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Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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lunes, 6 de julio de 2026

Los principales monumentos (Iglesia de las Angustias, Convento del Carmen, Convento de San Diego, Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, Casa de la Inquisición, Hospital de la Reina, Pósito, Cárcel Real, Carnicerías Reales, Barrio de la Joya, Caño Wamba, Baños Árabes, Puente Romano, Pilar de la Carrera, y Castillo) de la localidad de Alhama de Granada II, en la provincia de Granada

      Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Granada, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de las Angustias, Convento del Carmen, Convento de San Diego, Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, Casa de la Inquisición, Hospital de la Reina, Pósito, Cárcel Real, Carnicerías Reales, Barrio de la Joya, Caño Wamba, Baños Árabes, Puente Romano, Pilar de la Carrera, y Castillo) de la localidad de Alhama de Granada II, en la provincia de Granada.


Iglesia de las Angustias.-
     Templo barroco con planta de cruz latina al que se adosan la sacristía y otras dependencias, conformado a lo largo del siglo XVII. Está reali­zado con mampostería y yeso, a excepción de las portadas que utilizaron sillares. Su grado de deterioro es muy elevado, destacando en él los emblemas heráldicos de las pechinas, la cúpula del crucero y el camarín que data del siglo XVIII. El saqueo y quema del templo en la guerra civil lo dejó en un estado deplorable, hasta el punto de ser clausurado en la posguerra, lo que ha ido provocando un grave abandono, con el consiguiente deterioro que ello conlleva (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     Raya Retamero indica que poco se sabe de este templo, como poco es conocido el conjunto de monumentos de Alhama. 
     Se podría afirmar que el edificio se fue perfeccionando y acabando a lo largo del siglo XVII. Los materiales constructivos corresponden a los de la arquitectura popular de la época, poco variados: mampostería y yesos, a excepción de los sillares empleados en las portadas. Está encalada en su fachada exterior. 
     En cuanto a su decoración, poco es lo que subsiste: las pechinas decoradas con emblemas heráldicos, la cúpula, el crucero y el camarín, que parece ser la parte más reciente de la iglesia según una inscripción en el mismo 1762. 
     Es de una sola nave y presenta, como se ha dicho, cúpula sobre pechinas en el crucero. A su planta, de cruz latina, se le adosan la sacristía y otras dependencias eclesiásticas. 
     El camarín se hizo en 1762. El resto de la iglesia sufrió la quema de retablos e imágenes, lienzos y altares durante la Guerra Civil. Solamente se salvo una modesta cajonería, fechada en 1679, que se conserva en la sacristía de la iglesia de la Encarnación y algunos lienzos de escaso valor. 
     El templo fue clausurado en la posguerra y progresivamente se fue destruyendo hasta convertirse prácticamente en un montón de escombros, sobre todo desde finales de los sesenta, en que una fuerte nevada hizo que se desplomara toda la cubierta.
     El edificio se encuentra actualmente en estado de ruina total. El saqueo y la quema del templo en la Guerra Civil lo dejó en un estado deplorable, hasta el punto de ser clausurado en la posguerra, y progresivamente se fue destruyendo hasta convertirse prácticamente en un montón de escombros, sobre todo desde finales de los sesenta, en que una fuerte nevada hizo que se desplomara toda la cubierta (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Convento - Iglesia del Carmen.-
     Edificio originariamente conformado por igle­sia y claustro adyacente. Sobre los restos de este último está instalado, actualmente, el Ayunta­miento de la ciudad, quedando el templo como vestigio de las funciones religiosas originales del conjunto.
     La Iglesia tiene planta de cruz latina, con capi­llas laterales, camarín en la cabecera y coro a los pies. Todo el espacio se cubre con una armadura de par y nudillo con tirantes de acero, cúpula sobre pechinas en el crucero, siendo baídas en sus brazos y de arista en la capilla mayor, y bó­vedas de medio punto en las capillas. Constituye en conjunto un edificio que espacial y decorativamente anuncia al barroco, a pesar de las intervenciones que han desvirtuado su concepción original, como la nave de la Epístola, que altera el esquema original. Su construcción se inicia por los pies en 1589, y no es hasta comienzos del siglo XVII cuando se construye la cabecera, gra­cias al mecenazgo de D. Rodrigo de Bazán y Maldonado, participando arquitectos de la propia Orden Carmelita, aunque no se descarta la participación de Ambrosio de Vico, estando acabada para 1619. Los materiales utilizados en esta primera etapa son pobres, tal como correspondería a los votos de la Orden. Las clases más poderosas de Alhama con el tiempo irían haciendo importantes aportaciones económicas que con­tribuirían al engrandecimiento de la Comunidad, cuestión que favorecería el enterramiento de familias alhameñas, tal como lo recuerdan los escudos que hay en los muros laterales de la igle­sia, y que comunican con las capillas que sirvieron para tales enterramientos. La desamortización del XIX, propició que el Ayuntamiento de Alhama, como ya se ha indicado, se instalara en el claustro y dependencias del monasterio.
     Al exterior se abre con una portada a los pies, que destaca por su esquema carmelitano muy sencillo, desarrollado mediante un rectángulo vertical rematado por frontón y centrado por el escudo de la Orden. La portada combina sillería en el cuerpo inferior y yeso en el superior. Junto a ésta hay un pequeño campanario de ladrillo rojizo, cuyos vanos pequeños y de medio punto, hoy vacíos, estaban ocupados en su origen por campanas. Contaba con una torre situada a la derecha de la cabecera, que tuvo que ser demoli­da a consecuencia del terremoto de 1884.
     Volviendo al interior, la capilla mayor, de escasa profundidad, contaba originariamente con un retablo realizado por Pedro de Raxis y Alonso de Mena, que fue sustituido en 1733 por el de la Hermandad de la Virgen del Rosario de Granada, el cual, finalmente, fue destruido en 1936. En sus laterales se abren capillas de planta cuadrada, permitiendo, la de la derecha, el acceso al camarín de la Virgen del Carmen, realizado en el siglo XVIII. Este destaca por su complejidad decorativa e iconográfica. De planta cuadrada, está totalmente cubierto de yeserías, en las que se han reinterpretado temas clásicos. Todo en la línea del artista cordobés Hurtado Izquierdo y sus seguidores.
     El crucero se cubre con una cúpula de media naranja muy rebajada sobre pechinas, con fres­cos barrocos fechados en 1737; unas cintas de repertorio vegetal dividen el espacio, en ocho gallones decorados con medallones ovales con santos de la orden carmelita: San Andrés Cor­sini de Florencia, San Cirilo del Monte Carme­lo, San Ángelo de Sicilia, entre otros. Destaca la heráldica, como los escudos de D. Rodrigo de Bazán y Maldonado y el de los Pérez del Pulgar. En uno de los brazos de crucero se conserva un retablo de estuco dedicado al Sagrado Corazón, estructurado en banco, tres calles, un solo piso y hornacina central que remata el conjunto. Com­pletan la decoración de la cabecera un cuadro de la Piedad, de la escuela granadina de mediados del siglo XVII, y dos esculturas de candelero, un San Pedro Nolasco de la escuela de los Mena, y una Virgen del Carmen, ya del siglo XVIII.
     En el muro del Evangelio, se abre la Capilla de Nuestro Padre Jesús Nazareno, en la actualidad de la Virgen de las Angustias. Organizada en dos cámaras, la primera con planta hexagonal en el primer cuerpo, y altares con hornacinas dispuestos en su perímetro, separados por pilastras corintias que enmarcan arcos de medio punto. Este espacio da paso a una segunda cámara con doble altura. En su sótano se encuentra una cripta de enterramientos con una cubierta pétrea del siglo XVIII. Sobre ésta se ubica el camarín, al que se puede acceder por unas escaleras realizadas con jaspe, al igual que el pequeño altar situado en el centro. Este espacio tiene un cerramiento de cúpula de media naranja de pequeño tamaño con nervios y abundante decoración a base de cabezas de angelitos y hojarasca, apreciándose aún restos de policromía y dorado. El camarín se completa con un programa deco­rativo barroco a base de columnas salomónicas adornadas en su fuste con hojas de acanto, y de­ talles dorados como los nervios de los tallos y los capiteles corintios. También son doradas las ins­cripciones que aparecen en la recargada cúpula y que muestran la profusión del estuco en este tipo de espacios. El camarín aloja actualmente a la Virgen de las Angustias, patrona de Alhama, obra del escultor granadino Espinosa Cuadros, que vino a reemplazar al Nazareno, la Soledad y San Juan, que desaparecieron en la guerra civil. El lado de la Epístola está ocupado por cinco capillas funerarias que presentan un esquema si­milar. Se abren con un arco de medio punto sobre pilastras toscanas, entablamento y un ático, que dependiendo de la familia propietaria tendrá mayor o menor complejidad, siendo la norma un rectángulo que cobijaba un cuadro, un relieve o un escudo del patrono, todo ello complementado por aletones de raigambre escurialense (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     Edificio originariamente conformado por iglesia y claustro adyacente. Sobre los restos de este último está instalado actualmente el Ayuntamiento de la ciudad, quedando el templo como vestigio de las funciones religiosas originales del conjunto.
     La iglesia tiene planta de cruz latina, con capillas laterales, camarín en la cabecera y coro a los pies. Todo el espacio se cubre con una armadura de par y nudillo con tirantes de acero, cúpula sobre pechinas en el crucero y bóveda de medio punto en las capillas. El crucero posee una cúpula decorada  con ricos frescos, hoy deteriorados, que descansa sobre cuatro arcos de medio punto. Tras uno de ellos se sitúa el altar mayor. Carece de retablo, aunque hay restos de un manto en piedra que originariamente lo enmarcaría. Posterior al altar existe un camarín, muy deteriorado, decorado con un barroco similar al de la Sacristía de Granada.
     Constituye en conjunto un edificio que espacial y decorativamente anuncia el barroco. Su construcción se inicia por los pies en 1589, y no es hasta comienzos del siglo XVII cuando se construye la cabecera, estando acabada en 1619.
     Al exterior se abre con una portada a los pies, que destaca por su esquema carmelitano muy sencillo,  desarrollado mediante un rectángulo vertical rematado por frontón y centrado por el escudo de la Orden. La portada combina sillería en el cuerpo inferior y yeso en el superior. Contaba con una torre situada a la derecha de la cabecera, que tuvo que ser demolida a consecuencia del terremoto de 1884 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Construido entre los siglos XVI y XVII en una mezcla de estilos que van del sobrio clasicismo manierista al barroco más recargado.
Fue un antiguo convento de las Carmelitas Descalzas y sus capillas fueron lugar de enterramiento de las familias de la aristocracia alhameña. El templo es de planta rectangular, con techo de armadura de madera, capillas laterales y cúpula sobre el crucero decorada con pinturas al fresco. Sobre sus portadas campean los escudos de la nobleza de Alhama. Particular interés revisten el camarín de la Virgen, detrás del altar mayor, y la capilla de Jesús Nazareno, típicas realizaciones del barroco churrigueresco granadino del siglo XVIII (Diputación Provincial de Granada).

