Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Retablo de San Juan Nepomuceno, en la Iglesia del Hospital de Nuestra Señora de la Paz, de Sevilla.
Hoy 20 de marzo, en Praga, en Bohemia, hoy Chequia, San Juan Nepomuceno, presbítero y mártir, que por defender la Iglesia sufrió muchas injurias por parte del rey Venceslao IV, y sometido a tormentos y torturas, todavía con vida fue arrojado al río Moldava (1393) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
Y que mejor día que hoy para ExplicArte el Retablo de San Juan Nepomuceno, en la Iglesia del Hospital de Nuestra Señora de la Paz, de Sevilla.
La Iglesia del Hospital de Nuestra Señora de la Paz, de la Orden de San Juan de Dios, se encuentra en la plaza del Salvador, 9; en el Barrio de la Alfalfa, del Distrito Casco Antiguo.
En la nave derecha hay también varios retablos; el más cercano a los pies es de estilo neoclásico y contiene un Cristo atado a la columna del mismo momento. A continuación se halla un retablo de estilo rococó adornado con rocallas y estípites, que aloja las esculturas de San Juan Nepomuceno, San Antonio de Padua y San Francisco Javier, todas de la segunda mitad del siglo XVIII, como el retablo (Alfredo J. Morales, María Jesús Sanz, Juan Miguel Serrera y Enrique Valdivieso. Guía artística de Sevilla y su provincia. Tomo I. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2004).
Hoy 20 de marzo, en Praga, en Bohemia, hoy Chequia, San Juan Nepomuceno, presbítero y mártir, que por defender la Iglesia sufrió muchas injurias por parte del rey Venceslao IV, y sometido a tormentos y torturas, todavía con vida fue arrojado al río Moldava (1393) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
Y que mejor día que hoy para ExplicArte el Retablo de San Juan Nepomuceno, en la Iglesia del Hospital de Nuestra Señora de la Paz, de Sevilla.
La Iglesia del Hospital de Nuestra Señora de la Paz, de la Orden de San Juan de Dios, se encuentra en la plaza del Salvador, 9; en el Barrio de la Alfalfa, del Distrito Casco Antiguo.
En la nave derecha hay también varios retablos; el más cercano a los pies es de estilo neoclásico y contiene un Cristo atado a la columna del mismo momento. A continuación se halla un retablo de estilo rococó adornado con rocallas y estípites, que aloja las esculturas de San Juan Nepomuceno, San Antonio de Padua y San Francisco Javier, todas de la segunda mitad del siglo XVIII, como el retablo (Alfredo J. Morales, María Jesús Sanz, Juan Miguel Serrera y Enrique Valdivieso. Guía artística de Sevilla y su provincia. Tomo I. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2004).
El Retablo de San Juan Nepomuceno guarda una estrecha afinidad con los del Ecce-Homo y San Andrés, ubicados en la nave del evangelio. Los tres siguen claramente los cánones marcados por el estilo rococó imperante en la Sevilla del tercer cuarto del siglo XVIII. Centrándonos en el de San Juan Nepomuceno citamos el asiento realizado el 31 de marzo de 1772 que el libro de gastos del hospital, en el que se dice que en dicho día se pagaron 4000 reales "que se devian a su efecto y los presento para los Dos Retablos al Señor San Joseph y San Juan Nepomuceno que se ysieron en el trienio pasado". Está claro que el actual retablo es el que se realizó en los citados años, lo que parece confirmar su propio estilo, ya que corresponde plenamente con las fechas que manejamos, es decir, entre 1769 y 1771. Dicho retablo-vitrina presenta una planta levemente cóncava y se inscribe en una arcada con decoración de rocalla, la cual llega a sobresalir del mencionado arco. Como suele ser habitual se estructura en banco, cuerpo principal y ático; toda la superficie del retablo queda cubierta de rocallas, incluso los estípites que dividen el cuerpo principal en tres calles.
