Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

   Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla :     La intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla" , presentado por Ch...

viernes, 3 de marzo de 2023

Haz tu ruta con ExplicArte Sevilla: Tú decides la ruta, la fecha y el precio (propina)

     Con ExplicArte Sevilla podrás hacer la ruta que desees por Sevilla (o cualquier localidad de la provincia, o de cualquier lugar), siempre adaptándonos a tu tiempo y a tus necesidades. Hay multitud de ellas, y desde aquí te proponemos algunas de ellas (hay tantas Rutas como tú quieras), en las que ponemos el acento en el aspecto artístico:

     Ruta Leyendas y Curiosidades de Sevilla: Desde Explicarte Sevilla nos adentraremos en las Leyendas y Curiosidades de Sevilla: el "NO8DO" emblema de Sevilla, Doña María Coronel, la Cabeza del Rey Don Pedro, Grace Kelly, el "Negro de Triana",...

     Ruta Sevilla Imprescindible: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos los monumentos y barrios más típicos de Sevilla: Plaza de España, Plaza de Toros, Torre del Oro, Catedral, Giralda, Barrio de Santa Cruz, Reales Alcázares, Ayuntamiento,...

     Ruta Sevilla Patrimonio de la Humanidad: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos los monumentos Patrimonio de la Humanidad: Catedral de Santa María de la Sede, Reales Alcázares, y el Archivo General de Indias.
     Ruta Sevilla Prehistórica: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos en el Museo Arqueológico de la ciudad y en las salas dedicadas a la Prehistoria el devenir de este momento histórico-artístico de la ciudad.
     Ruta Sevilla Prerromana - Ispal: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos en el Museo Arqueológico de la ciudad y en las salas dedicadas al mundo prerromano el devenir de este momento histórico-artístico de la ciudad con especial atención al mundo de Tartessos y a los demás pueblos que se asentaron en la zona.
     Ruta Sevilla Romana - Hispalis: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos los vestigios que podemos encontrar del paso de la cultura romana por la actual ciudad, como los Monolitos de la calle Mármoles, las Columnas de la Alameda de Hércules, restos del Acueducto ("Caños de Carmona"), restos de las Murallas, el Antiquarium, y la obligada visita al Museo Arqueológico. Incluso podremos visitar el cercano enclave arqueológico de la ciudad romana de Itálica en el pueblo de Santiponce.
     Ruta Sevilla Visigoda: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos los vestigios que la cultura visigoda ha dejado en nuestra ciudad, sobre todo en la Catedral y en el Museo Arqueológico y te contaremos las historias de San Hermenegildo, y San Leandro y San Isidoro, personajes históricos imprescindibles de Sevilla.
     Ruta Sevilla Musulmana - Isbiliya: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos los principales vestigios que la cultura musulmana ha legado a Sevilla, comenzando por nuestro símbolo más universal: La Giralda, junto con la Torre del Oro, Los Reales Alcázares,...
     Ruta Sevilla Judía: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos la huella judía en la Sevilla de hoy: las antiguas sinagogas y los barrios judíos de Santa Cruz o de San Bartolomé.
     Ruta Sevilla Mudéjar: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos los innumerables vestigios que la cultura mudéjar dejó en Sevilla, fundamentalmente en los Reales Alcázares, Iglesia de San Marcos, Iglesia de Santa Marina,...
     Ruta Sevilla Gótica: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos nuestra Catedral, el edificio gótico más grande de la cristiandad.
     Ruta Sevilla Renacentista - Nova Roma: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos los imprescindibles vestigios renacentistas de nuestra ciudad, representados por el Ayuntamiento, el remate de la Giralda y la Sacristía Mayor de la Catedral.
     Ruta Sevilla y su río: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos la importancia que ha tenido el río Guadalquivir, el antiguo Betis, en la historia de la ciudad, recorriendo sus puentes, el Barrio de Triana, la Torre del Oro,...
     Ruta Sevilla y América: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos la llamada Sevilla Americana, la Sevilla del siglo XVI y XVII cuando nuestra ciudad se convirtió en la capital del mundo, con edificios tan importantes como el Archivo de Indias o la Casa de la Moneda.  
     Ruta Sevilla Barroca: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos la esencia de nuestra ciudad, puesto que Sevilla es una ciudad eminentemente barroca en prácticamente todos y cada uno de sus edificios. 
     Ruta Sevilla Neoclásica: Desde Explicarte Sevilla también te mostraremos las huellas neoclásicas de nuestra ciudad que podemos contemplar en las iglesias de San Ildefonso o San Bartolomé.
     Ruta Sevilla Romántica: Desde Explicarte Sevilla te mostramos la huella romántica de los Jardines del Parque de María Luisa y del Barrio de Santa Cruz.
     Ruta Sevilla Modernista: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos el legado modernista que también tiene en Sevilla sus ejemplos como las casas que podemos encontrar en las calles Alfonso XII, Feria, Tomás de Ibarra, Felipe II y Adriano, entre otras.
     Ruta Sevilla Regionalista: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos el legado que arquitectos como Aníbal González y sus contemporáneos dejaron en Sevilla con la famosísima Plaza de España.

     Ruta Sevilla y la Expo del 29: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos el legado que la Exposición Iberoamericana de 1929 dejó en Sevilla en modo de pabellones y edificios que conforman el Parque de María Luisa y el Barrio de Heliópolis.

     Ruta Sevilla y la Expo del 92: Desde Explicarte Sevilla te mostraremos el legado que en la Isla de la Cartuja quedó para nuestra ciudad, llevándola al siglo XXI.
     Ruta Sevilla Cofrade: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos la importancia del mundo cofrade en la historia de nuestra ciudad y sus incontables manifestaciones artísticas en el interior de los templos, las casas de hermandad, y en los actos de culto interno y externos (procesiones).
     Ruta Sevilla, Ciudad de Ópera: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos la importancia de Sevilla en la historia del Bel Canto, puesto que está presente en más de 100 óperas. Podemos elegir varias rutas relacionadas con la Ópera y Sevilla: Sevilla escenario de Ópera A, Sevilla escenario de Ópera B, El Mito de Carmen, El Mito de Don Juan, y El Mito de Fígaro.
    Ruta Magallanes y la primera vuelta al mundo 1519-1522: Desde ExplicArte Sevilla te mostramos los hitos más importantes de la expedición que dio la I Vuelta a la Tierra.
     Y muchas más rutas... tú decides. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Un paseo por la calle Bamberg

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Bamberg, de Sevilla, dando un paseo por ella.
   Hoy, 3 de marzo, en el monasterio de Oberkaufungen, en Hesse, actual Alemania, Santa Cunegunda, que aportó muchos beneficios a la Iglesia junto su cónyuge, el emperador San Enrique,y que, tras la muerte de este, abrazó la vida cenobítica en el monasterio donde se había retirado. Al morir, hizo a Cristo heredero de todos sus bienes, y su cuerpo fue colocado junto a los restos de su esposo, en Bamberg (1033/1039) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
       Y que mejor día que hoy para ExplicArte la calle Bamberg, puesto que Santa Cunegunda es la patrona de la ciudad de Bamberg, en Alemania.
   La calle Bamberg es, en el Callejero Sevillano, es una vía que se encuentra en los Barrios de la Alfalfa, y Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo; y va de la confluencia de las calles Estrella, con Pajaritos, a la confluencia de las calles Abades, con Aire.
   La  calle, desde  el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores  urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las  edificaciones  colindantes  entre  si. En  cambio, en  los  sectores  de periferia donde predomina la edificación  abierta,  constituida  por  bloques  exentos,  la  calle,  como  ámbito  lineal de relación, se pierde, y  el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. En las calles el sistema es numerar con los pares una acera y con los impares la opuesta. También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
     La referencia más antigua es un azulejo de la época de Olavide (h. 1771) con el rótulo Banber; no se conoce otro nombre anterior. El topónimo pudiera aludir a la ciudad del estado de Baviera (Alemania), pero se desconoce la relación con ella, aunque probablemente se refiere a algún personaje procedente de esta ciudad. Otra posibilidad es que sea una corrupción del apellido flamenco de los arrendadores de la Fundi­ción de Artillería en el s. XVII, ya que la g final no aparece hasta el plano de 1873. Es estrecha, corta y sin alineación, y presenta retranqueo en algunos edificios de ambas aceras como resultado de los procesos inacabados de ensanche de finales del s. XIX y principios del XX. Algunos de los edificios de de esquina están achaflanados para permitir los giros de los vehículos. Está atravesada por Argote de Molina, que la divide en dos tramos similares. Fue adoquinada en 1913 y reformada con adoquín pequeño en 1934, conservándolo actualmente. Se ilumina con farolas de fundición adosadas. El caserío, de tres plantas, presenta varios edificios de tipo popular en ruina, y otros rehabilitados. Hay muestras de pequeños comercios abandonados. En el núm. 1 estuvo en el último tercio del s. XIX  el Colegio San Alberto de enseñanza primaria [Salvador Rodríguez Becerra, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
Bamberg, 6. Casa de tipo popular de tres plantas y mirador [Francisco Collantes de Terán Delorme y Luis Gómez Estern, Arquitectura Civil Sevillana, Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, 1984].
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de Santa Cunegunda;
HISTORIA Y LEYENDA
   Esposa del emperador alemán Enrique II de Baviera, quien al ser impotente, contrajo con ella un matrimonio asexuado. Esa castidad poco meritoria, puesto que era involuntaria, le valió el título de Virginei conjuges y una doble canonización.
   Acusada falsamente de adulterio por su marido desconfiado, ella triunfó en la Prueba del fuego caminando descalza sobre rejas de arado calentadas. La ordalía del hierro al rojo, prescrita en 1022 por el concilio de Seligenstadt para casos de adulterio, reemplazaba al duelo en palenque o terreno cercado, para las mujeres que reclamasen el Juicio de Dios. Forma pareja con la Prueba de las aguas amargas que los Evangelios Apócrifos atribuyen a la Virgen María. En vida de Enrique II, ella fundó con él la catedral de Bamberg, en Franconia, y luego, en 1017, el convento de los benedictinos de Kaufungen, cerca de Cassel, donde se retiró después de la muerte del emperador.
   Murió en 1040 y fue enterrada en la catedral de Bamberg.
CULTO
   Canonizada en 1200 por el papa Inocencio III, con el título de virgen garantizado por la prueba del fuego, era particularmente venerada en Bamberg, Basilea y Salzburgo.
   Sus reliquias (cinturón, reja de arado, corona y manto) se conservan en el tesoro de la catedral de Bamberg.
ICONOGRAFÍA
   Sus atributos característicos son: 1º Las insignias imperiales; 2° La maqueta de la catedral de Bamberg que presenta en la palma de la mano; 3° Una reja de arado, en recuerdo de la ordalía que la justificó contra la acusación de adulterio (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
   Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Bamberg, de Sevilla, dando un paseo por ella. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre el Callejero de Sevilla, en ExplicArte Sevilla.

La calle Bamberg, en detalle:
Edificio calle Bamberg, 6.

jueves, 2 de marzo de 2023

El Convento de las Hermanas de la Cruz, en Umbrete (Sevilla)

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Convento de las Hermanas de la Cruz, en Umbrete (Sevilla).
     Hoy, 2 de marzo, en Sevilla, en España, Santa Ángela de la Cruz Guerrero González, virgen, fundadora del Instituto de Hermanas de la Compañía de la Cruz, que no se reservó derecho ninguno para sí, sino que lo dejó todo para los pobres, a quienes acostumbraba a llamar sus "señores", sirviéndoles de verdad (1932) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y que mejor día que hoy, para ExplicArte el Convento de las Hermanas de la Cruz, en Umbrete (Sevilla)
     El Convento de las Hermanas de la Cruz, se encuentra en la calle Santa Ángela de la Cruz, 21; en Umbrete (Sevilla).
     Casa señorial típica sevillana de la primera mitad del siglo XIX, cedida en 1941 por los condes de Gomara a las Hermanas de la Cruz para convento de la orden. Posee portada de estilo neoclásico, vestíbulo y patio central con columnas de mármol.
     Tiene dos plantas de habitaciones y una capilla que fue reconstruida hace unos años, con sencillo altar mayor presidido por una pequeña imagen de la Virgen de la Salud, patrona de esta orden religiosa.
     Es un edificio tradicional andaluz en la edificación con amplios patios y zonas verdes interiores, así como exterior totalmente integrado en el entorno. La casa posee, además, un espacio de huerta (Turismo de la provincia de Sevilla).
Conozcamos mejor la vida y obra de Santa Ángela de la Cruz;
   "Cuando pregunten quiénes son las Hermanas de la Cruz, se debe contestar, sin que se expongan a equivocarse: esta comunidad es una comunidad de muertas". Contundente frase para una comunidad muy viva, la que el día 2 de agosto de 1875, festividad de Nuestra Señora de los Ángeles, nacía de forma oficial en un cuarto con derecho a cocina de la casa número 13 de la calle San Luis: la Compañía de las Hermanas de la Cruz.
   Ángela Guerrero González, sor Ángela de la Cruz, nació el 30 de enero de 1846 en Sevilla en una familia sencilla. Sus padres, Francisco Guerrero y Josefa González, tuvieron catorce hijos, pero solo seis llegaron a mayores de edad, un ejemplo del alto índice de mortalidad infantil que afectó a la Sevilla del siglo XIX. A los tres días de su nacimiento, fue bautizada en la parroquia de Santa Lucía, iglesia gótica-mudéjar expropiada por la Revolución del 68 y que hoy subsiste como sede de la Agencia Andaluza del Flamenco. Sus padres trabajaban en el cercano monasterio de la Santísima Trinidad como cocinero del convento y la madre lavando y cosiendo las ropas de los frailes. Cuentan que de su madre, a la que llamarían las Hermanas de la Cruz la "Abuelita" por ser la madre de la fundadora, aprendió Angelita Guerrero su religiosidad y el amor exagerado a la limpieza, tan distintivos de la Compañía. Desde muy pequeña, frecuentaba la parroquia de Santa Lucía y el lugar preferido de sus plegarias era el altar de la Virgen de la Salud, que hoy preside la capilla donde se venera su cuerpo incorrupto. Su formación inicial fue escasa, algo habitual entre las niñas de su tiempo. Sus primeros estudios los realiza en lo que entonces se conocía como una miguilla, pequeña escuela donde aprendería a leer, escribir, y algunas reglas básicas. Pronto empezaría a trabajar, con doce o trece años entró en el taller de calzado Maldonado, en la entonces llamada calle del Huevo, hoy Feijoo. En poco tiempo alcanzaría el nivel de oficiala de primera clase. Junto al aprendizaje en el taller, su infancia y juventud estuvieron marcadas por su intensa vida de oración y sus severas penitencias: desde su descanso en una tabla, a su cilicio como escapulario o sus frecuentes ayunos.
   De 1862 a 1865, Ángela reparte su jornada entre su casa, el taller, las iglesias donde reza y los hogares pobres que visita. En 1865 sufrió la epidemia de cólera que afectó a la ciudad, trabajando día y noche para ayudar a hombres, mujeres y niños castigados tan duramente por la miseria en la Sevilla de los corrales de vecinos. Ese mismo año puso en conocimiento de su confesor, el padre Torres, su voluntad de "meterse a monja" El padre Torres era conocido como el santero de Sevilla por su fama de santidad y por la altura espiritual de sus dirigidas, entre las que se encontraban sor Bárbara de Santo Domingo, dominica de Madre de Dios, y sor María Florencia Trinidad, Madre Sacramento, monja mercedaria de San José. El padre Torres fue consultor del Concilio Vaticano I y canónigo de la Catedral de Sevilla, siendo conocido por su vida austera y penitente. Ángela quiso entrar en el convento de las Teresas del barrio de Santa Cruz de Sevilla, aunque las carmelitas no la admitieron por temor a que su menuda constitución física no pudiera soportar la dureza de la vida en el convento.
   Después ingresaría  en las Hermanas de la Caridad. Llegó a vestir el hábito, pero hubo de salir del convento al enfermar. Sufrió vómitos continuos que le impedían retener los alimentos y fuertes dolores de estómago. Para su cura la enviaron a Cuenca y a Valencia, pero fue inútil. Volvió a Sevilla, a la Casa Cuna, pero tuvo que abandonar por el resentimiento de su salud.
    En 1871 redacta un escrito, a modo de votos, donde se compromete a vivir según el Evangelio. "Seré monja en el mundo", fue la idea que Ángela llevaría a cabo el resto de su vida. Cada año renueva sus votos y el día de la Inmaculada de 1873, con licencia del padre Torres, formuló sus votos perpetuos. En esas fechas recibe la autorización para usar un nuevo apellido que le acompañará para siempre: de la Cruz. Su idea de comunidad y de vida se plasma en "hacerse pobre con los pobres", recibiendo la indicación del padre Torres de recopilar sus pensamientos por escrito. Comienzan aquí sus primeros textos, cargados de misticismo, de esquemas organizativos para la futura compañía y hasta de faltas de ortografía. Imagina el ajuar, las comidas, horarios, visitas a los enfermos... con un rigor que llegará a suavizar el mismo padre Torres. 
   Tres serán sus primeras compañeras en el origen de la congregación. Josefa de la Peña, una terciaria franciscana con cierto nivel económico, que había decidido dar el paso de dedicar su vida a los pobres; Juana María Castro y Juana Magadán, dos jóvenes de origen más humilde. Con el dinero de Josefa Peña consiguen alquilar su primera casa: un cuartito en la casa número 13 de la calle San Luis, y desde allí organizan su servicio de asistencia a los necesitados a lo largo del día y de la noche. Pronto se corre la voz de que unas monjas de la calle San Luis socorren a la gente y se ven muy solicitadas, tanto que duplican las rondas de petición de limosnas para atender a todos los que llaman a sus puertas. Poco después se trasladan al número 8 de la calle Hombre de Piedra, en las cercanías de la Alameda de Hércules, y comienzan a adquirir fama en los ambientes religiosos de la ciudad. Estrenan hábito y, a pesar de su juventud, las compañeras comienzan a llamar "madre" a Ángela. Compaginan su atención a los pobres con duras penitencias y mortificaciones, y a finales de 1876 consiguen la admisión y bendición del cardenal Spínola. En diciembre el cardenal las autorizó a vestir los hábitos, que el padre Torres bendijo el día de Navidad. De esa fecha es la primera foto de sor Ángela. Tenía 29 años. Acuden las vocaciones a la casa de Hombre de Piedra y pronto son ya doce monjas las que forman la comunidad. Consiguen en esta época las hermanas sus tarimas para dormir. Hubo críticas a la exageración sus penitencias y sus caridades. Sería el padre Torres el que zanjaría la cuestión: "Quiten el rigor a las Hermanas de la Cruz y serán todo menos Hermanas de la Cruz". En el mismo año 1876 se declaró una epidemia de viruela en Sevilla, ello hizo que las Hermanas de la Cruz intensificaron sus esfuerzos de ayuda a pobres y enfermos, causando su labor gran admiración en todos los estamentos de la ciudad. 
   Su método de trabajo es siempre el mismo, acuden por parejas a casa de los enfermos que las necesitan, mientras una atiende al paciente sentada a su lado, la segunda realiza las actividades del hogar.
     En mayo de ese año las hermanas consiguieron tener el oratorio en su casa, una donación del marqués de Casa León en la calle Lerena. El día 1 de junio de 1876 ofició la primera misa en el nuevo oratorio el obispo de Ávila. Ese mismo día, el entonces obispo auxiliar de Sevilla, don Manuel González, celebró un pontifical en San Martín con homilía del padre Torres Padilla. Al finalizar el acto, en procesión bajo palio, la Custodia llegó al convento de las Hermanas de la Cruz. Esta fue la presentación oficial en Sevilla del Instituto, que aún no había cumplido un año de vida y ya realizaba una fecunda labor: piden limosnas, visitan enfermos, dan clase a cincuenta niñas y atienden una escuela nocturna para obreros.
   En 1877, estando en la calle Lerena, realizarán su primera fundación en el exterior, en la localidad de Utrera. Comenzaba también el internado de niñas huérfanas como nueva vía de atención a los necesitados.
   En una casas alquilada de la calle Hiniesta abrieron un colegio de niñas internas y externas. En 1878 murió el padre Torres Padilla y le sustituye al frente de la Compañía el padre José Álvarez. Ese mismo año fundaban en Ayamonte y en 1880 en Carmona. Para unificar internado, el convento y el colegio consiguieron comprar una casa del marqués de Villavelviestre en el número 12 de la calle Cervantes, con ayudas del arzobispo y de diversas aportaciones como las de los marqueses de Casa León, los Ortiz Urruela y el padre Álvarez, que vendió su propio patrimonio. Tras una dirección transitoria por el cardenal Spínola, su último director sería José Rodríguez Soto, capellán real de San Fernando y del Palacio de San Telmo.
   La compañía crecía sin límites, aconsejando la humedad de la casa de la calle Cervantes la búsqueda de una nueva sede. La ocasión se presentó con la venta de la casas del marqués de San Gil, que vendía su casa palaciega de la calle Alcázares. Era grande, espaciosa y de aspecto relativamente modesto, como defendía sor Ángela. El cardenal contribuyó económicamente y también numerosos bienhechores. Será la casa madre que llegue a nuestros días en la calle hoy titulada en honor a la santa. Una casa espaciosa, estructurada en torno a un patio central con columnas y que apenas da signos de suntuosidad, ni al exterior ni al interior. Una casa que, en la actualidad acoge la pequeña capilla con los restos de sor Ángela a los pies de la pequeña Virgen de la Salud, en un discreto retablo barroco con decoración de hojarascas doradas. Apenas unos cuadros  de advocación mariana (La Inmaculada o la Virgen con el Niño) y unas sencillas yeserías completan la decoración. Su visita en la actualidad, junto al tránsito incesante de devotos que suele tener, muestra la vinculación de la casa con las hermandades sevillanas que transitan por la puerta ya que la zona de acceso está poblada de retablos cerámicos como el dedicado  a la Macarena, la Amargura o la hermandad de los gitanos.
   Tras la compra de su casa, la Compañía de las Hermanas de la Cruz continuó su labor a favor de los más necesitados. En 1894 sor Ángela visitó Roma como peregrina acompañada por una religiosa, hermana Adelaida, que sanó por un milagro de fray Diego José de Cádiz. En Roma, sor Ángela se entrevistó con el papa León XIII, que concedió el decreto inicial para la aprobación de la compañía, que firmaría el papa Pío X el 25 de junio de 1904.
   Desde ese momento, la Congregación conocería un reguero de fundaciones que no parece tener límites: 1905, Fundación de la casa filial de Zalamea de la Serena (Badajoz); 1909, Sanlúcar de Barrameda (Cádiz); 1910, Huelva; 1911, Peñaflor (Sevilla); 1913, Escacena del Campo (Huelva); 1920, Fundación de la filial de Montellano (Sevilla); 1923, Torreperogil (Jaén); 1924, Écija (Sevilla); 1925, Ronda (Málaga); 1926, Estepa (Sevilla); 1928, Madrid. Éste último año, a pesar de ser reelegida superiora por la comunidad, sor Ángela debe ceder el puesto, con su habitual humildad a sor Gloria, tras las recomendaciones del propio cardenal por la avanzada edad de la madre. Sus último años, ya relevada de su cargo, los pasó sor Ángela mimada escribiendo cartas a las hermanas de otras fundaciones. El día 7 de junio de 1931 sufrió una embolia cerebral. El día 28 de ese mes perdió el habla definitivamente. Sus últimas palabras insistieron en sus ideas de abandono de las glorias y la vanidad terrena: "No ser, no querer ser, pisotear el yo, enterrarlo si fuera posible...". Falleció en olor de santidad el 2 de marzo de 1932 y a los dos días el Ayuntamiento republicano de la ciudad de Sevilla, presidido por el alcalde don José González Fernández de Labandera, decidió por unanimidad que constase en acta el sentimiento de la Corporación por la muerte de la religiosa. También decidió que se rotulase con su nombre la entonces llamada calla Alcázares, donde continúa el convento, pasando el nombre de la calle a una perpendicular que se une con la Plaza de la Encarnación. Una decisión llamativa de un ayuntamiento que gobernó en unos años marcadamente anticlericales, en los que fue frecuente la retirada de nombres y símbolos religiosos, cuando no el ataque directo a la Iglesia.
   Desde entonces las hermanas de la Cruz siguen siendo fieles al espíritu de sus Constituciones, aprobadas en 1908, donde se expresa que "El fin especial o distintivo de esta Congregación, es promover con la divina gracia la salvación de las almas entre los pobres, a quienes las Hermanas considerarán y amarán como a sus amos y señores. Por ganar sus almas aplicarán su vida apostólica a la visita diaria de enfermos necesitados a domicilio, asistiéndolos en sus necesidades espirituales y materiales. Y también, a la gratuita y cristiana educación de niñas pobres, en internados de huérfanas y en escuelas diurnas y nocturnas. Y con el lenguaje mudo del ejemplo llevando una vida voluntariamente pobre y austera, en la realización de sus apostolados de caridad".
   El 5 de noviembre de 1982, en una solemne misa pontifical que se celebró en el altar instalado en los terrenos del campo de la Feria, el papa Juan Pablo II beatificó a sor Ángela de la Cruz. El 20 de diciembre de 2002, la Iglesia reconoció oficialmente su santidad, al aprobar el milagro que le había sido atribuido, la curación, científicamente inexplicado, de un niño que sufría una obstrucción de la arteria central de la retina del ojo derecho y que recuperó repentinamente la visión. El día 4 de mayo de 2003 la fundadora de las hermanas de la Cruz sería canonizada por Juan Pablo II en Madrid, con el nombre de Santa Ángela de la Cruz.
   El 7 de mayo de 2003, el cuerpo incorrupto de la santa fue trasladado desde la Casa Madre hasta la Catedral de Sevilla, donde presidió los actos en su honor por la canonización. Una gran multitud se concentró a su paso, adornándose los templos y calles del recorrido para la ocasión, recordando estampas de la ciudad propias de siglos pasados.
   El 17 de enero del año 2009, la que fuera madre general de las hermanas de la Cruz desde 1977 a 1998, madre María de la Purísima (1926-1998), fue declarada venerable por el papa Benedicto XVI, siendo beatificada el 18 de septiembre del año 2010 en el Estadio Olímpico de Sevilla, acto presidido por la imagen de la Esperanza Macarena, por su gran vinculación a la congregación.
   Actualmente, la Compañía de la Cruz tiene más de cincuenta conventos, más de 700 hermanas y numerosas novicias que se forman en Sevilla. Los países donde se encuentra asentada la congregación son España, Italia y Argentina. En España en las comunidades autónomas de Andalucía, Extremadura, Canarias, Madrid, Comunidad Valenciana, Castilla y León, Castilla La Mancha y Galicia. Una presencia que se sigue expandiendo como uno de los fenómenos religiosos más importantes de la Sevilla de último siglo y que mantiene viva las palabras de la fundadora: "Nuestro país es la cruz, en la cruz voluntariamente nos hemos establecido y fuera de la cruz somos forasteras" (Manuel Jesús Roldán, Conventos de Sevilla, Almuzara, 2011).
Santa Ángela de la Cruz, en la Historia de la Iglesia de Sevilla
   Santa Ángela de la Cruz, virgen. Nació y murió en Sevilla (1846-1932). En 1875 fundó la Compañía de Hermanas de la Cruz, de tanto arraigo en Sevilla y Andalucía. El 5 de noviembre de 1982 fue beatificada en Sevilla por el papa Juan Pablo II, día en que la Iglesia de Sevilla celebra su fiesta.
     Bajo la dirección espiritual del P. Torres Padilla quedó fundada la Compañía de las Hermanas de la Cruz el 2 de agosto de 1875. En sus inicios la Compañía contaba con cuatro miembros, Ángeles Guerrero (Santa Ángela de la Cruz) y tres profesas más, ubicadas en una habitación de la calle San Luis. El objeto y fin de la Compañía quedaba consagrado en sus constituciones:
     «Una congregación de almas escogidas o llamadas por especial vocación de Dios a consagrarse como víctimas de la más perfecta caridad hacia Dios y hacia sus hermanos los pobres indigentes, enfermos desvalidos y las niñas ignorantes y abandonadas, llevando a los primeros a sus miserables domicilios los auxilios y socorros espirituales y corporales posibles y a las segundas dándoles instrucción moral y religiosa en las escuelas diarias que las Hermanas tendrán en las casas donde estarán congregadas en perfecta comunidad de vidas. Su fin es aspirar a la mayor perfección de vida cristiana posible, contando con los auxilios de la divina gracia por la práctica de todas las virtudes y especialmente la de un ardiente y constante amor a Dios y al prójimo: poniendo todos los medios conducentes por penosos y difíciles que sean para alcanzarlo en el más alto grado de perfección posible. El modelo y ejemplar que han de imitar y seguir constantemente es Jesucristo Crucificado, víctima de una infinita caridad con los hombres, por eso llevan el honroso y Santo nombre de Hermanas de la Cruz.»
     El nacimiento de esta comunidad hay que situarlo en la confluencia de dos personalidades de talla intelectual muy distinta (el P. Torres Padilla era ya una autoridad en el ámbi­to de la teología, mientras que Santa Ángela había sido una humilde zapatera), dispuestas a unir su religiosidad de sacrificio en defensa de los más necesitados. En 1862, con dieciséis años, Ángeles Guerrero, a la vez que se iniciaba como aprendiz en un taller de zapatería de la ciudad, se puso bajo la dirección espiritual del P. Torres Padilla. Durante tres años repartió su vida «entre su casa, el taller, las iglesias donde reza, los hogares pobres que visita». En 1865 decidió ingresar en un convento como hermana lega por carecer de instrucción, además de atraerle los oficios humildes. Aunque la recomendaron para las carmelitas descalzas de Sevilla no fue admitida por considerar las superioras que no soportaría el trabajo de las legas. Antes de la partida de su director espiritual a las sesiones conciliares, ingresó en las Hijas de la Caridad, donde llegó a tomar el hábito. Una enfermedad aconsejó obligarla a dejar el hábito y casa religiosa, no sin antes haber residido en las casas que esta congregación tenía en Cuenca y Valencia en busca de mejoría. Los años que transcurren desde 1870 a 1875, siempre bajo la dirección de su padre espiritual, le permitieron perfilar cual debía ser, a su juicio, la pauta de comportamiento de su vida: monjas al servicio de los pobres, siendo «pobres con los pobres», penitencia, oración, caridad... algo difícil de observar para sus futuras compañeras y continuadoras de su obra.
     José María Javierre ha detallado cómo durante el verano de 1875 el P. Torres aconse­jó a Ángeles Guerrero que dejase el taller en el que venía trabajando sin interrupción (salvo el breve espacio de tiempo en que estuvo en las Hijas de la Caridad) y preparase el sis­tema de vida, horario y vivienda primera de la nueva congregación. Por compañeras tendría a Josefa de la Peña (sor Josefa, terciaria franciscana, quien vende sus bienes y los pone al servicio de la comunidad); Juana María Castro (sor Sacramento) y Juana Magadán (sor Juana). Su primer convento, alquilado, consistió en un cuartito con derecho a cocina en el número 13 de la calle San Luis. El menaje se reducía a media docena de sillas, un arca como ropero, un crucifijo pequeño y una estampa de la Virgen de los Dolores en la pared; en el suelo, cuatro esterillas les servirían de cama. El día de Nuestra Señora de los Ángeles, 2 de agosto de 1875, inauguraron oficialmente el «convento».
     En 1876 las estrecheces de la vivienda les obligó a buscar una casa de mayores dimensiones; resuelto con donativos el tema económico, pudieron alquilar el número 8 de la calle Hombre de Piedra. Firmado el contrato, el P. Torres Padilla llevó a sor Angela a que presentase sus respetos al párroco, Marcelo Spínola. A la pequeña comunidad se le había unido un miembro más.
     El cardenal de la Lastra quiso que para finales de 1876 las hermanas vistiesen hábito, lo que significaba la confirmación externa de su consagración interior. La vestimenta ideada por Santa Ángela era a la vez sencilla, pobre y austera: túnica de bayeta parda del color natural de la lana, escapulario de la misma tela, cordón franciscano a la cintura, toca blanca, calzada de alpargatas y, como complemento, manto negro que las cubre por completo. La austeridad era la norma en el vestir, en el vivir y en el comer, cuestión esta última que hubo que retocar.
     La comunidad creció por momentos. En la primavera de 1876 se elevaron a doce el número de hermanas. Ese mismo año el cardenal admite y bendice la institución; el gobernador civil, a tenor de lo dispuesto en la ley de asociaciones, dio de alta a la comunidad. El mismo año la Santa Sede autorizaba la misa y sagrario en la capilla del convento de las Hermanas de la Cruz, y en todas las casas que se abrieran en el futuro. En mayo se trasladaron a la calle Lerena, esquina a la plaza de San Martín.
     En 1877 las circunstancias les obligaron a abrir un internado para las niñas que quedaran huérfanas de los enfermos asistidos por las Hermanas. Esta obra asistencial no esta­ba prevista en el proyecto, pero rápidamente se dispusieron a ejecutarla. Por esas fechas comenzaba su expansión. El 16 de julio de 1877, por iniciativa del marqués de Casa Ulloa, se abría la casa de Utrera (José Leonardo Ruiz Sánchez y Leandro Álvarez Rey, Sevilla Contemporánea, en Historia de la Iglesia de Sevilla. Editorial Castillejo. Sevilla, 1992).
Conozcamos mejor la Biografía de Santa Ángela de la Cruz, fundadora de la Orden de las Hermanas de la Cruz;
     Ángeles Guerrero González, Santa Ángela de la Cruz (Sevilla, 30 de enero de 1846 – 2 de marzo de 1932). Fundadora de la Compañía de la Cruz.
     Nació en los arrabales de la Trinidad de Sevilla, el 30 de enero de 1846, siendo el penúltimo miembro de una familia humilde de catorce hermanos. Su padre, Francisco Guerrero, era cardador de lana, y su madre, Josefa González, era costurera; para apuntalar la economía doméstica de esa amplia familia, prestaban algunos servicios en el cercano convento de los trinitarios.
     Poco tiempo pudo asistir a la escuela ya que con doce años fue admitida como aprendiz en el taller de calzado de Antonia Maldonado, llegando a ser destacada oficial de un negocio que contaba con una buena clientela proveniente de la alta burguesía terrateniente y de la nobleza que animaba la ciudad girando en torno a la pequeña corte de los Montpensier-Borbón instalados en el palacio de San Telmo.
     Durante doce años María de los Ángeles —Angelita, como siempre la llamaron los suyos— colaboró con su sueldo al sostenimiento de la familia, no pudiendo adquirir más formación pero desarrollando una gran sensibilidad para los pobres que veía a su alrededor en la periferia de la gran ciudad, encauzando esos sentimientos el padre Torres, canónigo de la catedral y hombre muy apreciado, el cual la ayudó decididamente en sus deseos de hacerse monja.
     Intentó ingresar en el Carmelo y en las Hijas de la Caridad, pero su cuerpo frágil y menudo no inspiró confianza en unas instituciones donde se miraba también la apariencia física como garantía de poder seguir la regla con normalidad. No desistió en su intento religioso al tiempo que maduraba la idea de fundar una congregación donde el objetivo fuera acoger, atender y entregarse a los pobres mediante el testimonio cotidiano que dieran unas mujeres que, por amor a Cristo, sirviesen a los necesitados, haciéndose pobres como ellos, porque sólo siendo como el otro y estando junto a él comprenderían su sufrimiento. Y esa tarea recomendará a las hermanas que la hagan siempre en silencio que es el mejor camino para que hable y actúe Dios. El 8 de agosto de 1875 nació oficialmente la congregación de la Compañía de la Cruz, que aprobó canónicamente Roma en 1908.
     Poco a poco, en Andalucía y Extremadura, empezaron a conocer a las hermanas de la Cruz, a respetarlas y admirarlas, porque en ellas veían el ideal de la caridad evangélica; también llegaron a Madrid y más lejos. Sor Ángela tuvo la dicha de ver crecer su obra y alentarla. Después de una larga agonía, que tuvo en vilo a la ciudad, murió el 2 de marzo de 1932; en sesión extraordinaria el Ayuntamiento republicano y anticlerical aprobó por unanimidad que la calle de Los Alcázares pasase a llamarse de Sor Ángela de la Cruz. Sevilla entera se conmovió como pocas veces demostrando cómo la querían como mujer y cómo la veneraban como santa. Fue beatificada en Sevilla por Juan Pablo II, el 5 de noviembre de 1982, y canonizada por el mismo Pontífice en Madrid, el 4 de mayo de 2003 (Francisco Javier Campos y Fernández de Sevilla, OSA, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
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La pintura "Hasta verte Cristo mío", de García Ramos, en la sala XII del Museo de Bellas Artes

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la pintura "Hasta verte Cristo mío", de García Ramos, en la sala XII del Museo de Bellas Artes, de Sevilla.
   Hoy, 2 de marzo, es el aniversario (2 de marzo de 1852) del nacimiento de José García Ramos; así que hoy es el mejor día para ExplicArte la pintura "Hasta verte Cristo mío", en la sala XII del Museo de Bellas Artes, de Sevilla.
   El Museo de Bellas Artes, antiguo Convento de la Merced Calzada [nº 15 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 59 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la Plaza del Museo, 9; en el Barrio del Museo, del Distrito Casco Antiguo.
    En la sala XII del Museo de Bellas Artes podemos contemplar la pintura "Hasta verte cristo mío", de José García Ramos (1852-1912), siendo un óleo sobre lienzo en estilo costumbrista, de escuela sevillana, realizado en 1895, con unas medidas de 0'97 x 0'64 m., procedente del depósito del Museo Nacional del Prado, de Madrid, en 1962.
     El tema de este lienzo recoge la tradición sevillana en la que el santero, personaje de la época que se dedicaba a trasladar una imagen de devoción por las casas de la feligresía, tras recoger los donativos, se detiene en una taberna, a la que generalmente iban todos los santeros sevillanos para tomar un trago, en un típico cuenco en cuyo fondo aparece la imagen de Cristo crucificado; pero lo esencial en este rito es de beber el tazón de un solo golpe, de ahí recoge la frase "Hasta verte Cristo mío" (web oficial del Museo de Bellas Artes de Sevilla). 
   Pocas veces en la historia un pintor ha estado tan identificado con el ambiente popular que le rodeaba como José García Ramos. Nacido en Sevilla en 1852, fue alumno de la Escuela de Bellas Artes y también de José Jiménez Aranda cuyo taller frecuentó y con quien se trasladó a Roma en 1872. Alternó después viajes entre Roma, París y Sevilla hasta que en 1882 se asentó definitivamente en su ciudad natal; aquí murió en 1912.
   Artista de refinada sensibilidad orientó su pintura hacia la descripción de escenas costumbristas que captó de forma excepcional a través de su intuitiva visión del temperamento popular; nadie como él tradujo la vitalidad y la alegría con formas y expresiones tan naturales y convincentes. La vida cotidiana fue su fuente de inspiración y en ella encontró un repertorio inagotable de tipos populares, cigarreras, gitanos, pícaros, estudiantes calaveras y mendigos. Característica de su producción son escenas de enamorados pelando la pava ante una reja, serenatas ante un balcón, escenas de cante y baile, en patios, tabernas y figones. Otros temas salidos de su paleta son bodas, bautizos o procesiones narrado todo ello con acierto y gracia. 
   Su principal mérito artístico fue el dibujo, que manejó con destreza y le permitió caracterizar con facilidad a sus personajes. Su pincelada fue suelta y vivaz lo que ofrece testimonios elocuentes de su virtuosismo técnico que, unido a sus dotes de observación y su sentido del humor, le permitieron crear obras de siempre grata contemplación.
   Su prolífica actividad no le produjo nunca la riqueza, sino una vida en todo caso discreta y bien acomodada que le permitió sentirse como un artista distinguido. Pero su popularidad no alcanzó nunca el reconocimiento oficial y a pesar de que presentó sus obras con insistencia a las exposiciones nacionales nunca obtuvo en ellas más que recompensas secundarias. Por ello pudo darse cuenta personalmente de que su talento no fue reconocido más que a un nivel local y amistoso. Sus últimos años, complicados con desgracias familiares, fueron para él tristes y desencantados al advertir que su obra no había alcanzado trascendencia alguna.
   Un grupo de catorce pinturas de García Ramos que se conserva en el Museo es realmente un buen testimonio de su obra que refleja el nivel artístico que consiguió alcanzar. Comenzamos señalando retratos de Una señora y el de Una joven con vestido blanco, en los que se evidencia que tuvo buenas dotes para el retrato nunca bien explotadas.
   Sigue después una serie de seis pinturas en las que García Ramos trata temas cervantinos tanto del Quijote como de Rinconete y Cortadillo. De tema taurino son escenas denominadas Entrando a matar y Citando a banderillas. Características suyas y de gran calidad son varias escenas costumbristas como Baile por bulerías, Pareja de baile y Hasta verte, Cristo mío!.
   De su última época es un magnífico estudio de apagado color pero de intensa emotividad denominado El niño del violín. Coincide esta pintura con una época en que la melancolía de su ánimo apagó su paleta y entristeció los temas salidos de sus pinceles (Enrique Valdivieso González, Pintura, en Museo de Bellas Artes de Sevilla, Tomo II. Ed. Gever, Sevilla, 1991).
Conozcamos mejor la Biografía de José García Ramos, autor de la obra reseñada;
     García Ramos es uno de los maestros más importantes de la pintura de género sevillano de fines del siglo XIX.
     Nació en Sevilla el 2 de marzo de 1852 y recibió su instrucción artística en la Escuela de Bellas Artes, donde fue alumno de Eduardo Cano y discípulo de José Jiménez Aranda, con quien se trasladó a Roma en 1872.
     Durante su estancia en esa ciudad el arte de Fortuny dejó una profunda impresión en él, lo que daría lugar a un virtuoso «preciosismo» y un uso brillante del color en su pintura. García Ramos fue además un incansable viajero. Regresó a Italia en 1877 y cuatro años después permaneció un trimestre en París con Jiménez Aranda, volviendo a Sevilla en 1882, donde sería nombrado académico de Bellas Artes en 1893.
     Fue un artista extraordinariamente prolífico que participó con éxito en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes. Por ejemplo, obtuvo una tercera medalla en 1884 por su obra El raptor y un segundo premio por Hermanos, ¡cada uno por sí mismo! en 1901. Un año antes, en 1900, había ganado un tercer premio en la Exposition Universelle de París. Murió en Sevilla el 2 de abril de 1912.
     García Ramos se convirtió en uno de los grandes pintores de su época gracias a la maestría y espontaneidad con que recreaba las escenas típicas de su Andalucía natal. Sus pequeños cuadros inundaron el mercado. Era un pintor muy hábil en la distribución de la composición y en el dibujo. También realizó escenas de «casacón» y obras de carácter anecdótico (José Luis Díez, en la web oficial del Museo Carmen Thyssen de Málaga).
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miércoles, 1 de marzo de 2023

Los principales monumentos (Castillos; Ermita de la Virgen de la Aliseda; e Iglesia de San Bartolomé) de la localidad de Cumbres de San Bartolomé, en la provincia de Huelva

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte la provincia de Huelva, déjame ExplicArte los principales monumentos (Castillos; Ermita de la Virgen de la Aliseda; e Iglesia de San Bartolomé) de la localidad de Cumbres de San Bartolomé, en la provincia de Huelva.
Ubicación
     Cumbres de San Bartolomé es una Villa de la provincia de Huelva, partido judicial de Aracena, situada en la parte occidental de la Sierra en una altura con declive al Oeste, a 582 metros de altitud, a 140 kilómetros de la capital y con una población actual de 587 habitantes.
     La totalidad de su término (14.200 Has.) forma parte del “Parque natural de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche”, y está sembrado de cortijos y restos de antiguas chozas de pastores.
Reseña histórica breve
     De antes del siglo XIII se encuentran catalogados restos arqueológicos de asentamientos y necrópolis romanas
     De la época medieval (siglos XIII y sgtes.), un asentamiento medieval “la Aldea de La Aliseda”
     Posteriormente se poblaría por pastores beréberes.
     En los tiempos finales de los Reinos de Taifas andalusíes, perteneció al de Niebla.
     Se sabe que Cumbres de San Bartolomé existe ya en el Siglo XIII – o se funda en esa época -, porque de inmediato a la conquista de Sevilla por el rey Fernando III de Castilla en 1.248, se funda la Parroquia de San Bartolomé en el año 1.249.
     Sancho IV, como labor defensiva, se preocupo de que el Concejo de Sevilla construyese en el año 1.293 fortalezas en sus villas serranas de Santa Olalla, Aroche y Las Cumbres. Hemos por tanto de situar la construcción de la Fortaleza de Cumbres de San Bartolomé hacia la última década del siglo XIII.
      “Zona presumiblemente poblada en época musulmana por beréberes, dado su carácter orográfico, favorable para el pastoreo, su estado de poblamiento iba a cambiar radicalmente a partir de su reconquista. La mayoría de sus nuevos pobladores, procedentes de tierras leonesas, astures y castellanas, no soportaría fácilmente la inestabilidad fronteriza con Portugal, y los problemas de ello derivados fueron el mayor inconveniente para que los asentamientos poblacionales fueran duraderos y estables.
     Finalmente, como pequeño apéndice de este compendio, cabe destacar que, guardado con orgullo y como auténtica reliquia histórica, se conserva en el Archivo Municipal uno de los originales de la carta que el Alcalde de Móstoles hizo circular por toda España para incitar al levantamiento contra la invasión napoleónica.
Patrimonio cultural y artístico
     Castillo de Cumbres de San Bartolomé
     Fortaleza de Torres
     Iglesia Parroquial de San Bartolomé
Fiestas y tradiciones
     Romería en honor de la Virgen de la Aliseda (organizada por su Hermandad), el tercer domingo de mayo. Romería de reciente instauración (año 1.954), que se celebra en terrenos privados cedidos ese día para tal fin. Se lleva a la Imagen en procesión acompañada de tamborilero, cantes por “sevillanas”, fandangos y todos los ingredientes típicos de las romerías andaluzas.
     Fiestas patronales de San Bartolomé, alrededor del 24 de agosto, donde se combinan los actos religiosos el día del Patrón con los deportivos y festivos (matinales y bailes nocturnos en la caseta). Desde hace unas décadas han vuelto a instaurarse los festejos taurinos típicos tradicionales (capeas) en el interior del castillo.
     Fiestas patronales de la Virgen de la Aliseda, alrededor del 8 de septiembre. En tiempos pasados (hasta mediados del s. XIX) era trasladada la Imagen a hombros de los vecinos desde su ermita hasta el pueblo, para la celebración de su fiesta el 8 de septiembre, parándose en las diversas cruces que jalonaban el camino (“dos leguas”), siendo la última la Cruz del Cabezuelo (tradición oral). Actualmente se celebra en el pueblo una novena antes del día 8, día en que la Virgen sale en procesión por las calles de la localidad. Aparte se realizan diversos actos culturales y verbenas populares.
Recursos económicos y sociales
     Fundamentalmente basados en actividades agro-ganaderas como la cría del cerdo ibérico, ganado vacuno y ovino. También existen industrias cárnicas menores con productos tradicionales de gran calidad.
Gastronomía
     Jamón y productos del cerdo en general, de excelente calidad, Gurumelos (nombre común de la Amanita ponderosa), Espárragos trigueros, migas con patatas, gazpacho y bollos de papas.
     Perrunillas, prestines, piñonates y flores con miel. Se ha perdido bastante la elaboración casera de estos productos, típicos de toda la Sierra en la antigüedad dada la producción de miel y almendras en la zona.
     Destaca el uso del Cilantro o Culantro fresco en diversos platos fríos y calientes (Diputación Provincial de Huelva).
      Algunos autores explican el origen remoto de la población a partir del despoblamiento de la antigua ciudad romana de Nertóbriga. Desconocemos datos sobre la ocupación islámica de este territorio que se incorporó a dominio cristiano a mediados del siglo XIII. En 1253 Alfonso X el Sabio incorporó la villa al alfoz de la ciudad de Sevilla y su momento de mayor auge se produjo en el siglo XVI. Sin embargo, la crisis general del siglo XVII y la Guerra de Secesión de Portugal, repercutieron muy negativamente en la villa, que sólo logrará recuperarse a lo largo del siglo XIX (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).

El castillo
     Su origen se remonta al privilegio otorgado a la ciudad de Sevilla en 1293 por el rey Sancho IV el Bravo, permitiéndole levantar fortalezas para la defensa de su territorio noroccidental. El recinto consiste en una cerca fortificada de cuatro lados, protegida por torreones rectangulares y semicirculares, peculiaridad de las construcciones militares de este período. Su puerta principal de acceso, situada en el muro Este, consiste en un arco apuntado de sillería y protegida  por dos cubos de muralla. En el lado Sur, hay un postigo de análogas características pero de menor tamaño. El castillo, tras perder su función militar, quedó en desuso, adosándose a éste viviendas particulares en la mayor parte de su perímetro y destinándose su espacio interior para múltiples funciones (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).
     Situado en el extremo oeste de la localidad, en un emplazamiento de escasa altitud, a diferencia de otros castillos de la zona, defendía el acceso a aquélla desde el camino que la comunicaba con Encinasola. De planta casi rectangular y con torreones cuadrados y semicirculares, presenta la entrada principal en su flanco este, entre dos torres, definida por un arco ojival archivoltado, y una poterna, también ojival, como acceso secundario al castillo, en su flanco sur.
     El recinto consiste en una cerca fortificada de cuatro lados, protegida por torreones rectangulares y semicirculares, peculiaridad de las construcciones militares de este periodo. Su puerta principal de acceso, en el muro Este, consiste en un arco apuntado de sillería y está protegida por dos cubos. Por otra parte, en el lado Sur, hay un postigo de análogas características pero de menor tamaño.
     Su origen se remonta al privilegio otorgado en 1293 por el Rey Sancho IV el Bravo a la ciudad de Sevilla, permitiéndole levantar fortalezas para la defensa de su territorio noroccidental.
     El castillo, tras perder su función militar, quedó en desuso, adosándose a éste viviendas particulares en la mayor parte de su perímetro y destinándose su espacio interior para múltiples funciones. Hoy alberga la plaza de toros.
     Recientemente, la Delegación Provincial de Cultura ha restaurado sus dos accesos, con la intención de recuperar, en sucesivas campañas, su aspecto primitivo (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía). 

Castillo de Torres
      Formando parte de este mismo sistema defensivo, se localizan a 15 kilómetros de la po­blación, en la carretera hacia la Nava, los restos del Castillo de Torres que se encuentra en estado de total abandono, habiendo sido, incluso, ignorada su existencia por la historiografía especializada. De aquí procede la imagen de la Virgen de Torres, interesante talla de madera policromada de la segunda mitad del siglo XIII que se encuentra actualmente en la parroquia (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).
     Este sitio arqueológico se sitúa en un cerro de gran altura (424,50 metros) y visibilidad de la margen izquierda de la rivera del Múrtigas, en el entorno de los Llanos de San Benito. Este sitio era un punto estratégico para el control de las comunicaciones con Portugal y del territorio circundante.
     Este castillo se construyó en la segunda mitad del siglo XIII, consolidando esta zona de la Banda Gallega en el proceso de la Reconquista cristiana y la defensa del reino de Sevilla en este franja Norte. Tuvo su función militar y castrense hasta mediados del siglo XV, pues en 1453 el castillo ya está abandonado, siendo ocupado por malhechores y bandidos que asediaban a las poblaciones cercanas de Noudar, en Portugal y Encinasola.
     La fortificación se adapta a la topografía del cerro donde se ubica, tanto en su tamaño como disposición de elementos y diseño, desarrollándose dentro de la curva de nivel de 420 metros.
     Consta del castillo, en la cima, y un recinto externo a cota más baja. El castillo es de planta rectangular-pentagonal con cuatro torres cuadrangulares en las esquinas conectadas por lienzos de muralla de trazado quebrado. El acceso se localiza en el flanco oriental, custodiado por dos torres. Mide 35 x 25 metros, contando con una superficie interna alrededor de 420 metros cuadrados.
     Construido con sistema de mampostería ordinaria de pizarra trabada con mortero de cal y enfoscado/enlucido al exterior con una capa de mortero de cal blanco con motivos avitelados y decoración incisa simulando sillares. La anchura media de los muros de los lienzos está en torno a 2,20 metros, con alturas máximas conservadas entre 4 y 5,50 metros respecto al firme externo.
      Las torres cuadrangulares son irregulares y de distintos tamaños, contando con las torres Noroeste y Noreste, las de mayores dimensiones, con pies de apoyo en las caras externas. En el interior se presentan estructuras excavadas en la roca: un silo en el centro del castillo, un aljibe adosado al lateral Suroeste y una estructura en la esquina Noroeste, semisubterránea, además de un posible refugio techado.
     Al exterior se dispone un recinto defensivo, que circunda el castillo, construido también mediante mampostería de pizarra. Consta de un muro externo de 1,20 metros, una torre circular de 3 metros de diámetro y una plataforma semicircular en el flanco Oeste, junto al foso-cantera.
     En la ladera sur, en torno a la curva de nivel de 400 metros, se han detectado varias agrupaciones de estructuras habitacionales y una primera línea de muralla defensiva.
     En el cerro también aparecen restos cerámicos de la Edad del Cobre (platos de borde engrosado, cuencos esféricos, cuencos con mamelones en el borde.) que denotan la presencia de un asentamiento de este periodo en el cerro.
     Próximo al Castillo de Encinasola, aunque en el término municipal de Cumbres de San Bartolomé, se encuentra el Castillo de Torres.
     Construido probablemente en el siglo XIII, es citado de nuevo, al igual que otros castillos de la zona, en el Ordenamiento que otorga Alfonso XI a Sevilla en 1344. En estado de abandono en 1453, este castillo se convertirá en base de las operaciones de pillaje y saqueo .realizadas en las poblaciones del entorno entre 1476 y 1477 por el alcaide Ferrán Mejía (el Luengo) (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Ermita de la Virgen de la Aliseda
     El primitivo edificio, de origen medieval, fue reedificado a finales del siglo XVIII según consta por una inscripción que aun puede leerse en su fachada y en la que se indica que la obra se terminó en el año 1790, durante el mandato de los mayordomos Tomás Ruiz Chamorro, a José y Juan Sánchez Montero y siendo notario Fabián Sánchez Navarro (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).

Iglesia de San Bartolomé
     Se trata de un edificio de planimetría un tanto atípica, constituido por una sola nave, enormemente alargada. Su parte más primitiva debe ser la Capilla Sacramental, abierta en el segundo tramo del costado derecho, fechable en el siglo XIV, que presenta planta cuadrada y bóveda de crucería.
     El resto del templo debe datar de fines del siglo XV o principios del XVI, período al que corresponde su presbiterio, cubierto con bóveda ochavada y cuyos muros exteriores conservan restos de esgrafiados, y sus tres portadas de cantería. La de los pies está formada por un arco conopial de triple arquivolta, enmarcado por baquetones. La del lado izquierdo es de vano rebajado, casi escarzano, con triple arquivolta y moldura con motivos de cadenas, todo inscrito en un alfiz quebrado. La del flanco derecho, con vano de medio punto y doble rosca, está decorada con perlas abulenses. El interior de la nave fue re­mozado hacia 1734 por Ambrosio de Figueroa y, posteriormente, en 1779, continuó las obras Antonio de Figueroa. Sin duda, a estas in­tervenciones correspondería la decoración jónica de las pilastras, la bóveda de cañón de su cubierta y el cuerpo de campanas de la torre.
     De su interior sólo podemos señalar como obra de interés histórico-artístico un Cristo crucificado, de talla en madera, del segundo tercio del siglo XVI, en el presbiterio, y tres escultu­ras de la Virgen con el Niño: dos en la Capilla Sacramental, la citada de la Virgen de Torres y la Virgen del Pajari­to, ésta última, de la segunda mitad del siglo XIV; y en la nave, en una capilla del muro de la derecha, la Virgen de la Aliseda que es patrona de la población, procede de su ermita extraurbana y es imagen de talla del primer tercio del siglo XVI, repolicromada en época reciente.
     En la sacristía se conservan un fuste de columna romano y un aguamanil de piedra con azulejos de arista del siglo XVI. Finalmente, entre las piezas de plata de la parroquia, destacaremos un portapaz de metal dorado en forma de templete datable en la segunda mitad del siglo XVI y la cruz parroquial, con decoración repujada barroca, del siglo XVII (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).
     Iglesia de transición entre el romántico y el gótico, que puede fecharse en el siglo XV.
     Planta basilical y paramentos verticales formados por pilastras sobre las que se apoya la bóveda de cañón de la nave mayor. Pilares adosados con función únicamente decorativa con capiteles jónicos y cornisa continua, a modo de friso.
     La nave mayor está cubierta por bóveda de cañón y el altar por cúpula sobre pechinas por dos esquinas y tres arcos de medio punto por las otras dos. Las capillas laterales se cubren con arcos de medio punto. Posee iniciación de capilla lateral a modo de girola.
     Fachada encalada cuya portada presenta arcos de medio punto degradados (arquivoltas) de estilo, románico junto con arco conopial del gótico decadente. La torre es de planta cuadrada rematada por pináculo octogonal. La bóveda presenta exteriormente una gran altura con contrafuertes potentes y cubierta de teja (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
   
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Un paseo por el Barrio de Villegas

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Barrio de Villegas, de Sevilla, dando un paseo por él.
     El Barrio de Villegas es, en el Callejero Sevillano, un Barrio que se encuentra en el Distrito Macarena, delimitado por las vías avda. Pueblo Palestino, c/ El Real de la Jara, c/ Comunidad Extremeña, c/ Empresaria Concha Yoldi, avda. Manuel del Valle, c/ Comunidad Aragonesa, c/ Comunidad Extremeña, grupo Santa Justa y Rufina, c/ Orfebre Domínguez Vázquez, barreduela Villegas, c/ Valdelarco, c/ Constantina, c/ Mar Caspio, y c/ Abril.
     El Barrio de Villegas lo componen las vías siguientes: avda. Alcalde Manuel del Valle, c/ Comunidad Andaluza, c/ Comunidad Aragonesa, c/ Comunidad Asturiana, plaza Comunidad Balear, c/ Comunidad Canaria, plaza Comunidad Castilla La Mancha, c/ Comunidad Castilla-León, c/ Comunidad Extremeña, c/ Comunidad Gallega, plaza Comunidad Murciana, c/ Comunidad Valenciana, c/ Orfebre Domínguez Vázquez, c/ El Real de la Jara, c/ Valdelarco, y barreduela Villegas.
     El Barrio, desde  el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores  urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, siendo el conjunto de vías urbanas con características homogéneas, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las  edificaciones  colindantes  entre  si. En  cambio, en  los  sectores  de periferia donde predomina la edificación  abierta,  constituida  por  bloques  exentos,  la  calle,  como  ámbito  lineal de relación, se pierde, y  el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. 
     Construida por la empresa Oviesa sobre el solar de las huertas de Villegas, que dará nombre a la barriada, y San Jacinto. Estas estaban situadas al norte de los muros de defensa contra riadas, entre el camino de Cantalobos y el de la Barzola. A raíz de la aprobación del Plan General de Ordenación Urbana de 1963, que declaraba urbanizable esta zona, empezaron a proliferar urbanizaciones promovidas por pequeñas y medianas  inmobiliarias. Un claro ejemplo es el núcleo residencial Villegas, construido entre 1970 y 1985; en varias fases o etapas, con un total de 1.800 viviendas. El resultado es una barriada en la que, teniendo en cuenta las características de la edificación y su disposición en el plano, se pueden distinguir al menos tres zonas diferentes. La primera, construida íntegramente sobre la Huerta de Villegas en la primera mitad de la década de 1970, está delimitada por la avenida de la Barzola, una calle sin nombre que la separa del núcleo residencial Nuestra Señora de Begoña, El Real de la Jara y una amplia zona terriza que la separa de la barriada de los Príncipes. Esta zona tiene como elemento ordenador un espacio interior peatonal con una calle que se abre a la plaza de Benito González. En torno a este espacio se disponen de un modo un tanto anárquico manza­nas de bloques que crean espacios semi­cerrados, peatonales por la parte delantera y aparcamiento de coches por la trasera. La segunda zona, construida en la segunda mitad de la década de 1970 sobre la Huerta de San Jacinto, está delimitada por El Real de la Jara, núcleo residencial Santas Justa y Rufina, Parque Miraflores y el espacio sin urbanizar dejado tras el desmantelamiento del ramal de ferrocarril sobre el que se traza un tramo de la denominada ronda del Tamarguillo. Como elemento central hay un espacio alargado; éste sirve de base a las manzanas de bloques que partiendo de ella se disponen en forma de U, creando ámbitos semicerrados, a veces peatonales, a veces utilizados como aparcamientos. La tercera es la más pequeña y está construida también sobre la Huerta de San Jacinto. Dos de las calles periféricas tienen un intenso tráfico, mientras que la tercera es peatonal y sirve de separación del núcleo residencial los Príncipes. Allí los bloques se disponen siguiendo un orden más regular.
     Está dotada de calzadas de asfalto, aceras de losetas de cemento y algunas zonas ajardinadas. Los arriates que conforman los jardines están rodeados de altos y frondosos setos vegetales, reforzados con alambradas, en los que en ocasiones se emplean restos de mobiliarios domésticos. Todo ello hace que las aceras y paseos queden enmarcados por sendas hileras de setos, produciendo una sensación laberíntica. La iluminación, salvo alguna excepción, es muy deficiente. Algunas zonas quedan totalmente a oscuras por las noches. Son los propios vecinos, en aquellas zonas en que están medianamente orga­nizados, los que solucionan el problema de la iluminación gracias a los puntos de luz de los portales. Pese a que hay farolas por toda la barriada, su número y estado de conservación son totalmente insuficientes. La edificación tiene características comunes en las dos primeras zonas. Son bloques de tres, cuatro o cinco plantas. Están pintados de blanco y en regular estado de conservación. Dada la escasez de locales comerciales, algunos bajos han sido acondicionados para esta función. La tercera fase es totalmente diferente. Son bloques modernos, de cuatro y ocho plantas, de ladrillo visto, de mejor calidad constructiva, y sus bajos son locales comerciales. El problema del comercio diario ha quedado solucionado con la apertura en las cercanías de un mercado de abasto. La construcción de un centro de salud, que sustituirá al muy deficiente ubicado en los bajos del edificio Bequinsa, solucionará la atención médica de ésta y otras barriadas de los alrededores. Pero carece de centros sociales y de reunión, que se traduce en una falta de organización de actividades conjuntas, como puedan ser veladas y otras actividades culturales [Francisco Salgado Jiménez, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
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