Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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jueves, 5 de noviembre de 2026

La Ópera "La tragedia de Carmen", ambientada en Sevilla, de Henri Meilhac y Ludovic Halévy, y Marius Constant

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Ópera "La tragedia de Carmen", ambientada en Sevilla, de Henri Meilhac y Ludovic Halévy, y Marius Constant.
     Hoy, 5 de noviembre, es el aniversario del estreno (5 de noviembre de 1981) de la ópera "La tragedia de Carmen", en París (Francia), así que hoy es el mejor día para ExplicArte la ópera "La tragedia de Carmen", ambientada en Sevilla, con libreto de Henri Meilhac y Ludovic Halévy, y música de Marius Constant.
      Es una ópera, basada evidentemente en el mito de Carmen, y deudora, sin lugar a dudas de la obra original de la novela de Prosper Mérimée (1845), siendo una adaptación de la ópera de Bizet para una representación teatral dirigida por Peter Brook. Esta versión de noventa minutos se centró en cuatro personajes principales, se eliminaron los coros y se reelaboraron las arias principales para orquesta de cámara. Brook la produjo por primera vez en París y desde entonces se ha representado en muchas ciudades.
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miércoles, 4 de noviembre de 2026

La elaboración del Bizcocho Marchenero, en Marchena (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la elaboración del Bizcocho marchenero, en Marchena (Sevilla).
     El bizcocho es un dulce a base de huevo, harina, azúcar y ralladura de limón cuya contextura y aspecto requieren que el proceso de elaboración sea completamente artesanal y que su cocción se realice exclusivamente en horno de leña. De hecho, si bien se trata de una receta a base de ingredientes muy comunes, para obtener un buen producto, conforme a la receta tradicional, es necesario controlar los múltiples factores que intervienen en su elaboración, tarea llevada a cabo únicamente en base a la experiencia y al uso de todos los sentidos. 
     Si bien en la actualidad el bizcocho marchenero se puede consumir durante todo el año, sigue siendo considerado el dulce característico de la repostería cofrade, por lo que al acercarse la Semana Santa no puede faltar en las casas este dulce.
     Hasta los años cincuenta y sesenta del siglo XX el bizcocho se solía preparar en las casas, para después llevarlo a hornear en grandes bandejas en las panaderías locales, que abundaban a lo largo del pueblo. A tal fin, las mujeres colocaban en sus bizcochos una "pintadera", una marca que les permitiera reconocerlos entre los muchos que se acumulaban en los mesones de las panaderías. Las mujeres solían preparar bizcocho en grandes cantidades, que guardaban durante todo el periodo festivo para consumirlo en familia e "invitarlo a las visitas con una copita de anís". 
     En la actualidad, el bizcocho es considerado uno de los productos más emblemáticos de la cultura gastronómica de Marchena. Valorado por su calidad artesanal, el bizcocho ha dejado de ser consumido exclusivamente en el periodo de Semana Santa para convertirse en un dulce presente en la dieta cotidiana de los habitantes de Marchena. La elaboración del bizcocho contribuye a mantener vivo el oficio de la panadería artesanal, muy extendido en los pueblos de la campiña debido a la importancia que el cultivo de cereales tuvo en toda la zona. Se elabora exclusivamente en las pocas panaderías locales que conservan el método de cocción en horno de leña, "porqué con el horno eléctrico al bizcocho no le sale brillo, sale matado". 
     El consumo del bizcocho se asocia además al anís, otro producto local cuya producción gozó de gran relevancia en el municipio hasta los años setenta del siglo XX.
     Los ingredientes básicos para su elaboración son huevos, harina, azúcar y ralladura de limón.
     Los ingredientes del bizcocho son muy usuales, sin embargo su peculiaridad reside en su proceso de elaboración. En primer lugar, se prepara "el calento", mezcla de huevo y azúcar que se coloca en un perol y se pone a cocer a fuego lento, mezclando constantemente hasta que el azúcar se derrita formando una especie de almíbar de huevo. El  "calento" se deja descansar durante un día porque si está caliente no va a salir y al día siguiente se le añade la ralladura del limón y harina hasta que la masa tome la debida consistencia. Tras encender el horno se hace la muestra para ver si el bizcocho tiene brillo o no tiene brillo. Para ello se coloca una cucharada de masa sobre un rectángulo de papel para horno hasta obtener un círculo delgado y se introduce en el horno. Si cuando el bizcocho está cocido no tiene brillo se le añade más azúcar.
     Dependiendo del éxito de la muestra se procede a preparar y hornear toda la masa. Con ese objeto, la panadera dispone un pequeño banco junto al horno donde coloca el perol con la masa. Sentada frente al perol, en una silla vasta de estilo sevillano, la panadera coloca una tabla de madera en su falda, sobre la cual se apila el papel de horno. La panadera, ayudándose de una cuchara, dispone pequeñas cantidades de masa sobre el papel de horno, dándoles forma circular, hasta cubrirlo por completo. Por lo general, en cada uno se pueden colocar seis bizcochos. Cuando el papel está listo es introducido en el horno. A medida que se van cociendo los bizcochos, el panadero los extrae del horno y los deja enfriar en bandejas. 
     Si bien la receta se mantiene invariada, su transmisión depende de la presencia de hornos de leña para la cocción del bizcocho. En el caso de una de las panaderías locales, la receta se transmite por línea familiar desde que la abuela, montó un horno de leña en el patio de su casa comenzando así el negocio familiar que sigue hasta el día de hoy.
     Tanto la receta como las técnicas de elaboración del bizcocho se han mantenido invariadas en cuanto que de su estricta aplicación, depende el éxito final del producto conforme a la receta tradicional. Algunas panaderías, sin embargo, han empezado a poner en la masa conservantes para prolongar el periodo de conservación del producto (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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La imagen de San Carlos Borromeo, de Hita del Castillo, en el Retablo de la Virgen de los Remedios, de la Capilla de la antigua Fábrica de Tabacos - Universidad, de Sevilla

