Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

   Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla :     La intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla" , presentado por Ch...

viernes, 9 de octubre de 2026

El edificio de Correos, de Luis Lozano y Joaquín Otamendi

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Edificio de Correos, de Luis Lozano, y Joaquín Otamendi, de Sevilla.
     Hoy, 9 de octubre, es el Día Mundial del Correo, coincidiendo con el aniversario del establecimiento de la Unión Postal Universal en 1874 en la capital de Suiza, Berna. Fue declarado Día Mundial del Correo por el Congreso de la UPU (Unión Postal Universal) celebrado en Tokio, Japón en 1969. Desde entonces, países de todo el mundo participan anualmente en las celebraciones y los Correos de muchos países utilizan el evento para presentar o promover nuevos productos y servicios postales, así que hoy es el mejor día para Explicarte el edificio de Correos, de Luis Lozano, y Joaquín Otamendi, de Sevilla.
     El Edificio de Correos, de Luiz Lozano, y Joaquín Otamendi, se encuentra en la avenida de la Constitución, 32; en el Barrio del Arenal, del Distrito Casco Antiguo.
     La Avenida de la Constitución es el resultado de una serie de operaciones urbanas que alcanzan su impulso definitivo a partir de 1911 en el contexto de las reformas realizadas en torno a la Exposición Iberoamericana de 1929. Constituye por tanto un buen ejemplo del paisaje urbano que bajo el signo del Regionalismo caracterizó a la ciudad en el primer tercio del siglo XX.
     Al amparo de las llamadas "obras conexas con la Exposición Ibero Americana" se realizaron por parte de organismos estatales obras de infraestructuras y edificios públicos entre los que se encuentra la Central o Casa de Correos que se edificó frente a la Catedral y al Archivo de Indias. Se trata de un gran volumen de dos plantas y semisótano proyectado uniformemente en sus tres fachadas "Avenida de la Constitución, Calle Almirantazgo y Calle Tomás de Ibarra- en clave neobarroca con profusa utilización de pináculos señalando esquinas y portada.
     Ocupa por completo los 2746 m2 de parcela iluminando cenitalmente el interior por un patio que nace en planta primera. 
     La escala del edificio se debe, no tanto a su altura, menor que cualquiera de los edificios de la propia avenida, cuanto a la seriación de la fachada continua gracias a las esquinas curvadas que enlazan los tres alzados a lo largo de sus casi ciento ochenta metros de longitud (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Edificio de Correos, de Luis Lozano, y Joaquín Otamendi, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la avenida de la Constitución, en ExplicArte Sevilla.

Más sobre la calle Almirantazgo, en ExplicArte Sevilla.

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jueves, 8 de octubre de 2026

Los principales monumentos (Torre de San Francisco, Puerta de Jerez, Puerta de Badajoz, Plaza Grande, Plaza Chica, Monumento a Ruy López de Segura, Monasterio de Santa Clara, Monasterio del Rosario, Judería, Hospital de Santiago, Hospital de San Miguel, Museo de Conjuntos Históricos, Casa Grande, Casa del Ajimez, Casa de Aníbal González, y Capilla del Cristo del Pozo) de la localidad de Zafra II, en la provincia de Badajoz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Torre de San Francisco, Puerta de Jerez, Puerta de Badajoz, Plaza Grande, Plaza Chica, Monumento a Ruy López de Segura, Monasterio de Santa Clara, Monasterio del Rosario, Judería, Hospital de Santiago, Hospital de San Miguel, Museo de Conjuntos Históricos, Casa Grande, Casa del Ajimez, Casa de Aníbal González, y Capilla del Cristo del Pozo) de la localidad de Zafra II, en la provincia de Badajoz.
    

Torre de San Francisco.-

     Esta torre es el único elemento que se ha conservado del convento de San Francisco.
     El convento se fundó en el último tercio del siglo XV por el II Conde de Feria, Gómez Suárez de Figueroa, y su madre, María Manuel. En 1575 el edificio se reformó profundamente por la afluencia de religiosos que buscaban retiro espiritual en la zona.
     Pese a ser un edificio sumamente importante en sus orígenes, se construyó con materiales humildes, lo que motivó que su paulatina destrucción se acelerase  tras el saqueo al que se vio sometido durante la Guerra de Independencia, en 1808.
     Se pueden observar los restos de los muros que unían la torre al convento y algún elemento significativo como el escudo franciscano sobre la puerta de acceso.
     La torre en sí está construida también con materiales humildes, limitándose el uso de sillería a su cuerpo inferior y a las esquinas de los dos superiores. El resto del edificio está construido con pizarra, ladrillo y mampostería, rematándose con una sencilla cúpula y cinco cupulines o linternas.
     El estado de conservación de la torre es aceptable, comparándolo con la suerte que corrió el resto del edificio. Se ha afianzado su estructura, se ha iluminado correctamente y se ha creado un parquecillo en torno a la torre, con un panel informativo sobre la historia de la misma (Ayuntamiento de Zafra).

Puerta de Jerez.-
     La Puerta de Jerez permitía el acceso intramuros a los caminantes que provenían del oeste, y un trozo de la calle de ronda conocido como Callejita del Clavel.
     El paso se practica bajo arcos apuntados. En la fachada extramuros se ostentan blasones heráldicos e imágenes de los santos patronos del gremio de zapateros.
     En la planta alta puede visitarse la Capilla de la Virgen de la Caridad, en la que se guarda la imagen procesional del Cristo de la Humildad y Paciencia (Ayuntamiento de Zafra).

Puerta de Badajoz.-

     Una de las puertas de la muralla que se abría dentro del baluarte del Cubo. En tiempos modernos se cegó y dispuso un nuevo arco más capaz en el lienzo de muralla, por lo que se le viene denominando Arco del Cubo.
     Se han realizado obras de recuperación de parte del lienzo de muralla y se ha abierto de nuevo la antigua puerta y se ha recuperado parte de la muralla.
     Sobre la vieja puerta se mantiene una hornacina con un relieve que representa a Santiago Matamoros, que alude a la orden de caballería a la que estuvo muy unida el linaje de los Feria.
     El arco es del S. XVII (Ayuntamiento de Zafra).

Plaza Grande.-
     La Plaza Grande era primitivamente el solar, atrio y cementerio de la antigua parroquia de la Candelaria. A mediados del siglo XV, el desarrollo mercantil de su entorno propició la construcción de soportales en los bordes del camposanto, para favorecer las transacciones comerciales. Cuando se derriba y traslada la iglesia a su actual ubicación, surge como nuevo espacio abierto intramuros. Entre las casas que lo bordean destacan la que fuese casa natal del humanista Pedro de Valencia (Ayuntamiento de Zafra).

Plaza Chica.-

     La Plaza Chica es la  más antigua de las dos plazas de Zafra.
     La Plaza Chica fue el centro de la villa medieval de la localidad, del concejo y del mercado. Su uso mercantil propició que fuese porticada tempranamente, excepto por uno de sus lados menores, donde estaba la audiencia.
     Esta plaza era el lugar donde se celebraban los mercados semanales autorizados desde 1380, por lo que allí estaba el cuarto del almotacén y, además, para comprobar las medidas de los géneros se grabó, a lo largo del fuste de una de las columnas, la llamada Vara de Zafra.
     De planta rectangular, se rodea de blancas fachadas con soportales bajo ladrillo enmarcados por alfices, excepto  en el viejo edificio concejil (hoy Escuela Municipal de Música ).
     De gran interés es una vivienda cuya fachada muestra su decoración primitiva gótico-mudéjar de arcos entrelazados.
     Esta plaza se comunica con la plaza grande a través del Arquillo del Pan, en el que puede verse la diminuta capilla barroca de la Esperancita (Ayuntamiento de Zafra).

Monumento dedicado a Ruy López de Segura.-
     El rincón de Ruy López del Parque de la Paz acoge la escultura de la figura del insigne ajedrecista Ruy López de Segura.
     El zafrense Ruy López fue confesor del rey Felipe II y popularizó la práctica de la apertura española.
     De las numerosas obras que escribió, cabe destacar el «Libro de la invención liberal y arte del juego del ajedrez» de 1561, en el que el ajedrecista volcó todos sus conocimientos y saberes de esta disciplina, así como su gran experiencia (Ayuntamiento de Zafra).