Convento de San Diego.-

     Convento de clausura para religiosas francis­canas clarisas. La iglesia tiene planta de cruz latina, con tres naves y cubiertas abovedadas; todo el conjunto fue restaurado después de la guerra civil. Construido en el emplazamiento que ocupó la Ermita de la Virgen de la Cabeza, en el siglo XVI, las obras de la iglesia estaban muy avanzadas en 1693. Tras la desamortización de Mendizábal, se utilizó como cuartel y hospeda­je de peregrinos, para convertirse en cárcel en 1839. A causa del conflicto de 1936, sólo quedan algunas piezas de orfebrería de lo que albergó este organismo religioso durante los siglos XVI al XIX. Dentro del escaso patrimonio mueble existente, destaca en la capilla mayor una escultura que representa a la Inmaculada Concep­ción, atribuida a Alonso de Mena, que preside el moderno retablo (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     Convento de franciscanos del siglo XVII, de estilo barroco, que en la actualidad está habitado por una comunidad de monjas clarisas (Diputación Provincial de Granada).

Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios.-
     Construida entre los siglos XVI y XVIII, se trata de una construcción de una sola nave y capilla mayor, la primera cubierta con una bóveda de medio cañón rebajada con falsos lunetos y el presbiterio con una cúpula rebajada. A esta es­tructura se añade la sacristía y el camarín de la titular del templo, cubierto con una cúpula lobulada construida en el tercer cuarto del siglo XVIII, concretamente 1766, tal y como reza una inscripción en el muro exterior.
     El lamentable estado de conservación del edificio apenas si deja apreciar el exterior, donde se significa la portada con arco de medio pun­to rematada por una espadaña cubierta a modo de hornacina. En la puerta hay, también, que reseñar el aldabón con iniciales marianas y heráldica. En su interior sobresale el conjunto de yeserías que decoran las bóvedas y la cúpula del crucero, con programas de motivos vegetales y geométricos, así como las pinturas del Camarín de la Virgen de los Remedios (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     La ermita de Nuestra Señora de los Remedios se encuentra ubicada, desde el siglo XVI,  extramuros de la ciudad sobre un promontorio dominando el antiguo camino que se dirige a Granada.
     Consta de una sola nave rectangular, cubierta con bóveda de cañón y falsas lunetas, el presbítero está cubierto por una cúpula con original decoración geométrica de yeserías. En 1766 se construye, tras el presbiterio, un camarín de excepcional calidad, decorado con una cúpula lobulada y pinturas al fresco referentes a temas marianos y decoraciones vegetales. Adosada a la derecha de la ermita, se encuentra la sacristía y la vivienda del ermitaño.
     La fachada principal, a los pies del templo, se corona con una espadaña construida entre el siglo XVII y XVIII, bajo ella, se abre la puerta de acceso. Esta puerta, consta de un doble arco. El primero es el más exterior, y se presenta en un gran arco de medio punto, realizado con grandes dovelas de piedra. En su clave se encuentra el escudo de armas de los Padilla, y justo encima se abre un vano circular que da luz al templo. Mas al interior se encuentra otro arco mucho más pequeño, realizado igualmente en medio punto y con dovelas que descansan en pilastras de base cuadrada. En la clave de este arco se encuentra una guirnalda circular, formada por elementos vegetales.
     La ermita contó con un pórtico, de planta cuadrangular, con un tejado que servía de protección tanto para la puerta, como de antesala de los fieles que se acercaban a la ermita. Todavía son apreciables las huellas de las vigas de este pórtico sobre la portada.
     Frente a la fachada se levantaba una cruz de piedra que al igual que el pórtico fue destruido durante la Guerra Civil.
     Este templo contó con altar mayor, presidido por sencillo retablo de madera sobredorada, que incluía cuatro cuadros y una cruz en lo alto. Encima del altar se disponían dos cuadros más, uno que representaba a San José y el otro el Bautismo de Jesús por parte de San Juan Bautista. Además se podían ver las imágenes de Nuestra Señora de los Remedios, San Roque y San Sebastián, colocadas en sendas hornacinas.
     Las paredes de la ermita estuvieron decoradas con pinturas murales, de las que apenas han llegado unos exiguos trazos, datados en los finales del siglo XVI. Entre las figuras se aprecia la imagen de San Andrés, y lo que pudo ser un San Pablo. 
     Estas figuras están separadas entre sí por columnillas que soportan un arco y enmarcadas con la leyenda del Padre Nuestro.
     A finales del siglo XVII y comienzos del XVIII se comenzó una renovación de la ermita. Se levantaron muros interiores que taparon las pinturas primitivas y se decoraron con yeserías la nave, la capilla mayor y los arcos fajones que separan las capillas laterales. 
     La capilla mayor se encuentra en la cabecera del templo. Es de planta cuadrada, está cubierta con una cúpula rebajada apoyada sobre pechinas y decorada con yeserías de motivos vegetales y geométricos.
     El templo tuvo importantes mecenas en esta época, contó con el beneplácito de Don Luis Venegas Carrillo, quien aportó una buena suma de dinero para realizar un retablo en el nuevo altar mayor. Este altar se construyó a principios del siglo XVIII, sería dorado y policromado por Juan Jiménez y Cárdenas en 1725.
     El retablo encargado por Luis Venegas, debió contener tres hornacinas. En la central se encontraba la imagen de Nuestra Señora de los Remedios, mientras que en las  hornacinas laterales debieron estar ocupadas por los santos protectores de la peste y otras epidemias, como son San Sebastián y San Roque. 
     A ambos lados del retablo se disponen dos puertas, una es un trampantojo, mientras que la otra es real y por ella se  accede al camarín de la Virgen de los Remedios. El camarín, fue construido durante el siglo XVIII, y presenta una peculiar cúpula lobulada.
     Durante el terremoto de 1884, que asoló gran parte de la comarca, la Ermita de los Remedios sirvió de templo parroquial y refugio de las familias gitanas del pueblo, que tras ver que sus casas no habían sufrido daños montaron una gran fiesta en torno a la ermita. 
     Durante la Guerra Civil la ermita de los Remedios fue saqueada, y su patrimonio destrozado. Después el templo fue ocupado como vivienda, almacén de aperos de labranza, gallinero y cuadra de animales (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Arquitectura Civil. Casa de la Inquisición.-

