Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

   Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla :     La intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla" , presentado por Ch...

martes, 4 de junio de 2019

Procesiones - Romería de hoy, martes 4 de junio

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el inicio de la Romería de las Hermandades del Rocío del Cerro del Águila y de la Castrense en Sevilla.         
   Hoy, martes 4 de junio, tiene lugar el inicio de la Romería de la Hermandad del Rocío del Cerro del Águila, camino de El Rocío en Almonte (Huelva).
   Hdad. del Rocío del Cerro del Águila: La Fervorosa Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Sevilla - Cerro del Águila; es ésta una corporación fundada en 1978, filial nº 70 de la Hermandad Matriz de Almonte y con sede canónica en la iglesia parroquial  de  Nuestra Señora de los Dolores,  siendo  su  Simpecado obra de Francisco Carrera "Paquili" en 1995, y la Carreta es obra de Orfebrería Villarreal en 1987.

   Hdad. del Rocío Castrense: La Real e Ilustre Hermandad Castrense de Nuestra Señora del Rocío; es ésta una corporación fundada en 1992, filial nº 112 de la Hermandad Matriz de Almonte y con sede canónica en la Iglesia parroquial Castrense de Nuestra Señora de Loreto (Tablada, Sevilla), siendo su Simpecado obra de Francisco Carrera Iglesias "Paquili" en 2006, siendo la Carreta, en ejecución, un proyecto del tallista Manuel Guzmán Fernández, desde 2014.
       Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el inicio de la Romería de la Hermandad del Rocío del Cerro del Águila de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

lunes, 3 de junio de 2019

La Iglesia de la Anunciación de Nuestra Señora y San Juan XXIII


      Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Iglesia de la Anunciación de Nuestra Señora y San Juan XXIII, de Sevilla.
     Hoy, 3 de junio, en Roma, Beato Juan XXIII, papa, cuya vida y actividad estuvieron llenas de una singular humanidad. Se esforzó en manifestar la caridad cristiana  hacia todos  trabajó por la unión fraterna de los pueblos. Solícito por la eficacia pastoral de la Iglesia de Cristo en toda la tierra, convocó el Concilio Ecuménico Vaticano II (1963) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
      Y que mejor día que hoy para ExplicArte la Iglesia de la Anunciación de Nuestra Señora y San Juan XXIII, de Sevilla.
     La Iglesia de la Anunciación de Nuestra Señora y San Juan XXIII, se encuentra en la plaza Juan XXIII, 1; en el Barrio Juan XXIII, del Distrito Cerro-Amate.
   En 1963 los arquitectos Rafael Arévalo Camacho y Luis Marín de Terán, proyectan la barriada de Juan XXIII, que se organiza como un conjunto de casas de dos plantas, con techumbre plana de voladizos perimetrales y patios abiertos con arbolado. Se crea esta parroquia (plaza de San Juan XXIII, s/n, en el Barrio de San Juan XXIII del Distrito Cerro - Amate) en 1964, por decreto de erección de 21 de septiembre, como de la «Anunciación de Nuestra Señora», desmembrada de las parroquias de Nuestra Señora de la Candelaria y Santa Teresa, al objeto de atender a la barriada de Juan XXIII. El título de Beato (hoy Santo) Juan XXIII se añade al nombre de la parroquia en el 2001 por el Cardenal Arzobispo Carlos Amigo Vallejo, a petición del Consejo Pastoral parroquial, con motivo de la beatificación por Juan Pablo II, de Juan XXIII. 
 Tiene su sede en la homónima iglesia parroquial de la Anunciación de Nuestra Señora y Beato Juan XXIII, de moderna factura, como la propia barriada, construida y consagrada en 1965. En la iglesia parroquial tiene su sede una Hermandad de Gloria, la «Pontificia, Real Hermandad Sacramental de Nuestro Padre Jesús del Poder, Gloria de Nuestra Señora de la Anunciación y Beato Juan XXIII».
   Conozcamos mejor el Significado, Historia, Culto, Fuentes e Iconografía de la Solemnidad de la Anunciación o Encarnación del Señor
   La Anunciación, que también se llama la Salutación angélica, generalmente está representada en la entrada del santuario de las basílicas bizantinas, sobre los pilares del arco de triunfo y en los postigos de los retablos en la pintura occidental de finales de la Edad Media. En uno y otro caso es la visión del ángel transmitiendo a la elegida el mensaje divino que acoge a los fieles.
   Este lugar eminente que se reserva a la Anunciación en el arte cristiano se explica y justifica por el hecho de que no se trata simplemente de un episodio de la historia de la Virgen, sino del origen de la vida humana de Cristo, porque la Anunciación del ángel a María coincide con la Encamación del Redentor. Por lo tanto, se trata del primer acto o preludio de la Obra de Redención, como lo escribió Beda, el Venerable, que la calificó de exordium nostrae Redemptionis.
Culto
   La riqueza de la iconografía de la Anunciación se debe no sólo a su importancia doctrinaria en la economía de la Salvación, sino al culto que le ha profesado la Iglesia.
   Fijada en la fecha del 25 de marzo, exactamente nueve meses antes de la Natividad o Navidad, la fiesta de la Anunciación fue popularizada en Occidente por órdenes religiosas tales como los servitas (servidores de la Virgen) cuyas iglesias están dedicadas en Italia a la Annunziata, la orden francesa de la Santísima Anunciación (Très Sainte Annonciation) fundada en Bourges por santa Juana de Valois hija del rey Luis XI; y por órdenes de caballería como la Saboyana, que luego en Italia se llamó de la Annunziata, que data del siglo XIV, y fundó en 1360 Amadeo VI, duque de Saboya.
   La Virgen de la Anunciación era venerada en París con el nombre de Nuestra Señora de la Buena Nueva  (Notre Dame de la Bonne Nouvelle).
   Además, la Anunciación ha sido elegida como fiesta patronal por numerosas corporaciones como la de los rosarieros o fabricantes de rosarios, objetos con los cuales se recita el Ave María; la de los fabricantes de loza o porcelana, a causa del vaso de mayólica donde se erige el lirio blanco que simboliza la pureza de la Virgen; la de los carteros y mensajeros, que al igual que el ángel Gabriel distribuyen el correo.
   Los campesinos veían en la Anunciación la fiesta de la fecundidad. Ese día la tierra se abre para recibir la simiente, como la Virgen para concebir al Redentor. Es el momento propicio para cavar el primer surco, sembrar o plantar.

Fuentes canónicas y apócrifas 
 Antes de  analizar las representaciones de esta escena en el arte cristiano de Oriente y Occidente, es importante precisar las fuentes.
   Es aquí donde por primera vez nos encontramos en presencia de un hecho atestiguado por los Evangelios canónicos, o más exactamente, por uno de los cuatro Evangelios, el de Lucas (1: 26: 38).
   He aquí los términos en que narra el mensaje del ángel: «...En el mes sexto fue enviado el ángel Gabriel de parte de Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de nombre José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y presentándose a ella, le dijo: Salve, llena de gracia; el Señor es contigo ( ...) concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y llamado Hijo del Altísimo, y le dará el Señor Dios el trono de David, su padre ( ...)
   «Dijo María al ángel: ¿Cómo podrá ser esto, pues yo no conozco varón? El ángel le contestó y dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra (Virtus Altissimi obumbrabit tibi) ...
   «Dijo María: He aquí a la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra.»
   El Evangelio no aclara a qué hora tuvo lugar la aparición. Es por razones litúrgicas que se la sitúa en el crepúsculo, porque es la hora del ángelus.
   Numerosos detalles del arte cristiano se han tomado de los Evangelios apócrifos, especialmente del Protoevangelio de Santiago y del Evangelio de la Natividad de la Virgen, que en Occidente fueron vulgarizados por Vicente (Vincent) de Beauvais en el Speculum Historiae, y por Santiago de Vorágine en la Leyenda Dorada. A esas dos fuentes hay que sumar el Evangelio Armenio de la Infancia, que ha tenido gran  influencia en la iconografía bizantina.
   De acuerdo con los relatos apócrifos, habría habido no una sino dos Anunciaciones de la Natividad del Señor, sin contar la de la Muerte de María.
   Según el Evangelio Armenio (cap. V), la Virgen en principio fue saludada por un ángel invisible en el momento en que salía con un cántaro para sacar agua de la fuente. Como temía una estratagema del demonio, se puso a rezar: « Dios de Israel -oró- no me entregues a las tentaciones del enemigo y a las asechanzas del Seductor; mas líbrame de las trampas y de la astucia del cazador.»
   De regreso en su casa, se puso a hilar la púrpura para el velo del Templo. El ángel Gabriel penetró una segunda vez junto a ella a través de la puerta cerrada, y aunque incorpóreo, se le presentó entonces con la apariencia de un ser de carne para anunciarle que quedaría encinta y pariría al Mesías.
   Como no podía creer que concebiría, puesto que no había conocido hombre alguno, el ángel le explicó que el Espíritu Santo descendería en ella sin desflorar su virginidad. Ella acabó por consentir. En el mismo instante el Verbo de Dios penetró en ella por su oreja e inmediatamente comenzó su embarazo.
   Se advierte cuanto agregan los Evangelios apócrifos al Evangelio de Lucas. El ángel invisible saluda una primera vez a la Virgen en el momento en que ella va a buscar agua a la fuente. Luego se presenta corporalmente frente a ella, mientras María está tejiendo el velo de púrpura para el Sancta Sanctorum.
Iconografía
El tema plástico
   A pesar de las variantes iconográficas de la Anunciación en el arte oriental y occidental, casi innumerables, sus coordenadas plásticas esenciales permanecieron inmutables en el transcurso  de las edades.
   No obstante el escaso número de personajes, que se reducen a dos, o a tres si el Espíritu Santo se agrega a la Virgen y al ángel anunciador, la Anunciación plantea problemas muy complejos desde el triple punto de vista espacial, dinámico y psicológico. La Anunciación es al mismo tiempo geometría en el espacio, conflicto de fuerzas y descenso de la gracia divina en el vaso de elección que es el cuerpo de la Virgen María.
   Lo que esencialmente diferencia a la Anunciación de temas análogos tales como la Visitación, es que los dos principales actores pertenecen a mundos diferentes. El ángel es una criatura celestial, en principio incorpórea, en cualquier caso alada e inmortal, que escapa a las leyes de la pesadez y de la muerte. La Virgen, por el contrario, es una criatura humana, infinitamente pura, pero sometida a todas las servidumbres de la condición terrenal.
   Por otra parte, los dos personajes difieren no sólo por su esencia sino por su papel: el ángel que transmite el mensaje divino es activo, la Virgen que lo recibe es pasiva. Su reacción, que no se traduce en modo alguno por un consentimiento total e inmediato, sino por una vacilación y un repliegue, en cualquier caso es muy débil.
   De allí resulta una disimetría que es inherente al tema. Los dos figuras son desigualmente expansivas: el ángel de grandes alas desplegadas exige más espacio que la Virgen amedrentada que se acurruca en un rincón del oratorio.
   Desde el punto de vista espacial. la consecuencia  es que el espacio se fracciona en dos partes desiguales y disímiles: en vez de un espacio homogéneo, de una escena al aire libre o interior, tenemos un espacio mixto, abierto y cerrado a la vez, con un afuera y un adentro. A veces, el espacio abierto no es más que un pórtico exterior adosado a la casa de la Virgen. Cuando los dos personajes están en el in­terior, el fraccionamiento del espacio subsiste, ya sea porque una columna divide la habitación en dos mitades, ya porque el ángel se destaca sobre el fondo de un paisaje al tiempo que la Virgen está en el fondo de su dormitorio.
   Esta dualidad del espacio está subrayada por la iluminación: el ángel siempre está del lado de la luz mientras que la Virgen permanece en la sombra.
   Si la Anunciación se diferencia de la Visitación por su disimetría, se distingue también por su dinamismo. El factor tiempo interviene, puesto que la escena com­porta dos momentos: en principio, el ángel entrega el mensaje; a continuación, la Virgen responde.
   De acuerdo con el temperamento de los artistas, la irrupción del ángel en el santuario virginal es más o menos violenta, ya es proyectado como un bólido «en un golpe de viento», ya, por el contrario, se desliza en silencio y en puntillas, apenas rozando el suelo. Pero su «Carga dinámica» siempre es más fuerte que la de la Virgen que constituye el otro polo. El ángel representa el puesto emisor, la Virgen el receptor; y de uno a otro polo, se sienten pasar los efluvios magnéticos, se cree oír la crepitación de una chispa eléctrica.
  Sin embargo, esa relación de fuerzas tiende a alterarse e incluso a invertirse com­pletamente por la influencia del progreso de la mariolatría. Poco a poco el papel del ángel disminuye: en vez de presentarse como maestro y triunfador, como un embajador celestial en el cual Dios habría delegado plenos poderes, se arrodilla mo­destamente frente a la Virgen, en la cual saluda a la Madre del Hijo de su Señor, la futura reina de los ángeles. La Virgen ya no es la humilde sierva (ancilla Domini) que se inclina frente al enviado del cielo y recibe su  mensaje  como  una  gracia, sino la soberana que acepta un homenaje. Se produce una desnivelación en provecho suyo: es ella quien desde lo alto de su trono domina al ángel arrodillado, destituido del rango de embajador celestial al de mero paje.
   Al mismo tiempo, la importancia del ángel se encuentra reducida por la introducción de un tercer actor: la paloma del Espíritu Santo. La paloma, que anteriormente sólo tenía un valor simbólico, tendrá un papel activo: se convierte en la emanación directa de Dios Padre y sustituye al Anunciador, reducido al papel secundario y auxiliar de un intérprete.
   De esta manera la composición cambia de carácter: de polarizada se convierte en convergente. La Virgen, que era sólo una figura lateral, subordinada a su compañero más dinámico, tiende a convertirse en el personaje central hacia el cual convergen todos los rayos que emanan del Padre Eterno, en los cuales desciende Dios Hijo, encarnado en el Niño Jesús.
La Anunciación asociada con la Encarnación
   Desde que la Virgen ha dado su consentimiento a la misión divina que le revela el arcángel Gabriel, la Concepción virginal se opera y el Verbo se hace carne. La Encarnación de Cristo sigue inmediatamente a la Anunciación; la Conceptio y la Annuntiatio Christi son una sola.
   En las representaciones de la Anunciación que hemos estudiado hasta el momento, la idea de la Encarnación no se expresa alegórica ni explícitamente. Pero los artistas, guiados por los teólogos, debían ser conducidos con naturalidad a combinar ambos temas.
   Así se explica la aparición de dos motivos muy característicos de finales de la Edad Media: el Descenso del Niño Jesús en el vientre de María y la Caza del Unicornio que se refugia en el vientre de una virgen.
La inmersión del niño Jesús en el vientre de la Virgen
   Si se observan con alguna atención las Anunciaciones del siglo XV, con frecuencia se advierte un detalle que en principio parece sorprendente.
   Encima de la cabeza de la Virgen aparece Dios Padre haciendo un gesto de bendición. De su boca sale un haz de rayos luminosos por los cuales desciende la paloma del Espíritu Santo. Pero ella no está sola, en dicha trayectoria proyecta un niño no un embrión, sino un «homunculus» enteramente formado: es el Niño Jesús, como lo muestra la cruz que suele llevar al hombro. Ese niño concebido por el Espíritu Santo se sumerge en el vientre de la Virgen, como el polen fecundante aspirado por el cáliz de una flor.
   No hay allí, como pudiera creerse, una réplica cristiana del mito del cisne de Leda, sino la traducción de una doctrina teólogica. Se creía que Jesús, en vez de formarse «in utero» como lo hacen los hijos de los hombres, había sido lanzado por Dios desde lo alto del cielo (emissus caelitus) y había entrado completamente forma­do en el vientre intacto de la Virgen.
   ¿Por qué camino se había operado la Encarnación? Los teólogos se dividían en dos escuelas acerca de este punto. Unos sostenían que Cristo, que es el Logos (la palabra), el Verbo, había entrado por la oreja de la Virgen al mismo tiempo que el men­saje del ángel Anunciador: virgo per aurem impregnatur. Es el tema de la Conceptio per aurem. En una prosa del siglo XII se cantaba:
Gaude, Virgo, Mater Christi 
Quae per aurem concepisti.
   Pero la mayoría creía que la concepción se había realizado más normalmente por el canal uterino (Conceptio per uterum).
   El tema es sin duda de origen bizantino, porque en los iconos rusos de la Anunciación se ve al Niño Jesús ya en el vientre de la Virgen (Mladenets vo tchreve Bogomateri). Aparece en Italia a principios del siglo XIV, y  más tardíamente en Francia,  Flandes  y Alemania.
   A partir del siglo XV ya se oían protestas contra ese tema chocante. No se trataba, claro está, de defender el buen gusto ultrajado o la simple decencia, sino de la ortodoxia en peligro. El arzobispo de Florencia, san Antonino, censuraba a los pintores que representaban al Niño Jesús proyectado al vientre de la Virgen ya formado, como si su cuerpo no se hubiera alimentado de la sustancia materna.
   El concilio de Trento se unió a esta condena y el famoso teólogo Molanus de Lovaina se convirtió en su intérprete, proscribiendo del repertorio del arte católico las Anunciaciones donde se veía «Corpusculum quoddam humanum descendens inter radios ad uterum Beatissimae Virginis», como si el vientre de la Virgen -agregaba- sólo hubiese sido un simple tubo o conducto (fistula) por donde ha entrado y salido el cuerpo de Cristo formado en el cielo.
La caza del unicornio o la caza mística
   El tema de la Caza del Unicornio, cinegético y místico a la vez, mediante el cual el arte de finales de la Edad Media ha intentado expresar alegóricamente los dos misterios hermanados de la Salutación Angélica y de la Encarnación, es una amalgama del Cantar de los Cantares y del Fisiólogo  (Physiologus).
   La Virgen está, en efecto, sentada en un jardín cerrado o cercado (Hortus conclusus), o bien detrás de una puerta cerrada (porta clausa), en medio de emblemas tomados, como los de la Inmaculada Concepción, del Cantar de los Cantares: la fuente sellada (font signatus), la torre de David (turris Davidica), la torre de marfil (turris eburnea).
   Un unicornio, que en los Bestiarios es el símbolo de la Castidad, perseguido por la jauría del arcángel Gabriel llega a refugiarse en su vientre. Los cuatro lebreles que lleva atados simbolizan las Virtudes: Justitia, Misericordia, Pax, Veritas, que han decidido al Verbo a encarnarse.
   El unicornio, que sólo podía ser capturado por una virgen, es aquí la imagen de Cristo que viene a encarnarse en el vientre de María. Ésta está representada como la doncella que sirve de trampa al unicornio, atrayéndolo con el perfume de su vientre virginal. El ángel Anunciador toma la forma del montero alado que desatraílla  a los cuatro lebreles haciendo sonar el cuerno.
   Esta manera singular de simbolizar la Encarnación con una escena de caza, desconocida para el arte bizantino, gozó de los favores de Occidente desde el siglo XV hasta comienzos del XVI.
   Es en el arte alemán donde se encuentran los ejemplos más numerosos.
   El motivo no se aclimató bien en Francia, aunque tenga como fuente un sermón de san Bernardo que fue el primero que tuvo la idea de aplicar a la Anunciación las palabras del Salmo 85, 11: «Se han encontrado la piedad y la fidelidad, /se han dado el abrazo la justicia  y la paz (...)» (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Conozcamos mejor la Fiesta de la Anunciación o Encarnación del Señor;
   Fiesta derivada del primitivo ciclo natalicio. Seguramente proceda de la conmemoración que debía hacerse en Nazaret en la Basílica de la Anunciación erigida por Santa Elena, porque en cada basílica se celebraba anualmente el misterio que allí era recordado a la par que su dedicación.
   En el siglo VI ya se encuentra algún indicio de celebración de esta fiesta, pues una de las homilías de Abrahán Obispo de Éfeso, que vivió en la época del Emperador Justiniano (mediados del siglo VI), lleva de título: En la Anunciación de la Madre de Dios.
   Fiesta de la maternidad virginal, primero se fija en los días preparatorios de Navidad, por relación con el nacimiento y por consideración a la cuaresma: la liturgia romana, el miércoles de témporas de Adviento; la ambrosiana, el IV domingo de dicho tiempo, y la hispánica, el dieciocho de diciembre (X Concilio de Toledo, 656).
   Alternó y después se complementó con una centrada ya en la concepción de Jesús, que se fija el veinticinco de marzo, una vez que se había extendido desde Roma la fiesta del veinticinco de diciembre de la Natividad del Señor, unida, por tanto, al recuerdo  festivo de la Anunciación de María (nueve meses antes), cuyo nombre recibe, llegando a oscurecerse las celebraciones de otras fechas.
   Aparte de su correlación con la Navidad, no olvidemos que coincide con el equinoccio de primavera, que se vinculaba con la creación del mundo y del hombre, y por tanto adquiere una gran carga simbólica, al celebrarse la concepción de Cristo, el Nuevo Adán, el hombre de la Nueva Creación. Posteriormente se añadió también la conmemoración de la muerte de Cristo.
   Sin ninguna duda, se celebraba, tanto en Oriente como en Occidente, en el siglo VII, y documentamos la fecha del veinticinco de marzo en el Chronicon Paschale de Alejandría del 624, que la titula Anunciación de la Madre de Dios, y en un decreto del Concilio Quinisexto Trulano (Constantinopla, 692), que ordenaba se celebrase aunque cayera en cuaresma.
   El Papa Sergio I (+701) la incluye entre las cuatro fiestas marianas en las que debía organizarse procesión; la de ésta fiesta cayó en desuso en la Baja Edad Media. Ya aparece en el Sacramentario Gelasiano y en el Gregoriano (siglo VIII).
   Originariamente del Señor, adquirió en Occidente un marcado tinte mariano, pero, a diferencia del caso de la Purificación, la figura de la Virgen resplandece con luz propia, porque en el misterio de la Encarnación no se puede prescindir de la Madre. Aunque, como es natural, la glorificación de María es a la par glorificación del Señor.
   En la reforma de 1969 se le ha devuelto su primario tinte cristológico, denominándola Anunciación del Señor, nombre que ya había recibido en los inicios de la fiesta (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016).
Conozcamos mejor la Biografía de San Juan XXIII, papa;
     Angelo Giuseppe Roncalli nació el 25 de noviembre de 1881 en Sotto il Monte, diócesis y provincia de Bérgamo, el cuarto de trece  hermanos. Ese mismo día fue bautizado. En la parroquia, bajo la guía del excelente sacerdote don Francesco Rebuzzini, recibió una impronta eclesiástica imborrable, que le sirvió de apoyo en las dificultades y de estímulo en las tareas apostólicas.
     Recibió la confirmación y la primera comunión en 1889; en 1892 ingresó en el Seminario de Bérgamo, donde estudió humanidades,  filosofía y hasta el segundo año de teología. Allí, con catorce años, empezó a redactar unos apuntes espirituales que le acompañaron, de una u otra forma, a lo largo de su vida, y que fueron recogidos en Diario de un alma. También desde entonces practicaba con asiduidad la dirección espiritual. El 1 de marzo de 1896, el padre espiritual del Seminario de Bérgamo, don Luigi Isacchi, lo admitió en la Orden Franciscana Seglar, cuya regla profesó el 23 de mayo de 1897.
     De 1901 a 1905 fue alumno del Pontificio Seminario Romano, gracias a una beca de la diócesis de Bérgamo para seminaristas aventajados. En este tiempo, hizo también un año de servicio militar. Fue ordenado sacerdote el 10 de agosto de 1904 en la Iglesia de Santa María in Monte Santo, en la Piazza del Popolo de Roma. En 1905 el nuevo Obispo de Bérgamo, mons. Giacomo Maria Radini Tedeschi, lo nombró su secretario, cargo que desempeñó hasta 1914, acompañando al Obispo en las visitas pastorales y colaborando en múltiples iniciativas apostólicas: Sínodo, redacción de la publicación mensual “La vita diocesana”, peregrinaciones, obras sociales. También era profesor de historia, patrología y apologética en el Seminario. En 1910, en la reordenación de los Estatutos de la Acción Católica, el Obispo le confió la sección V (las mujeres católicas). Colaboró con el diario católico de Bérgamo, fue predicador asiduo, profundo y eficaz.
     Durante estos años tuvo la oportunidad de conocer en profundidad a los santos pastores, San Carlos Borromeo (del que publicó las Actas de la visita apostólica realizada a Bérgamo en 1575), San Francisco de Sales y el entonces Beato Gregorio Barbarigo. Fueron años en los que adquirió una gran experiencia pastoral al lado del Obispo mons. Radini Tedeschi. Cuando murió el Obispo en 1914, Don Angelo siguió como profesor del Seminario y dedicándose a las diversas actividades pastorales, sobre todo la asociativa.
     Cuando en 1915 Italia entró en la guerra, fue movilizado como sargento de sanidad. El año siguiente pasó a ser capellán castrense en los hospitales militares de retaguardia y coordinador de la asistencia espiritual y moral a los soldados. Al terminar la guerra, fundó la “Casa del estudiante”, dedicada a la pastoral estudiantil. En 1919 fue nombrado director espiritual del Seminario.
     En 1921 comenzó la segunda parte de su vida, al servicio de la Santa Sede. Llamado a Roma por Benedicto XV como Presidente para Italia del Consejo central de la Pontificia Obra para la Propagación de la Fe, recorrió muchas diócesis italianas para organizar los Círculos Misioneros. En 1925 Pío XI lo nombró Visitador Apostólico para Bulgaria, elevándolo al episcopado con el título de Areópolis. Eligió como lema episcopal “Oboedientia et pax”, programa que siempre le acompañó.
     Ordenado Obispo el 19 de marzo de 1925 en Roma, marchó a Sofía el 25 de abril. Nombrado posteriormente primer Delegado Apostólico, estuvo en Bulgaria hasta finales de 1934, visitando las comunidades católicas, cultivando relaciones respetuosas con las demás comunidades cristianas. Actuó con solicitud caritativa durante el terremoto de 1928. Sufrió en silencio incomprensiones y dificultades de un ministerio caracterizado por la pastoral de pequeños pasos. Se perfeccionó en la confianza y el abandono a Jesús Crucificado.
     El 27 de noviembre de 1934 fue nombrado Delegado Apostólico en Turquía y Grecia. El nuevo campo de trabajo era vasto y la Iglesia católica estaba presente en muchos ámbitos de la joven república turca, que se estaba renovando y organizando. Su ministerio con los católicos fue intenso, y se distinguió por un talante de respeto y diálogo con el mundo ortodoxo y musulmán.
     Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, estaba en Grecia, que quedó devastada por los combates. Intentó recabar información sobre los prisioneros de guerra y puso a salvo a muchos judíos sirviéndose del “visado de tránsito” de la Delegación Apostólica. El 6 de diciembre de 1944 Pío XII lo nombró Nuncio Apostólico en París.
     Durante los últimos meses de la contienda y los primeros de la paz, ayudó a los prisioneros de guerra y se preocupó por la normalización de la organización eclesiástica de Francia. Visitó los santuarios franceses, participó en las fiestas populares y en las manifestaciones religiosas más significativas. Estuvo atento, con prudencia y confianza, a las nuevas iniciativas pastorales del episcopado y del clero de Francia. Siempre se caracterizó por la búsqueda de la simplicidad del Evangelio, incluso cuando trataba los más complejos asuntos diplomáticos. El deseo pastoral de ser sacerdote en cualquier circunstancia lo sostenía. Y una sincera piedad, que se transformaba cada día en un prolongado tiempo de oración y de meditación, lo animaba.
     El 12 de enero de 1953 fue creado Cardenal y el 25 promovido al Patriarcado de Venecia. Estaba contento de poder dedicarse los últimos años de su vida al ministerio directo de la cura de almas, deseo que siempre le acompañó desde que se ordenó sacerdote. Fue pastor sabio y emprendedor, a ejemplo de los santos pastores que siempre había venerado: San Lorenzo Justiniani, primer Patriarca de Venecia, y San Pío X. Con los años, crecía su confianza en el Señor, que se manifestaba en una entrega pastoral activa, dinámica y alegre.

     Tras la muerte de Pío XII, fue elegido Papa el 28 de octubre de 1958, y tomó el nombre de Juan XXIII. En sus cinco años como Papa, el mundo entero pudo ver en él una imagen auténtica del Buen Pastor. Humilde y atento, decidido y valiente, sencillo y activo, practicó los gestos cristianos de las obras de misericordia corporales y espirituales, visitando a los encarcelados y a los enfermos, acogiendo a personas de cualquier nación y credo, comportándose  con todos con un admirable sentido de paternidad. Su magisterio social está contenido en las Encíclicas Mater et magistra (1961) y Pacem in terris (1963).
     Convocó el Sínodo Romano, instituyó la Comisión para la revisión del Código de Derecho Canónico, convocó el Concilio Ecuménico Vaticano II. Como Obispo de la diócesis de Roma, visitó parroquias e iglesias del centro histórico y de la periferia. El pueblo veía en él un rayo de la  benignitas evangelica y lo llamaba “el Papa de la bondad”. Lo sostenía un profundo espíritu de oración; siendo el iniciador de la renovación de la Iglesia, irradiaba la paz de quien confía siempre en el Señor. Se lanzó decididamente por los caminos de la evangelización, del ecumenismo, del diálogo con todos, teniendo la preocupación paternal de llegar a sus hermanos e hijos más afligidos.
     Murió la tarde del 3 de junio de 1963, al día siguiente de Pentecostés, en profundo espíritu de abandono a Jesús, deseando su abrazo, rodeado por la oración unánime de todo el mundo, que parecía haberse reunido en torno a él, para respirar con él el amor del Padre.
     Juan XXIII fue declarado beato por el Papa Juan Pablo II el 3 de septiembre de 2000 en la Plaza de San Pedro, durante la celebración del Gran Jubileo del año 2000.
     El Papa Francisco canonizó a Juan XXIII el 27 de abril de 2014 (Página oficial del Vaticano).
      Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Iglesia de la Anunciación de Nuestra Señora y San Juan XXIII, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Horarios de apertura de la Iglesia de la Anunciación de Nuestra Señora y San Juan XXIII:
             INVIERNO: De Martes a Sábados, y Vísperas: 19:30
                                   Domingos y Festivos: 11:00 y 12:30

Página web oficial de la Iglesia de la Anunciación de Nuestra Señora y San Juan XXIII: www.parroquiasanjuanxxiii.com

domingo, 2 de junio de 2019

Procesiones de hoy, domingo 2 de junio


     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las procesiones de hoy domingo 2 de junio en Sevilla.      
      Hoy, domingo 2 de junio, continúa el ciclo de las Glorias de Sevilla procesionando las hermandades siguientes:

   Hdad. de la Pastora de Capuchinos: La Hermandad del Redil Eucarístico de la Divina Pastora de las Almas Coronada y del Beato Diego José de Cádiz; es ésta una corporación fundada en 1703, con sede canónica en la iglesia conventual de Santas Justa y Rufina (Capuchinos), siendo su imagen titular la Divina Pastora de las Almas Coronada, obra de José Fernández Guerrero en 1802.

  
 Hdad. del Corazón de Jesús: La Cofradía del Sagrado Corazón de Jesús; es ésta una corporación fundada en 1940, con sede canónica en la Iglesia parroquial de la Concepción Inmaculada, siendo su imagen titular el Sagrado Corazón de Jesús, obra de Antonio Illanes en 1944.
   
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las procesiones de la tarde del domingo 2 de junio en Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

La Iglesia de Santa María de las Flores y San Eugenio, papa, de Fernando Barquín


      Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la iglesia de Santa María de las Flores y San Eugenio papa, de Fernando Barquín, en Sevilla.     
      Hoy, 2 de junio, en Roma, en la basílica de San Pedro, festividad de San Eugenio I, papa, que fue sucesor de San Martín, mártir (657) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
      Y que mejor día que hoy para ExplicArte la Iglesia parroquial de Santa María de las Flores y San Eugenio, papa, de Fernando Barquín, en Sevilla.
     La Iglesia de Santa María de las Flores y San Eugenio, papa, se encuentra en la plaza Fernando Barquín, 1; en el Barrio Pío XII, del Distrito Macarena.   
     La barriada de Pío XII se levanta entre 1956 y 1962. La parroquia, allí ubicada, comprendía unos terrenos muy grandes que se denominaban "La Huerta del Lavadero Grande", "De la Yesca" y del "Lavadero Chico". Al erigirse la parroquia, en un inicio, no se llamaba Santa María de las Flores sino San Eugenio, con el fin de llamarla con el nombre del papa Eugenio Pacelli (Pío XII) que le daba nombre al barrio. La barriada fue creciendo a la vez que la parroquia, ambas obras del mismo arquitecto, Fernando Barquín Barón, y este le iba poniendo nombres de flores a las calles que se iban construyendo con lo que se decidió la actual titularidad de la parroquia: Santa María de las Flores y San Eugenio papa.

 Era la época del Concilio y se abandona la idea de construir templos suntuosos. Después de años de guerra y posguerra el estilo artístico se empobrece por la escasez que hay en el país y lo nuevo se hace con materiales humildes y sencillos pero acordes a la liturgia y a la escenografía que marca el Concilio Vaticano II, naciendo un estilo nuevo. Se sustituye el regionalismo arquitectónico, como las edificaciones de Aníbal  González, por el movimiento que se llama el racionalismo. Barquín trabaja el nuevo estilo en este templo de Santa María de las Flores y en otros hechos por él como la parroquia de los Padres Blancos, Las Irlandesas de Bami, el Seminario de Pilas,  la barriada y la parroquia de la Blanca Paloma, la parroquia de los Redentoristas…  Para Fernando Barquín, entre todas las iglesias que hace, esta es la más simbólica y decide enterrarse en ella junto con su esposa. La obra se culmina con la consagración del templo en 1963.

   El conjunto se construye para dar dotación religiosa a la nueva barriada de Pío XII. El programa se desarrolla en torno a un patio que pone en relación la iglesia con las dependencias religiosas (despachos, sala de reuniones, archivo, aseos y almacenes) y las de atención sanitaria (despacho de médico, botiquín, reconocimiento, sala de espera, aseos y almacén).
   La iglesia consta de una nave central y dos naves laterales que contienen los confesionarios y dan acceso desde el exterior. Los muros de la iglesia se trazan radiales desde los pies donde se sitúa la pieza curva del baptisterio. Se resuelve con elegancia la curva del ábside y se cubre la iglesia con una fina y expresiva lámina curva de hormigón. Una gran pérgola de finos pilares de sección circular construye el frente del conjunto, que se completa con dos grandes jardines: uno de carácter privado que ilumina el salón de actos, situado en el extremo opuesto a la iglesia, y el jardín delantero donde se halla la torre campanario, de planta triangular y estructura metálica.

   En esta parroquia de Santa María de las Flores, a diferencia de otras, las imágenes no acompañan al estilo con que se construye el edificio;  es decir, no son propias de los años 60, que serían imágenes sobrias hechas con materiales más modestos.  La parroquia se abastece con imágenes de otras parroquias de Sevilla que cedieron por amistad a D. Joaquín.  Son imágenes buenas y con valor artístico como el Cristo que preside el altar que fue traído de la Parroquia de San Pedro; la imagen de San José  es de la Parroquia de la Magdalena;  San Antonio, de Duque Cornejo;  la Virgen del Rosario, antigua imagen que procesionaba  en el mes de mayo en una Hermandad, ya extinta,  del barrio de la Cestería, estando actualmente muy vinculada a la Hermandad sacramental de esta parroquia;  la imagen de Ntro.  Padre Jesús  Cautivo, de 1920 y que procesionaba en la Hermandad de la Bofetá antes de la actual;  Santo Domingo de Guzmán, también de la Hermandad de la Cestería.  Todas con valor artístico reseñable.  Hermosa y antigua Virgen del Carmen;  María Auxiliadora, imagen que cedió la congregación salesiana de Cádiz en los últimos años; Santa Ángela de la Cruz…

    La imagen que en esta parroquia se venera con mucha devoción y cariño es la Virgen de las Flores.  Es una pequeña imagen de barro con capa pluvial, obra de Amador Menudo, sacerdote, muy acorde a la imaginería  de los años sesenta; es la titular de la Parroquia y se conserva en la capilla del sagrario. Amador tenía estudios de arte y  había viajado a otros países; España no estaba aún al día de los avances artísticos y religiosos y es el primero que descubre esas construcciones racionalistas después del Concilio. Él diseña muchos altares en todas las iglesias modernas que hay en Sevilla y fue el inspirador de Barquín en la colocación del altar, el sagrario y la Sede de este templo, todo muy sobrio en aquella época y que con el tiempo se ha ido enriqueciendo más.

   La parroquia de Santa María de las Flores y San Eugenio tiene casi 4.000 metros de área; tiene tres jardines y la iglesia abarca en amplitud unos 1.300 metros. En esos jardines, y comunicado con la parroquia, se construyen una guardería infantil  y una residencia de ancianos.  
      Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Iglesia parroquial de Santa María de las Flores y San Eugenio papa, de Fernando Barquín, en Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Horario de apertura de la Iglesia de Santa María de las Flores y San Eugenio, papa:
                         De Lunes a Viernes: de 10:15 a 13:00, y de 19:00 a 21:00
                         Sábados: de 11:15 a 13:00, y de 19:30 a 21:00
                         Domingos:  de 10:15 a 14:00, y de 19:30 a 21:00

Horario de Misas de la Iglesia de Santa María de las Flores y San Eugenio, papa:
                          Laborables: 11:00 y 20:30
                          Sábados y Vísperas: 12:00 y 20:30
                          Domingos y Festivos: 11:00, 12:00, 13:00, 20:30
 
Enlace a la web oficial de la Iglesia de Santa María de las Flores y San Eugenio, papa: www.parroquiadelasflores.org

sábado, 1 de junio de 2019

Procesiones de hoy, sábado 1 de junio

   Déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las procesiones de hoy sábado 1 de junio en Sevilla.     

   Hoy, Sábado 1 de junio, sigue el ciclo de las Glorias de Sevilla procesionando las hermandades siguientes:

   Hdad. de los Desamparados (Parque Alcosa): La Franciscana Hermandad Sacramental de la Santa Cruz y Nuestra Señora de los Desamparados; es ésta una corporación fundada en 1974, aunque refundada en 1990, con sede canónica en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de los Desamparados, siendo su imagen titular Nuestra Señora de los Desamparados, obra de Ricardo Comas en 1974.


   Hdad. de María Auxiliadora de la Trinidad: La Archicofradía de María Auxiliadora Coronada y San Juan Bosco; es ésta una corporación fundada en 1895, con sede canónica en la Basílica de María Auxiliadora, siendo sus imágenes titulares María Auxiliadora Coronada, obra de Parellada en 1895 y policromada por Casanovas.   

   Hdad. de la Virgen del Mar: La Hermandad Filial de Sevilla de Nuestra Señora del Mar, Patrona de Almería; es ésta una corporación fundada en 1956, con sede canónica en la Iglesia del Hospital de la Misericordia, siendo su imagen titular Nuestra Señora del Mar, obra de Antonio Castillo Lastrucci en 1959.

   Hdad. de la Virgen de Araceli: La Hermandad Filial de Sevilla de Nuestra Señora de Araceli, Patrona de Lucena y del campo andaluz; es ésta una corporación fundada en 1944, con sede canónica en la Iglesia parroquial de San Andrés, siendo su imagen titular Nuestra Señora de Araceli, obra de Antonio Castillo Lastrucci en 1944.


    Si quieres, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las procesiones de la tarde del sábado 1 de junio en Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Soy Historiador del Arte y soy el profesional competente para ExplicArte Sevilla y sus monumentos

     ¡¡SOY HISTORIADOR DEL ARTE Y SOY EL PROFESIONAL COMPETENTE PARA EXPLICARTE SEVILLA, Y SUS MONUMENTOS!!
   Hoy, 1 de junio, es el Día de los Historiadores del Arte en España, y por ello es uno de los días más indicados para reivindicar la injusta situación que padecemos los historiadores/as del arte en relación a la visita cultural y turística, así como para exponer cuál es nuestra principal reivindicación en torno a esta cuestión: el grado de historia del arte (o la anterior licenciatura) es el que capacita para desempeñar profesionalmente la actividad de visita cultural y turística sobre el Patrimonio Histórico-Artístico, por lo que debe ser el principal criterio para habilitar el ejercicio de dicha profesión, sea a través de la figura de interprete del Patrimonio, que es la reconocida internacionalmente, o cualquier otra que se establezca desde la legislación (y no de otra) de Patrimonio Cultural. 
   Hoy más que nunca sigue siendo vigente nuestro lema: ¡SOY HISTORIADOR DEL ARTE Y SOY EL PROFESIONAL COMPETENTE PARA EXPLICARTE SEVILLA, Y SUS MONUMENTOS!
   O si lo prefieres ¡SOY HISTORIADOR DEL ARTE Y NO ME PERMITEN EXPLICARTE LOS MONUMENTOS!
   El 1 de junio es la fecha para la celebración del Día del Historiador del Arte en España en conmemoración de la aprobación el 1 de junio de 1900 del Real Decreto para la formación del Catálogo Monumental y Artístico de la Nación.
   Las razones que han llevado a elegir este acontecimiento han sido las siguientes:
            – En primer lugar, queríamos elegir una fecha que estuviera relacionada no con el Arte (donde hay muchas disciplinas y dimensiones relacionadas, además de celebraciones vinculadas a él como el Día Mundial del Arte, coincidiendo con la fecha de nacimiento de Leonardo da Vinci) sino con la Historia del Arte, para remarcar así nuestra condición profesional.
            – Aunque lo habitual es vincular esa fecha con algún personaje de reconocimiento indiscutible y principal por toda la comunidad científica, en este caso un historiador o historiadora del arte, no consideramos que haya ninguno que cumpla con estos requisitos y pueda considerarse de forma incontestable como el padre (o madre) de la Historia del Arte en España.
            – No obstante, sí creíamos conveniente que esta fecha debiera estar relacionada con aquellas personas que sentaron las bases de la Historia del Arte como disciplina científica en nuestro país, por lo que necesariamente debíamos acudir a la denominada primera generación de historiadores del arte españoles que, según la asentada identificación de Gaya Nuño, serían Elías Tormo y Monzó, Manuel Bartolomé Cossío y Manuel Gómez-Moreno Martínez.
            – Además, y en parte derivado por la dificultad para elegir una figura de entre las tres citadas, queríamos que la fecha elegida estuviera vinculada no sólo con la investigación o la docencia (la fecha de las primera cátedra de Historia del Arte o de la publicación periódica pionera de la Historia del Arte, el Archivo Español de Arte, han sido otras de las opciones barajadas aunque no hemos encontrado fechas concretas que nos sirvan de referencia), sino también con la capacidad de la misma para intervenir en la realidad social y cultural de nuestro país, en este caso a través del reconocimiento de los objetos de arte como Patrimonio Histórico-Artístico, un concepto éste hoy denostado pero que reivindicamos como nuestro legítimo objeto de estudio, de ahí que defendamos su reconocimiento singular dentro de la legislación de Patrimonio Cultural.
   Por todas estas razones la fecha elegida ha sido la del 1 de junio de 1900, que es el día en que se aprueba el Real Decreto para la formación del Catálogo Monumental y Artístico de la Nación (Gaceta de Madrid de 2 de junio). En esta iniciativa concurren una serie de circunstancias especialmente relevantes para la Historia del Arte que justifican, según el razonamiento expuesto anteriormente, su elección:
            – Su conexión con los personajes que están en el origen de la Historia del Arte en España, incluida la figura historiográfica más destacable del siglo XIX, Juan Facundo Riaño, que es quien propone el nombre de Manuel Gómez-Moreno Martínez como artífice del Catálogo Monumental, una vasta empresa que debió acometer en solitario.
            – Su vinculación con el primer instrumento de análisis y registro formal y sistemático del patrimonio histórico-artístico de nuestro país que, aunque identificado con el concepto de Monumento (el cual debemos reivindicar como tipología patrimonial principal de la Historia del Arte), trascendía la simplista identificación de éste con lo arquitectónico para entenderlo desde una perspectiva integral (en concordancia con los postulados científicos de la propia disciplina), de ahí las referencias a la escultura, pintura, armaduras u otras artes hasta entonces poco consideradas como la miniatura, la orfebrería, la azulejería o los textiles.
            – Su relación con la Real Academia de Bellas Artes (de quien dependía el nombramiento de las personas responsables del Catálogo), una de las instituciones más vinculadas con la Historia del Arte y responsable desde su creación tanto del control de la actividad artística contemporánea como (esto a partir de 1854) de las actuaciones sobre las obras de arte del pasado.
            – La presencia fundamental de la familia Gómez-Moreno. Quizás considerada la saga más importante y reconocible de la Historia del Arte en España, la presencia de Manuel Gómez-Moreno Martínez nos permite, a través de su figura (y en la que se aúna de forma inseparable la Historia del Arte con la arqueología, hecho éste también muy relevante para el devenir de la disciplina), hacer un reconocimiento tanto a su padre Manuel Gómez-Moreno González, pionero en la defensa del Patrimonio Histórico-Artístico, como, especialmente, a su hija María Elena Gómez-Moreno, la primera mujer historiadora del arte en España, la cual se merece todo nuestro reconocimiento y consideración.
            – La vinculación de todos ellos con la Institución Libre de Enseñanza y con el Centro de Estudios Históricos (donde habría que hacer mención al apoyo que Francisco Giner de los Ríos presta a Gómez-Moreno para continuar con el Catálogo Monumental a la muerte de Facundo Riaño), el origen de la modernidad científica y cultural de España.
   En definitiva muchas razones que creemos justifican la fecha elegida para ser el Día de los Historiadores/as del Arte en España, tal y como lo refleja el propio texto del Real Decreto: “Desde los comienzos de este siglo se viene reconociendo la alta conveniencia de llevar á cabo Catálogos completos de las riquezas artísticas de la Nación, que á un mismo tiempo sirvan de guía provechosa á los que se dedican al estudio de la Historia del Arte nacional, y de inventario seguro que garantice la conservación de riquezas inestimables expuestas á desaparecer à impulsos de la codicia de los propios ó de los manejos empleados para adquirirlas por los extraños”.
   Por todo ello, si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte sus monumentos, su historia, sus personajes, sus costumbres, sus fiestas,... Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.
   ¡Gracias siempre por vuestro apoyo!

Las Columnas de Hércules y Julio César, en la plaza Alameda de Hércules


      Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las Columnas de Hércules y Julio César, en la plaza Alameda de Hércules de Sevilla.
     La Alameda de Hércules [nº 85 en el plano oficial de la Junta de Andalucía] es, una plaza que se encuentra entre las calles Estrellita Castro, Calatrava, Peral, Relator, Peris Mencheta, Belén, Vulcano, Niño Perdido, Barco, Amor de Dios, Trajano, Potro, Santa Ana, Leonor Dávalos, Arias Montano, Recreo, Juan de Oviedo y Lumbreras, en los Barrios de la Feria, San Gil y San Lorenzo, del Distrito Casco Antiguo. 
      La plaza Alameda de Hércules (en la que se encuentran las Columnas de Hércules y Julio César) tiene su origen dentro de las reformas llevadas a cabo por el Conde de Barajas, en 1574, quien siendo asistente de la ciudad dispone la creación de un paseo con fuentes, árboles y bancos, en el lugar conocido en el siglo XVI como "Laguna de la peste" y "Laguna de la Feria" respectivamente, actual Alameda de Hércules desde ese mismo año de 1574 (aunque -en el siglo XIX- se conoció como "Abanilla" su tramo Sur, y como "Alameda del Arte" su tramo Norte).

      Las obras se concluyeron en 1578, consistiendo -además de la urbanización del conjunto- en el traslado hasta allí de dos de las columnas del templo romano de la calle Mármoles. Esta operación fue dirigida por el ingeniero y fundidor Bartolomé Morel, e intervino en las esculturas de los protagonistas -Hércules y Julio César- el gran escultor renacentista Diego de Pesquera, y en la restauración de los capiteles Asencio de Maeda.
      Las otras columnas fronteras, que sustentan sendos leones con escudos, pertenecen a la reforma que hizo el Asistente Larrumbe en 1764, y son obra del escultor Cayetano de Acosta.

      Si bien el entorno se ha transformado notablemente (sobre todo a partir de 1825, en que se amplía la superficie del paseo a partir de las propuestas que hicieron Balbino Marrón en 1852, Eduardo García Pérez en 1868, y las que se realizaron en la segunda década del siglo XX y en 1977, y la última remodelación de comienzos del siglo XXI), la ubicación del que se considera cronológicamente como primer monumento sevillano se ha mantenido en su integridad hasta hoy día, en que merece destacarse la restauración que ambas han registrado en 1996.  
      Por su escala, es considerado el más colosal de los monumentos de Sevilla. A la manera de pórtico, consiste en la implantación de las dos columnas (con sus basas, fustes y capiteles originales), a las que se añadieron sendos pedestales con inscripciones en su arranque arquitectónico, y otros pedestales también con inscripciones a la manera de soporte para las esculturas.

      Desde el punto de vista iconográfico, pretendían -las estatuas de los míticos protagonistas- homologar su simbolismo con la monarquía española, representada por Carlos I y Felipe II (Teresa Laffita, Sevilla turística y cultural, Fuentes y monumentos públicos. ABC de Sevilla, 1998).
      Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las Columnas de Hércules y Julio César, en la plaza Alameda de Hércules de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la plaza Alameda de Hércules, en ExplicArte Sevilla.