Monasterio de Nuestra Señora del Valle (Santa Clara).-

     En la calle Sevilla, se encuentra el Monasterio de Santa María del Valle, conocido popularmente como Convento de Santa Clara. Fundado en 1428 por el primer Señor de Feria y su esposa Elvira Laso de Mendoza, su clausura vendría a satisfacer la vocación monástica de dos de sus hijas y su iglesia a servir de panteón del linaje.
     La capilla mayor de la iglesia, que fue concluida en 1454, guarda las esculturas funerarias de Garci Laso de la Vega y de su hermano el primer conde de Feria y su esposa, obras relacionadas con Egas Cueman. En el retablo mayor, contratado en 1670 con el ensamblador Alonso Rodríguez Lucas, se venera la imagen de alabastro de la titular del monasterio, obra de la primera mitad del siglo XV. En el lado de la epístola se halla la capilla funeraria del segundo duque de Feria, dedicada a San Raimundo de Peñafort y construida hacia 1616. Aledaña a la misma, pero abierta a la nave, está la diminuta capilla de las Reliquias, en la que se guarda una espléndida colección de relicarios donados por el segundo duque y su madre en 1603.
     La clausura, que no puede visitarse, se articula en torno a un claustro del siglo XV, en cuyos muros se conservan algunas pinturas góticas. Fueron importantes las reformas realizadas en los siglos XVI y XVII, fruto de las cuales son el refectorio, el coro y su sillería, el patio de la Portería o la nueva enfermería y sus patios clasicistas. Las monjas conservan numerosos objetos de culto, muchos de ellos procedentes de sucesivas donaciones de la Casa ducal, entre los que se encuentran el conjunto de vestiduras litúrgicas de difuntos, conocido como terno de las Águilas, y la cruz procesional y los ciriales de plata y ébano (Ayuntamiento de Zafra).

Monasterio de Encarnación y Mina (El Rosario).-
     Construido en el siglo XVI el Monasterio dominico de La Encarnación y Mina es conocido por los lugareños como Convento del Rosario. Fue fundado hacia 1511 por María Manuel de Figueroa, hija del segundo conde de Feria y condesa de Medellín. De interés es la iglesia de tres naves (cubiertas con bóvedas que pueden emparentarse con soluciones aplicadas en algunas iglesias vascongadas) y la devota imagen del Cristo del Rosario, obra de finales del siglo XVI (Ayuntamiento de Zafra).

Judería.-

     Los judíos de Zafra estuvieron asentados por las actuales calles de San José, Sor Ángela de la Cruz, Badajoz, Pozo y Alfonso XI, calles que aún conservan ese tan evocador aire de aljama y son aledañas a la que fuera sinagoga de la villa, actual capilla de San José o de Santa Catalina la Vieja.
     La vieja sinagoga se conserva más íntegra de lo que parece. Su sala de amplias proporciones se articula con arcos con una sencilla labor de lazo a la altura de los capiteles. La portada gótica, con semicolumnas torsas, ha perdido la simbología hebraica que debió ostentar en las enjutas. Todo parece obra de la segunda mitad del siglo XV, poco anterior a la expulsión.
     En la judería debe visitarse la diminuta Capilla del Cristo del Pozo, cuyas raíces de tradición popular entronca con la simulación de los conversos; y el Hospital de San Miguel, refundado en 1480 por Constanza Osorio, segunda condesa de Feria, donde se puede ver su capilla y enfermería mudéjares. En el retablo de la capilla estuvo hasta fechas recientes la famosa tabla del San Miguel Arcángel, obra del Maestro de Zafra, que actualmente se exhibe como una joya de la pintura hispano-flamenca en el Museo del Prado.
     De la tutela señorial a la cultura hebraica es ejemplo el patrocinio en 1419 y aquí, en Zafra, de la primera traducción al castellano de la Guía de Perplejos de Maimónides, la más antigua de cuantas traducciones se hicieran a lenguas vulgares de esta obra fundamental de su espiritualidad (Ayuntamiento de Zafra).

Hospital de Santiago.-
     Al fondo de una calle sin salida hallamos la portada del hospital que muestra una pródiga decoración en la que se confunden elementos y formas mudéjares con otras procedentes del lenguaje del gótico final.
     En la hornacina puede verse una pintura que representa la Salutación del Arcángel Gabriel, advocación original del establecimiento. Fundado en 1438 por Lorenzo II Suárez y María Manuela en la que fue primera residencia señorial en Zafra.
     En él tuvo su sede la cofradía de la Santa Caridad. El edificio que hoy se conserva, realizado en época del segundo conde de Feria, se articula en torno a un patio cuadrado de gusto mudéjar, cuya ala septentrional lo ocupa la capilla (Ayuntamiento de Zafra).

Hospital de San Miguel.-

     El Hospital de San Miguel representa un ejemplo excepcional de las fundaciones benéficas bajomedievales.
     Este edificio es un lugar clave para comprender, entre otras cosas, el arte mudéjar de Extremadura.
     El Hospital de San Miguel posee un alto significado para Zafra, su historia se liga íntimamente a la de la ciudad, de la cual fue un símbolo de solidaridad, filantropía y bonhomía durante siglos.
     Fue declarado como Bien de Interés Cultural (BIC) en 2013 con categoría de «Monumento».
     Actualmente, el edificio alberga la Biblioteca y el Archivo Municipal (Ayuntamiento de Zafra).

Centro de Interpretación de Conjuntos Históricos de Extremadura.-
     A través del recorrido por las diferentes áreas expositivas de este Centro de Interpretación el visitante se irá descubriendo cuáles son los conjuntos históricos de Extremadura, su situación geográfica y los valores culturales y patrimoniales que poseen y que le han permitido ser declarados Conjuntos Históricos. Para ello, se utilizarán recursos como paneles interactivos y un audiovisual (Ayuntamiento de Zafra).

Casa Grande.-
     Situada frente al Convento de Santa Clara, se halla la conocida como Casa Grande, la que fuera residencia de un acaudalado mercader de Zafra, Hernán López Ramírez. La casa fue edificada hacia 1601.
     La marmórea portada principal, que se abre a la calle Sevilla, muestra una composición clasicista con columnas dóricas y entablamento, lo mismo que el patio central, aunque aquí se observan columnas jónicas en el segundo piso.
     La escalera principal con artesonado y cúpula mudéjar, y todo el edificio en sí está inspirado en el renacimiento italiano.
     La casa fue residencia y cuartel general de Juan José de Austria durante la Guerra de Secesión Portuguesa.
     Con posterioridad, fue habitada por la familia Daza Maldonado.
     Hoy, constituye un edificio comercial en la mercantil calle Sevilla (Ayuntamiento de Zafra).

