Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

   Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla :     La intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla" , presentado por Ch...

viernes, 29 de septiembre de 2023

Haz tu ruta con ExplicArte Sevilla: Tú decides la ruta, la fecha y el precio (Free Tour - propina)

     Con ExplicArte Sevilla podrás hacer la ruta que desees por Sevilla (o cualquier localidad de la provincia, o de cualquier lugar), siempre adaptándonos a tu tiempo y a tus necesidades. Hay multitud de ellas, y desde aquí te proponemos algunas de ellas (hay tantas Rutas como tú quieras), en las que ponemos el acento en el aspecto artístico:

     Ruta Leyendas y Curiosidades de Sevilla: Desde ExplicArte Sevilla nos adentraremos en las Leyendas y Curiosidades de Sevilla: el "No8Do" emblema de Sevilla, Doña María Coronel, la Cabeza del Rey Don Pedro, Grace Kelly, el "Negro de Triana",...

     Ruta Sevilla Imprescindible: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos los monumentos y barrios más típicos de Sevilla: Plaza de España, Plaza de Toros, Torre del Oro, Catedral, Giralda, Barrio de Santa Cruz, Reales Alcázares, Ayuntamiento,...

     Ruta Sevilla Patrimonio de la Humanidad: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos los monumentos Patrimonio de la Humanidad: Catedral de Santa María de la Sede, Reales Alcázares, y el Archivo General de Indias.

     Ruta Sevilla Prehistórica: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos en el Museo Arqueológico de la ciudad y en las salas dedicadas a la Prehistoria el devenir de este momento histórico-artístico de la ciudad.

     Ruta Sevilla Prerromana - Ispal: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos en el Museo Arqueológico de la ciudad y en las salas dedicadas al mundo prerromano el devenir de este momento histórico-artístico de la ciudad con especial atención al mundo de Tartessos y a los demás pueblos que se asentaron en la zona.

     Ruta Sevilla Romana - Hispalis: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos los vestigios que podemos encontrar del paso de la cultura romana por la actual ciudad, como los Monolitos de la calle Mármoles, las Columnas de la Alameda de Hércules, restos del Acueducto ("Caños de Carmona"), restos de las Murallas, el Antiquarium, y la obligada visita al Museo Arqueológico. Incluso podremos visitar el cercano enclave arqueológico de la ciudad romana de Itálica en el pueblo de Santiponce.

     Ruta Sevilla Visigoda: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos los vestigios que la cultura visigoda ha dejado en nuestra ciudad, sobre todo en la Catedral y en el Museo Arqueológico y te contaremos las historias de San Hermenegildo, y San Leandro y San Isidoro, personajes históricos imprescindibles de Sevilla.

     Ruta Sevilla Musulmana - Isbiliya: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos los principales vestigios que la cultura musulmana ha legado a Sevilla, comenzando por nuestro símbolo más universal: La Giralda, junto con la Torre del Oro, Los Reales Alcázares,...

     Ruta Sevilla Judía: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos la huella judía en la Sevilla de hoy: las antiguas sinagogas y los barrios judíos de Santa Cruz o de San Bartolomé.

     Ruta Sevilla Mudéjar: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos los innumerables vestigios que la cultura mudéjar dejó en Sevilla, fundamentalmente en los Reales Alcázares, Iglesia de San Marcos, Iglesia de Santa Marina,...

     Ruta Sevilla Gótica: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos nuestra Catedral, el edificio gótico más grande de la cristiandad.

     Ruta Sevilla Renacentista - Nova Roma: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos los imprescindibles vestigios renacentistas de nuestra ciudad, representados por el Ayuntamiento, el remate de la Giralda y la Sacristía Mayor de la Catedral.

     Ruta Sevilla y su río: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos la importancia que ha tenido el río Guadalquivir, el antiguo Betis, en la historia de la ciudad, recorriendo sus puentes, el Barrio de Triana, la Torre del Oro,...

     Ruta Sevilla y América: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos la llamada Sevilla Americana, la Sevilla del siglo XVI y XVII cuando nuestra ciudad se convirtió en la capital del mundo, con edificios tan importantes como el Archivo de Indias o la Casa de la Moneda.
     
     Ruta Sevilla Barroca: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos la esencia de nuestra ciudad, puesto que Sevilla es una ciudad eminentemente barroca en prácticamente todos y cada uno de sus edificios. 

     Ruta Sevilla Neoclásica: Desde ExplicArte Sevilla también te mostraremos las huellas neoclásicas de nuestra ciudad que podemos contemplar en las iglesias de San Ildefonso o San Bartolomé.

     Ruta Sevilla Romántica: Desde ExplicArte Sevilla te mostramos la huella romántica de los Jardines del Parque de María Luisa y del Barrio de Santa Cruz.

     Ruta Sevilla Modernista: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos el legado modernista que también tiene en Sevilla sus ejemplos como las casas que podemos encontrar en las calles Alfonso XII, Feria, Tomás de Ibarra, Felipe II y Adriano, entre otras.

     Ruta Sevilla Regionalista: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos el legado que arquitectos como Aníbal González y sus contemporáneos dejaron en Sevilla con la famosísima Plaza de España.

     Ruta Sevilla y la Expo del 29: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos el legado que la Exposición Iberoamericana de 1929 dejó en Sevilla en modo de pabellones y edificios que conforman el Parque de María Luisa y el Barrio de Heliópolis.

     Ruta Sevilla y la Expo del 92: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos el legado que en la Isla de la Cartuja quedó para nuestra ciudad, llevándola al siglo XXI.

     Ruta Sevilla Cofrade: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos la importancia del mundo cofrade en la historia de nuestra ciudad y sus incontables manifestaciones artísticas en el interior de los templos, las casas de hermandad, y en los actos de culto interno y externos (procesiones).

     Ruta Sevilla, Ciudad de Ópera: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos la importancia de Sevilla en la historia del Bel Canto, puesto que está presente en más de 100 óperas. Podemos elegir varias rutas relacionadas con la Ópera y Sevilla: Sevilla escenario de Ópera A, Sevilla escenario de Ópera B, El Mito de Carmen, El Mito de Don Juan, y El Mito de Fígaro.

     Ruta Magallanes y la primera vuelta al mundo 1519-1522: Desde ExplicArte Sevilla te mostramos los hitos más importantes de la expedición que dio la I Vuelta a la Tierra.

     Y muchas más rutas... tú decides. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

La pintura "San Miguel Arcángel", anónima valenciana, del Retablo de la Natividad del Señor, en la sala I del Museo de Bellas Artes