     Alhama cuenta con un importante capítulo de edificios de carácter civil, tanto privado como público, que conforman uno de los conjuntos más importantes de la provincia de Granada. Destacan por los desarrollos espaciales y volumétricos, en los que las fachadas adquieren un papel destacado como elementos de propaganda de sus propietarios, a través del empleo de materiales nobles en las portadas, y elementos de cierre dispuestos en los vanos distribuidos si­métricamente en sus frentes.
     Sin duda, el ejemplo mas significativo es la denominada Casa de la Inquisición, situada junto a la iglesia de la Encarnación. En su fachada se unen elementos del gótico final, mudéjares y del primer renacimiento, con la utilización de refe­rentes iconográficos, como el escudo pontificio y las llaves de San Pedro.
     Otras edificaciones que tenemos que reseñar son la casa número 2 de la Callejuela de las Parras, en la que encontramos una portada con vano escarzano soportado por delicados boceles y enmarcado por pilares góticos y un alfiz con las típicas bolas ornamentales. En la calle Llana, paralela a la anterior valoramos las arquitecturas de los números 6, 8 y 36, siendo la casa de los Toledo uno de los referentes, en la que destacan las delicadas y rehundidas pilastras que flanquean la puerta, en la que aparece como ele­mento decorativo la Cruz de Calatrava. Junto a ella, la casa de los Aguilera, presenta vanos adintelados, frontón triangular en el segundo piso y un cierre conformado por un alero, ambas del siglo XVIII. De la segunda mitad de este siglo son los ejemplos de las casas de las calles Enciso y Peñas, con portadas de piedra, balcones y elementos decorativos (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     La Casa de la Inquisición está situada junto a la Iglesia de la Encarnación.
     En su fachada se unen elementos del gótico final, mudéjares y del primer renacimiento, con la utilización de referentes iconográficos, como el escudo pontificio y las llaves de San Pedro.
     El edificio conserva dos portadas. La principal con tres cuerpos, los dos inferiores labrados en piedra y rematados por una cornisa decorada con bolas al estilo Juan Guas; el tercero está encalado. La puerta tiene arco mixtilíneo con encuadre de arco carpanel; encima se abre una ventana geminada con balaustre y arcos conopiales que apoyan en una doble columna central con collarín. Decoran los dos cuerpos motivos del último gótico español así como plateresco.
     Existe otro acceso trasero que da a un zaguán con vigas de madera y arco de medio punto con ménsulas en la clave e impostas labradas. El patio tiene galerías adinteladas con columnas de piedra sobre pedestales cúbicos y capiteles toscanos. es un patio sencillo con clara influencia mudéjar. Un alero de canes remata los cuatro frentes.
     Un arco frontero al del zaguán da paso a la escalera de subida. Los peldaños de la escalera son de piedra. Dos arcos rebajados de estilo gótico sobre columnas toscanas sirven de entrada al piso superior.
     Conserva algunas puertas con cuarterones. La puerta trasera es adintelada con pilastras laterales y entablamento alto; sobre ella ventana flanqueada por dos escudos nobiliarios.
     La Casa de la Inquisición es un edificio de estilo gótico isabelino con influencias platerescas, del Siglo XVI. Ocupa los números 3 y 7 de la calle Baja Iglesia. Funcionó como Tribunal Comarcal Subsidiario del Santo Oficio de Granada. Desde hace muchos años es propiedad particular. Ha sufrido reformas sucesivas (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     De estilo gótico flamígero fue construida en el siglo XV. Es contemporánea de la Iglesia Mayor y fue sede del Tribunal Comarcal de la Inquisición. Cabe destacar la fachada a mitad de camino entre el gótico tardío y el primer renacimiento, con una fachada de cantería rematada por una ventana geminada. Se encuentra dentro del casco histórico y en la actualidad no se puede visitar el interior porque es de propiedad privada (Diputación Provincial de Granada).

Hospital de la Reina.-
     Organizado en torno a un patio al que se abren las distintas dependencias, se trata de la primera construcción asistencial que se levanta en el Reino de Granada, propiciado por los Reyes Católicos. Se distinguen en él dos partes; la principal, que coincide con la desarrollada en torno al patio anteriormente mencionado, construida entre 1485 y 1510; y un segundo sector, ubicado a las espaldas de este primer bloque, y edificado en 1540 por los maestros de cantería y carpin­tería Juan de Ajofrín y Juan Sánchez. Sobresale al exterior su fachada con una sencilla portada organizada con un arco de medio punto y una ventana rectangular sobre él, enmarcada por un alfiz de cantería. Son de reseñar las cubiertas de madera de las distintas dependencias, sobresaliendo la armadura de seis paños de la caja de escalera y la armadura rectangular de lima bordón de la sala norte del piso alto, así como el alfarje de la sala baja (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     Es una bella obra renacentista, aunque con cierto primitivismo en algunos de sus elementos. El edificio se organiza en torno a un patio al que se abren las distintas dependencias. Se distinguen en él dos partes; la principal, que coincide con la desarrollada en torno al patio construida entre 1485 y 1510 y un segundo sector edificado en 1540. 
     Los materiales que predominan en su construcción son sillares en gran parte de la obra, pero también tapial, encontrándose parte del muro esgrafiado imitando sillares. La portada principal está enmarcada por sendas pilastras rematadas por arco de medio punto que sostiene una deteriorada cornisa renacentista y en la clave de dicho arco una corona. Sobre esta portada se levanta una gran ventana adintelada, decorada también por sendas pilastras y cornisa. El resto de la fachada presenta trabajos de rejería tradicional en balcones y ventanas. Una elegante cornisa renacentista recorre parte del monumento.
     En el interior es de destacar el bello patio, si bien sucesivamente transformado, de columnas toscanas sobre podium con zapatas y armaduras de madera y en la galería superior pie derecho y zapatas con elementos góticos mudéjares de animales y pequeños monstruos. En una de sus salas aún se conserva un buen artesonado de lacería mudéjar, si bien muy deteriorado.
     Se trata del primer Hospital de Sangre que se levanta en el Reino de Granada, propiciado por los Reyes Católicos. 
     Formaba parte del primer programa de reforma urbanística y arquitectónica cristiana tras la Reconquista. Sus obras comenzaron en 1485 en el lugar donde existieron algunos palacios de la nobleza musulmana y su construcción llegó hasta 1510, aunque desde los primeros años de su erección sufre distintas remodelaciones.
     Tenía como función atender en la batalla. También fue hospital de caminantes y peregrinos, residencia de nobles y hospital  y residencia de las Hermanas de la Caridad.
     Perteneció siempre al ayuntamiento y fue utilizado como colegio de las Mercedarias hasta 1960, año en el que se clausuró definitivamente, derruyéndose progresivamente gran parte de sus patios y salones. 
     En 1995 se le hizo una rehabilitación integral para ser destinado a Biblioteca Municipal y Oficina de Turismo (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Las influencias mudéjares, góticas y renacentistas son las combinaciones arquitectónicas del hospital. Fue iniciado en 1485 como primer hospital de sangre del Reino de Granada por los Reyes Católicos. Se encuentra en el centro histórico, sobre el solar de un palacio del cadí de la ciudad y es de estilo renacentista con armaduras mudéjares (Diputación Provincial de Granada).

Pósito.-

     Emplazado en la plaza de los Presos, se data en la primera mitad del siglo XVI. Su interior se organiza a partir de dos grandes naves separadas por una arcada central, mientras que se abre al exterior por medio de una portada con arco de medio punto y grandes dovelas (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     Emplazado en la Plaza de los Presos, se data en la primera mitad del siglo XVI. Su interior se organiza a partir de dos grandes naves separadas por una arcada central, mientras que se abre al exterior por medio de una portada con arco de medio punto y grandes dovelas.
     Es un edificio en forma trapezoidal, con dos plantas y semisótano, construido en sillería, con calcarenita de santa Pudia. 
     La estructura se compone de muros perimetrales y columnas de alineación central, que disminuyen según suben de planta siendo sus dimensiones 1,10 m en el semisótano, 0.80 m en planta baja, y 0,60 m en planta alta, siendo estos últimos cuadrados, y cilíndricos los anteriores con cimacio y arco rebajado soportando los forjados, formados por vigas de sección cuadrada, habiendo sido sustituidas una parte de ellas por rollizos, y tablazón de madera, con pellada de barro fijando la solería.
     La cubierta, reforzada hacia 1917, tiene la hilera apoyada sobre pilares de ladrillo macizo, siendo el resto de la estructura de madera.
     Las importantes modificaciones que ha sufrido a lo largo de los siglos hacen que se pierda su estructura original.
     El Pósito de Alhama de Granada, está situado en el centro histórico de la ciudad, concretamente en la Plaza de los Presos, según se dice el Pósito se situó en el edificio de la antigua sinagoga judía del siglo XIII.
     Actualmente el edificio es de propiedad privada, por lo que no se puede visitar su interior (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Antigua sinagoga del siglo XIII, se convirtió en el XVI en pósito, granero comunal de la población. Situado en la plaza de Los Presos, es hoy uno de los edificios más emblemáticos de la Alhama medieval. Es de propiedad privada y sólo puede contemplarse su fachada (Diputación Provincial de Granada).

Cárcel Real.-
     Fue construida en el siglo XVII, tal y como se señala en una inscripción que aparece en su fachada, habiendo sufrido importantes modifica­ciones a lo largo del tiempo que han alterado su imagen primitiva (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     La cárcel real fue construida en el siglo XVII, tal y como se señala en una inscripción que aparece en su fachada. A lo largo del tiempo ha sufrido  importantes modificaciones que han alterado su imagen primitiva.                      
     Este edificio formó parte de las antiguas casas consistoriales. Es un edificio en forma de L con dos plantas más una entrecubierta y una bodega con bóveda de sillería. Estructura con muros de mampostería con doble crujía y cubierta de madera a par e hilera, actualmente con tirantes. Se conserva una celda de castigo en la planta baja. Tiene un jardín en la parte de atrás que hoy se encuentra abandonado (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La Cárcel es un edificio público situado en las inmediaciones de la Plaza Real o de los Presos. Una inscripción, de 1674, en su fachada renacentista mudéjar recuerda su construcción durante el reinado de Carlos II (Diputación Provincial de Granada).

Carnicerías Reales.-
     Apenas si nos han llegado unos mínimos elementos arquitectónicos repartidos por las viviendas de los vecinos que en la actualidad ocupan su solar, siendo la portada el ejemplo más destacado del manierismo alhameño. Se trata de un vano adintelado, flanqueado por pilastras toscanas cajeadas y almohadilladas, al igual que el dintel. Sobre él, un friso curvo sobre decorado con chórcholas y un frontón triangular partido que debió albergar un escudo. Su estructura originaria se desarrollaba en torno a un patio rectangular con una fuente en el centro y dependencias alrededor. Comenzó su construcción en 1566, participando en ella el maestro de cantería Juan Fernández, el aparejador Juan de Maeda, su ayudante Juan Ruiz de los Santos y el cantero Diego de la Carrera (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
 
Barrio de la Hoya del Egido.-
     Más conocido como La Joya, es un interesante ejemplo del urbanismo proyectado en 1885 tras el terremoto de 1884 que asoló gran parte de Alhama. Su trazado es regular, con calles que se cruzan en ángulo recto, viviendas unifamiliares, y plaza central a la que se abren la iglesia y escuela, y en la que se ubica la figura del rey, obra del escultor Molinelli.
     La iglesia, cuyos materiales constructivos son ladrillo, yeso y madera, es ecléctica, con elementos de carácter neogótico, neorrománico y neoá­rabe; bóvedas de crucería que se mezclan con arcos de medio punto y herradura, vidrieras de colores y capiteles vegetales.
     La portada se estructura en dos cuerpos, el inferior con arco de medio punto bajo cubierta a dos aguas rematada por una cruz, y un segundo cuerpo con óculo y pequeño campanario con cubierta a dos aguas (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
 
Caño Wamba.-

     De este importante capítulo del ornato público, ha llegado hasta nosotros este pilar, que pre­senta su frontis organizado como un pequeño re­tablo rematado por una estructura adintelada. El programa decorativo se centra en el escudo de Carlos V con las columnas de Hércules y en los extremos los emblemas de los Reyes Católicos, todo fechado en 1533 (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     La fuente se ubica en una calle con el mismo nombre, adosada a la pared de una vivienda. A este respecto transcribimos la descripción que hace Raya Retamer, en su libro referido a la Historia de Alhama y sus monumentos: "es de estilo renacentista, de bello porte y con algunas adiciones barrocas. Consta de dos cuerpos de alzada sobre una pila rectangular de 2,97 metros de larga, 1,8 de ancha y 87/70 de alta. El primero de estos parece haberse perdido. El segundo se divide en tres casetones, estando ocupado el central por el escudo de Carlos V,  muy deteriorado; en el de la izquierda el yugo de los RR.CC. y una columna a su derecha; en el derecho, las flechas de los citados monarcas sobre una leyenda en la que figura el año de su construcción, existiendo a su izquierda otra columna. (...). Sobre estas tres casetas pasa una ancha cornisa recta o guardapolvo que se quiebra y comba en la central.
     En cuanto a los materiales, está realizado con piedra de cantería, tanto en su frontal como en el pilón; las piedras que lo forman se unen con lañas de hierro.  El suelo que hay en torno es de losas de piedras.
     Esta fuente junto con el Pilar de la Torre, el Caño de San Diego y el Pilar de la Carrera forman parte de una misma red de distribución del agua de dos manantiales que nacen en una sierra próxima. En la actualidad ambos nacimientos van al depósito de agua, desde ahí a las fuentes, pero ya clorada (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Fuente pública del siglo XVI, donde aparecen las armas de los Reyes Católicos y el escudo de Carlos V. Esta ubicada en el casco antiguo (Diputación Provincial de Granada).

Baños Árabes.-
     Se trata de una construcción árabe conformada por una dependencia rectangular, dividida en tres ámbitos.
     El central es de dimensiones cuadradas, cubier­to por una bóveda de ocho paños sobre trompas circulares, siendo los laterales, a los que se acceden por medio de arcos túmidos, rectangulares y cubiertos con una bóveda de espejo con tres lucernarios. Toda la obra es de mampostería, recubierta al exterior por losetas para impermeabilizarla (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     Estos baños no se estructuran a partir de las tres estancias típicas de los baños en Al-Andalus (fría, templada y caliente) sino que al tratarse de un manantial de agua natural o Al-hamman se compone de una gran sala dividida en tres tramos, cuadrado el  del centro y rectangulares los laterales.
     La zona central se cubre con una bóveda de espejo de ocho paños de ladrillo a tizón, apoyada sobre arcos de herradura apuntados y de medio punto.
     Los extremos están cubiertos por bóveda esquifadas de planta rectangular con tragaluces con forma de estrella y separadas de la zona central por arcos de herradura y medio punto apoyados en soportes de ladrillo con revestimiento de yeso pulido.
     En el lado derecho de la sala se encuentra un pequeño arco que albergó una pequeña fuente. Al lado izquierdo hay una pequeña habitación rectangular cubierta por una cúpula de medio cañón que pudo servir de vestuario o de estancia para alguna persona.
     Su obra es de sillería de arenisca con un aparejo bastante perfecto. Su basamento es romano aunque los arcos, cúpulas y bóveda son árabes.
     Toda la estancia está cubierta de agua excepto una extrema por la que se accede.
     El edificio se puede fechar en torno a los siglos XIII y XIV, al final de la etapa almohade y comienzos de la nazarí, debido a la utilización de ciertos elementos tipológicos como los arcos de herradura apuntados, típicos del arte almohade.
     Los baños son citados por autores de la época como Ibn Batuta (1350), además se conoce que fue lugar de descanso para políticos y personajes importantes de la corte nazarí (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El balneario de Alhama de Granada es de gran interés monumental, ya que se encuentran perfectamente conservados los baños del siglo XII construidos por los árabes.
     Está situado al final de una pintoresca garganta rodeado de un paisaje de riscos, aguas y vegetación exuberante. El aprovechamiento de sus aguas termales, indicadas para afecciones traumatológicas (reuma, artrosis, artritis…) y vías respiratorias, se remonta a los romanos. En su sala central surge el manantial entre arcos de herradura apuntados y bóvedas esquifadas (Diputación Provincial de Granada).

Puente Romano.-

     Por lo que se refiere al capítulo de la arquitectura pública, Alhama cuenta con notables ejemplos desde la época romana, como el puente, cerca del balneario. Se trata de una construcción realizada con piedra de la Malahá, sobre el río Marchán, de un solo ojo formado por un arco de medio punto adovelado (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     Situado a dos kilómetros del casco urbano de Alhama sobre el cauce del río Alhama. Está formado por un solo arco construido con sillares de piedra de pequeñas dimensiones a excepción de la clave del arco. De la barandilla solo queda una parte constituida por cuatro grandes piedras alargadas.
     Su uso debió ser únicamente peatonal ya que según puede apreciarse, a pesar del mal estado en que se encuentra, su forma primitiva era escalonada construida con piedras redondeadas unidas con mortero.
El resto de la construcción es de piedras de distintas formas y dimensiones unidas con mortero.
     Según el catálogo del PGOU de 2011, un análisis estratigráfico de los muros, indicaría que este puente presenta de forma nítida dos fases constructivas. Con respecto a la mas antigua, parece que hay algunas dudas sobre su adscripción a época romana, algunos investigadores lo vinculan más a un momento más tardío, siglos VIII o IX. La fase más claramente medieval supuso una reparación de la mampostería de la estructura (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Construido en época de Octavio Augusto, en el siglo I a.C. Se ubica a la entrada del pueblo, sobre el río Alhama, en la bifurcación del Baño. Presenta un solo arco y en los vértices dos rampas ascendentes que conforman la calzada. Daba acceso a la ciudad y forma parte de una ruta histórica milenaria (Diputación Provincial de Granada).