Casa del Ajimez.-

     Barrio con construcciones de los siglos XIV y XV. Aunque existen numerosas construcciones repartidas por el casco histórico de Zafra, destacan la plaza Grande y la Chica, y la Casa del Ajimez.
CASA DEL AJIMEZ
     Entre todos los edificios que conforman la calle Boticas, destaca por su singularidad la llamada Casa del Ajimez, hoy Centro de Acogida al Turista.
     Desde finales del siglo XV albergaba de las boticas de la villa, en cuyo interior existía una o varias armaduras repletas de botes y cajas, conteniendo los más diversos productos de la farmacopea del momento, dispuestos para ser mezclados por medio del almirez, el alambique o la redoma, dando como resultado drogas y compuestos con que aliviar al enfermo.
     El primer boticario del que tenemos noticia es Juan Vázquez Durán, allá por 1566, al que sucedería Francisco Durán a los pocos años y que sería el último propietario que a su vez ejerciera la profesión. En efecto, los siguientes poseedores del inmueble ninguno es boticario, por lo que es alquilada a aquellos que estén interesados en desarrollar su profesión a cambio de una cantidad anual en concepto de arrendamiento. Este fue el caso de Andrés González Pacheco, boticario procedente de Guadalcanal, que la arrienda en 1643.
     En la escritura que se redacta como consecuencia de tal acuerdo, encontramos por primera vez la denominación de la mencionada botica como Botica del Mármol; título que respondía a la presencia en el interior de la misma de un tablero funerario de mármol -actualmente en el patio- de procedencia romana.
     A lo largo del siglo XVII y parte del XVIII sigue desempeñando su función como expendedora de preparados medicinales. Sin embargo, a lo largo del dieciocho se constata un paulatino abandono como servicio sanitario, decantándose cada vez más como despacho de aguardiente; actividad que se convertirá en la principal cuando en 1827 Diego Infante, que la había comprado unos años antes, suscriba un contrato para la venta en exclusiva de licores y aguardientes.
     La nueva dedicación como lugar donde vender destilados del vino, se incrementa a lo largo de los años siguientes hasta convertirse en una pequeña bodega doméstica. En el centro y apoyada en los huecos se puede observar los lugares en los que se insertaba una prensa. El mosto se deslizaba por el suelo inclinado hacia el lebrillo del final. De ahí se pasaba a las tinajas que rodeaban la habitación para fermentar en el gustoso vino de pitarra.
     No sabemos con certeza cuando cesó en su actividad expendedora de vinos y derivados, pero ya en el siglo XX la encontramos sirviendo de vivienda particular. Las últimas décadas de siglo constatan un deterioro importante en la estructura del edificio que cada vez se resiente más, consecuencia de lo cual fue el hundimiento de toda su estructura poco antes de ser adquirido por el Plan de Dinamización Turística, quedando únicamente en pie su fachada (Ayuntamiento de Zafra).

Casa de Aníbal González.-
     La casa de Aníbal González fue diseñada en el siglo XX por el famoso arquitecto sevillano Aníbal González.
     Su fachada está compuesta por ventanas y una puerta de entrada delimitada por un marco de ladrillo.
     Dispone de rejas en las ventanas y un bonito trabajo en forja situado en el balcón localizado en la parte central de la fachada.
     En las cornisas y delimitando los lados del edificio, una cenefa de baldosas con decoración en color azul y blanco, al más puro estilo de Aníbal González (Ayuntamiento de Zafra).

Capilla Cristo del Pozo.-

     La diminuta Capilla del Cristo del Pozo del siglo XVII, mide apenas un metro cuadrado en planta y está ubicada en la que fue vivienda de un judío converso en los tiempos en que se expulsaban a los judíos de las tierras de Zafra; para que no le expulsaran, construyó en su casa una hornacina con un altar y en el dintel de la entrada hizo el símbolo del Ave María dando a entender que en esa casa vivían cristianos. Cubierta con una bóveda de arista, tiene en su frente el altar con el retablo y, a la izquierda, un nicho en el que se colocaba la lámpara que lo iluminaba. El crucificado es una talla policromada de regusto manierista, fechable a comienzos del siglo XVII y destinada a la devoción doméstica. El retablo, obra del último tercio de siglo, seguramente fue reaprovechado. Lleva, en el comedio, para alojar la imagen una hornacina cruciforme, que se enmarca con pilastrillas con cartelas y remata en un frontón curvo y volutas laterales con cogollos de frutas. Es obra vinculada a la escuela de Blas de Escobar, quizá se deba a su discípulo Alonso Rodríguez Lucas (Ayuntamiento de Zafra).

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Más sobre la provincia de Badajoz, en ExplicArte Sevilla.

El Retablo cerámico de la Hermandad del Buen Fin, diseñado por Dubé de Luque, y realizado por Joaquín Soriano, en la fachada de la Iglesia del Convento de San Antonio de Padua

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Retablo cerámico de la Hermandad del Buen Fin, diseñado por Dubé de Luque, y realizado por Joaquín Soriano, en la fachada de la Iglesia Conventual de San Antonio de Padua, de Sevilla.
     Hoy, 8 de octubre, es el aniversario de la colocación de la obra reseñada (8 de octubre de 2005), así que hoy es el mejor día para ExplicArte el Retablo cerámico de la Hermandad del Buen Fin, diseñado por Dubé de Luque, y realizado por Joaquín Soriano, en la fachada de la Iglesia Conventual de San Antonio de Padua, de Sevilla.
     La Iglesia Conventual de San Antonio de Padua se encuentra en la calle San Vicente, 91; en el Barrio de San Lorenzo, del Distrito Casco Antiguo.  
     En la Calle San Vicente, sobre la fachada del Convento de San Antonio de Padua, nos encontramos este complejo retablo cerámico donde podemos ver a San Francisco de Asís como santo inspirador de la obra de la Hermandad, acompañando al Cristo del Buen Fin y a Nuestra Señora de la Palma, como imágenes titulares de la Hermandad franciscana del Buen Fin con sede canónica en dicho edificio conventual.
     El diseño del mismo corresponde a Antonio Joaquín Dubé de Luque y la fabricación de los azulejos corrió de parte de Cerámica Artística Joaquín Soriano de la localidad aljarafeña de Benacazón.
     La obra de mampostería corrió a cargo del maestro albañil José Antonio Barragán Herrero.
     A la derecha del retablo propiamente dicho vemos un paño de azulejos donde se recuerda una de las dos efemérides: el cuarto centenario de la hermandad (1605-2005) en la sede del Convento de San Antonio de Padua y el autor del boceto artístico.

CUATRO SIGLOS
PASADOS
AL BUEN FIN
DIRIGIDOS:
LA PAZ Y EL BIEN
SEMBRADOS

1605-2005
Bocetó: Dubé de Luque

     A la izquierda del mismo retablo, otro paño cerámico habla de la Virgen de la Palma nombrándola como referencia virginal franciscana y flor de San Antonio, en referencia al convento sevillano y conmemorando la otra efeméride: la fecha de ese mismo año (8 de octubre de 2005) en que fue coronada.

VIRGEN
FRANCISCANA,
FLOR DE
SAN ANTONIO,
DE LA PALMA
CORONADA

8 DE OCTUBRE
DE 2005

     Coronando el retablo, nunca mejor dicho, tenemos una copia de la corona con la que fue coronada la Virgen de la Palma, realizada en forja por el orfebre Manuel de los Ríos.
Conozcamos mejor la Biografía de Antonio Dubé de Luque, diseñador de la obra reseñada;
Antonio Dubé de Luque. (Sevilla, 23 de diciembre de 1943 – Sevilla, 7 de noviembre de 2019). Cofrade, escultor y pintor.
     Formó parte del grupo de cofrades que convirtió la corporación Servitas de San Marcos en cofradía de penitencia. Restauró y retalló su imagen de la Virgen de la Soledad en 1967; asimismo dirigió la mayor parte de sus enseres procesionales, especialmente el paso de palio, la orfebrería entre los años 1981 y 1983, y los bordados de 1984 a 1994.
     Igualmente labró la Virgen de Consolación, de Nervión en 1969, y la de la Aurora en 1978; restauró la Virgen de la Candelaria en 1969 y la de los Ángeles en 1984. Aportó los diseños del palio de la Virgen del Rocío en 1970-1976, el de Consolación en 1984-1985, y el de la Aurora en 1992. También trazó las andas del Cristo de la Sed en 1990 y las del Señor de la Redención en 2005. Los pergaminos que se entregan anualmente a los pregoneros de la Semana Santa muchos de ellos están pintados por él. El Consejo General de Hermanos y Cofrades le otorgó el Nazareno de Plata en 1988 (Juan Carrero Rodríguez, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Retablo cerámico de la Hermandad del Buen Fin, diseñado por Dubé de Luque, y realizado por Joaquín Soriano, en la fachada de la Iglesia Conventual de San Antonio de Padua, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

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miércoles, 7 de octubre de 2026

