Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

   Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla :     La intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla" , presentado por Ch...

viernes, 13 de marzo de 2026

El sitio arqueológico La Atalaya, en Casariche (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico del Alcaparral, en Casariche (Sevilla).  
     En este sitio arqueológico, se han localizado restos de ladrillos, tégulas, ímbrices, trozos de y cerámica de barro basto, al lado de fragmentos de terra sigillata y campaniense. Se puede afirmar que se trata de un asentamiento romano. 
     Existe una hipótesis mantenida por algunos autores de que se trata de Vestipo, por las noticias existentes sobre el término junto con dos restos epigráficos y algunas monedas que hacen alusión a la posible existencia de él, sin haber sido comprobado.
     En una prospección realizada en el año 2003 se describe el sitio arqueológico como sigue: 
     Concentración de restos constructivos y cerámicos de diferentes momentos: 
- Alto Imperio romano:
     El material constructivo se compone de fragmentos de ímbrices y tegulae. En cuanto a las tegulae, se presentan de dos tipos, de sección triangular y cuadrangular. La pestaña de sección triangular presenta unos 5 centímetros de altura, y el cuerpo posee un grosor de 1,5 centímetros, la pasta es de coloración ocre-anaranjada, pastas muy depuradas y de cocción oxidante. Pueden fecharse en los siglos I-II d. C.
     Este tipo de tegulae se empleaba para revestimientos y para cubiertas ligeras, y frecuentemente empleada en la cubrición de estructuras funerarias.
     En cuanto a la pestaña de sección cuadrangular, presenta una altura de 5,5 centímetros y el cuerpo posee un grosor de 2,5 centímetros. La pasta es de coloración anaranjada, su fractura es concoidal y la cocción oxidante. El cuerpo de estas tegulae es bastante pesado y macizo, con desgrasante muy grueso. Estas piezas, por su fabricación, parecen haber sido destinadas principalmente para estructuras constructivas de cierta envergadura que pudiera soportar el peso de una cubierta pesada.
     En cuanto a los imbrex (imbrices), se han identificado escasas piezas muy fragmentadas. Los ejemplares identificados presentan la cara externa acanalada, contando con un grosor medio de 1,2 centímetros. Su cocción es oxidante y la pasta es de color crema, muy depurada, con desgrasante fino y fracturas netas, limpias. 
     Se han localizado varios fragmentos de Terra Sigillata Hispánica, que se adscriben a diferentes tipos: 
     Formas lisas. La mayor parte de estos fragmentos son de extraordinaria calidad que presentan barniz compacto color tierra de Siena. La pasta es de color marrón rojizo, con desgrasante fino y escasamente concentrado, de tipo cálcico.
     Entre los diversos segmentos observados, pese a su alto grado de fragmentación, han podido ser identificados algunos claramente pertenecientes a la forma Drag. 24/25, con una cronología que va desde la segunda mitad del siglo I d.n.e., hasta finales del siglo II d.n.e. Esta forma presenta un cuerpo de tendencia semiesférica que apoya sobre un pie bajo de sección triangular. Fueron observados diversos fragmentos de este tipo de piezas en los que el cuerpo era dividido hacia la mitad superior de la pieza por un baquetón de sección semicircular. Bajo este baquetón, la superficie exterior es lisa, mientras que la parte superior, que acaba en un borde redondeado, posee decoración de líneas rectas verticales y paralelas en todo su recorrido.
     Formas decoradas. Se han identificado algunos fragmentos de formas decoradas de Terra Sigillata Hispánica. Presentan un barniz bastante más claro, de color canela, y que se desprende fácilmente de la superficie. Las pastas son más blandas, ferruginosas y con mayor concentración de desgrasante cálcico. Debido al alto grado de fragmentación de las piezas que se observó en superficie, ha sido imposible identificar las formas a simple vista. Sin embargo, se localizó un fragmento muy rodado, en el que la decoración consistía claramente en círculos sogueados simples con indicios de decoración figurativa en el interior de los rosetones, probablemente zoomorfa, aunque esto es muy difícil de precisar, ya que las posibles figuras se presentaban muy difuminadas y sin contraste.
     El hecho de que aparezca barniz sobre las figuras indica que ya eran defectuosas en origen, y no que hayan sido alteradas por procesos post-deposicionales. Este defecto en la fabricación es debido a que no se retiró del molde correctamente la escoria cerámica resultante de la fabricación de piezas anteriores.
     Cerámica de Paredes Finas: Este tipo de cerámica está asociado a contextos de tipo funerario, y aparece formando parte del ajuar del difunto. Se han identificado escasos restos de cerámica de paredes finas en estado altamente fragmentario. La pasta presenta cocción oxidante, de color marrón anaranjado y sus fracturas son netas. Los restos poseen un engobe interno y externo de color anaranjado, con decoración de pequeños mamelones y bordes ligeramente exvasados, pero que debido a su escaso número y alto grado de fragmentación; hacen muy difícil su identificación. Se tiene conocimiento de producciones locales en la Bética de este tipo de vajillas en torno a mediados del siglo I d.n.e.
     Cerámica Común Romana: Es la cerámica no constructiva que mayor abundancia presenta en superficie. Se distinguen  fragmentos pertenecientes a varios tipos de piezas:
     Orzas.- Vasija originalmente vinculada a ambientes domésticos de cocina y destinada al almacenamiento de productos alimenticios. Algunos tipos, en los que la vasija se presenta recubierta de engobe grisáceo, aparecen frecuentemente vinculados a ámbitos funerarios, formando parte del ajuar del difunto.
     Este tipo de recipiente suele tener entre 9 y 15 centímetros de diámetro. Se caracteriza por su cuerpo globular, la reducción de su base de apoyo, el estrangulamiento en el cuello y los bordes exvasados de forma acusada. La pasta es blanda, ferruginosa y de fractura concoidal. Presenta cocción oxidante de coloración anaranjada y desgrasante de tipo medio. Un engobe gris recubre la pieza totalmente. Ofrece una cronología que bascula en torno a la segunda mitad del siglo I d.n.e. y principios del siglo II d.n.e.
     Lebrillos.- Se han localizado varios fragmentos pertenecientes a lebrillos romanos, recipientes cerámicos de fondo plano. Paredes rectas divergentes, bordes redondeados vueltos hacia fuera y asas de sección circular con tendencia geminada. 
     Son recipientes multifuncionales de gran tamaño que pueden estar destinados al almacenamiento de grandes cantidades de sólidos o líquidos, u otras aplicaciones diversas en el ámbito de la higiene personal, la cocina o el servicio de mesa. 
     Estas formas se consideran una perduración de tipos iberorromanos. La pasta es de cocción oxidante y coloración anaranjada, con abundante desgrasante cálcico de tipo medio. No es frecuente hallarla en contextos de tipo funerario. La cronología de estas piezas es claramente altoimperial, en torno a los siglos I y II d.n.e.
     Cuencos.- Se han localizado escasos fragmentos que han sido identificados como pertenecientes a formas características de cuencos semiesféricos. Estos recipientes, originalmente destinados al ámbito doméstico de mesa, son muy frecuentes hallados en contextos de necrópolis, documentándose en estructuras funerarias formando parte del ajuar del difunto. Poseen un cuerpo semiesférico, con borde redondeados y que descansa sobre pie bajo apenas indicado. Su pasta es ferruginosa, de apariencia tosca y de cocción es oxidante, coloración anaranjada y desgrasante cálcico de tipo medio. Suelen presentar una cronología altoimperial, en torno a los siglos I y II d.n.e.
     Otras formas. Se ha observado en superfície algunos pequeños fragmentos de asas que, debido a su alto grado de deterioro, ha sido imposible su adscripción tipológica concreta. Lo mismo ocurre con algunas bases rehundidas muy fragmentadas que lo mismo podrían pertenecer a jarros, jarras, ollas de un solo asa o pequeñas vasijas de provisiones, pero por la técnica de cocción y el tipo de pasta empleados se podría afirmar que pertenecen cronológicamente al periodo altoimperial romano. 
- Edad Media islámica
     Se han localizado fragmentos cerámicos pertenecientes al ámbito agrícola. Cangilones (arcaduces). Recipientes cerámicos que, unidos a la rueda de la noria, están destinados a la extracción de agua. Las muestras observadas presentan alto grado de deterioro y fragmentación. Como regla general, poseen forma de tulipa con dos estrangulamientos, uno en la panza y otro a la altura del cuello, para pasar los amarres que lo sujetan a la estructura de la noria. Son de factura muy tosca y las paredes presentan acanaladuras horizontales debidas al torneado de la pieza y los bordes son generalmente exvasados, terminando en labios de formas variadas. Los fragmentos localizados se han modelado en pasta naranja, con desgrasante fino y denotan una cuidada elaboración. La cronología de las piezas es difícil de precisar, ya que por su carácter funcional perviven durante siglos.
- Edad Moderna y Contemporánea
     Han sido identificados diversos fragmentos de cerámica adscrita al ámbito funcional de almacenamiento y transporte, de época moderna o contemporánea. La pasta es compacta, depurada, de cocción oxidante y coloración anaranjada, y sus fracturas son netas. Algunos fragmentos presentan engobe crema externo (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico La Atalaya, en Casariche (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia sevillana.