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la pintura "San Miguel Arcángel", anónima valenciana, del Retablo de la Natividad del Señor, en la sala I del Museo de Bellas Artes, de Sevilla.  
      Hoy, 29 de septiembre, Fiesta de los santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael. En el día de la dedicación de la basílica bajo el título de San Miguel, en la vía Salaria, a seis millas de Roma, se celebran juntamente los tres arcángeles, de quienes la Sagrada Escritura revela misiones singulares, y que sirviendo a Dios día y noche, y contemplando su rostro, a Él glorifican sin cesar [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
      Y qué mejor día que hoy para ExplicArte la pintura "San Miguel Arcángel", anónima valenciana, del Retablo de la Natividad del Señor, en la sala I del Museo de Bellas Artes, de Sevilla.
      El Museo de Bellas Artes (antiguo Convento de la Merced Calzada) [nº 15 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 59 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la Plaza del Museo, 9; en el Barrio del Museo, del Distrito Casco Antiguo.
     En la sala I del Museo de Bellas Artes podemos contemplar la pintura "San Miguel Arcángel", obra anónima de escuela valenciana, del Retablo de la Natividad del Señor", obra anónima de escuela valenciana, siendo un óleo sobre tabla en estilo gótico de la escuela sevillana, pintado hacia 1525, con unas medidas de 1,10 x 0,82 m. (retablo), y procedente de la colección de Dº Eduardo Arévalo, y posteriormente a Dº Federic Vaño, y finalmente a Dº Rafael González Abreu, quien la cede al museo en 1928.
      Esta table fue atribuida por Post, en 1950, al Maestro de Moguer, atribución que se ha venido manteniendo hasta su última restauración integral realizada, en el taller del museo, entre los años 2011-2013.
     A raíz de esta restauración se atribuye a un pintor anónimo del círculo de Rodrigo y Francisco de Osona, de la escuela valenciana, realizada en el primer tercio del siglo XVI, h. 1525.
     Se desconoce su procedencia inicial. Perteneció a la colección de D. Eduardo Arévalo, posteriormente consta que en 1908 pertenecía a la colección de D. Federic Vaño, ambos en Valencia, donde debió adquirirla el coleccionista sevillano González Abreu, que posteriormente, en el año 1928, la donó al museo atribuida a un pintor Anónimo de la escuela cordobesa (primitivo) (web oficial del Museo de Bellas Artes de Sevilla).
      El maestro de Moguer es un anónimo pintor sevillano cuya actividad puede situarse en el primer tercio del siglo XVI. Su personalidad artística es secundaria y se le denomina así por que su mejor obra se conserva en el convento de Santa Clara de Moguer, cuyo estilo le señala como un buen seguidor de Alejo Fernández. Su dibujo es un tanto contundente y sobrio y con él configura personajes de escueta gesticulación y presencia.
     A este maestro se le atribuye en el Museo de Sevilla un retablo, en cuya tabla central figura una escena del Nacimiento de Cristo resuelta con la sencillez compositiva que caracteriza a este pintor. En los laterales de esta escena se sitúan cuatro tablas; en las superiores se representa a San Miguel en actitud de alancear al diablo que está a sus pies y a San Francisco en el momento de recibir los estigmas; en las inferiores aparecen Santa Catalina y Santa Marta, con presencias dulces y ensimismadas (Enrique Valdivieso González, La pintura, en El Museo de Bellas Artes de Sevilla. Ed. Gever, Sevilla, 1991).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de San Miguel, arcángel;
Los  arcángeles  individuales
   Los arcángeles forman una clase aparte en la jerarquía celeste, porque entre las cohortes innumerables de los ángeles, son los únicos no anónimos.
   Por esa razón son los más importantes desde el punto de vista iconográfico. Pero no debe creerse por ello, como el nombre de arcángeles podría sugerir, que ocupen la cima de la jerarquía. En realidad son sólo el penúltimo escalón del Orden Inferior.
   Los teólogos cuentan generalmente siete, número sagrado. Miguel y Gabriel son conocidos por el Libro de Daniel, Rafael por el Libro de Tobías, Uriel por el Libro apócrifo de Henoc y por el cuarto Libro de Esdras.
   El nombre de los otros tres varía según las fuentes: Baraquiel se convierte a veces en Maltiel, Jehudiel en Jofiel, Sealtiel en Zeadkiel. Se los suma o sustituye en ciertos textos por Peliel y Raziel.
   Todos sus nombres terminan en el que significa Dios. Son nombres teofóricos.
a) Funciones y atributos
   Los clérigos de la Edad Media ingeniaron distinguirlos por sus acciones y con emblemas apropiados.
   Michael victoriosus, princeps militiae caelestis, pugnat cum dracone.
   Gabriel nuntius, ad Mariam missus.
   Raphael medicus: Tobiae oculos sanavit.
   Uriel fortis socius, qui Esdram instituebat.
   Barachiel (Malthiel), adjutor, qui Moysem in flamma praecedebat.
   Jehudiel remunerator, praeceptor Semis, filii Noachi.
   Sealtiel (Zeadkiel), orator, in immolatione Issaci gladium prohibebat.
   A esta lista se agregan:
   Peliel qui luctabatur cum Jacobo.
   Raziel a quo Adam e Paradiso ejectus.
   Así, Miguel es el jefe de la milicia celeste, Gabriel el mensajero enviado a la Virgen, Rafael el médico que cura al viejo Tobías, ciego.
   Uriel habría sido el preceptor de Esdras y Jehudielel de Sem. Raziel habría expulsado a Adán del Paraíso, Sealtiel fue quien detuvo el sacrificio de Isaac, Peliel quien luchó con Jacob. Maltiel quien precedía a Moisés y a los israelitas en fuga con una columna de fuego.
   A este reparto de funciones corresponden atributos característicos. Miguel, vic­torioso contra el dragón, blande la espada o la lanza; Gabriel, el mensajero, sostiene una linterna encendida y un espejo de jaspe verde sobre el cual se inscriben las órdenes de Dios; Rafael, el sanador, lleva un recipiente de ungüento y da la mano derecha al joven Tobías encargado del pez milagroso.
   Uriel, cuyo nombre se interpreta con el significado de luz o llama de Dios (Lux vel Ignis Dei), y que por esta razón se ha identificado con el ángel que empuña una espada llameante en la entrada del Paraíso, se reconoce por la espada y las llamas que brotan bajo sus pies.
   Jehudiel, el "remunerator", aquel que recompensa y castiga, lleva una corona de oro y un látigo de tres tiras; Sealtiel, el intercesor, tiene las manos juntas en actitud de plegaria; Baraquiel (Bendición de Dios) descubre rosas blancas en un pliegue de su túnica.
b)  Grupos o sinaxis de siete, cuatro o tres arcángeles
     l) No es habitual, al menos en el arte de Occidente, encontrar el ciclo completo de los siete arcángeles porque la Iglesia romana, al considerar apócrifo el Libro de Henoc, excluyó a Uriel. En 746 el concilio de Letrán limitó el culto de los arcángeles a los tres primeros: Miguel, Gabriel y Rafael.
   No obstante, en un fresco hallado en la iglesia de San Ángel, de la Orden de los Carmelitas (Palermo, 1516) se veía a la Trinidad rodeada por los siete arcángeles. Un grabado de Hieronymus Wierix nos ofrece una copia libre de esta cohorte de arcángeles agrupados de tres en tres alrededor de San Miguel, considerado su jefe. En Roma, la iglesia Santa María de los Ángeles, instalada en el siglo XVI en las Termas de Diocleciano, estaba consagrada a la Virgen y a los siete arcángeles. En Alemania, los siete arcángeles eran los patrones de los siete Electores del Sacro Imperio Romano Germánico. 
   2) El cuarteto de los cuatro grandes arcángeles es frecuente en el arte bizantino puesto que el Libro de Henoc gozaba en Oriente de una autoridad igual a la de los canónicos, y allí, Uriel está situado en el mismo plano que Miguel, Gabriel y Rafael.
   Relacionados con los cuatro puntos cardinales, los cuatro arcángeles se prestan de maravilla para la decoración de las pechinas de las cúpulas donde parecen, como los cuatro evangelistas, montar guardia alrededor del Pantocrátor.
   Este tema, específicamente bizantino, está o estaba ilustrado por numerosas manifestaciones pertenecientes al arte copto, eslavo y siciliano.
     3) El grupo de los tres primeros arcángeles: Miguel, Gabriel y Rafael es, por el contrario, común al arte de Oriente y al de Occidente.