Las Fiestas en honor a la Virgen del Rosario, en Burguillos (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte las Fiestas en honor a la Virgen del Rosario, en Burguillos (Sevilla).    
     Hoy, 7 de octubre, Memoria de la Santísima Virgen María del Rosario. En este día se pide la ayuda de la Santa Madre de Dios por medio del Rosario o corona mariana, meditando los misterios de Cristo bajo la guía de aquella que estuvo especialmente unida a la Encarnación, Pasión y Resurrección del Hijo de Dios [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y que mejor día que hoy para ExplicArte las Fiestas en honor a la Virgen del Rosario, en Burguillos (Sevilla).
      Las fiestas se hacen coincidir con el primer viernes del mes de octubre, iniciándose el jueves previo y finalizando la jornada del domingo.
     Los miembros de la hermandad remontan el origen de la misma al siglo XVI, siendo los datos más antiguos de los que se dispone de 1545. La imagen es patrona de la villa y ha disfrutado de la devoción de los vecinos durante generaciones, por lo que las fiestas en su honor han contado desde hace mucho tiempo con una gran participación y no han hecho más que crecer con el transcurrir de los años.
     Por otro lado, la novena que se celebra en su honor ha de ser incluida en la fase de preparativos, ya que los vecinos asocian este periodo a las celebraciones en honor de su patrona. Teniendo en cuenta esta circunstancia es necesario señalar que la novena comienza a celebrarse diez días antes del primer viernes de octubre y termina el miércoles anterior con un besamanos en la iglesia parroquial.
     Del mismo modo, el domingo anterior al primer viernes de octubre suele leerse el pregón que, desde 2.004, anuncia el inicio de las celebraciones y fiestas en honor a la Virgen del Rosario de Burguillos.
     En cuanto a las carretas que algunos grupos de fieles preparan para la romería, éstas suelen comenzar a prepararse ya en la misma semana de las fiestas, dado que no conlleva demasiado tiempo. Por lo general las mujeres son las encargadas de fabricar las flores de papel, mientras que los varones se ocupan de la estructura de la carreta. Por lo general la decoración se ultima el día previo a la romería.
     Las celebraciones en honor a la Virgen del Rosario de Burguillos destacan por la complejidad y la variedad de las mismas, así como por la profusión de salidas procesionales. La imagen llega a salir tres veces en menos de setenta y dos horas.
     El primer acto en honor a la Virgen del Rosario de Burguillos tiene lugar en la madrugada del jueves anterior al primer viernes de octubre, cuando a las seis  de la mañana sale de la iglesia parroquial un rosario de la aurora público que va entonando las distintas letanías y misterios por las calles de la población. En su mayoría los participantes son mujeres, pero también suelen acudir varones, miembros de la hermandad del Rosario. 
     Sin embargo, el primer día cargado de actos es, sin lugar a dudas, el viernes. Sobre las diez de la mañana comienza una Función Solemne en la iglesia parroquial que es seguida por multitud de fieles. Tras su finalización la imagen de Nuestra Señora del Rosario realiza su salida, acompañada por gran número de jóvenes, vestidas de mantilla blanca, y señoras con mantilla negra. Sin lugar a dudas ésta se ha ido convirtiendo, con el paso de los años, en la procesión más multitudinaria de todas las que se celebran durante las fiestas. Sin embargo hasta no hace mucho, a la misma sólo acudían aquéllos que se dedicaban a las faenas del campo y que podían disponer de la mañana para acompañar a la imagen. Para aquéllos que no podían desatender las labores agrícolas tenía lugar la procesión de la noche -desde las diez hasta las una y media de la madrugada, aproximadamente), que cubre casi en su totalidad el recorrido de la mañana.
     En ambas procesiones participan un gran número de limosneros, en su mayoría mujeres. Estos limosneros se desplazan en parejas entre los asistentes a la procesión y los vecinos, uno de ellos lleva un báculo con el escudo de la hermandad y el otro una bolsa de fieltro roja o una canastilla, donde acumulan las ofrendas monetarias de los fieles y de donde extraen banderitas y estampas para entregar como muestra de agradecimiento.
     La disposición de los acompañantes en el cortejo es siempre la misma. Abre la procesión un pequeño estandarte de la hermandad, llevado por la Reina de las Fiestas y sus Damas de Honor; les siguen numerosas mujeres de mantilla y los representantes de las distintas hermandades del pueblo. A continuación las autoridades civiles y religiosas junto a la junta de gobierno de la cofradía, y, ya junto al paso, dos niños vestidos de acólitos. Tras la Virgen del Rosario desfila una multitud de mujeres con velas encendidas, una por cada petición o promesa, de tal modo que no es extraño que una misma mujer lleve varias velas, incluso todo un hato de ellas.
     Al finalizar las procesiones tienen lugar las pujas. Ante la puerta de la iglesia se detiene el paso y aquéllos que desean tener el honor de "introducir" la imagen en su templo, pujan para lograrlo, hasta que se alcanza el precio máximo y el hermano mayor cede su vara de mando para que el agraciado pueda llevar a cabo la misión de ordenar la entrada de la Virgen del Rosario en su templo. 
     Tras haber finalizado la procesión, a altas horas de la madrugada, no es de extrañar que el sábado amanezca muy tranquilo. Por lo general se trata de un día en el que los vecinos se dedican a ultimar los detalles para la romería del día siguiente. En años anteriores, cuando se celebraba la feria de la Virgen, el sábado era el día en el que más vecinos acudían a las casetas, sin embargo en 2010 la mayoría de ellos disfrutaron de comidas en familia o en restaurantes. Es evidente que este día se ha quedado algo "vacío" de significado, por lo que no resulta descabellado pensar que, en unos años, se organice algún tipo de acto para llenar este hueco festivo, hoy cubierto con un pasacalles musical por las distintas vías de la población para anunciar que las fiestas del Rosario continúan.
     El domingo compite con el viernes en cuanto a importancia ritual y número de actos. Por la mañana temprano, en torno a las nueve y media sale el Simpecado de la hermandad montado en una carreta de bueyes camino de la ermita. El estandarte va acompañado por jinetes y miembros de la hermandad, también a caballo. Numerosos fieles a pie avanzan delante del carruaje marchando al son de un tamboril. Conforme la comitiva avanza por las calles del pueblo se le van uniendo más fieles, hasta que al llegar al final de la calle Real, se despiden del simpecado las autoridades municipales y el párroco, y se unen a la carreta los demás carruajes y un gran número de jinetes y vecinos que harán el camino a pie.
     El itinerario hacia "La Madroña" es sencillo y no muy largo. Discurre por un paisaje que se va elevando lentamente y en el cual la vegetación es cada vez más profusa. La llegada a la ermita se produce hacia las once. Se baja el Simpecado de la carreta y se sitúa en el altar de la ermita, ante el cual se celebra una misa de romeros. Al finalizar, los romeros se diseminan entre la arboleda para comer y pasar el día con familiares y amigos. Al caer la tarde, sobre las seis, comienza el recorrido de vuelta, si bien el grupo de romeros que acompañan al cortejo en esta ocasión es considerablemente menor, ya que muchos se marchan en coche a Burguillos para recibir allí al Simpecado.
     Mientras en el pueblo la imagen de la Virgen del Rosario ha salido otra vez en procesión. El paso marcha con la compañía casi exclusiva de algunos hermanos de la junta de gobierno de la hermandad hasta la calle Portugal, allí se dispone a la imagen mirando hacia el arroyo que cruza la villa, donde se concentra progresivamente gran cantidad de fieles. De repente, por la avenida de los Trabajadores, se ven venir a los jinetes que acompañan la carreta del Simpecado, y al poco tiempo la carreta aparece por la calle. En medio de una gran expectación y abriéndose paso trabajosamente entre la multitud, la yunta bueyes se acerca al paso de la Virgen del Rosario hasta situarse a sólo unos palmos de distancia, rindiendo homenaje a la patrona del pueblo. En ese momento estalla todo el júbilo contenido, desde los balcones cercanos se lanzan pétalos de flores y los vecinos lanzan vivas y alabanzas a su patrona; la alegría es aún mayor cuando el boyero es capaz de conseguir que los animales se arrodillen ante la imagen, cosa que sucede en pocas ocasiones.