Más sobre la localidad de Casariche (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

Haz tu ruta con ExplicArte Sevilla: Tú decides la ruta, la fecha y el precio (Free Tour - propina)

 

     Con ExplicArte Sevilla podrás hacer la ruta que desees por Sevilla (o cualquier localidad de la provincia, o de cualquier lugar), siempre adaptándonos a tu tiempo y a tus necesidades. Hay multitud de ellas, y desde aquí te proponemos algunas de ellas (hay tantas Rutas como tú quieras), en las que ponemos el acento en el aspecto artístico:

     Ruta Leyendas y Curiosidades de Sevilla: Desde Explicarte Sevilla nos adentraremos en las Leyendas y Curiosidades de Sevilla: el "No8Do" emblema de Sevilla, Doña María Coronel, la Cabeza del Rey Don Pedro, Grace Kelly, el "Negro de Triana",...

     Ruta Sevilla Imprescindible: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos los monumentos y barrios más típicos de Sevilla: Plaza de España, Plaza de Toros, Torre del Oro, Catedral, Giralda, Barrio de Santa Cruz, Reales Alcázares, Ayuntamiento,...

     Ruta Sevilla Patrimonio de la Humanidad: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos los monumentos Patrimonio de la Humanidad: Catedral de Santa María de la Sede, Reales Alcázares, y el Archivo General de Indias.

     Ruta Sevilla Prehistórica: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos en el Museo Arqueológico de la ciudad y en las salas dedicadas a la Prehistoria el devenir de este momento histórico-artístico de la ciudad.

     Ruta Sevilla Prerromana - Ispal: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos en el Museo Arqueológico de la ciudad y en las salas dedicadas al mundo prerromano el devenir de este momento histórico-artístico de la ciudad con especial atención al mundo de Tartessos y a los demás pueblos que se asentaron en la zona.

     Ruta Sevilla Romana - Hispalis: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos los vestigios que podemos encontrar del paso de la cultura romana por la actual ciudad, como los Monolitos de la calle Mármoles, las Columnas de la Alameda de Hércules, restos del Acueducto ("Caños de Carmona"), restos de las Murallas, el Antiquarium, y la obligada visita al Museo Arqueológico. Incluso podremos visitar el cercano enclave arqueológico de la ciudad romana de Itálica en el pueblo de Santiponce.

     Ruta Sevilla Visigoda: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos los vestigios que la cultura visigoda ha dejado en nuestra ciudad, sobre todo en la Catedral y en el Museo Arqueológico y te contaremos las historias de San Hermenegildo, y San Leandro y San Isidoro, personajes históricos imprescindibles de Sevilla.

     Ruta Sevilla Musulmana - Isbiliya: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos los principales vestigios que la cultura musulmana ha legado a Sevilla, comenzando por nuestro símbolo más universal: La Giralda, junto con la Torre del Oro, Los Reales Alcázares,...

     Ruta Sevilla Judía: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos la huella judía en la Sevilla de hoy: las antiguas sinagogas y los barrios judíos de Santa Cruz o de San Bartolomé.

     Ruta Sevilla Mudéjar: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos los innumerables vestigios que la cultura mudéjar dejó en Sevilla, fundamentalmente en los Reales Alcázares, Iglesia de San Marcos, Iglesia de Santa Marina,...

     Ruta Sevilla Gótica: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos nuestra Catedral, el edificio gótico más grande de la cristiandad.

     Ruta Sevilla Renacentista - Nova Roma: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos los imprescindibles vestigios renacentistas de nuestra ciudad, representados por el Ayuntamiento, el remate de la Giralda y la Sacristía Mayor de la Catedral.

     Ruta Sevilla y su río: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos la importancia que ha tenido el río Guadalquivir, el antiguo Betis, en la historia de la ciudad, recorriendo sus puentes, el Barrio de Triana, la Torre del Oro,...

     Ruta Sevilla y América: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos la llamada Sevilla Americana, la Sevilla del siglo XVI y XVII cuando nuestra ciudad se convirtió en la capital del mundo, con edificios tan importantes como el Archivo de Indias o la Casa de la Moneda.
     
     Ruta Sevilla Barroca: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos la esencia de nuestra ciudad, puesto que Sevilla es una ciudad eminentemente barroca en prácticamente todos y cada uno de sus edificios. 

     Ruta Sevilla Neoclásica: Desde Explicarte Sevilla también te mostraremos las huellas neoclásicas de nuestra ciudad que podemos contemplar en las iglesias de San Ildefonso o San Bartolomé.

     Ruta Sevilla Romántica: Desde Explicarte Sevilla te mostramos la huella romántica de los Jardines del Parque de María Luisa y del Barrio de Santa Cruz.

     Ruta Sevilla Modernista: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos el legado modernista que también tiene en Sevilla sus ejemplos como las casas que podemos encontrar en las calles Alfonso XII, Feria, Tomás de Ibarra, Felipe II y Adriano, entre otras.

     Ruta Sevilla Regionalista: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos el legado que arquitectos como Aníbal González y sus contemporáneos dejaron en Sevilla con la famosísima Plaza de España.