Pilar de la Carrera.-
     Se fecha en 1851 y fue costeado por la Sociedad Económica de Amigos del País. Está formado por dos grandes senos unidos por un pilarete de varios pisos decrecientes en altura y rematado por un florón neoclásico (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     Esta fuente se ubica en la actualidad a la izquierda de la iglesia del Carmen, muy próxima al tajo y a un camino que baja hasta el mismo. Esta fuente, al igual que las restantes, recibían directamente el agua del manantial llamado Nacimiento (en la sierra de Játar), aunque en la actualidad ya clorada. 
     La fuente se estructura con un pilar central, de forma cúbica y rematado por un adorno en forma de piña. En la base del mismo se ubican dos caños, uno por la parte delantera y otro por la trasera. El agua de los caños cae en una estructura de piedra que tiene la finalidad de servir de base para el llenado de los recipientes y, por otra, recibir el agua y dirigirla hacia los dos pilones circulares que se ubican a derecha e izquierda de esta estructura central. 
     Para acceder mejor a estas estructuras (que se encuentran en ambos lados de la fuente -anterior y posterior-) hay un pequeño escalón a sus pies, entre los dos pilones. Estos dos pilones, de gran tamaño, tienen un rebosadero por su parte frontal, con una hendidura en el borde, cayendo el agua a unos huecos en el suelo que la dirigen hasta el desagüe.  
     La fuente está construida toda ella en piedra bien labrada. Todo el entorno de la fuente se encuentra empedrado. Un vástago o pináculo central de forma cúbica, rematado por un adorno  en forma de piña (según describe el autor Raya Retamero). En la mitad de esta estructura hay una cartela en la que se puede leer: "La Sociedad Económica de Amigos del País de esta ciudad / a la memoria de su primer director Don Francisco de Toledo y Muñoz. Año de 1851". 
     Toda la fuente en sí es digna de significación, por lo poco habitual de sus elementos, especialmente el hecho de que los pilones no reciban el agua directamente del caño, sino que tienen un elemento intermedio de piedra que, a su vez, servía de forma muy cómoda para apoyar los cántaros u otros recipientes para su llenado. Así mismo la forma de los pilones, completamente redondos y de gran tamaño (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Castillo.-
     La Alcazaba, conquistada en 1482 por Rodrigo Ponce de León en un ataque por sorpresa, ocupaba la parte más elevada del actual casco antiguo de Alhama. 
     Prácticamente no queda nada de ella, al menos aparentemente, ya que al encontrarse completamente edificado su interior, podrían existir restos entre las casas. Debido a la red viaria existente en la actualidad puede intuirse cual sería el trazado de su perímetro.
     Sólo se aprecian restos de lo que podría ser un torreón al Noroeste, construido con sillares, con la esquina reforzada y doble zarpa en su base de mampostería concertada. Su longitud es de 8,50 metros, siendo su altura de dimensiones parecidas. En la parte baja de su base, con una altura de 1,50 metros, existe una especie de recalce de mampostería de pequeñas piedras, construido al parecer en época posterior, sin que se pueda saber si fue ejecutado debido a su mal estado o al bajar la calle a su rasante actual.
     Al Sureste, dando a la actual plaza, se ve como la roca ha sido cortada en vertical, hasta una altura de un metro, habiéndose montado en su borde el actual cerramiento del palacete que sustituyó a la antigua fortaleza alhameña.
     Es poco lo que queda de esta importante alcazaba para poder indicar su estado de conservación. El torreón tiene sobre él la terraza de una vivienda, atravesándola en sentido horizontal dos gruesas mangueras de instalaciones. El estado de su paramento no es del todo malo, si bien serían necesarias una limpieza y la anulación de la vegetación que ha crecido en la junta de los sillares.
     Los árabes construyeron aquí una buena fortaleza que costó gran esfuerzo conquistar a los Reyes Católicos y que, luego, recuperaron los moros granadinos, hasta que se les arrojó definitivamente en febrero de 1482 y la defendieron los cristianos con tesón contra las nuevas acometidas moras. Su importancia estriba en que su historia va aparejada a la de la reconquista de Granada. Por lo demás, es ya una ruina que se muestra en la falda de un monte sobre bancos inclinados de piedra dominados por las torres y cadena de fortines. Daban acceso dos puertas extremas. Aunque de origen romano, el nombre actual es islámico. 
     En el siglo XV acrece su importancia por ser llave esta fortaleza de la conquista granadina y cesaron los distintos empeños de recuperar Alhama con la conquista de la Alhambra (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Erigido sobre la antigua alcazaba árabe. De piedra irregular, fue remodelado a principios del siglo pasado. Se ubica en el centro del pueblo. Es de propiedad privada y no se puede visitar el interior (Diputación Provincial de Granada).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Granada, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de las Angustias, Convento del Carmen, Convento de San Diego, Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, Casa de la Inquisición, Hospital de la Reina, Pósito, Cárcel Real, Carnicerías Reales, Barrio de la Joya, Caño Wamba, Baños Árabes, Puente Romano, Pilar de la Carrera, y Castillo) de la localidad de Alhama de Granada II, en la provincia de Granada. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia granadina.

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El túmulo funerario de Arias Montano, en el Panteón de Sevillanos Ilustres, de la Iglesia de la Anunciación

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el túmulo funerario de Arias Montano, en el Panteón de Sevillanos Ilustres, de la Iglesia de la Anunciación, de Sevilla.   
     Hoy, 6 de julio, es el aniversario del fallecimiento (6 de julio de 1598) de Benito Arias Montano, personaje, cuyos restos reposan en el Panteón de Sevillanos Ilustres, por lo que hoy es el mejor día para ExplicArte el túmulo funerario de Arias Montano, en el Panteón de Sevillanos Ilustres, de la Iglesia de la Anunciación, de Sevilla.
     La Iglesia de la Anunciación [nº 25 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 48 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la calle Laraña, 1; en el Barrio de la Alfalfa, del Distrito Casco Antiguo.
     En el brazo del crucero que se correspondería en la iglesia de la Anunciación con el de la Epístola del mismo, se encuentra el túmulo funerario de Benito Arias Montano, en el piso, el sarcófago reconstruido con la talla en piedra de la figura yacente, de estilo renacentista.
     Benito Arias Montano, Fregenal de la Sierra, 1527, Sevilla, 1598, es representado vestido y tocado con ropaje y birrete eclesiástico, sosteniendo un libro entre las manos. El gran humanista, cuyo saber abarcó la filología semítica, griega y latina, filosofía, teología, poesía, medicina, matemáticas, biología y física, tras su destacada participación en el Concilio de Trento, fue nombrado capellán por el rey Felipe II, que le encomendó dirigir la revisión de la Biblia Políglota Complutense, promovida por el Cardenal Cisneros, un erudito y concienzudo trabajo de años, que dio como resultado la llamada Biblia Regia, o de Amberes, porque allí se realizaron los trabajos y se imprimió, en el afamado taller de Christophe Plantin, que aunaba a sus cualidades como impresor un vasto saber humanístico y profunda inquietud espiritual.
     De vuelta a España, aprovechando la experiencia y el conocimiento adquirido por Arias Montano durante su estancia en los Países Bajos, requirió el rey sus servicios como consejero en el grave conflicto con los protestantes. Le encargó, asimismo, la misión de viajar a Lisboa para convencer a su sobrino, el rey de Portugal, don Sebastián, de desistir de embarcarse en la proyectada empresa bélica marroquí, que concluyó con la desaparición del rey y la aniquilación de la flor y nata de la nobleza lusa en la batalla de Alcazarquivir, llamada de los Tres Reyes, en la que murió también el militar, gran poeta y admirador de Arias Montano, Francisco de Aldana. Otro encargo relevante fue la creación y gestión de la biblioteca del Monasterio de San Lorenzo del Escorial.
     Los numerosos trabajos encomendados dificultaban el recogimiento de Arias Montano en la peña que lleva su nombre, cercana a Alájar, ideal para la meditación y el desarrollo de su prolífica obra, en la que recibió en una ocasión la visita del monarca.
     Dos veces requerido por la Inquisición, salió Arias Montano indemne de ambos procesos, contando en el último con la defensa del padre Mariana. En 1584 renunció Montano a todos sus cargos y se retiró en Sevilla, donde fue prior del Templo de Santiago de la Espada, hasta su muerte, en 1598. Su discípulo Pedro de Valencia, defendió la memoria del maestro de las impugnaciones de heterodoxia promovidas contra él, que llevaron al jesuita Juan de Pineda, en 1607, a incluir su obra en el Índice romano, y en el español de 1612, consiguiendo finalmente su restitución.
     De entre la prolífica obra de Arias Montano, además de la dirección de la Biblia Regia, cabe destacar una traducción al latín y el griego del Nuevo Testamento (Novum Testamentum), Dictatum Christianum (Lección cristiana), nueve tomos de Antigüedades judías; el Libro de la generación de Adán, en cuya segunda parte, Naturae Historia (1594), innovó Arias Montano la biología; una Retórica; Odas e Himnos; la traducción al latín del itinerario del viajero medieval hispano-hebreo Benjamín de Tudela, así como la adquisición en Flandes de instrumental y textos científicos, y el establecimiento de contactos entre hombres de ciencia españoles con avanzados colegas flamencos.
    Se dispone en este sepulcro la figura yacente de Arias Montano (obra original del siglo XVII) sobre una urna posterior.
     Vestido con el manto de la Orden de Santiago, cuyo escudo luce en el pecho, lleva la cabeza cubierta por un birrete eclesiástico, descansando la misma sobre dos almohadones. Reposa las manos sobre un libro, que lleva la inscripción "BIBLIA REGIA", nombre con el que también es conocida la aludida Biblia de Amberes, por ser el rey Felipe II su patrocinador. El rostro del difunto acusa cierto realismo, mientras que el tratamiento de la indumentaria resulta bastante rígido y algo arcaizante. 
     Este sepulcro procede del convento sevillano de Santiago de la Espada, donde ocupó su capilla mayor, siendo entonces un sepulcro de túmulo adosado al muro. Es probable que se ejecutase, en 1606, con la intención de hacer pareja en dicho templo con la tumba de Suárez de Figueroa (de comienzos del siglo XVI), hecho que explicaría los arcaísmos que presenta esta imagen para su fecha de realización. Durante la invasión napoleónica, sus restos fueron llevados a la Catedral, después devueltos a su iglesia; tras la Desamortización, se llevó a la Anunciación.
     Aquí se ubicó inicialmente, como sepulcro adosado, en uno de los muros del crucero (lado de la Epístola), antes de ser trasladado a la cripta-panteón de sevillanos ilustres; ésta fue creada entre 1970-1972 por iniciativa de D. Florentino Pérez Embid, entonces Director de Bellas Artes. 
     Como el sepulcro de Suárez de Figueroa, al ser bajado a la cripta, se transformó en un túmulo, mostrando sendas inscripciones en sus laterales:

DEO VIVENTVM. S.
BENEDICTI ARIAE MONTANI DOCTORIS THEOLOGI, SACRO #LIB#
EX DIVINO BENEFICIO INTERPRE TISE XIMIJ. #TESTIMONIJ JESVXPI
DOMININOS TRIANVNCIATORIS SEDVLIVIRIIN COMPARABILIS TITVLIS
CVNTIS MAJORIS MONVMENTIS AVGVSTISOSSIB QINDIEM RESVRRE
CTIONIS JVSTORCVM HONOREAS SERVANDIS
DOMINVS ALFONSVS FONTIVERIVS PRIOR # CONVENTVS SANCTI
JACOB HISPALENSIS PRIORIS QVONDAN SVI OPTIME MERITI MEMORIAM
VENERATI. P.. C. AN. 1605
OBIJTAN. 1598.
AETATIS. 71.
     A DIOS VIVO. S. Benito Arias Montano, doctor en teología, del sagrado libro por beneficio divino interpretado con máximas pruebas. Jesucristo, Señor Triunfador, diligente y con títulos comparables a los de mayores monumentos augustos, especialmente en la honrosa celebración de la Resurrección de los justos. El señor Alfonso Fontiveros, prior del convento de Santiago de Sevilla, veneró la memoria de quien en su tiempo fue muy meritorio. Realizado en 1605. Falleció en 1598 a la edad de 71 años.

B · ARIAE ·MONTANI · V · C · OSSA
EX · COENOBIO · EQUESTRI · D · IACOBI
GALLIS · OCCVPANTIBVS · CIVITATEM
IN · AEDEM · MAXIMAM · TRANSEVCTA · ANN · MDCCCX ·
HOSTIBVS · FVGATIS · RELATA · DOMVM · PRISTINAM
POSTREMVM · SODALITATE · ABOLITA
HIC · INLATA · SVNT · AD · GYMNASIVM · QVOD · IVVENIS · FREQVENTARAT
XII · KAL · SEPT · ANN · MDCCCXXXVIII ·
ACADEMIA · HISPALENSIS
RELIQVIIS · ALVMNI · SVI · JURE · VINDICATIS
LOCVM · MONVMENTI · DECREVIT 
     Los huesos de Benito Ariaa Montano fueron llevados del convento de los caballeros de Santiago, ocupado por los franceses en la ciudad, a la iglesia principal en 1810, después de que los enemigos fueran derrotados, y la casa antigua entregada tras la disolución de su última asociación. Fueron trasladados aquí al gimnasio donde el joven había estudiado el 21 de agosto de 1838. La Academia de Sevilla decidió darles este lugar como monumento en honor a su antiguo alumno (Universidad de Sevilla).
Conozcamos mejor la Biografía de Benito Arias Montano, personaje que protagoniza el túmulo funerario reseñado;
     Benito Arias Montano (Fregenal de la Sierra, Badajoz, 1527 – Sevilla, 6 de julio de 1598). Hebraísta, biblista, supervisor de la Biblia Políglota de Amberes y humanista destacado de la Contrarreforma.
     Nació en el seno de una familia perteneciente a la baja nobleza, hidalga aunque empobrecida y cristiana vieja. Su padre desempeñaba el cargo de notario del Santo Oficio de la Inquisición. Un padrino suyo acomodado lo envía a estudiar a Sevilla, donde a la edad de catorce años escribe un Discurso del valor y correspondencia de las antiguas monedas castellanas con las nuevas, y por un soneto que escribe se sabe que Alonso García Matamoros, Cristóbal Valdotano y Pedro Mexía fueron sus primeros maestros.
     Con diecinueve años se matricula en la universidad sevillana en un curso de artes. Por entonces, en la ciudad del Guadalquivir florecía el erasmismo y el protestantismo español daba sus frutos a través de los sermones de Juan Gil y Constantino Ponce de la Fuente.
     Con esos conocimientos y vivencias, se traslada a Alcalá de Henares en cuya universidad (1550) y en sus destacados saberes hebraicos se matricula, impartidos por los antiguos maestros del Colegio Trilingüe. Cipriano de la Huerga, monje cisterciense, Andrés de la Cuesta y Luis de la Cadena le enseñan su método de estudio bíblico, consistente en un constante apoyarse en el texto hebreo y su confrontación con la Vulgata para revisarla y corregirla a la luz de la erudición humanística y la exégesis filológica. Será cursando sus estudios en la universidad cisneriana cuando conozca al también alumno fray Luis de León, cuya sincera amistad le acompañará toda la vida. Son por entonces los últimos años del reinado de Carlos V recorridos en el plano del pensamiento por los planteamientos erasmistas de la philosophia Christi.
     Arias Montano comienza a demostrar que es un buen poeta. Así, escribe una colección de poemas de corte horaciano no sólo contra el proceder de Lutero, sino también de encomio hacia maestros y amigos con el título de Rethorica, siendo laureado por la universidad (1552) en reñido certamen. Y por su notable conocimiento y dominio de las lenguas hebrea, caldea y siríaca comienza a llamársele el Jerónimo español.
     Viajes por Italia y España, la compra de libros a los herederos de Sebastián Fox Morcillo, y estancias en su retiro familiar de la Peña de Aracena ocupan los siguientes años a sus primeros estudios universitarios, ya que vuelve a las aulas sevillanas —en 1556 y 1558—, y decide también aprender Medicina y Botánica junto al médico Francisco de Arce. Con treinta y tres años (1560) pide ser admitido como sacerdote en la Orden de Santiago y tras una minuciosa investigación para descartar toda posible ascendencia de sangre judía, de linaje manchado, es admitido en el monasterio de San Marcos de León. Muy pronto su excepcional valía le llevará a ocupar un destacado lugar en la trama política, espiritual e intelectual de su época. El obispo Martín Pérez de Ayala lo selecciona para incorporarlo a la delegación española presente en el Concilio de Trento (1545- 1563), donde tuvo una meritoria intervención con dos discursos sobre el divorcio y sobre la comunión bajo las dos especies. De regreso a España es nombrado capellán del Rey y comienza a percibir una pensión anual por sus servicios a la Iglesia y a la Corona.
     Su obra Comentaria in XII Prophetas ocupa los años siguientes, hasta que con cuarenta años (1568) recibe el encargo más importante de su vida: ser en Amberes el supervisor real de la nueva Biblia Políglota en cinco lenguas que desde hacía unos años estaban llevando a cabo un grupo de eruditos franceses y flamencos. El contacto con la realidad política, social y religiosa de los Países Bajos, influirá decisivamente en todo su pensamiento y actitudes.
     El ambicioso proyecto bíblico había sido puesto en marcha por el impresor Plantino (1566) movido a ello por el hebraísta Andreas Masius (Maes). Sabio y erudito impresor, pero también hábil hombre de negocios, había fundado su taller (1554) gracias al dinero que mercaderes ricos pertenecientes a la secta espiritual Familia Charitatis (Familia del Amor) y discípulos del profeta Hendrik Niclaes le habían prestado, con la intención de difundir desde aquellas prensas los escritos del carismático fundador.
     La pertenencia a la secta del propio Plantino y de aquellos ricos hombres —Charles de Bomberghe, Graphaeus, Santforts, De la Faille y el banquero converso Marcos Pérez— permanecía en el más absoluto secreto. Todos ellos tuvieron activa participación en la efervescencia religiosa de los Países Bajos y mientras unos abrazaron el protestantismo, otros se hicieron calvinistas. Ante el Iconoclasmo (1566) y la llegada del duque de Alba huyeron a Alemania o a Suiza. Plantino, para salvar su negocio prefirió atraerse la voluntad de Felipe II. Buscando la protección del cardenal Granvela, escribió al secretario real Gabriel de Zayas manifestándole su profunda “ortodoxia” y adhesión a la Corona española. Su astucia dio resultado: tras consultar el Monarca a los teólogos de Alcalá y de Salamanca y obtener una respuesta afirmativa unánime, acepta el mecenazgo, recibiendo Plantino el nombramiento de “prototipógrafo del rey”.
     En cuanto a la labor de Arias Montano, ésta consistiría en revisar las pruebas y redactar unos cuantos tratados de erudición bíblica que constituirían el último volumen de la Políglota. Los cuatro años que duró esta misión fueron extraordinariamente intensos en acontecimientos públicos y privados. Al principio, Montano se muestra partidario admirador del duque de Alba y aprueba la política de Felipe II en los Países Bajos. Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel, tercer duque de Alba (1507-1582), había logrado terminar con la revuelta de los gueux o “mendigos”, la confederación de nobles de tendencias protestantes y calvinistas opuestos a la política real entre los que se hallaban Luis de Nassau, hermano de Guillermo de Orange —antiguo paje de Carlos I— Juan y Felipe de Marnix, Felipe Broderode, el conde de Egmont y Felipe de Montmorency, conde de Horn y almirante de Flandes. Todos ellos habían suscrito un documento llamado “Compromiso de Breda” en el que la Confederación se proponía abolir la Inquisición y conseguir la libertad de conciencia. Cuando al de Alba se le encarga la represión de la revuelta en Flandes, tenía sesenta años. Embarca en Cartagena rumbo a Génova en abril de 1567 y en Italia organiza un ejército integrado principalmente por españoles con algunos contingentes de italianos magníficamente equipados, entre los que figuraban cuerpos de mosqueteros. Apresó a los cabecillas de la rebelión, los condes de Egmont y de Horn, a sus secretarios y al burgomaestre de Amberes, Antonio de Stralen. La audacia de este golpe atemorizó a las gentes y el vencedor escribió a Felipe II: “Gracias a Dios, el país entero está tranquilo”. El duque constituyó el Tribunal de los Tumultos para juzgar a los supuestos culpables de los desórdenes, conociéndose entre el pueblo como el Tribunal de la Sangre.
     En aquellos años de completa pacificación, purgado el país de calvinistas, Arias Montano estaba entregado por completo a su trabajo de la Biblia Políglota, que sería conocida también como Biblia Regia o Biblia de Amberes. Hoy ya no cabe la menor duda de que toda la gloria de la ingente labor correspondió al espléndido equipo de sabios lingüistas y filólogos reunidos en torno al taller de Plantino y pertenecientes en secreto a la Familia del Amor. Sin embargo, su papel de supervisor y su participación —en especial en la redacción de los tratados del último volumen— en el diseño y contenido de la Políglota, fueron decisivos, con consecuencias insospechadas a favor y en contra en los círculos teológicos y humanísticos de España y Europa, lo que le acarrearía incomprensión, sospecha inquisitorial y desengaño.
     Concluida la labor filológica en mayo de 1570, Arias Montano envía su Praefatio a las Universidades de Lovaina y de París que le dan su aprobación.
     Seis meses más en la imprenta para disponer todos los textos y por fin la obra ve la luz a finales de 1571, encuadernada en ocho volúmenes. Con el texto dispuesto en dos series de columnas en cada página, los volúmenes del I al IV contienen: el texto hebreo, el mismo que figura en la Políglota de Cisneros y que editara Charles de Bomberghe en la imprenta de Félix Pratensis (1516-1517) y en Venecia en la imprenta de Ya’aqob ben Hayyim (1524-255); la Septuaginta y su traducción latina, el Targum —traducción al arameo del Antiguo Testamento con paráfrasis— casi completo y su traducción latina debida a los hebraístas judeo-conversos del Estudio Salmantino, Pablo Coronel y Alonso de Zamora, colaboradores en la Políglota de Alcalá. El volumen V contiene: el Nuevo Testamento en tres versiones, griega, latina de la Vulgata y siríaca con traducción latina de Guido (o Guy) Lefèvre de la Boderie. Los volúmenes VI, VII y VIII son conocidos como Apparatus. El volumen VI contiene: el Nuevo Testamento en griego y traducción interlineal de la Vulgata; particularidades de la lengua hebrea redactada por Arias Montano; el Antiguo Testamento y traducción latina debida a Sancte Pagnino (o Sanctes Pagninus). El volumen VII contiene: diccionario y gramática griegos, tal vez de Arias Montano; un vocabulario siríaco debido a Andreas Masius (Maes), así como una gramática siríaca; un diccionario siro-arameo debido Guido Lefèvre de la Boderie; en latín un Thesaurus hebraicae-linguae de Sanctes Pagninus y un Apéndice de Francisco Raphelengius.
     El volumen VIII contiene: dieciocho tratados filológicos y arqueológicos, varios de ellos debidos a Montano; los Prefacios de Arias Montano; los Prólogos de san Jerónimo a la Vulgata; cartas de Felipe II, del duque de Alba y de Arias Montano, y los privilegios de publicación y las censuras de Arias Montano.
     Así pues, la nueva Biblia, obra en esencia de los humanistas del norte de Europa, venía a ser una reedición, pero crítica, de la Políglota de Cisneros, empleando como ella las ediciones hebreas del Antiguo Testamento impreso en Venecia pero presentando un centenar de lecturas diferentes respecto de la cisneriana, y más cercanas a la edición veneciana. En cuanto a esa serie de gramáticas y vocabularios, la moderna investigación los considera un material bastante problemático y a veces poco preciso. Pero su gran novedad, que sería en su tiempo su gloria y su condena, fue la incorporación de la ciencia hebraica —Targum, Pesitta’—, y, por lo tanto, saber heterodoxo, sospechoso de herejía.
     Este “monumento de la Contrarreforma”, obra de intelectuales de dudosa ortodoxia católica, impresa en un taller creado en principio para publicar los escritos del líder espiritual Niclaes, cuyo impresor había pedido prestados los tipos hebreos al protestante Charles de Bomberghe, y el “supervisor” real había tenido la intención de sustituir el texto canónico de la Vulgata —al que apenas le reconocía valor filológico— por la traducción latina de la Biblia hecha por Sanctes Pagninus (Lyon, 1527), aunque al final tuvo que transigir e incluyó ambos textos, fue vista como una obra reaccionaria contra los principios del Concilio de Trento y la infalibilidad de la Vulgata de san Jerónimo. Roma tenía que juzgarla, y para defenderla se nombró al teólogo español Pedro de Fuentidueña.
     Su exposición fue inútil. Aquellas innovaciones hebreas y rabínicas, aquellas rectificaciones a la Políglota de Cisneros que era tanto como enmendar la Vulgata, suscitaron graves recelos y objeciones entre los miembros de la comisión papal que la desaprobaron.
     Ante tal fracaso, las cartas se cruzan impresiones contrariadas y los contactos políticos y diplomáticos se suceden. Arias Montano recibe el encargo real de salir inmediatamente para Roma. Felipe II escribe al duque de Alba: “Creo que podrá explicar el asunto de manera que ponga punto final a todas las dudas”. Y así fue, porque ya en Roma (1572) logra en pocos meses la ansiada aprobación, aunque provisional.
     Contribuyó a ello el sucederse de algunos acontecimientos como la subida al solio pontificio de Gregorio XIII, muy favorable a España. La victoria de Lepanto contra los turcos favoreció también el fortalecimiento de las relaciones entre el Vaticano y la Corona española. Mientras, Arias Montano se ganaba el apoyo de los cardenales de talante humanista Granvela y Sirleti.
     Pero la aprobación provisional de la Congregatio Concilii no logró acallar la polémica que se avivaba por momentos y que, en definitiva, siempre estuvo latente o manifiesta en el seno de las discusiones teológicas del siglo XVI en torno a qué texto de la Biblia, el hebraico —visto con recelo por amplios sectores—, o la traducción latina de san Jerónimo (Vulgata), era el correcto. Como escribe B. Rekers: “Arias Montano intentó aplicar un método de traducción puramente literal basado en la erudición filológica; es decir, pretendió traducir exactamente lo que estaba escrito en el texto original”. Ponía en práctica la intención de Erasmo de “predicar a Cristo desde las fuentes”. Sólo que el biblista español hacía caso omiso de toda la tradición exegética católica y su “simbolismo”, prefiriendo buscar el sentido a través de las fuentes exegéticas rabínicas, más acorde con los nuevos métodos de investigación y estudio humanísticos, que pretendían rescatar la pureza original del texto bíblico. La Iglesia era consciente de las imperfecciones de la Vulgata, y quería a toda costa evitar nuevas traducciones, y como medida “disciplinar y defensiva”, el Concilio de Trento declaró “auténtica” la Vulgata latina.
     Este sentir explica la respuesta reaccionaria a su Políglota. En los Países Bajos, Guillermo Lindano, obispo de Rurmond, arremete contra él, haciendo todo lo posible por desacreditar su labor bíblica. Por el contrario, no faltaron sabios de Lovaina y de París que se erigieron en paladines de su método, como Harlemio, Génèbrard y Francisco Lucas. La reacción española fue la más virulenta: en Castilla, en los círculos teológicos agustinos de Salamanca se alzó en contra la voz del maestro León de Castro —hermano de hábito de fray Luis de León y su delator ante el tribunal inquisitorial—, quien como tantos otros “que ponían enfermedad” en la nueva Biblia, redactó sus objeciones en seis folios que leyó en la Corte, sin mucho éxito. En su escrito argumentaba que los originales hebraicos y caldaicos estaban corrompidos por los judíos y tenían que ser corregidos a la luz de la Vulgata y no al revés, como se había hecho en la Biblia Regia.
     Esta convicción volvía sobre el viejo asunto de la hebraica veritas de la España judía y las viejas disputas del siglo XV. Y por si fuera poco, el término “judaizante” —tan lleno de tristes y no tan lejanos recuerdos— se aplicaba ahora a todo aquel que defendía la legitimidad del texto hebreo y la revisión crítica de la Vulgata.
     Los amigos de Montano, pertenecientes al ámbito universitario salmanticense, le tuvieron bien informado de las maniobras del maestro León. Fray Luis de Estrada le escribe: “Cierta persona ha querido persuadir, y por ventura tiene persuadida a casi toda España, que los originales hebraicos y caldáicos de la divina Scriptura están corrompidos por los judíos [...] que en la mesma emprenta (se refiere a la de Plantino) sin ser sentidos los herejes habían introducido traición”. Y Pedro de Fuentidueña en carta (1574) al secretario real, Gabriel de Zayas, expone: “[...] y después acá he entendido que el maestro León fue a la corte y allá trató con esos señores del consejo de la Inquisición sobre esto de la biblia de Flandes [...] y así lo da a entender a todos, tanto que ayer me dijo un maestro desta universidad que le había oído decir que si estando revestido para decir misa, lo dejase por ir a quemar a Benito Arias, le parece que haría gran servicio a N. Sr.”; Francisco de Salinas le hace saber (1574): “[Hablé] con el buen maestro León, porque es amigo muy antiguo y fue mi maestro en la niñez; el cual me dio muchas disculpas y excusas con decir que no podía dejar de estar apasionado por su madre la Iglesia, y su principal negocio, es decir que V. M. quiere destruir la Vulgata y que no sigue la interpretación de ningún santo ni le alega sino la de los rabinos”.
     En este ambiente tan tenso se alzó la palabra escrita del canónigo Juan del Caño (1575) increpando el mal entendido celo del fraile agustino que “atropella a sus próximos con voces vocalísimas y con su autoridad [...] destruye a cuantos no se guardan de trabar con V. M. disputaciones”.
     A pesar de tantos sinsabores, Arias Montano no cejó en su estudio bíblico. Fruto de ello en colaboración con la Universidad de Lovaina fue su Biblia Sacra, impresa por Plantino en 1574.
     Las circunstancias le obligan a volver a Roma para afrontar la segunda defensa de la Políglota. Intento vano, pues el maestro León había logrado atraer a su causa la opinión de la Curia Papal. Encabezada por el cardenal Belarmino se pronuncia: “Esta Congregación General ha sentenciado que nada contrario al texto latino de la Vulgata puede ser cambiado, ni siquiera una palabra, una sílaba o una letra”. Pero, como había en juego factores políticos, se aprueba toda la Biblia Políglota excepto el Apparatus, debido a Montano. Gregorio XIII prefiere dejar el dictamen final en manos de los teólogos españoles. La causa del maestro León parecía que había triunfado.
     Y Arias Montano escribe una carta en agosto de 1575 al obispo de Cuenca e inquisidor general, Pedro de Portocarrero, buscando su protección: “Cuasi por todo este postrer año que he estado en Flandes, he sentido un grande rumor que un maestro León de Castro, que vive en Salamanca, ha levantado en aquella universidad, reprendiendo y desacreditando la mayor obra que jamás en género de letras ha salido al mundo impresa, que es la biblia real [...] el asa que ha tomado para decir mal de ella, ha sido ver allí en el Aparato una parte de la biblia de Sanctes Pagnino [...] le suplico sea servido de mandarme dar aquella parte desta noticia [...] que me sea a mí útil [...] para que con brevedad y equidad [...] se deshagan con entera luz estos nublados”. La sentencia final sobre la Biblia de Amberes le correspondió al jesuita Juan de Mariana (1577). Su defensa la limpió de escrúpulos y de recelos, a pesar del intento de los dominicos de Sevilla (1579) de reavivar la polémica.
     Y en 1587 la curia romana intentará, sin mucho éxito, eliminar las variantes de los diversos textos de la Vulgata latina. Habría que esperar a la Biblia Clementina (1592) con su revisión mucho más segura del texto latino.
     Con su regreso a España (1576) como bibliotecario de El Escorial, concluyen sus densos ocho años de estancia en los Países Bajos. Se traía una desencantada visión de la política española en Flandes, que en otro tiempo admirara, y su rendida adhesión a la secta espiritual flamenca de la Familia del Amor (Familia Chraritatis), entre las posturas católica y protestante y cuyos principios —tolerancia, no violencia, paz, devoción de tendencia quietista, la “identificación personal con el ser divino”, y el alejamiento de los ritos y dogmas aunque sin romper el vínculo con la Iglesia Católica— profesaban la mayor parte de las personas cultas y de negocios de Amberes que formaban el círculo del impresor Plantino, seguidor en un principio de Niclaes, de tendencia protestante, para después preferir la doctrina simbólico-esotérica de tendencia católica del maestro Henrik Jansen Barrefelt, apodado Hiël (Luz de Dios). Como bibliotecario, elaboró la lista de todos los manuscritos existentes —superaban la cifra de cuatro mil—, inventarió los libros impresos e invirtió buena parte de los fondos puestos a su disposición en la adquisición de escritos semíticos de los que la biblioteca escurialense estaba bastante escasa: “empero de Sangrada Escritura y materia de religión tiene falta”. Esta labor la alternó con la de profesor de hebreo en el colegio del monasterio. Su sabio magisterio supo aunar la enseñanza de la lengua bíblica con la difusión entre sus discípulos de la espiritualidad de Hiël. Fray José de Sigüenza, Lucas de Alaejos, Martín de la Vera, Francisco Trujillo y Gaspar Centol, continuadores en su momento de la labor escriturística de Montano, supieron de la ideología familista y de la interpretación “visionaria”, en esta época ya aceptada por Montangal o, de los textos bíblicos. Si la Orden Jerónima había sido a lo largo del siglo XV un intenso foco de criptojudaísmo, ahora el familismo de Hiël prendía en ella a través del magisterio bíblico del sabio español.
     Él mismo no había dejado de pedir a su amigo Plantino que le enviara todos los comentarios posibles de Hiël, en especial sus comentarios al Apocalipsis.
     Como ha demostrado Sabbe, “nueve décimos del latín de Arias Montano son copia exacta de las Sendbrieffe de Hiël”.
     Después de su última misión política en asuntos relacionados con el rey Sebastián de Portugal, sobrino de Felipe II, Arias Montano pudo residir en su retiro de Extremadura (1586), y a intervalos en el convento sevillano de Santiago. En la Peña de Aracena enseñó hebreo a Pedro de Valencia, “criado a los pechos de la santa y universal doctrina de Montano” a decir de su contemporáneo Covarrubias, y que sería su secretario y el editor en Amberes de sus obras póstumas. Benito Arias Montano murió en Sevilla (1598) en casa de Ana Núñez. En la ciudad del Guadalquivir logró reunir en torno a su persona un grupo de intelectuales progresistas españoles, donde no faltaron miembros conversos como Diego y Francisco Núñez Pérez, emparentados con conversos de Amberes, que si bien no tuvieron el peso espiritual del grupo escurialense, supieron establecer vías de intercambio científico y pensamiento liberal, según el espíritu montaniano, entre las Universidades de Sevilla y Leyden (María Fuencisla García Casar, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el túmulo funerario de Arias Montano, en el Panteón de Sevillanos Ilustres, de la Iglesia de la Anunciación, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

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