     A continuación los jinetes, los fieles, el Simpecado y el paso de la Virgen se disponen en esta formación para realizar la última procesión por las calles de Burguillos. La comitiva avanza despacio, pues cada pocos metros grupos de vecinos se detienen a cantar y a bailar al son que marca el tamboril. No es de extrañar que hasta cerca de las nueve no llegue la procesión a la plaza del ayuntamiento. Allí se despide a la carreta, que regresa discretamente a la parroquia, y se sitúa al paso de la Virgen de espaldas a la casa consistorial para que jinetes y devotos rindan homenaje a la Virgen pasando frente a ella; ocasión que algunos aprovechan para ofrecerle ramos de romero y flores. Ya cerca de la medianoche se reemprende el camino hacia la iglesia de San Cristóbal Mártir, ante cuya puerta tendrá lugar la última puja de ese año.
     Como en tantas otras poblaciones donde la devoción por una imagen se mantiene viva y resulta un elemento integral de la sociedad, las fiestas en Burguillos han ido creciendo en complejidad. Por ejemplo la romería ha ido registrando un aumento en el número de asistentes y, desde 1.983, dispone de un sitio fijo. Del mismo modo, se ha incorporado también el pregón, varios días antes de la primera procesión.
     Como se apuntaba más arriba, la romería es una incorporación, si bien se celebra desde hace tiempo. La primera romería tuvo lugar en 1.941, cuando se peregrinó hasta el antiguo convento franciscano que se encontraba en la finca "El Coto". A partir de ese año la romería alternó varios lugares para su celebración, hasta que en 1.983 se escogió el paraje de "La Madroña" para llevarla a cabo, por ser éste de propiedad municipal. En 1.991 se inauguró la actual ermita, edificada gracias a la cesión de la tierra por parte del ayuntamiento y con la contribución de devotos y vecinos de Burguillos. En un 
principio la romería tenía lugar el lunes posterior al primer viernes de octubre, pero en 1.977 se optó por celebrarla el domingo posterior para que, de este modo, todas las celebraciones se concentrasen en el mismo fin de semana.
     Por otro lado ha desaparecido la feria que se asociaba a estas celebraciones. Esto puede responder a dos condicionantes, el primero económico, ya que resultaba caro para los vecinos asistir a dos ferias, una en honor de la Virgen del Rosario y la otra en honor a San Cristóbal, y por otro lado a un motivo sociopolítico, ya que el propio ayuntamiento ha maniobrado durante años para lograr una feria conjunta.
     Se distinguen claramente dos espacios rituales. Por un lado la propia población, que se adorna con farolillos, banderolas, así como con colgaduras en los balcones para celebrar las distintas procesiones. Por otro, el recinto de la ermita, donde se distribuyen grupos de amigos y familiares para disfrutar de un día de campo y de comensalismo.
     La comitiva del Rosario de la Aurora parte de la iglesia parroquial de san Cristóbal Mártir y sigue por las calles Concepción de Osuna, Real, Portugal, Arroyo Paso de la Villa, Avenida de Andalucía,  Real, Concepción de Osuna y vuelve de nuevo a la iglesia.
     Recorrido de la procesión del viernes por la mañana de la Virgen del Rosario, acompañada por gran número de fieles, la comitiva parte de la iglesia de san Cristóbal Mártir y continúa por las calles Concepción de Osuna, Real, Gallinera, Virgen de la Fuentecilla, avenida de los Trabajadores, Arroyo Paso de la Villa, Avenida de Andalucía, Virgen del Rosario, Real y Concepción de Osuna para hacer de nuevo su entrada en el templo.
     Recorrido de la carreta del Simpecado. El cortejo parte de la plaza Cardenal Amigo Vallejo y continúa por  La Fuente, Gustavo Adolfo Bécquer, Concepción de Osuna, avenida de las Espigas, Virgen del Rosario, Real, (avanza unos tres kilómetros hasta el paraje de "La Madroña").
     Recorrido de la procesión de retorno de la Virgen con la carreta del Simpecado. La procesión da comienza en la iglesia y continúa por las calles Concepción de Osuna, Real, Portugal, por donde la Virgen discurre en solitario. El encuentro de Simpecado con la Virgen tiene lugar entre esta calle y Arroyo Paso de la Villa. Acto seguido continúa por la avenida de Andalucía, Real - al llegar al ayuntamiento se separa la carreta que porta el Simpecado- y Concepción de Osuna, haciendo su entrada en el templo (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de la Santísima Virgen María del Rosario;
     La devoción de la Virgen del Rosario, esencialmente de los dominicos, está muy vinculada con el culto de la Virgen de Misericordia del cual, en ciertos aspectos, no es más que una prolongación.
     El rosario (rosarium) etimológicamente designa una corona de rosas: es una variedad de sarta de cuentas, chapel o chapelet en francés arcaico, usual hasta el siglo XVI, con el mismo sentido. Las cuentas estaban representadas como rosas blancas y rojas que luego se reemplazaron por bolas de dos clases, las más grandes para los Pater que comienzan cada decena, y las más pequeñas para los Ave. El gran rosario se compone de ciento cincuenta Ave María que se llamaba Patenostre Damedie (en francés arcaico, Patenôtre es una corrupción de Patrenostre -Pater Noster-), al tiempo que el pequeño rosario, que es un tercio de grande, sólo tiene cincuenta.
     En suma, es un instrumento para contar, un ábaco, como aquéllos que empleaban los comerciantes y que usan los musulmanes, aunque en este caso sirvan para contar plegarias y no dinero.
     Los dominicos hacían remontar el origen de esta devoción al fundador de la orden, en consecuencia, al siglo XIII. Alrededor de 1210 la Virgen se habría aparecido a Santo Domingo y le habría entregado un rosario que éste llamó corona de rosas de Nuestra Señora, y fue gracias a ese talismán que habría triunfado contra la herejía albigense.
   En realidad, como lo demostraron los bolandistas, el rosario no es una intervención de Santo Domingo sino de un santo bretón de su orden, personaje poco edificante, y hasta de una lujuria desvergonzada, que se llamaba Alain de la Roche (Alanus de Rupe) que vivió a finales del siglo XV. Hacia 1470 escribió una obra titulada De Utilitate Psalterii Mariae, que fue traducido a todas las lenguas.
     En 1475, Sprenger, el prior de los dominicos de Colonia, especie de Torquemada alemán, autor del famoso Malleus Maleficarum (Martillo de las brujas), instituyó en esta ciudad la primera cofradía del Rosario, que fue aprobada por una bula pontificia. La Virgen del Rosario no apareció sobre ningún documento figurativo anterior al último cuarto del siglo XV (no obstante, en algunos pequeños bajorrelieves ingleses de alabastro, que normalmente datan del siglo XIV, se ve aparecer, junto al arcángel San Miguel que pesa las almas en la balanza, a la Virgen que intenta engañar, como Satán, pero en sentido opuesto, esforzándose en inclinar la balanza en favor de un alma en peligro, colocando un rosario sobre el extremo del astil). Se trata entonces de una devoción tardía, más o menos contemporánea del culto de la Virgen de los Siete Dolores o de las Siete Espadas, y muy posterior a las Vírgenes de la Piedad y de Misericordia.
     Gracias a la propaganda de los dominicos que patrocinaron cofradías del Rosario en todas partes, esta nueva devoción se difundió con asombrosa rapidez. El papa le atribuyó en 1571 el mérito de la victoria de Lepanto sobre la flota turca.
Iconografía
     Para representar a la Virgen del Rosario, los dominicos tomaron en principio el tipo de la Virgen de Misericordia. En un tríptico de la iglesia de San Andrés de Colonia, fechado en 1474, que es la primera representación conocida del tema, la Virgen sólo se distingue de la Schutzmantelmadonna porque su manto está estirado como una cortina por dos santos dominicos, Santo Domingo y San Pedro Mártir, y porque dos ángeles sostienen una triple corona de rosas sobre su cabeza. 
     Una segunda fórmula, que no tardó en sustituir a esta imitación, no fue mucho más original: esta vez los dominicos tomaron el modelo de la Virgen de los Siete Gozos o de los Siete Dolores, rodeada por una aureola de tondos. La Virgen del Rosario se inscribe en una sarta en forma de mandorla, compuesta por grandes rosas historiadas que se intercalan entre cada decena. La Salutación Angélica de Veit Stoss, suspendida de la cúpula de la iglesia de San Lorenzo de Nuremberg, es uno de los ejemplos más conocidos de este tipo: el grupo mariano se inscribe en un rosario de cincuenta pequeñas rosas separadas por tondos.