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen de San Carlos Borromeo, de Hita del Castillo, en el Retablo de la Virgen de los Remedios, de la Capilla de la antigua Fábrica de Tabacos - Universidad, de Sevilla.
     Hoy, 4 de noviembre, Memoria de San Carlos Borromeo, obispo, que nombrado cardenal por su tío materno, el papa Pío IV, y elegido obispo de Milán, en Italia, fue en esta sede un verdadero pastor fiel preocupado por las necesidades de la Iglesia de su tiempo. Para la formación del clero convocó sínodos y erigió seminarios, visitó muchas veces toda su diócesis con el fin de fomentar las costumbres cristianas y dio muchas normas para bien de los fieles. Pasó a la patria celeste en la fecha de ayer (1584) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
      La Capilla de la antigua Fábrica de Tabacos - Universidad, se encuentra en la calle San Fernando, 4; en el Barrio de Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo.
   En el lado del Evangelio se encuentra el retablo barroco de la Virgen de los Remedios que fue realizado por Julián Jiménez en 1762. Consta de banco, mesa, cuerpo y ático, siendo el retablo original de la capilla. Se encuentra presidido por talla de la titular, atribuida a Benito Hita del Castillo y flanqueada en sus hornacinas por las imágenes de San José y San Carlos Borromeo, ambas de madera policromada en blanco y dorado y atribuidas también a Hita del Castillo. Sobre el ático aparecen ángeles sedentes y la figura de San Fernando (Manuel Jesús Roldán, Iglesias de Sevilla. Almuzara, 2010).
     Escultura que representa a San Carlos Borromeo vestido con túnica, roquete y esclavina y que porta una cruz en su mano derecha; tiene un nimbo en su cabeza.
     La obra se encuentra totalmente repolicromada en blanco, excepto las grecas del manto, mangas y nimbo, que están doradas al agua.
     Parte de serie: Conjunto Retablo de la Virgen de los Remedios (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La escultura de San Carlos Borromeo, atribuida a Benito Hita y Castillo y fechada en 1762, representa al santo de cuerpo entero, erguido y en actitud de recogimiento. Desde el punto de vista morfológico, destaca el tratamiento delicado del rostro, de facciones juveniles, mirada baja y expresión serena, así como la disposición de las manos, una de las cuales se apoya sobre el pecho mientras la otra sostiene una cruz de madera. Viste los hábitos cardenalicios, con una amplia capa pluvial o manteo de tonalidad clara sobre la sotana, enriquecida por puños y cenefas inferiores decorados con motivos dorados de carácter ornamental. Los pliegues de las vestiduras, dispuestos con ritmo vertical, contribuyen a estilizar la figura y a dotarla de solemnidad. La aureola situada sobre la cabeza y la cruz que porta completan sus atributos identificativos.
     En el plano iconográfico, San Carlos Borromeo, arzobispo de Milán y cardenal del siglo XVI, aparece identificado mediante la cruz que sostiene y el nimbo que corona su cabeza, atributos que aluden a su condición de santo y a su profunda espiritualidad. La mano apoyada sobre el pecho refuerza el carácter devoto e introspectivo de la representación, al tiempo que la indumentaria eclesiástica manifiesta su dignidad dentro de la jerarquía de la Iglesia. La obra, realizada en madera tallada, dorada y policromada, se integra en el conjunto escultórico de la Capilla Universitaria y constituye un ejemplo de la producción barroca sevillana del siglo XVIII.
     Técnica: escultura concebida para ir adosada en la hornacina de un retablo, motivo por el cual su reverso se presenta aplanado en madera y con una aplicación irregular del color únicamente en los bordes laterales. A simple se puede apreciar como el embón está conformado por varias piezas —9 visibles en el reverso y hueco— diferentes todas ellas en tamaño dispuestas con la veta en sentido vertical. Las más externas adosada a los laterales para conferir estabilidad a la pieza en la base.
La policromía visible está conformada íntegramente por una repolicromía de color blanco de mala factura y naturaleza indeterminada (oleosa o sintética), que oculta por completo la capa de color original que, según las catas realizadas en su superficie, también parece ser de color blanco. La excepción, la constituyen las áreas doradas originales que han sido dejadas visibles sin repolicromar, en los relieves presentes en las mangas y en la cenefa del alba, ejecutadas mediante la técnica de la pastilla (a mano alzada o con molde) sobre la masa del aparejo. En estas áreas, el dorado muestra a simple vista una tonalidad rojiza generalizada derivada del embolado subyacente en el perfilado de los motivos. Asimismo, se observan otros elementos dorados sin relieve, como la decoración vegetal del nimbo, o tallados, como la cruz que porta.
     Estado de conservación: el soporte de la escultura presenta fisuras y grietas longitudinales de diversa entidad, siendo la más evidente la de la mano izquierda. A nivel de policromía se detectan craquelados naturales estables de diversa morfología, fruto de su evolución temporal, así como suciedad de naturaleza grasa generalizada, procedente del humo, hollín y demás sustancias aromáticas derivadas del culto.
     Presenta, asimismo, diversas lagunas que dejan al descubierto la tonalidad subyacente. Aunque estos deterioros no comprometen la estabilidad estructural de la pieza, sí distorsionan su correcta lectura e interpretación estética; sobre todo, la repolicromía de mala factura actualmente visible (Patrimonio Cultural de la Universidad de Sevilla).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de San Carlos Borromeo, obispo;
     Nacido en 1538 en Arona, a orillas del lago Mayor, y en la noble familia de los Borromeo, estudió derecho en la universidad de Pavía, luego fue llamado a Roma por su tío, el papa Pío IV que a la edad de 23 años lo nombró ar­zobispo de Milán y lo promovió a la dignidad de cardenal.
     Durante la peste de Milán, en 1575, se ocupó personalmente de curar a los apestados. Descalzo y con la cuerda en el cuello seguía las procesiones penitenciales del Santo Clavo para implorar el final de la plaga. Organizó la­zaretos, y movilizó a los sacerdotes y monjes como enfermeros. La epidemia acabó después de cobrarse, se dice, unas veinte mil víctimas.
     Ch. Lebrun lo representó arrodillado ante un crucifijo. Uno de los sacerdotes que lo acompañan levanta la cola de su manto cardenalicio y muestra sus pies ensangrentados. Murió en Milán en 1584.
CULTO
     Canonizado en 1612 por el papa Pablo V, inmediatamente se convirtió en uno de los santos más populares de la Contrarreforma. Se lo glorificó como el ideal de obispo defensor de la ciudad, y al mismo tiempo, como el patrón más eficaz contra la peste. Ya este título reemplazó a los santos antipesto­sos más afamados de la Edad Media, como san Sebastián y san Roque.
     Patrón de Milán, también fue adoptado por Roma. Al día siguiente de su canonización, en dicha ciudad se levantaron tres iglesias en su honor: San Carlo al Corso, iglesia de los lombardos que conserva su corazón; San Carlo ai Catinari (de los alfareros) y San Carlo alle quatro Fontane (de las cuatro Fuentes).
     En Florencia, los milaneses bautizaron su iglesia San Carlo dei Lombardi. Su culto se implantó también en la ciudad austriaca de Salzburgo, porque el arzobispo Wolf Dietrich estaba emparentado con la familia de los Borromeo (por ello se hizo de san Carlos el protector de la universidad de Salzburgo, fundada en 1625); y en Viena, porque era el patrón del emperador Carlos VI, quien después de la peste de 1713 le dedicó la magnífica iglesia con cimborrio de San Carlos (Karlskirche), obra maestra del arquitecto Fischer von Erlach. Las dos columnas historiadas que enmarcan el pórtico, desarrollan en espiral los principales acontecimientos de su vida. La iglesia de los jesuitas de Amberes, decorada por Rubens en 1620 estaba puesta bajo su advocación (Sint Carolus Borromeus).
ICONOGRAFÍA
     Sus características son una larga nariz aguileña, vestiduras litúrgicas de arzobispo o el capelo cardenalicio. Sus atributos son un crucifijo, una calavera, a veces una cuerda de penitente al cuello (aroperoundhisneck), que el san­to llevaba en las procesiones durante las epidemias de peste.
   El episodio más frecuentemente conmemorado de su vida es su caridad hacia los apestados. De ahí que suela estar representado en las capillas de los hospitales.
   Su iconografía, que pertenece al arte barroco de los siglos XVII y XVIII, es internacional: italiana, austriaca, flamenca y francesa (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).   
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martes, 3 de noviembre de 2026

Los principales monumentos (Iglesia de la Virgen del Rosario) de la localidad de Cenes de la Vega, en la provincia de Granada