     Ruta Sevilla y la Expo del 29: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos el legado que la Exposición Iberoamericana de 1929 dejó en Sevilla en modo de pabellones y edificios que conforman el Parque de María Luisa y el Barrio de Heliópolis.

     Ruta Sevilla y la Expo del 92: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos el legado que en la Isla de la Cartuja quedó para nuestra ciudad, llevándola al siglo XXI.

     Ruta Sevilla Cofrade: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos la importancia del mundo cofrade en la historia de nuestra ciudad y sus incontables manifestaciones artísticas en el interior de los templos, las casas de hermandad, y en los actos de culto interno y externos (procesiones).

     Ruta Sevilla, Ciudad de Ópera: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos la importancia de Sevilla en la historia del Bel Canto, puesto que está presente en más de 100 óperas. Podemos elegir varias rutas relacionadas con la Ópera y Sevilla: Sevilla escenario de Ópera ASevilla escenario de Ópera BEl Mito de CarmenEl Mito de Don Juan, y El Mito de Fígaro.

     Ruta Magallanes y la primera vuelta al mundo 1519-1522: Desde ExplicArte Sevilla te mostramos los hitos más importantes de la expedición que dio la I Vuelta a la Tierra.

     Y muchas más rutas... tú decides. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

La pintura "San Leandro instruyendo a su hermana Santa Florentina", de J. Maussola, en la Capilla de San Leandro, de la Catedral de Santa María de la Sede

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la pintura "San Leandro instruyendo a su hermana Santa Florentina", de J. Maussola, en la Capilla de San Leandro, de la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla.  
     Hoy, 13 de marzo, en Sevilla, en Hispania, San Leandro, obispo, que en España se celebra el día trece de noviembre (c. 600) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y que mejor día que hoy, para ExplicArte la pintura "San Leandro instruyendo a su hermana Santa Florentina", de J. Maussola, en la Capilla de San Leandro, de la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla.
     La Catedral de Santa María de la Sede  [nº 1 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 1 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la avenida de la Constitución, 13; con portadas secundarias a las calles Fray Ceferino González, plaza Virgen de los Reyes, y calle Alemanes (aunque la visita cultural se efectúa por la Puerta de San Cristóbal, o del Príncipe, en la calle Fray Ceferino González, s/n, siendo la salida por la Puerta del Perdón, en la calle Alemanes); en el Barrio de Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo.  
     En la Catedral de Santa María de la Sede, podemos contemplar la Capilla de San Leandro [nº 066 en el plano oficial de la Catedral de Santa María de la Sede]; este ámbito siempre ha tenido la misma advocación; esta capilla iniciada en 1733, copió su fachada de la de San Isidoro. Hasta entonces había sido la "Oficina de la Cera", que daba acceso al "Caracol de la Cera" (Alfonso Jiménez Martín, Cartografía de la Montaña hueca; Notas sobre los planos históricos de la catedral de Sevilla. Sevilla, 1997).
     Nada se sabe de la personalidad de J. Maussola, pin­tor que en 1735 firmó y fechó las dos pinturas que decoran las paredes laterales de la capilla de San Leandro de la Catedral. La primera de estas pinturas repre­senta a San Leandro en el tercer concilio de Toledo, en cuyo transcurso Recaredo abjuró de la herejía arria­na. La segunda pintura muestra a San Leandro instruyendo a Santa Florentina, cuyo asunto muestra a este Santo iniciando a su hermana y a otras monjas en la observación de la regla monástica que para ellas había redactado. Ambas obras son de secundaria calidad (Enrique Valdivieso, La pintura en la Catedral de Sevilla. Siglos XVII al XX, en La Catedral de Sevilla. Ed. Guadalquivir, 1991).
     Se trata de una obra en la que se muestra a Santa Florentina como abadesa de una fundación monástica cisterciense, reverenciando a su director espiritual, en el momento en que éste le otorga la regla de la Orden. De nuevo el autor utiliza los colores brillantes propios de la pintura cortesana española del momento, ejecutada por pintores italianos. 
     Resulta la composición bastante forzada en la forma de agrupar las figuras y ponerlas en relación con el espacio que las rodea; no obstante podemos encontrar varios personajes singularizados, descritos con más esmero que el resto.
     La escena transcurre en el interior de un despacho eclesiástico, pudiéndose advertir en la composición una perfecta línea diagonal que la atraviesa: de un lado los religiosos varones que asisten al acto y del otro San Leandro sentado, perfectamente identificado con su halo de santidad y sus dignidades, concediendo el libro de reglas al grupo de monjas encabezadas por santa Florentina. En la parte superior del lienzo, como en su compañero, un cortinaje simula, en un efecto teatral, el descubrimiento de la escena.
     Esta obra hubo de ser probablemente pintada por encargo por este desconocido pintor italiano en la Corte de Felipe V e Isabel de Farnesio, en donde se encontraba la comitiva real en 1735, con unas medidas de 2,71 x 1,94 mts. (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).     
Conozcamos mejor la Historia, Culto e Iconografía de San Leandro, obispo
     Nació en Cartagena. Fue arzobispo de Sevilla y apóstol de los visigodos en el siglo VI.
     Se abocó a la conversión de los arrianos. Hacia el final de su vida, se hizo secundar por su hermano Isidoro, quien lo sucedió hacia 598.
     Es patrón de Sevilla. Se lo invocaba contra el reumatismo.
     Sus atributos son la mitra y el báculo episcopales, y un corazón (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
San Leandro en la Historia de la Iglesia de Sevilla
     San Leandro, Arzobispo de Sevilla. Nacido en Cartagena el primer tercio del siglo VI intervino decisivamente en la conversión del pueblo visigodo y de su rey Recaredo, quien abjuró del arrianismo en el Concilio III de Toledo (589). Murió hacia el año 600. 
   Nació en Cartagena hacia el año 540, el mayor de cuatro hermanos, hijos de Severia­no, alto funcionario del reino visigodo, y de madre de nombre desconocido, convertida más tarde al catolicismo. Sus otros hermanos fueron: Florentina, monja; Fulgencio, obispo de Écija; e Isidoro, sucesor de Leandro en la sede hispalense, todos ellos santos y cumbre jamás alcanzada de la Iglesia de Sevilla.
       La primera semblanza de san Leandro nos viene de su hermano san Isidoro, en su libro De viris illustribus. Merece la pena que consignemos traducido el perfil biográfico que nos ofrece de su hermano mayor:
      «Leandro, cuyo padre se llamaba Severiano, oriundo de la provincia Hispana Cartaginense, fue monje de profesión y desde el monacato designado obispo de la Iglesia de Sevilla en la provincia Bética. Hombre de una dulce elocuencia, de aventajadísimo ingenio y distinguido tanto por su vida como por su doctrina, a su fe y a su habilidad se le debe la vuelta de los godos desde la insensatez arriana a la fe católica. En la peregrinación de su destierro compuso dos libros contra los dogmas de los herejes, riquísimos en erudición bíblica; en ellos no sólo descubre la maldad de la impiedad arriana sino que además la refuta con estilo vehemente, es decir, demostrando lo que tiene la Iglesia católica contra los mismos y cuán distante está de ellos tanto por las creencias religiosas como por los sacramentos de la fe. 
       Existe también un laudable opúsculo de Leandro contra las enseñanzas de los arrianos, en el cual, después de proponer su doctrina, le opone la correspondiente respuesta. Publicó asimismo un tratado sobre la instrucción de las vírgenes y desprecio del mundo dirigido a su hermana Florentina y dividido en capí­tulos. Trabajó mucho para mejorar los oficios eclesiásticos escribiendo para todo el salterio una doble edición de oraciones así como composiciones musicales para la misa.
       Escribió muchas cartas: una al papa Gregorio sobre el bautismo, otra al hermano, en la que le advierte que no debe temer la muerte. Escribió asimismo muchísimas cartas familiares a otros obispos, que aunque no eran abundantes en palabras, eran ciertamente muy penetrantes por su doctrina. Floreció bajo Recaredo, hombre religioso, en cuyo tiempo terminó sus días con muerte admirable.»
       Esta reseña, desesperadamente breve, no resuelve las dudas y oscuridades suscitadas en una vida tan compleja y rica.
       Perteneciente a una familia distinguida (se duda si su padre, hispano-romano, fue gobernador de Cartago Nova; su madre, de origen godo y de religión arriana, se convirtió tras el destierro), ésta hubo de huir de Cartagena posiblemente cuando los bizantinos ocuparon la ciudad y se refugiaron en Sevilla. Aquí mueren sus padres y Leandro se hace cargo de la familia y especialmente de la educación de Isidoro, el hermano menor. Libre de estos cuidados, abrazó la vida monástica.
       Su elevación a la sede hispalense hay que situarla con toda probabilidad poco antes de la llegada de Hermenegildo a la Bética. Por lo tanto, hacia los años 577-578. A él se debe en gran medida la conversión de Hermenegildo, según cuenta san Gregorio Magno en sus Diálogos: «Hermenegildo, hijo de Leovigildo, pasó de la herejía arriana al catolicismo por la predicación de Leandro, amigo mío desde no hace mucho tiempo». Aunque Gregorio de Tours, en su Historia Francorum, lo atribuye a su esposa Ingunda: «Ingunda predicó a su esposo que abandonase la falacia de la herejía y reconociese la verdad de la ley católica. El se opuso durante un tiempo, pero al fin, conmovido por sus ruegos, se convirtió al catolicismo».
       Salpicado por la contienda suscitada entre Hermenegildo y su padre Leovigildo, san Leandro marchó al destierro en el año 580 y partió en misión diplomática de la Iglesia visigoda a Constantinopla. Allí conoció a Gregorio Magno, apocrisario o nuncio apostóli­co por aquel entonces en la ciudad imperial. El propio Gregorio Magno, en sus Moralia in Job, refiere de este encuentro: «Hace bastante tiempo que te conocí en Constantinopla, cuando yo también estaba allí por intereses de la sede apostólica y tú habías ido a esta ciudad como legado por motivos de fe de los visigodos». Aunque san Leandro no obtuvo resultados políticos de su viaje, al menos le vino de aquella estancia una amistad de por vida con el futuro papa Gregorio Magno. Años después, uno en Roma y otro en Sevilla, intercambiarían abundante correspondencia, conservándose únicamente cuatro cartas de Gregorio a Leandro, pero en donde se puede palpar la talla humana y moral del arzobispo de Sevilla. 