   Por último, se vio aparecer un tercer tipo iconográfico que excluye definitivamente estas contaminaciones. La Virgen se representó sentada, con el Niño Jesús sobre las rodillas, y es ella o el Niño quienes presentan el rosario a Santo Domingo.
     A la Virgen dominica del Rosario, los carmelitas opusieron la Virgen del Escapulario. Nuestra Señora del Carmelo se habría aparecido al general de la orden San Simón Stock, y le habría entregado un escapulario, prometiéndole que quienquiera lo llevase estaría al abrigo de las penas del Infierno e incluso de las del Purgatorio (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de la Virgen con el Niño;
     Tal como ocurre en el arte bizantino, que suministró a Occidente los prototipos, las representaciones de la Virgen con el Niño se reparten en dos series: las Vírgenes de Majestad y las Vírgenes de Ternura.
La Virgen de Majestad
     Este tema iconográfico, que desde el siglo IV aparecía en la escena de la Adoración de los Magos, se caracteriza por la actitud rigurosamente frontal de la Virgen sentada sobre un trono, con el Niño Jesús sobre las rodillas; y por su expresión grave, solemne, casi hierática.
     En el arte francés, los ejemplos más antiguos de Vírgenes de Majestad son las estatuas relicarios de Auvernia, que datan de los siglos X u XI. Antiguamente, en la catedral de Clermont había una Virgen de oro que se mencionaba con el nom­bre de Majesté de sainte Marie, acerca de la cual puede dar una idea la Majestad de sainte Foy, que se conserva en el tesoro de la abadía de Conques.
     Este tipo deriva de un icono bizantino que el obispo de Clermont hizo emplear como modelo para la ejecución, en 946, de esta Virgen de oro macizo destinada a guardar las reliquias en su interior.
     Las Vírgenes de Majestad esculpidas sobre los tímpanos de la portada Real de Chartres (hacia 1150), la portada Sainte Anne de Notre Dame de París (hacia 1170) y la nave norte de la catedral de Reims (hacia 1175) se parecen a aquellas estatuas relicarios de Auvernia, a causa de un origen común antes que por influencia directa. Casi todas están rematadas por un baldaquino que no es, como se ha creído, la imitación de un dosel procesional, sino el símbolo de la Jerusalén celeste en forma de iglesia de cúpula rodeada de torres.
     Siempre bajo las mismas influencias bizantinas, la Virgen de Majestad aparece más tarde con el nombre de Maestà, en la pintura italiana del Trecento, transportada sobre un trono por ángeles.
     Basta recordar la Madonna de Cimabue, la Maestà pintada por Duccio para el altar mayor de la catedral de Siena y el fresco de Simone Martini en el Palacio Comunal de Siena.
     En la escultura francesa del siglo XII, los pies desnudos del Niño Jesús a quien la Virgen lleva en brazos, están sostenidos por dos pequeños ángeles arrodillados. La estatua de madera llamada La Diège (Dei genitrix), en la iglesia de Jouy en Jozas, es un ejemplo de este tipo.
El trono de Salomón
     Una variante interesante de la Virgen de Majestad o Sedes Sapientiae, es la Virgen sentada sobre el trono con los leones de Salomón, rodeada de figuras alegóricas en forma de mujeres coronadas, que simbolizan sus virtudes en el momento de la Encarnación del Redentor.
     Son la Soledad (Solitudo), porque el ángel Gabriel encontró a la Virgen sola en el oratorio, la Modestia (Verecundia), porque se espantó al oír la salutación angélica, la Prudencia (Prudentia), porque se preguntó como se realizaría esa promesa, la Virginidad (Virginitas), porque respondió: No conocí hombre alguno (Virum non cognosco), la Humildad (Humilitas), porque agregó: Soy la sierva del Señor (Ecce ancilla Domini) y finalmente la Obediencia (Obedientia), porque dijo: Que se haga según tu palabra (Secundum verbum tuum).
     Pueden citarse algunos ejemplos de este tema en las miniaturas francesas del siglo XIII, que se encuentran en la Biblioteca Nacional de Francia. Pero sobre todo ha inspirado esculturas y pinturas monumentales en los países de lengua alemana.
La Virgen de Ternura
     A la Virgen de Majestad, que dominó el arte del siglo XII, sucedió un tipo de Virgen más humana que no se contenta más con servir de trono al Niño divino y presentarlo a la adoración de los fieles, sino que es una verdadera madre relacionada con su hijo por todas las fibras de su carne, como si -contrariamente a lo que postula la doctrina de la Iglesia- lo hubiese concebido en la voluptuosidad y parido con dolor.
     La expresión de ternura maternal comporta matices infinitamente más variados que la gravedad sacerdotal. Las actitudes son también más libres e imprevistas, naturalmente. Una Virgen de Majestad siempre está sentada en su trono; por el contrario, las Vírgenes de Ternura pueden estar indistintamente sentadas o de pie, acostadas o de rodillas. Por ello, no puede estudiárselas en conjunto y necesariamente deben introducir en su clasificación numerosas subdivisiones.
     El tipo más común es la Virgen nodriza. Pero se la representa también sobre su lecho de parturienta o participando en los juegos del Niño.
El niño Jesús acariciando la barbilla de su madre
     Entre las innumerables representaciones de la Virgen madre, las más frecuentes no son aquellas donde amamanta al Niño sino esas otras donde, a veces sola, a veces con santa Ana y san José, tiene al Niño en brazos, lo acaricia tiernamente, juega con él. Esas maternidades sonrientes, flores exquisitas del arte cristiano, son ciertamente, junto a las Maternidades dolorosas llamadas Vírgenes de Piedad, las imágenes que más han contribuido a acercar a la Santísima Virgen al corazón de los fieles.
     A decir verdad, las Vírgenes pintadas o esculpidas de la Edad Media están menos sonrientes de lo que se cree: la expresión de María es generalmente grave e incluso preocupada, como si previera los dolores que le deparará el futuro, la espada que le atravesará el corazón. Sucede con frecuencia que ni siquiera mire al Niño que tiene en los brazos, y es raro que participe en sus juegos. Es el Niño quien aca­ricia el mentón y la mejilla de su madre, quien sonríe y le tiende los brazos, como si quisiera alegrarla, arrancarla de sus sombríos pensamientos.
     Los frutos, los pájaros que sirven de juguetes y sonajeros al Niño Jesús tenían, al menos en su origen, un significado simbólico que explica esta expresión de inquieta gravedad. El pájaro es el símbolo del alma salvada; la manzana y el racimo de uvas, aluden al pecado de Adán redimido por la sangre del Redentor.
     A veces, el Niño está representado durante el sueño que la Virgen vela. Ella impone silencio a su compañero de juego, el pequeño san Juan Bautista, llevando un dedo a la boca.
     Ella le enseña a escribir, es la que se llama Virgen del tintero (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000). 
Conozcamos mejor la Historia de la Solemnidad del Rosario;    
      Esta fiesta, ligada al ejercicio piadoso del rezo del salterio mariano, tiene su origen en las Cofradías del Rosario, que florecieron en la segunda mitad del siglo XV, las cuales acostumbraban a solemnizar el primer domingo de octubre con la misa de la Virgen Salve radix sancta del Rito Dominicano.  El diecisiete de marzo de 1572 inscribió San Pío V Ghislieri en el Martirologio Romano en el día siete de octubre el título de Santa María de la Victoria para conmemorar la victoria de Lepanto, que había acaecido el domingo siete de octubre del año anterior, 1571.  Dos años más tarde, Gregorio XIII Boncompagni, por la Bula Monet Apostolus de uno de abril de 1573, permitió que se celebrase una fiesta en honor del Santísimo Rosario el primer domingo de octubre en las iglesias o capillas que venerasen tal advocación mariana en memoria de la intercesión mariana en la victoria naval. Fue extendida a toda la Iglesia Latina el tres de octubre de 1716 por Clemente XI Albani tras la victoria sobre los turcos en Peterwardein. Benedicto XIII Orsini, dominico, le introdujo lecciones propias. León XIII Pecci, gran devoto y propagador del rosario le concedió Oficio propio en 1888. Fue fijada en la fecha actual el año 1913 en la reforma del calendario de San Pío X Sarto y en el 1969 figura como memoria obligatoria (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte las Fiestas en honor a la Virgen del Rosario, en Burguillos (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia.