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Granada, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de la Virgen del Rosario) de la localidad de Cenes de la Vega, en la provincia de Granada.
     Cenes de la Vega se encuentra situada en la zona central de la provincia, a tan solo 5 kilómetros de la capital granadina y recostada sobre la falda de un collado a orillas del río Genil. Este municipio forma parte del recorrido de la Ruta de Münzer, una de las rutas de Al-Andalus impulsadas por el Legado Andalusí. También conocida como Camino Real, unía Almería con Granada por tierras del interior.
     Además de ser ciudad dormitorio de la capital, durante los fines de semana es uno de los destinos más escogidos por los granadinos y foráneos para disfrutar de su entorno, su naturaleza y, sobre todo, su rica y tradicional gastronomía en sus muchos restaurantes y merenderos.
     Otro tipo de oferta turística para el verano, es el parque acuático con el que cuenta el municipio de Cenes de la Vega. La localización y los parajes que enmarcan al pueblo lo hacen idóneo para la excursión y el descanso a la sombra de los álamos y mimbres que lo adornan.
     Región: Sierra Nevada
     Código Postal: 18190
     Distancia desde Granada: 5 Km
     Gentilicio: Ceneros
     Acceder a su website: www.cenesdelavega.es (Diputación Provincial de Granada).
   Situada en la margen derecha del río Genil. Surge como población en periodo musulmán, tal como testimoniaron los restos arqueológicos de sepulturas encontradas en el Barrio de la Venta. Tras el levanta­miento morisco quedó muy resentida. Su urbanismo ha sufrido en las últimas décadas del siglo XX una invasión constructiva mal planificada y de peor gusto, al haberse convertido en una ciudad dormitorio, con intervenciones a ambos lados de la carretera de la Sierra, vía que atraviesa su casco urbano (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     El municipio de Cenes de la Vega se localiza en una llanura angosta generada por el río Genil en su valle, próximo al gran depósito aluvial de la Vega de Granada.
     Su desarrollo urbanístico se ha efectuado paralelo al trazado de la carretera que comunica Granada con Sierra Nevada, adoptando una morfología urbana de tipo lineal. Debido a la cercanía con la capital, se han prodigado en los últimos tiempos complejos residenciales y densas urbanizaciones ladera arriba de la vertiente derecha del Genil, que incluyen a este municipio dentro del área metropolitana de la ciudad de Granada.
     El municipio de Cenes de la Vega pertenece a la Demarcación Paisajística de la Vega de Granada-Alhama (Guía Digital del Patrimonio Cultural).
Historia.-
     El origen de Cenes de la Vega como municipio está datado en el año 1572, según consta en el archivo municipal. Sin embargo, ya existía en la época árabe, pero sus habitantes sólo se desplazaban allí en la época de la cría de la seda, viviendo en Granada el resto del año.
     Hay quien explica su fundación por la proximidad a la ya desaparecida Casa Fuerte, llamada en la época nazarí Dar al Ouet. Se trataba de un palacio árabe situado junto al Genil, en las afueras de la capital. Asimismo se han hallado sepulturas de origen morisco en terrenos del Barrio de la Venta, donde han aparecido vasijas de barro, aunque lo que ha quedado fechado fehacientemente es su existencia en el 1572.
     A partir de la segunda mitad del siglo XX se produce un incremento demográfico considerable, al recibir habitantes de otros puntos de la provincia y se convierte para muchos en una ciudad dormitorio (Diputación Provincial de Granada).

Iglesia de la Virgen del Rosario.-

     Las primeras noticias sobre la iglesia datan de mediados del siglo XVI, aunque comenzarán las intervenciones hacia 1563 con un proyecto mudéjar resuelto con una armadura de madera, hoy día bastante desvirtuada. Será 1595 cuando comience a trabajar en ella Ambrosio de Vico, momento en el que se rehará la armadura. También están documentados en esta construcción el albañil Cristóbal Rodríguez y el carpintero Sebastián de Castro. Las intervenciones más recientes ­datan de la década de los 90 del siglo pasado, añadiéndose naves y la ornamentación de varios altares.
     Entre las pocas obras de interés que conserva esta iglesia está el lienzo barroco que representa a la Virgen de las Angustias, ubicado a los pies de la nave central. Exteriormente la portada se sitúa en un lateral, sin decorar, con la torre a la derecha de la cabecera (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Dentro de su patrimonio histórico-artístico, Cenes de la Vega cuenta con su iglesia parroquial dedicada a la advocación de la Virgen del Rosario. Resalta de esta edificación su torre. En el interior se encuentra una talla de San Bartolomé, patrón del pueblo (Diputación Provincial de Granada).
 
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El Sepulcro del Cardenal Luis de Salcedo y Azcona, de Duque Cornejo, en la Capilla de la Virgen de la Antigua, de la Catedral de Santa María de la Sede

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Sepulcro del Cardenal Luis de Salcedo y Azcona, en la Capilla de la Virgen de la Antigua, de la Catedral de Santa María de la Sede de Sevilla.    
     Hoy, 3 de noviembre, es el aniversario del testamento (3 de noviembre de 1739) del Cardenal Luis de Salcedo y Azcona, así que hoy es el mejor día para ExplicArte el Sepulcro del Cardenal Luis de Salcedo y Azcona, en la Capilla de la Virgen de la Antigua, de la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla.
     La Catedral de Santa María de la Sede  [nº 1 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 1 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la avenida de la Constitución, 13; con portadas secundarias a las calles Fray Ceferino González, plaza del Triunfo, plaza Virgen de los Reyes, y calle Alemanes (aunque la visita cultural se efectúa por la Puerta de San Cristóbal, o del Príncipe, en la calle Fray Ceferino González, s/n, siendo la salida por la Puerta del Perdón, en la calle Alemanes); en el Barrio de Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo.  
     En la Catedral de Santa María de la Sede, podemos contemplar la Capilla de la Antigua [nº 048 en el plano oficial de la Catedral de Santa María de la Sede]; Cuando estaba dedicada a san Pedro albergó los altares de la Virgen de la Antigua (capilla de san Pedro) y de la Alcobilla, es decir, de la qubba que fue mihrab de la aljama. Sus patronos, entre otros muchos clérigos, han sido los arzobispos Hurtado de Mendoza, Zúñiga y Avellaneda y Salcedo y Azcona, que en ella están enterrados (Alfonso Jiménez Martín, Cartografía de la Montaña hueca; Notas sobre los planos históricos de la catedral de Sevilla. Sevilla, 1997).
      En la Capilla de la Virgen la antigua, podemos contemplar el Sepulcro del Cardenal D. Luis de Salcedo y Azcona, en el paramento de la Epístola de la Capilla de la Virgen de la Antigua.
     Fue encargado a Pedro Duque Cornejo y Roldán en 1734, tomando por modelo el que Fancelli compuso para el Cardenal Hurtado de Mendoza, existente en el paramento frontero de la citada Capilla, y como él, constituido por un gran arco de medio punto, según la fórmula de los sepulcros parietales, utilizados frecuentemente en el Renacimiento.
     La parte escultórica está constituida por la figura ya­cente del Prelado, revestido con ornamentos pontificales, seis imágenes de santos situadas entre las colum­nas y las jambas, las historias de la Asunción (bajo el medio punto), Anunciación, Visitación y los Apóstoles en torno al sepulcro de María, en sendas cartelas, colocadas en el tablero de fondo, mas toda la ornamentación que campea en fustes columnarios, arquivoltas, enjutas y cresterías, tratando de coordinar con aquel. Es obra torpe, sin distinción alguna, inspirada en análogos temas de la imaginería sevillana. El estado de conservación es malo, sobre todo en la parte derecha, por su profunda erosión que afecta a esculturas, elementos arquitectónicos y decoración. Los citados relieves marianos son finos y bien tratados, minituarizando; las figuras de los interespacios están inspiradas en las de Fancelli y Nicolás de León (capillas del alabastro) aunque quedan muy lejos de ellas; destacan por su mayor finura las de San Juan Evangelista y Santiago el Menor; otras no son identificables, por la referida erosión o ausencia de símbolos parlantes.
     El cadáver del Arzobispo fue sepultado en 1741 [José Hernández Díaz, Retablos y Esculturas, en La Catedral de Sevilla. Ediciones Guadalquivir, Sevilla. 1991].
Conozcamos mejor la Biografía del Cardenal Luis de Salcedo y Azcona, personaje protagonista de la obra reseñada; 
     Luis de Salcedo y Azcona (Valladolid, 9 de diciembre de 1667-Sevilla, 1741) fue un religioso y mecenas español.
     Segundo hijo del Primer titular del Condado de Gómara Luis de Salcedo y Arbizu. Estudió en el Colegio Mayor de San Bartolomé de Salamanca (1686-1689), fue Oidor de la Audiencia de Sevilla (1694) y Granada (1699), siendo después Obispo de Coria, luego en propiedad de Santiago, de donde fue promovido á Sevilla el año de 1722.
     Siendo Obispo de Coria realizó un memorable Inventario artístico durante una visita pastoral realizada a lo largo de su episcopado (1713-1716).
     Encargó el nuevo órgano para la Catedral de Sevilla, que realizó el organero Fray Domingo de Aguirre, siendo el diseñador de la caja, Luis de Vílchez y el decorador Pedro Duque y Cornejo. Los pórticos de ingreso se deben al arquitecto Diego Antonio Díaz.
     A este mismo arquitecto encargó la realización de la Iglesia Parroquial de Umbrete, así como la reconstrucción del palacio del Arzobispo de esta localidad, cuyas obras comenzaron en el año de 1723 cuando de Salcedo y Azcona tomó posesión del Arzobispado de Sevilla y ordena a D. Diego Antonio Díaz, maestro mayor de fábrica, que haga los planos del Palacio para residencia y lugar de descanso de arzobispos y venerables sacerdotes. El diseño del edificio recuerda bastante en su estructura y forma al Palacio Arzobispal de Sevilla y se une a la Parroquia por un bello arco cuya función era permitir el paso, cuando se encontraba de visita en la villa.
     Asimismo financió la realización del gran retablo de la capilla de la Virgen de la Antigua de la Catedral, de cuya advocación era fiel devoto; un valioso retablo ejecutado en el año 1738, según diseño de Juan Fernández de Iglesias y con esculturas de Pedro Duque Cornejo.
     Luis de Salcedo y Azcona murió en Sevilla en el año 1741, y su cuerpo se halla enterrado en la capilla de la Virgen de la Antigua de la catedral Hispalense, bajo el sepulcro realizado por aquella fecha por el propio Duque Cornejo.
     Le sucedió al frente del arzobispado hispalense Luis de Borbón y Farnesio, Arzobispo de Sevilla entre los años 1741 y 1754.
Conozcamos mejor la Biografía de Duque Cornejo, autor de la obra reseñada;
     Pedro Duque Cornejo, (Sevilla, 14 de agosto de 1678 – Córdoba, 1757). Escultor y arquitecto.
     Perteneciente a una de las estirpes de artistas más importantes del barroco andaluz, Duque Cornejo, representa el máximo exponente y culmen de las escuelas sevillana y granadina en la escultura barroca.
     Además de escultor de tallas, trabajará como arquitecto de retablos, fundamentalmente realizando el diseño o traza, y también conociéndose obras suyas en pintura y grabado. Se le considera el imaginero y entallador más destacado del siglo XVIII en Andalucía.
     En su figura confluyen factores importantes, como es una rica formación en varias disciplinas artísticas, que le permiten no dedicarse exclusivamente a la talla; y la culminación de la idea de artista que ejerce las tres artes, que está presente en la tradición andaluza desde la figura singular de Alonso Cano. Conocedor de su propia valía, siempre tuvo un alto concepto de sí mismo, e intentó por ello la consecución del título de escultor de cámara del rey, que no logró nunca, aunque sí obtuvo el de escultor de la reina, así como privilegio de hidalguía, concedido por la Real Chancillería de Granada en 1751. Dejó muestra de su trabajo por gran parte de Andalucía, fundamentalmente Sevilla, Granada y Córdoba, y también trabajó en Madrid. Sus esculturas se van a caracterizar por las poses afectadas y el impulso barroco conseguido con las grandes ondulaciones de las telas, en sus retablos va a ser constante la aparición del estípite, como elemento definitorio de las arquitecturas.
     Sus padres fueron el escultor de origen granadino José Felipe Duque Cornejo y Francisca Roldán Villavicencio, pintora de oficio e hija a su vez del escultor Pedro Roldán. Pedro Duque Cornejo se formará en el entorno del taller familiar de su abuelo, al que hay que considerar su maestro, ya que su padre fue un escultor mediocre. El taller de Pedro Roldán era el más activo de la Sevilla del último cuarto del siglo XVII, y estaba nutrido por toda la saga familiar dedicada a oficios artísticos, como su tía Luisa Roldán, la Roldana. En este ambiente aprendería todo lo concerniente a la escultura y a la pintura y policromía de las imágenes. Su dedicación a la arquitectura vendrá algo más tardía, por el trabajo conjunto con dos arquitectos importantes, Jerónimo Balbás en Sevilla y Francisco Hurtado Izquierdo en Granada, figuras importantes para entender la obra retablística de Duque Cornejo.
     Sus primeras obras se fechan en torno a 1702, dedicándose en estos primeros momentos a la escultura de tallas y a los grabados. Empieza a granjearse cierta fama en Sevilla, lo que hace que se le encarguen las esculturas del retablo mayor de la iglesia del Sagrario de Sevilla (desaparecido en el siglo XIX), la parte arquitectónica corrió a cargo de Jerónimo Balbás, insistiendo el cabildo catedralicio en la participación de Duque Cornejo, esta empresa ocupó al escultor entre 1706 y 1709.
     En 1709 contrae matrimonio en Sevilla con Isabel de Arteaga, con la que tendrá un total de siete hijos, algunos de ellos dedicados a la pintura y escultura, van a destacar Enrique, José y María, que trabajarán como ayudantes en el taller paterno.
     Este trabajo junto a Balbás le anima a emprender su carrera como arquitecto y en 1711 contrata su primera obra como maestro arquitecto y escultor, el también desaparecido retablo de la iglesia parroquial de San Lorenzo de Sevilla; en sus retablos va a hacer gala de un barroquismo exaltado. Durante este período no deja de realizar también encargos propiamente escultóricos.
     En 1714 está documentado su traslado a Granada, ciudad en la que permanecerá hasta 1719. Su principal encargo es para la iglesia de la Virgen de las Angustias, donde va a realizar la transformación de la imagen titular y añade en la nave de la iglesia esculturas monumentales de tamaño superior al natural.
     También se le encarga la realización del retablo de la Virgen de la Antigua en la catedral granadina, donde se va a ocupar del diseño y ejecución de la arquitectura y escultura. Su diseño es deudor de Hurtado Izquierdo.
     De vuelta en Sevilla, recibe el encargo de dos retablos para la cartuja de Santa María de las Cuevas, primer contacto con la Orden cartuja, que le proporcionará otros dos encargos importantes: la realización de las esculturas para la cartuja de Granada y para la de El Paular en Madrid. Las esculturas de Granada las realizará en su segunda estancia en la ciudad entre 1723 y 1728, trabajando junto con los mejores escultores granadinos del momento. Mientras realiza el encargo granadino, recibe el de Madrid, donde viajará en 1725, alternando los dos proyectos. En ambos, la arquitectura corre a cargo de Hurtado Izquierdo. Las esculturas para las cartujas de Granada y El Paular son consideradas el mejor exponente de la escultura de Duque Cornejo.
     En estos años alternará su estancia en Granada y Madrid, con estancias también en Sevilla, donde realizará encargos importantes en la catedral.
     Durante la permanencia de la Corte de Felipe V en Sevilla, el llamado “Lustro Real”, entre 1729 y 1733, Duque Cornejo intenta entrar en la órbita de los artistas cortesanos, consiguiendo el nombramiento de escultor de la reina Isabel de Farnesio, gran aficionada a las Bellas Artes. La intención del artista es conseguir el nombramiento de escultor de cámara, que no logrará.
     En 1731 recibe su encargo más ambicioso: la realización de la arquitectura y las esculturas de los retablos de la iglesia de San Luis de los Franceses de Sevilla y de la capilla de los Novicios, para los Jesuitas. El retablo de la capilla de los Novicios es considerado su mejor intervención en el campo de la retablística.
     A partir de este momento, Duque Cornejo recibirá multitud de encargos de retablos, como los sevillanos de San Leandro o el de la parroquia de Nuestra Señora de la Consolación de Umbrete (Sevilla). En 1734 se ocupa del encargo de la realización del retablo de la Virgen de la Antigua de la catedral y del sepulcro del arzobispo Salcedo y Azcona, para situarlo en la misma capilla. El retablo es una realización en piedra.
     La obra que va a ocupar los últimos años en la vida del maestro es el encargo del coro de la catedral de Córdoba. Primero se le encomendará la ejecución de los laterales y luego el frente a modo de retablo, concertando lo primero en 1747 y el frente en 1752.
     Duque Cornejo diseña tanto la arquitectura como la escultura de esta inmensa obra repleta de ornamentación, relieves y esculturas de bulto. Cuando el coro se inauguró el 17 de septiembre de 1757, Duque Cornejo había fallecido unos meses antes, siendo enterrado en la misma catedral cordobesa (Cipriano García-Hidalgo Villena, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Sepulcro del Cardenal Luis de Salcedo y Azcona, de Duque Cornejo, en la Capilla de la Virgen de la Antigua, de la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

