Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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viernes, 28 de junio de 2019

La Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús


     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, de Sevilla.      
     Hoy, 28 de junio (viernes posterior al Corpus Christi), Solemnidad del Sacratísimo Corazón de Jesús, que, siendo manso y humilde de corazón, exaltado en la cruz fue hecho fuente de vida y amor, del que se sacian todos los hombres [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
      Y que mejor día que hoy para ExplicArte la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, de Sevilla.
     La Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús se encuentra en la calle Jesús del Gran Poder, 40 (aunque también tiene acceso por la calle Trajano, 37 - a través de la Capilla de los Luises); en el Barrio de la Encarnación-Regina, del Distrito Casco Antiguo
     Esta Iglesia, actualmente regentada por la Compañía de Jesús, la antigua iglesia de San Francisco de Paula es el único templo jesuita en el centro del amplio conjunto que llegó a administrar la congregación en siglos pasados (San Luis, Anunciación, colegio de San Gregorio, colegio de los Irlandeses, Colegio de las Becas, San Hermenegildo, Villasís...). Después de la expulsión de la orden por Carlos III, su restauración y la disolución que decretó la II República, la orden de los jesuitas se asentó definitivamente en los terrenos del antiguo convento de Portaceli y en la gran manzana comprendida entre las calles Trajano y Jesús del Gran Poder.

      Por la fachada de la antigua calle de las Palmas se accede a la antigua iglesia del convento de los padres mínimos, originalmente titulado como de San Francisco de Paula. Fue una fundación realizada por mínimos provenientes del convento de Nuestra Señora de la Victoria de Madrid en 1589, inicialmente destinada a colegio de estudios. La edificación de la iglesia no se realizó hasta mediados del siglo XVII, sufriendo el conjunto, al igual que otros muchos conventos de la ciudad, los efectos de la invasión francesa. En aquel infausto periodo fue expulsada una comunidad que nunca regresaría, siendo convertido el conjunto en cuartel. Tras diversos usos, después de la desamortización de Mendizábal el edificio fue vendido por el gobierno a la Sociedad Bíblica de Londres, que lo convirtió en templo protestante. Años después, el templo fue adquirido por la sevillana, de ascendencia británica, Sutherland Black, que por afinidad a la Compañía de Jesús donó el templo a la orden fundada por Ignacio de Loyola. De comienzos del siglo XX son los añadidos que se observan en la calle Trajano, nuevas edificaciones en las que se incluye la conocida como capilla de "los Luises" y una fachada neogótica en ladrillo cuyo diseñó corrió a cargo del arquitecto Aníbal González. En ella se sitúa una talla de San Ignacio de Loyola bajo doselete gótico, escultura de comienzos del siglo XX obra de José Lafita. 

      La iglesia del Sagrado Corazón presenta un sencillo portalón de acceso que se corona con un frontón partido con el anagrama de los jesuitas, elemento que se combina con una decoración de paños de azulejos alusivos a la Orden de los Mínimos. Son piezas del siglo XVII que algunos atribuyen a un diseño de Herrera el Viejo. Al centro de sitúa San Francisco de Paula, fundador de la Orden de los Mínimos, antiguo titular del templo. A su alrededor aparecen San Jerónimo, San Cristóbal, San Leandro y San Isidoro. La fachada tiene una pequeña torre bajo la que se sitúa un moderno azulejo del Sagrado Corazón de Jesús. Los pequeños azulejos de la torre son del siglo XVII y representan a la Virgen con el Niño, San José y San Juan Bautista. Completa el conjunto un azulejo moderno del padre Tarín, jesuita declarado venerable, que está enterrado en una capilla interior de la iglesia.

      El interior de la iglesia es una edificación de tres naves, con crucero, marcado presbiterio y coro en la zona de los pies Las naves laterales se separan mediante arcos de medio punto, estando cubiertas por bóvedas de arista. La nave central se cubre con techumbre de madera del siglo XVII que imita modelos anteriores; tanto la cabecera como los brazos del crucero se cubren con bóvedas de cañón. Sobre el crucero  se levanta una bóveda semiesférica sostenida por pechinas en las que aparecen relieves de los cuatro evangelistas. Los muros situados sobre las naves laterales se decoran con diversos cuadros que son copias barrocas de grandes autores. Se pueden distinguir en el muro derecho el Camino del Calvario, de Rafael; la Piedad, de Van Dyck y el Tránsito de la Virgen. En el muro derecho se sitúa una copia de la Anunciación de Van Dyck, el Nacimiento de Jesús y el Niño Jesús entre los doctores.    

      El retablo mayor es obra del siglo XIX, poco habitual en el panorama sevillano por sus formas y materiales. Fue realizado en mármol, según modelos académicos franceses, por un desconocido artista apellidados Frapolli. Se ordena en un banco, dos cuerpos con tres calles y ático. Lo preside una gran escultura del Sagrado Corazón de Jesús, ya de comienzos del siglo XX. Del siglo XIX es la talla de San Ignacio de Loyola del cuerpo superior. Más modernas son las imágenes de las Inmaculada y San José de los cuerpos laterales, situándose en el cuerpo superior dos relieves con el Nacimiento y el Calvario. Dos grandes lienzos modernos con escenas de San Ignacio de Loyola y una apoteosis de la Compañía de Jesús completan la decoración de la zona del presbiterio. Las piezas más importantes se sitúan en la zona del crucero. En la parte de la Epístola se sitúan diversos cuadros, como un Descendimiento del siglo XVIII. En un retablo neogótico presidido por San Alfonso Rodríguez se sitúa también una Dolorosa, y los arcángeles Miguel y Rafael, todos del siglo XVIII. En la parte del Evangelio se sitúa una excelente talla de Pedro Duque Cornejo, la imagen de la Virgen conocida como la Gran Madre, realizada en 1721. En el mismo testero destaca también una escultura de barro cocido representando a San Ignacio de Loyola y San Francisco de Borja, de estética cercana a Martínez Montañés, relacionables con las tallas que realizó Montañés para la Casa Profesa, actual iglesia de la Anunciación.

      Diversas tallas de discreto interés se reparten por las capillas laterales, un San Francisco de Paula, una imagen de Nuestra Señora del Sagrado Corazón o un San Francisco de Borja del siglo XIX. A los pies de la nave del Evangelio se levanta la capilla de las Ánimas, lugar donde se ubica la tumba del venerable padre Francisco Tarín Arnau, de gran devoción en la ciudad.
      Desde esta iglesia procesionó entre 1957 y 1975 la hermandad de los Javieres, cuya fundación se gestó en la congregación jesuita de este nombre, que ocupaba unas dependencias anexas a la iglesia, en el actual recinto ocupado por el Conservatorio Superior de Música (Manuel Jesús Roldán, Iglesias de Sevilla. Almuzara, 2010).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía del Sagrado Corazón de Jesús:
      Aunque no se trate más que de una devoción  tardía que, a diferencia de la Inmaculada Concepción de la Virgen, no ha engendrado ninguna obra de arte de primer orden, hay que decir aquí algunas palabras acerca de este tipo iconográfico de Cristo que en el culto católico ha acabado por suplantar a todos los otros.
      Los precedentes de esta devoción pueden buscarse muy lejos. El corazón humano siempre ha sido un símbolo de amor carnal o místico. En sus sermones San Bernardo habla sin cesar del «muy dulce corazón de Jesús (cor Jesu dulcissimum)», a partir del siglo XII. Del culto de las cinco llagas, y especialmente de la llaga del costado, que se desarrolló hasta finales de la Edad Media, debía naturalmente pasarse al culto del corazón. Bajo la influencia de éste, la herida del costado de Cristo crucificado se trasladó de derecha a izquierda, es decir al sitio del corazón, que se supone fue atravesado por la punta de la lanza de Longinos.
      Una curiosa xilografía de Lucas Cranach de 1505 representa la Adoración de Jesús crucificado e inscrito en un corazón, por la Virgen, San Juan, San Sebastián y San Roque.
      No obstante, fue a finales del siglo XVI cuando afloró en la imaginería popular el corazón de Jesús atravesado por tres clavos y engastado en una corona de espinas. A principios del siglo XVII, el grabador flamenco A. Wierix representó rosarios de corazones abiertos o cerrados, de gusto deplorable. Esas imágenes ilustraban los libros de mística piedad para uso de los conventos. No nacieron de la devoción del Sagrado Corazón sino que, por el contrario, las imágenes engendraron el culto por el bien conocido mecanismo de las visiones inspiradas, más o menos inconscientemente, por imágenes grabadas en la memoria
      Al contrario de lo que postula una opinión muy difundida, no fueron las visiones de la borgoñona Marguerite, llamada Marie Alacocque, del convento de las salesas de Paray le Monial, las que constituyeron el origen de esta devoción, patrocinada sobre todo por los jesuitas. El verdadero iniciador del culto litúrgico del Sagrado Corazón de Jesús y de María es un normando: el Bienaventurado Jean Eudes, fundador de los eudistas.
      Las fechas no dejan duda alguna acerca de su prioridad. El P. Eudes compuso en 1668 el Oficio del Sagrado Corazón y en 1670 publicó La Dévotion au coeur adorable de Jésus. En cuanto a Marie Alacocque, profesó más tarde, en 1672, en el convento de la Visitación, donde tuvo su primera revelación en 1673. Por lo tanto, es necesario reconocer orígenes eudistas a la devoción del Sagrado Corazón.
      Todo cuanto se puede conceder a la visionaria salesa es que el padre Eudes no separaba el Corazón de Jesús del Corazón de María, al tiempo que el fervor femenino de Marie Alacocque se orientó hacia el de Cristo solo. Ella contó que durante el ofertorio del Santo Sacramento, Cristo se le apareció en el altar con sus cinco llagas brillantes como cinco soles. Su pecho se abrió dejando al descubierto el corazón, que era la fuente viva de esas llamas. Cristo la mentó la ingratitud de los hombres que ignoraban  su  amor, y le pidió que tomara la iniciativa de un culto de reparación.
      Esta nueva devoción, consagrada oficialmente en 1685, acordaba con la política del catolicismo romano que quería afirmar por medio de ese símbolo del corazón abierto, al encuentro del protestantismo y del jansenismo, el amor de Dios hacia todos los hombres, sin excepciones. El culto contó con las mujeres, especialmente con la piadosa reina María Leczynska, que lo hizo introducir por la asam­blea episcopal en todas las diócesis de Francia, y que lo recomendó a los obispos de Polonia, propagandistas ardientes de esta devoción, que en 1765 aprobó el papa Clemente XIII.
      A partir del siglo XVIII, las custodias de cristal de roca que servían para exponer el Santo Sacramento, ya no tuvieron la forma redonda, tradicional, de una hostia, sino la de un corazón.
      Se conoce la brillante fortuna que tuvo el culto en Francia, en el siglo XIX. Después de los desastres de 1870, los católicos pusieron la reconstrucción bajo la égida del Sagrado Corazón y levantaron en su honor, en la cumbre de la colina de Montmartre, la basílica del Exvoto nacional. Montmartre se convirtió así, después de Paray le Monial, en el centro mundial de la devoción al Sagrado Corazón.
      En España, después de la guerra civil, Barcelona siguió el ejemplo de París y edificó en la cima del Tibidabo una iglesia expiatoria del Sagrado Corazón.
Iconografía
      A pesar de los progresos de este culto a partir del reinado de Luis XIV, fue necesario esperar a finales del siglo XVIII para que el tema del Sagrado Corazón de Jesús entrara definitivamente en el repertorio de la iconografía católica.
      Fue por una mujer, la reina de Portugal, que se pintó la primera imagen del Sagrado Corazón, obra del italiano Pompeo Batoni en 1780. Ésta representa a Cristo cardióforo que tiene un corazón en llamas en la mano izquierda rematado por una pequeña cruz y rodeado por una corona de espinas.
      Esta fórmula ha sido rechazada, y hasta prohibida, por la Congregación de Ritos, de manera que en la actualidad los editores de estatuas de yeso pintado del barrio Saint Sulpice sólo pueden elegir entre dos modelos:
     1. El corazón en llamas de Jesús es aplicado exteriormente sobre su pecho.
     2. Rayos de luz emanan de una incisión practicada en el pecho de Jesús, del lado del corazón.
      Las estatuas del Sagrado Corazón que se multiplicaron a partir del siglo XIX, proceden casi todas de la figura de Cristo esculpido por el danés Thorvaldsen para la iglesia de Nuestra Señora de Copenhague.
      Esas imágenes «cordícolas» son de gusto dudoso, y muchos fervientes católicos no dejaron de lamentar su vulgaridad o insipidez. Lo menos que puede decirse, es que honran poco al arte religioso moderno. No obstante, debe hacerse una excepción con el Sagrado Corazón del pintor G. Desvalieres, que evoca al Cristo coronado de espinas arrancándose con las dos manos el corazón del pecho, en la gigantesca vidriera de la catedral del Cristo Rey, en Casablanca (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
       Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Iglesia del Sagrado Corazón, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Horario de apertura de la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús:
             Ver horarios de misas

Horario de Misas de la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús:
             Todos los días: 09:30, y 21:00

Página web de la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús: No tiene.

La Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, al detalle:

jueves, 27 de junio de 2019

La placa conmemorativa a Muñoz y Pabón, en la fachada del edificio de la calle Abades, 16


     Por amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la placa conmemorativa a Muñoz y Pabón, en la fachada del edificio de la calle Abades, 16.   
    La calle Abades, en el Callejero Sevillano, es una vía que se encuentra en los Barrios de San Bartolomé y Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo, y va de la calle Corral del Rey a la calle Mateos Gago
   En la fachada del número 16 de la calle Abades podemos contemplar una placa conmemorativa, realizada en mármol blanco grabado, dedicada a Muñoz y Pabón, puesto que fue en esa vivienda donde vivió y murió. El texto de la placa conmemorativa, precedido por el escudo de la Real Academia Sevillana de las Buenas Letras, dice así:
  
 "EL DÍA 30 DE DICIEMBRE DE 1920
MURIÓ EN ESTA SU CASA-MORADA
EL M. I. S. R. DR. D. JUAN FRANCISCO MUÑOZ Y PABÓN
CANÓNIGO LECTORAL DE ESTA
SANTA METROPOLITANA Y PATRIARCAL IGLESIA CATEDRAL
INSPIRADO POR TA(N) FECUNDÍSIMO ESCRITOR
ORADOR SAGRADO MUY ELOCUENTE
Y SACERDOTE EJEMPLAR EN SU MINISTERIO.
-
LA REAL ACADEMIA DE SEVILLA DE LAS BUENAS LETRAS
CONSAGRA ESTE MÁRMOL A SU MEMORIA
EN EL CENTENARIO PRIMERO DE SU NACIMIENTO.
1866 - 1966."

Conozcamos mejor la Biografía de Muñoz y Pabón, a quien se le conmemora en la placa reseñada;
   Juan Francisco Muñoz y Pabón, nacido en Hinojos (Huelva) el 15 de junio de 1866, y fallecido en Sevilla el 30 de noviembre de 1920.

   Hizo sus estudios eclesiásticos de Humanidades, Filosofía, Teología y Derecho Canónico en el seminario conciliar de San Isidro y San Francisco Javier, de Sevilla. Ordenado sacerdote en 1890, fue nombrado en 1894 párroco de Santiago por el cardenal Spinola. Ganó por oposición en 1903 la canonjía de lectoral, que llevaba consigo la Cátedra de Sagrada Escritura en el seminario pontificio. Fue varias veces mayordomo del Cabildo metropolitano. Siendo todavía Spinola obispo de Málaga, le alentó a seguir cultivando la literatura amena. Nuevos estímulos recibió de la amistad con Rodríguez Marín y Luis Montoto. En 1902 empezó su correspondencia epistolar con Valera y al año siguiente con Menéndez Pelayo. Con La millona, publicada en la capital hispalense en 1902, llegó su consagración como novelista. El 23 de febrero de 1908 ingresó en la Academia Sevillana de Buenas Letras; su discurso versó sobre la novela y fue contestado por Francisco de Torres y Galeote. El 19 de agosto de 1918 recibió una felicitación alentadora para su labor literaria por parte de sus compañeros de Cabildo catedralicio. De este tiempo son sus artículos sobre El Santo Cristo de Limpias, aparecidos en el folletón de El Debate; y en la misma forma publicó El Debate, durante 1918, su novela Temple de acero. Por estas fechas debió de dar comienzo su amistad con el jefe del Gobierno, Antonio Maura, a quien dedicó su novela Mansedumbre, que no llegó a ver impresa. Se distinguió por su dicción jugosa y amena y por su oratoria, insinuante y sencilla, así como por su labor periodística. Colaboró en El Universo, El Carbayón, El Correo Español y, principalmente, en El Debate. Como costumbrista, admiró a Pereda, del que se declaró imitador inhábil. Siguió más de cerca, por afinidad regional, a Valera, Fernán Caballero y al padre Coloma, especialmente a los dos últimos, con los cuales le unió, además, su tendencia moralizadora (Vicente Cárcel Ortí, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
      Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la placa conmemorativa a Muñoz y Pabón, en la fachada del edificio de la calle Abades, 16. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la calle Abades, en ExplicArte Sevilla.

miércoles, 26 de junio de 2019

La pintura "San José María Escrivá de Balaguer", de Arístides Artal, en el Retablo mayor de la Iglesia del Señor San José


     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la pintura "San José María Escrivá de Balaguer", de Arístides Artal, en el Retablo mayor de la Iglesia del Señor San José, de Sevilla.    
     Hoy, 26 de junio, en Roma, se conmemora a San Josemaría Escrivá de Balaguer, presbítero, fundador del Opus Dei y de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz (1975) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
      Y que mejor día que hoy para Explicarte la pintura "San José María Escrivá de Balaguer", de Arístides Artal, en el Retablo mayor de la Iglesia del Señor San José, de Sevilla.
        La Iglesia del Señor San José, se encuentra en la calle Levíes, s/n (con portada lateral cegada a la calle San José, s/n); en el Barrio de San Bartolomé, del Distrito Casco Antiguo.
     Al retablo mayor de la iglesia del Señor San José pertenece la pintura dedicada a San José María Escrivá de Balaguer, realizada por Arístides Artal en 2001-02, obra hiperrealista en la que se muestra al santo español de manera muy serena.

Conozcamos mejor la Biografía de San José María Escrivá de Balaguer, presbítero;
       San Josemaría Escrivá de Balaguer y Albás, (Barbastro, Huesca, 9 de enero de 1902 – Roma, Italia, 26 de junio de 1975). Sacerdote y fundador del Opus Dei, santo.
     José María Escrivá Albás era hijo de José Escrivá Corzán, del negocio textil, y Dolores Albás Blanc. El matrimonio tuvo seis hijos, de los que tres murieron durante la infancia. José María había sido el segundo de ellos. Recibió su primera enseñanza en el parvulario de las Hijas de la Caridad, y en el colegio de los padres Escolapios, ambos en Barbastro.
     En 1914, la quiebra de la empresa familiar obligó a la familia a trasladarse a Logroño, en donde el padre consiguió un empleo en una tienda de tejidos. José María prosiguió sus estudios en el Instituto de Logroño.
     Desde comienzos de 1918 experimentó inquietud religiosa y ese mismo año comenzó sus estudios religiosos en el Seminario de Logroño, como alumno externo. Desde 1920, prosiguió esos estudios en el seminario de San Carlos, de Zaragoza, en donde, a pesar de algunas reticencias iniciales por parte de los superiores del centro, fue nombrado Inspector, aún antes de acceder al estado clerical.
     El cardenal Juan Soldevila, arzobispo de Zaragoza, confiaba mucho en las condiciones personales de José María, que tuvo que ver cómo su prelado era asesinado por unos pistoleros anarquistas a comienzos de junio de 1923. Era un momento de gran conflictividad social que provocaría, poco después, el establecimiento de la dictadura de Miguel Primo de Rivera.
     En el curso 1922-1923 había terminado ya el cuarto curso de Teología en el seminario y, en septiembre de 1923, superó en la Universidad de Zaragoza dos asignaturas de los estudios preparatorios que daban acceso a la Facultad de Derecho. Durante el curso 1923-1924, y como alumno no oficial, superó la asignatura que le faltaba de los estudios preparatorios y seis asignaturas de la licenciatura de Derecho, dos de ellas con matrícula de honor.
      A finales de noviembre de 1924, cuando faltaba ya poco para su ordenación sacerdotal, murió en Logroño su padre y quedó a cargo de su madre y de los dos hermanos que habían sobrevivido: Carmen y Santiago. Se trató de una situación familiar muy delicada, de la que Escrivá tuvo que responsabilizarse durante los años siguientes.
     El 28 de marzo de 1925 fue ordenado sacerdote y, casi inmediatamente, destinado a Perdiguera, muy cerca de la capital, para suplir al párroco enfermo. De vuelta a Zaragoza reanudó sus estudios de Derecho civil, con los que pretendía estar en disposición de obtener medios económicos con los que sostener a su familia. Durante el curso 1925-1926 superó todas las asignaturas que le quedaban menos una, que aprobó en enero de 1927, a la vez que obtenía el Grado de Licenciado. Durante aquellos estudios había trabado amistad con profesores de la Facultad como Juan Moneva, Miguel Sancho Izquierdo, Salvador Minguijón, Inocencio Jiménez Vicente o Jose Pou de Foxá.
     A mediados de abril de 1927 se trasladó a Madrid para realizar los estudios de doctorado, que sólo podían cursarse en la Universidad Central, y para superar las dificultades en la carrera eclesiástica que había encontrado en su propia archidiócesis. En Madrid era un sacerdote extradiocesano que tuvo que afrontar las muchas dificultades que las autoridades eclesiásticas se vieron obligadas a poner al sinnúmero de sacerdotes que pretendían establecerse en Madrid.
     Madrid era, en esos momentos, una ciudad de casi un millón de habitantes y la diócesis de Madrid-Alcalá, en donde se estableció el joven sacerdote, estaba regida, desde 1923, por el obispo Leopoldo Eijo y Garay. Además de matricularse para sus estudios universitarios, Escrivá se encargó de la capellanía del Patronato de Enfermos, que dirigía la Congregación de las Damas Apostólicas del Sagrado Corazón, fundada por Luz Rodríguez-Casanova pocos años antes.
     Para complementar sus ingresos, dio clases de Derecho Romano y de Derecho Canónico en una academia de la calle San Bernardo, junto a la sede de la Universidad, en la que también daban clases otros sacerdotes. Estos ingresos le permitirían traer a su familia a Madrid. Su hermana Carmen había estudiado Magisterio en Logroño, pero se dedicó, sobre todo, a la atención de la madre y del hermano pequeño, que tenía ocho años por entonces.
     Escrivá se presentó, como alumno no oficial, a exámenes de asignaturas de doctorado en las cátedras que regentaban Joaquín Fernández Prida (“Historia del Derecho Internacional”) y Luis Mendizábal (“Filosofía del Derecho”), que aprobó en septiembre de 1928. En enero de 1930 aprobó “Historia de la Literatura jurídica española”, en un tribunal que presidía Adolfo Posada y del que formaba parte el joven Román Riaza, encargado de la cátedra tras la jubilación de Rafael Ureña. La última asignatura de doctorado, “Historia de las Instituciones políticas y civiles de América”, no la aprobó hasta junio de 1935, en un tribunal presidido por Rafael Altamira. En todos estos avatares académicos contó con el asesoramiento de José Pou de Foxá, catedrático de Derecho Romano de la Universidad de Zaragoza y sacerdote como él, que orientaba la vida académica de José María desde la capital aragonesa.
     El 2 de octubre de 1928, mientras realizaba unos ejercicios espirituales en el convento de los padres Paules de la calle García de Paredes, vio con claridad lo que pensaba que Dios le pedía en su tarea sacerdotal. Se convertiría, por eso, en la fecha fundacional del Opus Dei, que propugnaba la posibilidad de buscar la santidad en el mundo secular, sin necesidad de adscribirse a una orden religiosa.
     Inició, desde entonces, la tarea de buscar instituciones o personas que tuviesen la misma idea de vida cristiana, con el fin de unirse a ellas, pero no pudo encontrar nada que se ajustase a lo que había entendido que era la misión que creía que Dios le inspiraba.
     A pesar de que trabajó inicialmente con la firme idea de una institución compuesta sólo por varones, el 14 de febrero de 1930 tuvo la inspiración de abrir su proyecto a las mujeres y renunció definitivamente a la idea de asociarse a alguna institución ya creada, a la vez que comprendió la necesidad de fundar una nueva institución para realizar sus propósitos. Fue por entonces cuando, de acuerdo con un comentario de su confesor, el jesuita Valentín Sánchez Ruiz, comenzó a darle a su empresa apostólica el nombre de Obra de Dios, Opus Dei en latín.
     Se produjo, a partir de entonces, una continuada tarea de predicación y dirección espiritual que permitió que se incorporaran a la empresa de Escrivá algunos jóvenes de los medios académicos y profesionales, aunque algunos de esos primeros compromisos no se consolidaron. Uno de los primeros en incorporarse al Opus Dei fue el ingeniero, de origen argentino, Isidoro Zorzano, que había sido su compañero en el Instituto de Logroño y trabajaba entonces en Málaga, en una compañía de ferrocarriles.
     En septiembre de 1931 pasó a ser capellán del Real Patronato de Santa Isabel, en la calle del mismo nombre de Madrid. Aunque no tenía nombramiento oficial, el nuevo encargo pastoral ayudaba a consolidar su presencia en Madrid, que había sido la preocupación permanente del sacerdote aragonés desde que llegara a la capital en 1927. Desde esa nueva posición pudo dedicar más tiempo al trato de sacerdotes, estudiantes y mujeres. También pudo preparar algunas publicaciones, como Santo Rosario y Consideraciones espirituales, que se publicaron en 1934. Esta segunda fue el precedente de Camino, publicado en 1939.
     José María Escrivá organizó también, para realizar su tarea sacerdotal y para procurar el desarrollo de su Obra, una academia de repaso de asignaturas a la que le puso el nombre de DYA (Derecho y Arquitectura; Dios y Audacia), que inició sus actividades, en diciembre de 1933, en un piso de la calle Luchana. Junto a la docencia, se desarrollaban también actividades de formación cristiana.
     En diciembre de 1934 recibió el nombramiento de Rector del Patronato de Santa Isabel, que consolidaba su situación en Madrid, lo que fue muy bien recibido en la curia diocesana de la capital, aunque no tanto en la de su diócesis de origen, Zaragoza.
     En el momento de iniciarse la guerra civil española, el Opus Dei contaba con veintiún miembros masculinos y cinco femeninos. En ese momento, la única institución que amparaba la actividad de José María Escrivá y sus seguidores era la Academia DYA, que había desarrollado hasta entonces tareas educativas y de residencia de estudiantes en el número 50 de la calle Ferraz. El 17 de junio, cuatro de los seguidores de Escrivá, que habían constituido la sociedad Fomento de Estudios Superiores, adquirieron el edificio de Ferraz, 16 como nueva sede de la academia, y comenzaron el traslado de los enseres a primeros de julio. Allí les sorprendería la sublevación militar y, lo que era mucho más peligroso, los sucesos violentos que se produjeron el 20 de julio en el Cuartel de la Montaña, frente al recién adquirido edificio.
      Cualquier sacerdote, por el simple hecho de serlo, estaba en peligro de muerte en el Madrid de aquellos días, como le ocurrió a san Pedro Poveda, fundador de la Institución Teresiana y amigo personal de Escrivá, que fue asesinado el 27 de julio. Escrivá tuvo que ocultarse e incluso evitar el contacto con su familia. Su madre y sus hermanos, que vivían muy cerca de la residencia de Ferraz, también se vieron obligados a buscar nuevos lugares de refugio.
     Se inició un largo periodo, hasta marzo de 1937, en el que el padre Escrivá tuvo que buscar asilo en varios domicilios particulares y en un sanatorio psiquiátrico, antes de recalar en la Legación de Honduras, que estaba entonces en el número 51 del paseo de la Castellana.
     En octubre de 1937 salió de Madrid con la intención de pasar a Francia por la frontera catalana y reintegrarse a la zona sublevada, en compañía de algunos miembros de la Obra. Consiguió llegar a Andorra el 2 de diciembre y, tan pronto como pudo, se dirigió a la zona “nacional” para instalarse en Burgos en enero de 1938, después de una breve estancia en San Sebastián y Pamplona. En esta última ciudad encontró la ayuda de Marcelino Olaechea, obispo de la diócesis.
     Hasta el final de la guerra civil realizó desde Burgos la tarea de dirigir su Obra y de mantener el contacto con todas las personas que, en las dos zonas de España, se habían adherido a esas tareas. También inició entonces su tesis doctoral, sobre las funciones jurisdiccionales civiles y eclesiásticas de la abadesa del Monasterio de la Huelgas, que está a las afueras de la capital castellana. Esa tesis la presentaría en la Universidad de Madrid en diciembre de 1939 y, después de modificarla notablemente, se publicaría en 1944.
     José María Escrivá volvió a Madrid a finales de marzo de 1939, pocas horas después de que las tropas de Franco entrasen en la capital y, desde su puesto de rector del Patronato de Santa Isabel, trató de reconstruir la Obra que la guerra civil había puesto en extraordinarias dificultades, a la vez que atendía las demandas de muchos obispos para que diera ejercicios espirituales en sus respectivas diócesis. En abril de 1941, mientras predicaba uno de esos ejercicios en Lérida, murió su madre, que había secundado generosamente las actividades apostólicas del hijo.
     Meses antes, en octubre de 1940, el Ministerio de Justicia español había autorizado a José María y a sus hermanos a añadir “de Balaguer” al apellido Escrivá, de manera que el apellido Escrivá de Balaguer empezaría a hacerse de uso habitual en los documentos y publicaciones de aquellos años.
     El 19 de marzo de 1941 recibió la primera aprobación eclesiástica con el reconocimiento del Opus Dei como Pía Unión por parte del arzobispo de Madrid, Leopoldo Eijo y Garay, que quiso manifestar con ese acto la protección que dispensaba a la Obra de José María Escrivá. En la misma línea hay que entender las cartas que Eijo y Garay escribió, ese mismo año, al padre Carlos Gómez Martinho, provincial de Toledo de la Compañía de Jesús, y a Dom Aurelio M.ª Escarré, abad coadjutor de Montserrat, a propósito de unas acusaciones contra el Opus Dei, que habían circulado por Barcelona. Fueron momentos duros para Escrivá porque las acusaciones, nacidas en el seno de las Congregaciones Marianas de Barcelona y Madrid, llegaron hasta Roma, impulsadas por personas de mucha influencia en la Curia.
     En febrero de 1943 alcanzó a ver con claridad la forma de que hubiera sacerdotes en el Opus Dei salidos de entre sus miembros y concibió la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, que quedaría también abierta, más adelante, a la incorporación de sacerdotes diocesanos que, en todo caso, mantendrían la relación jerárquica con su propio obispo.
     La novedad contenida en estas ideas planteaba la necesidad de un reconocimiento oficial de mayor entidad y, para conseguirlo, José María Escrivá envió a Roma al Secretario General del Opus Dei, Álvaro del Portillo, en mayo de 1943. Unos meses después de realizadas esas gestiones se obtuvo el Nihil obstat de la Santa Sede para la erección diocesana de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, que fue realizada por Eijo y Garay en diciembre.
     Durante esos años realizó muchos viajes por toda España y, en 1945, realizó tres viajes a Portugal. Al comienzo de uno de ellos, tuvo la oportunidad de entrevistarse con sor Lucia, una de los videntes de Fátima, que estaba entonces en un convento de Tuy (España).
     A finales de junio de 1946 viajó a Roma para conseguir el decreto de aprobación del Opus Dei (Decretum laudis) para el que había conseguido cartas laudatorias de diversos obispos y cardenales (Cartas comendaticias). El Decretum laudis, que significaba la primera aprobación de derecho pontificio al Opus Dei, fue aprobado por el papa Pío XII el 24 de febrero de 1947, y el 22 de abril, en línea con la buena acogida que la Obra había tenido en el Vaticano, el Papa nombró a Escrivá de Balaguer Prelado Doméstico de Su Santidad, lo que entrañaba el uso del término de Monseñor para su titular que, durante aquellos años, alternaba sus estancias entre Madrid y Roma, aparte de los muchos viajes que realizó dentro de ambos países.
     Desde 1949 se estableció definitivamente en Roma y, en junio de 1950, la Obra recibió lo que se pensaba que era la aprobación definitiva de la Santa Sede. El Opus Dei quedó entonces configurado como el primer Instituto Secular que aprobaba la Iglesia, aunque Escrivá no quedó del todo satisfecho con la solución alcanzada.
     En 1957 murió en Roma la hermana de José María, Carmen, que había colaborado desde siempre en las tareas del Opus Dei, sin pertenecer a la asociación.
     Durante los años del Concilio Vaticano II (1962-1965) permaneció, habitualmente en Roma sin participación directa en las tareas del concilio, aunque sí recibió muchas visitas de obispos y expertos participantes en la asamblea. El que sí participó activamente fue Álvaro del Portillo, Secretario General del Opus Dei, que fue presidente de la “Comisión antepreparatoria sobre seglares” y, más adelante, miembro de la “Comisión sobre la disciplina del clero y del pueblo cristiano”.
     Fue por aquellos años, comienzos de los sesenta, cuando empezó a unir sus dos primeros nombres de manera que pasó a llamarse Josemaría. Explicó que era una manera de expresar su devoción a los padres de Jesús, de la misma manera que, para subrayar su devoción a la Virgen, firmaba algunos documentos con el nombre Mariano. En 1968 rehabilitó, para sí y para sus sucesores, el título de marqués de Peralta que, cuatro años más tarde, cedió a su hermano Santiago.
     La gran mayoría de los viajes que emprendió, desde que fijó su residencia en Roma, fueron privados y conocidos sólo por los miembros de la Obra pero, en octubre de 1960, hizo un viaje a España que tuvo alguna repercusión pública, porque fue investido doctor honoris causa por la Universidad de Zaragoza y presidió, en Pamplona, el acto en el que se erigía la Universidad de Navarra.
     Un acto de características similares fue su participación, en octubre de 1964, en la Asamblea de Amigos de la Universidad de Navarra, que congregó en Pamplona a muchos miembros de la Obra y simpatizantes. También ofreció la oportunidad de reuniones con grandes grupos la segunda Asamblea de Amigos de la Universidad que se celebró en Pamplona en octubre de 1967, con la presencia de Mons. Escrivá de Balaguer en muchos actos públicos.
     En 1968 apareció el libro Conversaciones con Mons. Escrivá de Balaguer en el que se recogían, con unos textos muy elaborados, entrevistas que el presidente del Opus Dei había concedido a periodistas de algunos de los periódicos más importantes del mundo para explicar la naturaleza del Opus Dei.
     En mayo de 1970 viajó a México en donde prodigó sus habituales comparecencias públicas. Ese modelo de viaje se reiteraría por España y Portugal durante los meses de octubre y noviembre de 1972.
     Desde finales de mayo a fines de agosto de 1974 realizó un viaje por diversos países de América del Sur (Brasil, Argentina, Chile, Perú, Ecuador y Venezuela) pero tuvo que interrumpirlo por enfermedad y se vio obligado a descansar un mes en España. En febrero de 1975 volvió a América (Venezuela y Guatemala), para completar el plan previsto del viaje anterior, pero tuvo que abreviar de nuevo el viaje por enfermedad.
     El 28 de marzo de 1975 celebró en Roma sus bodas de oro sacerdotales y, en la segunda quincena de mayo, realizó un breve viaje a España para recibir la Medalla de Oro de Barbastro, su ciudad natal, y visitar las obras del santuario de Torreciudad, ya casi terminadas.
     Falleció, de un ataque al corazón, en la sede central del Opus Dei, en Roma, el 26 de junio de 1975.
     Fue proclamado Beato el 17 de mayo de 1992, y fue reconocido como santo por la Iglesia Católica (canonizado) el 6 de octubre del 2002.
     Sus restos mortales están depositados actualmente bajo el altar del principal oratorio de la sede central de la Prelatura, Villa Tevere, en Viale Bruno Buozzi, 73, Roma (Italia) (Octavio Ruiz-Manjón, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
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martes, 25 de junio de 2019

La imagen "Santa Orosia", en el Retablo del Sagrado Corazón de Jesús, de la Iglesia del Convento del Espíritu Santo


     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen "Santa Orosia", en el Retablo del Sagrado Corazón de Jesús, de la Iglesia del Convento del Espíritu Santo, de Sevilla.       
     Hoy, 25 de junio, en Jaca, en la Hispania Tarraconense se conmemora a Santa Orosia, virgen y mártir (c. 714) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
      Y que mejor día que hoy para Explicarte la imagen "Santa Orosia" en el Retablo del Sagrado Corazón de Jesús de la Iglesia del Convento del Espíritu Santo, de Sevilla.
     El Convento del Espíritu Santo [nº 46 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 84 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la calle San Juan de la Palma, 23 (también tiene acceso por la calle Dueñas, 1; aunque a la Iglesia de accede por la calle Espíritu Santo, s/n); en el Barrio de la Feria, del Distrito Casco Antiguo.
        Al siglo XVIII corresponde el retablo del muro izquierdo de la nave, en la iglesia del Convento del Espíritu Santo, de especial barroquismo y dinamismo, dedicado al Corazón de Jesús y que debió ser originalmente una original estructura de retablo-manifestador. Hoy está presidido por una imagen de Santa Orosia, patrona de Jaca, que debió ser añadida con motivo de las restauraciones de 1790.

      Sobre un original fondo de nubes y bajo un teatral dosel se sitúan diversos santos como San José, Santa María Magdalena, San Buenaventura, San Francisco de Sales, el beato de la Colombière (propagador de la devoción al Corazón de Jesús), San Bernardino y Santa Rosa de Lima. Es pieza anónima, precursora de la devoción al Sagrado Corazón en la ciudad y se inspira en los rompimientos de gloria de la pintura de la época. Se recorta sobre una pared tapizada en damasco rojo y muestra elementos de un barroco tardío muy teatral, relacionable también con las formas del comulgatorio (Manuel Jesús Roldán, Conventos de Sevilla. Almuzara, 2011).
       Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen de Santa Orosia en el Retablo del Sagrado Corazón de Jesús de la Iglesia del Convento del Espíritu Santo, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

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lunes, 24 de junio de 2019

La iglesia de San Juan Bautista, vulgo "de la Palma"


     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la iglesia de San Juan Bautista, vulgo "de la Palma" de Sevilla.      
     Hoy, 24 de junio, Solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista, Precursor del Señor, que, estando aún en el seno materno, al quedar lleno del Espíritu Santo exultó de gozó por la próxima llegada de la salvación del género humano. Su nacimiento profetizó la Natividad de Cristo el Señor, y su existencia brilló con tal esplendor de gracia que el mismo Jesucristo dijo no haber entre los nacidos de mujer nadie tan grande como Juan el Bautista [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
      Y que mejor día que hoy para ExplicArte la iglesia de San Juan Bautista, vulgo "de la Palma", de Sevilla.
     La Iglesia de San Juan Bautista, vulgo "de la Palma" [nº 45 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 83 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la calle Feria, 2 (con portada lateral a la calle San Juan de la Palma, 1); en el Barrio de la Feria, del Distrito Casco Antiguo.
      La iglesia a la que dio nombre una palmera. Cuenta Ortiz de Zúñiga que un hereje quiso hacer mofa de las palabras de un predicador y "se llegó a la palma que había en el cementerio antiguo y le dijo: Palma, la Madre de Dios no quedó virgen después del parto. Otro día llegó a la Inquisición un hombre anciano y denunció a este hereje el cual fue prendido por los señores inquisidores..." Una historia habitual en siglos pasados si no fuera porque el denunciante llevaba ochenta años enterrado bajo la palmera de la vieja iglesia parroquial.

      La iglesia de San Juan Bautista (vulgo de la Palma) presenta una estructura mudéjar, aunque a lo largo de los siglos se ha ido transformando hasta alcanzar su actual aspecto. Los restos originales se encuentran ubicados en la portada, arranque de la torre y la bóveda de la capilla sacramental. Su interior es de tres naves con capillas laterales, presentando el presbiterio ligeramente elevado sobre el nivel del templo. La portada ojival exterior, ahogada entre construcciones posteriores, se contrató en 1420 con los canteros Juan Rodríguez de Lebrija y Martín Martínez. Destacan en la silueta del final de la calle Feria la airosa torre-espadaña, del siglo XVIII y el azulejo moderno con la imagen de Nuestro Padre Jesús del Silencio, obra de Enrique Orce. 

      El retablo mayor es de estilo rococó, pudiéndose fechar en el último tercio del siglo XVIII. En la hornacina central aparece la imagen de la Virgen de la Amargura, obra anónima de hacia 1700, cercana al círculo de Pedro Roldán. Junto a ella aparece San Juan Evangelista, obra de Benito Hita del Castillo (1760). Ambas sufrieron el incendio del paso de palio en el que procesionan en la Semana Santa de 1893, lo que motivó su restauración (las manos tuvieron que ser sustituidas) por parte del escultor Antonio Susillo. En los laterales aparecen las figuras de San Juan Bautista Niño y del Niño Jesús, estando documentadas como obras de Francisco de Rivas (1664). El retablo procede de la iglesia de San Felipe de Carmona. En las cuatro pechinas de la bóveda, los elementos que sostienen la cúpula de cubrimiento, aparecen relieves con los cuatro Evangelistas, obra anónima de comienzos del XVIII.
       En la nave derecha el retablo de Santa Ángela de la Cruz es del siglo XVIII, siendo la titular una talla moderna de Gabriel Cuadrado. En el mismo testero aparecen un retablo neobarroco con la Virgen de Montemayor, la capilla con la imagen titular de la hermandad de Nuestra Señora de la Cabeza, copia moderna de la patrona de Andújar y la capilla de San José, junto al presbiterio, con altar neoclásico del siglo XVIII y la bóveda pintada a mediados del mismo siglo. En esta nave se distribuyen algunas pinturas de interés, como un apostolado incompleto de fines del XVII, una Divina Pastora del XVIII y una excelente pintura sobre tabla representando a San Jorge que se atribuye al pintor flamenco Hernando de Sturmio.
      En la nave izquierda, junto al presbiterio, se sitúa un retablo de estípites del siglo XVIII que alberga una copia del siglo XVII de la Virgen de la Antigua, la pintura mural de la Catedral que fue la gran devoción de la Sevilla moderna.

      A continuación se puede acceder a la Capilla Sacramental, un añadido arquitectónico habitual de las iglesias mudéjares de la zona. Entre sus dos puertas se dispone un retablo del XVII con pintura de las Ánimas obra de Andrés Pérez (siglo XVII). La capilla consta de dos tramos con una rica decoración, cubriéndose por una bóveda mudéjar el primer tramo y con cúpula ochavada sobre trompas el segundo. Está decorada por diferentes pinturas del XVIII. El altar mayor es neobarroco y en su hornacina central aparece Nuestro Padre Jesús del Silencio en el Desprecio de Herodes, habitualmente vestido de un simbólico colo blanco (era el color de los locos y se empleó para la burla de Jesús). Esta imagen se atribuye al taller de Pedro Roldán a fines del XVII y es titular de la hermandad de la Amargura, corporación que se fundó en 1696 en San Julián, aunque pronto se trasladó a su sede actual. En el siglo XX alcanzó gran auge y creó un auténtico modelo estético con las creaciones del bordador Rodríguez Ojeda y del orfebre Cayetano González. Flanqueando el retablo de esta capilla se encuentran dos tallas de San Joaquín y Santa Ana del XVIII. 
     Entre las pinturas de esta capilla destacan una Apoteosis Eucarística relacionada con Francisco de Herrera el Mozo y La recogida del maná de Lucas Valdés (h. 1700). También destaca un retablo neobarroco en cuyo centro aparece una talla de la Inmaculada del XVIII, originalmente un altorrelieve que fue convertido en figura de bulto redondo. A los pies de la iglesia se encuentran algunas dependencias adosadas pertenecientes a la hermandad. En el acceso a la torre se conservan los restos de una pintura mural que muestra la Virgen con el Niño, una interesante obra de comienzos del siglo XV (Manuel Jesús Roldán, Iglesias de Sevilla, Almuzara, 2010.)

Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de San Juan Bautista, precursor del Señor
EL ÚLTIMO DE LOS PROFETAS DE ISRAEL Y EL PRECURSOR DEL MESÍAS
   San Juan Bautista (en su traducción de los Cuatro Evangelios -1943-, Hubert Pernot sustituyó la denominación usual de San Juan Bautista por la de San Juan el Inmersor, pero la innovación no tuvo eco), el Precursor o, como dicen los griegos, el Prodromos del Mesías, es la "fíbula" viva que une el Antiguo con el Nuevo Testamento. Pertenece al reino de la Ley y al mismo tiempo al reino de la Gracia: ha vivido sub lege y sub gratia.
   Aunque su historia sea contada en el Nuevo Testamento, no se podría separar de los profetas de la Antigua ley: es el último y el más grande de la estirpe ¿Acaso el propio Cristo no lo ha llamado profeta y más que un profeta? "Hic est enim propheta et plus quam propheta." Pasa por ser la reencarnación del profeta Elías: "Delante del cual irá él, con el espíritu y la virtud de Elías", dice Lucas (1: 17).
   La piedad popular y el arte cristiano siempre le han reservado un lugar aparte de los apóstoles y de los santos. En la Coronación de la Virgen, del primitivo artista de Aviñón Enguerrand Quarton (1453), San Juan esta en las filas de los profetas, en el lado opuesto a San Pedro y a los apóstoles. En la Asunción del Libro de Horas de Étienne Chevalier, Jean Fouquet lo sitúa junto a Moisés. A principios del siglo XVI, en su pintura La Adoración de la Santísima Trinidad por todos los santos o de la Santísima (Allerheiligenbild) en el Museo de Viena, A. Durero, fiel a la tradición, sitúa a Juan el Bautista en la cohorte de los justos del Antiguo Testamento, junto a Moisés y el rey David.
   Pero si Juan Bautista es el último de los profetas, también es el primero de los mártires de la fe de Cristo. Merecería, más que el díácono Esteban, el título de protomártir. La Iglesia le rinde el mismo culto que a los santos. En la hagiografía ocupa un lugar análogo al de San Miguel, venerado como arcángel y como santo al mismo tiempo.
   Así se explica que pueda figurar dos veces en un mismo programa iconográfico, donde representa simultáneamente el Antiguo y el Nuevo Testamento. Es el caso de la portada de la iglesia de San Servais, de Maastrich, donde se encuentra en los dos derrames: a la izquierda, pisoteando a Herodes y a Herodías, y a la derecha, bautizando a Cristo en el Jordán.
HISTORIA
   La historicidad de San Juan ha sido discutida tanto como la de Cristo. Ciertos mitólogos lo identifican, como a Jonás, con el dios pez babilonio Oannes.
   El historiador judío Josefo dice sólo que su predicación inspiraba gran esfervecencia en el pueblo, lo cual provocó su detención (Antigüedades judías, Lib. XVIII). Ese relato no concuerda con las fuentes cristianas.
   Brevedad de los Evangelios canónicos. Lo que las Sagradas Escrituras nos enseñan acerca de su vida puede resumirse en pocas palabras.
   Hijo del sacerdote Zacarías y de Isabel, prima de la Virgen María, recibió el nombre de pila Johanan o Jochanaan. Se retiró muy joven al desierto de Judea para llevar allí una vida ascética y predicar la penitencia. En Jesús, que se hizo bautizar por él en el Jordán, reconocía al Cordero de Dios, al Mesías anunciado por los Profetas. Ese acontecimiento capital habría ocurrido en el año 28.
   Arrestado en el 29, en la fortaleza transjordana de Macarea o Macerón (Mekavar) por el tetrarca de Galilea Herodes Antipas, cuyo matrimonio con Herodías, que era su sobrina y su cuñada a la vez (Herodes no podía justificarse por la ley judía de los levitas puesto que Herodías tenía cuatro hijos de su primer matrimonio), se había atrevido a censurar, fue decapitado sin que Jesús interviniese para salvarlo.
   Sólo en Marcos y en Mateo encontramos el relato de la Pasión de Juan desde su detención hasta su decapitación. El cuarto Evangelio no hace ninguna alusión al hecho, y San Pablo calla al respecto.
   Las adiciones de los Apócrifos. Sobre ese delgado cañamazo bíblico la leyenda bordó innumerables anécdotas que inspiraron al arte cristiano durante siglos.
   Los hagiógrafos desprovistos de imaginación recurrieron a otras fuentes mal disfrazadas. El evangelista Lucas ya había dado un ejemplo en tal sentido, contando el anuncio del nacimiento de San Juan Bautista según el modelo de los nacimientos de Isaac (Gen. 18: 10), de Sansón (Jue. 13:2) y de Samuel (I Rey. :1). El ángel Gabriel se apareció a Zacarías y le anunció el nacimiento de un hijo que se llamaría Juan. Zacarías, tan escéptico como la vieja Sara, respondió que era demasiado anciano, al igual que su mujer, como para creer en esta buena noticia. Para castigarlo por su incredulidad, el ángel le declaró que permanecería mudo hasta el día en que se realizara la promesa divina.
   La Virgen embarazada fue a visitar a su prima Isabel. Al acercarse Jesús, el niño se estremeció de alegría en el vientre de su madre.
   El mismo día de su nacimiento, contrariando la costumbre judía, recibió el nombre de Juan: tan pronto como su padre Zacarías, que hasta entonces permaneciera mudo, lo escribió sobre una tabla, recuperó la palabra; su lengua se liberó y se repuso de su largo silencio profetizando.
   De acuerdo con una tradición que se remonta Orígenes y a San Ambrosio, y que ha sido recogida por Pedro Comestor y por Jacopo de Vorágine en la Leyenda Dorada. el futuro precursor habría sido recibido en su nacimiento por la Virgen María. Buenaventura cuenta que María tomó en sus brazos al hijo de Isabel. El niño fijaba la mirada en ella como si hubiese comprendido quién era y cuando ella quiso devolverlo a su madre, él inclinaba la cabeza hacia la Virgen y sólo parecía encontrar placer en ella.
   Lucas no dice nada acerca de la infancia de Juan Bautista, pero los Apócrifos colman la laguna. Ahí se inventa la huida de Isabel con su hijo en el momento de la Matanza de los Inocentes, fuga poco motivada puesto que habitaban lejos de Belén.
   Retirado en el desierto (o en los bosques), Juan, vestido con una túnica de pelo de camello, se contenta con alimentarse de langostas (este alimento no tiene nada de anormal para un habilitante del desierto. Todavía en la actualidad los árabes comen sin asco alguno langostas secas, limpias de élitros, que se venden a espuertas en los mercados al aire libre o en los zocos. Han seguido "acridófagos". No obstante, numerosos comentaristas piensan que un asceta sólo podía ser vegetariano y pretenden que la palabra akrides ha sido traducida por langostas pero que debería interpretarse como brotes tiernos o frutas silvestres, quizás algarrobas , que en alemán se llaman Johannessbrotfrüchte -panes de San Juan-. Cf. Henri Grégoire, Les sauterelles de saint Jean-Baptiste, 1930. En inglés el algarrobo se denomina locust-tree, y las algarrobas locust-beans) y miel silvestre (locustae et mel sylvestre). Exhorta a la penitencia a sus discípulos, que lo toman por el Mesías, anunciándoles que el Reino de los Cielos está próximo.
   Después del Bautismo de Cristo deja de predicar. Como Natán censurando el adulterio de David, reprocha al tetrarca de Galilea Herodes Antipas el incesto con su cuñada. Para vengarse, Herodías aconseja a su hija Salomé, que había embrujado al tetrarca con su danza, que le pida como recompensa la cabeza de San Juan Bautista.
   Según el Evangelio de Nicodemo, habría precedido a Cristo en los Infiernos, donde habría servido de anunciador, igual que en la tierra.
   El profeta fue perseguido aún después de su muerte: se contaba que el emperador Juliano el Apóstata, para poner fin al culto que se le rendía, hizo desenterrar y quemar sus huesos.
   Puede advertirse lo que agregan los Apócrifos al relato de los Evangelios canónicos: la presencia de la Virgen en el nacimiento de Juan, la leyenda de la montaña que se abre frente a la madre y al niño, su descenso a los Infiernos donde precede y anuncia a Cristo, la incineración de sus reliquias.
   La ciencia moderna. El descubrimiento de los manuscritos hebreos en el desierto de Judá, al fondo de las grutas cavadas en los cantiles del mar Muerto, en 1947, ha renovado nuestro conocimiento de los orígenes del monacato cristiano. Sobre todo se descubrió que las prácticas y enseñanzas de los Esenios había ejercido profunda influencia en la predicación del Bautista. La traducción de los rollos del mar Muerto sin duda confirmará esta filiación espiritual.
CULTO
   San Juan Bautista es el primero en la jerarquía de los santos. Su primado es reconocido por la liturgia. En las Letanías se lo invoca inmediatamente después de los arcángeles, antes que a San José, esposo de la Virgen. En el Confiteor, su nombre es enunciado antes que el de San Pedro, príncipe de los Apóstoles. San Pedro Crisólogo lo glorifica como un superhombre, el igual de los ángeles: major homine, par angelis.
FIESTAS
   Por un privilegio excepcional, la Iglesia celebra el día de su nacimiento y el de su muerte: su Natividad es el 24 de junio, su Decapitación el 29 de agosto. Ahora bien, sólo hay otras dos Natividades inscritas en el calendario litúrgico, la del Mesías y la de la Santa Virgen.
   Antiguamente había incluso otra fiesta de San Juan Bautista, la de la Concepción de San Juan Bautista. Celebrada en Oriente, en el calendario romano ha sido reemplazada por la Visitación, que conmemora implícitamente la santificación de San Juan en el vientre de su madre.
   La fiesta de la Natividad de San Juan, fijada en junio, seis meses antes de la Natividad de Jesús, se llamaba en otros tiempos Navidad de verano. Durand de Mende nos enseña en su Rational (VII, 14) que entonces, como en la Nochebuena, se cantaba un doble oficio: el primero al anochecer y el segundo a medianoche.
   Más popular todavía, la Pasión o Decapitación, celebrada en agosto, reemplaza fiestas paganas que el cristianismo, consciente de la fuerza de su tradición, supo desviar en su provecho. Los fuegos encendidos en las cimas durante el solsticio de verano, después de la puesta de sol, se convirtieron en los fuegos de San Juan.
RELIQUIAS
   El culto de los santos generalmente está fundado en sus milagros y sus reliquias. Ahora bien, los judíos nunca han atribuido al Bautista un solo milagro y sus reliquias habrían sido reducidas a cenizas.
   Un panegirista de San Juan que escribiera en el siglo XII, se alegra de que éste no haya sido elevado al cielo como Cristo, la Virgen y San Juan Evangelista, porque si hubiese resucitado -agrega, ingenuamente- estaríamos privados de sus reliquias.
   A decir verdad, la historia de la combustión de los huesos de San Juan por órdenes de Juliano el Apóstata resultaba muy molesta porque parecía quitar a los santuarios de la cristiandad toda esperanza de conquistar las reliquias del primero de los santos. En verdad, quedaban las cenizas que los genoveses se jactaban de haber recogido. Pero se las arreglaron para sortear el obstáculo: se supuso que la combustión no había sido total y que un discípulo había conseguido sustraer al fuego huesos que fueron transportados a Alejandría y se difundieron y multiplicaron a través del mundo.
   Numerosas iglesias se disputaban la gloria y las ventajas de poseer las reliquias del Precursor. A causa de una confusión de nombre, se considera que la tumba de San Juan Damasceno en la mezquita de los Omeyas de Damasco contiene el cuerpo de San Juan Bautista.
   Los Juanistas o Caballeros de San Juan habrían recogido un brazo en su iglesia de Malta.
   Las pequeñas iglesias se contentaron, modestamente, con los dedos del Precursor. San Juan de Maurienne poseía su pulgar y San Juan del Dedo -en Bretaña- el índice, todavía más precioso, que señaló al Cordero de Dios a orillas del Jordán.
   El duque Juan de Berry legó a los cartujos de París el mentón y las sandalias de su santo patrón contenidos en un relicario de plata.
   Pero la reliquia más codiciada era la cabeza del decapitado que Constantinopla pretendía poseer en el monasterio de Studios.
   Sólo en Italia se conocían cinco ejemplares de su cabeza. En dos iglesias de Roma, S. Silvestre in capite y S. Juan de los Florentinos, en S. Lorenzo de Génova, en S. Marcos de Venecia y en la catedral de Anagni.
   A las pretensiones italianas se oponían las reivindicaciones francesas. En 1204, después de la cuarta Cruzada, un canónigo de Picardía habría llevado desde Constantinopla a Amiens la parte anterior de la cabeza de San Juan Bautista con la marca del cuchillo de Herodías. La parte posterior de la "cabeza del Señor San Jehan" había quedado en Constantinopla. San Luis la adquirió a precio de oro para la Sainte Chapelle; era la pieza más preciosa del tesoro, después de las reliquias de la Pasión.
   Otra cabeza (de otro San Juan), encontrada en 1014 y conservada en un magnífico relicario, atraía a los peregrinos a San Juan de Angély, en Saintonge (Calvino se burla en su Tratado de las Reliquias: "Los de Amiens se jactan de tener el rostro y la máscara que muestran hay una marca de una cuchillada sobre el ojo que dicen que le asestó Herodías. Pero los de San Juan de Angély los contradicen y muestra la misma parte."). Santa Verónica habría aportado a Bazas una "mappula" con la cual habría secado la sangre del Precursor en la prisión.
   En España, la iglesia de San Isidoro de León se jactaba de poseer la mandíbula del Precursor.
   A causa de esta multiplicación, a finales de la Edad Media se contaba doce cabezas y sesenta dedos del Bautista, lo cual es evidentemente excesivo. Pero como sólo se presta a los ricos, se han atribuido al Bautista huesos que pertenecían a sus homónimos, tales como San Juan de Edesa.
LUGARES DE CULTO
   La popularidad de San Juan está probada no sólo por el número paradójico de sus reliquias que parece haber tenido, como el fénix, el privilegio de renacer de sus cenizas, sino además por la multitud de iglesias puestas bajo su advocación.
   Roma no le consagró menos de ocho, la más célebre de las cuales es San Juan de Letrán, madre de todas las iglesias, "omnium ecclesiarum mater et caput", fundada por Constantino, el primer emperador cristiano. En Italia era, además, patrón de Génova, de Florencia -que estampaba en sus florines la imagen de San Juan Bautista- y de Turín, que le dedicó su catedral.
   En Venecia, la iglesia de San Giovanni Decollato se llama en dialecto San Zan Degola.
   En Francia, le están dedicadas numerosas catedrales, especialmente la de Lyon, sede del Primado de las Galias. Además, era venerado en Perpiñán, que le dedicó dos iglesias: San Juan el Viejo y San Juan el Nuevo, en Bazas; San Juan de Angély en Saintonge; San Juan del Dedo en Bretaña, San Juan de Maurienne en el Delfinado y la abadía de San Juan de las Viñas en Soissons.
   A ello hay que agregar que los baptisterios que en otros tiempos se levantaban junto a las catedrales, estaban obligatoriamente consagrados al Bautista: tal es el caso del baptisterio San Juan de Poitiers; de San Giovanni in Fonte, en Ravena, y los baptisterios de Parma, Pisa y Florencia. En Francia se los llamaba San Juan de las Fuentes o San Juan el Redondo, a causa de su planta circular.
   Numerosas órdenes religiosas o militares se vindican de San Juan Bautista: Los caballeros de San Juan de Jerusalén expulsados a Rodas por la reconquista musulmana, que luego pasaran a Malta; los cartujos, cuya devoción se repartía entre San Juan, patrón de los ascetas y San Bruno, fundador (Claus Sluter lo ha representado en la portada de la Cartuja de Dijon como patrón de los Cartujos, protegiendo a Felipe el Atrevido. La cartuja del Valle de la Bendición, fundada por el papa Inocencio VI en Villeneuve de Aviñón, originalmente estaba consagrada a San Juan Bautista; por ello los frescos de la capilla ilustran escenas de su vida. En España, Fernando Gallego pintó para la Cartuja de Miraflores un ciclo de la historia del Bautista) de la orden.
   En 1310, en Haarlem, se fundó una Encomienda de la orden de San Juan. Para ella fue ejecutado el gran retablo de Geertgen Tot sint Jans, uno de cuyos paneles se encuentra en el Museo de Viena.
CULTO POPULAR
   Numerosos santos nunca han recibido más que un culto litúrgico y, por así decir, oficial, pero San Juan Bautista es, por el contrario, el tipo del santo popular.
   Los fuegos de San Juan, las hierbas de San Juan (las verbenas) son una herencia del paganismo que sobrevive en el folklore cristiano.
   Las corporaciones y las cofradías se disputaban el patronato de tan poderoso intercesor: por ello su imagen es tan frecuente en los báculos procesionales de las cofradías.
   San Juan Bautista era el patrón de los sastres porque se vistió a sí mismo en el desierto; de los peleteros, a causa de la túnica de pelo de camello; de los fabricantes de cinturones, zurradores y talabarteros porque llevaba cinturón de cuero; de los cardadores de lana porque tenía un cordero como atributo.
   En Florencia había adquirido la clientela del Arte di Calimala, es decir, del gremio de comerciantes de paño francés.
   En memoria del festín de Herodes, era venerado por los posaderos. La prisión le valió la clientela de los pajareros porque también él había sido metido en una jaula y su decapitación la de los cuchilleros y afiladores porque le habían cortado la cabeza.
   A causa de su prisión y decapitación también era el patrón de los prisioneros y condenados a muerte. Las cofradías de la Misericordia que se habían fijado como misión acompañar a los condenados al suplicio y sepultarlos, habían elegido como emblema la cabeza de San Juan en una bandeja. Por eso la capilla de los Penitentes Negros de Aviñón, adosada a la prisión, está dedicada a San Juan Bautista, y los bajorrelieves de la fachada representan a dos ángeles que llevan su cabeza en una bandeja.
   Sin embargo, a primera vista se explica difícilmente, que también sea el patrón de cantores y músicos. En este sentido, es necesario recordar que los nombres de las notas de la escala han sido tomadas por el monje benedictino Guido d'Arezzo de un himno en su honor: ut (luego do), re, mi, fa, sol, la son las sílabas iniciales de los versos donde se lo celebraba, y la nota si está compuesta por la S y la I de San Juan (Sancte Iohannes), invocada al final de la estrofa.
   Como todos los santos populares, el Bautista era también un santo curador.
   La cabeza de San Juan en una bandeja (Johannischüsse) era objeto de una particular devoción por parte de los fieles que sufrían de migraña o jaqueca: se les presentaba la bandeja de San Juan, y a veces incluso se les colocaba su cabeza de metal hueco para "aspirar" la enfermedad.
   En Amiens, la cabeza de San Juan curaba la epilepsia (se llamaba a la epilepsia el mal de San Juan). En San Juan de las Viñas de Soissons, a donde los pacientes acudían en peregrinación, se lo invocaba contra las enfermedades de garganta, las anginas y los ahogos.
   En el Tirol, los campesinos conseguían la curación de los dolores de cabeza dando tres vueltas en torno al altar con una "Johannisschüssel" (algarroba). Arrojada al agua, la cabeza de San Juan ayudaba a a encontrar los cuerpos de los ahogados.
   A causa del Bautismo en el Jordán, tradicionalmente se consideraba a San Juan protector de las fuentes.
   En Rusia, los popes recomendaban abstenerse de todo fruto o legumbre, pera o calabaza cuya forma pudiera recordar la de la cabeza humana en el día de la fiesta de la Decapitación del Prodromo.
   Si a todas esas creencias populares se suma el hecho de que los nombres de San Juan y Juana eran extremadamente usuales en todos los países y que su empleo hacía que quienes lo eligieran se hicieran pintar bajo la protección de su santo patrón, se explica fácilmente la profusión de imágenes de San Juan en el arte cristiano.
ICONOGRAFÍA
   Tipos. La mayoría de los santos no tienen más que un tipo iconográfico. A nadie se le ocurriría representar un San Pedro o un San Pablo niños. Pero San Juan Bautista aparece en el arte cristiano, por el contrario, con dos aspectos diferentes: como niño y como adulto, como compañero de juegos del Niño Jesús y con los rasgos de un predicador ascético. Desde este punto de vista puede compararse con David, representado ya como joven pastor vencedor de Goliat, ya como rey coronado tocando el arpa.
San Juanito
   Fue el Renacimiento italiano el que popularizó el tipo del bambino de cabellos rizados jugando respetuosamente con el Niño Jesús bajo la tierna vigilancia de la Madona.
   El tema del pequeño San Juan asociado con el Niño Jesús no tiene fundamentos alguno en la Biblia, porque si hay que creer en el testimonio de San Juan Evangelista (1: 31), el Bautista habría dicho al ver a Jesús avanzar hacia él para ser bautizado en las aguas del Jordán: "Yo no le conocía".
   Pero se explica sin dificultad el atractivo que un tema semejante debía ejercer sobre los pintores de la maternidad y de la infancia. Según Botticelli, fue Leonardo da Vinci quie en su Virgen de las Rocas ha ofrecido el modelo más perfecto de esas Sagradas Familias ampliadas que luego inspiraron a Rafael (bastará recordar la Madonna della Tenda en la Pinacoteca de Munich; la Virgen del vel o y ls Sagrada Familia de Francisco I, en el Museo del Louvre) y a Murillo tantas obras maestras de gracia conmovedora.
   Señalemos sólo que desde el punto de vista iconográfico ese tema se presta a las variaciones más delicadas: San Juanito es ya el compañero del Niño Jesús al que entrega su cordero, ya el adorador de Aquél a quién, a la sazón, confusamente, siente "mayor que él" ¡Pero cuántos matices entre la camaradería y la adoración!
   Aunque los dos niños hayan nacido con algunos meses de intervalo, la diferencia de edades está muy marcada: Juan aparece siempre muy claramente como el mayor.
   Los artistas florentinos del Quattrocento representaron a San Juan adolescente con los rasgos de un efebo imberbe de nerviosa elegancia (Donatello, Verrocchio) o de gracia andrógina (da Vinci).
   En el siglo XVII, Murillo lo transformó en muchacho andaluz.
   En el siglo XIX, los escultores franceses Paul Dubois y Dampt enriquecieron el tema.
San Juan adulto
   Por encantador que resulte el tipo pueril o juvenil del Giovannino italiano, San Juan aparece en el arte cristiano casi siempre con los rasgos de un asceta demacrado "alimentado con langostas y miel silvestre", predicando la penitencia en el desierto de Judea.
   El arte realista de finales de la Edad Media y del Renacimiento lo representa de buena gana como un faquir esquelético, uno yogui hindú o un beduino nómada macilento y quemado por el sol, de barba descuidada y cabellos hirsutos.
   No obstante, ese San Juan ascético de origen oriental estuvo precedido por representaciones de tipo pastoral o sacerdotal en las manifestaciones paleocristianas de Ravena.
   Vestimenta. Según los Evangelios de Mateo (3, 4) y de Marcos (1, 6), está vestido con una túnica corta (exomis). Pero su vestidura característica es un sayo de pelo de camello (trikhinon himation) ajustado en la cintura mediante un cinturón de cuero. (Joannes erat vestitus pilis cameli et zona pellicea circa lumbos ejus.) En el arte pictórico del siglo XV, la piel de la cabeza del camello pende entre sus piernas. La piel manchada de un tigre que viste en un mosaico bizantino de Parenzo, en Istria, es una excepción. El sayo tejido con pelo de camello se reemplazó en Occidente con una piel de oveja o de cabra que le deja los brazos, las piernas y hasta una parte del torso desnudos. El palio púrpura que tiene encima en la escena de la intercesión del Juicio Final, alude a su martirio.
   Atributos. En el arte bizantino, está representado como un ángel con grandes alas (alígero). Esta concepción del Prodromo alado se remonta a una profecía de Malaquías (3:1): "He aquí que envío a mi mensajero para preparar mi camino, el ángel de la Alianza que deseáis." En el principio del Evangelio de San Marcos (1:2), se lo califica de mensajero celestial; no es otra cosa que la traducción literal de las palabras de Cristo que lo glorifica como "el igual de un ángel".
   En su mano, como los santos "cefalóforos", tiene una bandeja con su cabeza cortada: con frecuencia esa bandeja es reemplazada por un cáliz donde reposa como una hostia viva el Niño Jesús desnudo.
   Sus atributos son muy diferentes en el arte de Occidente. El más frecuente es el cordero cruciforme que presenta en un tondo, en un pliegue de su manto, apoyado sobre un libro o derramando su sangre en un cáliz, a sus pies. Ese símbolo es el que conviene más a un Precursor, puesto que saluda a Jesús diciendo: "He aquí el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo."
   Con frecuencia tiene una cruz de cañas en la que una filacteria lleva la inscripción: Ecce Agnus Dei. Un panal de miel alude a su alimento en el desierto.
   Por el índice elevado expresa, como el arcángel Gabriel, su misión de Anunciador (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
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Horario de apertura de la Iglesia de San Juan Bautista, vulgo "de la Palma":
           Lunes: de 18:00 a 20:00.
           De Martes a Sábados: de 11:00 a 13:00, y de 18:00 a 20:00.
           Domingos y Festivo: de 11:30 a 13:30.
           Los meses de julio, agosto y septiembre el horario dominical será de 10:30 a 12:00.
          En agosto el Templo permanecerá cerrado de lunes a viernes. Se abrirá los sábados de 19:00 a 21:00, y los domingos de 10:30 a 12:00.

Horario de Misas de la Iglesia de San Juan Bautista, vulgo "de la Palma":
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