       Un dato curioso aparece en una de estas cartas: ambos padecían de gota, enfermedad frecuente en posteriores arzobispos de Sevilla. «Sobre la enfermedad de la podagra o mal de gota que aqueja a vuestra santidad -le escribe Gregorio Magno- debo deciros que yo también me encuentro enormemente oprimido por un constante dolor producido por esa enfermedad. Pero nuestro consuelo será fácil, si en medio de los castigos que padecemos, traemos a nuestra memoria los pecados que hemos cometido». También le envió el palio, símbolo de su dignidad arzobispal: «Como una bendición del bienaventurado Pedro, príncipe de los Apóstoles, os enviamos el palio que habéis de usar tan sólo en la misa. Al enviároslo, debí advertiros cómo debíais vivir, pero suprimo esta exhortación porque vuestras costumbres van delante de las palabras».
       La vuelta del destierro hay que fecharla en el 586, año de la muerte de Leovigildo. La subida al trono de Recaredo y su conversión supondrá un cambio radical en el panorama de la Península. En febrero de 587 -aún no había cumplido el año de reinado- ya era católico. La conversión del pueblo godo del arrianismo al catolicismo, siguiendo el exem­plum regis, se hizo casi sin resistencia salvo algún que otro obispo arriano y se proclamó oficial en el concilio III de Toledo, celebrado en 589. Presidido por san Leandro, en esta reunión nacional brilló el arzobispo hispalense con su dulce elocuencia y aventajadísimo ingenio, en expresión de su hermano Isidoro. San Leandro glosó la homilía de aquel día memorable con estas palabras que resonaron en la basílica de Toledo: «Nuevos pueblos han nacido de repente para la Iglesia; los que antes nos atribulaban con su dureza, ahora nos consuelan con su fe».
       No escribió mucho san Leandro. Su herencia literaria es corta, pero a él se debe el impulso intelectual que, irradiando de Sevilla, puso en movimiento la labor científica de la España visigoda. En el destierro, escribió dos obras teológicas contra los arrianos que se conservan: Duos adversus haereticorum dogmata libros y Opusculum adversus instituta arianorum. En el concilio III de Toledo pronunció su Homilia in laudem Eclesiae, canto a la paz y a la unión en un estilo hermoso. Escribió también, según su hermano Isidoro, "para todo el salterio una doble edición de oraciones así como composiciones musicales para la misa». Y por último, aparte sus cartas que se han perdido, ese maravilloso texto obre la vida religiosa y dedicado a su hermana Florentina: De institutione virginum, con avisos preciosos para toda vida religiosa que quiera caminar por la vida del Espíritu.
     Murió, no se sabe bien la fecha, hacia el 599 ó 600. San Isidoro, tan parco al referirse a su hermano, dice que «terminó sus días con muerte admirable». La Iglesia de Sevilla celebra su fiesta el 13 de noviembre (Carlos Ros, Sevilla Romana, Visigoda y Musulmana, en Historia de la Iglesia de Sevilla. Editorial Castillejo. Sevilla, 1992).
Conozcamos mejor la Biografía de San Leandro de Sevilla, obispo; 
       San Leandro de Sevilla (Cartagena, Murcia, c. 535 – Sevilla, c. 600). Obispo y escritor, santo.
       La mayor parte de los datos biográficos conocidos sobre Leandro de Sevilla se conservan en las obras de Gregorio Magno (Epistolae, Dialogi y Moralia in Iob), Juan de Biclaro (Chronicon), Isidoro de Sevilla (el capítulo 28 de su De uiris illustribus) y Gregorio de Tours (Historia Francorum). Gracias a Isidoro, su hermano menor y sucesor en la sede metropolitana de Sevilla, se sabe que ambos tuvieron otros dos hermanos: Florentina (que estuvo al frente de una comunidad religiosa femenina) y Fulgencio (obispo de Écija).
       Su padre se llamaba Severiano. Siendo aún bastante joven (c. 554), abandonó Cartagena junto con su familia, posiblemente a causa de las luchas políticas del momento entre hispano-romanos, godos y bizantinos. Se sabe también que fue monje —no se conoce dónde ni por cuánto tiempo— y que probablemente ya era obispo de Sevilla (c. 578), cuando Hermenegildo se sublevó contra su padre Leovigildo. Por esta misma época Leandro realizó un viaje a Constantinopla. A su vuelta fue a Cartagena y no volvió a Sevilla hasta alrededor del año 585. Sobre la razón que lo mantuvo varios años fuera de su sede episcopal no existen datos precisos, pero el parecer más extendido relaciona su ausencia primero con una embajada a las órdenes de Hermenegildo, tras su sublevación contra Leovigildo; y luego con las represalias tomadas por este Monarca contra los obispos no arrianos que apoyaron a su hijo. Como Isidoro habla de su destierro, se supone que lo pasó en Constantinopla, en Cartagena o en ambas ciudades.
       En la primera trabó amistad con Gregorio —luego Gregorio Magno—, que vivió allí como apocrisiario de Pelagio II entre 579 y 585; en la segunda, con el obispo Liciniano. La tradición cuenta que, en su lecho de muerte, Leovigildo encomendó a Leandro el cuidado pastoral de su hijo Recaredo. Éste, ya como Rey, convocó en 589 el III Concilio de Toledo, en el que renegó públicamente del arrianismo y decretó la conversión de su reino. Leandro de Sevilla y Eutropio de Valencia fueron las personalidades más destacadas del Concilio.
       Conservamos dos obras transmitidas bajo el nombre de Leandro: el De institutione uirginum et de contemptu mundi libellus y el De triumpho Ecclesiae ob conuersione Gothorum. De ellas, la primera es la única que se le puede atribuir con total seguridad. Es un tratado dividido en dos partes: una larga introducción sobre la virginidad seguida de normas y consejos de aplicación práctica sobre las virtudes y la vida monástica.
       En él hace gala de una enorme erudición patrística: sus fuentes conocidas son Tertuliano, Cipriano de Cartago, Ambrosio, Jerónimo, Agustín, Casiano e incluso Benito de Nursia (es poco probable que haya utilizado el De laude uirginitatis de Osio de Córdoba, o el Annulus de Severo de Málaga). Este texto ha llegado hasta hoy en dos versiones de distinta extensión. La más breve —con diez capítulos y medio menos— es la más conocida.
       Leandro es también autor del discurso De triumpho Ecclesiae ob conuersione Gothorum, también conocido como Homelia in laudem Ecclesiae. Se ha conservado junto a los cánones del III Concilio de Toledo, contexto en el que debió de pronunciarse. Ahora bien, como Isidoro no lo cita entre las obras de Leandro, hubo en el pasado quien dudó de su autoría. Se trata de un texto sólidamente estructurado desde el punto de vista retórico y también de enorme erudición: en él se adivina el conocimiento de Ambrosio (Explanatio Psalmorum), Gregorio Magno (Moralia in Iob), Casiodoro (Expositio Psalmorum) y, sobre todo, Agustín de Hipona (Epistulae, Enarrationes in Psalmos, Enchiridion, De sancta uirginitate, Sermones...). Algunos de estos autores habrían podido ser citados a través de fuentes intermedias.
       Se sabe que Leandro escribió otras obras, hoy perdidas.
       Isidoro habla de “dos libros contra los dogmas de los herejes”, de un “pequeño tratado sobre las creencias de los arrianos” y de innumerables cartas que tampoco se han conservado. Se conoce el tema y destinatario de dos de ellas: el bautismo, dirigida a Gregorio; y el temor a la muerte, enviada “a su hermano” (no se sabe a cuál de los dos). Por último, la atribución a Leandro de todas o muchas de las composiciones del conocido como Liber psalmographus y de la misa y oficio de san Vicente sólo es, por el momento, hipotética.
       En fin, la importancia en su tiempo de Leandro como político, teólogo y hombre de letras se ve atestiguada, además de por sus obras y por su trato con monarcas y personalidades del entorno visigodo, por algunos aspectos de su relación con Gregorio Magno.
     Por una parte, el sevillano fue quien alentó a Gregorio a escribir sus Moralia in Iob, razón por la cual fue su dedicatorio. Por otra, al final de su vida, Gregorio le otorgó licencia para el uso del palio en las celebraciones solemnes. Esto podría indicar que Leandro fue incluso vicario apostólico en la zona, pero no hay pruebas que lo corroboren (María Adelaida Andrés Sanz, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
       Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la pintura "San Leandro instruyendo a su hermana Santa Florentina", de J. Maussola, en la Capilla de San Leandro, de la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la Capilla de San Leandro, de la Catedral de Santa María de la Sede, en ExplicArte Sevilla.