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lunes, 2 de noviembre de 2026

El Cementerio municipal, en Los Corrales (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Cementerio municipal, en Los Corrales (Sevilla). 
     Hoy, 2 de noviembre, Conmemoración de todos los Fieles Difuntos. La Santa Madre Iglesia, después de su solicitud en celebrar con las debidas alabanzas la dicha de todos sus hijos bienaventurados en el cielo, se interesa ante el Señor en favor de las almas de cuantos nos precedieron con el signo de la fe y duermen en la esperanza de la resurrección, y por todos los difuntos desde el principio del mundo, cuya fe sólo Dios conoce, para que, purificados de toda mancha del pecado y asociados a los ciudadanos celestes, puedan gozar de la visión de la felicidad eterna [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II]. 
     Y que mejor día que hoy para Explicarte el Cementerio municipal, en Los Corrales (Sevilla).
      La distribución de los enterramientos se ha realizado siguiendo la línea de las cinco calles en las que se ha compartimentado el espacio, así como el muro que circunda el inmueble. El eje principal es la calle de la portada.  
     Los materiales constructivos son: piedra, cal, yeso y arena; cemento, baldosas, cristal, hierro y ladrillos.
     Los elementos sustentantes son muros que circundan el recinto en mampostería sin revocar y encalada; muros de bloques de nichos y de algunos familiares en ladrillos.     
     Los elementos sostenidos son la cubierta a dos aguas con tejas árabes en los bloques de nichos y a cuatro aguas en determinados familiares. Las lápidas se sostienen sobre el muro o se entierran.
     Masa de arena con cruz y flores en la tierra.
     Tumba de cemento y encalada realizada con forma rectangular sobre la solería.    
     Las calles se han cubierto de baldosas de terrazo. 
     Algunas zonas permanecen con tierra y en ella se ubican enterramientos con arena o con cemento.    
     Puerta principal del Cementerio está hecha en hierro. En un lateral se ubica las dependencias de servicios: sala de forense y servicios (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
       Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Cementerio municipal, en Los Corrales (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia sevillana.

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El Retablo de las Ánimas Benditas del Purgatorio, de José Maestre, en la Iglesia Colegial del Divino Salvador