Más sobre la localidad de Burguillos (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

Un paseo por la calle Cuesta del Rosario

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Cuesta del Rosario, de Sevilla, dando un paseo por ella.      
     Hoy, 7 de octubre, Memoria de la Santísima Virgen María del Rosario. En este día se pide la ayuda de la Santa Madre de Dios por medio del Rosario o corona mariana, meditando los misterios de Cristo bajo la guía de aquella que estuvo especialmente unida a la Encarnación, Pasión y Resurrección del Hijo de Dios [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y que mejor día que hoy, para Explicarte la calle Cuesta del Rosario, se Sevilla, dando un paseo por ella.
     La calle Cuesta del Rosario es, en el Callejero Sevillano, una calle que va de la confluencia de las calles Francos, Villegas y plaza de Jesús de la Pasión, a la confluencia de las calles Luchana, Augusto Plasencia, y Jesús de las Tres Caídas, en el Barrio de la Alfalfa, del Distrito Casco Antiguo.
     La calle, desde el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores  urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las  edificaciones  colindantes  entre  si. En  cambio, en  los  sectores  de periferia donde predomina la edificación  abierta,  constituida  por  bloques  exentos,  la  calle,  como  ámbito  lineal de relación, se pierde, y  el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. En las calles el sistema es numerar con los pares una acera y con los impares la opuesta. También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
     Esta calle se abrió sobre un conjunto de callejuelas conocidas por diversos nombres a través de los siglos. Desde mediados del s. XV se alude a la calleja que sale a la Costanilla, o la calleja de la Costanilla, que partía del comienzo de Francos y llegaba a la actual Pescadería. En un censo de tabernas de 1667 se habla de la salida de la Costanilla frente a Ntra. Sra. del Rosario, o antes de bajar a Ntra. Sra. del Rosario, aludiendo a un retablo de esta advocación. A comienzos del s. XVIII ya aparece bajo la forma Cuesta del Rosario, por lo empinado de las callejas, aunque en el Callejero... de Moreno Gálvez (1845) aún conserva un tramo el nombre de Costanilla. Sin embargo, el más próximo a Francos se denomina del Camello en un padrón de 1665, y mantendrá dicha denominación hasta 1845, en que se incorpora a Cuesta del Rosario su comienzo. mientras el resto lo conserva hasta 1868 (v. Galindo - Capataz Luis León Vázquez). Por aquí estaba la calle del Mesón de Castro, citada en un protocolo de 1488.
     Otra parte es conocida también, por lo menos desde principios del s. XVIII, como plazuela y callejón de San Pedro, y a comienzos del XIX por Cruz de San Pedro, igualmente por un retablo. Un documento sobre limpieza pública, del 1785, se refiere a la plaza del Pescado o de San Pedro, que debe ser la desembocadura en Costanilla. El topónimo San Pedro se mantuvo hasta 1845, en que se incorporó a Cuesta del Rosario. Según el plano de Olav1de (1771), la parte inmediata a Costanilla se denomina Horno de los Bizcochos, ya que aquí había alguno en la trasera de los confiteros, pero es el único que lo indica, y, por otro lado, en estos momentos están vigentes los topónimos Cruz de San Pedro y Cuesta del Rosario. El último tramo, desde plaza de la Pescadería a San Isidoro, es citado en un documento de 1585 como calle de los Zapateros de viejo y nuevo; en un padrón de 1665 aparece como la calle que va de San Isidoro a Costanilla, sin nombre propio, aunque es posible que en este s. XVII sea conocida por Remendones y Remenderos, como lo será en el siguiente aludiendo a este tipo de zapateros, que vendría a coincidir con la función del topónimo de 1585. En 1755 se la encuentra con el nombre de Bodegones, por los allí existentes, que conservarán hasta que en 1868 se integre en Cuesta del Rosario. Pocos meses después de esta integración, el Ayuntamiento republicano decidió sustituir el nombre de Cuesta del Rosario por el de Porvenir, pero este cambio duró poco tiempo, o no llegó a hacerse efectivo.
     El topónimo actual pone de relieve lo que singulariza a esta calle: el ser la que posee mayor pendiente en el callejero histórico. Formó parte de la Sevilla primitiva, como revelaron las excavaciones allí efectuadas (décadas de 1940-1950), que permitieron establecer, por primera vez, una cronología y secuencia histórica de la ciudad desde sus orígenes. En ellas aparecieron restos de termas y otras construcciones romanas. Es posible que en los primeros siglos andalusíes aquí se localizase la residencia del gobernador, inmediata a la mezquita (actual iglesia del Salvador). Pero en los siglos bajo medievales, el primer tramo, hasta la plaza de la Pescadería, ya era un con­junto de callejas muy empinadas, quebradas y con barreduelas, como aparece en el plano de Olavide (1771). Algunos de los quiebros, así como sus extremos por Francos y por plaza de la Pescadería, se ensanchaban, de ahí que se hable en ocasiones de plazas o de plazuelas. En algunos tramos y barreduelas se instalan postigos en el s. XVIII para evitar el acceso de extraños. En 1829 se vendió una barreduela de San Pedro a particulares. Dada su localización, en el pasado siglo se dejó sentir la necesidad de efectuar una apertura a través de ella. En 1840 se había derribado un arco en el que estaba precisamente el retablo del Rosario; a partir de 1857 se suceden propuestas y proyectos. Hacia 1868 ya se habían efectuado algunas intervenciones en este sentido, pues en el acta capitular que rotula la calleja de Galindo [actual barreduela Capataz Luis León Vázquez] se habla de la nueva calle resultante. Será a comienzos del presente siglo cuando cristalicen dichos proyectos en el firmado por Antonio Arévalo Martínez (1901), en el que la apertura se integra en uno que pretendía abrir una gran calle en dirección es­te-oeste, y que coincide con operaciones similares en la avenida de la Constitución y en la Campana. La mencionada apertura se lleva a cabo en las décadas de 1910 y 1920, que dio como resultado la calle actual. Su trazado es recto y bastante amplia para lo que son las del casco. Hacia la mitad se ensancha notablemente, respetando así una de las alineaciones primitivas al desembocar en Pescadería: incluso se adquirieron allí algunas casas, que, al ser derribadas, dieron origen a una especie de plaza, que se continúa en la anteriormente citada, formando un espacio unitario. Presenta una pendiente de subida hacia la mencionada Pescadería, pa­ra bajar ligeramente hacia San Isidoro. En ella arranca Galindo [actual barreduela Capataz Luis León Vázquez], por la derecha.
     A comienzos del s. XVIII contaba con diversos tramos empedrados, y el acusado desnivel hizo necesario el recurso a escalones, que en 1876 se solicitaba que se hiciesen con adoquines. A partir de 1913 se aprueban diversas operaciones de adoquinado y acerado. En la actualidad los adoquines se encuentran bajo la capa asfáltica, y las aceras son de losetas, aunque en mal estado, por el aparcamiento y subida de coches. Para evitar esto se han colocado barandillas y horquillas en el lado de los pares, que es por donde se circula, ya que el de los impares está dedicado a aparcamiento. La iluminación su efectúa por medio de farolas de báculo. Las casas poseen entre cuatro y cinco plantas, construidas entre 1920 y 1980. Responden a diversos estilos, debidas, entre otros, a Aníbal González, José Espiau Muñoz y Vicente Traver, en las construidas en los momentos de su apertura y ensanche. Otras son representativas del tipo de construcción de la década de 1950. Los callejones del primer tramo estaban ocupados, en parte, por viviendas; entre ellas se citan dos corrales en 1734. Gonzá­lez de León describe las de su tiempo (1839) como muy pobres y con accesos muy complejos. En la zona más alta eran traseras de las casas que daban a la actual Huelva [y Rafael González Serna], pertenecientes a confiteros, por las que entra­ban la leña, azúcar y otras mercancías; además, había a comienzos del s. XVIII algunos hornos de dichos confiteros y varios almacenes. Asimismo esta parte inmediata a la Costanilla era utilizada por los hortelanos que vendían en ella para instalar sus puestos. La parte final, como los nombres sucesivos que ha tenido revelan, acogió a zapateros, especialmente remendones, y posteriormente bodegones y tabernas; en 1667 había dos. En la actualidad es una calle eminentemente comercial y de oficinas en bajos y apartamentos. Todos los bajos están prácticamente ocupados con tiendas, entre las que predominan las de artículos de confección y tejidos. Allí se encuentran algunas dependencias de la Consejería de Cultura, el Colegio Oficial de Titulares Mercantiles y una peña guitarrista. En la parte ancha existe una antigua taberna, a la que al atardecer acude público joven. El tráfico es bastante intenso, al ser el único acceso a la zona de Plaza Nueva y avenida de la Constitución desde el este. Los citados retablos de Nuestra Señora del Rosario y de la Cruz de San Pedro estaban situados en alto y dispuestos en forma de capillas; existían en el s. XVII, y contaban con sendas hermandades que los cuidaban y daban culto. El último fue costeado por el gremio de pescaderos de la inmediata Costanilla; se trataba de una cruz y una Dolorosa en yeso, con pinturas de San Pedro y San Pablo. Había dos del Rosario, uno contaba con algunos ingresos, que le permitían mantener un farol encendido en la segunda mitad del s. XVIII. Ambos desaparecieron en 1840 [Antonio Collantes de Terán Sánchez, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993]. 
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de la Santísima Virgen María del Rosario;
   La devoción de la Virgen del Rosario, esencialmente de los dominicos, está muy vinculada con el culto de la Virgen de Misericordia del cual, en ciertos aspectos, no es más que una prolongación.
   El rosario (rosarium) etimológicamente designa una corona de rosas: es una variedad de sarta de cuentas, chapel o chapelet en francés arcaico, usual hasta el siglo XVI, con el mismo sentido. Las cuentas estaban representadas como rosas blancas y rojas que luego se reemplazaron por bolas de dos clases, las más grandes para los Pater que comienzan cada decena, y las más pequeñas para los Ave. El gran rosario se compone de ciento cincuenta Ave María que se llamaba Patenostre Damedie (en francés arcaico, Patenôtre es una corrupción de Patrenostre -Pater Noster-), al tiempo que el pequeño rosario, que es un tercio de grande, sólo tiene cincuenta.
   En suma, es un instrumento para contar, un ábaco, como aquéllos que empleaban los comerciantes y que usan los musulmanes, aunque en este caso sirvan para contar plegarias y no dinero.
   Los dominicos hacían remontar el origen de esta devoción al fundador de la orden, en consecuencia, al siglo XIII. Alrededor de 1210 la Virgen se habría aparecido a Santo Domingo y le habría entregado un rosario que éste llamó corona de rosas de Nuestra Señora, y fue gracias a ese talismán que habría triunfado contra la herejía albigense.
   En realidad, como lo demostraron los bolandistas, el rosario no es una intervención de Santo Domingo sino de un santo bretón de su orden, personaje poco edificante, y hasta de una lujuria desvergonzada, que se llamaba Alain de la Roche (Alanus de Rupe) que vivió a finales del siglo XV. Hacia 1470 escribió una obra titulada De Utilitate Psalterii Mariae, que fue traducido a todas las lenguas.
   En 1475, Sprenger, el prior de los dominicos de Colonia, especie de Torquemada alemán, autor del famoso Malleus Maleficarum (Martillo de las brujas), instituyó en esta ciudad la primera cofradía del Rosario, que fue aprobada por una bula pontificia. La Virgen del Rosario no apareció sobre ningún documento figurativo anterior al último cuarto del siglo XV (no obstante, en algunos pequeños bajorrelieves ingleses de alabastro, que normalmente datan del siglo XIV, se ve aparecer, junto al arcángel San Miguel que pesa las almas en la balanza, a la Virgen que intenta engañar, como Satán, pero en sentido opuesto, esforzándose en inclinar la balanza en favor de un alma en peligro, colocando un rosario sobre el extremo del astil). Se trata entonces de una devoción tardía, más o menos contemporánea del culto de la Virgen de los Siete Dolores o de las Siete Espadas, y muy posterior a las Vírgenes de la Piedad y de Misericordia.
   Gracias a la propaganda de los dominicos que patrocinaron cofradías del Rosario en todas partes, esta nueva devoción se difundió con asombrosa rapidez. El papa le atribuyó en 1571 el mérito de la victoria de Lepanto sobre la flota turca.
Iconografía
   Para representar a la Virgen del Rosario, los dominicos tomaron en principio el tipo de la Virgen de Misericordia. En un tríptico de la iglesia de San Andrés de Colonia, fechado en 1474, que es la primera representación conocida del tema, la Virgen sólo se distingue de la Schutzmantelmadonna porque su manto está estirado como una cortina por dos santos dominicos, Santo Domingo y San Pedro Mártir, y porque dos ángeles sostienen una triple corona de rosas sobre su cabeza.
   Una segunda fórmula, que no tardó en sustituir a esta imitación, no fue mucho más original: esta vez los dominicos tomaron el modelo de la Virgen de los Siete Gozos o de los Siete Dolores, rodeada por una aureola de tondos. La Virgen del Rosario se inscribe en una sarta en forma de mandorla, compuesta por grandes rosas historiadas que se intercalan entre cada decena. La Salutación Angélica de Veit Stoss, suspendida de la cúpula de la iglesia de San Lorenzo de Nuremberg, es uno de los ejemplos más conocidos de este tipo: el grupo mariano se inscribe en un rosario de cincuenta pequeñas rosas separadas por tondos.
   Por último, se vio aparecer un tercer tipo iconográfico que excluye definitivamente estas contaminaciones. La Virgen se representó sentada, con el Niño Jesús sobre las rodillas, y es ella o el Niño quienes presentan el rosario a Santo Domingo.
   A la Virgen dominica del Rosario, los carmelitas opusieron la Virgen del Escapulario. Nuestra Señora del Carmelo se habría aparecido al general de la orden San Simón Stock, y le habría entregado un escapulario, prometiéndole que quienquiera lo llevase estaría al abrigo de las penas del Infierno e incluso de las del Purgatorio (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Conozcamos mejor la Historia de la Festividad del Rosario; 
 
