Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la plaza de los Zurradores, de Sevilla, dando un paseo por ella.
La plaza de los Zurradores es, en el Callejero de Sevilla, una vía que se encuentra en el Barrio de San Bartolomé, del Distrito Casco Antiguo, y formada por la confluencia de las calles Tintes, Estella, Irún, y Sanclemente.
La plaza responde a un tipo de espacio urbano más abierto, menos lineal, excepción hecha de jardines y parques. La tipología de las plazas, sólo las del casco histórico, es mucho más rica que la de los espacios lineales; baste indicar que su morfología se encuentra fuertemente condicionada, bien por su génesis, bien por su funcionalidad, cuando no por ambas simultáneamente. Con todo, hay elocuentes ejemplos que ponen de manifiesto que, a veces, la consideración de calle o plaza no es sino un convencionalismo, o una intuición popular, relacionada con las funciones de centralidad y relación que ese espacio posee para el vecindario, que dignifica así una calle elevándola a la categoría de la plaza, siendo considerada genéricamente el ensanche del viario. Hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
Recibe esta denominación con seguridad desde 1588, por la existencia de manufacturas de pieles en ella y sus aledaños. Por su proximidad a la plaza de Curtidores y similitud de sus topónimos, a veces se ha producido una confusión entre ambos. Así en un documento de 1628 se dice: "... que en una plazuela que llaman de los Zurradores o Curtidores..." (Sec. 10, t. 39); asimismo tanto en el plano de Olavide (1771) como en el de Sartorius (1848) y en Las calles... de González de León figuran cambiados los nombres de ambas plazas.
La plaza de los Zurradores es, en el Callejero de Sevilla, una vía que se encuentra en el Barrio de San Bartolomé, del Distrito Casco Antiguo, y formada por la confluencia de las calles Tintes, Estella, Irún, y Sanclemente.
La plaza responde a un tipo de espacio urbano más abierto, menos lineal, excepción hecha de jardines y parques. La tipología de las plazas, sólo las del casco histórico, es mucho más rica que la de los espacios lineales; baste indicar que su morfología se encuentra fuertemente condicionada, bien por su génesis, bien por su funcionalidad, cuando no por ambas simultáneamente. Con todo, hay elocuentes ejemplos que ponen de manifiesto que, a veces, la consideración de calle o plaza no es sino un convencionalismo, o una intuición popular, relacionada con las funciones de centralidad y relación que ese espacio posee para el vecindario, que dignifica así una calle elevándola a la categoría de la plaza, siendo considerada genéricamente el ensanche del viario. Hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
Recibe esta denominación con seguridad desde 1588, por la existencia de manufacturas de pieles en ella y sus aledaños. Por su proximidad a la plaza de Curtidores y similitud de sus topónimos, a veces se ha producido una confusión entre ambos. Así en un documento de 1628 se dice: "... que en una plazuela que llaman de los Zurradores o Curtidores..." (Sec. 10, t. 39); asimismo tanto en el plano de Olavide (1771) como en el de Sartorius (1848) y en Las calles... de González de León figuran cambiados los nombres de ambas plazas.
Pequeña plaza situada junto a la muralla, poseía una posición excéntrica en la Sevilla histórica, de ahí la ubicación en ella de actividades molestas como son las curtidurías, por los malos olores que desprenden; de igual modo hay noticias en 1622 de la existencia de un muladar en la misma plazuela, que los vecinos solicitan que se traslade extramuros. Por otra parte, son reiterados los intentos de ir ocupando este espacio con construcciones adosadas a la muralla (1619, 1628), pero el Ayuntamiento exige su demolición. La muralla ha perdido ya su función de defensa y protección para la que fue construida, de modo que en 1717 varios vecinos de Zurradores solicitan que se tapie una torrecilla, que es "ocasión de muchas questiones y ofensas a Dios" (Sec. 10, 1717, fol. 168) probablemente la misma que, tras el terremoto de 1755 y dado el estado en que quedó, se mandaría derribar al año siguiente. A partir de 1864 se procedería a la destrucción del lienzo de muralla, quedando la plaza abierta hacia el exterior, como puede apreciarse en el plano de 1868. No mucho más tarde, en 1878, se construiría una nueva manzana entre Zurradores y la actual Menéndez Pelayo, que daría lugar a la formación de dos nuevas calles, Estella e Irún, y a la configuración que hoy presenta la plaza.
Posee planta cuadrangular y pavimento de adoquines en buen estado de conservación y su iluminación se apoya sobre farolas con brazos de fundición adosados a las fachadas. Carece del mobiliario urbano propio de las plazas, aunque al menos hasta 1918 contó con una fuente pública de agua, pues una de las principales cañerías de agua entraba en la ciudad desde la Huerta de Espantaperros, por Zurradores y Garci-Pérez. Hoy, tanto los laterales como el centro de la plaza están ocupados por vehículos aparcados, que parece ser su principal función. Históricamente sirvió al parecer como picadero de caballos, lo que da idea también de su posición excéntrica en la ciudad: "Ley un memorial de... de exercicio picador de cavallos en que dize que necesitando para el manejo dellos citio cómodo, a encontrado serlo la plazuela de los Zurradores en la parroquia de San Bartolomé y siendo preciso hallanar algunos citios para el mejor juello de los cavallos cuios dueños a su costa estan promptos a hazer..." (Sec. 10, 1751, fol. 84). Las edificaciones son de carácter desigual, tanto por su fecha de construcción como por su tipología y alturas. Existen algunas viviendas unifamiliares de tres plantas, una de ellas fechada en 1878; casas de escalera de igual altura, una de 1893 y otra de 1914. en este último caso bastante deteriorada, pero habitada, y también se ha producido en parte la sustitución del caserío tradicional por bloques de viviendas de cuatro alturas; la manzana que dio lugar a la formación de Estella e Irún constituye una edificación única, propiedad de una entidad bancaria, de ladrillo visto y tres plantas hacia Zurradores, pero se eleva hasta seis en el frente que da a Menéndez Pelayo. Predomina la función residencial, pero junto al establecimiento bancario, existen otros bajos comerciales ocupados por un taller de confección de trajes de flamenca y un garaje de automóviles [Josefina Cruz Villalón, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
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