jueves, 12 de marzo de 2026

El enmarcamiento cerámico para puerta, de Hernando de Valladares, en el Vestíbulo del Museo de Bellas Artes

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el enmarcamiento cerámico para puerta, de Hernando de Valladares, en el Vestíbulo del Museo de Bellas Artes, de Sevilla
     Hoy, 12 de marzo, es el Día Internacional de la Cerámica, así que hoy es el mejor día para ExplicArte el enmarcamiento cerámico, de Hernando de Valladares, en el Vestíbulo del Museo de Bellas Artes, de Sevilla.
     El Museo de Bellas Artes, antiguo Convento de la Merced Calzada [nº 15 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 59 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la Plaza del Museo, 9; en el Barrio del Museo, del Distrito Casco Antiguo.
      En el Vestíbulo del Museo de Bellas Artes podemos contemplar el enmarcamiento para puerta, de Hernando de Valladares (activo entre 1589 y 1631), siendo un azulejo plano policromado en estilo renacentista, realizado hacia 1600, con unas medidas de 4'16 x 3'12 mts., y procedente del Convento de San Pablo, tras la desamortización.
       El taller de los Valladares. A fines del siglo XVI y durante las primeras décadas del XVII desarrolla su labor esta familia de ceramistas que produjeron gran cantidad de azulejos para zócalos, mesas de altar, pavimentos de olambrillas, revestimientos de cubiertas, etc. Juan sería el iniciador de la dinastía y le sucederán un hijo llamado como él y otro, más conocido que éste, de nombre Hernando. Más tarde, Benito, hijo de este último, heredará el taller familiar.
     Hernando se convierte desde 1590 hasta 1630 en el director del taller cerámico más importante de cuantos trabajan en Triana en esa época y a él serán encomendados los revestimientos de los mejores conjuntos civiles y religiosos construidos o transformados en estos años. Los Reales Alcázares, la iglesia, coro y claustro del Monasterio de Santa Paula, la escalera del extinguido convento de San Agustín, las cartujas de las Cuevas y de la Defensión, capillas privadas en las parroquias de San Vicente, San Lorenzo, Santa Catalina, San Isidoro, San Martín, Santa Ana, Santiago el Mayor, etc. serán algunos de los conjuntos más notables. Además de sus obras en Sevilla fue un importante exportador como demuestran sus pedidos para San­lúcar de Barrameda, Córdoba, Lisboa, Évora, México o Lima.
     El estilo de las obras de Valladares se basa en los repertorios anteriores aportados por Augusta y sus contemporáneos. De ellos se hace continuador manteniendo dignamente la calidad del dibujo, la brillantez de los colores y adaptando las decoraciones a sus marcos de forma muy atinada. Entre sus aportaciones más significativas se encuentran las numerosas mesas de altar debidas a su labor.
     A su producción pueden atribuirse algunas obras de las conservadas en el Museo, principalmente los paneles procedentes del extinguido Convento de San Pablo, un conjunto de excepcional importancia. A éste pertenecen el arco de acceso al claustro del Aljibe donde se aprecian los escudos de la Orden Dominica y el de los patronos, los Duques de Medina-Sidonia. Son también notables las figuras de atlantes y cariátides del vestíbulo de entrada y las pilastras de candelieri.
     Hernando de Valladares redujo el amplio repertorio de motivos textiles de las décadas anteriores y potenció por el contrario los aspectos más figurativos de sus zócalos insistiendo en frisos horizontales y pilastras verticales que hacen de marco a paños de fondo. La influencia de tapices flamencos y grabados de Fontainebleau es pa­tente en los motivos y esquemas compositivos. 
     Durante los primeros años del siglo XVII se desarrolló en Sevilla una intensa actividad constructiva. Nume­rosos conventos se edifican o reforman completando sus acabados con azulejos pintados. El taller de los Valladares, especialmente Hernando, fue en ese proceso el más importante de los de Triana y a él se encomendaron numerosos pedidos.
     Las relaciones de los Valladares con la Orden de Santo Domingo fueron frecuentes. Obras como la del convento de San Pablo de Sevilla con la familia Guzmán como patronos o la del Colegio de Regina Angelorum, de la misma Orden y bajo el patronazgo de los Marqueses de Ayamonte, son buena muestra de ello y de la calidad del trabajo de estos azulejeros (Alfonso Pleguezuelo Hernández, Cerámica, en El Museo de Bellas Artes de Sevilla, Tomo I. Ed. Gever, Sevilla, 1991).
      Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el enmarcamiento cerámico, de Hernando de Valladares, en el Vestíbulo del Museo de Bellas Artes, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre el Vestíbulo del Museo de Bellas Artes, en ExplicArte Sevilla.

miércoles, 11 de marzo de 2026

El bordado de mantones, en Carrión de los Céspedes, Pilas, y Villamanrique de la Condesa (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el bordado de mantones, en Carrión de los Céspedes, Pilas, y Villamanrique de la Condesa (Sevilla).
   Los diversos autores que han estudiado el tema coinciden en señalar que el origen de los mantones remite a China y, en menor medida, a Filipinas, de donde se importaban a través del puerto de Manila. Originalmente la decoración era totalmente asiática, con predominio de elementos florales, aves y escenas cortesanas, y carecían de flecos, acabando pues en un corte recto. Los flecos se incorporaron posteriormente en España, si bien se mantuvieron y adaptaron muchos de los elementos decorativos, que han pervivido hasta nuestros días.
     La industria nacional del mantón comenzó a desarrollarse en el siglo XVII, si bien tendía a la imitación de los diseños asiáticos, y no alcanzó sus máximas cotas hasta el siglo XIX, cuando el mantón empezó a desarrollar decoraciones autóctonas y fue adoptado, en sus diversas variantes, por grandes capas de la sociedad como prenda de lujo. Durante este siglo terminó de constituirse un sistema de producción que, con algunas variaciones, se mantiene aún hoy en día (bordado a mano en una serie de poblaciones, como Carrión, Villamanrique y Pilas, y enrejado en Cantillana). La industria comenzó a decaer en los años 30 del siglo XX, con la imposición de nuevas modas, y sufrió sus mayores crisis entre los años 60 y principios de los 90 del siglo XX, sin embargo ha vuelto a recuperarse recientemente como un complemento de moda, principalmente asociado a los ámbitos flamencos.
     El proceso de producción de un mantón comprende dos grandes fases, la primera, correspondiente al corte, diseño y bordado de los motivos decorativos, y la segunda, a la adición de los flecos y el "enrejado" (nombre que recibe la trama de flecos decorativa del mantón). Ambas fases se encuentran diferenciadas y claramente separadas, no solamente por tipos de artesanas, sino también geográficamente, ya que los mantones se bordan en Villamanrique de la Condesa, Carrión de los Céspedes, Pilas y Villanueva del Río y Minas, entre otras poblaciones, y los flecos se colocan exclusivamente en Cantillana.
     Tradicionalmente la fabricación y venta de los mantones estaba controlada por una serie de grandes firmas, las cuales surtían a las diferentes artesanas de materias primas y recogían el producto en las diferentes fases del proceso para trasladarlo a otro taller para que allí continuase su trabajo, o bien organizaban sus propios talleres de bordados, donde controlaban directamente la producción. Actualmente el mercado se haya controlado por firmas herederas de aquellas originales y otras nuevas que mantienen sistemas de trabajo similares, si bien las artesanas tienen cierta autonomía y fabrican también por su cuenta al poder adquirir libremente materias primas.
     En Carrión de los Céspedes existieron hasta mediados de los años 80 del siglo XX, varios talleres a cargo de las grandes firmas. En esto talleres las mujeres de mayor experiencia, conocidas como "maestras", diseñaban y enseñaban las técnicas de bordado a las aprendices; con el tiempo las más cualificadas acababan alcanzando el rango de maestra. De forma paralela a los talleres de bordado, muchas de las bordadoras trabajaban en sus casas para conseguir ingresos extra. A principios de los años 80, y de forma más notoria en los años siguientes, el sector entró en crisis al enfrentarse a la competencia de los mantones bordados a máquina y un notable descenso de las ventas. Debido a esto los talleres cerraron, quedando exclusivamente las bordadoras domésticas. En la actualidad el sector se ha liberalizado mucho, ya que muchas bordadoras controlan todo el proceso de bordado y venta, trabajando de forma conjunta con flecadoras de Cantillana.
     El mantón posee un gran significado simbólico, pues se asocia con las ocasiones festivas. Es habitual ver a mujeres que lo visten en las fiestas más destacadas de sus poblaciones, por ejemplo en ferias, romerías, Cruces de Mayo, etc. En Carrión esta prenda se luce especialmente en las fiestas de las dos hermandades rivales, el Rosario y Consolación.
Montaje
     El bastidor se monta inicialmente con una separación entre barras de no más de 60 centímetros, centrando la tela en él. La seda no se ata directamente al bastidor, sino que se cose a una tela blanca de 
algodón basto, la cual se tensa en el bastidor gracias a unas cuerdas. 
     Cuando la bordadora termine su trabajo en una sección determinada, desenrollará el bastidor, unos 30 centímetros por cada lado, y así sucesivamente hasta completar el mantón.
Selección
     Se elige un diseño de los ya existentes o se desarrolla uno nuevo. 
     Normalmente suele constar de motivos florales, avecillas y, en caso más contados, paisajes. Al mismo tiempo se decide el color de la tela y de los motivos que la decorarán, así como las dimensiones totales.
Diseño
     La bordadora pasa el diseño a papel vegetal siguiendo una escala 1:1. 
     Para aligerar el trabajo suele dibujarse solamente un cuarto del diseño total, repitiéndolo en toda la tela, ya que los diseños suelen ser especulares a cuatro. Un diseño asimétrico supondría un incremento de los costes de producción, lo cual repercutiría en el precio final, por lo que pocos compradores optan por uno así.
Acabado
     Una vez se ha terminado el bordado, se procede a desmontar el bastidor. Dado que durante todo el proceso la tela ha estado tensada puede darse el caso de que se cedido por algún lado, razón por la que es necesario cortar los bordes pero dejando un espacio (cenefa) de al menos diez centímetro hasta el borde final; esto se hace así a fin obtener un paño regular. Según se le vaya a añadir flecado o no la bordadora puede doblar y coser el borde, protegiéndolo así del desgaste y dejándolo listo para la siguiente fase.
Bordado (Técnica)
     Para el bordado, la artesana enhebra el hilo de seda en una aguja y sitúa la mano derecha sobre la tela, mientras que la izquierda está debajo, a continuación va pasando la aguja de un lado a otro siguiendo el diseño. Éste indica además en que puntos la bordadora ha de cambiar el color del hilo para crear un determinado efecto. 
     Algunas de las técnicas empleadas son: Sombreado, Arenilla, Pisado, Pana, Cruceta, Pespunteado y  "Pintar bordando".
Calcado
     Según sea la tela, de color claro o de color oscuro, la artesana utilizará un lápiz de carboncillo negro o blanco, a fin de que el diseño resalte sobre la tela. Para ello dispone el papel vegetal centrado sobre el bastidor y va calcando delicadamente los dibujos, a continuación retira el papel y repasa el diseño con los lápices para marcarlo (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el bordado de mantones, en Carrión de los Céspedes, Pilas, y Villamanrique de la Condesa (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia sevillana.