   En la Iglesia ortodoxa el tema se conoce por el nombre de Sinaxis de los Arcángeles (Synaxis tôn Arkhaggelôn). Los tres arcángeles llevan la imagen de Cristo alado en una aureola formada por la intersección de numerosos triángulos. Abundan los ejemplos en la pintura del monte Athos: Monasterio de Dochiariu, mesa del convento de Dionisiu (1547). El nombre de los arcángeles está representado por la primera letra de éste inscrita en lo alto del nimbo. Rafael, vestido de sacerdote, ocupa el lugar de honor: está en el centro, entre Miguel el guerrero y Gabriel el pacífico. Simbolizan los poderes religioso, militar y civil.
   Uno de los ejemplos más antiguos en Occidente es el antipendio de oro repujado de la catedral de Basilea. Los arcángeles acompañan a Cristo. El guerrero, San Miguel, tiene una lanza, Gabriel y Rafael, más pacíficos, largos bastones con pomo. En el arte italiano de los siglos XV y XVI, el joven Tobías, en vez de estar acom­pañado sólo por Rafael, con frecuencia camina bajo la protección de los tres arcángeles.
San Miguel, arcángel
   Miguel, el más popular de todos los arcángeles, es también el que tiene una personalidad más definida. Es un guerrero, un caballero, el archiestratega o el condestable de las milicias celestiales (princeps militiae angelorum, prince of the heavenly host). A este título, es él quien dirige el combate contra los ángeles rebeldes que precipita en el abismo, y quien, en el Apocalipsis, salva a la Mujer que acaba de parir, símbolo de la Virgen y de la Iglesia, combatiendo contra el dragón de siete cabezas. La Iglesia romana lo considera su defensor (custos Ecclesiae romanae).
   También es el santo psicopompo, el conductor de los muertos cuyas almas pesará el día del Juicio. En inglés se lo llama «The Lord of Souls» (El Señor de las almas).
a) Culto
   Su culto reemplazó al de las divinidades paganas, al del dios egipcio Anubis y en particular al de Mercurio, el Hermes psicopompo, que en la mitología tenía una función análoga. Una colina de la Vendée aún se llama Saint-Michel-Mont-Mercure (San Miguel monte Mercurio). En Gottesberg, cerca de Colonia, una capilla de San Miguel reemplaza a un templo de Mercurio. En un cuadro de Signorelli (Museo Metrop., Nueva York), san Miguel Arcángel lleva un caduceo cincelado sobre la pechera de la coraza.
Lugares de culto
     1º En Oriente. Sea o no San Miguel el Hermes cristiano, lo cierto es que en todo caso la cuna de su culto se encuentra en el Oriente helenizado, donde se le consagraron los primeros santuarios. El emperador Constantino construyó en Bizancio un Michaelion; a principios del siglo IV, en Alejandría, se fundó una iglesia bajo la advocación de San Miguel. En Constantinopla y en sus arrabales europeos y asiáticos se contaban unos treinta santuarios dedicados al archiestratega. En los Balcanes, su santuario más célebre es la iglesia del monasterio de Lesnovo, en Serbia, dedicada en el siglo XIV «al gran voivoda y archiestratega Miguel».
     2° En Occidente, a finales del siglo V, el culto de San Miguel se implantó en el monte Gárgano (o Galgano), en Apulia, en esa Italia meridional que recordaba haber sido la Magna Grecia. El 8 de mayo de 492 el arcángel se manifestó sobre ese promontorio del Adriático que con San Nicolás de Bari se convertiría en el lugar de peregrinación más celebre de Italia meridional. El 8 de mayo quedó como el día de su fiesta.
   Es indudable que los primeros santuarios italianos de San Miguel surgieron en la zona de colonización griega y de influencia bizantina. Por ello no pueden tenerse en cuenta las tesis de ciertos arqueólogos alemanes que quieren asimilarlo al dios germánico Wotan, y convertirlo en el santo nacional de los lombardos.
   El relato de esta  angelofanía aparece en la Leyenda Dorada: un tal  Garganus, al ver que uno de los toros de su tropa escapaba y se introducía en una caverna de la montaña, lo persiguió y le disparó una flecha. Pero en vez de golpear al toro ésta se volvió en su contra. 
    El obispo de Sipontum (Manfredonia), asombrado por el prodigio ordenó tres días de ayuno, a su término, San Miguel apareció en la entrada de la caverna y de­claró que ésta sería de allí en adelante su santuario.
   Esta leyenda del toro es también la del origen de un santuario rupestre no menos famoso, el del monte Saint Michel, en Normandía. El arcángel se aparece a San Auberto, obispo de Avranches, y le ordena consagrarle una iglesia en el sitio donde encuentre un toro oculto por ladrones. La cripta dedicada en 709 reproducía la gruta del monte Gárgano. La imitación es flagrante. Por otra parte, en la Francia de la Edad Media, ¿acaso no se decía «Michiel de Gargan»?
   Desde el monte Gárgano y desde el monte Saint Michel, desde los confines de Pouillé y Normandía, el culto del arcángel, matador del dragón, surgido como San Jorge del Oriente helenizado, brilla en toda la cristiandad occidental. En Italia, Rávena y Roma son las primeras que lo acogen. La iglesia de San Michele in Affricisco de Ravena fue consagrada  en 546. En Roma, el papa San Gregorio Magno vio aparecer encima del mausoleo de Adriano al arcángel celeste que secaba su espada san­grante y la volvía a enfundar después de una epidemia de peste. Le dedicó una ca­pilla en el Mausoleo Imperial que tomó el nombre de Castillo de Sant' Angelo.
   Los lombardos consagraron a San Miguel basílicas en Pavía y en Monza, si­guiendo el ejemplo de Ravena.
   Francia llevó aún más lejos la devoción a Monseñor San Miguel a quien convirtió en un santo nacional. En 709, el conde Wulfoald aportó a Saint-Mihiel, en la diócesis de Verdun, reliquias del monte Gárgano. En 792 se le dedicó una capilla aérea en Saint-Michel d'Aiguilhe, en Puy-en-Velay, en la cima de un promontorio de basalto. En Poitou, cerca de Luçon, se levanta la abadía de Saint-Michel-en l'Herm. Los reyes franceses de la dinastía de los Valois pusieron bajo su protección al reino de la flor de lis. Carlos V, Carlos VII y Luis X1 fueron en peregrinación al mon­te Saint Michel. Luis XI fundó en 1469 la orden de caballería de San Miguel. Borgoña, cuyos duques estaban consagrados a San Andrés, patrón de la orden del Toisón de Oro, acogió en el siglo XVI al patrón de los Valois y en l529 se erigió una iglesia dedicada a San Miguel en Dijon.
   San Miguel es el protector de Bruselas donde comparte con Santa Gúdula el título de patrón de la colegiata.
   En Alemania -Baviera- era particularmente venerado. La iglesia de los jesuitas de Munich estaba consagrada a él, al igual que la de Berg-am-Laim.
   Aunque Inglaterra estuviera consagrada a San Jorge, Comwall (o Comualles inglesa), también posee un monte «San Miguel».
   Sin duda se habrá advertido que la mayoría de los santuarios del arcángel, al menos en la época medieval, están situados en las cimas (in summitate): monte Gárgano, monte Saint Michel, Aiguille de Puy. Cuando tiene una capilla dedicada en una iglesia, se trata generalmente de una capilla alta, dispuesta en el nivel del púlpito, preferentemente encima del pórtico o del nártex. San Miguel era considerado, en efecto, el guardián por excelencia de la puerta de los santuarios, encargado de impedir con la espada la entrada al demonio. Tal era el caso anterior de la abacial carolingia de Saint Riquier, en Picardía y el de la abadía de Cluny. Aún pue­den verse ejemplos en Saint Philibert  de Tournus, en Saint Bénoit sur Loire, en el púlpito de Semur-en-Brionnais. La capilla alta del Castillo de Sant' Angelo se lla­maba S. Angelus inter nubes. Una imagen del arcángel coronaba frecuentemente las flechas de los campanarios. Por ello podemos hablar de un culto aéreo de san Miguel, análogo al del profeta Elías, también venerado «in excelsis».
   El culto de San Miguel no está localizado sólo en las capillas altas sino también en las de los cementerios. Su intercesión se invocaba allí a causa de la función de pesador de almas que desempeña  en el Juicio Final. Casi todos los osarios tenían una capilla dedicada a San Miguel: las del cementerio de los Inocentes y la del Saint Martín des Champs en París han desaparecido; pero entre los santuarios de este género que perduran pueden citarse la iglesia de Saint Michel de Burdeos, edificada sobre una antigua necrópolis cuya tierra tenía la propiedad de momificar los cadáveres. Las cofradías consagradas al amortajamiento lo elegían de buena gana como patrón. El Oriente bizantino ofrece ejemplos análogos. No es por azar que la iglesia funeraria del Kremlin de Moscú, donde están enterrados los zares, estuviera consagrada al arcángel Miguel.
   Patronatos.- Numerosas corporaciones estaban bajo el patronato de san Miguel. Todos esos patronazgos de origen iconográfico derivan de sus atributos: la espada o la balanza.
     l. Su armadura y espada le valieron la clientela de los esgrimistas, maestros de armas, pulidores y también doradores porque su armadura era dorada;
     2. A causa de las balanzas del Juicio, es patrón de todos los oficios que se sir­ven de la balanza: pasteleros, barquilleros, boticarios, especieros, merceros, pesadores de granos, y maestros bañistas o agüistas, porque en el pesaje de las almas se ven pequeñas figuras que simbolizan las almas sumergidas en los platos de la balanza como en una bañera.
La contrarreforma y la actualización  del culto de San Miguel
   En el siglo XVII el culto de san Miguel adquiere un nuevo impulso y también un nuevo carácter por influencia de la Contrarreforma. El jefe de la milicia divina que triunfa contra Lucifer y los ángeles rebeldes, para los jesuitas simboliza el triunfo de la Iglesia católica contra el dragón de la herejía protestante: por esa razón se pusieron bajo su advocación magníficas iglesias en Munich y en Viena.
   Un grabado de Jan Galle titulado Diaboli Haereticique Lapsus simillimus repre­senta a San Miguel arrojando a Lucifer desde lo alto del cielo y paralelamente a la Iglesia precipitando a Lutero a las llamas del Infierno.
b) Iconografía
   La extensión del culto del arcángel San Miguel explica la riqueza de su iconografía.
1. Figuras
   Durante la Edad Media varió el tipo iconográfico de san Miguel. En Bizancio lleva clámide purpúrea o el loros de la corte imperial; en el mosaico del arco del triunfo de San Apolinar in Classe, cerca de Ravena, sostiene un asta larga rematada por una tablilla con la triple aclamación: Agios, Agios, Agios. En Occidente viste en principio una larga túnica, y además, cota de malla y casco de caballero. Sus armas son ya una lanza, ya una espada flamígera. En la mano izquierda sostiene a veces un escudo de cristal espejeante. Sobre el escudo se lee esta inscripción: Quis ut deus. En ocasiones presenta la cabeza del dragón como David la del gigante Goliat.
   A causa de la peregrinación marítima al monte Saint Michel, lleva conchas como atributos, como el apóstol Santiago. A veces, la pechera de su coraza adopta la forma de una concha.
   Generalmente se lo representa de pie, sobre la tierra o en el aire. Entre los escasos ejemplos conocidos de San Miguel a caballo, puede citarse un fresco del siglo XII, de Saint Savin, en Poitou y el fresco de Lesnovo (Serbia ), pintado en el siglo XIV, hacia 1345.
2. Ciclos
3. Escenas
   Las escenas de la gesta de San Miguel preferidas por el arte cristiano son: 1º El combate contra el dragón; 2° El pesaje de las almas; 3° Sus tres apariciones en el monte Gárgano, en el monte Saint Michel y en el mausoleo de Adriano o Castillo Sant' Angelo; 4° Sus milagros.
     San Miguel vence al dragón 
   El tema se ha tomado del Apocalipsis 12, 7-9: «Hubo una batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles peleaban con el dragón, y peleó el dragón y sus ángeles ( ...) Fue arrojado el dragón grande, la antigua serpiente, llamada Diablo y Satanás ( ...) y fue precipitado en la tierra, y sus ángeles fueron con él precipitados.»
   San Miguel hundiendo su lanza en las fauces del dragón podría ser confundido con San Jorge. Pero es un San Jorge alado; el combate de San Miguel es una batalla aérea (praelium in coelo). Además, no es un duelo: los dos jefes, Miguel y Satanás, están rodeados por sus ángeles que toman parte en la lucha.
   Este tema iconográfico, creado en el siglo VII en la caverna del monte Gárgano, fue imitado en la cripta del monte Saint Michel y difundido en sellos y miniaturas.
   El arte francés del siglo XIII hizo de San Miguel un caballero de la cruzada.
   Se deben distinguir dos versiones, según que el arcángel combata a pie o a caballo. 
     San Miguel pesando las almas
   Según Künstle, es por error que se reconoce a San Miguel en el ángel que pesa las almas en el Juicio Final. Se ha confundido conductor de almas (Seelenführer) con pesador de almas (Seelenwager). El error provendría de la representación del ángel anónimo que vigila la balanza, armado con una lanza o una espada para echar al diablo, que reemplazó a la Mano de Dios o al Cristo Juez. Se llegó a la conclusión de que se trataba de san Miguel.
   Esta teoría es indefendible. La prueba de que la Edad Media identificaba al pesador de almas del Juicio Final con el arcángel guerrero, vencedor de Satanás, es que San Miguel es el patrón de la corporación de los balanceros. Y por añadidura, es fácil citar un considerable número de obras de arte románicas y góticas en que el pesador de almas es sin lugar a dudas San Miguel. Un frontal o antipendio catalán del siglo XIV, conservado en el Museo de Artes Decorativas de París, nos presenta un santo que sostiene la balanza del Juicio Final y que al mismo tiempo hiere al dragón. No es posible dudar acerca de la identidad de una figura semejante. En el siglo XV, en un grupo de piedra policromada de la iglesia champanesa de Mussy-sur-Seine, el arcángel traspasa con su lanza al dragón al tiempo que pesa las almas con la balanza.
   Es cierto que San Miguel fue en principio considerado conductor y guía de las almas (psicopompo) porque había disputado a Satanás el alma de Moisés; pero posteriormente se le atribuyó la función de pesador de almas en el Juicio Final. A veces la balanza está suspendida de la Mano de Dios que aparece en una nube.
   San Miguel está allí sólo para vigilar el platillo derecho y recibir las almas de los justos al tiempo que enfrente, el demonio intenta torcer la balanza e inclinarla de su lado.
   Pero lo más habitual es que el propio San Miguel sostenga la balanza. Después de Cristo, es el personaje más importante del Juicio Final. Es por ello que los artistas primitivos le otorgaron un tamaño desmesurado (tímpano de Autun, políptico de Beaune).
   En alabastros ingleses del siglo XIV, junto al arcángel pesador de almas, aparece la Virgen misericordiosa inclinando la balanza en favor de un alma que implora, apoyando el rosario sobre el extremo del astil.
     Las apariciones de San Miguel
     I. La aparición al obispo de Siponte en el monte Gárgano y el milagro del toro
   Gárgano dispara contra un toro escapado una flecha que invierte el sentido y regresa a su ojo. El obispo de Siponte extrae la flecha, y de acuerdo con las instrucciones del arcángel, le consagra el monte. Este tema está particularmente presente en el arte español de finales de la Edad Media.
     II. Aparicicón de San Miguel a San Auberto, obispo de Avranches.
     III. Aparición del arcángel San Miguel en el mausoleo de Adriano (castillo Sant' Angelo) 
   Durante una epidemia de peste que diezmaba a la población de Roma, el papa Gregario Magno ordenó una procesión para implorar el fin de la plaga. Él mismo vio aparecer al arcángel San Miguel sobre el mausoleo de Adriano, enjugando la sangre que le enrojecía la espada: era el signo del final de la prueba. A partir de entonces el mausoleo recibió el nombre de Castillo de Sant' Angelo.
     Los milagros de San Miguel
   Este ciclo fue representado en el siglo XIV sobre los muros de la iglesia de Lesnovo, en Serbia, dedicado a los arcángeles Miguel y Gabriel.
   El arcángel San Miguel rechaza a la flota sarracena, cura a siete jóvenes leprosos, exorciza a un monje demoníaco. Josué se prosterna frente a él. Protege a los tres jóvenes  hebreos en el horno.
   Se le atribuye también un milagro relativo a la peregrinación al monte Saint Michel, en la cual también se profesa el culto de Nuestra Señora.
   Una mujer y su hijo fueron sorprendidos por la resaca entre la costa y la isla del monte Saint Michel, parecían condenados a morir ahogados cuando San Miguel intervino para detener las olas que formaron una suerte de cúpula a cuyo abrigo pudieron esperar que el mar se retirase (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
      Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la pintura "San Miguel Arcángel", anónima valenciana, del Retablo de la Natividad del Señor, en la sala I del Museo de Bellas Artes, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre el Retablo de la Natividad del Señor, en la sala I del Museo de Bellas Artes, en ExplicArte Sevilla.

jueves, 28 de septiembre de 2023

Los principales monumentos (Ayuntamiento; Arco de Belén; Caballerizas del Duque; Villa Vieja; y Torre de Doña Blanca) de la localidad de Medina Sidonia (I), en la provincia de Cádiz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Cádiz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Ayuntamiento; Arco de Belén; Caballerizas del Duque; Villa Vieja; y Torre de Doña Blanca) de la localidad de Medina Sidonia (I), en la provincia de Cádiz.
    Medina posee una situación estratégica en la ladera de un alto cerro que es desde época antigua cruce de caminos entre las campiñas del Guadalete, la sierra de Cádiz y las costas del estrecho de Gibral­tar. Constituye por tanto un privilegiado enclave, que comunica el norte de África con el interior de la Península. El topónimo Asido evoca un posible origen fenicio, no confirmado por la arqueología. Durante la época romana fue un importante núcleo urbano, la Colonia Assido Caesarina, que llegó a ser la ciudad más importante de la zona a partir del Bajo Imperio y en época visigoda, cuando fue sede episcopal. En el periodo islámico se convirtió en capital de la cora Sidonia hasta el siglo X, cuando a causa de los ataques normandos perdió esta condición y la capitalidad hubo de ser trasladada a un lugar más seguro. Tras la caída del califato fue durante un tiempo capital de una taifa, pasando más tarde a integrarse en el reino de Sevilla.
     La plaza fue conquistada definitivamente por los cristianos en 1264 por el rey castellano Alfonso X el Sabio, quien la entregó inicialmente a la Orden de Santa María de España. Pocos años después el citado monarca le concedió carta puebla en 1282 y otros privilegios, que fueron reforzados por sus sucesores. A mediados de siglo XV el rey Juan II la entregó a la familia Guzmán, creando el ducado de Medina Sidonia y más tarde Enrique IV le concedió el título de ciudad. Desde el descubrimiento de América, Medina quedó desplazada del eje económico Sevilla-Cádiz y vivió fundamentalmente de los recursos agrícolas y en el siglo XIX sufrió un importante descenso de población (Juan Alonso de la Sierra, Lorenzo Alonso de la Serra, Ana Aranda Bernal, Ana Gómez Díaz-Franzón, Fernando Pérez Mulet, y Fernando Quiles García. Guía artística de Cádiz y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).   
     El Centro Histórico de Medina Sidonia ocupa las laderas hacia el noroeste de la colina, o grupos de colinas, cuya coronación está en el Cerro del Castillo -a 339 m. sobre el nivel del mar-, constituyendo la mayor elevación de todo el tercio occidental de la provincia, desde las ultimas estribaciones de la sierra hasta la línea costera atlántica.
     Su situación geográfica domina las onduladas llanuras que la rodean, tanto hacia el noroeste (Bahía de Cádiz) y el oeste (litoral atlántico), como hacia el norte (campiña jerezana) y hacia el este (Paterna, Alcalá y las primeras estribaciones de la sierra).
     El núcleo urbano tiene una acusada forma alargada en la dirección norte-sur, con 1,8 km., y un estrechamiento casi a la mitad, en "El Punto", lugar de confluencia de las carreteras de Arcos y Jerez con la de Chiclana/ Cádiz, y donde se encontraba una de las entradas, posiblemente la principal, a la ciudad del siglo XVIII. Las amplitudes transversales este-oeste oscilan entre los 500 m. (barriadas) y 600 m. (Casco antiguo), hasta los 200 m. a la altura del Parque del Caminillo o incluso menos en "El Punto".
     El Casco Antiguo se compone de dos zonas claramente diferenciadas: Sector al Sur del Parque del Caminillo, la parte más antigua, con el antiguo recinto amurallado en su parte más alta (Barrio de Santa María), y el Sector al Norte, Barrio de San Juan de Dios.- Trama irregular, calles de sección variable y estrechas, algunas con fuertes pendientes (las perpendiculares a las curvas de nivel) Manzanas sensiblemente trapezoidales, con parcelario irregular, de mayor tamaño en el exterior del antiguo recinto amurallado. El conjunto se compone de manzanas de formas variadas e irregulares, aunque en general de grandes dimensiones. Estas son mayores en el exterior del antiguo recinto amurallado que en él, entre las que dominan las formas rectangulares y alargadas. 
     La edificación ocupa parcelas medianas y pequeñas. Posee alturas de 1 y 2 plantas, con algún edificio de 3 plantas, patios de parcela, y en zonas de borde, huertos y otros terrenos no edificados en las traseras. Casas típicas de fachadas blancas, cubiertas de tejas y demás características de los pueblos gaditanos.
     El núcleo urbano se desarrolla a partir de un Castillo-Fortaleza existente en la cumbre, alrededor del cual se fueron trazando concéntricamente las calles del casco antiguo. Estas calles, que siguen las curvas desnivel, a su vez se enlazan entre sí por otras calles secundarias, que son las que han de salvar las mayores pendientes uniendo vías circulares básicas que discurren a niveles diferentes. presenta una arquitectura de notable calidad arquitectónica caracterizada por viviendas con profusión de portadas y cierros en su exterior y con patios interiores con galerías sustentadas en pies de madera. en la actualidad, el caso antiguo mantiene su estructura urbana, perceptible armónicamente desde el exterior
especialmente en cuanto a invariantes constructivos.
     No obstante, se detecta una tensión constructiva, derivada de la obsolescencia de las condiciones de habitabilidad, que produce cambios en estos invariantes y sobre todo una grave incidencia de nuevas construcciones en el entorno del cerro del Castillo y de la iglesia Mayor, cuya volumetría altera el perfil tradicional.
     Los elementos que contribuyen a valorar el núcleo urbano de Medina Sidonia, y en especial su casco histórico, están sustentados principalmente en la valoración histórica del proceso de formación de la ciudad, que permite identificar suficientemente las estructuras arquitectónicas y la morfología urbana que caracteriza a este núcleo.
     Medina Sidonia, gracias a su extraordinaria situación y estratégico asentamiento entre la costa atlántica y el Campo de Gibraltar, y la riqueza natural de la Comarca de la Janda, ha sido habitada desde los más remotos tiempos prehistóricos.
     En el término municipal han aparecido vestigios de asentamientos humanos datados de finales del período Neolítico y plenitud del Eneolítico, como lo demuestran las fantásticas pinturas rupestres en Las Algámitas.
     La estructura arquitectónica y urbana desarrollada a lo largo del tiempo y que aún pervive, en parte, es representativa de la evolución y los valores culturales desarrollados en la Baja Andalucía a lo largo de casi tres milenios de historia.
     Centrándonos en el núcleo, de fundación fenicia, fue además la antigua «Assido Caesarina" romana. Los vestigios romanos son abundantísimos, desde estatuas, columnas, sepulcros, monedas, hasta el descubrimiento más reciente de las cloacas, que corresponden a construcciones hidráulicas del siglo I después de Cristo, que abarcan 30 m de galerías subterráneas similares a las cloacas descubiertas en Italia, junto a tres grandes estructuras abovedadas «criptopórticos" o sótanos de gran edificación de la misma época. Recientemente, han aparecido restos de una calzada romana lindando con la calle Álamos.
     El núcleo urbano de Medina Sidonia forma parte de uno de los sistemas de ciudades más antiguos del área mediterránea, siendo su origen y seña de identidad la topografía de su localización y el valor estratégico de su situación en el territorio en relación con las rutas próximas al estrecho de Gibraltar.
     Adquirió gran esplendor como Cora Musulmana, época en la que se construyó la fortaleza defensiva enclavada en la cota superior del emplazamiento, de la que se conservan restos de sus muros, que establecen un fuerte desnivel entre la cota superior de la fortaleza y la inferior -antiguos adarves en todo su perímetro-.
     Constituyó la sede de renombradas órdenes militares, como la Orden de Santiago o la de Santa María de España. Recibió durante años favores reales de Alfonso X, y los reyes que le continuaron, como lo demuestran las Cartas Pueblas, Privilegios Rodados y Cartas Dispositivas que datan desde el siglo XIII. Sirvió y acogió a los Duques de Medina Sidonia desde el año 1440, cuando, de manos del Rey Juan II, entregó la Villa a don Juan de Guzmán, tercer Conde de Niebla y primer Duque de Medina Sidonia, y se tituló «Ciudad" a la Villa en 1472 mediante Carta Privilegio del Rey Don Enrique IV.
     El núcleo urbano se desarrolla a partir de un Castillo- Fortaleza existente en la cumbre, alrededor del cual se fueron trazando concéntricamente las calles del casco antiguo. Estas calles, que siguen las curvas de nivel, a su vez se enlazan entre sí por otras calles secundarias, que son las que han de salvar las mayores pendientes uniendo vías circulares básicas que discurren a niveles diferentes.
     La implantación de la Iglesia junto al acceso a la fortaleza crea un hito que aporta una singularidad escenográfica originada por la secuencia espacial y el fuerte desnivel topográfico que singulariza el espacio urbano.
     La pervivencia de restos de construcciones señoriales generadas tras la Reconquista definitiva por Alfonso X y el asentamiento del ducado de Medina Sidonia con casa propia una vez reconquistada la Villa por los cristianos, se sitúan dentro de un recinto amurallado, del que perduran varios tramos y elementos, como la Torre de Doña Blanca. Entre ellos destacan tres de las cuatro puertas primitivas: El Arco de la Pastora, el Arco de Belén y la Puerta del Sol, así como algunos edificios públicos: Iglesia de Santa María (Guía Digital del Patrimonio Digital de Andalucía).          
     La capital de la conocida comarca de la Janda, se alza sobre el cerro del Castillo, un pequeño promontorio que mira a la bahía gaditana, en la hoy denominada ruta del Toro.
Historia
     Fenicios procedentes de Sidón fundaron la dudad, de ahí su nombre. Los roma­nos la convirtieron en una plaza importantísima, como lo demuestran los numerosos testimonios encontrados bajo su suelo en los últimos años, llamándola Assido Caesarina.
     Durante la dominación visigoda fue sede episcopal. Se tiene noticia de uno de sus obispos más destacados: Pimenio, durante el reinado de Suintila (621-631). Al añadirle el apelativo de medina, esto es, ciudad, los musulmanes le dieron el nombre definitivo que ha pervivido hasta hoy. En su tiempo llegó a ser capital de la cora de su nombre, momento de su mayor esplendor.
     Alfonso X la conquistó en 1264, pasando a depender sucesivamente de las órdenes militares de Santa María de España y de Santiago, hasta que en 1445 pasó a formar parte del señorío de don Juan Alonso de Guzmán, conde de Niebla y primer duque de Medina Sidonia, en cuya casa se mantuvo hasta el final del régimen de señoríos en el siglo XIX.
Gastronomía
     El cerdo, el cabrito, la liebre, el venado, el conejo, los caracoles, las tagarninas y los espárragos, junto con otros muchos productos del campo con los que se ela­boran sabrosos guisos, forman parte de la dieta diaria de los asidonenses.
     Ahora bien, la gran aportación de Medina a la mesa regional es la repostería, una dedicación por la que la ciudad se hizo famosa desde la época musul­mana.
     Son muchos los dulces que se realizan, tales como piñonates, tortas pardas, amarguillos y otros, pero la especialidad por antonomasia es el alfajor, también llamado alajú, un dulce considerado como navideño en muchos lugares, pero que aquí se produce y se consume durante todo el año.
Artesanía
     Toda la dulcería señalada en el apartado gastronómico es de carácter mayoritariamente artesanal, hecha sólo a base de« calidad, palo y fuego», como explican con orgullo los reposteros. Se trabajan además la caña, la palma, el mimbre y el cuero y se elaboran perfumes completa­mente naturales.
Fiestas
     El día de la Patrona, Nuestra Señora de la Paz, es el 24 de enero. En febrero, el carnaval es sumamente alegre y picarón. La Semana Santa resulta muy llamativa, tanto por el valor de las imágenes como por el recorrido que realizan por las calles del pueblo. En ella sobresale la procesión de Jesús Nazareno, el Jueves Santo. En junio, durante la feria, tiene lugar una exposición-concurso de ganado que es de las más importantes de cuantas se celebran en Andalucía, junto con una muestra de artesanía con productos de la localidad.
Visita
     Declarada Conjunto Histórico-Artístico, Medina Sidonia conserva prácticamente en su integridad la trama laberíntica que le dieron los musulmanes. Es una ciudad llena de encanto, con calles muy blancas y muy limpias, cuya tranquilidad viene siendo enturbiada en los últimos tiempos por el uso claramente abusivo, dadas las exiguas distancias que recorren, del auto­móvil y, más aún, de las motocicletas, un problema común en este tiempo de pri­sas inexplicables.
     El caserío actual se asienta sobre la antigua ciudad romana, circunstancia que se pone de manifiesto a la más mínima exca­vación y de la que, en la actualidad, existe un magnífico ejemplo en la calle Ortega, gran complejo arqueológico visitable del que forman parte unas cloacas, cimientos y arranques de muros de importantes edificios y, sobre todo, un gran trozo de calzada* perfectamente conservada, hecha a base de grandes lascas de piedra, con sus correspondientes aceras, en una de las cuales se han encontrado también un par de tableros de juego grabados.
     Por debajo de este conjunto, en la plaza de su nombre, se encuentra la iglesia de Santiago, curioso templo que tiene su origen en una ermita del siglo XIV. Tiene planta basilical, con tres naves separadas por arcos ojivales peraltados sobre columnas de piedra con pesados capiteles tardogóticos, las tres cubiertas con arma­dura de madera, siendo las laterales de colgadizo y la central de par y nudillo en la cabecera y ochavada en los pies. Son destacables las pinturas del retablo mayor, realizadas por el pintor flamenco Pablo Legote en el siglo XVII. A los pies del lado del evangelio está la imagen del Cristo de la Buena Muerte, excelente talla de factura manierista realizada en el siglo XVII para el antiguo convento de San Francisco. Interesante también es el altar de la cabecera del lado de la epístola, cuya compo­sición fechada hacia la mitad del siglo XVII se atribuye a Felipe Ribas.
     Desde la plaza de Santiago, sube la calle La Loba, una de las más castigadas por el tráfico, a pesar de ser una de las más bellas de la ciudad, con sus hermosas casas del XVII y del XVIII, dotadas de bellas reje­rías en ventanas y balcones. A ésta sigue Varos, que desemboca en la espaciosa plaza de España, centro administrativo y social del pueblo, presidido por el Ayuntamiento, notable edificio de factura clásica construido en el siglo XVIII, aunque la última planta se le añadió en el XIX. En él se ubica el Archivo Histórico Municipal. Por debajo de esta plaza, en la calle San Juan, haciendo esquina con Hércu­les, se levanta el convento de San Cristóbal y Santa Rita, de monjas agustinas, cuya iglesia, una joyita barroca, data de 1651.
     Por encima de la plaza de España se sitúa la de la Libertad, a partir de la cual se asciende hacia la parte más monumental de Medina, conjunto que comienza en el Arco de Belén, un postigo del antiguo amurallamiento a la derecha del cual se sitúan hoy las caballerizas del Duque. Corresponden éstas a la construcción realizada por la casa ducal de Medina Sidonia en el siglo XVI, a partir de la cual se extiende un largo paseo por el antiguo adarve de la muralla, que, además de las excelentes vistas que desde él se obtienen, da idea, siquiera aproximada, de la magnitud de las fortificaciones que un día tuvo la villa, en cuya cumbre se encontraba el castillo.
     En esa cumbre, denominada hoy plaza de la Iglesia, un evocador espacio escalonado y ajardinado, se levanta la iglesia de Santa María La Coronada*, Monumento Histórico-Artístico, formidable y bellísima construcción del siglo XVI y estilo gótico renacentista. Al exterior, presenta dos fachadas a las que se llega por sendas escalinatas, una a los pies y otra lateral que, al dar sobre la plaza, se convirtió en la principal desde el momento de su construcción. Ésta es también bastante más importante que la primera. Es de estilo herreriano y su construcción data de fina­les del siglo XVI. Concebida como portada retablo, consta de dos cuerpos; el inferior alberga dos hornacinas con las imágenes de san Pedro y san Pablo y el superior otra con la Virgen de la Asunción. A la izquierda se sitúa la elevada torre, robusto vigía visitable que ofrece soberbias perspectivas que llegan hasta el mar. Al templo se entra ahora habitualmente por el claustro, cuya puerta se abre en un muro perpendicular a la torre. De planta cuadrada, lleva arcos de medio punto peraltados que sostienen bóvedas de arista. Fue construido en el siglo XV y el ladrillo utilizado constituye la prueba de su influencia mudéjar.
     El interior de la iglesia es majestuoso. Tiene tres naves separadas por arcos for­meros apuntados sobre pilares fasciculados, muy altas, las tres con bóvedas de nervios, siendo especialmente ricas, tanto en las nervaduras como en la decoración, la del crucero y la de la capilla mayor, ambas estrelladas. A primera vista, llama poderosamente la atención el retablo mayor, una auténtica joya renacentista, de las mejores de Andalucía. De planta poligonal, para adaptarse a la cabecera del templo, presenta cinco altísimas calles sobre predela, articuladas a base de colum­nas talladas, balaustres, doseletes y frontones, y en las que, a través de preciosas tallas, se desarrolla todo un programa ico­nográfico referido principalmente a las vidas de la Virgen y de su Hijo. En la cabecera de la nave izquierda está la capilla del Sagrario. Desde 1870, en que fue traída desde el convento de San Agustín, se venera aquí a la Virgen de la Paz, la patrona del pueblo. La imagen es del siglo XIII, aunque en 1737 se le hizo una profunda restauración, tan profunda que hasta se le cambió la cabeza por la que ahora tiene, habiéndose descubierto la original dentro del pecho durante una nueva restauración realizada a finales del siglo XX.
     Entre las muchas obras que esta iglesia guarda, hay que destacar la imagen del Cristo del Perdón, talla de Pedro Roldán, fechada en 1679, que se encuentra en el altar de las Ánimas, en el lado de la epístola; el altar de la Virgen de la Antigua, tanto por su composición como por sus pinturas, fechado en 1770; y la custodia que se guarda en la sacristía, magnífica pieza del taller sevillano del platero Juan Tercero, quien la labró en 1575.
     Por detrás de la iglesia, en la plaza de las Descalzas, está el convento de Jesús, María y José, construido a partir de 1688 gracias a las donaciones del vascongado Diego de Iparraguirre. Tiene una preciosa iglesia de planta octogonal cubierta con bóveda baída que presenta una intensa decoración rococó. El retablo mayor, una hermosa máquina barroca, data de 1692.
     Por debajo de este convento, al final de la calle Alarcón, se sitúa la puerta del Sol, una de la dos que se conservan del antiguo amurallamiento. La otra es el arco de la Pastora, en la plaza de su nombre, a la que se baja por Bohórquez y la larga callejuela Muro, que retrotrae al cami­nante a épocas pasadas. Declarado Monu­mento Histórico-Artístico, el arco, un vano de herradura, es un brillante ejemplo del arte califal, al que se conoce también como arco de la Salada, por el nombre de la fuente que mana en la plaza.
     A las afueras de la población, bajando por la calle Flora, se localiza la ermita de los Santos Mártires, levantada en el año 403 a partir de una antigua villa romana y reconstruida en tiempos del obispo Assido Pimenio, ya en el 630, manteniendo el culto cristiano durante la época musul­mana. Presidiendo el altar mayor se encuentra una imagen de la Virgen de Loreto, pero más interesante es el Vía Crucis dispuesto en los muros laterales, a base de azulejos trianeros del siglo XVIII (Rafael Arjona, y Lola Wals. Guía Total, Cádiz, Costa de la Luz. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2008).  
      La ciudad se alza sobre un pequeño promontorio que mira a la bahía gaditana, en el corazón de la comarca natural de la landa y en la denominada Ruta del Toro.
Historia
     Fundada por los fenicios, los romanos la llamaron Assido Caesarina. Durante el domi­nio musulmán fue cabeza de cora, alcanzando por entonces su mayor esplendor. Tras la conquista cristiana fue sede de diversas órdenes militares, como la de Santiago o la de Santa María de España.
     En 1440 pasó a manos de Juan de Guzmán, tercer conde de Niebla y primer duque de Medina Sidonia.
     El empuje de la iglesia, principalmente, durante los siglos XVI, XVII y XVIII transforma a la ciudad ampliando su tejido urbano hasta casi los límites actuales.
     La desamortización así como las luchas cam­pesinas por el reparto de la tierra llenan buena parte del siglo XIX.
     En la actualidad, la ganadería y la agricultura constituyen la base fundamental de su economía.
Gastronomía
     Los productos del campo son los elemen­tos de los que se nutre su variada cocina. Pero es necesario destacar por encima de todo su extraordinaria repostería, formada por antiquísimas recetas de origen árabe que han ido transmitiéndose ininterrumpidamente de padres a hijos y de entre cuyas especialidades sobresale por encima de todas el alfajor, aunque no es posible olvidar los amarguillos, los piñonates, las tortas pardas, las patitas de gacela y un buen número de especialidades de una calidad difícilmente igualable.
Artesanía
     La repostería es, generalmente, de carácter artesano. Se trabajan además la caña, la palma, el mimbre y el cuero. En junio, durante la feria, se celebra una muestra de artesanía con productos de la localidad.
Fiestas
     El Carnaval tiene gran resonancia. En Semana Santa, destaca la procesión de Jesús Nazareno, que sale el Jueves Santo. En mayo se celebra la fiesta de la Cruz y en junio, la feria.
Vida urbana
     Ciudad muy tranquila, con gran abundancia de parques y jardines, uno de sus mayores atractivos consiste en la posibilidad de acercamiento a la naturaleza, a la que son muy aficionados los asidonenses, que suelen dedicar parte de su tiempo de ocio a pasear hasta cualquiera de las numerosas fuentes que existen por los alrededores, tales como la de los Naranjos, la del Comendador, la Dulce y la Salada. Esta tranquilidad propicia el asociacionismo, que cristaliza en diversas sociedades culturales y deportivas, tales como por ejemplo la Asociación de Amigos de la Naturaleza Asidonense, la Asociación de Mujeres Alucemas y las Escuelas Deportivas.
Visita
     El núcleo fundamental de la ciudad conserva la trama urbana característica de las poblaciones de origen musulmán, con calles estrechas, pendientes y, en ocasiones, escalonadas y casas de muros encalados y claras tejas árabes. El paseo de Pascual Cervera conduce a la plaza de la Pastora, donde se encuentra el arco del mismo nombre, antigua puerta del siglo X en forma de arco apuntado. Subiendo por la calle Álamos y por San Juan se alcanza la plaza de España donde se levanta el Ayuntamiento, notable edificio del siglo XVII en el que se encuentra el Archivo Histórico Municipal. Muy cerca de aquí, en la confluencia de Vicario Martínez con Arrieros se abre la puerta de Belén, que da acceso a lo que fue la ciu­dad medieval. Encima de ella se localizan las ruinas del castillo, apreciándose todavía la gran magnitud de la obra en los lienzos de las murallas y torreones existentes.
     La plazuela de la Iglesia Mayor no está lejos de la puerta de Belén, justamente al final de Vicario Martínez. Aquí se levanta la iglesia de Santa María la Mayor*, llamada la Coronada, bello templo del siglo XVI y estilo gótico renacentista, en el que sobresale el retablo mayor barroco y una talla del Cristo del Perdón de 1679, debida a la mano de Pedro Roldán. Junto a esta iglesia se ven los restos del alcázar y parte de la muralla que cerraba la ciudad.
     Desde aquí hay una hermosa vista del pue­blo que permite descubrir la torre de la igle­sia de Santiago, en la plaza de su nombre, templo del siglo XVI en estilo mudéjar, y la de San Juan de Dios, antiguo hospital de la Caridad, que preside el barrio del mismo nombre, uno de los más característicos de la ciudad.
     A las afueras se hallan las ruinas del castillo de Torrestrella, de origen árabe, reformado tras la conquista por Alfonso X (Rafael Arjona. Guía Total, Andalucía. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005).

Ayuntamiento
     Preside la plaza de España, centro neurálgico de la localidad y consta que en 1673 dio comien­zo su construcción bajo la dirección de Andrés de Cárdenas, pero los trabajos debieron quedar interrumpidos, pues en 1729 Juan Rodríguez Acero realizó nuevos planos, según los cuales se levanto el edificio, que no se concluyó has­ta 1778. Durante el siglo XIX se añadió la última planta. El salón de plenos presenta planta rectangular con cubierta de bóveda de cañón con lunetos y al exterior la fachada principal se articula en tres cuerpos. El bajo es un pórtico de arcos de medio punto entre los que van columnas adosadas de orden toscano. En él se sitúa la portada principal, labrada en piedra en el primer tercio del siglo XVIII, cuyo vano está flanqueado por columnas corintias que sustentan un frontón curvo roto en cuyo centro se sitúa el escudo de la ciudad. El segundo cuerpo va articulado por pilastras dóricas y los vanos laterales llevan frontón triangular, mientras que el último presenta senci­llos vanos y se corona con el escudo de Medina. En el interior del edificio se conserva la escultura de un togado, obra romana alto-imperial realiza­da en mármol blanco (Juan Alonso de la Sierra, Lorenzo Alonso de la Serra, Ana Aranda Bernal, Ana Gómez Díaz-Franzón, Fernando Pérez Mulet, y Fernando Quiles García. Guía artística de Cádiz y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).   
     De estilo barroco y neoclásico, comienza su construcción en 1673 en uno de los frentes de la plaza de la Muela (Actual Plaza de España), celebrándose en su interior el primer cabildo en 1677. El maestro de obras de la primera fase constructiva fue Andrés de Cárdenas.
     El edificio no obstante, debió arruinarse y en 1728 Juan Rodríguez Acedo, maestro mayor de Sanlúcar presenta un nuevo plano para el edificio. En esta etapa constructiva las obras fueron dirigidas por el maestro albañil de la ciudad llamado Francisco González.  La obra finalizaría definitivamente en 1778, restaurándose el edificio en 1846, 1976-1977 y a finales del siglo XX.
     La fachada está formada por tres cuerpos. El primero de ellos está formado por un pórtico con cinco arcos de medio punto franqueados por columnas toscanas, el vano de entrada destaca por su monumentalidad y amplitud. El segundo cuerpo consta de cinco ventanales adintelados separados por pilastras y rematados, a excepción del central, por un frontón. El tercer cuerpo está separado del segundo por una cornisa, presentando un aspecto más simple, está compuesto por 4 ventanales adintelados y un reloj. Todo el conjunto esta rematado por el escudo de la ciudad en piedra.
     En su interior destaca el magnífico Salón de Plenos (Ayuntamiento de Medina Sidonia).

Arco de Belén

     Simple postigo cuyo vano original ha sido tapiado para sustituirlo por el actual (Juan Alonso de la Sierra, Lorenzo Alonso de la Serra, Ana Aranda Bernal, Ana Gómez Díaz-Franzón, Fernando Pérez Mulet, y Fernando Quiles García. Guía artística de Cádiz y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).   
     El Arco se halla abierto en el ángulo meridional de la cerca del antiguo recinto murado de la ciudad, del cual aún se conserva adosado por el lado izquierdo del frente exterior un fragmento de lienzo de sillería y mampuestos de arenisca enripiados de unos 30 metros de longitud, posiblemente labrado en época musulmana sobre fundamentos romanos y posteriormente reparados en repetidas ocasiones durante el periodo bajo medieval.
     El arco, que ha perdido el almenado primitivo, es de trazado escarzano volteado con roscas de ladrillos apeadas en sillerías areniscas enripiadas con restos de ladrillos macizos. Sobre la clave del frente interior, presenta una hornacina votiva de traza trebolada, tal vez perteneciente a la última etapa gótica del siglo XV, época en la cual, posiblemente, se procedió a su reconstrucción. Recayente a la Calle Arrieros, aún subsiste adosada al lado derecho del propio arco una torre defensiva albarrana originalmente de 12 metros de altura, rebajada en 1771 a 10 metros por iniciativa de los Religiosos de San José del Cuervo, a cuyo vecino hospicio podía causar daño la amenaza de hundimiento. De planta cuadrilonga, conserva aún esta torre en su interior una mazmorra o estancia baja, sin ventanas, cubierta con una bóveda aparejada con dovelas de sillerías y adobes. Sus muros, labrados con sillares de cantería alternados con verdugadas de ladrillos, coronados en sus ángulos por unas almenas piramidales, remitan su posible construcción a la época almohade.
     Junto al arco, se conservan una torre albarrana y un lienzo de muralla (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Caballerizas del Duque
     Dependencias cubiertas por una gran bóveda de cañón, levantadas por los duques de Medina Si­donia posiblemente en el siglo XVI (Juan Alonso de la Sierra, Lorenzo Alonso de la Serra, Ana Aranda Bernal, Ana Gómez Díaz-Franzón, Fernando Pérez Mulet, y Fernando Quiles García. Guía artística de Cádiz y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).   
     Datado en el siglo XVI, es un sencillo edificio de planta rectangular de muros de mampostería de piedra, con una fachada carente de decoración a excepción del arco de medio punto que sirve como entrada y cuatro pequeños ventanales, al interior destaca su cubierta de bóveda de medio cañón corrido, construida con ladrillos toscos macizos. Uno de sus lados menores se adosa al exterior de la muralla urbana, próximo a la trasera de la torre que defendía la Puerta del arco de Belén, que cuenta por este lado con un vano por el que se accede al interior hueco de esta torre.
     A lo largo de la historia ha sido usada como cuartel de la guardia real, casa de comedias durante el siglo XVIII y reñidero de gallos. Fue comprando por Juan Ortega Olmo a su anterior propietario, la casa ducal de Medina Sidonia que lo tenía en propiedad en el siglo XIX. En 1938 es comprado por el ayuntamiento, que lo rehabilita en 1994 como salón de actos y exposiciones (Ayuntamiento de Medina Sidonia).

Villa Vieja
     Uno de los cuatro recintos fortificados con los que contó Medina Sidonia en la Edad Media, junto con el castillo, el alcázar y los muros de la villa y posterior ciudad. Rodeada por una muralla y torres, contó con una entrada en recodo, defendida por la conocida Torre de Doña Blanca. Aunque se han encontrado restos defensivos de época romana tardía, el origen de este recinto es musulmán, con reconstrucciones y reparaciones de la Baja Edad Media cristiana y Moderna. En su interior son aún visibles restos de viviendas del siglo XVI y el trazado de una calle empedrada (Ayuntamiento de Medina Sidonia).
          
Torre de Doña Blanca
     Llamada así porque, según la tradición, en ella permaneció presa y fue ejecutada doña Blanca de Barbón, esposa de Pedro I el Cruel. El volumen cúbico de la torre fue desmochada en el siglo XVIII para mejorar la iluminación de la iglesia mayor (Juan Alonso de la Sierra, Lorenzo Alonso de la Serra, Ana Aranda Bernal, Ana Gómez Díaz-Franzón, Fernando Pérez Mulet, y Fernando Quiles García. Guía artística de Cádiz y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).   
     Torre medieval y muralla anexa integradas en el casco urbano. Se trata de un torreón de planta rectangular, de forma ligeramente tronco piramidal y fábrica de sillares y sillarejos a soga, que debió formar parte del conjunto del castillo de Medina. En concreto, esta ha sido interpretada como torre del homenaje.
     En 1.775, por iniciativa del vicario eclesiástico y para dar más luz a la iglesia mayor, se rebajó varios metros. Hasta muy entrado el siglo XVIII conservaba tres ventanas de las que no quedan restos (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Cádiz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Ayuntamiento; Arco de Belén; Caballerizas del Duque; Villa Vieja; y Torre de Doña Blanca) de la localidad de Medina Sidonia (I), en la provincia de Cádiz. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia gaditana.

Más sobre la provincia de Cádiz, en ExplicArte Sevilla.