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Retablo de las Ánimas Benditas del Purgatorio, en la Iglesia Colegial del Divino Salvador, de Sevilla.
     Hoy, 2 de noviembre, Conmemoración de todos los Fieles Difuntos. La Santa Madre Iglesia, después de su solicitud en celebrar con las debidas alabanzas la dicha de todos sus hijos bienaventurados en el cielo, se interesa ante el Señor en favor de las almas de cuantos nos precedieron con el signo de la fe y duermen en la esperanza de la resurrección, y por todos los difuntos desde el principio del mundo, cuya fe sólo Dios conoce, para que, purificados de toda mancha del pecado y asociados a los ciudadanos celestes, puedan gozar de la visión de la felicidad eterna [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y qué mejor día que hoy para ExplicArte el Retablo de las Ánimas Benditas del Purgatorio, en la Iglesia Colegial del Divino Salvador, de Sevilla.
      La Iglesia Colegial del Divino Salvador [nº 19 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 44 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la plaza del Salvador, 3 (también tiene acceso por la calle Córdoba, s/n); en el Barrio de la Alfalfa, del Distrito Casco Antiguo.
     En la cabecera de la nave del Evangelio, a la derecha del presbiterio, encontramos en su cabecera el retablo de las Ánimas Benditas del Purgatorio, presidido por el Cristo de los Afligidos, imagen de Gaspar de Gines (1635) titular de la hermandad de las Ánimas según se constata en los relieves del banco inferior, donde obispos y papas se consumen en las llamas del Purgatorio. El retablo fue realizado por José Maestre en 1724 y reformado posteriormente por Manuel Barrera. El Nazareno es una obra de vestir que porta una interesante cruz de carey con cantoneras de plata, siendo talla anónima de mediados del XVII. Está escoltada por tallas de San Roque y de San Sebastián, culminando el ático un relieve de la Coronación de la Virgen (Manuel Jesús Roldán, Iglesias de Sevilla. Almuzara, 2010).
     Retablo compuesto por mesa de altar, banco, cuerpo principal de tres calles y amplio ático.
     La mesa de altar está decorada con mármoles blancos y negros y presenta en su frente dos pilastras de jaspes encarnados.
     El banco se articula a partir de una vitrina central (que acoge una imagen de la Dolorosa) flanqueada por dos grupos de columnillas pareadas y dos pedestales ornamentales dispuestos en oblicuo. En los paneles en esviaje se colocan sendos relieves de las Ánimas del Purgatorio, mientras en los extremos laterales del banco, se disponen dos pedestales con abultada hojarasca tardobarroca.
     El cuerpo principal se estructura a partir de un amplio tabernáculo central destinado a acoger la figura del Cristo de los Afligidos. Este espacio se configura a través de tres arcos peraltados que se apoyan en cuatro pares de columnillas sobre altos plintos. Los soportes delanteros de este expositor están colocados con una desviación de 45 grados respecto a los traseros, lo que proporciona un efecto ilusorio de profundidad, reforzado gracias a la pintura de la ciudad de Jerusalén que ocupa su fondo. Las calles laterales están delimitadas exteriormente por sendas columnas de capiteles corintios de los que cuelgan cintas encarnadas. Detrás de estos soportes se disponen dos pilatras cajeadas corintias con decoración floral. Estas calles están ocupadas por dos esculturas de santos sobre sencillas ménsulas: San Sebastián (Evangelio) y San Roque (Epístola), flanqueados por guirnaldas de flores y frutos. Sobre ellos se colocan sendos tondos con bustos de dos personajes barbados.
     Un amplio entablamento sirve de unión entre este cuerpo principal y el ático. Presenta entrantes y salientes, adaptándose a la movida estructura del conjunto. A la altura del tabernáculo central se rompe formando dos volutas que encierran un tondo con un busto de San Jerónimo. El ático está centrado por un relieve de la Coronación de la Virgen por la Santísima Trinidad flanqueado por dos columnas corintias y por sendos lunetos con decoración de abultada hojarasca. Sobre los ejes de las columnas del cuerpo principal se disponen las esculturas de San Juan Bautista (Evangelio) y San Lorenzo (Epístola). Encima de estas imágenes, recostadas en moldurones, la virtud de la Fortaleza (Evangelio) y de la Esperanza (Epístola). Como coronamiento de todo el conjunto aparece la figura del Arcángel San Miguel flanqueado por dos pequeños angelitos que portan guirnaldas de flores y frutos y otros dos con cuernos de la abundancia.
     Estilísticamente, esta obra se encuadra dentro de la retablística sevillana en tiempos de Carlos III (último cuarto del XVIII), caracterizada por una transición hacia las formas neoclásicas: primacía de la arquitectura sobre la decoración, recuperación de la columna como elemento de soporte y  mantenimiento de estructuras dinámicas, heredadas de la época barroca. Todas estas características se advierten en la presente obra, en la que se vislumbran, asimismo, los rasgos definidores de la producción de Manuel Barrera y Carmona: columna de tercio inferior acanalado y los dos superiores lisos (con capitel corintio del que cuelgan lazos), primacía de la calle central, que se adelanta, y empleo de un tabernáculo en el banco y otro en el cuerpo principal flanqueados por pequeñas columnillas. No obstante, al aprovecharse parte de la ornamentación anterior a la intervención de Carmona (golpes de abultada hojarasca tardobarroca), se aprecia cierto carácter híbrido en este conjunto.
     El retablo de las Ánimas Benditas del Purgatorio es el resultado de un complejo proceso constructivo. Vino a sustituir a un primer retablo encargado en 1634 por la Hermandad  al ensamblador Juan de la Aya. De esta obra tan sólo se conserva en la actualidad la que fuera su imagen principal: el llamado Nazareno de los Afligidos, obra de Gaspar Ginés. El 24 de enero de 1721 los hermanos Diego y Juan Manuel Pérez Baños, benefactores de la iglesia, decidieron costear un nuevo retablo para esta imagen. Se concertaron con el maestro ensamblador José Maestre Ayala, que lo finalizó en 1724, fecha en la que se celebró su estreno. En 1778 se añadió una cenefa a los pies del Nazareno y se compusieron los ángeles y remates del conjunto. Se encargaron de estas obras el escultor Lorenzo Pérez y el pintor José Caro. A partir de 1784 se emprendieron una serie de profundas transformaciones que vendrían a alterar sustancialmente el aspecto originario del conjunto. El encargado de estas obras fue el retablista Manuel Barrera y Carmona, que en 1784 realizó un tabernáculo para el Nazareno y una vitrina en el banco para acoger una imagen de la Dolosora (atribuida a Cristobal Ramos). Dos años más tarde ejecutó  las columnas del cuerpo principal y amplió la altura del retablo. Percibió por el trabajo realizado 3.608 reales. El dorado corrió a cargo del ya citado José Caro, que recibió 6.300 reales. El estreno solemne del nuevo retablo tuvo lugar el 24 de junio de 1787 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Leyenda, Historia, Culto e Iconografía de las Ánimas Benditas del Purgatorio;
     La inquietud o temor ante  lo que encontrará el hombre más allá de la muerte ha sido una constante en la conciencia colectiva de todos los pueblos y en el sentir individual de cada persona. Esta cuestión ha sido asumida esencialmente por las religiones, que han intentado dar respuesta a tan misteriosa y desconocida realidad. Tanto si la vida ha transcurrido amable y placentera, llena de amor, éxitos, entrega a los demás, fama, etc., como si las circunstancias fueron adversas y estuvo cargada de dificultades y desdichas, al final de la vida aparece la cuestión fundamental: cuál ha sido su sentido, su finalidad; qué encontrará la persona después de este mundo. 
     La muerte biológica sin la fe es el final, el hombre se disuelve en el vacío, la nada como destino de una vida, las oscuras sombras del olvido como perspectiva, o un efímero recuerdo, que se va difuminando; para la conciencia individual significaría un fracaso existencial, opuesto al deseo de permanencia y eternidad que animan a cada persona. Curiosamente es la cultura actual la que, al menos en apariencia, la menos preocupada por el mas allá. Una sociedad adormecida por el consumismo y seducida por las múltiples ofertas de entretenimiento y evasión, que la alejan del sentido trascendental  de la vida, de la auténtica verdad de la existencia humana. 
     En el universo del más allá hay dos lugares bien definidos: el cielo y el infierno; se corresponden con el Bien y el Mal de este mundo, uno u otro serán el destino de los hombres según hayan sido sus obras en esta vida. Pero entre estos dos estados surgió entre el siglo II y IV de la era cristiana la idea de un lugar intermedio y transitorio que acogía las almas de los justos que aun no estaban en un estado de pureza para entrar en el cielo. El cristianismo y la Iglesia Católica han tenido presente siempre el más allá y la vida eterna; su concepción ha ido forjándose a lo largo de los siglos y constituyen verdades de fe, como se recogen en el Credo. De este lugar, y como ha sido representado en el arte trata esta comunicación.  
     Antecedentes del Purgatorio los encontramos en algunos pasajes del Antiguo Testamento, como el que lleva implícito el libro de los Macabeos. Judas Macabeo ofrece un sacrificio por los soldados muertos en combate (2 Mac 12, 38).  
     Este acto sugiere por un lado la idea de la resurrección de los muertos y por otro el valor de los sacrificios ofrecidos por ellos y su salvación; sería un equivalente al valor de las misas ofrecidas por los fieles difuntos en el cristianismo. 
     Los cristianos del siglo I, como herederos de la tradición judía, ya se platearon qué ocurría con el alma de los creyentes después de la muerte, siendo el propio S. Pablo quien abordó la cuestión de la resurrección en la primera Carta a los Corintios “Cristo ha resucitado de entre los muertos como primicia de los que duermen. Porque como por un hombre vino la muerte, también por un hombre vino la resurrección de los muertos” (1 Cor 20, 22). El mismo asunto y la zozobra que provoca en las primeras comunidades  se trata de nuevo en la Carta  a los Tesalonicenses “No queremos que ignoréis lo tocante a la suerte de los que durmieron para que no os dejéis llevar de la tristeza como los que no tienen esperanza” (1Tes 4, 13). 