   Esta fiesta, ligada al ejercicio piadoso del rezo del salterio mariano, tiene su origen en las Cofradías del Rosario, que florecieron en la segunda mitad del siglo XV, las cuales acostumbraban a solemnizar el primer domingo de octubre con la misa de la Virgen Salve radix sancta del Rito Dominicano.  El diecisiete de marzo de 1572 inscribió San Pío V Ghislieri en el Martirologio Romano en el día siete de octubre el título de Santa María de la Victoria para conmemorar la victoria de Lepanto, que había acaecido el domingo siete de octubre del año anterior, 1571. Dos años más tarde, Gregorio XIII Boncompagni, por la Bula Monet Apostolus de uno de abril de 1573, permitió que se celebrase una fiesta en honor del Santísimo Rosario el primer domingo de octubre en las iglesias o capillas que venerasen tal advocación mariana en memoria de la intercesión mariana en la victoria naval. 
     Fue extendida a toda la Iglesia Latina el tres de octubre de 1716 por Clemente XI Albani tras la victoria sobre los turcos en Peterwardein. Benedicto XIII Orsini, dominico, le introdujo lecciones propias. León XIII Pecci, gran devoto y propagador del rosario le concedió Oficio propio en 1888. Fue fijada en la fecha actual el año 1913 en la reforma del calendario de San Pío X Sarto y en el 1969 figura como memoria obligatoria (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016).      
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Azulejo conmemorativo a Miguel de Cervantes