Más sobre la localidad de Carrión de los Céspedes (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

Más sobre la localidad de Pilas (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

Más sobre la localidad de Villamanrique de la Condesa (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

La lápida funeraria de Martín Villa, en el Panteón de Sevillanos Ilustres, de la Iglesia de la Anunciación

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la lápida funerario de Martín Villa, en el Panteón de Sevillanos Ilustres, de la Iglesia de la Anunciación, de Sevilla.   
     Hoy, 11 de marzo, es el aniversario del fallecimiento (11 de marzo de 1876) de Antonio Martín Villa, personaje, cuyos restos reposan en el Panteón de Sevillanos Ilustres, por lo que hoy es el mejor día para ExplicArte la lápida funeraria de Martín Villa, en el Panteón de Sevillanos Ilustres, de la Iglesia de la Anunciación, de Sevilla.
     La Iglesia de la Anunciación [nº 25 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 48 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la calle Laraña, 1; en el Barrio de la Alfalfa, del Distrito Casco Antiguo.
     En el muro que se correspondería en la iglesia de la Anunciación con el del Evangelio, y en su zona media, se encuentra la lápida funeraria de Antonio Martín Villa (1804-1876), en el mismo espacio que la lápida funeraria de Mateos Gago, y el monumento funerario de los Hermanos Bécquer.
     Antonio Martín Villa, fallecido en 1876, que fue rector de la Universidad de Sevilla, en la que introdujo importantes mejoras, y sumó a la jurisprudencia el interés por la arqueología, las ciencias naturales, la literatura y las Bellas Artes, siendo autor, entre otras obras, de una Reseña histórica de la Universidad de Sevilla y descripción de su iglesia.
     Es una lápida muy sencilla y austera de mármol blanco, con cuatro grandes clavos de bronce dorado en los ángulos, sin más comentario, en la que aparece grabado el texto:

ANTONIVS · MARTIN · VILLA
ALMONTANVS
HVIVS · VNIVERSITATIS · MODERATOR
FRVGIS · MODESTVS · COMIS
QVI · A · PRIMA · VSQVE · IVVENTA
SPRETIS · IVVENILIBVS · OTIIS
SCIENTIIS · SE · TOTVM · ADDIXIT
IVRISCONSVLTVS · SAPIENTISSIMVS
SCRIPTOR · EGREGIVS
LITTERARVM · CVLTOR · INSIGNIS
RERVM · NATVRALIVM · ET · BONARVM · ARTIVM
ERVDITIONE · PRAECLARVS
DECESSIT · IV · IDVS · MARTII · ANNO · MDCCCLXXVI
HEIC · R · PRIVILEGIO · TVMVLATVS
DISCIPVLI · EIVSQVE · NECESSARII
VIRO · SPECTATISSIMO
HOCCE · GRATI · ANIMI · MONVMENTVM
COLLATIS · VNDIQVE · SVMPTIBVS
MEMORES
MDCCCXCIII
P

     Cuya traducción sería la siguiente:
     "Antonio Martín Villa, Almonteño, moderador culto de esta Universidad, modesto quien desde su primer día hasta el último se dedicó por completo a las ciencias.
     Sapientísimo jurisconsulto, excelente escritor, culto de la literatura, culto de la naturaleza, de las buenas artes y eminente erudito.
     Murió el 4 de los idus de marzo de 1876. Se enterró con el privilegio de sus necesarios discípulos para un hombre muy respetado.
     Este es un monumento a un alma agradecida. 
     Los memoriales de 1893".
Conozcamos mejor la Biografía de Martín Villa, personaje que protagoniza la lápida funeraria reseñada; 
     Antonio Martín Villa (Almonte, 1804 - Sevilla, 11 de marzo de 1876) fue secretario general (1834-1852) y rector de la Universidad de Sevilla (1854-1868).
     Fue autor de una historia de dicha institución y alcanzó gran fama como escritor, literato y jurisconsulto, contándose entre sus amigos afamados poetas (Alberto Lista y Aragón), políticos (Juan Bravo Murillo) y la propia Casa Real Española por su amistad con la Reina Isabel II. Su modestia y humildad le llevó a rechazar altos cargos en la Administración y en la Santa Sede.
     Poco antes de morir, en 1872, alcanzó el Grado de Licenciado en Filosofía y Letras, con premio extraordinario.
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la lápida funeraria de Martín Villa, en el Panteón de Sevillanos Ilustres, de la Iglesia de la Anunciación, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre el Panteón de Sevillanos Ilustres, en ExplicArte Sevilla.

