de julio de 2026

Los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, y Museo parroquial de Arte Sacro de Nuestra Señora de la Encarnación) de la localidad de Alhama de Granada I, en la provincia de Granada

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Granada, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, y Museo parroquial de Arte Sacro de Nuestra Señora de la Encarnación) de la localidad de Alhama de Granada I, en la provincia de Granada.
     Este municipio está enclavado en la Sierra de Tejeda, colgado sobre un abrupto y profundo tajo sobre el río Alhama. Cuenta con un reputado balneario de aguas termales ya explotadas por los romanos y árabes, y que actualmente ofrece modernos tratamientos contra la artritis, el reuma y el estrés. Su patrimonio histórico es rico y su casco antiguo está declaro como Conjunto Histórico-Artístico. Sus celebraciones son variadas y llamativas, como la romería del vino durante la feria de septiembre, el carnaval, y el Festival de Música Joven.
     Los romanos, que también disfrutaran de las termas, legaron algunos restos a su paso como la calzada romana, el puente romano y algunas villas. Pero, fueron los árabes quienes imprimieron el carácter dominante a la población fundando la ciudad. A ellos se debe el urbanismo laberíntico e intrincado de su barrio árabe, los restos de muralla, las torres vigía y, lo más importante, el Baño Fuerte, con sus espléndidos arcos de herradura.
     Con la conquista cristiana, en 1482, nuevas edificaciones sustituyeron a las antiguas mezquitas, sinagogas y palacios árabes. Se construyó la iglesia de la Encarnación, los conventos del Carmen y San Diego, la Casa de la Inquisición (símbolos del nuevo poder), el Cano Wamba y numerosas casas solariegas, dotando a la ciudad de un rico patrimonio monumental perfectamente integrado en un entorno arquitectónico-popular de gran belleza.
     Alhama cuenta con dos anejos: Ventas de Zafarraya y Buenavista
     Región: Poniente Granadino
     Código Postal: 18120
     Distancia desde Granada: 58 Km
     Gentilicio: Alhameños
     Acceder a su website: www.turismodealhamadegranada.com (Diputación Provincial de Granada).
     Localizada en el antiguo camino que va de Granada a Málaga, su traza urbana está definida por los tajos producidos por el cauce del río Marchán. Aparte de los yacimientos prehistóricos de su entorno inmediato, parece que ya los romanos explotaron y degustaron los beneficios de las aguas termales, que fueron dotadas como arquitectura monumental por los musulmanes. Así, la antigua Artigi romana pasará a llamarse Alhama, que en árabe se refiere a «baño termal o templado». En esta etapa la ciudad se configura como importante centro, que contará con tres mezquitas, murallas, y un entramado urbano característico, con sus calles estrechas y adaptadas a los niveles del relieve. La toma de la ciudad en 1482 inicia la etapa final de la conquista del Reino Nazarí, lo que le otorga un prestigio político e ideológico que la convertirá en un centro poblacional importante durante la Edad Moderna. Es el momento en que se configurará su perfil urbanístico con iglesias, conventos y ermitas, casas señoriales y edificios administrativos. El siglo XIX será significativo por sucesos como la invasión napoleónica, la desamortización y el terremoto de 1884, siendo la guerra civil de 1936-39 el último capítulo que afectó al patrimonio artístico de la ciudad (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Alhama de Granada esta ubicada al suroeste de la provincia de Granada en el límite con la de Málaga, la mitad sur de su término municipal se extiende por las laderas norte y noreste de las Sierras Tejeda y Almijara, cuyas alturas llegan a alcanzar los 2.000 metros, mientras el resto del municipio forma parte de las llamadas "Tierras de Alhama", constituidas por un conjunto de lomas y colinas en la que la erosión fluvial presenta acusados encajamientos y formaciones de glacis, para concluir, hacia el norte, con una zona llana, endorreica y árida, conocida como El Temple. El núcleo urbano se ubica sobre un inmenso tajo, excavado por el propio río Alhama en las molasas miocenas, teniendo como telón de fondo la Sierra de Tejeda. El término presenta un hábitat disperso en multitud de aldeas y cortijos, como son Los Baños, Buenavista, Cerro de Algaida, Pilas Dedil, Valdeiglesias y Ventas de Zafarraya. La iglesia de las Angustias, la Torre de la Solana y las Mascaras y Mascarones del Carnaval de Alhama forman parte del patrimonio cultural de Alhama.
     El municipio de Alhama de Granada pertenece a la Demarcación Paisajística de la Vega de Granada - Alhama.
     El municipio de Alhama está enclavado en un paisaje natural privilegiado presidido por las sierras de Tejada y Almijara. El núcleo urbano se asienta en la margen izquierda del río Alhama, alrededor de un promontorio coronado por el castillo árabe y protegido defensivamente mediante los tajos que lo rodean. Los límites Este y Sureste del Casco Histórico lo constituye el "tajo", que es un macizo calcáreo cortado casi en vertical. 
     El asentamiento se ha desarrollado longitudinalmente sobre el cerro donde se ubica el castillo, conformándose alrededor de éste.
     El conjunto de calles que descienden de la Iglesia hasta los tajos constituyen lo que fue la antigua Judería o calles bajas.
     Se caracterizan por su trazado singular arábigo-judeo, con vías estrechas y muy irregulares. Aún se conserva un arquillo de entrada a dicha zona. De esta zona sus calles principales son las de Santiago, Corralazo, Adarve Angustias y Zapateros. El crecimiento cristiano se produjo en dirección Suroeste hasta la zona del Tejar de San Diego. Esta zona es la denominada calles altas que se caracterizan por ser mucho más largas, bien formadas y rectas. Son significativas las del Agua, Arquillo, Enciso, Guillén, Salmerone, Alta, así como la de las Peñas y la Plaza del Humilladero.
     La tipología residencial predominante responde a la vivienda unifamiliar de dos o tres plantas. También posee buen número de palacios y casas señoriales con fachadas blasonadas.
     El criterio principal que se ha seguido en la delimitación del Conjunto Histórico de Alhama de Granada, ha sido el de identificar planimétricamente todos aquellos inmuebles o espacios que disponen de algún valor cultural y manifiestan una clara vinculación con la unidad de asentamiento que constituye Alhama de Granada. 
     Así mismo, esta justificación va encauzada a explicar las distintas zonas que se incluyen en esta declaración y que no figuraban en la declaración del Conjunto Histórico Artístico de Alhama de Granada, mediante Decreto 2973/1975, de 31 de Octubre (BOE núm. 284, de 26 de noviembre); Decreto en el que los Tajos que rodean a la ciudad quedan declarados paraje pintoresco. Las cuatro zonas, que se detallaran a continuación, son fundamentales a la hora de entender el núcleo urbano de Alhama de Granada y su situación geográfica como un conjunto homogéneo fruto de un desarrollo urbanístico e histórico ligado a un entorno específico.
     En primer lugar hablaremos de los Tajos, para los que existen argumentos importantes que permiten justificar su inclusión dentro del Conjunto Histórico propiamente dicho, sobre todo la existencia de contenidos históricos (asentamientos humanos anteriores a la fundación del pueblo, conexiones relacionadas con el abastecimiento y asedio de la localidad, construcción de ermitas, etc.) y etnológicos (acequias y molinos fundamentalmente) que relacionan culturalmente ambos espacios, configurando una inseparable unidad de asentamiento. Un aspecto muy relevante de los Tajos, y que debería condicionar su consideración y acción patrimonial, es la humanización de dicho espacio a lo largo de la historia, lo cual, redimensiona y complementa los valores naturales que poseen, certificando así su condición cultural y, por tanto, su inclusión dentro del ámbito de protección del Conjunto Histórico. Una humanización que puede observarse a través de los yacimientos arqueológicos existentes en ellos o en sus inmediaciones (y que lo sitúan como lugar de asentamiento humano), la estructura hidráulica que los recorre, con especial interés de los molinos existentes y, finalmente, su vinculación a la historia de la ciudad. En relación a este aspecto, la pervivencia de elementos islámicos como los silos o mazmorras, la Mina o las escalerillas del Diablo nos indican una constante, heroica y casi romántica, conexión entre la ciudad y los Tajos que no podemos obviar en la protección de Alhama de Granada.
     Así mismo la interacción entre esta forma natural y la localidad de Alhama de Granada se ha convertido en uno de los referentes identificadores de la localidad. Así pues, se considera que la unidad orográfica de los mismos (desde la zona del embalse hasta el núcleo urbano, incluyendo la zona de las Parras) es la que debe incluirse en su totalidad dentro del Conjunto Histórico, sin atender a fragmentaciones derivadas de la mayor o menor nitidez de los rasgos propios de este accidente geográfico, ya que la inclusión de los Tajos dentro del Conjunto Histórico de Alhama de Granada es fundamental para la comprensión del bien de manera global.
     En lo que se refiere a la inclusión de los Baños en el Conjunto Histórico, el argumento fundamental es la histórica vinculación que el balneario ha mantenido con la población, constituyéndose en el referente cultural más significativo de la misma (la imagen figurada de Hoefnagel es un poderoso argumento que difícilmente se podrá rebatir). Diferenciar su protección de la instituida para el conjunto urbano de Alhama de Granada supondría desvirtuar uno de los principales valores o significados que justifican su protección.
     Además, no sólo existe esa poderosísima conexión inmaterial entre los Baños y el núcleo urbano (lo cual ya por sí misma justificaría su inclusión en el Conjunto Histórico), sino que también existe otra física a través del río Alhama; una conexión que resulta concordante con la mantenida por los Tajos. Ahonda esta argumentación el hecho de que, lo mismo que sucede con el núcleo urbano, los Baños no son simplemente una construcción aislada sino que aparecen enormemente enriquecidos por los valores paisajísticos y culturales de su territorio inmediato, lo cual es, como decimos, una continuidad de lo sucedido entre los Tajos y la localidad.
     La tercera zona, el Barrio Alto, que completa el Conjunto Histórico de Alhama de Granada, es la correspondiente a las calles más altas situadas en torno al convento de San Diego. Al incluir esta área en el Conjunto Histórico no se desvirtúa la relación entre territorio y núcleo urbano muy definida en Alhama de Granada por estas calles altas. En esta zona las calles y construcciones, aunque algo posteriores, mantienen una continuidad espacial y constructiva con las situadas más abajo y de mayor antigüedad (es lo que sucede, por ejemplo, con las calles Tejar Bajo y Barranco). Las viviendas de protección oficial construidas en los años ochenta tras el convento de San Diego, (el barrio de San Diego) disponen de gran unidad y dignidad arquitectónica. Consideramos por todos estos motivos, que existen suficientes razones en pos del reconocimiento y mantenimiento de la unidad urbana del asentamiento histórico de Alhama de Granada, para que esta zona en torno al convento de San Diego se incluya dentro de la delimitación del Conjunto Histórico.
     El Barrio de la Joya constituye el último de los espacios que se incluye dentro de la delimitación del Conjunto Histórico. 
     Éste ámbito urbano surge tras la devastación producida por el terremoto de 1884. La magnitud del citado terremoto tuvo como consecuencia la construcción de este barrio que se situará a 200 m, al norte de la población, entre las carreteras que parten de Alhama de Granada hacia Loja y Granada.
     La elección de este lugar fue una decisión motivada por la necesidad de encontrar un lugar que, además de ofrecer condiciones de seguridad que evitara catástrofes como las del terremoto, tuviera unas adecuadas condiciones de salubridad, accesibilidad, facilidad para abastecerse de agua, buenas comunicaciones, etc. Teniendo en cuenta la difícil orografía de la Alhama histórica, la hoya del Ejido era la única zona que reunía estas condiciones exigidas por la Comisaría Regia creada para la reconstrucción de los pueblos afectados por los terremotos. Lo acertado o inevitable de la localización lo pone de manifiesto el hecho de que los primeros campamentos provisionales que se crean para atender y acoger a los damnificados por el terremoto se situaran precisamente en esta zona de la hoya del Ejido. Además, antes de la construcción del barrio de nueva creación por parte de la Comisaría Regia, ya se habían construido viviendas de nueva planta en esta zona fruto de la solidaridad nacional e internacional, en concreto, las viviendas financiadas por el periódico madrileño El Imparcial.
     El nuevo barrio de la Joya dispone de tres partes diferenciadas, El Imparcial, Buenos Aires y el nuevo barrio de la Joya. La construcción de este barrio de nueva creación, sin duda de un enorme interés desde el punto de vista histórico y urbanístico, es un hecho excepcional y será una de las claves que marque el desarrollo urbano durante el siglo XX, es decir, la colmatación urbana y arquitectónica del barranco del Aserradero (Guía Digital del Patrimonio Cultural).
     La perla romántica de la provincia granadina asoma su histórico caserío a un profundo tajo, por el fondo del cual discurre el río Marchán, en un paisaje quebrado, de cerros y torrenteras, en el que se suceden las huertas y los sembrados de cereales.
Historia
     Poblada desde el Neolítico, los romanos la llamaron Artigi, existiendo noticia fide­digna de que ya aprovechaban sus salutíferas aguas termales. De otros tiempos existen aún restos en el balneario, en concreto, el basamento de la monumental alberca de estilo califal que construyeron los árabes, quienes, precisamente por estos baños, llamaron a la ciudad Alhama, su nombre actual. Los musulmanes fortificaron la villa y la convirtieron en una de sus plazas más preciadas, tanto que su pér­dida en 1482 a manos del duque de Arcos y otros caballeros cristianos produjo en la corte granadina un pesar incalculable.
     La ciudad mantuvo su importancia tras la conquista cristiana, aunque en más de una ocasión tuvo que tenérselas bravas en defensa de su libertad, como, por ejemplo, en los llamados Motines del Hambre, acaecidos entre 1647 y 1652.
     El terremoto del 25 de diciembre de 1884, que afectó a buena parte de la provincia granadina, destruyó en Alhama casi 1.500 casas y causó más de 300 muertos. La iniciativa personal de Alfonso XII favoreció una rápida y completa restauración.
Gastronomía
     Basada en los productos autóctonos del campo, es bastante variada. Entre sus platos, los más conocidos son la olla jameña, un cocido de garbanzos con tocino añejo, morcilla, codillo y patatas; la sopa de mai­mones, en la que intervienen distintas verduras; el guiso de patatas y el morrete.
     Para regar estos platos está el vino del terreno, de elaboración artesanal, y como postres los dulces que hacen las monjas clarisas, tocino de cielo, borrachuelos, pan romano, una especie de bizcocho, y los roscos de alfajor, entre otros.
Fiestas
     La Candelaria, el 2 de febrero, es una fiesta grande. A los candelones que encienden en los distintos barrios se une el meceor o columpio en el que se mecen las mucha­chas, mientras la gente canta coplillas picarescas cuya tradición se remonta al siglo V.
     En carnaval, poco después, murgas, comparsas y máscaras animan las calles del pueblo. La fiesta culmina el domingo de Piñata, declarado de Interés Turístico.
     Verbenas populares se reparten en tomo al día de San Juan, 24 de junio. El 15 de agosto es la romería del Vino y alrededor del 8 de septiembre, la Feria Grande.
VISITA
     Sorprende Alhama por su situación, por el trazado de sus calles y, sobre todo, por su rico patrimonio monumental. Viniendo desde la autovía por la A 335, lo mejor es llegar hasta el barranco del Aserradero, donde, en las proximidades de la gasoli­nera, hay un aparcamiento público en el que puede dejarse el automóvil.
     Desde aquí, hacia el sur, caminando por la calle Fuerte, se alcanza el convento de San Diego, en la plaza de su nombre, antiguo de franciscanos y ocupado en la actua­lidad por monjas clarisas. Construido en el siglo XVI, en el lugar en el que estuvo la ermita de la Virgen de la Cabeza, la iglesia, denominada de la Inmaculada, data del siglo XVII, es de estilo barroco y en el altar mayor se encuentra una Inmaculada de Alonso de Mena.
     La mayor concentración de monumentos, no obstante, se sitúa al este, a par­tir de la plaza de la Constitución, por donde se extiende la antigua medina islámica.
     Bordeando el paseo Montes Jovellar, donde está la Oficina de Turismo, aparecen el castillo, remodelado en el siglo XIX sobre los restos de la antigua alcazaba musulmana, y la iglesia conventual del Carmen, templo erigido en el siglo XVI de estructura renacentista, que formó parte del convento de carmelitas, ocupado actualmente por el Ayuntamiento.
     El templo tiene planta de cruz latina con una sola nave y capillas laterales, coro a los pies y un magnífico camarín barroco en la cabecera dedicado a la Virgen del Carmen. Sobresale en el conjunto la capilla de Jesús Nazareno, hacia la mita de la nave, en el lado del Evangelio. Intensamente barroca, tiene dos partes, una primera, de planta hexagonal, y otra posterior, en cuyo camarín, se venera actualmente a la Virgen de las Angustias, patrona de Alhama, talla del imaginero granadino Eduardo Espinosa Cuadros. Enfrente de esta iglesia hay una espléndida panorámica sobre el tajo.
     Siguiendo por Portillo Naveros y Llana se llega a la casa de la Inquisición, sede del tenebroso Tribunal del Santo Oficio, bella muestra del gótico isabelino y un buen ejemplo de los edificios históricos de carácter civil que reúne la ciudad. Este tiene una bella portada de dos cuerpos, el inferior consistente en un arco deprimido rectilíneo con arquivolta conopial, con las llaves de San Pedro en la clave, y encima una ventana ajimezada de arcos conopiales enmarcada en un alfiz saliente, toda ella con numerosos adornos iconográfi­cos. Casas de esta línea se reparten por el casco histórico, pudiendo verse las mejores en las calles Peñas, Enciso, Parras y Llana.
     Al lado de la casa de la Inquisición se levanta la iglesia de la Encamación, cons­truida en el siglo XVI en el solar de la antigua mezquita bajo la dirección de los arquitectos Enrique Egas, Bernardo Ximénez y Diego de Siloé. De estilo gótico renacentista, posee una enorme torre cuyo perfil sobresale ampliamente sobre el paisaje urbano.
     Tiene dos portadas laterales, siendo la más importante la de la Epístola. Alzada sobre una escalinata, presenta un vano de medio punto entre potentes columnas jónicas que soportan un entablamento mixtilíneo sobre el que apoya una hornacina entre dos imponentes roleos en la que se encuentra una imagen de la Virgen Jamilena del siglo XVIII.
     El interior tiene una sola nave dividida en tres tramos mediante arcos apuntados, cubierta con bóvedas de estrella adornadas con florones en los cruces. Un gran arco toral separa la capilla mayor, en cuya cabecera, encima de un Crucificado anónimo, se recorta un gran fresco con el tema de la Encarnación, al que se dedica el templo. Piezas importantes de este son el púlpito, gótico mudéjar, el Crucificado situado en el sotocoro, lado del Evangelio, atribuido a Alonso Cano y, en este mismo lado, el retablo en mármol rojo dedicado al Sagrado Corazón.
     Desde 2001, instalado en la sacristía, la iglesia cuenta con un Museo de Arte Sacro en el que se conserva una muy buena colección de piezas de orfebrería y otra de ornamentos litúrgicos.
     En la evocadora plaza de los Presos, enfrente de la iglesia, se encuentra el Pósito, antiguo almacén de grano que hasta el siglo XIII fue sede de la sinagoga judía. Al otro lado del pósito está la Cárcel Real, notable edificio renacentista construido en 1674, aunque las modificaciones posteriores han cambiado bastante su imagen original.
     Siguiendo por la calle Vendedoras se alcanza el hospital de la Reina, renacentista y mudéjar, primer hospital de sangre del reino de Granada. La portada presenta un vano de medio punto y encima una ventana rectangular con alfiz. Las primeras dependencias, construidas entre 1485 y 1510, se organizan en torno a un patio central, habiéndose construido un segundo cuerpo en la parte posterior en 1540.
     Al lado del hospital derrama sus claras aguas el caño Wamba, primera fuente pública de las muchas que tuvo la ciudad, construida en el siglo XVI siguiendo un proyecto renacentista. Un poco más abajo está la iglesia de las Angustias, en la calle de su nombre, muy deteriorada como con­secuencia de los daños sufridos durante la Guerra Civil. Un poco más abajo, al final de la calle Mina, se encuentran las maz­morras musulmanas excavadas en la roca, así como las llamadas escaleras del Diablo que bajan hasta el río.
ALREDEDORES
     A unos 2 km. del pueblo, tras una desviación a la izquierda de la A 338, que lleva a Granada, conforme se sale, una carrete­rita que discurre por parajes de incompa­rable frondosidad y belleza, conduce al balneario de aguas termales, en servicio desde la más remota antigüedad. Dignos de mención, además de sus excelentes ins­talaciones, son el puente romano situado a escasos metros de la entrada, el basamento de la piscina donde se recoge el agua, igualmente romano, y la magnífica arquería califal de esta misma piscina.
     A unos 17 kilómetros, por la misma carretera A 338 se alcanza el pantano de los Ber­mejales, apto para la pesca, la natación, el piragüismo y el windsurf (Rafael Arjona, y Lola Wals. Guía Total, Granada. Anaya Touring. Madrid, 2009).
Historia.-
     Alhama asoma sus casas a un tajo imponente que es, en sí mismo, uno de los principales atractivos turísticos del municipio. Los restos encontrados cerca del río Marchán, en los cortijos El Navazo y El Chopillo, y en las cuevas del Agua, de la Mujer y Los Molinos atestiguan que este lugar fue habitado durante el Neolítico.
     Íbera primero, después fenicia, cartaginense más tarde, acogió a todas las culturas mediterráneas. Plinio la llamó Stici y los romanos Artigi, pero fueron los árabes quienes le dieron su nombre actual, al-hammam (aguas termales o el baño). Se la disputaron moros y cristianos y fueron las tropas de los Reyes Católicos las que, en un golpe de audacia, la arrebataron a los musulmanes en 1482. Cuentan los cronistas de la época que «murieron 800 moros y fueron presos 3.000, que dejaron un rico botín de oro y plata e aljófar, e sedas e alhajas e caballos e acémilas, e infinito trigo y cebada».
     En 1884 fue parcialmente destruida por un terremoto, pero su reconstrucción, a iniciativa del rey Alfonso XII, se llevó a cabo respetando la arquitectura tradicional (Diputación Provincial de Granada).

Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación.-

     Templo de una nave con coro a los pies y capillas laterales. Cada uno de sus tres tramos interiores se cubre con bóvedas de crucería estrelladas, con medallones en las intersecciones, y nervios que apoyan sobre las pilastras separan­do los diferentes tramos, siendo su fábrica de sillares de piedra. Construida sobre los cimientos de la mezquita aljama, se consagró el 4 de abril de 1482. Es el único templo parroquial puramente gótico que se levantó en la diócesis de Granada, ya que en la mayoría de las ocasiones se utilizó el mudéjar para la construcción de las iglesias parroquiales.
     ­El interior, organizado como un espacio longitudinal, presenta en el lado de la Epístola ventanas geminadas y capillas cubiertas con bóvedas nervadas, mientras que el del Evangelio cuenta con grandes hornacinas y pequeñas ventanas. Destaca en los muros la utilización de los emblemas de los Reyes Católicos, el yugo y las flechas y el escudo sostenido por el águila real.
     Al exterior se abre con dos portadas laterales, siendo la situada en el lado de la Epístola la más importante. Estructurada en dos cuerpos, el inferior se eleva sobre una es­calinata con un arco de medio punto entre columnas dóri­cas sobre plinto, y se separa del segundo por un entablamento movido, con una hornaci­na enmarcada por dos grandes volutas, quedan­do rematada por un frontón con una cruz, que cobija desde mediados del siglo XVIII a la imagen de la Virgen de Jamilena. Esta portada del siglo XVII cubre a la original gótica, obra de Enrique Egas, de estructura abocinada, con arquivoltas decoradas con calados y elementos de carácter vegetal. La portada norte, de menor tamaño, tiene similares características, abierta con un arco ojival, se le antepuso en el siglo XVIII otra de diseño neoclásico.
     También sobresale la torre, elevada sobre la capilla mayor, que con sus treinta y cinco metros de altura se estructura en tres cuerpos decrecientes, separados por molduras, constituyendo un referente paisajístico en el entorno próximo a la ciudad.
     Intervinieron en su realización, desde el pri­mer cuarto del siglo XVI, los arquitectos Bernardo Ximénez, Enrique Egas, Rodrigo Hernández, Diego de Siloe y Juan de Maeda, que construye­ron un edificio cuya estructura conoce dos fases claras. La más antigua, que comprende los dos tramos más próximos a la cabecera y la más tar­día, que se corresponde con los pies de la iglesia. Ello se deja ver a través de elementos góticos, renacentistas, barrocos, neoclásicos, e incluso contemporáneos, incorporados en restauraciones a partir de 1937.
     La Capilla Mayor, cabecera de la nave y separada de ella mediante arco toral apuntado con un escudo del arzobispo de Talavera en la clave, se cubre con una bóveda estrellada. Construida en el primer cuarto del siglo XVI, se decora con un gran altar de piedra y un fresco que re­presenta a la Encarnación, a quien está dedicado el templo. A los pies sobresale la Capilla de los Vinuesa; el Baptisterio, donde se ubica la pila bautismal de alabastro, y simétricamente a ella una capilla cubierta con bóveda estrellada, en la que se en­cuentra la escalera de acceso al Coro, con pasama­nos y escalones de piedra, éste ultimo atribuido a Juan de Marquina, y estructurado con tres arcos apeinelados, escudos del arzobispo Fernando Niño Cuello en las enjutas, y alfarje en el forjado del piso.
     En las capillas del muro de la derecha o de la Epístola hay, en la segunda, un San José, hecho por Navas Parejo en los años cuarenta, aprovechando una antigua imagen destruida en la guerra civil y en el que destaca el Niño, muy en la línea de Alonso de Mena. La siguiente capilla es la dedicada a la Virgen del Rosario, obra del imaginero granadino contemporáneo, Domingo Sánchez Mesa. En este lado también destaca una Adoración de los pastores, de cierta calidad y fechable a mediados del siglo XVII. En el lado del Evangelio, una sucesión de hornacinas a manera de arcosolios nos permiten ver un conjunto de obras de cierto interés. En el sotocoro se en­cuentra una de las piezas más significativas, un Crucificado atribuido a Alonso Cano, entre 1652 y 1657. A continuación, en la primera de ellas, una imagen de la Virgen del Perpetuo Socorro, realizada en cobre y donada por los Redentoristas a la ciudad. Más adelante, sobre la puerta norte, destaca un cuadro de la Inmaculada, de mediados del siglo XVII. La penúltima horna­cina cobija el retablo del Corazón de Jesús, del siglo XVIII, realizado en mármol rojo, presidido por una imagen de Domingo Sánchez Mesa. Por último, la de la Inmaculada, en la que destaca el frontal de altar, realizado en mármol rojo cordobés, con grabados de jarrones con azucenas y el anagrama de Jesús Hombre Salvador, JHS, den­tro de una corona. La imagen de la Virgen fue realizada en la posguerra con restos de otra anterior, de la que se aprovecha la cabeza, atribuida al taller de los Mora. Sobre ambas se encuentra una Piedad, próxima al estilo del pintor granadino del siglo XVII, Felipe Gómez de Valencia. También tenemos que citar el púlpito, uno de los pocos muebles que nos han llegado de los primeros momentos del edificio, en concreto el pie, la plataforma y los pretiles, realizado en piedra y en el que se relacionan motivos góticos y mudéjares (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     La Iglesia, ubicada en la Plaza de los Presos, presenta la majestuosidad de una Iglesia Mayor, realizada en sillería, a mitad de camino entre el Gótico y el Renacimiento.
     Es un templo de una sola nave, coro a los pies y capillas  laterales. Cada uno de sus tres tramos interiores se cubre con bóveda de crucería estrelladas, con medallones en las intersecciones, y nervios que apoyan sobre las pilastras separando los diferentes tramos, siendo su fábrica de sillería de piedra. Los muros son de sillería de piedra calesa.
     El interior presenta en el lado de la Epístola ventanas geminadas y capillas cubiertas con  bóvedas nervadas, mientras que  el del Evangelio cuenta con grandes hornacinas y pequeñas ventanas. 
     Al exterior la iglesia tiene dos portadas laterales, siendo la situada en el lado de la Epístola la más importante. 
     Estructurada en dos cuerpos, el inferior se eleva sobre una escalinata con un arco de medio punto entre columnas dóricas sobre plinto, y se separa del segundo por un entablamento movido, con una hornacina enmarcada por dos grandes volutas, quedando rematada por un frontón con una cruz que cobija a la imagen de la Virgen de Jamilena. Esta portada del siglo XVII  cubre a la original gótica, obra de Enrique Egas.
     La portada norte, de menor tamaño, tiene similares características, abierta con un arco ojival, se le antepuso en el siglo XVIII otra de diseño neoclásico.
     La torre, elevada sobre la capilla mayor tiene 35 metros de altura y se estructura en tres cuerpos decrecientes, separados por molduras, constituyendo un referente paisajístico en el entorno próximo a la ciudad.
     Construida bajo los cimientos de una mezquita  aljama, se consagró el 4 de abril de 1482. Es el único templo parroquial puramente gótico que se levantó en la diócesis de Granada, ya que en la mayoría de las ocasiones se utilizó el mudéjar para la construcción de las iglesia parroquiales.
     Intervinieron en su construcción desde el primer cuarto del siglo XVI, los arquitectos Bernardo Ximénez, Enrique Egas, Rodrigo Hernández, Diego de Siloe y Juan de Maeda, que construyeron un edificio cuya estructura conoce dos fases claras. La más antigua, que comprende los dos tramos más próximos a la cabecera y la más tardía, que corresponde a los pies de la iglesia. Ello se deja ver a través de ciertos elementos góticos, renacentistas, barrocos, neoclásicos e incluso contemporáneos incorporados en restauraciones a partir de 1937.
     En el año 2001 se inauguró en la sacristía del templo un Museo parroquial y Diocesano en el que exponen las importantes piezas de orfebrería y textiles que posee la parroquia (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La poderosa torre de la Iglesia Mayor de Santa María de la Encarnación, establecida probablemente sobre la mezquita mayor, es el punto de referencia visual de Alhama.
     Fue comenzada a fines del s. XV e inicios del XVI. Su estructura general es gótica, con una sola nave de amplias proporciones bajo bóvedas estrelladas de nervadura y potentes contrafuertes en el exterior. A la fábrica gótica del templo se añadieron después elementos de estilo renacentista, como el coro y los cuerpos superiores de la torre, y el detalle de la portada meridional (Diputación Provincial de Granada).

Museo parroquial de Arte Sacro de Nuestra Señora de la Encarnación.-
     Inaugurado en 2001, el proyecto de creación de un Museo de Arte Sacro en Alhama de Granada, se sustentó en la idea del mantenimiento del concepto de Sacristía, incorporando en ella un museo en el que conservar y exhibir las importantes piezas de orfebrería y textiles que poseía la parroquial. Son dos los espacios en el reco­rrido del museo, la antesacristía, como antesala interpretativa y espacio de servicio reservado al párroco, y la sacristía, lugar reservado propiamente a Museo. En la antesacristía se localiza la pila de agua y mobiliario necesario para el ofi­ciante. Una mampara en el acceso, cumple una doble función, al cortar la visión desde la iglesia mediante un panel informativo, siendo el reverso una vitrina que contiene el ajuar de la Virgen del Rosario, consistente en corona, rostrillo, me­dia luna y cetro, piezas de plata realizadas en el siglo XVIII.
     La sacristía es un espacio rectangular de gran sencillez cubierto a dos aguas, y contiene vitrinas perimetrales en las que se exponen importantes piezas textiles, como la Casulla Roja con escudo bordado del Cardenal Cisneros, que data de finales del siglo XV; Dalmáticas Rojas del siglo XVI; el denominado Terno Blanco, constituyendo el conjunto textil más importante de la colección, compuesto de capa pluvial, casulla y dalmáticas con sus collarinos, realizado entre 1575 y 1582 por los bordadores granadinos Juan de Valencia, Juan de Villalón y Alonso Núñez de Villarroel; el Terno Verde, compuesto por dos dalmáticas, capa pluvial y casulla, perteneciente al último cuarto del siglo XVI; el Terno Morado de la segunda mitad del siglo XVI; el Terno Negro del siglo XVII y el Estandarte en forma de simpecado, realizado en terciopelo rojo y con bordados en seda y oro, de 1638.
     Sobre la magnífica cajonera ubicada en el testero lateral, bajo los dos vanos ojivales, hay tres urnas que contienen la colección de orfebrería: cálices de los siglos XVII y XVIII, copones de los siglos XVII y XIX; una pequeña custodia de 1706; un portaviático del siglo XVIII, crismeras, incensarios, cruz de altar, portapaz, vinajeras, juegos de sacras, etc., piezas y objetos litúrgicos de gran riqueza que fueron realizadas entre los siglos XVI y XIX (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     Se encuentra dentro de la Iglesia Mayor de la Encarnación. Alberga una magnífica colección de piezas de orfebrería y de ornamentos litúrgicos. Entre las piezas destaca, por su curiosidad, una casulla cuyos bordados son atribuidos a la reina Isabel la Católica.
     Es de terciopelo rojo bordado en hilo de seda y oro. La vestimenta religiosa está datada a finales del siglo XV o comienzo del XVI. Los bordados se componen de una cenefa central sobrepuesta que la recorre verticalmente, tanto por delante como por detrás, donde van las imágenes de los santos. Por delante y de arriba abajo muestra los escudos del Cardenal Cisneros, San Bartolomé y San Andrés y por detrás, San Pedro, San Juan Evangelista y Santiago Peregrino (Diputación Provincial de Granada).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Granada, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, y Museo parroquial de Arte Sacro de Nuestra Señora de la Encarnación) de la localidad de Alhama de Granada I, en la provincia de Granada. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia granadina.

Más sobre la provincia de Granada, en ExplicArte Sevilla.