     En la configuración del Purgatorio como se entiende en la actualidad intervienen tres factores, a tener en cuenta: la doctrina de los concilios que abordaron esta verdad (II de Lyon, Florencia 1439 y Trento 1547), las enseñanzas de los teólogos y Padres de la Iglesia, y los testimonios de los santos y  fieles. 
     Hacia el siglo XII, el Purgatorio estaba configurado en sus conceptos fundamentales evolucionando durante los siglos XIII y XIV; pero sería en el Concilio de Trento en su sesión XXV donde se definió solemnemente la existencia del Purgatorio y se recomendó que esta verdad fuera predicada por obispos y sacerdotes, tenida y creída por los fieles. Esta doctrina estaba en oposición a las tesis luteranas que negaban su existencia. 
     Los Padres de la Iglesia fueron los primeros en aportar con su doctrina las bases para la configuración del  Purgatorio. Así, en el siglo IV, San Ambrosio (347-397), nos da la idea del fuego para referirse al mismo “aquí en esta vida atravesamos por el agua del bautismo que lava los pecados del alma; allá en la otra vida, atravesaremos por el fuego de la expiación que consume las reliquias que en el alma dejan los pecados cometidos después del bautismo”. Su pensamiento influyó en la conversión de San Agustín que siguió la idea del fuego como elemento purificador. El obispo de Hipona manifestó que “el fuego purgativo será más terrible que todo lo que el hombre pueda sufrir en la tierra”, pensamiento que provocó en la imaginación popular toda clase de tormentos y sufrimientos ligados a este lugar de ultratumba.
     La Iglesia Católica ha dedicado un mes para recordar especialmente a los difuntos y a que los fieles ofrezcan durante este tiempo su oración a la llamada iglesia purgante, por aquellas almas que están en el Purgatorio. Esta tradición viene del pueblo judío que ya dedicaba treinta días a recordar a sus parientes fallecidos. También en el mundo romano recordaban a sus seres queridos durante el mes de febrero.  
La Virgen y los Santos como intercesores de las Ánimas Benditas 
     Durante la Edad Media fueron los monjes y el resto de órdenes monásticas los encargados de difundir y acrecentar la devoción a la Virgen María como protectora y garantía de preservación del fuego eterno. Por intercesión de la Virgen se podía abreviar el tiempo del Purgatorio y sacar a las almas de ese lugar en unas fechas determinadas. La Virgen tuvo una especial intervención en la fundación de la mayoría de las Órdenes religiosas, como fue entre los dominicos, los siervos de María y los mercedarios. Intervención que venía avalada por leyendas que recogían apariciones a los santos padres fundadores. La misma Virgen entregó el hábito a la Orden como ocurrió en los cistercienses, premostratenses, agustinos, dominicos y servitas; era su fundadora, su patrona, la abogada de la Orden; en definitiva era estimada como “Nuestra Señora”. La Virgen además del hábito que vestían los religiosos entregó como signo de protección  el escapulario, que junto a los religiosos sería luego difundido también entre los seglares con especiales gracias. 
     Pero si hay una Orden que destaca de forma particular en la figura de la Virgen y su relación con las almas del Purgatorio esta es la de los carmelitas.  
     La Orden hace remontar sus orígenes al profeta Elías, aunque se configura en el siglo XIII. Cuando la Virgen entrega el escapulario a S. Simón Stock le dice que quien muera con él no padecerá el fuego eterno. Este privilegio fue extensivo al Purgatorio en cuanto abreviación del tiempo purgativo. El papa Juan XXII (1245-1334) ratificó este privilegio. En la conocida Bula Sabatina concedía a los carmelitas el derecho de predicar los beneficios de llevar el santo escapulario como signo de devoción a la Virgen, protección y  garantía de salvación. 
     Durante siglos, los carmelitas difundieron la devoción a su madre la Virgen del Carmen, y entre sus gracias figuraba su poder mediador para estar libre de la condenación eterna. “Reina del Purgatorio” es una de sus invocaciones. 
     En este sentido, los portadores del escapulario quedarían libres de la condenación eterna y gozarían de una pronta liberación de las penas del Purgatorio si sus pecados los llevaran a este lugar. 
     Entre las prácticas devocionales más populares figura el novenario de ánimas a la Virgen del Carmen, que se rezaba a partir del 2 de noviembre (Además de las oraciones pidiendo por los difuntos el novenario incorporaba un tema para meditar cada día, bien explícito en su enunciado: Después de la muerte. Intensidad purificadora del Purgatorio. Lamentos de las almas sobre el tiempo perdido. Lamentos de las almas sobre los bienes derrochados. Lamentos de las almas sobre el desprecio de la gracia. Lamentos de las almas por la facilidad en pecar. Lamentos de las almas por los agravios que a Dios hicieron pecando. Lamentan las almas los escándalos dados y Lloran las almas el descuido en la penitencia. La reflexión termina con una plegaria a la Virgen del Carmen como refugio de pecadores arrepentidos).  . 
     Los devotos a esta advocación también rogaban por los fieles difuntos en la oración de la visita semanal, en la felicitación sabatina con oraciones como: “acuérdate de tus queridos cofrades, que por tu santo y bendito escapulario, les ha prometido ayuda en la vida, amparo en la muerte y socorro en el Santo Purgatorio”. En la devoción de los doce sábados, que consiste en una visita a la Virgen doce sábados seguidos, a ser posible los anteriores al 16 de julio, día de la festividad del Carmen, se vuelve a recordar la protección del escapulario y su valor en el purgatorio: “Madre querida, haz que siempre confíe en esa tú promesa liberadora de las atroces llamas de la cárcel del Purgatorio”. 
     Si bien es la devoción a la Virgen del Carmen la más extendida como intercesora universal por las ánimas del Purgatorio, hay  otras advocaciones marianas que asumen la misma idea como la Virgen de la Merced, la Virgen de la Consolación y Correa, etc. También los santos y sobre todo fundadores de órdenes religiosas,  desempeñan una función similar; así S. Francisco, S. Nicolás de Tolentino, S. Cayetano entre otros. 
     Los santos a partir de sus escritos y visiones o de sus leyendas son los que más detalles han aportado para crear una imagen del Purgatorio, vamos a destacar: 
        - San Miguel Arcángel, cuenta con innumerables representaciones en el arte, y también como intercesor de las almas, al cumplir la función de sopesar las obras del alma en el juicio particular.  
        - Santiago Apóstol patrón de España, su intercesión por las ánimas se encuentra en Galicia y Portugal, por la difusión que alcanza el culto al santo debida a las peregrinaciones a Compostela. Se suele representar al apóstol en traje de peregrino, con báculo y libro, como intercesor por las ánimas del Purgatorio que se muestran a sus pies. Tienen un carácter popular, y son una especie de retablillo que se expone a la veneración pública, en la pared de una casa o a la orilla de un camino. 
        - San Jerónimo (342-420). Para el asceta de Belén, la Eucaristía es la mejor ayuda para las ánimas benditas: los difuntos para quien se ofrece la santa misa no sufren tormento alguno durante la celebración de los santos misterios y en cada misa muchas almas vuelan al cielo. 
        - San Agustín (354-430). Considerado el padre del Purgatorio por sus textos y comentarios, que pueden considerarse el génesis de este lugar del más allá. Entre sus escritos referidos a esta cuestión destaca la oración fúnebre compuesta por la muerte de su madre; además de ponderar sus virtudes, pedía a Dios en su plegaria, perdonase las deudas que hubiera contraído en esta vida. En esta petición daba a entender que los sufragios por los difuntos ayudan a perdonar algunas faltas o penas después de la muerte. Bien es verdad que San Agustín estuvo más interesado por otras cuestiones fundamentales como son la fe y las obras o el lugar que ocupa el hombre en el plan divino, pero no se olvidó de las relaciones entre los vivos y  los muertos. Se interesó por el progreso espiritual del hombre en su camino hacia la salvación eterna. “Purifícame y hazme tal en esta vida que no necesite ya del fuego correctivo” En. In Ps.37.3. Comentó refiriéndose al “fuego purgativo” que “su fuego será más terrible que todo lo que el hombre puede sufrir en la tierra”, frase que inspiró las visiones mas terroríficas en la piedad popular.  
        - San Gregorio el Grande (540-604). Doctor de la Iglesia, favoreció el rezo coral y el gregoriano. En sus escritos afirmó: “El remedio más poderoso para aliviar a los fieles difuntos es el sacrificio incruento del altar”. Instituyó las misas gregorianas, consisten en ofrecer treinta misas seguidas por el alma de un difunto. Los cristianos de todos los tiempos han celebrado misas por los difuntos. 
        - San Bernardo de Claraval (1090-1153). Este abad cisterciense gran devoto de la Virgen, es invocado como intercesor de las almas del Purgatorio tal como se representa en la sacristía del monasterio de Fitero. La Virgen  y san Bernardo figuran en un lienzo de ánimas, de principios del siglo XVII. 
        - Santo Domingo de Silos (1000-1073). Conocido “redentor de cautivos”, tal como lo atestiguan las cadenas que cuelgan en los muros de vestíbulo de su capilla en la abadía que lleva su nombre, pasó a ser también redentor de ánimas del Purgatorio. En 1896, después de la restauración de la comunidad benedictina, se creó una cofradía de ánimas que rezaba el oficio de difuntos ante la urna del santo. Los monjes promovieron esta santa devoción y la cofradía contó con una filial en Madrid, a través de su  priorato de Monserrat.  
    
    - San Francisco de Asís. (1181-1226). Está considerado un santo rescatador de almas del Purgatorio, en base a un relato de las Florecillas de S. Francisco, en la Consideración III, donde se narra el milagro de la estigmatización; después Cristo le habla al santo “Te he dado las Llagas que son las señales  de mi pasión para que seas mi portaestandarte. Y como yo bajé al limbo el día de mi muerte y saque de él a todas las almas en virtud de estas mis Llagas, así te concedo que cada año, el día de tu muerte, vayas al purgatorio y libres de él, en virtud de tus Llagas, todas las almas que halles de tus tres Órdenes, Menores, Monjas y Terciarios y aun de los que te hubieran sido muy devotos.” A partir de este relato se representa a S. Francisco extendiendo el cordón de su hábito hasta las ánimas del Purgatorio. Un ejemplo lo tenemos en el retablo de Ánimas de Sofán (Carballo, A Coruña). De igual modo aparece en el relieve de la capilla de Ánimas de la catedral de Jerez de la Frontera (Cádiz). 
        - Santo Tomás de Aquino (1225-1274). El llamado “doctor angélico” escribió un amplio tratado sobre el Purgatorio, en el que subraya el valor de los sufragios a favor de los difuntos. Los tres sufragios más eficaces según santo Tomás: la limosna como efecto de la caridad; la plegaria de acuerdo con la intención que se realiza y la misa, dado que la Eucaristía es la fuente de la caridad y el único sacramento cuya gracia es comunicable; de menor ayuda son el ayuno y la entrega de luces o velas, por considerar obras demasiado externas. En cuanto a las apariciones de los difuntos -las trató en la Suma Teológica- las considera un milagro que permite Dios, mediante obra de los ángeles o de los demonios. Estas apariciones vienen para implorar sufragios a los vivos. Con respecto al lugar geográfico del Purgatorio, lo  definió como “un lugar inferior, subterráneo, contiguo al Infierno” siendo el mismo fuego el que abrasa a los justos que a los condenados, sufriendo la doble pena: de daño y de sentido. 
        - San Nicolás Tolentino (1245-1305). Religioso agustino y gran asceta. Es conocido como el abogado de las almas del Purgatorio. Fue un santo muy popular ya en vida, tuvo fama como confesor y predicó la oración e intercesión por los difuntos. Estando en el convento de Valmanente, una noche le despertaron las voces de un alma del Purgatorio, la de Fray Peregrino de Osimo, que le pidió celebrase la misa de difuntos para que se viera libre de las penas del Purgatorio. El santo se excusó por ser hebdomadario, y por tanto encargado de la misa conventual que debía celebrar según el rito de cada día. El alma de Fray Peregrino le mostró entonces la gran llanura que daba a la ciudad de Pésaro, rebosante de almas en pena que le pedían misericordia. Fray Nicolás tuvo lástima de aquellas almas y celebró un septenario de misas por los difuntos, añadiendo grandes penitencias y ayunos, en sufragio por las almas. Una nueva aparición de fray Peregrino le comunicó que la multitud paciente gozaba ya de la eterna gloria. Este es el origen del septenario de misas de S. Nicolás aprobado por la Santa Sede.
        - Santa Catalina de Génova (1447-1510). Sus escritos fueron recogidos por sus amigos y discípulos en el conocido “Tratado del Purgatorio”,  donde la santa explica los conocidos conceptos de culpa y penas, así de cómo las almas deben purificarse antes de pasar a la presencia de Dios, como enseña a su vez la Iglesia Católica. Recordaba el  deber de los fieles de orar por las benditas ánimas. Junto con San Cayetano ayudó a reafirmar la doctrina del Purgatorio en plena Reforma, tiempo en el que los luteranos pusieron en entredicho este dogma.  
        - San Cayetano (1480–1547). Fundador de los teatinos o clérigos regulares, es conocido como “el cazador de almas del Purgatorio”. Se le representa con el crucifijo en los brazos y a veces con el Niño Jesús. Defendió la misa, la oración y sufragios por los fieles difuntos. En cuanto a las indulgencias consideraba que “son el tesoro que más aprecian las almas del Purgatorio”. Los teatinos, siguiendo a su fundador, mantuvieron las prácticas de piedad a las almas del Purgatorio tales como los lunes de ánimas o las misas capitulares que celebraba cada padre capitular en sufragio de todos los teatinos difuntos. Su imagen figura en el retablo de ánimas de la iglesia de la Coronada. San Roque (Cádiz). En la iglesia de S. Cayetano en Zaragoza los teatinos reflejaron esta tradición a través de un retablo dedicado a Nuestra Sra. de la Agonía, donde la Virgen con el Niño auxilia a un enfermo agonizante.  
        - Santa Teresa de Jesús (1515-1582). La santa abulense relató varias visiones de almas que estaban en el Purgatorio, la más conocida tuvo lugar durante la fundación del convento de San José en Valladolid. Este cenobio se levantó en una casa donada por don Bernardino de Mendoza que falleció antes de terminar las obras. Santa Teresa cuenta en su libro de las Fundaciones como vio el alma de don Bernardino en el Purgatorio. El Señor le comunicó a nuestra santa que dicha alma no saldría de ese lugar hasta que no se celebrara la primera misa en el nuevo convento y fuera expuesto el Santísimo Sacramento.  Este episodio  fue pintado por Rubens que presenta a Cristo de pie y a Santa Teresa arrodillada en actitud de súplica, mientras en el plano inferior están las almas  del Purgatorio y un ángel se dispone a sacar la de don Bernardino de Mendoza. 
        - San Francisco de Sales (1567-1622). Obispo y fundador de las religiosas de la Visitación de Ntra. Sra. (Salesas). Animaba a recordar con mayor frecuencia a nuestros seres queridos ya fallecidos, y ofrecer por ellos oraciones y misas. 
    
    - San Josemaría Escrivá de Balaguer (1902-1975). Los santos contemporáneos también se han ocupado de las ánimas. San Josemaría decía refiriéndose al Purgatorio: “es una misericordia de Dios, para limpiar los defectos de los que desean identificarse con Él” (Surco 889). Recomendaba tener muy en cuenta a las almas del Purgatorio en la oración y en los sacrificios. De ellas decía “son mis buenas amigas”. 
     En la devoción a las ánimas del Purgatorio jugaron un papel fundamental las cofradías o hermandades de ánimas dirigidas por un hermano mayor y un mayordomo, además de un padre de ánimas. Estos cargos se renovaban el Domingo de Resurrección. Las cofradías fueron y son, en los lugares que aún subsisten, las que promocionan esta piadosa práctica (Iconografía del purgatorio en las iglesias y conventos de Madrid, Vicente Benítez Blanco).                                   
      Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Retablo de las Ánimas Benditas del Purgatorio, de José Maestre, en la Iglesia Colegial del Divino Salvador, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

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