Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la pintura "Ecce Homo", de Esteban Márquez, en la sala II del Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses, de Sevilla.
Hoy, domingo 15 de marzo, como todos los domingos, ha de considerarse como el día festivo primordial para la Iglesia. Es el primer día de cada semana, llamado día del Señor o domingo, en el que la Iglesia, según una tradición apostólica que tiene sus orígenes en el mismo día de la Resurrección de Cristo, celebra el Misterio Pascual.
Y que mejor día que hoy para ExplicArte la pintura "Ecce Homo", de Esteban Márquez, en la sala II del Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses, de Sevilla.
El Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses [nº 40 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 78 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la calle San Luis, 37; en el Barrio de la Feria, del Distrito Casco Antiguo.
En la sala II del Conjunto Monumental podemos contemplar la pintura "Ecce Homo", de Esteban Márquez de Velasco (1652 - 1696), en óleo sobre lienzo, realizada en el último 1/4 del siglo XVII, con unas medidas de 2,08 x 1,16 mts., procedente del Hospital de Miraflores, donde llegó a su vez desde el Hospital de las Cinco Llagas.
Aunque procede de la clausura de las Hijas de la Caridad de Miraflores desde donde fue trasladado a la casa de la Provincia en 2023, seguramente fue llevado al hospital psiquiátrico por sor Úrsula de Villabaso, priora de las Hijas de la Caridad de las Cinco Llagas y fundadora de Miraflores en 1890. Esta es otra de las pinturas más interesantes de la colección, tanto por ser obra inédita, como por su procedencia, ya que, si bien se inventarió en 1976 en Miraflores como obra de Esteban Márquez de notable interés artístico, su formato, las medidas casi idénticas, su figura aislada, el tipo facial y la manera de plegar y disponer la clámide, la relacionaban claramente con la estructura formal de la serie del apostolado del Hospital de las Cinco Llagas, como ya entonces se propuso, sin poder aportar dato documental alguno que lo certificara.
Hoy, domingo 15 de marzo, como todos los domingos, ha de considerarse como el día festivo primordial para la Iglesia. Es el primer día de cada semana, llamado día del Señor o domingo, en el que la Iglesia, según una tradición apostólica que tiene sus orígenes en el mismo día de la Resurrección de Cristo, celebra el Misterio Pascual.
Y que mejor día que hoy para ExplicArte la pintura "Ecce Homo", de Esteban Márquez, en la sala II del Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses, de Sevilla.
El Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses [nº 40 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 78 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la calle San Luis, 37; en el Barrio de la Feria, del Distrito Casco Antiguo.
En la sala II del Conjunto Monumental podemos contemplar la pintura "Ecce Homo", de Esteban Márquez de Velasco (1652 - 1696), en óleo sobre lienzo, realizada en el último 1/4 del siglo XVII, con unas medidas de 2,08 x 1,16 mts., procedente del Hospital de Miraflores, donde llegó a su vez desde el Hospital de las Cinco Llagas.
Aunque procede de la clausura de las Hijas de la Caridad de Miraflores desde donde fue trasladado a la casa de la Provincia en 2023, seguramente fue llevado al hospital psiquiátrico por sor Úrsula de Villabaso, priora de las Hijas de la Caridad de las Cinco Llagas y fundadora de Miraflores en 1890. Esta es otra de las pinturas más interesantes de la colección, tanto por ser obra inédita, como por su procedencia, ya que, si bien se inventarió en 1976 en Miraflores como obra de Esteban Márquez de notable interés artístico, su formato, las medidas casi idénticas, su figura aislada, el tipo facial y la manera de plegar y disponer la clámide, la relacionaban claramente con la estructura formal de la serie del apostolado del Hospital de las Cinco Llagas, como ya entonces se propuso, sin poder aportar dato documental alguno que lo certificara.
Muestra, como toda la serie del apostolado, rasgos propios del artista, y se trata de una pintura clave en la obra de Márquez, al permitirnos estudiar el sistema de trabajo, en su obrador. Ha sintetizado en esta obra varias fuentes gráficas e iconográficas. Ha partido con seguridad del Ecce Homo de medio cuerpo de Murillo, cuya cabeza de serie es la del Museo de El Paso y que se repitió también en los ejemplares de Nueva York, Museo de Cádiz y en el del Duque de Sevilla, todos, incluido el de Murillo, inspirados en la estampa de Lucas Vorsterman a partir de una composición de Van Dyck, ca. 1630.
Sin embargo, la figura completa de este Ecce Homo de cuerpo entero ha debido seguir la estampa Schelte Adamsz Bolswert grabada a partir de un original de Abraham Diempebeeck o una copia invertida, que se reflejaría también en el Ecce Homo de la Galería Nacional de Eslovaquia en Bratislava, atribuida a Murillo por Pavel Stepánek. El tipo humano es muy cercano al del Ecce Homo de Márquez del Hospital de la Caridad, aunque con más clara dependencia del ya citado de El Paso. Tampoco sería descabellado pensar que, podría responder a un prototipo de Ecce Homo de cuerpo entero del propio Murillo, aunque con los datos que poseemos resulta más improbable.
Este cúmulo de referencias estilísticas no debe hacernos olvidar lo más atractivo de la obra, el valor emotivo que podía tener esta imagen en el ámbito hospitalario, cuyo precedente más excelso había sido el Varón de Dolores del Museo de Bellas Artes de Murcia, con sus variantes y derivaciones tanto de su mano como de su círculo. Nuestra obra tiene precisamente aquel mismo valor simbólico: la reflexión solitaria y solidaria ante el dolor de Cristo. Fray Luis de Granada invitaba a meditar así ante la imagen del Ecce Homo: "que, siendo Rey, está como siervo despreciado, no pienses esto como cosa ya pasada, sino como presente; no como dolor ajeno, sino como tuyo propio".
Gracias a la intervención de ECRA la obra ha recuperado sus valores originales y nos permite observar sus cualidades, matices y su capacidad de persuadir y empatizar con el espectador. Tiene el mismo formato y marco que serie del apostolado y es posible que formase parte del mismo encargo (Juan Luis Ravé Prieto, en Patrimonio Histórico de la Diputación de Sevilla 1500-1900. Arte y Beneficencia. Diputación de Sevilla. Sevilla, 2025).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía del Ecce Homo o Cristo presentado al pueblo;
Juan, 19: 4.
Después de la Coronación de espinas, Pilato presenta a Jesús ante la multitud que se había reunido frente al pretorio, diciendo: «Ahí tenéis al hombre." (Ecce Homo). Al verle, los sacerdotes y sus servidores gritaron: "¡Crucifícale, crucifícale!» (Tolle, crucifige). La multitud carnicera daba gritos de muerte.
Este tema fue desconocido para el arte paleocristiano y bizantino: no se lo encuentra en los mosaicos ni en los iconos. Los italianos del Trecento, Duccio y Giotto, también lo ignoraron.
Se difundió en el siglo XV, al final de la Edad Media (no obstante, los marfiles del siglo IX y las miniaturas otomanas del siglo XI ofrecen algunos ejemplos). Jesús es exhibido sobre un estrado en lo alto de una escalera exterior, con la corona de espinas, el manto (o clámide) púrpura y el cetro de caña en las manos atadas; lastimosa imagen de un rey carnavalesco. Su pecho desnudo tiene las huellas de la Flagelación. Una cuerda pende en torno a su cuello. Desde sus párpados enrojecidos fluyen las lágrimas que caen sobre sus mejillas.
Este motivo ha engendrado los Cristo de Piedad y los Varón de dolores.
La mujer de Pilato asiste a la escena. Se ve a Barrabás a través de los barrotes de la ventana de su celda (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Conozcamos la Biografía de Esteban Márquez de Velasco, autor de la obra reseñada;
Esteban Márquez de Velasco. (La Puebla de Guzmán, Huelva, 1652 – Sevilla, 1696). Pintor.
En Sevilla realizó su aprendizaje al lado de su tío el pintor Fernando Márquez, con el cual permaneció hasta 1672, año en que éste falleció, coincidiendo con la finalización de su proceso formativo.
A partir de esta fecha, se tituló como maestro pintor y regresó a su tierra natal, sabiéndose tan sólo que estuvo allí un tiempo indeterminado, que no sería excesivo. Después, regresó a Sevilla, donde abrió un obrador en el que trabajó ya el resto de su existencia.
La actividad de Márquez en Sevilla debió de desarrollarse, por lo tanto, en el último cuarto del siglo XVII y hubo de ser muy intensa a juzgar por la cantidad de obras suyas que han llegado hasta la actualidad.
Ciertamente se sabe que en su trabajo hubo de contar con la colaboración de una amplia nómina de ayudantes, los cuales intervendrían de forma intensa en sus pinturas; ello se evidencia por la desigualdad de calidad que se constata en obras firmadas por este artista. De todas formas, analizada la producción de Márquez, puede advertirse en ella la pervivencia del espíritu artístico de Murillo, vigente en Sevilla con gran intensidad en las últimas décadas del siglo XVII. Pero en este sentido hay que señalar que Márquez, dentro de su adscripción murillesca, poseyó una forma propia de expresión pictórica que le permitió crear un repertorio de tipos físicos totalmente personales que facilitan la identificación de sus obras con bastante seguridad aunque no estén firmadas.
Dentro de la producción de este artista resulta difícil precisar la circunstancia de la evolución de su estilo, ya que no se conocen obras suyas ejecutadas en fechas juveniles, siendo su obra datada más temprana La Aparición de la Virgen a santo Domingo, firmada en 1693, seis años antes de su fallecimiento. Dicha pintura conservada en la parroquia de Santa María de la Nieves en Fuentes de Andalucía (Sevilla), describe el momento en que santo Domingo, arrodillado y rodeado de un cortejo de jóvenes y santas vírgenes, recibe la lactación del pecho de la Virgen María que aparece en la parte superior de la escena con el Niño en su regazo. Este episodio precedió a la muerte del santo, advirtiéndose que al fondo de la escena se describe, con figuras de pequeño tamaño, el momento en que es sepultado.
También en 1693 aparece firmada por Márquez una pintura de gran formato que se conserva en el Paraninfo del Rectorado de la Universidad de Sevilla, en la que se representa a Cristo y la Virgen como protectores de la infancia. Procede esta obra del refectorio del colegio de San Telmo de Sevilla, donde se formaban muchachos jóvenes para ser futuros marinos de la flota española. En la parte inferior derecha de esta pintura, captados en figura de medio cuerpo, aparecen retratados san Telmo como patrón de los navegantes y san Francisco Javier como apóstol de la Indias Orientales. La escena principal de esta pintura muestra a un numeroso cortejo de niños que, guiados por la Virgen se presentan ante Cristo, el cual les acoge y bendice al tiempo que un grupo de apóstoles se encarga de auxiliarles materialmente. El mensaje de esta pintura parece estar señalando que, desde el Cielo los niños del colegio de San Telmo serían siempre amparados y protegidos, circunstancia que se refuerza con la aparición en la parte superior de la escena de un cortejo de pequeños ángeles que portan una gran cesta repleta de panes, mientras que otros arrojan flores sobre los protagonistas de la escena.
Las dos obras anteriormente citadas son las únicas que se han conservado hasta la actualidad con la firma y la fecha de Esteban Márquez; sin embargo, el estilo de este artista es tan definido que puede reconocerse en obras que no están firmadas, como es el caso del amplio conjunto pictórico que procede del convento de la Trinidad de Sevilla y que se encuentra disperso en distintas colecciones particulares y museos extranjeros. La calidad de esta serie es tan alta que en 1810, cuando fue expoliada por los franceses durante la Guerra de la Independencia, se creía ejecutada por Murillo. En el mismo año de su sustracción, la serie fue trasladada a Londres y se vendió como original de dicho artista, aunque en nuestros días se ha podido evidenciar que sus pinturas son obras que presentan con claridad el estilo de Márquez.
Los cuadros de los que se tiene noticia como integrantes de este conjunto son los siguientes: El Nacimiento de la Virgen, La Anunciación, Los desposorios, el Descendimiento, La Dormición de la Virgen, La Asunción y La Virgen con San Juan de Mata y San Félix de Valois.
Otro importante conjunto pictórico de Esteban Márquez tuvo como destino el claustro del convento de San Agustín de Sevilla y en él se narraba la vida de este santo. De esta serie se han conservado dos obras en el Museo de Bellas Artes de Sevilla que representan a San Agustín y el misterio de la Trinidad y San Agustín ante Cristo y la Virgen. También de este convento procede La consagración de San Agustín que hoy se conserva en la casa de ejercicios de San Juan de Aznalfarache. Esta pintura probablemente procede del testero de la escalera de dicho convento y posee un formato marcadamente horizontal. En este caso, el artista para configurar la composición parece haber tenido en cuenta un grabado realizado por Schelte Adam Bolswerst, incluido en un libro que narra la vida de san Agustín que se editó en París en 1624. En este cuadro, aparece la particularidad de que el último personaje situado a la derecha de la escena y que mira fijamente al espectador, puede ser el autorretrato del artista. Otra pintura que puede proceder también del convento de San Agustín de Sevilla es La Virgen con el Niño y san Agustín, que se conserva en el Museo de Odessa con la equivocada atribución a Murillo.
En distintas dependencias de la Diputación de Sevilla y la Caja de San Fernando de esta misma ciudad se encuentra repartido un Apostolado de cuerpo entero y de tamaño natural que muestra con evidencia el estilo de Márquez. Otro Apostolado de idéntico estilo, pero de medio cuerpo se encuentran en la catedral de Sevilla, Real Academia de Medicina y parroquia de San Bartolomé de esta ciudad, completándose este último citado con las figuras de Cristo y la Virgen.
También identificable como obra de Márquez es un gran lienzo que representa La Santa Cena que se conserva en la Baylor University en Waco (Texas), obras que presenta con nitidez el estilo de Márquez, identificable en los gestos y actitudes de los apóstoles, repetidos en otras obras de este artista. También parecen obras de Márquez una Piedad que pertenece a la catedral de Valencia y un San Jerónimo que se conserva en una colección particular de Cádiz (Enrique Valdivieso González, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
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