martes, 10 de marzo de 2026

Un paseo por la plazuela Cristóbal Suárez de Ribera

     Por amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la plazuela Cristóbal Suárez de Ribera, de Sevilla, dando un paseo por ella
     La plazuela Cristóbal Suárez de Ribera es, en el Callejero Sevillano, una vía que se encuentra en el Barrio de San Julián, del Distrito Casco Antiguo; y va de la confluencia de las calles Puerta de Córdoba, y Madre Dolores Márquez, a la confluencia de las calles Muñoz León, Madre Dolores Márquez, y Ronda de Capuchinos
      La plaza (desde el punto de vista urbanístico, y como definición, responde a un tipo de espacio urbano más abierto, menos lineal, excepción hecha de jardines y parques. La tipología de las plazas, sólo las del casco histórico, es mucho más rica que la de los espacios lineales; baste indicar que su morfología se encuentra fuertemente condicionada, bien por su génesis, bien por su funcionalidad, cuando no por ambas simultáneamente. Con todo, hay elocuentes ejemplos que ponen de manifiesto que, a veces, la consideración de calle o plaza no es sino un convencionalismo, o una intuición popular, relacionada con las funciones de centralidad y relación que ese espacio posee para el vecindario, que dignifica así una calle elevándola a la categoría de la plaza, siendo considerada genéricamente el ensanche del viario).
     También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
     Formó parte de la calle Real de San Julián, así denominada por la iglesia de igual advocación; la parte final era conocida como plaza de San Hermenegildo por encontrarse frente a esta ermita, hasta que en la reforma general del callejero de 1845 quedó integrada en Muro de Córdoba. En un plano parcelario de 1945 figura rotulada como calle Capuchinos, por su proximidad a este convento. 
     Es una plazuela corta y ancha, de trazado reciente, pues como espacio intramuros inmediato a la Puerta de Córdoba sufrió una remodelación urbanística, tras el derribo de la muralla, al objeto de conectar el viario de la ciudad histórica con la "ronda", que entonces se urbanizaba; de nuevo, a partir de 1962 un amplio sector del barrio de San Julián, el comprendido entre ésta, San Hermenegildo y Aceituno, fue reducido a solar, reordenándose el viario y construyéndose nuevos bloques de viviendas. Antes de la remodelación confluía a ella la calle Naranjo por la acera de los pares, y por la de los impares lo hace Puerta de Córdoba. Posee calzada de asfalto y aceras de losetas, salvo en la confluencia con Ronda de Capuchi­nos, que son de terrazo en tonos blancos y rojizos; se ilumina con farolas de báculo. La edificación residencial está cons1ituida por bloques de viviendas levantados en la última década, de seis y siete plantas de altura. En la confluencia con Muñoz. y León se encuentra la iglesia de San Hermenegildo, de­lante de la cual hay un pequeño espacio ajardinado, con aceras de terrazo, pero carente de cualquier otro tipo de mobiliario urbano. La iglesia posee una pobre fachada en tonos blancos y ocres, y su puerta, flan­queada por dos columnas lisas, está rematada por una hornacina vacía y un frontón partido; en el lateral izquierdo tiene una lá­pida con la siguiente inscripción: "Hermenegildo almo sacrum sanguine regis, suplex qui transis hunc venerare locum: oh tú, cualquiera que pasa, venera rendido este lugar consagrado con la sangre del rey Hermenegildo. Góngora".
     Según González de León (Las calles...), en 1569 Ambrosio de Morales mandó repa­rar la torre situada junto a la puerta donde sostiene la leyenda que estuvo preso y murió San Hermenegildo. En 1603 la Cofradía de San Hermenegildo pidió sitio para cons­truir una iglesia dedicada a su santo patrón; la ciudad se lo concedió junto a la Puerta de Córdoba "en el sitio donde está la cárcel donde fue preso y martirisado..." (Sec. 10, 9-VI-1603), pero con la condición expresa de no romper el muro ni abrir pasadizo. La tradición del martirio y muerte de San Hermenegildo en este lugar es recogida por cronistas y eruditos, y también la relata Fernán Caballero en La gaviota; sin embargo, no puede ser considerada más que una leyenda, ya que en la fecha de la muerte de San Hermenegildo (585), ni la ciudad se extendía hasta esa zona, ni estaban construidas las murallas. A los pies de la iglesia se conserva la Puerta de Córdoba de la cerca almohade. A las funciones residenciales une las de tránsito, ya que canaliza un fluido tráfico rodado de salida desde este sector de la ciudad histórica hacia la ''ronda''. Asimismo las plantas bajas de las nuevas edificaciones acogen diversas actividades comerciales, de ocio y asistenciales; todas estas actividades generan un intenso trasiego peatonal a todas horas del día [Josefina Cruz Villalón, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
Conozcamos mejor la Biografía de Cristóbal Suárez de Ribera, personaje que da nombre a la vía reseñada
;
     Cristóbal Suárez de Ribera fundó en Sevilla la capilla o ermita de San Hermenegildo, construida entre 1607 y 1616, donde siempre estuvo el lienzo "Retrato de Cristóbal Suárez de Ribera", asignado a Francisco de Herrera el Viejo en un inventario de 1795, hasta su depósito en el Museo de Bellas Artes tras ser restaurado en 1910. Suárez de Ribera fue padrino de bautizo de Juana Pacheco, casada con Velázquez en abril de 1618, y falleció el mismo año, el 13 de octubre, con sesenta y ocho años de edad. Se trata, pues, de un retrato póstumo, en el que el rostro del retratado no refleja la edad que podía tener en el momento de conocerlo Velázquez.
     El sacerdote retratado, devoto de san Hermenegildo, aparece de rodillas en un salón desnudo. Al fondo un amplio vano deja ver las copas de unos árboles frondosos y unas nubes interpuestas al sol. En alto las armas de la hermandad: una cruz con guirnalda de rosas entre un hacha (instrumento del martirio del santo) y una palma enlazadas por una corona sobre fondo rojo.
     Al ser limpiado cuadro en 1910 -cuando se atribuía a la escuela sevillana- apareció en el muro bajo la ventana la fecha, 1620, y un monograma, diversamente leído «DOVZ» o «DLZ» (D,V y Z entrelazadas, la O como círculo reducido sobre el trazo vertical de la d, podría ser también el punto de una i), interpretado como el monograma de Velázquez, aunque de él se han ofrecido otras lecturas, siendo a partir de entonces admitido de forma unánime por la crítica como obra de Velázquez, no obstante advertirse el mal estado de conservación, con pérdidas de pintura y abrasiones. Sólo el hecho de tratarse de un retrato póstumo justificaría la falta de verdad que hay en el blando rostro reducido, por otra parte, a una pequeña mancha en un lienzo demasiado grande y vacío, muy lejos del coetáneo retrato de La venerable madre Jerónima de la Fuente.
     El tipo de retrato, cuyo modelo podrían ser los retratos funerarios orantes propios de la escultura, guarda concomitancias también con el del donante, normalmente incorporado al espacio en que se desarrolla la escena sagrada. Pero el hecho de que la imagen del titular de la capilla fuese en esta ocasión de bulto pudo determinar esta elección para un retrato aislado, colocado junto a la tumba del efigiado e idealmente integrado en un conjunto decorativo del que formaría parte la imagen de San Hermenegildo, atribuida a Martínez Montañés, y el retrato velazqueño, cuyo gesto apunta hacia el altar mayor.
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la plazuela Cristóbal Suárez de Ribera, de Sevilla, dando un paseo por ella. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre el Callejero de Sevilla, en ExplicArte Sevilla.

La plazuela Cristóbal Suárez de Ribera, al detalle: