Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Puerta de Carmona, de Sevilla, dando un paseo por ella.
La calle Puerta de Carmona es, en el Callejero Sevillano, una vía que se encuentra en el Barrio de San Bartolomé, del Distrito Casco Antiguo, y va de la confluencia de las calles Tintes, San Esteban, y Mosqueta, a la confluencia de la avenida Menéndez Pelayo, calle Luis Montoto, y plaza de San Agustín.
La calle, desde el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en la población histórica y en los sectores urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las edificaciones colindantes entre si. En cambio, en los sectores de periferia donde predomina la edificación abierta, constituida por bloques exentos, la calle, como ámbito lineal de relación, se pierde, y el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. En las calles el sistema es numerar con los pares una acera y con los impares la opuesta. También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer. Desmembrada de la calle San Esteban, denominada en el siglo XVIII como calle Real de la Puerta de Carmona, o tan sólo calle de la Puerta de Carmona. La Puerta de Carmona ha constituido uno de los principales puntos de acceso a la ciudad histórica y San Esteban uno de sus grandes ejes, identificado con el tramo oriental del decumano romano. Por ello buena parte de su historia está relacionada con el trasiego de mercancías a través de ella (pan, vino, carne...), el paso de personajes bien sean históricos o literarios (como el Diablo Cojuelo de Vélez de Guevara), las procesiones que desde el convento de San Agustín se dirigían hasta la Catedral, o el Vía Crucis establecido en el s. XVI, que tiene su primera estación en la plaza de Pilatos y la última en la Cruz del Campo. Asimismo en el husillo situado en la Puerta de Carmona confluían los derrames de las aguas procedentes de distintas zonas de la ciudad: "Desde la Costanilla, Peladero, San Ysidoro, S. Bartolomé, S. Nicolás, arquillo de Clarebout y otros puntos...", como reza un documento municipal de principios del s. XIX (1802), y hay noticias de la existencia de estos caños desde el s. XV (1487); como consecuencia de ello, son frecuentes las noticias alusivas unas a la limpieza y reparación de los desagües, y otras a la formación de lodazales y al estancamiento de aguas mal olientes, más acusado aún por los derrames procedentes de las tenerías y tintes de las calles adyacentes.
Pero sobre todo la principal función histórica de la Puerta de Carmona se relaciona con el hecho de que hasta ella llegaban las arcadas de los Caños de Carmona, que desde tiempo de los almohades y hasta la presente centuria han abastecido a la ciudad de agua potable proveniente de Alcalá de Guadaira. En ella se situaba el arca general de distribución de las aguas, desde donde se surtía la mayor parte de las fuentes de la ciudad; también había allí un pilón para el ganado, en el que en alguna ocasión el Ayuntamiento hubo de prohibir a lo vecinos que se bañaran: "...enterada la Diputación de que el pilar de la Puerta de Carmona, destinado para vever el ganado y vien público del vezindario, se esta enturbiando el agua a causa de irse a bañar en el diferentes personas chicas y grandes y por cuia cauza el ganado lo llevan a vever a la Cruz del Campo, con gran perjuicio de aquel conducto y inficionar las aguas que vienen para la ciudad, se manda por esta Diputación se publique bando a la Puerta de Carmona, barrio de San Roque y Calzada, para que ninguna persona chica ni grande, de día ni de noche, se pueda bañar en dicho pilar, so pena de quatro años de presidio..." (Sec. 5, 11-VII-1739). Los Caños de Carmona y el arca de distribución de las aguas continuaron cumpliendo su función hasta principios de la presente centuria, al acordarse en 1908 la construcción de una tubería subterránea y la destrucción del acueducto. La puerta, que se situaba aproximadamente en la confluencia de Tintes y Mosqueta, fue descrita por Fernán Caballero en 1841 como "una de las más bellas del recinto". Por las noticias que han llegado hasta hoy, se sabe que se encontraba a punto de caerse en 1576, por lo que se acuerda su reparación, que se llevó a efecto entre 1578 y 1586; se colocó una imagen de la Virgen de la Concepción y se ordenó que las armas de la portada de piedra fuesen pintadas y doradas; en 1604 fueron sustituidas las deterioradas puertas por unas nuevas; contaba asimismo con una torre para prisión de caballeros, y en 1705 se dio permiso al encargado del arca del agua para que tabicara tres arcos y se construyera allí su vivienda. En las revueltas de 1836 la puerta fue tapiada, y un año más tarde los vecinos solicitaron que se derribara la obra de fortificación. En el s. XVI (1577) se cerraba a las once en verano y a las diez en invierno, pero ya en 1611 los vecinos de San Roque solicitaron que permaneciera abierta durante toda la noche; en 1646 se recuerda a los guardas de las puertas de Triana, Carmona y Macarena la obligación que tienen de cerrarlas conforme mandan las ordenanzas, de donde cabe deducir que ya entonces las puerta podían quedar abiertas por las noches; con seguridad desde principios del XIX (1825) permanecían siempre abiertas y, finalmente, en 1868 fueron derribadas.
El continuo trasiego de carros y los derrames de agua ocasionan frecuentes quejas sobre el estado intransitable de la calle y la necesidad de limpieza y reparación. Hay noticias de su enladrillado en 1518 y 1581, fue empedrada en varias ocasiones a lo largo del s. XVII, y adoquinada por vez primera en 1916-18. Asimismo al intensificarse el tráfico rodado se pone de manifiesto la escasa amplitud de esta vía, y entre 1877 y 1937 se suceden varios proyectos de alineación y ensanche. Fue objeto de una reordenación general tras el derribo de la muralla. Se alinearon las fachadas y se construyó una pequeña manzana triangular en la confluencia con Navarros, de forma que el espacio vacío y abierto que quedaba en las proximidades de la puerta quedara integrado en la calle. Posee calzada de asfalto y estrechas aceras de losetas, que hacen el tránsito muy incómodo para los peatones que por allí circulan. Se ilumina con farolas de brazo de fundición adosados a las fachadas. Registra un intenso tráfico rodado de entrada desde la "ronda" hacia el casco histórico, aunque hasta 1985 la dirección era de salida.
Predominan los edificios de viviendas de tres plantas, si bien se conservan algunos de dos, con frecuencia deshabitados; también se ha procedido en parte a la sustitución de este caserío tradicional por viviendas de pisos de cuatro plantas, por lo que se aprecia cierto desequilibrio en las alturas de la edificación. Recorren esta calle durante los días de Semana Santa las cofradías de San Roque, San Benito y la de los Negritos, es decir, las que tienen su sede en iglesias situadas extramuros. Junto a las funciones residenciales y de tránsito, hay que destacar una diversificada actividad comercial y hotelera, más evidente en el tramo final, en la zona antiguamente ocupada por la puerta, y que enlaza con una tradición que viene al menos desde principios de s. XVII, de forma que la Puerta de Carmona continúa teniendo una presencia real en la ciudad [Josefina Cruz Villalón, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Puerta de Carmona, de Sevilla, dando un paseo por ella. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.
La calle Puerta de Carmona es, en el Callejero Sevillano, una vía que se encuentra en el Barrio de San Bartolomé, del Distrito Casco Antiguo, y va de la confluencia de las calles Tintes, San Esteban, y Mosqueta, a la confluencia de la avenida Menéndez Pelayo, calle Luis Montoto, y plaza de San Agustín.
La calle, desde el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en la población histórica y en los sectores urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las edificaciones colindantes entre si. En cambio, en los sectores de periferia donde predomina la edificación abierta, constituida por bloques exentos, la calle, como ámbito lineal de relación, se pierde, y el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. En las calles el sistema es numerar con los pares una acera y con los impares la opuesta. También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer. Desmembrada de la calle San Esteban, denominada en el siglo XVIII como calle Real de la Puerta de Carmona, o tan sólo calle de la Puerta de Carmona. La Puerta de Carmona ha constituido uno de los principales puntos de acceso a la ciudad histórica y San Esteban uno de sus grandes ejes, identificado con el tramo oriental del decumano romano. Por ello buena parte de su historia está relacionada con el trasiego de mercancías a través de ella (pan, vino, carne...), el paso de personajes bien sean históricos o literarios (como el Diablo Cojuelo de Vélez de Guevara), las procesiones que desde el convento de San Agustín se dirigían hasta la Catedral, o el Vía Crucis establecido en el s. XVI, que tiene su primera estación en la plaza de Pilatos y la última en la Cruz del Campo. Asimismo en el husillo situado en la Puerta de Carmona confluían los derrames de las aguas procedentes de distintas zonas de la ciudad: "Desde la Costanilla, Peladero, San Ysidoro, S. Bartolomé, S. Nicolás, arquillo de Clarebout y otros puntos...", como reza un documento municipal de principios del s. XIX (1802), y hay noticias de la existencia de estos caños desde el s. XV (1487); como consecuencia de ello, son frecuentes las noticias alusivas unas a la limpieza y reparación de los desagües, y otras a la formación de lodazales y al estancamiento de aguas mal olientes, más acusado aún por los derrames procedentes de las tenerías y tintes de las calles adyacentes.
Pero sobre todo la principal función histórica de la Puerta de Carmona se relaciona con el hecho de que hasta ella llegaban las arcadas de los Caños de Carmona, que desde tiempo de los almohades y hasta la presente centuria han abastecido a la ciudad de agua potable proveniente de Alcalá de Guadaira. En ella se situaba el arca general de distribución de las aguas, desde donde se surtía la mayor parte de las fuentes de la ciudad; también había allí un pilón para el ganado, en el que en alguna ocasión el Ayuntamiento hubo de prohibir a lo vecinos que se bañaran: "...enterada la Diputación de que el pilar de la Puerta de Carmona, destinado para vever el ganado y vien público del vezindario, se esta enturbiando el agua a causa de irse a bañar en el diferentes personas chicas y grandes y por cuia cauza el ganado lo llevan a vever a la Cruz del Campo, con gran perjuicio de aquel conducto y inficionar las aguas que vienen para la ciudad, se manda por esta Diputación se publique bando a la Puerta de Carmona, barrio de San Roque y Calzada, para que ninguna persona chica ni grande, de día ni de noche, se pueda bañar en dicho pilar, so pena de quatro años de presidio..." (Sec. 5, 11-VII-1739). Los Caños de Carmona y el arca de distribución de las aguas continuaron cumpliendo su función hasta principios de la presente centuria, al acordarse en 1908 la construcción de una tubería subterránea y la destrucción del acueducto. La puerta, que se situaba aproximadamente en la confluencia de Tintes y Mosqueta, fue descrita por Fernán Caballero en 1841 como "una de las más bellas del recinto". Por las noticias que han llegado hasta hoy, se sabe que se encontraba a punto de caerse en 1576, por lo que se acuerda su reparación, que se llevó a efecto entre 1578 y 1586; se colocó una imagen de la Virgen de la Concepción y se ordenó que las armas de la portada de piedra fuesen pintadas y doradas; en 1604 fueron sustituidas las deterioradas puertas por unas nuevas; contaba asimismo con una torre para prisión de caballeros, y en 1705 se dio permiso al encargado del arca del agua para que tabicara tres arcos y se construyera allí su vivienda. En las revueltas de 1836 la puerta fue tapiada, y un año más tarde los vecinos solicitaron que se derribara la obra de fortificación. En el s. XVI (1577) se cerraba a las once en verano y a las diez en invierno, pero ya en 1611 los vecinos de San Roque solicitaron que permaneciera abierta durante toda la noche; en 1646 se recuerda a los guardas de las puertas de Triana, Carmona y Macarena la obligación que tienen de cerrarlas conforme mandan las ordenanzas, de donde cabe deducir que ya entonces las puerta podían quedar abiertas por las noches; con seguridad desde principios del XIX (1825) permanecían siempre abiertas y, finalmente, en 1868 fueron derribadas.
El continuo trasiego de carros y los derrames de agua ocasionan frecuentes quejas sobre el estado intransitable de la calle y la necesidad de limpieza y reparación. Hay noticias de su enladrillado en 1518 y 1581, fue empedrada en varias ocasiones a lo largo del s. XVII, y adoquinada por vez primera en 1916-18. Asimismo al intensificarse el tráfico rodado se pone de manifiesto la escasa amplitud de esta vía, y entre 1877 y 1937 se suceden varios proyectos de alineación y ensanche. Fue objeto de una reordenación general tras el derribo de la muralla. Se alinearon las fachadas y se construyó una pequeña manzana triangular en la confluencia con Navarros, de forma que el espacio vacío y abierto que quedaba en las proximidades de la puerta quedara integrado en la calle. Posee calzada de asfalto y estrechas aceras de losetas, que hacen el tránsito muy incómodo para los peatones que por allí circulan. Se ilumina con farolas de brazo de fundición adosados a las fachadas. Registra un intenso tráfico rodado de entrada desde la "ronda" hacia el casco histórico, aunque hasta 1985 la dirección era de salida.
Predominan los edificios de viviendas de tres plantas, si bien se conservan algunos de dos, con frecuencia deshabitados; también se ha procedido en parte a la sustitución de este caserío tradicional por viviendas de pisos de cuatro plantas, por lo que se aprecia cierto desequilibrio en las alturas de la edificación. Recorren esta calle durante los días de Semana Santa las cofradías de San Roque, San Benito y la de los Negritos, es decir, las que tienen su sede en iglesias situadas extramuros. Junto a las funciones residenciales y de tránsito, hay que destacar una diversificada actividad comercial y hotelera, más evidente en el tramo final, en la zona antiguamente ocupada por la puerta, y que enlaza con una tradición que viene al menos desde principios de s. XVII, de forma que la Puerta de Carmona continúa teniendo una presencia real en la ciudad [Josefina Cruz Villalón, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Puerta de Carmona, de Sevilla, dando un paseo por ella. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.
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