Contemporánea al retablo, el santo titular es una notable talla completa realizada en madera policromada y estofada (1,24 mts.), aparece sobre una gran nube a modo de peana escoltada por dos ángeles; se representa vestido de sacerdote con rica decoración en oro y con las dos manos sujetando una cruz de madera dorada. Respecto a su cabeza destacamos su peinado, el elegante giro hacia la izquierda y su mirada baja buscando la contemplación de la mencionada cruz, reflejando en su rostro una expresión serena. Sabemos que en 1833 la imagen tenía una cruz de plata con un crucifijo de madera, un cerco de estrellas de plata que le servía de diadema y a sus pies un relicario de plata con reliquias del santo; asimismo, en las repisas laterales se colocaban las imágenes de San Bernardo y Santa Gertrudis, y en el ático aparecía un San Casiano. En un inventario de 1890 aparece por primera vez un lienzo de Santa Lucía rematando el retablo. Ya en 1903 en las repisas laterales se veneraban las pequeñas tallas de San Ignacio y San Isidro Labrador. En 1931 presenta en su remate una urna con la imagen del Señor de la Humildad y cubriendo la misma el cuadro de Santa Lucía. En varios inventarios, fechados en 1946, 1950 y 1962, en los laterales se situaban las efigies de San Antonio Padua y San Antonio Abad, en 1971 sigue el primero y aparece un San Francisco Javier. Con la reciente restauración se ha decidido colocar en las citadas repisas laterales las efigies de San Antonio de Padua y Santa Gertrudis (ambas de 63 cms.), realizadas en madera policromada y estofada y fechables en la segunda mitad del siglo XVIII. Por otra parte, en el ático se ha sustituido el modesto lienzo de Santa Lucía por una talla en madera estofada y policromada de San Agustín (93 cms.), obra de segunda mitad del XVIII; destaca su ornamentación a base de rocallas y flores (Francisco Manuel Delgado Aboza, La Iglesia de Nuestra Señora de la Paz. Orden de San Juan de Dios. Arte Hispalense, 177. Diputación de Sevilla. Sevilla, 2019).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto, e Iconografía de San Juan Nepomuceno, presbítero y mártir;
HISTORIA Y LEYENDA
La historia conoce un Juan de Pomuk o de Nepomuk, nacido en 1340, cerca de Pilsen en Bohemia, que fue canónigo regular de San Agustín en la catedral de San Guido de Praga, y luego vicario general del arzobispo (vicarius archiepiscopi Pragensis).
El rey Wenceslao, a quien reprochara con valentía su impiedad, lo hizo encarcelar y con sus propias manos lo quemó con una antorcha intimándolo a mantener el silencio. Finalmente, el 20 de mayo de 1393 lo hizo arrojar desde lo alto de un puente de Praga al río Moldava, atado de pies y manos, y con un tarugo de madera en la boca que se la mantenía abierta.
Según otra versión, su cuerpo habría sido arrastrado en el interior de un saco, y luego arrojado al río (submersus sub ponte).
Durante la noche, un misterioso fulgor brilló encima del cadáver que flotaba sobre el agua. Estos hechos fueron certificados en un informe enviado por el arzobispo al papa Bonifacio II.
La leyenda que asegura que el santo habría sido martirizado por haberse negado a violar el secreto de confesión de la reina Juana, apareció en el siglo XV. En 1449 un cronista habló de su negativa a traicionar a su penitente. En 1471, otro hagiógrafo agregó que se trataba de la reina. Esta versión tardía fue admitida por el martirologio romano, y Juan Nepomuceno fue beatificado en 1721 a título de mártir de la confesión (protomártir del Sacramental Sigillo).
CULTO
La canonización fue pronunciada por el papa Benedicto XII en 1729, con la segunda intención de oponerlo al herético Juan Rus, cuya memoria se mantenía popular entre los checos.
Per su culto no había esperado esta consagración oficial para desarrollarse en Bohemia, donde está probado desde finales del siglo XIV.
Su tumba en la catedral de Praga se convirtió en lugar de peregrinación. Las imágenes de su lengua incorruptible (Nepomukszunge) servían como amuletos contra la calumnia. Curaba los abcesos o los tumores de la lengua.
El área de su culto se extendió en el siglo XVIII por la influencia de la orden jesuítica que lo glorificó como protomártir del sacramento de la confesión y que en 1732 lo adoptó como patrón secundario. En Munich, los hermanos Asam le dedicaron una iglesia después de un accidente en el Danubio del cual lograron salvarse. En Francia, el culto del santo se popularizó sobre todo en Lorena, por la acción del rey Estanislao Leszczynski de Polonia, quien se creía emparentado con el santo checo, y que además estaba influido por su confesor, quien al ser jesuita compartía la veneración de su orden por el mártir de la confesión. Por ello se le dedicó un altar en la catedral de Blois, estatuas en el pináculo de la iglesia de St. Jacques de Lunéville y en la capilla funeraria del rey en la iglesia de Notre Dame de Bon Secours, en Nancy. Puesto que lo habían arrojado desde lo alto de un puente de Praga, San Juan Nepomuceno era honrado, sobre todo en Austria, como protector de los puentes, en medio de los cuales solía erigirse una estatua suya o una capilla. Tal como ocurrió en la Edad Media con San Benedicto de Aviñón, es el santo de los puentes por excelencia.
Los barqueros, al igual que los confesores, lo habían elegido como patrón. Reemplaza a San Cristóbal y a san Nicolás. Se lo invocaba contra las inundaciones, e igual que san Floriano, contra los incendios.
ICONOGRAFÍA Está representado en hábito de canónigo, vestido con sobrepelliz y muceta, y tocado con birreta. Contempla un crucifijo.
Para simbolizar el secreto de la confesión, que le habría costado la vida, suele estar representado con un dedo sobre los labios, un candado o una mordaza que le cierra la boca (a finger or a padlock on his lips) o con la divisa: Tacui (he callado).
Una corona o un nimbo de cinco estrellas recuerda el misterioso fulgor que brillaba sobre su cadáver cuando flotaba sobre el Moldava, y que permitió que se encontraran sus restos. Un nenúfar recuerda que murió ahogado.
A título de protector de los puentes, en el siglo XVII se empezaron a erigir numerosas estatuas en el centro o sobre los estribos de los puentes, comenzando por el puente de Carlos IV en Praga, desde el que arrojado al río en su martirio.
Estas estatuas resultan muy frecuentes sobre todo en Bohemia, Austria (Viena) y en el sur de Alemania (Würzburgo). Pero también existen en otros lugares: en Italia (Ponte Molle, en Roma) y en Francia (Chemilly, Haute Saône).
Aunque haya vivido en el siglo XIV, su iconografía pertenece al arte de la Contrarreforma. Esta iconografía «retardada» se explica por la fecha de su canonización (1729) (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Retablo de San Juan Nepomuceno, en la Iglesia del Hospital de Nuestra Señora de la Paz, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.
HISTORIA Y LEYENDA
La historia conoce un Juan de Pomuk o de Nepomuk, nacido en 1340, cerca de Pilsen en Bohemia, que fue canónigo regular de San Agustín en la catedral de San Guido de Praga, y luego vicario general del arzobispo (vicarius archiepiscopi Pragensis).
El rey Wenceslao, a quien reprochara con valentía su impiedad, lo hizo encarcelar y con sus propias manos lo quemó con una antorcha intimándolo a mantener el silencio. Finalmente, el 20 de mayo de 1393 lo hizo arrojar desde lo alto de un puente de Praga al río Moldava, atado de pies y manos, y con un tarugo de madera en la boca que se la mantenía abierta.
Según otra versión, su cuerpo habría sido arrastrado en el interior de un saco, y luego arrojado al río (submersus sub ponte).
Durante la noche, un misterioso fulgor brilló encima del cadáver que flotaba sobre el agua. Estos hechos fueron certificados en un informe enviado por el arzobispo al papa Bonifacio II.
La leyenda que asegura que el santo habría sido martirizado por haberse negado a violar el secreto de confesión de la reina Juana, apareció en el siglo XV. En 1449 un cronista habló de su negativa a traicionar a su penitente. En 1471, otro hagiógrafo agregó que se trataba de la reina. Esta versión tardía fue admitida por el martirologio romano, y Juan Nepomuceno fue beatificado en 1721 a título de mártir de la confesión (protomártir del Sacramental Sigillo).
CULTO
La canonización fue pronunciada por el papa Benedicto XII en 1729, con la segunda intención de oponerlo al herético Juan Rus, cuya memoria se mantenía popular entre los checos.
Per su culto no había esperado esta consagración oficial para desarrollarse en Bohemia, donde está probado desde finales del siglo XIV.
Su tumba en la catedral de Praga se convirtió en lugar de peregrinación. Las imágenes de su lengua incorruptible (Nepomukszunge) servían como amuletos contra la calumnia. Curaba los abcesos o los tumores de la lengua.
El área de su culto se extendió en el siglo XVIII por la influencia de la orden jesuítica que lo glorificó como protomártir del sacramento de la confesión y que en 1732 lo adoptó como patrón secundario. En Munich, los hermanos Asam le dedicaron una iglesia después de un accidente en el Danubio del cual lograron salvarse. En Francia, el culto del santo se popularizó sobre todo en Lorena, por la acción del rey Estanislao Leszczynski de Polonia, quien se creía emparentado con el santo checo, y que además estaba influido por su confesor, quien al ser jesuita compartía la veneración de su orden por el mártir de la confesión. Por ello se le dedicó un altar en la catedral de Blois, estatuas en el pináculo de la iglesia de St. Jacques de Lunéville y en la capilla funeraria del rey en la iglesia de Notre Dame de Bon Secours, en Nancy. Puesto que lo habían arrojado desde lo alto de un puente de Praga, San Juan Nepomuceno era honrado, sobre todo en Austria, como protector de los puentes, en medio de los cuales solía erigirse una estatua suya o una capilla. Tal como ocurrió en la Edad Media con San Benedicto de Aviñón, es el santo de los puentes por excelencia.
Los barqueros, al igual que los confesores, lo habían elegido como patrón. Reemplaza a San Cristóbal y a san Nicolás. Se lo invocaba contra las inundaciones, e igual que san Floriano, contra los incendios.
ICONOGRAFÍA Está representado en hábito de canónigo, vestido con sobrepelliz y muceta, y tocado con birreta. Contempla un crucifijo.
Para simbolizar el secreto de la confesión, que le habría costado la vida, suele estar representado con un dedo sobre los labios, un candado o una mordaza que le cierra la boca (a finger or a padlock on his lips) o con la divisa: Tacui (he callado).
Una corona o un nimbo de cinco estrellas recuerda el misterioso fulgor que brillaba sobre su cadáver cuando flotaba sobre el Moldava, y que permitió que se encontraran sus restos. Un nenúfar recuerda que murió ahogado.
A título de protector de los puentes, en el siglo XVII se empezaron a erigir numerosas estatuas en el centro o sobre los estribos de los puentes, comenzando por el puente de Carlos IV en Praga, desde el que arrojado al río en su martirio.
Estas estatuas resultan muy frecuentes sobre todo en Bohemia, Austria (Viena) y en el sur de Alemania (Würzburgo). Pero también existen en otros lugares: en Italia (Ponte Molle, en Roma) y en Francia (Chemilly, Haute Saône).
Aunque haya vivido en el siglo XIV, su iconografía pertenece al arte de la Contrarreforma. Esta iconografía «retardada» se explica por la fecha de su canonización (1729) (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Retablo de San Juan Nepomuceno, en la Iglesia del Hospital de Nuestra Señora de la Paz, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.
Más sobre la Iglesia del Hospital de Nuestra Señora de la Paz, en ExplicArte Sevilla.
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario