Palacio de los Condes de Santa Ana.- Es un palacio barroco de gran nobleza que se pone de manifiesto en una alargada fachada de dos cuerpos, de sillares y ladrillo con paramentos de mampostería respectivamente. El primero tiene ventanas con marcos rehundidos de orejetas y el segundo balcones enmarcados por pilastras y frontones rotos con aparatosas remates piramidales. Bajo dichos balcones cuelgan grandes placados de mixtilíneo perfil. Todos estos motivos contribuyen a dotar de una especial riqueza a la fachada, aunque el principal ornato de la misma es la espléndida portada de mármoles polícromos que ocupa el centro. Su ingreso recto, encuadrado por serpenteantes baquetones, se acompaña de unas solemnes columnas corintias con altos pedestales de decoración geométrica, columnas que sin duda están inspiradas en las de la portada de la iglesia de San Juan de Dios de Lucena. Sobre ellas montan un balcón volado, con un complejo diseño a base de estípites muy fraccionados y un coronamiento mixtilíneo con blasón, más una serie de pirámides de abultadas formas.
Desde la portada se ingresa en un vestíbulo que da paso a un primer patio o apeadero. Detrás de éste se localiza el segundo patio, de planta cuadrada y extraño orden, rodeado por arquerías de medio punto con columnas paralelas de mármoles. El piso de balcones tiene huecos apuntados con molduras y arquillos de tres lóbulos. Estos motivos, lo mismo que las pilastras y demás elementos arquitectónicos, aparecen en blanco en contraste con el rojo de los ladrillos de fondo.
Los ladrillos vistos cortados y el que no exista ninguna referencia histórica del segundo patio hasta principios del siglo XX hace pensar que este patio secundario se pudo construir a principios del siglo XX coincidiendo en tiempo con la exposición que hubo en España en el año 1929. Es un patio de dudosa importancia con varios elementos extraños como son los arcos de los huecos de la planta primera, las columnas simples de las esquinas en planta baja, una barandilla que corona la cornisa, una cornisa en una cubierta inclinada de teja árabe, que queda escondida. Todos estos elementos nos hacen pensar que la edad de dicho patio ni si quiera supera el centenar de años. A esto debemos añadir el mal estado en que se encuentra junto a las galerías y dependencias que lo rodean, debido a la mala ejecución con la que se realizó. En contraposición tenemos un magnífico primer patio y cuerpo de la vivienda realizado a mediados del siglo XVII de ladrillo visto, y en perfectas condiciones de conservación gracias a la magnífica ejecución.
Entre el apeadero y este patio de emplaza una escalera monumental dispuesta perpendicularmente respecto al eje de la casa. Presenta tres tramos de peldaños que componen un original trazado en forma de T. Encima del rellano principal voltea una pequeña cúpula octogonal y sobre los tramos finales medias naranjas. Aquella se decora con unas aparatosas yeserías, de un incipiente rococó, por lo que cabe fecharlas una vez mediado el siglo XVIII, en torno a 1760. Por su estilo podrían adjudicarse a Francisco José Guerrero o a su discípulo Pedro de Mena. La escalera se enriquece igualmente con los mármoles y azulejos de los peldaños, así como los barandales de bronce.
El Palacio de los Condes de Santa Ana de Lucena (Córdoba), como en la actualidad se conoce, fue promovido por Antonio Rafael de Mora Saavedra en 1730 y las obras continuaron hasta mediados de siglo XVIII.
Sufrió obras de reforma realizadas en los años 1986-87 por el Ministerio de Justicia. Las obras consistieron en la consolidación estructural de algunos forjados, reposición de cubiertas y tratamiento de humedades en general con trasdosados, demolición y sustitución de entreplantas, ejecución de nuevos núcleos de escaleras, redistribución interior de espacio, acabados y dotación general de nuevas instalaciones. Las obras mantuvieron en general la estructura, fachadas, disposición de cubiertas e incluso el ambiente interior de la Casa Palacio.
En el año 2011 ha finalizado el proceso de rehabilitación del que ha sido objeto el palacio para albergar el Centro de Interpretación de la Ciudad de Lucena. El nuevo centro tiene como principal objetivo dotar a la ciudad de un centro que permita a los ciudadanos, visitantes y turistas conocer las características históricas, sociales y culturales de Lucena, así como sus recursos turísticos y patrimoniales y que sirva como punto de inicio de la visita turística a la ciudad.
El centro muestra entre la colección permanente la escultura romana de Cupido, datada en torno al siglo II y aparecida durante los trabajos de rehabilitación. En la planta baja se ubica asimismo una sala de exposiciones dedicada a la obra de los artistas locales Isabel Jurado y Rafael Aguilera (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
El palacio barroco de los Condes de Santa Ana, es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura civil del siglo XVIII en nuestra ciudad. Situado cerca de la capilla de Jesús Nazareno, su construcción fue promovida por la familia Mora-Saavedra, entre los años 1730 y 1750.
En su arquitectura destacan, además de su magnifica fachada, sus dos patios, el segundo de ellos porticado, y su bella escalera, coronada con una bóveda, atribuida por su estilo a dos de los últimos maestros lucentinos, Francisco José Guerrero y Pedro de Mena Gutiérrez.
El palacio, futuro Museo de la Ciudad, se abre al público con varias exposiciones, así como la escultura del Eros romano, encontrada durante las obras ejecutadas para la rehabilitación del edificio (Diputación Provincial de Córdoba).
Cueva del Ángel.- Sitio arqueológico localizado en las afueras de la ciudad de Lucena. Formando parte de un sistema kárstico, la cueva del Ángel es una cueva colapsada a cielo abierto, con un relleno sedimentario que muestra una ocupación humana del Pleistoceno Medio e inicios del Pleistoceno Superior. Está situado en la falda meridional de la sierra de Araceli, orientada de suroeste a noreste, a una altitud de 600 metros sobre el nivel del mar.
Entre 1995 y 1996 un equipo dirigido por los arqueólogos Cecilio Barroso Ruiz y Daniel Botella Ortega inició una actividad arqueológica de urgencia con el objetivo de determinar la presencia del yacimiento, descubriéndose una estratigrafía rica en la parte superior del sitio. Después de delimitar la extensión del yacimiento arqueológico, el sitio fue limpiado de un importante sedimento de revuelto de arcillas rojas que lo cubría, mostrando debajo de éste parte de la secuencia junto a enormes bloques de piedra caliza, que fueron dejando al descubierto en el sitio un pozo y restos de trinchera que evidenciaban antiguas actividades mineras.
Como resultado de los trabajos de limpieza, se ha realizado un estudio de la evolución morfológica de los depósitos estratigráficos.
En 2002/2003, a partir de una autorización arqueológica puntual, se iniciaron los trabajos para obtener una sección estratigráfica precisa de la secuencia de la pared del pozo.
En el año 2005 se comenzaron los trabajos sistemáticos en virtud de un proyecto general de investigación, de seis años de duración, aprobado por la Dirección General de Bienes Culturales, y cofinanciado por la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Lucena. Hasta la fecha, las excavaciones han recuperado numerosos restos de fauna y abundantes artefactos líticos.
Un estudio preliminar ofrece una datación por uranio/torio (230Th/234U; LU9504, Laboratorio del IPH de París) obtenida sobre afloramientos de calcita que sellaban parcialmente la secuencia sedimentaria en la unidad estratigráfica VIII de la cuadrícula L6, y ha dado ésta una edad de 121000 +11/-10 BP, con un error inferior al 10%.
Desde un punto de vista arqueológico, el complejo kárstico de la Cueva del Ángel está formado por tres partes diferenciadas:
PLATAFORMA
Hasta el año 2011 ha sido la única zona excavada y con una secuencia sedimentaria en buen estado de conservación para la investigación. Se trata de una plataforma de algo menos de 300 metros cuadrados con ligera pendiente hacia el sur. Incorpora bloques de caliza, brechas, rocas y formaciones de espeleotemas en parte de su superficie.
El depósito arqueológico ha sido cubierto por una estructura metálica para protegerlo de las inclemencias meteorológicas así como de potenciales expoliadores. Esta plataforma al aire libre es el testigo de una cavidad derrumbada, de la que las paredes y el techo se han perdido debido a causas desconocidas, posiblemente durante el transcurso del Pleistoceno Superior.
COVACHA
A pocos metros de la plataforma al noreste de la misma. Presenta una colmatación de bloques de piedra caliza, originados por el colapso que sufrieron sus paredes. En la actualidad y tras proceder a su limpieza en 2010, presenta una longitud de 18 x 5 metros de anchura máxima. Se ha podido detectar parte del relleno sedimentario, aunque se observa que ha sido alterado en algunas zonas debido a la acción de mineros o clandestinos. Es posible que se conserven restos de relleno sedimentario original.
En la parte suroeste de la cavidad, así como en lo más septentrional y profunda de la misma, existen sendas aperturas en el piso que dan acceso a un sumidero que conecta con una sima de unos 100 metros de profundidad y que fue descubierto y explorado por espeleólogos del Grupo GEJAM de la OJE cordobesa, en la década de los 60 del siglo XX.
SIMA
Situada bajo la plataforma externa y la covacha, presenta una morfología estrecha, de paredes verticales, con tendencia a converger en altura, y con desarrollo de numerosos espeleotemas laterales. En la base se concentra una importante acumulación de detritos que forman un cono de deyección de 70 metros de altura, en el que se puede observar abundantes rocas junto a una matriz fina formada por arcillas y limos, y en la que aparecen incorporados restos de huesos de animales fosilizados y herramientas líticas. En el verano de 2009, se perforó un túnel de 81 metros de largo, con salida a la sima en la parte superior del cono de derrubios.
SECUENCIA ESTRATIGRÁFICA Y ANÁLISIS DE LA INFORMACIÓN
Tras el abandono del hábitat por parte de las poblaciones achelenses, el registro sedimentario quedó libre de las influencias externas gracias a una delgada capa de espeleotemas, así como al proceso de brechificación al que había sido sometido anteriormente.
De este modo, esta formación se puede considerar como excepcional debido a la diversidad y estado de conservación de las facies, sus características antrópicas y la evolución química post-deposicional.
El área excavada y el análisis de la estratigrafía que se expone corresponde a la banda J-K. La secuencia sedimentaria descubierta es superior a 5 metros de profundidad. La considerable cantidad de material arqueológico presente está compuesto en su mayor parte por abundantes restos óseos de mamíferos y numerosos artefactos líticos.
Cabe mencionar que el 88% de los restos faunísticos se encuentran quemados, presentando unos colores que van desde el marrón y el negro al gris, blanco y azul. Estas diversas coloraciones reflejan el uso intenso de fuego en el yacimiento a diferentes temperaturas.
Hasta el momento no se ha definido ninguna hipótesis sobre los diversos modos del uso del fuego en la cavidad, aunque parece ser que, en lugar de hogares pequeños muy bien delimitados, se podría presentar una gran estructura de combustión.
Teniendo en cuenta el contenido arqueológico y la proporción de fragmentos de roca de tamaño grueso, la secuencia sedimentaria se ha dividido verticalmente en tres macro unidades principales:
Macro Unidad I, con escaso material arqueológico
Macro Unidad II, con una gran abundancia de material arqueológico.
Macro Unidad III, con una cantidad limitada del material arqueológico
FAUNA
Entre los restos de fauna presentes se han localizado, reptiles, anfibios, grandes mamíferos (los más frecuentes son grandes herbívoros y menos los carnívoros, équidos, bóvidos, cérvidos, suidos, rinoceronte, oso pardo, lince.
Una importante característica del conjunto de huesos de herbívoros es la existencia de una significativa proporción de fragmentación de los mismos para la extracción de médula ósea (Fig. 6), mostrando además un considerable número de marcas de corte y estrías relacionadas con la descarnación, fileteado y desarticulación, apareciendo por otro lado una alta proporción de elementos quemados (88% del material). Todo ello representa la evidencia inequívoca de una acción antrópica reflejo de la depredación selectiva y el uso por los humanos de los recursos alimenticios de origen animal disponibles en el entorno de la cueva.
Los numerosos fragmentos de huesos parecen confirmar la hipótesis de la existencia de una casi continua ocupación humana de la cueva. Los homínidos que ocupaban la cueva del Ángel eran cazadores especializados de los grandes herbívoros, ricos en nutrientes. La mayoría de los restos de carnívoros encontrados en el yacimiento se quemaron, lo que indicaría que ellos también fueron llevados a la cueva y consumidos de la misma forma que los herbívoros.
El gran porcentaje de huesos quemados de toda la secuencia estratigráfica es testimonio de la utilización intensiva de fuego.
INDUSTRIA LÍTICA
Se han encontrado en el yacimiento más de 80.000 herramientas líticas. De este extraordinario número, 5.253 piezas han sido recuperadas y coordenadas en posición estratigráfica,
El conjunto está relativamente bien conservado a pesar, en muchos casos, de la difícil extracción de algunas piezas de la matriz de brecha. Algunos de los sílex se encuentran altamente desilicificados. Se observan evidencias de fuego en aproximadamente un tercio de los artefactos en toda la secuencia.
Las lascas no trabajadas suponen la gran parte de la muestra (53,71%) mientras que las herramientas retocadas se encuentran en un número significativo (15,76%), incluyendo la presencia, aunque modesta, de 50 hachas de mano.
Bifaces y lascas están presentes en toda la secuencia. Piedras enteras, instrumentos de percusión y herramientas sobre cantos rodados son extremadamente raros, pero están presentes.
Se han distinguido tres categorías petrográficas principales: sílex, cuarcita y piedra caliza. De la cifra total de 5.571 artefactos, 5.422 (97,33%) están realizados sobre sílex, mientras que sólo 101 (1,81%) están hechos de cuarcita, en piedra caliza 26 (0,47%) y los 22 restantes (0,39%) no han podido ser identificados.
De las 828 piezas retocadas, la abrumadora mayoría (823 piezas), que representa el 99,4% del total están realizadas en sílex, mientras que el resto (cinco piezas) se confeccionaron a partir de otro tipo de roca.
En cuanto a las tipologías, se encuentran las raederas laterales (laterales individuales, y compuestas. En segundo lugar se encentran las raederas transversales, y existen raederas de doble filo. Las piezas están finamente trabajadas, con pocos bordes denticulados y una representación relativamente fuerte de raederas rectilíneas que caracterizan al conjunto.
Las herramientas con muescas (muescas, denticulados y picos), que suponen el 23,43% del total, son las segundas herramientas retocadas más numerosas.
Las herramientas de los grupos de Paleolítico Superior, tanto individuales como compuestos (raspadores, buriles y truncaduras), son menos frecuentes suponiendo sólo el 6,40% del total de las herramientas retocadas. Dentro de este grupo, raspadores, buriles y truncaduras son los más numerosos. Las fracturas o bordes trabajados presentan plataforma.
Las herramientas truncadas son una especificidad de la industria de la cueva del Ángel y pueden paralelizarse con el adelgazamiento tipo Kostienky.
Los burinoides por extracción negativa están también presentes en la industria de la cueva al realizar retoques en los bordes de lascas. Las herramientas punzantes en general son escasas (1,33% del total de herramientas retocadas), e incluyen cuatro puntas de Quinson y dos proto-limaces.
Una de las características más destacada de industria de la cueva es la frecuencia de lascas y herramientas retocadas con adelgazamiento de sus bordes. Tal adelgazamiento se observa no solo en las bases de apoyo, sino también en sus bordes laterales y distales. El trabajo de adelgazamiento puede ser simple o múltiple.
Hay un total de 50 bifaces de los cuales sólo 11 aparecieron en posición estratigráfica original.
Hay una ausencia casi total de lascas grandes corticales en la estratigrafía.
En resumen, el conjunto lítico de la cueva del Ángel (dominado por lascas sin retocar y abundantes herramientas retocadas con la presencia de 50 bifaces) parece encajar bien dentro de la diversidad regional de una industria bien desarrollada del Achelense Final, generalmente observada al final del Pleistoceno Medio en Europa occidental. Los patrones de talla en la cueva del Ángel reflejan una secuencia de trabajo exhaustiva, bien estandarizada y el uso económico de materiales de calidad relativamente finos. Las fases iniciales de talla no se encuentran presentes en el yacimiento, por lo que tuvo que realizarse fuera del mismo.
Los homínidos de cueva del Ángel practicaban un singular esquema de ramificación operativa basado en la aplicación repetida de talla recurrente unidireccional, a menudo radial, y talla preparadas a partir de plataformas. Este económico método produce a veces que los núcleos adopten una morfología similar a la forma Levallois, aunque se han logrado a través de un complejo proceso tecnológico diferente (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Importante yacimiento paleolítico en Lucena, Córdoba.
Las Delegaciones de Patrimonio y Turismo del Ayuntamiento de Lucena ponen en marcha un programa de visitas todos los sábados del año en horario de 11.00 a 14.00 horas a la sima de la Cueva del Ángel.
Todos aquellos ciudadanos interesados en visitarla pueden hacerlo gratuitamente inscribiéndose en la Oficina Municipal de Turismo, ubicada en el Castillo del Moral.
Desde la propia oficina se informará por teléfono del día de la visita. Para ello el Ayuntamiento dispondrá de microbuses en la explanada de Campo de Aras (frente al Bar de Los Conejos) para trasladar a los visitantes a los aledaños de la Cueva.
Esta iniciativa se enmarca en el programa de difusión de la Cueva del Ángel encaminada a dar a conocer este importante centro patrimonial y turístico del municipio de Lucena.
En el túnel que conduce a la visita de la cueva y la sima se han instalado una docena de paneles fotográficos que permiten conocer los pormenores de la puesta en valor y los importantes trabajos realizados en el recinto hasta su apertura.
El proyecto se completará con la colocación de paneles informativos sobre su evolución histórica y la importancia de este enclave al tratarse la Sima de uno de los restos prehistóricos de mayor importancia europea tras Atapuerca. (Diputación Provincial de Córdoba).